Diagnóstico y estadificación del cáncer de pulmón

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Diagnóstico y estadificación del cáncer de pulmón: actualización. (25’)
Diagnóstico y estadificación son dos conceptos diferentes; sin embargo, en la práctica
asistencial su abordaje no siempre es independiente.
De forma general, existen dos escenarios clínicos bien diferenciados. En uno nos
hallamos ante un nódulo indeterminado, y en este caso la primera función del radiólogo
será la de establecer un diagnóstico; para ello nuestra actuación dependerá de
características del paciente (edad, factores de riesgo…) y del nódulo. En el 2005, la
Fleischner Society publicó unas guías de manejo y seguimiento de esos nódulos. Sin
embargo, cada vez han ido adquiriendo más importancia una forma especial de nódulos,
los no sólidos (de vidrio deslustrado y mixtos), que requieren un seguimiento especial;
recientemente se han publicado nuevas y específicas recomendaciones para el
seguimiento de este tipo de nódulos, frecuentemente relacionados con el espectro
patológico de los adenocarcinomas periféricos. Por otra parte, la clasificación del
adenocarcinoma pulmonar también ha sufrido una reciente revisión, habiendo
desaparecido el concepto de carcinoma bronquioloalveolar, que conocíamos como muy
ligado al patrón de nódulo no sólido. En todos estos casos, una vez se ha establecido el
diagnóstico de cáncer de pulmón, o la evolución del nódulo nos permite asumir la alta
probabilidad de ese diagnóstico, se requeriría su estadificación, aunque, en general,
dispondremos de ella por las mismas pruebas de seguimeito que hayamos realizado (TC /
PET).
Otro escenario distinto es el de las masas o lesiones con alta sospecha inicial de tratarse
de una neoplasia pulmonar; en este caso, el manejo clinicoradiológico del paciente podrá
abordar simultáneamente ambos conceptos, el diagnóstico y la estadificación. Para
cumplir con estos objetivos se dispone de diversas técnicas (TC, PET, TC-PET,
fibrobroncoscopia, ecografía transbronquial, ecoendoscopia digestiva, ecografía,
punciones transtorácicas, videotoracoscopia, mediastinoscopia…); aunque su utilización
dependerá de las particularidades de cada caso y de la disponibilidad de cada centro, la
técnica inicial y más utilizada acostumbra a ser la TC, aunque en este contexto con
frecuencia se recomienda sustituirla por la TC-PET.
En el 2010 entró en vigor la nueva versión de la estadificación TNM, que adopta las
recomendaciones de la IASLC (International Association for the Study of Lung Cancer);
esta nueva clasificación ha introducido importantes cambios en la definición del descriptor
T y, en menor medida en el M, en el que se ha subdividido la categoría M1 (M1a y M1b).
En cuanto al descriptor N, si bien cuestiones metodológicas no han permitido la adopción
de cambios en su clasificación, sí que se apuntan conceptos que parecen relevantes y
que hacen suponer futuros cambios en la próxima versión; en la actual se ha
consensuado un nuevo mapa ganglionar, con redefinición de los límites de las diferentes
estaciones ganglionares y unificación de los mapas previos de Mountain-Dressler y
Naruke. También se han hecho cambios en las agrupaciones de las categorías de
descriptores para establecer los estadios tumorales.
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