Num063 019

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^Madrid,
^capital cultural
ADOLFO
CASIANO
orno
primeros-visitantes,
han venido los; griegos. Han
llepckr desde su momento,
más alejado, desde ;su momento
Micénico. Y kan liepdo inva-,
díéndonos de nuevode la manera
más eficaz, con unamvasión do
méstica, mostrándonos todo
jcuantoi adornaba y «stableeía su
vida cotidiana, lo que daba y si-!
gue-dando fe=de cómo vivían sus
momentos públicos p privados, lo1
que utilizaban para mostrar o
mostrarse ante los demás, -lo quej
usaban en lo .secreto de^sus resi
dencias.
=
\
También -peco eso no lo han or
ganizado ellos, sino eí devenir de;
li historii^muestraíi su poder ex- _
pansivo, tanto colonizador como^
diplomático; i la constitución y^
forma de sus ciudades, su culto»!
ritos funerario^ _$d manera de
.contar1 y medir, lo certerq de su^
escritura lineal, trabada en jaues,tro sentido acostumbrado, ÚQ,
arriba abajo y de izquierda aJejecha. !
Alrededor de cuatrocientas piezas
de aju^r componen la exposición
:
<<El muadoL Micénico», entre lasL
que sobresalen las realizadas en
oro: anillos, tazas» diademas^ copas, collares, que acompañan a los
objetos más de uso, como vasijas
de cerámica, tablillas de bario
dejeseritiíra lineal B, tallas en
marfil, etc., llegados todos desde
una lejanía que_cuenta más de^,
'treinta siglos, distancia temporal
r|ljj|¡|||»«gg;¡«g!J
MIC IC
que acentúa con su poso rqal y
sentimental la belleza iecadif artículo, haciéndonos evidente la
'eficacia artístic% y cultural de una
ép'oca considerada arcaica por su
^escasaTécnica,1ftdpQr su imaginación y su capacidad creativa.*
Inevitablemente, a lo/huéspedés
dd calidad hay que rendirles yisila, demostrarles con ella el respeto1 que merece su presencia, agradecerles la lección de arte que aún
pervive en sus formas e imágenes
y éTejémplo"de que sus trabajos y
suís días no han sido olvidados.
Ciertamente la vida humana" está
tejida de memorias, incluso lo ac-
<l€omo primeros visitantes
¡ han liegado los griegos,
invadiéndonos de la
\
manera más eficaz, ™
r^ostr4ndonm todo cuanto
adornaba y establecía su
vida cotidiana, lo que daba
y sigue dando fe de cómo
\ vivían sus momentos
públicos o privados, lo qué
usaban en lo secreto de sus
residencias,»
J
tualjJo que sucede ahora mismo,
lo vivo, es;memoria^del pasado
inmediato. Memoria sotíre la que
se asientan bl ayer y el hoy, y, con
toda certeza, se alzará el ^mañana.
scribimos esto como entrada a la
siguiente exposición que vamos a
tratait la expo- ¡ sicíón «Otra
realidad. Compañe-" ros ¿n
Madrid», que reúne obras \
"déHiez artistas vivos bajó una advocación insólita:1 el compañeris-i
"MO qué~se fundé en amistad y, en
algunos casos, en amor, tos artis-i
tas son Amaíia~Avía, Enrique
Gran, Antonio López»García,.
Francisco tópez Hernández, Ju-1
lio López Hernández, María Moreno, Lucio Muñoz, Esperanza1
Parada, Isabel Quintanifla y Joaquín Ramoi Los hemos citado pof^
orden alfabético en amistad ; y
compañeriámo, ahora los vamos!
a citar en orden al arnoij: AmaHa
Avía y Lucio Muñoz, María Mo-1
reno y Antonio López García, Esperanza Parada y Julio López*
Hernández» Isabel Quintanilla: y
Francisco ^ópez Hernández. !
Este triple vínculo, Gompañerismo-amístad-amoi1; vínculo fuerte? y
poderoso; ¿cómo ha funcionado en
el seno del grupo, desque mm
ñera se reáeja en la obra indiviPor de pronto, el grupo de forma'
natural se escindf en dos de tes
llamadas tendencias pictóricas: 1
abstracción y realismo^ Enrique
Gran, Lucio Mupoz ^¡Joaquín,
Ramo desémbocan-en^la abstracción, el resto de la nómina se|
mantiene fiel a su formación en el
realismo. (Un dato anecdótico:: el
matrimonio Amalia Avía-Lucid
Muftoz, realista ella, abstracto él,
compañeras, amigos* no han.roto
nunca su Camaradería por cuestiones estéticas. Resultando de esta
teaftad^que ella, Amalia Avía, es
un tanto-abstracta^ mientras
Lucio Muñoz es, a todas luces, un
realistapeculiar, i La escisión
natural abstraceión-realismo j»1
aparta a unos de otros» sino
quelos aproxima,^ esto nos parece
consecuencia de ia amistad en
primer 4ugar? inmediatamente
después de la formación
homogénea que recibieron en la
Esquela de BB. AA, y en
otros.lugares; y, desde luego, de la
actitud fumaria coincidente,
abierta hacia la esperanza de su
futuro* Porque ellos se veían al
principio tomo se ven hoy: atentos frentra la circunstancia,'activos, siempre cercanos. Sus
distintas maneras de mirar al
mundo coinciden en un mismo
objetivo: desentrañar el misterio
de su presencia en4as manifestaciones deisu estar. Ya sea a través
del perfil más exacto de las cosas,
como hacen los realistas, o transformándolas en signos, situaciones, evodacipnes,r que Muden _a~
ese mundo sin reproducirle '(abstractos), comunicando4odos,eiíos
su experiencia humana, sus vivencias personales, por medio de
las formas del arte. •< ' '¡
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«Qtrarealidad*
ma»
reúne obras de diez artistas
insólita: el .compañerismo
qm se funde en amistad y,
en algunos casóse m amor^
Los artistas son, entre
oíros, Antonio López?:
Lucio Muñoz o Isabel
- ; Quifitanitta,» ' - " , ' ' •
.
speranzá Parada, para ém-"~.
pezltr, dejó la pintura como
profesión hace tiempo, pero su
pincel sigue tocando la realidad,
acensuando el calor humano que
se deposita cada=díá al convivir
con los objetos, calor que los
objetos la devuelven^agradeeidos.
Así, su pintura se hace coloquio,
eonversaeiófe» descanso. Gomo
coloquio es la pintura de Joaquín
Ramq, que en-París, Adonde reside, percibe distintamente las fracturas existeneiales, las encrespa
en la arquitectura del cuadro -casi
lápida, casi tumba- y dice vida,
muerte, permanencia* en la densidad dramática del color, DramaJismo que Enrique Guau transforma eii magia» alusión, clima eso-
térico; clima pictórico nunca
igual a sí mismo» por una luz, una
'disposición insólita de sus paisajes
abstractos., Antonio López
García lucha contra el tiempo <fue
'da cobijo a la realidad, quiere a
toda cosía que se detenga^para el,
que luzca en sppatura, Y toda su
sabiduría, toda ¡su vida van detíás
át eüoj Mientras María Moreno
,86 queda adlmirada por el resplán;dorde te realidad que le lle§ft a los
¡ojos» resplandor que ella transcríjfcNg» prepcup^JÁ para^iio romper,
'su encanto. Lucio Muftoz, visionario y profefa de la madera,
quiere ^y"|o coasipe- atraparnos
en sus, suelos^ introducirnos en
retios, en ese muftdo de situaciones y seres cambiantes que son,
.situaciones y seresjjue te duejen
profunciamenté en un parto continuo» irreal y real a un tiempo.
Amalia Avía se detiene siempre
ante la;reaiídad gastada, usada, a
punto rde -desaparecen Percibe i
cuantos aios, cuantos seres pasaron
por ¿Ua y, con la fortaleza ^ue te da
áu existir» traza^ las líneas i
justas,' deja constancia del eáar
rquétu vieron éñ su abstracta pt-'
tura r4lista, Isabel Qúíntánilla es 1
la exactitud éellímite, jaiirista» el
filo; se^podría calificar de despiadadajureal eiactitu<l|i noja-redimiera una palpitación callada \
que puede verse en el calor de1 su ",
mano, en un atiplo de iu pintura; .
Francisco López Hernández", no i
tonsipí B» él,'escultura, pínturar •
medalla, se aprecia netamente la
diferencia entre el estar vivo y el
yacer. .No se permite ^vacilación
alpna> muestra. Su hermano, Ju-,
lio Wpeií Hernández, tambiénje&"
cultor,= extraordinarioi dibujaáite»
medallísta, se escapa por latan^
gente de la tercera dimensión, de-
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