asesinatos comandantes ejército chile rené schneider carlos prats

Anuncio
Terrorismo conservador, hacia la protección de intereses de
grupos privilegiados.
Asesinatos del Comandante en Jefe del Ejército chileno,
General RENÉ SCHNEIDER CHEREAU (1970),
del ex Comandante,
General CARLOS PRATS GONZÁLEZ (1974),
y del Edecán presidencial,
Capitán de la Armada ARTURO ARAYA PEETERS (1973).
RIVACOBA situó el estudio de la autoría y coautoría, del autor mediato, de la instigación, y de la
complicidad necesaria y secundaria, en su Primer Curso, Lección XX, de su Programa Analítico, edición
1984. Y los delitos contra la seguridad del Estado en su Segundo Curso, Lecciones XXIX y XXXV.
Condensa su parecer sobre varias de las primeras materias citadas, en su Alegato para desaforar a
Pinochet, elaborado en el año 2000, pocos meses antes de partir físicamente.
Chile posee la ensangrentada marca de asesinatos de un comandante en jefe del Ejército (René
SCHNEIDER, 1970), y de un ex comandante del mismo (Carlos PRATS, 1974).
Asimismo, de un edecán del Presidente de la República (capitán Arturo ARAYA, 1973).
Los tres chilenos, víctimas de los intereses del mismo sector social y político.
El General René SCHNEIDER era, en 1970, Comandante en Jefe del Ejército chileno, y quien había
garantizado el respeto del Ejército hacia el proceso electoral que entonces se desarrollaba.
El General Carlos PRATS GONZÁLEZ era, en 1974, ex Comandante del mismo; junto a su familia debió
exiliarse en Argentina; también había manifestado conducta de respeto hacia el régimen
constitucional.
El Capitán de la Armada Arturo ARAYA era, en 1973, edecán del Presidente Salvador Allende,
Todos, víctimas de actividad criminal en la que rolan figuras de autoría y participación: autores
mediatos, instigadores y ejecutores; en que está presente la conspiración punible.
En el crimen contra René SCHNEIDER, aquellos autores y partícipes respecto de quienes hubo
voluntad de localizar y enjuiciar, fueron, luego, indultados por el nuevo régimen de facto.
En el segundo crimen, doble asesinato toda vez que también la cónyuge del General PRATS fue
víctima, se utilizó el propio aparato estatal. Sólo muchos años después se dictaron algunas condenas,
según más adelante se consigna.
El asesinato del Comandante en Jefe del Ejército
René SCHNEIDER CHEREAU (1970).
René Schneider Chereau (Concepción, 1913 - Santiago, 1970), Comandante en Jefe del Ejército en el
momento de la elección presidencial de 1970, fue asesinado por un grupo de derecha.
Hijo de Víctor Schneider y Elisa Chereau Robert, descendiente de inmigrantes franceses que se
emplearon en el oficio de la curtiembre a principios del siglo XX en la ciudad de Curicó. Terminó su
quinto año de Humanidades en el Liceo N° 5 de hombres José Victorino Lastarria. Tras esto ingresó a
los 15 años de edad a la Escuela Militar.
Estaba casado desde 1941 con Carolina Elisa del Carmen Arce Durandeau, con quien tuvo cuatro hijos.
Era conocido entre sus amigos por su buen humor, sencillez y solidaridad. En 1948 entregó la mitad de
un premio, que ganó en la lotería, a un compañero que atravesaba problemas económicos.
Carlos Prats, amigo y compañero de armas, escribió:
"René Schneider es un amigo a toda prueba. De profunda vocación profesional, su evidente inteligencia
y el sentido común con que afrontaba los mas complejos problemas, daban la sensación de seguridad y
confianza en si mismo, que estimulaba la solidaridad de quienes le colaborábamos en tareas
especificas. De costumbres austeras y gran sensibilidad, sabía aflojar las tensiones de su cargo
concentrándose en sus escasos momentos libres en la lectura, la música clásica o pintando al óleo, su
afición favorita."
Comandante en Jefe del Ejército
El 27 de octubre de 1969, es nombrado Comandante en Jefe del Ejército. Su saludo al Ejército al
momento de asumir tradujo en parte la compleja situación que entonces vivía la institución castrense:
"Al asumir el mando del Ejército deseo expresar a todos sus miembros el alto honor que significa
comandar a nuestra Institución, cuya trayectoria profesional y cuyos fundamentos doctrinales y de
principios permanecen inconmovibles e inalterables frente a quienes han pretendido perturbar su
normal conducta de acción."
2
La “Doctrina Schneider”
“Hemos aceptado el veredicto de las urnas. Reconocemos y apoyamos en estos momentos a dos
postulantes a la Presidencia de la República, que son los que obtuvieron las dos primeras mayorías
relativas, el señor Allende y el señor Alessandri. Legalmente le corresponde al Congreso Nacional
decidir cuál de los dos será el futuro Presidente de Chile, y a quien elijan ahí, lo debemos apoyar hasta
las últimas consecuencias” (septiembre de 1970).
Para evitar la llegada de Allende a la presidencia, el general Roberto Viaux, junto a miembros del grupo
derechista Patria y Libertad, planearon el secuestro de Schneider, con el fin de provocar la
intervención de las fuerzas armadas y evitar la sesión del Congreso. Para culpar a la izquierda crearon
un supuesto grupo llamado Brigada Obrero Campesina liderada por el terrorista de derecha Enrique
Arancibia Clavel: explotan bombas en las Torres de Tajamar, el aeropuerto de Pudahuel, Canal 9 de
televisión, el supermercado Almac de Américo Vespucio, y en el de Vitacura el 26 de septiembre de
1970; el Instituto Geográfico Militar, la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, la estación
eléctrica de Colina, y la Bolsa de Comercio de Santiago, entre otros objetivos.
La cadena mercurial, diarios de Agustín Edwards Eastman, inmediatamente culpan a la izquierda.
Gran parte de los integrantes del grupo terrorista que participó en el asesinato de René Schneider
fueron reclutados de los comandos electorales del derrotado candidato conservador Jorge Alessandri,
ubicados en calle Catedral 1589 y 1900.
El Informe Church (Senado norteamericano), registra en la página 31 que se habían realizado entre el 5
de octubre y el 20 de octubre, 21 contactos de agentes de la Agencia Central de Inteligencia, CIA con
elementos claves de las fuerzas armadas y carabineros chilenos. A aquellos chilenos (militares y
carabineros) que se inclinaban por dar un golpe se les aseguró un fuerte apoyo en los más altos niveles
del gobierno norteamericano, tanto antes como después del golpe.
Tras varios intentos fallidos, a las 08:00 horas del 22 de octubre de 1970, cuando el automóvil oficial de
Schneider fue bloqueado en la esquina de la avenida Américo Vespucio con Martín de Zamora por
cuatro vehículos y un grupo de jóvenes rodeó el automóvil del General, destrozando con martillos los
cristales traseros y la puerta lateral trasera. Los atacantes dispararon sobre él, impactándolo con tres
balas, y luego huyeron. Su chofer lo llevó rápidamente al Hospital Militar.
El 25 de octubre de 1970, sufrió un paro cardíaco debido su gravísimo estado, falleciendo a las 07:50
horas.
ENLACE:
General René Schneider: "La intervención en política está fuera de todas nuestras doctrinas"
3
El asesinato del Ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile,
General Carlos PRATS GONZÁLEZ,
y de su cónyuge Sofía CUTHBERT CHIARLEONI (1974).
Del
INFORME DE LA COMISIÓN NACIONAL DE VERDAD Y RECONCILIACIÓN
(Informe Rettig), 1991.
El General(R) Carlos Prats, de 59 años, ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile, dejó el país, rumbo
a Buenos Aires, según sus propias palabras, "en azarosas condiciones, en la madrugada del 15 de
septiembre de 1973, al ser oportunamente prevenido de que grupos descontrolados trataban de
ubicarlo para liquidarlo, amparados en la impunidad que brindaba la situación de caos que vivía el
país". Días después lo seguiría su cónyuge, Sofía Cuthbert, de 56 años.
Esas palabras de Carlos Prats y otras de él que se citan en esta sección del Informe, así como toda
circunstancia que aquí se citará, guardan relación con algún otro elemento indiciario o con alguna otra
presunción fundada que tomó en cuenta esta Comisión para llegar a su convicción. Por separado, no
todas tienen la misma fuerza ni están comprobadas de la misma manera. En su conjunto, han llevado
a la Comisión a la convicción que aquí se expresará.
En Buenos Aires el General Prats se sabía vigilado por informantes, que
según su entender, "se habían desplazado desde Chile para encontrar un
indicio que pudiera afectar su honra o que les permitiera exhibirlo como el
General al servicio del marxismo."
De hecho, durante su estada en Buenos Aires hubo intentos de vigilancia
estrecha de sus actividades y, en Chile y en otros países, intentos de crítica
abierta o velada a su persona, por parte de agentes del Estado de Chile.
4
Estos motivos pesaron en la decisión del General Prats y de su señora de abandonar Argentina y
radicarse en algún país de Europa. Para ello, Sofía Cuthbert de Prats requirió del Cónsul General de
Chile en Argentina, en julio de 1974 los respectivos pasaportes, comunicándoles que viajarían a Brasil,
según narran. Su pasaporte había sido retenido al salir del Chile. El del General Prats, de carácter
oficial, había caducado. Según dice la familia del General Prats, sólo los funcionarios diplomáticos
chilenos se enteraron de que los Prats intentaban hacer este viaje.
No obtuvieron los pasaportes solicitados. Las explicaciones oficiales que constan en
documentos que esta Comisión ha conocido, no dan una razón plausible para tal negativa o demora.
Menos aún si, como consta, el embajador de Chile en Argentina, envió a la cancillería chilena, con el
ruego de comunicarlo también a la Comandancia en jefe del Ejército, un télex indicando que el General
Prats había recibido una amenaza de muerte.
Esta amenaza se trataba de una llamada por teléfono que una persona de acento chileno "con
forzado acento argentino", según el General Prats, hizo a éste. En esa llamada, el interlocutor anónimo
mencionó el viaje a Brasil, idea que los Prats sólo habían comunicado a funcionarios de la embajada,
según hace saber su familia. Un amigo de los Prats comunicó esto al embajador de Chile el día 4 de
5
septiembre de 1974 y éste de inmediato envió el télex aludido, todo lo cual que consta a esta
Comisión.
Semanas después, el 30 de septiembre de 1974, a las 00:40 hrs., en los momentos en que el
General Prats y su señora se aprontaban a guardar el auto en su estacionamiento de calle Malabia, una
bomba accionada a control remoto colocada bajo la caja de velocidades hizo violenta explosión,
perdiendo instantáneamente la vida ambos ocupantes.
Esta Comisión ha podido reunir abundante información sobre este acto de terrorismo que
costó la vida al General Carlos Prats y a su cónyuge, Sofía Cuthbert. Al dar cuenta de esta información
se hace referencia a personas determinadas. Sin embargo, la Comisión se ha atenido a la norma de no
identificar directamente a presuntos hechores individuales, salvo en sus comunicaciones, cuando
proceden, a los tribunales de justicia, por las razones que ya se han explicado en este mismo Informe.
La aplicación de tal norma en este caso da lugar a una narración más compleja, pero ello es
indispensable, si cada parte del Informe ha de guardar coherencia con la decisión tomada por la
Comisión.
Entre la información sobre el caso Prats se cuenta la siguiente: Estudio del expediente del
proceso criminal que se está instruyendo por estos hechos en Argentina. Estudio del expediente que
se formó con ocasión de la tramitación de la solicitud de extradición solicitada por el gobierno de
Argentina al gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, para que se extraditara a la Argentina al
ex-agente de la DINA, a que más adelante se hace referencia. Estudio de diversas otras acciones
judiciales relevantes, ante tribunales de los Estados Unidos. Testimonios e informes periciales sobre la
explosión del automóvil que costó la vida al matrimonio Prats y su comparación con la explosión del
automóvil que tuvo lugar en septiembre de 1976, en Washington, D.C., y que costó la vida a Orlando
Letelier y Ronnie Moffitt. Documentos públicos y privados, así como testimonios, incluyendo
declaraciones prestadas en reserva ante esta Comisión, en Chile y en el extranjero, que conciernen a:
viajes de agentes de la DINA, en cuanto tales viajes son relevantes para este caso; otras actuaciones de
la DINA, en Chile y en el extranjero; comunicaciones y declaraciones de agentes de la DINA sobre tales
actuaciones en el extranjero y específicamente sobre el caso Prats; comunicaciones y otras gestiones
del gobierno de Chile respecto de esas actuaciones en general y de aspectos relevantes para el caso
Prats en particular.
Ponderados estos antecedentes, la Comisión la llegado a la convicción, en conciencia, de que el
General Carlos Prats y su cónyuge Sofía Cuthbert fueron muertos, en violación de sus derechos
humanos, por un acto terrorista de responsabilidad de agentes del Estado de Chile, que se presume
fundadamente pertenecían a la DINA. A esta conclusión se llega tomando en consideración entre
otros antecedentes, los que siguen:
La investigación judicial instruída por el Juez Federal en Argentina, en la que se
encuentran involucrados dos funcionarios pertenecientes a la DINA. El 11 de abril de 1983 se dictó
prisión preventiva y se dispuso solicitar la extradición al Gobierno de Estados Unidos de uno de estos
agentes de la DINA, por resultar en principio responsable de homicidio agravado en concurso con uso
de documento público falso. Este agente, de nacionalidad norteamericana, empleaba a veces un
pasaporte norteamericano falso, a nombre de Kenneth Enyart. El 15 de mayo de 1989 se dictó en el
mismo proceso que lleva la Justicia Argentina, auto de procesamiento y orden de detención en contra
de un segundo agente de la DINA por su participación en este doble homicidio. Esta persona, de
nacionalidad chilena, residía en la Argentina en esos años y está comprobado abundantemente que
cumplió importantes funciones para la DINA, desde Buenos Aires.
El agente de la DINA que a veces viajaba bajo el nombre de Kenneth Enyart confesó
ante la Justicia de los Estados Unidos, en 1978, haber colocado la bomba que causó la muerte de
Orlando Letelier y Ronnie Moffitt, en septiembre de 1976. Este agente ingresó a Buenos Aires con el
nombre de Kenneth Enyart, semanas antes del atentado, y abandonó la Argentina, según consta
fehacientemente, horas después del atentado, esto es el 30 de septiembre de 1974, rumbo a Uruguay,
desde donde consta fehacientemente que ingresó a Chile en octubre de ese mismo año. Consta
también que el agente de la DINA que vivía en Buenos Aires, ya mencionado, también abandonó
Argentina ese mismo día.
El agente que se valía del pasaporte a nombre de Kenneth Enyart fue expulsado de Chile
el 8 de abril de 1978, a requerimiento del gobierno de los Estados Unidos, por estar involucrado en el
6
asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Moffitt, perpetrado en ese país. De las actuaciones
relacionadas con esa expulsión, por parte de autoridades chilenas y norteamericanas y sus
representantes legales, y de las diversas gestiones y procesos judiciales que tuvieron lugar en los
Estados Unidos desde esa fecha y hasta muy recientemente, constan los siguientes hechos relevantes:
Hay testimonios que a juicio de esta Comisión acreditan que poco antes de la expulsión de Chile
de este agente de la DINA, representantes del gobierno de Chile solicitaron al gobierno de los Estados
Unidos les hiciera llegar una carta formalizando su solicitud de que se lo expulsara. Tal carta - pedían
los representantes del gobierno de Chile - , debía señalar, entre otros cargos, que el referido agente
había usado un pasaporte norteamericano falso, bajo el nombre de Kenneth Enyart, para entrar a
Chile, pero se pidió expresamente que no se mencionara en esa carta que había usado ese pasaporte
para entrar también a otros países.
Que el gobierno de Chile suscribió un acuerdo con el Procurador del Distrito de Columbia de los
Estados Unidos, el 7 de abril de 1978, por el cual se restringía el uso que se podía hacer de la
información obtenida en la investigación del caso Letelier en relación a acciones de ciudadanos
chilenos en los Estados Unidos. Este acuerdo, junto con el acuerdo por el cual el agente de la DINA ya
referido se declaró culpable de un cargo en relación al caso Letelier fueron luego interpretados
escrupulosamente, en distintas instancias judiciales norteamericanas, en el sentido de no permitirse, o
de limitarse severamente, las preguntas que se le podían formular a ese agente en relación, entre
otras materias, específicamente al caso Prats.
Consta de memorándum legales y de expedientes judiciales que el referido agente de la DINA
estaba tan preocupado por posibles preguntas sobre el caso Prats durante las investigaciones o
acciones judiciales en los Estados Unidos, que en tal evento invocaría la Quinta Enmienda
Constitucional de ese país, que permite rehusar contestar una pregunta sobre la base de que la
respuesta podría ser autoincriminatoria.
La Comisión pudo conocer el testimonio de un ciudadano norteamericano, prestado en
juicio, del que se infiere claramente que ese mismo agente de la DINA le confesó su participación en el
atentado que costó la vida a los Prats.
En cuanto al método, en los casos Prats y Letelier se utilizó una bomba colocada en una
parte similar del automóvil de las respectivas víctimas. También se ha comprobado que la DINA había
empezado a trabajar en Buenos Aires en el año 1974, con anterioridad a este atentado y que uno de
sus agentes, como quedó dicho, regresó a Chile, desde Buenos Aires, horas después del doble
asesinato.
Por último, la Comisión no ha podido formular una hipótesis plausible sobre el motivo
que otro hechor, aparte de agentes del Estado chileno podría haber tenido en el asesinato de Carlos
Prats y Sofía Cuthbert ni ha encontrado evidencia alguna en ese sentido. En cambio, las acciones de
tales agentes del Estado de Chile, en Chile y en el extranjero, particularmente en la Argentina y en los
Estados Unidos, así como la posibilidad de que hayan juzgado que el General Prats pudiera llegar un
factor de impredecibles consecuencias políticas para la situación política chilena, permiten formular
una hipótesis plausible de motivos. La Comisión enfatiza que esta última consideración tiene valor sólo
a mayor abundamiento y que su convicción descansa en el conjunto de las anteriores ya expresadas.
………..
Caso Prats:
Drástica rebaja de penas para autores del crimen y formación de asociación
ilícita
[sitio web El Mostrador, 8 de julio de 2010]
La Segunda Sala de la Corte Suprema dio a conocer este jueves el fallo definitivo con las condenas
dictadas contra los responsables de los homicidios del otrora comandante en jefe del Ejército, Carlos
Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, perpetrados en septiembre de 1974, en el barrio bonaerense de
Palermo.
7
El presidente de la sala penal, Rubén Ballesteros, comunicó las siguientes penas. Por asociación ilícita
formada en 1974, el general (r) Manuel Contreras y el brigadier (R) Pedro Espinoza fueron condenados
a tres años y un día, sin beneficios.
Por su parte, Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, Cristoph Willike Floel, José Zara, Juan Morales Salgado
fueron condenados a 100 días de cárcel por este mismo ilícito.
Por el delito de homicidio calificado, los generales en retiro Manuel Contreras y Pedro Espinoza fueron
condenados a 17 años de presidio mayor, sin medidas alternativas.
En tanto, Raúl Eduardo Iturriaga Neumann, Willike Floel, José Zara, Juan Morales Salgado fueron
condenados a 15 años y un día sin beneficios.
En calidad de cómplices, Mariana Callejas y Jorge Iturriaga Neumann fueron condenados a una pena de
cinco años de presidio con beneficios.
El 29 de enero del año pasado, la Corte de Apelaciones de Santiago ratificó la sentencia dictada el 30
de junio de 2008 por el juez de primera instancia, Alejando Solís. El magistrado condenó a doble
cadena perpetua al general Manuel Contreras y de forma adicional, fue sentenciado a otros 20 años de
prisión como jefe de la asociación ilícita que organizó la disuelta DINA para cometer el doble crimen.
Las mismas penas recibió el ex brigadier Pedro Espinoza Bravo; mientras el general retirado Raúl
Eduardo Iturriaga Neumann, encargado de las operaciones en el exterior del organismo, recibió dos
condenas de 15 años de prisión por los asesinatos y 541 días por asociación ilícita.
El ex brigadier José Zara fue sentenciado a dos penas de diez años de cárcel por los homicidios y a 541
días por la asociación ilícita, al igual que los ex coroneles Cristoph Willike Floel y Juan Morales Salgado.
Mientras, Mariana Callejas fue condenada a dos penas de diez años. La mujer fue esposa del ex agente
estadounidense Michael Townley, quien actualmente reside en Estados Unidos, acogido al programa
de protección de testigos, encargado de instalar y detonar la bomba colocada bajo el automóvil del
General Prats.
-----------------ENLACES:
Acusacion - caso Prats y Cuthbert - 2007
Fallo primera instancia - Carlos Prats y Sofia Cuthbert - 2008
Fallo Corte de Apelaciones - Carlos Prats y Sofia Cuthbert - 2009
Fallo Corte Suprema - Carlos Prats y Sofia Cuthbert - 2010
8
Hace 40 años fue asesinado el comandante
ARTURO ARAYA PEETERS.
[Basado en un artículo de Arturo Muñoz]
En la medianoche del día 26 de julio de 1973, el Edecán Naval del
Presidente Salvador Allende, comandante Arturo Araya Peeters, fue
asesinado por un francotirador que le disparó a mansalva desde
algún lugar frente a su domicilio.
Poco antes había llegado a su casa, tras asistir –acompañando al
mandatario socialista- a una recepción en la embajada de Cuba. Uno de
los delincuentes que participó en el delito, Guillermo Claverie Bartet,
fue condenado a tres años de prisión. Sin embargo, no permaneció ni
un día en la cárcel purgando esa pena. Incluso, estando prófugo, fue
indultado por la dictadura gracias a una decisión del almirante José
Toribio Merino Castro.
Se trató de un asesinato planificado para ir sentando al interior de la Marina de Guerra los principios
que regirían el sanguinario golpe de Estado del 11 de septiembre, y a la vez un recordatorio de que
todo hombre de la Armada que no estuviese de acuerdo con los planes facistoides del almirante
Merino Castro sería considerado traidor y castigado con la muerte. Así ocurrió con Araya, un hombre
limpio y leal a la Constitución.
La noche del 26 al 27 de julio de 1973, un francotirador abrió fuego contra el marino, mientras los
mercenarios de Patria y Libertad armaban una algazara en la calle frente a su casa, luego de hacer
algunos disparos al aire a objeto de lograr que el edecán presidencial saliese al balcón de su domicilio
para investigar lo que sucedía. En ese momento, una bala impactó en el pecho del comandante Araya
Peeters.
El crimen, que en su momento la derecha y los servicios de inteligencia navales intentaron achacar a
fantasmales grupos armados de izquierda, fue en realidad la obra de una sórdida conspiración
derechista con apoyo de oficiales golpistas de la Marina.
Un total de 32 miembros de Patria y Libertad, cuyo fundador era Pablo Rodríguez Grez, fueron
detenidos y procesados por la Fiscalía Naval, pero todos quedaron libres tras algunos tirones de orejas.
Sólo uno de ellos, Guillermo Claverie, luego de haber estado un tiempo prófugo, resultó condenado a
tres años y un día de prisión como autor material del crimen, pena que tampoco cumplió ya que, al
final, todos los conspiradores fueron indultados en 1981 por el asesino y ladrón apellidado Pinochet
Ugarte, “por servicios prestados a la Patria".
En una entrevista publicada por el diario La Nación, Claverie juró que era inocente y aseguró que fue
obligado a confesar tras sufrir múltiples torturas efectuadas por oficiales de la Marina y de la Fuerza
Aérea, y que al parecer fue elegido como chivo expiatorio por sus jefes de Patria y Libertad, entre ellos
Pablo Rodríguez.
Aunque admitió haber estado en el lugar de los hechos, dijo que siempre permaneció en la calle y que
la trayectoria de la bala que mató al edecán, que estaba en un balcón, era de arriba hacia abajo.
Afirmó además haber disparado su pistola después que vio caer al hombre del balcón y que en ese
9
momento ignoraba de quién se trataba. Las declaraciones de Claverie fueron parte en la Corte de
Apelaciones del alegato de Arturo Araya, hijo de la víctima y abogado querellante en el juicio.
El planificado crimen cometido contra el Comandante de la Marina y edecán del Presidente Allende,
ocurrido en la calle Fidel Oteíza -entre Marchant Pereira y Carlos Antúnez- de la comuna de
Providencia, fue en definitiva y claramente una bien montada operación terrorista de inteligencia y
desestabilización política, estructurada por la extrema derecha junto a grupos fascistas y ultra
nacionalistas insertos en las fuerzas armadas, quienes contaban con apoyo y financiamiento de la
Agencia Central de Inteligencia (CIA), tal como reconoció muchos años después el gobierno
norteamericano al desclasificar sus documentos confidenciales.
Los golpistas del SIN (Servicio de Inteligencia Naval) ya venían ejecutando decenas de atentados y
autoatentados con bombas, algunos previamente ‘negociados’, como el realizado en la casa del
Almirante golpista Ismael Huerta a mediados de julio de 1973 en Viña del Mar, con el objetivo de ir
construyendo un ambiente favorable al próximo golpe de estado.
La ametralladora "Bataan" con la que el militante del Comando Rolando Matus y agente del SIN
infiltrado en la empresa estatal ECON, Guillermo Claverie Bartet, disparó al comandante Araya después
de hacer explotar una bomba señuelo y balear el frontis de la casa para hacerlo salir al balcón, fue
suministrada por el SIN a través del Jorge Ehlers Trostel, personaje que después –en plena dictaduraocuparía un alto cargo en el área de deportes (DIGEDER).
Claverie Bartet ya había sido detectado disparando contra tropas leales a la Constitución el día del
tanquetazo (junio de 1973) desde una terraza de ECOM (el sujeto creía que ese día la Marina iniciaba
un golpe, según fue publicado poco antes del golpe por el quincenario dirigido por Marta Harnecker,
‘Chile Hoy’). Fue despedido de ECOM, pero no entregado a la Policía, ¡increíble!
Fraguando la coartada
Al entonces teniente del SIN, Daniel Guimpert Corvalán junto con el capitán de Inteligencia de
Carabineros Germán Esquivel Caballero, quien más tarde participaría en múltiples asesinatos o
‘desapariciones’ cometidas por el Comando Conjunto y el SICAR, le cupo realizar uno de los aspectos
más sucios y cobardes del complot desestabilizador.
Al otro día del asesinato del edecán naval del Presidente Allende -un sábado- Esquivel y Guimpert
recorrieron diversas comisarías buscando un "chivo expiatorio" a quién cargarle el crimen. El elegido
fue un preso por ebriedad que trabajaba en una empresa CORFO (SEAM) y portaba un carnet de
militante de un partido de la Unidad Popular (el Partido Radical).
Como eso no era muy convincente ni bastaba para completar sus planes, fabricaron un carnet del
Partido Socialista e interrogaron "privadamente" al funcionario que, sometido a salvajes torturas, se
auto inculpó de haber participado en el asesinato "junto con un comando del PS-Elenos" y algunos
cubanos. El mecánico de SEAM CORFO terminó encargado reo y procesado por la Justicia Naval bajo la
dirección del Fiscal Aldo Montagna.
El nombre del mecánico eléctrico de Seam Corfo torturado por Guimpert y Esquivel era José Luis
Riquelme Bascuñán y fue interrogado y encargado reo por el ministro conspirador de la Corte de
Apelaciones (Abraham Meerson) y por el Fiscal Militar Joaquín Erlbaum. El desgraciado mecánico fue
torturado de tal modo que se echaba la culpa de haber participado en el crimen con un grupo de GAP’s
y cubanos dirigidos por Bruno (Domingo Blanco) uno de los jefes del GAP.
Al día siguiente, los medios opositores y diversos políticos -entre los que destacaron los senadores
derechistas Víctor García Garzena y Fernando Ochagavía, junto al diputado Demócrata Cristiano
Claudio Orrego Vicuña y al director del diario democratacristiano ‘La Prensa’, Jorge Navarrete,
10
iniciaron una campaña de injurias y acusaciones contra el gobierno de la UP y la representación cubana
en Chile.
El problema para los conspiradores de diversos pelajes y militancias que se concertaron en torno al
falso hallazgo de los asesinos del comandante Araya fue que, a los pocos días, la Policía de
Investigaciones detuvo a casi todos los miembros de la banda conformada por elementos del Comando
Rolando Matus (CRM), Partido Nacional (PN), Democracia Radical (DR) y Patria y Libertad, que habían
participado directamente en el asesinato del edecán.
Entre ellos, destacaron el autor de los disparos (Guillermo Claverie), una dirigente de la Juventud del
Partido Nacional y del CRM -Uca Eileen Lozano-, el hijo "Patria y Libertad" del conocido empresario
panadero Castaño, Odilio Castaño Jiménez; el militante de Patria y Libertad, Luis "Fifo" Palma Ramírez,
que dos años después tendría una destacada participación en el SIFA (Servicio de Inteligencia de la
Fuerza Aérea) y en las desapariciones del Comando Conjunto, un sobrino CRM del psiquiatra de la
DINA (Dirección de Inteligencia), Laihlacar, de apellidos Potin Laihlacar, el dirigente del partido
Democracia Radical, Guillermo Schilling, y un militante del CRM, Miguel Sepúlveda Campos, hijo de un
conocido almirante retirado.
Los que no fueron detenidos se escondieron en un fundo de la Región de Valparaíso y se entregaron a
un comando de la Marina al otro día del golpe. Los que estaban detenidos y procesados en las cárceles
de Valparaíso y Santiago fueron sacados de prisión el 12 de septiembre por comandos del SIN e
integrados a las actividades represivas. El crimen del comandante Araya quedó impune y con
expediente desaparecido.
Cambia, todo cambia
El teniente Guimpert Corvalán salió de la Marina a fines de los 70´s y se dedicó a regentar un negocio
de venta de armas en las cercanías del Edificio de las FFAA en la Plaza Bulnes. Gozaba de libertad bajo
fianza hasta que fue nuevamente detenido, inculpado en más de una decena de casos de detenidos
desaparecidos, en algunos de los cuales fue incluso indultado a principios de los años 90´s.
Su cómplice en el intento de falsificación del asesinato del comandante Araya -Guillermo Esquivelllegó al grado de coronel de carabineros en la DICOMCAR (Dirección de Inteligencia de Carabineros), y
fue detenido -por cheques protestados- en 1991. Falleció en extrañas y nunca aclaradas circunstancias
en 1993, mientras estaba denunciado en diversos procesos por desapariciones y asesinatos.
Luego de 35 años del asesinato del valeroso edecán del Presidente Allende, la versión oficial que
entregó la dictadura comienza a desmoronarse en los tribunales y emerge la verdad. Se trató de un
crimen planificado por la derecha en contra del comandante Araya. La medida, que la familia del oficial
había solicitado por primera vez en agosto del año 2003, se aprobó ante la aparición de nuevos
antecedentes aportados por Guillermo Claverie.
El 28 de abril de 2008, la Corte de Apelaciones de Santiago ordenó reabrir la investigación del
asesinato. Por unanimidad, la Octava Sala del tribunal de alzada determinó que el juzgado a cargo del
caso proceda a la reapertura de la investigación, tome testimonio a Guillermo Claverie Bartet (hoy
tiene 63 años de edad) y realice otras diligencias que de ello se deriven.
El relato que Claverie entregó a los periodistas de ‘La Nación Domingo’, hace pocos años, mueve a la
duda. Aseguró que todavía sentía miedo de lo que pueden hacerle los viejos (y nuevos) miembros de
las cofradías golpistas: Nunca pude leer mis declaraciones que me hicieron firmar en la Fiscalía Naval. Y
un día que me puse a leer una de ellas, después de un interrogatorio, el secretario del fiscal naval Aldo
Montagna, el oficial Jorge Garretón Iturra, se metió la mano a la chaqueta del uniforme y sacó una
pistola. Y me dijo: ‘¡Oye, huevón, que leís tanto, agradece que todavía estai vivo y firma ahí!’. Y por
supuesto que así siempre firmé todo".
11
Sus confesiones confirman lo que los hijos del edecán han ido descubriendo en estos últimos años,
hurgando en el expediente del juicio iniciado por la justicia naval y que culminó en 1980 con una
condena de tres años para Claverie, como único autor material, y con penas inferiores por delitos
menores para otros miembros del grupo que actuó esa noche: "Es que esa investigación está plagada
de vicios", sostiene Arturo, el hijo mayor del edecán, que es abogado.
Con estas confesiones de Claverie, los hijos del edecán lograron que la Corte de Apelaciones de
Santiago ordenara reabrir el nuevo proceso iniciado a partir de la querella que interpusieron en 2003,
pero que en su momento fue sobreseído y archivado por el 18º Juzgado del Crimen de Santiago.
Preguntas quemantes
Para hacer salir al comandante Araya al balcón, Juan Zacconi y Guillermo Necochea (miembros de
‘Patria y Libertad’) lanzaron una bomba frente a su casa. La llegada del edecán a su domicilio fue
anunciada a éstos por otra bomba que explotó en las cercanías, lanzada por otro grupo. El segundo
bombazo, el de Zacconi y Necochea, fue la señal para que el tercer grupo, que debía entrar por la calle
Fidel Oteíza, cometiera el asesinato.
Los peritajes balísticos detectaron cinco impactos en los muros de la casa del capitán de navío. Pero las
vainillas halladas frente a la casa sólo fueron cuatro. Con el proyectil que hirió de muerte al edecán, y
que entró directo sin antes rebotar en parte alguna, los disparos suman seis. Pero nunca se hallaron las
otras dos vainillas. Y las pericias balísticas establecieron que las vainillas encontradas en la calle,
correspondientes a los disparos hechos por Claverie, no pertenecían al proyectil que perforó el cuerpo
del edecán.
Eso significaría que al comandante lo asesinaron con un arma distinta, y le dispararon desde otro lugar
-presumiblemente desde el frente de su casa-, ligeramente desde arriba hacia abajo. A pesar de todas
estas evidencias, la investigación naval concluyó que el edecán de Allende murió por uno de los
disparos de Claverie. Pero este insiste en explicitar muchas preguntas, todas ellas sin respuestas
oficiales.
¿Quién hizo los dos disparos que varios testigos, según declararon en el proceso del Juzgado Naval,
escucharon inmediatamente antes de que el edecán lanzara su ráfaga hacia el frente y minutos antes
de que Claverie hiciera sus cuatro disparos?
Contrató el ex cadete naval Jorge Ehlers Trostel a un francotirador para que asesinara al comandante
Araya Peeters, aprovechando el caos que el mismo Ehlers ordenó crear al grupo de ultraderecha esa
noche en las cercanías de la casa del edecán?
¿Por qué Ehlers literalmente huyó a Alemania días después de que los hijos del edecán interpusieron la
querella en septiembre de 2003, refugiándose en ese país hasta hoy?
¿Por qué nadie tomó en cuenta la declaración de dos prostitutas que figura en el expediente de la
justicia naval, quienes afirmaban que, paradas esa noche en la esquina de Pedro de Valdivia con
Providencia y segundos después de escuchar disparos, vieron salir de un lugar a dos hombres
corriendo, uno de ellos con un fusil en la mano, y que se subieron a una camioneta que tenía un disco
que les pareció de vehículo fiscal?
Torturas, presiones y amenazas
Detenido preventivamente en la Cárcel Pública de Santiago, una mañana –aún en plena dictadura- los
gendarmes sacaron a Claverie y le condujeron a la oficina de la Fiscalía Naval. En ese lugar, contó el
mismo Claverie al diario La Nación, lo recibió el oficial naval Germán Arestizábal, quien oficiaba como
actuario. "Me hizo subir a un Austin Mini, donde reconocí al oficial de la Fuerza Aérea de apellido
12
Schindler, compañero de colegio". Le vendaron la vista y lo llevaron a la Academia de Guerra Aérea, en
Las Condes.
Ahí me amarraron a un catre y empezaron a golpearme en la planta de los pies con un palo o un fierro.
Después me inyectaron en la vena lo que yo creo que fue pentotal, porque todavía no me sacaban mi
propia confesión del crimen del edecán, como ellos querían. Nunca supe lo que respondí, pero no
puedo haber dicho algo que era falso", expresa.
Días después, al salir de una oficina donde había comenzado a trabajar, se le acercó un auto desde el
cual descendió un individuo que él conocía, el que le obligó a subir al vehículo.
Era el ‘Fifo’ Palma (Luis Palma Ramírez, que después integró el Comando Conjunto) y en el auto vi
como cinco metralletas. El Fifo me dijo. ‘¿Sabís que ahora te podemos matar por andar hablando,
huevón? Vos sabís que en esto está metida gente que ahora es muy importante. Que no se te olvide’".
Esa última frase del tal ‘Fifo’ Palma –suponiendo que Claverie dice la verdad- es la que deberá dilucidar
el juzgado a cargo de la reapertura del caso, pues resulta vital establecer la identidad de aquella “gente
que ahora es muy importante”. ¿Qué tan ‘importante’ es hoy esa gente? ¿Parlamentarios?
¿Empresarios? ¿Diplomáticos chilenos en el extranjero? ¿Oficiales retirados de las Fuerzas Armadas?
¿Oficiales aún activos? ¿Dirigentes políticos? ¿Dirigentes de gremios patronales? Tarde o temprano el
país conocerá sus nombres, los que serán agregados al de Guillermo Claverie, quien sí estuvo en uno
de los grupos sediciosos y criminales aquella infausta noche.
LA LISTA DE INTEGRANTES DEL COMANDO ASESINO
[publicado por Revista “CAUCE” Nº 15, del 9 de julio de 1984].
René Guillermo Claverie Bartet
Mario Eduardo Rojas Zegers
Guillermo Francisco Necochea Aspillaga
Miguel Víctor Sepúlveda Campos (hijo de un Almirante (r)
Uca Eileen Lozano Jeffs (CRM-JN)
Guillermo Adolfo Schilling Rojas (primo del ‘Mamo’ Schilling, dirigente del Partido Socialista)
José Eduardo Iturriaga Aránguiz
Luis Guillermo Perry González
Luis César "Fifo" Palma Jiménez (posteriormente, fue miembro del Comando Conjunto)
Ricardo Vélez Gómez
Rafael Mardones Saint Jean (primo hermano de José Luis Mardones Santander, Presidente del
BancoEstado)
Adolfo Palma Ramírez (hermano del Fifo Palma)
Enrique Quiroz Ruiz
Wilfredo Humberto Perry González
Odilio Castaño Jiménez (actual co-dueño de la cadena de panaderías ‘Castaño’)
Carlos Fernando Farías Corrales
Juan Zacconi Quiroz
Andrés Pablo Potin Lailhacar
Tito Alejandro Figari Verdugo
_____
13
Descargar