El Hospital de Veteranos de Miami es un hospital general dando

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TRATAMIENTO DEL ESTRÉS POSTRAUMÁTICO EN EL
HOSPITAL DE VETERANOS DE MIAMI
*Por el Coronel Médico José Luis Covelli
Con motivo de una invitación formulada por el Comando Sur de las FFAA de
los EEUU, realicé una visita al referido nosocomio en los primeros días del
corriente año, integrando una comisión de oficiales profesionales médicos del
Ejército Argentino, especializados en psiquiatría. A continuación trataré de
expresar sintéticamente las conclusiones obtenidas
El “Hospital de Veteranos de Miami” es un hospital general que otorga
cobertura
a todas las especialidades con medicina de alta complejidad.
Durante nuestra estadía accedimos a la Unidad del Trastorno Postraumático
donde a lo largo de una semana participamos del tratamiento que en ella se
realiza, pudiendo también intercambiar opiniones con los profesionales que la
integran
.
Esta grata experiencia nos permitió advertir que en cuanto a conocimientos
teóricos y tratamientos psicofarmacológicos, no existen sustanciales diferencias
con respecto a la Psiquiatría de la Sanidad Militar de nuestro Ejército. Si
comprobamos un proceder distinto derivado de la experiencia y adelantos
existentes en EEUU referido al tratamiento psicoterapéutico, el que se realiza
con una modalidad de Comunidad Terapéutica, vale decir que se convive
durante diez semanas con un total de dieciséis pacientes residentes para
cumplir en forma progresiva el Programa a efectuar.
La seriedad del Programa queda evidenciada en los trámites establecidos para
acceder al mismo, según los cuales los pacientes deben cumplir varios
requisitos entre los que se destacan: la selección de los que pretenden ingresar
al Programa mediante una evaluación previa durante ocho a doce semanas.
Deben comprometerse también a cumplir las pautas impuestas, por lo que
tras la firma de un contrato son responsables de su tratamiento en lugar de
demandar y exigir como es frecuente en estos pacientes. El no cumplimiento
de las pautas previstas motiva la inmediata separación de la Comunidad.
El Programa consta de varios niveles que los pacientes van superando con la
ayuda de los terapeutas. Aquí es donde debe señalarse que estos
profesionales
constituyen un Equipo Terapéutico, integrado por varias
disciplinas: médico psiquiatra, psicólogos, musicoterapéuta, trabajador social,
enfermeras, ludoterapeutas. Es decir que el Trastorno Postraumático es tratado
desde una perspectiva integral dado que abarca no solo los aspectos
biológicos y psicológicos sino que también el social. En síntesis, el tratamiento
es encarado desde una perspectiva holística como debe ser por la
policausalidad de la afección.
Los niveles referidos son los siguientes:
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-
Nivel 1: Duración dos semanas. Se trabaja en la introducción, la
concientización del riesgo emocional a que se expone, la presentación
de una lista de necesidades de cambio y la identificación del problema.
Debe ser superado por el paciente para acceder luego al siguiente nivel.
-
Nivel II: Duración dos semanas. Se exige un repaso autobiográfico del
paciente luego de la salida del servicio castrense, indicando éxitos y
fracasos, debiendo aprender a correlacionarlos con las dificultades
tratadas en el Nivel 1. Evaluado por el Equipo Terapéutico si es
aprobado, se pasa al próximo nivel.
-
Nivel III: Duración cuatro semanas. Consiste en la identificación del o de
los eventos traumáticos, la correlación con los pensamientos y
creencias, los sentimientos y emociones, como así también los
mecanismos adaptativos utilizados hasta el momento de acceder al
grupo. Puesta de manifiesto la conducta patológica se elabora con lo
aportado por la psicoeducación, el sostén del grupo y las medidas
psicoterapéuticas y psicofarmacológicas correspondientes. Si se supera
este nivel se pasa al último.
-
Nivel IV: Duración dos semanas. En este período se realiza la
planificación vital y el proyecto personal, también se identifican las
figuras de sostén emocional, familiar, laboral y social.
Superado este nivel se logra el egreso del paciente para continuar con
controles por Consultorios Externos, con un alto grado de efectividad.
Esta modalidad terapéutica podría implementarse en nuestro país , tanto en el
medio civil como institucional, con una sola modificación que consistiría en
transformar lo que los americanos llaman Comunidad Terapéutica en lo que en
nuestro caso se denomina Hospital de Día Jornada Completa. Para ello solo se
requeriría espacios adecuados, recursos para el funcionamiento administrativo
tales como almuerzos y meriendas. En cuanto a los profesionales o al equipo
terapéutico podría requerirse su entrenamiento a la Sanidad Militar, a través de
sus profesionales médicos, los que cuentan con experiencia en la evaluación
y tratamiento psiquiátrico de los veteranos de guerra. Respecto del resto del
equipo es sencillo encontrar terapeutas entrenados en psicoterapia grupal.
Lo que si debería ser cumplido con rigidez es la selección de los pacientes
aptos para el ingreso, es imperativo el respeto de las pautas del programa y el
compromiso del paciente para la realización de su adecuado tratamiento.
La selección debería ser lo más veraz posible por lo que en nuestro caso
denomino la subcultura o la realidad cultural del ex combatiente.
Seguramente debido a la inexperiencia que existía hace más de veinte años en
nuestro país en cuanto al tratamiento que debía brindarse a los veteranos de
guerra, cuando desde la psiquiatría de la Sanidad Militar se insinuó una
respuesta a éstos ya era tarde.
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Si recordamos los movimientos de personal dispuestos para separar a los
veteranos, hoy estamos en condiciones de afirmar que se estaba
contradiciendo uno de los principios básicos de esta terapia que es justamente
mantenerlos juntos. Si tenemos presente también
los desplazamientos
nocturnos, si reproducimos las imágenes de los Centros de Recuperación de
Prisioneros de Guerra en los que por dos o tres días se mantuvo aislados a
los que regresaban del Teatro de Operaciones, si evocamos el rechazo verbal
de ciertos sectores de la población a los medios de transportes que los
trasladaban, es evidente que se había puesto en marcha otras de las vivencias
traumatizantes, la socio cultural. A decir de Lague (expresar quien es este
señor, seguramente un conocido psiquiatra), ya se había producido el Segundo
Desastre, que justamente se lo valora como más grave que el Primero para la
consolidación del referido trastorno.
Debe agregarse por cierto, los fenómenos sociales de estigmatización, de
etiquetamiento, no solo producidos por ignorancia dentro de las propias
instituciones, sino adoptado igualmente en toda la red social.
Lo expresado, seguramente sin ser la intención, propició y generó la
marginación de los veteranos. En contra respuesta a éste fenómeno, los
propios veteranos se agruparon como una forma genuina de defensa frente a
la agresión, dando origen entonces a una particular cultura, que podríamos
denominar como una contra o sub cultura, la que solo podrá ser comprendida
y valorada por quienes realmente hayan conocido o pretendido conocer,
valorar y querer a los veteranos de guerra
Ante cualquier propuesta o proyecto es imposible dejar de considerar la actual
coyuntura económica de nuestro país a la que debe agregarse las variables
culturales ya consignadas, en particular la marginación y la estigmatización
aludidas más la contracultura generada en consecuencia. Solo así lograremos
advertir como se generan las permanentes demandas y la necesidad de
reivindicación de nuestros veteranos de guerra con la sola e importante
finalidad de lograr ser considerados, comprendidos y valorados, todo lo cual
no fue establecido globalmente por ninguna política oficial del Estado.
* Se desempeñó durante el año.......como Jefe del Servicio de Psiquiatría
del Hospital Militar Campo de Mayo, actualmente se desempeña como
Presidente de la Junta Superior de Reconocimiento Médico del Ejército.
Es socio adherente de nuestra entidad
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