LÍMITES
DE
ENDEUDAMIENTO,
ACUMULACIÓN
CRÉDITOS
OTORGADOS A FONDOS DE PENSIONES Y CESANTÍAS Y SOCIEDADES
ADMINISTRADORAS Concepto Nº 1998036395-4. Octubre 16 de 1998.
SÍNTESIS: Patrimonios autónomos. Normas aplicables.
[§ 0188) EXTRACTOS.-«( ...) visto que las reglas establecidas por los artículos 10 y 11
del Decreto 2360 de 1993 en materia de acumulación de operaciones de crédito se
predican tanto de personas jurídicas como naturales en los casos allí previstos, el asunto
objeto de estudio se circunscribe a determinar si por la naturaleza de los patrimonios
autónomos que constituyen los fondos de cesantías y de pensiones, voluntarias y
obligatorias, tales normas les resultan aplicables.
Al respecto, debe recordarse que de conformidad con lo previsto por el Estatuto
Orgánico del Sistema Financiero y por la Ley 100 de 1993 es un hecho indiscutible que
en el caso de tales fondos estamos en presencia de patrimonios autónomos, como con
claridad se encargan de precisarlo las normas respectivas.
En efecto, el artículo 159, numeral l del Estatuto Orgánico del Sistema Financiero
dispone que "El fondo de cesantía es un patrimonio autónomo independiente del de la
sociedad administradora, constituido con el aporte del auxilio de cesantía previsto en el
capítulo VII, título VIII, parte primera, del Código Sustantivo del Trabajo, en los
artículos 98 a 106 de la Ley 50 de 1990 y en el presente capítulo de este estatuto".
De igual forma, el numeral 5 del artículo 168 del mismo estatuto señala que "Los
fondos de pensiones son patrimonios autónomos y, en consecuencia, sólo responderán
por las prestaciones derivadas de los planes correspondientes sin quedar vinculados por
las obligaciones de la sociedad administradora y sin que los bienes que los componen
formen parte de la masa de la quiebra de dicha sociedad en los términos del numeral 8°
del artículo 1962 del Código de Comercio".
A su turno, la Ley 100 de 1993, artículo 60 literal d), señala que "El conjunto de las
cuentas individuales de ahorro pensional constituye un patrimonio autónomo propiedad
de los afiliados, denominado fondo de pensiones, el cual es independiente del
patrimonio de la entidad administradora".
Ahora bien, acerca de la naturaleza jurídica de la figura del patrimonio autónomo, es
mucho lo que ha discurrido la doctrina desde su implantación en nuestro medio como
elemento inherente al negocio jurídico de la fiducia mercantil.
En tal sentido, se ha anotado ya que por oposición a la teoría subjetiva clásica que ve
al patrimonio como parte fundamental de la personalidad, "existe la llamada teoría
objetiva o económica, que le reconoce al patrimonio una individualidad jurídica propia
y lo concibe como una afectación de una cierta cantidad de riqueza a un fin
determinado, reconocida por la sociedad y jurídicamente protegida. Se explican así los
llamados patrimonios autónomos o separados que tienen relevancia jurídica en sí
mismos considerados, sin requerir por lo tanto del sustento personal propio de la
doctrina clásica. Esta noción de los patrimonios autónomos tiene una importancia
indudable en el derecho moderno para explicar ciertas situaciones jurídicas en las cuales
la teoría tradicional tropezaba con algunas dificultades" (Sergio Rodríguez Azuero.
Contratos bancarios. Su significación en América Latina, Biblioteca Felabán, Bogotá,
1997. págs. 31 y 32).
A la par con otras legislaciones latinoamericanas, la nuestra acogió en esta materia la
teoría objetiva o económica, imprimiéndole a la figura en comento una naturaleza sui
generis que le reconoce la titularidad de derechos y obligaciones, independientemente
de que por el aspecto simplemente formal no responda a las características propias de
las personas jurídica, o naturales en la clasificación tradicional.
Tal es, por lo demás, el criterio adoptado en el tratamiento de que la misma es objeto
desde el punto de vista de la regulación financiera, como se desprende sin dificultad de
las precisiones que sobre el particular efectúa la Circular Básica Jurídica de esta
Superintendencia, que al respecto indica:
"En materia de fiducia mercantil los bienes fideicomitidos salen definitivamente del
patrimonio del fideicomitente y se destinan al cumplimiento de la finalidad señalada en
el acto constitutivo, conformando un verdadero "patrimonio de afectación" que el citado
artículo 1233 del Código de Comercio califica como "patrimonio autónomo", sobre el
que pierde potestad dicho fideicomitente, pero que tampoco forma parte del patrimonio
del fiduciario.
Como consecuencia de la formación de ese patrimonio autónomo y dada su afectación
al cumplimiento de la finalidad señalada en el acto constitutivo, él se convierte en un
centro receptor de derechos subjetivos pudiendo ser, desde el punto de vista sustancial,
titular de derechos y obligaciones, y desde el punto de vista procesal, comparecer a
juicio como demandante o demandado a través de su titular -el fiduciario-" (título V,
capítulo primero, numo 19, letra c).
Para el caso específico de los fondos de pensiones ha dicho ya esta superintendencia
que:
...un patrimonio autónomo es el conjunto de bienes que conforman una universalidad
jurídica propia, de origen legal, sin personería jurídica, la cual debe cumplir una
finalidad previamente establecida.
Con fundamento en lo anterior, se puede afirmar que los fondos de pensiones
voluntarias conforman una universalidad jurídica diferente del patrimonio de la
sociedad administradora, constituido por cuentas de capitalización individual
representadas en unidades, en cabeza de un sujeto titular -la sociedad administradora-y
que tienen como objeto la prestación de una pensión de jubilación o invalidez" (Oficio
97043705-1 de feb. 27/98).
Asimilado de tal forma el patrimonio autónomo a un sujeto de derecho, titular por
ende de derecho, y obligaciones, no obstante carecer de personalidad Jurídica, resulta
válido afirmar que en esa medida pueden los fondos de pensione, y de cesantía ostentar
la calidad de deudores en los precisos eventos previstos por las normas que disciplinan
su actividad, por lo que respecto de los mismos los establecimientos de crédito deben
proceder de conformidad con las reglas vigentes en materia de límites individuales de
crédito.
No así resulta aplicable la acumulación de operaciones de crédito establecida en el
Decreto 2360 de 1993 en tratándose de tales fondos y de las sociedades que los
administran, toda vez que aquí no se concreta ninguno de los supuestos consagrados por
los artículos 10. 11. y 12 de la misma reglamentación si no se pierde de vista que entre
la sociedad administradora y el fondo propiamente dicho no existen accionistas o
asociados comunes, administradores comunes o interdependencia comercial directa, o
circunstancias que permitan afirmar que de presentarse una grave situación financiera
para uno de ellos se afectaría sustancialmente la condición financiera del otro.
Ello, se repite, atendida la naturaleza misma de los denominados patrimonios
autónomos, a semejanza de lo que ocurre en el negocio fiduciario, escenario en el cual
"... puede decirse que el patrimonio de la fiducia constituye una universalidad de hecho,
pues el legislador, hasta cierto punto, ha reconocido la existencia autónoma de un
conjunto de bienes, no como sujeto o persona jurídica, sino como centro de un conjunto
de relaciones jurídicas que se van a apoyar e incidir en él. que 10 van a afectar y
modificar, en la misma forma que ocurre con el establecimiento de comercio en donde
el legislador, para ciertas relaciones jurídicas, también lo constituyó en un centro, en un
cuerpo que puede ser modificado por aquellas relaciones, pero sin que en ningún caso
constituya por sí mismo un sujeto o persona, sino que tanto para el caso de él como para
el del fondo fideicomitido, hay un supersujeto o persona poniendo en acto, a través de
sus exteriorizaciones de voluntad, aquel conjunto de relaciones jurídicas que van a
modificar el fondo" (Ramiro Rengifo. La fiducia. Legislación nacional y derecho
comparado, Colección Pequeño Foro, Bogotá, 1984, págs. 293 y 294) ».
Conc. Decreto 810 de 1998.
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