DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MÍ
17. El Espíritu Santo y los dones y carismas
Objetivos
El profeta Isaías, al anunciar al Mesías, dice que “saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño
de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría e inteligencia,
espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor del Señor” (Is 11,1). Son los dones del
Espíritu con los que él nos lleva al crecimiento cristiano .
Y Pablo escribe a los Corintios acerca del poder que el Espíritu quiere dar a los cristianos para
llevar a cabo los planes de Dios y dice: “A cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para
provecho común, Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia
según el mismo Espíritu; a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único
Espíritu; a otro, poder de milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro,
diversidad de lenguas; a otro, don de interpretarlas” (1 Co 12,7-10).
Reflexión
El Espíritu Santo tiene mucho interés en que colaboremos con Él para obrar como hijos de Dios y en
que restauremos el Reino de Dios. Necesitamos para ello su ayuda, sus dones que iluminan nuestra
mente, fortalecen nuestra voluntad y llenan nuestro corazón de amor de Dios.
El don de sabiduría: nos permite entender, experimentar y saborear las cosas divinas.
Mediante el don de inteligencia podemos entender un poco más las verdades reveladas en la Palabra
de Dios y las naturales de acuerdo al fin sobrenatural que tienen. Nos ayuda a entender el por qué de las
cosas que nos manda Dios.
El don de consejo nos señala cuáles son los caminos correctos, la voluntad de Dios en nuestra vida
diaria, nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.
El don de fortaleza nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades, tentaciones
que encontramos en nuestro caminar hacia Dios.
El don de ciencia nos lleva a juzgar rectamente las cosas creadas. Nos ayuda a pensar bien y a
entender con fe las cosas del mundo.
El don de piedad nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre y a
los hombres como hermanos, ayudándolos y respetándolos.
El temor de Dios nos ayuda a huir de las ocasiones de pecar por temor a disgustar a Dios. Nos
ayuda a respetar a Dios, a darle su lugar como la persona más importante de nuestra vida y nunca decir
nada contra Él.
Un carisma es un don gratuito del Espíritu Santo que él da a quien quiere, a la persona que le puede
ser útil con ese carisma. ¿Para qué? para beneficio de los demás. Sería como un médico que tiene un
“don” especial para atender a los pacientes, para acertar con el tratamiento adecuado para curarlos,
para animarlos, ... Sin embargo este sería un don natural y los carismas son dones sobrenaturales.
Carismas de revelación: palabra de conocimiento, palabra de sabiduría, discernimiento de espíritus.
Carismas de poder: fe, sanación, milagros.
Carismas de inspiración: profecía, lenguas, interpretación de lenguas.
¡Cuántas palabras nuevas! No os asustéis, no se trata de entenderlo todo hoy ni mañana. Se trata de
que sepamos que existen, que descubramos que el Espíritu Santo tiene poder y quiere compartirlo.
Palabra de conocimiento El Espíritu Santo da a una persona un conocimiento sobrenatural (que no
es posible sólo con la capacidad intelectual) de hechos pasados, presentes y futuros, o una revelación de
hechos que está en la mente de Dios. Ejemplo: Cuando Jesús le dice a la samaritana que ha tenido 5
maridos (Jn 4, 17ss).
Palabra de sabiduría: muestra cómo hay que realizar algo para tomar decisiones en el Espíritu.
Discernimiento de espíritus: sirve para distinguir las cosas de Dios con otras cosas nuestras o del
Diablo.
Sanación: La persona que tiene este carisma recibe el poder del Espíritu para orar por las personas
y que Dios las sane en el cuerpo (a un enfermo de cáncer, por ejemplo), en el alma (a una persona que
siempre está triste, por ejemplo) o en el espíritu (por ejemplo a una persona que le gusta mucho mucho
los juegos de azar – como el bingo -).
Profecía: La persona que tiene este carisma habla las palabras de Dios a otra persona, a una
comunidad, a la Iglesia... La profecía es, entonces, un mensaje de Dios para una persona o para una
comunidad. San Pablo dijo que este carisma era muy importante: “Buscad la caridad; pero aspirad
también a los dones espirituales, especialmente al de profecía” (1Co 14,1).
Un profeta verdadero es “el que habla en nombre de Dios”. Isaías, por ejemplo, era una profeta del
Antiguo Testamento, y solía empezar sus palabras diciendo: “Así dice el Señor: ...” (Is 10,24) .
Lenguas: Es el Espíritu Santo orando en nosotros con sonidos o palabras que no conocemos: “El
Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como
conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables” (Rm 8, 26). Puede ser una
oración de alabanza a Dios, o una oración de intercesión. Puede ser cantado o hablado.
María Rosa Orcal
FUNDACIÓN PALABRA DE VIDA
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4 Febrero 2005
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