principales ingredientes de la aspirina

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Acto de apertura de curso 2009-2010 de la Academia de
Farmacia Santa Maria de España de la Región de Murcia
El acto tuvo lugar el pasado martes 26 de enero a las 20 horas en la Asamblea
Regional de Cartagena. Estuvo presidido por el Presidente de la Asamblea Regional
de Cartagena, Francisco Celdrán. La mesa presidencial la completaron Pedro
Martínez, Presidente de la Academia de Farmacia Santa María de España de la Región
de Murcia, Soledad Para, vicesecretaria de la Academia y Juana Mª Morales, vocal de
Titulares de Oficinas de Farmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Región de
Murcia.
La lección inaugural fue a cargo de de la Académica de Número Isabel Tovar
Zapata y versó sobre:
“LA ASPIRINA Y SU UTILIDAD EN LA PREVENCIÓN DE
RIESGO CARDIOVASCULAR Y CÁNCER”
Tras la lección inaugural, Juana Morales realizó una intervención en nombre
del presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos, Prudencio Rosique.
A continuación le ofrecemos un resumen del discurso que realizó la Académica
de Número y vicepresidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de la Región de
Murcia, Isabel Tovar Zapata
Ya en la historia antigua existen evidencias de que el extracto de la corteza de sauce
blanco (Salix alba), poseía unas cualidades terapéuticas tales como calmar la fiebre y
aliviar el dolor.
La primera descripción cuasi-científica de la aplicación de la corteza de sauce como
sustancia antinflamatoria, no fue hasta pasada la Edad Media y se atribuye al reverendo
de la Iglesia de Inglaterra Edward Stone, quien descubrió en 1763 su principio activo,
ácido salicílico, y que constituyó la base, sobre la cual se obtendría el ácido acetil
salicílico, aspirina. Lo hizo secando corteza, pulverizándola y al administrarla, y
observó que curaba dolores intermitentes.
El ácido salicílico también se encontraba en otras plantas como la Spiraea ulmaria ó
Reina de los prados, y que más tarde inspiró el nombre de Aspirina.
Durante mucho tiempo científicos alemanes y franceses, anhelaban descubrir el secreto
de la corteza de sauce, que curaba la fiebre y el dolor.
Es en estos momentos, cuando entra en juego la empresa Bayer, dedicada en sus
orígenes a la industria de los tintes. En 1896, el director del grupo de investigación de
esta empresa realizó diversas investigaciones que obtuvieron como resultado, tras
mejorar distintos estudios anteriores, el descubrimiento del AAS (Ácido
acetilsalicílico), más estable y mejor tolerado en su consumo que las variantes
anteriores. El 6 de marzo de 1899 este descubrimiento quedó fue patentado con nombre
comercial, en lugar de químico: Aspirin®
La aspirina actúa sobre un equilibrio enzimático relacionado con la producción
de prostaglandinas a partir de ácido araquidónico. Para su síntesis es imprescindible la
actuación de una enzima la ciclooxigenasa. Las prostaglandinas informan al sistema
nervioso central de la existencia de una lesión y activan una respuesta de nuestro
organismo al dolor, la fiebre y la inflamación. Su eficacia reside en la capacidad de
aliviar estos tres síntomas, mediante la inhibición de la producción de prostaglandinas.
Una de las principales indicaciones de aspirina es su acción en la protección del riesgo
cardiovascular. La ejerce gracias a la inhibición de la agregación plaquetaria, proceso
clave en la formación del trombo sanguíneo. La plaqueta tiene una vida media de 10
días, es una célula sin núcleo (ello supone que carece de la maquinaria biosintética
necesaria para la formación de nuevas proteínas) durante su periodo de vida. Una vez
que la aspirina ha entrado en contacto con ella, se produce una inactivación de la
ciclooxigenasa-1 (COX-1). La COX-1 cataliza el primer paso metabólico implicado en
la síntesis de prostanoides, cuyo principal representante es el trombosano A2 (TxA2).
Éste es sintetizado y liberado por las plaquetas activadas a partir del ácido araquidónico,
que aumenta la capacidad de agregación plaquetaria cuando responden a diversos
estímulos protombóticos (adenosindifosfato, adrenalina, o colágeno). La inactivación de
COX-1, por aspirina, provoca la inhibición de la síntesis de trombosano A2 y por tanto
inhibe la agregación plaquetaria.
El ácido acetil salicícilo favorece la producción de óxido nítrico (NO), tanto a nivel de
neutrófilos como a nivel del endotelio vascular, y ejerce sus acciones como
antiproliferativo, antiinflamatorio, antitrombótico y relajante del tono vascular.
La aspirina se convirtió durante el siglo pasado en el fármaco más utilizado en todo el
mundo y su utilización para la prevención de ECV (enfermedades cardiovasculares) se
debe a numerosos estudios realizados en las últimas décadas. Trabajos como “Estudio
de la salud de los médicos” o “Estudio de la salud de las mujeres” demuestran
claramente como el tratamiento con aspirina reducen claramente el riesgo de sufrir
infarto agudo de miocardio y otros eventos vasculares.
Aspirina ejerce un papel de quimioprevención sobre el cáncer de colon. Un estudio muy
importante en este sentido fue “Estudio de la Salud de las enfermeras”. Comenzó en
1976 ampliándose en 1980 e incluyó a casi 90 mil profesionales. Tras más de 10 años
de estudio se concluyó que el uso continuado de la aspirina redujo en un 37% el riesgo
relativo de padecer un tumor de esta clase, y que conforme se aumentaban los años de
consumo disminuía el dicho riesgo.
Los principales mecanismos de acción de la aspirina en la prevención del
cáncer de colon son:
- Promover la aptosis (o suicidio) de las células neoplásicas
- Inhibir la enzima ciclooxigenasa 2
- Inhibir la angiogénesis., es decir la formación de nuevos vasos.
Sin embargo, el uso de de la aspirina también su efectos negativos ya que puede
producir hemorragias digestivas, bien por la atenuación de la propiedad de superficie
hidrófoba ácido resistente del aparato digestivo superior no vinculado a las
prostaglandinas, ó por el Incremento de la apoptosis del tejido gástrico, con lo que
originaría un ritmo de muerte celular superior al de sustitución del proceso reparativo
normal de la mucosa.
Sin embargo, en muchos casos, nuestra mucosa tiene una capacidad de
adaptación al AAS. Así, un individuo que ingiere una dosis de forma frecuente de
500mg y no ha sufrido daño gástrico se considera que su mucosa ha experimentado una
adaptación. Una circunstancia muy a tener en cuenta es que la infección por
Helicobacter pylori provoca la desaparición del proceso adaptativo y una potenciación
del riesgo de hemorragia digestiva.
La utilización de un simple test como es la prueba de aliento permitiría conocer si
existe o no infección por este agente, y así realizar una administración segura tras su
erradicación, si fuera necesario, con el tratamiento antibiótico apropiado.
También es necesario administrar un tratamiento concomitante con un fármaco
gastroprotector. Tres tipos serían de utilidad:
1. Análogos de las prostaglandina E1 misoprostol
2. Inhibidores de la secreción ácida: antagonistas de los receptores tipo 2 de la
histamina: cimetidina, ranitidina o famotidina
3. Inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, lansoprazol pantoprazol)
La aspirina es tan versátil desde el punto de vista farmacológico como desde el punto de
vista de la gestión en la oficina de farmacia. Según sus distintas presentaciones, unas
veces se comporta como un medicamento que precisa de receta médica, y en otras
ocasiones es una especialidad que no la precisa, entrando de lleno en el ámbito del
autocuidado de la salud. Y es aquí donde se ejerce la dispensación activa o el consejo
farmacéutico por los profesionales de la Farmacia, cuando el farmacéutico orienta sobre
su utilización y facilita la toma de decisiones clínicas y asume responsabilidades
profesionales. Todo ello dentro del proceso de Atención Farmacéutica, tal como
recoge el artículo 84 de la Ley 29/2006, de garantías y uso racional de los
medicamentos y productos sanitarios.
La aspirina por lo tanto, es un fármaco capaz de: aliviar dolores y fiebre, actúa como
antiinflamatorio, baja la incidencia de cardiopatías coronarias y a su vez disminuye el
riesgo de padecer cáncer de colon o de sufrir un accidente cerebrovascular.
En 1971 John Vane describió tanto el efecto inhibidor sobre la síntesis de
prostaglandinas como el papel de éstas en el control de los mecanismos de inflamación,
contracción muscular y regulación de temperatura. Por este trabajo histórico la reina
Isabel II le otorgó el título de Sir, y más tarde en 1982, le fue concedido el Premio
Nobel de Medicina.
Forma parte del libro Guinnes de los Records desde 1952
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