Ni hay que ser un lirón que pasa 18 horas durmiendo, ni jirafa que sólo duerme dos
horas. En el descanso, es más importante la calidad del sueño, que la cantidad de
horas de sueño. Desde pequeños, nos diferenciamos a la hora de irnos a la cama.
Hay personas que necesitan dormir diez horas para sentirse bien mientras otras pueden
pasar con 6 ó 7 horas de sueño profundo sin problemas. No hay reglas sobre las horas
de sueño recomendables, el mejor consejo es sentir cómo te despiertas cada mañana.
Si puedes levantarte sin problemas y no notas cansancio mental o físico a lo largo del
día, es que estás durmiendo suficiente. Si te cuesta mucho despertarte y sientes que tu
cabeza no está en lo que haces cada día, y no rindes físicamente, entonces necesitas
dormir más.
A lo largo de la vida cambian tus necesidades de sueño. Los bebés duermen casi todo
el día, pues están en la etapa de crecimiento físico y emocional más intensa que
experimenta un ser vivo. Los niños duermen también más horas porque siguen
creciendo y asimilando información cada día. Pero en la vida de adultos no siempre
necesitamos dormir las mismas horas, el sueño se adapta a nuestras necesidades.
Por ejemplo, después de un ejercicio intenso, como una marcha larga por la montaña o
una excursión en mountain bike, notarás cómo te cuesta más levantarte los 4 ó 5 días
posteriores. Durante el embarazo las mujeres necesitan dormir más, pues en su
cuerpo se producen cambios y el feto demanda una gran cantidad de energía para formar
tejidos.
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Ni hay que ser un lirón que pasa 18 horas durmiendo, ni jirafa que