Estaciones 282 pag 38

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CARBURANTE
Opinión
Artículo-homenaje de Mariano Aguayo a Antonio Badía
Antonio Badía,
una vida dedicada a los clientes
Uno de los empresarios históricos del sector del
carburante español se nos ha ido para siempre.
Mariano Aguayo le dedica un emotivo artículo en
el que repasa la trayectoria de un empresario que
se abrió camino a base de trabajo, humildad y
dedicación al cliente.
A
ntonio Badía comenzó
a trabajar a los
nueve años. A los 14
emprendió con su
padre, un pastor que había puesto
una rudimentaria fábrica para
utilizar la madera de los montes
de Málaga en la posguerra, la
que sería la primera estación de
servicio de la Costa del Sol. No se
había inventado aún el concepto
de Estación de Servicio; ni tan
siquiera el de Costa del Sol.
Antonio no fue al colegio; solo
recibió algunas clases por las noches. Desde pequeño se ocupó de
la tienda de maderas de la familia
para que su padre pudiera dedicarse a la actividad de la recolección.
“Las cuatro reglas de cuentas”
que, contaba, había recibido de
pequeño como toda formación
académica, fueron su muleta para
crear el grupo de estaciones de
servicio mejor gestionadas que BP
abandera hoy en España.
EN LOS 90, BADÍA SE
ABANDERÓ CON BP,
COMPAÑÍA QUE LO HA
PUESTO DE EJEMPLO
INTERNACIONALMENTE,
COMO DEALER DE
REFERENCIA
DEL SUR DE
38 | Estaciones de Servicio
EUROPA
Y de ahí, con dedicación, ingenio
y sentido común conformó poco
a poco, junto con el apoyo de su
familia y empleados, lo que ahora
conocemos como Grupo Badía.
En los años setenta implantó en
lo que era la única carretera de la
Costa del Sol, junto al Castillo de
Fuengirola, la estación de servicio
que años después se convertiría
en uno de los buques insignia de
las playas de Málaga. Cuando
todavía el campo llegaba al mar.
Su único secreto fue trabajar
día a día, a “pie de negocio”,
transmitiendo esa sencilla práctica a su entorno. Sus hijas, tras
tantos años, siguen poniéndose la
camisa de expendedor domingo
a domingo para colaborar en los
turnos de las estaciones y de paso
recibir de los clientes el feedback
de la pista.
Y es que Antonio asumió como
propio el reto de conocer las necesidades de la clientela, trabajando
cada uno de los oficios que intervienen en el en sector: expendedor, conductor, camarero y hasta
instalador. Disfrutó con orgullo de
todos esos oficios y transmitió su
ilusión a los que lo rodeaban.
En los ochenta creció con su
entorno, llegando a abrir estaciones en distintas ubicaciones como
La Cala de Mijas, Alahurín de la
Torre y el Grande, Mijas, Cártama,
Córdoba o Málaga capital.
Ejemplo internacional
En los noventa se abanderó con
BP, compañía que lo ha puesto
de ejemplo internacionalmente,
como dealer de referencia del sur
de Europa.
A la semana de inaugurar su
último gran proyecto, la Estación
de Servicio Universidad de Málaga,
se nos ha ido para siempre Antonio
Badía. Quizá la fiesta de la inauguración donde estuvimos todos sus
amigos fue su fiesta de despedida.
Se adelantó a su tiempo.
Implantó estaciones que integraban desde supermercado hasta
actividades de ocio, con la idea de
dar un servicio integral al cliente,
que fue siempre el éxito de sus
estaciones.
Su familia lo sigue en lo que
fueron los tres baluartes de su
vida: la dedicación rigurosa a sus
clientes, el instinto para el negocio
y la humildad con la que enfocaba
todas y cada una de las decisiones.
Consiguió también lo más
complicado: que las nuevas generaciones continúen con lo que otros
construyeron, sirviendo a lo que
sus mayores hicieron. En el caso de
Antonio, el sector agradecerá que lo
que hizo este gran empresario se extienda a las generaciones venideras.
Mariano Aguayo
Socio director
Aguayo Abogados
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