REPORTE DE CASO: ENCEFALOPATÍA HIPERTENSIVA EN EL PACIENTE POSQUIRÚRGICO POR COLECISTECTOMÍA Case report: Hypertensive encephalopathy in the postsurgical patient by cholecystectomy Autores: Nayeli Cuéllar Gonzales, Dara Beizee Choquere Heredia, Jhennifer Duran Vera, Roberto Ferrufino Zenteno, Carlos Andrés Flores Espinoza, Mateo Peña Rueda, Danyeli Prado Rojas, Nardy Robles Gonzales, Rodrigo Tejerina Llanos, Kathlenn Vera Quiñonez - Estudiantes de medicina de tercer año de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno Tutor.- Dr. Iban Suca Quisbert - Docente de Infectología y Medicina Tropical de la carrera de medicina en la UAGRM y Médico Especialista en Medicina Critica y Terapia Intensiva “UAGRM, Facultad de Ciencias de la Salud Humana, carrera de Medicina” RESUMEN La encefalopatía hipertensiva postquirúrgica es una complicación neurológica aguda que puede ocurrir tras una cirugía, especialmente en pacientes con antecedentes de hipertensión mal controlada. Se produce por un aumento abrupto y sostenido de la presión arterial en el postoperatorio, que excede la capacidad de autorregulación cerebral y causa edema cerebral. Mientras que la infección del tracto urinario (ITU) es una infección que afecta cualquier parte del sistema urinario, afecta mayormente a las mujeres y su causa principal son las bacterias. A continuación presentamos el caso de una paciente femenino de 77 años que ingresa a urgencias por dolor en hipocondrio derecho, donde se le realiza una ecografía y EGO con evidencia de infección por lo que recibe antibioticoterapia empírica, también se diagnosticó colecistitis y pasa a salas de cirugía general en la cual tiene una intervención quirúrgica de colecistectomía por colecistitis aguda litiásica después del 5to día post quirúrgico presenta cifras tensionales de 180/90 mmHg y con deterioro de conciencia. Palabras claves: Encefalopatía hipertensiva, crisis hipertensiva, posoperatorio, colecistitis aguda litiásica, colecistectomía, paciente geriátrico. ABSTRACT Post-surgical hypertensive encephalopathy is an acute neurological complication that can occur after surgery, especially in patients with a history of poorly controlled hypertension. It is produced by an abrupt and sustained increase in blood pressure in the postoperative period, which exceeds the capacity for brain self-regulation and causes cerebral edema. While urinary tract infection (UTI) is an infection that affects any part of the urinary system, it mostly affects women, and its main cause is bacteria. 77year-old female patient who enters the emergency room for pain in the right hypochondrium, where she is performed an ultrasound and EGO with evidence of infection for which she receives empirical antibiotic therapy, the patient goes to evaluation by internal medicine with a diagnosis of UTI for which she received treatment, she was also diagnosed with cholecystitis and goes to general surgery rooms in which she has a surgical intervention of cholecystectomy for acute lithiac cholecystitis, on the 5th postoperative day she presents tension figures of 180/90mmHg and with deterioration of consciousness for which she was admitted to ICU, and was diagnosed with Hypertensive encephalopathy, the patient responded to external stimuli, she was also sleepy, 3 days later she stopped responding to verbal stimuli, treated with vasopressors with favorable evolution in surgical ICU, she was passed to the general surgery room for follow-up. Keywords: Hypertensive encephalopathy, hypertensive crisis, postoperative period, acute lithiasic cholecystitis, cholecystectomy, geriatric patient. INTRODUCCIÓN La encefalopatía hipertensiva es una emergencia, una forma grave de daño neurológico agudo producido por una elevación súbita y severa de la presión arterial, se caracteriza por alteraciones del estado mental debido a una presión arterial gravemente elevada. Un aumento brusco de la presión arterial puede superar la capacidad autorreguladora de los vasos sanguíneos cerebrales, alterar la barrera hematoencefálica y producir edema cerebral. Los pacientes pueden experimentar cefaleas intensas, alteración del estado mental, alteraciones visuales y convulsiones. Si no se trata con prontitud, puede producir coma y la muerte. La mortalidad de esta afección es alta si no se trata adecuadamente: puede alcanzar 50% a los seis meses y hasta 90% al año en ausencia de intervención médica. Los factores predisponentes incluyen hipertensión crónica mal tratada, enfermedad renal crónica, diabetes y situaciones de crisis hipertensiva. La encefalopatía hipertensiva afecta principalmente a adultos con hipertensión arterial mal controlada, especialmente entre los 40 y 60 años de edad. Es más frecuente en personas con factores de riesgo como enfermedad renal crónica, diabetes mellitus. El tratamiento debe iniciarse de forma urgente y se recomienda disminuir la presión sistólica en un 10- 15% durante la primera hora y no más del 25% en las primeras 24 horas. Fármacos intravenosos como labetalol, nicardipino o nitroprusiato de sodio se utilizan en unidades de cuidados intensivos.1 Las Infecciones del Tracto Urinario “ITU” es una infección que afecta cualquier parte del sistema urinario, incluyendo los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. Suele presentarse mayormente en mujeres y usualmente son causadas por bacterias, siendo el principal agente etiológico la E. coli. Las ITU surgen con mayor frecuencia en mujeres que en varones, a excepción de los lactantes y los ancianos. En el periodo neonatal la incidencia de ITU es mayor en varones debido a que son más propensos a anomalías congénitas del aparato urinario. Después de los 50 años la incidencia de ITU es igual en ambos géneros. La E. coli es la bacteria que más frecuentemente produce ITU, seguida por Staphylococcus saprophyticus, el cual tiene mayor incidencia en mujeres jóvenes sexualmente activas. En infecciones recurrentes, nosocomiales o complicadas, aumenta la frecuencia relativa Proteus, Pseudomona, Klensiella, Ente robacter y enterococo. En estos casos suele aparecer E. coli resistente a antibióticos, infecciones por más de un microorganismo e ITU por candida.2 La colelitiasis, una enfermedad caracterizada por la formación de cálculos biliares en la vesícula biliar. Estos cálculos son formaciones sólidas que se desarrollan de forma progresiva y pueden variar en tamaño, cantidad y composición, siendo esta última principalmente de colesterol, bilirrubina o una combinación de ambos. En la mayoría de los casos, los cálculos son pequeños (menores de 20 mm), aunque en situaciones menos frecuentes pueden llenar completamente la vesícula. La colelitiasis tiene una prevalencia mundial de entre 10 y 20% de la población adulta, se presenta con más frecuencia en las mujeres de entre 40 y 60 años (especialmente antes de la menopausia) y tiene una incidencia anual de alrededor de 1-3% en adultos en países occidentales. Los factores predisponentes de la colelitiasis incluyen una combinación de elementos genéticos, metabólicos y ambientales. Entre los más importantes, se encuentra el sexo femenino, especialmente en mujeres en edad fértil debido al efecto de los estrógenos, la obesidad, uso de anticonceptivos orales, factores nutricionales como una dieta rica en grasas, estreñimiento, comer menos comidas por día, baja ingesta de nutrientes (ácido fólico, magnesio, calcio, vitamina C) y líquidos.3 CASO CLÍNICO Paciente femenino de 77 años, con antecedentes médicos de Diabetes Mellitus tipo 2 e hipertensión arterial ya con tratamiento y apendicectomizada hace treinta años, con un cuadro caracterizado por dolor abdominal intenso de aparición súbita en hipocondrio derecho tipo cólico que no se irradia, además, el dolor no cedía con la toma de antiespasmódicos, por lo que acude al servicio de emergencia del hospital de su seguro después de 24 horas de iniciado el cuadro. Se solicita una ecografía abdominal donde se observa una vesícula biliar piriforme con imágenes hiperecoica con sombras de 14mm y vejiga parcialmente reflezionada con una conclusión de colelitiasis, además se solicitó un EGO con nitritos positivos, y bacterias abundantes por lo que se inicia antibiótico terapia empírica previa toma de urocultivo, y se decide su internación. Durante su estadía, presenta mejoría del cuadro clínico inicial, y se descarta patología quirúrgica de emergencia. Es derivada al servicio de medicina interna con diagnóstico de infección del tracto urinario en tratamiento y colecistitis. En el transcurso de su hospitalización, se identifica además una reagudización de enfermedad renal crónica, sumándose a sus comorbilidades previamente mencionadas, incluyendo una diabetes mellitus tipo 2 en estado de descompensación. Se solicita valoración por cardiología debido a cifras tensionales de 190mmHg/90mmHg e indica el ajuste del tratamiento con antihipertensivo. Posteriormente es evaluada por el servicio de cirugía, y presenta dolor en hipocondrio derecho irradiado a región dorsolumbar del mismo lado, por lo que se solicitan estudios preoperatorios. A lo largo de los días siguientes, se manifiestan dolores persistentes de intensidad moderada en hipocondrio derecho, predominantemente durante la noche. Ante la persistencia del cuadro clínico y los hallazgos por imágenes (Fig 1), el servicio de cirugía decide programar la intervención quirúrgica. Sin embargo, debe ser pospuesta debido al uso de aspirina como parte de su manejo terapéutico. Durante los días en la espera de la reprogramación se resuelve la ITU y hay mejora de las cifras tensionales. . Fig 1. Ecografía abdominal-renal-vesical. Se observa abundante meteorismo, aorta y cava abdominal dentro de parámetros normales, vesícula biliar con litiasis mayor de 17 mm, páncreas heterogéneo, aumento de la ecogenicidad renal. Impresión diagnóstica: colelitiasis, páncreas heterogéneo y hallazgos sugestivos de nefropatía bilateral. (Imagen obtenida por recolección propia) Además, se recibe ecocardiograma Doppler, el cual reporta valvulopatía aórtica, lo que representa un riesgo quirúrgico. Llegado el día de la cirugía, se realiza una colecistectomía convencional por colecistitis aguda litiásica. En controles postquirúrgicos observamos evolución lenta favorable, sin complicaciones inmediatas, presenta dolor en herida quirúrgica, cefalea holocraneana y dificultad para eliminar gases. Además hay un control, y seguimiento estricto de la presión arterial, por lo que es valorada por el servicio de cardiología, donde se evidencia hipertensión arterial no controlada, con valores de presión que varían desde 120/64 mmHg a 185/80 mmHg posterior a la cirugía, por lo que se ajusta el tratamiento, los siguientes días la presión arterial se registra por las mañanas en 145/80 mmHg y tiende a subir por las tardes a 170/80 mmHg, el tercer día post quirúrgico se siguen presentando cifras tensionales elevadas de 180/90 mmHg a pesar del tratamiento con vasodilatadores EV Nitroglicerina 40 Mck/kg por lo que se solicita la valoración de medicina interna ante la sospecha de sepsis. Además, presenta deterioro del estado de conciencia, tornándose somnolienta con Glasgow 14/15, motivo por el cual se decide su pase a la unidad de terapia intensiva para el manejo y monitoreo. Al ingreso a UCI, se realiza TC de cráneo (Fig. 2 y 3) donde se evidencia edema cerebral difuso, el estado de la paciente es somnolienta y se comunica aún de forma verbal que posteriormente se deteriora, y se establece el diagnóstico de encefalopatía hipertensiva. Fig. 2. TC de cráneo. Se observa edema cerebral difuso evidenciado por borramiento de surcos y cisuras corticales, con cisternas peritroncales libres. (Imagen obtenida por recolección propia) Fig. 3. TC de cráneo. En el hemisferio derecho el edema cerebral es más visible, con leve compresión del ventrículo lateral derecho. (Imagen obtenida por recolección propia) La evolución clínica es lenta y desfavorable, sin mejoría neurológica significativa. Se mantiene con inestabilidad hemodinámica con tendencia a la hipotensión 100/60 mmHg, y una frecuencia cardiaca de 88lpm. Se inicia antibioticoterapia empírica y se suspende el tratamiento antihipertensivo. Posteriormente, la paciente refiere dolor abdominal en el sitio quirúrgico, se diagnostica una sepsis de origen abdominal asociada a posible oclusión intestinal. Ante la reaparición de la hipertensión arterial, se reanuda y optimiza el tratamiento antihipertensivo. Se resuelve el cuadro de encefalopatía hipertensiva, y control de la presión arterial. Además, en el ionograma se evidencia un aumento de las concentraciones de sodio en 148mEq/l por lo que hay un control metabólico con evolución favorable, luego de doce días de internación en UTI, la paciente cumple con criterios de manejo en sala y seguimiento de cirugía general. DISCUSIÓN La hipertensión postoperatoria es una complicación relativamente frecuente, con incidencias reportadas entre el 4 y 35% en pacientes sometidos a cirugía mayor, especialmente en adultos mayores con comorbilidades cardiovasculares y uso crónico de fármacos antihipertensivo. Dentro de este grupo, la aparición de encefalopatía hipertensiva en el contexto posquirúrgico es poco común, pero existen reportes y series de casos que confirman su aparición tras distintos procedimientos. Una revisión sistemática identificó 47 casos de PRES posoperatorio, con un inicio promedio de síntomas a los 4,7 días (rango: 0 días a 3 semanas), siendo la convulsión la manifestación clínica más frecuente. La mayoría de los casos mostraron reversibilidad clínica y radiológica con el tratamiento oportuno. La encefalopatía hipertensiva post quirúrgica representa una emergencia neurológica grave, con casos descritos en la literatura asociados a descontrol agudo de la presión arterial y falla en la autorregulación cerebral. La colecistitis aguda litiásica en pacientes geriátricos, especialmente con comorbilidades múltiples, representa un desafío clínico tanto en el diagnóstico como en el manejo. Este caso describe a una paciente de 77 años, con antecedentes de diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial sistémica, enfermedad renal crónica, valvulopatía aórtica y enfermedad de Chagas crónica compensada, quien desarrolló un cuadro de colecistitis aguda que requirió cirugía diferida debido a un alto riesgo cardiovascular y al uso de aspirina. La paciente fue inicialmente tratada de forma conservadora con antibioticoterapia y vigilancia estrecha, una decisión respaldada por las Guías de Tokio 2018, que permiten retrasar la intervención en pacientes con riesgo quirúrgico elevado y comorbilidades descompensadas. Durante este tiempo, se ajustaron los antihipertensivos y se completó la valoración preoperatoria, incluyendo un ecocardiograma Doppler que mostró valvulopatía aórtica. Estos hallazgos aumentaron el riesgo anestésico y quirúrgico, reforzando la necesidad de optimización previa.4 La colecistectomía convencional se realizó finalmente ante la persistencia del dolor y hallazgos imagenológicos sugerentes. La vía abierta, aunque más invasiva, pudo haberse preferido por mayor control quirúrgico en un paciente frágil4. Inicialmente, el postoperatorio fue lento pero estable. No obstante, en el tercer día posquirúrgico, la paciente presentó crisis hipertensiva con cifras de 180/90 mmHg y deterioro del estado de conciencia, que llevó a su ingreso a terapia intensiva con diagnóstico de encefalopatía hipertensiva. Este evento es relevante, ya que la encefalopatía hipertensiva posoperatoria es rara pero grave, y ocurre cuando hay falla en la autorregulación cerebral secundaria a hipertensión aguda. Su evolución fue complicada por inestabilidad hemodinámica con episodios de hipotensión, lo que requirió suspensión de antihipertensivos e inicio de antibioticoterapia empírica ante sospecha de sepsis de origen abdominal. Durante su evolución crítica, también se documentó dolor abdominal persistente, distensión y catarsis líquida, lo que motivó el diagnóstico de oclusión intestinal funcional o síndrome de íleo adinámico, entidad frecuente en pacientes postoperados mayores y polimedicados. A pesar de esta cascada de eventos adversos, la paciente logró superar la crisis hipertensiva, resolvió el cuadro neurológico y fue finalmente transferida a sala con evolución favorable. Este caso ilustra cómo la edad avanzada, el compromiso cardiovascular (especialmente por cardiopatía chagásica y valvulopatía), la disfunción renal y el uso crónico de medicamentos (aspirina, antihipertensivos) contribuyen a un riesgo quirúrgico complejo. Si bien la colecistectomía temprana es el estándar recomendado en pacientes mayores, debe individualizarse cuando hay riesgo alto de complicaciones perioperatorias. 1 Harrison, T. R. (2004). Principios de medicina interna. McGraw-Hill Companies 2 Howes DS, Henry SM. Urinary Tract Infection, Female. 2005. Emedicine: http://www.emedicine.com/EMERG/topic626.htm 3 Saiman, Y. (2023, agosto 2). Colelitiasis. Manual MSD versión para profesionales; Manuales MSD: https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-hep%C3%A1ticos-y-biliares/trastornos-dela-ves%C3%ADcula-biliar-y-los-conductos-biliares/colelitiasis 4 Yokoe, M., Hata, J., Takada, T., Strasberg, S. M., Asbun, H. J., Wakabayashi, G., … Kiriyama, S. (2018). Tokyo Guidelines 2018: diagnostic criteria and severity grading of acute cholecystitis (with videos). Journal of Hepato-Biliary-Pancreatic Sciences, 25(1), 41–54. https://doi.org/10.1002/jhbp.515
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