¿Qué es una fábula?
Una fábula es un texto literario narrativo breve, generalmente protagonizado por
animales u objetos personificados, que busca transmitir una moraleja. Puede estar
escrita tanto en prosa como en verso y cuenta una historia ficcional, por eso pertenece a
la literatura narrativa.
La liebre y la tortuga
En el campo vivían una veloz liebre y una lenta tortuga. La liebre corría constantemente,
mientras que la tortuga se movía lenta a causa de su pesado caparazón.
La liebre se burlaba de la tortuga, jactándose de lo rápida que era mientras que su
compañera necesitaba gran esfuerzo para lograr dar apenas un paso.
Tras días de burlas, la tortuga se enfadó con la liebre y le propuso competir en una carrera,
a la que la liebre, con aire burlón, aceptó encantada. Al día siguiente, liebre y tortuga se
juntaron para iniciar la carrera.
Ambos animales se prepararon y, cuando se dio el pistoletazo de salida, empezaron a
moverse. La tortuga iba pasito a pasito, suave, suavecito, mientras que la liebre había salido
disparada.
La liebre, al girar la cabeza, vio la gran ventaja que le llevaba al reptil, y decidió pararse a
esperarla mientras se burlaba de ella.
'Corre, tortuga, ¿qué emoción hay si vas tan lenta? ¿Para qué competir si el resultado está
cantado? Ja, ja, ja, ja'.
La tortuga alcanzó a la liebre, pero esta volvió a dar otro impulso para adelantarse. Cada
vez que a tortuga lograba alcanzar a la liebre, el veloz animal volvía a darse impulso.
Tras varias veces haciendo esto, la liebre fue acercándose a la meta. En vez de cruzarla,
la liebre decidió hacer una paradita a muy pocos metros del final de la carrera, aburrida,
tanto que se quedó dormida.
La tortuga, quien no había parado de moverse, estaba acercándose, muy poquito a poquito,
a la meta, sin que la liebre se despertara al tenerla tan cerca.
Cuando la tortuga ya estaba casi a punto de cruzar la línea final, la liebre se despertó,
percatándose rápidamente de lo que sucedía, y corriendo para alcanzarla, pero la tortuga
lo consiguió antes que ella.
Por primera vez en su vida, la liebre, quien presumía de ser veloz, acababa de ser vencida
por quien creía que jamás le ganaría.
Moraleja: hay que ser humildes y entender que los objetivos se consiguen con paciencia y
dedicación. Nunca se debe menospreciar a la persona menos habilidosa, porque puede
que sea la más constante y empeñada en conseguir su meta.