lOMoARcPSD|46594149 Freud - Puntualizaciones sobre el amor de transferencia (1915) Psicoanálisis Freud (Universidad de Buenos Aires) Escanea para abrir en Studocu Studocu no está patrocinado ni avalado por ningún colegio o universidad. Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 puntualizaci?nessobre el amor de trasferencia (Nuevos cons~j~ssobre la técnica del psicoanáhs1s,111) (1915 [1914]) Descargado por Franco Vera ([email protected]) 1 lOMoARcPSD|46594149 ;\rn so todo pr in cipian te en el .. . psicoanálisis te~ ienzo lns dificultade s que le d eparar llla al á 1 1)l . • n a interp t · .codr la~ ocurrencias del paciente Y 1a tarea re ación d . 'd o. P e1,.o pron t o aprende á . e reproduc1r u rcpnn lo r a tene 1 . . poco en as r b . , las que de 10, cam convencerse, en Ya un1cas r I '" ser· mente ea l · • 11 trop· se que as con as son oque . ~ 1as . en 1eza 1 .. · e maneJo de la trnsfcrcnc1a. ) . De las s ituaciones que ella prod u ce selecc10 , una . t,a, t anto en razón d . nare bien c1rcunscr1 ' e su frecue · · ncia Y real importancia cuanto de su interés teó • M refiero al caso en que una paciente mujer deja cole;co. dicios, o lo declara de manera directa rq~or mequívocos comol cualq~ier frágil inuj er, se ha enamorado del médice, 0 que a analiza • • • os y cómicos, y t amb', Esta s1tuac16n 1en· d sus lados penos . tiene · sus 1a. dos senos; a,, e.más, es tan enmaran~ada y de cond'1c10nam1en to tan 1nultiple, tan inevitable y de solución tan difícil, que su estudio (adeudado desde hace mucho tiempo) habría llenado una necesidad vital de la técnica analítica. Pero como nosotros no siempre estamos libres de con1eter los errores de los que nos burlamos en los demás, no nos hemos apresurado hasta ahora a cumplir esa tarea. Una y otra vez tropezamos aquí con el deber de la discreción médica un deber inexcusable en la vida, pero ocioso en nuestra di~ncia. Y puesto que la bibliografía psicoan~líuna intica pertenece también a la vida real, de ahí nace punto un en no-ido • c. . h . . ,, • , • e iniri t,~ so1u ble contradicc1on. Hace poco 10n s1tuac ada encion 1 , . . . . lí. . esa discreción para indicar como a m trasferencial aplazó el desarrollo de la terapia psicoana 1 es frente al tica en su primer decenio. d ue ta 1 cosa•sodios amoro. P. ara el lego bien educa o .-q , 1oslepi 1·era otra ínps1coanálisis el hombre culto ideal1 de cua, esqu ' . especial que sos son inconmensurables con os pagina si la paciendole; se sitúan por así decir,. en una es, entonc y ' vitura. sen e otra na ningu e no admit h. toria del n10 !n- tribución a la is ncionan las . n la primera sección de m1 « on4 á 11; allí se me ] :ento psicoanalítico>> (1914d) [A.E, t , pelg~aso de An°ª O. · icultades trasferenciales de Breuer en 1E . C Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 te se ha t'namorndo del médico, el lego pcnmuá que H6lo l desenlaces son posibles: uno má s raro, en que todas\ 0~ circ un sta ncias consintieran la unión legítima y perman e ~8 de a mbos. y otro más común , en que médico y pacient en e · " 1mcia · · · do t ra bajo que dse se pararían, aban donan do e1 recien bía servir al restablecimiento, como si un accident e el mental lo hubiera perturbado . Claro está, también es co~cebible un tercer desenlace , que hasta parece conciliabl con la prosecución de la cura: el anudamiento de relacio~ nes amorosas ilegítimas, y no destinadas a ser eternas; pero lo vuel ve n imposible tanto la moral civil como la digni--dad médica. El lego, sin embargo, rogaría que el analista lo tranquilizara asegurándole, lo más claramente posible, que este tercer caso queda excluido. · Es evidente que el punto de vista del psicoanalista tiene que ser diverso. Supongamos el caso del segundo desenlace de la situación considerada: el médico y la paciente se alejan tras enamorarse ella de él; la cura es resignada. Pero el estado de la paciente pronto vuelve necesario un segundo intento analítico con otro médico; y hete aquí que de nuevo se enamora de este segundo médico; y de igual modo, si interrumpe y recomienza, del tercero, etc. Este hecho, de segura ocurrencia y que, según es notorio, constituye una de las bases de la teoría psicoanalítica, admite dos valoracione s: una para el médico que analiza y otra para la _p acient e necesitada del análisis. Para el médico significa un esclarecimiento valioso y una buena prevención de una contratrasferencia acaso aprontada en él. 2 Tiene que discernir que el enamoramiento de la paciente le ha sido impuesto por la situación analítica y no se puede atribuir, digamos, a las excelencias de su persona; que, por tanto, no hay razón para que se enorgullezca de semejante «conquista », como se la llamaría fuera del análisis. Y siempre es bueno estar sobre aviso de ello. Para la paciente, en cambio, se plantea una alternativa: debe renunciar a todo tratamiento psicoanalítico, o consentir su enamoramiento del médico como un destino inevitable .3 e: 2 [El probl ema <le la •<contra trasforencia» ya hubía sido plante.arlo lítica~ . s futura s de la terapia. ps1coana · F por reu d en « I..Jas perspectiva (191 0d ), AE , 11 , pág. 136 . Lo retoma on el pre so nt e trab ajo, págs~ 168-9 Y 172-3. Apart e de estos pasajes, es difícil encontrar otro exa men expre so de la cues tión en sus obras publicadas.] . . t 5 3 Qu~ la tra sferencia puede ext erioriz arse en otros sentimt~ menos tiernos, es algo consabido, y no Jo trataremos en este ensay · «Sobre la dinámica de la trasferencia» (1912b), supra, pág . 102-l [~f Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 No dud o de qu e los pari ent d t idnr ios de la priin cr a posibili cds d e cll~ so decla rarán par. . 6n que el rnéd1.co an a 1·1st a por la segu nd f\ up con iu·ual "". dcc1s1 en que la decis ión no se pued e ·<l ?ro, 0 P1no, he ahí un caso . en ma d . - o 111ás b te n celosa y cgofst a- ciar · reo n~A e 1a ti ern a rientes. Sólo el int erés de la enfr•r p d cbu_pac16n de los pa. Es que el a n101.. de ·1os pan.entes no. \_;p tnad e iera Preva l<:cer. óa. Al psicoa n alist a no le hac e fa~: e sanar neurosis algutiene der echo a proclamar se indispªe serbelntremet~do, pero .· n t e nsa 1·6e para cierto s logros . El pa11e que haga suya la pos1·c d rn l . te a es t e pro bl e1na podr á sí perman n e 1.0 sto1 fren. ecer en 1a posesión iinp ertur b ada de su 111uj'er o' de su hi'J•a t d á l , pero en r que buscar a m an~..ra de aguantar que ella conserve su neurosis y la pert~r?acion de la capacidad de amar que esta conlleva. En d~finitiva, el ca~o es parecido al del tratamiento ginecológico. Por lo demas, el padre o el marido celosos se equivocan grandemente si creen que , haciéndole emprender a la paciente un tratamiento diverso del analítico para combatir su neurosis, evitarán que se enamore del médico. La única diferencia consistirá en que ese enamoramiento, destinado a pern1anecer inexpreso y no analizado, jamás podrá prestar al restablecüniento de la paciente la contribución que el análisis le extraería. Según he sabido, ciertos médicos que practican el análisis preparan con frecuencia 4 a sus pacientes mujeres para la aparición de la trasferencia amorosa, y hasta_l~s.exhortan a «enamorarse del médico sólo para que el anah~1s ~arc~e adelante». No me resulta fácil imaginarme una te~n1ca mas . t d ispar eno el caracter cona a da • Así se le quita al fenóm · b , 1 d d· vincente de lo espontáneo, y uno· se crea o stacu os e i. ---s-----· , ñcil re~oc1on. rimera vista no parece que del enamoEs ci erto que a p . ia udiera nacer algo auspicioso ramiento en la trasferenc p 1 más dócil hasta entonces, para la ~ura. La pacientea:r:te~igencia del tratamiento y ha perdido de p~onto to . .. h blar ni oír más que de su - ,, toéfo inter es por e"l, n o quiere a di'do· ha resigna do sus 1 ea corre spon · amor, demanda que e. s hasta se decla,ra sana .. S9brev1esíntomas o los desprecia, Y dra , de la escena, como un Juego . ne un total cambio. d e via na realidad que ll'rum - "t·ico · qu e fuera desbaratado Pº:,u ma . funcwn te a t ra l sus pendida al pe súbitamente (p. eJ., una , aqm, «f'·" hzeitig» l«tem. ,: , decia 'u . era e d ic10n 4 [«Hiiufig »~en la pnm . l carácter de un , eo ( que tiene e pranamen t e»}.] d .. , este parrai , s pequeüo.] 5 [En la primera e icwn, tipo de letra ma 0 · reso en u paréntesis) esta b a imp Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 l o qtH' lo v ivt,rw 1i0í .por prír:net.n v . ~rito d(' ,,¡F'ul'~.,n!,, ). 1~;1 ,rn,dic , 1 , • 1. , nnn 1.1cn y ~llAttno 0 1. no hallará 1:k 1' mnnt t'tH'r 11 ~1.t.unc· nn IJr~n do <' Í<'ctivnrn, t ~t, rlt'l ('8pt~i~ m o de qu(' PI t.rn t.n m wn t o lt n t nt(\ n ~u kr min o. ori en to . Sobre t Lu t'g'l\ m0dit nndo un poco. un o SC' p roseg uir la cura ºdo , 1 concibe un n sos pec hn: cunnt o esto rbe 6 Y en el st/ ~a. nci te is res n un O(' ión zac ori ri exte dC' se r la ~dc nrn nd a de a mor Ja res iste nc1a mie nt o de csn npns ionndn d dc. E s qu~ esd e hac ' . . .' 18 tjen e sin duda una pnr t1c1pac wn gra n. te los signos de u 10n pac In en do rva e obs bín a h o un po tiem imput a r a esa acn1 na trasfe rencia tiern a, y con acierto pud o or a ble acogid a 8 frente a l mé di co s u doc ilid ad. s u fav compr ens ión y la et~ expl icaciones del a ntílisis, su notabl e . Todo ello ha desap e vada inteligenc ia qu e así demostr aba ya no intelig e nadareciclo com o por encanto: la enferma , y semejante mudanzª· par ece a bsor ta en su ena morami ento un punto tempor al eª sobrevie ne con toda regularidad en recordar un fragment que fue prec iso alentarla a admitir o de su biografía. Va]~ muy pen oso y fuertem ent e reprimido de mucho antes , pero de cir, el enamoramiento existía des de él para inhibir la aho ra la res istencia empieza a servirse trabajo todo interé s y prosec ución de la cura , apartar del desconcierto. sum ir al médico analista en un penoso nir también en la Si se lo mira mejor , uno puede discer la complican; en par te situ ación el influjo de motivos que parte son exteriori zade riv an del enamoramiento, pero en la primera índole es el cion es singulares de la resistencia. De que es irresistibl e, por afán de la paciente por asegurarse de rebajándolo a la conqu ebrantar la autoridad del médico pueda resultar at racdici ón de amado, y por todo cuanto sfacción amoro sa. De tivo como ganancia colateral de la sati en ocasion es aprola r es ist encia , es lícito conjeturar que o un medio par a poner vechará la declaración de amor com en caso de condescena prueba al riguroso analista, quien sobr e tod o, un o tiene der recibiría una reconvención. Pero, o age nt provocateur, la impresión de que la resistencia, com a la bu en a disposició_n acrecienta el enamoramiento y exager , invoc a nd o los pelia la entrega sexual a fin de justificar acción efi caz de la regro s de se m ejante desenfreno, la 7 tambi én pu ede faltar en pres ión. Todo es te andamiaje , que ·, . os L'll . 6 [F a ún más catrgon c ~. 0hb reud a fa enun ciado esto en término s de los sw!1ios (1900a ). A},, ~ la prim era edición de La interpr etación <'11 In.(~LI~ 1925 agr egó alH una ext ensa nota al pie i1 nc10l r1 pág. 5 11, pero en ·r· d o y a la vez recono cía qu e s u onn L . b I 1ca m s1~ u, s ac ar ~ a r, ¡ de exa ger ación.J ., . 1.)~!. , antenor tem a cierto gra do p¿lg · supra, 7 [Cf R ecor dar, repetir y reelabora r» (19 14g), td • H Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 casos más puros , ha sido cons ide d O Alfred Adler, bien lo ra p~r o lo ese ncia l del p roce 0 sabe mos, com so . · Ahor a bien , ¿de quó modo deb portan,c el ana lista ~om e ació situ ta para no fra casa r en es 81 dida n, es cosa para éJdeci que la cura tien e que abrirse paso t· e t e de r pesa a . s a ras, eren c1a amorosa y a trav és de ell a.? En este punto 1ne resultaría f.' .1 st expresa ins iste ncia en la moral universatci ~º ~i1,ar, por el ana 1ista jan1ás tiene derecho a aceptar~e~ e va ida, que ª ~rnura que se le ofrece ni a respo n der a ella y u 1contrano, ?ebería considerar llegado el momento de \ e, ª ogar ante1 la muJer. ena mora d.a por sidad de renuncia, consegmr que el reclamo ético y la nece a . b d . 1d la arte o iend venc Y, a enci apet su one a a e su yo, amm P prosiga el trabajo analítico. era ni la Pero yo no satisfaré tales expectativas; ni la prim no escribo segunda ~arte de :llas. La primera no, porque luchar para ~a clientela, sino para médicos que tienen que d . con ,dificultades serias , y porque adema's pue d o recon ucir condición aqui el precepto moral a su origen, vale decir, a su feliz situad_~ adecuad~ al_ fin. Esta vez me encuentro en la mientos c10n de sustituir la imposición moral por unos mira de la técnica analítica, sin alterar el resultado. parte De manera _aú~ m~s resuelta desdeciré la segunda tan pronde la expectativa indicada. ~xh<?rtar la paciente, r, a sofocar to como ella ha confesado su trasferencia de amo sería para lo pulsiónal, a la renuncia y a la sublimación, no . Sería lo mi-un obrar analítico, sino un obrar sin sentido erráneo, mismo que hacer subir un espíritu del mundo subt abajo sin con ingeniosos conjuros, para enviarlo de nuevo ahí a la coninquirirle nada. Uno habría llamado lo reprimido r. Adeciencia sólo para fepríinirlo de_!).Uevo, presa del terro de semernn-s;-n o -caoe ñacérse ilusiones sobre el resultado de poco jante proceder. Es bien sabido: contra las pasiones sentirá el valen unos sublimes discursos. La paciente sólo desaire, y no dejará de vengarse. quizá Tampoco puedo aconsejar un camino intermedio , que o, conpudiera parecer a muchos particularmente sabi imientos sistente en que uno afirme corresponder a los sent corporal es tiernos de la paciente, esquivando los quehaceres s~nd as de esa ternura, hasta que pueda guiar la relación por Jan te más calmas y elevarla a un estadio supe rio~. A se~~ alit1co se expediente le objeto qu e el tra t a mie nto ps1coan part e de edifica sobre la veracidad . En ello se cifra buen a aban su efecto pedagógico y de su valor ético. Es pelig roso ª 8 [Cf. Adler (1911b, pág. 219 ).] Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 ne,trado con la donar ese fundamento. ~uien se ha com_pe 01 con el fing· · técnica analítica ya no acierta con 1a menttra campos, Y sue l~ miento, indispensables al mé dico en otros_ mc.1or de 1os Prop6. traicionars e cuando los int e nta con la má s :iguro~a sitos. Puesto que uno exige del pn~1ent«; egra st se deja veracitlad, pone en jucg-o s u a utondad int la verdad. Por ~tr? parte, el pillar por é l en una falta sent1m1~ntos tier·experimento de dejarse des lizar P?r _unos sus peligros. Uno nos ha cía la paciente conlleva, as1m1smo, pueda llegar más no se gobierna tan bien que de pronto ?-º pues, que no es lejos de lo que se había propu_esto. Opino,_ nte el sofrenalícito desmentir la indiferencia que, media uirido. miento de la contratrasferencia, uno ha adq a impone a) Ya he dejado colegir que la técnica analític iente menestemédico el mandamiento de denegar a la pac cura tiene que rosa de a1nor la satisfacción apetecida. La con ello no me ser realizada en la abstinencia; sólo que ación de todo refiero a la privación corporal, ni a la priv o lo toleraría. cuanto se apetece, pues quizá ningún enferm o: h_ay que dejar Lo que yo quiero es postular este principi za como unas subsistir en el enfermo necesidad y añoran ón, y guardarse fuerzas pulsionantes del trabajo y la alteraci uno no podría de apaciguarlas mediante subrogados. Es que la enferma, a ofrecer otra cosa que subrogados, puesto que an sido levanconsecuencia de su estado y mientras no hay rar una efectiva tadas sus represiones, será incapaz de log satisfacción. cura analítica Admitamos que el principio según el cual la mucho el caso debe realizarse en la privación rebasa con examen a fonsingular aquí considerado y requiere de un de su aplicabido, merced al cual se tracen las fronteras todo lo posible lidad. 9 Pero evitaremos hacerlo aquí, y en os partido . ¿Qué nos ceñiremos a la situación de la cual hem y, por ejemplo, sucedería si el médico obrara de otro modo tes para corresaprovechara la libertad dada a ambas par su necesidad de ponder al amor de la paciente y saciar ternura? tal solicitud Si al hacerlo calculara que en virtud de sobre la pacien~e, {EntlfegenkommenJ aseguraría su imperio cura, val e dec ir, mov1endoJa así a solucionar la s tareas de la la neuro s is, ln que g~naría su liberación permanente de fü 1s º un ho hec ha que ría stra mo le rza fue e~penencia po~ ca ól Ja s uya . calculo. La paciente a lcanzaría s u meta nun ' · ,lsic )4 ma <l o en «N uc vo:, camino s de la t crnplH r · , rcl,o es , . anahtica» (1919a), AE, 17, pág s . 158 _9 _1 o· 9 [Este tema Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 Simplemente habr"1ª vuelt · a desarroU y paciente, lo que una d. ertida histori arse, entre médico !V tor y el agente de se guros a narra 8 Obre el pasE t es un in e ,. d e · s te en1ermo, sus dilig e ulo; gravemen- os le r piadoso para que lo ente~ allegad la fe an:: : ~ ª un l~ombre plática entre ambos :~1Vierta a la prolonga tanto qu he morir . y esperanzas a quienes resultadoe Al~e concebir ta de la habitación d ªFardan el se abre Él . in, la puerno había sido convertid e enfermo mcrédulo o, pero el pasto r sa 1·,ia con un seguro Si su cortejo de am or fiuera , un gran i". • correspondido , se na tri un10 para la pac ·1• en t e y un t otal derrota para 1a cura E11a•ilabría cónsegui·d·o aquelloª 1 a o c~al todos los enfermo~ a~p1ran en el análisis: actuar a algo que '. repetir en la vid . solo deben recordar ' re pro d uc1r co mo material psíquico y . conservar en un ámbi't o ps1., qu1co 10 E l . d l · ·- a ulterior trayect ona e a relación de amor ella sa ., . hib. . t 1" . cana a relucir todas las in 1c10nes y reacciones icas de su vida amorosa sin que fuera posible rectific:f o og algo, Y esta vivencia penosa concluiría en el arre r :~ e:1 iento y en ~n gran refuerzo de su inclinación repres!:n ~m pone . s que la r~lac1ón de amorien término a la posibilidad d e. mf tam e el tra . - t- olµir_I!l_'ªfü ant--- - -. ---.ón de am .. . , l'f . 1 ª com u-. es s bo binaci ra qmme na an a I ico~.! . . . . . onces . ---t·e es- ent Co nsen t·ir 1a apetencia amorosa de 1a pac1en t - fi o sofocarla. El camino del an ,un esto ~ara el análisis com cual la vida real no ofrece analista es diverso, uno para el desviar la trasferencia amomodelos. Uno debe guardarse de r de ella a la paciente; y rosa? de ahuyentarla o de disgusta de corresponderle. Uno drá co~ igual firmeza uno se absten pero la trata como algo no or, am de cia ren sfe tra la e ien ret que se atraviesa en la cura real, como una situación por la sus 9rígenes inco_ncientes; que_~ebe ser reorientada hacia lo más escondido de la vida ayudará a llevar a la conciencia gobernarlo. Cuanto más imamorosa de la enferma, para así salvo de toda tentación, más presione tino mismo que está a cia analítica. La paciente, extraerá de la situación su sustan ha sido cancelada, sino sólo cuya represión de lo sexual no entonces lo bastante seguempujada al trasfondo, se sentirá diciones de amor, todas las ra para traer a la luz todas las con , todos los caracteres sinual sex za ran año su de ías tas fan a, abriendo desde aquí el gulares de su condición enamorad antiles de su amor. camino hacia los fundamentos infmantener el amor de tra sEs verdad que este intento de de vida. r , repetir y ree labora r» el trabajo precedente [«Recorda (1914g), supra, págs. 151-2]. 10 Véase 9 Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 l , un a e ase de rnUjer f ferencia sin AotiRfoccrlofrflca.'~~1r11 con cm cntaJ qu e no toJ eR. to ol cn um nr io nR Hp a Son aqu ellas de un o qu e no qui er en to er cz J rn tu nn lu ' d< A rn poeta rnnr subrogados , criotu Fmg,ín palabra ~ de l o, qu ; J rin nk m lo r Jo psíqui co po mento R de d e f-lOfWR Y ~,irgu co i óg «l n cs • bl Jo so n ncct' si f: cnte a una ºPción tá es se s rn or ~A pc Jcs 0 bie~ cargar con toda· bóndign ~•' · 11 Con ta , or am d~ 1a nc ~e bos mos trarle s corrcspon Y en ninguno de am . da ira s~ de ~r uJ m Es pre t1s. 0 la hostilidad de la tereses dedla cura . m s lo ir ib rc pe o un s puede ,, . pregunta rse caso Y acaso 1pue a uno. ... o, 1t ex el r ne te ob n . d is con una ne. retirars e si titu para a neuros ap la ce de pa m co cómo se inexorable. po . cesidad de amor tan menos violentas, es s1as ad or am en s ra ºb d o m ,_ En cuanto a ot arn a o a un mism n ya ha s ta is al an bre te~ ble que muchos epción analítica. So nc co la a s rla ñi tre n de 1: todo para cons uívoca participació eq in la en e st si in _iento re..al_ do, uno les ~u_g_~~ namoram s E ». or m «a e es resistencia en ~ enté!I1ª fill bueac y te en ci pa la a l ci y efectivo volyería dó a ~ g_~ su caso ,_a~ m le ob pr s lo ar on ci lu na voluntad para so o ~ l.?_ de?!anda. !!n ad am e b~ m ho el ue etar que sólo fuera porq el camino de compl r ge co es ía dr po í la enamoramiento as médico y preparar al te en fr r lo va ar pudiera la cura para cobr inación amorosa cl in la e qu en a recalrealidad objetiv Jl.é!f,i~pte se muestra la lo el e_ _Q ~ v en ~ -el trahallar sitio. Y de sí todo i.,.I).~_ré~pQ do ja ro ar ia (I ci citrante e indó é speto alguno por r e én ti no e qu -ente ntamiento y es evid edico :~Produce ento m l de as ad nd fu las convicciones bien ffestación de enamoan iti e ct a rm fo la en sin ces una resistencia varlo a un dilema lle en la ci va no triramiento, y además sa a la cual lo cons co , sa hú re se él l salida. En efecto, si podrá hacer el pape la el o, nt ie im nd te en za ñen su deber y su ra de él por vengan cu la de se er ra st to de la desairada y su ecuencia del presun ns co a ce ha lo a y encono, como ahor ienamoramiento. ra el carácter genu nt co to en m gu ar A modo de segundo conlleva ningún rasno él e qu a er ev o as no de ese amor, un esente, sino qu e se pr n ió ac tu si la e de go nuevo que brot calcos de reaccion es y s ne io tic pe re de compone por entero promete a dem osm co se y s, ile nt infa amor osa anteriores, incluso llado de la conducta ta de is is ál an el e trarlo mediant de la enferma. qu erida, ma la paciencia re su o un s to en m gu Si ª es to s ar 1 :t · 11te pe· . ' ¡ JH mo sc se fra ·:i argum enten )I· un 1 ·i mtl· Knod el · l tn ve z l l <' uppen og s d~ a lbóndi gas »} en to e~ m da un /«f » en ttcn ,,.) ro c?n «Knodelgründ H eino, «Die Wanderra en e ec ar ap », en nt ne «Knodelargur 11 l S 170 Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 . .1 . veces consigue superar Ia dºfí' ny ac16 Jns más ·de 1las s1tu c1 1 t b · t · a mor ena un m1en o atemperad o o proseguir e ra a.JO con ' á t a cuy aJ·o l trab bien con· .él «al cue·stas», me a ser entonce s . • , que t O Ias "tanta sias desc u bru'd a e ecc1ón 1nfantil de obie Y J / trae ur d1 as. / críticament e 1os c1·t ados arguPero yo querría ilum . inar la ver d a d a 1a pa- / mentos Y pre guntar s1. con ellos decimos . giado en disimulo s ciente o en n~estro aprieto nos hemos refu so de hecho no y des figurac10nes. En otras palabras: ¿aca iene manifiesto cabe llamar re~I. al enamoramiento que dev en la cura anahtica? verdad mas no Opino que hemos dicho a la paciente la o. De ~uestros toda ella, que es indiferente para el resultad te. La participad_os argumen~os, el_ primero es el más fuer ncia es indiscución de la resistencia en el amor de trasfere la resistencia no ) tibl~ y muy considerable. Sin embargo, e de él y exa- ) ha creado este. an~or; _lo encuentra ahí, se sirv genuino del fenógera sus exter10nzac10nes. Y el carácter stencia. Nuestro meno tampoco es despotenciado por la resi ; es verdad qu e segundo argumento es mucho más endeble de rasgos antieste-e namoramiento consta de reediciones ese es el carácter guos , y repite reacciones infantiles. Pero o hay que no reesencial de todo enamoramiento. Ningun que constituy e su pita modelos infantiles. Justamente lo lógico, proc ede car ácte r compulsivo, que recue rda a lo pato el amor de tra sfede su c ondicionamiento infantil. Acaso que el que se prerencia -ténga un grado de libertad menos it e discernir con senta en la vida , llamado «normal »: perm ntil , se muestra más nitidez su dep end encia del modelo infa es todo y no es lo menos flexibl e y modificabl e; pero eso esencial. de un amor? ¿Y en qué se discerniría , pu es, lo genuino liza r la meta amo¿En su productividad , su aptitud par a rea no le va en zaga rosa? En este punto el amor de trasferencia es qu e de él se a ningún otro; la impresión que uno tiene podría obtenerlo todo. cho a nega r el Res umam os, enton ces: No ha y ningún d~re iento qu o sobre carácter de amor (<genu ino » a l e namoram Si parece tan poco vien e de ntro del tratami ento a nalíti co. Ja circ uns t~~cia norma] , el1o se explica suficientemente por ln cur n anultl1ca, de que todo e na m.ora mie nto , aun fuera do n1a1 lo:i quo a lo8 recuerda m ás a los fonórnono i,; nní1nico8 u11o ·!z:1 pt>1· alg'unos normal es. De cualqui er mod o, se ttingulu• 1c1ún :_ 1) C'8 pr~,rasgos qu e le aseguran un n µurti cular poH ('m¡~uJnd_o lw c~a vocado por la s itua ción annlíti _ca; 2) OH H1tunc16n, Y J) arriba por la res iste nci a qu e gobier na a o8ta 71 Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 \'H t'l'l \l' ('n nlto t-{rndo d(•l mirnnli(•11t.o por In n\1tlidnd oh·, , , ·n. t' ~ t,wno~ prndt,nh'. nH'tHl H c11idndmm dn H11 R co nt-{et ~et.,. . ,, J I ll(,r1 l'ia~ ml\ ~ l'll'~·o t' n In nprPl ' tn c 1011 ( <' 11 por~onf\ nrnndn ,d \n q\H' qH(' tTrnmn ~ co1H' l'd(\rlt ' n un onnmornrni onf.o () mnl. p('l\l 110 noHl'R hrit,o olvidnr ~uc ju Rtn'.ne nte Ck!~¡ : : :: 8 ~\)~ q,w ~l' dt'sv,nn dl' In normn conRl1tuycn lo osoncial d 1 ' t,O . \11\ l't\Hlll Ol'l\1\llf'll (.1 Pnrn t'l obrnr del médico C8 decisiva la_primera de esas tres propi edad es del nmor de tra sferencia que h~mo s rnen. donad o. El tendi ó ol señuelo_ a ese enamoram1ento al in. troducir el trat amie nto analítico para curar la neurosis· e pm·n ('1 , el resultado inevitable de una situación médic: , como lo ser ía el desnudamiento corporal de una enferma l ' romuni cnción de un secreto de importancia vital. F;stoO 1: impone la prohibición firm~ de extrae: de ahí una ventaja personal. La condescendencia de la paciente no modificanada, no h ace sino volcar toda la responsabilidad sobre su propia persona. El tiene que saber que la enferma no estaba preparada para ningún otro mecanismo de curación. Tra s el feliz vencimiento de todas las dificultades, ella a menudo confiesa la fantasía-expectativa con que ingresó en la cura: Si se portaba bien, al final sería recompensada por la ternura del médico. Motivos éticos se suman a los técnicos para que el médico se abstenga de consentir el amor de la enferma. Debe tene r en vista su meta: que esta mujer, estorbada en su capacidad de amar por unas fijaciones infantiles, alcance la libre disposición sobre esa función de importancia inestimable para ella, pero no la dilapide en la cura, sino que la tenga aprontada para la vida real cuando después del tratami ento esta se lo demande. El médico no puede escenificar con ella el episodio de la carrera de perros en que se había instituido como premio una ristra de salchichas, y que un chusco arruinó arrojando una sola salchicha a la pista: sobre esta se abalanzaron los perros, olvidando la carrera y la ristra que allá lejos aguardaba al vencedor. No quiero decir que al médico siempre le resulte fácil mantenerse dentro de las fronteras que la ética y la técnica le prescriben. Sobre todo el hombre joven y no bien afirmado todavía puede sentirla como una dura tarea. Sin ninguna duda, el amor sexual es uno de los contenidos principales de la vida, y la reunión de satisfacción anímica y corporal en el goce amoroso, uno de sus puntos más altos. Todos los hombres, salvo unos extravagant es fanáticos, lo saben Y ordenan su vida según ello· sólo en la ciencia se hacen remilgos para admitirlo. Por 'otra parte, es penoso para el Descargado por Franco Vera ([email protected]) 17 lOMoARcPSD|46594149 · t ras l a rechaza y de ru·ega m ien e qu l de l pe pa el r ce ha varó. n . que confiesa su pa sión ma da ble no a ~n Y ; Ja J muJe~ lo corte le a pesar del a neurosi·s y a rab pa om mc o lm sa en un ia . irrad . etencias sensuales de la ap s era os gr las n so No res~stencia. ; ellas provocan más bien ión tac ten la an cre e qu paciente las erancia para admitirla s tol de e ars arm ta fal ce rechazo Y h~ mociones de deseo las izá qu n So al. tur na o en como un fenom mujer las que conllevan la de , da ibi i~h ta me de más ~nas, Y a nica y la misión médica téc la r ida olv r ce ha de el pel_igro vivencia. camb10 de una hermosa queda excluido el ceder . sta ali an el ra pa , nte sta Y, no ob oportiene que valorar más su , or am el e tas él e qu o Por_ alt de sobre un estadio decisivo nte cie pa la a r va ele de tunidad ider de él a vencer el princ ren ap e qu ne tie la El a. su vid iata ' a una satisfacción inmed iar nc nu re a , er ac pl de pio más dis-- lmente, en favor de otra cia so a id tu sti in no ro pe tanto en incierta, pero intachable tante, quizá mucho más l vensocial. A los fines de aque lo psicológico como en lo vés de las épocas pritra a da va lle r se be de a cimiento , ell ico y adquirir por este ca ím an llo rro sa de su de mordiales al la anímica en virtud del cu ad ert lib de s plu l ue aq mino átigue -en el sentido sistem tin dis se te ien nc co d ida activ 12 co- de la inconciente. tridebe librar así una lucha El psicoterapeuta analista deres que querrían hacerlo po los a ntr co , ior ter Ín ple: en su odel análisis, contra los op era fu o; tic alr an f ve ñi bajar -del erzas significatividad de las fu la an gn pu im Ie ue -q s nente en su ohíben servirse de ellas pr le y s ale xu se s ale on pulsi cientes , el análisis, contra sus pa en y a; fic ntí cie a nic téc , pero ortan como los oponentes mp co se zo en mi co al e qu vida sela sobrestimación de la que luego dejan conocer risionar al médico con _ ap en ier qu y , na mi do xual que los meñado socialmente. su apasionamiento no do al nte al psicoanálisis hablé fre ud tit ac ya cu de os Los leg erca da estas elucidaciones ac du sin n ará ch ve ro ap zo comien público ra llamar la atención del pa cia ren sfe tra de or am del ,El psicoeste método terapéutico. de ad sid ro lig pe la e br so sivas y con las fuerzas más explo analista sabe que trabaja y escrupulosidad del la ute ca a sm mi la ta fal que le hacen íohibido alguna vez al qu pr n ha le so ca ¿a , ro Pe químico. ia s peligrosidad, de sus mater su de a us ca a e, ars up mico oc asoma pesar de su efec~o? Es s ble sa en isp ind , as siv explo como deba ahora conqmstar se sis áli an ico ps el e qu o os br de lo «Nota sobre el con cepto distingo se explicita en » (1912g), infra , pág. 277.J inconciente en psicoanálisis 12 [Este 173 Descargado por Franco Vera ([email protected]) lOMoARcPSD|46594149 algo nu evo todn s lus liccncia Aque se cons iente n desde ha tien1po a )ns otras actividades médicas. No abogo, por cie:~ to, pnru que se resign en los método s de tratamiento i .. no. ccntes. Bastan para muchos casos Y, en d efi1n1tJv a, la soe,; dad humana tien e tan poca necesidad del furor sanand ~; como de cualquier otro fanatismo. Pero es meno sprecia e~1ojosamentea las psiconeurosis, en cu~nto a su origen y n1ficado práctico, creer que estas afecciones se podrían eliminar operando con ínfimos e inocentes a~bitrios. No; en el obrar médico ha quedado siempre lugar, Junto a la medicina, para el ferrum y para el ignis, 13 y de igual modo seguirá siendo imprescindible el psicoanálisis practicado con arreglo al arte, no amortiguado, que no teme manejar y dominar en bien del enfermo las más peligrosas mociones anímicas. si:. Descargado por Franco Vera ([email protected])
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