REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS DOCTORADO ESTUDIOS POLÍTICOS LA EDUCACION UNIVERSITARIA EN LA REPUBLICA POPULAR CHINA Y SU PODER TRANSFORMADOR HACIA LA SUPREMACÍA MUNDIAL PARTICIPANTE: ABG. CÉSAR RANGEL GARCIA. FACILITADOR: DR. NORBERT MOLINA MEDINA ÍNDICE INTRODUCCION …………………………………………………………………… P. 02 BASES EDUCATIVAS ……………………………………………………………. P. 03 HISTORIA DE LA EDUCACIÓN …………………………………………………. P. 04 MODELO DE EDUCACIÓN Y APRENDIZAJE ………………………………… P. 11 CONCEPTOS CONFUCIANOS VIGENTES ……………………………………. P. 13 PARTICULARIDADES DE LA EDUCACIÓN CHINA ………………………….. P. 16 LA VIDA UNIVERSITARIA ………………………………………………………… P. 19 RELACIÓN ESTUDIOS UNIVERSITARIOS Y DESARROLLO ………………. P. 26 EL CAMINO ANDADO …………………………………………………………….. P. 30 CONCLUSIONES ………………………………………………………………….. P. 33 MÉRIDA, FEBRERO 2025 LA EDUCACION UNIVERSITARIA EN LA REPUBLICA POPULAR CHINA Y SU PODER TRANSFORMADOR HACIA LA SUPREMACÍA MUNDIAL Introducción Comúnmente se habla de la paradoja educativa china, propuesta por Biggs (1996), en razón de que se pregunta, por qué tantos estudiantes chinos formados en una pedagogía neoconfuciana, conquistan la excelencia académica en universidades de países que, privilegian el desarrollo individual y el pensamiento crítico; o por qué se destacan, en las pruebas del Programa Evaluador de Estudiantes Internacionales (PISA), coordinado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con sede en Francia, que examina una población de estudiantes de quince (15) años, provenientes de unos setenta (70) países, en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias. Por su parte el Dr. Yong Zhao, chino, catedrático y vicerrector de Educación Internacional en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oregón EEUU, reconocido por ser autor de libros y conferenciante, especializado en el estudio de los efectos que la globalización y la tecnología tienen sobre la enseñanza, refuta cualquier luz positiva sobre la educación china, en razón de que la califica así: “la educación practicada en China ahoga la creatividad, extingue la curiosidad y perpetúa la injusticia y la desigualdad” (Zhao, 2014). Sin embargo, es innegable el éxito de China en el ámbito mundial, haciéndose necesario para estas culturas latinoamericanas en desarrollo, allende las fronteras transoceánicas, conocer las estrategias que llevaron a esta economía a superarse sin descanso alguno, hasta alcanzar la supremacía en muchas áreas descollantes, durante las últimas décadas del siglo XX y mantener una imagen arrasadora, triunfadora y victoriosa durante este siglo XXI. Incluso es adecuado inteligir lo siguiente: este sistema educativo, es una maquinaria bien diseñada y planificada para transmitir con eficacia una banda estrecha de contenidos predeterminados y cultivar destrezas comprobadas, la cual es aceptada por los chinos con energía y pasión, por ser el único camino hacia la movilidad social, y cuyo resultado se evidencia a través de distintos logros exitosos en las áreas previamente escogidas por las autoridades como las más valiosas, y que coinciden con las evaluadas por el programa PISA. (Aramberri, 2015). Se ha planteado qué, mientras el sistema educativo chino se mantenga, sus estudiantes seguirán encabezando la tabla, pero China podría mejorar aún más, si explotara la gama de talentos innovadores que tiene. He aquí la verdadera paradoja que subyace en la mente de muchos conocedores del caso, mientras que muchos críticos occidentales, magnifican los resultados de China en PISA, los chinos quisieran desbancar esos éxitos desde sus cimientos. (Zhao, 2014, loc. 2654). Otro tanto destaca la periodista estadounidense Chu (2017), quien señala: que le sorprendió el cultivo tan temprano de los valores de la obediencia y la disciplina, mediante métodos que en países occidentales podrían considerarse cuestionables, lo que se considera propio de la educación tradicional china, que es excesivamente jerárquica, tal como lo plantea también, Zhicheng (2011), cuando señala que los estudiantes de China son forjados para crecer en una sociedad tremendamente competitiva, bien para ingresar a la Universidad que les asegura su bienestar económico o desempeñarse en una disciplina deportiva con los mismos fines de estabilidad económica; lo cierto es que los infantes de China son educados de manera automatizada para cumplir ese camino, con la mirada firme, sin desvío alguno, hacia los objetivos económicos planteados. Esa competitividad, también la percibió la periodista Leonora Chu. Bases Educativas Ante esta realidad previamente planteada, es necesario conocer que la educación china descansa en las siguientes bases: - En estudios practicados sobre el confucionismo, por parte de Xinzhong (2001) y Carrasco (2011), se observa que la teoría de la enseñanza era tomada como un proceso en el que se aprende, se piensa, se repasa y se lleva a la práctica, mediante métodos previamente determinados, que estaban enfocados a la enseñanza del estudiante conforme a su aptitud, el cual piensa bidireccionalmente, como profesor y como estudiante, que inspira e induce y que revisa nuevas ideas y avanza paulatinamente. Debe indicarse, que en la obra editada por Tsze-sze, sobre Confucio (1893), se recoge una declaración del sabio, sobre la importancia del esfuerzo, que dice así: “Cuando hay un bloqueo en tu comprensión, o tu investigación no ha alcanzado la suficiente eficacia, no abandones. Cuando has estudiado algo, pero no lo has entendido, no abandones. Cuando hay algo que no has discernido, o discernido, pero no aclarado, no abandones. Cuando hay algo que no has practicado, o practicado sin entusiasmo, no abandones» (p. 20). Siendo esta especie de proclama, una de las razones que inspiró su legado filosófico y llevo a que los educadores subsiguientes, lo respetaran como modelo para la actividad docente. Las bases de la educación de Confucio son: primero, la educación se inicia con el reconocimiento y la aceptación de uno mismo; segundo, lo fundamental es actuar con sinceridad y reconocer la realidad de las cosas y del hombre tal como es; y tercero, a todo evento, la naturaleza humana es radicalmente buena. (Torres y Yang, 2020). También se destacan otros elementos: como la seguridad, por cuanto aporta un pilar para potenciar la creatividad; por cuanto, en la misma medida, en que el ser humano, sea capaz de conocerse a sí mismo e identificar sus fortalezas y debilidades, así mismo, estará en excelentes condiciones para avanzar con seguridad, libertad e independencia en la vida. Otro elemento que le sirve de base, consiste en la honestidad; siendo un indicador que se considera como una cualidad o virtud, vinculada con la dimensión social de la creatividad. (Calero, 2012). Historia de la Educación Señalan Torres y Yang (2020), que fueron varios los pensadores destacados, posteriores a Confucio que aportaron a la cultura china, Mozi (479 ac. - 372 ac.), Mencio (327 ac. - 289 ac.), Wang Chong (27 ac. - 100 dc.) y Yan Zhitui (531-590), cuyos aportes se explicarán sucintamente a continuación: Mozi o Mo Ti, fue un filósofo chino, del periodo Zhan Guo, quien en sus inicios fue seguidor del confucionismo y practicaba la técnica de Confucio, pero luego fundó su propia escuela doctrinal, sin embargo, mantuvo valores confucianos, asociados a la educación china, tales como la moralidad y la sabiduría. Sobre Mozi se debe considerar relevante, que Mozi, les otorgó una gran importancia a las aplicaciones de ciencia y tecnología, sin olvidar su marcado apego a la cultura tradicional. Mantenía el criterio de que lo antiguo debía mantenerse y aplicarse, con el añadido de lo actual, tales como la ciencia, con lo cual se crean bases sólidas para la acción de crear. (Mozi, 1987). Posteriormente surgió Mencio, que fue alumno del nieto de Confucio: “Zi Si”, quien se dio a la tarea de compilar un libro titulado “Mencius”, en el que estudio el condicionamiento existente entre la libertad y el dominio del conocimiento. En esta obra, se alude a la especialización de los saberes como una necesidad para alcanzar la explicación detallada, asociada a la solución del problema y su verdad; es decir, a la búsqueda y alcance de la razón suficiente de la verdad. (Botton,1969). También planteó la alternativa de aprender a partir del cuestionamiento y las preguntas más allá de los libros, generando un aprendizaje independiente que superara el aprendizaje reproductivo a través de la lectura de los libros. Se destaca en Mencio el dominio del saber asociado a la solución del problema. A comienzos de la era cristiana, surge Wang Chong, que fue un pensador educativo del periodo de la Dinastía Han; que propuso cuatro niveles de aprendizajes que van desde el reproductivo al creativo y talentoso. En el nivel reproductivo se habla de un libro confuciano clásico, en el nivel de comprensión, de la historia antigua y la moderna, luego en el aplicativo, se cita el contenido de un libro para explicar sus ideas y, por último, en el creativo se puede escribir un libro y explicar sus pensamientos. Fue un impulsor del talento a partir del criterio, de que las personas tienen la capacidad de conocer y aprender solas o con la ayuda de otro. (Maeth, R., Botton Beja, F., y Page, J. 1984). Por último, está Yan Zhitui (531-590 dc) quien retomó el análisis de las actitudes y métodos de aprendizaje desde el budismo. Para Yan Zhitui el aprendizaje y el conocimiento deben ir acompañados de la humildad y la modestia como condición para conservar la orientación en el camino del saber. El aspecto axiológico es un referente asociado al saber, que caracteriza a la cultura científica china. (Qijia, G. (2006). Yan Zhitui, defiende la necesidad de una educación sólida, alejada de las relaciones inciertas, sustentando el valor de la seguridad en el acto de aprendizaje; y reforzando el valor de la moral en el conocimiento y la vida. Con el devenir del tiempo, surge el neoconfucionismo, siendo uno de sus fundadores, Zhang Zai (1020 – 1077), quien defendía la idea, de que toda persona puede extender sus talentos y habilidades, siempre que se eduque conforme a sus aptitudes para no retrasar la exploración de sus potencialidades. Para él, la enseñanza radica en precisar las mejores opciones educativas de los educandos y enseñarlas en el momento adecuado. Considera que la enseñanza debe tener una secuencia, para que se obtenga el conocimiento paulatinamente. (Zhang, 1978). En esta línea surge Zhu Xi (1130-1200), influyente pensador que dedicó la mayor parte de su vida a la educación, haciendo importantes aportes a la enseñanza. Insistía en que el estudio independiente fortalece la iniciativa en los estudiantes; además planteaba que sí se ayuda demasiado al estudiante, se obstaculiza su independencia. Para Zhu Xi, el aprendizaje debe ir acompañado del trabajo duro para motivar el espíritu y la valentía, y poder alcanzar como recompensa la sabiduría. De igual forma, destaca que el estudio y la práctica se complementan entre sí. Zhu Xi promovió la profundización del conocimiento a través de la práctica: solo practicando personalmente la teoría se le puede entender profundamente. (Blakeley, 2001). Se hicieron eco de la sabiduría china, estos tres elementos: la independencia, el esfuerzo y la práctica; que fueron categorías que se asentaron con fuerza en el ejercicio del saber en la cultura china y que se plasmaron en las obras como referentes para el futuro. En conjunto, constituyen dimensiones que sirven para explicar, evaluar y medir la creatividad. (Torres y Yang, 2020). Respecto al hacedor de la educación tradicional china, se puede decir, que Confucio existió (551 ac a 479 ac.), pero su teoría comenzó a ver luz, algunos siglos más tarde, durante la dinastía Han (206 ac. a 220 dc.), cuando el "confucianismo", pasó a ser un sistema ético de comportamiento y gobierno, siendo el sistema que ha definido la cultura china durante los últimos dos milenios y a comienzos del tercero continua su vigencia. (Torres y Yang, 2020). La pedagogía confuciana, reformadora para su época, es muy directa, precisa, y establece, según Chen, (1991), que se debe aprender repitiendo, repasando lo aprendido para ampliar el conocimiento con nuevos contenidos y desde un estado de satisfacción. De igual forma, Confucio clasificaba a las personas en estas cuatro categorías, los que nacen sabiendo, como superdotados, los que muestran voluntad por el aprendizaje, los que deben ser obligados a aprender y los que carecen de voluntad para aprender. Confucio, recomendaba una enseñanza generalizada, donde las preguntas en el proceso de aprendizaje sean un paso previo a pensar las respuestas para finalmente alcanzar la verdadera razón de las cosas; también abogaba por una educación no exclusiva a clase social alguna y con ello, una vida en sociedad donde los valores principales de la época para la convivencia, eran el amor, la honradez y la paz, que sirven para generar una buena relación familiar, una sociedad adecuada y un gobierno conveniente. El método de enseñanza deberá adaptarse a las capacidades e intereses de los estudiantes para obtener el mejor resultado. (Chen, 1991). Con la dinastía Han, esta realidad social estaba tan extendida que se utilizará para moralizar al pueblo y se institucionaliza una educación general básica, de nueve años de duración que combina formación militar para los hombres en las estaciones de primavera y verano; y danza, canto y arte de tejer para las mujeres; y con escritura, música e historia en otoño e invierno para ambos. Obviamente la preparación de los exámenes oficiales para cargos administrativos, exigían este nivel. (Terol Rojo, 2018). En la China del siglo antes de la nueva era (ac.), y en la etapa posterior la educación funcionó bajo el criterio de que se puede transformar educando y que esta constituye un instrumento de cambio social y político. La principal tarea del sistema educativo chino consistía en preparar intelectual y moralmente a los estudiantes para que asumieran su papel en la sociedad. Su compromiso era con la cultura, los conocimientos y las realizaciones de la antigua China. En este período se instrumentó una educación basada en el gusto literario y asociada a los tratados literarios: “El Gran Prefacio de Mao”, siglo II ac., “Ensayo sobre Literatura” y “el Fu de la Literatura”, siglo III y, luego, el “Corazón de la Literatura y el Cincelado de Dragones”, siglo VI. (Terol Rojo, 2018). Estos tratados prácticos de comprensión de lo literario, sirvieron de rasgo distintivo a la educación, fijándole un concepto utilitarista y estético a la literatura china, que sirvieron para armonizar y fijar el equilibrio perfecto entre forma y contenido en la actividad literaria. Realizándose esta práctica, para aplacar pasiones con un elevado sentido de adoctrinamiento y para instruir y moralizar, formalizándose las bases esenciales de la sinidad clásica china, que se refiere a la lengua escrita que se usaba en China en la antigüedad y se basaba en el chino antiguo, manteniéndose como lengua literaria hasta el siglo XX. (Terol Rojo, 2018). Durante el periodo republicano (1911-1949), las fuerzas transformadoras chinas, rechazaban el viejo sistema de los exámenes imperiales y trataban de establecer un sistema escolar moderno inspirado en Europa, Japón y Norteamérica. Las escuelas imperiales ejercían el confucianismo como culto, con un velo dogmático que obstruía sus oportunidades de desarrollo, debido a que propugnaba la sumisión al poder, el rechazo a las ciencias, un culto a los conocimientos literarios, impregnado de ideas feudales y bajo el yugo del método de la memorización. (Torres, y Yang, 2020). La emergente República de China priorizó el establecimiento de un nuevo sistema educativo universal, en el que los estudiantes aplicaran por una formación integral en áreas como la física, la moral, la estética y la intelectual. En esta etapa se abolió el confucionismo y se olvidaron los textos clásicos. Se comenzó a instaurar un sistema educativo moderno cuyos modelos era el japonés y luego el de los Estados Unidos, Francia y Alemania. Igualmente empezaron a influir en los jóvenes intelectuales chinos que estudiaban en universidades extranjeras, pensamientos revolucionarios, entre ellos el marxismo. Surge la educación creativa como una necesidad. Los representantes del pensamiento educativo son Cai Yuanpei (18681940) y Tao Xingzhi (1891-1946). En primer lugar, se puede decir que Cai Yuanpei fue un educador reconocido por su evaluación crítica de la cultura y sintetizar el pensamiento chino. Auscultó minuciosamente la sociedad y las costumbres chinas. Planteó un sistema educativo moderno, promoviendo la libertad de pensamiento y la investigación científica abierta. Para Cai Yuanpei, la universidad debería ser una escuela donde reposaran todos los conocimientos, al margen de la posición de cada cual: lo importante eran las ideas y su desarrollo. Defendió la flexibilidad del conocimiento y la importancia de las cinco formas de vida: virtud, sabiduría, salud, colectivo y belleza. Su tesis sobre la libertad de pensamiento y compatibilidad convirtió a la Universidad de Pekín en el alba del Nuevo Movimiento Cultural, seno de la creatividad, sin renegar de la esencia de la cultura China. (Zhang, 2000). Por su parte, Tao Xingzhi fue un destacado académico y reformador chino. Fundó la Asociación Nacional para el Progreso de la Educación (Zhong-Hua jiaoyu gaijin hui), de la que fue su secretario general. Desde allí, propuso varias técnicas innovadoras para la educación, como el Pequeño Modelo de Docente, que inspiraba a los estudiantes a enseñar a sus familias lo que aprendían en la escuela y la técnica de “enseñar a cada uno” sobre redes de enseñanza organizadas. (Hu et al, 2005). Tao Xingzhi, practicó la educación para la vida, apelando a tres elementos esenciales: 1) la vida es la educación, el propósito esencial de la educación es el cambio de vida. La vida comprende el significado de la educación; educar es crear; 2) la sociedad es la escuela, enriqueciéndose así los materiales educativos, los métodos de educación, el entorno educativo y la fuente para la creación. Esta riqueza incluye estudiantes y profesores; 3) integrar la enseñanza, el estudio y la práctica. La enseñanza sin práctica no es enseñanza. Este tercer aspecto expone la esencia de su método educativo. Su dedicación a la educación fue total; propuso para el estudio de la enseñanza infantil, lo siguiente: primero, liberar la mente de los niños para aprovechar toda su potencialidad; segundo, liberar las manos de los niños; tercero, liberar la boca de los niños, estimulándolos a preguntar de todo; cuarto, liberar el espacio de los niños, llevándolos a entrar en contacto con la naturaleza y la sociedad, y; quinto, liberar el tiempo de los niños, por lo que se opuso a las tareas en demasía y a los exámenes, pues ellos pierden las oportunidades de aprender. (Hu et al, 2005). La educación constituyó un pilar fundamental en el movimiento renovador de 1905, siendo el primer asunto político. El renovador Lian Qichao dijo: “para hacer todas las cosas, el fundamento está en las escuelas”. (Lian, 1936), y para renovar, lo más importante es preparar talentos, y ese es el objetivo de las escuelas. China aceptó la universalidad pedagógica del exterior y se dedicó a estudiar sus principios, descuidando la práctica y la realidad educativa. Como consecuencia separó la práctica pedagógica de sus raíces, por lo que se truncó su desarrollo. En 1919 se inició el periodo de liberación nacional (1919-1945), con una lucha armada dirigida por el Partido Comunista de China (PCCH), mientras que la educación incorporaba a la enseñanza el ejemplo del Mao Zedong, quien en 1929 planteó los siguientes principios pedagógicos: 1. Avanzar de lo próximo a lo lejano, de lo superficial a lo profundo; 2. Despertar el interés del auditorio; Repetir constantemente lo fundamental de la clase, hasta lograr la comprensión total; Resumir lo que se ha dicho; Practicar discusiones y debates, entre otros. Estos principios serán la base de la nueva educación revolucionaria china como instrumento necesario para la transformación del pueblo. (Domínguez, 2017). La educación, a partir del periodo socialista (1949-presente), bajo la dirección del PCCH, comenzó la construcción del socialismo. De 1976 al 2000 se inició la Etapa de Exploración y Creación. Luego de la Gran Revolución Cultural, China empezó a reconstruirse, con el fin de lograr la funcionalidad de todas sus instituciones e investigadores. Los años 80 y 90, del siglo XX, son el periodo de mayor relevancia en el desarrollo de la pedagogía como disciplina en China. Luego las ciencias y las técnicas han ocupado un destacado lugar en el avance de la economía. En la actualidad, uno de sus principales objetivos radica en el desarrollo y la armonía social a través de la ciencia y de la educación, bajo la idea de: “ke jiao xing guo”, que significa "una gran potencia autosuficiente que se desarrolla con la tecnología, la ciencia y la educación". Una categoría aprobada por el partido comunista chino. El gobierno chino se ha fijado como objetivo primordial, la innovación en su sistema educativo. El Plan Quinquenal de 2006, (Oficina, 2011) indicaba total apoyo a la creatividad. El presidente de la República Popular China, para ese momento, Hu Jintao, planteaba en el 2010 la necesidad de reformar la educación fomentando la curiosidad y la iniciativa de los estudiantes, auspiciando su pensamiento creativo. En las últimas décadas, gran parte del diagnóstico sobre la ausencia de creatividad ha sido tácitamente asumido por el gobierno chino en su Plan Nacional para la Reforma y Desarrollo de la Educación 2010-20. (Gu, 2010). Se plantea con regularidad, que el sistema educativo chino se abra al pensamiento crítico y forme estudiantes dispuestos a innovar y emprender para optimizar el desempeño de la economía. Pero estos críticos no están solos, y surge el ataque contradictorio de otros críticos, que les recriminan su incapacidad para explicar la llamada “paradoja educativa china”. Es importante reseñar, que tanto estudiantes chinos como japoneses o como coreanos, formados en la pedagogía neoconfuciana, obtienen excelentes calificaciones en universidades de otros países en los que destacan el desarrollo individual y las actitudes críticas. Torres y Yang, (2020), señalan que el colectivismo, la perseverancia, la virtud y ese modo autóctono de aprendizaje ha sido clave en el progreso educacional de China y, en particular, en su desarrollo sumamente original, práctico y creativo. La realidad es que van al alimón, el autoritarismo del gobierno y la eficiencia del sistema educativo, incluso retroalimentándose, lo que se exterioriza en el hecho de que los estudiantes chinos sean aprendices enfocados y disciplinados que además de ser excelentes estudiantes, aceptan el dolor y el trabajo duro como estimulo fundamental para mejorar su educación. El Gaokao, que es un examen orientado que se celebra en China, con hondas raíces históricas, tiene dos objetivos principales: primero, filtrar los estudiantes que se han destacado con el más alto desarrollo de inteligencia analítica para producir un gran número de ingenieros creativos; y en segundo lugar, los tecnócratas que sirven para supervisar esta transición de desarrollo y consolidar una educación sustentada en el esfuerzo y la disciplina. Modelo de Educación y Aprendizaje Es administrado por el sistema comunista del Estado Chino, aunque su economía es netamente capitalista. El equipo político que dirige el país, ha conducido a la sociedad a un crecimiento económico imparable que ha llevado a que el sistema educativo responda con propiedad a sus exigencias técnicas y científicas. Es tal el convencimiento de la Sociedad, que los jóvenes entienden que, de no llegar a ingresar a la educación superior, sus posibilidades de superación desaparecen, porque la oportunidad de destacarse se encuentra en el ámbito educativo del nivel educativo superior. Por ello, millones de jóvenes completamente sensibilizados de su importancia, acuden al examen Gaokao (prueba anual de admisión a estudios universitarios), luego de prepararse durante años, haciendo estudios paralelos a sus responsabilidades de estudiantes de educación secundaria. Siendo tal la presión, debido a la exigencia y el espíritu competitivo de la prueba, que muchos de ellos caen en profunda depresión y optan por el suicidio, en caso de no lograr su objetivo de ingresar a ese máximo escalón universitario. En este marasmo de competencia atroz, tal como la han denominado Zhicheng (2011) y Carrasco (2011), se ha descuidado y relegado por completo, el factor empatía y la calidad humana. Siendo un contrasentido que en el país exista una economía de mercado, con miras a consolidar una sociedad industrializada, pero descarta el humanismo que es una característica propia de los sistemas educativos. Y a pesar de sus éxitos en las pruebas de PISA, se considera que China posee una educación bastante calculadora y memorista. Por otra parte, Alepuz (2010), señala que la Educación China, presenta una gran despreocupación por los valores, la ética y el humanismo. Muchos consideran que la excesiva preocupación por prepararse para un solo examen, el Gaokao, es un error que está minando la creatividad, la capacidad de análisis y el libre pensamiento de los alumnos, que se ven presionados en todos los ámbitos, por la presión de tener clases, sábado, domingo y clases maratonianas desde los 15 años. Sin rechazar los planteamientos aquí recogidos sobre el sistema político chino y su influencia permanente en su sistema educativo, no puede ignorarse una gran realidad, los chinos desde el punto de vista general y colectivo, son miembros de una cultura que establece como valores sostenidos durante milenios, el trabajo en equipo, el esfuerzo, la constancia, la perseverancia, y el conocimiento como vía para la superación personal. (Oxman, 2009). Un proceso educativo implementado en cualquier país, no puede triunfar, ni tener resultados perdurables y exitosos, si no distingue y dirige el aprendizaje en función de la visión que tienen del resto del mundo los estudiantes de ese país, que en conjunto representa la suma de sus prácticas y las de su entorno, es decir, su cultura. (Sánchez y Melo, 2009). De la misma forma resulta imposible evaluar con alguna certeza, la calidad y pertinencia de un sistema educativo, si el investigador, no conoce la historia y los pormenores de muchos fenómenos que se suceden durante el acontecer educativo, que obedecen a una cadena de realidades que se van sucediendo progresivamente y cuya hilvanación se produce cíclicamente hasta que se produce una transformación programada o contingente, que da comienzo a un nuevo proceso educativo. La educación china y sus tradiciones de aprendizaje durante siglos han recibido influencia de la cultura china en general y del confucianismo en particular, siendo la escuela de pensamiento que más ha influido. La noción de educación del gran maestro y filósofo Confucio (551 a.C.), de “cambiar a las personas para mejor” permanece indeleble en el corazón de la educación china aún en los primeros años del tercer milenio. (Bush y Qiang, 2000; Wong, 2001). Estos elementos conforman un conjunto de principios que describen el significativo valor que la sociedad otorga a la educación, la cual forma parte de ese sistema educativo; donde se incluyen las creencias de que el aprendizaje implica reflexión y aplicación; que el trabajo duro puede compensar la falta de capacidad; que el maestro es un modelo tanto de conocimiento como de moralidad; y que el aprendizaje es un deber moral y estudiar mucho es una responsabilidad para la familia (Watkins, 2000; Watkins & Biggs, 2001). Conceptos Confucianos Vigentes Importancia de la educación La educación se percibe como importante no sólo para la mejora personal sino también para el desarrollo social. La frase inicial de Las Analectas de Confucio (I.1) se refieren al gozo del aprendizaje: 1.1. El Maestro dijo: “¿No es una alegría aprender algo y después ponerlo en práctica a su debido tiempo?”. (Analectas, 1997). La educación no sólo es importante para el desarrollo personal, según Confucio, la sociedad necesita personas eruditas como políticos: 19.13. Zixia dijo: “El tiempo libre de la política debe dedicarse al conocimiento. El tiempo no dedicado a aprender debe dedicarse a la política”. (Analectas, 1997). Esta concepción ha tenido implicaciones para los conceptos de aprendizaje y liderazgo en la China contemporánea, porque la política y la educación van de la mano en la construcción, el progreso y el desarrollo de un país. Educabilidad para todos El alto perfil que recibe la educación en la tradición confuciana se cimenta en la presunción de que todos son educables. Confucio fue fuente de ejemplo, al no negarse nunca a enseñar a nadie, lo que se recoge así: 7.7. El Maestro dijo: “Nunca negué mis enseñanzas a nadie que las buscase, aunque fuera demasiado pobre para ofrecer algo más que un detalle de agradecimiento por su educación”. (Analectas, 1997). El concepto “todos son educables”, implica que todos pueden llegar a ser sabios y que todo el mundo es perfectible, lo que forma parte del optimismo y el dinamismo básicos hacia la educación en la tradición confuciana. Esto explica por qué se considera que la educación es totalmente significativa en tal tradición. (Lee, 1996, pp. 28-30). Aprendizaje y esfuerzo, para la perfectibilidad humana La perfectibilidad humana, el aprendizaje, la racionalidad, el esfuerzo y la fuerza de voluntad se analizan en estrecha relación en la tradición confuciana. Ellos están tan estrechamente interrelacionados que son inseparables. Esta tradición confuciana ilustra cómo los estudiantes chinos ven la educación y explica por qué el esfuerzo se considera tan importante en el proceso de perfectibilidad humana (Lee, 1996, p. 32). Aprendizaje y Autorealización: Motivación intrínseca Por lo que, el objetivo del aprendizaje es cultivarse como una persona inteligente, ser creativo, independiente, autónomo y auténtico; es un proceso dirigido hacia el interior del ser. Este ideal de aprendizaje es similar al concepto de Maslow (1968) de la experiencia cumbre de aprendizaje, orientada en última instancia hacia la autorrealización (Lee, 1996, p. 34). Aprendizaje: Reflexión e Indagación La memorización precede a la comprensión y se practica para una comprensión más profunda. Nunca se ha considerado un fin en sí misma. Memorizar, comprender, reflexionar y cuestionar son los componentes básicos del aprendizaje. Están interrelacionados e integrados, y debe repetirse para un aprendizaje futuro y más profundo. (Lee, 1996, pp. 35-36). Motivación para el aprendizaje. Si una persona quiere gobernar el Estado, primero debe formarse a sí misma; luego si existe una persona bien cultivada, debe tratar de influir en el mundo exterior. Por lo tanto, para Confucio, un erudito debería buscar la oportunidad de obtener un cargo gubernamental, a fin de extender su buena influencia. Eso lo decía el maestro en Analectas “El Ta-Hio” o La Gran Ciencia: IV. Los antiguos príncipes : () “Para gobernar rectamente sus reinos, se aplicaban en ordenar bien sus familias. Para ordenar bien sus familias, procuraban corregirse a sí mismos. Para corregirse a sí mismos, ponían especial cuidado en adornar su alma de virtudes. Para el logro de todas las virtudes, se esforzaba en conseguir la rectitud y sinceridad de todas sus intenciones”; en fin, era un proceso que comenzaba por el aprendizaje, la formación, la realización y la reflexión, de adentro hacia fuera, desde lo más profundo e íntimo, hasta el exterior, como último recurso. (La Gran Ciencia, 2017, p 12). Influencia Confuciana La tradición confuciana ha influido en la educación china durante más de 2000 años. Durante siglos se hizo hincapié en memorizar y que todo el proceso del aprendizaje estaba orientado a la memorización de ideas de la antigüedad, a través de los Cuatro Libros (El Gran Saber (Dà Xué), la Doctrina de la Medianía (Zhōng Yóng), Analectas de Confucio (Lùn Yǔ) y, Mencio (Mèng Zǐ); y los Cinco clásicos Libro de las Odas (Shījīng), Libro de los Documentos (Shūjīng), Libro de los Cambios (Yìjīng), Libro de los Ritos (Lǐjīng) y, Anales de Primavera y Otoño (Chūnqiū), que son libros canónicos de la tradición confuciana. Y que contenían la sabiduría que debía dominarse para el Examen del Servicio Civil, mediante un concurso público nacional que se realizaba para escoger los funcionarios oficiales en China, desde hace más de 1000 años. Si los candidatos podían recitar los textos correctamente durante el examen, obtendrían un puesto oficial en una organización gubernamental. Por lo tanto, la tradición de los exámenes promovía el aprendizaje de memoria como el método preeminente de enseñanza y aprendizaje (Wang y Mao, 1996). Este examen de Servicio Civil se abolió en 1905, pero el método de memorización todavía prevalece entre los estudiantes chinos. Todavía se maneja el criterio, de que las personas deben memorizar todo el conocimiento que sea posible y que no se puede producir o crear nada nuevo, hasta que uno haya acumulado suficientes conocimientos básicos (Guo, 1996). Se argumenta que estos exámenes promueven el aprendizaje superficial, es decir, la mera capacidad de repetir información sin producirse una comprensión real del significado. (Kennedy, 2002). Particularidades de la Educación China Maestro autoritario y alumno pasivo La educación china tiene una percepción jerárquica, donde el maestro es omnisciente y solo su conocimiento es el verdadero y se transmite a los estudiantes. Este sistema es asociado con las culturas asiáticas o de alto contexto, como la cultura china, que enfatiza la “continuidad, estabilidad e identidad de grupo”. (Cortazzi, 1990, p. 58). A los niños se les educa en el respeto por la edad y el rango: entre ellos, los padres, los mayores y los antepasados (Bond, 1996); los docentes estaban entre las cinco categorías que merecían ser respetados por la sociedad china: el Dios del cielo, el Dios de la tierra, el emperador, padres y maestros (Zhou, 1988). Se debe brindar el debido respeto a los maestros, cuya sabiduría y conocimientos se da por sentado y no se cuestionan (Cortazzi y Jin, 1997). Se espera que los estudiantes “respeten la autoridad del maestro sin condiciones previas” (Wang y Mao, 1996, p. 148). Los profesores además de sus amplios conocimientos e inteligencia, eran considerados por los estudiantes como sus “padres”, personas que los cuidarían con cariño y amor; existe un dicho sobre la relación entre estudiantes y maestros: "Si eres maestro por un día, debes respetarlo como a tu padre por el resto de tu vida". (Wan, 2001). No se anima a los estudiantes a participar, cuestionar o criticar y los maestros no se sienten dispuestos a comprometerse por el temor a equivocarse y perder prestigio (Tsui, 1996). Los profesores tradicionales basados en su estatus, pueden determinar que los estudiantes que hacen preguntas e interrumpen las clases son descorteses y que estos quieren desafiarlos y esos desafíos son considerados irrespetuosos y puede hacerles perder la cara o pasar vergüenza (Chang y Holt, 1994; Hwang, 1987). ¿Qué es un maestro? Un maestro es quien te dice la forma de ser humano, te enseña conocimiento y te da luces cuando estás confundido (Liu, 1973, p. 754). Enseñanza transmisiva y baja creatividad En primer lugar, debe puntualizarse que la enseñanza transmisiva es excluyente, mientras que la inclusiva, tiene un carácter reflexivo, participativo, cooperativo y autoformativo. (Medina, 2018). Algunos estudiosos señalan que la fuerte dependencia del profesor y del libro de texto previamente establecido puede anular el desarrollo de ideas en los estudiantes. Creen que la creatividad de los estudiantes se ve obstruida y aunque los estudiantes pueden recibir buenas calificaciones en sus exámenes, es posible que su competencia no sea suficiente para resolver problemas prácticos. El dicho “Puntuaciones altas, pero habilidades bajas” se usa para identificar este fenómeno común de la educación china. Muchos articulistas indican que el pensamiento crítico y la originalidad de los estudiantes se ve profundamente afectada. (Gu & Meng, 2001; Kennedy, 2002). Otros investigadores consideran que el énfasis en la transmisión sistemática del conocimiento y la interrelación entre teorías puede estar relacionada con el estilo cognitivo de los estudiantes chinos. Oxford y Anderson (1995) describen que los estudiantes chinos adoptan un modelo cognitivo secuencial concreto, en contraposición a uno intuitivo-aleatorio. Y opinan que los estudiantes chinos son más reflexivos que impulsivos, por lo que, prefieren un enfoque lento, preciso y sistemático y no están a gusto, adivinando o prediciendo. Quieren una corrección rápida y constante, presentando un bajo nivel de tolerancia a la ambigüedad y la incertidumbre. Memorizar y comprender . Los estudiantes chinos son percibidos como aprendices pasivos de memoria, pero muestran altos niveles de comprensión (Watkins y Biggs, 2001). La memorización se considera una parte importante del aprendizaje en la tradición confuciana, pero la memorización no debe compararse con el aprendizaje de memoria (Lee, 1996). Es decir, la memorización nunca ha sido vista como un fin en sí mismo, sino un preámbulo a una comprensión más profunda. En situaciones como la preparación para un examen o una actuación, “memorizar líneas o hechos ya comprendidos pueden servir para garantizar el éxito y se considera un enfoque profundo” (Ho et al., 1999, p. 48). Este tema fue estudiado por Dahlin y Watkins (2000), en su estudio sobre los estudiantes chinos buscaron establecer una diferencia entre la memorización como proceso de aprendizaje (aprendizaje mecánico sin significado) y los procesos de repetición de contenidos para realizar procesos profundos de memorización y discernimiento comprensivo. Mientras que los estudiantes occidentales veían la comprensión como un proceso de una visión repentina, los estudiantes chinos normalmente pensaban que la comprensión era un proceso largo que requería un esfuerzo mental considerable. Autoritarismo y estudiante-centrismo Un estereotipo occidental regularmente aceptado, es que el profesor asiático es un maestro autoritario, proveedor de información, cuyo papel se reduce a que los estudiantes escuchen y memoricen correctamente respuestas y procedimientos en lugar de construir conocimiento por sí mismos. Sin embargo, para Stigler y Stevenson (1991), esto no describe a las docenas de maestros de escuela primaria que ellos observaron en sus visitas e investigaciones. Lo que observaron, fue que el profesor realizaba preguntas provocativas, dando tiempo de reflexión y usando diversas técnicas adaptadas a respuestas particulares de los estudiantes. El modo de “provocar” de Confucio sigue vigente y está en pleno apogeo. Estos investigadores usaron el término "constructivista" para describir el enfoque de enseñanza más común que observaron, el cual, es un ideal propuesto para los educadores occidentales progresistas, pero que en la práctica solo lo logran algunos expertos. Esto no quiere decir que los profesores chinos no sean autoritarios, pero aparentemente existe una curiosa mezcla de autoritarismo que es centrado en el estudiante dentro del aula china. De nuevo, la realidad se presenta más compleja que el estereotipo. Parece que la enseñanza y el aprendizaje en China es más sutil y complejo de lo que se refleja en los estudios e investigaciones occidentales. Estudios previos Las concepciones y creencias particulares pueden influir en la percepción de un individuo y su respectivo juicio, sobre la ejecución de ciertas tareas en un contexto de aprendizaje específico, y en consecuencia, pueden ayudar a los alumnos a determinar, qué es necesario hacer para adquirir ciertos tipos de conocimientos. Además, Säljö (1979) afirma, que diferentes entornos definirán el tipo de aprendizaje, señalando que dependen de “las diferentes condiciones sociales y culturales y las convenciones establecidas, respecto a lo que cuenta como aprendizaje” (p.104). Se han planteado preguntas sobre los estudiantes chinos, que regularmente son percibidos por los educadores occidentales como estudiantes pasivos y, sin embargo, se desempeñan muy bien en las pruebas internacionales donde participan obteniendo excelentes resultados, a pesar de cursar sus estudios, con la presencia de multitud de compañeros alumnos en sus aulas, que impide la dedicación individual del profesor y en un ambiente de aprendizaje que por las particularidades aquí reflejadas, es desfavorable. También se debe exponer que algunos investigadores de Hong Kong hicieron énfasis en el significado diferente que tiene la memorización en la cultura occidental respecto a la cultura china, que en parte sirve para explicar la “paradoja” del estudiante chino. Lo cierto es que los estudios reafirman que los estudiantes chinos, a diferencia de los occidentales, ven la memorización como un componente integral de la comprensión. (Dahlin & Watkins, 2000). La Vida Universitaria Antecedentes La aparición en escena de la primera universidad China fue en el año 125 ac, con el nombre de Fundación de la Academia Imperial (Taixue) de la “Dinastía Han”, que tenía como objetivo la formación de administradores para la gobernanza de la tierra (Wesley, 1997). Posteriormente esa universidad se convirtió en la universidad de “Guozijian” durante la “Dinastía Sui”, aunque también se atribuye dicha refundación a la “Dinastía Yuan” en 1287, (Frederick, 1988), cuyo nombre conservaría hasta su desaparición en 1905. Es a partir del siglo XIX, cuando comienza a cuestionarse el papel de la universidad clásica para el desarrollo y la modernización del país, tal como indica Egido (2007), cuando señala: “Las escuelas imperiales vetaban el acceso a mujeres y a pobres, practicaban el culto al confucianismo, cultivaban la sumisión al poder, rechazaban las ciencias, se basaban en conocimientos literarios, ideas feudales y su método era la memorización”. (Egido, 2007). Este proceso de cambio y modernización, produce un quiebre en el concepto de universidad China que marcaba cerca de dos milenios; por cuanto se produce una transformación radical en la idea clásica de universidad China de los “Shih” (funcionarios) y los exámenes de conocimiento literario, en un intento de transformar el modelo universitario europeo, que fue adoptado posteriormente por el discurso comunista. (Hannig, 2017). Además, se plantea que la universidad de Pekín, que fue la primera reformada, marcara el inicio de este quiebre, por ser considerada la más antigua del país, y que se analizaran las políticas de Mao, respecto a las transformaciones vigentes de la universidad en China, cuyo arranque no se dio al modo occidental, mediante una intervención, pero que llevaron la universidad China a una estructura y un funcionamiento distinto del modelo de la academia imperial. (Hannig, 2017). La universidad como concepto El primer punto en discusión, fue distinguir sí la Academia Imperial podía ser considerada como una institución educativa afín, o solo se llamaban así, las instituciones fundadas bajo la tradición europea. De ser así, la primera “universidad real” en China es la de Pekín en 1898; aunque el concepto de universidad data de la Europa medieval, y tuvo antecedentes en las culturas Griega, Romana y Arábica. Lo cierto, es que las primeras instituciones con una organización formal nacieron en Europa Occidental. Este sistema occidental, contaba con dos modelos: el medieval y el de Berlín de fines del siglo XIX. Mientras que, la academia China tenía un modelo impersonal que desde el siglo II, ya contaba con más de 30.000 estudiantes que aspiraban ser elegidos como mandarines o funcionarios mediante el examen imperial (siglo VI), siendo su objetivo formativo, la formación de los llamados burócratas, tal como permaneció en esas lides hasta el siglo XIX. Surgiendo el modelo universitario de Europa Occidental, que nació en 1810 en la Universidad de Berlín, bajo el liderazgo de Wilhelm Von Humboldt. […] y se sentaron las bases de lo que serían posteriormente las llamadas universidades de investigación […] la de unidad institucional de todas las ciencias. (Kerr, 1963). Fue este modelo de universidad el que se impondría en la mayoría de las instituciones del mundo, pues, se relacionó directamente con el proceso de la revolución industrial y las corrientes positivistas. Por su parte, China había experimentado en el área de ciencias un retraso histórico de carca de dos siglos, en comparación con el resto del mundo, siendo el modelo de Berlín el que intentará implementar la universidad de Pekín, como punto de quiebre con la tradición. (Fraser, 1969). Sin desconocer la influencia del modelo europeo occidental, no se pueden ignorar 2.000 años de historia de la educación china, que tiene elementos de enseñanza mucho más antiguos que la misma definición de universidad, siendo la Academia, una organización de aprendizaje asociada al “ethos” de la erudición confuciana. (Qiang, s.f.). El quiebre de la educación universitaria Mientras los países desarrollados miraban la tecnología como un “todo” y competían por la superioridad armamentista y geopolítica, China “tenía una extrema carencia de científicos e ingenieros”. (Fraser, 1969, p. 39). Este fenómeno de retraso se vio reflejado en el consciente social, que veía la inferioridad que los profesionales chinos tenían frente a los extranjeros y como este último se imponía sobre el chino. El surgimiento de la locomotora alemana fue un factor que sirvió de comparación respecto a los niveles de avance chinos con los del resto del mundo. El pueblo chino, destacándose los estudiantes más letrados, comenzaron a darse cuenta, que la educación confuciana no solo “apagaba sus mentes”, sino que había aislado a China de un nuevo tipo de ideas y conocimientos, ocasionando una especie de encierro que cercaba a sus ilustrados tras los barrotes de un conocimiento que se autolimitaba per se. Ante esta realidad, la élite se da cuenta que China ya no era el centro del mundo, sino que era una zona desconocida del éste, en la segunda mitad del siglo XIX y las alarmas plantearon que la modernización era una materia urgente. (Saarí, 1990). Modelo Moderno de Universidad China El modelo que se imponía en el mundo, era el sistema de Berlín, ya que “las universidades alemanas estaban en el pináculo de la grandeza y sus profesores eran reconocidos internacionalmente” (Shils, 1.992). La ciencia y la transversalidad del conocimiento era un objetivo cada vez más necesario para el desarrollo, por lo que comenzaron a presentarse proyectos de estado que tenían como propósito la occidentalización de la educación, para lograr la competitividad del país. Las sedes de estudios científicos superiores tenían la característica de no considerar a la ciencia como un problema resuelto, sino que requería investigación permanente. La universidad de Von Humboldt fue avanzando desde el año 1810 hasta el siglo XX, hasta lograr la transversalidad del conocimiento, cuyo modelo fue adoptado por los países e instituciones del mundo. (González, s.f.). Estas nuevas universidades, constituyen el nivel más alto de prestigio a nivel internacional; son las universidades que ofrecen investigación desde pregrado. Entre sus características: “incorporan a todas las ciencias dentro de sus programas de estudio, llevando adelante programas de investigación y de extensión de la cultura”. (González, s.f.). Algunas universidades, como la de Bolonia o la de Oxford, se adaptaron a los cambios. Sin embargo, este sistema resultó incompatible en China, pues continuaban con el “Shuyuan”, un aprendizaje tradicional que mantenía la tradición confuciana. (Qiang, sf). Razón, que llevo a que la modernización, se aplicara en forma alternativa sin reformar lo existente, y se presentó la idea de que fuera la universidad de Pekín. Esta universidad de Pekín, llamada también “Pei-Ta”, fue la cuna de los ilustrados que, luego, reformaron la nación durante el periodo comunista y de guerra civil. (Fraser, 1969, p. 49). Su reacomodo, marca el inicio del siglo XX, gracias a los cambios de paradigma que surgieron al ser, la primera universidad moderna de China y siendo la única institución de dicho periodo de transformación que sobrevivió al golpe de estado de la emperatriz Cixi, quien, “derogó todos los decretos emitidos salvo el concerniente a la creación de la universidad, que siguió existiendo”. (Egido, 2007, 169). Al instituirse la formación de la universidad de Pekín, en forma occidentalizada, quiebra profundamente la tradición, instalándose esta reforma como el inicio de un cambio de paradigma educacional cuyo objetivo fue nivelar las posibilidades del país en relación al resto del mundo, y es tanto, un mecanismo de defensa contra lo extranjero, como una manera de abrirse a los estándares mundiales emergentes. La universidad China no puede volver al ideal confuciano, luego de recibir la influencia de la universidad de Berlín, y este distanciamiento con la tradición, se profundizó durante la época de Mao y la nueva reforma, que mantuvo algunos elementos del primer hito de este quiebre, el cual fue tan profundo que, si se intentara volver a la academia y “el shuyuan” fuere restaurado, no sería igual, porque habría perdido su entorno cultural en la sociedad china contemporánea” (Qiang, s.f.). La fundación de la universidad de Pekín no logró el quiebre definitivo, por lo que, en 1905 se produjo otro hito que culminó esta primera etapa de transformación educativa. La famosa Academia de “Guozijian”, fue cerrada por siete años, en medio de la refriega intelectual entre la élite y los contrarios al nuevo sistema educacional. Siendo el caso, que esta élite impulsora “tuvo que deshacerse del pensamiento momificado del sistema confuciano, y de la confusión policultural provocada por la Nueva Enseñanza” (King, 1997). Por ello, como el confucionismo no lograba alcanzar la teoría práctica-científica, se produjo el cierre de la academia de más de 2.000 años, en 1905; lo que marcó la irrupción de la nueva política educacional superior del siglo XX en China. La educación comunista y el distanciamiento con el pasado El contexto político inicial del proceso de cambio educativo, fue caótico, además del rechazo del pueblo chino a lo extranjero. La reforma produjo un choque cultural entre la educación tradicional confuciana y la moderna occidental en todos sus niveles. Incluso los niños nacidos a finales del siglo XIX vivieron el cambio de forma traumática, debido a que habían sido criados en un ambiente de sumisión a padres y maestros, viéndose indefensos en un sistema que les exigía el conocimiento de, dos idiomas (inglés y latín), y además, no tenían las bases teóricas para afrontar los contenidos. Esa generación había sido, tanto víctima del confucianismo represivo, que según el discurso popular “mataba a los niños, porque los hacía parecer más muertos que vivos”; como del nuevo sistema para el que no estaban preparados. (Saari, 1990). Además, la universidad no solo contaba con académicos educados en Europa, sino chinos, por lo que en sus primeros años se registró un sistema de transición que se dedicó a preservar la educación “shuyuan”. (King, 1997). De igual forma, las protestas de 1911, “Xinhai”, donde feneció la última dinastía del país, “la Qing”, generaron el caos y explanó la necesidad de la modernización, dentro del contexto de una China que intentaba reorientarse, aunque seguía “perdiendo la carrera”, porque sus bases de modernización eran extranjeras y no alcanzaban a producir numerosos científicos que pudieran alcanzar la tecnología occidental. (Fraser, 1969). Solo fue hasta 1951, más de 65 años después de que Benz construyera su primer Mercedes, que China pudo producir su primer automóvil a motor. Por otra parte, el contexto bélico y la ayuda soviética para la República Popular China, impedía el avance de un progreso propio, debido al apoyo de la URSS. Con la llegada del comunismo en China, se produjo una modificación en la perspectiva científica: por cuanto desde 1949, fueron enviados a China más de 900 profesores soviéticos, con 500 especialistas en ciencias técnicas. (...) también se tradujeron varios textos del ruso y se enfatizó en el marxismo leninismo como base para el desarrollo de todas las ciencias y el trabajo científico. (Fisac, 1997). Consolidación del modelo marxista En esta década de los 50´, surge un nuevo cambio o inflexión universitaria que se fundaba en cinco pilares: 1. la conversión ideológica de la gente de China; 2. la reconstrucción económica de un país postcolonialista; 3. el antiamericanismo (anticapitalismo); 4. el Pro-rusianismo (comunismo) y 5. la mejora de la salud. Una vez nacionalizadas todas las universidades y centros de formación, se perdió la visión de la educación liberal, y se comenzó a planificar la visión sociopolítica, como un instrumento para difundir ideales y desarrollar habilidades técnicas, provocando la aparición de mallas curriculares con una fuerte carga de adoctrinamiento. Antes del gobierno de “Mao” (1949), quienes accedían a la educación eran muy pocos. Gracias a sus políticas educativas se logró que, mientras, en 1949 solo 657 mil chinos pasaban su examen de escritura, se pasara en 1958, a 40 millones de chinos fuera del analfabetismo. (Fraser, 1969). Esta reforma es la que cierra el siglo XX, porque cambió el paradigma de la “investigación y desarrollo científico liberal como centro del proyecto” a un sistema dirigido a la expansión de su matriculación, donde “el desarrollo sociopolítico, que domina el ambiente normativo de las universidades chinas, denota un rol central del Estado y el énfasis en la eficiencia en pos del crecimiento económico” (Qiang, s.f.). En 1958, se produjo el “Gran Salto adelante”, con el objetivo, de alcanzar la extensión de la matrícula; se aplicó la universidad a medio tiempo, para los estudiantes trabajadores y se abrieron más de 200 universidades. En dos años, el número de inscritos aumentó el 150.000%. Sin embargo, una crisis económica entre 1960 y 1961 obligó a detener el programa de expansión y provocó el cierre o la fusión de decenas de facultades. (Fraser, 1969). Esto provocó la saturación de las universidades y un descenso en la calidad de la educación, que afectó tanto el desarrollo social, como el avance del país, y la competitividad internacional. Es importante señalar que el sistema confuciano es propio de China y se consideraba como defensa del sistema estatal y la educación para el pueblo. La lectura y repetición de los textos clásicos, fue, la fuente de conocimiento de los eruditos del país. Sin embargo, el sistema de conocimiento “shuyuan” fue eliminado. La universidad, como fuente antigua de conocimiento y como productora de conocimiento en los tiempos modernos, no sufrió una transición moderada, sino que fue un cambio abrupto, profundo e irreversible. El modelo de la universidad de Berlín, que planteó un cambio global y la estandarización “liberal” de la educación por centros académicos comprensivos, presentó dificultades, por requerir inglés, el choque cultural y el cambio agresivo de los contenidos para quienes se formaron en el confucianismo, que tuvieron dificultades para hallar traducciones técnicas y manejarlas, lo que produjo confusión, rechazo y añoranzas de una educación con base nacional. Es así, como se identifican dos etapas de quiebre, una por el intento de occidentalización y desarraigo de la academia clásica y la otra, por la vuelta de página que hace el comunismo al implementar su plan de 5 puntos, sin rastros del pasado, planteando un salto adelante basado en la proliferación masiva de universidades y el aumento desmedido de su matriculación. Este quiebre produjo un desarraigo profundo de la tradición; es un punto de inflexión entre la China del pasado y la china en contacto con el mundo, de un imperio superior a sus vecinos, que fue decayendo lentamente y dejo de ser referente mundial, y que, tomando conciencia del retraso, decide desligarse de su tradición, a través de la educación. Es, el abandono del confucianismo, máxima expresión de la cultura del país, generando una aculturación paulatina de un pueblo que vivió, en el siglo XX, un periodo caótico, traumático y agresivo. Su relevancia histórica es trascendental, porque marca un nuevo periodo histórico que pone fin a más de dos mil años de tradición. Respecto a su relevancia sociopolítica es ambigua. Por un lado, la educación universitaria fue una herramienta de capacitación para la modernización del país, que fue influida por factores políticos, produciéndose un cambio ideológico que impactó tanto en el contenido de la enseñanza, como en la influencia extranjera. Lo cierto, es que se produjo un gran quiebre con el pasado, reflejado en el cierre de la academia tradicional de Guozijian, que parece ser definitivo, pues las reformas posteriores no han intentado restaurar el confucianismo, sino variar su influencia. De cualquier manera, quedan ciertos matices de influencia de “shuyuan”, que se han perdido con las generaciones. El siglo XX acabó convirtiéndose en el final de un extendido ciclo histórico confuciano en China, dentro de un país que sigue adelante con su progreso, recuperando su esplendor, por otras vías. Relación Estudios Universitarios y Desarrollo La vinculación entre el desarrollo económico y la educación superior, ha sido reconocida por la academia, los estados y organismos financieros como el Banco Mundial, a partir del concepto de desarrollo humano dado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que surgió desde que se acuñó el término “capital humano” como la capacidad productiva del individuo incrementada por factores como la educación. La educación, es un factor decisivo en el desarrollo económico de cualquier país, por ello la Conferencia Mundial sobre Educación de 1990, planteó que la educación “es condición indispensable, aunque no suficiente, para el desarrollo económico, social y cultural”. (UNESCO, 1990, p. 23). Para detallar este fenómeno sucedido en China, se debe recoger lo dicho por Lebrón (2016), cuando señaló lo siguiente: “Derrotados los japoneses, la guerra civil china alcanza su máximo apogeo. Iniciado el año 1949, tan solo quedan los despojos de aquella China que había sido superpotencia económica mundial en 1820” (Lebrón, 2016, p. 5). Es decir, que a pesar de la riqueza que poseía China a comienzos del Siglo XIX, lo cierto, es que las distintas guerras que se dieron en China, hasta el año 1949, conllevaron su desmejoramiento económico total. Después del establecimiento de la República Popular China (RPChina), en 1949, se comenzó a recibir una fuerte influencia de la Unión Soviética. Toda la educación superior era llevada bajo el liderazgo del gobierno y la investigación fue separada de la enseñanza, en las academias de investigación. Luego el gobierno presentó un plan central, que unificó los planes de instrucción, los manuales y los libros de texto a nivel nacional, produciéndose una excesiva centralización, departamentalización, segmentación y sobrespecialización. (Delaman y Madsen, 2007). Posteriormente fueron creadas la Fundación Nacional para la Ciencia, los Centros de Investigación Cooperativa Universidad/Industria y los de Investigación en Ingeniería, entre otros. A partir de allí, China entró en una etapa de investigación y desarrollo tecnológico, que en un principio se vio beneficiada por el vínculo de las direcciones antes referidas que han llevado las empresas transnacionales y que se desarrolla en la mayoría de los sectores productivos. Actualmente China es el tercer país exportador más grande del mundo, precedido por Estados Unidos y Japón, llegando a igualar en I + D (InversiónDesarrollo) a algunos países grandes. (Yuting, 2017). Por ello, se debe reformar el manejo y actualización de las capacidades académicas, lo cual es esencial para habilitar los institutos de investigación, gobierno y universidades, y proporcionar un conocimiento relevante en un sistema de innovación. (Kroll y Schiler, 2010). Para lograr lo anterior, la educación en búsqueda de la innovación debe ser dada por las universidades a través de la ciencia y la tecnología, tratando de crear nuevos proyectos (new ventures), involucrados con alta tecnología, y conservando la intención del gobierno en desarrollar los enlaces entre el talento, la tecnología y el capital. Estas empresas, se establecen con la finalidad de crecer e incrementar las capacidades regionales a través de la formación e incremento de clústeres industriales. En relación a la investigación tecnológica, el gobierno debe crear –cercano a los clústeres– los parques industriales de ciencia y tecnología, en unión con los centros de incubación de las empresas de la región; donde el 70% de las incubadoras de negocios son controladas por el gobierno. En estudios anteriores se ha demostrado que existe mayor éxito en los proyectos emprendedores gracias a la inversión del capital semilla por el gobierno chino. (Moreno Zacarías, 2011, p. 81). Esos centros de incubación de proyectos y los parques industriales de ciencia y tecnología, son una invención del gobierno, que tienen una visión muy clara, respecto a la relación ganar-ganar, que existe entre la inversión del capital público y la educación universitaria, que es la que termina produciendo toda la ciencia y la tecnología requerida para cosechar los éxitos y los triunfos propuesto por los innovadores y desarrollados por medio de sus emprendimientos. China se presenta –dentro de la calificación para el continente asiático– con el ambiente y facilidad para hacer negocios en un décimo lugar, con un índice de 52.5: 68.01 en infraestructura para hacer negocios, 42.73 en instituciones para el fomento al desarrollo tecnológico y empresarial, 46.5 en orientación de mercado de sus productos terminados. (Moreno Zacarías, 2011, pp. 81-82). En el año 2003 el gobierno chino adoptó la Ley de Promoción Empresarial para la Pequeña y la Mediana Empresa, creando un banco con un sistema de garantías bancarias […]. En 1984 el gobierno chino amplió las oportunidades de acciones y capitales extranjeros, al permitir concesiones de inversión privada al sector empresarial, realizándose incipientes inversiones en Corea, Japón y Taiwán. (Moreno Zacarías, 2011, p. 82); desarrollando así una apertura económica a la inversión privada de capitales independientes del gobierno nacional. Todo se hace posible, debido a los avances en la educación superior, en los estudios, investigaciones y las experiencias registradas a lo largo de la historia. La educación superior universitaria, es la base para el desarrollo económico y su motor impulsor. El avance y desarrollo educativo, influye favorablemente en la solución a problemáticas empresariales, que, a su vez, impactan en el desarrollo económico del país. Las empresas solicitan a las universidades ayuda en la solución de sus problemas. Esto ha sido reconocido históricamente, porque el talento reposa en las universidades. (Yuting y García, 2020). El gobierno, conforme al reconocimiento que tiene de su papel principal y necesario, brinda apoyo a las universidades en la realización e implementación de investigaciones y sus resultados, reconociéndolas como vitales para el desarrollo de la sociedad. China es uno de los países con mayor desarrollo tecnológico, agrícola e industrial y, está posición victoriosa, se debe a ello. Desde la reforma y la apertura al exterior, la economía china tiene un ritmo acelerado y acoplado al nivel de la educación superior, que decide la calidad y el ritmo del desarrollo económico de China. La educación superior proporciona los importantes conocimientos básicos y los avanzados resultados científico-técnicos para el desarrollo económico. (Yuting y García, 2020). En el área de la educación superior china, surgen los campus que llevan adelante la práctica del modo de investigación científica-producción, que sirve directamente a la economía. El “campus Liangxiang” de Beijing es uno de los más relevantes en China, que, a la vez, se apoya en el instituto de postgraduados de la Academia de Ciencias Sociales de China, la Universidad de Ciencias e Ingenierías de Beijing, la Universidad Normal de la ciudad capital, entre un sinfín de Universidades, centros de estudio y otras casas de saberes. Al agrupar las academias reconocidas del país junto con las academias de investigación, en cierta medida, arrastran los consumos locales, haciendo contribuciones directas para el desarrollo económico. Existe una reevaluación de la misión y el papel de las universidades en la sociedad, lo que ha dado como resultado nuevas posibles soluciones entre las esferas de las instituciones universitarias, empresariales y gubernamentales, que puedan ayudar a generar alternativas estratégicas para un crecimiento económico y una transformación social. La educación superior es uno de los factores esenciales para lograr avances económicos y sociales, siendo por supuesto, un factor imprescindible en el desarrollo humano. La graduación por las instituciones de educación superior de profesionales con una formación integral, con un dominio tanto técnico como científico y un pensamiento emprendedor, es una exigencia de la sociedad actual. Una de las actividades fundamentales de la educación y por ende de la universidad, es facilitar un apoyo sólido a las demandas de la sociedad, destacándose como esencial, la formación de profesionales, el avance y desarrollo de las investigaciones y la tecnología, lo que, a su vez, fortalece el desarrollo económico y social del país. En la misma medida que se produzcan transformaciones en la economía y la sociedad, igualmente debe transformarse la educación. Es aulas adentro, en todas y cada una de las universidades, donde se encuentra el pensamiento más revolucionario y progresista, que puede favorecer el desarrollo humano, el crecimiento económico y el avance social de los pueblos del mundo, por consiguiente, es donde se gestan los principales avances científicos, tecnológicos y económicos, por lo que la relación entre la educación superior y el desarrollo económico es clave para el desarrollo de los pueblos. El Camino Andado Tras la muerte de Mao Zedong, el Partido Comunista de China (PCCh) llevó a cabo dos acciones que transformaron la sociedad china y luego la educación, específicamente la educación superior. La primera, fue la Reforma que, conllevó el paso de la economía socialista, a una economía de mercado, aunque mal llamada socialista. Y la otra, fue la denominada “apertura al exterior”, por lo que China abrió sus puertas al capital extranjero para invertir en el país y permitir las franquicias de otros países. (Yuting y García, 2020). Esta apertura al exterior, dio paso a conocer y asumir las experiencias de las Instituciones de Educación Superior (IES) de Europa y de Estados Unidos, así como el darle a la universidad un papel decisivo en la estrategia de desarrollo del país. De igual forma, se permitió una mayor movilidad de estudiantes de pregrado y posgrado para estudiar en el extranjero y la presencia de IES extranjeras en China. Además, el gobierno de la República Popular China (RPChina), facilitó el financiamiento de la educación superior, para que avanzara en la búsqueda de lograr un mayor impacto de las IES en el desarrollo del país y para dar respuesta a los variados problemas de China, tales como la masificación de la matrícula, las exigencias de mayor calidad docente que facilite la preparación y graduación de profesionales con más habilidades y competencias, y el necesario incremento de la investigación para dar respuesta a los problemas territoriales y sociales, alcanzando a su vez, mejores rankings internacionales. Según la BCN (2014), “el Gobierno asumió la transformación educativa como parte de una estrategia de desarrollo más amplia, diseñada para mantener el crecimiento de la economía nacional mediante el mejoramiento de la calidad” (p. 14). Esto ayudo a la instauración en el año 2010, del Plan Nacional para la Reforma y Desarrollo de la Educación cuya finalidad era construir un país más rico en recursos humanos para el 2020. Este plan otorgó mayor financiamiento a las Instituciones de Educación Superior, con la finalidad de que se convirtieran en la locomotora de la educación superior, en materia de ciencia y tecnología, formando profesionales con sapiencia y calidad para actuar en los sectores vitales del desarrollo nacional. El surgimiento de esta política, dio nacimiento a una competencia entre las IES, respecto a la calidad de la enseñanza, que luchan por alcanzar y ser consideradas “centros clave”, en la atención del gobierno y las demás empresas, para educar más y mejores talentos, con el objeto de atender las necesidades de modernización. Las IES “clave” reciben prioridad en el plan gubernamental de construcción en cuanto a recursos económicos y humanos. Por lo que, la mayoría de estos centros tienen en su haber, la matriculación de los mejores alumnos, la disponibilidad de los mejores profesores, el equipamiento educativo más avanzados y obtienen la media más alta de alumnos que logran llegar a niveles superiores, por lo que disfrutan de buena reputación y gozan de una gran influencia en la sociedad. Esta visión futurista, llevo a que el gobierno chino, luego del inicio de la transformación educativa, priorizara en su XII Plan Quinquenal 2011-2015, el factor educación, entre las siete prioridades de desarrollo que planificó en materia energética, medio ambiente y tecnología. De allí, que el gobierno entregara un conjunto de becas para estudiar en el extranjero, en las áreas de ingeniería –la más popular– y ciencia, como una forma de reconocer la importancia de la formación universitaria en estos y otros campos. (BCN, 2014, p. 3). La RPCh otorga una gran importancia a la formación continua del factor humano de ahí que, estableció la estrategia de desarrollo de las instituciones mediante sus recursos humanos; también China priorizó los docentes universitarios con excelencia internacional. Sin embargo, el número de profesores calificados no era suficiente para la gran demanda de estudiantes, pues por cada profesional que era doctorado, había 3.000 estudiantes de pregrado requiriendo formación. Otro problema radica, en la baja remuneración de los profesores; siendo el sueldo promedio de un académico ($ 300 dólares) que solo se puede mejorar si logra ser promovido a puestos administrativos, pero en esos cargos influye el activismo en el Partido Comunista, y no la excelencia investigativa que cada profesor académico demuestre. (BCN, 2014, p. 21). De igual forma, no basta con agregar profesionales bien preparados, sino que el gobierno Chino debe ofrecer suficientes vacantes, para que puedan desempeñar sus actividades productivas. Es necesario velar porque se mantenga o incremente la empleabilidad. No deja de ser destacado que las universidades de la RPCh continúan ofreciendo servicios a la sociedad, promoviendo el nacimiento de nuevas industrias, fortaleciendo el desarrollo local, impulsando el ambiente de estudio de la sociedad, y generando ideas e inteligencia al gobierno. De igual manera, se tiene pautado, que el desarrollo de las disciplinas y la determinación de los temas de investigación, se adecuarían a la promoción de nuevas industrias y al avance de la economía y la sociedad. Por lo que, su proyección estará en función de la estrategia de desarrollo económico del país. Todo ello demuestra la relación indisoluble entre la universidad y lo educativo con la economía y el desarrollo económico. Conclusiones La palabra “Universidad” surge del término latino “Universitas” que significa conjunto completo de elementos, personas, objetos o ideas, que integran una colectividad y que encierra la totalidad de estudios o ramas del saber. Mientras que la educación históricamente ha sido un proceso de actuación volitiva por parte de sus lideres, sobre los miembros de una comunidad humana, especialmente sobre los más jóvenes, con el propósito de orientarlos para el desarrollo de su personalidad, capacitarlos para el trabajo e involucrarlos en la vida social. Es un proceso permanente que sucede en las sociedades durante toda su evolución y que, de alguna manera, detalla las estructuras de sus organizaciones, sus problemas, su crecimiento y variación constantes. Las Instituciones de Educación Superior, son las organizaciones sociales que inciden directamente en el desarrollo económico de un país, por ello, la nación que cuente con una población capacitada profesionalmente, para desempeñar eficazmente las actividades productivas, tiene en su haber, la llave para acceder con mayor facilidad a un alto nivel de vida, con menores desigualdades sociales, lo cual, es una aspiración de cualquier nación. Cuando se pretende hablar de la educación universitaria de China y de su efecto transformador favorable a su posición de potencia mundial en todos los sentidos especialmente científico y tecnológico, se debe entender que su estudio solo se puede hacer mediante el análisis histórico de su largo devenir de más de 2.000 años, que demuestran hechos, costumbres y realidades que no se pueden ignorar y que representan el valor agregado de sus valores ancestrales en las conductas individuales y colectivas del chino como ser humano y como sociedad que conserva sus tradiciones, y que ha sabido traducirlas al mundo actual con toda la solvencia y capacidad necesarias, para alcanzar y mantener su posición de liderazgo mundial. Al leer a Confucio y razonar sus dictados, en los que consideraba la educación como un proceso de superación personal y de formación de la personalidad, incluyendo su criterio de que, era fundamental comenzar la educación a temprana edad; es fácil entender que la tradición y la forma de ser y de organizarse las familias chinas, conllevan la aplicación permanente de sus costumbres que no se escapan de la cadena que simbólicamente inicio Confucio y la población milenaria China, y que dibujan en la mente del investigador, una imagen de una familia educadora, que desde el nacimiento de sus hijos, lo prepara para el camino educativo del futuro, que no podrá evadir, porque se entiende como el complemento básico del ser humano chino. Ese sentido de la disciplina, de la perseverancia, de la constancia, solo puede transmitir que ese valor de la responsabilidad se hace permanentemente presente en todos esos niños que apenas comienzan a formarse como seres humanos y como personas que recibirán prontamente el testigo de la responsabilidad y que solo podrá desarrollar cumpliendo con el cometido esencial de su preparación académica universitaria o superior, la cual lo prepara suficientemente para asumir su compromiso con la historia china, que le exige cumplir su compromiso ancestral con el espíritu de superación permanente, que sin duda alguna posee la comunidad china en su totalidad. Eso se denota cuando se lee, que desde el siglo VI dc hasta comenzando el siglo XX, se practicaba en China, el examen imperial, que consistía en una serie de pruebas que servían para seleccionar a los candidatos al mandarinato o funcionarios como magistrados y burócratas, que integraban la elite social y la clase gobernante del Imperio Chino, el cual requería una educación altamente especializada, constituyéndose en un vehículo de ascenso social; pero que en sí demostraba el amor a la disciplina y a la constancia, que junto a su espíritu competitivo, le formaron desde siempre para acometer con éxito su gran responsabilidad, que es la de continuar el poderío y la fortaleza de China. El resto de este proceso transformador que permite llevar la batuta a China como primera potencia mundial, corresponde al gobierno Chino, que igualmente, por estar conformado por chinos que nacen con ese mismo espíritu de superación, coordina políticas públicas de educación superior, que van a continuar impulsando su crecimiento sin pausa, tal como lo prevé actualmente la iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, lanzada por Xi Jinping en 2013, que no sólo se centra en la economía, sino también en una mayor comunicación e intercambio, reflejados en todos los aspectos tales como la política, la economía y la cultura, demostrando así, que mientras los demás países hablan de guerras, ellos hablan de mejoras a nivel internacional bajo la consigna de ganar-ganar, que mucho ayudarían a Latinoamérica y a la nación Venezolana. Referencias Analectas. (1997). Lún Yu (The Analects of Confucius). Espaebook.com. ANUIES (s.f.). El Promep y sus dos primeras etapas de funcionamiento. 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