Subido por Edgar Menéndez

schutz alfred la construccion significat

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II
LA CONSTITUCION DE LA VIVENCIA SIGNIFICATIVA
EN LA CORRJENTE DE LA CONCIENCIA
DE QUIEN LA CONSTITUYE
7. El fen6me 11 o de la cluraci6n interna. Retenci6n y reproducci6n
C oMENCEMOS por considerar la distincion que
establece Bergson entre
vivir dentro de la corricnte de la vivencia y vivir dentro del mundo del
espacio y del tiempo. Bergson opone la corriente inten1a de la duracion, la clun3e - un continuo nacer y morir de cualidades hcterogen eas-, al tiempo homogenco, que ha sido espacializado, cuantificado
y se ha vuelto discontinuo. En la "pura duracion" no hay "coexistencialidad", no existc externalidad mutua de parte, ni divisibilidad, sino
solo un flujo continuo, una corriente de estados conscientcs. Sin embargo, la expresi6n "estados cle concicncia" es equivoca, pucs nos hace
recordar los fenomenos del mundo espacial con sus entidades fijas,
tales como im{tgenes, perccptos y objetos fisicos. Lo que en verdacl
vivenciamos en la duracion no cs un ser que sea discreto y bien definido, sino una transici6n constante del ahora-asi a un nuevo ah ora-asL
La corriente de la conciencia, por su naturaleza misma, no ha sido a{m
captada en la red de Ia reflcxion. La reflexion, al ser una funcion del
intelccto, pertenece esencialmcnte al mundo espacio-temporal de 1a
vida cotidiana. La cstructura de nuestras vivcncias variara scg{m que
nos entreguemos al flujo de Ia duraci6n o nos detengamos a reflexionar
sobre el, tratando de clasificarlo dentro de conceptos espacio-temporales. Pockmos, por ejemplo, vivenciar el movimiento como una multiplicidad continuamente cambiante -en otras palabras, como un fen6meno de nuestra vida intcrna-; podemos, por otro lado, concebir ese
mismo movimiento como un hccho divisible en el espacio homogeneo.
Sin embargo, en este {tltimo caso no hemos aferrado realmente la
eseneia de cse movimicnto, que esta siempre naciendo y muriendo.
Mas bien, lo que hemos captado es el movimiento que ya no Io es,
movimicnto que ha rccorrido su cursu, en sfntesis, no el movimiento
mismo, sino tan s6lo cl cspacio atravcsado. Ahora bien, podemos considerar los actos humanos dcsde este mismo punto de vista dohle, vien-
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dolos como procesos conscientes que duran, o como actos congelados,
espacializados, ya completados. Este doble aspecto no aparece tan
solo en los "objetos temporales" transcendentes, 1 sino en todas las vivcncias en general. Su base mas profunda fue establecida y expresada
por Husser! en su estudio acerca de Ia conciencia temporal interna.
Husser! se refiere expllcitamente a Ia doble intcncionalidad de Ia
corriente de Ia conciencia:
0 consideramos el contenido del flujo con su forma fluida, es decir, Ia serie
de vivencias originarias, que es una serie de vivendas intenc:ionales, conciencia de ... ;
o dirigimos nucstra mirada bacia las unidades intencionales, a aquello d e lo que estamos intencionalmente conscientes como algo homogeneo en Ia corriente del flujo: en
cste caso tenemos ante nosotros una Objetividad en el tiempo Objetivo, el campo
temporal antentico pnr oposici6n al campo temporal de Ia corricnte d e vivencias. 2
En otro pasaje Husser! llama a estos dos tipos de intencionalidad, respectivamente, "intencionalidad longitudinal" ( Liings-intentionalitiit) e
"intencionalidad transversal" ( Quer-intentioiUllitiit):
Mediante una de elbs [Ia intencionalidad transversal] se constituye el tiempo
inmanente, es d ecir, un tiempo Objetivo, un tiempo autentico en el cual existe duracion 3 y alteraci6n de lo que dura. En Ia otra [Ia intencionalidad longitudinal] se
constituye Ia disposici6n cuasitemporal de las fases del flujo que siempre y necesariamente tiene el punto-ahora fluyente, Ia fase de actualidad y la serie d e fases preactuales y posactuales (las que ya no son actuales). Esta temporalidad prefenomenica, preinmanente, se constituye intencionalmente como la forma de conciencia
temporalmente constitutiva y en esta concienc:ia misma.4
Ahora bien, 2,c6mo se constituyen las vivencias individuales en
unidades intencionales, dentro de la corriente de la concicncia? Si
tomamos como punto de partida ei concepto de duree de Bergson,
resulta claro que Ia diferencia existente entre las vivencias fluyentes
1 [Un objeto temporal trascendente es una cosa o evento, con un comienzo,
medio y fin temporales, que reside fu era d e la conciencia del individuo, p ero que
este puede p ercibir, pensar, etcetera. Un objeto temporal inmanente es un contenitlo
conscien te (tal como un sonido en el scntido de dato del sentido auditivo) cuya
duraci6n esta enteramente d entro d e la corriente de Ia conciencia del individuo.
Veasc Husser!, Vorlesungcn zur Phiinomenologie des inneren Zeitbewusstseins (que
citaremos en lo sucesivo como "Zeitbe1cusstsein"), passim (T.I., The Phenomenology of Intemal Time Consciousness, por James S. Churchill; citado en lo sucesivo
simplcmente como "T.I."). Para el examen general que hace Husser! de los conccptos de trascendencia c inmanencia, vease Husser!, Ideas, §§ 39-46 (Ia traducci6n
inglesa de Ideen de Husser!, realizada por vV. R. Boyce Gihson, se mencionan\ en
lo sucesivo como "T.I.") .]
!! Husser!, Zeitbcwusstscin, 1xig. 469 [T.I., pag. 157}.
a Husserl esta utilizando aqui el termino "duraei6n" (Dauer) en el sentido
d e Ia lengua conversacional alemana. Entiencle con ese tennino Ia constancia de un
objeto en el espacio-tiempo. Este lJSO es el opuesto del de Bergson; sin embargo, ei
trnductor nlemin de Bergson vierte duree por Dauer.
4 Zeitbewusstsein, pi!!. 436 (T.I., pag. 109].
en Ia pura duraci6n y las imagenes discontinuas. y discretas ell: el J?undo
espacio-temporal, es una diferencia e1~tr
do~
ruveles. de conte~a.
En
]a vida cotidiana cl yo, cu.ando achta Y. P~,ensa
.~IVe
en ~I !;·uvel de
conciencia del mundo cspacw-temporal. Su atencwn a Ia v1da ( attention lt la vie) u lc impidc sumergirse en la intuici6n de Ia duraci6n pura.
Sin embargo, si por alguna raz6n se rel~ja
la "~esi6n
psiquica,, el yo
dcscubrir[t que aquello que antes parecm consisbr en el.n~tos
sep~­
rados y netamcnte definidos, sc disuelve ahara en transiCIOnes cont~­
nuas y que las im{lgenes fija,s ~an
si~o
s~plantd
por un nac~r
Y monr
que no tiene contornos, lnmtcs m chferencmcwnes. . Y as1 ~,egso
concluye que todas las distinciones, todas las . ~entabvs
?~
msla1
vivencias individuales de ·la unidad de la duracwn, son artifiCmles, es
dccir, ajenas a Ia duree pura, y todos los intentos de analizar procesos
constitnyen tan solo casos de transfe~ci
de los modos ~e
repre·
sentaci6n espacio-tcmporal a ]a duree, de naturalcza radicalmente
diferente.
En verdad cuando me hundo en Ia eorriente de mi conciencia, en
mi duracion, 1~0
encuentro en absoluto ninguna vivencia claramente
diferenciacla. En un momento una vivcncia cobra vida y luego se desvanecc. Entretanto, crecc algo nuevo de lo que era viejo y luego da
Iugar a algo ann m{ls nuevo. ~o
puedo distinguir entre el Aho~a.
~
el Antes entre el Ahora oostenor y el Ahora que acaba de ex1stu,
exccpto por el hccho de qu~
se que ]o qt~e
ac~b
~e exist~1:
es diferente
de Io t 1uc ahara cxistc. En efccto, yo VIVcncio m1 cluracwn como una
corricnte uniclircccional, irreversible, y encuentro que entre un momenta
pasado y c1 de ahara he enve;ecido. Pero no pue~
darme. cuenta de
csto mientras estoy aun inmcrso en Ia corricnte. En Ia med1da en que
toda mi conciencia sigue siendo temporalmente unidircccional e irreo ~e
ninguna
versible, no me doy cucnta de mi propio envjci~t?
otra difercncia entre prcsente y pasado. La conciencm m1~a
de la
corriente de duraci6n presupone un volverse co~tra
Ia cor~;nt,
.~n,
clase especial de actitud dirigida contra esa cornente, una reflexw? ,
como le llamaremos. En cfecto, solo el hecho de que una fase antenor
haya precedido a cste Ahora y Asi, hace que el ~bora
sea As!, Y que
la fase anterior que constituye el Ahara se me de e~ ,este Ahor~
en ~I
modo de Ia rememoraci6n ( Erinnenmg). La captacwn de la v1vencm
en ]a corricntc pura d e la duraci6n sc cambia, en cada momenta: en el
msh; . la
haber-sido-justarnente-asi recordaclo ; es el recue1:c!o lo q~e
vivencia de Ia corriente irreversible de ]a duracwn y, as1, mod1fJCa
la captaci6n, transform<1ndola en rememoraci6n.
Husser! nos ha dado una descripcic1n precisa d e cste proceso. 6
Distingue entre rememoracUm primaria, o -retenci6n, que es Ia con-
.
r, [Vc[lse Bergson, Matter and Memory, trad. d,• N. M. Paul y \V. Scott PHImer (Nt;eva York, 1')59) , p (lgs. 220-.'32.]
.
r. Zeitl.. e:J;ussfscin . p:'igs. 382-427 [T.I., pags. 40-97); Ideen, pags. 77 Y Sigs. ,
pags. 144 y sigs.
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ciencia posterior de Ia impresi6n ongmaria, y rememoracwn secundaria, evocaci6n o reproducci6n. "A Ia 'impresi6n' -dice Husserl- se
une Ia 'rememoraci6n prifuaria' [primare Erinnerung], o, como decimos
nosotros, la retenci6n ..."
En el caso de la percepcion de un Objeto temporal (sin que importe para
Ia presente observacion si tomamos un objeto inmanente o trascendente ), Ia p ercepci6n termina siempre en una aprehension-ahora, en una percepci6n en el sentido de
un poner-co.mo-ahora. Dmante Ia percepci6n del movimiento ocurre momenta a momenta una "comprensi6n-como-ahora"; dentro de ella se constituye Ia fase actual
ahora del movimiento mismo. Pero esta aprehensi6n-ahora es, por asi ded rlo, el
nucleo de una cola de cometa d e retenciones, que se refiere a los puntos-ahora anteriores del movimiento. Si ya no ocurre Ia percepci6n . . . ninguna fase nueva se
agrega a Ia {utima; tenemos mas bien una mera fase de recuerdo fresco, a ~stP.
se
agrega nuevamente otra, etcetera. Con ellos ocurre continuamente un empuje haeia
atn1s [Zuriickschiebung], bacia el pnsado. El mismo complejo sufre continuamente
una modificaci6n hasta que d esapnrece, pues junto con Ia modifkaci6n se produce una disminucion que termina en Ia imperceptibilidad.'
La rememoracion ·o ecocaci6n secundaria difiere completamente de Ia anterior.
Luego de oeurrida Ia rememornci6n primaria, puede surgir un nuevo recuerdo de
este movimiento. s
La realizamos aprehendiendo simplemente lo rememorado . . . o si no, en un
recuerdo real, reproductivo, recapittt!ativo, en el cual el objeto temporal se construye de nuevo por completo en un continuum de presentificaciones, d e modo que
nos parece percibirlo de nuevo, pero solo aparentemente, como-si.9
La modificaci6n retencional se adapta directamente a una impresi6n originaria, en el sentido de que es un continuum que retienc en
toda su extension el mismo lineamiento basico: por lo tanto, comienza
en perfecta claridad y se va desvaneciendo gradualmente, al fluir bacia
el pasado. 10 Su grado de evidencia es el de Ia certeza absoluta, pues ]a
intencionalidad de Ia impresi6n originaria se mantiene en la modificaci6n retencional, aunquc con seguridad en forma alterada. El rasgo
del lineamiento basico identico que se traslada de la impresi6n a la
retenci6n, falta en la rememoraci6n o reproducci6n secundaria. Por
el contrario, hay una neta discontinuidad entre reproducci6n e impresi6n. La presentificaci6n es un librc fluir-a-traves: "Podemos llevar a
cabo Ia presentificaci6n 'mas velozmente' o 'mas lentamente', en forma
clara y expHcita o de una mancra confusa, de un golpe y con Ia vclocidad del relampago o en pasos articulados, etcetera".l 1 La reprerlucci6n, a diferencia de la retenci6n, no es conciencia originaria y, por
Z eithewusstsein, p<t.t!. :391 [T.I., p<igs. 51-521.
Ibid., piig. 3~).'5
I Ia bastardilla tjS nnestra; T .L, pag. 5i 1.
Ibid., pag. 397 [T.J., pag.-59].
_ 10 [Cf. ibid., (TJ., pugs. 44-50) para una detallada d esc ripci6n del ··ren6mcno
de fluencia hacia el pasndo".]
11. Ibid., pag. 406 [T.L, txl.g. 71].
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II
lo tanto, carece siempre de clar!.dad en comparacwn con esta. De
ninguna manera es absolutamente includable en su grado de evidencia.
La retenci6n hace sin duda posible que la mirada (Blick) ilumine
el caracter duradero, fluyente y siempre cambiante de ]a vivencia, pero
la retenci6n no es esa mirada misma:
La retenci6n misma no es un acto [en nuestra terminologia: Acto] de mirada
retrospectiva que constituye en objeto In fase que ha expirado. Puesto que tengo
en mi poder la fase que ha expirado, vivo a traves [durchlebe] de la actualmente
presente, la tomo -gracias a la retenci6n- "como agregado a", y me dirijo hacia
lo que viene. . . . Pero porque tengo en mi poder esta fase, puedo dirigir mi mirada hacia ella en un nuevo acto que nosotros llamamos -segun que Ia vivencia
que ha expirado se este generando en un nuevo dato originario (por lo tanto, constituya tma impresi6n), o que, ya completada, se mueva como un con junto "hacia ei
pasado"- reflexi6n (percepci6n inmanente) o evocaci6n. Esos actos se encuentran,
respecto de la retenci6n, en Ja relaci6n de completamiento.l2
La multiplicidad de Ia fluencia bacia el pasado de la duraci6n se constituye, por lo tanto, en virtud de Ia retenci6n: el Abora presente difiere
por lo menos del Ahora anterior debido a que Ia retenci6n, como el
ser-aun-consciente de lo que ba-sido-inmediatamente-antes, se cumple
en un Ahora de cuya constituci6n participa. Por otro lado, la identidad
del objeto y el tiempo objetivo mismo se constituye en Ia evocaci6n
( reproducci6n) :
Solo en Ia evocacion puedo tener repetido un objeto temporal identico. Tambien me es posible verificar en Ia evocaci6n qu~o
que es percibido es Io mismo
que lo evocado a continuaci6n. Esto ocurre en Ia rememoraci6n simple, "he percibido eso", y en Ia evocaci6n de segundo nivel, "tengo un recuerdo de eso".13
La reproducci6n de un objeto temporal -y basta la vivencia en su
fluencia bacia el pasado constituye un objeto temporal inmanentepuede realizarse, como h emos observado antes, sea como un ordenamiento recapitulativo, en el cual se reconstruye completamente el objeto
temporal, o en una simple captaci6n, "como ocurre cuando 'emerge'
una evocaci6n y miramos bacia lo que es recordado con un rayo visual
[Blickstrahl] dentro del cuallo recordado es indeterminado, quizas una
fase momentaneamente favorecida que lleg6 ala luz en forma intuitiva,
pero no un recuerdo recapitulativo".l 4 Esta forma de reproducci6n
muestra todas las caracteristicas de la reflexi6n en el sentido que hemos
descripto mas arriba. La simple mirada o aprehcnsi6n
es un acto que, d esarrollado en etapas sncesivas, tambien en etapas de espontaneidad,
por ejemplo, Ia espontaneidad del pensamiento, puede realizar cualqniera . . . Pm:
12
1a
14
lbfd., p{tg. 472 rT.I., pag. 16I_r.
Ibid., pag. 459 IT.L, p:ig. 143].
Tbld., pag. 397 rT.L, !Jag. 59].
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]o tanto, parece posible dedr que las objetividades que se constituyen ongmariamente en procesos temporales, miembro por miembro o fase por fuse (como correlatos de aetas continuos, multiformcs, cobcsivos y homogeneos), pueden ser aprehendidas en una mirada retrospec.:tiva como si se tratara de ohjetos completes en un
punta temporal. Pero luego este modo de darse se remite con seguridad a ob·o
"primodal.~
Todo esto implica una distinci6n dcntro del concepto de "vivencia" (Erlebnis) que cs de fundamental importancia para nuestro tema:
Ni siquicrn una vivcncia es percibida mmca en su completez, no puedc S(' r
captada adecuatlamente en su plena uniclad . Es en esencia algo que fluye, y partientlo del memento prcscnte podcmos nadar tras clb <:on nuc;
i-.liruda reflcxivamcnte vuelta hacia ella, micntras los tramos que dejamos en nuestra estcla est{m
pertlidos para Ia pcrfect:il>n. Solo en la forma de Ia retencil>n o de Ia [evocacifm]
retrospectiva . . . tenemos algnna <:onciencia de lo que acaba de fluir detn1s de
nosotros.IO
Dcbemos distinguir entonces entre el ser prcempfrico de las vivencias, su ser
flnterior a Ia mirada reflexiva de atenc.::i6n que dirigimos hacia ellas, y su ser como
fen{nncno. AI dirigir la atencil>n fij{mdola. en las vivencias y a! aprehenderlas, adr1nicren un nu evo modo de ser. Llegan a "diferenciarse", "cobran reliet;e", y este
aeto de difcn·nciaciun no es sino el aeto de aprehensi6n, y la diferenciaci6n no es
nada distinto de scr aprelwmlido, ser el objeto del enfoque de Ia atenci6n. Sin embargo, no dehe pensarse csta cuesti6n como si Ia diferencia consistiera meramentc
en que la misma vivencia, unida precisamente con el enfoque de Ia atenci6n, constituyera una nueva vivencia, Ia de dirigirse-hacia-ahi, como si ocun:iera enl:onces una
mera complicacion. Sin duda que cuando ocurre un enfoque de atencion, es evidente
que distinguimos entre el objeto dd enfoque (Ia experiencia A) y el enfoque de la
atencil>n en si mismo. Y sin duda tenemos razon al decir qne nuestro enfoque de
atencibn se dirig]a previamente hacia otra cosa, que luego ocnrri6 el enfoque bacia A,
y que A "ya estaba allf' antes de ese acto.17
Esta introvision es fundamental para el problema que hemos plantcado
previamente, acerca de ia naturaleza de las vivencias discretas y adomas accrca del primcro y m<1s primitivo sentido de Ia expresion "significado de una vivcncia". Seiialaremos los estadios criticos, siguiendo
a Husscrl.
Si vivimos simplcmente inmersos en el flujo de la duracion, solo
cncontramos vivencias no difcrcnciadas <1ue se funden unas con otras
en un continurun fluycntc. Cada Ahora dificre esencialmcnte de su
predcccsor por d hccho de que dentro del Ahora cst{t contenido el predccesor en la modifieadon rctcncional. Sin embargo, no se nada de
csto mientras estoy simple-mente vivicndo en cl flujo de Ia duracion,.
15
Ibid., pag. 397 I.T.l., p<igs. 59-60].
'" !deen, p{•g. 82 [T.T. , p;\g. 140j.
17
Zeitl;elcrtsst8·cin, p;l.~
-484 f'I.. 1., p;tgs. 17R-7nJ.
porque solo mediante un Acto de atencion reflexiva llego a ver Ia modificacion retencional y, con ello, la prim01·a fuse: Dentro del flujo de
la duracion solo existe un vivir de momenta a momento que a veces
tambien contiene en si mismo las modificaci011es retn~ioals
de Ia
fuse previa. Luego, como dice Husser!, yo vivo en mis Aetas, cuya
intcncionalidad vivicnte me llcva de un Ahara al proximo. Pero este
Ahara no deberia ser conccbido como un instante puntjforme, como
una ruptura en Ia corrientc de la duracion, como una (fivision en dos
de esta ultima. En efecto, para realizar tal division artificial dentro de
Ia duraci6n, yo deberia podcr salir del flujo mismo. Desde el punta
de vista de un ser inmerso en la duracion, el "Ahora" es una fase mAs
bien que un punto, y, por lo tanto, las difercntes fuses se mezclan una
con otra a lo largo de un continuum. La simple cxperiencia de vivir
en el flujo de la duraci6n avanza en un movimiento unidircccional 0
irreversible, que procede de Ia multiplicidad a la multiplicidad en un
proccso de constante fluencia hacia cl pasado. Cacla fase de ]a vivencia
s~
me~cla
con Ia proxima sin que haya limitcs netos, a medida que e~
v~e1cmda;
pero cada fase se distingue en su ser as!, o cualidad, de Ia
s1gmente, en la mcdida en que es asida bajo el foeo de la atenci6n.
Sin embargo, cuando mediante mi acto de reflexi6n dirijo mi atencion bacia mi vivencia, ya no estoy tomanclo mi posicion dentro de la
corriente de la duraci6n pur::t, ya no estoy simplemente vivicndo dentro de esa corrientc. Las vivencias son aprehendidas, distinguidas,
~ucsta
de relieve, destacadas ~na
de otra; las vivencias que se constltuyeron como fases dnntro del flujo de la duracion se vuelven entonces
objeto de atcncion como vivencias constituidas. Lo que se habia constituido al comienzo como un;t fase, se destaca ahara como una vivencia
completamente terminada, sin que importe si el Acto de atencion es de
reflexion o de reproduccion (en la simple a prehension). En efecto, el
A_cto de c:tel~.i6n
-y esto es de fundamental importancia para el estudw del s1gmficado- presuponc una vivcncia transcurrida, que ya ha
pas~o,
en una palabra, una vivencia que ya est{t en el pasado, indepcndiCntcmcnte de si la atencion en cuestion es reflexiva o reproductiva.18
. Por lo tanto, debemos confrontar las vivencias que en su flucncia
haem cl pasado son indifcrcnciadas y se esfuman unas en otras, por
una parte, c~n
_las que son discrctas, ya pasadas y transcurridas, por la
otra.. Estas ulbmas no las aprchcndemos vivcnch1ndolas sino mediante
d"
~s
"La_ .refl,e;iun tiene Ia notable pr<:uiiaridad de que .lo apreh~dio
asi medtante Ia percepcwn se caractenza, en pnn<:tpto, como algo que no solo es y dura
:~ t ~o de la m~:ad
de Ia pcrcepcibn, sino que !/a era antes de que esta mirada se
a e~lo
( ~luser!,
Idee1;,, p(tg. 8,3 LT.l., p{rg. 14_1]). Ademas: "Podemos
c ~ ~· I gte.r~
P an te,n ah01 a 1a stgmente cncstwn: (fltW ocurre con Ia fase inicial de una vivenCt:t autoconstitutiva? . . . Cabc dccir ·que Ia fase inicial sblo puede transformarse·
d :~ un ~bjo
por ':~m
de la retcnci<'m y Ia t:efl~xion
.. (o reproducci6n), desptuis
: h a~u
fL11do hact,t Pl pasado de Ia mane-m mchcada (Husser!, Zeitbewusstsein
p.tg. 412 ll:t bastanlilla (•s dl' Husser!; T.I., p(tg. 1621) .
'
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un acto de atencion. Esto es fundamental para el tema que estamos
tratando: puesto que el concepto de vivencia significativa presupone
siempre que Ia vivencia de la cual se predica significado, 5Ca discreta,
resulta entonces perfectamente claro que solo puede llamarse significativa a una vivencia pasada, es decir, que esta presente a Ia mirada
retrospectiva como ya terminada y sustraida al devenir.
Solo desde el punto de vista de Ia mirada retrospectiva existen
realmente vivencias discretas. Solo lo ya vivenciado es significativo,
no lo que csta siendo vivenciado. En efecto, el significado es meramente una operacion de intencionalidad que, no obstante, solo se vuelve
visible a la mirada reflexiva. Desde el punto de vista de la vivencia
que transcurre, la predicacion de significado es necesariamentc trivial,
puesto que el significado solo puedc cntenderse en este caso como la
mirada atenta dirigida no a una vivencia que transcurre, sino que ya
ha pasado.
No obstante, ~se
justifica realmente Ia distincion que acabamos
de hacer, entre vivencia discreta y no discreta? dNo cs posible, a] fin de
cuentas, que Ia mirada atenta pueda iluminar cada aspecto de Ia vivencia que ya ha pasado, pueda "ponerlo de relieve" y "distinguirlo" de
los otros aspectos? Creemos que Ia respuesta debe ser negativa. Existen de hecho vivencias que lo son cuando estan presentes, pero sobre
las cuales no se puede reflex'onar en absoluto o solo es posible bacerlo
mediante una aprehension extremadamente vaga y cuya reproduccion,
aoarte del concepto puramente vacio de "haber vivenciado algo" -en
otras palabras, de una manera clara- es totalmente imposibk. 19 Llamaremos a este grupo vivencias "esencialmente actuaies", porque se
limitan por su naturakza misma a una posicion temporal definida dentro de Ia corriente intema de Ja conciencia. Se las conoce por su adhesion o cercania a esc nt'Icleo intimo del yo que Scheler, con un giro
lingi.ifstico feliz, llamo Ia "privada personal absoluta" ( absolut intime
Person) de un individuo. 20 Acerca de la privada personal absoluta de
una persona sabcmos que debe e.star ahi necesariamente y que pcrmanece absolutamente cerrada a toda con-vivencia posible. Pero tambien
en el conocimiento del propio yo hay una esfera de absoluta intimluad
cuyo "estar ahf" ( Dasein )2 1 es tan includable como es imposible someterlo a inspeccion. Las vivencias pEculiares de esta esfera son simplemente inaccesibles a Ia memoria, y este becho se extiende a su modo
de ser: la memoria capta solamente el "que" de esas vivencias. Una
observacion que puede realizarse inmediatamente apoya Ia confirmaci6n de esta tesis (que solo podemos formular aqui sin fundamentarla
Cf. apartado 16, mas abajo.
Sympathiegefiihle, p<\.g. 77 [T. I., Heath, pag. 66. Schiitz se refiere aqui
a ]a primera edici6n de \Vesen und Fonnen der Sympathie dt-> Scheler. Vease ln
Bibliografia ·1.
2t [Como Schiitz explica en un punto posterior, su uso de este t~rmino
dt'
Heidegger no implica necesariamente todo el ambito de significado que este ttltimo
le atribuye. Cf. apartado 9, m;\.s ahajo.l
1n
20
...
plenamente), a saber, que la rcproduccion resulta tanto menos adecuada a la vivcncia cuanto m{ts se acerca al ntiCleo intima de la persona.
Esta adccuacion menguante ~ne
como consui<~
un grado cada
vcz mayor de vaguedad del contenido reproducido. En forma concomitantc, disminuye la capacidad de reproduccion recapitulativa, es
dccir, de reconstruir por completo el curso de la vivencia. En la medida
en que es posible Ia reproducci6n, solo puede realizarsc mediante un
simple acto de aprehension. El "C6mo" de la vivencia solo puede
reproducirse, sin embargo, en la reconstrucci6n recapitulativa. La cvo- •
cacion de una vivencia del mundo exterior es relativamcnte clara; un
curso exterior de hechos, un movimiento por ejemplo, pucdc ser evocado en la reproduccion libre, es decir, en puntas arbitrarios de la
duracion. Incomparablemente mas dificil es la reproduccion de vivencias de percepcion interna; las percepciones internas que estan cerca
del nucleo privado absoluto de la persona son irrecuperables en la mcdida en que entra en cuestion su Como, y solo es posible aferrar su
Que en un simple acto de aprehension. Corresponden a este grupo,
ante todo, no solo las experiencias de la corporidad del yo, en otras
palabras, el yo vital ( tensiones y relajaciones musculares que se encuentran en correlacion con los movimientos del cuerpo, dolor "Hsico", sensaciones sexuales, etcetera), sino tam bien los fenomenos psfquicos
agrupados bajo el vago titulo de "estados de animo", asi como los "sentimientos" y "estados afectivos" ( alegrias, pesar, disgusto, etcetera).
Los Hmites del recuerdo coinciden exactamente con los Hmites de la
"racionalizabilidad", siempre que usemos esta palabra equivoca -como
lo haec Max Weber a veces- en su sentido mas amplio, es deci.r, en el
sentido de "capaz de dar un significado". La recuperabilidad para
Ia memoria es, de hecho, el primer prerrequisito de toda construcci6n
racional. Lo que es irrecuperable -'-Y esto es siempre, en principia,
algo inefable- solo puede ser vivido, pero nunca "pensado": es, en
principio, imposible de verbalizar.
8. Las vivencias de asignaci6n de significado de Husserl
y el concepto de conducta
D eb emos contestar ahara a la pregunta: "~Com
puedo distinguir mi
conducta del resto de mis experiencias?" La respuesta la proporciona
el uso ordinaria. Un dolor, por ejemplo, no se llama generalmente
conducta. Tampoco dirfa que estoy actuando si alguien levantara mi
brazo y luego lo dejara caer. Pero las actitudes que asumo en cada
uno de esos dos casos se llarnan conducta. Puedo luchar contra el
dolor suprimirlo o abandonarme a el. Puedo someterme o resistir cuando alguien manipula mi brazo. De manera que lo que tengo aqui son
dos tipos diferentes de vivencias, fundamentalmente relacionadas. Las
vivencias del primer tipo solo se "soportan" o "sufren". Se caracterizan
por una pasividad basica. Las vivencias del segundo tipo consisten
en actitudes que se taman bacia vivencias del primer tipo. Para expre-
84
con ~rs
de Husser!, 1~ co?~uta
es un~
"vivencia de asign,:~
de s1grufiCado de Ia concwnc1a . AI cstud1ar el "importante y
dJflcil problema de las caracter!sticas dcfinitorias del pensamiento"
Husser! mostr6 que no todas las vivencias son por naturaleza vivencia;
de asign.e~6
de signfca~o.
:'Las vivencias de pasividad primordial,
las asocmcwnes, las expenencms en las euales oeurre la eonciencia
temporal. origi?al, o sea Ja constituci6n de la temporalidad inmanente,
Y otras VI~enms.
c~e
esta clase, son todas incapaees de ello" ( es decir,
de eonfcnr ~Igmflcado).
Una vivencia de asignaci6n de significado
d ~ be ser un Acto del yo (Acto aetitudinal) o alo-una modificaci6n de
un ~cto
semj~nt
( pasividad sccundaria, o quiza~
un juicio que surge
.
pas1vamentc y se me ocurre' de repente) ".~ 2
Podemos definir, si qucrcmos, los Actos de toma de actitudes como
Act~s
de actividad cngcndradora prima,
~ sicmprc que incluyamos
aqm, con Husscrl, 24 los scntimicntos y la eonstituci6n de valores mediante sentimientos, sea que esos valorcs se eonsideren como fines 0
como medias. Husser! utiliza la exprcsi6n "vivencias conscientes oe
asignaci6n de significado" ( sinngebcnde Bcwusstseinscrlebnisse) para
ab[~r
todas l~s
vivcncias dadas en Ia intencionalidad, en forma de
achvid~
esponh~a
0 en una de las modificacioncs secundarias de esta.
Ahora b1?~,
2.cualcs son esa~,
modificaciones? Las dos principales son
la retencwn y la reproduccwn. Husser! las d escribe de !a siguiente
manera:
85
s~rl?,
cada Acto de espontaneidad surge a lgo nuevo. Este Acto funciona, por
, C~n
as< dec~rlo,
en cada momento d e su flujo como una sensaci6n originarh que se va
borrando. d e acuerdo con Ia ley fundamental d e la conciencia. La espontaneidad
que com1enza a ~ctuar
en etapas en el flujo de Ia conciencia, constituye un Objeto
temporal, es decn·, un Objeto del devenir, un proceso, eseneialmente todo un proceso, Y no un Objeto duradero. Y este proceso se va hundiendo en el pasado.25
.
Sie.mpre que existe una constituci6n original de una objetividad de Ia conciencm medwnte una Actividad, la Acci6n original se cambia, en la constancia retencional,. en nna forma secundaria que ya no es Actividad, sino que constituye una forma
paslVa, Ia forma de una "sensibilidad secundaria", segun la llamamos. En virtnd d e
Ia sintesis constante de identidad, Ia conciencia pasiva es exactamente conciencia
d e Ia misma cosa que se constih1yo un momento antes en la originalidad activa.26
2
!! H~s
e rl_, .~'ormale
wul 1'ranszendentale Logik, pag. 22 [citada en lo suces';? como Lo¥ik ] . Con respecto al tema d e pasividad y actividad, cf. tambien el
excelente ~s tudw
de deta_IJe d e Reiner, Freiheit, Wollen tmd Aktivitiit (Halle, 1927)
qu~
no le1 hasta clespues d e terminaclo el presente libro. Estoy de acuerdo cm;
Remer en todos los pnntos esenciales.
23
0, como se formula en forma caracterfstica en Ideen, "Ei Acto cumplido
o [puesto que son_] . · . _p.roces~,
los Actos en 71roceso de curnplimiento com one1{
lo, que en el sent1do mas ampl1o llnmmnns 'actitudes'" ( Ideeu l ·ag ""6
PIT 1
' . , p, · ~ 0
- · .,
pag. 323J).
4
:!
Loaik p·\" "81
!!.-, Zeitb~vr;s:n,.
p{u!. 487 l 'f I
'
=
· ., I)al!. l84j .
n'
L
1.
-'- "
o!,!i",
pag. 281.
-
.
Todo esto es cierto respecto del juicio, que constituye un tipo de aeei6n,
pero una aeci6n que '.Desde el comienzo y a traves de todas las f01·mas
que toma en cada etapa, se refiere exclusivamente a lo ir eal"
.~ 7 Aun
las objetividades ideales
' -
son metas, fines y medios concebibles; solo son lo que son porque fueron engendrad as por la conciencia. Pero esto no significa que solo sean lo que son en y durante
la p roducci6n primaria que las origin6. Est{m "en" Ia producci6n primaria que las
engendra, en el sentido de ser conociclas en ella como una cierta intencionalidad
d e la forma d e Actidclad esponttinea, y en el modo del yo original. Este modo d e
d arse a partir de tal Actividad primordial no es sino su modo propio y peculiar
d e percepci6n.2!l
Tratemos ahora de reformular estus conceptos de Husserl de una
manera que nos permita aplicarlos a nuestros problemas. Dcfinimos
Ia "conducta" como una vivencia de la conciencia que eonfiere significado mediante Actividad csponh:1nea. La acci6n y la conducta [ell
el sentido mas limitado de la palabra conducta *] constituycn una subclase dentro de Ia conducta asi concchida; lucgo las cxaminaremos
con mayo1· detenimiento. Lo que distingue Ia objet!vidad de la concil•ncia, que sc constituy<' en nna Actividad originCJ.l y C:'S, por lo
tanto, un caso dc. conducta, de todas las otras vivencias-de Ia concicncia, y hace que sea "asignadora de significado" en el sentido de Husser], solo resulta inteligible bajo una condici6n, la de que apliquemos
tambien a Ja esfera de la Actividad espontanea las distincionps entre
el Acto constituyente y la objctividad constituida, explicadas n1as arriba. Si lo hacemos as1, distinguiremos entre el Acto espontaneo mismo
y el objeto constituido dcntro de el. En la direeci6n de Ia oeurrcncia o
d e la fluencia hacia el pasado de la conducta, cl Acto espont{meo no cs
nada mas que el modo de la intencionalidad en que se da la objetividad
Logik, pag. 149.
Logik, p{tg. 150. Cf. los puntos de vista de Husser! sobre Ia !esis como
Acto de libre espontaneidacl y actividad, Icleen. pag. 253 rT.I., pag. 312]. Husser!
traz6 recientemente en sus Meditaciones cartesianas ( Meditaci6n IV) una distincion
radical enh·e genesis activa y pasiva como dos formas fundamentales de la vida consciente. Dice (pags. 65 y sigs., § 38): "P1·eguntemonos cuales son los principios nniversales de Ia genesis constitutiva, que son importantes desd e el punto de vista de
la relaci6n del sujeto con el mundo. Estos principios son de dos tipos basicos: principios de genesis activa y principios de genesis pasiva. En el primer caso el yo en:gendra activamente, crea y constituye. . . . En este caso lo esencial es q11e los actos
del yo, ya relacionndos internamente entre si, se re{men en sintesis cnmplejas y sobre
l a base de objetos ya dados proceden a constituir n11evos objetos de una mancra
original. Estos objetos aparecen eutonces a Ia conciencia como prodnctos. . . . Pero
todos esos casos de construcci6n activa presuponen, en un nivel m,l.s bajo, una base
de conciencia pasiva. Nunca dejamos de encontrar esa base de constitncion pasiva
cuando analizamos un objeto activamente constituido." [Este pasaje ha sido tradncido libremen te de Ia edici{m frnncPsa citada por Schiitz; cf. tambien Cartesian .\1editatiorrs , traducci<'m del alem{m por Dorion Cairns (La Haya, 1960), pags. 77-78. J
~
Aclaraci6n intercalada por el traductor de la edici6n en ingles,
21
28
87
86
constituyente. En otras palabras, ]a conducta tal como ocurre es "percibida" de una unica manera, como actividad primordial.
Esta percepcion funciona como impresion primaria, y sufre por
supuesto el habitual "oscurecimiento" en el proceso retencional, tal
como ocurre con todas las otras impresiones. La actividad es una vivencia que se constituye en fases en la transicion de un Ahora al proximo.
El rayo de la reflexion solo puede dirigirse a ella a partir de un punta
de mira posterior. Esto implica necesariamente la retencion o la evocacion. Esta ultima puede consistir en un simple Acto de aprehension
o puede implicar ]a reconstruccion en fases. En todo caso, la intencionalidad original de ]a Actividad espontanea se conserva en la modificacion intencional.
Aplicado a ]a teoria de ]a conducta, esto significa que la propia
conducta, mientras esta ocurriendo efectivamente, es una vivencia prefenomenica. Solo cuando ya ha tenido lugar ( o si ocurre en fases sucesivas, solo cuando han tenido lugar las fas es iniciales) se destaca como
una entidad discreta sobre el fondo de las demas vivencias. La vivencia fenomenica nunca es, por lo tanto, de la conducta que uno tiene,
sino de la conducta que uno ha tenido. Sin embargo, la vivencia original en otro sentido sigue siendo la misma en ]a memoria que lo que
era cuando ocurrio. Mi conducta pasada es, despues de todo, mi conducta; consiste en mi Acto, dentro d el cual yo asumo una u otra actitud, aunque solo ]a vea "de perfil" como algo pasado. y es precisamente este can1cter actitudinal lo que la distingue del resto de mis
vivencias. Mi vivencia transcurrida es a{m mia, puesto que soy yo
quien la vivencio una vez; esta es simplemente otra manera de afirmar
que el transcurrir de la duracion o "fluencia hacia el pasado" es algo
continuo, que existe una fundamental unidad en la corriente constituyente temporal de la conciencia. Aun en el caso de las vivencias de
pasividad primordial, las capto retrospectivamente como mis vivencias.
Mi conducta se distingue de elias por el hecho de que se remite a mi
impresion primaria de la Actividad esponh1nea.
La conducta consiste, entonces, en una serie de vivencias que se
distinguen de todas las otras por una intencionalidad primordial de
la Actividad espontanea que sigue siendo la misma en todas las modificaciones intencionales. Ahora bien, resulta claro lo que queremos
decir al afirmar que la conducta es meramente vivencias observadas
bajo una cierta luz, es decir, referidas a la Actividad que las produjo
originariamente. El "significado" de las vivencias no es entonces nada
mas que ese marco de interpretacion que las ve como conducta. Asi,
tambien en el caso de la conducta resulta que solo lo que ya ha pasado
y transcurrido tiene significado. La vivencia prefenomenica de la actividad no es, por lo tanto, significativa. Solo tiene significado la vivencia que es percibida reflexivam ente en forma de Actividad espontanea.
D emos ahora un paso mas y tratemos de definir el concepto de
a ccion d entro de la categoria de conducta.
9. , El concept a de acci6n. Proyecto y pm tensi6n
(
En el uso comun tendemos a distinguir Ja accion de la conducta diciendo
simplemente que Ja primera es "consciente" o "voluntaria" mientras 1a
ultima es de caracter "reactivo" e incluye casas tales como reflejos.
- -D eb emos P-xaminar las razones mas profundas de esta distincion, aparentemente superficial .20
En primer lugar, toda acci6n es una actividad espontanea orientada hacia el ·futuro. Esta orientaci6n hacia el futuro no es de ninguna
manera peculiar de Ja conducta. Es, por lo contrario, una propiedad
de todos los procesos constituyentes primarios, sea que surjan de la
actividad espontanea o no. Cada uno de tales procesos contiene dentro de si mismo intencionalidades de vivencia que cstitn dirigidas hacia
e1 futuro . Debcmos a Husser! el esclarecimiento de este punto.30
La "reflexi6n" en el sentido mas amplio no se limita a la retencion
y reproduccion, seg{m Huss erl. Las protensiones hacia el futuro constituyen una parte de todo recu erdo, y en el punto de vista natural esh1n
mezcladas con retenciones. "Todo proceso primordialmente constitutive
esta animado por protensiones, que . . . constituyen e interceptan lo
que esta viniendo, como tal, para Jlevarlo a su completamiento" (Zeitbewusstsein, pag. 410 [T.I., pag. 76]) . D e la protension inmediata debe
distinguirse la anticipacion ( V orerinnerung) o expectativa pre-visora.
Esta "representa", mientras la protcnsion solo "presenta". Es de naturaleza reproductiva, y constituye la contraparte de la evocacion dirigida hacia el futuro.
En este cuso lo intuitivumente esperudo, de lo cual -gracias a lu reflexi6n
posible "en" la anticipaci6n- estamos conscientes mediante Ia previsi6n como de
alga que "esta por venir", tiene al mismo tiempo el significado de lo que sera percibido, tal como lo recordado tiene el significado de lo que ha sido percibido. Asi,
podemos reflexionar tambien en la anticipaci6n, y traer a la conciencia vivencias
nuestras -para cuyo usufructo la anticipaci6n misma no ofrecia el punta de partida
adecuadcr- como si pertenecieran, sin embargo, a lo anticipado como tal: como
hacemos cada vez que decimos que veremos lo que esta por llegar, cuando al d ecirlo
Ia mirada refl exiva se ha vuelto hacia la vivencia perceptual "que se aproxima".31
El hecho d e que cada accion implique necesariamente ]a anticipacion
del futuro , en e1 sentido de que estit "dirigida hacia e1 futuro", ha sido
formulado con gran claridad por Husserl :
En cada acci6n conocemos la meta par anticipado en la forma de una anticipaci6n q ue es "vacia", en el sentido de vaga, y carel:e de su adecuado "llenado",
:w Confiamos en hab er demostrado con lo dicho hasta ahara que es inadecuada
la distinci6n d e Weber entre acci6n y conducta.
3 o Ideen, pags. 145, 149, 164 [T.I., pags. 2 16, 220, 238]; Zeitbewusstsein,
pags. 396, 410 IT.I., pags. 58. 761.
:n Ideen, I, pag. 14.5 [T.T., pags. 216-17.1 .
88
89
que vendra con el completamiento. Sin embargo, nos esforzamos bacia tal meta
Y buscamos, mediante nuestra acci6n, llevarla paso a paso a Ja realizaci6n concreta.3:!
Pareceria por lo que se ba dicbo que la accion podr!a definirse
como un tipo de conducta que anticipa el futuro en forma de una protension vacfa. El futuro serb, en este caso, lo que va a realizarse
mediante la acci6n; en una palabra, el acto ( H andlung). Pero esta
definicion seria incompleta. No es solo en el caso de Ia accion donde encontramos la anticipacion del futuro en forma de una protension vada. Tambien encontramos protension vacia en todos los Actos ( Alcten) en que asumimos actitudes. Pero entonces las protensiones solo aparecen como vacfas y no cumplidas en el proceso constitutive de Ia accion sobrc la que no se reflexiona, en el desarrollo
gradual de vivencias que nacen de la Actividad espont{mea. Mas tan
pronto como la mirada intencional ilumina b .. accion, la situaci6n cambia. Entonces se contempla la accion como si va bubiera transcurrido
y terminado, totalmente constituida. Si solo s; ba fijado de esta manera una fase de la accion mediante la mirada reflexi\'a, es esa fase
Ia que aparece como completada. Pero en tal atencion reflexiva ( sobre
todo, en la rememoracion), las protensiones nunca son expectaciones
que esten aun vacias, determinables, y que aun haya que llenar. ivh\s
bien, llevan la marca del completamiento. En el Abora primordial
a que pertenecian al comienzo estaban, sin ducla, vadas. Pero luego,
debido a la transformacion de este Abora en un Ha Sido, este Ha Sido
se ve abora retrospectivamente dcsde un nuevo punto de mira. Asi, la
funci6n peculiar de Ia protension s6lo se vuelve clara en el recuerdo.
Todo acto de memoria contiene intenciones de expectaci6n cuyo cumplimiento
lleva al presente. . . . El proceso evocativo no s6lo renueva estas protensiones de un
modo apropiado a la memoria. Estas protensiones no solo estahan presentes como
interceptadoras, tambien han interceptado, han sido completadas, y estamos -consdentes d e elias en la evocaci6n. El completamiento en la conciencia evocativa e~
recom pletamiento ( precisamente en la modificaci6n de Ia posicion d el recuerdo), y si
la protension pri:nordial d e Ia percepci6n del evento era indetenninada, y Ia cuesti6n
d e ser-otm o no-ser quedaba abierta, tenemos en Ia evocacion una expectacion predirigida que no d eja todo eso abierto, salvo que sea en Ia forma de una evocad6n
incompleta cuya estructura es distinta de Ia que tiene Ia protensi6n primordial indeterminada. Y sin embargo tambien esta esta incluida en la evocacion.33
Por lo tanto, lo que era expcctaci6n vacia para el actor, es expectaci6n
completada o no completada para el que recuerda. Lo que apunta,
para el actor, desde el presente bacia el futuro, apunta para el que
recuerda del pasaclo bacia el momento presente, mientras que aun
conserva el can'tcter temporal del futuro. 31 La mimda ir1tcncional solo
3:!
Logik, pags. 149 r si.gs_
aa Zeitbewusstsein, pag. 410 fT_L, pag. 76] .
tH i_EI horizonte de Ia t>vocaci6n estA "orientado bacia el futuro, es dt>cir,
hacia el futuro d e lo evucadu" (ibid.).)
sc interesa, por lo tanto, en cl Acto (Handlung), no en ]a acci6n (Ha1ldc.ln ); y los actos son siemprc protensiones completadas, nunca vacias.
Considcremos ahora la "anticipaci6n", csa mirada-bacia-adelante
reflexiva que c01Tcspondc a la rcproduccion, y prcguntemos que significa dccir que los fines de una accion son siemprc conocidos de
antemano mcdiantp csta facultad . El amllisis de la accion mucstra que
siemprc sc la realiza de acuerdo con un plan m{ts o mcnos in1plicita'm entc ~ preconcebido. 0, para utilizar un t ~ rmino
de Hcideggcr, una
accion tienc siemprc "Ia naturalcza de un proyecto" ( Entwurfcharakter) .=~
Pero el proyecto de una accion sc rcaliza, en principia, indepcndicntcmcntc de toda acci6n real. Todo proyecto de acci<ln cs m<'ts
bien una fantasia de la acci6n,:JG es decir, una fantasia de Ia actividacl
espont{mea, pcro no la activiclad misma. Es un cuadro prcvio de can1cter intuitive que pucdc incluir la crccncia o no, y si la incluyc, pueck
tratarsc de una crcencia positiva o ncgativa, o dot<lda de cuaiquier
grado de certeza.37 Estas fantasias dificren de las protensiones por cl
ltecho de que las protensiones (a menos que intercepten real mente
Ia ex~rinca
futura) son reprcsentacioncs vacfas, micntras que las
fantasws son representaciones intuitivas. Esto no significa que esten
llenas o sean muy especificas; en verdad, tocla anticipacion de una
acci6n futura cs muy vaga c indeterminada en comparacion con la cosa
real cuando esta finalmcntc ocurrc, y esto es cierto tanto respecto d e
la accion racional como de cualquier otra.
Hemos hablado, en cl parrafo anterior, de una fantasia de la
. ucci6n. Sin embargo, cabe cucstionar la posibilidad de mantener esta
manera de decir, vista nuestra distincion entre la accion y e1 acto. La
dificultad es 1a siguiente. dEs la accion o el acto lo que se proyecta
y fantasea de esta manera?
La respuesta no es dificil d e encontrar. Lo que se proyecta es el
acto, que constituye la meta de la accion y que cobra vida mediante
esta. En verdad, esto se deduce de la naturaleza del proyecto. La
acci6n misma podria ser dificilmente proyectada, si no se proyectara
junto con ella el acto completado. En realidad, solo el acto completado
puedc ser rcpresentado en la fantasia. En efecto, si el acto es la meta
de Ia acci6n, y si no se lo proyectara, la representacion de la accion
resultarfa necesariamcnte abstracta. Serfa una pretension vacia sin
ning{m contenido especHico, sin ningun "llenado" intuitivo. Es sin duda
adecuado hablar, en la Iengua comun, d e que yo imagine mi propia
accion. Pero dque es lo realmente imaginado en este caso? Suponga3~
Sein tmd Zeit, pag. 245 [T.I., Being and Time, por Macquarrie y Robinson (Nueva York, 1962), pag. 185]. Tomamos aqui prestado el tennino de H eiclegger sin comprometernos con el significado expHcito que el le da. La palabra la utiliza tambien Pfander en su excelente cstudio, "Motiv und Motivation" Festschrift
fur LiJIPS (Leipzig, 1930) .
'
3G Estamos utilizando, contra el uso d e Husser!, el termino "fantasia" cori in-clusion d e la antic:ipacion_ Cf. mas nhajo, apartado 11.
37 Zeitbewui>stsein, pag. 453 [T.L, pag. 134] .
90
mos que me imagino levanhtndome de mi silla y cruzando Ia habitaciou
hasta llegar a Ia vcntana. Lo que realmcntc rne represento no cs una
scric de contraccioncs y relajacioncs musculares, ni una serie de pasos
espccificos -uno, dos, trcs- dcsdc Ia silla hasta la vcntana. No, la
reprcsentaci6n que tcngo en mi mente cs la del acto completado de
habcr cruzado la habitacion hasta la ventana. Contra esto podria forn1ularsc 1a objccion de que es una ilusi6n y que si nosotros nos rcprcsentarmnos nuestro recorrido hasta Ia vcntana con un grado de atenci6n
adccuado, contariamos los pasos y los rcprcscntar!amos. Pero a esta
objcci6n hay una rcspucsta facil. Si nos concentramos en cacla paso o
en cada avance de la pierna, resultar:1 lucgo que lo que nos cstamos
representando en cada caso cs un acto cumpliclo: d acto de habcr
d,tc]o cl paso uno, cl acto de haber dado cl paso clos, etcetera. Y lo
mismo valdra rcspecto de las partes de csos pasos, l'll cl caso de que
llcvcmos nuestras inclinaciones an all ticas m<tS alb.
Los movimientos separados que constituyen Ia cjecucion de una
accion no pueden representarse, por lo tanto, apartc del acto a que se
tiendc, que es constituido en la acci6n. Lo que cs cicrto en el caso
de la memoria ]o es tambien en el caso de la anticipaci6n. En ambos
casos lo visible para ]a mente es cl acto complctado, no el proceso en
curso que lo constituye. Es por lo tanto el acto lo proyectado, no la
acci6n.
Debcmos accntuar que Ia proyeccwn solo se da al pcnsamiento
reflexivo, no a Ia expericncia inmediata o a ]a Actividad cspontanea.
La cxperiencia inmcdiata est<! rodeada, sin duda, por un aura de expectativas, pero estas son protensioncs vacias. A veccs estas protensiones
pucden parecer "llenas": por ejcmplo, al Ilcvar D cabo un acto podemos
expcrimentar cxpcctacioncs inmediatas muy dcfinidas. Pcro esas expectaciones han sido en realidad influidas por el plano proyecto que tenemos en mente. El proyccto sc va rcalizando de momenta a momento
y haec que cada expectaci6n moment:mca rcsultc totalmentc concrcta,
aunque la concretez sea derivada y provcnga de Ia "alimentaci6n" del
proyecto, por la cual sc lo incorpora a esc momenta particular.
Ahora estamos en condiciones de formular que lo clistintivo entre
accion y conducta es que la acci6n es la ejecuci6n de un acto proyectado. Y podcmos proccdcr de inmcdiato a nuestro proximo paso: el
sign ificado de cualquier acci6n es su correspondiente acto proyectado.
Al decir esto cstamos dando claridad al vago conccpto de "oricntaci6n
de una acci6n" de Max Weber. Una acci6n, poclcmos dccir, est:t. oriontach hacia su correspondicntc acto proycctado.
Examinemos ahora Ia acci6n racional o telctica, cs dccir, 1a aceion
que ticne un fin de claridad tlptima. 2.C<'m1o proccde una persona que
actt'1a racionalmcnte? El plan o proyccci6n de su accion comicnza con
la clcccion de un fin. Lncgo imagina que para lograr esc fin debe
adoptar cicrtos meclios. Esto constituyc tan s6lo un rot·onocimicnto
por su parte de que cxistc una cicrta rcguhlriclad causal entre los he-
91
.,
chos que el llama sus mcdios y e] hecho-fin que el llama su meta.
bien, por supuesto, si e1 clige M1, M 2 , y M 3 como medias, los
esta tambien proyectando como metas intermedias. La acci6n racional
· puede entonces definirse como una acci6n con metas intermedias conocidas. AI mismo tiempo, es esencial que la persona que actua racionalmcnte formule un juicio de este tipo: "ELfin F debe alcanzarse utili.
zanclo los medias M 1 , M~
y M 3 • Por ]o tanto, dados M1 , M 2 y M 3 ,
resultara F." Podemos vcr, por Io tanto, aun en esta etapa de b s.ccion
raciona1, que el proyecto esta dirigido bacia el acto como si este estuviera cumplido en el futuro, pues solo si se supone o postula de esta
manera e1 cump]imiento del acto futuro, pueden seleccionarse los medias. Para decirlo con otras palabras: el actor proyecta su accion como
si ya hubiera ocurrido, estuviera terminada y residiera en el pasado. Es
un evento pleno, actualizado, que el acto representa y asigna a su Iugar
en el orden de las cxpericncias que se ]e dan en el momenta de ]a proyecci6n. Resulta bastante extrafio, por lo tanto, puesto que se ]o repreSeJ;~ta
como completado, que el acto planeado tenga el caracter temporal
d~
pretericidad. Por supuesto, una vez que la acci6n comienza, se
desea el fin y se pro-tiende bacia el. Podemos hacernos cargo del hecho
que se representa asi como si fuera simultaneamente pasado y futuro,
diciendo que se lo piensa en e] tiempo futuro perfecto (modo futuri
exacti). En verdad, no s6lo ]a proyeccion sino cualquier expectaci6n
puede considerarse como representativa de su objeto en el tiempo futuro perfecto, siempre que la representaci6n sea clara y bien definida.
Para ilustrar ]a afirmaci6n que acabamos de hacer recordemos que
Tiresias en e] Edipo Rey fue capaz de ver como ya cumplidas sus
horrendas predicciones, con toda la vivacidad de los hechos recordades. No olvidemos, sin embargo, que tambien ]as vio como eventos
futuros. Si no hubiera sido capaz de prcvcr los hechos como completados, habrfa estado meramente prediciendo cl futuro a partir de tendencias conocidas y entonces no hubiera sido un verdadero profeta.
Pero si no los hubiera visto como estando aun en el futuro, no habria
sido un profeta sino un mero historiador.as
Nuestra definicion de la acci6n COD)O conducta proyectada tiene
una ventaja adicional. Resuelve el problema de la unid::d de una
acci6n. Este problema es de fundamental importancia para ]a socio]ogia comprensiva, aunque basta el presente ha quedado sin resolver.
Cuando un soci6logo de ]a comprension examina una accion, supone
que esta tiene unidad y que esa unidad puede definirse. Sin embargo,
en la practica, cuando llega a re]acionar Ia comprension observacional
y Ia motivaciona1, define ]a acci6n concreta en forma arbitraria, sin
referenda al sentido a que apunta el actor. El analisis de la acci6n
racional lleva al mismo resultado. Si se da el fin, siguen los medias, y
cada medio se vuelve entonces un fin intermcdio que debe cumplirse
a su vez por otros med;os. El acto total se divide por Io tanto en actos
~bora
as Zeitbewusstsein; pag. 413 [T.I., pag. 79].
92
componentes, y un observador externo que este mirando "objetivamente" tal serie de aetas "componentes", no esta en condiciones de
decir si ya se ha alcanzado el fin o si seguiran otras acciones. Cada
etapa componente puede considerar!.c como una nueva unidad. Corresponde al observador, sea el coparticipe del actor o un soci6logo, decidir
arbitrariamente d6nde comicnza y termina el acto total. La paradoja
es insoluble. dDc que sirvc hablar accrca del significado a qu~
apunta
una acci6n si ignoramos la fase de la acci6n que es importante para
el actor y la sustituimos, a modo de interpretacion, por un segmento
arbitrariamente elegido del curse observado, que constituye "los hcchos"?
Cuando observamos a un lefia.dor, sera muy distinto que tratemos de
analizar "objetivamente" los golpes individuales del hacha o que preguntemos simplemente al hombre que esta hacienda, y descubramos
que trabaja para una campania maderera.
Hemos heche remontar el amllisis de la acci6n hasta la proyecci6n del acto en el tiempo futuro perfecto. De esto puede deducirse con
completa necesidad el concepto de la unidad de la acci6n. La unidad
de la acci6n se constituye par el heche de que el acto ya existe "en
proyecto", que seni realizado paso a paso mediante la acci6n. La uni-
dad del acto es una funci6n de la envergadura o aliento del proyecto.
La unidad de la acci6n es entonces subjetiva, y el problema de insertar
el significado subjetivo en un fragmento de conducta que tiene ya
supuestamente unidad objetiva resulta ser un pseudoproblema.39 Debe
estar ahara en clara que una acci6n carece de significado como tal
si se la separa del proyecto que la define. Esta es solamente la prueba
de lo que h emos afirmado en el apartado 6: un significado no se adjudica realmente a una acci6n. Si decimos que eso ocurre, deberfamos comprender esa afirmacion como una manera metaforica de decir que dirigimos nuestra atencion a nuestras vivencias, para constituir, a partir
de elias, una accion unificada.
10. La acci6n consciente y su evidencia
Debemos preguntarnos ahara que significa llamar "consciente" a una
accion, en contraste con la conducta "inconsciente".40 Nuestra tesis es
esta: una accion es consciente en el sentido de que antes de que Ia
realicemos, tenemos en nuestra mente una imagen de lo que vamos a
hacer. Este es el "acto proyectado". Luego, a medida que procedemos
a la accion, vamos manteniendo continuamente la imagen ante nuestro
ojo interne (retencion), o la vamos evocando de tiempo en tiempo en
39 No podemos entrar aqui en las obvias consecuencias que tiene para Ia etica
y Ia jurisprudencia, especialmente para el Derecho penal.
40 Hemitimos al lector al excelente estudio de Moritz Geiger sabre este tema,
"Fragment iiber das Unhewnsste", ]ahrbuch fur Phiinomenologie, IV (1921), 1-136.
Nuestra terminolog]a difiere, por supuesto, de Ia de Geiger. [Este primer parrafo del
apartado 10 es una parafrasis mas bien que una traducci6n del ori1,rinal de Schiitz.]
93
'{
nuestra mente ( reproduccion) . La experiencia .total de la accwn es
de canicter muy complejo, y consiste en experiencias de la actividad
a rhedida que ocurre, varies tipos de atencion a esa actividad, retencion
del acto proyectado, reproducci6n del acto proyectado, etcetera. Esta
"consulta del mapa" es aquello a lo que nos referimos ct..ando llamamas consciente a la acci6n. La conducta sin mapa o representacion es
inconsciente. Para prevenir !a confusion, diremos que existen otros
sentidos en los cuales las vivcncias se distinguen como "conscientes",
oponiendo este h ~ rmino
a "inconscientc". Algunos son legitimos y otros
no. Por ejemplo, existe la teorfa que sostiene la existencia de vivencias
totalmente ajenas a la conciencia y que no tienen ning{m cfecto sabre
ella. Nosotros rechazamos este concepto como autocontradictorio, puesto que segun nuestro punta d e vista vivencia implica conciencia. Ademas esta, par supuesto, el sentido muy diferente en que podrfamos
Hamar '-'inconscientes" a las experiencias sabre las cuales aun no hemos
reflexionado. Dejando de lado los probl emas que implica tal uso,41 ]a
dicotomia que estamos tratando es totalmente difen!nte. Nuestras
acciones son conscientes si las hemos diagramado previamente "en el
tiempo futuro perfecto".
Nuestra proxima cuesti6n se refiere al modo de nuestro conocimiento de la accion consciente. dCual es Ia "evidencia" 42 con la que
se presenta a sf. misma, es decir, como "encontramos" la acci6n en
nuestra experiencia? La respuesta es que la evidencia o modo de presentaci6n difiere segun si 1) el acto esta aun en la etapa de "pure
proyecto"; 2) la accion como tal ha comenzado y el acto esta en vias
de realizaci6n, o 3) .el acto ya ha sido ejecutado y se lo ve retrospectivamente como un fait accompli.
Examinemos la primera situacion. 2.Que clase de conocimiento
podemos tener de nuestro proyecto? De heche, puede ser de cualquier
grado de clar~d,
desde Ia total vaguedad hasta el maximo detalle.
Sin embargo, debe recordarse que nuestro conocimiento es en este caso
conocimiento del proyecto del acto, no del acto mismo. Naturalmente,
lo primero es lo que su nombre implica, un mero esbozo que incluye
muchos lugares vacios y muchas variables. Se Henan estos lugares
vacios y se asignan valores a las variables a medida que la accion
progresa paso a paso. En cualquier momenta podemos comparar nuestro plano con lo que estamos realmente hacienda. Ahara bien, conocemos en forma diferente cada uno de estos dos items. Recordamos
nuestro plano o proyecto, pero en cambia vivenciamos directamente Io
que estamos hacienda. Naturalmente, la evidencia d e Ia memoria es
mas debil y tienc menos ascendiente sabre nosotros que la vivencia
directa y presente. y cuanto mas cercana est{t esta ultima, tanto mas
~
Zeitbeu;usstse{n, pag. 473 LT.I .. pags. 161-63].
Utilizamos aqui "evidencia" (Er;iden;:;) en el sentido de Husser!, como Ia
experiencia esp ecifica de este "estar consciente de". Cf. Logik, pags. 437 y sigs.,
especialmente pag. 144.
41
42
94
95
fuerte es. 43 Los diversos grados de evidencia en que se nos presentan
las vivencias en relacion con sus posiciones temporales han sido desarrollados in extenso par Husser!. Solo necesitamos ocuparnos aqul de
esta diversidad para notar que existe y que es muy compleja. Para
citar un ejemplo frecuente: podemos partir de un plan clara de accion,
caer luego en cierta confusion mientras la estamos ejecutando, y al
final no ser capaces de explicar lo que hemos heche.
El numero de variaciones posibles es ilimitado. Sin embargo, solo
estamos conscientes de una accion si Ia contemplamos como ya transcurrida y acabada, es decir, como un acto.- Esto es cierto inclusive en
lo que respecta a los proyectos, pues proyectamos la accion que nos
proponemos como un acto en el tiempo futuro perfecto.
AI considerar anteriormente la tesis de que la conducta consciente
es conducta con significado adjudicado a. ella, 44 dijimos que "e) significado 'adjudicado' a la conducta consistiria precisamente en Ia conciencia de la conducta". Vemos ahara de cuantas maneras diferentes
puede interpretarse esa afirmacion. Pero sigue en pie el argumento
principal: que el significado de una accion es el acto correspondiente.
Esto dcriva estrictamente de nuestra definicion de la accion comer
conducta orientada hacia un plan o proyecto hecho con anterioridad.
- Ademas de esto, nuestro analisis en funcion del tiempo ha iluminado la diferencia radical que existe entre la accion antes de su ejecucion, por una parte, y el acto completado, par la otra. De esto se sigue
que la cuestion referente a cual es el significado a que apunta un acto
ya cumplido requiere una respuesta, mientras la cuestion del significado de Ia accion concreta a la que solo se tiende, requiere otra.
dCual es esa importante diferencia? Consiste en que mientras ]a
accion tiene aun que suceder, se la fantasea como aquello que habra
ocurrido, es decir, en el tiempo futuro perfecto, como algo ya cumplido.
Asi, lo que ocurre es un Acto reflexive de atencion dirigido a una
accion fantaseada como transcurrida y cumplida. Ese Acto de atencion
precede temporalmente, por supuesto, a la acci6n misma. Luego, a
medida que ocurre la acci6n y avanza hacia su termino, se amplfa la
experiencia del actor, es decir, este "se hace mas viejo". Lo que estaba
adentro del drculo iluminado de la conciencia durante el momenta
de Ia proyecci6n retrocede ahara hacia Ia oscuridad y es reemplazado
par vivencias posteriores que habfan sido meramente esperadas o hacia
las cuales se habfa pro-tendido. Imaginemos a una persona que proyecta una accion racional planeada largo tiempo antes y cuyas metas,
tanto final como intermedia, hablan sido por lo tanto claramente anticipadas. No cabe duda de que Ia actitud de esa persona hacia su plan
diferira necesariamente de la aue tiene hacia el hecho terminado. Esto
seguira siendo cierto aunque hi accion proceda de acuerdo con el plan.
"Las casas parecen diferentes a Ia manana siguiente." Este ha sido un
43
4.4
Ideen, pags. 293-94 LT .I., pags. 392-93].
En el apartado 6, pags. 70-71, mas arriba.
problema de las ciencias sociales. Se ha insistido sabre el en todas las
interpretaciones hist6ricas que seiialaron las discrepancias existentes
entre aquello a lo que se apuntaba y lo que realmente result6. Dentro
~e Ia_ sociologia coZ?p_r~nsiva
ci problema se presenta al tratar de distmgmr ~?tre
veros1m~htud
o probahilidad subjetiva y objetiva, entre
a~ecuw
c?r:npren;_Iva a nivel causal y adecuaci6n comprensiva a
mvel de sJ.gmfiCado. " Nos ocuparcmos en detalle de estas cuestiones
~as
adelantc.'10 Estos ejemplos poth·ian ampliarse considerablemente.
Su~
~n t~d.os
para, ilustrar Ia afirmaci6n de que el significado de una
accwn difiCre scgun cl punta del tiempo desde el cual se la observa.
~or
lo tanto? n? podcmos ha~I,r
simplemente del significado a que
se apm~t
adjudicatio_ u:m accwn. El concepto de "significado a que se
apm~t.
~s una fu?cwn mc~pleta;
para que llegue a ser plenamente
sigmfiCahvo, ~eqmr
un mdice cronol6gico que especifique el moment~
de la mterpretacion del significado. Esta cuesti6n nunca se Je
ha ocur:·~d
a. Web~.
C~ando
el habla del significado a que apunta
una accwn, piCnsa srmultanean;ente en Ia raz6n-por-que del proyecto,
par una parte,. e_n los determmantes causales del acto ejecutado, por
Ia otra:, Tamb1en mcl.uye dentro del conccpto de "significado a que se
apu~t
una refnc1~
al actor en el proceso de Ia acci6n y una refc~
rencia al actor despues del completamiento del acto. Ambas se confundcn en su interpretacion del proyecto del actor.
:t
r
11. La accion voluntaria y el problema de la elecci6n
del concepto de voluntad las e.speculaciones y antiUna .vez e lim~n.ads
m?tafiSicas qu~
I? rodearon ~istorcamen,
nos queda Ia simple
e~pcn1a
de la Activ1dad espontanea basada en un proyecto preVJamente formulado. Esta expcriencia se presta facilmente a una escueta descripci6n. En los ultimos parrafos hemos aclarado emU es esa
experiencia: que es en detalle un proyecto y cual es la "evidencia"
~on
la cual cono.cemos el J?royecto y I~ actividad esponh1nea que en
el se basa. Exammaremos como se constJtuye el proyecto mismo cuando
nos ocupemos del concepto de motivo. Un am1lisis de la vivencia
f~nomeica
de voluntad, cl peculiar "fiat", como le llama James, medmnte el cual, s.e pone en acci6n cl proyecto, no resulta esencial para
nuestros propos1tos y, por lo tanto, lo pasaremos por alto. Sin embargo,
debemos hacer notar al pasar que en cualquier fcnomenologfa de Ia
voluntad 47 es de fundamental importancia la distinci6n que establece
Husser! entre vivencias reflexivas y no reflexivas.
E~ ,ami~eos
cntor:~s
Ia segunda clase de temas incluidos bajo el
.
mbro accwn voluntana : los problemas de elecci6n, decision y libernomi~s
45
411
47
Webc1:. "\Virt~chaf
und Gesellschaft (T.I., Henderson y Parsons, pag. 99).
Cf. mas ahaJo, cap. V, apaliado 47.
Cf. las obras antes citadas de Geiger, PfHnder y Reiner.
96
tad. Si se sostiene que la accion voluntaria es el,criterio .de la conducta
significativa, el "significado" de esa conducta solo cons1ste en Ia elecci6n: en Ia libertad para comportarse de una. manera y no de otra. Esto
significarla no s6lo que la accion es "libre" sino que los fines ?el acto
se conocen en el momenta de Ia decision; en sintesis, que ex1ste una
librc elecci6n entre por lo menos dos fines. Es indiscutible merito de
4
Bergson cl becho de que en su Es.ai,
~ publicado y~
en 1888, lograra
aclarar el problema basico del determinismo. Resum1remos brevemente
a continuaci6n sus argumcntos.
<',Que significa una elecci6n· entre dos aetas posibles, X e .Y? Tanto
los deterministas como los no deterministas tienden a concebrr a X Y a
y como puntas en cl espacio: el yo que decide se encuentra en la
encrucijada 0 y puede decidir librcme~t
si ini bacia X o bacia ~·
Pero esta misma manera de pcnsar es falaz. El problema no debena
concebirsc en terminos de fines espacialcs, o senderos pre-dados, de
la coexistcncia de los actos X e Y antes d e que uno de ellos se cumpla.
Estos fines no existen en absoluto antes de la elecci6n, ni tampoco los
caminos que llevan bacia ellos existen basta que, y a menos que, sean
recorridos. Sin embargo, si se ba cumplido el acto -digamos X-, la
afirmacion de que estando en el punta 0 se podria haber elegido igualmente Y carece forzosamentc de significado. Igualmente carente de
significado es ]a afirmaci6n de que, puesto que la causa determinante
de X ya existla al estar en 0, solo podia haber sido elgid~,
X. Tanto el
dcterminismo como el indeterminismo hacen remontar el becbo ya
realizado" (l'action accompli) al punto 0, tratando de atribuir todas
sus caracteristicas a Ia accion que se csta cumpliendo (l'action s'accomplissante). Por detn1s de estas dos doctrinas acecha el fai~z
supuesto
de que los modos espaciales del pensamiento pueden aphcarse a la
duraci6n, que la duracion pucde explicarse por medio del espacio, y
]a sucesion mediante la simultaneidad. Pcro la manera real en que
ocurre la elecci6n es la siguiente: cl yo recorre imaginativamente una
serie de estados psiquicos en cacla uno de los cuales se expande, se
enriquece y cambia (gross it, s'enrichit et change), hasta que "el acto
libre se desprende por si mismo de el como un fruto que cae de maduro". Las clos "posibilidadcs", "direcciones" o "tendencias" que hacemos remontar a los sucesivos cstados conscientes en realidad no existen
en absoluto alii antes de que se haya cumplido el acto; lo que si existe es solo un yo que, junto con sus motives, abarca un devenir ininterrumpido. Tanto el detcrminismo como el no detcrminismo tr·atan esta
oscilaci6n como si fuera el movimicnto espacial de un columpio. Los
argumentos del determinismo se basan todos sobrc la f6rmula: "Una
vcz rcalizado el hccho, esta realizado" ( l'acte une fois accompli, est
accompli). Los argumcntos del indcterminismo, en cambio, se basan
en la f6rmula: "El acto no estaba hccho antes de que se lo realizara"
4S Cf. cspPcialmcnte el cap. Ill, "The Organization of Conscious States; Free
\\'ill". [Nos rE'ferimos ala traducc.:ion inglesa Je F. L. Pogson (~ueva
York, 1912) .j
97
a
(l'acte avant etre accompli, ne l'eta it pas encore) . Esto en lo que
respecta a Bergson.
.:Que concluimos de todo esto en lo que respecta a nuestra argumentacion? Juntemos la tesis de Bergson con las afirmaciones que
hemos realizado ani:eriormente. Vimos que el proyecto anticipa no Ia
acci6n misma sino el acto, y este esta en el tiempo futuro perfecto.
Hemos estudiado ademas el peculiar vinculo estructural existente entre
el proyecto, la accion en curso y el acto que ante ]a reflexi6n aparece
cumpliendo o no logrando cumplir el proyecto. El proyecto mismo
es una fantasia; es s6lo la sombra de una accion, una reproduccion
anticipativa, o, siguiendo Ia terminologia de Husserl, una "representacion neutralizantc". 49
Por otro !ado, Ia fantasia es una vivencia real que puede reflejarse
a su vez en todas sus modificaciones. <'.Como ocurre entonces Ia "eleccion"? Aparentemente de esta manera: ante todo, se proyecta un acto
X en el tiempo futuro perfecto. A continuaci6n el actor se da cuenta
en forma autoconsciente de que esta fantaseando el Acto intencional
y su conterudo. Luego se proyecta el acto Y; despues el proceso de Ia
proyecci6n de Y se transforma en un objeto de Ia atencion reflexiva
del actor. Estos aetas son retenidos, reproducidos, comparados reflexivamente en innurnerables Aetas intencionales que ocurren a continuacion y se superponen en una trama enormemente cornplicada de relaciones. Hasta aqui, son todas sombras de acciones, neutralizantes, no
comprometidas, no efectivas. Pero no equivalen meramente a los "estados psfquicos" de Bergson, pues estos ultimos estan inmersos en Ia
duracion y no son de naturaleza reflexiva. 50 En verdad, este es el punto
critico de Ia argumentaci6n de Bergson, pues si tales estados psiquicos
fueran de caracter reflexivo, deberian tener que ver con el becbo ya
realizado y no con el becbo en curso de realizaci6n.
Nuestro analisis, con Ia ayuda de Husser!, sobrepasa en medida
considerable Ia tesis de Bergson. Segun nuestro punto de vista, el
proceso de eleccion entre proyectos sucesivamente representados, mas
Ia acci6n misma basta su cumplirniento, incluye un Acto ( Akt) inteJ:}cional sintetico de arden superior, Acto que se difercncia internamente
en otros Actos. A ese tipo de Acto, Husser! le llama politetico. 51
Husser! distingue entre Actos intencionales que constituyen slntcsis continuas, y Actos intencionalcs que forman s1ntesis discontinuas.
Por cjemplo, un Acto de conciencia que constituyera la "cosidad" de
una cosa en el espacio, es una sintesis continua. Las sintesis discontinuas, por otra parte, son vinculaciones de otros Actos discretos. La
unidad formada es una unidad articulada. y de orden superior. Este
49 ldeen, pags. 223 y 234. [T.I., pags. 307 y 321. El pimafo precedente
fue ahreviado en Ia tradncci<in.]
oo Para el yo inmerso en Ia dnracion no hay eleccic'>n, sino solo impulso, como
demostr6 Reine r ( o)J. cit., pag. 22).
lil rLos tres parrafos siguientes son una adaptaci6n, Imis bien que una traducci6n directa.]
99
98
Acto superior (que el llama Acto politetico) es a la vez politetico y
sintetico. Es politetico porque dentro de el estan ubicadas diferentes
"tesis". Es sintetico porque estan pucstas juntas. Asf como todo Acto
constituyente dentro del Acto total tiene su objeto, cl Acto total tiene
su objeto total. Pero ocurre algo distintivo en la constitucion de este
objeto .total. Podrfa explicarselo mas o menos asi: el objeto de cada
Acto constituyente tiene una sola flccha de atenci6n o rayo (Strahl)
de conciencia dirigida hacia el. El A<:to sintetico que sigue cs neccsariamente de myos mzlltiples, pucsto que debe empezar con una colecci6n sintetica. Pero no se satisfacc con ser una conciencia plural, se
transforma en una conciencia singular, puesto que su coleccion completa de objetos se transforma en el objcto de un _rayo, en un "objeto
unirradiad o".
Apliquemos ahora esto al Acto ( Akt) de cleccion. Originalmente
se proyectaban las alternativas X e Y. Cada uno de cstos Aetas proyectivos dirigia un solo rayo de atcnci6n sobre un objeto ( Ia alternativa
en cuestion). Sin embargo, una vez que se resuelve la oscilaci6n entre
las alternativas, una vez que se haec la clcccion, esta elecci6n aparecc
a Ia mirada reflexiva como un Acto unificado de proyecci6n o fantasia.
Los Actos o proyecciones de la fantasia individual van saliendo entretanto del campo de vision. Sin embargo, el objeto total del nuevo
Acto sintetico tiene aun un status proyectado, un mero casi-ser; es,
segun la terminologia de Husser!, "neutral" mas bien que "posicional";
tiene que ver no con Io que es, sino con lo que el actor ha decidido
que sera. Por otro lado, una vez completado el heche (Handlung),
toda la cosa puede ser vista "posicionalmente" como algo realmente
existente. En todo caso, el heche se capta ahara en un Acto mont~ic
intencional y se Io refiere al memento de Ia eleccion, cuando s6Io habia
originalmente Aetas politeticos. Esto es una ilusion, como seiialaba
Bergson, perc tanto caen en ella los deterministas como los no deterministas. El error consiste en suponer que el estado consciente ( etat
psychique), que solo existe despues de realizado el hecho, reside atras,
en algun "punta de Ia duraci6n" anterior a Ia eleccion efectiva.
Pero esta transformacion de Ia multiplicidad en unidad es de gran
importancia desde nuestro punto de vista. En efecto, significa que la
acci6n, una vez complctatla, constituye una unidad a partir del proyecto original de ejecuci6n, sin tcner en cuenta Ia multiplicidad y complejidad de sus fases componentcs. Esta cs Ia manera en que la accion
se presenta al yo en la medida en que este ultimo permanece en actitud
natural o ingenua.
12. Sumario: la esencia del significado en su sentido primordial
Hcmos avanzado bastante en nucstra invcstigacion como para definir
el concepto de significado en su scntido primero y primordial. No
obstante, al hacerlo nos Jimitarcmos --como hicimos a lo ]argo del
presente capitulo- al significado que cada uno de nosotros da a su
propia acci6n. Dejarcmos para mas tarde el problema de Ia intersubjctividad.
Recordemos la tension que hemos seiialado entre pensamiento y
vida. El pensamiento est<1 cnfocado sabre los objetos del mundo espacio-tcmporal; la vida pcrtcnece a Ia duracion. La tension existcntc
entre los dos se vincula con la esencia de la "significatividad" de Ia
vivcncia. Es equivoco decir que las vivencias tienen significado. El
significado no reside en Ia vivencia. Antes bien, son significativas las
vivencias que se captan reflexivamente. El significado es Ia manera
en que el yo considera su vivencia, reside en Ia actitud del yo hacia
esa parte de su corriente de Ia concieneia que ya ha fluido, bacia su
"duracion transeurrida". Tratemos de ser mas precisos. Dijimos que
el yo mira su viveneia y por lo tanto Ia haec significativa. dQueremos
dccir con ello que se trata de una vivencia disereta y bien definida?
Si cs asi, las dos formulaciones: "la vivencia V es significativa" y "la
vivcncia V es eontemplada" son convertibles. 2.Son entonces significativas todas mis vivcncias? En absolute. Hay muchas vivencias sabre
las cuales nunca rcflcxiono y que siguen siendo prefenomenicas. En
la medida en que tengo duree, en la medida en que tengo conciencia
temporal interna, tendre vivencias, lleguen estas a ser alguha vez objetos de reflexion o no. Esas vivencias son las esencialmente reales y
prefcnomenicas y constituyen la suma total de mis vivencias, aunque
nunca reflcxione sabre ellas. Para constituir Ia "autopertenencia" (]eM einigkeit) :; 2 de todas mis vivencias, basta meramente Ia forma temporal interna del yo, Ia duree, o, como la llama Husserl, la conciencia
temporal · interna, expresiones todas que solo traducen la constitucion
del yo duradero y Ia constihiCion de Ia autopertenencia de todas mis
vivcncias. Es entonces incorrecto decir que mis vivencias s6lo son significativas en virtud de que son vivenciadas o de que se las vive. Tal
punta de vista eliminarfa Ia tension cxistcnte enh·e vivencia dentro del
flujo de la duracion y reflexi6n sobr<' la vivencia asi experimentada;
en otras palabras, Ia tension entre vida y pensamiento. Perc esta es Ia
misma tension que se presupone siempre que se habla de significado.
Rechacemos entonces Ia posicion que sostiene que Ia significatividad
corresponde a la estructura noematica oa ( es decir, la vivencia misma)
o al mero heche de pcrtenecer a Ia corriente de Ia duracion. Diremos
mas bien que todo Acto de atenci6n dirigido bacia Ia propia corriente
de Ia duracion puede compararse con un cono de luz. Ese cono ilumina las fuses individuales ya transcurridas de Ia corriente, haciendolas
brillantes y netamente definidas [y, como tales, significativas].
Concluimos entonces que el concepto de significado y su problematica no tienen aplicacion a Ia vida considerada como duracion. Seria
por lo menos trivial decir que d Aqui y Ahora no reflexionado es
r.!!
53
[Cf. Heiclegger, Sein 1md Zeit, pag. 42; T.I., pag. 68.]
se rl , Ideas, § 3, cap. 3.]
[Cf. Iu~
101
100
significativo. Los Actos del cogito en el cual vive el yo, el presente
viviente en que el yo pasa de largo alejandose de cada Aqui y Ahora
hacia el proximo, nunca pueden ser captados en el cono de luz. Por
lo tanto, caen fuera de la esfera de lo significative. Por el contrario
( y csto tambU~n
surge de nuestra argumentaci6n) : el Aqui y Ahora
real del yo viviente es la fuente misrna de la luz, el apice del cual
emanan los rayos que se difunden en forma de cono sobrc las fases ya
transcurridas y en retirada de la corriente de Ia duraci6n, ilumn~1do­
las y destacandolas del resto de la corriente.
Hemos logrado ahora un concepto preliminar de Ia vivcncia significativa. La mirada reflexiva aisla una vivcncia transcurrida v Ia
constituyc como significativa. Si luego ocurrc una referenda retrospectiva intencional a la Actividad espontanea que engendr6 Ia vivencia
como unidad discreta, es por y medi~nt
este Acto de atenci6n como
se constituye Ia conducta significativa. Si Ia mirada reflexiva va mas
alia de esto, ademas, e ilumina el proyecto, cntonces constituye tambien la accion significativa. Es evidente que el dirigir la atencion a
la conducta y a la accion son formas de dirigir la atenci6n a Ia vivencia
en general, que se vuelve con ello, por supuesto, discreta. 5 -t De aqui
resulta que Ia conducta y Ia accion estf1n siempre constituidas por
series politeticamente organizadas de vivencias que pueden verse de
dos maneras: como un recorrido de las etapas en que se cumpli6 la
accion, o como una vision totalmente unificada de lo que lleg6 asi a
Ia realizacion esperada; en sintesis, como conducta o como hecho.
Hasta aqui hemos hablado del significado en general. Pero tambien debemos recordar que cada acci6n tiene su propio significado
especifico, que Ia distingue de toda otra acci6n. Es este significado especifico el que interesaba a Max \Veber cuando formul6 el concepto de "significado a que se apunta". dComo se constituye el significado especifico dentro de Ia corriente de Ia conciencia, y como se
deriva el concepto de significado especifico a partir del concepto general de significado .que acabamos de formular? Y, sobre todo, dcomo
sucede que el significado de una y Ia misma vivencia pueda cambiar
a medida que esta se retira hacia ei pasado?
Hemos hablado del Acto de atencion, que expone a Ia mirada
intencional las vivencias que de otro modo serian simplemente vivenciadas. Este Acto de atenci6n admite a su vez varias modificaciones
que son dificiles de separar y distinguir una de otra. Les llamaremos,
siguiendo a Husserl, "transformaciones de Ia atenci6n" o "modificaciones atencionales". Estas constituyen los diferentes modos de atenci6n
y, por lo tanto, el significado especifico de las vivcncias.
r,4 Cf. Reiner, DtJ. clt., pags. 24 )' sigs., cloncle se encuentra un estudio de Ia
eorrelaci6n fundamental entre actividad y pasivitlad.
13. La amplificaci6n del primer concepto de significado:
la modificaci6n atencional del significado
Husser! define las modificaciones atencionales de la manera siguiente:
Nuestro interes en este caso se centra sabre una serie de transforrnaciones ...
que ya presuponen un nucleo noetico 55 y ciertas fases caracteristicas de un arden
diferente, que necesariamente pertenece a el, transfonnaciones que no... [alteran
el aspecto noematico de las vivencias] y sin embargo muestran modificaciones del
conjunto de la vivencia, tanto en su aspecto noetico como en el noematico.56
Fijemos en Ia idea y respecto de su contenido noematico alguna cosa de Ia cual
estemos perceptivamente conscientes o algun evento vinculado con ella. . . . Entonces tambien Ia fijaci6n del rayo de Ia atenci6n en su propio circu!to apuntado pertenece a esta idea, pues el rayo tambien es una fase de Ia vivencia. Es entonces evidente que son posibles modos de alteraci6n de Ia vivencia fijada, que indicamos bajo
el mbro "alteraciones en Ia distribuci6n de la atenci6n y sus modos".57
Es evidente que estas modificaciones son no s6lo las de Ia vivencia misma en
su aspecto noetico, sino que tambien abarcan sus nobnata, que, en el aspecto noematico -sin que obste al n{ICleo noematico identico- muestran una nueva clase de
caracterizaciones. . . . Es obvio, ademas, que las modificaciones que ocurren en el
n6ema no son de una clase que simplemente se agregue a algo que pem1anece identico ~ lo largo de alguna adici6n meramente extema; por el contrario, los nobnata
55 La distincion crucial entre noesis y n6ema Ia formula Husser! con las siguientes palabras: "Tenemos que distinguir las partes y fases que encon tramos a traves de una anMisis real de la vivencia, en el cual tratamos Ia vivencia como un
objeto semejante a cualquier otro. . . . Pero por otra parte Ia vivencia intencional
es Ia conciencia de algo, y es asi en Ia forma que su esencia prescribe: como memoria par ejemplo o como juicio o como voluntad, etcetera, y entonces cabe preguntar~ e que pode~s
decir esn~ialmt
con respecto a este 'de algo' " ( ldeen, I,
pag. 181 [T.I., pag. 257]
La primera clase de inquisici6n es noetica, Ia segunda es noematica. Las fases
noeticas son, por ejemplo, "Ia direccicm de Ia mirada del puro yo hacia el objeto
a que este tiende en virtud de su asignaci6n de significado, hacia aquello que este
'tiene in mente como algo significado', ademas Ia aprehensi6n de este objeto, la firme captaci6n de el mientras Ia mirada se desvi::t bacia otros objetos que entraron
en el circulo de 'conjetura'; igualmente los efectos de Ia explicitaci6n, Ia relaci6n, Ia
aprehensi6n sinoptica y el asumir las diversas actitudes de cree_ncia, presuncion, eva1uaci6n, etcetera" (ibid., pag. 181 [T.I., pags. 257-58]). ''En completa correspondencia con los mUltiples datos del contenido real, noetico, hay una variedad de datos
desplegables en Ia intuici6n realmente pura, y en un 'contenicl" noematico' cmTelativo o mas brevemente en un 'n6ema'. . . . La percepcion, por ejemplo, tiene su
n6e:na: y en Ia base d~
este su significado perceptual, que es lo percibido como
tal. En forma semejante, Ia evocaci6n ... tiene como su [n6ema] lo recordado ·como
tal, tal como es precisamente 'significado' y 'conocido conscientemente' en Ia evocaci6n; el juicio ti<'ne como su nt5ema I lo iuzgado como tal; cl placer lo goz(ldo como
tal, etcetera" (ibid., pag. 181 [T.I., pag. 258]).
56 Ideen, pag. 190 fTJ., pag. 267]. Hespecto al problema de Ia atencion,
pagicf. tam bien Logisclw U nters11chungen, II, .1. pags. 160 y sigs., Zeitbwus~;n,
nas 484 y sigs. IT.I., p{•gs. 178-79 y sigs.J .
5i Ideen, lac. cit.
>.
r
102
concretos cambian fundan1entalmente, lo cual es de primordial importancia en este
caso, porque son los modos necesarios en que se da lo que es identico a si mismo. 58
Todos los tipos de vivcncias admiten modificaciones atencionales: las
vivcncias del mundo perceptual, del mundo de la memoria, del de la
pura fantasia y, por consiguiente, de los proyectos.u 9 Como sabemos
dcsdc que lo scfial<l Husserl, los cambios de atenci6n pucden influir, si
asumimos una actitud neutral o posicional bacia algtm contenido de
Ia conciencia. 60 Las modificaciones atencionales mismas muestran una
vez m<1s toda clase de matices: la comprensi6n real, la mera observaci6n, cl notar apcnas o el pasar completamente por alto. 61
Las formaciones atcncionales, en sus modos de achmlidad, poseen en un sentido
muy especial el cardcter cle subjetividad, y todas las funciones que son modalizadas
mediante esos modos, o los presuponen, como las especies a sus generos, obtienen
con ello tambien ese can\cter. El rayo de la atencion . . . no esta separado d el yo,
sino que es en si mismo y sigue si e 1~do
personal.G~
El hccho de que cl dm·do de la atcnci6n siga siendo personal, es
decir, un "rayo del yo", signific:l que acompafia los cambios del yo
dcntro de Ia corricnte de Ia duraci6n, es decir, en otras palabras, que
participa en la constituci6n del Aquf-Ahora-y-Asi real, porque el Aqui
y Ahora no serian "Asi", es decir, faltarfa la cualidad determinada por
si misma, si cl yo no dirigiera su atenci6n hacia ella. Inversamente,
podcmos dccir que el Aqui-Ahora-y-Asi real es Ia base de Ia modificaci6n atencional, pcn·que dcsdc cl punto de vista del momenta presentc el dm·do de Ia atenci6n se dirige hacia atn1s, bacia las fases
·
transcurrida.s.
Esta cucsti<')n rcquicrc algtm csclarccimiento. De un momenta a
otro cl yo muestra, hacia los objctos de su atenci6n, actitudes que
varian en grado y clasc. Su concicncia manifiesta, por cjemplo, diferentes grados de tensi6n segun si sc dirige en actividad animada hacia
el mundo del cspacio y cl tiempo o si sc sumerge en su corriente interna.
de concicncia. Y en sfntcsis, hay muchas actitudes fundamentales difercntcs que el yo puedc asumir bacia lr.. vida, actitudes similares a los
"estaclos de animo" de los que habla Hcidcgger bajo el titulo de "los existentialia del Dasein".r•
~ Ahora bien, Ia actitud del yo bacia Ia vida -su
attention d. la vie- cletermina a su vez su actitud hacia el pasado.
Gx ldeen, ptig. 191 rT.I., pag. 269. Nos hemos apartado hasta cierto punto
de Ia traducdon de Boyce Gibson].
!\!} vease tn{ts arriba, p{tg. 89, n. 36.
r.u Ideen, p:'tgs. 228 y sigs. I'T.I., pags. 314 y sigs.].
ta Ideen, pag. 192 1T .I., pag. 2701.
n~
Ideen, pag. 192 I T.I., p{tg. 270'1.
r.:t !Los existentialia son "caracteres del Ser del Dasein", los elementos de Taestructma del Da.1-ein. La preocupacion ( Sor{;e) es uno de tal es elementos estruclllrales (cf. Sein rmd Zeit, p(lg. 44; T.T., pag. 70). Los estados de dnimo son cxistt>ntialia iundamentales (Sein und Zeit, pag. 134; T.I., pags. 172-73.]
103
El ultimo punto es equivalente a Ia formulaci6n de que el signiya~ticur
ficado de una vivencia sufre modificaci?nes .segun la clas~
de atenci6n que ei yo acuerda a esa vivencia. Esto tambien 1mphca
que el significado de una vivcncia varl~
s~tm
el mo~e.nt
des~
el
cual el yo Ia observa. Por ejemplo, su sigmfJCado es ~hstmo
segu~
la
distancia temporal desde Ia cual sc la rccuerda y mira retrospectlvamente. En forma similar, Ia mirada reflcxiva penetrani mas o menos
de vista. .~or
ejmp~o
,
profundamente en Ia vivencia, segun su ~unto
algunos puntos de vista puedcn no requenr una penetracwn .mu.Y. profunda. Hemos observado esto al examinar cl concepto de sigmfJCado
a que se apunta, de Weber. Vimos que existen muchos casas de interpretaci6n de significado en Ia vida diaria, en los cuales no val.e la pe?a
ponerse a averiguar el significado mas profu~d
que ~lmen
qmso
transmitir, porque el conocimiento de su sentido superficial es t?talmente suficiente para orientarnos respecto de su conducta. Asi, el
establecimiento y la interpretacion del significado estan pragmati?amente determinados en Ia esfera intersubjetiva. Pero aqui no termma
cl asunto. ·.Aun el nivel mas profunda de .Ia corriente. de la ~onciea
del yo solitario al cual pueda llegar Ia muada reflex1va, esta pragmatieamente determinado.
Hasta este punta hemos utilizado repetidamente, ~1. concepto d.e
lo dado-por-sentado. Ahora bien, gracias a nuestro anallSls de I~ modificacion atencional, podemos darle un significado muy precisO. . Lo
dado-por-sentado ( das Fraglos-gegeben ~ es si~mpr
~e
mvel particular de experiencia que no parcee necesitar mas an~hsi.,
El bech? .de
que un nivel se de asi por sentado depende del mteres pragm~tiCo
de la mirada reflexiva que se dirige bacia el y, por lo tanto, haem el
particular Aqui y · Ahora desde el cual opera esa mirada. AI decir qlfe
, algun contenido de Ia concicncia se da a~i
por sentado 9-ueda aun
abierta Ia cuesti6n respecto de si se acred1ta a ese contemdo a~g
clase de existencia o realidad, cs decir, si se da en actos de conciencm
posicional o neutral. No obstante, un cambio de ate~c!6n
puede transformar algo que se da por sentado en algo problemahco.
La presente secci6n se ha limitado a sug~,ri
el pun to de. part~
para un analisis fenomenologico de la atenc10n, pues ~n
eJeCUCIOn
detallada de tal analisis no se requiere dentro de los hmltes de este
at~n
­
ensayo. Basta con que hayamos descubie,rto en la mo~ifc_6n
cional un punto de partida para una teona de la constltucwn d.~l
significado especifico de vivencias particulares. Pero Ia co~prens
de
]a naturaleza de la modificaci6n atencional nos proporcwna solo un
punto de partida, y debemos ahora proceder a examinar otra clase
de problema.
105
104
14. Una mayor amplificaci6n: las configuraciones de vivencias.
El contexto de significado . y el contexto de experiencia
Tratemos de llegar a la raiz del problema del significado a que se
apunta. AI hacerlo, el paso importante consiste en reconocer la existencia de confignraciones dentro de nuestra vida consciente. Ya hemos
expuesto ]a falacia segun la cual el significado a que se apunta es una
vivencia ( Erlebnis) 64 aislada. En la medida en que la conciencia sigue
siendo una corriente pura de duraci6n, no hay vivencias discretas. Estas
ultimas solo aparecen cuando comienza a operar la mirada reflexiva
de la atencion. Dentro de la corriente, entonces, en lugar de experiencias discretas tenemos por todos lados continuidad, con horizontes que
se abren igualmente bacia el pasado y el futuro. Por mas diversas
que sean las vivencias, estan vinculadas por el hecho de que son mfas.
A esta unidad primaria se agrega otra unidad en un nivel mas alto. Es
la unidad conferida por la mirada reflexiva, la urudad de significado. La
mirada reflexiva es el Acto ( Akt) 65 que eleva al contenido de la conciencia desde el status prefenomenico basta el fenomeruco. ·
Pero hay todavia un estadio mas alto de unidad dentro de la
vivencia. Ese estadio- consiste en la reunion de Actos separados dentro
de una sintesis mas alta. Esa sintesis se transforma eritonces en un
"objeto" dentro de la conciencia. Lo que era politetico y muhirradiado
se ha vuelto ahora monotetico y ururradiado. ~em
entonc
a
configuraci6n de significado o contexto d ~ ignU:cado.
Definamos for 1
malmente el contexto de significado: decimos que nuestras vivencias
V1. V 2 , •• • , V, estan en un contexto de significado solo si -una vez '
que han sido vivenciadas en etapas separadas- se constituyen en una
sintesis de orden superior, transformandose con ello en objetos unifi-_
cados de la atenci6n monotetica.
Entretanto, mantendremos muy claramente presente la distincion
entre configuraciones de significado y configuraciones de orden inferior, tales como la de la simple atenci6n a vivencias y la de ]a duracion
misma, la configuraci6n que hace que mis vivencias sean "mias". 66 Las
r
64
Erlebnis tiene, especialmente para Husser!, Ia connotaci6n de un estado
consciente que se esta viviendo. Hemos traducido esta palabra con ei giro "lived
experience" ( experiencia vi\.ida). Por otro lado, Erfahrung significa esencialmente
un encuentro cognitivo con alguna clase de dato. La hemos traducido simplemente
como "experience" (experiencia). En los casos en que el significado resulta claro
por el conte:xto y donde de otro modo resultarla una e;;presi6n dura, tambien vertimos simplemente Erlebnis por experiencia.] [En Ia version Castellana traducimos
Erlebnis por vivencia. T.l
tl:i [Hemos traducido Akt como "Act" (Acto). Se opone a Handlung, que
hemos traducido como "act" (acto) y tiene el sentido de hecho cumplido, y a
Handeln, que hemos traducido como "action" (acci6i1), de acuerdo con el uso posterior de Schlitz en sus escritos en ingles ( cf. Collected Papers, I. p;igs. 19 y ~igs.,
y passim).]
t~s
Ideen, pag. 246 [TJ., pags. 334-35).
configuraciones de significado, recordemoslo, consisten en significados
ya creados en actos mas clementales de atenci6n.
Primero se csboza un proyccto en un Acto intencional. Luego se
lleva el proyecto a rea.lizaci6n mediante ]a acci6n. EI resultado es un
acto o hecho completado. Estc acto es en si mismo un contexto de significado pues da unidad a -toclos -los Actos intencionales y a todas las
acciones implicadas en su realizacion. Pueden construirse luego cont ~xtos
de significado mas elevados y complejos, a partir de actos individuales.
Esto puede aplicarse en la escala mas general. Toda nuestra experiencia (E1jahrung) 67 del mundo como tal esta constituida en Actos
politeticos. Podemos sintetizar estos Actos y luego pensar Ia sintesis
resultante como lo experienciado ( das Erfahrene), que se trans forma
en el objeto unificado d e Ia atcnci6n monotetica. Esto vale tanto res- 1
pecto d e los Actos de ia experiencia cxterna como de la interna. Junto
con Ia constituci6n de "Io experienciado" a partir de experiencia separada, se constituye el objeto de experiencia ( Erfahrungsgegenstand).
El objeto de experiencia se constituye ante nuestros ojos, por su nah1raleza misma, en sintesis continuas y tliscretas de multiples experiencias y en Ia aparici6n
cambiante de aspectos y fuses siempre nuevos que le son peculiares como individuo.
A partir de este proceso de constrncdon, que consiste siempre en esbozar de antemana el objeto e insinuar como sed cuaudo cste terminado, derivan su significado
tanto las apariciones separadas como el ol,J..to mismo. Sin embargo, el significado d el
objeto es siempre el de un objeto que cst[t cambiando de esta manera, como Ia unidad identica de las automanifestaciones posibles que pueden actualizarse una y
otra vez.68
Es evidente por si mismo que tales sintesis pueden ser aprehendidas junto con otras sintesis y, mediante Actos politeticos, trasladadas
a alguna clase de arden mas elevado junto con estas. Husser1 ha elaborado este proccso basta sus ultimos cletalles en sus Ideas. Tcniendo
presente esto, podcmos definir el contexto de experiencia ( Erfahrungszusammenhang) como: a) el contenido de la totalidad de las configuraciones de significado rcunidas dentro de un momento, o b) como un
contexto de significado de orden superior. En efecto, cuando miro
retrospectivamcnte bacia mi experiencia transcurrida, la veo monoteticamente, aunque haya llegado a cxistir en fases y mediante muchos
Actos intencionales. 69 El conterudo total de toda mi experiencia, o de
tl7 Nuestro concepto de experiencia ( Erfahrtmg) deberia distinguirse del conCPpto poco clara que se encuentra en el naturalismo empirista ( sensualismo). Par
el contrario, utilizamos el tennino en e l sentido mas amplio que le dio Husser! en
Ia Lc5gica formal y trascendental, es decir, Ia aprehensi6n y posesi6n de Ia cosa misma ( Selboterfassung und Selbstlwbe), cosa que es un dato individual, aun de un·
objeto inexistente ( eirtes irrealen Gegenstandes).
flM Logik, p;i.~
147.
GO Deberia comprenderse claramente que una experiencia ( Erfahrung), aun
106
todas mis percepciones del mundo en el sentido mas amplio es reunido
y coordinado, entonces, en el contexto total de mi experiencia. Este
eontexto total se amplia con cada nueva vivencia. En eada momenta
hay entonces un nt1cleo creciente de experiencia aeumulada. Este nucleo creciente consiste tanto en obfetos reales como ideales de experiencia ( Erfahrungsgegenstandlichkeiten), que han sido producidos por
~ tieos.
Pero los objetos
supuesto una vez en Aetas intencionales · polisnh
que se eneuentran en este repositorio ·de reserva se dan siempre por
sentados. No prestamos ateneion al heeho de que son produetos d e
consciente previa, que han pasado por un proceso comuna ac~ivd
plejo de constitucion. (Podemos, por supuesto, prestar tal atencion si
·preferimos hacerlo.) Esta constitucion se rcaliza, estrato por estrato, en
niveles inferiores de coneiencia ya no penetrados por el rayo de ]a
atencion. El contexto total de experiencia en un momenta dado consiste asi, en si mismo, en objetos de un orden superior que son aprehendidos monoteticamente y dados por sentados sin volver a Ia cuestion
de como y en que Actos politeticos fueron constmidos.
Este almacenamiento de reserva d e conocimiento se conserva en
forma de mero contenido pasivo. Sin embargo, parte de ese eontenido
que tiene ahara forma pasiva fue producido una vez mediante Actiyidad
intencional. Cualquier contenido tal, que sea ahara un objeto de atenci?n m?notetica, puede ser reactivado, retrotraido al modo activo, por
as1 deculo, y Iuego re-establecido paso a paso, como demostr6 Husser]
extensamente en su L6gica formal y transcendental. Los juicios completados estan por lo tanto presentes dentro de nuestra conciencia no
como juicios en curso sino como objetividades ideales, wmo esencias,7o
susceptibles siempre, sin embargo, de ser "deshelados" y retrotraidos
a su estado activo original. "Siempre que iluminamos los contenidos
pasivos de la conciencia, el lado 'esencial' del significado, ocurre un
proceso de libre creatividad en el cual brotan en nuestra mente nuevas
estructuras categoriales de significado, de acuerdo con los signos o
palabras correspondientes." 71 Esto es cierto respecto de todos los juicios, pero tambien lo es en general respecto de todos los productos .
de la Actividad categorial,72 incluidas Ia conducta y la accion, ya que
el juicio mismo es una clase de accion. En verdad, una caracteristica
de todos los productos de la Actividad espontanea consiste en que
en ~u
estado fin:ll c?herente, cru:ece. completamente de cualquier indicio respecto
a como se constituyo en Ia conciencia. La experiencia puede constituirse en tma
serie de ~ctos
de J.?O.sici6n que juntos pueden transformarse en un objeto unificado
de atencwn monotetica. Pero dentro del contexto total de Ia experiencia pueden
encontrarse no s61o tales Actos posicionales sino tambien todos los contenidos de Ia
conciencia neutralizante, sea que permanezcan siempre tales o que en algun memento lleguen a Ia posicionalidad.
• . . 70 f!,us serl habla tam bien, a este respecto, d e Ia "naturaleza repetible y reVl,vificable d e las estructmas categoriales que se desarrollan en el juicio ( Logik,
pag. 104).
n Logik, pag. 285.
72 Logik, pag. 282.
107
pueden ser reconstituidos como Actos que son en princ1p10 repetibles
(i-n einer Idealitiit des Immer Wieder) .73 Sin embargq, si puedo identificar el producto de mi Acto reiterado con uno provenientc de un
anterior Aqui y Ahara, esta identificacion es en si misma un nuevo
contexto de significado; en la terminologia de Husser!, es una Slntesis
de Reconocimiento. 74 Este es de nuevo un caso de Acto experiencial
y ya no una experiencia disponible, por lo menos no disponiblc en el
Aqui y Ahora de la reactivacion".
Limitemos por lo tanto el termino "repositorio de conocimiento
disponible" al almacenamiento de objetividades de experiencias ya constituidas en el efectivo Aqui y Ahora, es dccir, en otras palabras, a la
"posesion" pasiva de experiencias, excluycndo su reconstituci6n.
Lo que reemerge en la conciencia apcrceptiva, o inclusive se
reconstituye, d epende del Acto d e atenci6n del yo a su propio repositorio de conocimiento. Esta por lo tanto pragmaticamente determinado en el sentido que hemos exarriinado antes. Podemos d efinir ahora
el contexte total de la experiencia como el contenido de todos los
Actos de atencion que el yo como ser libre puede dirigir, en cualquier
memento dado de su vida consciente, bacia aquellas de sus vivencias
transcurridas que se han constituido en sintesis realizadas paso a paso.
Esto incluiria, por supuesto, todas las modificaciones atencionales de
tales Actos. El significado especifico de una vivencia, y por lo tanto
el modo particular d el Acto de atenci6n bacia ella, consiste en el ordenamiento de esa vivencia dentro d el contexto de la experiencia que
esta disponible. Podemos tambien expresar esto de una manera un
poco distinta, perc que nos dara una d efinicion precisa del "significado
a que se apunta": el significado a que apunta una vivencia no es nada
mas ni menos que una autointerpretacion de esa vivencia desde el
punto de vista de una nueva vivencia.
Nuestro proximo paso consiste en descubrir que es esa autointerpretacion y como ocurre. AI hacerlo, nos conformaremos con un concepto aproximado, puesto que estamos buscando la introvision fenomenol6gica no como un fin en si mismo sino como un mcdio para
formular adecuadamente un problema sociologico.
73 Esto es especialmente cierto respecto de los juicios. Puesto q ue su forma
ba.sica es del tipo infinitamente repetible "Puedo hacerlo de nuevo",* es posible
hacerles readquirir, siempre que se los encuentra, su forma de juicios activos. Hay
aqui un problema no resuelto, y Ia introducci6n d el concepto de "conocer" solo contribuye a oscurecer mas Ia situaci6n, por lo cual lo hemos evitado basta ahara. En
efecto, "conocer" ( cf. Scheler y Sander) puede significar dos cosas totalmente distintas: a.) Ia "posesi6n" meramente pasi.va del conocimiento, es decir, Ia presencia
en la mente d e juicios prefabricados como objetividades ideales, y b) Ia reiteraci6n
o rej uzgamiento explicitos de esos juicios .
* ["El supucsto de que en circunsta n cias tfpi camente similar es pn edo a duar de Ia ma -
nera. tipi camcnte similar en que lo hire antes, para producir un estado de cosas tfpicn.mcnt.e s imilar" ( ~ ~ biltr.
, Oollected Pa pers, I. 20: d. tambion ! a ~
obser vacioncs de Nata nson en su Intro<ltH·<·i6n nl mi•mo volumen. t>fi!<. XX..'CVJI) .l
74 Lngik, pag. 143.
108
15. La construcci6n del mundo de la experiencia
y su ordenamiento en esquema.s
Tratemos de desenmarafiar los complicados contextos estructurales que
estan implfcitos en Ia constituci6n de un objeto externo. El objeto se
constituye a partir de apariencias a medida que las encontramos en
nuestra corriente de concienda. Tales apariencias se reunen en un
contexte de significado. A medida que se siguen una a otra en una
secuencia regular, se constituyc uucstra vivencia del objeto. Podemos
por medio de una mirada monotdica contemplar la secuencia entera
como una unidad en ~ misma: el objeto de Ia expcriencia externa, la
cosa del mundo externo. El hccho de que las vivencias individuales
de las apariciones individuales esten vinculadas en Ia experiencia del
objcto, es a su vez experienciado ( erfahren). 75 Experienciamos asi
dcntro d el presente viviente Ia constituci6n efectiva de los objetos.
Este cstadio de analisis cs bastante complicado, pero si observamos
con mayor profundidad, encontraremos una complejidad aun mayor.
Toda vivencia que entra en la constituci6n de Ia vivencia del objeto
total esta rodeada por un halo de retenciones y protensiones. Pertenece a la esencia de Ia sintesis el que las diferentes fases esten vi.nculadas de esta manera. La vinculacion ocurre del modo siguiente: Ja
vivencia posterior se produce dentro de un Aqui y Ahora cuya cualidad
intrfnseca esta parcialmente determinada por Ia retenci6n de las vivencias anteriores. Y por debajo de este nivel yace, por supuesto, Ia configuraci6n ann mas b;1sic;a que constituye Ia "autopertenencia" 76 de
todas mis vivencias.
Si partiendo de un objeto de experiencia, por ejemplo una mesa,
podemos ahondar para llegar a niveles cada vez mas profundos del
proceso por el cual se constituy6, tambien podemos ir en Ia direcci6n
opuesta: partir de la mesa misma y proceder hacia arriba remont{mdonos a los niveles del simbolismo, es decir, a partir de esta mesa llegar
a hablar de "Ia mesa". Aqui, si quisieramos, podrfamos internarnos en
los problemas basicos de Ia relaci6n existente entre una palabra y una
cosa. Sin duda el juicio "esto es una mesa" ( y en todo acto de asignaci6n de nombre esta implicado un juicio) se remonta a Ia vivencia
que hemos tenido previamente de otras mesas.77
75 En un sentido "subjetivo a priori" anterior a toda experiencia en senfido
empirico. Este {J)timo se basa en el primero y lo presupone.
76 [Cf. Heidegger, Sein und Zeit, pag. 42; T.I., pag. 67.]
77 El dominio eidetico, es decir, el mundo puro de las esencias, puede no considerarse al tratar de Ia constituci6n del mundo de Ia experiencia. En efecto, el
develamiento de una esencia es en si mismo experiencia, en el sentido en que nosotros:
utilizamos el termino experiencia. Debemos recordar que estamos usando los terminus "experiencia" y "configuraci6n de experiencia" no en el estrecho sentido empirista de estas palabras, sino en e1 sentido fenomenol6gico. La fenomenologia concede a la fantasia un papel en Ia constituci6n de la configuraci6n de experiencia del
yo en el Aqui, Ahora y Asi, adt,mfts del c1uc desempei'ia el encuentro con objeto!
109
Deberfa recordarse que este concepto es el nivel mas bajo de la
"!::intaxis" segun la cual el mundo del lenguaje y Ia 16gica deben interpretar todas las fases de formalizaci6n y generalizaci6n en funci6n de
Ia historia de estas, lo cual significa en funci6n de las vivencias del ego
cogitans. Llamamos a esto "los fen6meJ10S del proceso constituyente"
o simplemente "fen6menos constituyentes". En efecto -lo acentuamos
una vez mas- las ocurrencias reales de procesos tales como Ia formalizaci6n y la generalizaci6n forman parte de Ia experiencia del yo, en
el sentido en qu·e estamos utilizando la palabra "experiencia".
Solo hemos utilizado la construccion de una experiencia de un
objeto como ejemplo de las implicaciones del concepto de experiencia
disponible. Sin embargo, nuestro analisis puede aplicarse a cualquier
zona de vivencias, y en especial a todas las sintesis d6xicas que tienen
una "funci6n colectiva",78 en el sentido puramente 16gico -en otras
palabras, a la constitucion de un juicio a partir de otro-, y por lo
tanto tambien a todas las sfntesis practicas y axiol6gieas de cualquier
clase, 7 9 pues estas se basan en las sfntesis anteriores, de caracter puramente 16gico. Pero estas tambien son experiencias en el sentido de
que forman parte de un almacenamiento presente de experiencia ya
disponible como Ia mas elevada configuraci6n de significado en el Aqui
..
y Ahora del ego cogitan.s.
En vista de Ia estructura extremadamente compleja de .las configuraciones de significado disponibles para el ordenamiento de Ia experiencia, es necesario definir que significa Ia interpretacion de la propia
vjyencia d e uno, es decir, en otras palabras, el significado especifico
_a que se apunta. Ya hemos indicado nuestra respuesta cuando examinamos como esta pragmaticamente deteiminado ei nivel a que penetra
Ia mirada reflexiva. Podemos desarrollar ahora un poco mas este punto.
Supongamos que alguna vivencia nuestra atrae nuestra atenci6n.
. Podemos preguntarnos 'como Ileg6 a existir esa vivencia, y extender
nuestro analisis de su origen hacia abajo, hasta llegar al nivel mas
profunda de su constituci6n en Ia forma temporal interna de Ia duracion pura. Sin embargo, nuestro repositorio de conocimiento ( Erfahrung) no se remonta de ninguna manera directamcnte a la forma temporal interna como su fuente y origen. Mas bien, Ia configuraci6n de .
significado de la experiencia pasada es una configuraci6n de nivel mas .
alto que tiene como elementos otras configuraciones, y estas a su vez
se constituyeron a partir de complejos de significado de nivel aun rna~
externos. De acuerdo con Ia terminologia de Husser!, nos ocupamos de estados de
cosas intencionales entre esencias dentro del clomiuio dP Ia expedt'ncia, peru no
de hechos empfricos ( Logik, pig. 279).
78 [Un ejemplo de ''sintesis d6xica colectiva" seria Ia formaci6n de un juic~
conjuntivo a partir de otros dos, mediante Ia inserdon de una "y" entre ellos. Cf.
Ideas (T.I., pags. 335 y 339).]
_
79 ["Por ejemplo, Ia madre que mira amorosamente a su pel},u
e ~a,
prol~,
Y
abraza a cada uno de sus hijos y a todos juntos en un acto de amor ( 1h1d., pagtna 340).]
110
111
bajo. No obstante, los estratos mas bajos de lo que ya ha sido experienciado se dan por sentado, es decir, yacen en un nivel tan profunda
que la mirada reflexiva no los alcanza. Todo esto es cierto en relacion
con el Aqui y Ahara efectivo: la demarcacion del estrato de lo que
se da por sentado depende de las modificaciones del Acto de atencion
dirigido bacia ella, y este depende a su vez de la attention a la vie que
existe realmente en el Aqui y Ahara del individuo. Por cierto, dado
un acto adecuado de atencion, todas las sintesis politeticas pueden
rcmontarse a Ia constitucion original de la vivencia en la duraci6n pura.
Acabamos de ver c6mo era posible esto en el caso de un objeto experiencial del mundo externo. Sin embargo, tal cosa requiere un Acto
de reflexion estrictamente fiiosofica, que presupone tambien, a su vez,
una clase particular de attention a la vie.
Nuestra proxima tarea consiste en llevar a cabo un analisis de
significado del yo en la a.ctitud natural. 150 El hombre comun, en cada
momenta de su vivencia, ilumina experiencias pasadas que estan almacenadas en su conciencia. Sabe respecto del mundo y sabe que esperar.
En cada momenta de la vida consciente se esta archivando un nuevo
item en este vasto almacen. Como mfnimo esto se debe al hecho d e
que, con la llegada de un nuevo momenta, las cosas se ven bajo una
luz Ievemente distinta. Todo esto esta implicito en la concepcion de
una duracion que es multiple, continua y de dircccion irreversible. Sin
embargo, esto puede demostrarse no solo deductivamente sino mediante
el examen de la propia concicncia a medida que uno vive desde el
punta de vista natural, envejece y acumula conocimiento. Ahara bien,
para el hombre natural todas sus experiencias pasadas estan presentes
como orde11adas, como conocimiento o como conciencia de lo que se
puede esperar, tal como el conjunto del mundo externo esta presente
para el como ordenado. Por lo comun, y a menos que se lo obligue
a resolver una clase especial de problema, ese hombre no formula
preguntas acerca de como se constituyo ese mundo ordenado. Las
pautas particulares de arden que estamos considerando ahora son configuraciones significativas sinteticas de vivencias ya encontradas.
Demos unos pocos ejemplos de esas pautas de sfntesis de vivencias. Ante todo, hay experiencias del mundo externo y sus objetos,
animados e inanimados. El hombre en actitud natural "tiene", por lo
tanto, un repositorio de conocimiento de cosas fisicas y de congeneres,
de colectivos sociales y de artefactos, incluidos los objetos culturales.
"Tiene" igualmente sfntesis de la experiencia interna. Entre estas se
encuentran contenidos de juicio ( o contenidos proposicionales) que
son el resultado de sus aetas previos de juicio. Se hallan tambien aqui
todos los productos de la actividad de Ia mente y la voluntad. Todas
estas experiencias, sean internas o externas, entran en contextos de
significado de un orden mas elevado para el hombre ubicado en el
punta de vista natural, que tambien tiene experiencia de estos. Por
RO
C£. Ia Obset·vuci6n a1 cap(tulo I, pig. 73, mas arriba.
lo tanto, a su Aqui y Ahara pertenece toda su experiencia de los procedimientos ordenadores tanto de la ciencia teorica como aplicada, y
las reglas mismas por las que estos se rigen, tales como la!> de la logica
formal. A estas experiencias debemos agregar su experiencia de todos
los tipos de reglas practicas y eticas.
Llamemos a estas pautas esquemas de nuestra experiencia ( Sche11Ulta unserer Erfahmng) .81 Un esquema de nuestra experiencia es un
contexto Q§_significado que constituye una configuracion de nuestras
experiencias pasadas que abarca conceptualmente los objetos experienQia
l ~s
que se encuentran en estas ultimas, pero no los procesos me:
diante los cuales se han constituido. El proceso constituyente en s1
mismo queda enteramente ignorado, mientras que se da por sentada
Ia objetividad constituida. 8:!
AI definir los esquemas de la experiencia como contextos de significado hemos dado de ellos una definicion formal y material a la
al identificar cl modo de su constitucion como una sintesis
vez: for~al,
de un estadio superior a partir del Acto politetico de experiencias
vividas-una-vez; material, al referirlos al objeto total que llega a la
vision cuando se contemplan monoteticamente tales sintesis. Decimos
que todas las experiencias componentes vividas-una-vez tienen coherencia ( Einstimmigkeit) una con otra. Con esto queremos significar
ci) el condicionamiento mutuo de uno por otro, b) su construccion
sintetica para formar estructuras de nivel superior, y, final mente, c)
l ~. configuracion de significado de estas estructuras mismas, es decir, la
"configuracion total de nuestra experiencia en el Aqui y Ahara efecbvo". Nos hemos referido anteriormente a esto diciendo que era "la
configuracion mas alta de significado de nuestras experi<:'mcias vividasuna-vez". Por Io tanto, en cada Aqui y Ahora existe una coherencia
total de nuestra experiencia. Esto significa meramente que Ia configuracion total de nuestra experiencia es una sintesis de nuestras experiencias ya-vividas, producida por una construccion paso a paso. A
esta sfntesis corresponde un objeto total, a saber, el contenido de nuestro conocimiento en el Aqui y Ahora. Por supuesto, dentro de esta
coherencia total de la experiencia, pueden ocurrir experiencias contradictorias sin que se deteriore Ia unidad total.
81 Es evidente que nuestro concepto del "esquema" no tiene nada que ver con
el schema kantiano, que es "una sintesis de Ia imaginaci6n" ( cf. Critica de la raz6n
pura, B 185). [Debido a esta diferenciu de significatlo y de acuerdo con el uso de
Schi.itz en ingles, traducimos "schema" y "schemata" por "esquema" y "esquemas"
t:uando se 1·efieren a! concepto del au tor.]
82 Cf. como ejemplo de esto lo que Husser! tiene que decir ucerca de Ia dencia. La "ciencia" solo es posible cuanclo los resultados del pensamiento pueden conservarse en forma de conocimiento y permanecen disponibles para seguir pensando.
como sistema de proposiciones formuladas en forma neta y distinta de acuerdo con.
los requerimientos l6gicos, pero que carecen del claro apoyo de las presentaciones,
Y por consiguicnte son comprendidas sin introvisi6n, o si no nctualizadas a la manera.
dP 1111 j11icio (Ideen, p;\.g. 124 fT.J., p{lg. 192]).
113
112
Anteriormente a todos los juicios, existe un fundamento universal de Ia experiencia. Se lo presupone continuamente como la unidad coherente de fa experiencia
posible. Dentro de esa unidad coherente todos los hechos estan . vinculados y son
congruentes UI10S con otros. Sin embargo, puecle haber cliscordancia en esta unidad,
en el senticlo de que dos elementos discordantes tengan una comunidad esencial,
y Ia comunidad esencial no se deteriore pese a sus elementos opuestos, o aun a causa
de ellos. Y asi todo juzgamiei1to wimordial en su contenido, y todo juicio que progrese en correlacion con el, tiene configuraci6n segun la configuraci6n de objetos
que se produce en la unidad sintetica de la experiencia sabre Ia cual se funclamenta.83
La unidad de Ia experiencia dentro de Ia cual entran todos estos
esquemas como objetos c:onstituidos no debe, sin embargo, imaginarse
como si su disponibilidacl presentacional en el Aqui y Ahora fuera
estructuralmente homogenea, como si de alguna manera todos estos
esquemas existentes fueran igualmente claros y distintos, como si todos
los objetos dentro de Ia conciencia estuvieran "en un plano igual con
respecto a nuestra conciencia de ellos". 8·1 Mas bien, los esquemas tienen
sus horizontes y perspectivas, sus luces y sus sombras, segun el grado
de atenci6n que el yo les presta.
16. Los esquemas de la experiencia como esquem.as interpretativos.
La autoexplicaci6n y la interpretacion. Problema e inten5s
Los esquemas de Ia experiencia tienen una funci6n especial que se
vincula con la constituci6n del significado especlfico de una vivencia,
una vez que esta ultima cae bajo Ia mirada de Ia atencion. Por lo tanto
son esenciales para el yo cuando explica Io que ya ha vivenciado desde
el punto de vista de un posterior Aqui y Ahora. Hemos definido el
acto de dotar de significado especifico como autoexplicaci6n, es decir,
como el ordenamiento de una vivencia dentro de Ia configuraci6n total
de ]a experiencia. Este ordenamiento se cumple en una sintesis de
reconocimiento. La sintesis de reconocimiento toma ]a vivencia que
hay que clasificar, ]a refiere a los esquemas disponibles, y fija su esencia
especifica. La vivencia se remonta asi a una objetivacion ya disponible
dentro del repositorio de Ia experiencia, e identificada con esta objetivaci6n. Esto no implica de ninguna manera que el acto de subsumir
la vivencia bajo esta objetivacion sea un Acto intencional separado
de la mirada de la atenci6n. Lo que tenemos aqui es mas bien un
Acto cuya referenda intenciona] se orienta en dos direcciones opuestas.
Esta doble intencionalidad puede clemostrarse por medio de un am1lisis
de cualquier Acto intencional que encuentra un datum; por ejemplo,
una percepcion. Por otro !ado, cuando miramos bacia atras, la atenci6n
63
8oJ
Husser!, Logik, pag. 194.
Ibid., pag. 254.
y la inclusion, la perccpci6n y el reconocimiento parecen ocurrir en
un solo paso.
. Es obvio, por 1o que hemos dicho antcriormente, que el ordenarmento del que cstamos hablando puede realizarse de muchas maneras
difercntes: en uno cualquiera de los difcrcntes cstadios de fonnulaci6n
l6gica, inc1uso basta en Ia simple aprehension que ocurrc dentro del
Aqui y Ahora; en las actividades de la razon, las cmocioncs o ]a voluntad; en un instante o dentro de las opC'l'aciones de resoluci6n de problemas que proceden paso a paso; en vagos Aetas de reconocimiento
habitual o, por otro lado, con completa c1aridad. Existen diferentes
til?os de esquema para cada uno de estos difcrcntcs tipos de m·denamiCnto, y cada uno de los difercntes tipos de esquema puede conocerse
con diferentes grados de c1aridad.
"i?t~reacon
de Ia vivencia", al proceso de ordena. Llam~eos
miCnto de esta segun esquemas mediante cl reconocimiento sintetico e
incluircmos bajo esa denominaci6n la vinculacion de un signa con' Io
que este significa. Por Jo tanto, Ia interpretacion cs la referenda de
l9 desconocido a lo conocido, de lo que es aprehendido en ]a mirada
de la atencion a los esquemas de Ia experiencia. Estos esquemas desempefian entonces una funci6n especial en el proceso de interpretacion
de las propias vivencias. Son las configuraciones de significado completadas que estan presentes y disponibles en cada momenta en forma
de "lo que uno sabe" o de '1o que uno ya sabfa". Consisten en materia]
que ya fue organizado segun categorias. A estos esquemas se refieren
las vivencias para su interpretacion a medida que ocurren. En este
sentid~
los esquemas de ]a experiencia son esquemas interpretativos, y
a partir de ahora los Jlamaremos asL La interpretacion de un si<1no
mediante ]a referenda a un sistema de ellos constituye solo un c~so
especial del fen6meno que acabamos de caracterizar; utilizamos por
1o tanto el termino para designar el genero, en Iugar de Ia especie.
. ~I cuadro de ]a autoexplicacion que acabamos de presentar parece
difen r del hecho de que existen viveneias que son {micas y sui generis.
ya . h~mos
seiialado 85 que cxisten vivencias que debido a su grado de
mhm1dad no pueden ser abarcadas por Ia mirada de Ia atencion, por
lo menos en lo que concierne a su cualidad intrinseca. Debemos agregar ahora que es imposible ordenar estas vivencias y, por lo tanto,
dotarlas de significado espedfico. Esto se debe a su intimidacl y a su
esencial confinamiento a un solo instante de Ia corriente de la conciencia, que nos in1pide identificar en cualquiera de elias una esencia o
"nuc
' Ieo" y reconocer1a asr' como perteneciente a una c1ase. Por otro
Iado, reconocemos efectivamente, a veces, que una vivencia es novedosa, que es la "primera" vez que ]a experimentamos. Esto presupone
~na
referenda -~ ~?s
esquemas de que disponemos, seguida por una
falla de conexwn , con lo que se pone a su vez en duda ]a validez
"'" En cl apartado 7, mas arriba.
115
114
del esquema. Cuando un fenomeno resulta inexplicable, significa que
alg{m sector de nuestro esquema esta equivocado.
Nuestra proxima tarea consiste en explicar cl criteria mediante ,el
cual se elige un esquema interpretative de entre los muchos que estan
disponibles, cuando llega el momenta de explicar una detcrminada
vivencia. En efccto, la elccci6n no esta prescripta de ninguna manera
desde el comienzo como obvia o exclusiva; en verdad, ninguna vivencia
puede agotarsc mediante un solo esquema interpretative. Mas bien,
cada vivencia cst£t abierta a mt1ltiples interpretaciones ( noeseis), sin
que ella dcteriore de ningun modo la identidad de su nucleo noematico. Los esquemas que se adoptan para tales interpretaciones llevan
sicmpre la marca de un particulai· Aqui y Ahora, ya que esto cs cierto
en lo refcrentc a las slntesis de reconocimicnto y a los aetas de conciencia reflexiva en los CJU C estas se basan. El esclarecimiento de este
proceso complejo requeriria un esh1dio muy d etallado. Para nuestros
prop6sitos basta decir que la scleccifm de los esqu emas p crtinentes
depende de la particular modificacion atcncional que resulte ser operativa en cse momenta. El yo sufrini siempre, por supuesto, diferentes
modificaciones de la atencion dirigida tanto hacia la vivencia que se
presenta para su ordenamiento, como hacia todo el repositorio de su
experiencia pusada. Podrla decirse, parad6jicamente, que la vivencia
misma decide el esquema dcntro del cual se la ordcnari y, par lo
tanto, el problema elcgido propane su propia soluci6n.
equivalc csto solamente a retrotraer mas la cuesti6n? .:De
Pero ~no
que modo ayuda a la soluci6n de nuestro problema? ~C6mo
se selecciona para ocupar c1 primer lugar la vivencia bacia la cual se dirige
el foco de la atencion? A esto solo podemos responder que el Acto de
atencion misnio cs un Acto libre del yo que singulariza a la vivencia
y la clige como problema suyo. Par supuesto, una vez realizada la
clccci6n del problema, podemos preguntar las razones de ella, cspecificamente, que "interes" la impuls6. Trataremos esta cuesti6n nu1s
adclante.80
Pero ~no
es esto una fatal peticion de principia? ~Com
puede
constituirse en parte el esquema interpretative mediante lo que hay que
interprctar? El circulo vicioso cs solo aparente. Tal apariencia la provoca cl hecho d e que sc confundcn dos modos d e observacion fundamentalmente diferentes, y de que el modo en que se plantea el problema en una esfcra, se confronta con su imagen especular en la otra.
Las dos esferas a las que nos rcferimos son la logica formal y la
transcendental. Cuando pensamos que el esquema interpretative es algo
que est{l listo para ser aplicado a alg{m datum de vivencia, lo concebimos como una "objctivaci6n 16git:a" ya constituida, un objeto ideal d e
la 16gica formal. En cambio, cuando pensamos que el esquema interpretative cs alga que dcpende de un particular Aqui y Alwra, lo concehimos en funci6n de su genesis, de su constituci6n y, por lo tanto, Jo
sa En el apartado 18, mas abajo.
tl:atamos en terminos de lcigica transcend ental. Si mantenemos clara y
rigurosamC'ntc prescn h' est a d istinci6n, resulta innocuo el equivoco con. tenido en Ia cxprcsion "esquema de interpretacion". Sin embargo, el
equivoco mismo es un cjcm plo mAs de Ia fundamental oposicion, que
ya hemos sefialado, entre Ia constitucion de Ia vivencia en la pura duracion, por una parte, y el scr de la objetivaci6n constituida del rnundo
espaciotcmporal, par la otra, entre los modos de la concicncia del devenir y el ser, la vida y el pensamiento.
Hasta aqui hemos dado solo un esbozo general de una teoria acerca
de como el yo intcrpreta sus vivencias. Mas tarde podremos ampliar
csa teoria y clarle mayor exactitud. Esto solo puedc lograrse mediante
un an£tlisis de los procesos de establccimiento e interpretacion de significado en el mundo intersubjetivo. Sin embargo, antes de proceder a
esta tarea, prestemos atenci6n a un importante aspecto preliminar. Se
trata del analisis del contexto d e significado propio de los proyectos, es
d ecir, del contexto motivacional.
17. El conte."do motivacional como contexto de significado.
A) El "motivo-para"
·
En nucstm introduccion al capitulo I hemos examinado la teoria de la
motivaci(m de \Vcbcr. Seg{m estc autor, el motivo es una configuracion
o contexto de significado que a un actor o a un observador se le aparece como fund.am cnto significative de una determinada conducta. Resumamos nuestras crlticas acerca de este punta de vista.
l. Baja el conccpto de "motivo" \Vcber retme dos casas par completo diferentes. Estas son: a) el contcxto de significado que el actor
siente subjetivamente que es cl fundamcnto de su conducta, y b) cl eontexto d e significado que el observador supone que es el fundamcnto d e
Ia conducta del actor. Este es un error peculiar de \ Veb er, puesto que
desde el punta de vista de una teoria del significado a que se apunta,
ambas casas son totalmente inconmensurables. Como ya hemos notado,
las consecuencias que esta confusion tiene para la teorla de \Vebcr <lCerca de nuestro conocimiento de la conciencia ajena, son desastrosas. Mas
adelante examinaremos en detalle esta cuestion. Por ahara, solo nos
ocuparemos del motivo que al actor m.ismo le parece el "funclamento
significative de su conducta". El siguiente analisis, como el conjunto
d e este capitulo, sc limitan1 a la esfera del yo solitario.
2. La "conducta" o Ia "acci6n" es para \iVeber un datum discrete
y unificaclo con el cual podemos operar en forma inmediata, sin mas
investigacic'm rcspecto al principia de su unidad. Nuestro estudio de la
conciencia temporal interna nos mostro como Ia acci6n se constih1ye
a partir del proyecto preced ente del correspondiente acto, y como derivaba su tmidad del ambito o alcance d e ese proyecto. Estahlccimos
asi que la unidad de acci6n es subjctiva en su fnndamento mismo y dcpendicntc del Aquf y Ahora en que se formula el proyecto. Par lo tanto,
116
el "fundamento significativo" de una acci6n que es aprehendido como
una unidad, resulta siempre meramente relativo respecto de un particular Aqui y Ahora del actor y por lo tanto requiere necesariamente
su plementaci6n.
3. Weber omite examinar la naturaleza del contexto de significado
o su dependencia respecto del significado de un actor concreto en particular. Por esta raz6n, asimila la asf llamada comprensi6n "esclarecedora" o "motivacional" a la comprensi6n observacional, y deja sin aclarar si el significado "a que apunta" una acci6n es identico a su motivo
o no. Ya hemos aclarado el concepto de contexto de significado. Nuestras dos pr6ximas cuestiones seran las referentes a si el contexto motivacional es de hecho un contexte significative para el actor (a Ia cual
responderemos afirmativamente), y que estructura particular implica.
4. Cuando \iVeber utiliza el tE~rmino
"motivo" quiere significar a veces a) el "para" de la acci6n -en otras palabras, la orientaci6n de la
acci6n hacia un hecho futuro-, pero otras veces b) el "porque" de
Ia acci6n, es decir, su relaci6n con una vivencia pasada. No parece justificar de ninguna manera esta forma ambigua de expresarse. Examinemas ahora detenidamente estos dos sentidos diferentes de la palabra
motivo.
Hemos explicado el sentido primero, o "dirigido al futuro" de la
palabra motivo, cuando analizabamos la acci6n significativa en funci6n
de la conciencia temporal interna. Vimos que cacla acci6n se realiza
segun un proyecto y se orienta hacia un acto fantaseado en el tiempo
futuro ·perfecto como ya ejecutado. La unidad de la acci6n se constituye exclusivamente mediante ese proyecto, cuya amplitud puede ser
muy diferente segtm la manera en que explicitamente se lo planea,
como hemos mostrado en el ejemplo de la acci6n racional con fines
intermedios conocidos. Supongamos, por ejemplo, que deseo hablar
a un amigo mio que vive a Ia vuelta de la esquina. Para hacerlo debo
levantarme de mi silla, proceso que implica toda clase de tensiones y
relajaciones musculares, marchar a traves de la proxima habitaci6n basta el vestibula de mi d epartamento, luego bajar las escaleras y dar vuelta
a la esquina, basta llegar a casa de mi amigo. Ahora bien, si alguien a
quien yo encuentro por el camino me preguntara acerca de la "base
racional" o "significado" de mi salida de casa, contestare que voy a pasar
por Io de A, que vive a Ia vuelta de la esquina, para ver si esta en su
casa. El "motivo" de todos los actos sucesivos recien descriptos es el
proyecto de mi visita a A, porque cl prop6sito final de mi acci6n es
conversar con el; todos los otros actos son fines intermedios orientados
al fin tiltimo. Sin embargo, puesto que he ideado el plan de visitar a A,
es decir, puesto que he fantascado en el tiempo futuro perfecto que
estabamos conversando juntos, Ia acci6n que lleva a este fin existe para
mf dentro de un contexte de significado.
AI interpretar el "motivo" del actor consiclcrandolo como sus expectatioas, podemos decir que cl contexto motivacional es, por definicion,
117
el contexto de significado dentro del cual sc encuentra una determinada acci6n en virtud de su status como proyccto o acto de un dctcrminado actol'. En otras palabras, el acto as] proycctado en cl tiempo
futmo perfecto y en funci6n del cual Ia acci6n rccibc su orientaci6n,
es el "motivo-para" (Urn-zu-Motiv) para el actor.
Esta definicion mantiene su valor aunque ( y no era el caso en el
ejemplo recien utilizado) sc incluyan en el proyecto otros elementos
apartc de la activiclad del agcnte. Un ejemplo de tales elementos serian
los hcchos fisicos. Supongamos, por ejemplo, que yo llamo a mi amigo
por tclefono. En cstc caso supongo que al marcar el numero desencadcno una seriC' de hechos electr6nicos que me llevan directamente a mi
prop6sito. Las lcyes de la flsica y su aplicacion a la situaci6n se dan,
por supucsto, por scntaclas. Sin duda es correcto decir, en un sentido,
que cstoy csperando que todo este proceso entre en acci6n. Pero el
procoso cs algo que solo tomo en cuenta por implicaci6n: es decir, si
realmente lo pienso, verfa que todo esto esta implicado en el hecho de
llamar por telefono a mi amigo. Para planear la llamada telef6nica,
no tengo que planear procesos electr6nicos ni siquiera dcclicarles un
pensamiento. Todo lo que debo hacer es proyectar un cuadro del llahecho en unos pocos minutos" -en sintemado como "algo que han~
sis proyectarlo en el tiempo futuro perfecto- y proceder luego ·a dis car.
Solo unas pocas personas entre las que utilizan el telefono saben algo
acerca de los procesos fisicos que implica "marcar un ntunero". El resultado es lo tmico que preocupa a la persona comun que habla por
telefono, y que da por sentado toclo el resto. Recuerda que el discado
provoca el llamaclo de una campanilla en el departamento de alguna
otra pe1·sona. "Conoce" este vinculo causal, que es parte del bagaje de
experiencia que lleva consigo. Sin embargo, es el quien pone en movimiento este "curso" particular de la serie causal en cuesti6n. Ahora
bien, toda esta situaci6n variara, por supuesto, de acuerdo con el uso
particular que se haga del telefono y con quien Io use. Por ejemplo, un
operario de reparaciOlll'S tclef6nicas tendra como su "motivo-para", su
meta final, noes Hamar a 1111 amigo sino la restauraci6n del estado regular
de los hechos electr6nicos como algo en lo que pueda confiarse. Para
restaurar la regularidad de esos hechos debe encontrar sus propios medios, por ejemplo, el uso de ciertas herramientas. Una vez que el alcanza su meta final, luego yo utilizo su meta -el telefono reparado- como
media mfo.
Todo lo que se ha dicho en el parrafo precedente respecto del uso
de procesos fisicos como medio puede aplicarse tambien a Ia esfera
social. En este caso utilizamos como media para nuestros fines las acciones de otra gente. Este punto sera de especial interes para nosotros
mas adelante.
Por Io tanto, si doy como motivo de mi accion el que la realiza
para-tal-o-cual-cosa, lo que realnwnte <Iuiero decir cs lo siguiente: Ja acci6n misma cs solo un mcdio dcntro del contcxto de significado de un
118
proyecto, en el cual cl acto completado se representa como algo que
mi accion debe llevar a cumplimiento. Por lo tar.to, cuando se me
pregunta por mi motivo, contestare siempre en funci6n d e '·para" si cl ·
acto completado esta aun en ei futuro. Lo qu e se pres upone en tal caso
es que el acto solo esta siendo fantaseado ( o imaginado) 87 en cl modo
de Ia anticipacion. Pues to que Ia accion concrcta y sus vivencias acompaiiantes aun no han ocurrid o, d e mod o que podamos d ecir q ue han
tenido cxito o han fracasado en Ia rcalizacion del acto, lo que tcnemos
en~r
manos c~ un proyecto n.un no actu alizado y concretaclo. Sc caracteriza toclavfa 110r "proyccciones v .lC ias" que esperan para cl futuro . L<t
meta de una accion solo pucd e clegirla como tal el actor mismo, y este
debe estar por actuar d e una manera racionai. Ademas, tiene que supervisar Ia acci6n total de una sola mirada. Esta es, por supuesto, una
operaci6n reprocluctiva. Pcro ci actor d ebe supervisar, al mismo tiempo, las acciones componentcs, sin que interese en que cstado de complctud puedan encontrarsc. Esta ultima supervision pucdc ser d e caractcr reproductive o retentive.
Cuando decimos que Ia meta final de Ia accion tiene siempre el
caracter temporal d e futurid ad , csto no significa que d cba estar literalmente en e1 futuro. Supongamos que acabo d e volver d e visitar a mi
amigo y me p reguntan por que saiL Aunqu e mi visita a mi amigo este
ahara litcralmente en cl pasado, aun puedo respond er: "Sali para ver
a A". El tiempo contcnido d cntro d e la frase "para vcr a A" o expresado
por ella es futum . . Sin embargo, d esdc el punta d e vista d el momenta
en que lo profil'ro, Ia vision real d e A es pasada, de modo que aquello a que me reficro realmente en Ia expresi6n "para" es el proyecto
con sus protensiones at'm vadas. Ahora bien, la lengua comun corrompe esta distinci6n y permite que toda formulaci6n "para" se transform e
en una form ulaci6n "porque". "Porque d eseaba conversar con A , sali",
o "Voy a salir porque d eseo conversar con A". Llamaremos a toda formulaci6n-porque que sea l6gicam ente equivalente a una formulacionpara, "pseudoformulaci6n-porque". El rasgo interesante de este dobl e
modo de exprcs i6n es q ue la formulaci6n-para representa la meta como
futura, mientras Ia pseudoformulaci6n-porque l<J rcpresenta como un
proyecto que ocurri6 en el pasado. Este es sC:•lo un cjemplo mas d el
doble sentido relacional d e la acci6n, que comprende tanto una referencia retrospectiva hacia el pasado como una orientacion hacia el futuro.
Necesitamos explicar con mayor cl etalle la configuraci6n d e significado dentro d e Ia cual cstan mutuamente relacionados d acto proyectado
y las accknes necesurias para llevarlo a cabo. Para q•1e podamos dis:~ei
c'Jn
d e significado, debe oc urrir una aprehenponer de alguna configur
si6n monoteticr, de accioncs en si mismas, consistcnte en etapas pero
representada como compl ctamente constituida, es d ccir, como pasada
y terminada. Pcro r:c6mo pucde haccrse esto en el proyecto, cuando las
~•
I "F::mcied" ( imaginado ) es la tradnccion in glesa q ne Schutz p refl'd a panl
''phantasiert", y la utili zaremos como alte rnativa de "phantasied" ( fanta seado ) .)
11 9
acciones que sirvcn como mcdio aun no cst<1n estahlccidas? La explicaci6n cs que cl proyccto mismo sc rcficre ncccsariamentc, en forma
rctrospcctiva, a actos pasaclos an{dogos ~s al proyectado. Esos actos pasados se reproduccn cntonccs en Ia concicncia de la persona que formula cl nuevo proyecto.
Para proyectar un acto, debe saber como sc han realizado en cl
pasado ados de !rr misma clasc. Cuantos m{ls actos de tal indole hay<:
y cuanto mejor sc cmnprend<Jn sus principios racionalcs, tantu mas "se
daran por sentados''. Esto explica por que la pnkticr. y c! ejercicio
anmcntan la cficicncia. Cmtnto mas Sl' cjercita una detC!:minadr.. accicu
-una cjccuci0n tecnica por cjcmplo, tanto mcnos not:~
. cl actor sus
ctapas scparadas, aunque al comicnzo tuvicra que procedcr a distinguirlas una por una.
Por eso rcsulta facil comprendcr que la amplitud del proyecto depcnd e prccisamcntc del grado de "perfcccion" de la cxp cricncia del
actor. Por lo tanto, poclcmos dccir en general que cuanto mas comt'm
sea el proyecto mayor sed su amplitud, puesto que es mas probable
que tengam os un "conocimiento" autom{ltico de como recorrcr las etapas que lo componen. Aqui vemos un ejemplo mas del caracter pragmaticamente condicionado de la autointerpretaci6n de las. propias vivcncias. En cfecto, todo proyecto "interpreta" el significado que se
constituye en la acci6n proyectada, rcfiriendolo retrospectivamente a
actos analogos. Esto se hace por mcdio d e una sintesis de reconoci miento que raramente es algo explicito. La motivaci6n-para es, por lo
tanto, un contexto de significado que se construye sobre el contexto de
experiencia d isponible en el momenta de la proyccci6n. Incluso la secuencia medio-fi n es, en realidad, un contexto de experiencias pasadas,
que impliean la realizaci6n exitosa de ciertos fines mediante el uso de
ciertos medias. Toda motivaci6n-para presupone un repositorio tal
de exp eriencia, que se ha elevado a un status "puedo-hacerlo-de-nuevo".
La med id a en que puede perseguirse en el pasado esta estructura
d e significad o est{l dcterminada por el alcance del proyecto y, por ]o
tanto, se halla pragtn{tticamente condicionada. 89 Y asi, tanto el p royecto
como la meta d C' Ia acci6n pueden darse por sentados y, como tales, ser
ignorados hasta que alguna circunstancia especial, como por ejemplo
las p reguntas de otra persona, puedan forzarnos a explicarnos. En tal
. ' eI ac t or responc1era' swmpre
.
'?", sea con
ocaswn
a Ia pregunta "dPor que.
una formubci6n .. parn o con una formulaci6n-porque, todo lo cual de.
pen cl era' d· c s1. cs t a' pcnsanc1o en su meta o en que prcvmmente
proyecto'
esa m eta.
f<S Lo que queremos decir cs que existe un nucleo identic.:o de significado (en
cl sentid o fenomeno](,gicu) entre los dos actos que se est{m comparando.
8u La asi llamatla "accitm tradicional" de \Vehcr es un caso especial en !JUP
Ia referenda a l pasacln es vaga y confusa y en que no solo se dan par sentados los
"prrccd eu tes'' a qlH' st• n•c11Ht', siuo tamLieu los fines d<' la accifm.
121
120
18. El contexto motivacional como contexto de significado.
B) El f;utentico "wotivo-porque"
En el apartado anterior hemos tratado lo quo llamabamos las ·p~edo­
formulaciones -porque". Descamos ahara confrontarlas con autentiCas
formulaciones-porque. La difcrcncia entre ambas reside en cl hecho
de que cstas tlltimas no pucdcn transformarse en formulaoiones-para.
Tomemos un cjemplo. Supongamos que yo digo que un asesino perpelr6 su crimen por dinero. Esta cs una formulaci{m--para. Pero supong<tmos que yo digo que cl hombre sc: tnmdorm6 en un asesino dcbido
~1. la influencia de las malas compafilas. Esta formulacion es de un tipo
por complcto diferentc de la primera. Toda la complicada estructura
de la proycccion en cl tiempo futuro perfecto cs inaplicable aquL La
que nuestra formulaci6n hace es tamar un hocho pasado -a saber, el
crimen- y vincularlo con un hecho aun m<l.s remota en el pasado, es
decir, la influencia de las malas compafiias. Ahara bien, esta es una
clase diferente de contexto de significado. Es muy probable que llamemos a esto "explicaci6n del hecho". Pero obviamcnte lo que sc dice
en tal explicacion cs solo que cie1"tas experiencias pasadas del asesino
han creado una disposici6n par parte de este a lograr sus metas par
media de la violencia, m{ts bien que por el trabajo honesto. La difcrencia que existe, entonccs, entre las dos clascs de motivos tal como
Ia expresan nuestras dos formulacioncs, cs la de que el motivo-para
explica el acto en h~rminos
del proyecto, mientras que el autentico
motivo-porque cxplica el proyecto en funci6n de las vivencias pasadas
del actor.
Tomemos otro ejemplo. Supongamos que yo digo: "Abro mi paraguas porquc eshl. lloviendo". Ante todo, notemos que mi formulaci6n
expresa un pseudomotivo-porquc. Este, trasladado allenguaje de "para",
nos da lo siguientc: "Abro mi paraguas para no mojarme". El proyecto cxpresado aqui da por scntado que seria dcsagradable tener las
ropas empapadas. Pero esta consideraci6n por si misma no pertenece
a la ser:e para. La serie para comienza con el proyecto, que a su vez
ha dado par sentado que no es agraclable estar mojado. Por lo tanto,
yo proyecto un acto para prevenir una s.ituacion dcsagradable. La
acci6n consiguicnte sc orient:! bacia el proyectc que ha sido puesto
en el tiempo futuro perfecto, en un juiCio de estc tipo: "Si abro mi
paraguas, evitare cl dcsagradc de toner mis ropas mojadas". Por lo
tanto, la acci(m, con su cstructnra paso a paso, debe entenderse dentro
del contexto de significado del proyecto, que ve todo cl acto monoteticamcnte como una unidad. Como acabo de mostrar, este proyecto
mismo se basa en un contcxto de significado del tipo: "Abrir e1 paraguas lo mantiene a uno seco micntras esta lloviendo". Ya he experimcntado la vcrdad de csta formulaci6n, y ahora la cloy par scntada
a! rcalizar 1a acci{m. Esto en ]o que rcspecta al motivo-para y ,a su
correspondiente pscudomotivo-porque.
Sin embargo, en la formulaci6n: "Abro mi paraguas porque esta
Iloviendo", reside oculto un genuino motivo-porque. Puede describirse
altcrnativamente como sigue: primero, veo que esta lloviendo, luego
recuerdo que podria mojarme a causa de la lluvia y que eso seria
desagradable. Estoy lucgo listo para planear un paso p<ewntivo asociado, sea el de corrcr a refugiarmc en algun lugar o abrir mi paraguas. Esto explica, entonccs, la constituci6n del proyecto de abrir mi
p araguas. Este proyecto csta motivado par el genuino motivo-porquc.
Una vez que se ha realizado, cl motivo-rara motiva el acto que se est{t
constituyendo a su vez en csa ocasi6n, utilizando el pr<lyecto como
base. En b. relaci6n-para, el proyecto ya existente cs el factor motivante; motiva la acci6n y es la raz6n par la cual sc b cumplc. Pero
en la genuina relaci6n-porque, el factor motivante es una vivencia tem·
poralmente anterior al proyecto; motiva el proyecto que se esta cons. tituyendo en esc momento. Esta cs, cntonccs, la diferencia esencial
que existe entre las dos relaciones.
Expliquemos este punto con mayor detalle. En la relaci6n-para, la
vivencia motivada ( es decir, la acci6n) es anticipada en la vivencia
motivante ( es decir, el proyecto), y se la rcpresenta en ella en el tiempo
futuro perfecto. No se encucntra una relaci6n similar de anticipaci6n
en la genuina relaci6n-porque. La diferencia es la siguiente: el proyecto de abrir el paraguas no es la causa de esa acci6n, sino s6lo una
anticipaci6n fantaseada. Inversamente, la acci6n "cumple" o "no logra
cumplir" el proyecto. En contraste con esta situaci6n, la percepci6n
de la lluvia no es en si misma un proyecto de ninguna clase. No tiene
ninguna "vinculacion" con el juicio: "Si me expongo a la lluvia, mis
ropas se mojan1n; eso no es closeable; par lo tanto, debo haccr algo
para impcdirlo". La vinculaci6n o nexo se establece par media de un
acto intencional mfo par el cual me vuelvo bacia el co!nplejo total
de mi expericncia pasada. Dentro de ese complejo total, par supuesto,
se encontrara el juicio en cuesti6n como un objeto l6gico abstracto.
Pero aunque este juicio sea parte del repositorio de mi experiencia,
puede no "vincularse" nunca con la percepci6n de la lluvia. Asi, si
pcrcibo Ia lluvia desde mi ventana, puedo no reactivar en absoluto
el juicio ni proceder a ningtm proyecto. En ese caso, el juicio conservara para mi su status de maxima puramente hipotetica.
Ahora bien, podemos describir con una generalidad alga mayor
el contexto de significado de la autentica motivaci6n-porque: en toda
autentica motivaci6n-porque tanto Ia vivencia motivante con-:o la motivada tienen el caracter tcmpord de pretericidud. La formulaci6n
de una autentica pregunta-por-que s6lo es posible per lo general despues que ha ocurrido la vivcncia motivada y cuando miramos retr,1sp ectivamcnte bacia ella como algo entero y comp!eto en si mismo. La
vivencia motivante, a su vcz, es una vcz mas pasada, en relaci6n con
la motivacla, y podemos por lo tanto dcsignar nuestra referenda intencional a ella como pensar en el tiempo pluscuamperfecto. S6lo utili-
122
zando cl ticmpo plnscuampcrfccto pueclo clecir algo acerca del vercladero "porquc" de una vivencia. Er. dccto, para hacerlo, debo referirme
a Ia vivcncia motivada, en lllH'stro caso a! proyccto, y estc (kbc cstar
ya cumplido y tcrminado, sea en Ia rcalidad o en la fantasia, en ci ticmpo
futuro perfecto. El contcxto de significado del verdadero motivo-porque es siempre, por lo tanto, una explicaci6n posterior al hecho.
Aplicado a m!r.·stro cjcmplo, todo ei proceso ocurrir1a de Ia manera
siguiente. La p~·rcion
de Ia lluvia, en Ia medida en que sigue siendo
una mera ohscn·aci{m, no Sl' Yincula ccn !a apertura del paraguas. Pero
la perccpci6n de la Iluviu provoca un acto de atenci6n al complejo
total de mi cxpcricncia p<lsada, y esta tiltima, puesto que esta pragm{lticamcnte condicionada, ilumina el juicio: ''Si me expongo sin proteccic'Jn a Ia lluvia me mojare y cso se tra.nsformani pronto en una cosa
desagradahlc. La mancra de impcdirlo es abrir mi paraguas, y es justamente lo que hanS". Basta aqui no csta dado ningtm conte:;;;to significativo dentro del cual ia percepci6n de la Iluvia y la apertura de un
paraguas sean elementos vinculados. Sin embargo, si he proyectado
Ia acci6n de abrir el paraguas de esta manera, o si ya la he rcalizado,
y me pregunto entonces como se constituy6 ese proyecto, captare en
una sola mirada ei proceso integro, dcsdc la perccpci6n de la lluvia
hasta Ia apertura del paraguas, como una unic1ad. Si un compafiero
me preguntara por que estoy abricndo cl paraguas, yo contcstarfa:
"Porquc Ilueve". AI hacerlo asi, expresaria un autentico motivo-porque
del cual estoy consciente. Si yo contestara en funci6n de Ia relaei6npara, diria: "Para no mojarme". Es evidente que el contexto de significado en el cual el autentico motivo-porque est<l respceto de mi aeci6n,
solo se constituye en una ojeacla r• ·I rospectiva. Esa ojeada retrospectiva
ve a Ia vez la aeei6n motivada ' '-' II viveneia motivadora, esta tiltima
en cl tiempo pluscuamperfeetu. l'rccisamentc por esta raz6n el contcxto de significado misrno cs tambien diferente en cada momento en
que miro retrospectivamente las dos vivencias desde un nuevo Aqui
y Ahora.
Podemos ver ahara el significado de Ia distinci6n que hemos tratado en el capitulo I, entre el motivo y el significado subjetivo de una
acci6n. Localizabamos el significado de una acci6n en la atenci6n
enfocada sohre el proyecto prccedente. Este proyecto anticipa la acci6n
en cl tiempo futuro perfecto y Ia convicrte en la clase particular de
rrcci6n que es. Si la "acci6n" se refiere a una unidad constituida dentro dd ambito del proyectO, entonces el proyecto OS cl motiVO-para
de Ia acci6n y tambien el significado de esta a rlledida que se realiza.
Sin cmt.lm-go, si por "acci6n" solo qucremos significar una acci6n componcntc dentro del contextO mas amplio de un UCtO -c0m0 hacemos
a mcnudo-, entonccs el significado y el motivo-para de la acci6n ya
no coincidcn. En estc caso, ]a meta rcpresentada en cl proyecto es
separable del "significado" de 1o. acci6n componcntc, que puedc ser
tratada como algo por completo distinto. Esto cs cierto tanto si la
123
acci6n en cucstic'Jn cs algo a lo lJUC mcramcntt' se tiende, aun en progreso, como si Sl' trata de t111a accion ya rcalizacb. Pero el caso es
diferente cuando se trata del mllc;ntico nwtivo-porque. Este ultimo consistc C'll aqucllas vivcncias pasadas del actor a las cualcs el presta
atcncic'm despues de Imber sido rcalizaclo cl acto ( o, por lo mcnos, en
sus fascs inicialcs). El actor rcprcscnta cntonccs csas vivcncias en el
ticmpo pluscuampcrfecto y en un contcxto de significado que ei pucdc
contcmplar monoteticamente. Dcntro de cste contcxto de significado
pucdc visualizar en una slntesis de fascs componentcs tanto las vivencias motivadoras como Ia~
motivadas. t\uestra equiparaci6n de Ia
vivcncia motjvada con Ia acci6n complet<u:h, o con sus fascs completaclas, requicre una correccion. Podcmos, en verdad, eontemplar el
autentico motivo-porque incluso desde el punto de vista del proyccto.
su acci6n proPcro pcrtencce a Ia naturalcz<:L de un proyccto ~:nticpar
ycctada en cl ticmpo fuhtro perfecto como algo ya realizado. Una
acci6n meramente proycctada aparecc siempre a la mirada monotetica
soL:uncntc como una fantasia de un acto cjccutado. Es por cierto
una fantasia, una sombra causalmentc ineficaz, pero es nccesariamentc
Ia sombra de un acto que lleva dentro de si mismo cl caracter temporal
intrinseco del pasado.
Estas considcracioncs proporcionan un fundamcnto mas amplio
para los puntas trataclos en cl capitulo r.no Dcciamos que cl significado
de una acci{m -es dccir, su rclaci6n con cl proyccto- lo da por scntado cl actor y cs por completo indcpcndicnte del autentico motivoporquc. Lo que aparcce al actor como significado de su acci6n es su
rclacion con cl proyccto, y 110 cl proccso mediante cl cual se constituia
cl acto a partir do los autcnticos motivos-porquc. Para aprehender los
autenticos motivos-porquc de su acci6n el actor debe llevar a cabo un
nuevo Acto do atcnci<>n de una clase especial, es decir, debe investigar
C'l nrigcn de este proyccto que, considerado simplemente como un
producto, es "el significado de su aeci6n". La invcstigaci6n dol autentico motivo-porque ocurrc, por lo tanto, cuando c1 yo ha emprenclido
un cicrto tipo de autocxplicaci6n. Para estc tipo de autoexplicaci6n cs
escncial quo uno comicnce por el motivo-para; en otras palabras, que
parta del proyecto de Ia acci6n concrcta. Estc proyccto es un contexto
de significado eonstituiclo y concreto en vinculacion con el eual se
contcmplan todos los autl' nt.icos motivos-porque en el ticmpo pluscuampcrfecto. Por lo ta:1to, el proyceto nunca se vincula con cl auh~ntico
motivo-porqne como algo que cnmplc o deja do cumplir estc ultimo:
pucsto que los motivos-porque se rcpresentan en cl ticmpo pluseuamperfccto, estan libres de todac; las protensioncs y anticipaciones; son
simplcmentc H'CHC'rdos y han rccibido sus horizontcs de pcrspcetiva,
sus relieves y somhras de un Aqui y Ahora siempre posterior a aquel
en que so constituy6 ci proyccto.
Ya nos hcmos familiarizado con un caso tipico de la interpretacion
ou Vease el apartado 4, pag ..'58.
124
de ta!es motivos-porque en nuestro amllisis del proceso de elecci6n que
precede a una acci6n. Vimos que de ninguna mancra podia ocurrir
e) caso de que dos 0 mas posibilidades St' presentaran aJ actor dentro
de su corricntc de concicncia, entre las cuales tuviera que elegir. \'imos
ademas que lo que parecen scr posihilidadcs coexistcntcs son en realidad Actos succsivos de pasar a traves de diferentes proyeetos. Despm~
de echada Ia suerte, parece en verdad que huhieran coexisticlo esas
posibilidades entre las cuales la elecci6n fue librc, como si huhiera
cstado presentc una causa determinante del resultado. Vimos que esta
manera c:lc pensar llevaba a un nudo de pseudoproblemas pero no
proseguimos m<lS alla. Estamos ahora en sltuaci6n de explicar tambien
esc fenomeno. Todas esas posibilidades entre las cuales se haec una
eleccion, y todos esos fundamentos determinantes que pareccn haber
llevado a la seleccion de un cierto proyecto, se revelan a la mirada
retrospectiva como autenticos motivos-porque. No tuvieron existencia
como vivencias discretas mientras el yo vivia en ellos, es deeir, prefenomenicamente. Son solo interpretaciones realizadas por la mirada
retrospectiva cuando esta se dirige a ]as vivencias conscientes que preceden (en el tiempo pluscuamperfecto) al proyecto real Y puesto
que toda interpretacion en el tiempo pluscuamperfecto esta detcrminada por el Aqui y Ahora desde el cual se la hace, Ia elecci6n de crtales
vivencias pasadas deben considerarse como el autentico motivo-porque
del proyecto depende del cono de luz que el yo anoja sobre sus vjvencias anteriores al proyccto.
En un sector por completo diferente tropezamos con un problema
similar, cnando cstudiamos la cuestion de la elecci6n del problema y
Ia constituc:i6n de los csqucmas interpretativos pertinentes, que hcmos
explicado en c1 apartado 16. La correlaci6n en cuesti6n puedc comprcndcrse como un contexto motivacional. Si pregunto cual cs cl significado
a que apunta una de mis vivencias, mi prop6sito es colocarla dentro
del contexte total de mi experiencia. Por lo tanto, proyecto la estructura de un "para", y la elecci6n de los csquemas intcrprctativos esta
en si misma condicionada por el modo de atcnci6n que presto a mi
vivcncia recien completada, y con ello, al mismo ticmpo, al contexto
total de mi cxpcriencia. Una vez que ha ocnrrido la elecci6n del problema -que como vimos, cs un Acto libre del yo-, tomanc:lola como
punto de mira podemos preguntar por d ''porque" de Ia C'lecci6n particular, representando esc fundamento en el tiempo pluscuamperfecto.
En verdad, todo lo que hcmos dicho rcspccto de ]a relaci6n del motivopara con el autentico motivo-porquc mantiene su validez en un nivel
mas clevado para todo cl complejo de temas que implica la elecci6n
del problema y la eleccion del esquema interpretative. Quien tratc de
ordcnar una vivencia c<>ncrcta c:lcntro del contexto total de sn cxpC'riencia, orientara su proccclimicnto de acucrdo con un motivo-para de
interpretacion. Lo haec cligicndo de entre todos !os csqucmas intcrpretativos almacenados en su experiencia pasada, el unico que es per-
125
tine?te para la soluci6n de su problema. Pero Ia constitucion del
mobv?-para de la autointerpretaci6n, o sea, la fomwlaci6n del problem_a mtSm.o, oct.l!·re como. resultado ?e un autentico ·motivo-porque que
so~
podc~s
r.~pesntm
nos en cl tJempo pluscuamperfecto. Esta complicada s1tuacwn sc llama. "interes" en la vida cotidiana, y Vleber
a?op.ta ~.a
pa!~r
de senhdo laxo en su Sociologia. Por supuesto, el
ter~1m?
mter
e~
es ambiguo y abarca tanto los motives-para como los
autenhcos motlvos-porque. Quien prcgunte cuai es el significado a
que apunta u~a
de sus vivencias, se "interesani" en ella primero desde
~I pu~to
de VIsta de nn problema ya formulado. Este es un interespa~·
. }~0
~aml?.ien
se intersa~
en el problema mismo, y este es
un mte1es- porque . Sm embargo, este es un caso en que la conclusion
se pone antes que. !as p.remisas, ,Porque el problema que se da l)Or
sentado, Y la seleccwn rmsma de e1 como interesante o pertinente s~ol
pueden resultar de una interpretacion ex post facto.
'
.con esto cerramos nuestro estudio del contexte del significado del
motivo y ..de _Ia estructura de lo significative dentro de Ia conciencia
del. yo soH tan.?; Pasamos ahora a la esfera del significado social y de
Ja mterpretacwn del yo del otro.
III
FUNDAMENTOS DE UNA TEORlA
DE LA COl\1PRENSION INTERSUDJETIVA
19. La tesis general del yo del otro en la percepci6n natural
CuANPO proeedemos a nuestro cstudio del mundo social, abandonamos
cl metoda cstrietamcntc fcnomcnolOgieo.l Comenzaremos accptando
simplemcntc la cxistencia del mumlo social tal como se la acepta siemprc en la actitud del punta de vista natural, sea en la vida cotidiana
o en la observacic'>n sociol6giea. AI haecrlo as!, evitaremos toda tentativa de ocuparnos del problema dcsdc cl punta de vista de la fenomcnologia transecndcntal. Por lo tanto, dejaremos de lado todo un
conjunto de problemas cuya significaci6n y dificultad fue1·on sefialadas
por Husscrl en su Lrlgica. formal y transcendental, aunque el no trat6
cspceifieamcntc csos problcmas. 2 El problema del "significado" del
"ttl" solo puedc resoJversc rcalizando e] amlJiSiS que e) planteO en esa
obra. Sin embargo, ya se pucde afirmar dcsdc ahara con certeza que
el coneepto del mundo en general debe basarse en el coneepto de
"eacln uno" y por lo tanto tambien del "otro".:1 Max Scheler expres6
la misma idea en "Erkcnntnis und Arbeit":
La realidad del mundo de los contcmpor[meos y b comunidad se dan por seny esferas-clel-nosotros, ante todo respecto del conjunto de
tadas como esf-raclt~
la naturaleza, tanto viviente como inorganica . . . Ademas, la realidad del "ru" y
cle una comunidad se da por sentada antes que Ia realidad del "yo" en el sentido del
propio yo y de sus vivencias personales privadas.4
Dcbemos entonees dejar sin resolver los problemas notoriarnente
dificiles que rodcan a la constituci6n del t{I dentro de la subjctividad
1
Vease nuestra nota agregada al final del capitulo I, pag. 73, mas arriba.
En las Meditacio11es carte~i1s,
especialmente en Ia Meditadon V, Husser!
nos ha dado un profunda an{tlisis de Ia significaci6n general de estas cuestiones y
tambien ha fijndo d punto c~enial
a partir del cual deben resolverse.
'
' a Esto Sl' deduce del metodo con (llle Husser! trata el problema. Cf. Logik,
pag. 212.
.
. 4 Die Wissensjormen und die Gesellschaft (Leipzig, 1926), II, pags. 475 y
s1gweutes.
:!
129
128
de Ia experiencia privada. No vamos a preguntar, por lo tanto, como
se constituyc el tu en un yo, si el concepto de "ser humano" presupone un yo transcendental en el cual ya esta constituido el otro yo
transcendental, o en que medida cs posible el conocimiento intersubjetivo UJ:!.iversalmentc v:tlido. Por mas importantes que estas cuestiones
puedan ser para Ia cpistcmologia y, por lo tanto, para las ciencias5
sociales, podemos dcjarlas tranquilamente de lado en la presente obra.
Por lo tanto, el objeto que estudiaremos es el ser humano que
mira al mundo desde una actitud natural. Nacido en un mundo social,
se encuentra con sus congeneres y da por sentada la existencia d e estos
sin cuestionarla, asi como da por sentada Ia existencia de los objetos
naturales que encuentra. La esencia de su supuesto acerca de sus
congencres puede cxpresarse en esta breve formula: el tu ( o Ia otra
persona) cs consciente, y su corriente de conciencia es de l'aracter
temporal y muestra la misma forma basica que Ia mia. Pero esto, por
supuesto, tiene sus implicaciones. Significa que el tu solo conoce sus
vivencias por medio de Actos reflexivos de atencion. Y significa que
los Actos de atencion misma varian1n de caracter de un momento a
otro y sufriran cambios a medida que pasa el tiempo. En sintesis, significa que Ia otra persona tambien experimenta su propio envejecimiellto.
Por lo tanto, todo lo que dijimos en el capitulo II acerca de Ia
conciencia se aplican1 exactamente al tu. Puesto que el tu realiza
tambien Actos intencionales, confiere tambien significado. El tu selecciona tambien ciertos items de su corriente de conciencia y los interpreta ubicandolos dentro de algun contexto de significado. Representa
tambien como unidades compietas los Actos intencionales que ocurrieron paso a paso. Va colocando los contextos de significado en est.ratos, y construye su propio mundo de experiencias que, como el mio,
siempre lleva Ia marca del momenta particular desde el cual se lo
contempla. Por tiltimo, puesto que el tu interpreta sus vivencias, les
da significado, y ese significado es significado a que se apunta.
En el capitulo I hemos visto ya las dificultades que obstaculizan
6
Ia comprension del significado a que apunta el yo del otro. Encontrabamos, en efecto, que tal comprension nunca puede lograrse y que
el concepto del significado a que apunta Ia otra persona sigue s·;eado,
a lo sumo, un concepto limite. Nuestro analisis temporal ha aclaraclo
por primera vez la verdadera razon por la cual no podrla verificarse
nunca el postulado de Ia comprension del significado a que apunta la
otra persona. En efecto, el postulado significa que tengo que explicar
las vivencias de la otra persorw de la misma manem en que ella lo lwce.
Ahora bien, hemos visto que la autoexplicaci6n se realiza en una serie
de Actos extremadamente complejos de conciencia. Estos Actos intencionales se estructuran en estratos y son, a su vez, los objetos de Actos
5
6
[Este parrafo es una adaptaci6n.]
Veanse las pl1gs. 67 y sigs., y la Observaci6n, en las pags. 73 y sigs.
adicionales de atenci6n por parte del yo. Naturalmente estos ultimos
dependen del Aqui y Ahora. particular dentro del cual o~uren.
Por lo
tanto, el postulado d~ que puedo observar las vivencias de otra persona
· exactamente de Ia m1sma , ,mnera en que esa persona lo hace, es absurdo, P.ues presupone que JO misn~o
he vivenciado todos los estados
c.~nwtes
y los .Actos intencionales dentro de los cuales se ha constlm~o
e.sa e~pncia.
Pero esto solo podria suceder dentro de mi
prop10. VIVe?cmr y en mis yropios Actos de atencion a mi vivenciar. Y
1111as tendnan entonces que duplicar las del otro hasta
esas v;~ncms
sus mm1mos detalles, incluidas las impresinnes sus zonas circundantes
d e .pro~ensi6
y ~etncio,
los, Actos reflexivo;, las fantasias, etcetera.
P~ 10
a.un hay mas: yo tendn a que ser capaz de recordar todas las
VIVencms. del otro y, por lo tanto, de haber vivenciado esas vivencias
en e] m1sm0 Orden en que e] }o hizo; y finalmente d eberia haberle
otr~ad
. exac~mt
el mismo grado de atencion que el les acordo.
En smtes1s, m1 cornente de conciencia tendria que coincidir con Ia del
a d ecir que yo tendria que ser la otra persona.
otro, 1o cual ~quivale
Esto lo ha senalado Bergson en su obra Essai sur les donnees immediat,es d~ la COtlScien~.
El "sign.ifi?ado a que se apunta" es, por lo tanto,
t sencmlmente subjehvo y se lm11ta en principia a Ia autointerpretacion
d.c l.a persona que expenmenta la vivencia a interpretar. AI estar constJtmdo dentro de la corriente {mica de conciencia de cada individuo
.
'
es esencialmente inaccesible a todos los demds individuos.
. . Par~cei
que .estas, conclusiones llevaran a 1a negaci6n de Ia posib1hdad cte una sociOlogJa comprensiva y, mas aun, a negar que alguien
pueda Ileg.ar a comprender la experiencia de otra persona. Pero este
n? es de mnguna manera el ?aso. ~o
estamos afirmando que las vivencJa.s de otro pe~manzcx
maccesJ?les en principia para mi ni que
c~w:an
para mx de s1gnifxcado. Mas bien, Ia cuestion reside en que el
s1gm~Icado
que doy a las vivencias de otro no puede ser exactamente
cl n11Smo que el significado que Ies da el otro cuando procede a interpretarlas.
Para acl~r
Ia distincion entre los dos tipos de significado implic~do,
es dec1r, entre la autoexplicaci6n y Ia interpretacion de la expenencia de Ia otra persona, pidamos ayuda a una conocida distincion
de Husserl:
Por a.ctos ~mnaet
diri¥idos o, para expresarlo de un modo mas geneintencwnales inmanentemente relacionadas, entendemos aquellos
ral, por vwe~cs
actos que estan esencialmente constituidos d e modo que sus objetos intencionales,
: Cf. tamb_ien Husserl, Ideen, pag. 167 [T.I., pag. 241]: "Un examen mas
detento mostrana ademas que dos corrientes de vivencias ( esferas de conciencia
p ara os.y?es. puros) no pueden concebirse como dotadas de un contenido esencial
~ue
sea td en t!camen~
el mismo; ademas . . . ninguna vivencia plenamente-determi.ada de algme~
podna n:~ca
p,ertenecer a otro; solo las vivencias que tengan idenespec1hcacwn pneden ser comunes a ambos (aunque no comnticamente Ia ~sma
de que sean individualmente identicas), pero nunca dos vivencias
nes en el ~ e n~do
que por anad1dura tengan absolutamente el mismo 'ambito'."
131
130
cuando existen, perte11ecen a la. misuw corric11tc de vi\'cnci::ls qm• l'llos rnismos .. .
Las vivencias intencionales para las cuales esto no \·ale son las lm l·ccurlelll cllr elll£'
dirigidas, como por ejemplo tmlos los ac.:tos di rigidos. . . haci;t las , ·in'"'·ia-; int" ai a s .~
cionales de otros yoes c.:on sus c.;o rri cntes d e vi venc.:
No haec £alta dcdr que no sc'>lo son transccmkntcs Ius ados intcncionales dirigidos a Ia corricnte de concicncia de otr::: persona, sino que
entran en la misma clasc mis vivcncias del cucrpo de otra persona, de
mi propio cuerpo o de mi mismo como una unit~ad
psicofisica. Nos
enfrentamos as! imncdiatamcntc con b cucsti1'n1 del car•'tc:tcr cspcc.:ifico
de esa subclase de Actos transccndcntes <lll!' sc dirigcn hacia las vivendas de otra p ersona. Poclriamos dccir <]LH' "pl'rcihimos" las vivencias
del otro siemprc que no sobr c
nt c nclamo~
qu e las intnimos dircc:ramente
en sentido estricto, sino qu e signifiquemos m<\.s hil'n fJUl' las aprehendemos con Ia misma intencil1n perceptual ( amclwuliches Vermeinen)
con que captamos una cosa o h ccho presente a nosotros. Es este el
r~
"perccpcion" para significar
sentido en que Husserl utiliz<c Ia palb
"tamar nota de": "cl oyeute toma nota de que el hr,blante expresa
cic:rtas vivendas suyas y, en esc sentido, pucde decirse que las nota,
pero ei mismo no vivc esas vivencias - su pcrccpci(m es 'extcrna' mas
bien que 'interna' ". 9 La clase de pcrcepcion que es de caracter signitivo 10 no deberia confunclirse con aquella en .la cual. un objcto nos
aparece directamente. Solo aprehenc.lo las vivendas de otro mediante
Ia representacit)n signitivo-simbolica, y consiclcro su cuerpo o cualquic-r
artefacto cultural que el haya proclucido como un "campo de exprcsion" 11 de csas vivencias.
Expliquemos un poco mas cse concepto de aprehension signitiva
del conocimiento subjetivo de otro. Todo el rcpositorio de mi cxperi.cncia ( E1'fahnmgsvorrat) de otro, clesc.le una actitud natural, consistc
en mis propias vivcncias ( Erlebllisse ) de su cucrpo, de su conducta, del
curso de sus acciones y de los artcfactos que ha procluciclo. Por cl
momenta habl emos simplcmcnte de Ia interpretacion del curso de accinn
de Ia otra persona, sin mayores prccisioncs . .Mis vivcndas de los actos de
otros consisten en mis percepciones de su cuerpo en movimiento. Sin
embargo, puesto que yo interprcto siempre esas perccpciones como
el "cucrpo de otro", las estoy intcrprctanc.lo sicmpre como algo que
ti ene una referenda impHcita a Ia "con<.:iencia de otro". As!, los movimientos corporales sc percibcn no solo como hcchos Hsic·os sino tambien como un signo cle que Ia otra persona tiene ciertas vivencias qu e
expresa por media de esos movimientos. Mi mirada intencional se
dirige a traves de mis pcrcepciones de sus movirnientos co rpora les
basta llegar a sus vivcndas que estan por detn'ts de cllos .y son si"nib
f icadas por ellos. La relacion signitiva resulta esencial para csk n,odo
de aprehension de las vivencias de otro. Por supuesto, el mismo pucck
estar consdente de csas vivcncias, seleccionarlas y darles el significado
al que el apunta. Sus movimientos corporales observados SC' transforman entonces para mi no solo en un signo de sus vivencias como tales,
sino de aqucllas a las cuales el ad judica un significado al que aptmta.
Mas adelante estudiarcmos en detalle como se rea!iza una interpretacion de csta clase. Baste decir aqui que Ia experiencia signitiva ( E•'fahrung) del mundo, como tocla otra experieneia en el Aqul y Aho;·'l, es ta
organizada en forma cohercnte y, por Io tanto, se halla "disponiblc"Y
Aqui podria objetarse que el concepto de vivencia excluye por
definicion todo lo que no sea mi propia vivencia, puesto que el termino mismo "vivencia" es equivalente a "objeto de conocimiento inmanente". Una aprehension transcendente de Ia vivencia de otro quedaria
eliminacla entonces como absurcla. En efecto, prosigue e1 argumento,
solo aprchendo transcendentalmente las indicaciones de la vivenda de
otro; lucgo de aprehcnderlas, infiero de elias Ia existencia y caracter
de las vivencias de las cuales son indicaciones. Contra este punta d e
vista deb emos sostencr enfaticamente que Ia aprehensi6n signitiva d el
cuerpo de otro como campo expresivo no implica inferencia o juicio
en el sentido habitual. Lo que esta implicado es mas bien un cierto
Acto intendonal que utiliza un codigo ya estableddo de interpretacion
que nos dirige, a traves del movimiento corporal, basta las vivencias
subyacentes. 1a
En el mundo cotidiano, en el cual tanto yo como tu aparcccmos
no como sujetos transccxlcntales sino psicofisicos, corresponcle a cacb
corriente de vivendas del yo una corriente de vivencias del tu. Esta
ultima se refierc, con scguridad, a mi propia corricnte de vivencia, tal
como el cucrpo de Ia otra persona sc rcfiere al mio. Durante cste
proceso, se mantiene vigcntc Ia p eculiar referenda de mi propio yo al
yo del otro, en el sentido de que mi corrientc de vivencias es para
ti Ia de otra persona, tal como mi cuerpo es para ti el cuerpo de otro. ~
1
Cf. apartado 15.
~ Cf. Husser!, Meditations cartesiennes, pag. 91: "Ei organismo de otra P~'­
sona solo demu estra permanen temen te que es un organi~m
viviente mediante s11 colld,uc.:ta cambiante pero siempre coherente. Y lo hac.:e de Ia sig•tiente man era: d )ado
f1sico de Ia conducta es el indice del l r~do
psiquico_ Sobre t•sta 'conducta' ljue aparece en nuestra experiencia y se verifica y confirmn a si rnisma en Ia sucesil)n ordc·nad~
cl ~ sus fases_. . . en esta acc.:esibilidud indirec.:ta pero genuina de In qtw no · ·~
e n SJ m1smo acc.;esJble, se funda para nosotros Ia existenc.;ia del otro." [Cf. Ia tradueci6n de Cairns (de la edidun a.l emana), Cartesian i'Jleditations, pag. 114.)
14 Cf. tambien Husserl, Logik, pag. 210.
12
1
s Ideen, pag. 68 [T.l., pag. 12-!] .
Logische Untersuchungen, II, l, :34.
r"El termino 'significaci{m' (sigllificat ion) cs lo mismo que 'significado'
(mea11i11g) p ara Jiusserl. Simiiarmente, c\ste habla a m enurlo de aetas significati ws
u
lll
o signitir.:os, en Iugar de ac.:tos de intenc:ifln significative!, o d e ~ ignfc
a do,
ete<'·t<.· ra .
Signitivo es tambien ndecua.do porque expresn lo contrario de intuitivo. Un sinonirr1n
d,• signilir.:o PS simbtilico" (Farber, Fo1111dation of l'heno111errology, p[tg. 402, n.) .1
11 [Cf. m:ts arriba, apartado 3 .]
132
20. La corriente de la conciencia de otro como simultanea con la mia
Si deseo observar una de mis propias vivencias, debo realizar un Acto
reflexivo de atenci6n. Pero en este caso lo que contemplo es una
experiencia pasada, no una experiencia que ocurra en la ac~lid·
Puesto que esto sigue valiendo para todos mis Aetas de atencwn dmgidos hacia mis propias vivencias, se que vale tambien para la otra
a r
persona. Tu estas en la misma posicion 9-ue yo: solo puedes obs~rv
tu pasado, vivencias ya vividas. Ahara b1en, cuando tengo una VIvencia de ti, esta es todavia mi propia vivencia. 15 Sin embargo, aunque
esta vivencia es t'micamente mia, tiene tambien, como un objeto intenteniencional captado significtivamente, una vivencia de ti q_ue t~ esta~
do en este mismo momenta. Para observar una vtvencJa mm, debo
atender a ella reflexivamente. Sin embargo, no necesito de ningt'm
modo atender reflexivamente a mi vivencia de ti, para observar tu
vivencia. Por ei contrario, limitandome a "mirar" puedo captar inclu,so
aquellas vivencias tuyas que tu no has observado todavia y que son aun
para ti prefenomenicas e indiferenciadas. Esto significa que mientras
de p~sad
y
yo solo puedo observar mis propias vivencias despu~
transcurridas, puedo observar las tuyas ;uando estan efechvame?te
ocurriendo. Ellci implica, a su vez, que tu y yo somas, en un senhdo
especifico, "simultaneos", que "coexistimos", que nuestras :espectivas
corrientes de conciencia se intersectan. ;Estas son con segundad meras
imagenes y rcsultan inadecuadas puesto que son espaciales. Sin emespabargo, es coshtmbre profundamente arraigada recurri: a im~gens
ciales en este punta. Nos interesa en este caso el smcromsmo de dos
corrientes de conciencia, la mfa y la tuya. AI tratar de comprender
este sincronismo, es dificil que podamos ignorar el hecho de que cuando
tu y yo estamos en actitud natural, nos percibimos a nosotros mismos
y uno a otro como unidades psicofisicas.
Este sincro:p.ismo o "simultaneidad" se entiende aqui en el sentido
de Bergson:
Llamo simult{meas a dos corrientes que desde el punta de vista de mi conciencia son indiferentemente una o dos. Mi conciencia percibe esas corrientes como
una sola cuando accede a acmdades un acto indiviso de atenci6n; en cambio, las
distingue cuando prefiere dividir su atenci6n entre elias. Aclemas, puede hacer de
elias una, distinguiendolas sin embargo una de otra, si decide dividir su atenci6n,
aunque no dividiendolas en dos entidades separadas. 1 6
Veo entonces mi propia corriente de conciencia y la tuya en un
solo Acto intencional que abraza a ambas. La simultaneidad implicada
15 [0, literalmente, "todas mis vivencias de las vivencias del yo del otro s?n
at'm mis propias vivencias" ("nun sind auch meine Erlebnisse von Fremden ErlebmsSt'll noch immer je-meinige Erlebnisse" ) .]
1n
Duree et simultaneite: a propos de la theorie d'Einstein, 2" ed. (Paris,
1923), pag. es.
133
en este caso no es la d el tiempo fisico, que cs cuantificable, divisible
"simultaneidrid" es mas bien una
y espacial. Para nosotros cl t ~rmino
expresi6n del supuesto basico y necesario del que part~,
que es cl
que tu corriente de conciencia ticnc una cstr~
~ura
a_nlo~
a la m1~.
Dura en un sentido en que no dura una cosa fisica: VJVencia su prop10
envejecimiento, y cs ta vivencia cs determinante de todas las otras que
tiene. Micntras la duraci6n de los objetos Hsi~o
no cs en ~bsolut
duree sino cxactamcntc lo contrario, pues pers1stc en un pcnodo de
tiemp~
objetivo,17 tt't y yo, en cambio, tenemos una autentica d~r e
que se vivencia a si misma, que es conti~u,
mtiltiple e ire~mbl.
No s6lo cada uno de nosotros vivencia subjetivamente su propm duree
como una unidad absoluta en el sentido bergsoniano, sino que la
dude d e cada uno de nosotros es dada al otro como una realidad absoluta. Lo que queremos decir, entonces, con la palabra simultaneidad
de dos duraciones o c01·rientes de conciencia. es simplemente esto: el
fen6meno de envefecer juntos. Cualquier otro criteria de simultaneidad presupone la transformaci6n de ambas duraciones en un comen u~n
plejo espacio-temporal y la transformaci6n de la duree r~al
tiempo meramente const-ruido. Esto es . lo que B~rgon
qm~re
?ecr;
al refcrirse al tiempo que no es vivencmdo por tl 111 por m1, 111 ror
nadie.ls Pero en realidad tt't y yo podemos experimcntar subjetiv_l:lmente y vivenciar cada uno su propia y respectiva duraci6n, cada
uno la duraci6n del otro y la de todos. 19
Puedo decir entonces sin vacilar que el tu es esa concicncia cuyos
Actos intcncionales puedo ver mierttras ocurren como distintos de !?s
mios propios y, sin embargo, simultaneos con ellos. Puedo tambwn
decir que me es posible cobr~
co~iena
de v~ncias
d.el tu q~e
este
nunca llega a notar: sus VIvencias prefenome111cas. S1 por e1ernplo
alguien esta hablc'tndomc, estoy consciente no. s6lo de cus l?alabras sino
tambien de su voz. Las interprcto, con segundad, de la m1sma manera
en que siempre interpreto mis propias vivcncias. Pero mi mirada sc
dirige directamente, a traves de cstos sfntomas extcriores, al hombre
interno de la persona que esta habl{mdomc. Cualquiera sea el .co~­
texto de significado que enfoco cuando estoy vivenciando estas mdicaciones extcriores, esc contexto adquiere su validez de un contexto
de significado correspondientc que csta en la mente d e la otra persona.
Este ultimo contexto debe ser el mismo d entro del cual las actuales
vivencias del otro se van construyendo paso a paso.:!o
?e
17 [ " . . . ein Beharren im Ablauf der objektiven Zeit." Estas palabras hacen
," B_l83:
"EI .scher;w ~e
recordar un pasaje de Kant. Cf. la Crftica de ln ra76n 1J~t,rn
Ia substancia es la permanencia de Io real en el tJempo ( clie BeharrlJchkert des
Realen in der Zeit").]
18 Bergson, op. cit., pag. 88 y 11assim.
.
19 Cf. Husserl, Meditafior.s cartesiennes, pa~.
97: "Desde el punto de vrsta
fenomenol6rtico, Ia oh·a persona es nn a modificaci6n de 'mi' yo."
· !!O H;~s
er l llega a Ia misma condusi un desde un punto de pa:tida ~? t eramP
nte ·
distinto: "Ella (Ia experiencia de Ja otra persona) establece una ~onexw
.ent.re la
experiencia viviente no interrumpida ni trahacla que el yu concreto bene de sr mtsmo,
135
134
Lo que acabamos de describir es la comprenswn, en el momenta
mismo en que ocurrc, de los Actos intencionales d e la otra persona
que proceden paso a paso y que dan por rcsultado slntesis de un orden
superior. Ahora bien, esto es, prccisamcntc lo que ·web er quiere decir
al habl:u de comprcnsi6n obscrvacional por oposici6n a la motivacional. Pero lo esencial en lo que respecta a la simultaneidad implicada
aqui no cs la coexistencia corporal. No se trata d e que yo solo pueda
comprcnder observacionalmente a aquellos que vivencio directamente.
En absoluto. Puedo ubicar imaginativamcnte las mentes d ~ personas
de epocas preteritas en una casi simultancidad con la mla, comprendiendolas observacionalmentc a traves de sus escritos, su m{Isica, su
arte. Tenemos aun que referirnos a las diferentcs formas que asume
es ta compi:ensi6n en las diferentes esferas del mundo social.
Sin embargo, la simultaneidad de nuestras d os corrientes d e conciencia no significa que a cada uno de nosotros se le d en las mismas
exp eriencias. Mi vivencia de ti, asi como el ambiente que te adscribo,
llevan la marca de mi propio Aqui y Ahora subjetivo y no la marca
del tuyo. Tambien yo tc adscribo un ambiente que ya ha sido interpretado d esde mi punto de vista subjetivo. Presupongo entonces que
en cualquier momento dado ambos nos estamos refiriendo a los mismos
objetos, que trascienden la exp eriencia subjetiva de cada uno de nosotros.21 Esto ocurre asi por lo menos en el mundo d e la actitud natural,
el mundo de la vida cotidiana en el cual uno tiene exp criencia directa
de sus congeneres, el mundo en el cual supongo que tu estas viendo la
misma mesa que yo veo. Veremos tambien, en un punto posterior, las
es decir, su esfera primordial, y la esfera a jena que aparece apresentada dentro d e
esta ultima . Esa experiencia establece tal vinculacion mediante una sl ntesis que identifica el cuerpo animado primordialmente dado de la otra p ersona con su cuerpo tal
como es aprcscntado bajo otro modo de. aparici6n. D e ahi se extiende a una sh1tesis
de Ia misma 1\'aturaleza, dada y verificada a Ia vez primordialmente (con originalidad
sensoria p ma) y en el modo de Ia apresentaci6n. Asi se instituye definitivamente
por primera vez la eoexistenda de mi 'yo' ( y tambien mi yo concreto en gent!ral) y
el ' yo' de la otra persona, Ia coexistencia de mi vida intencional y de Ia suya, d e mis
'realicbdvs' y las suyas; en una p alabra, lo que tenemos aqui es Ia creaci6n de una
forma temporal eor11un ( i\-leditations eartesiennes, §55, pag. 108). [Vease tam bien
T.I., Cairns, p~1g.
128. Cf. Ia proxima nota para una explicaci6n de lo que Husserl
quiere decir von "una sintesis d e Ia misma Naturaleza".]
2 1 Husser! llega a conclusiones similares. Formula el concepto de " Naturaleza
intersnbjetiva" correspo ndien te al concepto ordinaria d e ambiente, y traza Ia profunda disti nd6n enh·e apercepci6n en el modo d el "hie" y d el "illic" . "Este ( el
cuerpo del otro tal como sc me aparPce) apresenta, ante todo, Ia acthddad de Ia
otra p ersom, controlando su cuerpo ( illie) tal como este se me aparece. P ero t am bien, c'omo resultado de esto, apresenta su a cci6n por medio de ese cuerpo sobre Ia
Naturaleza qne ei percibe. Esta Naturaieza es Ia misma .Naturaleza a Ia que ese
cuerpo (i/lic ) pertenece, mi ]Jropia Naturaleza primordial. Es Ia misma .Naturaleza
pero se me da en el modo de 'Si yo estuviera alii mirando a traves de sus
<>jus'. . . . Ademas, el conjunto de mi Naturaleza es el mismo que el del otro. Se
'(_·onstituye en mi esfera primordial como 1.ma unidad identka de mis m{Jltipl<es mo<los d e presentaci6n, identica en todas sus orientaciones cambiantes d esd e el pnnto
d e vista d e mi cuerpo, que es el pnnto cero, d absoluto aqul (hie )" (Meditations
cartesiennes, pag. 104). [ Cf. tambien T.I., Cairns, pag. 123.]
modificaciones que este supuesto sufre en las diferentes regiones del
mundo social, es decir, cl mundo de los contemporaneos; el de los predccesores y el de los sucesores. 22
En lo que sigue buscaremos confinnaci6n de esta tesis general del
otro yo en los problemas concrctos de la comprensi6n de la otra gente.
Sin embargo, aun en esta etapa temprana podemos extraer unas pocas
conclusioncs fundamcntales.
La autoexplicaci6n de mis propias vivencias ocurre dentro de la
pauta de mi experiencia. Esta pauta total esta constituida por contextos de significado desarrollados a partir de mis vivencias anteriores.
En todos estos contextos de significado estan presentes para mi todas
mis vivencias pasadas, por lo menos en forma potencial. Se encuentran, en cierta medida, a mi disposici6n, sea que las vea una vez mas
en el reconocimiento o la reproducci6n, o sea que, desde el punto d e
vista del contexto de significado ya constituido, pueda observar potencialmente las vivencias que elias han constituido. Ademas, puedo repetir mis vivencias en la reproducci6n libre ( por lo mcnos en la medida
en que se han originado en actividades cspontaneas) .23 Decimos "en
la reproducci6n libre" porqu c puedo pasar por alto cualquier fase y
dirigir mi atenci6n a cuales<1uicra otras que previamente no observe.
Sin embargo, el continuum que es mi corriente total de vivencias permanecc en principia abierto en su abundancia, en todos los momentos,
a mi autoexplicaci6n.
No obstante, toda tu corriente d e vivencias no esta abierta para
mi. Sin duda, hi corriente de vivcncias es tambien un continuum
pcro s6lo pucdo p ercibir segmentos inconexos de ella. Ya hemos h echo
csta observaci6n. Si yo pudiera estar conscicnte de toda su experiencia, tt1 y yo seriamos la misma persona. Pero debemos ir mas alla. Tu
y yo diferimos uno de otro no meramente con respecto a la cantidad
de vivencias del otro que pocl cmos ohservar, sino tambien en esto:
cuando yo pcrcibc un scgmento d e tus vivencias, ordeno lo que veo
clentro de mi propio contcxto de significado. Pero entretanto tu lo has
ordcnado en cl tuyo. Asl, yo cstoy sicmprc interpretando tus vivencias
desde mi propio punto ck vista. Aunque tuviera un conocimiento ideal
de toclos tus contextos de significado en un momento dado, y fuera
por lo tanto capaz d e ordenar todo el repositorio de tu experiencia, no
podria sin embargo dcterminar si tus contextos particulares de significado, en los cualcs yo ordene tus vivencias, son los mismos que
estabas utilizando. Esto ocurre porque tu manera de atender a tus
vivcncias scria distinta de mi manera de atender a elias. No obstante,
si yo ohscrvo toclo mi repositorio de reconocimiento de tus vivencias y
pregunto por la estructura de ese conocimiento, resulta clara una cosa:
tu
todo lo que se acerca de tu vida consciente se basa realmente en mi
:!2
23
actuales.
Vease el cap. IV, apartados 33-41.
Por ra:wnes d e simplicidad d ejamos aqui de lado las vivencias esencialmente
136
conocimiento de mis propias vivencias. Mis vivencias de ti estan constituidas en simultaneidad o casi simultaneidad con tus vivcncias, con
las cuales se hallan intcncionalmente vinculadas. Solo debido a esto
ocnrr<.' que, cuando miro bacia atras, soy capaz de sincronizar mis vivencias pasadas de ti con tus vivencias pasadas.
Cabrla objetar que la corricnte de concicncia de otra persona podria
a{m construirsc, sin contradiccioncs, como algo tan sincronizado con
ln mfa que se corresponclicran momcnto a momcnto. AclcmAs, scria
posiblc construir un moclelo ideal en cl cual , en cacla momcnto, cl yo
tcnga viv<'ncia del otro yo y vaya por cllo cxpcrimentando simultaneanwntC' las vivcncias del otro. En otras palabras, yo p'odria no pcrdcr
de vista tus vivcncias en su continuidad a lo largo de toda tu vida. Si,
pcro solo en su continuidad, no en su completud. En efecto, lo que
llamo la scrie dC' tus vivencias es meramente un posible contexto d e
significado que he construido a partir de alguna de tus vivencias. Nunca logro captar Ia totalidad de tus vivencias, que en este mismo momenta se va transformando en un momento presente {mico para ti. Y,
por supuesto, lo que vale respecto de la serie vale respceto del momenta {mico: Ia aprehensi6n no logra captar Ia plenitud, ni aun en
Ia simultaneidad. En sfntesis, puede deeirse que mi propia eorriente
de conciencia sc me da continuamcnte y en toda su plenitud, pero
que la tuya se me da en scgmcntos discontinuos, nunca en su plenitud,
y solo en ''perspectivas interpretativas".
Pero esto tambiEm significa que nuestro conocimiento de la conci~na
de otra gente esta siempre, en principia, cxpuesto a la duda,
nuentras nuestro conocimicnto de nucstra propia concicncia, basado
como esta en Actos inmanentcs, es siempre, en principia, indudable.:?4
.
Las c?nsideraciones ~ue
acabamos de formular resultarin de gran
Importancm para la teona de la acci6n del otro yo, que nos ocupara
C'll forma predomin~t
?n las pAginas que sigucn. Es en principio
dudoso q:w tus expe1:1encms, tal como yo las aprehenclo, sean captadas
r:or su muada rcflex1va, que surjan de tus Actos espontaneos y constiuy~n
rcalmentc, po.r I~ tanto, "conductas" en el sentido que hemos:
defmido, y, por cons1gmcnte, que scan realmente acci6n, puesto que
esta u!~ima
cs conducta orientada a un fin. Y asf, en cl concepto de
I~ aecwn del otro yo, tropczamos con un profunda problema te6rico.
El p~stula.do
mismo de la comprension del significado a que apuntan
las v1vencms de la otra persona, se vuelve imposiblc de satisfacer. No
solo eso, sino que resulta en principia dudoso si la otra persona aticnde
a aquellas de sus vivencias que yo aprehendo y les confiere significado.
137
21. Las ambigiiedades en la noci6n ordinaria de comprensi6n
de la otra persona
Antes de seguir adclante, scria bucno observar que existcn ambiguedades en Ia noci6n ordinaria de Ia comprensi6n de otra persona. A
veces lo que se quiere significar son los Ados intencionales dirigidos
Iuwia el otro yo; en otras palahras, mis vivcncias de ti. En otras ocasiones, lo que esta en cuestil'm son tus vivcncias. Luego, los ordenamientos de todas esas vivencias en contC'xtos d l' significado ( la comprensi6n del significado a que sc apunta ck \\'eber) se llama a veces
"comprensi6n del otro yo", como ocurre con la clasificaci6n de la conducta de los otros en contcxtos motivacionales. EJ n{Imero de ambigi.iedades vinculaclo con la nocion de "comprensi6n de otra persona"
resulta aun mayor cuando agregamos al problema la eomprensi6n de
los signos que esa persona utiliza. Por otro lado, lo comprendido es el
signo mismo, luego tambien lo que la otra persona quiere significar
al utilizarlo, y, finalmente, el significado del hecho de que ella utilice
cl signa aquf, ahora, y en este contexto particular.
Para deslindar estos diferentes niveles de significado del termino,
demos primero una definicion generica de este. Dedamos que comprender ( Verstehen) como tal es correlativo de significar, pues toda
comprensi6n se dirige bacia lo que tiene significado (auf ein Sinnhaftes)
y solo algo comprendido es significativo ( sinnvoll). En el capitulo II
vimos las implicaciones que tiene para la esfera del yo solitario este
concepto de lo que posee significado (des Sinnhaften). En este sentido, todos los Actos intencionales que son interpretaciones de las propias vivencias de alguien, se llamarfan Actos de comprensi6n ( verstehende Akte). Deberiamos designar tambien como "eomprensi6n"
todos los estratos inferiores de captaci6n de significado en los cuales
se hasa tal autoexplieaci6n.
Por lo tanto, el hombre en actitud natural comprende el munclo
interprctando sus propias vivencias de el, se trate de vivericias de cosas
inanimadas, de animales o de sus congeneres humanos. Y asi, nuestro
concepto inicial de la comprensi6n del yo del otro es simplemente
el concepto: "nuestra explicaci6n de nuestras vivencias de nuestros congeneres humanos como tales". El hecho de que el tu que me enfrenta
sea un congenere y no una sombra proyeetada en una pantalla cinematografica -en otras palabras, que tenga duraci6n y conciencia-, es
algo que descubro explicando mis propias vivencias de el.
Ademas, el hombre en aetitud natural percibe cambios en ese
objeto externo que le es conocido como el cuerpo de otro. Interpreta
estos cambios tal como interpreta los cambios que ocurren en los objetos
inanimados, es decir, mediante ]a interpretacion de sus propias vivencias de los bechos y procesos en cuesti6n. Tampoeo esta segnnda parte
va mas alia de la adjudicaci6n de significado dentro de la esfera de la
conciencia solitaria.
139
138
.T~
ascendr
esta esfera s?Io se haec posible cuando los procesos
perc1bido~
le~gan
a scr cons1derados como vivencias que pcrtenecen
a Ia concwncm de ?tro que, de acucrdo con la tcsis general del yo del
otro, muesh·a la m1sma cstructura que Ia mf.a. Los movimicntos corporales ?ei. otro. que yo percibo scrim entonces captados no mcramente
como mt VIvcncia de csos movimientos dentro de mi corrientc de concicncia. Mas bien, se entcnclcnl. que simulbineamcnte con mi vivcncia
de ti, existe. tu :vivencia que te pcrtcncce y forma parte d e su corricnte de conciCncm. Entretanto, la naturaleza cspedfica de tu vivcncia
me es por completo d csconocida, cs decir no conozco los contcxtos de
sign~cado
que tu utili,zas par~
clasificar 'esas vivcncias tuyas, sien~pr,
naturalmcnte, que estes consciCnte de los movimientos de tu cuerpo.
Sin embargo, puedo conocer el contexte de significado dentro cld
cual c~asio
mis propias vivencias de ti. Ya hemos vista que este no
cs el signifiCado a que apuntas en cl vetdadero scntido del termino. Lo
que puede captarse solo es siempre un "valor aproximado" del concepto
limite: "el significado al que otro apunta".
, Ko obstante, hablar de contexto de significado dentro del cual el
t~1
ordcna .su~
vivencias es tambien muy vago. La cuestion misma de
st un mov.1~ent
corporal se propane un fin o constituye meramcnte
una rcac.cwn, es una cuestion que solo puede contestarse en funcion
d.cl propw contexte de significado de la otra persona. Y luego, si con1
las demas preguntas que pueden formularse acerca de los
siccramos
:squemas. de exp~rica
de Ia otr~
persona, por ejemplo, acerca de
sus con.~exts
motlvaci?nales, es pos1ble obtener una buena idea de la
~ompeJld
de Ia teona de Ia comprension del yo del otro. Es de gran
1mp01 tm:cm pcnetrar en Ia estructura de esta comprension en bastantc
profundtdad como para mostrar que solo podemos interpretar vivencias
que pertenecen a los dcmas en funcion de nuestras propias vivencias de ellos.
, .~n
el examen que precede hemos limitado exclusivamente nuestro
otras person~
est<'tn corporal mente presena?ahsts a los casas en q~e.
t~s
a nosotros en el domm10 de la reahdad social directamente vivenCJ~da.
AI hacerlo as!,. procedim?; como si la comprension del yo del
otw se basara en la mterpretacwn de los movimientos de su cuerpo.
No. ?bst~ne:
un poco de reflexi6n. muestra que esta clase de interpretaciOn solo suve para una de las multiples regiones del mundo social· en
efecto, aun ubicado en el punta de vista natural un hombre vie~ca
a su~
vecinos aunque estos ultimos no esten en absoluto presentes en el
s~ntldo
corporal. Tiene conocimiento no solo de sus consoeiados 25
d~r e
ctamen
experienciados, sino tambien de sus contemporaneos mas
d1stantes. Posee, por afiadidura, informacion emp1rica acerca de sus
[Schi~z
utilizaba el vocablo ingles "consociates" ( consociados) (entre
11a;a ~les1gnar
a aqu~los
CJIII' vivcnciamos directamente. Lo usaremos en estc
sentido te~mco
pa~·
tr~dnc1
las referencias a Ia gente de nuestro Umu;elt (dominio
de Ia reahdad soc1al duectamente vivenciada) .]
25
~tro)
. predecesores histori.cos. Se cneucntra rodcado por objctos que lc dit,cn
abiertamcntc que hwron producidos por otras personas; estos no son
sc'>lo objetos rnatcrialcs sino toda clasc de sistemas de signos lingi.ilsticos
y de otro tipo, <:'11 sintcsis, artefactos en c1 · scntido m{ts amplio. Los
intcrpreta, ante todo, ordcn{mdolos clcntro de sus propios contcxtos de
expcricncia. Sin embargo, pucdc fonnular en cualquicr momenta preguntas accrca de las vivencias y contcxtos de significado de sus crcadores, cs dcc.:ir, accrca de por que fucron construidos.
Dchcmos analizar ahora cuicladosamcnte toclos estos complejos
proccsos. Sin embargo, s6ln lo harcmos en la mcdida requcrida por
nuestro tcmu, cs tlccir, ''la compt'cnsi('m de la otra persona dentro dc:l
mundo social''. Para cstt' propt'>sito dcbemos eomcnzar con cl nivcl
m{ts bajo y clarific:ar aqucllos Aetas de autoexplicacion que cst{m prescntcs r clisponihlcs para ci uso en Ia intcrprctaci('m de Ia conducta
de las dem{ts personas. En bien de Ia ~implcda
, snpongamos que Ia
otra persona cst{t prescnte corporalmcntc. Sclcccionaremos nucstros
cjcmplos de di\'crsas rcgioncs de Ia condncta humana, analizando primcro una acci6n sin intenci{m comunicativa y lucgo una cuyo significado sc manificsta mediante signos.
Como cjemplo de Ia "eomprcnsion de un acto humano" sin ninguna
intenci r'm comunicativa, obscrvamos Ia actividad de un lciiador.
Comprendcr que se cst{t cortamlo madera puedc significar:
l. que cstamos pcrcihicndo st'ilo el '11Ccho cxtcrno", el haeha que
corta cl arbol y luego Ia madera que sc fracciona en trozos. Si cso cs
todo Io que vcmos, dificilnwntc nos oeupcmos de lo que cst<l ocurricndo
~n
Ia mente de otra persona. En rcaliclacl, casi no cs ncccsario que
mtrocluzcamos en absolute a Ia otra persona, pucs cl corte de madera
cs corte de madera, sea que lo haga un hombre, una m{tquina o aun
una fncrza natural. Por supucsto, cl significado es conferido por c1
nbscrvaclor al hccho obscrvado, en el scnticlo cle que {:stc lo eomprencle
como "corte cle madera". En otras pabbras, lo inscrta dentro de su
propio contexte de cxpcricncia. Sin embargo, csta "eomprensi6n" es
meramcntc Ia explicacion de sus propias vivcncias, que hemos examinado en cl capitulo TI. El obscrvador pcrcibc cl lwcho y ordcna sus
perccpcioncs en sintcsis po]itt'· ticas, sobrc las cnaks mira luc'go rctrospectivamcntc con nna ojcacla monot{·tica, y ordena csas sintcsis d cntro
d el contexto total de su cxpcricncia, d(mdoles al mismo ticmpo un
nomhrc. ;\o ohstantc, d obscrYador no pcrcibe a{m en nuestro caso
al cortador de madera, sino sc'ilo cl ll('t:ho de que estan cortando mad(Ht!, y "comprl'mk'' Ia secucncia p<'rcihicla de hcchos como "corte de
madera". Es cst·ncial ohscrvar que aun c:sta intcrprctaci6n del hceho
esl{l dctenninada por cl contcxto total clc conocimicnto disponiblc para
(•) ohscrvador l'll cl 1l1011lC11tO de Ja ohsl'r\'aCi(·Jl1. Quicn no scpa como
sc manufactura cl papd, no c:star:t ( ' 11 condiciones tll' clasifiear ]os pron·sns con1ponvntcs pnrque carecc cl!-1 esquema inkrpretativo rcqucrido. ;\ i podr<'t formular d juieio: 'Ts ll' cs lll1 Iugar donde se manu-
i40
factura papel". Y esto mantiene su validez, segun hemos establecido,
para todos los ordenamientos de vivcncias dentro del contexto de
conodmiento.
Pero Ia comprensi6n de que se corta madera tambien puedc sign.ificar:
2. Que se perciben cambios en el cuerpo de otra persona, cambios
que se interpretan como indicaciones de que esta esta viva y consciente.
Entretanto, no sc hace ninguna otra suposici6n de que se trate de una
acci6n. Pero esto tambien es meramente una explicaci6n de las propias
experiencias perceptuales del observador. Todo lo que el haec es identificar el cuerpo como el de un ser humano viviente, y luego observar
el hecho y la manera de su cambio.
La comprensi6n de que aiguien esta eortando madera puede, sin
embargo, significar:
3. Que el centro de atenci6n lo constituyen las vivencias propias
del lefiador como actor. La cuesti6n no se refiere a los hechos externos
sino a vivencias: "<1.Esta este hombre actuando espontaneamente de
acucrdo con un proyecto que formul6 con anterioridad? Si es asf, dcual
es ese proyecto? <!Ctull es su motivo-para? dEn que contexto de sig. nificado se encuentra Ia acci6n para el?" Y asi sucesivamente. Estas
preguntas no se refieren a la facticidad de Ia situaci6n como tal ni a .
los movimientos corporales. Mas bien, los hechos exteriores y los movimientos corporales se entienden como indicaeiones ( Anzeichen) de
las viveneias de Ia persona a Ia que estamos observando. La atencion
del observador no se enfoca sobre las indicaciones, sino sobre lo que
se encuentra detnl.s de elias. Esta es la autentica comprensi6n de la
otra persona.
Dirijamos ahora nuestra atencion a un caso en que se utilizan signos, y usemos como ejemp1o el de una persona que hable aleman.
El observador puede dirigir su atencion:
1. A los movimientos corporales del hablante. En este caso, interpreta su propia vivencia sobre la base del contexto de experiencia del
momenta presente. Primero, el observador se asegura de que esta
viendo a una persona real y no una imagen, como en una pelfcula cinematognHica. Determina luego si los movimientos de la persona son
acciones. Todo esto es, por supuesto, autointcrpretacion.
2. A Ia percepcion del sonido por separado. El observador puede
proseguir tratando de descubrir si esta oyendo a una persona real o
una cinta registradora. Esto tambien es solo una interpretacion de su
propia: vivencia.
3. A Ia pauta especifica de los sonidos que se producen. Es decir,
identifica los sonidos primero como palabras, no como silbidos, y luego
como palabras alemanas. Estas se ordenan as] dentro de un cierto
esquema, en el cual constituyen signos con significados definiclos. Estc
ordenamiento dentro del esquema de un lenguaje particular pucdc
ocurrir incluso sin conocimiento de las palabras, si.empre que el oyente
141
ten"a algun criteria definido en su mente. Si yo estoy realizando un
por un pais extranjero, se cuando dos persona~
hablan en~1;
sf, .Y
se tambien que estan hablando Ia lengua del pa1s en cuestion, sm
tener la mas minima idea del tema de su conversaci6n.
AI hacer cualquiera de estas inferencias me limito a interpretar
mis propias vivencias, y esto no ·implica nada respecto a una vivencia
en particular de cualquiera de las personas que observo.
.
El observador "comprende" por aiiadidura:
4. La palabra como el signo de su propio significado verbal. Aun
~n t onces
se limita a interpretar sus propias vivencias coordinando el
signo con un sistema de signos o un esquema interpretativo previamente vivenciado, por ejcmplo, Ia lengua alemana. Como resultado
de su conocimiento de esa lengua, el obsetvador vincula con la palabra
Tisch Ia idea de un determinado mueble, que el puede representar
con una precision aproximada. No interesa en absoluto si Ia palabra
ha sido proferida por oh·a persona, un fonografo, o aun por un papagayo. Ni interesa si Ia palabra es hablada o escrita, o en este ultimo
caso si esta ·escrita con letras de madera o de hierro. 26 No importa
cm1ndo y donde se la profiere o en que contexto. Por lo tanto, en Ia
medida en que el observador prescinde de todas las cuestiones respecto
a por que y como se utiliza la palabra en el momenta de la observaci6n, su interpretacion sigue siendo autointerpretaci6n. Le interesa el
significado de la palabra, no el significado de quien .usa la pa~br.
Cuando identificamos estas interpretaciones como automterpretacwnes,
no debemos descuidar el hecho de que todo conocimiento previa de
Ja otra persona pertenece a la configuracion total de experiencias del
interprete, que es el contexto desde cuyo punta de vista se hace la
interpretacion.
comSin embargo, el observador puede proceder a la auh~ntic
prensi6n de la otra persona si:
. . .,
5. Considera el significado de la palabra como una mdiCacwn
( Anzeichen) de las vivencias del hablante, en una pal a bra, como z.o
que el hablante quiere decir. Por ejemplo, puede tratar de descubnr
lo que el hablante intentaba decir y lo que quiso significar diciendolo
en esa ocasion. Estas cuestiones apuntan obviamente a vivencias consdentes. La primera cuestion trata de establecer el contexto de significado dentro del cual el hablante comprende Ia palabra que esta pronunciando, mientras Ia segunda trata de establecer el motivo de que
Ia pronuncie. Es obvio que la comprension autentica de la otra persona implicada en la respuesta a tales cuestiones solo puede lograrse
si se establece primero el significado objetivo de las palabras, por
medio de la explicaci6n de sus propias vivencias por parte del observador.
Por supuesto, todos estos son solo ejemplos. Mas adelante tendremos repetida oportunidad de referirnos al punto esencial que esos ejem-
viaj~
211
Cf. Hnsserl, Logisc1le U11tersuchtmgen (3~
ed.), 11, 2, 89.
142
143
~emos
Lucgo de habcr estahkeido qtt<' toda t·omprcJJSi<Jn autentica do
Ia otra pt•rsona delw partir d<' .\ctos d(' <'Xplicaci('>n real.izaclos por el
observador en su propia vivencia,
proceder ahara a realizar
un amilisis preciso de esta autentica comprensi6n en si misma. De los
cjemplos que ya hemos dado, resulta claro que nuestra invcstigacion
debe tamar dos direcciones diferentes. En primer Iugar tenemos que
estudiar la autentica comprension de acciones que se realizan sin ningun intento comunicativo. La accion del lefiador seria un buen ejemplo. En segundo Iugar, cxaminariamos casos en que estuvo presente
tal intento comunicativo. El ultimo tipo de accion implica una nueva
dimension, el usa 28 y la interpretacion de signos.
Tomemos primero las acciones realizadas sin ningtm intento comunicativo. Estamos observando a un hombre en el acto de cortar madera
y preguntandonos que ocurre en su mente. Se excluye que se lo preguntamos, puesto que eso requeriria entrar en una relacion social ~ 9 con el,
que a su vez implicaria el usa de signos.
Supongamos ademas que no sabemos nada acerca de nuestro lenadar, excepto lo que vemos ante nuestros ojos. Sometiendo a interpretacion nuestras propias percepciones, sabemos que estamos en presencia
de un congenere humano y que sus movimientos corporales indican que
•es ta ocupado en una acci6n que reconocemos como Ia de cortar madera.
Ahara bien, dc6mo sabemos lo que ocurre en la mente del lefiador?
Tomando como punto de partida esta interpretacion de nuestros propios
datos perceptuales, podemos planear exactamente en nuestra imaginaci6n como realizariamos nosotros la acci6n en cuesti6n. Luego, podemos
imaginarnos realmente haciendola. En casas como este proyectamos
entonces la meta de la otra persona como si fuera ·la nuestra y nos fantaseamos realizandola. Observese tambien que proyectamos en este caso
la acci6n en el tiempo futuro perfecto como completada y que nues tra
ejecucion imaginada de la acci6n va acompafiada por las retenciones y
reproducciones habituales del proyecto, aunque, por supuesto, solo en
la fantasia. Ademas notemos que la ejecucion imaginada puedc cumplir o no lograr cumplir el proyecto imaginado.
0 en Iugar de imaginar para nosotros una acci6n dentro de Ia cual
realizamos Ia meta de Ia otra persona, podemos recordar en sus detalles concretos como hemos realizado nosotros mismos, en una oportunidad, una acci6n similar. Tal procedimiento seria meramente una
variaci6n del mismo principia.
En estos dos casas, nos ponemos en Iugar del actor e identificamos
nues tras vivencias con las suyas. Podrfa parecer que estamos aqui repitiendo el error de la bien conocida teoda "proyectiva" de la cmpatia. En
efecto, interpretamos en este caso nuestras propias expericncias adjud icandolas a Ia mente de Ia otra persona y, por Io tanto, solo dcscubrimos nuestras propias vivcncias. Pero si observamos con mayor dctenimiento, veremos que nuestra teoria no ticne nada en comtm con Ia
27 Tales ir~t e rpl'taci<Hs
snponcn , naturalmclltC', b aceptacion de h Tcsis Ge-·
~tl · ral
dt·l Alt('r J·.~o
d<· :tl'll<'rdo cnu fa c11al d u!Jje!o <'Xl<'rtlll s" concibc como anillla<lo. t·s dt·cir. coJJtu ,.J t'tll'I'J.lO dd yo ci..J utro.
[Setzrmg: literahnentc "posicion'' o "cstablecimiento''.]
El t{;nnino "relacibn social" sc utiliza aqui en c•l vago sentido coloq11ial dt·
Weber. Pensamos somderlo a un amilisis detallado mas adelante, en el apartado 31.
plos ilustran. Formulemos ahora de manera sumaria cu{lles de nucstros
aetas interpretativos rcfcrentcs al yo cle otro son intcrprctaciones de
nucstra propia experiencia. Est{l primcro la interpretaci6n de que la
persona observada es rcalmcnte un ser humano y no una imagen de
alguna clase. El observador s6lo cstahlece esto mediante interpretacion
de sus propias perccpciones del cucrpo del otro. En segundo Iugar,
csta la intcrprctaci(Jll de todas las hscs externas de Ia acci6n es decir
de todos los movimientos corporales y de sus cfectos. En este caso ei
obscrvador tambicn est{l interprctando sus propias pcrccpciones, cxactamcntc como cuando obscrva cl vuclo de un p<ljaro o Ia agitaci6n de
una rama sacudicla por el viento. Para entender lo que ocurrc, apcla
solamcnte a su expericncia pasada, no a lo que sucede en la mente
clc Ia persona obscrvad.~•
Por {dtimo, lo mismo pucdc dccirsc clc Ia
pcrccpci6n de todos los movimicntos cxpresivos de Ia otra persona y
de todos los signos que esta utiliza, sicmpre que nos rdiramns aqui al
si~nfcado
general y objetin> de tales manifcstacioncs y no a su significado ocasional y subjctivo.
Pcro por supuesto con la exprcsion "comprension de Ia otra persona" sc quicre dceir, por lo general, mucho m{ts. Este algo adieional,
quo cs rcalmento cl tmico significado cstricto del t{rmino, implica Ia
captaci(m de lo quo est{t ocurricndo rcalmcntc en Ia mente de Ia otra
persona, Ia aprchcnsion de las casas de las cualcs las manifcstaciones
oxtcrnas son moras inclicacioncs. La intcrprctacitm de tales indicacioncs y signos extcrnos on funci(m de Ia intcrprl'taci6n de las propias
vivencias oeupa, sin duda, ol primer Iugar. Pcro cl interprete no se
satisfara con eso. Sabc pcrfectamcnte bien, a partir del contexto total
de su propia expcriencia, que en correspondencia con el significado
extcrno objetivo y publico que aeaba de deseifrar, existc esc otro significado interno y subjetivo. Pregunta entonces: "dQuc est{t pcnsanclo
realmcntc el lefiaclor? c:Que se propane? c:Que significa para el todo
estc corte?" 0, en otro easo: "c:Que quicre decir esta persona habl{mcl?n.lC de esta manera en cste momenta en particular? dCon que propos~t
haec csto ( cual es su motivo-para)? 2.Quc cireunstaneia da como
~·az?n
de ello ( es decir, owl! es su aut<~nieo
motivo-porquc)? dQlH
~
mthea Ia clecci6n de cstas palabrasr" Cuestiones corno cstas apuntan
a. los contcnidos de significado propios de Ia otra persona, a las rnaneras
complcjas en que se han constituiclo politeticmncnte sus propias vivencias, y tambi(·n a Ia ojeacla monotetica con la cual aticmlc a <'llas.
22. La naturale::.a de Ia comJirensi611 interslllJietiva autentica
28
!!O
145
144
d~
Ia empa~f,
exce,+:>to en un punta. Ese punta es Ia tesis general del
tu como el otro yo , la persona cuyas experiencias se constituyen de la
misma manera que las mias. Pero aun esta similitud es s6lo aparente
pues nosotros partimos de la tesis general del flujo de duraci6n de 1~
otra persona, en tanto que Ia teor:la proyectiva de la empat]a salta del
mero hecho de Ia empatia a Ia creencia en otras mentes por un acto de
fe ciega. Nuestra teorfa solo explicita las implicaciones de lo que ya esta
presnt~,
en el juicio autoexplicativo: "E~toy
vivenciando a un congenere
humano . Sabemos con certeza que Ia v!Vencia que la otra persona tiene
de su RroJ?ia a:ci6n es en principia ~ifernt
de nuestra propia representacwn 1magmada de lo que hanamos en Ia misma situaci6n. La
raz6n, como ya. ,hemos seiialaclo, consiste en que el significado a que
apunta una accwn es siempre en ·p rincipia subjetivo y s6lo accesible al
actor. El error ~e que padece la teoria de Ia empatia es doble. En primer Iugar, trata mgenuamente de rastrear la constituci6n del yo del otro
del yo haciendola remontar a la empatia, de
dentro de la co~ina
modo que esta ultlma se transforma en Ia fuente directa de conocimiento del otro. 30 En realidad, tal tarea de clescubrimiento de ]a
constituci6n del yo del otro s6lo puede realizarse de una manera trasce~dntalm
fenomenol6gica. En segundo Iugar, pretende un conocinnento de la mente de la otra persona que va mucho mas alla del establecimiento de un paralelismo estructural entre esa mente y Ia mfa. No
obstante, cuando nos referimos a acciones que no tienen intenci6n comunicativa, todo lo que de heche podemos afirmar acerca del significado de estas esta ya contenido en la tesis general del yo del otro.
. Resulta clara, entonces, que proyectamos imaginativamente el motlvo-para de la otra persona como si fuera nuesh·o, y luego utilizamos
la. re~lizac6n
fantse~d
de tal acci6n como un esquema que nos permite mterpretar sus VJVencias. Sin embargo, para impedir un error de
interp.retaci6n, deberia agregarse que solo se trata aqui de un analisis
refl~xiVO
del ac~o
completado de otra persona. Es una interpretacion
rcahzada despues del hecho. Cuanclo alguien observa directamente a
otra persona con Ia cual concuerda en Ia simultaneidad Ia situacion es
cliferentc. En estc caso, la intencionalidad viviente d;I observador Io
llcYa consigo sin que tenga que recurrir constantemente a su propio
pasado o a cxpcriencias imaginarias. La acci6n de Ia otra persona se
dcsarrolla paso a paso ante sus ojos. En tal situaci6n, Ia identificaci6n
del observaclor con la persona observada no se realiza partiendo de la
meta del acto como ya dada y procedienclo Iuerro a reconstruir las vivencias que deben haberlo acon1paiiado. En can~bio,
el observador va si?uicll:cl.o paso a paso, por asi decirlo, Ia acci6n de Ia persona observada,
Iclcnhfic<ll1dOSe COn Jas Vivencias de esta dentro de una "re]aci6n-nOSOtros'' com{m. M<1s adelante nos referiremos extensamente a elo.~
30 Para una crftica de la teoda de la empatia vease Scheler \Vesen t~nd
Formen der Sy11171athie, pags. 277 y sigs. [T.l., Heath, 'pag. 241].
'
at Vcase mas abajo, cap. lV, np:n-tado 33.
los movimientos corporales de la otra
Hasta aqui hemos su~to
sona como el {mico dato proporcionado al observador. Debemos
.
d e esta manera c1 mo\·11meu
· · t o corperntuar que si se toma por s1, mtsmo
a ~ a l, esta n~cesarim
ent
aislado de su lugar dentro de la corie~t
de
ks vivencias de la persona observada. Y .este con~xt
resulta Importante no s6lo pan, la persona observada, smo tamb1en para el observador. Este puede, par supuesto, si carece de oh·os datos, tamar una instantanea mental del movimiento corporal observado y tratar luego de
adecuarla a una pcHcula fantaseada, de acuerdo con el modo en que
el cree que actuaria y scntiria en una situacion similar. Sin embargo, el
observador puede extraer conclusiones mucho mas confiables acerca de
su sujcto si sabe algo sabre el pasado de este y algo sabre el plan general al que se ajusta esta acci(m. Para volver [\I ejemplo de i\'Iax 'Vebcr,
seria importante que cl obscrvador supiera si el leiiador estaba realizando su trabajo habitual 0 solo cortaba madera para hacer ejcrcicio
Hsico. Un modelo adecuado de las vivencias de Ia persona observada
rcqui ere justamcnte cste contexto m<1s amplio. En vcrdad, ya hemos
vislo que Ia unidad de Ia acci6n es una funci6n de 1a amplitud del proyecto. D el movimiento corporal obscrvado, todo lo que el observador
puede inferir es el simple curso de accion que ha conduciclo clirectamente a el. Sin embargo, si yo como observador deseo evitar una interpretacion inadecuada de lo que veo que esta hacienda otra persona, debo
"hacer mios" todos los contextos de significado que constituyen el sentido de esta acci6n, sabre Ia base de mi conocimiento pasado de esa
persona en particular. Volverenios mas adelante a este concepto de
"inadecuaci6n" y mostraremos el significado que tiene para Ia teoria de
la comprensi6n de Ia otra persona.
23. Movimiento expresivo y acto expresivo
.Basta ahara solo hemos estudiado casas en que el actor busca meramente producir cambios en el mundo externo. No trata de "expresar"
sus vivencias. Cuando hablamos de accion "expresiva" quercmos significar aquella en que cl actor trata de proyectar hacia afuera ( nach
aussen zu. projizieren) :; 2 los contenidos de su conciencia, sea con el fin
de conservar a estos ultimos para su propio uso posterior (como en el
caso de un asiento en un libra diario) o de comunicarlos a otro. En
cada uno de estos dos ejemplos tenemos una acci6n autenticamente
plancacla o proyectacla ( Ha11deln nach Entwurf) cuyo motivo-para es
que alguien tome conocimiento de algo. En el primer caso cste alguien
es la otra persona en el mundo social. En cl segundo, es uno mismo en
t>l munclo dd yo solitario. Estos dos son aetas cxprcsivos. Dcbemos dis32 rQuiz{t sea inuecesario precaver allector contra cualquier confusion de este
conccpto
el de "proyt"dar" ( e11tu;erfe11) de Scbiitz, q1w significa "planear" o "disefiar" tm acto.]
con
146
147
tinguir clara mente el "acto expresivo" ( Ausdruckshandlung) de lo que
los psicologos llaman el "movimiento expresivo" ( Ausdrucksbewegung).
Este {Jltimo no tiende a ninguna clase de comunicacion o a la expresi6n
de ning{m pcnsamicnto para el uso de uno mismo o de los dcmas.:13 En
acci6n en el sentido que nosotros le damos,
cste caso no hay aut~nic
sino sC>lo conducta: no existe proyecto ni motivo-para. Ejemplos de tales
movimientos expresivos son los gestos y las expresiones faciales que, sin
ninguna intenci6n explicita, entran en cualquier conversaci6n.a-J
Desde mi punto de vista como observador, tu cuerpo se me presenta
como un campo de expresi6n en el cual puedo "observar" el flujo de
tus vivencias. Realizo esta "observaci6n" tratando simplemente tus movimientos expresivos y tus actos expresivos como indicaciones de tus
vivencias. 35 Pero debcmos analizar este punto con mayor det.'1 lle.
Si yo comprcndo, como dice \Veber, ciertas expresiones faciales,
interjecciones verbales y movimientos irracionalcs como una explosion
de c6lera, esta comprcnsi6n misma pucde interprctarse de varias maneras diferentcs. Puedc no significar, por ejemplo, nada mas que autoclucidacic'm, es dccir, mi ordcnamiento y clasificaci6n de mis propias
vivencias de tu cuerpo. Solo cuando realizo un Acto suplementario de
atenci6n uniendome !ntimamcntc contigo, considerando que tus vivencias fluyen simultaneamente con mis vivencias de ti, capto realmente o
"consigo aprehender" ttt colera. Este giro hacia la comprensi6n autentica de la otra persona solo me es posible porque he tenido previamente
experiencias similares a las tuyas, aunque solo fuera en la fantasia, 0 por
habcrlas cncontrado antes en manifestaciones externas.'10 Elmovimiento
cxpresivo entra entonces en un contexto d e significado, pero solo para
el observador, para quien constituye una indicacion de las vivencias de
la persona que el estft obscrvando. Esta ultima estft impedida de dar
significado a sus propios movimientos expresivos en cl momenta en que
ocurren, por el mcro hecho de que aun no los ha notado; son, en nuestra
terminologla, prefenomenicos.
Los movimicntos cxprcsivos solo tienen entonces significado para
el obscrvador, no para la persona observada. Es precisamente csto In
que los distingue de los aetas exprcsivos. Estos t1ltimos tienen siempre
significado para el actor. Los actos expresivos son siempre autenticos
aetas comunicativos ( Kundgabehandlungen), que tienen como meta su
propia interpretacion.
Por Jo tanto, la mcra ocurrencia de una forma de conducta externa
no da al interprete la base necesaria para saber si se trata de un movimiento expresivo o de un acto cxprcsivo. Solo podrft determinarlo apelando a un contexto distinto de cxpcriencia. Por ejemplo, c1 juego de
los rasgos y gestos de un hombre en la vida diaria puedc no ser difeHnsserl, Logisclle Untersuchungen, II, 31.
liJfd.
:u; Cf. apartado 3, 1nns arriba.
_
:m Para un adecuado t'Xanwn de este punto, debemos esp<'rar nuesh"o analisis
tiel "mundo de los contempor{meos", en el apartado 37.
33
:14
rente a los de un actor en el escenario. Ahara bien, observamos las
expresiones y gestos faciales de este ultimo como signos establecidos
que el actor cscenico csta utilizando para expresar cimtas vivencias.
En la vida diaria, por otra parte, nunca sabemos exactamente si la otra
persona est{t "actuando" en esc sentido o no, a menos que prestemos
atcncion a factores distintos de sus movimientos inmediatos. Por ejemplo, puedc cstar imitando a alguien para divertirnos, estar haciendonos
una lJroma o fingiendo hipocritamente ciertos sentimientos para obtencr
vcntaja de nosotros.
Es por complcto indifcrente para la comprensi6n de los aetas ex·
prcsivos que estos consistan en gestos, palabras o artefactos. Cada acto
tal implica cl uso de signos. Dcbemos entonccs tnitar ahora el problema
de la naturalcza d e los signos.
24. El signa y el sistema de signos
Debemos distinguir primero el concepto de "signa" o "sfmbolo" del conccpto general de "indicacion" o "sfntoma". AI hacerlo as! seguiremos Ja
primera Investigaci6n L6gica de Husserl. 37 "Indicaci6n" significa para
Husser! un objeto o estado de cosas cuya existcncia indica la existcncia de otro detcrminado objcto o estado de casas, en el sentido de que Ja
crcencia en la existencia del primcro es un motivo no racional ( u "opaco") para Ia creencia en la cxistcncia del segundo. Para nuestros propositos, lo importantc en este caso cs que Ja relaci6n entre los dos s6lo
existe en la mente del intcrprete.
Ahara bien, es olwio que cl "motivo de crecncia" de Husser! no
tienc nada que ver con nuestro "motivo de accion". El as!llamado "motivo" de Husser!, como el nuestro, es un complejo de significado o contcxto significativo. Pcro es un complejo que consiste, por lo mcuos, en
dos esqucmas interpretativos. No obstante, cuando interprctamos una
indicaci6n, no atendemos a esta relaci6n causal, puesto que cl motivo
no es "racional". La vinculacion existente entre Ia indicaci6n y lo que
(-'lla indica es, por lo tanto, de caracter puramente formal y general; no
contiene nada de l6gico. No hay cluda de que Husser! coincidiria con
nosotros en cste punta. Tanto los objetos animados como los inanimados
puedcn servir como indicaciones. Para el geologo, una cierta fonnaci6n
en la superficic de la tierra constituye una indicacion de Ia presencia de
determinados minerales. Para el matematico, el hecho de que una ccuacion algcbraica sea de grado impar constituye una indicaci6n de que
tienc por lo rnenos una ra!z real. Todas estas son relaciones --<J eorre·
lacioncs- dcntro de la mente del interprete, y como tales pucdC'n llamarsc para el contextos de significado. En estc sentido, los movimientos
pcrcibiclos del cucrpo de la otra persona eonstituyen para el obsl'rvador
tnclicaciones de lo que esta ocurrienclo en la mente de la persona que
61 observa.
37
Logische Untersuclumgeu. IJ, 1, 25-31.
148
149
Los "signos significantcs", las "cxpresiones" o "simbolos" debcn contraponerse a l::ts "indicacioncs".
Ante todo, veamos como se constituye un signo en Ia mente del
interprcte. Decimos que existe entre el signo y lo que este significa, Ia
relacion de representaci6n.=ls Cuando observamos un slmbolo, que cs
siempre en sentido amplio un objcto cxterno, no lo miramos como objeto sino· como representativo de algo mas. Cuando "comprendemos'·
un signo, nuestra atenci6n no se enfoca sobre cl signo mismo sino sobrc
aqucllo en Iugar de lo cual cste cst:l. Husser! seiiala repctidamcnte que
pertcncce a Ia esencia de la rclacion signitiva que "el signo y aquello
en Iugar de lo cual este est:l no tengan nada que ver uno con otro". 39
Por lo tanto, la relacion signitiva es obviamente una relaci6n particular
entre los esquemas interpretativos que sc aplican a esos objctos externos
Ilamados aqui "signos". Cuando comprendemos un signo, no lo interpretamos por medio del esquema adecuaclo a Cl como objeto extcrno, sino
mediante esquemas que son aclecuados a lo que ei significa. Decimos
que un esquema interpretativo es aclecuado a un objeto experimentado
si el esquema se ha constituido a partir de vivencias experienciadas politeticamente de este mismo objeto como una cosa autoexistentc. Por
cjcmplo, las siguientes tres lineas ncgras, A, pueden interpretarse: 1) adecuadamente como el diagrama de una cierta Gestalt visual negra y blanca, o 2) no adecuadamente, como un signo del correspondicntc sonido
vodlico. El esquema interpretativo adecuado para el sonido vodlico
no se constituye, por supucsto, a partir de vivencias visualcs sino auditivas.
No obstante, es probable que surja la confusion a rafz del hecho
de que Ia interpretacion de signos en funci6n de lo que l'Stos significan
se basa en Ia experiencia previa y es en si mismo, por lo tanto, funci6n
de un csquema.4o
Lo que hemos dicho mantiene su validez respecto de toda interpretacion de signos, sea que el individuo interprete sus propios sigrios
o los de otro. Sin embargo, existe una ambigi.iedad en cl dicho com{m
de que "un signo cs siempre signo de algo". El signo es por cierto el
"signo de" lo que el quicre decir 0 significa, el a:-1 llamado "significado
del signo" o "funci6n del signa". Pero el signa es tambien cl "signa de"
lo que el expresa, es clecir, las vivencias d0 Ia persona que lo utiliza.
En cl mundo de la naturaleza no exist en signos ( Zeichen) sino solo
indicaciones (Anzeichen). Un signo es, por su naturaleza misma, aigo
utilizado por una persona para cxpresar una vivencia. Por lo tanto,
pucsto que el signo sicmprc se rcmonta a un acto de elecci6n por parte
de nn seT racional -una clccci6n de cstc signo en particular- , cl signo
as Cf. Ia sexta Investigacion logica de Husser!.
:Jn Ibid., II, 2, 55 [o II, 527 en la edicion de 1901].
40 En efecto, lo que tenemos aqni es una especie de metaesquema que vincula
a. otros tlos. Este correspondc al asi Jlamaclo ··esquema de coorclinacion" de Felix
:Ka~fmn
~Das
Unendliclw in der Mathematik wul seine 1\usschnltung !_Leipzig
y ' lf'lla . l9u0], p!ig. 42).
es tambien una indicacion de un hecho que esta en la mente de quien
usa el signo. Llamaremos a esto "funci6n cxprcsiva" del signo.4 1
Por lo tanto, un signa es siempre un artefacto o un objeto-acto constituido.42 El limite entre ambos es absolutamente fluido. Cada objetoacto que funciona como objcto-signo (por ejemplo, mi declo que apunta
en una determinada direccion) es el resultado final de una accion. Pero
yo podrfa muy bien haber construido una sefial indicadora que, por supuesto, se clasificaria como un a1tefacto. No existe en principia ninguna diferencia en que Ia accion culmine en un objeto-acto o en un artefacto.43
Deberia observarse que al interpretar un signo no es necesario
referirse al hecho de que alguien Io haya construido o utilizado. El
interprete s6Io necesita "conocer el significado" del signo. En otras palabras, solo se requiere que se establezca en su mente una conexion
entre el esquema interpretative propio del objeto que es el signa y el
esquema interpretative propio del objeto que ese signo significa. Asf,
cuando el interprete ve una senal caminara, y se dira a si mismo: "iCamino a la izquierda!", y no "iMiren el signo de madera!", o: "dQuien
puso ese signo ahi?"
Por lo tanto podemos definir los signos de Ia siguiente manera: los
signos son artefactos u objetos-acto que se interpretan no de acuerdo con
los esquemas interpretativos que les son adecuados como objetos del
mundo externo sino de acuerdo con esquemas que no son adecuados para
ellos y pertenecen mas bien a otros objetos. Ademas, debe decirse que
Ia eonexi6n entre el signo y su correspondiente esquema no-adecuado
d epende de la experiencia pasada del interprete. Como ya hemos dicho,
Ia aplicabilidad al signo del esquema de lo que es significado, es a su
vez un esquema interpretativo basado en la experiencia. Llamemos
"sistema de signos" a este ultimo esquema. Un sistema de signos es un
contexto significativo que constituye una configuraci6n formada por esquemas interpretativos; quien utiliza o interpreta el signo lo ubica dentro de este contexto de significado.
Ahora bien, hay algo ambiguo en esta idea de un contexto de signos. Con seguridad nadie sostendra que Ia conexi6n en cuestion existe
independientemente del establecimiento, uso o interpretacion reales de
los signos. En efecto, Ia conexi6n es a su vez un ejemplo de significado y, por lo tanto, una cuesti6n de prescripci6n o interpretacion. En
sentido estricto, entonces, las conexiones de significado valen no entre
41
Nuestro uso difiere aqui del que hace Husser! en Logical Incestigations,
1 y Vl.
42 [Las palahras que traducimos aqui como "objeto-acto" (act-obiect) y "objeto-signo" (sign-object) son, respectivamente, llandlungsgegenstiindlichkeit y Zeichengegemtiindlichkeit. Se rf'fieren al acto y al signo considerados como objetos
repetihles y no como eventos \miens.]
•HI Por lo tanto, no puedo admitir como fundamental Ia distincion de Hans
Freyer entre el lado fisio&'116micn de una acci6n y su objetivaci6n en el mundo material. (Vease su 'l'heorie des objektiven Geistes [Leipzig, 1923], pags. 29 y sigs.)
150
signos como tales, sino entre sus significaclos, que cs s<'>lo una man~t
de decir entre las vivencias del yo cognoscl'ntc que !'stahkcc, usa_ o ~n­
tcrprcta los signos. Sin embargo, pucsto <pte cstos .. significados' ~ol>
sc comprenden en los signos y por mcdio de cllos, vale entre cstos ulttmos ]a conexi6n que llamumos "el sistema de signos".
El sistema de signos cst{t presente para <1nicn lo enmprcndc eomo
un contexto significativo de un arden supninr entre signos p~·ev!l.m?tc
expcrimcntudos. Para ei la lcnguu alcmana l'S ~·1 eonh':xlo ~gnJheatvo
de cada una de sus palabras componentcs; cl ststcma d(' stgnos de un
mapa es e1 COUtexto significatiVO de cada simbo]o <l~C
f!~nra.
en l'S(' mapa; el sistema de notaci(m musical es el contcxto stgmhcatJ\·o de cada
nota escrita; y asi sucesivamente.
Saber que un signo pertencce a un cierto sistema de signos, ItO <'S
]o mismo que saber lo que esc signo significa y eual es Ia vivcncia de
quien lo usa, a ]a cual sirvc de vchiul~
ex1~rsivo.
Aunquc >'<> no sepa
taquigrafla, con todo conozco la taqmgrafm cuando 1~ veo. Aunque
pncdo no saber jugar un partid~
de naipes, ~·eco.z
sm e.mbargo l~s
cartas como cartas de fuego, etcetera. La ubiCacwn de un s1gno dent10
de su sistema de signos es algo que hago colocandolo en el contexto
total de mi existencia. Al hacerlo asi solo se requiere que encuentre
dentro .de mi repositorio de experiencia un esquema tal de signos junto
con las reglas que rigen su constitucion. No tengo que comp:~ner
c1
significado de los signos individualcs o estar por completo fanuhanzudo
con el sistema de signos. Por ejemplo, puedo ver que ciertos caracteres
son chinos sin comprender su significado.
Como signa establecido cada signo es signifieativo y, por l.o tanto,
en principia inteligible. En general, es absurdo hab.lar de un signa. carente de significado. S6lo podemos d ecir con ~rop:eda
que un si.gno
carece de significado, con respecto a uno o mas sistemas establecidos
de signos. Sin embargo, decir que un signo es a jeno a un ~istema.
ta~,
solo significa que pertenece a otro. Por ejemplo, ]a carencm de sigmficado per se de un s1mbolo definido auditivo-visual nunca puede detenninarse, sino que solo es posible establecer su falta de significado
dentro de un "lenguaje" d efinido, en el sentido mas amplio de ese termino. Una combinaci6n d e letras que sea totalmente impronunciable
puede tener un significado en c6digo. Una persona puede armarla de
acuerdo con las reglas del c6digo y luego otra puede interpretarla si conoce esas mismas reglas. Mas aun, el s1mbolo audiovisual "Bamalip"
parece al principia totalmente carente de significado, al menos e~
lo
que respecta a las lenguas europcas. Pero la persona que sepa que, ~a­
malip" es el termino escolastico que designa .una entid~
~e
la logic~
formal, a saber, c1 primer modo d e la cuarta f1gura del silogismo, podra
ubicarlo con gran precision dentro de ]a estructura de su propia lengua
nativa.
De esto se sigue que el significado de un signo dentro de un cierto
sistema de signos debe haber sido experimentado previamente. La cues-
151
ti6n s6lo reside en saber que significa csa frasc: "habcr siclo cxperimcntndo". Si nos preguntumos en que circunstancias hemos cxperimcntado
Ia conexi6n entre el termino "Bamalip" y c1 primer modo de la cuarta
figura, eneontmrC'mos que lo hcmos aprendido de un profcsor o de un .
libro. Sin embargo, habcr experimentado 1a conexi6n signifiea que clebemos habcr establccido en csa oeasi6n en nucstra mente que cl tt·nnino
''Bamalip" cs c1 signo del primer modo de 1a euarta figura. Por lo tanto,
Ia eomprcnsi6n de un signa (para scr m{ts preciso, ]a posibilidad de su
interprctacit'm dcntro de un sistema dado) se remonta a una decision
previa de nuestra parte, por ]a eual aceptamos y utilizamos cstc signo
como cxpresi6n de un cicrto eontenido de nuestra concicncia.
Todo sistema de signos es, par lo tanto, un esquema de nucstra expericncia. Esto es cicrto en dos senticlos difcrentes. Primcro, cs un esquenw expresivo; en otras palabras, he utilizudo par lo menos una vcz
e1 signa para dcsignar Jo que c·stc dcsigna, y lo he hccho sea en la actividad cspont<1nca o en mi imaginacit'm. En segundo lugar, es un esquenw interpretafi-vo; en otras palabras, ya he intcrprctado en el pasaclo
el signa como signo de lo que el dcsigna. Esta clistinci6n cs importantc
puesto que, como ya hcmos dcmostraclo, pucdo reconocer el sistema de
signos como un esquema inlerprctativo, pero saber solamente que otros
lo hacen. En el mundo del yo solitario c1 esquema cxprcsivo de un signo
y su eorrcspondicntc esquema intcrprctativo coinciden necesariamcntc.
Por ejemplo, si yo invcnto una cscritura privuda, los caractercs de esc
ec'Jdigo los cstablczco mientras estoy invcntando la cscritura o utilizanclola para redaetar notas. En csos momcntos cs para mi un esquema
cxprcsivo. l'ero cl mismo esquema funciona para mi como int<'rprctativo
cuando leo hwgo lo que he escrito o cuando ]o utilizo para redaetur
m{ts notns.
Para dominar en forma cabal un sistema de signos tal como un lenguu j<', cs n<'cesario tencr un claro conoeimiento del significado de los
sig:nos individuaks que integran el sistema. Esto s61o es posible si el
sujeto cognoscente conoec cl sistema de signos y sus signos indivicluales:
componentes como csquemas cxpresivos y como esquemas interpretativos que utiliz6 en expcriencias prcv.ias. En ambas funciones, como es-·
quema intcrpretativo y como esquema expresivo, cada signa se remonta.
a las expcricncias que precedieron su constituci6n. Como esquema expresivo y como esquema interprctativo un signa s61o es inteligible en
funci6n de las vivencias que lo cm•stituyen y que el clesigna. Su significado consiste en su eapuciclad de transposici6n, es clecir, su posibilidad
de rctrotracrnos a algo conociclo de un modo diferente. Esto puede ser
cl esquema de expcricncia en cl cual se comprendc Ja cosa designada.
tt otro sistema de signos. El filt'Jlogo Mcillet cxplica cluramente cstc
punto en lo que rcspccta a las lenguas:
No podcmos aprchcnder en forma inluiHva cl sentido de una lengua desconodda. Pam lograr compn·uclcr d texto de una ]pngua cuya tradici6n se ha perdido,
dt·hemo> dispoul'r tiL! u11a tmcluct:it\n fidt·cligna a nna lengua conocitla, es decir, dis-
153
152
poner de textos bilingiies confiables, o la lengua en cuesti6n debE' estar estrr chamente vinculada con una o mas que nos sean familiares. En otras palabras, debe
sernos ya conocida.44
Esta propiedad de "ser ya conocida" implica lo siguiente: el significado
del signo debe ser localizable en algun punto de la experiencia pasada
de la persona que utiliza el signo. La plena familiaridad con una Iengua, o en verdad con cualquier sistema de signos, implica familiaridad
con esquemas interpretativos dados, sobre la base de Ia experiencia precedente que tengamos -aunque esta familiaridad puede resultar algo
confu,:t en lo que respecta a las implicaciones de los esquemas. Supone
tamhiPn Ia capacidad de transformar estos objetos constituidos en experiencia activa que nos pertenece,45 es decir, la posibilidad de utilizar
en forma expresiva un sistema de signos que sabemos como interpretar.
Nos acercamos ahora a una respuesta a la pregunta referente a que
significa "conectar un significado con un signo". Con seguridad esto
implica algo mas que vincular palabras con conducta, lo cual, como
hemos seiialado en nuestra Introduccion, 46 es una mera metafora. Un
significado se conecta con un signo en la medida en que la significacion
de este t'Iltimo dentro de un sistema dado de signos la comprende tanto
la persona que utiliza el signo como la que lo interpreta. Ahora bien,
debemos estar totalmente en claro respecto a lo que queremos decir al
hablar de la pertenencia establecida de un signo a un sistema dado de
signos. Un signo tiene un "significado objetivo" dentro de su sistema
de signos cuando puede ser coordinado en forma inteligible con lo que
designa dentro de ese sistema, independientemente de quien lo cste utilizando o interpretando. Esto equivale meramente a decir que quien
"domina" el sistema de signos interpretara que el signo en su funcion
significativa se refiere a lo que designa, independientemente de quien lo
utilice o en que vinculacion. La referenda indispensable del signo a la
cxperiencia previa hace posible que el interprete repita las sfntesis que
han constituido este esquema interpretativo o expresivo. Por lo tanto,
dentro del sistema de signos el signo tiene la idealidad de lo que "pucdo hacer de nuevo".H
No obstante, esto no equivale a decir que los signos ubicados dentro del sistema de signos conocido con anterioridad no puedan comprenderse sin un Acto de atencion dirigido a las vivencias a partir de las
cuales se constituyo el conocimiento del signo. Por el contrario: como
esquema interpretativo autentico de vivencias previas, es invariante con
respecto a las vivencias del yo en que se constituyo.
Lo que hemos estado considerando es el significado objetivo del
signo. El significado objetivc lo capta el interprete del signo como parte
de su interpretacion que hace de su propia experiencia pam si mismo.
A este significado objetivo del signo debemos oponer su funcion expresiva. Esta ultima es su funcion como indicacion de Io que ocurri6 en
verdad en la mente del comunicador, de la persona que utilizo el signo.
En otras palabras, de cual fue el contexto significativo propio del comunicador.
Si deseo comprender el significado de una palabra en una lengua
extranjera, utilizo un diccionario, que consiste simplemente en un indice
en el cual puedo ver los signos ordenados de acuerdo con su significado
objetivo en dos sistemas de signos o lenguajes diferentes. Sin embargo,
el total de todas las palabras que se encuentran en el diccionario dificilmente constituya la lengua. El diccionario se ocupa solo del significado
objetivo de las palabras, es decir, de los significados que no dependen
de quienes las usan o de las circunstancias en que lo hacen. AI referirnos a los significados subjetivos, no pensamos en este caso en las "expresiones esencialmente subjetivas y ocasionales" de Husser!, que hemos
mencionado con anterioridad. 48 Tales expresiones esencialmente subjetivas, como "izquierda", "derecha", "aqui", "esto", y "yo", pueden encontrarse por supuesto en el diccionario y son en principio traducibles; sin
embargo, tienen tambien un significado objetivo en Ia medida en que
clesignan una cierta relacion con la persona que las utiliza. Una vez
que he ubicado espacialmente a esta persona, puedo decir que esas expresiones subjetivas ocasionales tienen significado objetivo. Sin embargo, todas las expresiones, sean esencialmente subjetivas en el sentido de
Husser! o no, tienen tanto para quien las usa como para el interprete,
mas alia y por encima de su significado objetivo, un significado que es
a la vez subjetivo y ocasional. Consideremos primero el componente
subjetivo. Cualquiera que utiliza o interpreta un signo vincula con el
un cierto significado que tiene su origen en la cualidad unica de las
experiencias en las cuales aprendio una vez a utilizar el signo. Este
significado agregado es una especie de aura que rodea el nucleo del significado objetivo. 49 Lo que Goethe quiere decir exactamente con el adjetivo "demonico" 50 solo puede deducirse de un estudio del conjunto de
sus obras. Sin realizar un cuidadoso estudio de la historia de la cultura
francesa, con Ia ayuda de instrumentos lingi.iisticos, no Iograremos comprender el significado subjetivo que tiene la palabra "civilizacion" en
Apartado 5, pag. 63.
En verdad, hasta podemos decir que Ia comprensi6n del significado es un
ideal irrealizable, que significa meramente que el componente subjetivo y ocasional
del significado del signo deberia explicarse con Ia mayor claridad posible mediante
eonceptos racionales. Es "preciso" el lenguaje en el cual todos los significados subjetivos ocasionales se explican adecuadamente de acuerdo con sus circunstancias.
50 . Fue Jaspers el primero en Jlamar Ia atenci6n acerca de Ia importancia fundamental de este concepto de Ia imagen del mundo de Goethe. Vease su Psychologie der \Veltamchauung, 3'' ed. (Berlin, 1925).
48
49
44
Citado por Vossler, Geist und Kultur in der Sprache (Heidelberg 1925), pagi-
na 115. [T.I., Oscar Oeser, The Spirit of Language in Cicilization (Londres, HJ32) ,
pag. 104. La referenda es a A. Meillet, Aper9u d'une histoire de la langue grecque
(Paris, 1913), pag. 48.]
45 Vease mas arriba, apartado 14.
46 Vease mas arriba, apartado 6.
47 Cf. Husser!, Logik, pag. 167; vease tambien mas arriba, apartado 14.
154
155
boca de nn frand·s ..-' 1 Vossler apl.ica csta tcsis a tocla h historia dellcngnajc do la signicntc mancra: "Estudiamos cl desarrollo de una palabra
y cncontramos que Ia vida mental de todos los que la utilizaron sc prcdpit6 y crlstalizo en ela".~
Sin embargo, para podcr "cstucliar la palabra", dcbcmos scr capaccs de utilizar un conocimicnto de Ia cstructum mental de todos los que la han usado, tomado de nucstra cxpcricncia
previa. La calidad particular de las cxpcricncias de quicn cmplca cl
signo en cl monwnto en que lo vincult'> con lo signatinn cs algo que
el interprctc debe tomar en cucnta mAs aliA y por cncima del si~nfeado
objctivo, si dcsca alcanzar una vcrdadcra comprcnsi('m.
Hcmos dicho quo cl significado agregado cs no solo subjetivo sino
ocasional. En otras palabras, cl significado agrcgado tienc sicmprc en
si algo del contcxto en que se lo utiliza. AI comprendcr a alguicn <1nc
cst(t hab(ando, interpreto no solo SUS palabras individualcs sino SU Sl'eucnc.ia total articulada clc palabras sint(teticanwntc vinculadas: c11
siutc~,
"lo que cst{t dicicnclo". En esa sccucneia, cada palabra 1'<'til'nc su propio significado individual en mcdio de las palabras circundantcs y a travcs clc todo cl contcxto cle lo que sc csta dicicndo. Con
toclo, no pucdo decir rcalmentc que comprcndo la palabra hasta haber
captado cl significado clc toda la formulacion. En s:intcsis, lo que nccesito en cl momenta de la interpretacion es cl contexto total de mi expericnC'ia. A mcclida que avanza la formulaci6n, sc construye una sintcsis paso a paso, dcscle el punto cle vista de b cual uno puede ver
los actos inclividualcs de interpretaci6n y cstablccimicnto de significado.
El discurso c•s en si mismo, por lo tanto, una espccic de contexto de
significado. Tanto para el hablantc como para cl interprctc, la cstructura del discurso emerge gradualmcnte. La lengua alcmana exprcsa
pn•cisamcntc el aspccto que sci1alamos en su clistinci6n entre \VDrter
(palahrns desvinculadas") y \Forte ("discurso"). Poclemos dccir, en
l'f('dO, que cuando palabras dcsvinculaclas rccibcn un significado ocasional, constituycn un todo significativo y se transforman en cliscurso.
Pcro ~que
cs csa sfntcsis, que es cse contexto significativo sobreimpucsto que sirve como esquema interpretative para la comprcnsi6n
del significado ocasional de un signo? La respuesta cs esta: el discurso
('S un acto clc utilizacion de signos. La unidacl del discurso de un clcterminado hahlantc cs simplcmcnte, descle su punto de vista, la unidad
que pcrtcnccc cscncialmcntc a toclo acto. Ya hemos visto en que consiste csa unidaclYl Surge clcl proyecto o plan de acci6n propio de quien
11tiliza cl signo. De clio se sigue que cl interpretc no pucclc captar esa
Pnidacl hasta que sc ha completado cl acto mismo. Todo lo que puedc
haccr cs llegar a una aproximacion basada en su conocimiento previa.
~sta
limitacion sc aplica, en efccto, a la interpretacion tanto del signilicado objetivo como del ocasional. Sicmprc tcncmos que aguardar hasta
Cwtius, Frankreich (Stuttgart, 1930), I, 2 y sigs.
Vossler, Geist tmd Kultur in cler Spracl1e, p<1g. 117 [T. I., p(tg. 106].
r.:1 Vease l'l aparta<lo 9, p:lgs. !:Jl y sigs.
!il
G~
que sc haya dicho la {tltima palahra, si csp<'ramos haccr una intC'rpretaci6n cfectiva. Y sicmprc suhsistc una Clll'St ic'lll de hecho accn:a de ctHil
es la unidad cuyo fin hay que csp('rar: si c·s una frasc, ttn lihro, las
obras complctas de un autor o todo ('] conj11nto de un movimicnto
literario.
·
El problema del significado subjdivo y ocasional dl' los signos cs
.u.n aspecto del problema m<i.s am plio rcfcrcntc a Ia distinci{,·n cntrl'
stgmbcado objdivo y significado suhjctiYo. A csta dicotomia dclwmos
dirigir altora IHH'stra atencic'm.
s~>lo
,
25. Establccimiento de significado e i11terpretacidn de sigll'ificado
Aca~m.os
de VLT que ~·l. sigt.lO ~i·1w
.dos fu ncio11cs difcrcntcs. En primer
lugm, tJenc una funcwn Slgnl/ll..'tlflcu. Con csto quercmos decir que
puedc ser ord~'na
por un intc'Tprdc clcntro de un sistema de signos
qu~'
le cs propw, aprcndido con antcrioridad. Lo que haec en este caso
c~ mtcqJl:etar cl si~no
como un item de sn propia expcrienc.ia. Su acto es
solo un t'Jemplo mas de lo fjUC llamamos autointcrprctaci6n. Pcro cxiste
una scg~nd.':
. clasc de .in~pretac('>
que pucdc cmprender, si pregunta
p~r
el sJgm.hcaclo st.th]dtvo Y. ocasional del signo, es decir, por Ia funcwn e:rprcswa que cstc aclqtuere dcntro del contexto de discurso. Este
significado subjetivo puccle scr propio del interprcte, en cuyo caso debe
remontarsc en la mcmor.ia a las vivcncias que tuvo en el momento de
u.tilizar el ~ig.no
y cstahlcccr su significado. 0 puede tratarse del signif](:ado suhjchvo cle otra persona, en cuyo c:aso el interpretc debe tratar
de establccer las vivcncias de la otra persona cuando esta utilizo el signo.
Pcro en todo. case~,
cuando sc intcrpretan signos utilizados por otros, cnc?nt~·rmos
J~1pcados
dos compn~ts,
el subjetivo y el objetivo. El
Stgl:Jflcaclo. Ob]ehvo CS eJ del significado COlllO tal, eJ nucleo, por as)
deculo; Imcntras que c~ s!gnificado subjetivo es la franja o aura que
cmana del contexto subjehvo en la mente de quien usa el signo.
Tomemos como cjcmplo una eonvcrsaci6n entre dos personas. Cuando una per~ona
habla, los pcnsamicntos sc construyen en su mente, y sn
oyente lo slgue a cada paso de~
camino a medida que los pensamientos
ocun
·c1~.
En otras .?alabras, nmguno de los pensamientos surge como
una umdad prefabncada. Se los construyc gradualmcntc y sc los interprcta gra~l,umcnt.
Tanto cl hablante como cl oyente vivcncian la
convcrsacwn de mancra que por cacla parte los Aetas de establecimiento
o interpretacion de significado se llcnan y matizan con rccuerdos de lo
que se ha clicho y antic:ipacioncs de lo que a{m sc dir{l. Cada uno de
<'sos Actos pucdc a su vcz cnfocarsc en forma retrospectiva y ser analizaclo como una unidad en sf mismo. El significado del discurso del
hn?lantc consiste para d y para su oyentc en sus frases indivicluales,
y estas, a s~1 vcz, en sus palabras componcntes a meclida que surgcn
nnas despues de otras. Las frascs sirven para ambos como contcxtos
156
significativos de las palabras, y todo el discurso como contexto significativo de las frases scparadas.
La comprension de los Aetas conscientes de otra persona que esta
comunidndose par media de signos no difiere, en principia, de la comprension de sus otros Aetas (apartado 22). Tal como ocurre con estos
ultimos, la comprension de los signos se produce en el modo de ]a
simultancidad o casi-simultaneidad. El interprete se .pone en el Iugar
de la otra persona e imagina que el mismo selecciona y utiliza los signos. Interpreta cl significado subjetivo de la- otra persona como si le
pertcnccicra. En ese proceso extrae elementos de todo su conocimiento
personal del hablante, especialmente de las maneras y habitos con que
cste ultimo se expresa. Tal conocimiento personal continua construyendose en el curso de una conversacion.
El mismo proceso ocurre en la mente del hablante. Sus palabras
seran seleccionadas con vistas a que las entienda su oyente. Y el significado que el hablante trata de hacer comprender no sera solo significado objetivo, pues el intenta tambien comunicar su actitud personal.
Esbozara su proposito comunicativo en el tiempo futuro perfecto, tal
como lo hace con el proyecto de cualquier otro acto. Su eleccion de
las palabras depended de los habitos que ha construido al interpretar las
palabras de otros, pero tambien estara influida, par supuesto, por su
conocimiento del oyente.
Sin embargo, si el hablante esta enfocando su atencion en lo que
ocurre en la mente del oyente, su conocimiento de este ultimo es aun
totalmente incierto. Solo puede estimar cuanto esta realmente comprendiendo aquel. Tal estimacion es neccsariamente vaga, en especial si se
considera c1 hccho de que la interpretacion del oyente es siempre subsiguiente a la eleccion de las palabras y cumple o deja de cumplir el
proyecto del hablante al establecer su eleccion.
El oyente esta en una posicion distinta. Para el el establecimiento
efectivo del significado de las palabras ya ha ocurrido. Puede comenzar con el significado objetivo de las palabras que ha oido y, a partir
de allf, tratar de descubrir el significado subjetivo del hablante. Para
llegar a este significado subjetivo, imagina el proyecto que el hablante
debe tcner en su mente. Sin embargo, esta representacion del proyecto
parte de las palabras ya pronunciadas por el hablante. AI reves de lo
que ocurre en el caso del hablante que esta represent<1ndose alga futuro
sabre la base de algo presente, el oyente se representa alga pluscuamperfecto sabre la base de algo pasado. Otra diferencia consiste en que
este parte de palabras que ya han sucedido 0 que no lograron cumplir
el proyeeto del hablante, y trata d e descubrir ese proyeeto. El hablante,
par otro lado, parte de su propio proyecto como datum y trata de estimar si va a ser cumplido por la interpretacion futura del oyente.
Ahara bien, puesto que las palabras elegidas por el hablante pucden expresar su significado o no, el oyente puede dudar siempre si
esta comprendiendo de manera adecuada al hablante. El proyecto del
157
hablante es siempre una cuestion de reconstruccion imaginativa para
su interprete y, por lo tanto, va acompaiiado de una cierta vaguedad
e incertidumbre.
Para ilustrar lo que quiero decir, considcremos el hecho de que, en
una conversacion, puedan pasar por la cabeza de los participantes pensmnientos como los siguientcs. La persona a punta de hablar se dini
a Sl misma: "Suponiendo que estc hablc mi propia lengua, debo utilizar
tales o cualcs palabras." Un momenta mas tarde, su oyente se dira a si
mismo: "Si este esta utilizando las palabras en el modo en que yo las
comprendo, debe cstar diciendomc tal o cual cosa." La primera afirmacion muestra como cl hablantc elige siempre sus palabras teniendo en
cuenta la interpretacion del oyente. La segunda muestra como el oyente
interpreta sicmpre teniendo en cucnta el significado subjetivo del hablante. En ambos casas, esta implicada una referencia intencional al
esquema de la otra persona, prescindiendo de si este es interpretativo
o expresivo.
Asi como el hablante elige sus palabras, utiliza, por supuesto, su
propio esquema interpretative. Esto depende en parte de la manera en
que el mismo interprcta habitualmente las palabras y en parte de los
habitos interpretativos d e su oyente. Cuando leo una carta que he escrito a alguien, tiendo a interpretarla tal como si yo fuera el destinatario y no el remitentc. Ahora bien, mi prop6sito al escribir la carta no
era mcramentc comunicar un significado objetivo a! lector, sino tambien
mi significado subjetivo. Para decirlo de otra manera, quiero que el
repiense mis pensamicntos. Por lo tanto, puede muy bien ocurrir que
cuando leo mi carta decida que no logra este prop6sito. Conociendo
a Ia persona a la cual escribo y sus reaccioncs habituales ante ciettas
palabras y £rases, puedo dccidir que una determinada expresion esta
expucsta a un error de interpretacion o que el destinatario no estara
realmente en situacion de comprender este o aquel pensamiento mio.
0 puedo temer que el, cuando lea, no capte lo que trato de decir debido a alguna distorsi6n subjetiva o a una falla de atenci6n de su parte.
Por otro lado, el destinatario de la carta puede realizar el proceso
opuesto, es decir, tomar una frase e imaginar que el mismo la escribio.
Puede tratar de reconstruir la intenci6n del remitente conjeturando algunas intenciones posibles y companindolas luego con el contenido proposicional real de la frase. Pucde concluir: "Veo lo que el trataba de
decir, pero rcalmente no accrto y dijo otra cosa. Si yo hubiera estado
en su Iugar, lo habr1a expresado de tal o cual manera." 0 el lector
puede decirse en cambia a si mismo: "Mi amigo siempre utiliza ese
termino de una manera extraiia, pero enticndo lo que quiere deeir, puesto que se como piensa. Es una suertc que yo sea el destinatario de la
carta. Un tcrccro se hubicra cxtraviado totalmente en este punto." En
cl tlltimo caso el lector realiza en vcrclad una interpretacion triple.
Primero, interpreta la frase objctivamentc sobre Ia base de sus habitos
ordinarios de interpretacion. Segundo, a partir de su conoeimiento del
158
remitente reconstruye cual debe ser el significado real de este ultimo.
Tercero, imagina como entenderia el Jector ordinaria la frase en cuestion.
Estas consideraciones mantienen una validez completamente gene- ·
ral para todos los casas en que se utilizan o interpretan signos. Siendo
este el caso, dcberia resultar clara que al interpretar el significado subjetivo de los signos que alguien utiliza, o al anticipar la interpretacion
que alguien haec del significado subjetivo de nuestros propios signos,
debemos guiarnos por nuestro conocimicnto de esa persona. Por lo tanto, el grado de intimidad o anonimidad en que esta la persona respecto
de nosotros, tendra naturalmente mucho que ver con el asunto. Los
ejemplos que acabamos de utilizar eran todos casos en que el conocimiento de Ia otra persona derivaba del contacto directo; pertenecen
a lo que llamamos el dominio de la realidacl social directamente vivenciada. Sin <' J; dJargo, c1 usa e interpretacion de signos puedei1 encontrarse tambien en otras zonas de la vida social, tales como el mundo de
los contemponl.neos y el de los predecesores, donde el conocimiento
directo de la gcnte con que tratamos es minima o aun nulo. Nuestra
teoria del cstablecimiento y la interpretacion del significado de los signos sufrira naturalmente diversas modificaciones cuando se la aplica
a estas zonas. Veremos cuales son estas modifieaciones cuando llcguemos al capitulo IV. Aun en las relaciones sociales directas que hemos
utilizado como ejemplo, era obviamente imposible que los participantes
"realizaran el postulado de captar cacla uno el significado al que apuntaba el otro", aspecto que hemos examinado en el apartado 19. El significado subjetivo que el interprete s£ capta es a lo sumo una aproximacion
del significado al que apunta quien usa e1 signa, pero nunca cse significado mismo, pues el conocimicnto que uno tiene de la perspectiva de
otra persona es siemprc ncccsariamentc limitado. Exactamente por la
misma raz6n, la persona que sc cxpresa por meclio de signos, nunca esta
totalmente segura de la mancra en que sc la entiende.
Lo que hemos cstado examinando es el contenido de la comunicaci6n. Pero debemos recordar que la comunicaci6n real es a su vez un
. acto significativo, y que debemos interpretar ese acto en sf mismo y la
manera en que se lo realiza.
26. El contexto significativo de la comunicaci6n. Recapitulaci6n
Una vez que cl interprcte ha dctcrm inado e1 significado objctivo y cl
significado subjetivo del contenido de una comunicaci6n, puede proceder a preguntar, en primer lugar, por que sc hizo Ia comunieaci6n. Esta
buscando entonces el motivo-para de la persona que se eomunica. En
cfccto, cs esencial para todo acto de comunicacion que tenga una m eta
cxtrfuseca. Cuando yo te digo algo, lo hago por una raz{m, sea para
suscitar una actitud particular de tu parte o simplcrncntc para explicartc algo. Toclo acto de comunicacion tiene, entonces, como motivo-
159
para el fin de que Ia persona a la que uno se dirige tome conocimiento
de ella de una n otra mancra.
La persona que cs cl objeto o el destinatario de la eomunicacion, es
con frecuencia quien haec esta elase de interpretacion. Luego de establccer cwll es el significado objetivo y el subjetivo del contenido de la
comunicacion hallando los corrcspondicntes esquemas interpretativos o
cxpresivos, procede a inquirir, en primer lugar, el motivo par el cual la
otra persona dijo esto. En una palabra busca el "plan" que existe por
detr{ts de la comunicacion.
, No obst~ne,
el que bnsca el motivo-para no tiene en absoluto par
que ser 1a persona a la que uno se dirige. Un observador no participante puede procedcr a la misma clase de interpretacion. Puedo, y en
verdad debo, buscar el motivo-para de Ia comunicaci6n si deseo conocer la meta hacia la cuallleva la-comunicacion. Ademas,' es evidente por
si mismo que uno puede buscar los motivos-para aun de aquellos actos
de otras personas que no tienen intenci6n comunicativa. Ya hemos visto
esto en el apartado 22. Solo podemos captar cual es la vivencia de un
autor si encontramos su motivo-para. Debemos primero esclarecer su
proyecto y seguir luego en una fantasia, movimicnto por movimiento,
la seccion que podria efectuarlo. En el caso de Ia accion su intento
de comunicaci6n, el acto completado mismo se interpreta en forma adecuada como el cumplimiento del motivo-para. Sin embargo, si ocurre
que yo se que el acto completado es solo un eslabon dentro de una
cadena de medias que llevan a un fin ulterior, entonces Io que debo
hacer es interpretar las vivencias que tiene la otra persona de este fin
ulterior mismo.
Ahara bien, ya hemos visto que podemos ir mas alia del motivo-para
y buscar el motivo-porque. Por supuesto, el conocimiento de este ultimo presupone en cualquier caso el conocimiento del primero. El contcxto subjetivo de significado que es el motivo-para debe verse primero
y darse por sentado como un objeto ya constituido en si mismo, antes
de aventurarse a niveles mas profundos. Hablar de tales niveles mas
profundos como existentes no significa de ninguna manera que cl actor
los vivencie realmente como contextos significativos de su accion. Tampoco significa que pueda cobrar conciencia, aun en forma retrospectiva, de los Actos politeticos que, de acuerdo con mi interpretacion, han
constituido el motivo-para. Por el contrario, existe toda clase de evidencias contra el punto de vista de que el actor tiene siempre alguna
conciencia del motivo-porque de su accion. Esto se aplica tanto a quien
esta cstahlecicndo un significado como a cualquier otro actor. Con scguridad, este experimenta las vivencias y Actos intencionales que he
intcrprctado como su motivo-para. Sin embargo, no esta conscicnte de
cllos, y cuando lo cstcl., ya no cs un actor. Tal conciencia, cuando se
produce, cs un Acto intencional scparado, independiente de la acci6n
que cst<1 interprctando y dcsligado de ella. Es cntonccs cuando puccle
decirse que un hombre se comprcnde a si mismo. Tal autocomprensi{m
160
161
es esencialmente lo mismo que ]a comprenswn de los otros, con esta
difercncia, que por lo comun, pero no siempre, tenemos a nuestra disposicion un repertorio de informacion mucho mas rico acerca de nosotros
mismos y de nuestro pasado que el que tienen los otros.
M{ts adelante describiremos la relaci6n del motivo-para con los motivos-porque en los diversos sectores del mundo social. En este punta,
trataremos meramente de recapitular las estructuras complejas implieadas en la comprensi6n de otra persona, en la medida en que estas
repercutan en 1a comunicaci6n y el usa de signos. En efecto, decir,
como hacemos nosotros, que para quien usa el signa este se eneuentra
en un eontexto significativo, impliea una cantidad de hechos separados
que deben dcsentrafiarse.
Ante todo, cuando utilizo un signa, las vivencias significadas por el
estan para mi en un contexto significativo, pues ya se han constituido
en una sfntcsis, y las veo como una unidad.
En segundo lugar, para mi el signa debe ser ya parte de un sistema de signos, pues de otro modo no podria utilizarlo. Un signa debe
haber sido ya interpretado antes que pueda ser usado. Pero ]a comprensi6n de un signa es una sintesis complicada de vivencias que da
por resultado una clase especial de contexto de significado. Este contexto de significado es una configuraci6n que implica dos elementos : el
signa como objeto en si mismo, y lo signatum, cada uno de los cuales
-implica, por supuesto, contextos significativos que le son propios. Hemos llamado "esquema coordinante" G! del signa al nuevo contexto significativo total que abarca a ambos.
En tercer lugar, el acto de seleccionar y utilizar el signa constituye
un contexto significativo especial para quien lo usa, en la medida en
que cada usa de un signa sea una acci6n expresiva. Puesto que cada
acci6n comprende un contexto de significado en virtud del hecho de .
que el actor visualiza todas las vivencias sueesivas d e esa acci6n como
un acto unificado, se sigue que toda acci6n expresiva es por lo tanto
un contexto de significado. Esto no significa que todo caso de usa de
signos sea ipso facto un caso de comunicaci6n. Una persona puede utilizar, por ejemplo hablando consigo misma, un signa como un acto de
autoexprcsi6n sin ninguna intenci6n comunicativa.
En cum·to lugar, c1 contcxto d e significado "utilizar un signo como
acto" pucdc servir como base para un contexto de significado sobreimpucsto "utilizar un signo como acto comunicativo", sin tomar en cuenta de ninguna manera a ]a persona particular a la cual se dirige la
comunicaci6n.
En quinto lugar, empero, cste contexto significativo sobreimpuesto
pucdc cntrar en un contcxto de significado aun mas elevado y amplio,
en cl cual se tome en cuenta al clestinatario. En estc caso, el acto comunieativo ticne como meta no meramente que alguicn tom e eonocimicnto·
51
LCf. las pags, 148 y sigs.]
de el, sino que su mensaje motive a la persona que toma conocimiento
a asumir una actitud particular o desplegar algun tipo de conducta.
En sexto lugar, el hecho de que se establezca comunicaci6n con
este destinatario en particular aqui, ahara, y de esta nwnera puede ubicurse dentro de un contexto de significado aun mas amplio, hallando
el motivo-para de ese acto comunicativo.
Todos estos contextos de significado estan en principia a biertos al
interprete y pueden ser descubiertos sistematicamente por el. Cmlles
seran exactamente los que trr..tara de investigar, dependera de la clase
de interes que tenga en el signo. 55
Sin embargo, la formulaci6n de que todos estos contextos de significado est{m en principia abiertos a la interpretacion, requiere algunas
modificaciones. Como hemos dicho repetidamente, la estructura del
mundo social no es de ninguna manera homogenea. Nuestros congeneres y los signos que utilizan pueden ofrecersenos de maneras diferentes.
Existen diferentes enfoques del signa y de la vie~ca
que este expresa. En verdad, ni siquiera necesitamos m1 signa para tener acceso a la
mente de otra persona. Una mera indicaci6n puede ofrecernos la apertura. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, cuando extraemos inferencias
de artefactos concernientes a las vivencias de personas que vivieron en
el pasado.
27. El significado subjetivo y objetivo. Producto y evidencia
Acabamos de ver los diferentes enfoques de Ia autentica comprerisi6n
yo del otro. El interpretc parte de su propia experiencia del cuerpo
arumado de la otra persona 0 de los artcfactos que esta ultima ha producido. En ambos casos esta interpretando Objetivaciones en la cuales
se manifiestan las vivencias del otro. Si lo que esta en cuesti6n es el
cuerpo del otro, el interpretc sc ocupa de objetivaciones-acto, cs decir,
movimientos, gestos o resultados de una acci6n. Si se trata de artefactos, estos pueden ser signos en el sentido mas cstricto u objetos extcrnos
manufacturados, tales como hcrramientas, instrumcntos, etcetera. Todo
lo que estas Objetivaciones tienen dP comun cs el hecho de que sc'Jio
existen como resultado de la acci6n de seres racionales. Como son productos de Ia acci6n, constituyen ipso facto evidencia de lo que ocurri6
en la mente de los actores que las construyeron. Debe notarse que no
todas las evidencias san signos, pero todos los signos son evickncias.
Para qne una evidencia sea un signa, debe ser capaz de transformarse
en tm clemento dentro de un sistema de signos, con el status de esquema eoordinador. Esta calificaci6n esta ausente en el caso de algunas
evidencias. Una herramienta, por ejemplo, aunque constitnye una cvid~l
~r.
IleTil()S notado previamente c:omo se produce realmente, en tales casos, b
sel;·ccic'm de euestiones a responder. Vease mas arriba, apartaJo 16, p:ig. 114, y apartado 18, pi"tg. 124.
162
dencia de lo que ocurri6 en la mente de quien la fabric6, no es con
seguridad un signo. Sin embargo, bajo el termino "evidencias" entendemos incluir no solo el equipo ;;r. que ha sido producido por un proceso
de manufactura, sino el juicio que ha sido producido por el pensamiento o el contenido de mensaje nacido de uu acto de comunicaci6n.
L; problematica del significado subjetivo y objetivo incluye evidencias de toda clase. Es decir, cualquiera que encuentre un determinado
producto puede proceder a interpretarlo de dos maneras difercntes. Primero, puede enfocar su atenci6n sobre su !>tatus como objeto, sea real
o ideal, pero en todo caso independiente de su constructor. Segundo,
puede considerarlo como evidencia de lo que ocurri6 en Ia mente de
sus fabricantes en el momento en que lo hicieron. En el primer caso, el
interprete subsume sus propias experiencias ( erfahrende Akte) del objeto bajo los esquemas interpretativos que tiene disponibles. En el ultimo caso, en cambio, su atenci6n se dirige a los Actos constituyentes de conciencia del productor ( estos podrian ser los suyos propios
o tambien los de otra persona).
Examinaremos con mayor detalle mas adelante esta relaci6n entre
significado subjetivo y objetivo. Hablamos, entonces, de significado subjetivo del producto, si tenemos en vista el contexto de significado dentro
del cual esta o cstuvo el producto en la mente de su productol'. Conocer el significado subjetivo del producto significa que somas capaces de
recapitular en nuestm mente en simultaneidad o casi simultaneidad, los
Aetas politeticos que constituyeron la vivencia del productor.
Aprehendemos, entonces, las vivencias de Ia otra persona a medida
que ocurren; las observamos constituyendose paso a paso. Para nosotros,
los productos de la otra persona son indicaciones de estas vivencias. Las
vivencias estan a su vez para esa persona dentro de un contexto de
significado. Sabemos esto por medio de una particular evidencia, y
podemos estar conscientes, en un acto de autentica comprensi6n, del
proceso constituyente que ocurri6 en la mente del otro.
El significado objetivo, en cambia, s6lo podemos predicarlo ~el
producto como tal, es decir, del contexto de significado ya constitwdo
de la cosa producida, cuya producci6n real de;amos en:retanto de
tener en cuenta. El producto es entonces, en el sentido mas pleno, el
resultado final del proceso de producci6n, algo que esta terminado Y
completo. Ya no es parte del proceso, sino que sefiala meramcntc en
forma retrospectiva a el, como un hecho en el pasado. Sin embargo,
d producto mismo no es un hecho sino una entidad ( ein Seiendes) que
es el sedimento de hechos pasados dentro de la mente del prodnctor.
Sin duda, aun la interpretacion del significado objetivo del producto
ocurre en Actos politeticos que se producen paso a paso. Sin embargo,
se agota en el ordenamiento de las vivencias que tiene el interprete del
u6 Zeug. Este es el termino utilizado por Heidegger para designar los objetos
del mnndo extemo qne est:in "disponihles". C£. Sein wul Zeit, pag. 102 [T.I., Bei11g
and Time, Macquarrie y Robinson, pag. 135].
163
producto, dentru del cqntcxto significative total de: acto interpretativo.
Y como hcmos dicho, cl interprete deja por complcto de bclo Ia creaci6n original paso a paso del producto. No sc trata de que no este
consciente de que ha ocurrido; lo que pasa cs que no le prcsta atenci6n.
Por Io tanto, cl significado objctivo solo eonsistc en un cor.tcxto de significado dcntro de Ia mente dl'l interprctc, micntras que el significado
suhjetivo se refiere, mas all{t de estl', a un contcxto de significado dentro de Ia mente del productor.
Un contexto subjetivo de significado csb't presente entonces si lo
dado en un contcxto objetivo de significado fue creado, por su parte,
por un ttl. Sin embargo, nada impliea esto acerca de la clase particular de contexto de significado sobre el cual el tu ordena sus vivencias
o aeerca de la calidad de esas vivencias mismas.
Ya hemos observado que el interprete capta las experiencias conscientes de la otra persona en cl modo de la simultaneidad o casi simultanciuad. La autl~nie
simultancidad cs mas frecucnte, aunque constituye un caso esprcial del proceso. Esta vinculada con el munclo de la
rcalidacl social clircctamcntc vivcnciada y prcsupone que cl int<~rpe
es testigo de la creaci6n real del producto. Un cjemplo seria una conyersaci6n, en que el oyente esta realmente presentc mientras el hablante
re::tliza Actos que produccn discurso significativo, y en que el oyente
realiza esos Actos con cl hablantc y dcspues de cl. Un ejcmplo de interpretacion casi simultanea seria la lectura de un libro. En cste caso, el
lP.ctor revive ]a elecei6n de palabras del autor como si ocurriera ante
sus propios ojos. Lo mismo podria decirse en cl caso de una persona
que ob_serva cie1t0s artcfactos tales como hcrramientas, C imagina como
se los construyo. Sin embargo, al decir que podemos observar tales
vivencias del productor solo qucrcmos significar que pockmos captar el
hccho de que ocurrcn. · o hrmos dicho nada accrca de cc'lmo cmnprendemos que expcriencias ocurrcn, ni cc'lmo comprcnclcmos lo manera en
que se constih1ycn. Trataremos ('stos problemas cuando analiccmos el
mundo de los contcrnporancos, cl•munclo de la cxpcricncia social dirccta
y el de Ia autentiea rclaei(m-nosotros. Con todo, puede dccirse ya en
este punto que lo cscncial para esc conocimiento suplemnt~rio
es tener
un conocimicnto de Ia persona que cstamos interpretando. Cuando preguntamos cmll es cl significado su bjetivo de un producto, y por lo tanto
qm~
experiencias conscientcs ticne otra persona, cstamos preguntandn que vivencias particularcs polithicamcntc construidas ocurren o han
ocurrido en otra persona en particular. Esta otm persona, cste ttl, tienc
sus propias expericncias y contextos de significado tmicos. Ninguna
otra persona, ni. siquicra csta misma en otro momcnto, puccle ocupar
su Iugar en estc momento.
El significado objctivo de un proclucto qur h'ncmos ante nosotros
sc intcrprcta, por otro !ado, como cviclcncia de Ia cxpcricncia particular
de un dctcrminaclo ttl. t.l{ts bien, sc lo intcrpreta como ya constitnido
Y cstabkcido, hacicndo abstmccif>n de todo flujo subjetivo de expcrien-
,
164
cia y de todo contexto suhjetivo de significado que pudiera existir en
tal flujo. Se lo capta como una objetivaci6n dotada de ''significado universal". Aunquc nos rcfcrimos implicitamente a su autor cuando llamamos a esto un "producto", no obstante dejamos de !ado a este autor y a
todos los factores pcrSOlMlcs rC'lacionados COn el cuando intcrpretamos
el significado objctivo. El au tor esta oculto detn1s del "uno" ( alguien,
alguna otra persona). Este "uno" anonimo, es meramcnte el termino
lingiiistico que responde al hecho de que cxiste o ha existido alguna
vez un tu cuya particularidacl no tomamos en cuenta. Yo mismo, o ttl,
o algun tipo ideal o CnalquiC'ra podria ponerse en su Iugar sin alterar
de ninguna manera el significado ohjetivo del proclucto. No podemos
clecir nucla acerca de los procesos subjetivos de cste "uno" an6nimo, pucs
no tiene duraci6n, y la dimensi6n temporal que le atribuimos, como es
una ficci6n 16gica, no resulta en principia susceptible de vivenciaci6n.
Pero precisamente por estc motivo el significado objetivo sigue siendo,
desde el punta de vista del interprete, invariante para todos los posibles
creadores del objeto significativo. En Ia medida en que ese objeto contiene dentro de su significado mismo Ia idealidad del "etcetera" y del
"puedo hacerlo de nuevo", ese significado resulta independicntc de su
creador y de las circunstancias en que se origin6. El producto cs abstraido de toda concicncia individual y, en realidad, de toda conciencia
como tal. El significado objetivo es meramente el ordenamiento que el
interprete hace de sus vivencias de un producto dentro del contexto
total de su experiencia.
De todo lo que hemos dicho se sigue que cualquier interpretacion
de significado subjetivo implica una referenda a una persona en particular. Ademas, debe ser una persona de Ia cual el interprete tcnga
alguna clase de experiencia ( Erfahrung) y cuyos estados subjctivos pucda reeorrer en simultaneidad o casi simultancidad, micntras que c1 significado objetivo esta desvinculado de personas particulares y es indcpendiente de elias. Mas adelantc cstudiarcmos csta antltesis con mayor
detalle, trat{mdola como un caso de oposici6n polar. Entre la comprcnsi6n del significado subjetivo y Ia del significado objctivo puro hay toda
una serie de etapas intcrmcdias basaclas en el hccho de que cl mundo
social tiene su propia estructura {mica, puesto que deriva del mundo de
!a vivencia social directa, del de los contemporaneos, de los prcdeccsores y de los sucesorcs. Dedicaremos el capitulo IV al estudio de cstos
diferentes mundos, prcstando entret:mto especial atcncicm a los procesos de anonimizaci6n que ocurrcn en carla uno. Explicaremos Ia oposicion polar entre significado subjetivo y objetivo como una forrnulaei6n
tipico-icleal de principios heuristicos de ]a interpretacion del significado.
165
28. Excursus: algunas aplicaciones de la teoria del significado objetivo
y subjetiw en el campo de las ciencias de la cultura
La teoria de los dos tipos diferentes de interpretaci6n del significado
de productos, que acabamos de desarrollar, tiene gran importancia para
las ciencias del espiritu ( Geisteswissenschaften) y no s6lo para estas.
Ante todo, consideremos Io que se llama "objctos culturales", es decir,
las objetividades ideales tales como "Estado", "arte", "lenguaje", etcetera. Todos estos, de acuerdo con nuestra teoria, son productos, pues
!levan sobre si Ia marca de su producci6n por parte de nuestros congeneres y constituyen manifestaciones de lo que ocurri6 en Ia mente de
estos. Todas las objetivaciones cultmales pueden ser interpretadas, por
lo tanto, de una manera doble. Una interpretaci6n las trata como objetivaciones completamente constituidas tal como existen para nosotros,
que somas los interpretes, sea ahora como contempon1neos en el presente, o como personas que ocupan un Iugar posterior en el tiempo
hist6rico. Estas objetivaciones pueden describirse en forma muy simple
o estar sujetas a elaboraci6n te6rica como objetos de conocimiento esencial; es decir, podemos estudiar el Estado como tal, el arte como tal
y el lenguaje como tal.
No obstante, es posible tratar todos estos productos como evidencia
de lo que ocurri6 en Ia mente de quienes los crearon. En este caso,
objetos culturales extremadarnente complejos se prestan a Ia investigaci6n mas detallada. El Estado puede ser interpretado como Ia totalidad
de los actos de quienes estan orientados hacia el arden politico, es decir, de los ciudadanos que lo integran; o se lo puede interpretar como
el resultado final de ciertos actos hist6ricos y considerarlo, por Io tanto,
en si mismo, como un objeto hist6rico; o tratarlo como Ia concretizaci6n de ciertas disposiciones mentales publicas por parte de quienes lo
gobiernan, etcetera. El arte de una epoca en particular puede interpretarse como exprcsion de una tendencia artistica determinada de la epoCH o como manifestaci6n de una interpretaci6n particular del mundo
que precede y determina a toda expresi6n artfstica, es decir, como una
manifestaci6n de una manera particular de "ver". Sin embargo, tambien
se lo puede interpretar como un desarrollo hist6rico que se produce en
forma de una variaci6n sobre el estilo conocido de una epoca anterior,
sea debida a Ia sucesi6n de escuelas o simplemente de gcneraciones.
Estos son meros ejemplos de las muchas posibilidades de interpretaci6n, y a cada una de elias corresponde un esquema interpretativo
especial y una manera particular de dar significado al objeto de la
interpretacion.
Ya hemos observado que el contexto de significado de un producto
es mas o menos independiente de lo que ocurri6 en Ia mente de la
persona que lo cre6, segun que esta ultima sea comprendida por su
intc·rprete con mayor o menor anonimiclad. Para captar una cierta obje-
167
166
tivaci6n en Ia idcalidacl del "pucclo hacerlo de nuevo", dcbcmos concebir al an tor de esa objc>tivaci6n simplcmentc co!llo "uno". Vcamos como
funciona csto <'ll c1 campo de la tcoda ccon6mica. Los asi llamados
"principios de Ia catal{tetica" "7 ticncn poi· cicrto como tcma actos humanos considcrados como productos tcrminados, no accioncs en curso.
El contcxto de significado d e cstos principios sc agobt al subsumir tales
actos hajo los <'sqncmas interpretativos d e Ia !coria econ6mica. Sin
duda, no cs concchiblc ningt'm acto ccont'>mico sin alguna rcfcrcncia
a un actor eco n<)mico, p cro cstc {dtimo cs ahsol11tanwntc an6nimo; no
eres tt1, ni yo, ni 1m cmprcsario, ni siquicra un ··hombre economico"
como tal , sino un "uno" puro univcrsaJ.nS Esta cs Ia raz{m por la cual
las proposidoncs d e Ia economi<i tc<)rica tienen justamcnte csa "validcz
y dd "puedo h acerlo
universal" que les cla Ia idealidad (]c] '·ct(~ra"
d e nuevo'·. Sin <?mbargo, poclemns cs tudiar al actor econ6mico como tal
y tratar clc cstablccer qm'· es lo <Jll<' ocurrc en su mente; por supuesto,
no <:>Stamos cntonccs en cl ten-eno d e Ia ceonomirr te6rica sino en el de
Ia historia ccom)mica o en cl de b sociologia econ<lmica, de las cuales
\\ 'cbcr nos ha proporcionado tm cjcmplo sin paral clo en cl primer libro
de su obra 'Virtsclwft und Gcsellsclwft. Sin embargo, las formulacio ncs de cstas cicncias no pncdcn pretender ninguna valiclez universal ,
pucs tratan de los st'n timicntos cconl·> micos de individuos historicos particulares, o de lipns d e activiclad ccon6mica rcspccto de los cuales
constiluycn cvidcncia los aetos cconom icos t'n cucsti{m .
Para dar cjemplos tomados d e otros campos acerca d el significado
d e esta· cucstion, basta sciialar Ia importancia que tiene trazar una clistinci6I) neta entre significado subjctivo y objctivo en las ciencias que
son interpretativas en sentido estricto, a saber, la filologia y la jurispruclencia. En filologia ha sido sicmprc 1ma cucsti()n h\.sica Ia de es tablecer si lo que sc cstu dia cs el significado ohjctivo clc una palahra en
un momento clcterminado dcntro de tma zona lingi.ifstica clefinida o,
en segundo Iugar, c~l significado suhjetivo que la palabra asume en el
curso de: un particu lar anlor o de 1111 d cterminado circulo de hablantes
o, en tercer Iugar, cl significado ncasional qnC' ticnc en el contcxto del
discurso. A su vcz, toclo estudiantc clc D erccho est{l familiarizado con
la clistinci <'>n cxistcntc entre consiclerar un punto de Ia ley como proposici<'m cl entro del sistema legal cl c acuerdo con los canon es de la intcrpretnci<'m filolc'>gica y juridica, por una parte, y preguntarsc, por otra
G7 La tco ria d el intercambio. Este termino, quc- provi ene d e " ' hate ly, clcscmpl'i'ia un papel importante <'11 <'I J1f'l~ai<·nto
!'Con{mli<.:o d e Ludwig von MisPs, aT
cual Schiitz se rdicrl' a HIC'IHtdo. V{•ase ~fi sc~.
Ilrwwrr Action (New H aven, lDGG ).
espeeialm <'nlt, 1a parte TV. La catal.ic tica ,., p a ra J\!i s!'s parte d e u na teoria pura
a priori dP Ia accic\n eonsidP mda e n forma ah ~ tra ct:1,
a islada de S IIS circunstancias
psicolbgicas P hi ~ t'u ·icas:
el collCPpto d e J\li~es
res ulta por lo tanto PS[WC'ialnwnte
imporl:mte·, nnry re.l'iPntP,
t'ttil como cjcmplo <'11 t•stl' punlo. Utt tralado ec mu ~ unieo
hasaclo <'11 ,.J li ~ mo
coiiC<' plo, ·~ el .J,. ~lur:t
y N. Roti,!J:trcl, .\ !on, Ecutwmy and tlr e
State (l'rincl'ton , H)(i:2).
''" El exa meu d " Ia anonillticlad dt ·l mumlu cl e los cnntmllj)Or:'ttJC'Os, ap::trtado 3!),
m(ts abajn, nfw,:c un :m(tl isis m(ts ddallado de cste conc"pto d e •·linn".
rte , '1 f e "la intenci6n del legislador". Todas estas diferencias se
pa ,.ua u ·
l
· ·
b' · d 1
remonm a Ja distinci6n entre significac o o1J]CtiVO y su ]C't1vo e producto [Ue acabamos de tratar.
,
.
a.,a cueStl.Oll mas antes de concluir deste capitulo.
La tendencJa
1 ·
·
t'
a bus4r un significado subjetivo para to o en a ,ex1stencm es ..a t .a~l
profurtamente enraizada en la mente humana, la bus.queda del sig,nihcado <!l todos los objetos estt1 tan vinculada con la tdea de que estos
recibicon una vez su significado de alguna mente, que todas las casas
del m ;~do
pueden interpre,tarse como product~s
y, por
tanto, como
veidad, todo el
evidenia de lo que ocurrio en la mente de D10s. ~n
univer,;, puecle considerarse como el producto de ~1os,
de cuyos actos
creadces da testimonio. Esto es solo una r~fen,cJa
aJ pasar, J?Or ~u­
puestoa todo el sector de problemas que estan mas. all:1 .d e las c1e.nc!as
en sen'do estricto. En toclo caso, el prohle1~a
del s1g~ 1~Icado
subjetivo
y obje!vo es Ja puerta abierta a toda teolog1a y metahs1ca_
!o.
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