Valoración personal Silvia Díaz - Colegio Cooperativa San Saturio

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Valoración personal
Hay veces que voy andando por la calle, o en el metro o autobús, o quizá estoy viendo
el telediario y me doy cuenta de que mucha gente piensa que hemos progresado o estamos
haciéndolo enormemente. Entonces, pienso: ¿Progresando en qué? ¿Y respecto a qué? Sí, es
cierto que hace ya muchos años que no necesitamos frotar dos palos para producir fuego y
poder calentar un jabalí que hemos salido a cazar, por ejemplo. Y sí, también es cierto que la
tecnología se ha desarrollado muchísimo y técnicamente nos facilita la vida, pero ¿eso es
todo? ¿De verdad creéis que el progreso es sólo tecnología? ¿Que son los rascacielos, aviones,
y el nuevo iPhone?
Hemos de recapacitar un poco, existe un ejemplo bastante simple y que se supone
todos conocemos: El deterioro del planeta. Pero el planeta no se está deteriorando porque “ha
llegado la hora de que sea así”, ni mucho menos. Es por nuestra falta de conciencia
medioambiental y de futuro. Somos egoístas. No nos importa que a las generaciones futuras
les quede un desastre de planeta, o incluso que tengan que buscarse otro. Total, ¿qué más nos
da a nosotros, si ya estaremos muertos para entonces? ¿Para qué vamos a pensar en los
demás? mientras que nosotros podamos vivir bien que se aguanten, al fin y al cabo “no
podemos hacer nada” ¿o sí?
¿No es cierto que sólo nos preocupamos por nosotros mismos? Tenemos tanto miedo
que no empleamos tiempo en pensar en nada más que vivir nuestra propia vida y lo mejor que
podamos. Nosotros.
Ni siquiera parece que formemos parte de una colectividad, sino una continua
competición entre los individuos. Lo que importa es la supervivencia propia. ¿Y para qué
pensar en el futuro si nosotros no obtendremos nada a cambio directamente? ¿Esforzarme yo
para que los que vengan tengan una vida mejor? ¿Para qué? Si yo ya estaré más que muerto.
Pues bien, sí, existe “progreso”, quizá un progreso individual, ya que cada uno de
nosotros quiere progresar y mejorar su vida, SU vida.
Pero entonces, ¿dónde queda el progreso de la humanidad? ¿No es ese el que
importa? El progreso colectivo se ve afectado por el deseo de progreso individual. La
humanidad va cuesta abajo, estamos retrocediendo en el tiempo y no avanzando, y si la
situación continua así, acabaremos con las razas más pobres. ¿No es cierto que muere cada día
mucha gente a causa del hambre, e incluso cada hora? Y ya no sólo de hambre, sino también
por falta de medicinas, cosa que con nuestro supuesto progreso no debería ocurrir ya que la
tecnología ha avanzado mucho. ¿Y no es verdad que cada vez hay más desigualdad? Yo misma
en este momento estoy escribiendo este texto porque me lo han mandado hacer en el colegio,
porque yo puedo ir al colegio, y sin embargo hay muchísimos niños que no tienen esa
posibilidad. ¿Así estamos progresando?
¿Qué es el progreso entonces? Para poder hablar de progreso deberíamos tener
conciencia de futuro, pensar en la supervivencia de la raza y en su bienestar cuando nosotros
mismos no estemos aquí. A este paso llegaremos a una “selección artificial” por la cual
sobrevivirán los poderosos y el resto de la supuesta colectividad se estancará, y quien sabe si
llegará a desaparecer.
En conclusión, primero deberíamos saber de qué progreso hablamos, y de cómo
debería ser el mismo, si es real, antes de dar por hecho que estamos progresando
simplemente porque es lo que oímos o porque cada vez la tecnología nos facilita más la vida, a
los que podemos acceder a ella.
Silvia Díaz de Cerio, Ramos
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