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205 Respuesta inmune innata y fisiopatologia MEDICINE 02-17

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ACTUALIZACIÓN
Respuesta inmune innata y sus implicaciones
fisiopatológicas
D. Díaz Martín*,a,b, M. Úbeda Canteraa, A. López Suáreza y *M. Álvarez de Mon Sotoc
a
Laboratorio de enfermedades del sistema Inmune y Oncología. Departamento de Medicina. Universidad de Alcalá. Alcalá de Henares. Madrid. España.
Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBERehd). Instituto de Salud Carlos III. Madrid. España.
c
Servicio de Enfermedades del Sistema Inmune y Oncología. Hospital Universitario Príncipe de Asturias. Universidad de Alcalá. Alcalá de Henares. Madrid. España.
b
Palabras Clave:
Resumen
- Receptores de
reconocimiento de patrones
Generalidades. La inmunidad innata o natural constituye la primera línea de defensa contra los microorganismos. El término “innato” hace referencia a que los sensores implicados en el reconocimiento de
los patógenos están codificados por genes en línea germinal que no sufren reordenamiento somático
para generar variantes.
- Patrones moleculares
asociados a patógenos
- Patrones moleculares
asociados a daño
Componentes de la inmunidad innata. Las armas del sistema inmune innato incluyen mecanismos de defensa celulares y moleculares que existen antes de que tenga lugar una infección, lo que les permite
responder frente a ella con rapidez. Los sensores de la inmunidad innata son específicos de las estructuras comunes a grupos de patógenos relacionados, pero no pueden distinguir diferencias sutiles entre
ellos.
Receptores de la inmunidad innata. En el primer bloque analizamos los receptores que utiliza la inmunidad innata para identificar moléculas características de grupos de patógenos, así como de daño y estrés
celular, que se denominan en su conjunto receptores de patrones moleculares.
Moléculas de la inmunidad innata. En el segundo bloque examinamos en profundidad las moléculas solubles que median la inmunidad innata. Estas moléculas actúan rápidamente contra patógenos extracelulares de tres maneras importantes: como opsoninas, como agentes líticos y como agentes proinflamatorios.
Keywords:
Abstract
- Pattern recognition receptors
Innate immune response and their pathophysiological implications
- Pathogen-associated
molecular patterns
Overview. Innate or natural immunity is the first line of defense against microorganisms. The term "innate" refers to the sensors involved in the pathogen recognition are encoded by genes in germline suffering non-somatic rearrangement to generate variants
- Damage associated
molecular patterns
Components of the innate immunity. The weapons of the innate immune system include molecular and
cellular defense mechanisms that exist before an infection takes place, allowing them to respond to it
quickly. Sensors of the innate immunity are specific structures common to groups of related pathogens,
however they cannot distinguish subtle differences between them.
Receptors of the innate immunity. The first block analyzes receptors used by the innate immunity to identify characteristic molecules of groups of pathogens, as well as damaged and stressed cells, named pattern recognition receptors.
Molecules of the innate immunity. The second block examines in depth the soluble molecules that mediate innate immunity. These molecules act quickly against extracellular pathogens in three important
ways: as opsonins, lytic agents and as pro-inflammatory agents.
*Correspondencia
Correo electrónico: [email protected]
1388
Medicine. 2017;12(24):1388-97
RESPUESTA INMUNE INNATA Y SUS IMPLICACIONES FISIOPATOLÓGICAS
Generalidades de la respuesta inmune
innata
Durante años, los inmunólogos han ignorado en gran medida al sistema inmune innato (SII). Sin embargo, el estudio
del sistema inmune adaptativo (SIA) ha conducido a una
nueva concepción del papel que tiene el SII, no solo como un
sistema pasivo y extremadamente rápido de segunda línea de
defensa (las barreas físicas serían la primera línea) sino también como un activador que inicia, dirige y regula al SIA.
La importancia de la veloz respuesta del SII a patógenos
comunes como las bacterias es fácil de entender si pensamos
en las consecuencias de una infección incontrolada. Las bacterias proliferan muy rápidamente. De hecho, una bacteria
dobla su número en unos 30 minutos. Esto implica que una
sola bacteria puede generar 100 billones (1014) de bacterias
en un solo día. Un litro de medio de cultivo que contenga
100 billones de bacterias es tan denso y turbio que no se
puede ver a través de él; efectivamente, una sola bacteria que
prolifere un día generará un cultivo denso de unos 100 litros.
Si recordamos que nuestro volumen total de sangre son unos
cinco litros, podemos apreciar ahora lo que una infección
bacteriana incontrolada podría provocar a un ser humano.
Comenzaremos la actualización profundizando en las generalidades de la respuesta inmune innata, continuaremos
con los receptores de patrones moleculares de la inmunidad
innata y finalizaremos analizando en profundidad las moléculas solubles que median la inmunidad innata. El análisis
del componente celular de la respuesta inmune innata se describe en otra actualización de esta misma unidad temática
(actualización 1).
Componentes y características
Como suele suceder en la ciencia, inicialmente se estableció
una dicotomía clara entre el SII y el SIA. Sin embargo, actualmente esta frontera es muy difusa, pues ambos sistemas
comparten mecanismos efectores, células, receptores y moléculas solubles como veremos más adelante. El término «innato» hace referencia a que los sensores implicados en el
reconocimiento de los patógenos están codificados por genes
en línea germinal que no sufren reordenamiento somático
para generar variantes y que reconocen estructuras moleculares compartidas por grupos de microorganismos patógenos, siendo a menudo esenciales para la supervivencia de los
mismos.
Las armas del SII incluyen mecanismos de defensa celulares y moleculares que existen antes de la infección y pueden
responder con rapidez a ella. Estos mecanismos reaccionan
con patógenos y células dañadas, y responden de una forma
prácticamente idéntica a infecciones repetidas. Los sensores
de la inmunidad innata son específicos de las estructuras comunes a grupos de patógenos relacionados y no pueden distinguir diferencias sutiles entre ellos.
Los principales componentes de la inmunidad innata
son: a) componentes celulares: células fagocíticas (neutrófilos, macrófagos), células dendríticas (DC), linfocitos natural
killer (NK) y otras células linfocíticas innatas; b) receptores
de patrones moleculares asociados a patógenos o a daño y c)
sustancias químicas antimicrobianas, proteínas solubles y
mediadores de la inflamación (tabla 1).
La inmunidad innata y la adaptativa (actualización 4) se
integran perfectamente para constituir un sistema robusto
que nos protege contra los microorganismos patógenos. Para
ello, presentan características particulares que las definen y
que es instructivo destacar.
Las respuestas inmunitarias innatas frente a un microbio
son inmediatas y no requieren una exposición previa. Además, las moléculas implicadas en el reconocimiento y en su
acción efectora están codificadas en línea germinal. Por el
contrario, las respuestas inmunitarias adaptativas tienen lugar varios días después de la exposición al patógeno y se desarrolla mediante el crecimiento de clones específicos en
respuesta al contacto.
No se genera memoria inmune y, por ello, no se produce
ningún cambio apreciable ni en la calidad, ni en la magnitud
de la respuesta inmunitaria innata frente a un microbio tras
una exposición repetida. Por el contrario, en las respuestas
inmunitarias adaptativas la exposición previa a un microbio
potencia su rapidez, magnitud y eficacia.
El repertorio de reconocimiento de la inmunidad innata
es muy limitado y no es clonal. Se calcula que el SII reconoce solo unos 1.000 productos de microbios y células dañadas.
Como hemos visto, estos receptores están codificados por
genes en línea germinal que no sufren reordenamiento somático. Por el contrario, el repertorio de reconocimiento de
la inmunidad adaptativa es prácticamente ilimitado, incluso
capaz de reconocer moléculas actualmente inexistentes, cuyos receptores presentan una distribución clonal y se originan por reordenamiento genético somático y que, por tanto,
no se heredan.
Evolución del sistema inmune innato
Se estima que más del 99% de la vida en la Tierra solo presenta SII y desde el punto de vista filogenético es la parte
más antigua del sistema inmune1. Este sistema coevolucionó
junto con los patógenos para proteger a los organismos multicelulares de las infecciones. De hecho, algunos de sus componentes en mamíferos son muy similares a los componentes
de plantas e insectos. Por ejemplo, las defensinas, péptidos
tóxicos para bacterias y hongos, se encuentran en plantas y
mamíferos y tienen en esencia la misma estructura terciaria
en ambas formas de vida. Otro ejemplo son los receptores
del tipo toll que reconocen estructuras conservadas de patógenos. Estos receptores se encuentran en todos los organismos pluricelulares desde insectos hasta mamíferos.
Casi la totalidad de los mecanismos implicados en la inmunidad innata que desarrollaremos en esta actualización
aparecieron muy pronto en la evolución, concretamente
cuando evolucionaron los primeros organismos multicelulares complejos, hace unos 750 millones de años. El SIA, por
el contrario, evolucionó con claridad reconocible en los vertebrados que aparecieron hace unos 350-500 millones de
años.
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ENFERMEDADES DEL SISTEMA INMUNE Y REUMATOLÓGICAS (I)
TABLA 1
Receptores y moléculas solubles de la inmunidad innata
Denominación
Estructura
Localización
Ejemplos
Ligandos (PAMP, DAMP)
Receptores
Receptores tipo
toll (TLR)
Dominios LRR y TIR
Membrana plasmática y
membrana de endosomas
y endolisosomas
TLR 1-10
PAMP: LPS, ácido lipoteicoico, la flagelina
y ácidos nucleicos víricos
Receptores lectina
tipo C (CLR)
Lectina dependiente de Ca2+
Membrana plasmática
Receptor de manosa
Azúcares terminales de la superficie de microbios
DAMP: HSP y HMGB1
Betaglucanos unidos en posición 1 y 3
Dectinas
Receptores tipo
NOD (NLR)
Dominio LRR y dominio NACHT
Citosol
NOD1 y NOD2
Ácido diaminopimélico y dipéptido muramilo
bacterianos
PAMP: flagelina, dipéptido muramilo, LPS y ARN vírico
NLRP (inflamasoma)
DAMP: cristales (urato monosódico, LDL), cambios
en ATP e iones
Receptores tipo RIG (RLR)
Dominios CARD y ARN-helicasa
Citosol
RIG-I y MDA5
ARN vírico
Detectores citosólicos
de ADN (CDS)
Dominio PYHIN y dominio
HIN-200
Citosol
AIM2
ADN vírico y bacteriano
Receptores
scavenger (SR)
Estructuralmente heterogéneos
Membrana plasmática
de células fagocíticas
CD36
Catelicidinas
LPS
Defensinas
Membranas microbianas
DAI
Vía STING
PAMP: microorganismos o partículas extrañas
DAMP: células apoptóticas y proteínas dañadas
Moléculas solubles
Péptidos de defensa
del huésped (HDP)
Péptidos cortos, catiónicos
y anfipáticos
Plasma
Complemento
Zimógenos inactivos
Plasma
C3
Membranas microbianas
Pentraxinas
Proteínas pentaméricas
Plasma
Proteína C reactiva
Residuos de fosfocolina
Colectinas
Dominio tipo colágeno y un
dominio de lectina tipo C
Plasma y alveolos
pulmonares
Lectina de unión a manosa
Manosa en superficie de patógenos
Proteína A surfactante
Estructuras microbianas
Dominio tipo colágeno y
dominios tipo fibrinógeno
Plasma
Ficolina
N-acetil glucosamina y ácido lipoteicoico
Ficolinas
Dominios repetidos ricos en leucinas (LRR), TIR (dominios toll/IL-1 receptor), patrones moleculares asociados a patógenos (PAMP), patrones moleculares asociados a daño (DAMP),
LPS (lipopolisacárido), HSP (proteínas de choque térmico), caja del grupo de movilidad alta 1 (HMGB1).
Funciones de la inmunidad innata
La inmunidad innata presenta tres funciones principales que
son esenciales para la defensa frente a los agentes patógenos,
el daño y la renovación tisular.
La primera función es impedir, controlar y/o eliminar la
infección por microorganismos patógenos. Esto se pone de
manifiesto en modelos experimentales que muestran cómo
las deficiencias, la inhibición o la eliminación de varios mecanismos de la inmunidad innata incrementan la propensión
a las infecciones, incluso cuando el SIA está intacto y funcional. Muchos microbios patógenos han desarrollado estrategias para resistir la inmunidad innata y estas estrategias son
cruciales para la virulencia de los mismos. La mayoría del
contenido de esta actualización versa sobre esta primera función.
La segunda función es eliminar las células dañadas e iniciar el proceso de reparación tisular. Estos mecanismos reconocen y responden a moléculas que las células estresadas,
dañadas y muertas producen, liberan o acumulan. Estas respuestas innatas pueden darse en el contexto de la infección o
del daño estéril (daño que sucede en células y tejidos en ausencia de infección). Alteraciones en esta función de la respuesta inmune innata pueden tener muchas implicaciones
patológicas como veremos más adelante.
La tercera función es iniciar, dirigir y regular las respuestas inmunitarias adaptativas, haciéndolas eficaces frente a
diferentes tipos de microbios. La inmunidad innata propor1390
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ciona las señales de peligro que alertan y polarizan al SIA
para que responda de la manera más adecuada en función del
modo de vida de ese patógeno particular. Esta flexibilidad
funcional permite adecuar la respuesta a cada tipo de patógeno (o célula tumoral) y generar una memoria inmune adecuada a cada situación. Existen nuevas estrategias terapéuticas que tienen como diana esta plasticidad funcional.
Receptores de la inmunidad innata
El SII detecta la presencia de patógenos y/o el daño e inicia
los mecanismos necesarios para eliminar esta amenaza potencialmente infecciosa. La detección de la amenaza se lleva
a cabo mediante los receptores de reconocimiento de patrones (PRR —pattern-recognition receptors—). Los PRR están
codificados en la línea germinal, vigilan tanto el espacio extra
como el intracelular y, cuando se activan, inician la transducción de señales que promueven las funciones antimicrobiana
y proinflamatoria de las células que los expresan2. La expresión de los PRR no está restringida a células del SII (macrófagos, neutrófilos, DC, etc.) sino que pueden presentarlos las
células epiteliales que componen la barrera entre el cuerpo y
el ambiente externo y muchos otros tipos de células que ocupan los tejidos y los órganos.
Los PRR reconocen principalmente moléculas conservadas de microbios denominadas patrones moleculares asociados a patógenos (PAMP —pathogen-associated molecular pat-
RESPUESTA INMUNE INNATA Y SUS IMPLICACIONES FISIOPATOLÓGICAS
terns—) pero también pueden identificar señales de peligro o
daño provenientes de células propias que son expresadas o
liberadas en respuesta al estrés, daño tisular y/o muerte celular por necrosis3. A estas moléculas endógenas se las denomina patrones moleculares asociados a daño (DAMP, —damage
associated molecular patterns—) (tabla 1).
Los PAMP presentan estructuras químicas muy diversas,
pero comparten tres características: a) están presentes en los
microorganismos, pero no en sus huéspedes; b) son esenciales para la supervivencia o patogenicidad de los microorganismos; c) muchos de ellos son compartidos por microorganismos diferentes. Estructuralmente, los PAMP pueden ser
lípidos, hidratos de carbono, proteínas, lipoproteínas/glicoproteínas o ácidos nucleicos microbianos como detallaremos
más adelante.
Los DAMP pueden producirse como resultado del daño
celular causado por infecciones, pero también pueden indicar una lesión estéril de las células causada por alguna otra
razón, como toxinas químicas, quemaduras, traumatismos o
reducción del riego sanguíneo. Las células que mueren por
apoptosis no suelen liberar DAMP, pero las que lo hacen
por necrosis sí. En algunos casos, se estimula a las células
sanas del sistema inmunitario para que produzcan y liberen
algunos DAMP, también llamados alarminas, que aumentan
la respuesta inmunitaria innata frente a las infecciones.
En esta sección examinaremos los principales PRR utilizados por el SII centrándonos en su especificidad, localización y funciones. Posteriormente, describiremos las proteínas de la sangre y los líquidos extracelulares que reconocen
PAMP y que facilitan la eliminación de los microbios de la
sangre y de los líquidos extracelulares, pues aumentan su
captación por los fagocitos y activan los mecanismos microbicidas.
La mayoría de los PRR pueden clasificarse en una de las
cinco familias definidas por dominios de homología4. Estas
cinco familias son: los receptores tipo toll (TLR —toll-like
receptors—), los receptores lectina tipo C (CLR —C-type lectin receptors—), los receptores tipo NOD (NLR —nucleotidebinding oligomerization domain receptors—), los receptores tipo
RIG (RLR, —RIG-I like receptors—) y los detectores citosólicos de ADN (CDS, —citosolic DNA sensors—). Estas familias
pueden agruparse en dos clases principales: los receptores
unidos a membrana y los receptores intracelulares no unidos
a membrana. La primera clase está constituida por los TLR
y los CLR que se encuentran anclados en la membrana plasmática o en compartimentos endocíticos. Estos receptores
detectan la presencia de ligandos microbianos en el espacio
extracelular y en endosomas. Los NLR, RLR y CDS forman
el segundo grupo y están localizados en el citoplasma, donde
detectan la presencia de patógenos intracelulares (tabla 1).
El componente principal de la respuesta inmune innata
inducida por PRR es transcripcional y conduce a la producción de citoquinas proinflamatorias e interferones (IFN).
Estos mensajeros químicos son esenciales para iniciar las respuestas inmunes, tanto innatas como adaptativas. La activación de los PRR también inicia una respuesta no transcripcional como la inducción de fagocitosis, autofagia, muerte
celular y procesamiento de citoquinas5,6. Estas respuestas
inmunes innatas transcripcionales y no transcripcionales es-
tán vinculadas a la detección microbiana por PRR mediante
vías de transducción de señales delicadamente controladas.
La coordinación de esas vías de señalización orquesta la respuesta inmune desde el control inicial de la infección hasta
el desencadenamiento de una respuesta inmune adaptativa
apropiada. El estudio exhaustivo de estas vías de señalización
queda fuera del alcance de esta actualización.
Los receptores tipo toll
Los TLR son el grupo de PRR más estudiado y están muy
conservados a lo largo de la evolución. Son receptores transmembrana de tipo I que presentan dominios repetidos ricos
en leucinas (LRR —leucine-rich repeat—) y dominios TIR
(toll/IL-1 receptor). Los dominios LRR les confieren su capacidad para interaccionar con distintos tipos de ligandos y los
dominios TIR intracitoplasmáticos inician la vía de señalización.
Se han identificado 10 miembros de la familia TLR en
seres humanos y 13 en ratón y se conocen tanto sus ligandos
como su señalización intracelular4,7. El reconocimiento mediado por TLR puede ocurrir en la membrana plasmática o
en la membrana de endosomas y endolisosomas. TLR1,
TLR2, TLR4, TLR5 y TLR6 se localizan principalmente,
aunque no exclusivamente, en la membrana plasmática y reconocen componentes microbianos como lípidos, lipoproteínas, LPS y proteínas. Por el contrario, TLR3, TLR7, TLR8
y TLR9 se localizan en compartimientos vesiculares intracelulares y están implicados principalmente en el reconocimiento de ácidos nucleicos (fig. 1).
Los TLR reconocen moléculas expresadas por los microbios pero que no se expresan en células sanas y, si lo hacen,
será en otro compartimento celular. Ejemplos de productos
bacterianos que se unen a los TLR son el LPS (Gram negativas) y el ácido lipoteicoico (Gram positivas) y la flagelina, presente en los flagelos de las bacterias móviles. Ejemplos de ácidos nucleicos que son ligandos para los TLR producidos por
los virus son: a) los ARN bicatenarios, que componen los genomas de algunos virus y se generan durante el ciclo vital de
la mayoría de los virus ARN, pero que no producen las células
eucariotas y b) los ARN unicatenarios que se distinguen de los
transcriptos de ARN unicatenario citoplásmicos celulares por
su localización dentro de los endosomas, por su elevado contenido en guanosina y uridina, y por los dinucleótidos CpG no
metilados que son frecuentes en los genomas de los procariotas e infrecuentes en los de los vertebrados (fig. 1).
Como vimos al principio de la actualización, los TLR también reconocen moléculas propias cuya expresión o localización refleja daño celular. Ejemplos de estas moléculas son las
proteínas de choque térmico (HSP) y la caja del grupo de movilidad alta 1 (HMGB1), una proteína abundante ligadora de
ADN implicada en la transcripción y reparación del mismo8.
La unión del ligando a los TLR da lugar a la iniciación
de la transducción de señales por varias vías y a la activación de factores de transcripción que, finalmente, inducen la
expresión de genes cuyos productos son importantes para las
respuestas inflamatoria (actualización 2) y antivírica (interferones tipo I).
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ENFERMEDADES DEL SISTEMA INMUNE Y REUMATOLÓGICAS (I)
nio NACHT (proteína inhibidora de
la apoptosis neuronal [NAIP], CIITA,
HET-E
y TP1), que permite al NLR
LPS
Flagelina
Lipopéptidos
Lipopéptidos Peptidoglicanos
unirse a otro y formar oligómeros y un
TLR2
TLR4
TLR5
TLR1: TLR2
TLR2: TLR6
dominio efector o de interacción proteína-proteína que forma complejos
Membrana
que transmiten la señal y que, de
plasmática
acuerdo con su naturaleza, permite clasificar los NLR. Concretamente, existen tres dominios efectores que permiEndosoma
ten dividir los NLR en tres subfamilias:
dominios CARD (dominio de reclutaVirus
Bacterias
ARNbc
miento de caspasa), pirina y BIR (doARNmc
CpG
ARNmc
minios repetidos IAP de baculovirus).
TLR3
TLR9
NOD1 y NOD2 contienen domiTLR7
TLR8
nios CARD y reconocen el peptidoglicano, un componente de la pared celular bacteriana. NOD1 reconoce el ácido
diaminopimélico (DAP) presente en el
Fig. 1. Localización celular y ligandos de los TLR (receptores tipo toll) humanos. Los TLR son receptores
peptidoglicanos
de todas las bacterias
transmembrana de tipo I que presentan dominios repetidos ricos en leucinas (LRR —leucine-rich repeat—)
y dominios TIR (toll/IL-1 receptor). Los dominios LRR les confieren su capacidad para interaccionar con
Gram negativas y solo en algunas
distintos tipos de ligandos y los dominios TIR intracitoplasmáticos inician la vía de señalización. El reconoGram positivas (Listeria y Bacillus),
cimiento mediado por TLR puede ocurrir en la membrana plasmática o en la membrana de endosomas y enmientras que NOD2 reconoce una
dolisosomas. TLR1, TLR2, TLR4, TLR5 y TLR6 se localizan principalmente, aunque no exclusivamente, en la
membrana plasmática y reconocen componentes microbianos como lípidos, lipoproteínas, LPS y proteínas.
molécula diferente llamada dipéptido
Por el contrario, TLR3, TLR7, TLR8 y TLR9 se localizan en compartimientos vesiculares intracelulares y están
muramilo un motivo del peptidoglicaimplicados principalmente en el reconocimiento de ácidos nucleicos.
no presente en Gram negativos y
Gram positivos12. Tanto la estimulaLos receptores lectina tipo C
ción de NOD1 como de NOD2 forma
un complejo transductor de señales que se ha denominado
La familia de los CRL se denomina así porque estos recepseñalosoma de NOD. Este señalosoma conduce a la activatores se unen a glúcidos (las lectinas son proteínas que recoción del factor de transcripción NFNB el cual estimula la
nocen azúcares) de una forma que depende del Ca2+ (tipo C).
producción de quimioquinas y citoquinas que inician la respuesta proinflamatoria necesaria para eliminar el patógeno.
En general, los CRL reconocen estructuras glucídicas que se
NOD1 y NOD2 parecen importantes en las respuestas inencuentran en las paredes celulares de los microorganismos,
munitarias innatas frente a las bacterias patógenas del tubo
pero no en las células de los mamíferos9.
El receptor de manosa es uno de los CRL más estudiado.
digestivo, como Helicobacter pylori y Listeria monocytogenes.
Este receptor se une a azúcares terminales de la superficie de
Los receptores NRL constan de 14 miembros que contienen un dominio pirina (NLRP) y forman complejos mulmicrobios, como la D-manosa, la L-fucosa y la N-acetil-Dtiproteicos transductores de la señal de alto peso molecular
glucosamina. Los glúcidos de las células eucariotas suelen
denominados inflamasomas13 (fig. 2). Los miembros más coterminar con galactosa y ácido siálico. Parece ser que estos
nocidos son NLRP1, NLRP3 y NLRC4. Los NLRP resreceptores no generan transducción de señales en la célula
ponden a DAMP y PAMP citosólicos y generan formas actique los expresa y son un paso previo importante para iniciar
vas de las citoquinas proinflamatorias IL-1 e IL-18. Los
la fagocitosis del microbio.
PAMP que activan el inflamasoma son moléculas bacterianas
Las dectinas (dectina 1 y 2) son receptores de las DC,
como la flagelina, el dipéptido muramilo, el LPS y las toxinas
macrófagos y neutrófilos que reconocen beta-glucanos unidos en posición 1 y 3 presentes en hongos, algunas bacterias
formadoras de poros, así como los ARN bacteriano y vírico.
y plantas. Se unen a una gama de hongos patógenos como
Los DAMP que activan el inflamasoma son las sustancias
Candida, Aspergillus, Coccidiodes y Pneumocystis y bacterias pacristalinas que pueden proceder del ambiente, como el amianto y la sílice, o pueden tener un origen endógeno, como el
tógenas como Mycobacteria10. Su activación promueve la fagourato monosódico, el pirofosfato de calcio deshidratado y el
citosis y producción masiva de citoquinas proinflamatorias.
colesterol cristalizado. Otros estímulos endógenos de la activación del inflamasoma son: el ATP extracelular, quizás liberado por las células muertas y transportado al citoplasma de
Los receptores tipo NOD
la célula respondedora, las disminuciones del potasio intracelular provocadas por algunas toxinas bacterianas y las espeLa segunda familia más importante de PRR son los NLR.
cies reactivas del oxígeno que se producen a menudo duranEstos receptores representan la contraparte citosólica de los
te la lesión celular.
TLR e incluyen hasta el momento 23 miembros en seres
El hallazgo de que muchos DAMP activan el inflamasohumanos11. Los NLR presentan tres dominios distintos: un
ma ha cambiado en gran medida la compresión de ciertas
dominio LRR encargado de detectar y unir PAMP; un domiBacterias
1392
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RESPUESTA INMUNE INNATA Y SUS IMPLICACIONES FISIOPATOLÓGICAS
Cristales:
Amianto, silice
Urato monosódico
Colesterol
K+
ATP
Toxinas
Medio extracelular
Fagocitosis frustrada
Sales de aluminio
Proteína β-amiloide
K+ bajo
Ca2+ alto
Dipéptido muramilo
LPS
ARN bacteriano y vírico
Flagelina
Ruptura de
lisosoma
ROS
Catepsina B
Citoplasma
Inflamasoma
Núcleo
Gen Pro-IL-1β
Piroptosis
Pro-IL-1β
IL-1β
Inflamación
TLRs
IL-1β
Fig. 2. El inflamasoma. En la figura se muestra que la activación del inflamasoma puede ocurrir en respuesta a DAMP (patrones moleculares asociados a daño) y PAMP
(patrones moleculares asociados a patógenos) citosólicos, generando así formas activas de las citoquinas proinflamatorias IL-1 e IL-18. Los PAMP que activan el inflamasoma son moléculas bacterianas como la flagelina, el dipéptido muramilo, el LPS (lipopolisacárido) y las toxinas formadoras de poros, así como los ARN bacteriano y vírico. Los DAMP que activan el inflamasoma son las sustancias cristalinas que pueden proceder del ambiente, como el amianto y la sílice, o pueden tener un
origen endógeno, como el urato monosódico, el pirofosfato de calcio deshidratado y el colesterol cristalizado. Otros DAMP son: el ATP, las disminuciones del potasio
intracelular provocadas por algunas toxinas bacterianas, la ruptura lisosomal y las especies reactivas del oxígeno que se producen a menudo durante la lesión celular. La activación del inflamasoma puede inducir la muerte celular por piroptosis.
enfermedades inflamatorias. Por ejemplo, la gota es una enfermedad inflamatoria producida por una acumulación de
cristales de urato monosódico que activan el inflamasoma,
por lo que se usan antagonistas de la IL-1 para los casos de
gota graves resistentes a la terapia convencional. Otro ejemplo son los síndromes autoinflamatorios que se caracterizan
por una inflamación espontánea sin un desencadenante claro. Estos pacientes también pueden ser tratados satisfactoriamente con antagonistas de la IL-1.
Por último, hay que destacar que la activación de la caspasa 1 por el inflamasoma puede inducir un modo fisiológico
de muerte celular programada denominado piroptosis que
culmina con la lisis de la célula y la liberación de contenido
citosólico al medio extracelular, entre el que se incluye grandes cantidades de IL-1E e IL-18 (fig. 2).
Los receptores tipo RIG
Los RLR son receptores citoplasmáticos de ARN vírico que
presentan dominios CARD y ARN-helicasa4,14. Están presentes en casi todos los tipos celulares y les permiten responder a la infección vírica mediante el reconocimiento del
ARN del virus. La señalización a través de los RLR conduce
principalmente a la producción de interferones tipo I por la
célula infectada, así como de otras citoquinas inflamatorias.
Los dos RLR más estudiados son RIG-I (gen inducible
por ácido retinoico I) y MDA5 (gen asociado a la diferenciación del melanoma 5) (tabla 1). Ambos receptores reconocen
ARN vírico de diferentes grupos de virus, pero con cierta
especificidad que parece que viene determinada por la longi-
tud del ARN vírico. RIG-1 suele reconocer el ARN bicatenario corto (menos de 1 kb), especialmente cuando contiene
extremos 5’-trifosfato (que no está presente en células eucariotas), mientras que MDA5 reconoce el ARN bicatenario
mayor de 2 kb.
Detectores citosólicos de ADN
Los CDS son receptores ubicados en el citosol que participan en la detección de ADN intracelular y que activan rutas
de señalización que inician respuestas antimicrobianas mediante la producción de interferones tipo I y la autofagia.
La búsqueda de receptores citosólicos que reconocen el
ADN ha implicado a un número desconcertante de genes
involucrados en el reconocimiento de este ácido nucleico y
en la regulación de la respuesta a IFN15. Una de las rutas más
importante es la vía STING (stimulator of IFN genes) (tabla 1).
Concretamente, STING es una proteína transmembrana localizada en el retículo endoplásmico que activa de forma directa (receptor) e indirecta (adaptador) el ADN microbiano
en el citosol. En la vía indirecta, el ADN citosólico se une a
la enzima sintasa del GMP-AMP cíclico (GASc) que sintetiza un dinucleótido cíclico llamado GMP-AMP cíclico
(GAMPc) después de encontrarse con el ADN. Posteriormente, GAMPc interactuará con STING que tiene la capacidad de unirse directamente a dinucleótidos cíclicos. Esta
ruta de activación de STING induce la producción de interferones tipo I por la célula. En la vía directa, STING reconoce dinucleótidos cíclicos producidos comúnmente por
bacterias como segundos mensajeros. La activación de
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ENFERMEDADES DEL SISTEMA INMUNE Y REUMATOLÓGICAS (I)
STING también estimula la autofagia celular con el objetivo
de dirigir los microbios a los lisosomas para ser degradados.
Otras moléculas muy importantes en la detección de
ADN citosólico son los AIM2-like receptor (ALR) que, según
varios autores, constituyen por sí mismos un nuevo grupo de
receptores de patrones4. Cada uno de estos receptores presenta un dominio PYHIN que permite las interacciones
proteína-proteína y un dominio HIN-200 de unión al ADN.
El miembro fundador de esta familia, AIM2 (absent in melanoma 2), interactúa con el adaptador ASC y promueve la formación del inflamasoma tras la detección de ADN intracelular.
Por último, el activador dependiente del ADN de los factores reguladores del IFN (DAI) se une al ADN de varias
fuentes microbianas y activa al IRF3, lo que conduce a una
respuesta mediada por IFNs tipo I. Por otro lado, el DAI
también puede activar NF-kB.
Otros receptores de reconocimiento
de patrones
Los receptores scavenger (SR —scavenger receptors—) fueron
identificados originalmente por su capacidad para reconocer
y eliminar las lipoproteínas modificadas. Sin embargo, ahora
se aprecia que llevan a cabo una impresionante gama de funciones, no solo debidas al amplio repertorio de receptores
que constituyen esta familia, sino a su capacidad de asociarse
con varios correceptores16. Se expresan principalmente en
células mieloides (monocitos/macrófagos y DC) pero también en ciertos endotelios y epitelios (tabla 1).
Los SR son estructuralmente muy heterogéneos. Se subdividen en ocho clases y, aunque los miembros de cada clase
comparten características estructurales, hay poca o ninguna
homología entre ellos. La fusión de los SR en una superfamilia es sobre todo debida a que comparten propiedades funcionales. En general, los SR identifican y eliminan entidades
indeseables mediante el reconocimiento de moléculas propias modificadas (por ejemplo, células apoptóticas, desechos
ricos en mineral o proteínas dañadas) o a través del reconocimiento de moléculas no propias (por ejemplo, microorganismos o partículas extrañas). La eliminación se realiza a
menudo por simple endocitosis, pero puede implicar procesos más complejos, como la macropinocitosis o fagocitosis,
que requiere una elaborada transducción de señal. Otras funciones de estos receptores multifuncionales incluyen la presentación del antígeno y la adhesión celular.
Al participar en el reconocimiento y la internalización de
la LDL oxidada y la proteína E-amiloide, así como en el
transporte de ácidos grasos, los SR han sido implicados en
enfermedades tan diversas como la ateroesclerosis, la diabetes mellitus tipo 2 y la enfermedad de Alzheimer, siendo el
CD36 uno de los SR más estudiado.
El receptor para péptido formilado 1 (FPR1 —formyl
peptide receptor 1—), altamente expresado por células fagocíticas y leucocitos circulantes, reconoce péptidos bacterianos
que contienen N-formilmetionina y dirige estas células a los
tejidos dañados por estos microorganismos. Debido a que
todas las proteínas bacterianas y algunas proteínas de mamí1394
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feros (solo aquellas sintetizadas dentro de la mitocondria)
comienzan con N-formilmetionina, FPR1 permite a los fagocitos detectar y responder preferentemente a las proteínas
bacterianas.
Moléculas solubles de la inmunidad
innata
Se conocen una gran cantidad de moléculas solubles efectoras que están presentes en la sangre y el líquido extracelular
que median el reconocimiento de los microbios y promueven respuestas inmunes innatas. Estas moléculas ejercen su
acción rápidamente contra patógenos extracelulares y actúan
de tres maneras importantes. La primera como opsoninas,
potenciando de esta manera la capacidad de las células fagocíticas para eliminar el patógeno. La segunda lisando directamente los microbios mediante complejos de ataque a
membrana. La tercera promoviendo respuestas inflamatorias
y ejerciendo como moléculas quimioatrayentes.
A las moléculas solubles también se las denomina rama
humoral de la inmunidad innata por analogía con la respuesta mediada por anticuerpos de la inmunidad adaptativa, aunque esta clasificación ya ha quedado obsoleta. Las moléculas
solubles de la inmunidad innata las podemos clasificar en
péptidos de defensa del huésped (HDP —host defence peptides—), el complemento, pentraxinas, colectinas y ficolinas
(tabla 1).
Péptidos de defensa del huésped
Los HDP son péptidos cortos, catiónicos y anfipáticos con
secuencias diversas que son producidos por diferentes células
y tejidos en todas las formas de vida complejas17. Estudios
recientes han demostrado una amplia gama de actividades
directas de estos péptidos en la modulación de las funciones
de células y tejidos propios. Esto ha llevado a la denominación de estos péptidos como HDP, en lugar de péptidos antimicrobianos, pues define mejor sus papeles multifacéticos
que van desde su capacidad inmunomoduladora hasta, en
algunas circunstancias, su capacidad antimicrobiana. Esta capacidad inmunomoduladora queda patente al observarse
cómo la expresión de más de 900 genes cambia si se estimulan los monocitos humanos con algunos de estos HDP17.
Existen dos familias de HDP que presentan estructuras
diferentes: las catelicidinas y las defensinas. Las catelicidinas
son producidas principalmente por células epiteliales de barreras como la piel, el tubo digestivo y el aparato respiratorio, así como por células del sistema inmune como neutrófilos, macrófagos, DC, NK y mastocitos18. Sus efectos están
muy extendidos y generan una amplia gama de respuestas en
una amplia variedad de tipos celulares (tabla 1). Estos abarcan desde la citotoxicidad directa, hasta actividades pro y
antiinflamatorias que varían dependiendo del tipo de célula
y estímulos inflamatorios que estén presentes. Concretamente, el fragmento C terminal, llamado LL-37, puede unirse al LPS y neutralizarlo. Por otro lado, el LL-37 también
desempeña una función antiinflamatoria al unirse al ADN y
RESPUESTA INMUNE INNATA Y SUS IMPLICACIONES FISIOPATOLÓGICAS
bloquear la activación del inflamasoma AIM2. Otros efectos
de las catelicidinas incluyen: modulación inmune antiinfecciosa (por ejemplo, expresión inducida de varias quimioquinas), actividad quimioatrayente directa de varias células
inmunes, actividad antiinflamatoria, curación de heridas, actividad proangiogénica, actividad proapoptótica en algunos
tipos celulares como células epiteliales y células T reguladoras, actividad antiapoptótica en neutrófilos, degranulación de
mastocitos y actividad adyuvante.
Las defensinas son pequeños péptidos catiónicos, entre
29 y 34 aminoácidos, que contienen tres enlaces disulfuro
intracatenarios, así como regiones catiónicas e hidrofóbicas.
Las defensinas humanas se dividen en dos clases principales
según las uniones de los puentes disulfuro, D-defensinas y
E-defensinas19. Hay seis miembros en la familia D-defensinas
de HDP que se subdivide en péptidos de neutrófilos humanos (HNP), que son las D-defensinas 1-4, y la D-defensina
humana 5 (HD5) y HD6 (tabla 1). Los HNP son producidos
por los neutrófilos, así como por monocitos y linfocitos NK.
Las HD5 y HD6 se expresan en las células de Paneth del
intestino delgado, al igual que en células epiteliales de las vías
respiratorias, gastrointestinales y del tracto reproductivo de
la mujer. Las E-defensinas humanas (HBD) están ampliamente distribuidas por todo el organismo; son expresadas
por las células epiteliales y son fácilmente producidas por
monocitos, macrófagos y DC20.
Las defensinas matan a los microbios mediante diversos
mecanismos, muchos de los cuales dependen de su capacidad
para insertarse en las membranas microbianas e interrumpir
sus funciones. Por otro lado, y de manera similar a las catelicidinas, las defensinas humanas presentan un papel pro y
antiinflamatorio en el sistema inmune, aunque suelen ser
menos potentes. Por ejemplo, los neutrófilos que mueren
por apoptosis o necrosis liberan HNP en el medio circundante. La presencia de HNP puede limitar la respuesta
proinflamatoria interrumpiendo la liberación de óxido nítrico y citoquinas inflamatorias por macrófagos. Por el contrario, los HNP liberados por los neutrófilos pueden también
aumentar la fagocitosis bacteriana mediada por macrófagos
estimulando la producción de citoquinas como TNF e IFN-J
por macrófagos, que a su vez conduce a la expresión incrementada de CD32 (también conocido como FcJRIIB) y
CD64 (también conocido como FcJRI). Otras actividades de
los HNP son: actividad quimioatrayente para múltiples tipos
celulares; inducción de la producción de citoquinas y quimioquinas; actividad antiinflamatoria; actividad pro o antiangiogénica; actividad cicatrizante; promoción de la homeostasis intestinal; actividad pro-apoptótica para algunos
tipos celulares; formación de nanonets; efecto adyuvante en
la activación de APC y maduración de DC y una débil actividad antimicrobiana.
Se ha demostrado que la desregulación en los niveles de
HDP es característica de varias enfermedades17. También se
ha observado la influencia de los HDP naturales en el crecimiento tumoral. Los datos sugieren que muchas defensinas
son protumorales aunque, por el contrario, podrían reflejar
una aberrante respuesta del huésped. En consistencia con la
promoción tumoral, las defensinas promueven el crecimiento
celular y la proliferación in vitro e influyen en el microam-
biente del tumor mediante la promoción de la angiogénesis y
la señalización antiapoptótica21. Además, la producción alterada de HDP por las células epiteliales de las vías respiratorias parece contribuir a varias enfermedades pulmonares, incluyendo la fibrosis quística, la enfermedad pulmonar
obstructiva crónica y el asma22. Asimismo, la desregulación de
HDP es un factor que contribuye a la patogenia de varias
enfermedades autoinmunes como la diabetes tipo 1, la artritis
reumatoide, el lupus eritematoso sistémico y la psoriasis. Se
cree que esto es principalmente debido a una respuesta proinflamatoria que se activa por HDP, particularmente la producción de interferones tipo I23. Finalmente, como muchos HDP
se producen continuamente por la piel sana, es comprensible
pensar que algunas condiciones patológicas, tales como la
dermatitis atópica y la psoriasis, estén asociadas a una desregulación de las HDP producidas por células de la piel.
El complemento
El sistema del complemento se compone de cerca de 20 proteínas distintas que trabajan juntas para marcar y destruir
invasores, así como para avisar y reclutar a otros «actores»
del sistema inmune, indicándoles que el ataque ha empezado.
El sistema del complemento es muy antiguo, incluso los erizos de mar, que se desarrollaron hace unos 700 millones
años, tienen un sistema de complemento. En seres humanos,
las proteínas del complemento comienzan a sintetizarse durante el primer trimestre del desarrollo fetal, por lo que queda patente la importancia de este sistema que debe estar listo
antes de que nazca el feto. De hecho, pese a su baja incidencia, los escasos seres humanos nacidos con un defecto en una
de las proteínas importantes del complemento generalmente
no viven mucho tiempo antes de sucumbir a la infección.
En la activación del complemento participan cascadas
proteolíticas en las que se hidrolizan zimógenos inactivos
que pasan a ser moléculas activas con varias funciones. Esto
confiere al sistema una tremenda capacidad de amplificación
por la cantidad de los productos proteolíticos que se generan.
La activación del complemento requiere el reconocimiento
de moléculas expresadas en las superficies microbianas, pero
que no están presentes en las células propias, y esto puede
ocurrir de tres formas distintas que dan nombre a las tres vías
de activación del sistema24.
La vía clásica depende de anticuerpos para su activación.
La proteína plasmática que reconoce la porción Fc de los
anticuerpos unidos a la superficie de un microbio u otra estructura es C1q25. Una vez que se produce este reconocimiento se inicia una cascada proteolítica que afecta a otras
proteínas del complemento como veremos más adelante.
Esta vía es un ejemplo de la tenue barrera que existe entre la
respuesta inmune innata y la adaptativa.
La segunda vía de activación del sistema del complemento se denomina vía alternativa aunque, en términos evolutivos, la vía alternativa ciertamente evolucionó antes que la vía
clásica. Las proteínas que componen el sistema del complemento son producidas principalmente por el hígado y están
presentes en altas concentraciones en sangre y tejidos. La
más abundante es C3 que se divide continuamente en dos
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ENFERMEDADES DEL SISTEMA INMUNE Y REUMATOLÓGICAS (I)
proteínas más pequeñas. Una de estas proteínas, C3b, es altamente reactiva y se une tanto a superficies de células propias como de microbios. Sin embargo, en las superficies celulares propias se inhibe por la acción de moléculas
reguladoras presentes en las células de los mamíferos. Como
los microbios carecen de estas proteínas reguladoras, la activación espontánea puede amplificarse en las superficies microbianas. Es, por tanto, un sistema en el que la opción por
defecto es la muerte26.
La tercera forma de activar el complemento es la vía de
las lectinas y puede ser la más importante vía de activación
de todas. La proteína clave de esta vía se produce principalmente en el hígado y está presente en concentraciones moderadas en la sangre y los tejidos. Esta proteína se llama lectina de unión a manosa (MBL —mannose-binding lectin—).
La manosa es una molécula de hidratos de carbono que se
encuentra en la superficie de muchos patógenos comunes27.
Por ejemplo, la MBL se une a hongos como Candida albicans;
a virus como el VIH-1 y el de la gripe A; a muchas bacterias
como Salmonella y Streptococcus y a parásitos como Leishmania. Por el contrario, la MBL no se une a hidratos de carbono presentes en tejidos y células humanas sanas.
La activación del complemento por cualquiera de las tres
vías conduce al reclutamiento y ensamblaje de otras proteínas del complemento, siendo la más importante la C3-convertasa que hidroliza la proteína central del sistema del complemento, C3, y genera C3a y C3b. C3b sirve de opsonina
que promueve la fagocitosis de los microbios y C3a estimula
la inflamación al actuar como sustancia quimioatrayente para
los neutrófilos. Además, C3b une otras proteínas del complemento que acaban formando el complejo de ataque a membrana (MAC —membrane attack complex—) que causa la lisis
del microbio en el que se activa el complemento28.
Resumiendo, el sistema del complemento es multifuncional. Puede destruir invasores mediante la construcción de
MAC, puede mejorar la función de células fagocíticas a través de sus receptores de complemento y puede alertar a otras
células de que estamos siendo atacados. Y lo más importante
es que puede hacer todas estas cosas muy rápido.
Pentraxinas
Las pentraxinas son el grupo de proteínas pentaméricas con
homología estructural más antiguo en la filogenia. Son un
tipo de PRR y están implicadas en las respuestas de fase aguda junto con otras proteínas plasmáticas cuya síntesis por el
hígado se incrementa en procesos inflamatorios y que se denominan reactantes de fase aguda29.
Los miembros más importantes de esta familia son las
pentraxinas cortas como la proteína C reactiva (PCR) y el
amiloide sérico P (SAP), y la pentraxina larga PTX330. La
PCR y el SAP se unen a diferentes especies de bacterias y
hongos. La PCR une con alta afinidad residuos de fosfocolina presentes en los hidratos de carbono expresados en virus,
bacterias, hongos y parásitos y en células apoptóticas propias.
Por lo tanto, la PCR es capaz de reconocer no solo microorganismos, sino también células propias que deben ser eliminadas. La principal función de la PCR es reconocer patóge1396
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nos y células dañadas y mediar su eliminación induciendo la
activación del complemento y la fagocitosis. El SAP reconoce la fosfatidiletanolamina y tiene funciones similares. Además, PCR, SAP y PTX3 activan el complemento al unirse a
C1q e inician la vía clásica.
Las concentraciones plasmáticas de PCR son muy bajas
en sujetos sanos; sin embargo, pueden aumentar hasta mil
veces durante las infecciones o en respuesta a otros estímulos
inflamatorios. La IL-6 y, en menor medida, la IL-1 y el
TNF-D, producidos mayoritariamente por los macrófagos
en el foco infeccioso, estimulan la síntesis de la PCR por los
hepatocitos, lo que la convierte, por tanto, en un buen indicador de inflamación sistémica.
Colectinas y ficolinas y otras moléculas solubles
Las colectinas son una familia de proteínas que funcionalmente son trímeros o hexámeros cuya subunidad monomérica consta de cuatro partes, de las cuales dos son esenciales:
un dominio tipo colágeno y un dominio de lectina tipo C
cuya unión depende de Ca2+. Los tres miembros más importantes de esta familia son la MBL, que vimos en el capítulo
del complemento, y las proteínas del surfactante pulmonar
SP-A y SP-D31. La proteína A surfactante (SP-A) y la proteína D surfactante (SP-D) se encuentran en los alvéolos pulmonares y, aparte de ayudar a reducir la tensión superficial
alveolar, median respuestas inmunitarias innatas en el pulmón. Se unen a varios microorganismos y actúan como opsoninas facilitando su fagocitosis por los macrófagos alveolares. SP-A y SP-D también pueden inhibir directamente el
crecimiento bacteriano y pueden activar a los macrófagos.
Por último, actúan como agente protector del surfactante
pulmonar frente a las proteasas microbianas.
Las ficolinas son proteínas séricas que presentan una estructura similar a las colectinas, salvo los dominios de reconocimiento de los hidratos de carbono que son dominios de
tipo fibrinógeno32. Las ficolinas reconocen grupos acetilo
presentes en los hidratos de carbono, principalmente N-acetil glucosamina y ácido lipoteicoico. Sus funciones son muy
similares a la MBL.
Por último, existen otras moléculas solubles que pertenecen a la rama humoral de la respuesta innata. La fosfolipasa
A2 se encuentra en los gránulos de los neutrófilos y es producida por células epiteliales. Su función es matar directamente bacterias Gram positivas hidrolizando fosfolípidos de
la membrana microbiana33. La lactoferrina pertenece a la
familia de la transferrina y actúa secuestrando hierro, lo que
limita su disponibilidad para las bacterias34. La lisozima es
una enzima abundante en numerosas secreciones como la
saliva, las lágrimas y el moco y también en los gránulos de los
neutrófilos. Su función es catalizar la hidrólisis de las uniones
beta 1,4 entre los residuos de ácido N-acetilmurámico y
N-acetil-D-glucosamina del peptidoglicano35.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
RESPUESTA INMUNE INNATA Y SUS IMPLICACIONES FISIOPATOLÓGICAS
Responsabilidades éticas
Protección de personas y animales. Los autores declaran
que para esta investigación no se han realizado experimentos
en seres humanos ni en animales.
Confidencialidad de los datos. Los autores declaran que en
este artículo no aparecen datos de pacientes.
Derecho a la privacidad y consentimiento informado. Los
autores declaran que en este artículo no aparecen datos de
pacientes.
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✔ Metaanálisis
✔ Artículo de revisión
Ensayo
clínico
controlado
✔
✔ Guía de práctica clínica
Epidemiología
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