Carlos Mastronardi

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Carlos Mastronardi
Entorno político cultural:
El ensayo y la crítica a partir de 1930.
La influencia de la política es visible en nuestra literatura a partir de 1930. La revolución de ese año rompió
una larga etapa de estabilidad institucional para dar comienzo a un período en el que serán comunes los
levantamientos armados y los golpes de estado. En el orden social, los grupos terratenientes deben ceder
posiciones ante la presión de las mayorías populares mientras la falta de una poderosa industria nacional
sumada a otros complejos factores determinará con el transcurso del tiempo, un deterioro en la economía y
una creciente inflación. El descontento y el pesimismo como también las interpretaciones históricas del
proceso de la realidad nacional están presentes en las obras de los ensayistas y críticos publicadas a partir de
la década del 30.
Biografía del autor.
Poeta y ensayista argentino, nació en Gualeguay en el año 190,1en Entre Ríos, y falleció en Buenos Aires con
74 años, en 1976. Después de una infancia iluminada por su afición a la pintura y al dibujo, hizo su
bachillerato en el Colegio de Concepción del Uruguay, que fundara Urquiza. Inició la carrera de derecho que
abandonó muy pronto, seguro ya de su insobornable y exclusivo amor por la poesía. Su vida de escritor se
inicia en momentos propicios, cuando un grupo de muchachos talentosos. Unidos por la convicción de la
necesidad de desembarazarse del lastre del modernismo, comienza su labor iconoclasta desde las páginas de
Proa y Martín Fierro. Mientras su padre ejercía como cónsul de Italia en Entre Ríos, el escritor se dedicaba a
recorrer su provincia y a tomar contacto con los más diversos estilos de vida, tanto urbana como rural.
Son motivos frecuentes en Mastronardi el ejercicio poético de la memoria; la idealización del pasado
provinciano, sobre todo rural; la meditación sobre el sentido de la realidad y el paso del tiempo. Su verso es
concentrado, riguroso y exquisito en el detalle. No cabe olvidar entre sus influencias la del Leopoldo Lugones
de Odas seculares.
Tradujo muchas páginas de poetas franceses de vanguardia, entre ellos: Apollinaire, Lluard, Claudel,
Canssinos, Assens; lo que exaltó su acento geórgico en el canto a la campaña entrerriana y su don para
percibir lo que hay de misterioso en las relaciones del hombre con la gleba.
Su obra.
Cuando la curva de la fiebre ultraísta alcanza su temperatura más alta, con ejemplar lucidez busca su propio
camino, pues su sabiduría instintiva le indica que ningún código estético puede aplicarse con rigor a dos
escritores distintos. Su primer libro, Tierra Amanecida, es de 1926, plena efervescencia martinfierrista. Y
aunque la metáfora −elemento cardinal de la poesía ultraísta− está usada con prodigalidad, es siempre
pudorosa y recatada. La preocupación por la palabra nunca es gratuita sino que hace directamente a la
esencialidad del poema. El poeta ya está vuelto hacia el ámbito que lo va a definir: su provincia, porque sabe
que en una comarca, en un villorrio cualquiera se puede descubrir −si la mirada es profunda− la cifra del
universo, el sentido de la vida humana. Su aparente tinte nostálgico, lo es, no de modos de vida, sino de
momentos como el de su infancia, en que todo había adquirido unidad y sentido: Que el mundo era un trompo
veloz entre mis manos. Mira hacia atrás: deseando mi existencia y mis callejaspara apresar las sustancias
incambiables que forman el sustrato de su alma.
En 1930 aparece Tratado de la pena que saca inmediatamente de circulación. Siete años más tarde publica
1
(1937) publica Conocimiento de la noche y en él su poema fundamental, luz de provincia. Esa larga
composición, constituida por cincuenta y siete cuartetas alejandrinas, es un canto de amor a Entre Ríos, a su
tierra que siente como una larga dulzura creada para entender la dicha, durable rosa, quieto fervor, gajo de
patria. Es obra a la que el poeta ha vuelto una y otra vez para retocar, como si a su forma definitiva hubiese
estado ligado su propio destino. Cuidadosamente arquitecturado, sus sabia construcción se transparenta a
través de esa pieza de puro cristal que es la composición total, pero esa visión de la estructura solo constituye
un placer estético más. A propósito de luz de provincia ha dicho Marechal: si buscáramos una comparación en
la música diríamos que todo el poèma es un andante, pero un andante sin forzada solemnidad. El poeta e un
contemplador del mundo, y lo describe no como un objeto extraño a su ser, tal como lo haría el viajero, sino
como diciéndolo carne suya: de ahí el dirismo de Mastronardi, nacido en la intimidad de su amor por las cosas
que alaba.
En 1955 publicó Valery o la infinitud del mètodo. Asì como Baudelaire veía en la naturaleza una profunda
unidad donde los perfumes, sonidos y colores se responde unos a otros, podríamos decir que en el mundo del
arte, los artistas son como el eco de poderosas individualidades anteriores dándose las correspondencias por
sutiles afinidades difíciles de definir: tal lo que ocurre con Mastronardi respecto a Valery. Su análisis de la
obra del escritor francés, a pesar de la vasta bibliografía existente, logra toques de frescura y originalidad y
nos permite conocer muchos de los mecanismos de creación del poeta entrerriano. Así, cuando al referirse a la
obra de arte afirma que cabe considerarla menos un organismo sensible que un instrumento capaz de hacernos
sentir o al comentar la obra específica de Valery: su labor trascendente consiste en descubrir los numerosos
mundos implícitos o adormecidos en el nuestro. En su totalidad el libro es un desglosamiento de la tarea que
realizó el autor de El cementerio marino para fortalecer la teoría antiplatónica de Poe; conforma una apología
del método riguroso una replica la teoría de la inspiración del Furor divino.
Formas de la realidad nacional (1961) es la contribución de Mastronardi al delevamiento de nuestro ser
nacional y a los modos de expresión pertinentes. Partiendo de una posición política tan controvertible como
sincera −defensa indiscriminada del liberalismo−, Mastronardi llega a conclusiones en el plan estético muy
sólidas y respetables: es natural y quizás forzoso que estas regiones de América, hondamente trabajadas por
Europa, acuñen una expresión donde se balancea y contrapesan el receptivo medio físico y los modos y usos
que trae el hombre del Viejo Mundo. El olvido y el repudio de las fuentes no han de contribuir a mejorar
nuestras formas culturales. Con voluntad defensiva para salvaguardar su originalidad, nuestros escritores no
hacen mas que sacrificar en la era de las deidades telúricas y comarcanas. Como traductos, su elección de
poetas como Mallarmé indica su brío y su concepción rigurosa del oficio.
En Los Siete Poemas (1963) el poeta hace el camino hacia su propio interior. Ya no solo escucha el sonido de
un pájaro que repuebla el mundo o recoge los colores del cielo en colores dadivoso. Ahora, como en Los
Reyes olvidados adquiere para él sentido esa corriente obscura y antiguade que nos habla en su libro Valery:
Te excavan y te ahondan lentísimos ausentes,
Oh tumba de los otros, alma vuelta al mañana,
Sumisa en unos fantasmas que te sitian y roban
Para entregar al tiempo la criatura desierta.
Poemas y análisis
De: Tierra amanecida (1926)
Título: Campo
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EL cielo candoroso
como un doncellerío.
Corre un aire filoso.
Todo el silencio es mío.
El campo largo y hondo
que humillan alambrados,
bajo el día redondo
se alegra de sembrados.
De sus lenguas voceadas
por el viento matrero
las tardes son manadas
y Dios final lindero.
Va corriendo un camino,
la chúcara distancia,
y yergue su molino
el caso de una estancia.
Entre agudos cardales
ponen ritmo al verano
los grillos, naturales
relojitos del llano.
La calandria sonora
en su parla persiste,
madrina de la aurora
que de viento se viste.
Campo duro y rotoso,
de tarde, su costado
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de ocaso penurioso
se siente lastimado.
En su quietud rezada
por ave y vegetal
la muerte es sosegada
como un lacio yuyal.
Explicación: Nos hace imaginar una mañana de verano con sol, viento, donde hay elementos los cuales no
adquieren ningún protagonismo ante la inmensidad de éste. Hay sembrados y a lo lejos se logra ver un molino
que pertenece a una estancia.
En el silencio solo se escucha la melodía de los grillos que son típicos del lugar, y de la calandria.
A la tarde, este campo comienza a ponerse triste con la caída de del sol, pues las aves dejan de cantar, los
pastos de moverse y todo se vuelve oscuro.
De: Siete poemas (1963)
Título: Aquiles niño
El tiempo breve te acaricia apenas,
por tu pequeña mano detenido,
pero a un hombre ignorado ya encadenas,
y antes de ser recuerdo eres olvido.
Un anónimo reino se vislumbra
desde tu alegre eternidad vacía,
y el pasado te espera en la penumbra.
Ningún Dios te desteje todavía.
Prueba tu lengua la hoja nueva: el cielo,
recién mirado, te infundió su anhelo:
perdiendo a tu nombre te desligas y huyes
Explicación: El poema en su totalidad intenta a explicar de manera breve que cuando un niño nace, le espera
todo un futuro que tendrá que ir armando él de acuerdo a las situaciones que se le presenten aprendiendo de
las cosas pasadas. Dando fruto así a un Hombre que terminará como todos los otros, sin ser recordados, sin
marcar algo trascendental en la historia.
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De: (no recogido en volúmenes)
Título: Exhumaciones
Las dádivas menores que el corazon olvida:
Entre muchas, un viaje nocturno, el vago afecto
De una mujer sin magia, quizá un verso dilecto,
nada fueron en alas a la imperiosa vida.
Perdido en esos bienes callaba mi destino,
Pues solo eran burbujas del hombre venidero
Los instantáneos dones que trajo el tiempo artero.
Mis desligados pasos forman hoy un camino.
En el creciente páramo paran fuerza y sentido
Los mínimos regalos que ayer cedí al olvido,
Las tenues experiencias que hoy son mis alimentos.
Mas reales y mas vividas las recupero, extintas,
Porque solo de lejos las cosas son distintas,
Y se vuelven, impares, nuestros hondos cimientos.
Explicación: hay cosas que si bien no se recuerdan porque son mínimas, son las que hacen también que
nuestro camino, nuestro presente sea lo que es. Una persona llega a ser detal forma debido a todas las cosas
que hace. Se podría decir que da a entender que de alguna forma la vida futura la predestinamos nosotros
mismos mediante las decisiones que tomamos o las cosas que hacemos ante cualquier situación.
Bibliografía
• Enciclopedia Encarta 2001, Microsoft
• Gran Enciclopedia argentina, tomo V (m−ñ). Ediar sociedad anónima de escritores
• Historia cultural de los argentinos, tomo II. Ed: Troquel
• Poemas antología. Serie de los contemporáneos. Ed: Universitaria de Buenos Aires
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