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Los profetas y la historia

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RS21 12 (Junio, 2010)
Los profetas y la historia
Héctor Hernán Molano Cortés
1. INTRODUCCIÓN
La Biblia, el libro sagrado por excelencia en las comunidades cristianas, cuenta en sus relatos las maravillosas
historias del pueblo de Dios, la conformación de la humanidad, la preparación para la llegada del Mesías y presenta
una visión de los eventos porvenir. Dentro de sus páginas
se narran las historias de imperios, naciones y personas que
intentan llevarnos a ver cómo es que Dios se relacionaba con
los suyos y con los de afuera. En ese gran grupo de historias y personajes, existen unos que tienen un capítulo especial
en este desarrollo, me refiero a los profetas, estos hombres y
mujeres con quienes Dios tenía una comunicación especial.
Los profetas, personas llenas de sabiduría de lo alto,
presentaron la interpretación de la historia a sus contemporáneos llevándolos a reflexionar sobre su accionar o les
advirtieron sobre lo que se veía venir para ellos. Estos hombres
y mujeres, en muchas ocasiones fueron odiados por sus congéneres debido a lo duro de sus palabras, pero la historia bíblica
los ha dejado en un honroso lugar, son ellos los emisarios
de Dios.
Referirnos a los profetas sin siquiera revisar lo que eran
o lo que hacían sería algo de poca consideración, por lo que
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presentaré en primer lugar quién era un profeta, para ello
miraré los diferentes términos hebreos que se usan para
nombrarlos en el Antiguo Testamento. Seguidamente y en
estrecha unión a su nombre, mostraré lo que hacía un profeta;
en este ítem haciendo un énfasis especial en lo que tiene que
ver con su lectura histórica. Luego, debido a la estrecha relación de ellos con Dios, es imprescindible mencionar cómo ven
a Dios en su accionar y en sus atributos, cómo lo ven actuar
en la historia y cómo esperan que los libere de sus desdichas.
Finalmente, presentaré al profeta por excelencia, Jesús, Dios
de la historia, aquel que por quien todo fue hecho (Jn 1:3) y
que en su vida terrenal fue quien ejemplificó mejor este oficio.
2. QUIÉN ERA UN PROFETA
Debido a lo lejano que los vemos, es probable que
tengamos una idea errónea de quién era un profeta, de hecho,
al hablar con la gente común se refieren a los profetas quizá
como a un prognosticador o a un adivino, sin embargo, un
profeta es más que eso. Para dilucidar quiénes son, lo mejor
es remitirnos al mismo texto bíblico para revisar la terminología que los autores bíblicos usan para llamar a un profeta.
2.1. Terminología para profeta en el Antiguo Testamento
La palabra profeta que mencionamos en nuestro español,
viene del latín y éste a su vez del griego.1 El diccionario de la
Real Academia presenta tres definiciones para esta palabra, la
primera se dice de quien tiene el don de profecía, la siguiente
1. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española, v. 2, 1841
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es para definir a alguien que predice o pronostica y la última
de ellas dice «Hombre que habla en nombre y por inspiración
de Dios». Como antes mencioné, quizá la segunda definición se acomoda más a lo que el común de la gente cree de
un profeta.
Desde el griego, se puede decir que profeta es por un lado
predecir, y por el otro sería el de cumplir la función de reemplazar a alguien por medio del lenguaje y finalmente hablar
delante de alguien; estas tres definiciones surgen de la disyuntiva en la traducción de la primera parte del término (pro).2
No obstante, el griego no es el origen de la palabra; la Biblia
de los Setenta traduce como profetés en la mayoría de los casos
a la palabra nabi del texto hebreo.3
A la primera persona que se le atribuye el término nabi es
a Abraham, pero es claro que Moisés puede ser considerado
dentro de uno de ellos, ya que de acuerdo a algunos textos
(Dt 18:15ss. 34:10) es un parámetro de comparación de otros
profetas.4 Nabi, no es originario del pueblo hebreo sino del
acadio, allí era nabum, que se traduciría como llamado, esto
implica una vocación, de hecho es una vocación dada por Dios
para hablar en nombre de él.5
Otro término para la designación del profeta es hozeh,
conociendo que su base verbal es contemplar o ver, se puede
traducir como vidente o visionario. Si el verbo contemplar
se aplica con rigor, deberíamos decir que el profeta recibe
2. Pongutá, Por medio de los profetas, 44.
3. Ibid., 45.
4. Harrison, Introducción al Antiguo Testamento: los profetas mayores y los
profetas menores, 3.
5. Pongutá, Op. Cit., 49.
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las revelaciones, Pongutá al referirse al término vidente dice
así: «… tiende a indicar una especie de función carismática
que tiene como base esa experiencia de la que procede lo
que comunica».6 En esta misma línea de pensamiento está la
palabra roeh, la raíz de donde proviene significa ver o gozar
de la vista; se puede referir a ver a Dios directamente, en el
culto o su obrar histórico.7
Finalmente para profeta aparece la frase ish haelohim
(hombre de Dios) quien viene a ser un mensajero de parte de
Dios y también es un título que se le da a personas muy importantes dentro del relato bíblico, ejemplos de ellos son Moisés
y David.8 El ish haelohim es uno que tiene una relación especial con Dios, lo que les hace tener de alguna forma poderes
conferidos por el mismo Dios, por supuesto me refiero a capacidades especiales en el campo del conocimiento.9
En resumen, un profeta es una persona que tiene una
comunión especial con Dios y que habla a la gente de parte
de Dios; el profeta comunica al pueblo lo que se le da a revelar,
porque Dios le permite ver cosas que los demás no perciben.
Carrillo presenta la siguiente definición, que se adapta a lo
que vengo diciendo: «El profeta es un hombre que tiene una
experiencia inmediata de Dios, que ha recibido la revelación
de su santidad y de sus deseos, que juzga el presente y ve el
futuro a la luz de Dios y que es enviado por Dios para recordar
a los hombres sus exigencias y llevarlos por la senda de la
6. Ibid., 47.
7. Ibid., 48.
8. Ibid., 50.
9. Ibid., 50.
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obediencia y de su amor».10
2.2. Lo que hace un profeta
En el ítem anterior, observando la definición de lo qué
es un profeta, nos podemos dar una idea de lo que hace un
profeta, sin embargo es importante resaltar con detalle algunas
de sus actividades, las que nos ayudarán a comprender más
sobre ellos.
Sicre11 menciona que los profetas son los que denuncian
los problemas sociales, lo que sucede con los imperios, la
esperanza salvadora y la venida de uno que traería esa esperanza, entre otras cosas; él puntualiza que el centro de ese
mensaje siempre es Dios. Si esto es así, el profeta es un lector
de sus circunstancias, alguien con la capacidad de mirar, cómo
lo que les sucede al pueblo está haciendo bien o mal, y en
qué circunstancias el pueblo estaría en mejores condiciones.
Enmarcaré las actividades del profeta, particularmente en la
denuncia y en la lectura de la historia.12
1.1.1. La denuncia
La denuncia es quizá la mayor actividad que tienen los
profetas. Ellos como emisarios de Dios, deben decirle al pueblo
cómo comportarse con referencia a Dios. Para entender un
poco mejor esta acción es importante revisar la relación del
profeta con Dios y la relación del profeta con el pueblo.
10. Carrillo, La Espiritualidad de los profetas de Israel, 15.
11. Sicre, La Iglesia y los Profetas, 35.
12. Por supuesto lo primero que debe hacer un profeta es estar quieto
delante de Dios y escuchar su voz para poder trasmitirla al pueblo. Cuando
delimitó las acciones a estas dos estoy pensando en acciones activas en
vez de pasivas.
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El profeta está en una relación especial con Dios, dicha
relación la ha logrado a través de la elección que Dios hace de
él para este especial ministerio. Es claro que el relato bíblico
quiere enfatizar el llamado especial de estos hombres, sea por
una manifestación directa de parte de Dios a ellos o por medio
de las palabras que ellos trasmiten al pueblo, iniciadas con
frecuencia con la frase «Así dice Yahvé». Esta íntima relación también es fortalecida por los periódicos encuentros del
profeta con Dios y sus oraciones. Se destaca en la relación
de Dios con el profeta la centralidad que le da el profeta a
los eventos históricos en los que Dios se ha manifestado a su
pueblo, por ejemplo la continua remembranza al éxodo o a la
alimentación en el desierto. El profeta conoce de lo que Dios
ha hecho en la historia y lo pone de relieve continuamente en
su comunicación con el pueblo.
En su relación con el pueblo, el profeta es un emisario
de Dios; las palabras que dice el profeta son las palabras de
Dios. Él viene a comunicar la voluntad de Dios al pueblo y
se coloca en la posición de ser el que tiene la verdad sobre lo
que está pasando.
Al haber considerado estas relaciones se puede entender
mejor el aspecto denunciante del profeta. Dios le comunica
al profeta, sea por revelaciones o porque le da la capacidad
de comparar lo que está sucediendo en la historia con la Tora,
él habla a la comunidad diciéndoles qué deben cambiar para
alinearse con la voluntad de Dios.
Aun cuando es claro que la denuncia es muy importante en
la actividad profética, no se puede desconocer que en medio de
la denuncia está mezclada la esperanza, la compasión, la mise-
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ricordia y la fidelidad que Dios tiene con su pueblo.13 Sicre14
apunta que el profeta parece denunciar sólo el pecado, pero
siempre está la esperanza utópica mezclada en su discurso.
Sobre esa esperanza venidera Mosquera dice:
Los profetas crearon utopías cuando la nación estaba pasando
por momentos aciagos (…) Amós plantea la utopía de un Israel
restaurado y próspero en momento cuando los asirios se estaban
extendiendo (…) Isaías escribe sus utopías en medio de la crisis
política internacional (…) Esas utopías llenaban de esperanza y
fe al pueblo en momentos en que era absolutamente necesario
devolverle la confianza a la nación desesperanzada.15
El propósito principal de la denuncia era que el pueblo se
diese cuenta que la solución no era humana, pues con ella no
pretendía crear un programa de reforma social o un levantamiento de los oprimidos contra los opresores, aunque muchas
veces denunciaron la opresión tiránica de imperios.16
1.1.2. Leer la historia
El profeta era uno que podía ver en los tiempos la mano
de Dios obrando. En esa historia no sólo ve actos, ve al mismo
Dios. En la historia también puede observar las acciones del
pueblo y en esas acciones comunitarias se llega a probar quién
y cómo es Dios. Ellacuria lo declara de la siguiente forma: «la
historia se convierte así en probación de Dios porque es en
sí misma mostración de Dios, y sólo en la historia es captado
Dios cómo es en relación al hombre, y el hombre cómo es en
13. Ibid., 45.
14. Sicre, Profetismo en Israel, 406.
15. Mosquera, Utopía y Esperanza, 49.
16. Sicre, Profetismo en Israel, 409.
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relación con Dios».17
Solamente con la adecuada lectura histórica, el profeta
puede ver la fidelidad de Dios para con el pueblo, el futuro
que les depara y por supuesto los errores que se están cometiendo; esto último une la lectura de la historia con la denuncia.
2.3. Dios visto por los profetas
Aclaré en el punto anterior que los profetas ven a Dios en
su obrar histórico, sin embargo existen algunas características
marcadas que el profeta puede vislumbrar de Dios.18
1.1.3. Dios es único
Con esto los profetas querían indicar que debido a su naturaleza, Dios es el único y que cualquier ser debe su existencia
a Dios (Za 14:9).19 Los dioses de los pueblos no se pueden
comparar con el Dios único. Muy unido a esta característica
de unicidad, se pueden nombrar los atributos de independencia o autosuficiencia, inmutabilidad e infinitud20, por lo
que la representación de Dios por medio de figuras que se
prestaban para la idolatría era condenada drásticamente por
el profetismo; igualmente toda reverencia de parte del pueblo
hacia algo o alguien como si fuese Dios era reprendida. Por
17. Ellacuria, Historicidad de la salvación cristiana, 333.
18. Obviamente los profetas ven a Dios en todos sus atributos, trato de
unirlos en estos básicos. Por ejemplo en la característica que Dios es único,
se incluye la inmutabilidad, la eternidad, la omnipresencia, la santidad,
etc. En la soberanía se debe incluir que es todopoderoso, que controla
toda acción directa e indirectamente, sustentador, etc. Para tener un conocimiento pleno de los atributos de Dios, se puede revisar alguna de las
teologías de la bibliografía.
19. Berkhof, Teología Sistemática, 72
20. Bavinck, The Doctrine of God, 141.
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ejemplo los profetas condenaron la exagerada adulación hacia
los estados imperialistas o hacia el reinado o los reyes, estos
porque hacían que la gente depositara su confianza en ellos
antes que en Dios; también condenaban la idolatría a la fuerza
militar y al dinero.21
Sicre, hablando de la idolatría aclara que hay actitudes
y acciones idolátricas, que considero pertinentes mencionar.
Dentro de la actitud idolátrica dice que hay dos líneas: por un
lado la afectiva, la que ve a los dioses como amantes, esto es,
los ídolos son como esposos; por el otro lado está la confianza,
es como el punto en donde se busca la seguridad.22 Por su
parte la acción idolátrica es simplemente fruto de la actitud
idolátrica, el idólatra se moverá con el fin de mantener sus
actitudes o lo que ellas le requieran.23 Un riesgo asociado a la
idolatría es el de tomar a las acciones de Dios y colocarlas en
el lugar de el mismo Dios, Sicre llama a esto manipulación
de Dios.24
1.1.4. Dios soberano
Los profetas pueden ver que Dios controla todo lo que pasa,
que tiene un poder que sobrepasa todo y que es majestuoso.
Aunque los acontecimientos puedan parecer desastrosos,
adversos o dolorosos, ellos ven que Dios tiene en su poder
las circunstancias y que nada se escapa de su mano. Pueden
rugir las olas de la dificultad, levantarse las voces de incredulidad, quizá los enemigos se aumenten o los ataquen pero
Dios los domina. Dios puede hacer toda su voluntad, no está
21. Sicre, La Iglesia y los Profetas, 57.
22. Ibid., 61.
23. Ibid.
24. Ibid., 71.
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limitado por nadie ni por nada (Jer 32:17).25
1.1.5. Dios es oportuno
Muy unido a la característica de soberanía está la de
oportunidad. Dios llega en el momento justo, no aparece su
mano rescatadora ni antes ni después. Esto es completamente
contrario a lo que los hombres puedan pensar; los hombres
solamente deben mirar con fe a pesar que les parezca que está
lejano ese día.26
1.1.6. Dios es extraño
Con esta característica los profetas ven en la historia la
dificultad en comprender a Dios. Él sigue siendo misterioso.
Es difícil de entender el porqué viene un castigo y el porqué
no viene la salvación para su pueblo escogido. Sicre dice que
la historia que se ve con dificultad podría causar que el pueblo
se alejará de Dios, pero pasa lo contrario, la historia hace que
la fe se fortalezca.27
1.1.7. Dios es amor
Aunque pareciera que lo historia muestra que Dios es
terrorífico, que el castigo es real e inminente, como antes
mencioné, siempre va unida la esperanza, la compasión y la
fidelidad de Dios. Sicre ejemplifica el amor de Dios con el
profeta Oseas, allí se muestra la profunda compasión y misericordia de Dios; si bien hay un castigo, una separación de la
pareja del profeta, la restauración se presenta como un tipo
de la que Dios dará a su pueblo infiel, pues él ama y perdona
25. Grudem, Teología Sistemática, 224.
26. Sicre, La Iglesia y los Profetas, 39.
27. Ibid., 43.
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aunque no lo merezcamos. En medio del sufrimiento y del
castigo es claro que Dios ama al pueblo.28
3. JESÚS, DIOS EN LA HISTORIA
Nuestro profeta por excelencia es Jesús. Él anunció el
mensaje de parte de Dios, sus palabras eran las de Dios, les
recodaba a sus contemporáneos las acciones históricas de
Dios y les daba la esperanza de la salvación. Jesús cumplía con
creces todo lo que hemos hablado sobre los profetas, también
cumplió lo que las profecías mencionaban, en palabras de
Sicre es el profeta definitivo.29
Es claro que en el tiempo que Jesús estuvo en medio de
su gente, sus comportamientos en muchas oportunidades lo
hicieron aparecer como lejano a un cumplimiento de esas
normas por las que un profeta luchaba. Muchas veces Jesús
se alejó de las leyes judías, también cometió algunas infracciones de acuerdo a la manera de pensar del pueblo; además
como continúa anotando Sicre, Jesús atacó a los dirigentes
judíos y las autoridades religiosas.30 Pero todo esto no fue
en detrimento de su ser como profeta, precisamente en cada
una de esas acciones estaba denunciando, leyendo la historia,
presentando a Dios y mostrando la salvación a la humanidad necesitada.
Con referencia a la historia y a Jesús, se debe decir que
Jesús es el principio y el final de la historia. Es el fin de la
historia porque su accionar está unido y comprometido con
28. Ibid., 51.
29. Ibid., 82.
30. Ibid., 85-91.
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esa historia que el Antiguo Testamento muestra y que en
él se concluye; por ejemplo con referencia al día del Señor
proclamado por los profetas quienes decían que era un día
de juicio, Berkhof dice que Jesús en sus discursos finales lo
pronosticó y que tanto los evangelistas como el mismo Jesús,
consideraron que la muerte y resurrección dieron la bienvenida al día del Señor, y que esto se hace más evidente en
el texto de Hechos 2 en su cita de Joel 2:19.31 Es también el
inicio de la historia, una historia que aunque no está completamente marcada por la palabra gracia, sí es muy relevante;
Cristo triunfó en la cruz trayendo esperanza, mostrando a
plenitud la gracia de Dios. Es entendible que la iglesia ahora
lleve esa nueva historia a la humanidad para que su propia
historia se transforme .32
4. CONCLUSIONES
Los profetas fueron excelsos lectores de su propia realidad
histórica, esto lo hacían pivotándose en el pasado y mirando
al futuro esperanzador. Sus denuncias invitaban a la comunidad a alinearse con la voluntad de Dios; un Dios al que veían
único, soberano, extraño, oportuno pero sobretodo un Dios
profundamente amoroso.
Con la venida de Jesús, una historia se cumplió y una
más se inició. Su vida y obra fueron un testimonio de lo que
es un profeta perfecto. Con él podemos tener otros ojos para
ver la historia y con su mensaje podemos llegar a trasformar
31. Berkhof, Cristo el significado de la Historia, 60-61.
32. Ibid., 77. Berkhof dedica un capítulo a la obra misionera como fuerza
creadora de historia.
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la historia de otros.
5. BIBLIOGRAFÍA
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Leer, 2007.
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Universitaria Seminario Bíblico de Colombia y Compartir,
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Pongutá, Silvestre. Por medio de los profetas. Bogotá: Salesiana,
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2009.
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Sicre, Castillo y Estrada. La Iglesia y los Profetas. Córdoba:
Almendro.
Sicre, José Luís. Profetismo en Israel. Estella: Verbo Divino,
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