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RETABLO DE LA VIRGEN DE MORALES

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EL RETABLO DE LA
CAPILLA DE LA VIRGEN
DE MORALES
DE LA CATEDRAL NUEVA DE SALAMANCA
ELISA SAMANIEGO GARCÍA
UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
CURSO 2022 - 2023
ELISA SAMANIEGO GARCÍA
ESCULTURA ESPAÑOLA DEL RENACIMIENTO Y BARROCO
ÍNDICE
1.
2.
INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 2
1.1.
Concepción original del retablo................................................................................. 2
1.2.
Autoría ......................................................................................................................... 3
EL RETABLO DE LA VIRGEN DE MORALES................................................... 4
2.1.
Estructura.................................................................................................................... 4
2.2.
Las tallas ...................................................................................................................... 5
2.2.1.
2.2.2.
2.2.3.
2.3.
2.3.1.
2.3.2.
3.
Los santos obispos............................................................................................................ 5
El crucificado ................................................................................................................... 6
Figura principal ................................................................................................................ 6
La pintura.................................................................................................................... 7
La Virgen con el niño Jesús y San Juanito ....................................................................... 8
Ciclo de San Juan Bautista ............................................................................................... 8
CONCLUSIONES ................................................................................................... 8
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ELISA SAMANIEGO GARCÍA
ESCULTURA ESPAÑOLA DEL RENACIMIENTO Y BARROCO
1. INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo tenemos como intención estudiar el retablo que ocupa hoy la capilla
de la Virgen de Morales de la Catedral Nueva de Salamanca, un retablo con siglos de
historia la cual, gracias, por un lado, a la documentación que conserva el Archivo
Catedralicio y, por otro, a las hipótesis realizadas por los investigadores, se ha podido,
aunque todavía con una serie de dudas, recomponer.
Tomaremos como fuentes principales, además de la propia obra, los análisis de
investigadores como Alfonso Rodríguez G. de Ceballos y Antonio Casaseca Casaseca, así
como la tesis de Mariano Casas.
Para el estudio del retablo nos centraremos principalmente en la escultura, abordando los
aspectos técnicos, estéticos e históricos, pero sin dejar de lado el importante papel que
toma aquí la pintura, encarnado por la tabla de la Virgen con el Niño y san Juanito, obra
de Luis de Morales y las obras del ciclo de san Juan Bautista que, como veremos más
adelante, pertenecieron al anterior retablo. Es importante en cuanto a que la totalidad del
retablo se idea y se distribuye alrededor de la forma y dimensiones de la tabla de Morales.
1.1. Concepción original del retablo
El contrato nos traslada a 1627, un año después de que se diera una gran plaga de langostas
que afectó a los campos de la ciudad, amenazando con una epidemia1. Sin embargo, esta
pudo controlarse gracias, según se creía, a la oración y procesiones organizadas entorno
a los santos Agustín y Greogrio Ostiense (patronos contra los animales nocivos y contra
la pestilencia, respectivamente). Ante este éxito, el Ayuntamiento decidiría encargarse de
todo el coste tanto de nuevas imágenes de ambos santos como de su propio altar, en el
que cada año se celebraría una misa honorífica.
El retablo que acogería estas imágenes fue encargado a Antonio González Ramiro, por
aquel entonces ensamblador oficial del cabildo catedralicio de la ciudad salmantina. Este
Rodríguez G. de Ceballos, A. y Casaseca Casaseca, A. (1979). Antonio y Andrés de Paz y la escultura de
la primera mitad del siglo XVII en Salamanca. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología:
BSAA, 45, 387-416.
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se colocaría en la Catedral Vieja, junto a la sacristía, reutilizando algunos materiales del
retablo que ocupaba el lugar; el antiguo retablo de san Juan Bautista.
Este nuevo retablo, cuya traza se vería condicionada por la tabla de la Virgen con el niño
y San Juanito, fue trasladada a una de las capillas de la Catedral Nueva en 1854, cuando
ésta ya llevaba más de un siglo terminada. Se colocaría en el Altar de la Virgen del
Agravio sustituyendo al retablo homónimo, el cual se mandó trasladar a la capilla
colindante al haberse proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción.
1.2. Autoría
Aunque poco se sabe de su formación, hay conocimientos de que Antonio González
Ramiro (1580 – 1640) tuvo contacto con Juan Ribero de Rada al trabajar en uno de sus
primeros retablos junto a Pedro de Salazar, uno de sus discípulos. De su enseñanza
obtendría las pautas de un estilo más inspirado en Palladio que en la estética herreriana,
predominante en esa época2. Sabemos, además, que tuvo contacto con Juan Gómez de
Mora, de quien transformaría un diseño en 1623.
La popularidad de Ramiro en Salamanca es indiscutible si tenemos en cuenta no solo la
variedad de retablos que realizó, tanto en la provincia salmantina como en los alrededores,
sino para quién los realizó, siendo un comitente importante el quinto duque de Alba,
Antonio Álvarez de Toledo, quien le encargó el túmulo para los funerales de sus abuelos,
madre y esposa. Además de esto, sabemos que fue contratado como ensamblador y
escultor oficial de la Catedral de Salamanca.
En cuanto a la autoría de las imágenes de los santos Agustín y Gregorio Ostiense caben
ciertas dudas, pues se ha pensado que las subcontrató a Antonio de Paz, al haberse
Rodríguez G. de Ceballos, A. y Casaseca Casaseca, A. (1980). El ensamblador Antonio González
Ramiro. Archivo Español de Arte, 53(211), 319-344.
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encontrado una serie de similitudes estilísticas 3 y sobre todo sabiéndose que trabajaron
juntos en el retablo de San Martín 4.
Sin embargo, esta teoría no queda del todo demostrada al tener en cuenta la condición de
escultor del propio Ramiro, pues existen contratos también de este tipo. Respecto a esto,
ya Rodríguez G. de Ceballos se desligó de su primera hipótesis acerca de la autoría de
Antonio de Paz5.
2. EL RETABLO DE LA VIRGEN DE MORALES
2.1. Estructura
Nos encontramos con un retablo en madera dorada de un solo piso y un ático (Fig. 1). El
sotabanco está formado a partir de un ciclo de imágenes de san Juan Bautista que
formaban parte del retablo anterior. Ascendiendo en la estructura, vemos columnas
corintias cuyos fustes se encuentran entorchados a partir de la inclinación de las estrías
sobre su propio eje, como elemento que empieza a introducir al Barroco pero que todavía
no podemos denominar columna salomónica. Esto, así como el pronunciado éntasis,
aporta un mayor dinamismo. En las tres casas que conforman el piso se sitúan esculturas
alojadas en unas hornacinas de medio punto aveneradas.
Un friso y una cornisa separan este cuerpo del ático, donde se alojan la pintura principal,
obra de Morales y dos más pertenecientes al antiguo retablo de san Juan Bautista.
Coronando el conjunto, una pequeña figura de Cristo crucificado rompe el frontón
“Debió subcontratar la hechura de estas dos imágenes con su colaborador en el retablo de San Martín
Antonio de Paz. El estilo de las mismas no deja lugar a dudas […] La energía y concentración de las
miradas a las que contribuyen las mitras caladas hasta las cejas, la finura de los rasgos faciales, las
aborrascadas barbas y cabelleras, las posturas complementarias entre ambar, el modelado sobrio y
elegante de pliegues y frunces de las capas pluviales son rasgos que hay que destacar, pues se repiten
invariablemente en la producción de nuestro escultor.” en Rodríguez G. de Ceballos, A. y Casaseca
Casaseca, A. (1979). Antonio y Andrés de Paz y la escultura de la primera mitad del siglo XVII en
Salamanca. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología: BSAA, 45, 387-416. (p. 400)
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Ídem.
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“De todas formas que el retablista fuera además escultor lo prueban los dos contratos que se
sucedieron en 1627 y 1628”. En Rodríguez Gutierrez de Ceballos, Alfonso, Estudios sobre
arquitectura y arte en Salamanca y su provincia, o.c., p. 284
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semicircular en el que se introducen los mensulones correspondientes para el orden
compuesto, siguiendo el autor las directrices de Sebastián Serlio.
Los muy ornamentados aletones (Fig. 2) —compuestos de cintas recamadas con
diamantes—, el frontón quebrado y los remates piramidales con bolas que recuerdan a
lo creado en el Escorial, son aportes evidentes de un Barroco que se desarrolla sobre todo
en la ornamentación, mientras que en la propia estructura encontramos una organización
mucho más clásica, ordenada y simétrica, con la salvedad del dinamismo aportado por
los entrantes y salientes y la cornisa bastante pronunciada.
2.2. Las tallas
Se disponen en este retablo varios ejemplos de escultura en los cuales, aunque como ya
hemos señalado anteriormente no podamos definir con completa exactitud su autoría,
podemos reconocer una buena calidad en la hechura, sobre todo en los dos santos obispos.
2.2.1. Los santos obispos
En el contrato se estipulan con precisión una serie de indicaciones para la talla de las
esculturas de San Agustín (Fig. 5) y San Gregorio Ostiense (Fig. 4), entre ellas la
necesidad de que se encontraran caladas por dentro para aligerar su peso, ya que iban a
ser sacadas en procesión 6.
Ambas figuras se conciben como complementarias entre sí, con contrapostos que
contornean sus cuerpos cruzándose sus direcciones en lo que parece una conversación
entre ellos. Bajo ambos se encuentra una inscripción que los identifica.
En la talla de san Gregorio se puede observar el paso del tiempo en la falta de algunos
dedos que sujetaban su báculo de obispo, lo cual ha provocado la pérdida de este. Se
encuentra sujetando un libro con la mano izquierda mientras gesticula con la derecha en
posición de diálogo, lo cual es expresado también por su rostro. Mientras que las telas —
ricamente decoradas por la policromía— se presentan algo rígidas en su caída, los
“de vara y media de alto, con sus peanas muy bien caladas por dentro y la ropa por de fuera para que
pesen poco, respecto de que an de andar en procesión…, con sus mitras y báculos pastorales, y señor San
Agustín con una iglesia en la mano izquierda y San Gregorio con un libro en la mano izquierda y en la
derecha los báculos”. En Rodríguez G. de Ceballos, A. y Casaseca Casaseca, A. (1979). Antonio y Andrés
de Paz y la escultura de la primera mitad del siglo XVII en Salamanca. Boletín del Seminario de Estudios
de Arte y Arqueología: BSAA, 45, 387-416. (p. 400)
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pliegues funcionan de manera efectiva. Aparece el santo vestido como lo que fue: obispo
y cardenal de Ostia, aunque más tarde sería enviado por el Papa Benedicto IX al Reino
de Pamplona.
En San Agustín podemos observar la misma actitud de conversación en la gesticulación
de su mano derecha, mientras sujeta con la mano izquierda lo que parece la base de lo
que sería una iglesia, que le identificaría como uno de los Padres de la Iglesia Occidental.
En sus vestiduras, aunque no tan decoradas, podemos observar de nuevo su condición de
obispo, así como la misma hechura en los pliegues. El paso del tiempo también ha
provocado en este santo la pérdida de varios dedos, así como, de nuevo, del báculo que
sujetaban. Fijándonos en el rostro más de cerca, el arqueamiento de las cejas es lo que le
dota de mayor expresividad, que por otro lado no llega a ser exagerada.
2.2.2. El crucificado
En relación con el resto, es pequeña la escultura que corona el retablo (Fig. 3). Nos
presenta a un Cristo de tres clavos crucificado en una cruz dorada, detalle que quiere
aportar sensación de triunfo. Su figura cuenta con un canon esbelto y alargado, así como
con un trabajo de la musculatura bastante desarrollado y una boca entreabierta que puede
recordar a la obra de Berruguete.
Pese a la abundante sangre que se derrama por la herida de su costado y por las
perforaciones de pies y manos, la actitud de Cristo ya no quiere presentar un carácter de
derrota, sino que se exhibe en este caso como reproducción de lo glorioso, es decir, como
un prefacio de lo que vendrá más adelante: su Resurrección.
2.2.3. Figura principal
La imagen que hoy ocupa la hornacina central del conjunto resulta algo carente de
tamaño, y esto cobra sentido al saber, por un lado, que era otra la figura pensada para este
espacio y, por otro lado, que la de San Bartolomé que aquí encontramos era una imagen
preexistente que se trasladó a aquí desde otro retablo.
En el contrato se estipuló que como imagen central se debía establecer una de bulto
redondo de la Virgen que se encontraba ya en la sala Capitular. Los historiadores han
elaborado la teoría de que la imagen a la que se refieren estos escritos es la que hoy
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encontramos coronando el estalo del obispo en el coro de la propia Catedral Nueva, la de
la Inmaculada Concepción (Fig. 8)7.
No se conoce con exactitud la historia de dicha imagen en cuanto a la llegada a la catedral
salmantina, y tampoco se puede atribuir de manera muy precisa a ningún autor debido a
la falta de documentación al respecto, sin embargo, algunos historiadores coinciden en el
parecido estilístico con la obra de Gregorio Fernández.
Si bien era la idea original colocar esta escultura en el centro del retablo de González
Ramiro, la decisión final fue colocarla en otro lado y en la hornacina bajo la Virgen de
Morales, colocar una imagen distinta, que más tarde volvería a ser sustituida por la
imagen que podemos observar hoy si visitamos la capilla.
La escultura de San Bartolomé (Fig. 7) formaba parte originalmente del retablo de la
capilla de Anaya de la Catedral Vieja, encontrándose en la hornacina central del primer
nivel. Aunque no conocemos las razones por las que se decidió colocar esta imagen, sí
que podemos observar que la afinidad estilística con el resto de las del retablo es mayor
que la que tendría la Inmaculada del Coro.
Se le presenta en un tibio contraposto, sujetando un libro con la mano izquierda que hace
alusión a su condición de predicador del evangelio. Su mano se abre paso entre las túnicas
en una postura preparada para sujetar el cuchillo —hoy perdido— que hace referencia a
su martirio. Tiene una mirada seria y directa, con la cabeza erguida, sobre la cual se abre
una aureola que guarda en inscripción su nombre.
2.3. La pintura
La pintura guarda en este retablo un papel fundamental. Tanto es así que se nombra tanto
a este como a la capilla a partir de la obra de morales, alrededor de la cual fue pensado el
conjunto. Las pinturas del ciclo de san Juan Bautista toman un papel menos protagonista,
pero su presencia no es baladí, sobre todo en cuanto a su función como documento que
nos habla acerca del anterior retablo. Por eso, pese a que en este trabajo nos centremos
más en la escultura no podemos dejar de nombrar las obras pictóricas.
Casas Hernández, M. (2013). Escultura barroca en Salamanca: Imagen, discurso y culto en la
catedral [Tesis doctoral]. Universidad de Salamanca. [Tomo 1. El coro y el tabernáculo de los Churriguera]
(p. 480)
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2.3.1. La Virgen con el niño Jesús y San Juanito
Parándonos en la tabla “protagonista” del conjunto, vemos una Virgen con el niño Jesús
y san Juanito pintada por Luis de Morales (Fig. 6). Con un aspecto más clásico,
manierista, la Virgen coge al niño en brazos, que juega con San Juanito, arrodillado a su
costado y sujetando un pequeño cordero con su mano izquierda. Cierra la composición la
tela que se levanta a espaldas de la Virgen.
Esta tabla dejó un espacio en blanco en el retablo entre octubre de 2015 y septiembre de
2016, cuando fue prestada por la Catedral de Salamanca al Museo del Prado para que
formara parte de una exposición temporal sobre Luis de Morales, dejando su huella
también en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.
2.3.2. Ciclo de San Juan Bautista
El retablo de los santos Austín y Gregorio Ostiense se crea a partir de la remodelación de
uno anteriormente existente dedicado a san Juan Bautista 8, del cual se conservan todavía
una serie de pinturas situados en la predela y en el zócalo, flanqueando la tabla de la
Virgen.
Las cuatro imágenes de la predela (Fig. 9) conforman un ciclo hagiográfico sobre la vida
de San Juan Bautista, quedando hoy un espacio en blanco en el que se interpreta que se
incorporaba la quinta imagen en el extremo del lado de la epístola. Este ciclo es
completado por las imágenes que aparecen en los laterales del ático (Fig. 10), de pequeño
tamaño en comparación con la tabla de Morales, la cual terminaría de completar la
iconografía dedicada al santo del retablo precursor del que hoy encontramos.
3. CONCLUSIONES
Rodríguez G. de Ceballos, A. y Casaseca Casaseca, A. (1979). Antonio y Andrés de Paz y la escultura de
la primera mitad del siglo XVII en Salamanca. Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología:
BSAA, 45, 387-416.
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El retablo de la capilla de la Virgen de Morales, obra del ensamblador Antonio González
Ramiro, no se entiende de la misma manera ni de forma completa sin conocer su historia,
la cual abarca desde el momento de su concepción hasta el día de hoy, pasando por las
diferentes ubicaciones, concepciones iconográficas y significaciones. Se trata de un
retablo que nace a partir de otro ya existente, hecho que condiciona de manera evidente
su forma final; un retablo que surge con un motivo y misión concretos, cuyas tallas
conforman en este sentido el significado principal y suponen la principal razón de ser.
Es por esto que la labor de investigación que existe alrededor de las obras de una
institución con tanta historia como es la Catedral de Salamanca se hace sumamente
necesaria para llevar a cabo la debida conservación de estas, así como de los documentos
que conforman el archivo y que facilitan en gran medida la elaboración de tesis y de las
recomposiciones historiográficas.
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ANEXO FOTOGRÁFICO
Fig. 1 Retablo de la Virgen de Morales
Fig. 2 Detalle de los aletones
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Fig. 4 San Gregorio Ostiense
Fig. 5 san Agustín
Fig. 3 Cristo Crucificado
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Fig. 8 San Bartolomé
Fig. 7 Inmaculada Concepción
Fig. 6 Virgen con niño y San Juanito
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Fig. 9 detalles de las pinturas de la predela
Fig. 10 detalles de las pinturas del ático
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BIBLIOGRAFÍA
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Rodríguez G. de Ceballos, A. y Casaseca Casaseca, A. (1979). Antonio y Andrés
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Rodríguez G. de Ceballos, A. Estudios sobre arquitectura y arte en Salamanca y
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Antonio González Ramiro. Archivo Español de Arte, 53(211), 319-344.
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Rodríguez G. de Ceballos, A. (1987 – 1989) El retablo barroco en Salamanca:
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