Subido por Ricardo Ávila Tejada

SANTA MISA

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LA
SANTA
MISA
VIVIR Y PARTICIPAR
¿Qué es la
Santa Misa?
La Santa Misa es un milagro: en
ella participamos de la muerte y
la resurrección de Jesús.
La Eucaristía es el Sacramento
en el que Jesús entrega por
nosotros su Cuerpo y su Sangre:
a sí mismo, para que también
nosotros nos entreguemos a él
con amor y nos unamos a él en
la Sagrada Comunión.
CONSEJOS
1. GUARDA
SILENCIO
Un silencio distinto al de clase.
Debe salir de tu corazón.
Vas a entrar en el templo, no
es un lugar como cualquier
otro, ahí está Jesús, que es
DIOS, como lo sabemos
entramos en silencio para
manifestar que le queremos y
que le tenemos respeto.
2. SALUDA
AL ENTRAR
+ Señal de la Cruz
HOLA, JESÚS, AQUÍ ESTOY…
Cuando entres al templo, te fijas si
está Jesús en el sagrario, si es así,
HACES UNA GENUFLEXIÓN bien
hecha y le puedes decir algo para
saludarle. Si ves el sagrario tapado o
ves que no está Jesús en él, HACES
UNA INCLINACIÓN DE CABEZA.
3. SIÉNTATE
DE MANERA
CORRECTA
Al llegar a tu sitio en la banca,
TE SIENTAS y esperas en
silencio. Lo mejor es que
aproveches para rezar un
poco y que pienses en tus
intenciones personales, por
qué quieres pedir en la Misa.
RITOS
INICIALES
POSTURA: DE PIE
1. PROCESIÓN DE
ENTRADA
Cuando entra el sacerdote que va a
celebrar, nos PONEMOS de PIE. Lo hace
llevando vestidos sagrados que significan
que va a ser Cristo en el altar.
También es bueno que tú vayas bien
vestido, porque eso significa que
consideras importante lo que vas a hacer.
El sacerdote hace inclinación de cabeza y
BESA EL ALTAR, en él se celebra el
sacrificio.
2. SALUDO
S. En el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo.
R/ Amén
S. El Señor esté con ustedes.
R/ Y con tu espíritu
S. Saludo
S. Hermanos: para celebrar dignamente
estos sagrados misterios, reconozcamos
nuestros pecados.
3. ACTO PENITENCIAL
El sacerdote guarda silencio durante unos
instantes. Aprovecha para pedir perdón al Señor
por tus pecados y piensa si vas a querer
confesarte para que te vayas preparando.
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante
ustedes, hermanos, que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi
culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso
ruego a Santa María, siempre Virgen, a los
Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
S. Dios Todopoderoso, tenga misericordia de
nosotros. perdone nuestros pecados y nos lleve
a la vida eterna.
R. Amén.
4. TEN PIEDAD
La invocación Kyrie eleison (Señor, ten piedad)
revela en sí misma dos realidades, la
aclamación y la súplica. La aclamación viene a
ser la alabanza, el honor y el reconocimiento
a Cristo y la súplica será entonces la petición
dirigida al Señor, para que derrame su gracia
sobre nosotros y nos auxilie en medio de
nuestra debilidad.
5. GLORIA
El Gloria es un himno antiquísimo y venerable con el
que la Iglesia, congregada en el Espíritu Santo,
glorifica a Dios Padre y glorifica y le suplica al Cordero.
Se canta todos los domingos y en las solemnidades (a
excepción del tiempo de cuaresma y adviento)
6. ORACIÓN COLECTA
Oración sacerdotal que recoge las
intenciones de toda la Iglesia.
S. OREMOS: … Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los
siglos.
R. AMÉN.
AHORA NOS SENTAMOS para escuchar la
palabra de DIOS. No es como un cuento. Es la
verdad de LA PALABRA DE DIOS lo que vamos a
oír. Nos interesa muchísimo conocer la verdad.
LITURGIA DE
LA PALABRA
(SENTADOS)
Preparamos nuestra mente y
nuestro corazón para escuchar
un mensaje por parte de Dios.
No tengamos miedo, pues las lecturas de la
biblia no son pastillas para dormir. Dios
quiere decirnos algo, talvez consolarnos,
tirarnos de las orejas con cariño o animarnos.
Escucha atentamente. Imagínate que estás
sentado en lo alto de un árbol como Zaqueo,
a tres metros de distancia de Jesús, y él te
dice: ¡Ven a mí!.
1. PRIMERA LECTURA
Se toma del Antiguo Testamento, en el
cual conocemos la relación entre el
pueblo de Israel y Dios.
Lector. Palabra de Dios,
R. Te alabamos Señor.
2. SALMO
El salmista, proclama las estrofas del salmo,
mientras toda asamblea escucha y además
participa con su respuesta.
El Salmo es la respuesta a la primera lectura, es como
si Dios nos diera sus palabras propias para
responderle.
3. SEGUNDA LECTURA
Se toma del Nuevo Testamento, En ellas
conocemos cómo vivían los primeros
cristianos y cómo explicaban a los demás
las enseñanzas de Jesús.
Lector. Palabra de Dios,
R. Te alabamos Señor.
4. ALELUYA Y EVANGELIO
De pie, cantamos el aleluya y seguidamente
escuchamos el Santo Evangelio, el cual narra la
vida y las enseñanzas de Jesús. Es aquí donde
podemos conocer cómo era Jesús, qué sentía, qué hacía,
cómo enseñaba, qué nos quiere transmitir. Esta lectura la
hace el sacerdote o el diácono.
ALELUYA Y EVANGELIO
S. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
S. Lectura del santo evangelio, según San…
R. Gloria a Ti, Señor Jesús.
Al terminar la lectura del Evangelio
S. Palabra del Señor.
R. Gloria y honor a Ti, Señor, Jesús.
5. HOMILÍA
Mientras el Sacerdote predica la
homilía NOS SENTAMOS para
escucharla y sacar algún propósito.
6. PROFESIÓN DE FE
Para hacer la profesión de fe, nos ponemos de
pie y rezamos el Credo.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del
cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único
Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por
obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa
María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos, al tercer día resucitó
de entre los muertos, subió a los cielos y está
sentado a la derecha de Dios, Padre
todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a
vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la
Santa Iglesia Católica, la comunión de los
santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
7. ORACIÓN DE LOS FIELES
La introduce el sacerdote, luego se hacen las
peticiones y tú respondes lo que se indique.
L. Peticiones… Roguemos al Señor.
R. Te rogamos Señor, óyenos.
S. Oración… por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén
Con la oración de los fieles, termina la Liturgia
de la Palabra y ahora va a comenzar la LITURGIA
EUCARÍSTICA.
El pan y la palabra son los alimentos del
cristiano, que nos permite vivir VIDA
SOBRENATURAL.
LITURGIA DE
LA EUCARISTÍA
Esta parte de la Santa Misa es la
más importante de todas.
Porque es en este momento en
el que Jesús se hace presente.
EL ALTAR, es la mesa del sacrificio. Sobre él
se pone lo que se va a ofrecer para el
sacrificio: PAN y VINO que se van a
transformar en CUERPO Y SANGRE de Jesús
y se van a OFRECER a su padre Dios.
1. OFERTORIO
A Dios Padre le agrada EL AMOR con el que
Cristo se entrega por nosotros. Tú puedes poner
muchas cosas sobre altar para ofrecerlas a Dios.
Mira el altar y ofrece lo que eres, el
tiempo con tus amigos, el estudio,
nuestro tiempo de juego, la clase
de mate, etc.
2. COLECTA
Mientras todos estamos sentados, un grupo de
personas irá, banca por banca, recolectando una
ofrenda. Recordemos que dar algo de dinero es
voluntario, pero eso sí, queremos aclararte que esto
se hace porque la mayoría de parroquias solo vive del
dinero que recolecta en esa parte de la Santa Misa.
Seguidamente a las ofrendas y a la
colecta, todos nos paramos porque el
sacerdote dirá:
S. Oren hermanos, para que este
sacrificio, mío y de ustedes, sea
agradable para Dios, Padre
Todopoderoso.
(NOS PONEMOS DE PIE)
R. El Señor reciba de tus manos este
santo sacrificio, para alabanza y gloria
de su Nombre, para nuestro bien y el
de toda su Santa Iglesia.
3. PLEGARIA EUCARÍSTICA
PREFACIO
El prefacio es la como la introducción de
aquello muy importante que está por
venir, así es, Jesús se hará presente.
Y bueno, en esta parte seguimos de pie, y el
Sacerdote nos dirá:
S. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
S. Levantemos el corazón”
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
S. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
Por último, el sacerdote hará una pequeña
oración:
S. En verdad es justo y necesario, es nuestro
deber y salvación darte gracias, Padre santo,
siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo
amado. (Aquí, la parte central de la oración
cambia dependiendo la fecha o celebración del
día) Por eso, con los ángeles y los santos,
proclamamos tu gloria, diciendo”.
SANTO
Es el momento del Santo, el cual es una
alabanza a Dios, por ello siempre debe
ser cantado.
Este canto lo tenemos que realizar parados,
además, también está basado en la biblia, lo
podemos encontrar en San Mateo 21, 9.
EPÍCLESIS
Ahora el pan y el vino se van a
transformar en el CUERPO y la
SANGRE de Jesús.
(NOS PONEMOS DE RODILLAS).
S. Santo eres en verdad, Señor, fuente de
toda santidad; por eso te pedimos que
santifiques estos dones con la efusión de tu
Espíritu, de manera que sean para nosotros
Cuerpo y (+) Sangre de Jesucristo, nuestro
Señor.
CONSAGRACIÓN
Aquí el sacerdote pronunciará las
mismas palabras que Jesús dijo en la
Última Cena. La podemos encontrar en el
evangelio de San Mateo 26, 26-30.
El cual, cuando iba a ser entregado a su
Pasión, voluntariamente aceptada, tomó
pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a
sus discípulos, diciendo:
S. Tomen y coman todos de él, porque esto
es mi cuerpo, que será entregado por
ustedes”.
R. Señor Mío y Dios Mío, te amo y te adoro
sobre todas las cosas.
CONSAGRACIÓN
Del mismo modo, acabada la cena, tomó el
Cáliz, y dándote gracias de nuevo, lo pasó a
sus discípulos, diciendo:
S. Tomen y beban todos de él, porque este
es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza
nueva y eterna, que será derramada por
ustedes y por todos los hombres, para el
perdón de los pecados, hagan esto en
conmemoración mía.
R. Señor mío, y Dios mío, te amo y te adoro
sobre todas las cosas.
S. Este es el Sacramento de nuestra fe.
R. Anunciamos tu muerte y proclamamos tu
resurrección.
(NOS PONEMOS DE PIE)
DOXOLOGÍA
S. Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre
omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria, por los
siglos de los siglos.
R. Amén.
PADRE NUESTRO
Rezamos juntos el Padre Nuestro
finalizarlo no se dice Amén.
Al
S. Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la
paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda
perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro
Salvador Jesucristo.
R. Tuyo es el Reino, tuyo es el poder y la gloria por siempre, Señor.
SALUDO DE PAZ
En esta parte, el sacerdote nos pedirá que nos
demos el saludo de la paz. Nos podemos dar
la mano, un abrazo, o inclinar la cabeza, este
es un gesto de que todos somos hermanos.
S. Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles, mi paz
les dejo y mi paz les doy, no tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu iglesia, y conforme a tu
Palabra, concédenos la paz y la unidad. Tú que vives y
reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
S. La paz esté siempre con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
S. Démonos fraternalmente un saludo de paz
Esta parte de la Santa Misa está basada en el Evangelio
de Juan 20, 21. No olvides que solo debes dar la paz a
las personas que estén a tu costado.
EL CORDERO
Es en este momento en el que se hace la oración
del Cordero, la cual, en la mayoría de ocasiones,
suele ser cantada. Cuando hablamos del Cordero,
estamos hablando del mismísimo Jesús, ya que
Él es el Cordero que se sacrificó por todos
nosotros.
Una vez que se termina de orar o cantar, todos
nos debemos poner de rodillas.
S. Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado
del mundo, dichosos los invitados a la cena del
Señor.
R. Señor, no soy digno de que entres a mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme
Esta respuesta está basada en el Evangelio de Mateo 8, 8.
S. El cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
R. Amén.
Acto seguido, debemos ponernos de pie.
COMUNIÓN
Y llegó el momento por el que,
especialmente, vamos a Misa, el momento
de la comunión. Si ya recibimos la Primera
Comunión y nos hemos confesado,
debemos hacer una fila para recibir a
Jesús en la Santa Eucaristía, recuerda que
debes estar tranquilo, sin distraerte,
pensando solo en Jesús.
Además, cuando es nuestro turno, el sacerdote
nos dirá:
S. Cuerpo de Cristo.
Amén.
R.
Una vez que has recibido a Jesús, te tienes que
dirigir hacia tu asiento, y estando ahí, te
recomendamos que te arrodilles y hagas una
pequeña oración, aprovecha para agradecerle por
todo lo que te ha dado, una vez que termines tu
oración, te puedes volver a sentar.
ORACIÓN DESPUÉS DE
LA COMUNIÓN
En esta oración le damos gracias a Dios
porque nos ha permitido comulgar el Cuerpo
de Cristo, ese alimento que necesitamos
tanto para ser fuertes contra las tentaciones,
contra el desánimo en nuestra vida cristiana.
Cristo Eucaristía es nuestra fortaleza contra el mal y el
pecado.
En esta oración pedimos a Dios Padre, junto con toda
la Iglesia, el poder participar un día en el Banquete
Eterno
S. Oremos. (Nos ponemos de pie)
S. (Oración)… por Jesucristo nuestro Señor…
R. Amén
RITOS FINALES
Y llegamos al final de la santa misa.
Los ritos finales también tienen sus
partes, pero no te preocupes, son
muy pocas y muy pequeñas.
BENDICIÓN
Ya para finalizar, el sacerdote nos dará la
bendición a todos nosotros, recuerda que, en
ese momento, el sacerdote es el mismísimo
Jesús dándonos su bendición, por eso es muy
importante que la escuchemos con atención y
nos pongamos de pie. Ah, y recuerda agachar
un poquito la cabeza.
S. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
S. La Bendición de Dios Todopoderoso, (+)
Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre
ustedes y les acompañe siempre
R. Amén.
S. Glorifiquen al Señor con sus vidas, pueden ir
en paz.
R. Demos gracias a Dios.
PROCESIÓN DE SALIDA
Al decir el sacerdote “podéis ir en paz”, lo que
quiere significar es que tenemos que ir con la
paz de Cristo, y con la Bendición de Dios Padre,
Hijo y Espíritu Santo a predicar y enseñar a los
demás la grandeza y la importancia de lo que
nosotros hemos vivido en la celebración de la
Eucaristía: tenemos que ir con la fuerza de
Cristo, al que hemos recibido en la Comunión, a
hacer de toda nuestra vida también una
Eucaristía, es decir, una acción de gracias a Dios,
y también un ofrecimiento de toda nuestra vida
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, para que
nuestra vida sea como la de Jesús, una ofrenda
agradable a Dios.
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