Subido por Steffania Isturiz

Evaluación final del módulo de Mercadeo de Servicios

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Evaluación final del módulo de Mercadeo de Servicios.
Autor: Steffania Isturiz.
Para completar este primer módulo del Diplomado de Gerencia de
Empresas de Servicio, se nos solicitó realizar un escrito que respondiera a la
siguiente interrogante, ¿Qué te llevas de este módulo?, contestado a
continuación…
Al plantearme a mí misma ¿Qué me lleve de este módulo? Lo primero que
se me vino a la mente fue “bueno, me llevo, básicamente, una destrucción total de
mi concepción previa sobre lo que es el servicio y una nueva visión de mis
experiencias en el mismo, tanto siendo comerciante, como siendo cliente”. Y esto
puede tener mayor sentido por medio del análisis de las diferentes lecciones que
marcaron esa conclusión, a lo largo de las clases del mismo.
En la segunda clase, salió a colación la frase “el cliente siempre tiene la
razón”, a lo que la profesora en seguida nos comentó que estaba totalmente en
contra de aquella popular frase aplicable al momento en que la empresa y el
cliente entran en algún conflicto, en virtud de que en realidad “la cuestión no es
saber quién tiene la razón, es entender que el cliente es tu razón de ser”.
Automáticamente, por mi mente pasaron todas las veces en las que tuve algún
percance o conflicto con algún cliente y no lo resolví de la mejor manera posible
porque estaba encerrada en esa idea de que “el cliente siempre tiene la razón” y
luego pensé “Pero, en realidad no las resolví mal del todo, les di la razón en todo
momento y parecían satisfechos, aunque en algunos casos significo no realizar la
transacción o incluso devolverles dinero”, fue con ese pensamiento que entendí la
diferencia de enfrentar circunstancias adversas con clientes pensando en que son
tu razón de ser y no que siempre tienen la razón.
La diferencia está en que cuando incluyes como empresa al cliente en tu
ecuación de desarrollo como la razón de ser de la misma, orientas todas las
respuestas, procesos y soluciones únicamente a satisfacer la necesidad por la que
atraviesa el cliente que lo hace necesitar el servicio que ofreces como empresa.
Objetivo que es imposible de delimitar al pensar en el cliente como un factor
externo a la empresa que tienes que complacer, aunque esto signifique no prestar
el servicio ofrecido y por ende, no resolver la necesidad padecida por este.
Nunca se trató del ego, carácter o la personalidad del cliente, siempre se
trató de cumplir con el propósito que tienen todas las empresas prestadoras de
servicios, servir. Por lo que, entendí que cada vez que resolví un percance no
comprendiendo esto, no atendí el problema real (que probablemente fue sobre el –
mal- funcionamiento de algún proceso de la empresa) porque no lo estudie desde
el ángulo que debía como prestador de servicio.
Luego de este análisis, empecé a cuestionarme en si cometer esos errores
te convierten en una mala empresa, en un mal servicio. A lo que, el mismo
desenvolvimiento de las clases me respondió: “el servicio se trata de humanos
haciendo transacciones con humanos”. Es decir, el servicio trata de relaciones
entre individuos racionales con capacidad para reflexionar sobre sus decisiones y
proyecciones.
Por lo que, si desde mi nueva visión sobre lo que verdaderamente
representa el cliente y las transacciones con este, puedo empezar a cambiar la
mayor cantidad de mentalidades que pueda dentro de mi empresa, estaré no solo
haciendo más humano el servicio de esta empresa, sino que además estaré
transformando a potenciales clientes a ser más humanos y por ende a mejorar las
transacciones de la misma empresa y otras.
Ya que, comprendí que las empresas no prestan sus servicios de manera
correcta e idónea muchas veces por no recurrir a esa capacidad humana de
reflexión y decidir con racionalidad; y los clientes en esta misma línea, olvidando
que las empresas las conforman personas y que las personas para relacionarse
requieren de comunicación. Concluyo este punto con que en definitiva, tanto
empresas, como clientes, olvidamos ese importante factor en nuestras
transacciones, la humanidad.
Teniendo esto presente, resaltó la importancia del objetivo de cambiar la
mayor cantidad de mentalidades que pueda dentro de la empresa, porque entendí
que si solo el gerente o solo un empleado presta el servicio, se acerca al cliente,
alcanza el corazón del cliente, entiende la humanidad que debe llevar el proceso,
si solo una persona en la empresa sirve, no estaría funcionando correctamente el
engranaje completo que conforma la estructura organizativa de esta; ya que no
todos los clientes realizaran transacciones y establecerán comunicaciones con esa
única persona. Por lo que, entendemos que “TODOS los empleados de la
organización son importantes”. Todos en algún punto, compartirán con clientes y
todos deben brindar en la misma medida, desde sus diferentes puestos, ese valor
único y esa humanidad que diferenciara a la empresa del resto y que desarrollara
la lealtad de los clientes y consumidores. Todos deben de servir.
Si todos deben de servir en una empresa, entonces ¿cualquiera puede
trabajar en servicio, cualquiera puede ofrecer un servicio? Fueron preguntas que
me hice recordando antiguos empleados que no se desempeñaron bien la
empresa o por empleados que como cliente no me han sabido atender. La
respuesta según mi conclusión sobre este módulo es un definitivo sí.
Cualquier persona puede trabajar en servicio u ofrecer alguno por el simple
hecho que todos somos aptos, útiles y capaces para algún oficio determinado que
necesita otra persona, que todos podamos trabajar u ofrecer el mismo, no.
Y es allí donde encaja perfectamente uno de los aforismo del módulo “el
servicio es ciencia y es arte”, es ciencia porque es objetivo, se explica por medio
de la observación y la experiencia, pero a su vez es arte porque por medio del
acto de servir, de ser útiles para algo, busca de expresar sentimientos y
emociones, ya que pretendemos servir de humanos para humanos, porque
pretendemos compartir valores y generar con ellos experiencias y sentimientos. Lo
que le da todo el sentido posible a la –en mi opinión- más grande premisa
aprendida en el módulo “el propósito de la vida es servir, si yo sirvo, sirvo”.
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