CULTURA MAYO 2014 - effunditdatabona

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1º de mayo
Humanos trabajando
Desde que por decreto divino el sudor de la frente se convirtió en el
precio del pan nuestro de cada día, el trabajo, esa acción remunerada por
la que el hombre ofrece su energía, habilidad y saber, se ha convertido en
mucho más que un factor de supervivencia. Es también lo que nos define
como sujetos, así como el lugar que ocupamos en el mundo.
Con la modernidad cabalgando la historia, la actividad agrícola que primó
como forma de trabajo a lo largo de miles de años, perdió espacios ante
los talleres, fábricas y oficinas que hoy emplean a millones de personas.
Luego, con la irrupción de la ciencia aplicada a la vida cotidiana, la
academia, antiguamente relegada a las universidades, se suma como
gremio de la inteligencia, nutriendo con científicos las filas de los
trabajadores. Menos afortunados en esta sumatoria fueron los artistas,
quienes, como inspirados segundones, caminaron y caminan a la sombra
de sus pragmáticos colegas, “más útiles para la vida” y por ende, “más
necesarios”, y mejor remunerados.
Sin embargo, entre “los colados de las ocho horas” podríamos
arriesgarnos a considerar nuevos gremios, hasta ahora fuera de catálogo.
Por ejemplo, ¿los profetas, santos e iluminados? ¿En qué categoría
encajan? Sócrates, Platón, Francisco de Asís, Gandhi, ¿en qué rama de los
Consejos de Salarios los incluiríamos? Trabajar para Dios o la humanidad
entregando la vida por ello, ¿califica como trabajo?
A medida que la ciencia desnuda el universo, descubrimos que el
vacío gana a los átomos, la energía a la materia; lo sutil sube al podio de
las necesidades humanas. Alimentar y proteger mente y espíritu se
vuelve tan valioso como velar por el cuerpo. Y más aún, velar por el
bienestar del hombre no nos parece ya suficiente: sentimos que hay un
planeta por el que trabajar. No solo para nuestro provecho, sino por
amor a la creación.
Ecologistas, defensores de los derechos humanos, misioneros,
luchadores sociales, visionarios: cual obreros de la compasión, con y sin
paga, con y sin reconocimiento, entregan su energía, inteligencia,
habilidades y amor por la causa del amor. Invisibles y tenaces, se enrolan
al paisaje de sanitarios y abogados, maestras, poetas y químicos. Porque el
verdadero trabajo de la humanidad, tanto en lo visible como en lo invisible
- lo comenzamos a entender - no es otra cosa que la construcción de la
Humanidad. Ya no por medio del sudor de la frente, sino por la luz de los
corazones, requisito imprescindible para los hijos del futuro. Aquellos que
heredarán la Tierra.
1º de Mayo, día del trabajador. Futuro día del Ser Humano. Solo falta
darnos cuenta.
Miguel Mayobre
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