CODO A CODO AGOSTO 2015

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HÉCTOR, SALESIANO Y SACERDOTE
Mi historia salesiana inicia con mi abuela María Lidia Galeano (conocida como Lili);
ella nació en Puerto Guaraní, Dpto. de Alto Paraguay que corresponde eclesialmente al
Vicariato Apostólico del Chaco Paraguayo, confiado a la congregación salesiana.
Durante su niñez, mi madre vivió un breve tiempo en Fuerte Olimpo (Capital
departamental del Alto Paraguay) donde conoció a Mons. Alejo Obelar SDB, celoso
pastor y ardiente misionero, quien finalmente casó a mis padre el 3 de junio de 1982, en
la Parroquia Virgen del Rosario del Barrio Sajonia de Asunción.
Mi nombre es Héctor Fabián Fariña Garcilazo. Soy salesiano diácono. Nací el 27 de
setiembre de 1983, en Asunción, la capital de la República del Paraguay. Soy el primer
hijo de Héctor Atilio y María Carmen.
En setiembre del año 1984 fui bautizado en la Parroquia Cristo Rey, confiada a los
jesuitas. En esa Parroquia se conserva el Corazón del Santo Mártir y Misionero Roque
González de Santa Cruz, que recientemente ha recibido la visita del Papa Francisco.
Soy exalumno del Colegio Salesiano Monseñor Lasagna. El P. Edmundo Candia nos
preparó para la primera comunión, que se celebró el 24 de mayo de 1993 en la
Parroquia María Auxiliadora de Asunción. Durante el tiempo del Colegio Salesiano,
participé en las propuestas asociativas de los grupos Amigos Domingo Savio (en el ciclo
básico) y Renacer Salesiano (en el ciclo bachillerato).
Una experiencia muy fuerte fue la preparación para el gran jubileo del año 2000, que
incluyó la peregrinación a Roma para la Jornada Mundial de Juventud, con San Juan
Pablo II, la visita a Asís y a Turín, lugares santos franciscano y salesiano,
respectivamente.
La propuesta del grupo asociativo “Renacer Salesiano” durante el ciclo bachillerato fue
muy variada e intensa. Reuniones semanales, apostolado y misión, campamentos y
retiros en los lugares más hermosos del departamento del Guairá. En ese tiempo, y a
iniciativa de los integrantes, se inició un grupo formado por estudiantes, docentes,
padres de familia y salesianos, que de lunes a viernes rezaban las vísperas a la salida del
Colegio.
Fui animador en el Movimiento Juvenil Salesiano. El ambiente del colegio salesiano,
rico en propuestas y en espiritualidad, me ha cautivado y despertó en mí la inquietud de
seguir a Jesús en la vida consagrada salesiana. Sobre todo, el testimonio y
acompañamiento personal de grandes salesianos, abnegados y misioneros, han hecho
que pudiera conocer a Jesús y perseverar en la amistad con el Señor.
Como exalumno, seguí vinculado al colegio salesiano, a través de la pastoral,
acompañando los grupos ADS y ALV, organizando los campamentos, y como asistente
en los retiros. Durante dos años estudie economía en la Universidad Nacional de
Asunción. En el año 2004 ingresé al aspirantado salesiano en Ypacarai. Durante el año
2006 realicé el noviciado en la Parroquia Domingo Savio de Fernando de la Mora,
donde el 30 de enero de 2007 celebré la primera profesión religiosa como salesiano
aspirante al sacerdocio.
Una experiencia muy positiva fue la etapa del tirocinio (2010 -2011) en el Hogar Don
Bosco Roga (Institución de la Inspectoría de Paraguay en favor de los muchachos de la
calle). La intensa vida comunitaria me permitió hacer carne lo que dicen las
constituciones salesianas: “Vivir y trabajar juntos es para los salesianos una exigencia
fundamental y un camino seguro para realizar nuestra vocación”.
“Con los ojos fijos en Jesús, autor y consumador de nuestra fe” (Hb 12,2) fue el lema
que he elegido para la profesión perpetua, realizada el 31 de enero de 2013, el Año de la
Fe, declarado por Benedicto XVI.
Quiero destacar dos gestos del Papa Emérito que me han ayudado en mi proceso
personal. En primer lugar, el año paulino y la conferencia de Aparecida, que nos
vuelven a recordar la naturaleza esencialmente misionera de la Iglesia; y el año
consagrado a la oración por la santidad de los sacerdotes.
Volver a participar en una JMJ, la de Rio de Janeiro, en el 2013, ha avivado en mí el
fervor misionero, y es por eso que he elegido como lema para la ordenación diaconal
(celebrada en Montevideo el 1 de noviembre de 2014) otra frase tomada de la carta a los
hebreos: “Anunciaré tu nombre a mis hermanos” (Hb 2,12).
El próximo 14 de agosto en la vigilia de la solemnidad de la Asunción de María y
cercano al bicentenario del nacimiento de san Juan Bosco seré ordenado sacerdote
por imposición de manos y oración consecratoria de otro obispo salesiano y
misionero, Mons. Edmundo Valenzuela Arzobispo de la Santísima Asunción. El
lema elegido es: “Jesucristo ayer, hoy y siempre” (Hb 13,8) Cuento con sus
oraciones.
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