Subido por Vanessa Medina

Ensayo Cultura y Sociedad 1

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Universidad Nacional Autónoma
de Honduras
Facultad de Ciencias Sociales
Departamento de Sociología
Cultura y
Sociedad
Alumno: Karen Vanessa Medina Manzanares
No. de Cuenta: 20161002083
Asignatura: Sociología
Sección: 1700
Cultura y Sociedad
La cultura dentro de una sociedad es fundamental ya que los individuos que la integran
comparten no sólo un espacio geográfico sino también cultura y pertenencia. En otras
palabras, cabe delimitar como punto de partida, que la cultura es un concepto inherente de
los individuos, al ser un pilar fundamental que dictamina los diferentes patrones de
comportamientos y roles a desempeñar, tanto particulares como integrantes de un colectivo
dentro de un mismo contexto. Es por eso, que se toma como característica fundamental de
una misma sociedad, el hecho de que compartan una cultura. Dicho lo anterior, es importante
resaltar el hecho, de que, a pesar de compartir comportamientos, set de valores y principios,
así como creencias similares, siempre existe y existirá cierto nivel de discernimiento entre los
individuos que conforman dicha sociedad.
Con lo anterior, podemos complementar de manera directa los dos conceptos estudiados,
el de un concepto referido hacia lo “restringido” y el que da una connotación orientada al
sentido “amplio”. El primero se refiere, sobre todo, a las diferentes maneras de expresarse,
así como de materializar y convertir en conceptos tangibles los pensamientos, ideas u
opiniones que los individuos dentro de una misma cultura pueden sobrevenir de manera
individual; se nos presentan como ejemplos “literatura, museos y academias de bellas artes”;
todos los anteriores radican en una misma similitud, la cual es que en su punto más
fundamental, a lo largo de la historia humana han sido vías de expresión y comunicación entre
los conformantes de una misma sociedad que comparten una cultura en común; así como
una herramienta para exteriorizarse a culturas diferentes a las de ellos.
Ahora bien, si nos enfocamos en el segundo concepto brindado, podremos notar una
definición orientada a la colectividad. De esta manera, la “cultura” es todo el conglomerado
de reglas, normas, patrones conductuales, creencias religiosas y mágicas, que comparten
todos los individuos que conviven dentro de un mismo contexto en un espacio delimitado. Es
por esto, que, al adjudicarle valores geográficos a una zona en específico, podemos denotar
la similitud conductual que poseen los integrantes de una sociedad.
Con todo lo antes mencionado, cabe denotar el hecho de que realmente no son dos
conceptos completamente divergentes el uno del otro: si no, que realmente uno es
componente del otro. Por ejemplo, dentro del concepto de cultura como algo “amplio” podrán
existir expresiones, canalizaciones o exteriorizaciones por medio de la literatura, arte y
demás, formando parte de esta un concepto como algo “restringido”. Es por eso que, a lo
largo de la historia humana, las bellas artes realizadas en las diferentes culturas, poseen
elementos que difieren de los otros, siempre teniendo un punto de partida el cual es el
antropocentrismo.
Respondiendo a la interrogante: “¿Cree que existe en un país, como el nuestro, una cultura
homogénea o existen amplias diferencias entre regiones y clases sociales?”; la respuesta no
puede ser llenada y oscurecida por el absolutismo. Es decir, sin bien, en sus puntos más
fundamentales todas las culturas dentro de un mismo contexto social, compartirán elementos
en común, arraigados a lo más profundo del ente conductual de cada individuo. Sin embargo,
pese a esto, todas las culturas han demostrado cierto grado de diferencia en cuanto a
creencias, normativas, valores y principios, los cuales se ven influenciados por los diferentes
contextos sociales a los cuales se han visto sometidos durante su propia historia evolutiva.
Dentro de la cultura podemos encontrar 2 tipos: material e inmaterial. La cultura material
se refiere a las cosas que son creadas por el ser humano; desde lo más pequeño como la
ropa hasta lo más grande como los carros y las casas. Y la cultura inmaterial es lo no tangible
como el lenguaje, las ideas y creencias. Lo curioso e interesante de esto es que es parte de
formar una sociedad. Todos los elementos materiales e inmateriales en conjunto forman una
sociedad, son compartidos entre todos los que forman parte de una sociedad. Sin esos
elementos culturales, no podría existir una sociedad ya que no tendríamos como
comunicarnos, como relacionarnos, etc…
En cuanto a los componentes de la cultura, al encasillarlos en tres grupos. Se inicia
hablando, del componente cognitivo de la cultura; siendo este el mayor punto de partida, ya
que lo que los individuos aprenden, no es más que el acumulo de experiencias, fenómenos
observados y estudiados, que dan respuesta a las más críticas preguntas planteadas por los
integrantes de un mismo contexto social, de esta manera jugando un rol antropológico. Se le
adjudica un valor sociológico, cuando lo anterior, es utilizado para afectar ya sea de manera
beneficiosa y negativa al resto del colectivo, y partiendo de aquí surge el siguiente
componente, el normativo.
El componente normativo, no es más que los lineamientos interpuestos por los individuos,
que generalmente, se divulgan con el objetivo de salva guardar la integridad y correcto
funcionamiento de una misma sociedad. Como se menciona, previamente, parte fundamental
de la “cultura” de un individuo es su línea de pensamiento y de comportamiento, así como
sus valores y su propia moralidad; la cual se ve altamente influenciada por los patrones
normativos impuestos por su propio contexto social o, mejor dicho, la cultura en la que se vio
inmerso desde el inicio de su existencia.
Por último, el concepto simbólico, el cual hace referencia a todos los elementos que
conforman el lenguaje o el principal medio de comunicación entre los individuos de un mismo
colectivo. Es decir, cada cultura le adjudica un significado particular a los diferentes
simbolismos que conforman su lenguaje. Por ejemplo, señales, grafismos e incluso
articulaciones propias del lenguaje hablado, arte y todo aquello que funciones como un medio
de transmisión de ideas, pensamientos y creencias. Es en este concepto, donde radica el
valor mayor de la cultura, ya que es el elemento que permite la perpetuación de la misma, le
da mayor valor de transcendencia y permite la divulgación de un “todo” a través de todos sus
integrantes.
Con todo lo antes expuesto, vemos que la cultura es parte fundamental de la socialización.
Según Simmel, la cultura se transmite y se comparte como forma de socialización. Una idea
sobre la adquisición de la cultura la propone Guy Rocher en su obra de Introducción a la
Sociología General. Para Roche, la adquisición de cultura se da cuando el individuo está
expuesto a todos los elementos que antes hemos mencionado y los interioriza, los transforma
y los hace propios y luego los comparte con el resto de los individuos. Rocher menciona y
destaca 3 elementos para este proceso.
El primer elemento y que da pie al proceso de socialización es la adquisición de la cultura.
La persona puede vivir cuando posee ciertos elementos fundamentales que le ayudan a
pensar y luego a actuar. El individuo los adquiere del entorno al que está expuesto. Rocher
recalca que este proceso inicia desde la infancia, el cual es el período más largo e intensivo
de adquirir nuevos conocimientos acerca de lo que nos gusta, lo que no nos gusta, la manera
de expresarnos incluso antes de desarrollar la lengua. El proceso de adquisición de cultura
no acaba cuando somos adultos. Aun de adultos, seguimos adquiriendo nuevos
conocimientos de nuestro entorno para poder adaptarnos.
El segundo elemento es la integración de los conocimientos adquiridos y se interioriza de
acuerdo a nuestra personalidad. Desde pequeños, nos dicen que somos como esponja, lo
absorbemos todo de lo que estamos rodeados hasta que alcanzamos una edad en que le
damos sentido concreto a lo que adquirimos. Parte de nuestra cultura es heredado, por así
decirlo, de nuestros padres ya que es con ellos que nosotros crecemos. Luego vamos
desarrollando nuestra propia personalidad al integrar todo lo aprendido. A medida vamos
expandiendo nuestro entorno social, nos vamos dando cuenta lo que tenemos en común con
el resto del grupo social al que pertenecemos. Y este sentimiento de pertenencia, es vital para
el ser humano.
Aquí es donde viene el tercer elemento según Rocher y es el de la adaptación social. Por
adaptación entendemos a la transformación al que nos sometemos para poder encajar o tener
nuestro lugar en la sociedad. A medida va pasando el tiempo, la adaptación no es tan
importante como antes ya que los individuos que hoy en día sienten la necesidad y tienen la
libertad de ir en contra de lo que la sociedad dictamina. El proceso de adaptación va
cambiando, así como nosotros mismos; se transforma de acuerdo con nuevos elementos
culturales. Hoy en día, los elementos más fuertes que determinan la adaptación del ser
humano son la religión, orientación sexual, género y hasta rasgos y características físicas.
Como consecuencia de la adquisición de cultura, nos damos cuenta se nuestras
necesidades, nuestras prioridades y nuestras expectativas y buscamos tener algo en común
con los demás individuos. Este proceso desde un panorama de nación o estado es
fundamental, ya que, según el funcionalismo, cuando un individuo o grupo social no encaja
dentro de la sociedad, se van creando conflictos que no permite que funcione de manera
óptima. Una de las razones por las cuales no puede encajar un individuo es por no sentirse
satisfecho con su entorno, no sentir que pertenece a un grupo social, ya sea la familia, la
escuela o el trabajo. El estado establece prioridades para satisfacer las necesidades básicas
de una sociedad para que la sociedad se desarrolle de la mejor manera.
A lo largo de la vida de un ser humano se dan diferentes tipos de socialización, que
corresponden a cada etapa de su vida. Se clasifican en socialización primaria, secundaria y
terciaria. La primaria corresponde a la que estamos sometidos desde nuestro nacimiento y a
lo largo de nuestra infancia. Nuestros primeros maestros en socializar son nuestros padres,
o sea nuestro entorno familiar. La familia es al primer grupo social al que pertenecemos. En
esta etapa de socialización, como lo habíamos mencionado, adquirimos rasgos base de
nuestra personalidad: el idioma que hablamos, nuestro género, nuestro nombre. En la
segunda etapa de socialización, vamos extendiendo nuestro entorno social al tener un lugar
más amplio y activo en la misma. Ponemos en práctica nuestros valores y normas que van a
regir nuestro comportamiento. Ya estamos expuestos a diferentes elementos culturales como
el trabajo y la política. Podemos decir que empezamos a tomar decisiones no sólo en base
nosotros mismos, sino que empezamos a tomar en cuenta a los demás, a la sociedad a la
que pertenecemos y a la función que tenemos como adultos. Y la tercera parte es la
socialización intercultural, en la cual los medios de comunicación juegan un papel importante
ya que nos permite el intercambio de cultura entre una sociedad a otra, un país a otro.
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