Subido por Antonio Carreon

Ensayo Sistema de Produccion de la FORD TOYOTA y GM

Anuncio
Ensayo “Sistema de Producción de la FORD, TOYOTA y GM”
Objetivo:
El objetivo más importante de un sistema de producción es lograr la máxima
contribución a la continuamente creciente satisfacción del cliente. Otras áreas de
la organización contribuyen con su parte, pero el sistema de producción es el
pivote de este esfuerzo. Es el único lugar donde las ideas y el material se
transforman en un producto que se entrega al cliente. Casi siempre, el objetivo de
un sistema se define como punto de partida para el estudio. Cada empresa tiene
su propio sistema de producción como son el caso de las empresas Ford, Toyota
y GM.
Justificación:
Un sistema de producción es aquel sistema que proporciona una estructura que
agiliza la descripción, ejecución y el planteamiento de un proceso industrial. Estos
sistemas son los responsables de la producción de bienes y servicios en las
organizaciones.
Autor:
 Toyota
 Blogger
 Instiuto Lean Management
El análisis, el diagnostico y la visión estratégica de la dirección de operaciones
permiten a la empresa acomodarse a los cambios que exige la economía
moderna. Una efectiva gestión, con un flujo constante de la información, una
organización del trabajo adecuada y una estructura que fomente la participación,
son instrumentos imprescindibles para que las operaciones hagan su trabajo.
Un sistema de producción es aquel sistema que proporciona una estructura que
agiliza la descripción, ejecución y el planteamiento de un proceso industrial. Estos
sistemas son los responsables de la producción de bienes y servicios en las
organizaciones. Los administradores de operaciones toman decisiones que se
relacionan con la función de operaciones y los sistemas de transformación que se
emplean. De la misma manera los sistemas de producción tienen la capacidad de
involucrar las actividades y tareas diarias de adquisición y consumo de recursos.
Estos son sistemas que utilizan los gerentes de primera línea dada la relevancia
que tienen como factor de decisión empresarial. El análisis de este sistema
permite familiarizarse de una forma más eficiente con las condiciones en que se
encuentra la empresa en referencia al sistema productivo que se emplea.
El objetivo más importante de un sistema de producción es lograr la máxima
contribución a la continuamente creciente satisfacción del cliente. Otras áreas de
la organización contribuyen con su parte, pero el sistema de producción es el
pivote de este esfuerzo. Es el único lugar donde las ideas y el material se
transforman en un producto que se entrega al cliente. Casi siempre, el objetivo de
un sistema se define como punto de partida para el estudio.
Un derivado de este objetivo primordial son las metas operativas de los sistemas
de producción: entregar un producto de calidad suprema, a tiempo cada vez y al
menor costo posible, o en resumen, calidad, tiempo y costo combinado. Esto es:




Calidad (mejorada)
Tiempo (a tiempo todas las veces)
Costo (simultáneamente) disminuido
Combinación
Sistema de producción de la FORD
Sistema de producción en serie o masa.
Henry Ford (Dearborn, Michigan, 30 de julio de 1863-7 de abril de 1947) fue un
industrial estadounidense, fundador de la compañía automotriz Ford Motor
Company y padre de las cadenas de producción modernas utilizadas para la
producción en línea. Como único propietario de la compañía Ford, se convirtió en
una de las personas más conocidas y ricas del mundo. A él se le atribuye el
Fordismo, sistema que se desarrolló entre fines de la década del los 30 y
principios de los 40 y que creó mediante la fabricación de un gran número de
automóviles de bajo costo mediante la producción en línea. Este sistema constaba
de la utilización de maquinaria especializada y un número elevado de trabajadores
en plantilla con salarios elevados.
Este modo de producción resulta rentable siempre que el producto pueda
venderse a un precio bajo en una economía desarrollada.
El fordismo apareció en el siglo XX promoviendo la especialización, la
transformación del esquema industrial y la reducción de costos. Esto último, a
diferencia del taylorismo, se logró no a costa del trabajador sino a través de una
estrategia de expansión del mercado. La idea de sumar la producción en línea a la
producción de mercancías no sólo origino transformaciones sociales sino también
transformaciones culturales que podemos resumir en la idea de cultura de masas
o mass media. Como ejemplo se puede hablar de la creación de automóviles en
serie, luego esto giraría al aumento de las ciudades, autopistas y bienes como
televisores, lavadoras, etc.
Ford adoptó tres principios básicos:
 Principio
de
intensificación: consiste
en
disminuir
el
tiempo
de
producción con el empleo inmediato de los equipos y de la materia prima y
la rápida colocación del producto en el mercado.
 Principio de la economicidad: consiste en reducir al mínimo el volumen
de materia prima en transformación.
 Principio de la productividad: consiste en aumentar la capacidad de
producción del hombre en el mismo período (productividad) mediante la
especialización y la línea de montaje.
Se logró, mediante la introducción de la cadena de montaje en el proceso
productivo y la separación entre concepción y ejecución en el proceso de
producción, homogeneizar el ritmo de trabajo, evitar que los obreros pudieran
ejercer control sobre el mismo y, a la vez, aumentar extraordinariamente los
niveles de producción.
La técnica suponía la materialización progresiva del saber de los trabajadores
cualificados y transformaba el puesto de trabajo en un conjunto de tareas
perfectamente especificadas que el obrero realizaba de forma mecánica. El
incremento en los ritmos de trabajo y en la productividad permitían la producción
en masa y para que ésta tuviese salida en los mercados era necesario el aumento
simultáneo del poder adquisitivo de los asalariados; ello fue posible gracias a los
altos beneficios que ese sistema de producción garantizaba.
De esta forma se permitía que los trabajadores aumentaran sus niveles de
consumo, lo que hacía posible finalmente dar salida a la propia producción
siempre que se mantuviesen bajos precios y salarios nominales suficientemente
elevados. Se trataba de hacer, como dijo Ford, que los trabajadores fueran los
consumidores de los productos que fabricaban, y de ahí que se hable del
"fordismo" como un sistema de regulación social que comporta tanto un tipo de
relación salarial como una pauta general de consumo.
Ford Motor Company, era la segunda empresa industrial más grande del mundo,
además, realizaba operaciones en 200 países. Aunque Ford obtenía unos
ingresos y unos beneficios considerables de sus filiales de servicios financieros, el
negocio principal de la empresa seguía siendo el diseño y la fabricación de
automóviles para su venta en el mercado de consumo.
Desde la entrada de Henry Ford en la empresa en 1903, ésta había fabricado más
de 260 millones de vehículos.
El sector automovilístico se había hecho mucho más competitivo en las últimas
dos décadas. A partir de los años setenta, los tres titanes fabricantes de
automóviles estadounidenses, General Motors (GM), Ford y Chrysler, vieron cómo
sus mercados nacionales se reducían debido a la expansión de fabricantes con
sede en el extranjero, tales como Toyota y Honda. La industria también tenía que
hacer frente al exceso de capacidad de producción (según los cálculos, de unos
20 millones de vehículos), ya que los países en vías de desarrollo y los
industrializados, conscientes de los efectos positivos que tenía el sector del
automóvil en la creación de empleo y la obtención de beneficios, fomentaron el
desarrollo y la expansión de su propia industria, orientada hacia la exportación.
Dada la necesidad de llevar a cabo una mejora continua de la calidad y de reducir
los ciclos, a la vez que de recortar los costes de desarrollo y construcción de los
automóviles, Ford y otros fabricantes importantes buscaban formas de
beneficiarse de su tamaño y de su presencia en todo el mundo. En este sentido, la
agrupación de empresas constituía uno de los factores para obtener mayor
provecho del tamaño y de la escala. En verano de 1998, Chrysler se fusionó con
Daimler-Benz, dando lugar a un fabricante de automóviles aún más global, y a
principios de 1999, Ford anunció que pensaba adquirir la empresa sueca Volvo, a
lo que cabía añadir otros rumores sobre operaciones ya en curso.
En 1995, Ford había puesto en marcha un plan de reestructuración muy
ambicioso, denominado Ford 2000, y que contemplaba las fusiones de sus
operaciones en América del Norte y Europa, así como del resto de sus
operaciones internacionales, para crear una única organización a escala mundial.
El plan Ford 2000 preveía reducciones considerables de los costes mediante la
reestructuración y la globalización de las organizaciones y los procesos
corporativos. Se agruparon todas las actividades de desarrollo de producto en
cinco centros de vehículos (CV), cada uno de los cuales era responsable del
desarrollo de vehículos en un determinado segmento del mercado de consumo
(uno de estos centros se encontraba en Europa). Con la creación de procesos y
productos compartidos en todo el mundo, Ford pretendía eliminar las
redundancias en el nivel organizativo y de proceso, y esperaba conseguir grandes
economías de escala tanto en la producción como en las compras. Los principales
proyectos de reestructuración se iniciaron en los procesos más importantes de la
empresa, como el de «Desde el pedido hasta la entrega» (OTD) y el «Sistema de
producción Ford» (FPS), y los objetivos marcados eran, por ejemplo, reducir el
tiempo del proceso OTD de más de 60 días a menos de 15. El nuevo enfoque
global de Ford hacía necesaria la utilización de la tecnología para superar así las
limitaciones que normalmente imponía la geografía en el flujo de la información.
Los equipos de los diferentes continentes tenían que ser capaces de trabajar
juntos como si se encontraran en el mismo edificio. En este contexto, la tecnología
de la información (TI) demostró ser en prácticamente todos los proyectos de
reestructuración el medio que podía hacer posible esta interacción. La relación
existente entre el éxito de la reestructuración y los grupos de TI de la empresa
quedó patente en el plan Ford 2000, donde la TI fue una parte integrante de la
organización de la reestructuración del proceso. Todo el mundo compartía la idea
de que la TI también podía implantarse en el área de la cadena de suministro para
aumentar el flujo de materiales y reducir los inventarios, lo que se denominaba
«sustitución de existencias por información».
Al mismo tiempo que se desarrollaba el plan Ford 2000, se producía la revolución
de
Internet,
que
creaba
nuevas
posibilidades
para
los
procesos
de
reestructuración tanto dentro de las empresas como entre ellas. A mediados de
1995, Ford lanzó un sitio web de acceso general en Internet, y a mediados de
1997, el número de visitantes de este sitio había superado el millón por día. A
mediados de 1996 se estableció una intranet a nivel de toda la empresa, y en
enero de 1997, Ford disponía de un programa de «De negocio a negocio» (B2B)
mediante el cual se podía ampliar la intranet de forma segura más allá de límites
de la empresa, hasta convertirse en una extranet que podía conectar a Ford con
sus proveedores. Ford se unió a Chrysler y General Motors para desarrollar la
Asociación de redes automovilísticas (ANX), cuyo objetivo era unificar los
estándares y los procesos tecnológicos en la red de proveedores, para que éstos,
a los que ya se les presionaba para que redujeran los costes, no tuvieran que
utilizar medios de interacción diferentes con cada uno de los fabricantes de
automóviles.
Entre 1995 y 1999, Ford había visto cómo algunas empresas que disponían de
mucho menos activo físico y de unos ingresos y beneficios más reducidos habían
conseguido mejor capitalización del mercado que Ford. Los miembros del personal
de la empresa comenzaron a estudiar modelos como los de Cisco y Dell para
intentar averiguar si Ford podía producir el mismo valor para los accionistas que
esas nuevas empresas.
A finales de 1998, Ford había obtenido unos beneficios de 6.900 millones de
dólares estadounidenses, los trabajadores consiguieron una participación récord
en los beneficios y los beneficios por ventas (del 3,9% en 1997) seguían una
tendencia constante al alza. La empresa era líder mundial en la fabricación de
camiones; le había arrebatado a Chrysler la supremacía en la industria
estadounidense en términos de beneficios por vehículo (1.770 dólares) y según el
estudio de calidad inicial de J. D. Power de 1997, era el fabricante de vehículos
que presentaba más mejoras. En la clasificación general ocupaba el cuarto
puesto, detrás de Honda, Toyota y Nissan.
La cadena de suministros existente y las iniciativas respecto a la respuesta a
las necesidades del cliente de Ford
Ford tenía en marcha una serie de iniciativas destinadas a situar a la empresa en
una posición ventajosa para lograr con éxito la integración con toda la extensa red
que la rodeaba, que también incluía a los proveedores y a los clientes. Además,
existían factores históricos que deberían tenerse en cuenta en cualquier posible
estrategia de integración.
A principios de los años noventa, Ford empezó a tratar de reducir de forma activa
el número de proveedores con los que la empresa mantenía relaciones
comerciales directamente. En lugar de promover una fuerte competencia de
precios entre los proveedores de componentes individuales, optó por establecer
relaciones a más largo plazo con un pequeño grupo de proveedores altamente
competentes que proporcionarían los subsistemas completos de los vehículos.
Estos proveedores de «primera clase» gestionarían las relaciones con una base
más amplia de proveedores de componentes para los subsistemas, que serían los
proveedores de «segunda clase» o de niveles inferiores. Ford puso a disposición
de dichos proveedores toda su experiencia y conocimientos para ayudarles a
mejorar sus operaciones mediante una serie de técnicas entre las que se
encontraba la de inventarios «just in time» (JIT), la gestión total de la calidad
(TQM) y el control estadístico del proceso (SPC). A cambio de unas relaciones
mucho más estrechas y de compromisos a largo plazo, Ford esperaba obtener
descuentos cada año por parte de los proveedores. Aunque los proveedores de
primera clase habían desarrollado sus recursos de TI de forma bastante
satisfactoria ,no podían invertir en nuevas tecnologías al mismo ritmo que Ford y,
además, la utilización avanzada de la TI (comprensión y modernidad de la
tecnología) disminuía de forma clara en los niveles inferiores de la cadena de
suministro. Tal como los miembros más prudentes del equipo de Takai habían
señalado, la base de suministro era diferente a la de Dell tanto por su naturaleza
como por su complejidad.
El
entramado organizativo
de Ford, el
departamento
de
compras era
completamente independiente del de desarrollo de producto, y siempre había
tenido un gran poder en el seno de la empresa. Debido al enorme volumen de
material y de servicios que Ford adquiría, una ligera reducción en los costes de
compra supondría un ahorro significativo. Por esta razón, las compras se tenían
muy en cuenta en casi todas las decisiones relativas a los productos y se
aconsejaba a los ingenieros que evitaran las discusiones sobre precios en sus
relaciones con los proveedores, ya que la negociación de los precios era una
competencia exclusiva de los agentes de compras. Sin embargo, no estaba claro
cómo funcionaría este procedimiento en un sistema mucho más integrado.
La iniciativa Ford 2000 dio lugar a cinco grandes proyectos de reestructuración a
nivel de toda la empresa. Uno de ellos era el sistema de producción de Ford
(FPS), que, inspirado en cierta medida en el de Toyota, englobaba un proyecto de
varios años de duración que se basaba en las competencias internas y externas a
nivel mundial. El FPS era un sistema integrado destinado a simplificar las
operaciones de fabricación de Ford y a hacerlas más eficaces. Se centraba en
elementos clave del proceso y su objetivo era estabilizar la producción y conseguir
un sistema que se basara más en el «tirón» de la demanda, en el que hubiera una
producción sincronizada, un flujo continuo y una cierta estabilidad a lo largo de
todo el proceso. Una parte importante de este sistema era el «flujo sincronizado de
material» (SMF), que Ford definía como «un proceso o sistema que produce un
flujo continuo de material y productos que viene marcado por un programa de
vehículos fijo y, por tanto, más equilibrado, basado en la flexibilidad y en
conceptos de fabricación simplificados». Una de las claves del SMF era el sistema
de «secuencia de vehículos en línea» (IL VS), que usaba elementos de
almacenaje de vehículos en fabricación [por ejemplo, los bancos y los ASRS2] y
sistemas informáticos que garantizaban el montaje de los vehículos siguiendo un
determinado orden. Asegurando esta secuencia ordenada de la producción, Ford
podía informar a sus proveedores con exactitud sobre cuándo y qué componentes
necesitaría con varios días de antelación, y al mismo tiempo se reducirían
significativamente las existencias de regulación. Si se conseguía mantener dicho
montaje secuencial de manera equilibrada y había una buena previsión, se
experimentaría un aumento de los beneficios en la cadena de suministro. La idea
era que los camiones estuvieran durante toda su vida útil en una rotación
constante, en unos circuitos continuos entre los proveedores y Ford, y que sólo
pararan para repostar o cambiar de conductor, alimentando un proceso que
funcionaría como un instrumento de precisión bien afinado y con un
funcionamiento perfecto.
Sistema de producción de la Toyota
La fabricación de los vehículos Toyota se basa en el Sistema de Producción
Toyota (TPS), una filosofía de gerenciamiento orientada a optimizar todos los
procesos de producción para lograr productos de la más alta calidad y al más bajo
costo. Se hizo conocido como TPS en 1970 pero fue establecido mucho antes
por Taiichi Ohno, quien fuera entonces primero Jefe de Taller, para más adelante
convertirse en el Vicepresidente Ejecutivo de Toyota Motor Corporation (TMC).
El TPS impulsa la excelencia en la fabricación, produciendo lo necesario, en el
momento justo, con la mejor calidad y a un precio competitivo. Basado en la
valorización del trabajo estándar, la mejora continua o kaizen y el respeto por las
personas, este sistema constituye la base del éxito de Toyota.
El TPS fue establecido sobre la base de dos conceptos o pilares, llamados:
 JIDOKA y JUST IN TIME JIDOKA.
Es la capacidad que tienen las líneas de producción de detenerse cuando se
detectan problemas, tales como el mal funcionamiento de los equipos, retraso en
el trabajo o problemas de calidad, tanto por las mismas máquinas – que son
capaces de detectar las anormalidades – como por los propios trabajadores, que
pueden presionar un botón que detiene inmediatamente la línea. De este modo, se
previene que los defectos no pasen al siguiente proceso, asegurando así la
construcción de la calidad durante todo el proceso de producción. Éste, a su vez,
está íntegramente controlado por dispositivos electrónicos llamados POKAYOKE,
que son los encargados de detectar las situaciones anormales de los procesos
críticos en el momento en que ocurren, y detienen la línea de producción hasta
que se realice la operación correctamente.
Los POKAYOKE son:
Aquellos que detectan los errores producidos por un trabajador y envían un alerta,
por ejemplo, el olvido de ensamblar una pieza.
Aquellos que detectan defectos de calibración de equipos, por ejemplo, falta de
torque.
Cuando un trabajador detecta un problema lo informa a su Team Leader, tirando
de un cordel que inmediatamente acciona un tablero luminoso llamado ANDON:
un típico método de control visual que les permite a los Team Leaders controlar si
las actividades de producción están procediendo con normalidad o no.
Consecuentemente, el Team Leader observará el problema y definirá las acciones
de mejora inmediatas a seguir.
En palabras de Taiichi Ono: “Si un supervisor no conoce la existencia de un
problema, y éste no se trata, no se realizan mejoras y no se pueden bajar los
costos. Al detener una máquina cuando surge un problema, se puede identificar el
mismo. Una vez que se ha clarificado el problema, se realizan mejoras.”
 El JUST IN TIME
Significa producir sólo lo necesario, en el momento justo, y en la cantidad
necesaria. Esto permite que el sistema de producción y de distribución a los
concesionarios sea flexible y asegure que cada cliente compre el vehículo de la
especificación y color que desea y lo obtenga en el plazo más breve posible. El
JUST IN TIME apunta a producir productos de calidad al más bajo costo y de
manera más eficiente. Para ello, se programa una secuencia de producción
balanceada y se minimizan los stocks.
El JUST IN TIME se basa en tres principios:
 Pull
 Flujo continuo
 Takt time
 El sistema PULL: Dentro del proceso de producción, significa solicitar las
piezas que se necesitan, cuando se necesitan y en la cantidad exacta
necesaria.
 El FLUJO CONTINUO: Implica la eliminación rápida y definitiva de los
problemas que detienen las líneas de producción. Es la eliminación del
estancamiento del trabajo durante los procesos, produciendo una sola pieza
en un tiempo de producción.
 El TAKT TIME: Es el tiempo que debería tomar el producir un vehículo o un
componente. En síntesis, es la velocidad constante y sincronizada
requerida entre las líneas de producción.
Para ejecutar el JUST IN TIME, el sistema de control visual que se utiliza en las
plantas Toyota es el KANBAN, que significa “tarjeta de control”. Es una tarjeta que
contiene información sobre datos del proveedor, la pieza que éste provee y el
lugar donde se encuentra dentro de la planta. Sirve para abastecer en el momento
justo la cantidad necesaria de piezas para las unidades que están en producción.
También sirve para comunicarle al proveedor la cantidad de piezas a entregar
diariamente. Esta entrega se realiza a través del sistema MILKROUND, que
consiste en la recolección de partes y materiales de los proveedores para
optimizar el costo de transporte y mejorar la calidad de las piezas recibidas.
Un eficiente sistema de producción Toyota sería imposible sin las tres bases que lo
sustentan: el trabajo estandarizado, el kaizen y el respeto por las personas.
 TRABAJO ESTANDARIZADO:
Indica que los procesos y prácticas exitosas se adoptan como estándar y luego se
las transfiere a las líneas de producción y a los trabajadores, quienes una vez que
lo incorporan, lo realizan siempre igual. Está basado en la idea de que la calidad,
la seguridad y el aumento de eficiencia deben ser comprendidos y ejercidos con
claridad por parte de los colaboradores.
 KAIZEN
Significa medir las mejoras en los procedimientos de trabajo y los equipamientos,
basándose en la filosofía Toyota de “mejora continua”. El principal objetivo es
eliminar el MUDA (todo aquello que no agrega valor al producto) y que sólo
aumentan los costos de producción. Ejemplos: MUDA de sobre producción, de
espera, de inventario, de procesos, etc. Las instancias de MUDA son eliminadas
de a una por los trabajadores para lograr el mínimo costo, incrementando la
eficiencia de los procesos. Las actividades de KAIZEN enfatizan las operaciones
de trabajo manual que las efectuadas por equipos. Además, KAIZEN no es una
actividad realizada por especialistas, sino que puede ser (debe ser) realizada por
todos los empleados desde su lugar de trabajo.
 EL RESPETO POR LAS PERSONAS
Significa respetar al otro, poner todo el empeño en comprendernos entre todos los
integrantes de la compañía, asumir responsabilidades compartidas y hacer todo lo
posible para generar confianza mutua. En Toyota, respetamos los valores,
creencias, maneras de pensar y motivación de todos los empleados, y
consideramos que cada individuo tiene el poder creativo para el logro
independiente de sus objetivos personales, apuntando siempre al trabajo en
equipo. Por medio de la coordinación y colaboración, el aporte del equipo es
mayor que la suma de sus miembros. Toyota también respeta a las personas
capacitándolas para que se desarrollen plenamente en el trabajo.
El Sistema de Producción Toyota nos ayuda a prevenir fallas, eliminar
minuciosamente el MUDA y a construir la calidad en los procesos, de manera de
ofrecer a nuestros clientes vehículos de la más alta calidad, confiabilidad y
seguridad y al más bajo costo.
Sistema de producción de la General Motors (GM)
General Motors, compañía estadounidense de automóviles y camiones fundados
en 1908 y con sede central en Detroit (Míchigan). Durante el siglo XX y gran parte
de la década del 2000 fue el primer grupo industrial de producción de automóviles,
perdiendo su liderazgo en 2009 como producto de una fuerte crisis que
desembocó en la quiebra del General Motors Corporation y dando lugar a la
fundación del General Motors Company. Tras esta reestructuración, GM
conseguiría reubicarse en tercera posición tras la japonesa Toyota y la
alemana Volkswagen. Ese liderazgo perdido, finalmente sería recuperado en 2011,
como producto de una fuerte recesión en Japón producto de un desastre natural,
que haría perder a Toyota su corto liderazgo a nivel mundial. No obstante desde
enero de 2013 Toyota ha vuelto a posicionarse como primer fabricante mundial de
coches por ventas.
Debido a la crisis económica mundial, en 2009 la empresa se declaró en quiebra.
Para su reestructuración, de acuerdo con el capítulo 11 de la Ley de Quiebras de
Estados Unidos se creó una compañía nueva, con el nombre General Motors
Company. La nueva General Motors ahora posee los activos más importantes de
la vieja GM, que pasó de llamarse General Motors Corporation a Motors
Liquidation Company para su liquidación.
El modelo de gestión basado en la producción a gran escala que, en adelante
llamaremos tradicional, del cual, General Motors, puede considerarse el paladín,
ha perdurado hasta ahora, tratando de asumir los cambios que ha vivido en este
siglo de existencia, adoptándolos para reforzar su propia filosofía. Así, por
ejemplo, la productividad que se pretende elevar al máximo con la producción a
gran escala, se ha “reforzado” con las nuevas tecnologías que, a lo largo del siglo
XX, han ido permitiendo operar con máquinas cada vez más grandes y capaces y
con sistemas de producción fuertemente automatizados y robotizados, todo ello en
una especie de huida hacia adelante.
Pero esta huida hacia adelante no ha hecho más que reforzar los problemas que,
a medida que ha ido pasando el tiempo, han amenazado seriamente el futuro de
este sistema de gestión. Así, por ejemplo, hacer productos muy estándar, con
pocas o muy pocas variantes, se puede hacer cuando el mercado presenta una
fuerte demanda porque nadie tiene apenas de nada y prioriza disponer de un bien
al hecho de que sea más o menos personalizado y esto ha sido, cada vez menos,
el caso de nuestro mundo, sobre todo el llamado primer mundo.
Además, la rigidez de un sistema que opera con grandes máquinas, grandes
volúmenes de producción y niveles fuertes de automatización, no permite hacer
cambios en el producto, con la frecuencia que los mercados demandan y,
finalmente, operar a gran escala en un mundo cuyos nichos de mercado son cada
vez más pequeños, es una forma muy arriesgada de obtener bajos costes.
En definitiva, la forma tradicional de operar, requiere producir en grandes series,
un producto cuyos diseños perduren durante mucho tiempo y con pocas variantes
en su gama de catálogo. Todo ello cada vez es más difícil de encajar en el mundo
actual. Éste, pide productos que presenten una fuerte personalización, que
puedan actualizarse frecuentemente y que, su producción, pueda llevarse a cabo
en pequeñas cantidades: justo lo contrario de lo que ofrece el modo tradicional de
trabajar, justo, en cambio, la forma de operar del lean management.
Así pues, las plantas que operan de la forma tradicional que todavía son mucha
tienen cada vez menos margen de maniobra en sus estrategias, para mantener
sus resultados de forma aceptable y, la bancarrota de General Motors, podría
suponer el declive definitivo de esta forma de operar, adecuada hace cien años,
pero no hoy. Todo ello, pese a que, en la década de los ochenta, cuando Toyota
quiso fabricar en los EE.UU., lo hizo de la mano de
General Motors en la mítica planta NUMMI, en la que dicha empresa tuvo una
ocasión de oro para aprender y adoptar un enfoque de gestión nuevo y mucho
más competitivo, que desperdició. Y es que General Motors era el paladín de la
producción tradicional en masa.
La producción a gran escala tradicional es, no solamente la antítesis del lean
management, sino también la antítesis de lo que el mundo actual necesita para ser
competitivo ya que, en efecto, implica:
 Producir a gran escala en un mundo en que los nichos de mercado son
cada vez más pequeños, y producir con una variedad de producto baja, en
un mundo que exige que cada vez más sea más amplia.
 Una gran rigidez para adaptarse a las necesidades cambiantes expresadas
por los mercados y, no solamente por lo ya apuntado anteriormente, sino
por el carácter fuertemente especializado de su personal, por su
empecinamiento en producir siempre al límite de la capacidad disponible y
otras muchas razones.
 Maximizar la productividad, es cierto, pero de forma que cada operación lo
haga independientemente (de acuerdo con su propia capacidad),
manteniendo alejadas las máquinas que integran un mismo proceso
(operativa típica de los talleres). Esto lleva a generar una gran cantidad de
stock de componentes, que se añade al resultante de operar en grandes
lotes, el cual a su vez, se junta al stock de producto acabado, de operar
siempre al límite, todo lo cual genera unos costes adicionales de una gran
envergadura.
 La producción en grandes series, con grandes máquinas requiere, ya de
por sí mucho espacio para llevar a cabo los procesos; si a ello añadimos la
gran cantidad de stock a la que acabamos de hacer referencia, el espacio
requerido puede ser muy superior al de una planta eficiente como son las
que operan en lean management. Es lo que Toyota, llama la “fábrica
oculta”.
 Operar moviendo los materiales en grandes lotes, lo que provoca una
exasperante lentitud en el avance del proceso y, por tanto, en la respuesta
a la demanda
 Asimismo, la calidad de los productos y el buen funcionamiento de
máquinas y equipos productivos (lo que exige un buen programa de
mantenimiento), se puede resentir y mucho, operando de esta forma tan
caótica y, a menudo, sin programas de carácter preventivo, como
consecuencia de la priorización de la productividad local.
Pero donde más le duele a la operativa tradicional y, donde más diferencias
presenta con el lean management, es en sus objetivos básicos y la manera de
enfocar las cosas. En efecto, en lugar de tener como objetivo prioritario, el cliente
y sus necesidades (como hace lean), sus objetivos, poco o nada tienen que ver
con él, sino con aspectos de la propia organización (crecer, expansionarse, reducir
costes –pero no los que valoraría el cliente– y tratar de imponer al mercado sus
propios criterios, entre otros). Partiendo de estos objetivos, se opera de una forma
tan poco productiva como acabamos de exponer, para recoger unos resultados, a
menudo pírricos, vendiendo el producto que no interesa a la demanda y en
cantidades que superan ampliamente la misma. Además, todo ello, con unos
costos superiores a los que deberían ser, para sustentar una organización
hinchada.
Podemos concluir que un sistema de producción ayuda a proporcionar una
estructura que agiliza la descripción, ejecución y el planteamiento de un proceso.
Teniendo como objetivo lograr la máxima contribución a la continuamente
creciente satisfacción del cliente.
Estos sistemas proporcionan una estructura que agiliza la descripción, ejecución y
el planteamiento de un proceso industrial. Estos sistemas son los responsables de
la producción de bienes y servicios en las organizaciones.
Que el caso de Toyota y el de las empresas como lo es la Toyota y la GM que
siguen su filosofía se basa en criterios absolutamente opuestos a los relacionados:
su objetivo básico es el cliente; su operativa es altamente eficiente; los problemas
afloran y se afrontan, sin miedo, en toda su dimensión; la mejora continua forma
parte de los principios básicos y las personas están acostumbradas a trabajar en
equipos que se apoyan mutuamente.
Descargar