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LECTURA 3 LOS VALORES ETICOS FUNDAMENTAL

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LECTURA 3:
LOS VALORES ÉTICOS FUNDAMENTALES
RESUMEN DE:
Alor Francisco Rosa. Seminario de ética. Capítulo 1.Libro elaborado en período sabático
2008-2009. Instituto Tecnológico de Minatitlán. Dirección General de Educación
Superior Tecnológica.
¿Hacia dónde orientar la educación en esta época de incertidumbre con respecto
al destino del hombre?, ¿Qué tipo de hombre debe formarse para que pueda
salir con éxito de las crisis recurrentes? ¿Con base en qué criterios se debe
actuar frente a situaciones de conflicto? Estas eran preguntas obligadas hace
algunos años y en la actualidad cobran mayor importancia cuando se habla de
una crisis de valores o de una crisis de valoraciones.
La importancia de los valores está hoy día en boca de todos, ya que tanto
educadores como padres están cada vez más preocupados y afectados por la
violencia, los crecientes problemas sociales, la falta de respeto hacia el prójimo y
el mundo que les rodea, y la falta de cohesión social. Los líderes mundiales
luchan contra un millar de problemas.
Como informa la Comisión de la UNESCO, encabezada por Jacques Delors, en
Learning: The Treasure Within (Aprender: Un Tesoro): "Al afrontar los muchos
desafíos que el futuro nos preserva, la humanidad ve en la educación una baza
indispensable para tratar de alcanzar los ideales de paz, libertad y justicia social.
La Comisión no ve la educación como una cura milagrosa o una fórmula mágica
que abra la puerta a un mundo en que todos los ideales se hayan realizado, sino
como uno de los principales medios disponibles para fomentar una forma de
desarrollo humano más profunda y armoniosa, para así reducir la pobreza, la
exclusión, la ignorancia, la opresión y la guerra".
En justa apreciación a las reflexiones de valiosos pensadores, de grandes
filósofos que históricamente dedicaron razonamientos exhaustivos al concepto
de valor, se inicia este subtema con una síntesis de las ideas expuestas por
algunos de ellos.
La persona moral se mueve en el universo del valor. Santo Tomás afirmaba que
el valor es el bien que todos desean y, en esa medida, aquello que les
perfecciona; por eso el bien es buscado en orden a la obtención de la perfección
debida que, en última instancia, sólo se plenifica en Dios, fuente de todo valor.
Para Kant, por el contrario, el valor no radica en algo exterior al sujeto, sino en la
dignidad de sus acciones procedentes de una voluntad autónoma y libre.
Max Scheler asegura que no hay valores porque haya bienes y fines (santo
Tomás), ni porque haya normas (Kant), ya que los valores son independientes
de las cosas, cualidades a priori: aunque nunca hubiera pensado nadie que la
borrachera era mala, ella sería un mal de suyo. Así pues, una ética a priori
defenderá la inmutabilidad, inalterabilidad e incondicionalidad del valor: sólo
nuestro conocimiento del valor puede ser relativo, no el valor mismo; por tanto, la
irreductibilidad a la subjetividad: "hay infinito número de valores que nadie pudo
hasta ahora captar ni sentir" (Scheler, 1941).
Los entes son, existen en la realidad, pero los valores valen, y valen aunque
nunca se hubieran hecho presentes en el mundo; los valores no son entes, ni
tampoco propiedades de las cosas, ni son fuerzas, potencialidades, o
disposiciones de las cosas capaces de causar en los sujetos los
correspondientes estados, como quería Locke. Están, eso sí, en las cosas
fundándolas, pero no se reducen a la condición de cosas, pues la belleza es un
valor que existe más allá de las cosas bellas, y su presencia seguiría ahí, incluso
en un mundo completamente feo.
Concepto de valor
Se considera "Valor" a aquellas cualidades o características de los objetos, de
las acciones o de las instituciones atribuidas y preferidas, seleccionadas o
elegidas de manera libre, consciente, que sirven al individuo para orientar sus
comportamientos y acciones en la satisfacción de determinadas necesidades.
Por su configuración mental o espiritual, el hombre no vive en un mundo
sumergido por cosas materiales, sino en un ambiente de valores, símbolos y
señales. Ante esto, es necesaria una exacta comprensión de los valores.
Los valores se fundan en dos puntos:
1- Un sujeto dotado de necesidad de motivación.
2- Un objeto, una persona, una actitud, algo, en fin, capaz de satisfacer o
atender la exigencia del sujeto.
En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal,
sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una
excelencia o a una perfección. Hablar de valores humanos significa aceptar al
hombre como el supremo valor entre todas las realidades humanas, y que no
debe supeditarse a ningún otro valor terreno, dinero, estado o ideología, por ello
los valores están presentes en toda sociedad humana.
La sociedad exige un comportamiento digno en todos los que participan de ella,
pero cada persona se convierte en un promotor de valores, por la manera en que
vive y se conduce. Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son
considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el
comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de
la persona.
Los Valores son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida
de cada individuo y de cada grupo social.
Max Scheler presenta la siguiente escala de valores:
1- De lo agradable y desagradable que corresponde a la naturaleza sensible, en
general.
2- Vitales, cuya categoría fundamental son "lo noble" y "lo vulgar". Tienen que
ver con la valoración de lo humanamente vital: la juventud, la lozanía, la vitalidad,
etc.
3- Espirituales; estos comprenden:
Los valores estéticos (la belleza).
Los valores jurídicos (la justicia).
Los valores del conocimiento puro (la verdad).
4- Religiosos, que se expresan a través de "lo sacro" y "lo profano". Este valor
Fundamental, sostiene a los anteriores por ello es el valor supremo.
Características de los valores
En términos generales, valor es la cualidad por la que un ser, una cosa o un
hecho despierta mayor o menor aprecio, admiración o estima. Es decir, un valor
nos indica la importancia, significación o eficacia de algo.
Los valores éticos o morales son principios con respecto a los cuales las
personas sienten un fuerte compromiso "de conciencia" y los emplean para
juzgar lo adecuado de las conductas propias y ajenas.
* Los valores no existen en abstracto están ligados a la historia, las
culturas, a los individuos y a las circunstancias que enfrentan.
* Los valores influyen en nuestra forma de pensar, en nuestros
sentimientos y formas de comportarnos.
* Los valores se proyectan a través de actitudes y acciones ante
personas y situaciones concretas.
* Los valores suponen un compromiso real y profundo de la persona
ante sí misma y ante la sociedad en que vive.
Posibilitan la existencia de una sociedad más justa y democrática y por eso los
deseamos como él: (derecho y respeto a la vida, la verdad, la libertad, la
equidad, la fraternidad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, etc.) Hay quienes
piensan que es nuestra estimación de que son deseables lo que los hace
valiosos.
Los integran mediante la reflexión, la interacción con el medio y la práctica social,
junto con el desarrollo de las capacidades, cognoscitivas, la personalidad, las
habilidades técnicas y las destrezas operativas. En si los valores sirven para
orientar la acción humana.
A continuación se describen algunos valores universales para efectos de
ejemplificar su conceptualización; es importante aclarar que no son los únicos y
que su status solo corresponde a la necesidad de ejemplificar casos concretos
de la reflexión en torno a valores.
LA JUSTICIA
Cuando el individuo fracasa en volverse ético por sí mismo, el grupo toma
medidas contra él, y a esto se le llama justicia.
Al hombre no se le puede confiar la justicia. La verdad es que al hombre
realmente no se le puede confiar el “castigo”. Con este, no busca realmente la
disciplina, sino que siembra la injusticia. Dramatiza su incapacidad de volverse
ético intentando conseguir que lo hagan los demás; examine lo que
irrisoriamente pasa por “justicia” en nuestra sociedad actual. Muchos gobiernos
son tan susceptibles acerca de su divina rectitud en asuntos judiciales, que
apenas abre uno la boca, cuando estallan con violencia incontrolada. En muchos
lugares, caer en manos de la policía es en sí una catástrofe, aun cuando uno sea
simplemente el demandante (el que entabla el proceso judicial), por no hablar del
acusado. Así, los disturbios sociales están al máximo en esas zonas.
Cuando no se conoce la tecnología de ética, la justicia se convierte en un fin en
sí misma. Y eso degenera en sadismo, una crueldad perversa. Los gobiernos,
puesto que no comprenden la ética, tienen “comisiones de ética”, pero todas
ellas se expresan en el marco de la justicia. Incluso violan la etimología de la
palabra ética. Continuamente introducen justicia en la ética con las comisiones
éticas de medicina, comisiones éticas de psicología, comisiones parlamentarias,
etc. Todas ellas basadas en la justicia porque no saben realmente lo que es la
ética. Lo llaman ética, pero entablan procesos judiciales y castigan a las
personas, y hacen que les sea más difícil volverse éticas.
a. Justicia como justeza o exactitud
Aristóteles fue de los primeros en formular esta categoría. La diosa Némesis era
para los griegos una diosa vindicativa de lo que no estaba ajustado con la
realidad que le correspondía "por naturaleza" Aristóteles retoma ese personaje
pero lo integra como una categoría moral: la vindicatio o virtud que procura que
las cosas estén según su orden natural. Es pues la virtud por excelencia o la
práctica de la virtud perfecta: justeza de las cosas con su propia realidad.
En el caso de la vida social, hay una justicia política que es la que hace que
exista la sociedad con su orden natural propio, es decir, organizada de acuerdo a
su "esencia". Como parte de esa justicia política está la justicia distributiva (o
proporcionada), correctiva - conmutativa (o igualitaria), y la legal.
La primera se refiere a la justeza que debe haber en las relaciones entre el
gobernante y sus súbditos, cada uno cumpliendo su propio rol: o mandar u
obedecer. No se trata de una distribución igualitaria de bienes -ya que la
desigualdad es natural para Aristóteles-, sino de darle a cada uno lo que le
corresponde según su rol social. Es decir, una justicia proporcionada.
La justicia conmutativa es la justeza que debe haber en las relaciones entre los
iguales. Se refiere al intercambio igualitario de valores, es decir, si yo le doy un
tonel de vino, tengo derecho a recibir un valor equivalente en trigo, etc.
La legal es la que se refiere a la justicia que se debe para con la sociedad como
conjunto, y que se manifiesta normalmente a través de los deberes ciudadanos
expresados en las leyes. De ahí toma su nombre de justicia legal.
b. Justicia como cumplimiento de los contratos
El Renacimiento junto con el florecimiento de las artes, trajo un renacer de la
subjetividad y del comercio. La justicia poco a poco empieza a definirse como lo
que asegura la libertad en los contratos. Lo justo ya no sería dar a cada uno lo
que le corresponde sino cumplir lo pactado.
Locke por su lado considera que el ser humano como un ser individual es
depositario del derecho a la vida, a la salud, a la libertad y a la propiedad.
También para vivir en sociedad es necesario que el estado proteja esos
derechos. Si no lo hace es injusto puesto que su papel es garantizar la libertad
individual. Esta noción de justicia contractual de la Ilustración continuó luego
durante la mayor parte del siglo XIX.
La concepción "contractual" de la justicia repercute en múltiples ámbitos de la
sociedad, y en particular en el del ejercicio de las profesiones. Veamos a manera
de ejemplo, las dos principales consecuencias que tuvo en una de ellas como es
la medicina.
Por un lado, afectó a la forma que los médicos empezaron a entender el
"derecho" a ejercer su profesión. De acuerdo a esta noción de justicia los
médicos son considerados como parte de las profesiones "liberales" porque el
ejercicio profesional pasa a ser visto como el contrato "libre" hecho entre un
médico independiente y un paciente que lo elije en el mercado de ofertas no
mediado por el estado. A partir de la Ilustración, los pacientes ya no retribuyen
los "honorarios" que le corresponden al médico por el "honor" que se merecen
sus servicios1, -tal como había sido la forma tradicional de relación médicopaciente hasta esa época-, sino que pagan un contrato preestablecido.
En esta forma de considerar "lo justo", la atención de la salud de los ciudadanos
no es un deber que el estado deba cumplir, sino simplemente un derecho
individual que debe proteger de forma negativa, al impedir que nadie atente
contra la salud de nadie. La justicia debida del estado en todo caso podría
consistir -para los liberales- en pagar la atención de aquellas enfermedades
causadas por el mismo Estado, pero nunca una responsabilidad para todo tipo
1
Ya que la salud se consideraba como no pagable de la misma manera que quien compra un objeto.
de asistencia. La salud pasa a ser considerada como una benevolencia del
estado, pero no un deber vinculante u obligatorio hacia sus ciudadanos.
c. Justicia como Igualdad
Será Marx quien contribuya significativamente a un concepto de justicia como
igualdad de bienes. Su crítica al capitalismo estriba en que para él la defensa
incondicional de los derechos del individuo a lo que llevan es a que quienes
tienen el dinero puedan seguir siendo cada vez más ricos a espaldas de las
masas desposeídas.
La llamada Doctrina social de la Iglesia y los socialistas democráticos son los
que más han llevado a considerar el papel del estado como el promotor y
protector de una real situación de igualdad de oportunidades abiertas para todos.
Eso incluye una vida digna de los individuos de la nación en los que quede
siempre garantizada los derechos básicos de educación, vivienda, trabajos y
salario justos, jubilación y salud.
LA LIBERTAD
Es innegable que uno de los valores más trascendentales del ser humano es la
libertad; se podría definir siguiendo a Martínez Echeverri (1998), en los términos
siguientes: “Es el estado de la persona que no es esclava y por tanto tiene la
facultad de realizar algo por sí misma, por iniciativa propia”
En razón de esta definición, la libertad está en relación con la autodeterminación
que aunque lleva limitaciones de carácter ético representa la concepción de
actuar en sentido político conforme a la ley del Estado.
De acuerdo a la conceptualización de Aristóteles, Martínez (ob.cit.), expresa: “La
libertad se basa en la noción de finalidad o tendencia natural del hombre que
conduce a la felicidad”. Esto hecho mediante la representación de acciones
libres y voluntarias que no son producto de coacción, ni de ignorancia y su
conceptualización va ligada a la razón de libertad , de una manera absoluta y
simple, hay que decir que se hace libre y voluntariamente lo que obramos
cuando estamos ajenos a toda coacción.
Mientras que para Jaspers, citado por Martínez (ob.cit.) “La libertad es
existencial, lo decisivo de la elección es que yo elijo”. Este filósofo plantea que la
libertad no es absoluta, pues el hombre se hace en la libertad y como tal, debe
guiarse por los principios que el concepto de libertad tiene en lo existencial.
Giddens A., en consideraciones alrededor del tema de Cultura, Sociedad e
Individuo, al analizar la relación que existe entre la socialización y la libertad
individual, señala que en el proceso de socialización cada persona desarrolla su
propia individualidad y libertad, porque en el curso del proceso de la
socialización, cada uno desarrolla un sentido de la identidad propia y la
capacidad de pensar y actuar de forma independiente.
Por su parte Garate R. (1995), señala que en la historia de los pueblos y los
gobiernos la libertad ha sido, sin duda, uno de sus distintivos y componentes
más importantes y en sus consideraciones sobre ética y libertad, cuando habla
de libertad y civilización, señala que en la historia de la humanidad, el
documento más trascendente lo constituye “La Declaración Universal de los
Derechos Humanos”, cuyo artículo 1º señala: “Todos los seres humanos nacen
libres e iguales en dignidad y en derechos y dotados como están de razón y
conciencia deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.
Garate (ob.cit.), considera que la libertad es blasón del ser humano, es divisa
trascendente del hombre y valor presente en sus ideales no se da acto humano
sin libertad y basta la libertad para que exista un acto humano, por tanto, la
libertad es tanto como una acción humana.
Marx, citado por el mismo Garate, exteriorizaba el concepto de libertad diciendo:
La libertad es hasta tal punto la esencia del hombre que hasta sus oponentes la
comprenden ningún hombre lucha contra la libertad; en todo caso, lucha contra
la libertad de los otros. La libertad ha existido siempre, en todas sus
manifestaciones,
Sobre la base de las consideraciones antes expuestas, podríamos decir que la
libertad implica tener derechos, pero también tener deberes, lo cual nos obliga a
respetar el derecho de los otros y a vivir de conformidad con los preceptos que
nos permitan la mejor interrelación con nuestros congéneres.
Igualmente podemos decir que este valor representa una lucha permanente por
lograr a plenitud el goce de la vida personal y espiritual.
El concepto de libertad nos obliga a ser veraces y responsables, a ser honrados
y sinceros. De acuerdo con estos preceptos, libertad es luchar por construir la
forma de vida que mantenga la justa relación entre el individuo y la sociedad.
LA VERDAD
En la historia de la filosofía el problema de la verdad siempre ha sido objeto de
reflexión. Existen diversas definiciones e interpretaciones, sin embargo se
destacan cinco conceptos por su recurrencia y empleo:
a) La verdad como correspondencia y relación.
b) Como revelación
c) Como conformidad a una regla.
d) Como coherencia.
e) Como utilidad.
a) La verdad como correspondencia y relación del pensamiento: Implícitamente
está presente en la filosofía presocrática y de modo determinado y explícito en
Plantón. "Verdadero- señala el filósofo- es el discurso que dice las cosas como
son, falso el que las dice como no son". En esta misma dirección comprensiva
aparece en la Metafísica de Aristóteles:" Negar lo que es y afirmar lo que no es,
es lo falso, en tanto que afirmar lo que es y negar lo que no es, es lo verdadero".
Al mismo tiempo el estagirita revela dos teoremas ínsitos en su concepción de la
verdad. El primero, que la verdad está en el pensamiento o en el lenguaje y no
en la cosa o en el ser; el segundo que la medida de la verdad es el ser o la cosa
y no el pensamiento o el discurso.
Esta concepción de la verdad como correspondencia (o relación) se continúa en
la filosofía casi de modo predominante, incluyendo a los lógicos
contemporáneos.
b) La segunda comprensión de la verdad como revelación, se expresa en dos
direcciones: 1) como revelación inmediata al hombre, en las sensaciones, la
intuición, en fin como fenómeno dado (empirista); 2) como revelación de
conocimiento excepcionales de esencias de las cosas, su ser o su mismo
principio (forma metafísica teológica).
c) La tercera intelección de la verdad, como conformidad a una regla, está
presente en Platón, quien consideraba verdadero todo lo que concordaba con el
concepto. Para San Agustín, también existe una ley, en torno a la cual se puede
juzgar todas las cosas de conformidad con ella.
Si ciertamente la verdad se construye en la actividad humana, y esta representa
el modo de ser del hombre, a través de la praxis, el conocimiento, los valores y la
comunicación, fundados en las necesidades, los intereses y los fines del hombre,
su revelación ( de la verdad) no es sólo un producto cognoscitivo, desentrañador
de esencias, sino además de la actuación práctica transformadora del hombre,
en correspondencia con el significado que adquiere la realidad y los deseos de
satisfacción humana. Al hombre no sólo le interesa qué son las cosas, cuál es su
esencia, sino ante todo, para qué le sirve, qué necesidad satisface o qué interés
resuelve. Por eso, praxis, conocimiento y valor, son inmanente al proceso mismo
de develación de la verdad.
LA RESPONSABILIDAD
La responsabilidad es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su
faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo,
en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había
comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no
ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más
graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza
los
recursos
públicos
para
sus
propios
intereses.
Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un
elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La
responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo
que
se
ha
comprometido.
La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la
confianza. Confiamos en aquellas personas que son responsables. Ponemos
nuestra fe y lealtad en aquellos que de manera estable cumplen lo que han
prometido.
La responsabilidad es un signo de madurez, pues el cumplir una obligación de
cualquier tipo no es generalmente algo agradable, pues implica esfuerzo. En el
caso del plomero, tiene que tomarse la molestia de hacer bien su trabajo. El
carpintero tiene que dejar de hacer aquella ocupación o gusto para ir a la casa
de alguien a terminar un encargo laboral. La responsabilidad puede parecer una
carga, y el no cumplir con lo prometido origina consecuencias.
¿Por qué es un valor la responsabilidad? Porque gracias a ella, podemos
convivir pacíficamente en sociedad, ya sea en el plano familiar, amistoso,
profesional o personal. Cuando alguien cae en la irresponsabilidad, fácilmente
podemos dejar de confiar en la persona.
El origen de la irresponsabilidad se da en la falta de prioridades correctamente
ordenadas. La responsabilidad debe ser algo estable. Todos podemos tolerar la
irresponsabilidad de alguien ocasionalmente. Todos podemos caer fácilmente
alguna vez en la irresponsabilidad. Empero, no todos toleraremos la
irresponsabilidad de alguien durante mucho tiempo. La confianza en una
persona en cualquier tipo de relación (laboral, familiar o amistosa) es
fundamental,
pues
es
una
correspondencia
de
deberes.
Hay una responsabilidad mucho más sutil (y difícil de vivir), que es la del plano
moral. Si le prestamos a un amigo un libro y no lo devuelve, o si una persona nos
deja plantada esperándole, entonces perdemos la fe y la confianza en ella. La
pérdida de la confianza termina con las relaciones de cualquier tipo: el chico que
a pesar de sus múltiples promesas sigue obteniendo malas notas en la escuela,
el marido que ha prometido no volver a emborracharse, el novio que sigue
coqueteando con otras chicas o el amigo que suele dejarnos plantados. Todas
esta conductas terminarán, tarde o temprano y dependiendo de nuestra propia
tolerancia hacia la irresponsabilidad.
Ser responsable es asumir las consecuencias de nuestras acciones y
decisiones. Los valores son los cimientos de nuestra convivencia social y
personal. La responsabilidad es un valor, porque de ella depende la estabilidad
de nuestras relaciones. La responsabilidad vale, porque es difícil de alcanzar.
Vivir la responsabilidad no es algo cómodo, como tampoco lo es el corregir a un
irresponsable. Sin embargo, nuestro deber es asegurarnos de que todos
podemos convivir armónicamente y hacer lo que esté a nuestro alcance para
lograrlo.
¿Qué no es fácil? Si todos hiciéramos un pequeño esfuerzo en vivir y corregir la
responsabilidad, nuestra sociedad, nuestros países y nuestro mundo serían
diferentes.
Sí, es difícil, pero vale la pena.
A manera de conclusión del presente tema se incluyen los valores declarados
en el Modelo Educativo para el Siglo XXI del Sistema Nacional de Educación
Superior Tecnológica (SNEST).
VALORES DEL SNEST
1. Respeto a la persona
La persona, en toda su dignidad, es el fin y razón del SNEST. Por lo tanto, el
Proceso Educativo se orienta a que los seres humanos, con el ejercicio de su
libertad, responsabilidad e inteligencia, y con la fuerza de sus sentimientos,
desarrollen las aptitudes, cualidades, habilidades y actitudes que los lleven a la
plenitud de sus potencialidades en beneficio propio y de la sociedad de la que
forman parte.
2. Respeto a la diversidad
El SNEST ofrece con equidad sus servicios educativos a la sociedad en general
sin distinción de ninguna índole y desarrolla, entre otros, programas dirigidos a
los grupos tradicionalmente marginados y crea estrategias para atender a los
estudiantes
que
se
encuentran
en
situaciones
especiales.
3. Desarrollo sustentable
El desarrollo social que se promueve desde los espacios del SNEST, debe darse
en un contexto de respeto y cuidado a los recursos naturales renovables y no
renovables y establecer las condiciones óptimas para el sano desarrollo social y
cultural,
que
se
refleje
en
una
mejor
calidad
de
vida.
4. Formación integral
El SNEST promueve el desarrollo armónico de todas las facultades del ser
humano,
incluidas
todas
sus
formas
de
inteligencia.
5. Responsabilidad y colaboración
La complejidad de los retos que enfrentan las instituciones y las personas exige
un replanteamiento de la práctica educativa donde la participación responsable
de todos los actores y el equilibrio dinámico entre el trabajo individual y el
colaborativo son propósitos explícitos en los procesos formativos.
6. Creatividad e innovación
Los problemas inéditos, su complejidad y los escenarios cambiantes, que no se
agotan en un campo disciplinario ni con una sola metodología, así como la
urgencia de encontrar soluciones, exigen promover la actitud proactiva, la
innovación y el pensamiento lateral; por consiguiente, para el SNEST la
creatividad, la iniciativa y el desarrollo de competencias para plantear y resolver
problemas
son
estrategias
formativas
prioritarias.
7. Calidad de vida
El sentido humano de la ciencia y la tecnología estriba en el por qué, para qué y
para quién se usan y dirigen; como consecuencia, el SNEST asume la
responsabilidad y el compromiso de promover generación y aplicación del
conocimiento
en
beneficio
de
la
humanidad.
8. Identidad nacional y cultura universal
La interdependencia entre los pueblos es cada vez más necesaria, por esta
razón y con el fin de fortalecer nuestra identidad nacional y, simultáneamente,
fortalecer el sentido de la convivencia internacional, es esencial promover,
incrementar, transmitir y difundir los mejores logros de nuestra cultura y de la
cultura universal.
9. Ética profesional
Los integrantes del SNEST se rigen por códigos de conducta que los
comprometen con el Sistema, con ellos mismos, con sus colegas, con su
profesión, con la sociedad, con el planeta y con la humanidad presente y futura.
10. Conocimiento y comunidad
Los procesos formativos en el SNEST dan respuesta a las necesidades
individuales y colectivas de la realidad institucional y comunitaria, por lo que la
actualización, capacitación, extensión y la formación permanentes constituyen
pilares de la sociedad del conocimiento.
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