Subido por kevin berrezueta

El Sueño Interestelar

Anuncio
El sueño interestelar
El ser humano siempre se ha caracterizado por su incesante curiosidad. Siendo
así, la necesidad de conocimiento es lo que obliga al ser humano a evolucionar.
Asimismo, en esa búsqueda incesable de conocimiento que nos llevó a tratar
de explorar el espacio, se pone en perspectiva la insignificancia de lo que, en
tiempos precursores se consideraba como el mismo centro del todo, la vida
humana. Luego, considerando las posibilidades de vida en la infinidad de
planetas del universo observable, no es difícil intuir que, por probabilidades, la
vida no sería más que una casualidad recurrente. Sin embargo, no por ello deja
de ser valiosa y merecedora de cuidado. Siguiendo esta cadena de ideas,
aparte de considerar las infinitas posibilidades de vida, también hay que tener
en cuenta los infinitos peligros que la acechan. No solo amenaza exterior, sino
que, también el hombre forma parte de su autodestrucción. Es por estas razones
que, se debe pensar en planes de conservación para la especie, pues si alguna
eventualidad no nos extermina, el mismo hombre lo hará.
Para iniciar, sería prudente considerar la burbuja de la vida en la tierra y la misma
trampa mortal que significa. Es así que, cuando mencionamos el espacio, lo que
nos viene a la mente, es la posibilidad de viajar a otros planetas, de expandirnos
y convertirnos en una civilización interplanetaria. Nada más alejado de la
realidad actual. Pues, ninguno de los planetas de nuestro sistema solar es apto
para conciliar la vida, y nuestra estrella vecina más cercana, Próxima Centari,
se encuentra a 4 años luz de distancia. Para poner en perspectiva, la mayor
muestra del ingenio humano, la Voyager 1, que tiene una velocidad de 61 200
km/h, tardaría 74 000 años en llegar, alrededor de la mitad del tiempo que lleva
el ser humano sobre la faz de la tierra. Sin embargo, si lográsemos llegar, lo único
que encontraríamos es un sistema estéril con un pequeño planeta orbitando
muy cerca de su estrella, tanto así que la vida allí sería imposible.
Pero entonces, ¿no habíamos dicho que hay infinidad de planetas con
posibilidades de vida? Pues los hay, sin embargo, las distancias son
descomunales, Por ejemplo, el planeta más parecido a la tierra que hemos
encontrado está a 470 años luz, a 111 veces la distancia que existía a Próxima
Centari. Es por esto que, la tierra es una trampa mortal, pues siendo nuestro
único hogar y al no poder salir de él, estamos condenados a desaparecer juntos.
Pero, ¿todo está perdido? ¿estamos condenados a desaparecer?, bueno, eso
dependerá de nosotros. Ya que, hasta la fecha en todos los años que tenemos
en la tierra, nunca hemos tenido la oportunidad de escapar tan siquiera de la
atmosfera. Sin embargo, ahora tenemos esa oportunidad, esa ventana para dar
el salto y evitar condenar a la vida a desaparecer. ¿Porque llamamos ventana
a esta oportunidad? Como una ventana se puede cerrar, esta oportunidad se
terminará. Debido a que, la cantidad de recursos del planeta son finitos y
eventualmente se terminarán. Puesto que, como decía Albert Einstein “No sé
con qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial, pero sí sé con cuáles lo
harán en la Cuarta: piedras y palos”.
A parte, en astrología existe un concepto muy interesante llamado “El Gran
Filtro” que es cualquier cosa o conjunto de cosas que evitan que una civilización
pueda convertirse en una civilización interestelar, es así que, se definen que los
primeros filtros serían la misma aparición de la vida, seguida de la evolución de
esta, hasta llegar a animales con cerebros grandes que usen herramientas. Es
entonces que, llegamos a donde nos encontramos nosotros como civilización,
pues hemos atravesado todos los filtros anteriores, estaríamos a tan solo un paso
de una expansión masiva, pero, si fuese tan fácil ¿por qué la Vía Láctea no está
poblada por civilizaciones interestelares? Pues, no es tan fácil, y es aquí en
donde está realmente el gran filtro. Gran parte de la comunidad científica cree
que si no hay vida multiplanetaria es porque “El Gran Filtro” evita que las
civilizaciones puedan convertirse en colonizadoras espaciales.
Entonces, si ponemos sobre la mesa estos dos términos: la ventana para dar el
salto y El Gran Filtro. Entenderemos la urgencia de resolver el problema de
“escapar” del planeta tierra y darle así a la vida otra oportunidad de seguir
viviendo, de seguir complaciendo su incesante búsqueda de conocimiento y
de seguir con la ilusión de que hay algo más grande que nos depara a todos.
Descargar