Subido por Elideth León Salazar

TEMAS 1 LA DEVOCION DEL SAGRADO CORAZON DE JESUS

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1.-LA DEVOCION AL SAGRADO CORAZON DE JESUS
OBJETIVO: En este primer encuentro nos proponemos conocer la Devoción al Sagrado Corazón
Jesús, su origen, meta y las gracias que en ella recibimos.
ORACION:
¡OH Corazón Divino de mi amado Jesús, en quien la Santísima Trinidad deposito tesoros inmensos
de celestiales gracia¡! Concédeme un corazón semejante al tuyo, y la gracia que te pido en esta
novena, si es para mayor gloria de Dios, tu sagrado culto y bien de mi alma. Amen.
¡Oh Corazón Sacratísimo de Jesús, que, con ferventísimos deseos y ardentísimo amor deseas
corregir y desterrar la sequedad y tibieza de nuestros corazón! Inflama y consume las maldades e
imperfecciones de mi corazón, para que se abrase en tu amor; dame la gracia de reparar las injurias
e ingratitudes hechas contra ti, ¡Oh Amantísimo Corazón! Amen.
HECHO DE VIDA: Abrimos nuestro dialogo, nos preguntamos: ¿Qué significa para mí tener
devoción? ¿A quién le guardo Devoción? ¿Qué devociones son más conocidas en tu familia?
LUCES PARA EL CAMINO:
¿Qué SIGNIFICA LA PALABRA DEVOCION?
 La palabra DEVOCION proviene de la forma verbal devovere (sacrificar); de ahí el que
se llame Devotos a quienes de alguna manera se ofrecen en Sacrificio a Dios para
estar del todo sometidos a Él.
 Es la voluntad propia de entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios.
Parece obvio el significado de las palabras: Devoción, Veneración y Adoración, pero no es tan
sencillo. La devoción verdaderamente católica fue perdiéndose en ocasiones a lo largo del tiempo,
dando origen a varias expresiones de culto, subjetivas, confusas e inconexas, las cuales, en la
práctica, acaban volviéndose cada vez más infructuosas y estériles.
Siendo así, necesitamos redescubrir el verdadero sentido de la Devoción Católica, a los ángeles y a
los Santos y lo que ese culto de Veneración tiene que ver con la Adoración debida solo a Dios.
La palabra “DEVOCION” tiene raíz en el latín “devotione” y significa afecto, dedicación, sacrificio y
culto. En la teología y en la espiritualidad católica, la devoción es un acto de religión.
Santo Tomas de Aquino dice que la devoción es “ La Voluntad dispuesta a entregarse a todo lo que
pertenece al servicio de Dios”, o sea al culto divino. Así las cosas, toda devoción verdadera tiene
como fin último al mismo Dios.
En nuestros días, la mayoría de la gente ya no entiende el significado de la palabra devoción. Para
la mayor parte de los católicos de hoy, las prácticas devocionales no pasan del sentimentalismo
subjetivista que no lleva a una verdadera conversión.
Siendo así, es urgente recuperar el sentido de la palabra devoción, como voluntad dispuesta a
entregarse enteramente a Dios, para pasar luego a la práctica.
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Este acto de la voluntad puede tener como Frutos: la paz, alegría y sentimiento de consuelo.
En la experiencia espiritual siempre bajo influjo de la Gracia divina, la Devoción puede ser
acompañada de sentimientos y consolaciones como normalmente sucede en los principiantes. Pero
también puede haber aridez espiritual, que es muy diferente de la tibieza, especialmente con las
personas más adelantadas espiritualmente.
Existen varias expresiones de Devoción en la Iglesia Católica, que pueden ser divididas en dos
categorías: La Devoción de Veneración, que se da a los Ángeles y los Santos, y la Devoción de
Adoración, que se debe únicamente a Dios.
LA DEVOCION DE VENERACION Y EL CULTO A LAS IMÁGENES SAGRADAS.
La palabra Veneración viene del latín Veneratio- que en griego se dice σέβομαι (douleuo o dulia)- y
significa “honrar” . La Devoción de Veneración o “dulia” es el culto dado a los Santos y a los Ángeles
en cuanto siervos de Dios en el orden Sobrenatural.
Entre los Santos, el patriarca San José tiene preeminencia en la Iglesia Católica, por haber sido padre
adoptivo de Jesucristo y guardián de la Sagrada Familia. Por eso, San José recibe el culto
“
protodulia” o “suma dulia”, que significa la primacía y la superioridad de su culto en relación a los
demás santos.
Otra excepción es la veneración dada a la Santísima Virgen María, que – por su dignidad excelsa de
Madre de Dios, que la coloca por encima de todos los Ángeles y Santos, incluso de San Jose- recibe
el culto de hiperdulía, del griego υπερβάλλια, que significa la más alta veneración prestada a los
Santos.
La devoción de Veneración se expresa externamente por la reverencia a las imágenes de los Santos
y de los Ángeles (estatuas, esculturas, pinturas, iconos). El culto de veneración se da también a las
reliquias de los santos.
El culto de las imágenes sagradas en la Iglesia Católica no es contrario al primer mandamiento, que
prohíbe los ídolos (Dt. 6, 13-14), pues, “ la honra prestada a una imagen remonta al modelo original”
y “quien venera una imagen, venera en ella a la persona representada”.
La honra prestada a las imágenes es una “veneración respetuosa”, y no una adoración, que es debida
solamente a Dios.
“El Culto de la Religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino porque bajo
su aspecto de imágenes nos conducen al Dios encargado. El movimiento que se dirige a la imagen
en cuanto tal no se detiene en ella, sino que se orienta a la realidad que representa.”
Siendo así, el culto de veneración a los Ángeles y a los Santos en sus sagradas imágenes no es un fin
en sí mismo, sino que tiene por finalidad elevar a las almas a Dios para mayor gloria de la Santísima
Trinidad.
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LA DEVOCION DE ADORACION
La palabra “Adoración” deriva del latín “adoratio”, que tiene raíz en los términos “ad oro”, y significa
“oro o te ruego”, en griego λατρεία (latria)- y significa “adorar”, es un término bíblico y teológico
que significa la devoción o culto que se da solo a Dios.
El propio Jesucristo dio esa Ley. “Al Señor tu Dios adoraras, solo a El darás culto”(Lc.4,8; Dt. 6,13).
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que “ la adoración es el primer acto de virtud de la religión.
Adorar a Dios es reconocerlo como tal, Creador y Salvador, Señor y Don de todo cuanto existe,
Amor infinito y misericordioso.”
Adorar a Dios es reconocer con respeto y sumisión absoluta, nuestra nada, que solo por DIOS
existimos.
Adorar a Dios es alabarlo, exaltarlo y humillarnos en su presencia, confesando con gratitud que El
hizo grandes cosas en nosotros y que su Nombre es Santo, como hizo la Virgen María en el
Magnificat (Lc. 1, 46-49).
Además, la Adoración del Dios único nos libera de cerrarnos en nosotros mismos, de la esclavitud
del pecado y de la idolatría del mundo.
Así, vemos que toda verdadera devoción tiene a Dios como fin último. Siendo así, la devoción de
veneración, prestada a los Ángeles y a los Santos, solo tiene valor si nos hace crecer en la fe, en la
esperanza y en la caridad, si nos lleva a amar a DIOS de todo corazón, con toda el alma, con todo el
espíritu (Mt. 22,37; Dt 6,5) y al prójimo como a nosotros mismos (Mt. 22,39; Lc. 19,18).
En la veneración de los Ángeles y de los santos, glorificamos a Dios, que es el fin último no solo de
la devoción, sino de toda la existencia.
De esa forma, comprendemos que la Devoción de adoración se diferencia de la veneración solo en
la forma como prestamos culto a Dios: en la adoración, prestamos culto a Dios en si mismo: y en la
veneración, a El también, pero en la obra de santificación realizada en sus criaturas.
Así, entendemos, que no hay ninguna contradicción entre el mandamiento divino: “Al Señor tu Dios
adoraras, solo a El darás culto” (Lc. 4,8; Dt 6,13) y la devoción católica de veneración a los Ángeles
y a los santos.
¿QUE ES LA DEVOCION AL SAGRADO CORAZON DE JESUS?
La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, cuando se
meditaba en el Costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió Sangre y Agua. No hay ninguna
duda que la Devoción está basada totalmente en el simbolismo del Corazón. Es decir, que se da
debido culto al corazón de carne en cuanto este simboliza y recuerda el amor de Jesús y su vida
emocional y moral.
Los Padre de la Iglesia ya tenía una gran devoción por el Sagrado Corazón. En San Agustín, San
Ambrosio, San Juan Crisóstomo encontramos textos que se “se refieren a la Sagrada Llaga del
costado de Jesús, a la Sangre y Agua que brotaron de su corazón, de donde recibieron los
sacramentos.”
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Siglos más tarde, nos encontramos ya muchas referencias a las llagas del Señor. Sin fijar una
devoción concreta, son muchos los santos y santas que se han referido al Corazón y las Llagas de
Cristo: San Bernardo de Claraval, Santa Clara, San Buenaventura, Santa Gertrudis, Santa Ángela de
Foligno, Beato Enrique Suso, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Ávila, San Pedro Canisio, San
Francisco de Sales, Santa Juana de Chantal.
Hay una fecha concreta en que esta devoción paso a vivirse con un enfoque determinado: enfoque
que lo dio el mismo Jesús a Santa Margarita María Alacoque el 27 de Diciembre de 1673.
La propagación del culto público al Corazón de Jesús tiene su origen en las revelaciones místicas que
a Santa Margarita María Alacoque comenzó a experimentar en Paray –le-Monial(Francia) desde
1673 hasta su muerte en 1690. Entre los primeros difusores del culto se destacan San Claudio de la
Colombiare, director espiritual de la Santa, y los Padres Juan Croisset y Jose de Galliffe, que
escribieron los primeros tratados sobre aquella Devoción.
El culto al corazón de Jesús comenzó a divulgarse lentamente en círculos restringidos a partir de
Francia. En las primeras décadas del siglo XVIII ya había empezado a calar en el pueblo cristiano por
medio sobre todo, de la fundación de algunas consagraciones o cofradías del Sagrado corazón, como
ya hemos indicado al tratar el apartado de “Los Papas y la devoción.”
La aspiración principal de santa Margarita era la aprobación pontificia del culto público al Corazón
de Jesús, sin embargo hubo que esperar al pontificado del Papa Clemente XIII en 1765 para su
aprobación e incluso limitado a Polonia y a Roma.
La Devoción al Sagrado Corazón de Jesús cobro auge al ser acogida como devoción propia de El
Apostolado de la Oración (fundado el 03 diciembre 1844 por el P. Francisco Javier Gautrelet, SJ). En
1861 nació, en Francia, la primera publicación para promover la devoción al Corazón de Jesús.
En 1917, en las Apariciones de Fátima, el ángel y la Virgen enseñaron a los niños a rezar y responder
a los designios de los Corazones de Jesús y María. A partir de Fátima, la devoción a los Corazones
de Jesús y de María prendió como fuego.
En el siglo XX, Santa Faustina (+1938) tiene unas revelaciones místicas en donde Jesús le comunico
su Corazón expresándole que desea derramar la Misericordia de su Corazón sobre toda la
humanidad Juan Pablo II Canonizo a Santa Faustina.
CONCLUSION: La devoción al Sagrado Corazón está por encima de otras devociones porque
veneramos al mismo Corazón de Dios. Fue Jesús mismo quien solicito que se estableciera definitiva
y específicamente la Devoción a su Sacratísimo corazón, las palabras del Señor fueron:
“He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombre, y en cambio, de la
mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia
y desprecio, en este sacramento de amor.”
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Con estas palabras Nuestro Señor mismo nos dice en que consiste la Devoción a su Sagrado Corazón.
La Devoción en si está dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no
correspondido, representado por su Corazón.
Dos, pues son los actos esenciales de esta Devoción: Amor y Reparación.
AMOR, por lo mucho que Él nos ama y REPARACION Y DESAGRAVIO, por las muchas injurias que
recibe.
La característica principal de la devoción al Sagrado corazón debe de ser la reciprocidad del amor;
su objeto es Amar a Jesús que nos Ama tanto; pagar amor con amor. Más aun, habida cuenta que
el amor de Jesús se manifiesta al alma devota como despreciado y airado, sobre todo en la
Eucaristía, el amor propio de la devoción deberá manifestarse como un amor de reparación.
De ahí la importancia de los actos de desagravio, como la comunión de reparación y la compasión
por Jesús sufriente. Aunque hay que decir que ningún acto, ninguna práctica, puede agotar las
riquezas de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.
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