Subido por Vania Flores

Ensayo argumentación- Réquiem de las ideas propias

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE CHIHUAHUA
MECATRÓNICA
RÉQUIEM DE LAS IDEAS PROPIAS
PRESENTA:
FLORES
MENDOZA
VANIA LUCÍA
Chihuahua, Chih., 12 de abril de 2021
RÉQUIEM DE LAS IDEAS 2
Réquiem de las ideas propias
A través del paso de las épocas, como sociedad hemos sido capaces de defender
nuestras ideas o dar un punto de vista de manera subjetiva; investigamos,
preguntamos, incluso indagamos en los más profundo. Se ha vuelto una necesidad del
humano demostrar su manera de ver la vida, ya sea comparando, o experimentando.
Ahora es una prioridad opinar o discutir para llegar a un fin objetivo; si se busca llegar a
este punto es importante hacerlo a través de la argumentación, ¿Qué hacen aquí las
cosas y que puedo lograr con ellas? La argumentación es una cualidad importante, nos
apoya para dar credibilidad a nuestras ideas y quizás en algún futuro ser capaces de
implementarlas.
En la actualidad contamos con cientos, incluso miles de fuentes de información que
han hecho más fácil nuestro trabajo al momento de indagar en la profundidad de los
sucesos; aunque, tener esta información a la mano es una manera fácil de llegar a
conclusiones ajenas sin analizarlas a profundidad. Años atrás cuando aún no existía la
posibilidad de saber qué es lo que pensaba, decía, o incluso qué es lo que hacía una
persona del otro lado del mundo, teníamos que hacerlo por nosotros mismos:
cuestionarnos, lanzar una lluvia de ideas, buscar y examinar; así que, ¿aún pensamos
por nosotros mismos, o es que toda la información es tan accesible que ya no somos
capaces de crear nuestros propios argumentos?
Ponemos en nuestra boca ideas ajenas sin siquiera separarlas de lo que realmente
pensamos; antes buscábamos adaptar una idea hacia lo que nuestra ideología
indicara, hoy parece que la idea se apropia de nosotros y nos manipula. El hecho de
que existan tantos lugares de consulta es una maravilla, puede ser la mejor invención
del hombre, el lugar perfecto para desarrollar una opinión o la noción de las cosas… sin
embargo, estamos yendo en dirección contraria, no pensamos más, no cuestionamos
más, sólo “copiamos y pegamos” en nuestra mente. El proceso de averiguación esta
desapareciendo, el interés ya no existe. Simplemente somos incapaces de argumentar,
de defender y refutar lo que según el humano es “verdadero”.
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Según la ANEP (2017) la argumentación se define como:
Práctica discursiva de tipo racional en la cual un locutor defiende un punto de vista
confrontándolo con el de un contrincante real o potencial. Esta práctica discursiva
presupone, por una parte, la existencia de una contradicción, de una
confrontación de puntos de vista, y por otro lado, presupone la existencia de una
pluralidad de opciones entre las cuales escoger.
Lleva a buscar una manera de defender una postura, debatiendo y dando datos
para crear una fiabilidad a nuestro pensamiento; esta es una acción que poco a poco
va en picada, al momento de defender posturas, no nos basamos en lo que realmente
pensamos, sino que, tomamos la idea de alguien más sin alterarla, no la razonamos, no
nos preguntamos de dónde viene esa conclusión, sólo la decimos.
Desde la época del filósofo Platón ya se hablaba acerca de cómo el ser humano
formaba su pensamiento y argumentos a partir de las ideas de los demás; pero, en
estos casos el humano piensa, busca sentirse cómodo al crear una propia idea; en los
diálogos de Platón, Sócrates nos muestra cómo llegar a una opinión, mientras que
Parménides tiene una postura religiosa; Geovo (2011) nos comenta:
Parménides, representa al filósofo como un iniciado que ha recibido el
discernimiento de la verdad de una diosa y denuncia las opiniones comunes como
plagadas de errores, para Sócrates el ejercicio filosófico se basa en argumentos y
contraargumentos, como también en una disposición a evaluar cualquier
argumento venga de donde venga.
Muestra que para llegar una idea individual hace falta el confrontamiento y escuchar
de los demás para implementar lo propio.
En otro diálogo de Platón (1871) encontramos que Parménides habla acerca de las
ideas y de cómo estas son distintas entre sí:
PARMÉNIDES. Entre otras muchas objeciones, yo escogí sólo la principal. Al que
intentara decir: es imposible conocer las ideas, si son tales como pretendéis, no
habría ningún medio de probarle que está en el error, á no tener mucha
experiencia en estas materias, estar dotado de felices disposiciones por la
naturaleza, y dispuesto á seguir hasta lo último al adversario en sus argumentos y
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demostraciones. Sin esto, no es posible convencer al que pretendiese que las
ideas no son susceptibles de ser conocidas.
Se refiere a que, si todas las ideas fuesen conocidas, si toda la sociedad supiera la
verdad de absolutamente todo, no existiría el diálogo, no habría un sentido para la
argumentación.
El sentido común es la herramienta con mayor uso en la sociedad y ésta se basa en
hechos lógicos, sin embargo, en ocasiones deja mucho que desear, debido a que no
buscamos más a fondo del planteamiento de los sucesos. Supongamos que alguien
sale con un arma y asesina a la primera persona que ve, si se le preguntara a un grupo
de personas sobre por qué esto está mal se limitarían a contestar lo mismo “Matar está
mal porque es un asesinato”. Esto lo describe Ivorra (2011):
El sentido común proporciona respuestas, pero no respuestas argumentadas. Más
precisamente: el sentido común proporciona respuestas y, en caso de que se le
reclamen argumentos, busca argumentos que se ajusten a las respuestas
prefijadas, que es justo lo contrario de lo que cabe exigir a un planteamiento
racional: las conclusiones deben supeditarse a los argumentos, y no al revés.
Para refutar posturas y opiniones Sócrates (o al menos la idea de un Sócrates dada
por Platón) tenía un método “La Argumentación Socrática” la cual Geovo explica
(2011):
Se mueve en dos vías: entre la reducción de una creencia a una falsedad de
hecho (aspecto lógico) y la reducción de un conjunto de creencias a una especie
de inconsistencia pragmática (pragmática de las refutaciones). Su campo de
aplicación suele ser el debate de posturas éticas y de creencias filosóficas en
general.
Poner esto métodos en práctica en la actualidad no es visto seguido, claro que
existen personas dedicando su vida a esto, pero, desde un campo mayoritario son
pocos quienes realmente saben cómo llegar a un buen argumento, descartando
opciones ilógicas y sobre todo apropiando los hechos a una postura totalmente
individual y particular.
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Es un hecho que la argumentación es parte de nuestro día a día, sin embargo, no
somos capaces de interpretar las ideas a un nivel complejo; tenemos el sentido común
que es una auxiliar para llegar a conclusiones, pero, no para profundizar lo suficiente.
Como se dijo anteriormente, las ideas u opiniones ya no emanan de nosotros, sino que
nosotros nos basamos en las ideas de otros siendo el complemento de ellas, perdiendo
nuestra esencia. Así que, empezar a formar posturas propias se ha vuelto tan
complicado y tan sencillo a la vez; tenemos toda la disponibilidad de la información y
esta puede ser usada de dos maneras: escogemos tomar una idea y alterarla para que
concuerde con nuestro pensamiento y así crear argumentos válidos y propios, o,
tomamos una idea sin pensarlo 2 veces, la decimos tal cual se presenta sin saber el
principio de ésta.
Hay una clara separación en las brechas generacionales, actualmente, los jóvenes
solo repiten lo que se les dice, pero tal parece que es la nueva forma de aprender; si
seguimos alrededor de esta situación ¿Conseguiremos que la argumentación se haga
válida nuevamente? Lo más probable es que no, así que, es mejor preguntarnos
¿Acaso perdimos la esencia de nuestras ideas?
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Referencias
ANEP. (2017) Argumentación. Recuperado de: Argumentación (anep.edu.uy)
Geovo, E. (2011) Argumentación socrática: Sócrates y la reducción al absurdo.
Colombia: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia
Platón (1871) Platón Parménides. Recuperado de: azf04143.pdf (filosofia.org)
Ivorra, C. (2011) Cómo no se fundamenta la ética I.
Recuperado de: Cómo no se fundamenta la ética I (uv.es)
Geovo, E. (2011) Argumentación socrática: Sócrates y la reducción al absurdo.
Colombia: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia