Subido por sergio_rotten

seminario inmuno clinica

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Seminario inmuno clínica
Los coronavirus son un grupo de virus ARN altamente diversos de la
familia Coronaviridae que se dividen en 4 géneros: alfa, beta, gamma y
delta, y que causan enfermedades de leves a graves en humanos y
animales. Existen coronavirus endémicos como alfacoronavirus y
betacoronavirus, que pueden causar enfermedades tipo influenza y
neumonía. Sin embargo, dos coronavirus zoonóticos (de animal a
humano) que causan enfermedades graves en humanos han emergido:
el coronavirus del Síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV) en
2002-2003 y el coronavirus del Síndrome respiratorio de Oriente Medio
(MERS-CoV)
Ya en enero de 2020, el agente etiológico responsable de un grupo de
casos de neumonía grave en Wuhan,China, fue identificado como un
nuevo betacoronavirus, altamente contagioso y transmisible entre
humanos.
El 11 de febrero de 2020, el Comité Internacional de Taxonomía de
Virus (ICTV) lo denomino coronavirus del síndrome respiratorio agudo
grave 2 (SARS-CoV-2), OMS nombró la enfermedad como enfermedad
por coronavirus COVID-19.
Los sintomatología variada de este virus incluyen fiebre, tos seca y
dificultad respiratoria y en menor medida diarrea, náuseas y vómitos.
Estos síntomas en general son leves, aunque, pueden ser fatales en
adultos mayores y pacientes con comorbilidades; síndrome de dificultad
respiratoria aguda y shock séptico que pueden causar la muerte.
Tras una rápida expansión este virus alcanzo un nivel pandémico, por
lo cual surgieron protocolos para la identificación oportuna de casos
sospechosos, así como establecer el estadio de infección de los
pacientes.
El mecanismo de infección de SARS-CoV-2 comienza con la unión del
virión a un receptor (ACE2) de la célula huésped y su posterior entrada
por endocitosis. El genoma RNA viral se libera al citoplasma donde se
transcriben y se traducen las proteínas necesarias para la producción
de las proteínas estructurales y para la replicación de su material
genético. Posteriormente, el RNA replicado se asocia con la
nucleocápside y se ensambla junto con las proteínas estructurales para
conformar las partículas víricas que serán liberadas de la célula
infectada. El sistema inmune hace frente a la infección viral mediante el
reconocimiento de patrones moleculares asociados a patógenos
(PAMPs) por parte de la inmunidad innata y por la acción de los linfocitos
T y B por parte de la inmunidad humoral.
2.- Detección de antígenos virales
En este caso, la detección no es del material genético contenido en el
interior del virión sino de proteínas virales presentes en el virus entero,
en virus fragmentados y, a veces, como restos de células muertas por
la infección. Generalmente, esta estrategia se basa en la detección de
las proteínas estructurales (que son las que se encuentran en el virión)
ya sean proteínas que se encuentran en la superficie externa, como
sería la proteína S, o bien proteínas internas, como sería la proteína N,
cuya detección sólo es posible en viriones rotos o en restos de células
infectadas. La detección de estas proteínas virales se realiza mediante
el uso de anticuerpos específicos, que se unen a estas proteínas (S o
N) y permiten capturar virus enteros o sus fragmentos.
Esta técnica permite la detección del virus directamente en las muestras
de pacientes (fluidos nasofaríngeos, saliva, etc.) sin necesidad de
complicados pretratamientos de la muestra, por lo que sería la técnica
más atractiva para un diagnóstico masivo de la población, sin necesidad
de llevarse a cabo en laboratorios centralizados ni por personal experto.
Estas pruebas rápidas de detección de antígenos están muy
desarrolladas para otras patologías, utilizando el formato de
inmunoensayo en tiras (lateral flow).
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