Opinion Yajaira Sibaja

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La persona menor de edad como sujeto de derechos y responsabilidades en el
Derecho Penal
En un Estado Social de Derecho como el costarricense, el cual se ha preocupado
por un modelo jurídico integrador de principios, derechos y garantías, posee actualmente
setecientas sesenta y seis personas enfrentando un proceso penal por un delito que
cometieron siendo menores de edad.
El Sistema Penal, al cual pertenece la ley penal, sigue siendo uno de los
instrumentos que dispone la sociedad y el Estado para el control social, no por eso, puede
diseñarse o ejecutarse de manera ilimitada, puesto que tiene garantizarse el debido
proceso a la población que comete delito, conforme a los principios constitucionales y
convencionales. Por eso la aplicación material del derecho a los casos concretos, sobre
todo en materia penal Juvenil, deben estar claramente dimensionados en normas jurídicas
de carácter democrático.
El control social, a través de la ley penal, no solo funciona respecto a los adultos,
sino que también se aplica a los menores, con consecuencias aún más perversas para las
personas menores de edad que se ven sometidas al proceso de criminalización a edades
tempranas, con la consecuencia afectación del resto de su vida, dado que la represión
penal se produce en un momento decisorio para su vida.
En esta ocasión hablaremos de las personas menores de edad sujetos a un proceso
penal, como personas a quienes les corresponden todas las garantías de los adultos más
las garantías específicas que atienden a su particular condición, de acuerdo a lo que
estable la Ley 7576, Ley de Justicia Penal Juvenil, la cual deberá interpretarse y aplicarse
en armonía con sus principios rectores, los principios generales del derecho penal, del
derecho procesal penal, la doctrina y la normativa internacional en materia de menores.
Todo ello en la forma que garantice mejor los derechos establecidos en la Constitución
Política, las convenciones y los demás instrumentos internacionales suscritos y ratificados
por Costa Rica. (artículo 8 de la Ley de Justicia Penal Juvenil)
Ley de Justicia Penal Juvenil tiene un objeto propio y particular, que obedece a
principios específicos, tales como la protección integral del menor de edad, su interés
superior, el respeto a sus derechos, su formación integral y la reinserción en la familia y
en la sociedad. Desde el proceso de criminalización hasta el proceso de ejecución de
sanciones, a las personas menores de edad les serán respetadas las garantías procesales
básicas para el juzgamiento de adultos, por lo que se considera fundamentales las
garantías consagradas en la Constitución Política, en los instrumentos internacionales
ratificados por Costa Rica y en las leyes relacionadas con la materia penal juvenil.
Asimismo, se cuenta con la Ley 8460, Ley de Ejecución de las Sanciones Penales
Juveniles, la cual regula la ejecución y el cumplimiento de las sanciones previstas en la Ley
de Justicia Penal Juvenil.
Por otro lado, el Derecho Penal Juvenil y el Derecho de la Infancia y la
Adolescencia, ha encontrado un desarrollo en los instrumentos internacionales aplicables a
las personas menores de edad. Por ejemplo, la Convención sobre los Derechos del Niño ha
sido ratificada por casi todos los Estados miembros de la Organización de Estados
Americanos. Anterior a la convención, la Asamblea General de la ONU, por resolución
40/33 del 29 de noviembre de 1985, aprobó las reglas mínimas para la Administración de
Justicia de menores, conocidas como “Reglas de Beijing”. Además, con posterioridad a la
convención se aprobaron las reglas para las protecciones de los menores privados de
libertad, asimismo, se aprobaron también, por Asamblea General de la ONU, resolución
45/112 en fecha 14 de diciembre de 1990, las directrices de las Naciones Unidas para la
prevención de la delincuencia juvenil, denominadas “Directrices de Riad”, la cual tiene
como principio en la justicia penal juvenil que la prevención tiene prioridad sobre la
sanción.
Como se indicó anteriormente, existe una tutela de garantías, tendientes a asignar
una responsabilidad al joven. En Costa Rica el proceso de ejecución sanciones penales
juveniles, contempla la sanciones socioeducativas, amonestación y advertencia, libertad
asistida, prestación de servicios a la comunidad, reparación de los daños a la víctima, y las
denominadas órdenes de orientación y supervisión, como radicar en un lugar diferente,
abandonar el trato con ciertas personas, adquisición de un trabajo, abstenerse de ingerir
bebidas alcohólicas y enervantes, entre otras, y por último las sanciones privativas de
libertad entre las que se encuentran el internamiento domiciliario, internamiento durante
el tiempo libre y el internamiento en centro especializado, siendo estas últimas algo
excepcional.
Para Corrales (2018) el fin educativo hace ver que, siendo un ser humano en
proceso de formación y desarrollo, la persona menor de edad debe comprender que su
conducta genera consecuencias, para la víctima, la comunidad, su familia y para ella
misma, que el delito produce daños y que debe asumir con responsabilidad las
consecuencias de sus actos. Finalmente, reinserción implica que, la persona menor pueda
transformar su presente y construir bases de futuro, de manera que logre que se
incorpore como sujeto activo y positivo, a su familia y entorno social. (p.33)
En reiteradas ocasiones la Sala Constitucional ha señalado que “las sanciones
tienen una finalidad primordialmente educativa y se deben aplicar cuando corresponda,
con la intervención de la familia y el apoyo de los especialistas requeridos, pero además,
en forma expresa se señala que las sanciones pueden ser ordenadas en forma provisional
o definitiva y pueden ser suspendidas, revocadas o sustituidas por otras más beneficiosas.
(Resolución N°13447-2008, del 03 de setiembre del 2008). Actualmente, nuestro país
cuenta con total de setecientas sesenta y seis personas menores de edad que enfrentan
un proceso penal. Puede apreciarse ello en el siguiente cuadro:
Cuadro 1
Población Juvenil Penitenciaria en Costa Rica
Centros Penales
Juveniles
Sentenciados
Hombres
Mujeres
Indiciados
Hombres
Total
Mujeres
CENTRO JUVENIL ZURQUÍ
71
Sección Adulto Joven
10
6
10
1
27
Sección Menores
17
1
23
3
44
CAI OFELIA VINCENXI
133
0
5
0
138
CAI VILMA CURLIND
0
2
0
0
2
SANCIONES ALTERNATIVAS
514
41
0
0
555
General
674
50
38
4
766
Fuente: Elaboración propia, según Policía Penitenciaria (agosto, 2020)
De acuerdo a la información suministrada por la Policía Penitenciaria para el
pasado 10 de agosto del presente año, 766 personas han sido procesadas por un delito
que cometieron siendo menores de edad, 712 hombres y 54 mujeres, 724 se encuentran
sentenciadas y 42 se encuentra en condición de indiciados. De las 724 personas
sentenciadas 555 se han sometido a sanciones alternativas. De las 209 personas recluidas
en el Centro Zurquí y en el CAI Ofelia Vincenxi, 55 personas son reincidentes, lo que
quiere decir, que una cuarta parte de esta población presenta una tendencia a reincidir en
la comisión de un delito. Un dato interesante es que no hay hacinamiento en los centros
penal juveniles.
Del anterior cuadro podemos rescatar que más del setenta por ciento (70%) de
esta población carcelaria, se acogieron a una sanción alterna, lo cual es muy beneficioso
para el menor, por cuanto eso es precisamente lo que busca los principios de la justicia
penal juvenil, las soluciones alternativas. En ese sentido lleva razón Zaffaroni, en decir: “Si
en lugar de arrestar a los que comenten delitos menores, y encontráramos otra manera de
resolver el conflicto evitaríamos que año a año miles de jóvenes ingresen a la principal
escuela del delito que son las prisiones”.
Las propuestas de sanciones alternativas surgen para suplir las falencias que tiene
la pena de prisión en torno a la finalidad de la prevención especial positiva, la idea es
posibilitar ahí la reinserción de la persona menor de edad, sin dejar lado la posición de la
víctima. El fin socio educativo de las sanciones es que tengamos personas que si
delinquen no vuelvan hacerlo, pese a que se trata de un tema personal y voluntario en
donde la persona debe tener el deseo de querer resocializarse, de una u otra forma las
medias alternativas fueron también creadas para la concientización de los jóvenes con
respecto a las conductas delictivas, y tratar de tener empatía con la víctima.
Por lo anterior lo mejor es fomentar las ideas de la justicia restaurativa, como un
modelo de abordaje del conflicto. En tema de Justicia restaurativa como abordaje integral
de la delincuencia juvenil. La Corte Interamericana de Derechos Humanos en la opinión
consultiva OC-17-2002, indicó: “135. Las normas internacionales procuran excluir la
“judicialización de los problemas sociales que afectan a los niños, que pueden y deben ser
resueltos, en muchos casos, con medidas de diverso carácter, al amparo del artículo 19 de
la Convención Americana, pero sin alterar o disminuir los derechos de las personas (…)
Son plenamente admisibles los medios alternativos a la solución de las controversias, que
permitan la adopción de decisiones equitativas, siempre sin menoscabo de los derechos de
las personas (…)”. (LLobet, 2018, p.887 y 888).
Pese a que las personas menores de edad sean capaces
de asumir
responsabilidades como clave para el bienestar social, no sería lo mismo recluir a un joven
en la cárcel, que responsabilizarlo y dale herramientas para su socialización a través de
una sanción alternativa, máxime que uno de los aspectos más importantes del Derecho de
la Infancia y Adolescencia es que la persona menor de edad, llega a ser a considerado
como un sujeto de derecho, con derecho y obligaciones, y no como un objeto estatal.
Es por ello que considero que la represión penal juvenil, ya sea de manera cautelar
o como sanción, nunca puede olvidar que las personas conservan los derechos, por lo que
es importante destacar la Política Criminal como política pública, y en consecuencia
replantear el funcionamiento del Sistema Penal Juvenil, con una visión humanista, como
un instrumento del Estado destinado a mejorar las condiciones de libertad de las personas
menores de edad.
Referencias bibliográficas
Compendio de Instrumentos nacionales e internacionales. Justicia Penal Juvenil. Defensa
de
Niñas
y
Niños
Internacional.
Sección
Costa
Rica.
Recuperado
de
https://educa.uned.ac.cr/pluginfile.php/736897/mod_resource/content/1/Compendi
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Corrales, M. (2018). Justicia Juvenil Restaurativa: Abordaje integral de la delincuencia
Juvenil.
Revista Penal Juvenil. Escuela Judicial de Costa Rica. Recuperado de
https://educa.uned.ac.cr/pluginfile.php/762141/mod_resource/content/2/Revista%
20Penal%20Juvenil%20.pdf
Llobeth, R., J. (2018). La Corte Interamericana de Derechos Humanos y las Garantías
Penales. 1 edición. San José, Costa Rica: Editorial Jurídica Continental.
Resolución Sala Constitucional. N°13447-2008, del 03 de setiembre del 2008. Recuperado
de: https://nexuspj.poder-judicial.go.cr/document/sen-1-0007-421637
Zaffaroni, E. (2014) La cuestión penal cap: 01. El poder punitivo y la verticalización social.
Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=aoALfyssZoQ
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