21 Recurso Complementario Contenido Semana 2 Marco histórico de la ética (1) (1)

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Asignatura:
Ética Profesional
Unidad I:
Un marco conceptual e histórico de la ética y la ética profesional
Habilidades a desarrollar:

Analizar el origen de la ética, la moral, su definición e importancia.

Conocer los tipos de valores éticos y vicios morales.

Identificar las escuelas filosóficas que estudiaron y desarrollaron la ética.


Aprender a reconocer las cosas desde un punto de vista de la ética profesional.
Desarrollar destrezas para elaborar conceptos y habilidades para el desarrollo de un espíritu
ético en el desempeño de la profesión.

Analizar el origen de la ética profesional, características de la profesión, definición e
importancia.

Identificar el concepto, definición y aplicación de Deontología.
Introducción:
Esta unidad tiene como objetivo principal, articular desde un marco conceptual e histórico
la ética y la ética profesional, para conceptualizar bases que orientaran el desarrollo de las
unidades de estudio posteriores.
En este sentido el futuro profesional debe proyectar y transferir desde un nivel personal y
profesional; la conceptualización e historicidad de la ética profesional; de manera
pertinente, eficaz, eficiente, y coherente; para su desenvolvimiento ético profesional
empresarial, a lo largo de la vida en convivencia con la sociedad.
Contenido:
Marco histórico de la ética
Subtemas:
 Primeros Sistemas morales
 Antiguas escuelas griegas e la ética
Primeros Sistemas Morales
Desde que los hombres establecieron comunidades para desarrollar la convivencia colectiva
y social, apareció también la regulación moral, la cual ha sido necesaria para mantener el
bienestar colectivo.

Las grandes civilizaciones clásicas que ha existido sobre la faz de la tierra (egipcia y
sumeria), desarrollaron éticas no sistematizadas, cuyas máximas y preceptos eran
impuestos por líderes seculares, y estaban mezclados con una religión estricta que afectaba
a la conducta y el estilo de vida de cada egipcio o de cada sumerio. En la China antigua
(clásica), las máximas de Confucio fueron aceptadas como código moral. En otra parte del
planeta, los filósofos griegos, desde el siglo VI a.C. en adelante, teorizaron mucho sobre la
conducta moral, lo que llevó al posterior desarrollo de la ética como una filosofía.
La actuación humana en la prehistoria
En su inmensa mayoría, los libros de ética y moral inician el desarrollo de su contenido
hablando de los "Griegos" y sus grandes aportes en este campo de estudio. Pienso que hay
una base para ello, ya que los griegos fueron el primer pueblo que desarrolló una reflexión
sistemática sobre la mayoría de las cosas que abarcaba su experiencia. Pero eso no indica
que el hombre no se haya preocupado de su conducta en épocas anteriores, la diferencia
estriba en que no lograron sistematizarla adecuadamente.
Hasta la llegada de los griegos, los problemas teóricos eran resueltos a través de una
orientación mítica (religiosa). Eran los dioses los encargados de dar una respuesta razonable
y adecuada a problemas muy básicos y por lo tanto muy acuciantes. Había que explicar cosas
como la muerte, la enfermedad, el trabajo, el sexo, la comida, las relaciones de obediencia,
etc., etc.
La humanidad recurrió a seres extraordinarios, mitológicos, que se situaban en una
supranaturaleza, y que estaban dotados de gran poder, y eran los responsables del orden que
generaba en su entorno. Pero también, existían los problemas prácticos los cuales
ameritaban respuestas puntuales y pragmáticas. El hombre se preguntó desde el principio qué
debía hacer y qué no debía hacer, qué era lo correcto y que lo incorrecto, que cosas
pertenecían al bien y cuáles al mal y quién determinaba esto. En ese orden de ideas, el
problema moral ha existido siempre. Sucede, sin embargo, que de los primeros períodos de
la humanidad (Paleolítico, Neolítico) no se tienen documentos escritos, no se tiene historia.
Por eso, los libros de moral no hablan de aquellos hombres y de sus problemas, que debieron
haber sido muchos al igual que en la actualidad. Sin embargo, se sabes que es la parte más
extensa de la vida de la humanidad. Siendo esto así, ¿no se podría aventurar algo?, ¿sacar
alguna luz entre las brumas de la prehistoria? ¿Obtener algún tipo de insumo de la vida moral
de aquella lejana época?
El Paleolítico y la moral
Adentrándose en el estudio de la moral de nuestros lejanos antepasados del Paleolítico
quienes al igual que nosotros, se enfrentaron con el tremendo problema de la subsistencia y
que indudablemente tuvieron muchos desafíos en cuanto a las decisiones sobre el
comportamiento correcto o incorrecto y esto era así, porque el cerebro ya les permitía
desarrollar pensamientos reflexivos. No eran un grupo fuertemente armado por la naturaleza.
Comparativamente, eran poco fuertes, menos orientados por los instintos que los animales,
estaban en una situación competitiva con ellos y tenían que hacer de su capacidad reflexiva y
creativa, una ventaja competitiva. Pero la baza ganadora del hombre estaba justo en su propia
debilidad.
El ser humano es más débil que muchos animales en cuanto a la potencia física, sin embargo,
está muy bien dotado para enfrentar los problemas, analizarlos y resolverlos... tenía
inteligencia, como forma de compensar lo que le faltaba en otros terrenos, la debilidad física,
era compensada por la capacidad intelectual, producto de un cerebro más desarrollado. Esa
inteligencia le llevó a la adopción de una segunda naturaleza, una naturaleza racional y social:
surgieron rituales, normas, definición de intereses, acción solidaria, conductas y estrategias
amatoria. No se adentrará en estos temas, pero el hombre
fue poco a poco dominando a la naturaleza y a los animales precisamente por su capacidad
cognitiva, normativa y moral.
Se puede preguntar qué clase de normativa puso al hombre en disposición de sobrevivir, y la
respuesta no es difícil: la derivada del comportamiento grupal, consensual y solidario. Ese
tipo de comportamiento tuvo que desembocar en normas concretas de caza, reparto, búsqueda
de terrenos, relaciones amatorias etc. Por supuesto que nadie elaboró teorías sobre ese
comportamiento, pero está muy clara su relación con los mitos del grupo y con la vertiente
práctica de su actividad.
El surgimiento de la normativa también se puede deducir como producto de la vivencia de la
naturaleza como fuente o impedimento de la supervivencia. El Paleolítico fue un sistema duro,
peligroso y convirtió al hombre en el depredador por excelencia. Miles de años le han dado
forma al hombre, y le han hecho ser, por una parte, el "enemigo" de la propia naturaleza, y por
otra, su criatura. El hombre es parte de la naturaleza, y ella se le presenta como una
prolongación suya que le permite, como ya notaba Marx, vivir, ofreciéndole sus
alimentos, sus viandas. La naturaleza también se resiste a la acción humana, hace de la vida
del hombre una carrera de obstáculos, desde el mismo origen, el hombre ha luchado para tener
que adaptarse a los diferentes desafíos que la naturaleza le presentaba.
La naturaleza se convirtió en enemiga y aliada. Eso empezó muy pronto, como supondrás, y
continúa así desde entonces.
Esa actividad de acomodación y búsqueda de alimentos que obligaba la naturaleza trajo
sin duda normas concretas de actuación, emanadas por la necesidad depredadora y
sancionadas por algún poder mítico: normas de caza, normas de reparto, normas de
eliminación de algún elemento considerado nocivo o inútil. Era necesario organizarse y
legislar para poder convivir y sobrevivir.
También la fabricación de herramientas, como prolongación del cuerpo, necesitó de normas:
el arco, el propulsor, el hacha, las primeras trampas, etc. Pero, además, se necesitaron
normas precisas que tenían que ser obedecidas a rajatabla para lograr que todo el grupo fuera
efectivo en la caza, más aún, cuando era la comida (la supervivencia) la que estaba en juego.
Cocinar necesita de una colaboración reglada igualmente precisa. Cómo repartir el terreno de
caza con otros grupos necesita de unas imposiciones posiblemente derivadas de la fuerza y
de la habilidad.
Todo este conjunto de necesidades con las cuales tuvo que lidiar el primitivo, produjo una serie
de Rituales, con los que se procuraron la efectividad bondadosa de sus mitos y, al mismo
tiempo, se dotaron de una serie de reglas de actuación que los llevó a tomar medidas
conjuntas y eficaces. Debía estar muy claro lo permitido y lo que nunca debía hacerse (Tabú).
De las dos cosas dependía la primera subsistencia de la humanidad.
“Es más dañino vivir en un mundo sin legislación, que en un mundo mal legislado”
Víctor Hugo Perla
El Neolítico como revolución práctica
El período Neolítico es un período útil como representación del epílogo de la vida cazadora y
la aparición de la práctica agrícola por buena parte de Asia, Europa y norte de África. Más que
encuadrarla en una fecha determinada, es interesante notar cómo el cambio de soluciones en
el problema de la subsistencia cambió también la conducta humana.
La solución depredadora del Paleolítico ayudó a "tirar para adelante" pero no podía ser una
verdadera solución a la larga. Si sacas los alimentos del refrigerador, y no se lo repones, por
despacio que lo hagas, llegará un día que al abrir la puerta te encontrarás con todo el problema
sin resolver: un refrigerador vacío. No es que la tierra sea como un refrigerador, pero la
primera respuesta o reacción humana lo percibió de esa manera.
La actividad agrícola, supuso reponer lo que se quitaba. La ganadería también. Pero esa
solución alteró la conducta, las normas, los comportamientos. Estar pendiente del ganado y
cuidar las siembras obligó al sedentarismo, a marcar la territorialidad de otra forma, no sólo
como terreno de caza, sino como residencia e identificación.
El Neolítico llevó también una división del trabajo. Ya no sería el grupo desplazándose detrás
del alimento el que organizaba la vida humana, sino que el grupo se desgajó en partes. Hay
quien marchaba a la caza y quien se quedaba vigilando y al cuidado de los menos fuertes y
hábiles. Dio inicio entonces la división del trabajo, la división sexual y la construcción y
desarrollo de un posible matriarcado como organización social.
El sedentarismo creó la sensación de vecindad y de producción. Esto proporcionó al
neolítico un carácter bastante pacífico, más preocupado por los ataques de los animales
que de los hombres. La ausencia de utensilios guerreros en el mobiliario fúnebre y la
existencia de fosas y vallas en los asentamientos neolíticos parecen demostrar esta idea.
Otra de las variantes consistió, como ya se insinuó, en el mayor protagonismo del género
femenino. Generalmente pensamos o asociamos que la mujer está ligada a la invención de
la agricultura, la alfarería (hay que guardar para el mañana) a las artes de hilar y de tejer.
Es posible que el hombre siguiera siendo el primitivo predador, dedicado a la caza, pero
también era el responsable en este nuevo estilo de vida, de las tareas de pulimentar hachas,
azadas, cuidar el ganado.
Una vida así de sedentaria y dividida exigió la creación de normas que regularan la
convivencia social, para favorecer la estabilidad y la armonía. Más disputas, más problemas
de reparto, más trabajo especializado, exigió una mayor organización práctica posiblemente
apoyada en el acuerdo común o consenso social.
Las primeras civilizaciones y la moral teocrática
Con el avance de la utilización de los metales y el surgimiento de la actividad comercial,
apareció un nuevo marco para el comportamiento humano. Son las Primeras Civilizaciones,
con el protagonismo de las ciudades que pueden terminar formando imperios.
Podemos empezar recordando las ciudades - estado de Sumer, la civilización del valle del
Indo, China, Egipto, Assur, Creta, etc. Todo se ha hecho más grande y más complejo. La
introducción de los metales exigió una división mayor del trabajo y una especialización cada
vez más intensa.

Existió en todas partes un tipo de pirámide social que separaba de manera vertical a las clases
sociales. Parte desde la esclavitud, más importante en Mesopotamia, menos en Egipto, hasta
el vértice representado por el Rey considerado como Dios, o representante directo divino.
Naturalmente en medio existían artesanos, herreros, alfareros, carpinteros, tenderos,
comerciantes. Ese esquema fue complicándose con la necesidad del ejército como medio de
obtención de riqueza y mano de obra barata. Al principio no existió el ejército permanente,
pero poco a poco la clase militar fue haciéndose tan importante que llegó incluso a rivalizar
con la sacerdotal por conseguir el trono divino.
Como algo nuevo, también aparece el arte de escribir que dio lugar a una clase muy
importante que llevaba la contabilidad de los templos y fue consolidándose como "clase
intelectual": los escribas.
Los cabecillas del ejército y los sacerdotes que regentaban los templos estaban muy próximos
(rivalizaban entre sí) al rey sagrado. El político, el sacerdote y el militar siempre han coexistido
y trabajado juntos, para mantener el poder y han legislado política, jurídica y moralmente para
lo mismo.
Esa sociedad teocrática presenta ya una moral muy determinada. En el Código de
Hammurabi se establece la distinta manera de ser del "señor", "el hombre pobre" y el
"esclavo". En la época de la XVIII dinastía se habla de juicios y de leyes.
Moisés codificó una lista de leyes tradicionales que señalaban a los buenos de entre los
malos, por el cumplimiento de unas leyes básicas: los diez mandamientos, que le fueron
entregados directamente por Dios y quien los escribió con su propio dedo según lo establece
el libro sagrado de los judíos y cristianos: La Biblia.
Se establecieron normas para todos los asuntos, desde económicos a familiares, pero
siempre los delitos más graves eran los que se cometían contra los dioses o contra su
representante terrenal. Los códigos tenían en cuenta las intenciones, las circunstancias
atenuantes o agravantes y llevan generalmente la filosofía del "ojo por ojo” y "diente por
diente".
Todo ello lleva a importantes novedades:

Empieza la gran división: los que tienen (son) y los que no tienen (no son
nadie).

El poder divino funda el bien y el mal en el comportamiento.

Se identifica el ser con la clase social.
Y:
La sociedad se encuentra dividida entre el Representante del Dios y los demás.
La guerra propaga sus valores morales (El jefe, el héroe, etc.)
En cierto sentido el hombre empezó a ser moral pero no todavía ético, es decir, tenía
actuaciones pensando en las normas, pero con poca reflexión sobre las mismas.
Referencias Bibliográficas
Escobar Valenzuela, G. (2003). Ética. México, D.F: McGRAW-HILL.
Sánchez Vásquez, A. (1998). Ética. Barcelona: Grijalbo.
Antiguas escuelas griegas de la ética
Los griegos, cuya civilización se considera la madre de la cultura occidental, aportaron algo
fundamental a la moral: la reflexión racional. Naturalmente muchos griegos siguieron
manteniendo los mismos puntos de vista de las otras civilizaciones antiguas. Pero entre
ellos surgió algo extraño y profundamente enriquecedor y este es un aporte muy
significativo y trascendental: el espíritu crítico. Tanto es así, que a veces, los historiadores
han hablado del "Milagro Griego". El "Milagro" consistía en ir dando la espalda a los dioses y
a sus representantes para buscar una comprensión racional tanto teórica como práctica. Muchos
griegos elaboraron teorías, profundas visiones intelectuales del mundo, y también buscaron unas
normas de conducta que no derivaban de los dioses, o de un poder establecido, sino de la propia
razón que igualaba a todos.
A pesar de todo el desarrollo intelectual que tuvieron, fueron en general, esclavistas, belicosos,
socialmente divididos por su clase y poder económico. A primera vista no parecen tan distintos
y sin duda no lo eran, pero se desenvolvieron en las diferentes áreas de la vida en la ciudad
de una manera tan diferente que calificaron de bárbaros a los demás, por no vivirla de la misma
forma. Y todo porque ellos no se consideraban súbditos de un rey. Ellos eran ciudadanos. Entre
todos creaban y dictaban las leyes y por tanto, se obedecían a sí mismos. Un comportamiento
distinto era incomprensible, al menos hasta que el sistema de ciudades-estado sucumbió con
Alejandro Magno.
Los griegos, por lo tanto, fueron un pilar muy importante para esa rama de la filosofía que
llamamos Ética, y lo fueron por varios motivos:
Intentaron racionalizar los conflictos, tanto desde el aspecto teórico como práctico.
Se atrevieron a atacar las explicaciones míticas y a sustituirlas por un orden lógico.
Al hacer esa sustitución, se aventuraron por distintos caminos y fundaron varias
"escuelas éticas".
El punto común era una visión distinta de lo que eran las normas y de su procedencia.
Se sintieron con la suficiente fuerza y orgullo como para fundamentar esas normas en el
hombre mismo y no en poderes ajenos a él.
La concurrencia de escuelas éticas enfrentadas entre sí, los llevó a descubrir la
tolerancia ideológica.
Se descubrieron profundamente iguales como ciudadanos (Isonomía).
Entre las escuelas más sobresalientes de la antigua Grecia por su impacto en el desarrollo ético y
moral, abordarán en los siguientes su contenidos.
Los sofistas
El pensamiento ético, en el sentido de la formulación de códigos y principios de
comportamiento moral, ha sido siempre una característica necesaria de las culturas y
sociedades humanas; pero la filosofía moral o reflexión sobre la moral, es decir, la ética,
en su sentido preciso puede decirse que empezó con los sofistas del mundo griego en el
siglo V a.C.
Es importante señalar, que los sofistas fueron los primeros pensadores que plantearon
cuestiones críticas sobre la misma idea de conducta moral, sobre lo que la moralidad podía
ser, y por qué debería existir. Sus enseñanzas de retórica y de técnicas de persuasión
invitaban a la acusación de que tales técnicas podían ser usadas para hacer lo incorrecto más
atractivo que lo correcto, permitiendo con ello que la gente se mofara impunemente de las
normas morales.
Los sofistas más conservadores como Protágoras defendieron la concepción de los códigos
morales como creaciones humanas útiles, conjuntos de costumbres y convenciones que
hacen posible la vida social, son, por tanto, relativos y subjetivos. Por su relativismo y
subjetivismo, Protágoras llegó a concluir que “El hombre es la medida de todas las cosas, de
las que son en tanto que son, y de las que no son en tanto que no son”; el juicio humano es
subjetivo y la percepción de cada uno sólo es válida para uno mismo.
Gorgias, otro sofista, llegó incluso al extremo de afirmar que nada existe, pues si algo existiera
los seres humanos no podrían conocerlo; y que si llegaban a conocerlo no podrían comunicar
ese conocimiento. Otros sofistas, como Trasímaco, creían que la fuerza hace el derecho.
Este desafío a los códigos morales tradicionales planteó así la cuestión fundamental:
¿por qué ser moral? En otras palabras, si la reflexión moral es relativa y cambiante, qué
importancia tiene entonces la moral para el hombre. Y podemos agregar otra pregunta
¿Será posible la existencia de una moral única?
El pensamiento de Sócrates y sus discípulos
Sócrates
Era un filósofo griego muy sabio y se opuso consistentemente a los sofistas. Sócrates quería
una ciudad resultado de leyes absolutas y eternas, y no relativas y subjetivas. Su posición
filosófica, representada en los diálogos de su discípulo Platón, puede resumirse de la
siguiente manera: la virtud es conocimiento; la gente será virtuosa si sabe lo que es la virtud,
y el vicio, o el mal, es fruto de la ignorancia. Así, según Sócrates, la educación consistía en
aquello que constituye la virtud y que puede conseguir que la gente sea y actúe conforme a
la moral.
Es importante señalar algunos elementos sobresalientes para entender el pensamiento
socrático.
Marco histórico: con Sócrates surge la ciencia ética que intenta demostrar la
existencia de valores absolutos (bien y justicia) e inmutables para establecer una
ley.
Bien, felicidad y leyes: de acuerdo a Sócrates, estos son valores que el hombre
puede alcanzar mediante el uso de la razón, si se alcanzan el hombre es sabio
y virtuoso.
Intelectualismo moral: Sócrates, identifica saber con virtud y vicio con ignorancia.
Para él, para conseguir una sociedad buena, justa y virtuosa es necesaria la
educación.
Platón
De acuerdo a Platón, el bien es un elemento fundamental de la realidad. Para este filósofo,
quien fue uno de los discípulos más brillantes de Sócrates, el mal no existe en sí mismo,
sino como reflejo imperfecto de lo real, que es el bien. En sus Diálogos (primera mitad del
siglo IV a.C.) mantiene que la virtud humana descansa en la aptitud de una persona para
llevar a cabo su propia función en el mundo, que vendrá determinada por la parte del alma
que domine en cada uno de los individuos. Según este pensador, el alma humana está
compuesta por tres partes:
1. La concupiscente, la cual nos induce a que el placer es la ganancia ‘‘riquezas’’;
2. La irascible, nos direcciona a la dominación, a la victoria y al deseo de gloria.
3.La racional es la que siempre tiene la tendencia a conocer la verdad, sin importar la
reputación y las riquezas que esto proporcione y por esta exclusividad que tiene la
razón es digna de llamarla con toda justicia amante de la ciencia y del saber.
Cada una de estas partes del alma, la concupiscible, la irascible y la racional se proyecta
con una virtud específica en la persona y juega un papel puntual. La virtud del intelecto es
la sabiduría, o el conocimiento de los fines y propósitos de la vida; la de la voluntad es el
valor, la capacidad de actuar, y la de las emociones es la templanza, o el autocontrol.
La virtud última, la justicia, es la relación armoniosa entre todas las demás, cuando cada
parte del alma cumple su tarea apropiada y guarda el lugar que le corresponde. Platón
mantenía que el intelecto ha de ser el soberano, la voluntad figuraría en segundo lugar y
las emociones en el tercer estrato, sujetas al intelecto y a la voluntad. La persona justa,
cuya vida está guiada por este orden, es por lo tanto una persona buena. En este orden de
ideas, la justicia se equipará con la bondad y la injusticia con la maldad. Es un buen ideal,
el procurar ser justos.
Platón fue también un filósofo que tenía una visión de la ética como un tipo de política, ya
que recibió cierta influencia aristocrática por parte de su familia, lo cual lo indujo a
desarrollar un sistema igualitario para los habitantes de la polis, y así suprimir la diferencia
de clases, pues este profundo pensador se preguntaba si todos son hombres,
¿por qué viven unos bienes y otros mal? A partir de esta visión de Platón sobre la equidad
de clases en la polis, define cómo es el origen de las sociedades.
La ciudad toma su origen de la impotencia de cada uno de nosotros para bastarse a sí
mismo y de la necesidad que siente del esfuerzo colectivo. Por consiguiente, cada cual va
uniéndose a aquel que satisface a sus necesidades, y así ocurre en casos múltiples, hasta
el punto de que, al tener todos necesidad de muchas cosas, se agruparon con sus viviendas
en un solo lugar, con el propósito de procurarse un auxilio común, con lo que surge entonces
lo que denominamos la ciudad. Con la anterior definición de lo que es la sociedad, Platón
ve que los hombres poseen necesidades que los llevan a constituir comunidades en las
cuales se construyen modos de vida, formas de comunicación, métodos económicos y
algunas formas militares para la expansión de terreno o la conquista de otras comunidades
para ampliar y satisfacer las necesidades de poder de los gobernantes que dirigen estas
comunidades. Por ello, las necesidades de los gobernantes hacia el alcance del poder,
produce en ellos una falta de coherencia y de sabiduría en sus determinaciones como
líderes. De esta manera surge en las sociedades cuatro estilos de mal gobierno que
producen hombres que no serán éticos, ni sabios, tales gobiernos son:
Timocracia: los hombres de ese régimen serán amantes de las riquezas. Ni más ni
menos que los de las oligarquías. Y honrarán de manera voraz y desmedidamente el
oro y la plata, hasta el punto de sostener almacenes y tesoros privados en los que
oculten las riquezas conseguidas. Rodearán de murallas sus viviendas, que serán para
ellos unos sencillos nidos particulares, en los que prodigarán a manos llenas el dinero,
tanto para mujeres como para todo aquello que les venga en gana y todo esto motivado
por sus propios vicios.
Oligarquía: es un régimen en el que decide la cantidad de fortuna que se posee, por
tanto, en el que mandan los ricos, sin que los pobres tengan participación en él. Esto
significa, que cuanto más se honra en una ciudad a la riqueza y a los hombres ricos,
menos se estima a la virtud y a los hombres buenos. Más se practica siempre lo que
se honra y se descuida lo que no se estima.
Democracia: lo cual hará posible organizar la ciudad a gusto de cada uno, al modo
como hacíamos nosotros. Vaya, pues, quien quiera a un régimen democrático, donde
podrá elegir, como en un bazar, el sistema que más le agrade. Una vez que lo haya
elegido, se asentará en él y se adaptará a sus leyes. Pero en tales condiciones la
anarquía se adentrará en las familias y terminará incluso por infundirse en las bestias.
Tiranía: así, pues, verdaderamente, y aunque así no lo parezca, el hombre tiránico
no es otra cosa que un esclavo, sometido a las mayores lisonjas y bajezas, adulador
de los hombres más viciosos, insaciable en sus deseos, carente de casi todas las
cosas y ciertamente pobre si nos decidimos a mirar la totalidad de su alma.
Ante la justificación de Platón sobre los malos gobiernos en la sociedad, queda cierta duda
de que exista una salida para la equidad entre los hombres. De tal manera que para que la
ética se genere en una ciudad-estado, debe estar basada en la justicia y en la recta razón
de un hombre que sea sabio y justo, este hombre debe tener las cualidades necesarias para
poder cimentar un gobierno, estas cualidades no le son proporcionadas por sus impulsos
corpóreos, o por las pasiones que lo dominan, solamente la razón es quien da los
parámetros para levantar un hombre lleno de virtudes y de sabiduría. Desde la opción de
un hombre sabio y justo se abre la oportunidad para una forma de Estado equitativo entre
los hombres y la posibilidad del desarrollo ético.
Platón, como ya se ha dicho, concibe que en el alma del hombre hay tres partes, y que
éstas son muy análogas al Estado. A partir de esta explicación de las tres partes del alma,
se estipula que tanto la concupiscencia y la irascibilidad no son las indicadas para el
gobierno de un Estado, pues estas van muy ligadas a las formas de gobierno oligarca,
tirano, demócrata y timocrático. Por ello la solución de Platón para alcanzar las virtudes
éticas en la ciudad-estado es el dirigir y gobernar un estado con el fundamento del alma
racional del hombre, porque aquí se plantea el Estado Ideal, en el cual la ética, la justicia y
el saber, son la génesis de las relaciones humanas. El Estado ideal estaría conformado por
hombres justos, es decir, por hombres que hagan honor a la bondad y a las buenas
costumbres y que procuren el bien común.
El Estado ideal según Platón estaría conformado de la siguiente manera:
Los reyes filósofos, son los que gobiernan, pues su racionalidad y coherencia les da
la facultad para dirigir justamente un estado, ya que ellos tienen la virtud de la
sabiduría.
Los guardianes, son los que protegerán el estado, ellos tienen la virtud del valor y la
fortaleza para mantener las leyes de los gobernantes.
Los artesanos son los que se encargarán de mantener económicamente al Estado y
tendrán la virtud de la templanza.
En conclusión, en el Estado ideal de Platón se encuentran las virtudes y las leyes
propicias para la convivencia entre los hombres, sin alguna posibilidad de desigualdad,
también la ética se tomará como el sumo bien el cual será adoptado por cada hombre,
hasta alcanzar la simetría de belleza y verdad.
Aristóteles
Fue discípulo de Platón y es el primero que escribe de manera sistemática, compendios o
tratados sobre la Ética. Se puede considerar como el gran fundador teórico de la materia, y es
que este filósofo, estaba plenamente convencido de que "somos lo que hacemos". De ahí la
importancia de una reflexión racional de la conducta. Abandonando el misterioso "mundo de
las Ideas" de Platón, Aristóteles, apostó por el deber de buscar la felicidad aquí, en el más acá,
único suelo permitido. Él decía que, si vivimos una sola vez y no somos felices, hemos
fracasado. Consideraba que la primera búsqueda del hombre debe ser el de la felicidad
(eudemonismo).
La teoría aristotélica sobre la ética se basa en el hecho de alcanzar la felicidad, pero antes de
alcanzar la felicidad hay que reflexionar y determinar cómo se va a alcanzar o que procesos
hay que seguir para ir constituyendo un modelo para lograr los fines y objetivos propuestos.
Estos procesos se dan en la medida que el hombre tiene ciertas facultades para realizar algo,
según el arte o destreza que desarrolle, por ejemplo: un carpintero, hace sillas, para hacer las
sillas tiene que conseguir madera, tallarla, cortarla, lijarla, decorarla, hasta que obtiene la silla.
El ejemplo anterior demuestra cómo se aplica la teoría de Aristóteles para alcanzar algún fin,
pero, para alcanzar la felicidad no sólo es desarrollar las actitudes artísticas de los hombres,
sino que la teoría aristotélica va más enfocada hacia un desarrollo de las virtudes, en donde
sólo se alcanzan por medio de la praxis en el campo de las interrelaciones con otros hombres,
es decir en el marco de las interacciones sociales.
Las complejas interacciones sociales, hace que el hombre tenga y maneje una normatividad
que lo conduce a mantener un equilibrio entre el vicio y el exceso, es decir, “todo con equilibrio,
nada en exceso”. La felicidad que es el bien es lo que cada hombre debe alcanzar en la vida,
pero, para lograr la felicidad, hay que descubrir y determinar en donde se encuentra la
verdadera felicidad, porque algunos hombres limitan la felicidad a los placeres, a los honores o
la contemplación, lo cual es totalmente equivoco, pues la verdadera felicidad es la construcción
de un camino hacia el bien supremo, pero para ser totalmente felices hay que ser hombres
prudentes, justos y sabios, en todas las acciones cotidianas, es decir que cada momento en la
vida da la oportunidad para analizar cuál puede ser el punto medio entre el exceso y el defecto,
al encontrarlo se es prudente en la acción que ocurre, y esta
determinación de la acción prudente hace que se surjan y se erijan hombres sabios y por
consiguiente felices, por lo tanto la felicidad no es un producto individual sino colectivo según
el marco de normatividad que se haya estructurado en una comunidad.
El hombre que se propone continuamente alcanzar la felicidad y se esfuerza con diligencia
para dicho propósito, busca de esta manera alcanzar todos los fines hasta lograr conquistar el
bien supremo. Aunque el fin único y absolutamente perfecto sería el que nosotros mismos
determinamos y buscamos. En el pensamiento y lógica aristotélica, el bien perfecto es el que
debe siempre poseerse por sí mismo y no por una razón ajena a él. Este bien parece ser, en
primer lugar, la felicidad. La buscamos, en efecto, siempre por sí misma y no por una razón
ajena a ella misma, ya que la felicidad tiene un valor intrínseco.
A manera de conclusión se dirá que según el pensamiento aristotélico, el hombre ético, ha de
ser un hombre prudente, sabio y justo, que mide las consecuencias en las actividades diarias
de la vida y que mantiene un género de vida en la razón, la cual es la guía perfecta para
conseguir los bienes, este género de vida consiste en la actividad del alma conforme a la virtud,
si ello es así suponemos que lo peculiar del hombre es una forma de vida, acompañada de
acciones razonables, ya que en el hombre perfecto todo se hace según el bien, lo bello y lo
honesto, realizándose cada uno de estos actos perfectamente, según su virtud peculiar.
Escuelas Socráticas Menores
A continuación, se estudiarán algunas escuelas filosóficas, que derivaron del pensamiento socrático,
aunque llegaron a puntos de vista diferentes. Estas escuelas también tuvieron un impacto significativo en
el desarrollo del pensamiento filosófico en general y en el de la ética en
particular. Entre las escuelas que se estudiarán en este apartado están las siguientes:
Los cínicos
El fundador de la escuela es el filósofo conocido como Antístenes de Atenas (445-365 a.C). La
orientación moral de esta escuela de los cínicos estuvo enmarcada en el servicio de una vida
ascética y de desprecio a los bienes materiales. El sabio cínico afirmaba, busca sólo la virtud y
no desees ni los bienes ni los placeres, libre de todo y de todos, desprecia las normas usuales
de conducta social e importuna a los demás provocándolos con la absoluta franqueza.
El pensamiento y doctrina de los cínicos, podrían explicarla y entenderla a partir de los
principios siguientes:
Autarquía: afirman que la auténtica virtud es vivir conforme a la naturaleza, donde los bienes
exteriores no contribuyen a la felicidad, ya que ésta solo proviene de los bienes del alma.
Los cínicos tenían un desprecio por el placer, que lo consideraban el mal si era aceptado
como una guía de conducta. La autarquía consiste, pues, en lo opuesto al nomos en cuanto
al hecho de que todas las costumbres reglamentadas y promovidas por la sociedad, las
creencias religiosas transmitidas por tradición y las leyes son conceptos y comportamientos
opuestos a la auténtica naturaleza.
Repudio a la civilización y al Estado: el cínico prefiere llevar una vida natural y sencilla
antes que participar en una sociedad vanidosa y pomposa, que se le aparece como
inauténtica y en una cultura alienante y, quizás, carente de los medios intelectuales de
oponerse a ésta, adopta un estilo de vida provocador y chocante. De esta manera, prefiere
el modelo de la vida salvaje antes que el de una vida sometida a las reglas de un rebaño
ordenado pero embrutecedor (Brugger & Schóndort, Diccionario de Filosofía, 2014).
Regreso a la naturaleza: solo son obedientes a la naturaleza y por lo tanto, desprecian
todo lo que tiene su origen en las convenciones humanas, esta es la auténtica virtud.
Juzgaban todo orgullo como un vicio, incluyendo el orgullo en la apariencia, o limpieza.
Los cirenaicos
Esta escuela filosófica fue fundada por Aristipo de Cirene (435-355 a.C.), sus pensamientos y
doctrinas fueron sistematizados por su nieto Aristipo el Joven también conocido como
Metrodidacto. Esta escuela desarrolla un pensamiento por medio del cual, la felicidad o el bien
mayor no en la virtud, sino en el placer, en este sentido se puede afirmar que eran hedonistas
que es la “concepción ética que considera que la consecución del placer determina el valor moral
de la acción. De esta manera el hedonismo identifica el bien con el placer, que pasa a ser
considerado como el fin último que persigue la acción humana” (Brugger & Schóndort, Diccionario
de Filosofía, 2014).
Sostenían que, por naturaleza, todo hombre tiene derecho al placer, mensurable solo en
grado y duración.
Algunas ramificaciones al interior de la escuela misma llegaron a identificarse con el placer
corporal o sensible, opuesto a la noción de dolor, esto provocaba que solo se admitiera como vía
de conocimiento o captación la realizada por los sentidos, rechazando la posibilidad de una vía
intelectiva. Rechazaban los preceptos que la religión impone a las personas, ya que ésta prohibía
y condenaba todo aquello que pudiese provocar placer, y vaticinaban como recompensa a su
práctica, la condenación y el castigo eterno. Ante esto razonaban y sostenían que es la naturaleza
misma del hombre la que lo lleva a buscar el placer.
Los megáricos
–
Escuela filosófica fundada por Euclides de Megara (450 – 380 a.C.), también es conocida con el
nombre de escuela erística “disputadores” por tener la tendencia a recurrir a los sofismas y
finalmente llegaron a conocérseles como los “dialécticos”. A diferencia de las dos primeras
escuelas que tienden a proseguir en la línea de la ética de Sócrates, esta escuela se dirige al
rescate del elemento dialéctico de la filosofía socrática (Fischl, 1984, págs. 70-71). Las doctrinas
de esta escuela tienen por lo general un doble fundamento, por un lado, el pensamiento socrático
y por el otro las ideas de la escuela eleata. En la medida en que estuvieron influidos por los
eleatas, opusieron tajantemente el mundo sensible, propio
de la mera apariencia, al mundo inteligible que consideran el propiamente real. Por otra parte,
bajo la influencia socrática, buscan la verdad entendida como el bien, que está más allá de lo
inmediatamente presente. Fruto de esta unión es la identificación del bien con lo uno e inmóvil
de los eleatas, que se expresa con varios nombres: Dios, o la Sabiduría o el Entendimiento
(Brugger & Schóndort, Diccionario de Filosofía, 2014).
Escuelas helenísticas
Circunscribir en el tiempo este período siempre ha resultado un poco difícil, difuso y complejo, dado que
en lo que respecta a los hitos de inicio o finalización del período los historiadores aún no se ponen
de acuerdo. No obstante, se enmarcará en el tiempo circunscrito entre la muerte de Alejandro
Magno en el 322 ó 323 a.C., (año también de la muerte de Aristóteles) para el inicio y su
terminación se ubicará a finales del s. III d.C., para ser exactos en el año 270 d.C. cuando
sobrevino la muerte de Plotino. Se considera helenismo propiamente al fenómeno y proceso de
difusión de la cultura griega en el ámbito del mundo oriental, difusión que supone una
universalización de esta cultura, dentro de un proceso histórico de descomposición del imperio
macedónico, que pasa por las fases de desmembración, conquista de Grecia por Roma y el
surgimiento del imperio romano. Esta época de profundas transformaciones sociales está
marcada por varios elementos significativos:
 Aparición de las llamadas escuelas helenísticas
 Florecimiento de la ciencia griega.
 Decadencia de la ciencia helenística (Diccionario de Filosofía Herder, 1998).
Las Escuelas de este período que más se relacionaron con el desarrollo de la ética son: los
cínicos (quienes ya se abordaron entre las escuelas socráticas menores), el epicureísmo y
el estoicismo.
Epicureísmo
–
Este es un movimiento filosófico conformado por el conjunto de doctrinas desarrolladas y
establecidas por Epicuro de Samos (341 ó 342 – 270 a.C.) y por sus discípulos: Colotes,
Timócrates, Hermarco Idomeneo, Hedeira, Leonteso y principalmente Metrodoro. Sostiene esta
escuela, el mismo pensamiento y doctrina que los cirenaicos en torno al placer, al que consideran
el valor supremo, al cual se subordinan todos los demás. Para ello, seguían la regla de conducta
práctica de “procurar el máximo de placer con el mínimo de dolor” (Gutiérrez Sáenz, 1996, pág.
141). Pero a diferencia de la concepción hedonista de Aristipo que para él la felicidad era la suma
de todos los placeres, Epicuro trata de mejorarlo, apoyándose en la noción de naturaleza. El
placer es visto como algo propio de nuestra naturaleza humana, sin embargo, hace una distinción
entre los diferentes placeres, invitando aspirar y alcanzar a aquellos que fueran elementales para
la vida y cuya práctica no fuera motivo de escándalo. Según (Escobar Valenzuela, 2003), Epicuro
desarrolla una clasificación de los placeres y los establece de la siguiente manera:
Placeres naturales y necesarios: son aquellos que dan bienestar y paz al alma y evitan
daños al cuerpo, como el comer y el beber moderadamente.
 Placeres naturales, pero no necesarios. Los que nos permiten escoger, variar y preferir
ciertos placeres a otros, como comer peras en lugar de manzanas, pan en vez de pescado.
 Ni naturales ni necesarios. Éstos son insaciables, como la ambición y la sensualidad
que son fuentes del mal. El hombre sabio y prudente debe alejarse de ellos.
Hay que sumar a la anterior clasificación, la tesis de Metrodoro (íntimo amigo y discípulo
predilecto de Epicuro), sobre el placer catastemático, estos son los placeres naturales y
necesarios propios de la entereza de ánimo, que se basan en la privación del dolor físico y
moral. En oposición al estoicismo sostiene que la virtud no es sino un medio subordinado al
placer.
Estoicismo
Zenón de Citio (333 – 263 a.C.), fue el fundador de esta escuela. Los estoicos, consideraban a la
ética como la tercera parte de la filosofía (la lógica y la física eran las dos primeras). La
concepción de la ética se construye en torno a la doctrina intelectualista del determinismo
cósmico, ya que todo el universo se encuentra, según ellos, regido por el logos, palabra
que viene del griego legein, se traduce habitualmente como razón, aunque también significa
discurso, verbo y palabra. En cierta forma, pues, significa razón discursiva que muestra su
sentido a través de la palabra (Brugger & Schóndort, Diccionario de Filosofía, 2014).
Esta escuela sostiene, que el uso adecuado de la razón ha de permitir a los hombres equilibrar
y armonizar la naturaleza humana con la naturaleza cósmica, pues es ésta la que ha de
permitir la adquisición de las virtudes y con ello poder acceder a la felicidad. En este
sentido, el sabio, es quien somete a la razón los impulsos de las pasiones (consideradas
nocivas para el ser humano). Por tales pensamientos y aseveraciones, muchos
pensadores, consideran las proposiciones de esta escuela como un simple idealismo
ético. Los grados más elevados de la vida estoica están sellados por la impasibilidad,
que es un equilibrio y serenidad completos enfrente de los afectos, las pasiones y las
contradicciones de la vida. El estoico tiene que renunciar a los placeres y soportar los
dolores y penalidades propias (Gutiérrez Sáenz, 1996).
A manera de conclusión
Se ha echado un vistazo de manera breve, al recorrido histórico que ha tenido que transitar la
ética en sus orígenes para germinar, desarrollarse y lograr convertirse en el pensamiento
estructurado y sistematizado de hoy día. Se ha constatado la estrecha relación de la ética con el
mismo aparecimiento de la filosofía y como ésta es parte constitutiva de la misma. En los
posteriores años del esplendor y difusión de la cultura griega, su influencia permanente y
significativa posibilitaron el surgimiento de variadas corrientes filosóficas que permitieron concebir
nuevos sistemas éticos, tales como: la ética formal de Kant, el utilitarismo, el determinismo, el
vitalismo, el emotivismo moral, el decisionismo, el consecuencialismo, el intuicionismo, el
naturalismo, la ética marxista, la ética del superhombre, la ética axiológica, la ética comunicativa,
la ética de la liberación, entre otros. Por todo el aporte cultural de los griegos, es que son
considerados como la cuna de la cultura occidental y son referentes en cualquier área académica
de la actualidad.
Referencias Bibliográficas
Brugger, W., & Schóndort, H. (2014). Diccionario de Filosofía. Herder
Editorial.} Gutiérrez Sáenz, R. (1996). Introducción a la ética. México:
Editorial Esfinge, S.A.
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