Subido por ricardo diaz

analisis

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Japón ha sufrido la implacable fuerza de la naturaleza por varias ocasiones pero el 11
de maro de 2011 fue sacudido por el terremoto más fuerte de su historia, siendo
considerado el quinto más fuerte en el mundo.
A pesar de que Japón siempre ha vivido bajo la amenaza constante de los terremotos,
es donde se encuentran mejor preparados, pero esta prevención viene arraigada de
generación en generación por eso las consecuencias del mismo han sido menores de lo
previsible. Debido a que cuentan con un sistema de alertas de tsunamis, el cual les
brinda la oportunidad de adoptar medidas de prevención y evacuación adecuada.
El movimiento telúrico sacudió decenas de ciudades y villas a lo largo de la costa del
Japón. Una vez pasado el terremoto, el Gobierno japonés activó todos los dispositivos
necesarios previstos para socorrer a la población afectada y controlar los daños.
Debido al terremoto más de 1,5 millones de hogares perdieron el acceso a suministros
de agua potable. Las líneas telefónicas terrestres sufrieron interrupciones durante
varias horas. El índice Nikkei de Japón presentó una caída cercana al 5% en la siguiente
apertura de los mercados. Los precios del petróleo también se fueron abajo como
consecuencia del terremoto japonés. La red de transporte japonesa sufrió
innumerables daños, actualmente muchas carreteras se mantiene cortadas.
Cabe recalcar que un punto clave para la prevención de desastres es la educación y la
serenidad con la que se debe actuar ante un desastre natural. Esta reacción por parte
de los japoneses es debido a que confían en la estructura antisísmica de las
edificaciones. Como lo menciona (Villoro, 2011) “Los terremotos son inspectores de la
honestidad arquitectónica.”
Mediante programas eficientes de instrucción, los japoneses conocen los planes de
emergencia antes de la ocurrencia de los eventos. El manejo de desastres de Japón se
ejecuta a través de un sistema que cuenta con una base cultural inspirada en la
prevención. De esta manera son los propios ciudadanos quienes se activan en
beneficio de superar sus emergencias, en vez de ser solamente agentes pasivos.
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