Subido por joseluisandrada979

El Cielo - Randy Alcorn

Anuncio
LIBRO PARA USO DE EDIFICACIÓN PERSONAL - PROHIBIDA LA VENTA
Tyndale House Publishers, Inc.
Carol Stream, Illinois
EL CIELO
RANDY ALCORN
Visite la emocionante página en la red informática de Tyndale: www.tyndale.com
TYNDALE es una marca registrada de Tyndale House Publishers, Inc.
La pluma del logotipo de Tyndale es una marca registrada de Tyndale House
Publishers, Inc.
El Cielo
© 2006 por Eternal Perspective Ministries. Todos los derechos reservados.
Título en inglés: Heaven. ©2004 por Eternal Perspective Ministries. Publicado por
Tyndale House Publishers, Inc.
Todos los derechos reservados.
Diseño: Alyssa Force
Traducción: Raquel Monsalve
Fotografía de la portada © por Russell Illig/Getty Images. Todos los derechos
reservados.
A menos que se indique expresamente, todos los versículos bíblicos han sido tomados
de La Nueva Versión Internacional de la Biblia, © 1999 por la Sociedad Bíblica
Internacional. Todos los derechos reservados.
Library of Congress Cataloging-in-Publication Data Alcorn, Randy C.
[Heaven. Spanish]
El Cielo / Randy Alcorn.
p. cm. Includes bibliographical references and indexes.
ISBN-13: 978-1-4143-0895-1 (sc)
ISBN-10: 1-4143-0895-7 (sc)
1. Heaven—Christianity. I. Title
BT846.3. A4318 2004236′.24—dc222005026393
Impreso en los Estados Unidos de América
Printed in the United States of America
ÍNDICE
Agradecimientos
Prefacio: Acerca de este libro
Introducción: El tema del Cielo
PARTE I
UNA TEOLOGÍA DEL CIELO
SECCIÓN UNO
ENTENDAMOS NUESTRO DESTINO
1 ¿Anhela usted el Cielo?
2 ¿Está el Cielo más allá de nuestra imaginación?
3 ¿Es el Cielo nuestro destino automático . . . o es el infierno?
4 ¿Puede usted saber que va al Cielo?
SECCIÓN DOS
ENTENDAMOS EL CIELO INTERMEDIO
5 ¿Cuál es la naturaleza del Cielo Intermedio?
6 ¿Es un lugar físico el Cielo Intermedio?
7 ¿Cómo es la vida en el Cielo Intermedio?
SECCIÓN TRES
ENTENDAMOS EL AMPLIO ALCANCE DE LA REDENCIÓN
8 Este mundo no es nuestro hogar . . . ¿o lo es?
9 ¿Por qué es la redención de la Tierra esencial al plan de Dios?
10 ¿Qué significará que se quite la maldición?
SECCIÓN CUATRO
ANTICIPEMOS LA RESURRECCIÓN
11 ¿Por qué es tan importante la resurrección?
12 ¿Por qué toda la creación espera nuestra resurrección?
SECCIÓN CINCO
VEAMOS LA TIERRA RESTAURADA
13 ¿Dónde y cuándo vendrá nuestra liberación?
14 ¿Será la Tierra presente destruida . . . o renovada?
15 ¿Será la Nueva Tierra familiar . . . como lo es nuestro hogar?
SECCIÓN SEIS
CELEBREMOS NUESTRA RELACIÓN CON DIOS
16 ¿Qué significará ver a Dios?
17 ¿Qué significará que Dios more entre nosotros?
18 ¿Cómo adoraremos a Dios?
SECCIÓN SIETE
EL GOBIERNO EN LA NUEVA TIERRA
19 ¿Qué es lo que abarca el reino eterno de Dios?
20 ¿Gobernaremos en realidad con Cristo?
21 ¿Cómo gobernaremos el reino de Dios?
PARTE II
PREGUNTAS Y RESPUESTAS ACERCA DEL CIELO
SECCIÓN OCHO
¿CÓMO SERÁ LA TIERRA RESTAURADA?
22 ¿Será la Nueva Tierra un paraíso edénico?
23 ¿Cómo será la gran ciudad?
24 ¿Habrá tiempo y espacio?
SECCIÓN NUEVE
¿CÓMO SERÁN NUESTRAS VIDAS?
25 ¿Seremos nosotros mismos?
26 ¿Cómo serán nuestros cuerpos?
27 ¿Comeremos y beberemos en la Nueva Tierra?
28 ¿Seremos capaces de pecar?
29 ¿Qué sabremos y aprenderemos?
30 ¿Cómo serán nuestras vidas diarias?
SECCIÓN DIEZ
¿CÓMO SERÁN NUESTRAS RELACIONES?
31 ¿Desearemos relaciones con alguien más excepto Dios?
32 ¿Habrá matrimonios, familias y amistades?
33 ¿Con quiénes nos encontraremos y qué experimentaremos
juntos?
34 ¿Cómo nos relacionaremos los unos con los otros?
35 ¿Cómo será la sociedad de la Nueva Tierra?
SECCIÓN ONCE
¿QUÉ SUCEDERÁ CON LOS ANIMALES?
36 ¿Habrá animales en la Nueva Tierra?
37 ¿Vivirán de nuevo los animales, incluyendo nuestras mascotas?
SECCIÓN DOCE
¿QUÉ HAREMOS EN EL CIELO?
38 ¿Será el Cielo aburrido alguna vez?
39 ¿Habrá arte, entretenimientos y deportes?
40 ¿Se cumplirán nuestros sueños?
41 ¿Diseñaremos artesanías, tecnología y nuevas formas de viajar?
PARTE III
VIVIENDO A LA LUZ DEL CIELO
42 Volvamos a orientarnos con el Cielo como nuestro hogar
43 Anticipemos la Gran Aventura
Notas
Bibliografía
Acerca del autor
PREFACIO
ACERCA DE ESTE LIBRO
Las librerías están llenas de libros que relatan experiencias de personas que
casi murieron, o que hablan de experiencias después de la muerte. Unos pocos
de esos libros tal vez tengan partes auténticas, pero muchos no son bíblicos y
pueden hacer caer en un error.
Nosotros, los creyentes que creemos en la Palabra de Dios, tenemos parte de
culpa por esto. ¿Por qué? Porque hemos fallado en explorar y explicar las
magníficas enseñanzas de la Biblia en cuanto al Cielo. No es de extrañarse que
un diluvio de pensamientos que no están en la Biblia haya aprovechado la
oportunidad para llenar ese vacío. Debido a que el corazón humano clama por
respuestas en cuanto al más allá, nuestro silencio sobre el Cielo es
ensordecedor.
La verdad es que en nuestros seminarios, iglesias y familias le hemos prestado
muy poca atención al lugar en el que viviremos para siempre con Cristo y los
suyos: la Nueva Tierra en el nuevo universo. Este Cielo eterno es el tema central
de este libro. Es un tema que encuentro fascinante, emocionante, y que cambia
la vida.
PRUEBE ESTE LIBRO CON LA BIBLIA
Es de vital importancia que este libro concuerde con las Escrituras. Yo creo que
la mayor parte de mis conclusiones, aun las que en forma significativa se
apartan del pensamiento evangélico actual, van a mantenerse firmes al
escrutinio bíblico. Sin embargo, inevitablemente, algunas tal vez no. En el
contexto de las declaraciones proféticas, el apóstol Pablo dice: “Sométanlo todo
a prueba, aférrense a lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). Le corresponde a usted
probar con la Palabra de Dios todo lo que digo, aferrarse a lo bueno y rechazar
lo malo.
Muchas cosas en este libro van a ser nuevas aun para los lectores que han
estudiado la Biblia por mucho tiempo. Las ideas nuevas resultan sospechosas y
con razón, porque a menudo son ideas herejes. Sin embargo, cuando las
verdades bíblicas han sido dejadas de lado o descuidadas, los intentos de
presentarlas pueden sonar inverosímiles. Puede parecer como que se está
agregando a, o interpretando mal la Biblia, cuando en realidad se está
presentando lo que la Biblia ha dicho siempre. En estas páginas voy a presentar
algunas verdades bíblicas que creo que han sido dejadas de lado o
espiritualizadas y por lo tanto han sido despojadas de sus riquezas y
significado.
ESTRUCTURA Y CONTENIDO
En la parte I de este libro: “Una teología del Cielo”, voy a explicar la diferencia
entre el presente, o Cielo intermedio (donde los creyentes van cuando mueren),
y el final, el Cielo eterno (donde Dios va a morar con su pueblo en la Nueva
Tierra). No le tenga miedo a la palabra teología, simplemente quiere decir un
estudio de la relación de Dios con el mundo, y no subestime su habilidad para
entender lo que Dios le ha revelado en Su Palabra. Vamos a hablar sobre si el
cielo actual es un lugar físico; si la gente allí se acuerda de la vida en la Tierra; si
oran por los seres amados en la Tierra y pueden realmente ver lo que sucede
aquí; y vamos a responder a la pregunta: Si la gente en el Cielo está consciente
de los eventos en la tierra, incluyendo el sufrimiento, ¿cómo puede ser el Cielo?
El tema principal de la parte I es una discusión del tema central del libro: La
Nueva Tierra. Voy a presentar verdades bíblicas fundamentales en cuanto al
plan mayor de Dios de redención, especialmente en la doctrina de la
resurrección de los muertos y lo que significa para la Nueva Tierra. Voy a
responder a preguntas tales como: ¿Qué significará ver a Dios? ¿Cómo serán
nuestras relaciones con la gente? ¿Qué significará gobernar la Tierra con
Cristo?
Tal vez encuentre que el material de la primera parte del libro muestra que lo
que era no es lo que es. Sin embargo, si usted no entiende los principios
fundamentales, va a llegar a la segunda mitad con un conjunto diferente de
suposiciones, y lo que digo tal vez no tenga sentido. La exactitud de mis
conclusiones en la sección de preguntas y respuestas depende de las bases
bíblicas que presento en la parte 1.
La parte II, “Preguntas y respuestas acerca del Cielo”, trata sobre preguntas
específicas en cuanto a la vida en la Nueva Tierra que surgen de las enseñanzas
básicas en la parte 1. Preguntas tales como: ¿Será como el Edén la Nueva
Tierra?
¿Habrá animales en la Nueva Tierra? ¿Qué clase de ciudad es la Nueva
Jerusalén? ¿Cómo serán nuestros cuerpos? ¿Comeremos y beberemos?
¿Trabajaremos?
¿Usaremos algún tipo de maquinaria? ¿Jugaremos? ¿Estudiaremos y
aprenderemos? ¿Habrá arte creativo, música y cultura?
En la parte III, “Viviendo a la luz del Cielo”, voy a completar la discusión y
quiero dirigir su corazón y sus pensamientos hacia el Cielo.
Hay suficiente en este libro para que los lectores estén en desacuerdo, pero
espero que encuentre que la mayor parte de esto concuerda con las Escrituras y
que abre puertas emocionantes a imaginar y anticipar todo lo que les espera a
los hijos de Dios en el esplendoroso mundo que va a venir.
INTRODUCCIÓN
EL TEMA DEL CIELO
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para
que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Juan 14:1-3
El sentido de que viviremos para siempre en algún lugar le ha dado forma a
cada civilización en la historia de la humanidad. Los aborígenes australianos se
imaginan al Cielo como una isla distante más allá del horizonte occidental. Los
finlandeses primitivos pensaban que era una isla en el distante oriente.
Los mexicanos, los peruanos y los polinesios pensaban que iban al sol o a la
luna después de la muerte.1 Los indios nativos norteamericanos creían que en
el más allá sus espíritus cazarían los espíritus de los búfalos.2 La epopeya
Gilgamesh, que es una antigua legenda babilónica, se refiere a un lugar de
descanso de héroes y hace insinuaciones en cuanto a un árbol de la vida. En las
pirámides de Egipto colocaban mapas al lado de los cuerpos embalsamados
para guiarlos al mundo futuro.3 Los romanos creían que los justos harían un
picnic en los Campos Elíseos mientras sus caballos pastaban en las cercanías.
Aunque esas ilustraciones de la vida después de la muerte difieren, el
testimonio unido del corazón humano a través de la historia es la creencia en
vida después de la muerte. La evidencia antropológica sugiere que cada cultura
tiene un sentido innato de lo eterno dado por Dios.4
LA PREOCUPACIÓN DE LOS CRISTIANOS PRIMITIVOS
ACERCA DEL CIELO
Las catacumbas romanas, donde fueron enterrados los cuerpos de muchos
cristianos martirizados, contienen tumbas con epitafios como los siguientes:
• En Cristo, Alejandro no está muerto sino vive.
• Uno que vive con Dios.
• Él fue llevado a su morada eterna.5
Un historiador escribe: “Los dibujos en las paredes de las catacumbas
representan el Cielo con hermosos paisajes, niños jugando y personas
comiendo en banquetes”.6
En el año 125 de nuestra era, un griego llamado Arístides le escribió a un amigo
acerca del cristianismo explicándole por qué esta “nueva religión” tenía tanto
éxito: “Si un hombre justo entre los cristianos deja este mundo, ellos se
regocijan y le dan gracias a Dios, y acompañan su cuerpo con canciones y
agradecimiento como si fueran de un lugar a otro cercano”.7
En el tercer siglo, Cipriano, que era uno de los padres de la iglesia, dijo:
“Celebremos el día que nos asigna a cada uno a su propio hogar, que nos quita
de este lugar y nos libera de los lazos de este mundo, y nos restaura al paraíso y
al reino. Cualquiera que haya estado en tierras extranjeras anhela regresar a su
propia tierra natal. . . . Nosotros miramos al paraíso como nuestra tierra
natal”.8
Las perspectivas de estos cristianos primitivos nos suenan casi extrañas hoy en
día, pero sus creencias estaban arraigadas en las Escrituras. Por ejemplo, el
apóstol Pablo escribe: “Para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. . . .
deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor” (Filipenses 1:21, 23).
Él también escribió: “Sabemos que mientras vivamos en este cuerpo estaremos
alejados del Señor. . . . Preferiríamos ausentarnos de este cuerpo y vivir junto al
Señor” (2 Corintios 5:6, 8).
Cuando Jesús les dijo a sus discípulos: “En la casa de mi Padre muchas moradas
hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para
vosotros. ” (Juan 14:2), en forma deliberada escogió términos físicos comunes
(hogar, viviendas, lugar) para describir adónde iba y lo que estaba preparando
para nosotros. Él quiso darles a sus discípulos (y a nosotros) algo tangible que
anticipar —un lugar real donde ellos (y nosotros) iríamos para estar con Él.
Ese lugar no era un reino etéreo de espíritus sin cuerpo, porque los seres
humanos no son adecuados para tal lugar. Un lugar, por naturaleza, es físico, al
igual que, por naturaleza, los seres humanos son físicos. (También somos
espirituales.) Para lo que somos adecuados —para lo que hemos sido diseñados
específicamente— es para un lugar como el que Dios hizo para nosotros: la
Tierra.
En este libro veremos, de las Escrituras, una verdad emocionante y sin embargo
descuidada: Que Dios nunca abandonó su plan original de que los seres
humanos moraran en la Tierra. De hecho, el clímax de la historia será la
creación de nuevos cielos y una nueva Tierra, un universo resucitado habitado
por personas resucitadas que vivirán con un Jesús resucitado (Apocalipsis
21:14).
NUESTRA ENFERMEDAD TERMINAL
Como seres humanos tenemos una enfermedad final llamada mortalidad. El
porcentaje de muerte actual es 100 por ciento. A menos que Cristo regrese
pronto, todos vamos a morir. En todo el mundo, 3 personas mueren por
segundo, 180 por minuto, y casi 11.000 por hora. Si la Biblia está en lo correcto
en cuanto a lo que nos sucede después de la muerte, quiere decir que todos los
días más de 250.000 personas van al Cielo o al infierno.
David dijo: “Hazme saber, Señor, el límite de mis días y el tiempo que me queda
por vivir; hazme saber lo efímero que soy. Muy breve es la vida que me has
dado; ante ti, mis años no son nada. Un soplo nada más es el mortal” (Salmo
39:4-5).
Dios usa el sufrimiento y la muerte inminente para desligarnos de este mundo y
para que nuestras mentes estén enfocadas en lo que está más allá. He pasado
mucho tiempo hablando con personas a quienes les han diagnosticado
enfermedades mortales. Estas personas, y sus seres amados, tienen un interés
repentino e insaciable en la vida después de la muerte. La mayoría de las
personas viven sin prepararse para la muerte. Pero las que son sabias irán a
una fuente confiable a investigar qué hay al otro lado. Y si descubren que las
decisiones que tomaron durante su breve paso por este mundo tienen
importancia en cuanto al mundo venidero, van a querer cambiar esas
decisiones consecuentemente.
Jesús vino para librarnos del temor a la muerte “para anular, mediante la
muerte, al que tiene el dominio de la muerte —es decir, al diablo—, y librar a
todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante
toda la vida” (Hebreos 2:14-15).
En vista de la futura resurrección de los muertos, el apóstol Pablo pregunta:
“¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?”
(1 Corintios 15:55).
¿Qué es lo que nos libra del temor a la muerte? ¿Qué es lo que remueve el
aguijón de la muerte? Solamente una relación con la persona que murió en
nuestro lugar, la que ha ido a preparar un lugar para que nosotros vivamos con
Él.
CUANDO SE VE LA COSTA
Tal vez ha venido usted a leer este libro agobiado, desalentado, deprimido, o
aun traumatizado. Tal vez sus sueños —su matrimonio, su carrera o sus
ambiciones se han derrumbado. Tal vez se ha vuelto cínico o ha perdido la
esperanza.
Una comprensión bíblica en cuanto al Cielo pude cambiar todo eso.
En el año 1952, la joven Florence Chadwick entró al Océano Pacífico en la costa
de la isla Catalina, California, con la determinación de nadar hasta llegar a la
costa del continente. Ella ya había sido la primera mujer que cruzó nadando el
Canal de la Mancha en ambos sentidos. El tiempo estaba nublado y frío así que
apenas podía ver a los botes que la acompañaban. Y sin embargo, ella nadó
quince horas. Cuando rogó que la sacaran del agua, su madre, que estaba en
uno de los botes que iban a su lado, le dijo que estaba cerca y que lo podía
lograr. Finalmente, extenuada física y emocionalmente, dejó de nadar y fue
sacada del agua. No fue sino hasta que estuvo en el bote que descubrió que la
costa estaba a menos de un kilómetro de distancia. En una conferencia
noticiosa al día siguiente, ella dijo: “Todo lo que podía ver era la niebla. . . . Creo
que, si hubiera podido ver la costa, lo hubiera logrado”.9
Considere las palabras de ella: “Creo que, si hubiera podido ver la costa, lo
hubiera logrado”. Para los creyentes, esa costa, esa ribera, es Jesús y estar con
Él en el lugar que prometió preparar para nosotros, donde viviremos con Él
para siempre. La costa que deberíamos esperar con anticipación es la nueva
Tierra. Si podemos ver a través de la niebla e imaginarnos nuestro hogar eterno
con los ojos de la mente, nos confortará y nos dará fuerzas.
Si usted está cansado y no sabe si puede continuar avanzando, oro para que
este libro le dé visión, aliento y esperanza. No importa lo difícil que se vuelva la
vida, si usted puede ver la costa y si toma su fuerza de Cristo, lo va a lograr.
Oro para que este libro le ayude a ver la costa.
PARTE I
UNA TEOLOGÍA DEL CIELO
SECCIÓN UNO
ENTENDAMOS NUESTRO DESTINO
CAPÍTULO 1
¿ANHELA USTED EL CIELO?
Es natural que el hombre que está a punto de navegar hacia Australia o
Nueva Zelanda como colonizador esté ansioso por saber algo sobre su
futuro hogar, su clima, sus condiciones de empleo, sus habitantes, la
forma en que se hacen las cosas allí y sus costumbres. Todos estos
asuntos le interesan profundamente.
Usted está dejando la tierra donde nació y va a pasar el resto de la vida
en un hemisferio nuevo. Por cierto, que sería raro que no quisiera
información en cuanto a su nueva morada. Ahora, por supuesto que, si
esperamos vivir para siempre en esa “patria mejor, es decir, la celestial”,
deberíamos tratar de obtener todo el conocimiento que pudiéramos
sobre ella. Antes de ir a nuestro hogar celestial deberíamos tratar de
conocerlo.
J. C. Ryle
Jonathan Edwards, el gran predicador puritano, habló con frecuencia del Cielo.
Él dijo: “Sería bueno que pasáramos esta vida solo como un viaje hacia el cielo . .
. al cual deberíamos subordinar todas las otras preocupaciones de la vida. ¿Por
qué deberíamos trabajar o poner nuestro corazón en ninguna otra cosa, sino en
aquello que es nuestro final correcto y nuestra verdadera felicidad?”1
Cuando tenía poco más de veinte años, Edwards escribió algunas resoluciones
para la vida. Una decía: “He resuelto procurar alcanzar para mí mismo tanta
felicidad en el otro mundo como me sea posible”.2
Tal vez algunos piensen que es raro e inapropiado que Edwards estuviera tan
comprometido a tratar de alcanzar felicidad para sí mismo en el Cielo. Pero
Pascal tenía razón cuando dijo: “Todos los hombres buscan la felicidad. Esto es
sin excepción. Cualesquiera que sean los métodos que emplean, todos tienden a
ese fin”.3 Y si todos buscamos la felicidad, ¿por qué no hacer lo que hizo
Edwards y buscarla donde en realidad puede ser encontrada —en la persona de
Jesús y en un lugar llamado Cielo?
Sin embargo, es trágico, pero la mayoría de las personas no encuentran su gozo
en Cristo y en el Cielo. De hecho, muchas personas no encuentran ningún gozo
cuando piensan en el Cielo.
Una vez un pastor me confesó lo siguiente: “Cada vez que pienso en el Cielo, me
siento deprimido. Preferiría simplemente dejar de existir cuando me muera”.
“¿Por qué?”, le pregunté.
“No puedo resistir el pensamiento de ese aburrimiento sin fin. Flotar por las
nubes sin tener nada que hacer sino tocar un arpa. . . . Es algo tan aburrido. El
Cielo no suena mucho mejor que el infierno. Yo preferiría ser aniquilado antes
de pasar una eternidad en un lugar como ese”.
¿De dónde sacó este pastor, que creía en la Biblia y que había estudiado en un
seminario, tal perspectiva del Cielo? Por cierto, que no fue de las Escrituras, en
las cuales Pablo dijo que partir y estar con Cristo era mucho mejor que
permanecer en esta Tierra maldita por el pecado (Filipenses 1:23). Mi amigo
fue más franco acerca de esto que la mayoría, pero sin embargo yo he
encontrado que muchos creyentes comparten los mismos conceptos erróneos.
Después de haber leído mi novela Deadline [El plazo], en la cual se describe al
Cielo como un lugar real y emocionante, una mujer me escribió: “Yo he sido
creyente desde los cinco años. Estoy casada con un pastor de jóvenes. Cuando
tenía siete años, una maestra en mi escuela dominical cristiana me dijo que
cuando fuera al Cielo no reconocería a nadie o nada de la tierra. Yo tenía terror
de morirme. Nunca nadie me dijo algo diferente. . . . Me ha resultado muy difícil
avanzar en mi camino cristiano debido a ese temor del Cielo y de la vida
eterna”.
Deje que esas palabras le penetren en la mente: “Ese temor del cielo y de la vida
eterna”. Refiriéndose a su reciente perspectiva transformada, ella dijo:
“Usted no sabe el peso que se me ha quitado de encima. . . . Ahora no puedo
esperar para ir al Cielo”.
NUESTRA PERSPECTIVA NO BÍBLICA DEL CIELO
Cuando un colega le preguntó a un párroco inglés qué esperaba después de la
muerte, este le respondió: “Bueno, si llega a eso, supongo que entraré a la dicha
eterna, pero en realidad quisiera que no me recordaras temas tan
deprimentes”.4
En los últimos quince años he recibido miles de cartas y he tenido cientos de
conversaciones referentes al Cielo. He hablado acerca del Cielo en iglesias y en
conferencias. He escrito acerca del Cielo y enseñé un curso de seminario titulado “Una teología del Cielo”. Hay mucho que no sé, pero una cosa sí sé, y es lo
que la gente cree en cuanto al Cielo. Y, francamente, estoy alarmado.
Estoy de acuerdo con el escritor John Eldredge cuando dice: “Casi todos los
creyentes con los que he hablado tienen una idea de que la eternidad es un
servicio de iglesia sin fin. . . . Nos hemos conformado con la imagen de los
cánticos sin fin en el cielo, un gran himno después del otro, por siempre jamás,
amén. Y nos sentimos abatidos. ¿Por siempre jamás? ¿Eso es todo? ¿Esas son las
buenas nuevas? Y entonces suspiramos y nos sentimos culpables de que no
somos más ‘espirituales’. Nos desalentamos y nos volvemos más al presente
para encontrar lo que podamos de la vida”.5
Gary Larson captó una percepción errada del Cielo en una de sus tiras cómi-cas
titulada Far Side [El otro lado]. En ella, un hombre con alas de ángel y una
aureola está sentado en una nube sin hacer nada y nadie hay cerca de él. Tiene
la expresión de alguien que ha sido abandonado en una isla desierta con nada
que hacer. Un subtítulo muestra sus profundos pensamientos: “Ojalá hubiera
traído una revista”.
En Las aventuras de Huckleberry Finn, Mark Twain presenta una perspectiva
similar del Cielo. La solterona cristiana Señorita Watson ve con malos ojos el
espíritu divertido de Huck. De acuerdo a Huck: “Ella me habló sobre el buen
lugar. Ella dijo que todo lo que una persona tendría que hacer allí sería andar
todo el día con un arpa y cantar por siempre jamás. Así que pensé que eso no
era bueno. . . . Le pregunté si ella estimaba que Tom Sawyer iría allí y ella me
dijo que no, que no era ni remotamente posible. Yo me sentí contento en cuanto
a eso, porque quería que él y yo estuviéramos juntos”.6
La devota Señorita Watson no tenía nada que decir que atrajera a Huck. Lo que
le hubiera atraído a él era un lugar donde pudiera hacer cosas significativas y
agradables con personas que le gustaban. En realidad, esa es una descripción
más acertada de lo que será el Cielo. Si Señorita Watson le hubiera dicho a Huck
que la Biblia dice que viviremos en un cuerpo resucitado y estaremos con
personas que amamos en una Tierra resucitada con jardines, ríos y montañas
disfrutando de aventuras indescriptibles, ¡eso hubiera atraído la atención del
jovencito!
Tratar de desarrollar un apetito por una existencia sin cuerpo en un Cielo que
no es físico es como tratar de desarrollar un apetito por la grava. Sin importar
lo sinceros que podamos ser, y sin importar lo mucho que tratemos, no va a dar
resultado. Tampoco debería darlo.
Dios nos hizo para que deseáramos, y si lo admitimos, lo que deseamos es
exactamente lo que Él nos promete a aquellos que seguimos a Jesucristo: Una
vida resucitada en un cuerpo resucitado, con un Cristo resucitado en una Tierra
resucitada. Nuestros deseos corresponden exactamente a los planes de Dios. No
se trata de que queramos algo y nos hagamos ilusiones que lo que queremos
existe. Es lo opuesto; la razón por la que lo queremos es precisamente porque
Dios ha planeado que eso exista. Como veremos, no es idea nuestra que las
personas resucitadas vivan en un universo resucitado —es idea de Dios.
El teólogo británico J. C. Ryle dijo: “Le tengo lástima al hombre que nunca
piensa en el cielo”.7 También podríamos decir, “Compadezco al hombre que
nunca piensa ‘correctamente’ acerca del Cielo.” Creo que es nuestra forma de
pensar incorrecta la que causa que pensemos tan poco acerca del Cielo.
EL DESCUIDO TEOLÓGICO ACERCA DEL CIELO
John Calvin, el gran expositor, nunca escribió un comentario sobre Apocalipsis
y nunca se ocupó del estado eterno en absoluto. Aunque alienta la meditación
sobre el Cielo en sus Institutos de la Religión Cristiana, su teología del Cielo
parece sorprendentemente débil en comparación con su teología de Dios,
Cristo, la salvación, las Escrituras y la iglesia. Esto es comprensible a la luz de
los apremiantes problemas teológicos de su época, pero sorprendentemente
pocos teólogos en los siglos transcurridos desde que Calvino han intentado
llenar los vacíos. Se ha escrito mucho sobre la escatología, el estudio de los
últimos tiempos, pero relativamente poco sobre el Cielo. (Solo una pequeña
cantidad de los libros sobre el cielo que he coleccionado todavía están
impresos).
El teólogo Reinhold Niebuhr escribió un conjunto en profundidad de dos
volúmenes titulado La naturaleza y el destino del hombre. Sorprendentemente,
no tenía nada que decir sobre el Cielo.8
La Teología dogmática de tres volúmenes de William Shedd contiene ochenta y
siete páginas sobre el castigo eterno, pero solo dos sobre el Cielo.9
Si bien los cristianos todavía aceptan el cielo como un artículo de fe, su vigor para
definir la naturaleza de la vida eterna ha disminuido mucho. A pesar del
renacimiento actual del interés religioso en América y Europa, el deseo de discutir
los detalles de la existencia celestial sigue siendo una prioridad baja.
COLLEEN MCDANNELL y BERNHARD LANG
En su teología de novecientas páginas, Grandes doctrinas de la Biblia, Martyn
Lloyd-Jones dedica menos de dos páginas al estado eterno y a la Nueva Tierra.9
Louis Berkhof en su clásica Teología sistemática dedica treinta y ocho páginas a
la creación, cuarenta páginas al bautismo y a la comunión, y quince páginas al
estado intermedio. Y sin embargo contiene solo dos páginas sobre el infierno y
una página sobre el estado eterno. Cuando todo lo que se dice acerca del Cielo
eterno está limitado a la página 737 de una teología sistemática de 737 páginas,
surge una pregunta: ¿Tiene tan poco que decir la Biblia? ¿Hay tan pocas
inferencias teológicas sobre este tema? Yo creo que la respuesta bíblica es un
enfático ¡no!
En su libro El eclipse del Cielo, el profesor de teología A. J. Conyers escribe:
“Aun para una persona sin compromiso religioso y sin convicciones teológicas
debería ser un pensamiento preocupante que este mundo está tratando de
trazar su curso a través de las aguas más peligrosas de la historia, habiendo
decidido ahora pasar por alto lo que ha sido por casi dos milenios su punto fijo
de referencia —su estrella polar. La certidumbre del juicio, el anhelo del cielo,
el temor del infierno: estas no son consideraciones predominantes en nuestra
conversación moderna sobre los asuntos importantes de la vida. Pero lo fueron
una vez”.10
Conyers sostiene que hasta hace poco la doctrina del Cielo era de mucha
importancia para la iglesia.11 La creencia en el Cielo no era solo un sentimiento
complementario. Era una convicción central que confortaba la vida.
Es triste que, aun para un gran número de creyentes, eso ya no sea cierto.
FUERA DE LAS PANTALLAS DE NUESTROS RADARES
Imagínese que usted es parte de un equipo de la NASA que se prepara para una
misión de cinco años a Marte. Después de un período de adiestramiento
intensivo, finalmente llega el día del despegue. Mientras el cohete despega, uno
de sus compañeros astronautas le dice: “¿Qué sabe usted acerca de Marte?”
Imagínese que usted se encoge de hombros y le dice: “Nada. Nunca hablamos
sobre eso. Creo que lo vamos a descubrir cuando lleguemos allí”. Es algo
inconcebible, ¿no es verdad? Es inimaginable que su adiestramiento no
incluyera un estudio intensivo y preparación sobre su destino final. Y, sin
embargo, en los seminarios, institutos bíblicos e iglesias a lo largo de los
Estados Unidos y del mundo, se enseña muy poco en cuanto a nuestro destino
final: Los nuevos cielos y la Nueva Tierra.
Muchos cristianos que han asistido a la iglesia durante toda su vida de adul-tos
no pueden recordar haber escuchado un solo sermón sobre el Cielo. Se
menciona ocasionalmente, pero raramente se enfatiza, y casi nunca se
desarrolla como tema de una prédica. Se nos dice cómo llegar al Cielo y que es
un destino mejor que el infierno, pero se nos enseña notablemente poco en
cuanto al Cielo mismo.
Tal vez los pastores piensen que no es importante tratar el tema del Cielo
porque su seminario no ofreció un curso obligatorio sobre el Cielo. Ni siquiera
lo presentaban como curso electivo. De forma similar, cuando los pastores no
predican sobre el Cielo, sus congregaciones asumen que la Biblia no dice mucho
en cuanto al Cielo.
El Cielo ha salido de las pantallas de nuestros radares. ¿Cómo podemos poner
nuestro corazón en el Cielo cuando tenemos una teología pobre sobre el Cielo?
¿Cómo podemos esperar que nuestros hijos estén entusiasmados en cuanto al
Cielo? ¿Por qué hablamos tan poco acerca del Cielo? ¿Y por qué es tan vago y sin
vida lo poco que tenemos para decir?
¿DE DÓNDE SACAMOS NUESTROS CONCEPTOS
ERRÓNEOS?
Yo creo que hay una explicación principal del por qué muchos de los hijos de
Dios tienen una perspectiva tan vaga, negativa y no inspirada del Cielo: La obra
de Satanás.
Jesús dijo del diablo: “Cuando miente expresa su propia naturaleza, porque es
un mentiroso. ¡Es el padre de la mentira!” (Juan 8:44). Algunas de las mentiras
favoritas del diablo son acerca del Cielo. Apocalipsis 13:6 nos dice que la bestia
satánica “abrió la boca para blasfemar contra Dios, para maldecir su nombre y
su morada y a los que viven en el cielo”. Nuestro enemigo difama tres cosas: La
persona de Dios, la gente que le pertenece a Dios y el lugar de Dios —el Cielo.
Después de haber sido expulsado del Cielo (Isaías 14:12-15), el diablo se
amargó no solo contra Dios, sino contra la humanidad y contra el Cielo mismo,
el lugar que ya no le pertenecía. ¿Qué mejor manera para el diablo y sus
demonios que atacarnos y susurrar mentiras acerca del lugar mismo sobre el
cual Dios nos dice que pongamos nuestros corazones y nuestras mentes?
Satanás no necesita convencernos de que el Cielo no existe. Solo necesita
convencernos de que es un lugar aburrido, una existencia extraña, nada como la
terrenal. Si creemos esa mentira, nos robará nuestro gozo y nuestra
anticipación, pondremos nuestra mente en esta vida y no en la venidera, y no
estaremos motivados para compartir nuestra fe. ¿Por qué deberíamos
compartir las “buenas nuevas” de que la gente puede pasar la eternidad en un
lugar aburrido, un lugar fantasmal que aun nosotros no esperamos con
anticipación?
En El país de los ciegos, H. G. Wells escribe sobre una tribu en un valle remoto
en lo profundo de una imponente cordillera. Durante una terrible epidemia,
todos los aldeanos pierden la vista. Eventualmente, generaciones enteras
crecen sin tener conciencia de la vista o del mundo que no pueden ver. Debido a
su discapacidad, no conocen su verdadera condición, ni pueden entender cómo
es su mundo. No pueden imaginar qué reinos podrían estar más allá de su valle.
Espiritualmente hablando, vivimos en el País de los Ciegos. La enfermedad del
pecado nos ha cegado a Dios y al Cielo, que son reales pero invisibles.
Afortunadamente, Jesús vino a nuestro valle desde el cielo para contarnos
sobre su padre, el mundo más allá y el mundo por venir. Si lo escuchamos, lo
que requerirá un esfuerzo concertado para no escuchar las mentiras del diablo,
nunca seremos los mismos. Tampoco vamos a querer serlo.
Satanás odia el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra tanto como un dictador depuesto
odia la nueva nación y el nuevo gobierno que lo reemplazan. Satanás no puede
detener la obra redentora de Cristo, pero puede evitar que veamos la magnitud
y la profundidad de la redención que se extiende a la Tierra y más allá.
Él no puede impedir que Cristo lo derrote, pero puede persuadirnos de que la
victoria de Cristo es solamente parcial, que Dios abandonará su plan original
para la humanidad y la Tierra.
Debido a que Satanás nos odia, está decidido a robarnos el gozo que tendríamos
si creyéramos lo que Dios nos dice acerca del magnífico mundo que ha de venir.
Puesto que estamos aquí en un mundo de oscuridad, debemos recordarnos a
nosotros mismos lo que dicen las Escrituras en cuanto al Cielo. Un día seremos
liberados de la ceguera que nos separa del mundo real. Entonces nos daremos
cuenta del embrujo embotador bajo el cual hemos vivido que hizo que el Cielo
pareciera tan distante e irreal. Que por la gracia de Dios podamos ver la verdad
liberadora acerca de Cristo el Rey y del Cielo, su Reino.
En El país de los ciegos, HG Wells escribe sobre una tribu en un valle remoto
en lo profundo de una imponente cordillera. Durante una terrible epidemia,
todos los aldeanos pierden la vista. Eventualmente, generaciones enteras
crecen sin tener conciencia de la vista o del mundo que no pueden ver. Debido a
su discapacidad, no conocen su verdadera condición, ni pueden entender cómo
es su mundo. No pueden imaginar qué reinos podrían estar más allá de su valle.
Espiritualmente hablando, vivimos en el País de los Ciegos. La enfermedad
del pecado nos ha cegado a Dios y al Cielo, que son reales pero invisibles.
Afortunadamente, Jesús vino a nuestro valle desde el cielo para contarnos
sobre su padre, el mundo más allá y el mundo por venir. Si lo escuchamos, lo
que requerirá un esfuerzo concertado para no escuchar las mentiras del diablo,
nunca seremos los mismos. Tampoco vamos a querer serlo.
Satanás odia el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva tanto como un dictador
depuesto odia a la nueva nación y al nuevo gobierno que reemplaza al suyo.
Satanás no puede detener la obra redentora de Cristo, pero puede evitar que
veamos la amplitud y profundidad de la redención que se extiende a la tierra y
más allá. No puede evitar que Cristo lo derrote, pero puede persuadirnos de
que la victoria de Cristo es solo parcial, que Dios abandonará su plan original
para la humanidad y la tierra.
Como Satanás nos odia, está decidido a despojarnos de la alegría que
tendríamos si creyéramos lo que Dios nos dice sobre el magnífico mundo por
venir.
RESISTENTE AL HECHIZO DEL NATURALISMO
C S Lewis representa otra fuente de nuestras ideas falsas sobre el cielo:
naturalismo, la creencia de que el mundo puede ser entendida en términos
científicos, sin recurrir a explicaciones espirituales o sobrenaturales.
En la silla de plata, Barroquejón, Jill y Eustace son capturados en un mundo
subterráneo sin sol por una malvada bruja que se hace llamar la reina del bajo
mundo. La bruja afirma que los recuerdos del mundo exterior de sus
prisioneros, Narnia, no son más que producto de su imaginación. Ella se ríe
condescendientemente del juego de sus hijos de "pretender" que hay un mundo
arriba y un gran gobernante de ese mundo.
Cuando hablan del sol que es visible en el mundo de arriba, ella les pregunta
qué es un sol. A tientas por las palabras, lo comparan con una lámpara gigante.
Ella responde: "Cuando tratas de pensar claramente qué debe ser este sol, no
puedes decirme. Solo puedes decirme que es como la lámpara. Tu sol es un
sueño; y no hay nada en ese sueño que no haya sido copiado de la lámpara ".
Cuando hablan del león asiático, rey de Narnia, dice que han visto gatos y
simplemente han proyectado esas imágenes en la noción imaginaria de un gato
gigante. Comienzan a vacilar.
La reina, que odia a los asiáticos y desea conquistar Narnia, intenta
engañarlos para que piensen que todo lo que no pueden percibir con sus
sentidos debe ser imaginario, que es la esencia del naturalismo. Cuanto más
tiempo no pueden ver el mundo que recuerdan, más lo pierden de vista.
Ella les dice, hipnóticamente, "Nunca hubo otro mundo que no sea el mío", y
repiten después de ella, abandonando la razón, repitiendo sus engaños. Luego
ella grita suavemente: "No hay Narnia, ni Overworld, ni cielo, ni sol, ni asiático".
Esto ilustra el poder de Satanás para moldear nuestras mentes débiles mientras
estamos atrapados en un mundo oscuro y caído. Somos propensos a negar las
grandes realidades de Dios y el Cielo, que ya no podemos ver debido a la
Maldición.
Finalmente, cuando parece que han sucumbido a las mentiras de la reina,
Puddleglum rompe el hechizo y le dice a la reina enfurecida: "Supongamos que
solo hemos soñado, o inventado, todas esas cosas: árboles, hierba, sol, luna,
estrellas y el espacio mismo. Supongamos que sí. Entonces todo lo que puedo
decir es que ... las cosas inventadas parecen mucho más importantes que las
reales. Supongamos que este pozo negro de un reino tuyo es el único mundo.
me parece bastante pobre. Y cuando piensas en eso, es algo gracioso. Solo
somos bebés inventando un juego, si tienes razón. Pero cuatro bebés jugando
pueden hacer un mundo de juego. que lame tu mundo real ". 28
La verdad es exactamente lo contrario de la premisa del naturalismo: de
hecho, las lámparas del mundo oscuro son copias del sol, y sus gatos son copias
de Asia. El cielo no es una extrapolación del pensamiento terrenal; La Tierra es
una extensión del Cielo, hecha por el Rey Creador. El reino en el que
Puddleglum y los niños creen, Narnia y su sol y su universo, es real, y el mundo
de la bruja, que ella los tienta a creer que es el único mundo real, es de hecho un
reino menor, corrupto y esclavizado.
Cuando se exponen las mentiras de la reina, ella se metamorfosea en la
serpiente que realmente es, con lo cual Rilian, el rey humano y el gobernante
designado por Asia de Narnia, la mata. Los esclavos abatidos que habían vivido
en la oscuridad son entregados. Desborda la luz, y su casa a continuación se
convierte en un lugar alegre de nuevo porque se dan cuenta en efecto, hay un
mundo brillante por encima y asiática verdaderamente gobierna el universo. Se
ríen y celebran, dan vueltas y hacen estallar petardos.
A veces somos como los personajes de Lewis. Sucumbimos al naturalista
como suposiciones que lo que vemos es real y lo que no se ve no lo es. Dios no
puede ser real, concluimos, porque no podemos verlo. Y el cielo no puede ser
real porque no podemos verlo. Pero debemos reconocer nuestra ceguera. Los
ciegos deben creer por fe que hay estrellas en el cielo. Si dependen de su
capacidad de ver, concluirán que no hay estrellas.
Debemos trabajar para resistir el hechizo hechizante del naturalismo.
Sentados aquí en un mundo oscuro, debemos recordarnos lo que las Escrituras
nos dicen sobre el Cielo. Un día seremos liberados de la ceguera que nos separa
del mundo real. Entonces nos daremos cuenta del asombro hechizante en el
que hemos vivido. Por la gracia de Dios, que podamos pisotear los fuegos
hechizantes del naturalismo para que podamos ver claramente la verdad
liberadora sobre Cristo Rey y el Cielo, su Reino.
† La NASB proporciona palabras que no están en el original (aquí, en cursiva),
que hacen que las tres cosas que Satanás calumnia parezcan ser solo dos: "Y
abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar Su nombre y Su
tabernáculo, que es decir, los que moran en el cielo ". Iguala la morada de Dios,
su Tabernáculo, con las personas que viven en el cielo. Por lo tanto, conserva
las dos ideas familiares de los objetos de la calumnia de Satanás, Dios y su
pueblo, sin reconocer al menos familiar, la morada de Dios, el Cielo. La lectura
NASB ofrece una comprensión alternativa del pasaje.
CAPITULO 2
¿ESTÁ EL CIELO MÁS ALLÁ DE NUESTRA
IMAGINACIÓN?
Hablar de "imaginar el cielo" no implica ni implica que el cielo sea una
noción ficticia, construida al ignorar deliberadamente las realidades
más duras del mundo cotidiano. Es afirmar el papel crítico de la
capacidad humana dada por Dios para construir y entrar en imágenes
mentales de la realidad divina, que están mediadas a través de las
Escrituras y la tradición posterior de reflexión y desarrollo. Somos
capaces de habitar las imágenes mentales que creamos, y desde allí
anticipamos el placer de finalmente entrar en la realidad más grande
a la que corresponden.
Alister McGrath
Cuando Marco Polo regresó a Italia desde la corte de Kublai Khan, que describe
un mundo a su audiencia nunca había visto uno que no podría entenderse sin
los ojos de la imaginación. No es que China fuera un reino imaginario, pero era
muy diferente de Italia. Sin embargo, como dos ubicaciones en el planeta Tierra
habitadas por seres humanos, tenían mucho en común. Los puntos de
referencia de Italia permitieron una base para comprender a China, y las
diferencias podrían explicarse desde allí. 29
Los escritores de las Escrituras presentan el Cielo de muchas maneras,
incluso como un jardín, una ciudad y un reino. Debido a que los jardines, las
ciudades y los reinos nos son familiares, nos brindan un puente para
comprender el Cielo. Sin embargo, muchas personas cometen el error de
suponer que estas son meramente analogías sin una correspondencia real con
la realidad del Cielo (lo que las haría pobres analogías). Las analogías pueden
llevarse demasiado lejos, pero debido a que las Escrituras dejan en claro que
Jesús está preparando un lugar para nosotros, y que el Reino de Dios vendrá a
la Tierra, y una resurrección física nos espera, no hay razón para espiritualizar
o alegorizar todas las descripciones terrenales del Cielo. De hecho, algunos de
ellos pueden ser declaraciones simples y objetivas. Con demasiada frecuencia
se nos ha enseñado que el Cielo es un reino no físico, que no puede tener
jardines, ciudades, reinos, edificios, banquetes o cuerpos reales. Así que no
tomamos en serio lo que las Escrituras nos dicen acerca del Cielo como un lugar
familiar, físico y tangible.
Como seres humanos, a quienes Dios hizo para ser tanto físicos como
espirituales, no estamos diseñados para vivir en un reino no físico; de hecho,
somos incapaces de siquiera imaginar tal lugar (o, más bien, no-lugar). Un
estado incorpóreo no solo es desconocido para nuestra experiencia, sino que
también es incompatible con nuestra constitución dada por Dios. No somos,
como suponía Platón, simplemente seres espirituales temporalmente
encerrados en cuerpos. Adán no se convirtió en un "ser viviente", la palabra
hebrea nephesh, hasta que fue a la vez cuerpo y espíritu (Génesis 2:7). Somos
seres físicos tanto como somos seres espirituales. Es por eso que nuestra
resurrección corporal es esencial para dotarnos de la humanidad eterna y justa,
liberándonos del pecado, la Maldición y la muerte.
LA IMPORTANCIA DE UTILIZAR NUESTRA IMAGINACIÓN
No podemos anticipar o desear lo que no podemos imaginar. Por eso, creo,
Dios nos ha dado vislumbres del cielo en la Biblia, para encender nuestra
imaginación y encender un deseo por el cielo en nuestros corazones. Y es por
eso que Satanás siempre desalentará nuestra imaginación, o la dirigirá
erróneamente a nociones etéreas que violen las Escrituras. Mientras el
universo resucitado permanezca indeseable o inimaginable, Satanás logra
sabotear nuestro amor por el Cielo.
Después de leer mis novelas que retratan el Cielo, la gente a menudo me dice:
"Estas imágenes del Cielo son emocionantes. ¿Pero están basadas en las
Escrituras?" La respuesta, a mi entender, es sí. Las Escrituras nos proporcionan
una cantidad sustancial de información, directa e indirecta, sobre el mundo
venidero, con suficientes detalles para ayudarnos a imaginarlo, pero no tanto
como para hacernos pensar que podemos envolver nuestras mentes por
completo. Creo que Dios espera que usemos nuestra imaginación, incluso
cuando reconocemos sus limitaciones y defectos. Si Dios no quisiera que
imagináramos cómo será el Cielo, no nos habría contado tanto como él.
En lugar de ignorar nuestra imaginación, creo que deberíamos alimentarla
con la Escritura, permitiéndole pasar por las puertas que la Escritura abre. No
vine a la Biblia con la misma visión del cielo con la que salí. Por el contrario,
como joven cristiano, e incluso como joven pastor, veía el cielo de la misma
manera estereotipada que ahora rechazo. Fue solo a través de años de estudio
de las Escrituras, meditación e investigación sobre el tema que llegué a la vista
del Cielo que ahora abrazo.
Casi todas las nociones del cielo que presento en este libro fueron
estimuladas y reforzadas por textos bíblicos. Aunque algunas de mis
interpretaciones y especulaciones están indudablemente equivocadas, no son
infundadas. Bien o mal, he extraído la mayoría de ellos de mi comprensión de
las enseñanzas explícitas e implícitas de las Escrituras. Las discusiones sobre el
Cielo tienden a ser hiper imaginativas o completamente no imaginativas. Los
creyentes de la Biblia han tendido a lo último, pero ambos enfoques son
inadecuados y peligrosos. Lo que necesitamos es una imaginación inspirada
bíblicamente.
Deberíamos pedir la ayuda de Dios para eliminar las anteojeras de nuestras
ideas preconcebidas sobre el Cielo para que podamos entender las Escrituras.
El apóstol Pablo dijo: "Reflexiona sobre lo que estoy diciendo, porque el Señor
te dará una idea de todo esto" (2 Timoteo 2:7). Te animo a orar, "Abre mis ojos
para que pueda ver cosas maravillosas en tu ley" (Salmo 119:18).
He recopilado más de 150 libros sobre el Cielo, muchos de ellos muy antiguos
y agotados, y he leído casi todos. Una cosa que he encontrado es que los libros
sobre el Cielo son conocidos por decir que no podemos saber cómo es el Cielo,
pero será más maravilloso de lo que podemos imaginar. Sin embargo, en el
momento en que decimos que no podemos imaginar el Cielo, arrojamos agua
fría sobre todo lo que Dios nos ha revelado sobre nuestro hogar eterno. Si no
podemos imaginarlo, no podemos esperarlo. Si el cielo es inimaginable, ¿por
qué intentarlo?
Todo lo placentero que sabemos sobre la vida en la Tierra lo hemos
experimentado a través de nuestros sentidos. Entonces, cuando el Cielo es
retratado como fuera del alcance de nuestros sentidos, no nos invita; en
cambio, nos aliena e incluso nos asusta. Nuestros mal guiados intentos de hacer
el Cielo "sonido espiritual" (es decir, no físico) simplemente tener éxito en
hacer el Cielo poco atractivo sonido.
IMAGEN DEL CIELO
Cuando termines de leer este libro, tendrás una base bíblica para imaginar el
Cielo eterno. Comprenderá que, para obtener una imagen del Cielo, que algún
día se centrará en la Nueva Tierra, no necesita mirar hacia las nubes;
simplemente necesita mirar a su alrededor e imaginar cómo sería todo esto sin
pecado, muerte, sufrimiento y corrupción.
Cuando anticipo mi primera visión del cielo, recuerdo la primera vez que fui a
bucear. Vi innumerables peces de todas las formas, tamaños y colores. Y justo
cuando pensé que había visto el pez más hermoso, apareció otro aún más
llamativo. Grabada en mi memoria es un sonido determinado el sonido de un
grito de pasar por mi tubo respirador de caucho como mis ojos se abrieron a la
impresionante bajo mundo de agua.
Me imagino que nuestra primera visión del cielo nos hará jadear de asombro
y deleite de manera similar. Ese primer jadeo probablemente será seguido por
muchos más a medida que continuamente encontremos nuevas vistas en ese
lugar infinitamente maravilloso. Y eso será solo el comienzo, porque no
veremos nuestro verdadero hogar eterno, la Nueva Tierra, hasta después de la
resurrección de los muertos. Y será mucho mejor que cualquier cosa que
hayamos visto.
Así que mira por la ventana. Dar un paseo. Habla con tu amigo. Usa tus
habilidades dadas por Dios para pintar o dibujar o construir un cobertizo o
escribir un libro. Pero imagínelo, todo en su estado original. El perro feliz con la
cola meneando, no la bestia gruñendo, golpeado y muerto de hambre. Las flores
sin marchitar, la hierba eterna, el cielo azul sin contaminación. Gente sonriente
y alegre, no enojada, deprimida y vacía. Si no se encuentra en un lugar
particularmente hermoso, cierre los ojos y visualice el lugar más hermoso en el
que haya estado, con palmeras, ríos furiosos, montañas irregulares, cascadas o
ventisqueros.
Piense en amigos o familiares que amaron a Jesús y están con él ahora.
Imagínelos con usted, caminando juntos en este lugar. Todos ustedes tienen
cuerpos poderosos, más fuertes que los de un decatleta olímpico. Estás riendo,
jugando, hablando y recordando. Alcanzas un árbol para recoger una manzana
o una naranja. Da un mordisco. Es tan dulce que es sorprendente. Nunca has
probado algo tan bueno. Ahora ves que alguien viene hacia ti. Es Jesús, con una
gran sonrisa en su rostro. Caes de rodillas en adoración. Él te levanta y te
abraza.
Por fin, estás con la persona para la que fuiste, en el lugar para el que fuiste
creado. Donde quiera que vaya, habrá nuevas personas y lugares para disfrutar,
nuevas cosas para descubrir. ¿Qué es lo que hueles? Una fiesta Una fiesta está
por delante. Y estas invitado. Hay exploración y trabajo por hacer, y no puedes
esperar para comenzar.
Tengo una base bíblica para todas estas declaraciones, y muchas más. Después
de examinar lo que dice la Escritura, espero que la próxima vez que escuche a
alguien decir: "No podemos comenzar a imaginar cómo será el Cielo", podrá
decirles "Falso".
Pero antes de continuar, necesitamos abordar algunas objeciones
frecuentemente planteadas.
SI "NINGÚN OJO HA VISTO", ¿CÓMO PODEMOS SABER?
Un pastor que visitaba mi oficina me preguntó qué estaba escribiendo. "Un gran
libro sobre el cielo", dije.
"Bueno", respondió, "ya que las Escrituras dicen 'Ningún ojo ha visto, ningún
oído ha escuchado, ninguna mente ha concebido lo que Dios ha preparado para
aquellos que lo aman', ¿de qué hablarán? Obviamente, no podemos sepa lo que
Dios ha preparado para nosotros en el cielo ". (Se refería a 1 Corintios 2:9.)
Le dije lo que siempre digo: "No completaste la oración. También tienes que
leer el versículo diez". Así es como se lee la oración completa: "'Ningún ojo ha
visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha concebido lo que Dios ha
preparado para los que lo aman', pero Dios nos lo ha revelado por su Espíritu"
(énfasis agregado). El contexto deja en claro que esta revelación es la Palabra
de Dios (v. 13), que nos dice lo que Dios ha preparado para nosotros. Después
de leer unas pocas docenas de libros sobre el Cielo, me estremecí
instintivamente cada vez que vi 1 Corintios 2:9. Es un verso maravilloso; es solo
que casi siempre se usa mal. ¡Dice exactamente lo contrario de lo que se cita
para probar! †
Lo que de otro modo no podríamos haber sabido sobre el Cielo, porque
estamos ONU capaz de verlo, Dios dice que nos ha revelado por medio de su
Espíritu. Esto significa que Dios nos ha explicado cómo es el cielo. No
exhaustivamente, pero con precisión. Dios nos habla del Cielo en su Palabra, no
para que podamos encogernos de hombros y permanecer ignorantes, sino
porque quiere que comprendamos y anticipemos lo que nos espera.
También se extraen otros versículos para descarrilar las discusiones sobre el
Cielo. Por ejemplo, "Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios"
(Deuteronomio 29:29). El cielo es considerado como una "cosa secreta". Pero el
resto del verso de nuevo, rara vez se completa el citado pensamiento: "Pero las
cosas reveladas pertenecen a nosotros y a nuestros hijos para siempre."
Debemos aceptar que muchas cosas sobre el Cielo son secretas y que Dios
tiene innumerables sorpresas reservadas para nosotros. Pero en cuanto a las
cosas que Dios nos ha revelado sobre el Cielo, estas cosas nos pertenecen a
nosotros y a nuestros hijos. Es de vital importancia que los estudiemos y
comprendamos. ¡Es precisamente por eso que Dios nos los reveló!
Aunque los fundamentalistas descartarían la sugerencia de que el cielo ya no es
una parte activa de su sistema de creencias, la vida eterna se ha convertido en un
lugar desconocido o un estado de identidad vaga. Los cristianos conservadores ...
no regresan a las ricas imágenes celestiales de generaciones anteriores. El drama
del futuro es decididamente de este mundo; ocurre durante el período anterior y
durante el milenio, no en un mundo celestial.
COLLEEN MCDANNELL y BERNHARD LANC
Otro "silenciador" es 2 Corintios 12:2-4. Paul dice que catorce años antes fue
"atrapado en el paraíso", donde "escuchó cosas inexpresables, cosas que el
hombre no tiene permitido decir". Algunas personas usan este versículo para
decir que no deberíamos discutir cómo será el Cielo. Pero todo lo que dice es
que Dios no le permitió a Pablo hablar sobre su visita al cielo. En contraste, Dios
le ordenó al apóstol Juan que hablara sobre su visita prolongada al Cielo, lo cual
hizo en detalle en el libro de Apocalipsis. Del mismo modo, Isaías y Ezequiel
escribieron sobre lo que vieron en el cielo.
Aunque es inapropiado para nosotros especular sobre lo que Pablo pudo
haber visto en el Cielo, ciertamente es apropiado discutir lo que vio Juan,
porque Dios decidió revelarnoslo. Si no tenía la intención de que lo
entendiéramos, ¿por qué se molestaría en contarnos al respecto? (¿Cuándo fue
la última vez que escribió una carta a alguien el uso de palabras que no
esperaba ellos comprender?) Por lo tanto, nos debemos estudiar, enseñar y
discutir la revelación de Dios en el Cielo se nos da en su Palabra.
Ciertamente, no todo lo que dice la Biblia sobre el Cielo es fácil de imaginar.
Considere la descripción de Ezequiel de las criaturas vivientes y sus ruedas, y la
manifestación de la gloria de Dios que deja al profeta buscando palabras
(Ezequiel 1:4-28). Aún así, muchos otros pasajes sobre el Cielo son mucho más
fáciles de entender.
Isaías 55: 9 es otro versículo a menudo citado en apoyo de un acercamiento
al cielo que dice "no preguntes, no digas": "Como los cielos son más altos que la
tierra, mis caminos son más altos que tus caminos y mis pensamientos que tus
pensamientos." Los pensamientos de Dios son realmente más altos que los
nuestros, pero cuando reduce sus pensamientos en palabras y los revela en las
Escrituras, espera que los estudiemos, meditemos en ellos y los comprendamos,
de nuevo, no exhaustivamente, sino con precisión.
ESTABLECER NUESTROS CORAZONES Y MENTES EN EL
CIELO
"Poned vuestros corazones en las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a
la diestra de Dios" (Colosenses 3:1). Este es un comando directo para poner
nuestros corazones en el cielo. Y para asegurarnos de que no perdamos la
importancia de una vida centrada en el cielo, el siguiente versículo dice: "Fija tu
mente en las cosas de arriba, no en las cosas terrenales". Dios nos manda a
poner nuestros corazones y mentes en el cielo.
Anhelar a Cristo es anhelar el Cielo, porque ahí es donde estaremos con él. El
pueblo de Dios "anhela un país mejor" (Hebreos 11:16). Podemos no fijar
nuestros ojos en Cristo, sin fijar la mirada en el cielo, y no podemos fijar
nuestros ojos en el cielo sin fijar nuestros ojos en Cristo. Aún así, no es solo a
Cristo sino a "las cosas de arriba" en las que debemos pensar.
La palabra griega traducida como "pon tu corazón en" es zeteo, que "denota la
búsqueda o búsqueda filosófica general del hombre". 30 La misma palabra se usa
en los evangelios para describir como "el Hijo del Hombre vino a buscar.. . Lo
que se había perdido" (Lucas 19:10, énfasis en el original). También se usa para
ver cómo un pastor busca a su oveja perdida (Mateo 18:12), una mujer busca
una moneda perdida (Lucas 15:8) y un comerciante busca una perla fina
(Mateo 13:45). Es una investigación diligente, activa y decidida. De modo que
podemos entender la advertencia de Pablo en Colosenses 3:1 de la siguiente
manera: "Diligente, activamente, persigue las cosas de arriba", en una palabra,
el Cielo. (¡Ahora tiene una razón bíblica clara para leer este libro!)
El verbo zeteo está en tiempo presente, lo que sugiere un proceso continuo.
"Sigue buscando el cielo". No solo tenga una conversación, lea un libro o
escuche un sermón y sienta que ha cumplido el mandato. Ya que pasarás la
próxima vida viviendo en el Cielo, ¿por qué no pasar esta vida buscando el
Cielo, para que puedas anticiparte y prepararte ansiosamente?
La orden, y su reformulación, implica que no hay nada automático en poner
nuestras mentes en el Cielo. De hecho, la mayoría de los comandos asumen una
resistencia a obedecerlos, lo que establece la necesidad del comando. Se nos
dice que evitemos la inmoralidad sexual porque es nuestra tendencia. No se nos
dice que evitemos saltar de los edificios porque normalmente no combatimos
tal tentación. La orden de pensar en el cielo está bajo ataque de cien maneras
diferentes todos los días. Todo milita en su contra. Nuestras mentes están tan
concentradas en la Tierra que no estamos acostumbrados al pensamiento
celestial. Entonces debemos trabajar en ello. ¿Qué has estado haciendo
diariamente para concentrarte en las cosas de arriba, para buscar el cielo? ¿Qué
deberías hacer diferente?
Tal vez tienes miedo de convertirte en "una mente tan celestial que no eres
de ningún bien terrenal". Relájate, ¡no tienes de qué preocuparte! Por el
contrario, muchos de nosotros somos tan terrenales que no somos de ningún
bien celestial o terrenal. CS Lewis observó: "Si lees la historia, encontrarás que
los cristianos que más hicieron por el mundo actual fueron los que pensaron
más en el próximo. Los mismos apóstoles, que pusieron en pie la conversión del
Imperio Romano, el gran Los hombres que construyeron la Edad Media, los
evangélicos ingleses que abolieron la trata de esclavos, dejaron su huella en la
Tierra, precisamente porque sus mentes estaban ocupadas con el Cielo. Es
desde que los cristianos han dejado de pensar en el otro mundo en el que se
han convertido. tan ineficaz en esto. Apunte al cielo y obtendrá la tierra
'arrojada': apunte a la tierra y no obtendrá ninguno ". 31
A la mayoría de nosotros nos resulta muy difícil querer el "Cielo", excepto en la
medida en que "Cielo" significa reencontrarnos con nuestros amigos que han
muerto. Una razón de esta dificultad es que no hemos recibido capacitación: toda
nuestra educación tiende a fijar nuestras mentes en este mundo. Otra razón es
que cuando la verdadera necesidad del Cielo está presente en nosotros, no la
reconocemos.
C. S. LEWIS
Necesitamos una generación de personas de mentalidad celestial que vean a
los seres humanos y a la tierra misma no solo como son, sino como Dios quiere
que sean.
ALIMENTANDO NUESTRA IMAGINACIÓN
Debemos comenzar razonando a partir de la verdad revelada de Dios. Pero ese
razonamiento nos llamará a usar nuestra imaginación mejorada en las
Escrituras. Como escritor de no ficción y maestro de la Biblia, empiezo viendo
lo que la Escritura realmente dice. Como novelista, tomo esa revelación y le
agrego el ingrediente vital de la imaginación. Como dijo CS Lewis, "Mientras
que la razón es el órgano natural de la verdad, la imaginación es el o gan de
significado." 32 En palabras de Francis Schaeffer, "El cristiano es el hombre
realmente libre: es libre de tener imaginación. Esta también es nuestra
herencia. El cristiano es aquel cuya imaginación debería volar más allá de las
estrellas". 33 Schaeffer siempre comenzó con la verdad revelada de Dios. Pero
nos exhortó a dejar que esa verdad alimente nuestra imaginación. La
imaginación no debe volar lejos de la verdad sino volar sobre la verdad.
Si eres un cristiano que sufre con grandes dolores y pérdidas, Jesús dice:
"Anímate" (Juan 16:33,). La nueva casa está casi lista para ti. Se acerca el día de
la mudanza. El oscuro invierno está a punto de transformarse mágicamente en
primavera. Un día pronto estarás en casa, por primera vez. Hasta entonces, te
animo a que medites en las verdades de la Biblia sobre el Cielo. Que tu
imaginación vuele y tu corazón se regocije.
† Otro problema con el uso de 1 Corintios 2:9 es que no se trata del Cielo. En su
contexto, se refiere a la sabiduría oculta de Dios relacionada con la salvación.
Algunos argumentarían que la sabiduría oculta de Dios incluye ampliamente la
sabiduría sobre el Cielo, pero mi punto es que incluso si el versículo se refería al
Cielo, dice lo contrario de lo que normalmente se cita para probar, porque el
versículo 10 indica que Dios ha revelado estas verdades.
CAPÍTULO 3
¿ES EL CIELO NUESTRO DESTINO . . O ES EL
INFIERNO?
El camino más seguro al infierno es el gradual: la pendiente suave,
suave bajo los pies, • sin giros repentinos, "sin hitos", sin señales.
C. S. Lewis
Por cada estadounidense que cree que irá al Infierno, hay 120 que creen que
irán al Cielo.34 Este optimismo contrasta con las palabras de Cristo en Mateo
7:13-14: "Entra por la puerta estrecha. la puerta y ancha es el camino que
conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero pequeña es la puerta y
estrecha el camino que conduce a la vida, y solo unos pocos la encuentran ".
Lo que nos mantendría fuera del cielo es universal: "Todos pecaron y no
alcanzan la gloria de Dios" (Romanos 3:23). El pecado nos separa de una
relación con Dios (Isaías 59:2). Dios es tan santo que no puede permitir el
pecado en su presencia: "Tus ojos son demasiado puros para mirar al mal; no
puedes tolerar el mal" (Habacuc 1:13). Como somos pecadores, no tenemos
derecho a entrar en la presencia de Dios. No podemos entrar al cielo como
somos.
Entonces el cielo no es nuestro destino predeterminado. Nadie va allí
automáticamente. A menos que se resuelva nuestro problema de pecado, el
único lugar al que iremos es nuestro verdadero destino predeterminado. . .
Infierno.
Estoy abordando este problema ahora porque a lo largo de este libro hablaré
sobre estar con Jesús en el cielo, reunirme con familiares y amigos y disfrutar
de grandes aventuras en el cielo. El gran peligro es que los lectores como Süme
se dirigen para el cielo. A juzgar por lo que se dice en la mayoría de los
funerales, pensarías que casi todos van al Cielo, ¿no? Pero Jesús dejó en claro
que la mayoría de las personas no van al Cielo: "Pequeña es la puerta y estrecha
el camino que conduce a la vida, y solo unos pocos la encuentran".
No nos atrevemos a "esperar y ver" cuando se trata de lo que está del otro
lado de la muerte. No deberíamos simplemente cruzar los dedos y esperar que
nuestros nombres estén escritos en el Libro de la Vida (Apocalipsis 21:27).
Podemos saber, debemos saber, antes de morir. Y debido a que podemos morir
en cualquier momento, necesitamos saber ahora, no el próximo mes o el
próximo año. " cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra
vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se
desvanece. " (Santiago 4:14).
Es de suma importancia asegurarse de ir al cielo, no al infierno. La voz que
susurra: "No hay prisa; deja este libro; siempre puedes pensarlo más tarde", no
es la voz de Dios. Él dice: "Ahora es el día de salvación" (2 Corintios 6:2) y
"elijan ustedes mismos a quiénes van a servir" (Josué 24:15).
INFIERNO: LA ALTERNATIVA INCREÍBLE DEL CIELO
El infierno estará habitado por personas que no han recibido el don de la
redención de Dios en Cristo (Apocalipsis 20:12-15). Después de que Cristo
regrese, habrá una resurrección de creyentes para la vida eterna en el Cielo y
una resurrección de incrédulos para la existencia eterna en el Infierno (Juan
5:28-29). Los no salvos —todos aquellos cuyo nombre no esté escrito en el
Libro de la Vida del Cordero— serán juzgados por Dios de acuerdo con las
obras que han realizado, que han sido registradas en los libros del Cielo
(Apocalipsis 20:12-15). Debido a que esas obras incluyen el pecado, las
personas por sí solas, sin Cristo, no pueden entrar en la presencia de un Dios
santo y justo y serán enviadas a un lugar de destrucción eterna (Mateo 13:4042). Cristo dirá a los que no están cubiertos por su sangre: "Apártate de mí,
maldito, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles" (Mateo 25:41).
El infierno no será como se retrata a menudo en tiras cómicas, un salón
gigante donde, entre bebidas, la gente cuenta historias de sus escapadas en la
Tierra. Más bien, será un lugar de absoluta miseria (Mateo 13:42; 13:50; 22:13;
24:51; 25:30; Lucas 13:28). Será un lugar de castigo consciente por el pecado,
sin esperanza de volver Lief. Es por eso que Dante, en el Infierno, imaginó este
letrero cincelado sobre la puerta del Infierno: "Abandona toda esperanza, tú
que entras". 35
La realidad del infierno debería romper nuestros corazones y llevarnos de
rodillas y a las puertas de aquellos sin Cristo. Hoy, sin embargo, incluso entre
muchos creyentes de la Biblia, el infierno se ha convertido en "la / palabra",
rara vez se menciona, rara vez se habla. Ni siquiera aparece en muchos folletos
evangelísticos. Es común negar o ignorar la clara enseñanza de las Escrituras
sobre el infierno. El infierno parece desproporcionado, una reacción exagerada
divina. En palabras de un profesor y colaborador de una publicación evangélica,
"Considero que el concepto del infierno como tormento sin fin en el cuerpo y la
mente es una doctrina escandalosa ... ¿Cómo pueden los cristianos proyectar
una deidad de tanta crueldad y venganza cuyas formas incluyen infligir tortura
eterna sobre sus criaturas, por muy pecaminosas que hayan sido? Seguramente
un Dios que haría tal cosa se parece más a Satanás que a Dios ".36
Muchos se imaginan que es civilizada, humana y compasiva negar la
existencia de un infierno eterno, pero en realidad es arrogante que nosotros,
como criaturas, nos atreveríamos a tomar lo que creemos que es la autoridad
moral en oposición a lo que Dios El Creador lo ha revelado claramente. No
queremos creer que los demás merezcan un castigo eterno, porque si lo hacen,
nosotros también. Pero si entendiéramos la naturaleza de Dios y la nuestra, nos
sorprendería no que algunas personas pudieran ir al Infierno (¿a dónde más
irían los pecadores?), Sino que a cualquiera se le permitiría entrar al Cielo. Tan
impíos como somos, estamos descalificados para decir que la santidad infinita
no exige un castigo eterno. Al negar la infinitud del infierno, minimizamos la
obra de Cristo en la cruz. ¿Por qué? Debido a que bajamos las apuestas de re
redención. Si la crucifixión y resurrección de Cristo no nos libraron de un
infierno eterno, su trabajo en la cruz es menos heroico, menos potente, menos
consecuente y, por lo tanto, menos merecedor de nuestra adoración y alabanza.
Como lo expresó el teólogo William GT Shedd: "La doctrina de la expiación
vicaria de Cristo se sostiene lógicamente o cae con la del castigo eterno". 37
Prefiero caminar, como lo hago, en el terror diario de la eternidad, que sentir que
este era solo un juego de niños en el que todos los concursantes obtendrían
premios igualmente inútiles al final.
TS ELIOT
Satanás tiene motivos obvios para alimentar nuestra negación del castigo
eterno: quiere que los no creyentes rechacen a Cristo sin temor; él quiere que
los cristianos sean ONU motivado para compartir a Cristo; y quiere que Dios
reciba menos gloria por la naturaleza radical de la obra redentora de Cristo.
¿QUÉ DIJO JESÚS SOBRE EL INFIERNO?
Muchos libros niegan el infierno. Algunos abrazan el universalismo, la creencia
de que todas las personas serán salvadas en última instancia. Algunos
consideran que el infierno es la invención de profetas de ojos salvajes
obsesionados con la ira. Argumentan que los cristianos deben tomar el camino
más alto del amor de Cristo. Pero esta perspectiva pasa por alto un verdadero
conspicua dad: En la Biblia, Jesús dice más que nadie sobre el infierno (Mateo
10:28; 13:40-42; Marcos 9:43-44). Se refiere a él como un lugar literal y lo
describe en términos gráficos, incluyendo incendios y el gusano que no muere.
Cristo dice que los no salvos "serán arrojados afuera, a la oscuridad, donde
habrá llanto y crujir de dientes" (Mateo 8:12). En su historia del hombre rico y
Lázaro, Jesús enseñó que, en el infierno, los malvados sufren terriblemente,
están totalmente consciente, conservar sus deseos y recuerdos y el
razonamiento, la larga para el alivio, puede no ser consolada, no puede salir de
su tormento, y están desprovistos de esperanza (Lucas 16:19-31). El Salvador
no podría haber pintado una imagen más sombría o gráfica.
¿Cuánto durará el infierno? "Se irán al castigo eterno", dijo Jesús de los
injustos, "pero los justos a la vida eterna" (Mateo 25:46). Aquí, en la misma
oración, Cristo usa la misma palabra traducida "eterno" (aionos) para describir
la duración tanto del Cielo como del Infierno. Por lo tanto, si el cielo estará con
conscientemente experimentado siempre, el infierno debe ser experimentada
conscientemente para siempre.
CS Lewis dijo: "No he conocido a personas que no creyeran completamente
en el Infierno y que también tuvieran una creencia viva en el Cielo". 38 La
enseñanza bíblica en ambos destinos se mantiene o cae unida.
Si tuviera una opción, es decir, si las Escrituras no fueran tan claras y
concluyentes, ciertamente no creería en el Infierno. Confía en mí cuando digo
que no quiero creer en eso. Pero si hago de lo que quiero, o lo que otros quieren,
la base de mis creencias, entonces soy un seguidor de mí mismo y de mi cultura,
no un seguidor de Cristo. "Parece que hay una especie de conspiración", escribe
el novelista Dorothy Sayers, "olvidar, o para con CEAL, donde la doctrina del
infierno viene. La doctrina del infierno no es 'medieval clericalismo' para
asustar a la gente a dar dinero a la iglesia: es el juicio deliberado de Cristo sobre
el pecado no podemos repudiar infierno sin al.... Cristo junto 39 En El problema
del dolor, CS Lewis escribe del Infierno, "no hay una doctrina que se lo quite de
mejor grado de Cristianismo que esto, si estaba en mi poder. Pero tiene el pleno
apoyo de la Escritura y, especialmente, de propias palabras de nuestro Señor,
sino que siempre ha sido sostenida por el Cristianismo, y que cuenta con el
apoyo de la razón ". 40
¿ES POCO SINCERO HABLAR DEL INFIERNO?
Si le estuvieras dando indicaciones a Denver a algunos amigos y supieras que
un camino conduce hacia allí, pero un segundo camino termina en un
acantilado en una esquina ciega, ¿hablarías solo del camino seguro? No. Les
contarías sobre ambos, especialmente si supieras que el camino a la
destrucción es más ancho y más transitado. De hecho, sería terriblemente poco
amoroso no advertirles sobre ese otro camino.
Por la misma razón, no debemos creer la mentira de Satanás de que no es
amor hablar con la gente sobre el Infierno. La verdad más básica es que solo
hay dos destinos posibles después de la muerte: el cielo y el infierno. Cada uno
es tan real y tan eterno como el otro. A menos que y hasta que entreguemos
nuestras vidas a Jesucristo, nos dirigiremos al infierno. Lo más amoroso que
podemos hacer por nuestros amigos y nuestra familia es advertirles sobre el
camino que conduce a la destrucción y contarles sobre el camino que conduce a
la vida.
Nos molestaría, pero ¿pensaríamos que no sería amoroso si un médico nos
dijera que tenemos un cáncer potencialmente mortal? ¿Y el médico no nos diría
si el cáncer podría erradicarse? ¿Por qué entonces no les contamos a las
personas no salvas sobre el cáncer del pecado y el mal y cómo se puede evitar
el castigo inevitable de la destrucción eterna mediante el sacrificio expiatorio
de Jesucristo?
Teresa de Ávila, una monja carmelita del siglo XVI, tuvo una visión
agonizante del infierno. Más tarde escribió sobre el tormento que soportó:
Estaba aterrorizado por todo esto, y, aunque sucedió hace casi seis
años, todavía estoy mientras escribo: incluso mientras estoy sentado
aquí, el miedo parece privar a mi cuerpo de su calor natural. Nunca
recuerdo ningún momento en que haya estado sufriendo pruebas o
dolores y cuando todo lo que podemos sufrir en la tierra me haya
parecido de la menor importancia en comparación con esto. . . . Ha
sido de gran beneficio para mí, tanto al quitarme todo el miedo a las
tribulaciones y las decepciones de esta vida como al fortalecerme
para sufrirlas y dar gracias al Señor, quien, como ahora creo, ha
liberado yo de tan terribles e interminables tormentos. 41
Si entendiéramos el infierno, aunque sea un poco, ninguno de nosotros diría
"Vete al infierno". Es demasiado fácil ir al infierno. No requiere cambio de
rumbo, ni ajustes de navegación. Nacimos con nuestro piloto automático puesto
hacia el infierno. No es nada que tomar a la ligera: el infierno es la tragedia más
grande del universo.
Dios nos ama lo suficiente como para decirnos la verdad: hay dos destinos
eternos, no uno, y debemos elegir el camino correcto si queremos ir al Cielo.
Todos los caminos no conducen al cielo. Solo uno lo hace: Jesucristo. Él dijo:
"Nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14:6). Todos los otros caminos
conducen al infierno. Las altas apuestas involucradas en la elección entre el
Cielo y el Infierno nos harán apreciar el Cielo de maneras más profundas, sin
darlo por sentado, y siempre alabando a Dios por su gracia que nos libera de lo
que merecemos y nos otorga para siempre lo que no hacemos.
TIERRA: EL ENTRE MUNDO
Dios y Satanás no son opuestos iguales. Del mismo modo, el infierno no es el
opuesto igual del cielo. Así como Dios no tiene igual como persona, el Cielo no
tiene igual como lugar.
El infierno será agonizante, aburrido, pequeño e insignificante, sin compañía,
propósito o logro. No tendrá sus propias historias; será simplemente una nota
al pie de la historia, una grieta en el pavimento. A medida que el nuevo universo
avance gloriosamente hacia adelante, el Infierno y sus ocupantes existirán en
absoluta inactividad e insignificancia, una eterna no vida de arrepentimiento y,
tal vez, una disminución de la personalidad.
Las Escrituras dicen de aquellos que mueren sin Jesús: "Serán castigados con
la destrucción eterna y excluidos de la presencia del Señor y de la majestad de
su poder" (2 Tesalonicenses 1:9). Debido a que Dios es la fuente de todo bien, y
el infierno es la ausencia de Dios, el infierno también debe ser la ausencia de
todo bien. Del mismo modo, la comunidad, el compañerismo y la amistad son
buenos, arraigados en el Dios trino mismo. Pero en ausencia de Dios, el infierno
no tendrá comunidad, ni camaradería, ni amistad. No creo que el infierno sea
un lugar donde los demonios se deleiten en castigar a las personas y donde las
personas se compadezcan por su destino. Lo más probable es que cada persona
esté en confinamiento solitario, así como el hombre rico es retratado solo en el
Infierno (Lucas 16:22-23). La miseria ama la compañía, pero no habrá nada que
amar en el infierno.
La Tierra es un mundo intermedio tocado por el Cielo y el Infierno. Tierra
lleva directamente al cielo o di rectamente a los infiernos, ofreciendo una
elección entre los dos. Lo mejor de la vida en la Tierra es vislumbrar el cielo; Lo
peor de la vida es vislumbrar el infierno. Para los cristianos, esta vida presente
es lo más cerca que estarán del infierno. Para los incrédulos, es los clos EST
llegarán al cielo.
He resuelto, que viviré como desearía haberlo hecho cuando llegue a morir. . . . He
resuelto, esforzarme al máximo para actuar como puedo pensar que debería
hacer, si ya hubiera visto la felicidad del cielo y los tormentos del infierno.
JONATHAN EDWARDS
La realidad de la elección que tenemos ante nosotros en esta vida es
maravillosa y horrible. Dada la realidad de nuestros dos posibles destinos, ¿no
deberíamos estar dispuestos a pagar cualquier precio para evitar el infierno e ir
al cielo? Y, sin embargo, el precio ya ha sido pagado. "Fuiste comprado a un
precio" (1 Corintios 6:20). El precio pagado fue exorbitante: la sangre
derramada del Hijo de Dios, Jesucristo.
Considere la maravilla: Dios determinó que preferiría ir al Infierno en
nuestro nombre que vivir en el Cielo sin nosotros. Él quiere tanto que no
vayamos al infierno que pagó un precio horrible en la cruz para que no
tengamos que hacerlo.
Tal como está, sin embargo, aparte de Cristo, nuestro futuro eterno se gastará
en el infierno.
Jesús hace una pregunta inquietante en Marcos 8:36-37: "¿De qué le sirve a
un hombre ganar el mundo entero, pero perder su alma? ¿O qué puede dar un
hombre a cambio de su alma?"
El precio ha sido pagado. Pero aún así, debemos elegir. Como cualquier
regalo, se puede ofrecer el perdón, pero no es nuestro hasta que elijamos
recibirlo. El gobernador puede ofrecer un perdón a un criminal condenado,
pero si él o ella rechaza el perdón, no es válido. Un perdón debe ser aceptado.
Del mismo modo, Cristo nos ofrece a cada uno de nosotros el don del perdón y
la vida eterna, pero el hecho de que la oferta se haga no lo hace nuestro. Para
tenerlo, debemos elegir aceptarlo.
¿Pero es realmente posible saber que irás al cielo cuando mueras? Antes de
profundizar en el tema del Cielo, abordaremos esta pregunta en el siguiente
capítulo.
CAPÍTULO 4
¿SABES QUE VAS AL CIELO?
Pronto leerás en el periódico que estoy muerto. No lo creas por un momento.
Estaré más vivo que nunca.
DL Moody
La tierra retrocede. . . . ¡El cielo se abre ante mí!
DL Moody (en su lecho de muerte)
Las ciudades antiguas guardaban rollos de sus ciudadanos. Se colocaron
guardias en las puertas de la ciudad para mantener alejados a los criminales y
enemigos al verificar sus nombres en la lista. Este es el contexto de Apocalipsis
21:27: "Nada impuro entrará [en la ciudad], ni nadie que haga lo que es
vergonzoso o engañoso, sino solo aquellos cuyos nombres están escritos en el
libro de la vida del Cordero".
Ruthanna Metzgar, una cantante profesional, cuenta una historia que ilustra
la importancia de tener nuestros nombres escritos en el libro. Hace varios años,
le pidieron que cantara en la boda de un hombre muy rico. Según la invitación,
la recepción se llevaría a cabo en los dos pisos superiores de la Torre Columbia
de Seattle, el rascacielos más alto del noroeste. Ella y su esposo, Roy, estaban
entusiasmados por asistir.
En la recepción, los camareros en esmoquin ofrecían deliciosos entremeses y
bebidas exóticas. Los novios se acercaron a una hermosa escalera de cristal y
latón que conducía al piso superior. Alguien cortó ceremoniosamente una cinta
de raso sobre el pie de las escaleras. Anunciaron que la fiesta de bodas estaba a
punto de comenzar. Los novios subieron las escaleras, seguidos de sus
invitados.
En lo alto de las escaleras, un maitre d'with un libro encuadernado saludó a
los invitados fuera de las puertas.
"¿Me das tu nombre por favor?"
"Soy Ruthanna Metzgar y este es mi esposo, Roy".
Buscó a la Sra. "No lo encuentro. ¿Podría deletrearlo por favor?"
Ruthanna deletrea su nombre lentamente. Después de buscar el libro, el
maitre levantó la vista y dijo: "Lo siento, pero tu nombre no está aquí".
"Debe haber algún error", respondió Ruthanna. "Soy el cantante. ¡Canté para
esta boda!"
El caballero respondió: "No importa quién eres o qué hiciste. Sin tu nombre
en el libro no puedes asistir al banquete".
Hizo un gesto a un camarero y dijo: "Muéstrales al ascensor al servicio, por
favor".
Los Metzgar siguieron al camarero pasando por mesas bellamente decoradas
cargadas de camarones, salmón ahumado entero y magníficas esculturas de
hielo talladas. Junto a la zona del banquete, una orquesta se estaba preparando
para actuar, todos los músicos vestidos con deslumbrante esmoquin blancos.
El camarero llevó a Ruthanna y Roy al elevador de servicio, los hizo pasar y
empujó a G al estacionamiento.
Después de localizar su auto y conducir varias millas en silencio, Roy
extendió la mano y puso su mano sobre el brazo de Ruthanna. "Cariño, ¿qué
pasó?"
"Cuando llegó la invitación, estaba ocupada", respondió Ruthanna. "Nunca me
molesté en confirmar mi asistencia. Además, yo era el cantante. ¡Seguramente
podría ir a la recepción sin devolver la confirmación!"
Ruthanna comenzó a llorar, no solo porque se había perdido el banquete más
lujoso al que alguna vez había sido invitada, sino también porque de repente
tuvo una pequeña muestra de cómo será algún día para las personas cuando se
paran ante Cristo y encuentran sus nombres. no están escritos en el Libro de la
Vida del Cordero.42
A lo largo de los siglos, innumerables personas han estado demasiado
ocupadas para responder a la invitación de Cristo a su banquete de bodas.
Muchos suponen que el bien que han hecho, tal vez asistir a la iglesia, ser
bautizados, cantar en el coro o ayudar en un comedor social, será suficiente
para entrar al Cielo. Pero las personas que no responden a la invitación de
Cristo de perdonar sus pecados son personas cuyos nombres no están escritos
en el Libro de la Vida del Cordero. El hecho de que se le niegue la entrada al
banquete de bodas del Cielo no solo significará bajar del ascensor de servicio al
garaje. Significará ser arrojado al infierno, para siempre.
En ese día, ninguna explicación o excusa contará. Todo lo que importará es si
nuestros nombres están escritos en el libro. Si no lo son, nos rechazarán.
¿Has dicho sí a la invitación de Cristo de unirse a él en la fiesta de bodas y
pasar la eternidad con él en su casa? Si es así, tienes motivos para alegrarte: las
puertas del cielo estarán abiertas para ti.
Si ha pospuesto su respuesta, su RSVP, o si presume que puede entrar al Cielo
sin responder a la invitación de Cristo, un día lo lamentará profundamente.
PREPARACIÓN PARA EL VIAJE
Un cementerio de Indiana tiene una lápida, de más de cien años, con el
siguiente epitafio:
Pausa, extraño, cuando me pasas por alto:
Como eres ahora, una vez fui yo.
Como soy ahora, así será.
Así que prepárate para la muerte y sígueme.
Un transeúnte desconocido rascó estas palabras adicionales en la lápida:
Para seguirte no estoy contento,
Hasta que sepa por dónde te fuiste. 43
¿Podemos realmente saber de antemano a dónde vamos cuando morimos? El
apóstol Juan, el mismo que escribió sobre los nuevos cielos y la Nueva Tierra,
dijo en una de sus cartas: "Les escribo estas cosas a ustedes que creen en el
nombre del Hijo de Dios para que sepan que tienen vida eterna". " (1 Juan 5:13,
énfasis añadido). Nosotros podemos saber con seguridad que tenemos vida
eterna. Podemos estar seguros de que iremos al cielo cuando muramos.
¿Vos si?
Las personas que desean llegar a Florida no solo se suben al automóvil y
comienzan a conducir, esperando que el camino los lleve de alguna manera. En
cambio, miran un mapa y trazan su curso. Lo hacen con anticipación, en lugar
de esperar hasta llegar al destino equivocado o descubrir que han pasado tres
días conduciendo en la dirección equivocada. Si quieres llegar a algún lado, las
conjeturas son una mala estrategia. El objetivo de llegar al Cielo es digno de una
planificación más avanzada que la que daríamos a cualquier otro viaje; sin
embargo, algunas personas pasan mucho más tiempo preparándose para un
viaje a Disney World.
Muchos libros sobre el cielo parecen asumir que todos los lectores están
destinados al cielo. La Biblia dice lo contrario. Les debo a todos mis lectores
compartir con ellos el mapa de Dios al Cielo y ofrecerles sus Buenas Nuevas.
LO QUE NECESITA SABER Y HACER
Pecar es no cumplir con los santos estándares de Dios. El pecado es lo que
terminó con el paraíso de Edén. Y todos nosotros, como Adán y Eva, somos
pecadores. Eres un pecador Eso es lo primero que debes saber. El pecado nos
engaña y nos hace pensar que lo incorrecto está bien y lo correcto está mal
(Proverbios 14:12).
El pecado tiene consecuencias, pero Dios ha provisto una solución para
nuestro pecado: "La paga del pecado es muerte, pero el don de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:23). Jesucristo, el Hijo de
Dios, nos amó tanto que se hizo hombre para liberarnos de nuestro pecado
(Juan 3:16). Llegó a identificarse con nosotros en nuestra humanidad y nuestra
debilidad, pero lo hizo sin estar contaminado por nuestro pecado, autoengaño y
fallas morales (Hebreos 2:17-18; 4:15-16).
Se nos dice que "Dios lo hizo [a Cristo] que no tenía pecado para ser pecado
por nosotros, para que en él pudiéramos convertirnos en la justicia de Dios" (2
Corintios 5:21). Esto significa que a pesar de que estamos bajo la ira de Dios por
nuestros pecados, Jesús murió en la cruz como nuestro representante, nuestro
sustituto. Dios derramó su ira sobre Cristo en lugar de sobre nosotros. Cristo,
que estaba en nuestro lugar, nos transmitió su justicia para que seamos
declarados inocentes de todos nuestros pecados y declarados justos, para que
podamos entrar en la presencia de Dios en el cielo y estar en casa con él allí.
Ningún otro profeta o figura religiosa, solo Jesús, el Hijo de Dios, es digno de
pagar la pena por nuestros pecados exigidos por la santidad de Dios
(Apocalipsis 5:4-5, 9-10). Solo cuando nuestros pecados son tratados en Cristo
podemos entrar al Cielo. No podemos pagar nuestro propio camino. "La
salvación no se encuentra en nadie más [sino en Jesús], porque no hay otro
nombre debajo del cielo dado a los hombres por el cual debemos ser salvos"
(Hechos 4:12).
Siendo él mismo Dios y por lo tanto todopoderoso, Jesucristo se levantó de la
tumba, venciendo el pecado y conquistando la muerte (1 Corintios 15:3-4, 5457). Cuando Cristo murió en la cruz por nosotros, dijo: "Está terminado" (Juan
19:30). La palabra griega traducida "está terminado" se escribía comúnmente
en los certificados de deuda cuando se cancelaron. Significaba "pagado en su
totalidad". Cristo murió para que el certificado de deuda, que consiste en todos
nuestros pecados, pudiera marcarse de una vez por todas como "pagado en su
totalidad".
Debido a la muerte sacrificial de Jesucristo en la cruz en nuestro nombre,
Dios nos ofrece gratuitamente el perdón. "No nos trata como nuestros pecados
merecen ni nos pagan de acuerdo con nuestras iniquidades ... Tan lejos como el
este es del oeste, hasta ahora ha quitado nuestras transgresiones de nosotros"
(Salmo 103:10-12).
El perdón no es automático. Si queremos ser perdonados, debemos reconocer
y arrepentirnos de nuestros pecados: "El que oculta sus pecados no prospera,
pero el que los confiesa y renuncia a ellos encuentra misericordia" (Proverbios
28:13). El perdón se establece mediante nuestra confesión: "Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo y nos perdonará nuestros pecados y nos
purificará de toda injusticia" (1 Juan 1:9).
Cristo ofrece a todos, el don del perdón, la salvación y la vida eterna: "Quien
tenga sed, que venga; y quien quiera, que tome el regalo gratuito del agua de la
vida" (Apocalipsis 22:17).
No hay acción justa que podamos hacer que nos haga ganar un lugar en el
cielo (Tito 3:5). Venimos a Cristo con las manos vacías. No podemos dar crédito
por la salvación: " Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no
de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. "
(Efesios 2:8-9).
Este regalo no se puede trabajar, ganar o lograr en ningún sentido. No es de
pendiente en nuestro mérito o esfuerzo, sino únicamente en el sacrificio
generoso y suficiente de Cristo en nuestro nombre. Finalmente, el mayor regalo
de Dios es él mismo. No solo necesitamos salvación, necesitamos a Jesús el
Salvador. Es la persona, Dios, quien gentilmente nos da el lugar, el Cielo.
UNIRSE AL CUERPO DE CRISTO: LA IGLESIA
Puede pensar que no merece perdón después de todo lo que ha hecho. Eso es
exactamente correcto. Nadie merece perdón. Si lo mereciéramos, no lo
necesitaríamos. Ese es el punto de gracia. En la cruz, Jesús experimentó el
infierno que merecemos, para que por la eternidad podamos experimentar el
cielo que no merecemos.
Una vez perdonados, podemos esperar pasar la eternidad en el cielo con
Cristo y nuestra familia espiritual (Juan 14:1-3; Apocalipsis 20:11-22:6). Nunca
debemos temer que Dios encuentre un esqueleto en nuestro armario y diga: "Si
hubiera sabido que hiciste eso, no te habría dejado entrar al Cielo". Todo pecado
es lavado por la sangre de Cristo. Además, Dios lo sabe todo. Nos ha visto en
nuestro peor momento y todavía nos ama. Ningún pecado es más grande que el
Salvador. Si Dios no estuviera dispuesto a perdonar el pecado sobre la base del
sacrificio de Cristo, el cielo estaría vacío.
Jesús dijo: "Cuidado con que nadie te engañe" (Mateo 24:4). Hay un
sinnúmero de grupos, religiosos y seculares, que le asegurará el cielo es su
destino automático o que puede ser alcanzado por su trabajo duro y abstención
de ciertos pecados. Esto es falso: no hay salvación excepto por Jesús y su obra
redentora.
Los falsos maestros pueden ser atractivos y persuasivos, a menudo citando la
Biblia fuera de contexto. Pero deberían ser rechazados porque contradicen la
Palabra de Dios (Hechos 17:11). La falsa doctrina es una de las razones por las
que la vida cristiana no debe y no puede ser vivida en forma aislada. Debemos
formar parte de una familia de cristianos llamada iglesia, donde se cree y
enseña la Palabra de Dios. Puede sentirse cohibido por otros cristianos debido a
su pasado. No deberías Una iglesia centrada en Cristo no es un escaparate para
los santos, sino un hospital para los pecadores. Las personas a las que te unes
son humanas, imperfectas y necesitadas. La mayoría de las personas de la
iglesia no son farisaicas. Los que están deben ser compadecidos, porque no
entienden la gracia de Dios.
Una buena iglesia enseñará la Palabra de Dios y brindará amor, ayuda y
apoyo. Si tiene más preguntas sobre Jesús y sobre el Cielo, puede encontrar
respuestas allí. (Si está buscando una iglesia así en su área, pero no puede
encontrarla, use la dirección al final de este libro para contactar a nuestra
organización, y con gusto lo ayudaremos).
A los que se presume que iría al cielo porque eran religiosos, Jesús dijo: "No
todo el que me dice: 'Señor, Señor', entrará en el reino de los cielos, sino el que
hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán ese día:
"Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios y realizamos muchos milagros?" Entonces les diré claramente:
"Nunca los conocí. ¡Lejos de mí, malhechores!" (Mateo 7:21-23). Quienes
asuman solo sus actividades religiosas los llevarán al cielo tienen una terrible
sorpresa por delante.
No asumas simplemente que eres cristiano y vas al cielo. Tome la decisión
consciente de aceptar la muerte sacrificial de Cristo en su nombre. Cuando
eliges aceptar a Cristo y entregar el control de tu vida a él, puedes estar seguro
de que tu nombre está escrito en el Libro de la Vida del Cordero.
AGUA PARA LOS SEDIENTOS
Después de mostrarnos los nuevos cielos y la Nueva Tierra, Jesús dice cerca del
final de la Biblia: " Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio
y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la
vida. "(Apocalipsis 21:6). Pero luego Jesús agrega estas palabra aleccionadoras:
" El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y
hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. "(Apocalipsis 21:7-8).
Ha habido momentos en que creo que no deseamos el cielo, pero con mayor
frecuencia me pregunto si, en nuestro corazón, alguna vez hemos deseado algo
más.
C. S. LEWIS
Para aquellos que conocen a Cristo, su lugar es el cielo. Para aquellos que no
conocen a Cristo, su lugar es el infierno. Jesús dijo: "Yo soy el camino, la verdad
y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14:6). No hay término medio.
O eres un seguidor de Jesús o no lo eres. Cristo dijo: "El que no está conmigo
está contra mí" (Lucas 11:23).
La Biblia termina con una invitación más, sugiriendo que Dios quiere dar a
cada lector una última oportunidad: "El Espíritu y la novia dicen:" ¡Ven! ", Y el
que escucha, diga:" ¡Ven! " Quien tenga sed, que venga; y quien quiera, que tome
el regalo gratuito del agua de la vida "(Apocalipsis 22:17). Es Jesús, y el Cielo, lo
que tenemos sed. Jesús y el Cielo se nos ofrecen sin costo porque ya pagó el
precio por nosotros.
Dios te invita a venir. La iglesia te invita a venir. Como seguidor de Jesús, te
invito a que vengas.
¿Por qué no vienes? ¿Qué razón podría ser lo suficientemente buena como
para alejarse de Jesús y de la vida eterna en los nuevos cielos y la Nueva Tierra?
En palabras de CS Lewis, "Durante toda su vida, un éxtasis inalcanzable ha
estado más allá del alcance de su conciencia. Llegará el día en que se
despertarán para descubrir, más allá de toda esperanza, que lo han alcanzado, o
de lo contrario, que estaba a tu alcance y lo has perdido para siempre ".44
Estás hecho para una persona y un lugar. Jesús es la persona El cielo es el
lugar. Se trata de un paquete no se puede conseguir el cielo sin Jesús o Jesús con
salida Cielo. Exploraremos las alegrías y maravillas del cielo a lo largo de este
libro. Pero no nos atrevemos a suponer que podemos entrar al Cielo sin Cristo.
"Buscad al Señor mientras puede ser hallado; llamadle mientras está cerca"
(Isaías 55:6).
¿Has confesado tus pecados? ¿Le pidió a Cristo que lo perdone? ¿depositó su
confianza en la muerte y resurrección de Cristo en su nombre? ¿Le pidió a Jesús
que fuera su Señor y lo capacitara para seguirlo?
¿No sería trágico si leyeras este libro sobre el cielo, pero no llegaras allí?
SECCIÓN DOS
ENTENDAMOS EL CIELO INTERMEDIO
CAPÍTULO 5
¿CUÁL ES LA NATURALEZA DEL CIELO
INTERMEDIO?
Pippin: "Esto es el fin ... "
Gandalf: "¿Fin? No, el viaje no termina aquí. La muerte es solo otro camino ...
uno que todos deben tomar. La cortina de lluvia gris de este mundo
retrocede, y todo cambia a cristal plateado ... y luego lo ves ".
Pippin: "¿Qué? ¿Gandalf? ¿Qué ves?"
Gandalf: "Orillas blancas ... y más allá. El país lejano verde bajo la luz de un
amanecer".
Pippin: "Bueno, eso no es tan malo".
Gandalf: "No ... no, no lo es".
La película de Peter Jackson El regreso del rey
El
apóstol Pablo consideró vital para nosotros saber lo que sucede cuando
morimos: "Hermanos, no queremos que ignoren a los que se duermen, o
que se aflijan como el resto de los hombres, que no tienen esperanza" (1
Tesalonicenses 4:13).
Utilizando el eufemismo "los que se duermen", Pablo habla de los que han
muerto. Si estamos vivos al regreso de Cristo, él nos asegura que seremos
"atrapados junto a ellos en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire.
Y así estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense mutuamente
con estas palabras" (1 Tesalonicenses 4:17-18).
La mayor parte de este libro se centrará en el Cielo eterno, el lugar donde
viviremos para siempre después de la resurrección final. Pero debido a que
todos hemos tenido seres queridos que mueren, y nosotros mismos moriremos
a menos que Cristo regrese primero, debemos considerar lo que las Escrituras
enseñan sobre el Cielo actual, el lugar al que van los cristianos cuando mueren.
LA NATURALEZA TEMPORAL DEL CIELO ACTUAL
Cuando un cristiano muere, él o ella entra en lo que se conoce en teología como
el estado intermedio, un período de transición entre nuestras vidas pasadas en
la Tierra y nuestra futura resurrección a la vida en la Nueva Tierra. Por lo
general, cuando nos referimos al "Cielo", nos referimos al lugar al que van los
cristianos cuando mueren. Esto es lo que llamo el Cielo presente o intermedio.
Cuando les decimos a nuestros hijos "La abuela está ahora en el cielo", nos
estamos refiriendo al Cielo actual.
Por definición, un estado o ubicación intermedio es temporal. La vida en el
cielo a la que vamos cuando morimos, donde moraremos antes de nuestra
resurrección corporal, es "mucho mejor" que vivir aquí en la Tierra bajo la
maldición, lejos de la presencia directa de Dios (Filipenses 1:23). Aún así, el
Cielo intermedio o presente no es nuestro destino final. Aunque será un lugar
maravilloso, el Cielo actual no es el lugar para el que estamos hechos, el lugar
que Dios promete remodelar para que vivamos para siempre. Los hijos de Dios
están destinados a la vida como seres resucitados en una Tierra resucitada. No
debemos perder de vista nuestro verdadero destino. Si lo hacemos, estaremos
confundidos y desorientados en nuestro pensamiento sobre dónde y de qué
forma, pasaremos la eternidad.
¿VIVIREMOS EN EL CIELO PARA SIEMPRE?
La respuesta a la pregunta: ¿Viviremos en el cielo para siempre? depende de lo
que entendemos por cielo. ¿Estaremos con el Señor para siempre?
Absolutamente. ¿Estaremos siempre con él exactamente en el mismo lugar
donde está ahora el Cielo? No. En el Cielo actual, estaremos en la presencia de
Cristo, y estaremos alegres, pero estaremos ansiosos por nuestra resurrección
corporal y la reubicación permanente en la Nueva Tierra.
Vale la pena repetirlo porque es comúnmente mal entendido: cuando
morimos, los creyentes en Cristo no irán al cielo donde viviremos para siempre. En
cambio, iremos a un Cielo intermedio. En ese Cielo, donde ahora están aquellos
que murieron cubiertos por la sangre de Cristo, esperaremos el tiempo del
regreso de Cristo a la tierra, nuestra resurrección corporal, el juicio final y la
creación de los nuevos cielos y la Nueva Tierra. Si no entendemos esta verdad,
dejaremos de entender la doctrina bíblica del Cielo.
Puede parecer extraño decir que el Cielo al que vamos al morir no es eterno,
pero es cierto. "Los cristianos a menudo hablan de vivir con Dios 'en el cielo'
para siempre", escribe el teólogo Wayne Grudem. "Pero, de hecho, la enseñanza
bíblica es más rica que eso: nos dice que habrá nuevos cielos y una nueva tierra,
una creación completamente renovada, y que viviremos con Dios allí ...
También habrá un nuevo tipo de unificación del cielo y la tierra ... Habrá una
unión del cielo y la tierra en esta nueva creación ".
45
Permítanme sugerir una analogía para ilustrar la diferencia entre el Cielo
actual y el Cielo eterno. Supongamos que vivieras en un refugio para personas
sin hogar en Miami. Un día heredas una hermosa casa, completamente
amueblada, en una hermosa ladera con vista a Santa Bárbara, California. Con el
hogar viene un trabajo maravilloso haciendo algo que siempre has querido
hacer. No solo eso, sino que también estará cerca de familiares cercanos que se
mudaron de Miami hace muchos años.
En su vuelo a Santa Bárbara, cambiará de avión en Dallas, donde pasará una
tarde. Otros miembros de la familia, a quienes no ha visto en años, lo
encontrarán en el aeropuerto de Dallas y abordarán el avión con usted a Santa
Bárbara. Esperas verlos.
Ahora, cuando el agente de boletos de Miami le pregunta: "¿A dónde se
dirige?" dirías "Dallas"? No. Dirías Santa Bárbara, porque ese es tu destino final.
Si mencionaras a Dallas, solo dirías: "Voy a Santa Bárbara a través de Dallas".
Cuando hables con tus amigos en Miami sobre dónde vas a vivir, ¿te
enfocarías en Dallas? No. Puede que ni siquiera menciones a Dallas, a pesar de
que serás un habitante de Dallas durante varias horas. Incluso si pasaras una
semana en Dallas, no sería tu enfoque. Dallas es solo una parada en el camino.
Su verdadero destino, su nuevo hogar permanente, es Santa Bárbara.
A la edad de ochenta y tres años me pregunté qué sabía sobre el hogar de Dios, y
me sorprendió mucho admitir que sabía muy poco ...
El aumento de la edad y el hecho de que pronto haré mi propia peregrinación,
han engendrado en mi alma un intenso deseo de explorar este fascinante tema.
IVOR POWELL
Del mismo modo, el Cielo al que iremos cuando muramos, el Cielo actual, es
un lugar de residencia temporal, una parada en el camino hacia nuestro destino
final: la Nueva Tierra.
Otra analogía es más precisa pero difícil de imaginar, porque para la mayoría
de nosotros está fuera de nuestra experiencia. Imagine salir del refugio para
indigentes en Miami y volar a la ubicación intermedia, Dallas, y luego darse la
vuelta y regresar a su lugar de origen, que ha sido completamente renovado: un
Nuevo Miami. En este Nuevo Miami, ya no vivirías en un refugio para personas
sin hogar, sino en una hermosa casa en una gloriosa ciudad libre de
contaminación, crimen y pecado. Por lo tanto, terminaría viviendo no en un
hogar diferente, sino en una versión radicalmente mejorada de su antiguo hogar.
Esto es lo que la Biblia nos promete: viviremos con Cristo y entre nosotros
para siempre, no en el Cielo intermedio o presente, sino en la Nueva Tierra,
donde Dios estará en casa con su pueblo.
¿CAMBIA REALMENTE EL CIELO?
Solo Dios es eterno y autoexistente. Todo lo demás está creado. El cielo no es
sinónimo de Dios, ni es parte de su ser esencial. Por lo tanto, Dios debe haber
creado el cielo. No es un lugar donde debe morar, pero es donde elige morar.
Debido a que el Cielo es un lugar donde viven los ángeles, donde los seres
finitos van y vienen, parece ser un ambiente finito, una ubicación específica.
Debido a que Dios creó el Cielo, tuvo un comienzo y, por lo tanto, no es
intemporal ni inmutable. Tenía un pasado (el tiempo anterior a la encarnación,
muerte y resurrección de Cristo), tiene un presente (el cielo donde van los
creyentes cuando mueren), y tendrá un futuro (el cielo eterno o la tierra
nueva). El Cielo pasado, el Cielo presente y el Cielo futuro o eterno pueden
llamarse Cielo, pero no son sinónimos, a pesar de que son todas las moradas de
Dios.
Los libros sobre el cielo a menudo no logran distinguir entre los estados
intermedios y eternos, usando la única palabra: cielo, como todo incluido. Pero
esto ha embotado nuestro pensamiento y nos impide comprender importantes
distinciones bíblicas. En este libro, cuando me refiero al lugar al que van los
creyentes después de la muerte, utilizo términos como el Cielo actual o el Cielo
intermedio. Me referiré al estado eterno como el Cielo eterno o la Nueva Tierra.
Espero que puedan ver por qué esta es una distinción tan importante. El cielo
actual es un alojamiento temporal, lugar de espera hasta el regreso de Cristo y
nuestra resurrección corporal. El Cielo eterno, la Nueva Tierra, es nuestro
verdadero hogar, el lugar donde viviremos para siempre con nuestro Señor y
entre nosotros. Las grandes promesas redentoras de Dios encontrarán su
máximo cumplimiento en la Nueva Tierra, no en el Cielo actual.
Cuando hablamos sobre el futuro de la Nueva Tierra, como lo haremos en la
mayor parte de este libro, gran parte de lo que decimos sobre él puede no ser
cierto para el Cielo intermedio. (Por ejemplo, comeremos y beberemos en
nuestros cuerpos de resurrección en la Nueva Tierra, pero eso no significa que
las personas coman y beban en el Cielo actual). Y cuando describimos el Cielo
actual, no necesariamente se corresponderá con lo que el El cielo eterno, la
Nueva Tierra, será como. Una vez que abandonamos nuestras suposiciones de
que el Cielo no puede cambiar, todo tiene sentido. Dios no cambia; El es
inmutable. Pero Dios dice claramente que el Cielo será cambiar. Eventualmente
será reubicado en la Nueva Tierra (Apocalipsis 21:1). Del mismo modo, lo que
ahora llamamos Infierno también se reubicará. Después del Juicio del Gran
Trono Blanco, el Infierno será arrojado al lago de fuego eterno (Apocalipsis 20:
14-15).
DISTINGUIR LOS CIELOS PRESENTES Y FUTUROS
Las preguntas, ¿Cómo es el cielo? y, ¿cómo será el cielo? Tiene dos respuestas
diferentes. El cielo intermedio actual está en el reino angelical, claramente
separado de la Tierra (aunque, como veremos, es probable que tenga más
cualidades físicas de lo que podríamos suponer). Por el contrario, el futuro
Cielo estará en el reino humano, en la Tierra. A continuación, la morada de Dios
también será la morada de la humanidad en un universo resucitado: "Vi un
cielo nuevo y una tierra nueva .... Vi la Ciudad Santa la nueva Jerusalén, que
bajaba del cielo, de Dios ... Y escuché una fuerte voz desde el trono que decía:
"Ahora la morada de Dios está con los hombres, y él vivirá con ellos. Ellos serán
su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios". "(Apocalipsis 21:1-3).
El cielo, la morada de Dios, algún día estará en la Nueva Tierra.
Note que la Nueva Jerusalén, que estaba en el cielo, descenderá del cielo de
Dios. ¿A dónde va? A la nueva tierra. A partir de ese momento, "la morada de
Dios" estará con la humanidad redimida en la Tierra
Algunos dirían que la Nueva Tierra no debería llamarse Cielo. Pero me parece
claro que, si la morada especial de Dios es, por definición, el Cielo, y se nos dice
que "la morada de Dios" estará con la humanidad en la Tierra, entonces el Cielo
y la Nueva Tierra serán esencialmente el mismo lugar. Se nos dice que "el trono
de Dios y del Cordero" está en la Nueva Jerusalén, que es llevada a la Nueva
Tierra (Apocalipsis 22: 1). Nuevamente, parece claro que donde sea que Dios
mora con su pueblo y se siente en su trono se llamaría Cielo.
Estoy de acuerdo con el teólogo Anthony Hoekema, quien escribe: "La 'nueva
Jerusalén' ... no permanece en un 'cielo' lejano en el espacio, sino que se reduce
a la tierra renovada; allí los redimidos pasarán la eternidad en cuerpos de
resurrección. Entonces, el cielo y la tierra, ahora separados, se fusionarán: la
nueva tierra también será el cielo, ya que Dios morará allí con su pueblo. Los
creyentes glorificados, en otras palabras, continuarán estando en el cielo
mientras están habitando la nueva tierra."
46
Que Dios vendría a la Nueva Tierra para vivir con nosotros encaja
perfectamente con su plan original. Dios podría haber llevado a Adán y Eva al
cielo para visitarlo en su mundo. En cambio, bajó a caminar con ellos en su
mundo (Génesis 3: 8). Jesús dice de cualquiera que sea su discípulo: "Mi Padre
lo amará, y iremos a él y haremos nuestro hogar con él" (Juan 14:23). Esta es
una imagen del plan supremo de Dios: no llevarnos a vivir en un reino hecho
para él, sino bajar y vivir con nosotros en el reino que él hizo para nosotros.
La mayoría de las vistas del cielo son anti-encarnacionales. No comprenden
que el Cielo será Dios morando con nosotros, las personas resucitadas, en la
Tierra resucitada. La Encarnación se trata de Dios habitando el espacio y el
tiempo como un ser humano: los nuevos cielos y la Nueva Tierra se trata de
Dios haciendo del espacio y el tiempo su hogar eterno. Como Jesús es Dios
encarnado, así la Nueva Tierra será el Cielo encarnado. Piense en lo que nos
dice Apocalipsis 21: 3: Dios reubicará a su pueblo y descenderá del Cielo a la
Nueva Tierra para vivir con ellos: "Dios mismo estará con ellos". En lugar de
subir a vivir en el hogar de Dios para siempre, Dios bajará a vivir en nuestro
hogar para siempre. En pocas palabras, aunque el Cielo presente está "allá
arriba", el Cielo futuro y eterno estará "aquí abajo". Si no vemos esa distinción,
no entendemos el plan de Dios y no podemos imaginar cómo será nuestra vida
eterna.
Varios libros sobre el Cielo afirman que la Nueva Jerusalén no descenderá a
la Tierra, sino que permanecerá "suspendida sobre la tierra". Pero Apocalipsis
21:2 no dice esto. Cuando John observa la ciudad "descender" del cielo, no hay
razón para creer que se detenga antes de llegar a la Nueva Tierra. La suposición
de que permanece suspendida sobre la tierra surge de la noción de que el Cielo
y la Tierra siempre deben estar separados. Pero las Escrituras indican que se
unirán. Su incompatibilidad actual se debe a una aberración temporal: la Tierra
47
está bajo pecado y la Maldición. Una vez que se corrija esa aberración, el Cielo y
la Tierra volverán a ser totalmente compatibles (Efesios 1:10).
Los idealistas utópicos que sueñan con que la humanidad cree el "Cielo en la
Tierra" están destinados a la decepción. Pero, aunque están equivocados al
creer que los humanos pueden lograr una existencia utópica aparte de Dios, la
realidad del Cielo en la Tierra —Dios que habita con la humanidad en el mundo
que hizo para nosotros— se hará realidad. Es el sueño de Dios. Es el plan de
Dios. Él, no lo lograremos nosotros.
¿PERMANECEMOS CONSCIENTES DESPUÉS DE LA
MUERTE?
"El polvo vuelve a la tierra de donde vino, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio"
(Eclesiastés 12:7). Al morir, el espíritu humano va al cielo o al infierno. Cristo
describió a Lázaro y al hombre rico como conscientes en el Cielo y el Infierno
inmediatamente después de su muerte (Lucas 16:22-31). Jesús le dijo al ladrón
moribundo en la cruz: "Hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43). El
apóstol Pablo dijo que morir era estar con Cristo (Filipenses 1:23), y estar
ausente del cuerpo era estar presente con el Señor (2 Corintios 5:8). Después
de su muerte, los mártires son representados en el Cielo, clamando a Dios para
que haga justicia en la Tierra (Apocalipsis 6:9-11).
Estos pasajes dejan claro que no existe el "sueño del alma" o un largo período
de inconsciencia entre la vida en la Tierra y la vida en el Cielo. La frase
"dormido" (en 1 Tesalonicenses 4:13 y pasajes similares) es un eufemismo para
la muerte, que describe la apariencia externa del cuerpo. La salida del espíritu
del cuerpo termina nuestra existencia en la Tierra. La parte física de nosotros
"duerme" hasta la resurrección, mientras que la parte espiritual de nosotros se
traslada a una existencia consciente en el Cielo (Daniel 12:2-3; 2 Corintios 5: 8).
Algunos pasajes del Antiguo Testamento (por ejemplo, Eclesiastés 9: 5)
abordan las apariencias externas y no reflejan la plenitud de la revelación del
Nuevo Testamento sobre la reubicación inmediata y la conciencia después de la
muerte.
Cada referencia en Apocalipsis a los seres humanos que hablan y adoran en el
Cielo antes de la resurrección de los muertos demuestra que nuestros seres
espirituales son conscientes, no duermen, después de la muerte. (Casi todos los
que creen en el sueño del alma creen que las almas están incorpóreas al morir;
no está claro cómo los seres incorpóreos podrían dormir, porque dormir
implica un cuerpo físico).
¿SEREMOS JUZGADOS CUANDO MURAMOS?
Cuando morimos, enfrentamos el juicio, lo que se llama el juicio de fe. El
resultado de este juicio determina si vamos al Cielo actual o al Infierno actual.
Este juicio inicial no depende de nuestras obras sino de nuestra fe. No se trata
de lo que hemos hecho durante nuestras vidas, sino de lo que Cristo ha hecho
por nosotros. Si hemos aceptado la muerte expiatoria de Cristo por nosotros,
entonces, cuando Dios nos juzgue después de que muramos, verá el sacrificio
de su Hijo por nosotros, no nuestro pecado. La salvación es un regalo gratuito,
al que no podemos contribuir absolutamente nada (Efesios 2:8-9; Tito 3:5).
Este primer juicio no debe confundirse con el juicio final, o lo que se llama el
juicio de las obras. Tanto los creyentes como los no creyentes enfrentan un
juicio final. La Biblia indica que todos los creyentes se presentarán ante el
tribunal de Cristo para dar cuenta de sus vidas (Romanos 14:10-12; 2 Corintios
5:10). Es crítico entender que este juicio es un juicio de obras, no de fe (1
Corintios 3:13-14). Nuestras obras no afectan nuestra salvación, pero sí afectan
nuestra recompensa. Las recompensas son sobre nuestro trabajo para Dios,
fortalecido por su Espíritu. Las recompensas son condicionales, dependen de
nuestra fidelidad (2 Timoteo 2:12; Apocalipsis 2:26-28; 3:21). †
Los incrédulos se enfrentan a un juicio final de las obras también. La Biblia
nos dice que vendrá en el gran trono blanco, al final de la vieja Tierra y justo
antes del comienzo de la Nueva Tierra (Apocalipsis 20:11-13).
Las opiniones varían sobre cuándo ocurrirá el juicio de las obras para los
creyentes. Algunas personas se imaginan que ocurre inmediatamente después
del juicio de fe, un juicio "uno a la vez" que ocurre a medida que cada creyente
muere. Otros piensan que sucede en el Cielo actual, entre nuestra muerte y el
regreso de Cristo. Aquellos que creen en un Rapto pretribulacional a menudo
imaginan el juicio de las obras que suceden entre el Rapto y el regreso físico de
Cristo, mientras la Tribulación se lleva a cabo en la Tierra. Aún otros creen que
sucede al mismo tiempo que el Juicio del Gran Trono Blanco de los incrédulos,
después del Milenio.
¿ES EL CIELO ACTUAL PARTE DE NUESTRO UNIVERSO U
OTRO?
El cielo actual es normalmente invisible para quienes viven en la Tierra. Para
aquellos que tienen problemas para aceptar la realidad de un reino invisible,
considere la perspectiva de los investigadores de vanguardia que adoptan la
teoría de cuerdas. Los científicos de Yale, Princeton y Stanford, entre otros,
postulan que hay diez dimensiones no observables y probablemente un
número infinito de universos imperceptibles. Si esto es lo que creen los
principales científicos, ¿por qué alguien debería sentirse cohibido por creer en
una dimensión no observable, un reino que contiene ángeles y el Cielo y el
Infierno?
48
La Biblia enseña que a veces los humanos pueden ver el cielo. Cuando
Esteban fue apedreado por su fe en Cristo, miró al cielo: "Esteban, lleno del
Espíritu Santo, miró al cielo y vio la gloria de Dios, y Jesús estaba a la diestra de
Dios". 'él dijo:' Veo el cielo abierto y al Hijo del Hombre parado a la diestra de
Dios '"(Hechos 7:55-56). Las Escrituras nos dicen que Stephen no soñó esto,
sino que en realidad lo vio.
Wayne Grudem señala que Stephen "no vio meros símbolos de un estado de
existencia. Fue más bien que se le abrieron los ojos para ver una dimensión
espiritual de la realidad que Dios nos ha ocultado en esta época actual, una
dimensión que no obstante realmente existe en nuestro universo espacio /
tiempo, y dentro del cual Jesús ahora vive en su cuerpo físico resucitado,
esperando incluso ahora un momento en que regrese a la tierra ".
49
Estoy de acuerdo con Grudem en que el Cielo actual es un universo espacio /
tiempo. Puede tener razón en que es parte de nuestro propio universo, o puede
estar en un universo diferente. Podría ser un universo al lado que normalmente
está oculto, pero a veces abierto. En cualquier caso, parece probable que Dios
no haya creado simplemente una visión para Stephen para hacer que el cielo
parezca físico. Más bien, le permitió a Stephen ver un Cielo intermedio que era
(y es) físico.
El profeta Eliseo le pidió a Dios que le diera a su siervo, Giezi, un vistazo del
reino invisible. Él oró: "Oh Señor, abre los ojos para que pueda ver". Entonces el
Señor abrió los ojos del sirviente, y miró y vio las colinas llenas de caballos y
carros de fuego alrededor de Eliseo "(2 Reyes 6:17). Se podría argumentar que
estos caballos y carros (con guerreros angelicales) existen a nuestro lado en
nuestro universo, pero normalmente estamos ciegos ante ellos. O tal vez en un
universo al lado del nuestro que se abre en el nuestro para que los seres
angelicales, y los caballos, aparentemente, puedan moverse entre universos.
Una tercera posibilidad, para mí, la menos convincente en estos casos, es que
tales descripciones son meramente metafóricas, no deben tomarse
literalmente. Pero Hechos 7 y 2 Reyes 6 son relatos narrativos, de naturaleza
histórica, no literatura apocalíptica o parabólica. El texto es claro que Stephen y
Giezi vieron cosas reales y físicas. Esto apoya la opinión de que el Cielo es un
reino físico. Físico y espiritual no son ni opuestos ni contradictorios. De hecho,
el apóstol Pablo se refiere al cuerpo de resurrección como un "cuerpo
espiritual" (1 Corintios 15:44). Dios es un espíritu, y los ángeles son seres
espirituales, pero ambos pueden, y en la Nueva Tierra lo harán, vivir en un
entorno físico.
Si un ciego ganara la vista momentáneamente y describiera un árbol real que
vio, otras personas ciegas, especialmente si vivían en un mundo donde todos
estaban ciegos, podrían asumir automáticamente que el árbol no era literal, un
mero símbolo de alguna realidad espiritual. Pero ellos podrían estar
equivocados. Del mismo modo, no debemos suponer que la Biblia describe el
Cielo de manera física simplemente para acomodarnos. Es completamente
posible que el Cielo presente sea un reino físico.
Debido a que la cuestión de la naturaleza física del Cielo actual es importante
y controvertida, la veremos más de cerca en el próximo capítulo.
† 1 trato extenso con el tema de las recompensas eternas en mis libros In Light
of Eternity (Colorado Springs: WaterBrook, 1999), Money, Possessions, and
Eternity (Wheaton, 111.: Tyndale, 2003) y The Law of Rewards ( Wheaton, 111 .:
Tyndale, 2003).
CAPÍTULO 6
¿ES UN LUGAR FÍSICO EL CIELO INTERMEDIO?
Porque la entrada del mundo mayor es amplia y segura, y aquellos que ven la
rigidez y el dolor de los que han sido liberados deben preguntarse con gran
asombro cuando son recibidos en esas grandes habitaciones con alegría e
inmortalidad.
Amy Carmichael
Una
sola lectura después de mis libros, un misionero me escribió, preocupa
profundamente que pensé que el cielo podría ser un lugar físico. En nuestra
correspondencia, no importaba cuántos pasajes bíblicos señalara, no
importaba. Siempre le habían enseñado que el cielo era "espiritual" y, por lo
tanto, no físico. Sugerir lo contrario era, en su mente, cometer herejía.
Mi preocupación no era tanto que él creía que el Cielo actual no es físico.
(Quizás tenga razón.) Más bien, parecía que estaba convencido de que si el Cielo
fuera físico, sería menos sagrado y especial. Él veía lo físico y lo espiritual como
opuestos. Cuando le pedí que demostrara por las Escrituras por qué el Cielo no
puede ser un lugar físico, me dijo que la respuesta era muy simple: porque
"Dios es espíritu" (Juan 4:24). Él creía que el verso resolvió la cuestión de una
vez por todas.
Pero decir que Dios es espíritu es muy diferente de decir que el Cielo es
espíritu. El cielo, después de todo, no es lo mismo que Dios. Dios creó el cielo;
por lo tanto, no siempre habitó allí. Aunque Dios elige morar en el cielo, no
necesita una morada. Sin embargo, como humanos finitos, lo hacemos. No es
problema para el Dios todopoderoso, un espíritu, morar en un reino espiritual,
físico o que incluya ambos. La verdadera pregunta es si las personas, siendo por
naturaleza espirituales y físicas, pueden morar en un reino sin propiedades
físicas.
La Nueva Tierra física será nuestra última morada, pero hasta entonces no
deberíamos sorprendernos si Dios elige proporcionar un lugar de espera que
también sea físico. Para que existamos como seres humanos, ocupamos espacio.
Parece razonable inferir que el espacio que ocupamos sería físico. Si el Cielo
presente e intermedio es un lugar donde moran Dios, los ángeles y los
humanos, tiene sentido que el Cielo se acomode a la humanidad, porque Dios no
necesita acomodación. Sabemos que los ángeles pueden existir en un mundo
físico porque existen en este, no solo en el Cielo. De hecho, los ángeles a veces,
tal vez a menudo, toman forma humana (Hebreos 13:2).
Si vamos a hacer inferencias sobre la naturaleza del cielo, no debemos
derivarlas de la naturaleza de Dios. Después de todo, él es un ser único que es
infinito, que existe fuera del espacio y el tiempo. Más bien, debemos basar
nuestras deducciones en la naturaleza de la humanidad. No es problema para el
Dios infinito habitar donde sea que habita la humanidad. La pregunta es si los
humanos finitos pueden existir como lo hace Dios, fuera del espacio y el tiempo.
No estoy seguro de que podamos. Pero estoy seguro de que, si podemos, es solo
como una aberración temporal que será corregida permanentemente por
nuestra resurrección corporal en preparación para la vida en la Nueva Tierra.
¿Por qué somos tan resistentes a la idea de que el cielo podría ser físico? La
respuesta, creo, se centra en una creencia no bíblica de que el reino espiritual
es bueno y el mundo material es malo, una visión que llamo cristoplatonismo.
(Para una discusión de los supuestos falsos del cristoplatonismo, vea el
apéndice A.) Para nuestros propósitos en este capítulo, resumiré esta creencia
que se cierne como una nube oscura sobre la visión común del Cielo.
Platón, el filósofo griego, creía que las cosas materiales, incluido el cuerpo
humano y la tierra, son malas, mientras que las cosas inmateriales como el alma
y el cielo son buenas. Este punto de vista se llama platonismo. La iglesia
cristiana, altamente influenciada por el platonismo a través de las enseñanzas
de Filón (ca. 20 a. C.-50 d. C.) y Orígenes (185-254 d. C.), entre otros, llegó a
abrazar la visión "espiritual" de que los espíritus humanos están mejor sin
cuerpos y que el cielo es un estado incorpóreo. Rechazaron la noción del Cielo
como un reino físico y espiritualizaron o descuidaron por completo la
enseñanza bíblica de las personas resucitadas que habitan una Tierra
resucitada.
El cristoplatonismo ha tenido un efecto devastador en nuestra capacidad de
comprender lo que las Escrituras dicen sobre el Cielo, particularmente sobre el
Cielo eterno, la Nueva Tierra. Un buen cristiano me dijo: "Esta idea de tener
cuerpos y comer alimentos y estar en un lugar terrenal ... ¿suena tan poco
espiritual? Sin saberlo, estaba bajo la influencia del cristoplatonismo. Si
creemos, incluso inconscientemente, que los cuerpos y la tierra y las cosas
materiales no son espirituales, incluso malvados, entonces inevitablemente
rechazaremos o espiritualizaremos cualquier revelación bíblica sobre nuestra
resurrección corporal o las características físicas de la Nueva Tierra. Eso es
exactamente lo que ha sucedido en la mayoría de las iglesias cristianas, y es una
gran razón por la que no llegamos a un acuerdo con una doctrina bíblica del
Cielo. El cristoplatonismo también ha cerrado nuestras mentes a la posibilidad
de que el Cielo actual sea en realidad un reino físico. Sin embargo, si miramos
las Escrituras, veremos considerables evidencias de que el cielo actual tiene
propiedades físicas.
EL CIELO COMO SUSTANCIA, LA TIERRA COMO SOMBRA
En su clásico Paradise Lost del siglo XVII, John Milton describe a Eden como un
jardín lleno de flores aromáticas, fruta deliciosa y hierba suave, regada
exuberante. También conecta el Edén con el Cielo, la fuente de la existencia
terrenal, retratando el Cielo como un lugar de grandes placeres y la fuente de
los placeres de la Tierra. En la historia de Milton, el ángel Raphael le pregunta a
Adam:
¿Y si la Tierra
Sé solo la sombra del cielo y las cosas que hay en él
El uno al otro como, más de lo que se piensa en la Tierra?
50
Aunque la idea de la Tierra como la sombra del cielo rara vez se discute,
incluso en los libros sobre el cielo, es un concepto que tiene respaldo bíblico.
Por ejemplo, el templo en el cielo está lleno de humo de la gloria de Dios
(Apocalipsis 15: 8). ¿Es este un templo figurativo con humo figurativo? ¿O hay
un incendio real que crea humo literal en un edificio real? Se nos dice que hay
rollos en el cielo, ancianos con caras, mártires que visten ropa e incluso
personas con "ramas de palma en sus manos" (Apocalipsis 7:9). Hay
instrumentos musicales en el Cielo actual (Apocalipsis 8:6), caballos que entran
y salen del Cielo (2 Reyes 2:11; Apocalipsis 19:14) y un águila que vuela por
encima en el Cielo (Apocalipsis 8:13). Quizás algunos de estos objetos son
meramente simbólicos, sin una realidad física correspondiente. Pero, ¿es cierto
eso de asignarlos?
Muchos comentaristas descartan la posibilidad de que alguno de estos
pasajes en Apocalipsis se tome literalmente, debido a que es literatura
apocalíptica, conocida por sus figuras retóricas. Pero el libro de Hebreos no es
apocalíptico, es epistolar. Dice que los sacerdotes terrenales "sirven en un
santuario que es una copia y sombra de lo que está en el cielo" (Hebreos 8:5). A
Moisés se le dijo, al construir el tabernáculo terrenal, "Procura que hagas todo
de acuerdo con el patrón que se te muestra en la montaña" (Hebreos 8:5). Si lo
que se construyó después de que el patrón fuera físico, ¿podría sugerir que el
original también era físico?
El libro de Hebreos parece decir que deberíamos ver la Tierra como un reino
derivado y el Cielo como el reino fuente. Si lo hacemos, abandonaremos la
suposición de que algo existente en un reino no puede existir en el otro. De
hecho, consideraremos que es probable que lo que existe en un reino exista en
al menos alguna forma en el otro. Deberíamos dejar de pensar en el Cielo y la
Tierra como opuestos y, en su lugar, verlos como círculos superpuestos que
comparten ciertos puntos en común.
Cristo "pasó por el tabernáculo más grande y perfecto que no es hecho por el
hombre, es decir, que no es parte de esta creación" (Hebreos 9:11). "Cristo no
entró en un santuario hecho por el hombre que era solo una copia del
verdadero; entró en el cielo mismo" (Hebreos 9:24). El santuario terrenal era
una copia del verdadero en el cielo. De hecho, la Nueva Jerusalén que será
llevada a la Nueva Tierra está actualmente en el Cielo intermedio o presente
(Hebreos 12:22). Si sabemos que la Nueva Jerusalén estará físicamente en la
Nueva Tierra, y también sabemos que está en el Cielo actual, ¿eso no sugiere que
la Nueva Jerusalén es actualmente física? ¿Por qué no lo sería? A menos que
comencemos con la suposición de que el Cielo no puede ser físico, parece que
esta evidencia nos convencerá de que sí es físico.
Estos versículos en hebreos sugieren que Dios creó la Tierra a imagen del
cielo, tal como creó a la humanidad a su imagen. CS Lewis propuso que "las
colinas y los valles del Cielo serán para aquellos que ahora experimentas, no
como una copia para un original, ni como un sustituto para el artículo genuino,
sino como la flor para la raíz o el diamante para el carbón."
51
La iglesia está siendo constantemente tentada a aceptar este mundo como su
hogar. . . pero si es sabia, considerará que se encuentra en el valle entre los picos
de las montañas de la eternidad pasada y la eternidad por venir. El pasado se fue
para siempre y el presente pasa tan rápido como la sombra en el reloj de sol de
Acaz. Incluso si la tierra continuara un millón de años, ninguno de nosotros
podría quedarse para disfrutarla. Hacemos bien en pensar en el largo mañana.
A W TOZER
A menudo nuestro pensamiento es al revés. ¿Por qué imaginamos que Dios
modela la ciudad santa del cielo según una ciudad terrenal, como si el cielo no
supiera nada de la comunidad y la cultura y tuviera que obtener sus ideas de
nosotros? ¿No es más probable que las realidades terrenales, incluidas las
ciudades, se deriven de sus contrapartes celestiales? Tendemos a comenzar con
la Tierra y razonar hacia el Cielo, cuando en cambio deberíamos comenzar con
el Cielo y razonar hacia la Tierra. No es simplemente una adaptación a nuestra
estructura familiar terrenal, por ejemplo, que Dios se llama a sí mismo padre y
nosotros hijos. Por el contrario, creó relaciones padre-hijo para mostrar su
relación con nosotros, así como creó el matrimonio humano para revelar la
relación de amor entre Cristo y su novia (Efesios 5:32).
En mi novela Safely Home, imagino la relación entre la Tierra y el Cielo:
En comparación con lo que ahora veía, el mundo del que había venido era
una tierra de sombras, incolora y bidimensional. Este lugar era fresco y
cautivador, resonando con color y belleza. No solo podía verlo y oírlo, sino
sentirlo, olerlo y saborearlo. Cada ladera, cada montaña, cada cascada, cada
animal retozando en los campos parecía llamarlo para que se uniera a ellos, que
venga desde el exterior y se sumerja en el interior. Todo este mundo tenía la
sensación de agua fría en una abrasadora tarde de agosto. La luz lo llamó para
sumergirse con abandono, para unirse a la gran aventura.
"Sé lo que es esto", dijo Quan.
"Dime", dijo el carpintero.
"Es la sustancia que proyecta todas esas sombras en el otro mundo. Los
círculos allí son copias de las esferas aquí. Los cuadrados allí son copias de los
cubos aquí. Los triángulos allí son copias de las pirámides aquí. La Tierra era
una tierra plana. Esto es ... bueno, el interior es más grande que el exterior, ¿no?
¿Cuántas dimensiones hay? "
"Mucho más de lo que has visto hasta ahora", dijo el Rey, riendo.
"Este es el lugar que define y da sentido a todos los lugares", dijo Li Quan.
"Nunca imaginé que sería así".
52
¿EL "PARAÍSO" SUGIERE UN SITIO FÍSICO?
Durante la Crucifixión, cuando Jesús le dijo al ladrón en la cruz: "Hoy estarás
conmigo en el paraíso" (Lucas 23:43), se refería al Cielo actual. Pero, ¿por qué
lo llamó paraíso y a qué se refería?
La palabra paraíso proviene de la palabra persa pairidaeza, que significa "un
parque amurallado" o "jardín cerrado". Fue utilizado para describir los grandes
jardines amurallados de los palacios reales del rey persa Ciro. En la
Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento, la palabra griega
para paraíso se usa para describir el Jardín del Edén (por ejemplo, Génesis 2: 8;
Ezequiel 28:13). Más tarde, debido a la creencia judía de que Dios restauraría F,
den, paradisebeca.me la palabra para describir el estado eterno de los justos y,
en menor medida, el cielo actual.
53
La palabra paraíso no se refiere a la naturaleza salvaje sino a la naturaleza
bajo el dominio de la humanidad. No se dejó que el jardín o parque creciera
completamente solo. Las personas aportaron su creatividad para gestionar,
cultivar y presentar el jardín o parque. "La idea de un jardín amurallado",
escribe el profesor de Oxford Alister McGrath, "encerrar un área
cuidadosamente cultivada de plantas y animales exquisitos, fue el símbolo más
poderoso del paraíso disponible para la imaginación humana, mezclando las
imágenes de la belleza de la naturaleza con el El orden de la construcción
humana ... Toda la historia humana está así envuelta en la sutil interacción de la
tristeza sobre un paraíso perdido y la esperanza de su restauración final ".
54
En el judaísmo de la era del Nuevo Testamento, "El sitio del Paraíso reabierto
es casi sin excepción la tierra ... La creencia en la resurrección aseguró que
todos los justos, incluso aquellos que están muertos, tendrían una participación
en el paraíso reabierto ".
55
El paraíso no se entendía generalmente como una mera alegoría, con un
significado metafórico o espiritual, sino como un lugar físico real donde Dios y
su pueblo vivían juntos, rodeados de belleza física, disfrutando de grandes
placeres y felicidad.
Dios dice: "Al que venciere, le daré el derecho a comer del árbol de la vida,
que está en el paraíso de Dios" (Apocalipsis 2:7). El mismo árbol físico de la
vida que estaba en el Jardín del Edén algún día estará en la Nueva Jerusalén en
la Nueva Tierra (Apocalipsis 22:2). Ahora está (tiempo presente) en el Cielo
intermedio o presente. ¿No deberíamos asumir que tiene las mismas
propiedades físicas que tenía en el Jardín del Edén y que tendrá en la Nueva
Jerusalén? Si no es así, ¿podría llamarse el árbol de la vida?
Se nos dice que después de la caída, Dios "expulsó al hombre; y al este del
jardín del Edén colocó los querubines y la espada de fuego que giraban en todas
las direcciones para proteger el camino hacia el árbol de la vida" (Génesis 3:24,
NASB). Parece que el Paraíso de Edén, con el árbol de la vida, retuvo su
identidad como lugar físico, pero ya no era accesible para la humanidad. Fue
custodiado por querubines, que son residentes del cielo, donde Dios está
"entronizado entre los querubines" (2 Reyes 19:15).
Eden no fue destruido. Lo que fue destruido fue la capacidad de la
humanidad para vivir en el Edén. No hay indicios de que Eden haya sido
despojado de su fisicalidad y transformado en una entidad "espiritual". Parece
haber permanecido tal como estaba, un paraíso físico llevado a un reino al que
no podemos acceder, probablemente el Cielo actual, porque sabemos con
certeza que es donde está ahora el árbol de la vida (Apocalipsis 2:7) .
Dios no ha terminado con el Edén. Lo conservó no como una pieza de museo,
sino como un lugar que la humanidad algún día volverá a ocupar, y hasta cierto
punto ahora puede ocupar en el Cielo actual. Debido a que se nos dice que el
árbol de la vida se ubicará en la Nueva Jerusalén, a ambos lados de un gran río
(Apocalipsis 22:2), parece probable que el Edén original sea un gran parque en
el centro de la ciudad. Si sabemos que el árbol que distinguió al Edén estará allí,
¿por qué no el Edén mismo? Esto encajaría perfectamente con la declaración en
Apocalipsis 2:7 de que el árbol de la vida está actualmente en el Paraíso.
Aunque el resto de la tierra cayó bajo el pecado humano, el Edén fue tratado
por alguna razón de manera diferente. Quizás había venido del cielo, la morada
de Dios, y fue trasplantado a la Tierra. No lo sabemos, pero sí sabemos esto:
Dios vino al Edén para visitar a Adán y Eva (Génesis 3:8), lo cual ya no haría
después de que Adán y Eva fueran desterrados del Jardín después de la Caída.
Independientemente de si el Edén fue creado junto con el resto de la tierra,
claramente fue especial para Dios, y sigue siendo especial para él. La presencia
del árbol de la vida en la Nueva Jerusalén establece que elementos del Edén, tan
físicos como el original, volverán a ser parte de la experiencia humana. La
presencia del árbol de la vida en el Cielo actual sugiere que el Cielo también
tiene propiedades físicas y es capaz de contener objetos físicos.
¿LAS PERSONAS TIENEN CUERPOS INTERMEDIOS EN EL
CIELO ACTUAL?
A diferencia de Dios y los ángeles, que en esencia son espíritus (Juan 4:24;
Hebreos 1:14), los seres humanos son por naturaleza espirituales y físicos
(Génesis 2:7). Dios no creó a Adán como espíritu y lo colocó dentro de un
cuerpo. Más bien, primero creó un cuerpo, luego inspiró en él un espíritu.
Nunca hubo un momento en que un ser humano existiera sin un cuerpo.
Los estudios neurofisiológicos revelan una conexión íntima entre el cuerpo
y lo que históricamente se ha denominado alma, que incluye la mente, las
emociones, la voluntad, la intencionalidad y la capacidad de adorar. †
Parece que no somos esencialmente espíritus que habitan los cuerpos,
pero somos esencialmente tan físicos como espirituales. No podemos ser
completamente humanos sin un espíritu y un cuerpo.
Dadas las descripciones físicas consistentes del Cielo actual y de quienes
habitan allí, parece posible, aunque esto es ciertamente discutible, que entre
nuestra vida terrenal y nuestra resurrección corporal, Dios puede otorgarnos
alguna forma física que nos permita funcionar como humanos. seres mientras
están en ese estado antinatural "entre cuerpos", esperando nuestra
resurrección. Así como el estado intermedio es un puente entre la vida en la
Tierra vieja y la Tierra nueva, quizás los cuerpos intermedios, o al menos una
forma física de algún tipo, sirvan como puentes entre nuestros cuerpos actuales
y nuestros cuerpos resucitados.
El apóstol Pablo dice: "Mientras tanto, gemimos, anhelando estar vestidos
con nuestra morada celestial, porque cuando estamos vestidos, no nos
encontrarán desnudos. Porque mientras estamos en esta tienda, gemimos y
estamos agobiados, porque no deseamos estar desnudos pero vestidos con
nuestra morada celestial, para que lo que es mortal pueda ser tragado por la
vida "(2 Corintios 5:2-4). Algunos consideran que esto significa que el estado
intermedio es una condición de desnudez incorpórea. Puede que tengan razón.
Otros, sin embargo, creen que Pablo anhela estar con Cristo (Filipenses 1:21),
pero no puede anhelar un estado de desnudez platónica, que considera
repugnante. Por lo tanto, entienden que Pablo está diciendo que al morir
estamos inmediatamente vestidos por una morada celestial (ya sea el Cielo
mismo o una forma intermedia), en la que esperaremos nuestra resurrección.
Las mujeres a veces tienen el problema de intentar juzgar con luz artificial cómo
se verá un vestido a la luz del día. Ese es el problema para todos nosotros: vestir
nuestras almas no para las luces eléctricas del mundo actual, sino para la luz del
día del próximo. El buen vestido es el que enfrentará esa luz. Porque esa luz
durará más.
C. S. LEWIS
Hay evidencia que sugiere que la última posición podría ser correcta. Por
ejemplo, los mártires en el cielo son descritos como vestidos (Apocalipsis 6:911). Los espíritus sin cuerpo no usan ropa. Muchos consideran la ropa
puramente simbólica de estar cubiertos en la justicia de Cristo. Por supuesto,
también podrían ser ropas reales con significado simbólico, así como el Arca del
Pacto tenía un significado simbólico, pero también era un objeto físico real.
Debido a que estos mártires también son llamados "almas" (Apocalipsis 6:9),
algunos insisten en que deben ser espíritus sin cuerpo. Pero la palabra griega
psuche, traducida aquí "alma", no significa normalmente espíritu incorpóreo.
Por el contrario, se usa típicamente de una persona completa, que tiene cuerpo
y espíritu, o de animales, que son seres físicos. Se usa en Apocalipsis 12:11 para
describir a los mártires, que "no amaron sus vidas [psuche] tanto como para
evitar la muerte". Debido a que la muerte se relaciona con sus cuerpos físicos,
no con sus espíritus (que no morirían), el énfasis está más en sus cuerpos que
en sus espíritus. Según el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento, "[Psuche]
no conlleva ninguna distinción clara entre un estado no corpóreo y un estado
corporal ... La referencia no es a una parte del hombre que ha sobrevivido a la
muerte, sino a la existencia total del hombre ".
56
Parece que el apóstol Juan tenía un cuerpo cuando visitó el Cielo, porque se
dice que allí agarró, sostuvo, comió y probó cosas (por ejemplo, Apocalipsis 10:
9-10). Asumir que esto es todo lenguaje figurativo no es una restricción exigida
por el texto, sino solo por nuestra presuposición de que el Cielo no es un lugar
físico. (Para una discusión de la interpretación literal y figurativa, vea el
apéndice B.)
En el relato del apóstol Pablo de estar atrapado en el Cielo actual (que él
llama "el tercer cielo"), expresa incertidumbre acerca de si había tenido un
cuerpo allí o no: "Ya sea en el cuerpo o aparte del cuerpo I no lo sé, pero Dios lo
sabe "(2 Corintios 12:3). El hecho de que pensara que podría haber tenido un
cuerpo en el cielo es significativo. Ciertamente no descartó el pensamiento
como imposible, como lo habría hecho Platón. Su incertidumbre podría sugerir
que sintió que tenía una forma física en el cielo que era como un cuerpo, pero
de alguna manera diferente de su cuerpo terrenal. Si no hubiera sido más que
espíritu en el Cielo, es poco probable que dijera que no estaba seguro de si
había tenido un cuerpo allí o no.
Si a los celestiales se les otorgan formas temporales, y lo reconozco solo
como una posibilidad, de ninguna manera minimizaría la necesidad absoluta o
la importancia crítica de nuestra futura resurrección corporal, que Pablo
enfáticamente establece en 1 Corintios 15:12-32. De hecho, solo sería sobre la
base de la certeza de una futura resurrección que se podrían dar cuerpos
temporales, al igual que en los tiempos del Antiguo Testamento, la certeza de la
futura muerte y resurrección de Cristo permitió a esas personas, que de otra
manera habrían estado atadas al Infierno, para entrar en el paraíso
Nosotros no recibimos cuerpos resucitados inmediatamente después de la
muerte. La resurrección no es uno a la vez. Si tenemos formas intermedias en el
Cielo intermedio, no serán nuestros cuerpos verdaderos, que han muerto. La
continuidad es solo entre nuestros cuerpos originales y de resurrección. Si se
nos dan formas intermedias, en el mejor de los casos son recipientes
temporales (comparables a los cuerpos de apariencia humana que los ángeles a
veces toman), distintos de nuestros cuerpos verdaderos, que permanecen
muertos hasta nuestra resurrección.
Un artículo fundamental de la fe cristiana es que el Cristo resucitado ahora
habita en el cielo. Se nos dice que su cuerpo resucitado en la Tierra era físico, y
que este mismo Jesús físico ascendió al Cielo, desde el cual algún día regresará a
la Tierra (Hechos 1:11). Parece indiscutible, entonces, decir que hay al menos
un cuerpo físico en el Cielo actual.
Si el cuerpo de Cristo en el Cielo actual tiene propiedades físicas, es lógico
pensar que otros en el Cielo también pueden tener formas físicas, incluso si solo
son temporales. También tiene sentido que otros aspectos del Cielo actual
tengan propiedades físicas, de modo que, por ejemplo, cuando se ve a Cristo a la
diestra de Dios (Hechos 7:56), en realidad está parado sobre algo. De lo
contrario, tendríamos que concluir que el Cristo resucitado (y así encarnado)
ha estado flotando durante dos mil años en un reino sin sustancia material. (Él
podría, por supuesto, ¿pero lo hace?) Si sabemos que hay sustancia física en el
Cielo (es decir, el cuerpo de Cristo), ¿no podemos suponer también que otras
referencias a objetos físicos en el Cielo, incluidas las formas físicas y la ropa, son
literales? en lugar de figurativo?
ENOCH, ELIJAH Y MOISES
Enoc y Elijah parecen haber sido llevados al cielo en sus cuerpos físicos. "Enoc
caminó con Dios; y él no estaba, porque Dios lo tomó" (Génesis 5:24, NASB). Al
parecer, el cuerpo de Enoch no fue dejado para enterrar. La Septuaginta lo
traduce como Enoch "no fue encontrado". Hebreos 11:5 dice explícitamente que
Enoc no murió: "Por fe Enoc fue quitado para que no viera la muerte 'y no fue
encontrado, porque Dios se lo había llevado'" (NKJV). Del mismo modo, Elijah
fue llevado al cielo sin morir y sin dejar un cuerpo atrás: "Elijah subió por un
torbellino al cielo. Y Elisha ... no lo vio más" (2 Reyes 2:11:12, NKJV).
No sabemos cómo los cuerpos bajo la Maldición podrían ser llevados al Cielo,
pero ¿no parece que lo fueron, ya que no quedaron cuerpos? Nuestros espíritus
también están bajo la Maldición, pero según la obra redentora de Cristo se les
permite la entrada al Cielo. Quizás Dios extendió la misma gracia para permitir
que los cuerpos de Enoc y Elijah ingresen al Cielo intermedio. Si ese es el caso,
incluso ahora pueden estar viviendo en cuerpos pre-resucitados en el Cielo, tal
como Cristo está viviendo allí en su cuerpo resucitado.
Dado que al menos una y quizás tres personas ahora tienen cuerpos en el
Cielo, ¿no es posible que a otras personas también se les den formas físicas?
Moisés y Elías aparecieron físicamente con Cristo en la Transfiguración
(Lucas 9: 28-36). Debido a que ya se habían ido al Cielo (Moisés había muerto y
Elijah había sido sacado de la Tierra en un torbellino), si las almas en el Cielo
actual están incorpóreas, Dios habría tenido que crear cuerpos temporales para
ellos cuando vinieran del Cielo a Estar con Jesús en la montaña. De ser así,
habrían pasado de ser incorpóreos a encarnados, y después de la
Transfiguración volverían a ser incorpóreos para esperar la resurrección final.
Una segunda posibilidad es que Moisés y Elijah vinieron a la Tierra en los
mismos cuerpos temporales que ya tenían en el Cielo. (En el caso de Elijah, su
cuerpo temporal incluso podría haber sido su cuerpo terrenal original, que
nunca había muerto). Si Moisés y Elijah vinieran a la Tierra con los mismos
cuerpos temporales que tenían en el Cielo, podrían haber regresado al Cielo tal
como estaban. ¿Su unión a Cristo en la Tierra les obligó a convertirse en otra
cosa, o simplemente implicó su venida a otro lugar? ¿Fueron encarnados
temporalmente o simplemente reubicados temporalmente}
La presencia física de Moisés y Elijah en la Transfiguración parece demostrar
sin lugar a dudas que Dios al menos a veces crea cuerpos intermedios para que
las personas habiten antes de la resurrección de los muertos, aunque solo sea
para Moisés y Elijah, y solo mientras estaban en la Tierra. La pregunta es si
estos cuerpos temporales se otorgaron solo a Moisés y Elijah mientras estaban
en la montaña, o si se otorgan cuerpos temporales a todos en el Cielo actual.
¿QUÉ PODEMOS APRENDER DEL HOMBRE RICO Y DE
LÁZARO?
En el relato del Nuevo Testamento del hombre rico y Lázaro, Jesús atribuye
propiedades físicas a las personas que han muerto (Lucas 16:19-31):
Había un hombre rico que vestía de lino morado y fino y vivía con lujo
todos los días. En su puerta había un mendigo llamado Lázaro, cubierto de
llagas y ansiando comer lo que caía de la mesa del rico. Incluso los perros
vinieron y le lamieron las llagas.
Llegó el momento en que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al
lado de Abraham. El hombre rico también murió y fue enterrado. En el
infierno, donde estaba atormentado, levantó la vista y vio a Abraham a lo
lejos, con Lázaro a su lado. Entonces lo llamó: "Padre Abraham, ten piedad
de mí y envía a Lázaro a mojar la punta de su dedo en agua y enfriar mi
lengua, porque estoy en agonía en este fuego".
Pero Abraham respondió: "Hijo, recuerda que en tu vida recibiste tus
cosas buenas, mientras que Lázaro recibió cosas malas, pero ahora está
consolado aquí y tú estás en agonía. Y además de todo esto, entre nosotros
y tú ha habido un gran abismo. arreglado, para que aquellos que quieran ir
de aquí a ti no puedan, ni nadie pueda cruzar de allí a nosotros ".
Él respondió: "Entonces te ruego, padre, envía a Lázaro a la casa de mi
padre, porque tengo cinco hermanos. Deja que les advierta, para que no
vengan también a este lugar de tormento".
Abraham respondió: "Tienen a Moisés y a los Profetas; que los
escuchen".
"No, padre Abraham", dijo, "pero si alguien de entre los muertos acude a
ellos, se arrepentirán".
Él le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, no se convencerán,
aunque alguien se levante de la muerte".
Algunos creen que esta historia no es más que una parábola destinada a
transmitir una idea central sobre las consecuencias posteriores a la muerte de
nuestras elecciones en la Tierra. Creen que Lázaro y el hombre rico no eran
personas reales, y que las referencias al fuego, la sed, los dedos y la lengua no
son realidades físicas. Ciertamente no creo que todos los relatos bíblicos se
deban tomar literalmente (para una discusión más completa de esto, vea el
apéndice B, "Interpretación literal y figurativa"), y ciertamente estoy de
acuerdo en que hay mucho lenguaje figurativo en este pasaje. Sin embargo,
también creo que es un error descartar la parábola como estrictamente
figurativa basada en suposiciones de que la otra vida consiste en personas sin
cuerpo en un reino no físico.
Jesús fácilmente podría haber retratado al hombre rico y a Lázaro de otras
maneras. Podría haber dicho: "Cuando Lázaro murió, su espíritu se desvió sin
un cuerpo hacia un reino sin pecado ni dolor". Pero no lo hizo. Parece poco
probable que Jesús hubiera representado la vida después de la muerte en
detalles tan concretos si no tuviera nada que enseñarnos sobre la naturaleza
del Cielo y el Infierno.
¿Sabías que esta es la única parábola que Jesús contó en la que le dio un
nombre específico a alguien en la historia? Nombrar a Lázaro sugiere que Jesús
estaba hablando de un hombre real que tenía ese nombre. Además, si los
eventos en esta historia realmente no sucedieron, si Jesús inventó el nombre
del pobre hombre, ¿por qué elegiría el nombre de Lázaro, el nombre de su
amigo cercano, que en realidad era un hombre rico, no pobre? ¿hombre? Jesús
sabía que Lázaro, el hermano de María y Marta, moriría y Jesús lo resucitaría de
la muerte. Usar el nombre de Lázaro inevitablemente crearía confusión: ¿dos
Lázaros diferentes que mueren y viven de nuevo, uno en el Paraíso y el otro en
la Tierra? Cuando Jesús pudo haber elegido entre cientos de otros nombres,
parece dudoso que hubiera inventado un nombre que confundiría
innecesariamente. La mejor explicación de por qué Jesús llamó al hombre
Lázaro puede ser esta: era un hombre de verdad, y ese era su nombre. Si es así,
aumenta la probabilidad de que Jesús nos contara lo que realmente les sucedió
a dos hombres después de su muerte.
Considere los componentes principales de la historia:
• Cuando Lázaro murió, los ángeles lo llevaron al Paraíso.
• El hombre rico murió y fue a un lugar de tormento.
• Lázaro está con Abraham (y, por inferencia, otros); el hombre rico está
solo (no se menciona a nadie más).
• El cielo y el infierno intermedios están separados por un abismo fijo.
Pero en este caso, las personas de ambos lados podían verse y
comunicarse entre sí, al menos de forma limitada. (Es posible que esto se
haya otorgado a Abraham y al hombre rico como una excepción, no la
norma. No deberíamos construir una doctrina sobre esto porque no está
respaldado por otras referencias).
• Tanto el hombre rico como Abraham razonaron y se comunicaron, y
mantuvieron sus identidades distintas de la Tierra (como lo hizo Lázaro),
lo que indica la continuidad directa de sus vidas terrenales a sus vidas
posteriores.
• El hombre rico y Lázaro son representados como teniendo formas físicas.
El hombre rico tenía una lengua y una sed que deseaba satisfacer con agua.
Lázaro tenía un dedo, y había agua disponible para él en el Paraíso, en el
que podía meter el dedo. Por supuesto, estas referencias pueden ser
completamente figurativas. Pero también podrían sugerir la posesión de
formas físicas de transición, existentes en un Paraíso físico, para sostener y
manifestar la identidad humana entre la muerte y la resurrección.
• El hombre rico ciertamente recuerda, y posiblemente ve, a sus hermanos
perdidos. Expresa preocupación por su bienestar y pide que se envíe a
Lázaro para advertirles. Esto indica conciencia después de la muerte y
memoria clara de la Tierra y las personas en la Tierra.
• Abraham dice que nadie puede cruzar la brecha entre el cielo y el
infierno.
El problema con una interpretación estrictamente literal de este pasaje es
que presiona demasiado, lo que sugiere cosas que son poco probables y que no
se enseñan en otros lugares, como que las personas en el Cielo y el Infierno se
hablan entre sí. El problema con una interpretación estrictamente figurativa es
que hace que sea difícil saber qué, en todo caso, tomar en serio. Si no se pueden
derivar conclusiones reales de la historia, ¿cuál es el valor de todos sus
detalles?
Quizás deberíamos considerar una posición interpretativa que no insista en
que cada detalle sea literal, sino que también reconozca que Jesús tuvo la
intención de que imagináramos a las personas en la otra vida como humanos
reales con pensamientos y capacidades (y tal vez incluso formas), y con la
misma identidad, recuerdos y conciencia de sus vidas y relaciones en la Tierra.
Seguramente Jesús pretendía que imagináramos tanto el Cielo como el Infierno
como lugares reales donde hay personas reales que vinieron de la Tierra. Cada
una de estas enseñanzas se sugiere directa o indirectamente en otros pasajes,
pero ninguno es tan gráfico o memorable como este.
En el Cielo o Infierno intermedio, esperaremos el tiempo que Jesús predijo,
"cuando todos los que están en sus tumbas escuchen su voz y salgan; aquellos
que hicieron el bien se levantarán para vivir, y los que hicieron el mal se
levantarán". ser condenado "(Juan 5:28-29). Hasta que llegue ese día, las
Escrituras enseñan que los que mueran irán a un lugar real, ya sea el Cielo
actual o el Infierno actual, como seres humanos conscientes con memoria de
sus vidas y relaciones en la Tierra. Aquellos en el infierno vivirán en la miseria,
la desesperanza y el aparente aislamiento, mientras que aquellos en el cielo
vivirán en consuelo, alegría y una rica relación con Dios y con los demás.
† Algunos consideran el espíritu como un tercer componente del cuerpo y el
alma, mientras que otros lo ven simplemente como otra palabra para la
persona inmaterial.
CAPÍTULO 7
¿CÓMO ES LA VIDA EN EL CIELO INTERMEDIO?
Cuando era niño, la idea del cielo solía asustarme más que la idea del
infierno. Imaginé el Cielo como un lugar donde el tiempo sería domingos
perpetuos, con servicios perpetuos de los que no habría escapatoria.
David Lloyd George
Se puede aprender mucho sobre el Cielo presente a partir de tres versos clave
en la Revelación: "Cuando [Cordero] abrió el quinto sello, vi debajo del altar las
almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios y la testimonio que
habían mantenido. Llamaron en voz alta: "¿Cuánto tiempo, Señor Soberano,
santo y verdadero, hasta que juzgues a los habitantes de la tierra y vengues
nuestra sangre?" Luego, a cada uno de ellos se le dio una túnica blanca, y se les
dijo que esperaran un poco más, hasta que se completara el número de sus
compañeros sirvientes y hermanos que debían ser asesinados tal como habían
sido "(6: 9-11).
Ofrezco aquí veintiuna breves observaciones sobre este pasaje:
1. Cuando estas personas murieron en la Tierra, se mudaron al Cielo (v. 9).
2. Estas personas en el cielo fueron las mismas que fueron asesinadas por
Cristo mientras estaban en la Tierra (v. 9). Esto demuestra la continuidad
directa entre nuestra identidad en la Tierra y nuestra identidad en el Cielo.
La historia personal de los mártires se extiende directamente a sus vidas
en la Tierra. Los que están en el cielo actual no son personas diferentes;
son las mismas personas reubicadas: "hombres justos hechos perfectos"
(Hebreos 12:23).
3. La gente en el cielo será recordada por sus vidas en la Tierra. Estos
fueron conocidos e identificados como los asesinados "por ... el testimonio
que habían mantenido" (v. 9).
4. "Llamaron" (v. 10) significa que pueden expresarse audiblemente. Esto
podría sugerir que existen en forma física, con cuerdas vocales u otros
medios tangibles para expresarse.
5. Las personas en el cielo actual pueden alzar sus voces (v. 10). Esto indica
que son seres racionales, comunicativos y emocionales, incluso
apasionados, como las personas en la Tierra.
6. Llamaron en "voz alta", no en "voces fuertes". Las personas que hablan
con una sola voz indican que el Cielo es un lugar de unidad y perspectiva
compartida.
7. Los mártires son plenamente conscientes, racionales y conscientes unos
de otros, de Dios y de la situación en la Tierra.
8. Le piden a Dios que intervenga en la Tierra y que actúe en su nombre:
"¿Cuánto tiempo ... hasta que juzgues a los habitantes de la tierra y vengues
nuestra sangre?" (V. 10).
9. Aquellos en el cielo son libres de hacerle preguntas a Dios, lo que
significa que tienen una audiencia con Dios. También significa que
necesitan aprender. En el cielo, la gente desea comprender y perseguirlo.
10. Las personas en el cielo actual saben lo que está sucediendo en la
Tierra (v. 10). Los mártires saben lo suficiente como para darse cuenta de
que quienes los mataron aún no han sido juzgados.
11. Los habitantes del cielo tienen una profunda preocupación por la
justicia y la retribución (v. 10). Cuando vamos al cielo, no adoptaremos un
desinterés pasivo por lo que sucede en la tierra. Por el contrario, nuestras
preocupaciones serán más apasionadas y nuestra sed de justicia mayor. Ni
Dios ni nosotros estaremos satisfechos hasta que sus enemigos sean
juzgados, nuestros cuerpos resucitados, el pecado y Satanás derrotados, la
Tierra restaurada y Cristo exaltado sobre todos.
12. Los mártires recuerdan claramente sus vidas en la Tierra (v. 10).
Incluso recuerdan que fueron asesinados.
13. Los mártires en el cielo rezan por el juicio sobre sus perseguidores que
todavía están trabajando lastimando a otros. Están actuando en
solidaridad y, en efecto, intercediendo por los santos que sufren en la
Tierra. Esto sugiere que los santos en el cielo están viendo y orando por los
santos en la Tierra.
14. Aquellos en el cielo ven los atributos de Dios ("Soberano ... santo y
verdadero") de una manera que hace que su juicio sobre el pecado sea más
comprensible.
15. Aquellos en el cielo son individuos distintos: "Entonces a cada uno de
ellos se le dio una túnica blanca" (v. 11). No hay una identidad fusionada
que borre la unicidad, sino un "cada uno de ellos" distinto.
16. Las túnicas blancas que usan los mártires sugieren la posibilidad de
formas físicas reales, porque los espíritus incorpóreos presumiblemente
no usan túnicas. Las túnicas pueden tener un significado simbólico, pero
eso no significa que no puedan ser también físicas. Los mártires parecen
tener formas físicas que John realmente podía ver.
17. Dios responde a su pregunta (v. 11), indicando comunicación y proceso
en el cielo. También demuestra que no sabremos todo en el Cielo; si lo
supiéramos, no tendríamos preguntas. Los mártires sabían más después de
que Dios respondió a su pregunta que antes de que la hicieran. Hay
aprendizaje en el cielo presente.
18. Dios promete cumplir con los pedidos de los mártires, pero dice que
tendrán que "esperar un poco más" (v. 11). Los que están en el Cielo actual
viven anticipando el cumplimiento futuro de las promesas de Dios. A
diferencia del Cielo eterno, donde no habrá más pecado, Maldición o
sufrimiento en la Nueva Tierra (Apocalipsis 21: 4), el Cielo actual coexiste
con una Tierra bajo el pecado, la Maldición y el sufrimiento.
19. Hay tiempo en el Cielo presente (w. 10-11). Los mártires vestidos de
blanco le hacen a Dios una pregunta dependiente del tiempo: "¿Cuánto
tiempo, Señor Soberano ... hasta que juzgues a los habitantes de la tierra y
vengues nuestra sangre?" (v. 10). Son conscientes del paso del tiempo y
están ansiosos por el día venidero del juicio del Señor. Dios responde que
deben "esperar un poco más" hasta que sucedan ciertos eventos en la
Tierra. Esperar requiere el paso del tiempo.
20. El pueblo de Dios en el cielo tiene una fuerte conexión familiar con
aquellos en la Tierra, a quienes se les llama sus "sirvientes y hermanos" (v.
11). Compartimos el mismo Padre, "de quien se nombra cada familia en el
cielo y en la tierra" (Efesios 3:15, NVI). No hay un muro de separación
dentro de la novia de Cristo. Somos una familia con aquellos que se han ido
al cielo antes que nosotros. Después de ir al cielo, seguiremos siendo una
familia con los que aún están en la Tierra. Estos versículos demuestran una
conexión vital entre los eventos y las personas en el Cielo y los eventos y
las personas en la Tierra.
21. Nuestro Dios soberano sabe hasta el último detalle todo lo que está
sucediendo y sucederá en la Tierra (v. 11), incluyendo cada gota de sangre
derramada y cada sufrimiento sufrido por sus hijos. Voice of the Martyrs
estima que más de 150,000 personas mueren por Cristo cada año, un
promedio de más de cuatrocientas por día. Dios sabe el nombre y la
historia de cada uno. Él sabe exactamente cuántos mártires habrá, y está
preparado para regresar y establecer su Reino cuando muera el mártir
final.
He hecho estas observaciones sobre el Cielo actual en base a solo tres
versículos. A menos que haya alguna razón para creer que las realidades de este
pasaje se aplican solo a un grupo de mártires y a nadie más en el Cielo, y no veo
tal indicación, entonces debemos asumir que lo que es cierto de ellos también
es cierto para nuestros seres queridos. los que ya están allí, y serán ciertos de
nosotros cuando muramos.
¿HABITANDO EN LOS CIELOS SE RECUERDA LA VIDA EN
LA TIERRA?
Como hemos visto, los mártires representados en Apocalipsis 6 recuerdan
claramente al menos algo de lo que sucedió en la Tierra, incluido que sufrieron
un gran sufrimiento. Si recuerdan su martirio, no hay razón para suponer que
olvidarán otros aspectos de sus vidas terrenales. De hecho, todos
probablemente recordaremos mucho más en el Cielo que en la Tierra, y
probablemente podremos ver cómo Dios y los ángeles intervinieron en nuestro
nombre cuando no nos dimos cuenta.
En el cielo, aquellos que soportaron cosas malas en la Tierra son consolados
por ellos (Lucas 16:25). Este consuelo implica el recuerdo de lo sucedido. Si no
hubiera memoria de las cosas malas, ¿cuál sería la necesidad o la naturaleza de
tal comodidad?
Después de morir, daremos cuenta de nuestras vidas en la Tierra, hasta
acciones y palabras específicas (2 Corintios 5:10; Mateo 12:36). Dadas nuestras
mentes mejoradas y nuestro pensamiento claro, nuestra memoria debería ser
más, no menos, aguda con respecto a nuestra vida en la Tierra. Ciertamente,
debemos recordar las cosas por las que daremos cuenta. Debido a que seremos
responsables de más de lo que recordamos actualmente, presumiblemente
nuestra memoria será mucho mejor.
La doctrina de las recompensas eternas depende de actos específicos de
fidelidad realizados en la Tierra que sobreviven al juicio del creyente y son
llevados al cielo con nosotros (1 Corintios 3:14). En el cielo, el vestido de novia
de la novia representa "los actos justos de los santos" hechos en la Tierra
(Apocalipsis 19:7-8). Nuestras acciones justas en la Tierra no serán olvidadas,
pero "nos seguirán" al Cielo (Apocalipsis 14:13). Las posiciones de autoridad y
los tesoros que se nos otorgan en el Cielo nos recordarán perpetuamente
nuestra vida en la Tierra, porque lo que hacemos en la Tierra nos dará esas
recompensas (Mateo 6: 19-21; 19:21; Lucas 12:33; 19:17, 19; 1 Timoteo 6:19;
Apocalipsis 2:26-28).
Dios mantiene un registro en el cielo de lo que la gente hace en la Tierra,
tanto los no creyentes como los creyentes. Sabemos que ese registro durará
más que nuestra vida en la Tierra, para los creyentes, al menos hasta el tribunal
de Cristo (2 Corintios 5:10); Para los no creyentes, hasta el Juicio del Gran
Trono Blanco (Apocalipsis 20:11-13), justo antes de la llegada de los nuevos
cielos y la Nueva Tierra. Para aquellos que ahora están en el Cielo, estos
registros de la vida en la Tierra aún existen. En el capítulo 32 veremos el
"pergamino de recuerdo" mencionado en Malaquías 3:16, que incluso ahora se
está escribiendo en el Cielo con respecto a los que viven en la Tierra.
La memoria es un elemento básico de la personalidad. Si realmente somos
nosotros mismos en el Cielo, debe haber una continuidad de la memoria de la
Tierra al Cielo. No seremos personas diferentes, sino las mismas personas
maravillosamente reubicadas y transformadas. El cielo nos limpia, pero no
revisa ni extingue nuestros orígenes ni su historia. Indudablemente
recordaremos las obras de gracia de Dios en nuestras vidas que nos consolaron,
aseguraron, sostuvieron y nos capacitaron para vivir para él.
¿LA GENTE EN EL CIELO ACTUAL VE LO QUE ESTÁ
PASANDO EN LA TIERRA?
Si los mártires en el Cielo saben que Dios aún no ha juzgado a sus
perseguidores (Apocalipsis 6: 911), parece evidente que los habitantes del Cielo
actual pueden ver lo que está sucediendo en la Tierra, al menos en cierta
medida. Cuando Babilonia es derribada, un ángel señala los acontecimientos
que suceden en la Tierra y dice: "¡Alégrate por ella, oh cielo! ¡Alégrate, santos,
apóstoles y profetas! Dios la ha juzgado por la forma en que te trató"
(Apocalipsis 18:20). Que el ángel se dirija específicamente a las personas que
viven en el cielo indica que están conscientes de lo que está sucediendo en la
Tierra.
Además, hay "el rugido de una gran multitud en el cielo gritando: ¡Aleluya!" y
alabando a Dios por eventos específicos de juicio que acaban de tener lugar en
la Tierra (Apocalipsis 19:1-5). Nuevamente, los santos en el Cielo están
observando claramente lo que está sucediendo en la Tierra.
Debido a que los santos del cielo regresan con Cristo para establecer su reino
milenario (Apocalipsis 19:11-14), parece impensable imaginar que hubieran
permanecido ignorantes de la culminación de la historia humana que tiene
lugar en la Tierra. La imagen de los santos en el cielo felizmente inconscientes
de lo que está ocurriendo en la Tierra parece insustancial. Después de todo,
Dios y sus ángeles (y los santos mismos) están a punto de regresar para la
batalla final en la historia del universo, después de lo cual Cristo será coronado
rey. Aquellos en la Tierra pueden ser ignorantes del Cielo, pero aquellos en el
Cielo no son ignorantes de la Tierra.
En el relato del Antiguo Testamento sobre el rey Saúl, que apelaba
erróneamente a la bruja de Endor para que llamara a Samuel a regresar de la
otra vida, el médium estaba aterrorizado cuando Dios realmente envió a
Samuel. Curiosamente, Samuel recordó lo que Saúl había hecho antes de que
Samuel muriera, y estaba al tanto de lo que había sucedido desde su muerte (1
Samuel 28:16-19). Aunque Dios podría haber informado a Samuel sobre todo
esto, parece probable que el profeta lo supiera simplemente porque los que
están en el Cielo saben lo que sucede en la Tierra.
Cuando fueron llamados del Cielo a la Transfiguración en la Tierra, Moisés y
Elijah "aparecieron en glorioso esplendor, hablando con Jesús. Hablaron sobre
su partida, que estaba a punto de cumplir en Jerusalén" (Lucas 9:31). Parecían
plenamente conscientes del drama en el que habían entrado, de lo que estaba
ocurriendo actualmente en la Tierra, y del plan redentor de Dios a punto de
realizarse. (Y seguramente regresaron al Cielo recordando lo que habían
discutido con Jesús).
Hebreos 12:1 nos dice que "corramos con perseverancia la carrera marcada
para nosotros", creando la imagen mental de las competiciones griegas, que
fueron observadas atentamente por multitudes de fanáticos absortos sentados
en lo alto de los antiguos estadios. La "gran nube de testigos" se refiere a los
santos que nos precedieron, cuyos logros en el campo de juego de la vida ahora
son parte de nuestra rica historia. Las imágenes parecen sugerir que esos
santos, los "atletas" espirituales de la antigüedad, ahora nos están mirando y
animando desde el gran estadio del Cielo que mira hacia el campo de la Tierra.
(Se dice que los testigos nos "rodean", no simplemente que nos han precedido).
Incluso si, como algunos argumentan, la palabra testigos puede referirse a su
servicio fiel a Dios más que a la idea de que nos estén mirando, otros pasajes
claramente demostrar, la conciencia del Cielo de la Tierra.
Los que hemos pasado por el día de la tristeza, el drama en desarrollo de redisfrutaremos juntos ese día de alegría.
RICHARD BAXTER
El drama de la redención que se desarrolla, en espera del regreso de Cristo,
está sucediendo actualmente en la Tierra. La Tierra es el patio central, el centro
del escenario, esperando la consumación del regreso de Cristo y el
establecimiento de su Reino. Esto parece una razón convincente para creer que
los habitantes actuales del Cielo podrían observar lo que está sucediendo en la
Tierra.
En el cielo, Cristo observa de cerca lo que sucede en la Tierra, especialmente
en la vida del pueblo de Dios (Apocalipsis 2-3). Si la atención del Dios Soberano
está en la Tierra, ¿por qué la atención de sus súbditos celestiales no se enfocaría
aquí también? Cuando está ocurriendo una gran guerra, ¿están desinformados
los que están en el país de origen y no lo saben? Cuando se está produciendo un
gran drama, ¿se abstienen de ver quienes conocen al escritor, productor y
elenco, y tienen un gran interés en el resultado?
Los ángeles vieron a Cristo en la Tierra (1 Timoteo 3:16). Hay indicios claros
de que los ángeles saben lo que está sucediendo en la Tierra (1 Corintios 4: 9; 1
Timoteo 5:21). Si los ángeles, ¿por qué no los santos? Parece que el pueblo de
Dios en el cielo tendría tanto interés personal en los eventos espirituales que
suceden en la Tierra como los ángeles. ¿No esperaríamos que el cuerpo y la
novia de Cristo en el cielo estuvieran intensamente interesados en el resto del
cuerpo y la novia de Cristo que aún viven en la Tierra?
Abraham y Lázaro vieron al hombre rico en el infierno (Lucas 16:23-26). Si
es posible, al menos en algunos casos, ver el Infierno desde el cielo, ¿por qué la
gente no podría ver la Tierra desde el cielo?
Cristo dijo: "Habrá más alegría en el cielo por un pecador que se arrepienta
que por noventa y nueve personas justas que no necesitan arrepentirse" (Lucas
15: 7). Del mismo modo, "hay regocijo en la presencia de los ángeles de Dios
sobre un pecador que se arrepiente" (Lucas 15:10). Note que no habla de
regocijo por parte de los ángeles sino en presencia de ángeles. ¿Quién está
haciendo este regocijo en el cielo? Creo que lógicamente incluye no solo a Dios
sino también a los santos en el Cielo, quienes apreciarían profundamente la
maravilla de la conversión humana, especialmente la conversión de aquellos
que conocieron y amaron en la Tierra. Si se regocijan por las conversiones que
suceden en la Tierra, entonces obviamente deben ser conscientes de lo que está
sucediendo en la Tierra, y no solo en general, sino específicamente, hasta los
detalles de las personas que llegan a la fe en Cristo.
¿ORA LA GENTE EN EL CIELO POR LOS DE LA TIERRA?
Basado en la evidencia bíblica, creo que los santos difuntos que se encuentran
actualmente en el Cielo actual interceden en oración, al menos algunas veces,
por aquellos de nosotros que todavía estamos en la Tierra.
Cristo, el Dios-hombre, está en el Cielo, a la diestra de Dios, intercediendo por
las personas en la Tierra (Romanos 8:34), lo que nos dice que hay al menos una
persona que murió y se fue al Cielo y ahora está orando. para aquellos en la
tierra. Los mártires en el cielo también rezan a Dios (Apocalipsis 6:10),
pidiéndole que tome medidas específicas en la Tierra. Están orando por la
justicia de Dios en la tierra, lo que tiene implicaciones intercesoras para los
cristianos que ahora sufren aquí. El sentido de conexión y lealtad al cuerpo de
Cristo —y la preocupación por los santos en la Tierra— probablemente
mejoraría, no disminuiría, al estar en el Cielo (Efesios 3:15). En cualquier caso,
Apocalipsis 6 deja en claro que algunos de los que han muerto y ahora están en
el Cielo están orando por lo que está sucediendo en la Tierra.
Si la oración es simplemente hablar con Dios, presumiblemente rezaremos
más en el Cielo de lo que hacemos ahora, no menos. Y dado nuestro justo estado
en el cielo, nuestras oraciones serán más efectivas que nunca (Santiago 5:16).
Apocalipsis 5: 8 habla de las "oraciones de los santos" en un contexto que
puede incluir santos en el Cielo, no solo en la Tierra. Nunca se nos dice que
recemos a los santos, sino solo a Dios. Sin embargo, los santos bien pueden
estar orando por nosotros.
Si a las personas en el Cielo se les permite ver al menos algo de lo que sucede
en la Tierra (y claramente lo son, como hemos visto), entonces les parecería
extraño no interceder en la oración.
Si creemos que el Cielo es un lugar de ignorancia o desinterés por la Tierra,
naturalmente asumiremos que las personas en el Cielo no rezan por las
personas en la Tierra. Sin embargo, si creemos que la gente en el cielo está al
tanto de los acontecimientos en la Tierra, y que hablan con Dios acerca de su
plan, su propósito y su pueblo, vamos a asumir que, naturalmente, hacen orar
por la gente en la Tierra. En mi opinión, las Escrituras defienden la segunda
suposición, no la primera. Creo que la carga de la prueba recae en aquellos que
argumentan que las personas en el Cielo no rezan por los de la Tierra. ¿Dónde
se enseña esta idea en las Escrituras? A menudo, esta deducción se basa en una
premisa errónea: que para que las personas en el cielo sean felices, no pueden
saber lo que está sucediendo en la Tierra. Echemos un vistazo más de cerca a
ese argumento.
¿PUEDE SER EL CIELO SI LA GENTE ESTÁ CONSCIENTE DE
ALGO MALO EN LA TIERRA?
Muchos libros sobre el Cielo sostienen que aquellos en el Cielo no pueden estar
al tanto de las personas y los eventos en la Tierra porque se sentirían infelices
por todo el sufrimiento y el mal; así, el cielo no sería verdaderamente el cielo.
Creo que este argumento no es válido. Después de todo, Dios sabe
exactamente lo que está sucediendo en la Tierra, sin embargo, no disminuye el
cielo para él. Del mismo modo, es el Cielo para los ángeles, a pesar de que
también saben lo que está sucediendo en la Tierra. De hecho, los ángeles en el
cielo ven el tormento del infierno, pero no niega su alegría en la presencia de
Dios (Apocalipsis 14:10). Abraham y Lázaro vieron las agonías del hombre rico
en el Infierno, pero no causó que el Paraíso dejara de ser el Paraíso (Lucas 16:
23-26). Seguramente entonces, nada de lo que pudieran ver en la Tierra podría
arruinar el Cielo para ellos. (Nuevamente, la parábola no sugiere que las
personas en el Cielo normalmente miren al Infierno).
También es posible que a pesar de que la alegría predominara en el Cielo
actual, podría haber tristeza periódica porque todavía hay mucho mal y dolor
en la Tierra. Cristo se afligió por las personas cuando estuvo en la Tierra (Mateo
23:37-39; Juan 11:33-36). ¿Ya no llora solo porque está en el cielo? ¿O todavía
le duele a su gente cuando sufre? Hechos 9:4-5 da una respuesta clara. Jesús
dijo: "Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?" Cuando Saúl preguntó quién era,
respondió: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues". La identificación de Cristo con
los perseguidos en la Tierra, ¿no sugiere que actualmente está sufriendo por su
pueblo, incluso cuando está en el Cielo?
Si Jesús, que está en el cielo, siente pena por sus seguidores, ¿no podrían
llorar también otros en el cielo? Una cosa es no llorar más porque no hay nada
por lo que llorar, lo cual será cierto en la Nueva Tierra. Pero es algo más que no
llorar cuando todavía hay sufrimiento en la Tierra. Entrar en la presencia de
Cristo seguramente no nos hace menos compasivos.
También debemos tener en cuenta que Apocalipsis 21:4, el versículo más
frecuentemente citado sobre el tema del dolor en el Cielo, se refiere
específicamente al Cielo eterno, la Nueva Tierra. "Se limpiará cada lágrima de
sus ojos. No habrá más muerte ni luto ni llanto ni dolor, porque el viejo orden
de las cosas ha desaparecido". La promesa de Cristo de no más lágrimas o dolor
llega después del fin de la vieja Tierra, después del Juicio del Gran Trono Blanco,
después de que "el viejo orden de las cosas ha pasado" y no hay más
sufrimiento en la Tierra.
El cielo actual y el cielo eterno no son lo mismo. Podemos estar seguros de
que no habrá tristeza en la Nueva Tierra, nuestro hogar eterno. Pero aunque el
Cielo actual es un lugar mucho más feliz que la Tierra bajo la Maldición, las
Escrituras no afirman que no puede haber dolor allí. Al mismo tiempo, las
personas en el cielo no son seres frágiles cuya alegría solo se puede preservar
al protegerlos de lo que realmente está sucediendo en el universo. La felicidad
en el cielo no se basa en la ignorancia sino en la perspectiva. Aquellos que viven
en la presencia de Cristo encuentran gran gozo al adorar a Dios y vivir como
seres justos en un compañerismo rico en un ambiente sin pecado. Y debido a
que Dios está continuamente trabajando en la Tierra, los santos que lo
observan desde el Cielo tienen mucho para alabarlo, incluido el hecho de que
Dios atrae a las personas en la Tierra hacia él (Lucas 15:7, 10). Pero aquellos en
el Cielo actual también esperan el regreso de Cristo, su resurrección corporal, el
juicio final y la creación de la Nueva Tierra a partir de las ruinas de la antigua.
Solo entonces y allí, en nuestro hogar eterno, todo el mal, el sufrimiento y la
tristeza serán lavados por la mano de Dios. Solo entonces y allí
experimentaremos la plenitud de la alegría que Dios pretendió y que Cristo nos
compró a un costo insondable.
Mientras tanto, nosotros en esta Tierra moribunda podemos relajarnos y
alegrarnos por nuestros seres queridos que están en la presencia de Cristo.
Como nos dice el apóstol Pablo, aunque naturalmente nos afligimos por perder
a nuestros seres queridos, no debemos "afligirnos como el resto de los
hombres, que no tienen esperanza" (1 Tesalonicenses 4:13). Nuestra
separación no es el final de nuestra relación, solo una interrupción. No los
hemos "perdido", porque sabemos dónde están. Están experimentando la
alegría de la presencia de Cristo en un lugar tan maravilloso que Cristo lo llamó
el Paraíso. Y un día, nos dicen, en una reunión magnífica, ellos y nosotros
"estaremos con el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con
estas palabras" (1 Tesalonicenses 4:17-18).
SECCIÓN TRES
ENTENDAMOS EL AMPLIO ALCANCE DE LA
REDENCIÓN
CAPÍTULO 8
¿ESTE MUNDO NO ES NUESTRO
HOGAR . . . O ES ESO?
Dios hará de la tierra nueva su morada. . . . El cielo y la tierra ya no estarán
separados como están ahora, sino que serán uno. Pero dejar la nueva tierra
fuera de consideración cuando pensamos en el estado final de los creyentes
es en gran medida empobrecer la enseñanza bíblica sobre la vida futura.
Anthony Hoekema
Muchos
libros sobre el Cielo no dicen nada sobre la Nueva Tierra. A veces se
agregan algunos párrafos, redactados vagamente, al final. Otros libros abordan
la Nueva Tierra, pero socavan su verdadera naturaleza: "¿Es esta nueva tierra
como nuestra tierra actual? Probablemente no". Pero si no es así, ¿por qué
Dios lo llama una Nueva Tierra? Un autor dice: "La fase eterna del Cielo será tan
diferente de lo que estamos familiarizados que nuestro lenguaje actual ni
siquiera puede describirla". Ciertamente, nuestro lenguaje actual no puede / w
// y describirlo, pero qué , de hecho, describirlo (por ejemplo, Apocalipsis 2122).
57
58
Muchas religiones, incluido el budismo y el hinduismo, caracterizan la vida
futura como vaga e intangible. El cristianismo específicamente refuta esta
noción. El cristianismo bíblico no se rinde con la humanidad o la tierra.
Paul Marshall escribe: "Nuestro destino es terrenal: una tierra nueva, una
tierra redimida y transfigurada. Una tierra reunida con el cielo, pero una tierra,
sin embargo".
59
NUESTRO LONGING PARA EDEN
Estamos nostálgicos de Eden. Nostalgia de lo que se implanta en nuestros
corazones. Está integrado en nosotros, tal vez incluso a nivel genético.
Anhelamos lo que una vez disfrutaron el primer hombre y la mujer: una Tierra
perfecta y hermosa con relaciones libres e incontaminadas con Dios, los demás,
60
los animales y nuestro medio ambiente. Cada intento de progreso humano ha
sido un intento de superar lo que se perdió en la caída.
John Eldredge, en El viaje del deseo, cuenta una parábola de un león marino
que había perdido el mar y vivía en un desierto donde estaba seco y
polvoriento. Pero algo dentro de él anhelaba para lo que había sido creado:
"Cómo el lobo marino llegó a las tierras yermas, nadie lo recordaba. Todo
parecía hace mucho tiempo. De hecho, parecía que había tenido siempre estuvo
allí. No es que él perteneciera a un lugar tan árido. ¿Cómo podría ser? Era,
después de todo, un lobo marino. Pero como sabes, una vez que has vivido
tanto tiempo en cierto lugar, no importa cuán extraño sea, llegas a pensar en
ello como en casa ".
61
Nuestros antepasados vinieron del Edén. Nos dirigimos hacia una Nueva
Tierra. Mientras tanto, vivimos nuestras vidas en una Tierra corrupta por el
pecado, entre el Edén y la Nueva Tierra, pero nunca debemos olvidar que este
no es nuestro estado natural. El pecado, la muerte, el sufrimiento, la guerra y la
pobreza no son naturales: son los resultados devastadores de nuestra rebelión
contra Dios.
Anhelamos el regreso al Paraíso, un mundo perfecto, sin la corrupción del
pecado, donde Dios camina con nosotros y habla con nosotros al fresco del día.
Como somos seres humanos, deseamos algo tangible y físico, algo que no se
desvanezca. Y eso es exactamente lo que Dios nos promete: un hogar que no
será destruido, un reino que no se desvanecerá, una ciudad con cimientos
inquebrantables, una herencia incorruptible.
Adán se formó del polvo de la tierra, estableciendo para siempre nuestra
conexión con la tierra (Génesis 2:7). Así como estamos hechos de la tierra,
también somos importantes para la tierra. Pero, puede objetar, Jesús dijo que
iba a preparar un lugar para nosotros y que nos llevaría allí para vivir con él
para siempre (Juan 14:2-3). Si. Pero, ¿cuál es ese lugar? Apocalipsis 21 lo deja
claro: es la Nueva Tierra. Ahí es donde residirá la Nueva Jerusalén cuando baje
del cielo. Solo entonces estaremos verdaderamente en casa.
PISTAS A LA NATURALEZA DEL CIELO ETERNO
Escuché a un pastor decir en la radio: "No hay nada en nuestra experiencia
actual que pueda sugerirnos cómo es el Cielo". Pero si el Cielo eterno será una
Nueva Tierra, ¿no sugiere eso que la Tierra actual debe estar llena de pistas
sobre cómo será el Cielo?
Las Escrituras nos dan imágenes llenas de pistas e implicaciones sobre el
Cielo. Póngalos juntos, y estas piezas de rompecabezas forman una hermosa
imagen. Por ejemplo, se nos dice que el cielo es una ciudad (Hebreos 11:10;
13:14). Cuando escuchamos la palabra ciudad, no debemos rascarnos la cabeza
y pensar: "Me pregunto qué significa eso". Entendemos las ciudades. Las
ciudades tienen edificios, cultura, arte, música, atletismo, bienes y servicios,
eventos de todo tipo. Y, por supuesto, las ciudades tienen personas involucradas
en actividades, reuniones, conversaciones y trabajo.
El cielo también se describe como un país (Hebreos 11:16). Sabemos de
países. Tienen territorios, gobernantes, intereses nacionales, orgullo por su
identidad y ciudadanos que son diversos y unificados.
Si no podemos imaginar nuestra Tierra actual sin ríos, montañas, árboles y
flores, ¿por qué trataríamos de imaginar la Nueva Tierra sin estas
características? No esperaríamos que un no-Tierra tenga montañas y ríos. Pero
Dios no nos promete un no-Tierra. Nos promete una nueva tierra. Si la palabra
Tierra en esta frase significa algo, significa que podemos esperar encontrar
cosas terrenales allí, incluyendo atmósfera, montañas, agua, árboles, personas,
casas, incluso ciudades, edificios y calles. (Estas características familiares se
mencionan específicamente en Apocalipsis 21-22.)
Se nos dice que tendremos cuerpos de resurrección (1 Corintios 15:40-44).
Cuando Dios habla de nosotros teniendo estos cuerpos, ¿nos encogemos de
hombros y decimos: "No puedo imaginar cómo sería un cuerpo nuevo"? No, por
supuesto que podemos imaginarlo. Sabemos lo que es un cuerpo: ¡hemos tenido
uno toda la vida! (Y podemos recordar cuando la nuestra se veía mejor, no?) Así
que podemos imaginar un nuevo cuerpo.
En el cielo, descansaremos (Apocalipsis 14:13). Sabemos lo que significa
descansar. Y querer descansar (Hebreos 4:10-11).
Se nos dice que serviremos a Cristo en la Nueva Tierra, trabajando para su
gloria (Apocalipsis 22:3). Sabemos lo que significa trabajar. Y querer trabajar.
La escritura habla de una Nueva Jerusalén hecha de piedras preciosas.
Algunas de las joyas enumeradas en Apocalipsis 21:19-21 se encuentran entre
las sustancias más duras conocidas. Indican la solidez material de la Nueva
Tierra.
El problema no es que la Biblia no nos dice mucho sobre el cielo. Es que no
prestamos atención a lo que nos dice.
Algunas de las mejores representaciones que he visto o el Cielo eterno están
en los libros para niños. ¿Por qué? Porque representan escenas terrenales, con
animales y personas jugando, y actividades alegres. Los libros para adultos, por
otro lado, a menudo intentan ser filosóficos, profundos, etéreos y de otro
mundo. Pero ese tipo de cielo es precisamente lo que la Biblia no describe como
el lugar donde viviremos para siempre.
Dios promete que la gloria de su pueblo exigirá una creación gloriosa para vivir.
Entonces, la creación caída obtendrá la libertad de la futilidad, el mal y el dolor
que la iglesia recibe. Entonces, cuando Dios hace nuevas todas las cosas, nos hace
nuevos espirituales y maralmente, nos hace nuevos físicamente, y luego hace que
toda la creación sea nueva para que nuestro entorno se ajuste a nuestros espíritus
y cuerpos perfeccionados.
JOHN PIPER
John Eldredge dice: "Solo podemos esperar lo que deseamos". A JOHN PIPER
esto agregaría un corolario: solo podemos desear lo que podemos imaginar. Si
crees que no puedes imaginar el Cielo, o si lo imaginas como algo monótono y
poco atractivo: no puede entusiasmarse con eso. No puede venir con el
entusiasmo infantil que Dios valora tanto (Marcos 10:15).
62
Abraham "esperaba la ciudad con cimientos, cuyo arquitecto y constructor es
Dios" (Hebreos 11:10). Si lo estaba esperando, ¿no crees que estaba
imaginando cómo sería? Los descendientes de Abraham "anhelaban un país
mejor, uno celestial" (Hebreos 11:16). Y, como seguidores de Cristo, "no
tenemos una ciudad duradera, sino que estamos buscando la ciudad que está
por venir" (Hebreos 13:14); "Estamos esperando los nuevos cielos y la nueva
tierra que él ha prometido" (2 Pedro 3:13, NTV).
¿Estamos deseando, anhelando y buscando un reino sobrenatural? No,
anhelamos nuevos cielos y una Nueva Tierra. . . Un nuevo universo.
¿ES EL CIELO ETERNO UN SITIO REAL?
Muchas personas no pueden resistirse a espiritualizar lo que la Biblia enseña
sobre el cielo. Según un teólogo evangélico, "Si bien el cielo es tanto un lugar
como un estado, es principalmente un estado". Pero, ¿qué significa esto? ¿Hay
algún otro lugar principalmente un estado?
63
Otro teólogo escribe: "Pablo no piensa en el cielo como un lugar, sino que lo
considera en términos de la presencia de Dios". Pero cuando una persona está
"presente", ¿eso no sugiere que hay un lugar?
64
Un libro se pone entre comillas cuando usa la palabra para describir el Cielo o
el Infierno. Dice que el Paraíso es "una condición espiritual más que una
ubicación espacial". Pero Jesús no dijo que el Cielo era "principalmente un
estado" o una "condición espiritual". Él habló de una casa con muchas
habitaciones en las que nos prepararía un lugar (Juan 14: 2). En Apocalipsis 2122, la Nueva Tierra y la Nueva Jerusalén son retratadas como lugares reales,
con descripciones físicas detalladas.
65
Jesús les dijo a los discípulos: "Volveré y los llevaré a estar conmigo para que
ustedes también estén donde yo estoy" (Juan 14:3). Utiliza términos ordinarios,
terrenales, espaciales para describir el Cielo. La palabra donde se refiere a un
lugar, una ubicación. Del mismo modo, la frase volver y llevarte indica
movimiento y un destino físico.
Si el cielo no es un lugar, ¿Jesús habría dicho que sí? Si reducimos el Cielo a
algo menos u otro que un lugar, despojamos a las palabras de Cristo de su
significado.
¿ESTAMOS SOLO PASANDO?
La vieja canción del evangelio, "Este mundo no es mi hogar, solo estoy de paso",
es una verdad a medias. Podemos pasar de la tierra a través de la muerte, pero
finalmente volveremos a vivir en la Tierra restaurada.
La tierra ha sido dañada por nuestro pecado (Génesis 3:17). Por lo tanto, la
tierra como es ahora (bajo la Maldición) no es nuestro hogar. El mundo como
era, y como será, es nuestro hogar. Nunca hemos conocido un mundo sin
pecado, sufrimiento y muerte. Sin embargo, anhelamos tal vida y tal mundo.
Cuando vemos una cascada rugiente, hermosas flores, un animal salvaje en su
hábitat nativo, o la alegría en los ojos de nuestras mascotas cuando nos ven,
sentimos que este mundo es, o al menos estaba destinado a ser, nuestro hogar.
Somos peregrinos en esta vida, no porque nuestro hogar nunca estará en la
Tierra, sino porque nuestro hogar eterno no está actualmente en la Tierra. Lo
fue y lo será, pero no lo es ahora.
¿El Edén anhelamos regresar? ¿Estará ocupado por características físicas
familiares, tangibles y personas totalmente encarnadas? La Biblia claramente
responde que sí.
La doctrina bíblica de la Nueva Tierra implica algo sorprendente: que si
queremos saber cómo será el Cielo supremo, nuestro hogar eterno, el mejor
lugar para comenzar es mirar a nuestro alrededor. No debemos cerrar los ojos
e intentar imaginar lo inimaginable. Deberíamos abrir los ojos, porque la Tierra
actual es tanto un punto de referencia válido para visualizar la Nueva Tierra
como nuestros cuerpos actuales son un punto de referencia válido para
visualizar nuestros nuevos cuerpos. Después de todo, estamos viviendo de los
restos de un mundo perfecto, como los restos de una humanidad perfecta. No
deberíamos leer en la Nueva Tierra nada de lo que está mal en este caso, pero
¿no podemos imaginar cómo sería estar libre de enfermedades y muerte? ¿No
podemos imaginar la belleza natural no contaminada por la destrucción?
La idea de la Nueva Tierra como un lugar físico no es un invento de la
imaginación humana miope. Más bien, es la invención de un Dios trascendente,
que hizo que los seres humanos físicos vivieran en una Tierra física, y que eligió
convertirse en un hombre en esa misma Tierra. Hizo esto para poder redimir a
la humanidad y a la Tierra. ¿Por qué? Para glorificarse a sí mismo y disfrutar
para siempre de la compañía de hombres y mujeres en un mundo que ha hecho
para nosotros.
LAS TRES FASES DE LA HISTORIA DE LA TIERRA
Para tener una visión bíblica del mundo, debemos tener una idea de nuestro
pasado, presente y futuro, y cómo se relacionan entre sí. Sin entender el plan
original de Dios para la humanidad y la tierra, no podemos entender su plan
futuro. Sin los sujetalibros del pasado y el futuro en su lugar, el libro en sí,
nuestras vidas presentes, no se mantendrá.
La siguiente tabla muestra las tres fases de la historia de la Tierra: el pasado
de la humanidad en la Tierra original; nuestra experiencia actual en la Tierra
caída; y nuestro futuro prometido en la Nueva Tierra. †
La tabla retrata la historia humana y el destino humano. Demuestra la
continuidad del pasado, presente y futuro, y la continuidad entre la vida en la
vieja Tierra y la vida en la Nueva Tierra. Al comparar cada serie de
declaraciones, verá las diferencias distintivas entre estos tres períodos. Te
animo a estudiar esta tabla y contemplar la importancia de cada fase de la
historia de la Tierra.
TRES ERAS DE LA TIERRA Y LA HUMANIDAD
La tabla "Tres Eras de la Tierra y la Humanidad" retrata la historia humana y el
destino humano. Demuestra la continuidad del pasado, presente y futuro, y la
continuidad entre la vida en la vieja Tierra y la vida en la Nueva Tierra. Al
comparar cada serie de declaraciones, verá las diferencias distintivas entre
estos tres períodos. Te animo a estudiar esta tabla y contemplar la importancia
de cada fase de la historia de la Tierra.
Tres eras de la tierra y la humanidad
(Tyndale House Publishers, 2004)
Pasado
Presente
Futuro
Génesis 1 - 2
Génesis 3 - Apocalipsis 20
Apocalipsis 21 - 22
Humanidad
original
La humanidad caída /
Algunos creen y se
transforman
La humanidad
resucitada
Tierra original
Tierra caida,
con destellos originales
Nueva tierra; resucitado
en los collares de la
humanidad ( Rom. 8 )
Dios delega el
reinado de la
tierra a la
humanidad
inocente
Reinado disputado con Dios,
Satanás y la humanidad
caída
Dios delega el reinado de
la tierra
a la humanidad justa
La humanidad
tiene dominio,
con la
pretendida
administración
de la Tierra
El dominio de la humanidad
frustrado,
frustrado y retorcido; cultura
contaminada
Dominio de la
humanidad cumplido;
administración redimida
de la Tierra bajo el Rey
de Reyes; cultura
redimida
Dios en el cielo,
visitando la
Tierra
(caminando en el
Edén)
Dios en el cielo, separado de
los hombres caídos (habita
en los creyentes por su
Espíritu)
El rostro de Dios
gloriosamente visto,
mientras mora con la
humanidad en la Nueva
Tierra
Sin maldición
El pecado y la maldición
No más maldición
Sin vergüenza
Vergüenza
No hay vergüenza o
potencial de vergüenza
Árbol de la vida
en el Edén
(la humanidad
puede comer)
Árbol de la vida en el paraíso
(la humanidad se separó
de)
Árbol de la vida en la
Nueva Jerusalén
(la humanidad puede
volver a comerlo)
Río de la vida en
el Edén
Ríos y naturaleza, con
destellos del pasado y del
futuro.
Río de la vida fluye
del trono de Dios en la
ciudad
No muerte
La muerte lo impregna todo
Muerte eliminada para
siempre
La humanidad
creada desde la
Tierra
La humanidad muere, vuelve
a la Tierra; nueva vida para
algunos
La humanidad resucitó
de la Tierra para vivir en
la Nueva Tierra
Primero Adán
reina
Primero Adán cae; la
humanidad reina
corruptamente, con destellos
del bien; El último Adán,
Jesús, viene
El último Adán reina
como
Dios-hombre, con la
humanidad como
coherederos y reyes
delegados.
Serpiente,
Satanás, en la
Tierra
Satanás juzgó pero aún
presente en la Tierra
Satanás se retira para
siempre de la Tierra,
arrojado al fuego eterno
Creación y
humanidad
perfecta
Creación y humanidad
contaminada por el pecado.
Creación y humanidad
restaurada a la
perfección.
La humanidad
nombra, tiende,
gobierna a los
animales
Los animales y la humanidad
se lastiman y sufren
Los animales y la
humanidad viven en
completa armonía.
Tierra fértil,
vegetación
exuberante
Suelo maldito, vegetación
enferma
Tierra fértil, la
vegetación prospera
Abundante
comida y agua
Hambre y sed, trabajo por
comida y agua.
Abundante comida y
agua
Descanso,
satisfacción en el
trabajo.
Inquietud, trabajo duro en el
trabajo.
Descanso mejorado,
alegría en el trabajo de
parto.
Paraíso
Paraíso perdido,
buscado; destellos vistos,
anticipos
Paraíso recuperado y
magnificado
La humanidad en
el lugar ideal
La humanidad desterrada,
lucha y deambula por los
lugares caídos
Hombre restaurado al
lugar ideal, pero
mejorado mucho
La humanidad
puede pecar o no
pecar
La humanidad esclavizada al
pecado, facultada para no
pecar
La humanidad incapaz de
pecar, con poder
permanente
Un matrimonio
(Adán y Eva)
Muchos matrimonios
(diseñados para reflejar a
Cristo y la iglesia)
Un matrimonio
(Cristo e iglesia)
Comienzo de la
cultura
humana.
Contaminación y avance de la
cultura.
Purificación y expansión
eterna de la cultura.
La humanidad
aprende,
crea en pureza
La humanidad aprende, crea
en la impureza (Caín, Babel)
La humanidad aprende,
crea con sabiduría y
pureza.
El plan de Dios
para la
humanidad y la
Tierra revelado
El plan de Dios para la
humanidad y la Tierra se
retrasó y enriqueció
El plan de Dios para la
humanidad y la Tierra se
realizó
En Génesis 3, la primera transición radical de la Tierra (la caída de la
humanidad y el primer juicio) puede verse como un punto de referencia de la
historia humana. En Apocalipsis 20, vemos el segundo sujetalibros en la última
transición radical de la tierra (el regreso de Cristo y el último juicio), creando
una imagen de gran simetría.
En Génesis, Dios planta el jardín en la tierra; en Apocalipsis, derriba la Nueva
Jerusalén, con un jardín en el centro, a la Nueva Tierra. En el Edén, no hay
pecado, muerte o maldición; En la Nueva Tierra, no hay más pecado, muerte o
maldición. En Génesis, se promete al Redentor; en Apocalipsis, el Redentor
regresa. Génesis cuenta la historia del paraíso perdido; La revelación cuenta la
historia del paraíso recuperado. En Génesis, la mayordomía de la humanidad se
desperdicia; en Apocalipsis, la mayordomía de la humanidad es triunfante,
fortalecida por el humano y divino Rey Jesús.
Estos paralelos son demasiado notables para ser cualquier cosa menos
deliberados. Estas imágenes especulares demuestran la simetría perfecta del
plan de Dios. Vivimos en el tiempo intermedio, escuchando ecos del Edén y las
pisadas que se aproximan de la Nueva Tierra.
Paul Marshall concluye: "Este mundo es nuestro hogar: estamos hechos para
vivir aquí. Ha sido devastado por el pecado, pero Dios planea arreglarlo. Por lo
tanto, esperamos con alegría los cuerpos recién restaurados y vivir en un nuevo
hogar. restauró el cielo y la tierra. Podemos amar este mundo porque es de
Dios, y será sanado, convirtiéndose al fin en lo que Dios pretendía desde el
principio ".
66
La tierra importa, nuestros cuerpos importan, los animales y los árboles
importan, la materia importa, porque Dios los creó y tiene la intención de que
manifiesten su gloria. Y como veremos en los siguientes capítulos, el Dios que
los creó no los ha renunciado más de lo que nos ha renunciado a nosotros.
† Una limitación importante de este cuadro es su incapacidad para reflejar
plenamente la paradoja "ya y aún no" de que seamos criados con Cristo y
sentados con él en el cielo, la realidad actual de nuestra justicia en Cristo y el
hecho de que la nueva creación de Dios ya ha comenzado con la muerte y
resurrección de Cristo.
CAPÍTULO 9
¿POR QUÉ LA REDENCIÓN DE LA TIERRA ES
ESENCIAL PARA EL PLAN DE DIOS?
Es bastante sorprendente que prácticamente todas las palabras básicas que
describen la salvación en la Biblia impliquen un retorno a un estado o
situación originalmente buenos. La redención es un buen ejemplo. Para
canjear es "comprar gratis", literalmente para "comprar de nuevo". . . El
punto de la redención es liberar al prisionero de la esclavitud, para
devolverle la libertad que alguna vez disfrutó.
Albert Wolters
El
universo físico entero fue creado para la gloria de Dios. Pero la humanidad
se rebeló, y el universo cayó bajo el peso de nuestro pecado. Sin embargo, la
seducción de la serpiente por Adán y Eva no sorprendió a Dios. Tenía en
marcha un plan por el cual redimiría a la humanidad, y a toda la creación, del
pecado, la corrupción y la muerte. Así como promete hacer nuevos hombres y
mujeres, promete renovar la tierra misma.
He aquí, crearé nuevos cielos y una nueva tierra. (Isaías 65:17)
"Como los nuevos cielos y la nueva tierra que hago perdurarán delante de
mí", declara el Señor, "así perdurarán tu nombre y tu descendencia" (Isaías
66:22)
De acuerdo con su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva,
el hogar de la justicia. (2 Pedro 3:13)
Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la
primera tierra habían fallecido. (Apocalipsis 21:1)
Muchos otros pasajes aluden a los nuevos cielos y la Nueva Tierra sin usar
esos términos. El plan redentor de Dios culmina no con el regreso de Cristo, ni
en el reino milenario, sino en la Nueva Tierra. Solo entonces se corregirán todos
los errores. Solo entonces no habrá más muerte, llanto o dolor (Apocalipsis 21:
1-4).
Considere esto: si el plan de Dios fuera simplemente llevar a la humanidad al
Cielo actual, o al Cielo que era la morada de los seres espirituales, no habría
necesidad de nuevos cielos y una Nueva Tierra. ¿Por qué remodelar las estrellas
de los cielos y los continentes de la tierra? Dios podría destruir su creación
original y dejarlo todo atrás. Pero él no hará eso. Al crear los cielos y la tierra,
los llamó "muy buenos". Nunca ha renunciado a su reclamo sobre lo que hizo.
No va a abandonar su creación. Él lo va a restaurar. No iremos al cielo y
dejaremos atrás la tierra. Más bien, Dios unirá el Cielo y la Tierra en la misma
dimensión, sin muro de separación, sin ángeles armados para proteger la
perfección del Cielo de la humanidad pecadora (Génesis 3:24). El plan perfecto
de Dios es "unir todas las cosas en el cielo y en la tierra bajo una sola cabeza,
incluso Cristo" (Efesios 1:10).
Las metas redentoras de Dios son mucho menos modestas de lo que
imaginamos. No entrega territorio alguno al enemigo. CS Lewis dijo sobre el
paraíso perdido de Milton: "Leerlo nos hace sentir lo que es vivir en un universo
donde cada pulgada cuadrada, cada fracción de segundo, es reclamada por Dios
y contradeclarada por Dios".
67
Cristo murió no solo para sacar lo mejor de una mala situación. Murió para
que la humanidad, la Tierra y el universo mismo se renovaran para proclamar
para siempre su gloria.
PLAN DE RENOVACIÓN DE TIERRA DE DIOS
Dios nunca ha renunciado a su creación original. Sin embargo, de alguna
manera hemos logrado pasar por alto un vocabulario bíblico completo que
aclara este punto. Conciliar. Redimir. Restaurar. Recuperar. Regreso. Renovar.
Regenerado. Resucitar. Cada una de estas palabras bíblicas comienza con el
prefijo re, que sugiere un retorno a una condición original que se arruinó o
perdió. (Muchas son traducciones de palabras griegas con un prefijo ana, que
tiene el mismo significado que el inglés). Por ejemplo, la redención significa
volver a comprar lo que antes era de su propiedad. Del mismo modo, la
reconciliación significa la restauración o restablecimiento de una amistad o
unidad previa. Renovación significa hacer nuevo de nuevo, restaurando a un
estado original. Resurrección significa volverse físicamente vivo nuevamente,
después de la muerte.
Estas palabras enfatizan que Dios siempre nos ve a la luz de lo que pretendía
que fuéramos, y siempre busca restaurarnos a ese diseño. Del mismo modo, ve
la tierra en términos de lo que pretendía que fuera, y busca restaurarla a su
diseño original.
El profesor de religión Albert Wolters, en Creation Regained, escribe: "[Dios]
se aferra a su creación original caída y la rescata. Se niega a abandonar el
trabajo de sus manos; de hecho, sacrifica a su propio Hijo para salvar su
proyecto original. La humanidad, que ha estropeado su mandato original y toda
la creación junto con él, tiene otra oportunidad en Cristo; somos reinstalados
como administradores de Dios en la tierra. La buena creación original debe ser
restaurada ".
68
Si Dios hubiera querido enviarnos al infierno y comenzar de nuevo, podría
haberlo hecho. Podría haber hecho un nuevo Adán y Eva y haber enviado a los
viejos al infierno. Pero no lo hizo. En cambio, eligió redimir con lo que comenzó:
los cielos, la Tierra y la humanidad, para devolverlos a su propósito original.
Dios es el último artista de salvamento. Le encanta restaurar las cosas a su
estado original y mejorarlas aún más. El propósito de Dios en nuestra salvación
se refleja en una frase del himno "¡Aleluya, qué Salvador!": "Pecadores en
ruinas para reclamar". Reclaim es otro re- palabra. Reconoce que Dios tenía un
reclamo previo sobre la humanidad que se perdió temporalmente pero que está
completamente restaurado y llevado a un nuevo nivel en Cristo. "La tierra es
del Señor, y todo lo que hay en ella, el mundo y todos los que viven en él"
(Salmo 24: 1). Dios nunca ha entregado su título de propiedad a la tierra. Lo
posee y no lo cederá a sus enemigos.
69
En The Lion, the Witch, and the Wardrobe, CS Lewis retrata a la White Witch,
que es paralela al diablo, y tiene un control sobre Narnia que hace que ese
mundo "siempre sea invierno, pero nunca Navidad". Los leales a los asiáticos,
aunque nunca lo han visto, esperan ansiosamente su aparición, ya que solo él
puede hacer que el mundo vuelva a ser correcto asumiendo su papel como rey
legítimo. (Primero, sin embargo, derramará su sangre redentora sobre la Mesa
de Piedra).
No son solo las personas de Narnia las que necesitan que venga Asia, es todo
el mundo de Narnia. De manera similar, las Escrituras nos dicen: "La razón por
la que apareció el Hijo de Dios fue para destruir la obra del diablo" (1 Juan 3:8).
Observe la intención de Asia. Él es el rey, el hijo del gran emperador más allá
del mar. Sin embargo, delega la responsabilidad de gobernar el mundo a los
hijos de Adán e hijas de Eva: Peter, Edmund, Susan y Lucy. Ellos son los
gobernantes de Narnia. Del mismo modo, Dios tiene la intención de que
nosotros, hijos e hijas de Adán y Eva, seamos gobernantes de su Nueva Tierra,
que él libera poderosamente de su maldición de siempre invierno, nunca
Navidad.
Es imposible entender el ministerio de Cristo sin una visión más amplia del
plan de rescate de la redención. Albert Wolters señala que la mayoría de los
milagros de Cristo "son milagros de restauración: restauración de la salud,
restauración de la vida, restauración de la libertad de la posesión demoníaca.
Los milagros de Jesús nos proporcionan una muestra del significado de la
redención: una liberación de la creación de los grilletes de pecado y maldad y
una reincorporación de la vida creadora según lo previsto por Dios ". Dios
colocó a la humanidad en la Tierra para llenarla, gobernarla y desarrollarla
para la gloria de Dios. Pero ese plan nunca se ha cumplido. ¿Deberíamos por lo
tanto concluir que el plan de Dios fue mal concebido, frustrado o abandonado?
No. Estas conclusiones no se ajustan al carácter de un Dios soberano que todo
lo sabe y todo lo sabe.
70
Dios determinó desde el principio que redimirá a la humanidad y restaurará
la tierra. ¿Por qué? Entonces su plan original se cumplirá.
Las Escrituras nos muestran el propósito de Dios con notable claridad; Sin
embargo, durante muchos años como estudiante de la Biblia y más tarde como
pastor, no pensé en términos de renovación y restauración. En cambio, creía
que Dios iba a destruir la tierra, abandonar su diseño y plan original, y
comenzar de nuevo implementando un nuevo plan en un Cielo sobrenatural.
Solo en los últimos quince años mis ojos se han abierto a lo que las Escrituras
han dicho todo el tiempo.
¿Qué hay detrás de nuestra noción de que Dios va a destruir la tierra y acabar
de una vez? Creo que es una teología débil de Dios. Aunque nunca lo diríamos
de esta manera, lo vemos como un inventor frustrado cuya creación falló. Al
darse cuenta de su error, terminará destrozando la mayor parte de lo que hizo.
Su consuelo para una Tierra fallida es que nos rescata a algunos del fuego. Pero
esta idea es refutada enfáticamente por la Escritura. Dios tiene un plan
magnífico, y no entregará la Tierra al basurero.
Como dice Wolters, "La redención no se trata de una adición de una
dimensión espiritual o sobrenatural a la vida de las criaturas que faltaba antes;
más bien, se trata de traer nueva vida y vitalidad a lo que estuvo allí todo el
tiempo ... Lo único que agrega la redención que no está incluida en la creación
es el remedio para el pecado, y ese remedio se presenta únicamente con el
propósito de recuperar una creación sin pecado ... La gracia restaura la
naturaleza, haciéndola completa una vez más ".
71
LA NUEVA TIERRA ES LA ANTIGUA TIERRA RESTAURADA
Pedro predicó que Cristo "debe permanecer en el cielo hasta que llegue el
momento en que Dios restaure todo, como lo prometió hace mucho tiempo a
través de sus santos profetas" (Hechos 3:21). Se nos dice que llegará un
momento en que Dios restaurará todo. Esta es una promesa inclusiva. Abarca
mucho más que Dios simplemente restaurando a personas sin cuerpo a la
comunión en un reino espiritual. (Debido a que vivir en un reino espiritual no
es para lo que fueron creados los humanos y una vez lo disfrutaron, no
calificaría como "restauración"). Es Dios restaurando a la humanidad a lo que
una vez fuimos, lo que él nos diseñó para ser: totalmente encarnado, justo seres
Y restaurando todo el universo físico a lo que alguna vez fue.
¿Dónde se realizará la restauración que Pedro predicó? La respuesta, nos
dice, se encuentra en las promesas dadas "hace mucho tiempo a través de los
santos profetas [de Dios]". Lea a los profetas y la respuesta se aclarará: Dios
restaurará todo en la Tierra. Los profetas nunca se preocupan por un reino
lejano de espíritus incorpóreos. Les preocupa la tierra, la herencia, la ciudad de
Jerusalén y la tierra sobre la que caminaron. El Mesías vendrá del Cielo a la
Tierra, no para llevarnos lejos de la Tierra al Cielo, sino para restaurar la Tierra
a lo que él pretendía para que pueda vivir con nosotros aquí para siempre.
Lucas cuenta la historia de la profetisa Anna, una mujer de unos ochenta
años, que adoraba en el Templo día y noche, ayunando y orando. Al ver al niño
Jesús, ella inmediatamente se acercó a María y José y "dio gracias a Dios y habló
sobre el niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén" (Lucas 2:3638).
Observe la redacción exacta de Luke. ¿Qué estaba esperando el pueblo de
Dios? Redención. ¿Su propia redención? Por supuesto. Pero fue mucho más que
eso. Fue la redención no solo de ellos mismos, sino también de sus familias y
comunidad e incluso de su ciudad, Jerusalén. Y la redención de Jerusalén
también sería la redención de Israel. Como se prometió la bendición del mundo
entero a través de Abraham, la redención de Jerusalén e Israel habla de la
redención de la tierra misma.
¿Y quién sería el agente de esa redención? Jesús, este niño, el Mesías que se
convertiría en Rey no solo de individuos redimidos, sino también Rey de una
Jerusalén redimida y Rey de una tierra redimida. Este es el evangelio del Reino.
Cualquier cosa menos es una visión estrecha del plan redentor de Dios.
Entonces, ¿llegará a su fin la tierra que conocemos? Si. ¿Hasta el final? No.
Cualquier pecado que haya tocado y contaminado, Dios redimirá y limpiará. Si la
redención no llega tan lejos como la maldición del pecado, entonces Dios ha
fallado. Cualquiera sea el alcance de las consecuencias del pecado, así debe ser el
alcance de la redención.
STEVEN J. LAWSON
Apocalipsis 21: 1 dice que la vieja Tierra pasará. Pero cuando las personas
fallecen, no dejan de existir. Como seremos criados para ser personas nuevas,
así la tierra será criada para ser una Tierra Nueva.
¿Peter inventó la noción de que todas las cosas fueron restauradas? No, no
solo lo aprendió de los profetas, sino que lo escuchó directamente de Cristo.
Cuando Pedro, esperando recibir elogios o recompensas, le señaló a Jesús que
los discípulos habían dejado todo para seguirlo, el Señor no lo reprendió. En
cambio, dijo: "En la renovación de todas las cosas, cuando el Hijo del Hombre se
siente en su glorioso trono, ustedes que me han seguido también se sentarán en
doce tronos, juzgando a las doce tribus de Israel" (Mateo 19:27-28)
Tenga en cuenta la elección de la palabra de Cristo. No dijo "después de la
destrucción de todas las cosas" o "después del abandono de todas las cosas" sino
"en la renovación de todas las cosas". Este no es un pequeño punto semántico:
dibuja una línea en la arena entre dos teologías fundamentalmente diferentes.
La humanidad fue diseñada para vivir en la tierra para la gloria de Dios. Eso es
exactamente lo que aseguró la encarnación, muerte y resurrección de Cristo:
una humanidad renovada en una Tierra renovada. Jesús dijo explícitamente que
"todas las cosas" serían renovadas. La palabra paligenesia, traducida
"renovación" en Mateo 19:28, proviene de dos palabras que juntas significan
"nueva génesis" o "volver de la muerte a la vida". Cuando Jesús dijo que "todas
las cosas" se renovarían, los discípulos habrían entendido que significa "todas
las cosas" que formaban parte de las únicas vidas que conocían: las de la Tierra.
Aparte de aquellos aspectos de nuestras vidas terrenales actuales que son
inherentemente pecaminosos o que se cumplen con una realidad mayor (más
sobre esto más adelante), "todas las cosas" parece ser integral.
72
JRR Tolkien retrata una visión similar de la renovación en El Hobbit, cuando
el rey enano, Thorin Oakenshield, le dice sus últimas palabras a Bilbo Baggins, a
quien ha ofendido: "Adiós ... Voy ahora a los pasillos de espera para sentarme al
lado mis padres, hasta que el mundo se renueve. Dado que ahora dejo todo el
oro y la plata, y voy a donde tiene poco valor, deseo separarme de su amistad, y
retiraría mis palabras y acciones en la Puerta ".
73
Tolkien refleja la teología bíblica en la frase "hasta que el mundo se renueve".
Thorin dice que va "a los pasillos de esperar para sentarse al lado de mis
padres". Este sería el Cielo intermedio. Pero esperaría allí "hasta que el mundo
se renueve". Este sería el Cielo eterno, no para ser vivido en un mundo
subterráneo sino en un mundo resucitado.
La creencia predominante de que el cielo supremo que Dios prepara para
nosotros será sobrenatural no podría ser más no bíblico. La Tierra fue hecha
para que la gente viva, y la gente fue hecha para vivir en la Tierra. Según los
profetas, el apóstol Pedro y el mismo Cristo, nuestro destino es vivir para
siempre en una Tierra restaurada y renovada.
En la película La Pasión de Cristo, cuando Jesús se dirige hacia el Calvario, de
rodillas bajo el peso de la cruz, le dice a su madre sorprendida y afligida: "He
aquí, hago nuevas todas las cosas". Estas palabras son directamente de
Apocalipsis 21: 5, donde son pronunciadas por Jesús resucitado con respecto a
la Nueva Tierra, donde una humanidad renovada vivirá en una Tierra renovada,
alegre en presencia de su Salvador resucitado, que lo hizo posible pagando Un
precio que era increíblemente grande.
REDENCIÓN = RETORNO
La redención vuelve a comprar el diseño original de Dios. En palabras de un
escritor, "Adán y Eva (y sus hijos) debían extender las bendiciones del Paraíso a
todo el mundo ... La salvación, por lo tanto, restaura al hombre a su vocación y
propósito originales, y garantiza el mandato original del hombre. "Ejercer
dominio bajo Dios sobre toda la tierra" se cumplirá ".
74
Si, debido a la Caída, Dios hubiera renunciado a su propósito original para
que la humanidad llene la tierra y la gobierne (Génesis 1:28), seguramente no le
habría repetido el mismo mandato a Noé después del Diluvio: "Sé fructífero y
aumentar en número y llenar la tierra "(Génesis 9:1). Aún así, hasta que el
pecado y la Maldición sean eliminados permanentemente, las personas serían
incapaces de ejercer la administración adecuada de la tierra.
Nuestro propósito actual es inseparable del propósito eterno declarado de
Dios para nosotros de gobernar la tierra para siempre como sus hijos y
herederos. Esa es la esencia de la declaración definitoria del Catecismo Menor
de Westminster: "El fin principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutarlo
para siempre". Glorificaremos a Dios y encontraremos gozo en él al hacer lo
que él nos ha hecho: servirle como seres resucitados y llevar a cabo su plan
para desarrollar una cultura resucitada centrada en Cristo en un universo
resucitado.
75
"Porque, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos serán
vivificados. Pero cada uno a su vez: Cristo, las primicias; luego, cuando venga,
los que le pertenecen. Entonces vendrá el fin, cuando él entregue sobre el reino
a Dios Padre después de haber destruido todo dominio, autoridad y poder.
Porque debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos bajo sus pies
"(1 Corintios 15: 22-25).
La mayoría de los estudiosos están de acuerdo en que el punto de este pasaje
no es que Cristo algún día dejará de reinar, sino que su reinado continuará
hasta y después de que sus enemigos sean conquistados y juzgados. (Cuando un
príncipe le entregó a su padre un reino que había conquistado, era común que
el rey confiara la gobernación de ese reino a su hijo).
La misión de Cristo es redimir lo que se perdió en la caída y destruir a todos
los competidores al dominio, autoridad y poder de Dios. Cuando todo se pone
bajo sus pies, cuando Dios gobierna todo y la humanidad gobierna la tierra
como reyes bajo Cristo, el Rey de reyes, al final todo será como Dios quiere. ¡El
período de rebelión terminará para siempre, y el universo, y todos los que
sirven a Cristo, participarán en la alegría del Maestro!
LA GLORIA DE DIOS EN LA TIERRA DE DIOS
Los cielos físicos están constantemente declarando la gloria de Dios (Salmo 19:
1-2). Incluso ahora, en referencia a una Tierra bajo la Maldición, Dios dice: "La
gloria del Señor llena toda la tierra" (Números 14:21). Pero el universo
contemplará una muestra aún mayor de la gloria de Dios, una que involucrará a
hombres y mujeres redimidos y naciones redimidas en una tierra redimida. Es
en la Tierra, Dios promete, que "la gloria del Señor será revelada, y toda la
humanidad la verá" (Isaías 40: 5). Que Dios será glorificado en la Tierra es
fundamental para innumerables pasajes, incluidos estos dos:
Seguramente su salvación está cerca de los que le temen, para que su
gloria pueda habitar en nuestra tierra. (Salmo 85:9)
Vi la gloria del Dios de Israel viniendo del este. . . y la tierra estaba radiante
con su gloria. (Ezequiel 43:2)
En ambos pasajes, la palabra traducida como "tierra" (erets) es la palabra para
"tierra". Ezequiel vio la gloria de Dios a las puertas de Jerusalén, manifestada no
en un reino inmaterial sino en la tierra.
Para entender por qué Pedro predicó que Dios prometió a través de los
profetas que "restauraría todo" (Hechos 3:21), considere esta muestra de
pasajes que prometen que la gloria de Dios se manifestará a todas las naciones
de la tierra, particularmente en la Nueva Jerusalén:
Las naciones temerán el nombre del Señor, todos los reyes de la tierra
reverenciarán tu gloria. Porque el Señor reconstruirá a Sión y aparecerá en
su gloria. (Salmo 102:15-16)
No dañarán ni destruirán en toda mi montaña sagrada, porque la tierra
estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar. En
ese día, la Raíz de Jesé se mantendrá como una bandera para los pueblos;
las naciones se unirán a él, y su lugar de descanso será glorioso. (Isaías
11:9-10)
"Ellos proclamarán mi gloria entre las naciones. Y llevarán a todos tus
hermanos, de todas las naciones, a mi santo monte en Jerusalén como una
ofrenda al Señor: en caballos, en carros y carretas, y en mulas y camellos,
"dice el Señor. (Isaías 66:19-20)
Esto es lo que el Señor Todopoderoso dice: "Dentro de poco, sacudiré una
vez más los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca. Sacudiré a todas las
naciones, y lo deseado de todas las naciones vendrá, y lo llenaré esta casa
con gloria ", dice el Señor Todopoderoso. (Hageo 2:6-7)
El Reino y el dominio de Dios no se trata de lo que sucede en un lugar remoto
y sobrenatural; en cambio, tratan sobre lo que sucede en la tierra, que Dios creó
para su gloria. Dios ha atado su gloria a la tierra y todo lo relacionado con ella:
la humanidad, los animales, los árboles, los ríos, todo. "Santo, santo, santo es el
Señor Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria" (Isaías 6: 3). El
hebreo aquí puede traducirse "la plenitud de la tierra es su gloria". Su gloria se
manifiesta en su creación. La tierra no es desechable. Es esencial para el plan de
Dios. Dios promete que, en última instancia, toda la Tierra se llenará de su
gloria (Salmo 72:19; Habacuc 2:14).
Dios tiene sus manos en la tierra. No lo soltará, incluso cuando requiera que
sus manos sean perforadas por las uñas. Tanto su encarnación como esas uñas
lo aseguraron a la Tierra y a su futuro eterno. En una obra redentora mucho
más grande de lo que la mayoría imagina, Cristo compró y pagó por nuestro
futuro y el de la tierra.
UNA VISIÓN DE LA NUEVA TIERRA
Otro pasaje significativo que describe la Nueva Tierra es Isaías 60. Aunque no
contiene el término Nueva Tierra (como lo hacen Isaías 65 y 66), podemos estar
seguros de que es lo que Isaías pretendía porque su lenguaje preciso se usa en
la descripción de Juan de la Nueva Tierra en Apocalipsis 21-22. Por lo tanto,
Isaías 60 sirve como el mejor comentario bíblico sobre Apocalipsis 21-22.
Al comienzo del notable mensaje profético de Isaías, Dios le dice a su pueblo
en Jerusalén: "El Señor se levanta sobre ti y su gloria aparece sobre ti. Las
naciones vendrán a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer" (w. 2 -3).
El pueblo de Dios tendrá un futuro glorioso en el que las naciones y reyes de la
tierra participarán y se beneficiarán de una Jerusalén renovada y gloriosa. No
serán solo algunas naciones, sino todas: "Todos se reúnen y vienen a ustedes"
(v. 4).
Este será un momento de regocijo sin precedentes: "Entonces mirarás y
estarás radiante, tu corazón latirá y se hinchará de alegría" (v. 5). En la Tierra
renovada, las naciones traerán sus mayores tesoros a esta ciudad glorificada:
"La riqueza en los mares te será traída, a ti vendrán las riquezas de las
naciones" (v. 5).
Habrá animales en la Nueva Tierra, de varias naciones: "Rebaños de camellos
cubrirán tu tierra, camellos jóvenes de Madián y Efa" (v. 6). Las personas
redimidas viajarán de lugares lejanos a la Jerusalén glorificada: "Y vendrá todo
de Seba, llevando oro e incienso y proclamando la alabanza del Señor" (v. 6).
Las personas que habitan en las islas adorarán a Dios, y los barcos vendrán
de "Tarsis, trayendo a tus hijos de lejos, con su plata y oro, para el honor del
Señor tu Dios, el Santo de Israel, porque él te ha dotado de esplendor "(v. 9).
La mayoría de nosotros no estamos acostumbrados a pensar en naciones,
gobernantes, civilizaciones y culturas en el Cielo, pero Isaías 60 es uno de los
muchos pasajes que demuestran que la Nueva Tierra será de hecho terrenal.
Isaías dice palabras que Juan aplica directamente a la Nueva Jerusalén (en
Apocalipsis 21:25-26): "Tus puertas siempre estarán abiertas, nunca estarán
cerradas, de día o de noche, para que los hombres puedan traerte la riqueza de
las naciones —Sus reyes dirigidos en procesión triunfal "(v. 11).
La magnificencia de las naciones será bienvenida en la gran ciudad del Rey:
"La gloria del Líbano vendrá a ti, el pino, el abeto y el ciprés juntos" (v. 13). Los
corazones de las naciones se transformarán en sus actitudes hacia Dios, su
pueblo y su ciudad: "Los hijos de tus opresores vendrán inclinándose ante ti;
todos los que te despreciarán se postrarán a tus pies y te llamarán la Ciudad de
el Señor "(v. 14). Dios promete a la Nueva Jerusalén: "Te haré el orgullo eterno
y el gozo de todas las generaciones" (v. 15). Este no es un período temporal de
prosperidad fugaz, sino una condición "eterna". No se limitará a un período de
tiempo, sino que será para "todas las generaciones".
La Nueva Jerusalén será la beneficiaria de todos los grupos de personas y sus
gobernantes: "Beberás la leche de las naciones y serás amamantada en los
senos reales" (v.16). El cumplimiento de todas estas promesas dará testimonio
de la grandeza de Dios: "Entonces sabrán que yo, el Señor, soy su Salvador, su
Redentor, el Poderoso de Jacob" (v. 16). Dios promete algo que nunca ha sido
cierto para la Jerusalén terrenal: "Haré de la paz tu gobernador y de la justicia
tu gobernante. Ya no se oirá más violencia en tu tierra, ni ruina o destrucción
dentro de tus fronteras, sino que llamarás a tus muros La salvación y tus
puertas Alabado "(w. 17-18).
Luego, Isaías nos dice lo que Juan conecta directamente con la Nueva Tierra
(en Apocalipsis 21:23; 22: 5): "El sol ya no será tu luz de día, ni el brillo de la
luna brillará sobre ti, para el Señor será tu luz eterna, y tu Dios será tu gloria.
Tu sol nunca volverá a ponerse, y tu luna ya no menguará; el Señor será tu luz
eterna, y tus días de tristeza terminarán "(w. 19- 20)
De la Nueva Jerusalén, se nos dice que "nada impuro entrará en ella, ni nadie
que haga lo que es vergonzoso o engañoso, sino solo aquellos cuyos nombres
están escritos en el libro de la vida del Cordero" (Apocalipsis 21:27). Isaías nos
dice lo mismo, usando un lenguaje inclusivo que no podría aplicarse a la vieja
Tierra bajo la Maldición: "Entonces todo tu pueblo será justo" (60:21). Isaías
agrega: "y poseerán la tierra [erets] para siempre". La tierra será suya, no por
una gloriosa década o siglo o milenio, sino por siempre.
76
Aunque la referencia de Isaías a los sacrificios de animales y un templo (v. 7)
plantea preguntas, está claro que el pasaje en su conjunto es una
representación profética de la futura Nueva Tierra. No hay ninguna razón
interpretativa para creer que las descripciones en Isaías 60 de la Nueva Tierra
se cumplirán de manera menos literal que las de Isaías 52-53. † Debido a que
las palabras de Isaías sobre la primera venida del Mesías se cumplieron
meticulosamente, hasta detalles físicos específicos, ¿no deberíamos suponer
que sus profecías en capítulos posteriores sobre la vida en la Nueva Tierra se
cumplirán literal y específicamente?
El reino milenario de Cristo puede prefigurar el cumplimiento de las
promesas de Dios sobre el futuro de Jerusalén. Pero veremos su máxima
satisfacción solo en la Nueva Jerusalén en la Nueva Tierra, cuando la Maldición
haya desaparecido, la muerte ya no exista y el pueblo de Dios vivirá en la tierra
para siempre.
REDENCIÓN DE NACIONES Y CULTURA
Tanto Isaías como Juan, usando un lenguaje similar, afirman que en la Nueva
Tierra "los reyes de la tierra traerán su esplendor a" la Nueva Jerusalén y "la
gloria y el honor de las naciones serán traídos a ella" (Apocalipsis 21:24, 26; cf.
Isaías 60:3, 5).
Aunque John no da más detalles en Apocalipsis, Isaías es específico sobre lo
que se llevará a la Ciudad Santa. Menciona los productos culturales de las
naciones que alguna vez fueron paganas: los barcos de Tarsis y los árboles del
Líbano y los camellos de Ephah y el oro y el incienso de Sheba, que serán
traídos por su pueblo "proclamando la alabanza del Señor" (Isaías 60: 6). Los
tesoros que alguna vez estuvieron relacionados con la idolatría y la rebelión se
reunirán en la ciudad y se usarán para glorificar a Dios. Tanto Isaías como
Apocalipsis indican que los productos de la cultura humana jugarán un papel
importante en la Nueva Tierra.
En su excelente tratamiento de Isaías y la Nueva Jerusalén, cuando los reyes
entran en marcha, Richard Mouw señala que los mismos barcos de Tarsis y los
árboles del Líbano mencionados en Isaías 60 se consideran en Isaías 2 como
objetos de orgullo humano que Dios promete derribar (w. 12-13, 16-18).
Isaías habla de un día de juicio en el que "los hombres huirán a cuevas en las
77
rocas y a agujeros en la tierra por temor al Señor y el esplendor de su majestad,
cuando se levante para sacudir la tierra" (2:19) . Este lenguaje es fuertemente
evocador de la representación del juicio de los tiempos del fin de Dios, en el
cual los hombres intentan esconderse "en cuevas y entre las rocas de las
montañas" (Apocalipsis 6:15).
En Isaías 10:34, el profeta nos dice que Dios "cortará los matorrales del
bosque con un hacha; el Líbano caerá ante el Poderoso". Debido a que las
personas ponen su orgullo y esperanza en "sus" bosques y barcos, Dios
demostrará su superioridad derribando los bosques y hundiendo los barcos.
Ahora, si los árboles del Líbano y las naves de Tarsis se señalan como
destruidos en el juicio futuro de Dios, ¿cómo pueden, como lo indica Isaías 60,
aparecer nuevamente en la Ciudad Santa como instrumentos de servicio al
Señor?
Esta es la paradoja de las enseñanzas simultáneas de destrucción y
renovación de las Escrituras. Lo que ahora se usa con propósitos orgullosos e
incluso idólatras se usará para la gloria de Dios cuando los corazones de la
humanidad se transformen y la creación misma se renueve.
78
No hay nada de malo en barcos, madera, oro o camellos. Lo que Dios
destruirá en su juicio es el mal uso idólatra de estas cosas buenas. Luego,
habiendo destruido nuestras perversiones de sus buenos dones, él, en su
recreación de la tierra, restaurará estas cosas como herramientas buenas y
útiles para su gloria.
Más tarde, volveremos al tema de la cultura en la Nueva Tierra. Pero por
ahora, será suficiente que Isaías y Juan nos ayuden a imaginar la Nueva Tierra
no solo como un mundo de maravillas naturales, sino como uno que también
incluye ciudadanos multinacionales y tesoros culturales.
Significativamente, la vívida descripción de la Nueva Tierra en Isaías 60 es
seguida inmediatamente por el pasaje explícitamente mesiánico que Jesús usó
como su texto inaugural para su ministerio (Lucas 4:16-19): "El Espíritu del
Señor Soberano está sobre mí, porque el Señor me ha ungido para predicar
buenas noticias a los pobres. Me ha enviado a atar a los quebrantados de
corazón, a proclamar la libertad de los cautivos y liberar de la oscuridad a los
prisioneros "(Isaías 61:1).
Fue la encarnación, expiación y resurrección de Jesucristo lo que trajo la
redención a la humanidad, a Jerusalén y a la tierra. La misión de Cristo era
reclamar y liberar no solo a los habitantes de la tierra, sino a la tierra misma. Él
vino no solo para redimir a la humanidad como individuos, sino también como
naciones y culturas, y para redimir no solo el trabajo de sus propias manos (por
ejemplo, los bosques del Líbano), sino también las obras de las manos de sus
criaturas (por ejemplo, las naves de Tarsis).
El teólogo AA Hodge lo dice maravillosamente:
El cielo, como el hogar eterno del Hombre divino y de todos los miembros
redimidos de la raza humana, debe ser necesariamente completamente
humano en su estructura, condiciones y actividades. Sus alegrías y
actividades deben ser racionales, morales, emocionales, voluntarias y
activas. Debe haber el ejercicio de todas las facultades, la satisfacción de
todos los gustos, el desarrollo de todas las capacidades de talento, la
realización de todos los ideales. La razón, la curiosidad intelectual, la
imaginación, los instintos estéticos, los afectos sagrados, las afinidades
sociales, los recursos inagotables de fuerza y poder nativos del alma
humana deben encontrar en el cielo ejercicio y satisfacción. Entonces
siempre debe haber una meta de esfuerzo ante nosotros, siempre en el
futuro. . . . El cielo será la flor y fruto consumado de toda la creación y de
toda la historia del universo.
79
† Isaías 52-53 detalla la muerte del Mesías, diciendo que fue traspasado por
nuestras transgresiones, sacrificado como un cordero, fue contado con los
transgresores, llevó nuestros pecados, intercedió por los transgresores, etc.
C A P Í T U L O 10
¿QUÉ SIGNIFICARÁ QUE LA MALDICIÓN
SEA QUITADA?
Todo será glorificado, incluso la naturaleza misma. Y eso me parece la
enseñanza bíblica sobre el estado eterno: que lo que llamamos cielo es vida
en este mundo perfecto como Dios pretendía que la humanidad lo viviera.
Cuando puso a Adán en el Paraíso al principio, Adán cayó, y todos cayeron
con él, pero los hombres y las mujeres están destinados a vivir en el cuerpo, y
vivirán en un cuerpo glorificado en un mundo glorificado, y Dios estará con
ellos.
Martyn Lloyd-Jones
Cuando Adán y Eva cayeron en pecado, Satanás parecía haber arruinado el
plan de Dios por un justo, la humanidad inmortal para gobernar la tierra a la
gloria de Dios. Sin embargo, inmediatamente después de la caída, Dios
prometió un redentor, la simiente de la mujer, que un día vendría y aplastaría a
la serpiente: "Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y la
suya; él aplastará tu cabeza". , y golpearás su talón "(Génesis 3:15).
Mientras la herida del pecado aún estaba fresca, antes de que se formara la
primera cicatriz, Dios reveló su plan para enviar un redentor completamente
humano que sería mucho más poderoso que Satanás. En un valiente acto de
intervención para liberar a la humanidad, este redentor entregaría una herida
mortal al demonio usurpador, y en el proceso sería herido él mismo.
"Dado que uno de los resultados del pecado había sido la muerte", escribe
Anthony Hoekema, "la victoria prometida debe implicar de alguna manera la
eliminación de la muerte. Además, dado que otro resultado del pecado fue la
expulsión de nuestros primeros padres del Jardín del Edén, de donde se
suponía que gobernarían el mundo para Dios, parecería que la victoria también
debería significar la restauración del hombre a algún tipo de paraíso
recuperado, desde el cual podría una vez más gobernar adecuadamente y sin
pecado la tierra ... En cierto sentido, por lo tanto, la expectativa de una Nueva
Tierra ya estaba implícita en la promesa de Génesis 3:15 ".
80
† Isaías 52-53 detalla la muerte del Mesías, diciendo que fue traspasado por
nuestras transgresiones, sacrificado como un cordero, fue contado con los
transgresores, llevó nuestros pecados, intercedió por los transgresores, etc.
Más tarde, se revela que este redentor sería la simiente de Abraham (Génesis
22:18), de la tribu de Judá (Génesis 49:10) y la casa de David (2 Samuel 7:1213). Génesis 3:15 es el primero de muchos pasajes que anticipan un siervo
sufriente que luchará contra Satanás y redimirá al pueblo de Dios (por ejemplo,
Isaías 42:1-4; 49:5-7; 52:13-15; 53). Ese siervo sufriente sería Cristo, el Mesías,
que vino a hacer nuevas todas las cosas.
Dios no se sentó de brazos cruzados ni se encogió de hombros ante el pecado, la
muerte y la Maldición. No renunció a su reclamo sobre la humanidad y la tierra.
Tan pronto como la ruina descendió sobre la humanidad y la Tierra, Dios reveló
su plan para derrotar a Satanás y retomarlos para su gloria.
TOMANDO NUESTRA HERENCIA
Nuestro interés en los tiempos finales generalmente se extiende al período
inmediatamente anterior y posterior al regreso de Cristo. Pero el plan de Dios
culmina después del juicio final, cuando el Rey Jesús dice: "Vengan, ustedes que
son bendecidos por mi Padre; tomen su herencia, el reino preparado para
ustedes desde la creación del mundo" (Mateo 25:34). ¿Dónde está este reino?
Exactamente donde ha estado desde el principio: en la Tierra.
¿De qué herencia habla Jesús? Así como los hijos de los reyes heredan reinos,
y los reinos consisten en tierras y propiedades, la Tierra es la propiedad dada
por Dios de la humanidad.
Dios no ha cambiado de opinión; no ha vuelto al Plan B ni ha abandonado lo
que originalmente pretendía para nosotros en la creación del mundo. Cuando
Cristo dice "toma tu herencia, el reino se preparó para ti desde la creación del
mundo", es como si estuviera diciendo: "Esto es lo que siempre quise para ti.
Esto es lo que fui a la cruz y derroté la muerte a darte. Tómalo, réguelo, ejerce
dominio, disfrútalo; y al hacerlo, comparte mi felicidad ".
Dios no tira su trabajo y comienza desde cero; en cambio, usa el mismo lienzo
para reparar y hacer más bella la pintura estropeada por el vandalismo. El
vándalo no obtiene la satisfacción de destruir la obra maestra de su rival. Por el
contrario, Dios hace una obra maestra aún mayor de lo que su enemigo trató de
destruir.
Satanás quiere que renunciemos a Dios, a nuestro propósito y vocación, y a
nuestro planeta. Dios nos recuerda: "El que está en ti es más grande que el que
está en el mundo" (1 Juan 4:4). Satanás busca destruir la tierra. Dios busca
restaurar y renovar la tierra, gobernarla y devolverla a sus hijos. Dios ganará la
batalla por nosotros y por la tierra.
UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA
El plan de Dios de los siglos es "unir todas las cosas en el cielo y en la tierra bajo
una sola cabeza, incluso Cristo" (Efesios 1:10). "Todas las cosas" es amplio e
incluyente: nada se quedará fuera. Este versículo corresponde precisamente a
la culminación de la historia que vemos representada en Apocalipsis 21, la
fusión de los reinos una vez separados del Cielo y la Tierra, completamente bajo
el señorío de Cristo.
El himno "Este es el mundo de mi padre" expresa esta verdad en sus palabras
finales: "Jesús que murió será satisfecho, y la tierra y el cielo serán uno". Así
como Dios y la humanidad se reconcilian en Cristo, así también las viviendas de
Dios y la humanidad, el Cielo y la Tierra, se reconciliarán en Cristo. Así como
Dios y el hombre estarán unidos para siempre en Jesús, así el Cielo y la Tierra
estarán unidos para siempre en el nuevo universo físico donde viviremos como
seres resucitados. Afirmar algo menos es subestimar la obra redentora de
Cristo. Sin embargo, curiosamente, en las escuelas e iglesias de las que he
formado parte, y en la gran mayoría de los 150 libros sobre el Cielo que he
leído, esta verdad central rara vez se ha afirmado. Muchas personas con las que
he hablado han contado experiencias similares.
81
El cielo es el hogar de Dios. La tierra es nuestro hogar. Jesucristo, como Dioshombre, vincula para siempre a Dios y a la humanidad, y por lo tanto vincula
para siempre el Cielo y la Tierra. Como demuestra Efesios 1:10, esta idea de que
la Tierra y el Cielo se conviertan en uno es explícitamente bíblica. Cristo
convertirá la Tierra en el cielo y el cielo en la tierra. Así como el muro que
separa a Dios y la humanidad se derriba en Jesús, también el muro que separa
el Cielo y la Tierra será demolido para siempre. Habrá un universo, con todas
las cosas en el Cielo y en la Tierra juntas bajo una sola cabeza, Jesucristo.
"Ahora la morada de Dios está con los hombres, y él vivirá con ellos"
(Apocalipsis 21: 3). Dios vivirá con nosotros en la Nueva Tierra. Eso "unirá
todas las cosas en el cielo y en la tierra".
El plan de Dios es que no habrá más abismo entre los mundos espiritual y
físico. No habrá lealtades divididas ni reinos divididos. Habrá un cosmos, un
universo unido bajo un solo Señor, para siempre. Este es el plan imparable de
Dios. Aquí es donde se dirige la historia.
Cuando Dios caminó con Adán y Eva en el jardín, la Tierra era el patio trasero
del cielo. La Nueva Tierra será aún más que eso: será el Cielo mismo. Y aquellos
que conocen a Jesús tendrán el privilegio de vivir allí.
¿QUIÉN REINARÁ SOBRE LA TIERRA?
La historia central de la Biblia gira en torno a una pregunta: ¿Quién reinará
sobre la tierra? El destino de la Tierra pende de un hilo. Debido a que es el reino
donde la gloria de Dios ha sido más desafiada y resistida, por lo tanto, también
es el escenario en el que su gloria se demostrará más gráficamente. Al reclamar,
restaurar, renovar y resucitar la Tierra, y al empoderar a una humanidad
regenerada para que reine sobre ella, Dios cumplirá su propósito de traer gloria
a sí mismo.
En la Escritura, aquellos que dicen tener tronos incluyen a Dios el Padre
(Hebreos 12:2; Apocalipsis 22:1), Cristo el Hijo (Lucas 1:32; Hebreos 1:8), los
hijos humanos de Dios (Apocalipsis 4:4; 11:16) y Satanás (Apocalipsis 2:13). El
reclamo de Dios a su trono es absoluto. El reclamo de los seres humanos a sus
tronos es válido, pero solo si permanecen sometidos a Dios, quien les delegó el
dominio como sus herederos y gobernantes. El reclamo de Satanás al trono es
falso.
Finalmente, Satanás será eternamente destronado. Las personas que
rechazan a Dios serán eternamente destronadas. Dios será entronizado
permanentemente. Los seres humanos justos, primero entronizados por Dios
para reinar sobre la tierra desde el Edén, luego destronados por su propio
pecado y Satanás, serán entronizados para siempre con Dios. "Y reinarán por
los siglos de los siglos" (Apocalipsis 22:5).
Cristo se convertirá en el gobernante absoluto e indiscutible del universo y
luego entregará a su Padre el Reino que ha ganado (1 Corintios 15:28). Los
humanos redimidos serán los gobernantes delegados indiscutibles de Dios de la
Nueva Tierra. Dios y la humanidad vivirán juntos en felicidad eterna,
profundizando para siempre sus relaciones, ya que la gloria de Dios impregna
cada aspecto de la nueva creación.
EL ÚLTIMO ADAM DERROTA A SATANÁS
Satanás tentó con éxito al primer Adán en el Edén. Las consecuencias teológicas
del pecado de Adán (y la obra redentora del último Adán, Jesucristo, el nuevo
jefe de la raza humana) se exponen en Romanos 5:12-19. Cuando Satanás tentó
al último Adán en el desierto (que es en lo que se había convertido el jardín de
Edén), Cristo se resistió a él. Pero el maligno estaba desesperado por derrotar a
Cristo, por matarlo como tuvo al primer Adán (Mateo 4:1-11; Lucas 4:1-13).
Satanás pareció tener éxito cuando murió el último Adán. Pero Jesús no
murió porque había pecado. Murió porque, como Hijo de Dios, eligió pagar el
precio de los pecados de la humanidad, desde el primer Adán hasta la última
generación de la Tierra caída. La aparente victoria de Satanás en la muerte de
Cristo fue lo que aseguró la derrota final del diablo. Cuando Cristo resucitó de la
muerte, le dio a Satanás un golpe fatal, aplastándole la cabeza, asegurando tanto
su destrucción como la resurrección de la humanidad y la tierra. El control de
Satanás sobre este mundo se aflojó. Todavía es fuerte, pero una vez que sea
arrojado al lago de fuego y Dios vuelva a transformar la vieja Tierra en la Nueva
Tierra, la humanidad y la Tierra se deslizarán para siempre de las manos de
Satanás, y nunca más serán tocados por él (Apocalipsis 20:10).
Cristo ya derrotó a Satanás, pero el alcance total de su victoria aún no se ha
manifestado en la Tierra. En la ascensión de Cristo, Dios "lo sentó a su diestra
en los reinos celestiales, muy por encima de todo gobierno y autoridad, poder y
dominio, y cada título que se le puede dar, no solo en la era actual sino también
en el que está por venir. Y Dios colocó todas las cosas debajo de sus pies y lo
designó para que se encargara de todo "(Efesios 1:20-22).
Estas palabras incluyen todo, y son tiempo pasado, no futuro. Cristo gobierna
el universo. Y sin embargo, es solo sobre el regreso físico de Cristo a la tierra
que Satanás será atado.
Esta es la paradoja de "ya y aún no" que caracteriza la vida en la Tierra
actual. El rey del cielo es incluso ahora "gobernante de los reyes de la tierra"
(Apocalipsis 1:5). "En su túnica y en su muslo está escrito este nombre: Rey de
reyes y Señor de señores" (Apocalipsis 19:16).
A través de la obra redentora de Cristo, "desarmó los poderes y las
autoridades" e "hizo un espectáculo público de ellos, triunfando sobre ellos"
(Colosenses 2:15). Su muerte despojó a Satanás del poder supremo (Hebreos
2:14). "El Hijo de Dios apareció para este propósito, para destruir las obras del
diablo" (1 Juan 3: 8, NASB).
Tenga en cuenta que dice que Cristo vino no para destruir el mundo que creó,
sino para destruir las obras del diablo, que debían torcer, pervertir y arruinar
lo que Dios había hecho. La redención destruirá para siempre el trabajo del
diablo al eliminar su control sobre la creación y revertir sus consecuencias. Es
el deseo de Satanás destruir el mundo. La intención de Dios no es destruir el
mundo sino liberarlo de la destrucción. Su plan es redimir este mundo caído,
que diseñó para la grandeza.
La humanidad redimida reinará con Cristo sobre la tierra. Las puertas del
falso reino de Satanás no prevalecerán contra la iglesia de Cristo (Mateo 16:18).
El resultado de la gran guerra no está en duda. Es cierto. Cristo reinará
victorioso para siempre. La única pregunta que debemos responder es esta:
¿Lucharemos de su lado o contra él? Respondemos esta pregunta no solo una
vez, con nuestras palabras, sino diariamente, con nuestras elecciones.
ELIMINANDO LA MALDICIÓN
"Ya no habrá maldición" (Apocalipsis 22: 3). Si la Biblia no dijera nada más
sobre la vida en el Cielo eterno, la Nueva Tierra, estas palabras nos dirían una
gran cantidad.
No más maldición.
¿Cómo serían nuestras vidas si se levantara la Maldición? Algún día lo
sabremos de primera mano, pero incluso ahora hay mucho que anticipar.
Después de que Adán pecó, Dios dijo: "Maldita sea la tierra [la tierra] por ti"
(Génesis 3:17). Cuando se invierte la Maldición, ya no participaremos en un
"trabajo doloroso" (v. 17) sino que disfrutaremos de un cuidado satisfactorio.
La tierra ya no dará "espinas y cardos" (v. 18), desafiando nuestro dominio y
recompensándonos por corromperlo. Ya no "volveremos a la tierra ... [de donde
fuimos]" (v. 19), tragados en la muerte como mayordomos injustos que nos
arruinaron a nosotros mismos y a la tierra.
Nuestro bienestar es inseparable del bienestar de la Tierra. Nuestro destino
es inseparable del destino de la Tierra. Es por eso que la maldición sobre la
humanidad requería que la tierra fuera maldita y por eso la tierra también
resucitará cuando resucitemos.
La maldición será revertida.
Como resultado de la Maldición, el primer Adán ya no podía comer del árbol
de la vida, lo que presumiblemente lo habría hecho vivir para siempre en su
estado pecaminoso (Génesis 3:22). La muerte, aunque era una maldición en sí
misma, también era la única salida de debajo de la Maldición, y eso solo porque
Dios había encontrado una manera de derrotar a la muerte y restaurar la
relación de la humanidad con él.
Debido a la caída del hombre en el pecado, se pronunció una maldición sobre esta
creación. Dios ahora envió a su hijo a este mundo para redimir esa creación de los
resultados del pecado. La obra de Cristo, por lo tanto, no es solo para salvar a
ciertos individuos, ni siquiera para salvar a una innumerable multitud de
personas compradas con sangre. La obra total de Cristo es nada menos que
redimir a toda esta creación de los efectos del pecado. Ese propósito no se logrará
hasta que Dios haya introducido la nueva tierra, hasta que Paradise Lost se haya
convertido en Paradise Regained.
ANTHONY HOEKEMA
Cristo vino para eliminar la maldición del pecado y la muerte (Romanos 8:2).
Él es el segundo Adán, que reparará el daño causado por el primer Adán (1
Corintios 15:22, 45; Romanos 5:15-19). En la Cruz y la Resurrección, Dios abrió
un camino no solo para restaurar su diseño original para la humanidad sino
también para expandirlo. En nuestros cuerpos de resurrección, habitaremos
nuevamente en la Tierra, una Tierra Nueva, completamente libre de la
Maldición. Sin trabas por el pecado, la actividad humana conducirá
naturalmente a una cultura próspera y magnífica.
Bajo la Maldición, la cultura humana no ha sido eliminada, pero ha sido
severamente obstaculizada por el pecado, la muerte y la descomposición. Antes
de la caída, la comida estaba fácilmente disponible con un trabajo mínimo. Se
disponía de tiempo para perseguir ideas estéticas reflexivas, para trabajar por
puro placer, para complacer y glorificar a Dios mediante el desarrollo de
habilidades y destrezas. Desde la caída, las generaciones han vivido y muerto
después de pasar la mayor parte de sus años productivos buscando una
existencia en la búsqueda de alimentos, refugio y protección contra el robo y la
guerra. La humanidad ha sido distraída y debilitada por la enfermedad y el
pecado. Nuestro desarrollo cultural también ha sido atrofiado y retorcido, y a
veces mal dirigido, aunque no siempre. A pesar de que nuestra depravación
significa que no tenemos ninguna virtud que nos haga dignos de estar ante
Dios, estamos "hechos a semejanza de Dios" (Santiago 3:9). En consecuencia,
algunas cosas que hacemos, incluso en nuestra caída, como pintar, construir,
interpretar música hermosa, encontrar curas para enfermedades y otras
actividades culturales, científicas, comerciales y estéticas, son buenas.
La eliminación de la Maldición significa que las personas, la cultura, la tierra
y el universo volverán a ser como Dios pretendía. El levantamiento de la
Maldición tiene un precio terrible: "Cristo nos redimió de la maldición de la ley
al convertirse en una maldición para nosotros" (Gálatas 3:13, NVI). La ley de
Dios nos muestra cuán cortos nos quedamos. Pero Jesús tomó sobre sí la
maldición del pecado, satisfaciendo la ira de Dios. Al tomar la Maldición sobre sí
mismo y derrotarla a través de su resurrección, Jesús garantizó el
levantamiento de la Maldición de la humanidad y de la tierra.
La eliminación de la Maldición será tan minuciosa y radical como la obra
redentora de Cristo. Al traernos la salvación, Cristo ya ha reparado parte del
daño en nuestros corazones, pero al final restaurará por completo y por
completo toda su creación a lo que Dios pretendía originalmente (Romanos 8:
19-21). Cristo revertirá la Maldición y restaurará a la humanidad todo lo que
perdimos en el Edén, y además nos dará mucho más.
HASTA ENCONTRAR LA MALDICIÓN
Jesús vino no solo para salvar a los espíritus de la condenación. Eso habría sido,
a lo sumo, una victoria parcial. No, vino a salvar a toda su creación de la muerte.
Eso significa nuestros cuerpos también, no solo nuestros espíritus. Significa la
tierra, no solo la humanidad. Y significa el universo, no solo la tierra.
La victoria de Cristo sobre la Maldición no será parcial. La muerte no solo
cojeará herido. Será aniquilado, completamente destruido: "[Dios] destruirá la
mortaja que envuelve a todos los pueblos, la sábana que cubre a todas las
naciones; se tragará la muerte para siempre. El Señor Soberano secará las
lágrimas de todas las caras; se quitará la desgracia de su pueblo de toda la
tierra "(Isaías 25:7-8).
El magnífico himno de Isaac Watts "Alegría al mundo" está teológicamente en
el blanco:
No más dejen crecer pecados y penas
Ni espinas infestan el suelo;
Él viene para hacer fluir sus bendiciones
Hasta donde se encuentra la maldición.
Dios levantará la Maldición, no solo moralmente (en términos de pecados) y
psicológicamente (en términos de tristezas), sino también físicamente (en
términos de espinas en la tierra). ¿Hasta dónde se extiende la obra redentora
de Cristo? Hasta donde se encuentra la maldición. Si la redención no alcanzara
los límites más lejanos de la Maldición, sería incompleta. El Dios que gobierna el
mundo con verdad y gracia no estará satisfecho hasta que cada pecado, cada
pena, cada espina sea contada.
En la tradición reformada, Albert Wolters abraza una cosmovisión redentora
expansiva: "La religión bíblica ... ve todo el curso de la historia como un
movimiento desde un jardín a una ciudad, y afirma fundamentalmente que ese
movimiento ... La redención en Jesucristo alcanza tan lejos como la caída. El
horizonte de la creación es al mismo tiempo el horizonte del pecado y de la
salvación. Concebir que la caída o la liberación de Cristo abarca menos que toda
la creación es comprometer la enseñanza bíblica de la radical naturaleza de la
caída y el alcance cósmico de la redención ".
82
Jesús vino no solo para rescatar a las personas de la destrucción final.
También vino a rescatar al universo entero de la destrucción final.
Transformará nuestra Tierra moribunda en una Nueva Tierra vital, fresca e
incontaminada, que ya no estará sujeta a la muerte ni a la destrucción.
La maldición es real, pero es temporal. Jesús es la cura para la maldición. Él
vino para volver a descarrilar la historia humana. La tierra no será sacada de su
miseria; se le infundirá una vida mayor de la que jamás haya conocido, y
finalmente se convertirá en todo lo que Dios quiso que fuera.
Nunca hemos visto la tierra como Dios la hizo. Nuestro planeta tal como lo
conocemos es una imagen oscura y de semitonos del original. Pero sí abre
nuestros apetitos por la Nueva Tierra, ¿no? Si la Tierra actual, tan disminuida
por la Maldición, es a veces tan hermosa y maravillosa; si nuestros cuerpos, tan
disminuidos por la Maldición, a veces se ven abrumados con un sentido de la
belleza y maravilla de la tierra; entonces, ¿cuán magnífica será la Nueva Tierra?
¿Y cómo será experimentar la Nueva Tierra en algo más que nunca hemos
conocido: cuerpos perfectos?
Un estudiante cristiano maduro de la Biblia me escribió una nota después de
leer un borrador de este libro: "Ahora me doy cuenta de que siempre pensé que
cuando morimos vamos inmediatamente a nuestro hogar eterno. Después de
estar allí, eso sería el final de la historia". historia. No me importaría lo que le
sucedió a la Tierra y todo lo que hay en ella. ¿Por qué debería importarme un
planeta condenado? "
Sin Cristo, tanto la tierra como la humanidad estarían condenados. Pero
Cristo vino, murió y resucitó de la tumba. Él trajo liberación, no destrucción.
Gracias a Cristo, no estamos condenados, como tampoco lo está la tierra.
La Tierra no puede ser liberada de la Maldición al ser destruida. Solo se
puede entregar resucitando. Como veremos en la siguiente sección, la
resurrección de Cristo es la precursora de la nuestra, y nuestra resurrección es
la precursora de la tierra.
SECCIÓN CUATRO
ANTICIPEMOS LA RESURRECCIÓN
C A P Í T U L O 11
¿POR QUÉ LA RESURRECCIÓN ES TAN IMPORTANTE?
No se equivoquen: si se levantó, fue como su cuerpo; Si la disolución de las
células no se revierte, las moléculas se reavivan, los aminoácidos se reavivan,
la Iglesia caerá. . No nos burlemos de Dios con metáforas, analogías,
eludiendo la trascendencia; haciendo del evento una parábola, un letrero
pintado en la descolorida credulidad de épocas anteriores: caminemos por la
puerta.
John Updike
A
fines de la década de 1990, un grupo de eruditos se reunió para evaluar si
Jesús realmente dijo las cosas que los escritores del Evangelio le atribuyeron.
Aunque emplearon criterios notablemente subjetivos en su evaluación de las
Escrituras, los miembros del autodenominado "Seminario de Jesús" fueron
ampliamente citados por los medios como autoridades de la fe cristiana.
Marcus Borg, un líder del Seminario de Jesús, dijo esto sobre la resurrección
de Cristo: "Cuando era niño, daba por sentado que la Pascua significaba que
Jesús literalmente resucitó de entre los muertos. Ahora veo la Pascua de
manera muy diferente. Para mí, es irrelevante si no la tumba estaba vacía. Si la
Pascua implicaba que algo extraordinario sucediera al cuerpo físico de Jesús es
irrelevante ".
83
Cuando era niño, Borg tenía razón. Como adulto, aunque considerado un
portavoz del cristianismo, no podía estar más equivocado. Lo que Borg llama
irrelevante, la resurrección física del cuerpo de Cristo, el apóstol Pablo lo
consideró absolutamente esencial para la fe cristiana. Pablo escribió a los
corintios: "Si Cristo no ha resucitado, su fe es inútil; todavía están en sus
pecados ... [y] debemos ser compadecidos más que todos los hombres" (1
Corintios 15:17, 19)
La resurrección física de Jesucristo es la piedra angular de la redención, tanto
para la humanidad como para la tierra. De hecho, sin la resurrección de Cristo y
lo que significa, un futuro eterno para los seres humanos completamente
restaurados que habitan en una Tierra completamente restaurada, no hay
cristianismo.
LA RESURRECCIÓN ES FÍSICA
Los principales credos cristianos dicen: "Creo en la resurrección del cuerpo".
Pero he encontrado en muchas conversaciones que los cristianos tienden a
espiritualizar la resurrección de los muertos, negándola efectivamente. † No lo
rechazan como una doctrina, pero niegan su significado esencial : un retorno
permanente a una existencia física en un universo físico.
De los estadounidenses que creen en la resurrección de los muertos, dos
tercios creen que no tendrán cuerpos después de la resurrección. Pero esto es
contradictorio. Una resurrección no física es como un amanecer sin sol. No hay
tal cosa. Resurrección significa que tendremos cuerpos. ¡Si no tuviéramos
cuerpos, no resucitaríamos!
84
La doctrina bíblica de la resurrección de los muertos comienza con el cuerpo
humano, pero se extiende mucho más allá. RA Torrey escribe: "No seremos
espíritus sin cuerpo en el mundo por venir, sino espíritus redimidos, en
cuerpos redimidos, en un universo redimido".
Si no acertamos en la
resurrección del cuerpo, no conseguiremos nada más. Por lo tanto, es crítico
que no solo afirmemos la resurrección de los muertos como un punto de
doctrina, sino que comprendamos el significado de la resurrección que
afirmamos.
85
Génesis 2:7 dice: "El Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y
sopló en sus narices el aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo".
La palabra hebrea para "ser vivo" es nephesh, a menudo traducido "alma". El
punto en el que Adán se convirtió en nephesh es cuando Dios unió su cuerpo
(polvo) y espíritu (aliento). Adán no era un ser humano vivo hasta que tuvo
componentes materiales (físicos) e inmateriales (espirituales). Por lo tanto, la
esencia de la humanidad no es solo el espíritu, sino el espíritu unido al cuerpo.
Su cuerpo no solo alberga al verdadero yo, sino que es tan parte de lo que usted
es como su espíritu.
Si esta idea nos parece incorrecta, es porque el cristoplatonismo nos ha
influenciado profundamente. * Desde una perspectiva cristoplatónica, nuestras
almas simplemente ocupan nuestros cuerpos, como un cangrejo ermitaño
habita en una concha marina, y nuestras almas podrían, naturalmente, o incluso
idealmente, vivir en un estado incorpóreo.
No es casualidad que la defensa detallada del apóstol Pablo de la
resurrección física de los muertos fue escrita a la iglesia en Corinto. Más que
cualquier otro cristiano del Nuevo Testamento, los creyentes corintios estaban
inmersos en las filosofías griegas del platonismo y el dualismo, que percibían
una dicotomía entre lo espiritual y lo físico. La visión bíblica de la naturaleza
humana, sin embargo, es radicalmente diferente. Las Escrituras indican que
Dios diseñó nuestros cuerpos para ser una parte integral de nuestro ser total.
Nuestros cuerpos físicos son un aspecto esencial de lo que somos, no solo
conchas para que nuestros espíritus habiten.
La muerte es una condición anormal porque desgarra lo que Dios creó y unió.
Dios pretendía que nuestros cuerpos duraran tanto como nuestras almas.
Aquellos que creen en el platonismo o en espíritus preexistentes ven un alma
sin cuerpo como algo natural e incluso deseable. La Biblia lo ve como
antinatural e indeseable. Somos seres unificados. Es por eso que la resurrección
corporal de los muertos es tan vital. Y es por eso que Job se regocijó de que en
su carne vería a Dios (] ob 19:26).
Cuando Dios envió a Jesús a morir, fue por nuestros cuerpos y nuestros
espíritus. Él vino a redimir no solo "el aliento de vida" (espíritu) sino también
"el polvo de la tierra" (cuerpo). Cuando morimos, no es que nuestro verdadero
yo vaya al Cielo actual y nuestro falso yo vaya a la tumba; es que una parte de
nosotros va al Cielo actual y otra parte a la tumba para esperar nuestra
resurrección corporal. Nunca seremos todo lo que Dios pretendió que seamos
hasta que el cuerpo y el espíritu se unan nuevamente en la resurrección. (Si
tenemos formas físicas en el estado intermedio, claramente no serán nuestros
cuerpos originales o últimos).
Cualquier visión de la vida futura que se conforma con menos de una
resurrección corporal, incluido el cristoplatonismo, la reencarnación y la
transmigración del alma, es explícitamente no cristiana. La iglesia primitiva
libró grandes guerras doctrinales contra el gnosticismo y el maniqueísmo,
cosmovisiones dualistas que asociaban a Dios con el reino espiritual de la luz y
a Satanás con el mundo físico de la oscuridad. Estas herejías contradecían el
relato bíblico que dice que Dios estaba complacido con todo el reino físico, todo
lo cual creó y llamó "muy bueno" (Génesis 1:31). La verdad de la resurrección
de Cristo repudió las filosofías del gnosticismo y el maniqueísmo. Sin embargo,
dos mil años después, estas herejías persistentes han logrado tomar como
rehenes nuestra moderna teología del Cielo.
Nuestro pensamiento incorrecto sobre la resurrección corporal proviene de
nuestra incapacidad para comprender el entorno en el que vivirán las personas
resucitadas: la Nueva Tierra. Anthony Hoekema tiene razón: "Los cuerpos
resucitados no tienen la intención de flotar en el espacio, o volar de nube en
nube. Exigen una nueva tierra en la cual vivir y trabajar, glorificando a Dios. La
doctrina de la resurrección del cuerpo, de hecho, no tiene sentido aparte de la
doctrina de la nueva tierra ".
86
LA CONTINUIDAD ES CRÍTICA
Pablo dice que, si Cristo no resucitó de la muerte, todavía estamos en nuestros
pecados (1 Corintios 15:17), lo que significa que estaríamos destinados al
Infierno, no al Cielo.
Pablo no solo dice que, si no hay cielo, la vida cristiana es inútil. Él dice que, si
no hay resurrección de los muertos, entonces la esperanza del cristianismo es
una ilusión, y debemos ser compadecidos por poner nuestra fe en Cristo. Pablo
no tiene interés en un cielo que sea solo para espíritus humanos. Finalmente,
no hay Cielo para los espíritus humanos a menos que el Cielo también sea para
los cuerpos humanos.
El cristianismo no es una religión platónica que considera las cosas materiales
como meras sombras de la realidad, que se despojarán lo antes posible. No la
mera inmortalidad del alma, sino más bien la resurrección del cuerpo y la
renovación de toda la creación es la esperanza de la fe cristiana.
JOHN PIPER
La ilusión no es la razón por la cual, en lo profundo de nuestros corazones,
deseamos una vida resucitada en una Tierra resucitada en lugar de una
existencia incorpórea en un reino espiritual. Más bien, es precisamente porque
Dios quiere que seamos resucitados a una nueva vida en la Nueva Tierra que lo
deseamos. Es Dios quien nos creó para desear para lo que estamos hechos. Es
Dios quien "puso la eternidad en los corazones de los hombres" (Eclesiastés
3:11). Es Dios quien nos diseñó para vivir en la Tierra y desear la vida terrenal.
Y es nuestra resurrección corporal la que nos permitirá regresar a una vida
terrenal, esta vez libre del pecado y la Maldición.
Esa es la idea de Dios, no la nuestra. Nuestros deseos simplemente
corresponden a las intenciones de Dios, porque él implantó sus intenciones en
nosotros en forma de nuestros deseos.
"Por lo tanto, si alguien está en Cristo, él es una nueva creación; ¡lo viejo se ha
ido, lo nuevo ha llegado!" (2 Corintios 5:17). Convertirse en una nueva creación
suena como si implica un cambio radical, y de hecho lo hace. Pero aunque nos
convertimos en personas nuevas cuando venimos a Cristo, seguimos siendo las
mismas personas.
Cuando llegué a Cristo como estudiante de secundaria, me convertí en una
persona nueva, pero seguía siendo la misma persona que siempre había sido.
Mi madre vio muchos cambios, pero aún así me reconoció. Ella todavía dijo:
"Buenos días, Randy", no "¿Quién es justo?" Mi perro nunca me gruñó, él sabía
quién era yo. Seguía siendo Randy Alcorn, aunque era un Randy Alcorn
sustancialmente transformado. Este mismo Randy sufrirá otro cambio en la
muerte, y otro cambio en la resurrección de los muertos. Pero a través de todos
los cambios, seguiré siendo quién era y quién soy. Habrá continuidad de esta vida
a la próxima. Podré decir con Job: "En mi carne veré a Dios; yo mismo lo veré
con mis propios ojos, yo y no otro" (Job 19:26-27).
La conversión no significa eliminar lo viejo sino transformarlo. A pesar de los
cambios radicales que ocurren a través de la salvación, la muerte y la
resurrección, seguimos siendo quienes somos. Tenemos la misma historia,
apariencia, memoria, intereses y habilidades. Este es el principio de continuidad
redentora. Dios no desechará su creación original y comenzará de nuevo. En
cambio, tomará a sus hijos caídos y corruptos y restaurará, refrescará y
renovará nuestro diseño original.
El teólogo Herman Bavinck, escribiendo a principios del siglo XX, argumentó
que existe una continuidad paralela entre la vieja y la Nueva Tierra: "El honor
de Dios consiste precisamente en el hecho de que redime y renueva la misma
humanidad, el mismo mundo, el mismo Cielo y la misma tierra que ha sido
corrompida y contaminada por el pecado. Así como cualquiera en Cristo es una
nueva creación en la que lo viejo ha fallecido y todo se ha vuelto nuevo (2
Corintios 5:17), así este mundo pasa en su forma actual. también, en orden de
salir de su vientre, a la palabra de poder de Dios, para dar a luz y ser un mundo
nuevo ".
87
La Nueva Tierra seguirá siendo la Tierra, pero una Tierra cambiada. Será
convertido y resucitado, pero seguirá siendo la Tierra y será reconocible como
tal. Así como aquellos renacidos a través de la salvación mantienen la
continuidad con las personas que fueron, así también el mundo renacerá en
continuidad con el viejo mundo (Mateo 19:28). De hecho, escribe Bavinck, "el
renacimiento de los humanos se completa en el renacimiento de la creación. El
reino de Dios se realiza plenamente solo cuando también se extiende
visiblemente sobre la tierra".
88
Si no captamos la continuidad redentora, no podemos entender la naturaleza
de nuestra resurrección. "Debe haber continuidad", escribe Anthony Hoekema,
"porque de lo contrario no tendría mucho sentido hablar de una resurrección
en absoluto. La llamada a la existencia de un conjunto completamente nuevo de
personas totalmente diferentes de los habitantes actuales de la tierra no sería
una resurrección."
89
La continuidad es evidente en pasajes que discuten la resurrección,
incluyendo 1 Corintios 15:53: "Porque lo perecedero debe vestirse de lo
imperecedero y lo mortal de la inmortalidad". Es esto (lo perecedero y mortal)
lo que se pone en eso (lo imperecedero e inmortal). Del mismo modo, somos
nosotros, las mismas personas que caminamos por esta tierra, quienes
caminaremos por la Nueva Tierra. "Y así estaremos con el Señor para siempre"
(1 Tesalonicenses 4:17, énfasis agregado).
Señalando que Dios dice que él es, no fue, el Dios de los patriarcas, Cristo les
dice a quienes niegan la resurrección de los muertos: "Él no es el Dios de los
muertos sino de los vivos" (Mateo 22:32).
LA NATURALEZA DE NUESTROS NUEVOS CUERPOS
La tumba vacía es la prueba definitiva de que el cuerpo de resurrección de
Cristo fue el mismo cuerpo que murió en la cruz. Si la resurrección significara la
creación de un nuevo cuerpo, el cuerpo original de Cristo habría permanecido
en la tumba. Cuando Jesús dijo a sus discípulos después de su resurrección:
"Soy yo mismo", les estaba enfatizando que él era la misma persona, en espíritu
y cuerpo, que había ido a la cruz (Lucas 24:39). Sus discípulos vieron las marcas
de su crucifixión, evidencia inequívoca de que este era el mismo cuerpo.
Jesús dijo: "Destruyan este templo, y lo levantaré nuevamente en tres días"
(Juan 2:19). Juan aclara que "el templo del que había hablado era su cuerpo" (v.
21). El cuerpo que se levantó es el cuerpo que fue destruido. Por lo tanto, Hank
Hanegraaff dice: "Hay una correspondencia uno a uno entre el cuerpo de Cristo
que murió y el cuerpo que resucitó".
90
En su cristalización histórica de la doctrina ortodoxa, el Catecismo Mayor de
Westminster (1647) declara: "Los mismos cuerpos de los muertos que fueron
depositados en la tumba, uniéndose nuevamente a sus almas para siempre,
serán levantados por el poder de Cristo." La Confesión de Westminster, uno de
los grandes credos de la fe cristiana, dice: "Todos los muertos serán
resucitados, con los mismos cuerpos, y ningún otro". "Los mismos cuerpos"
afirman la doctrina de la continuidad a través de la resurrección.
91
92
Esta, entonces, es la verdad más básica sobre nuestros cuerpos resucitados:
son los mismos cuerpos que Dios creó para nosotros, pero serán elevados a una
perfección mayor de la que hemos conocido. No sabemos todo acerca de ellos,
por supuesto, pero sí sabemos mucho. Las Escrituras no nos dejan en la
oscuridad acerca de nuestros cuerpos de resurrección.
Debido a que cada uno de nosotros tiene un cuerpo físico, ya tenemos el
mejor punto de referencia para imaginar un nuevo cuerpo. Es como la nueva
actualización de mi software de procesamiento de textos. Cuando escuché que
había una actualización disponible, no dije: "No tengo idea de cómo será". Sabía
que en su mayor parte sería como el viejo programa, solo que mejor. Claro,
tiene algunas características nuevas que no esperaba, y me alegro por ellas.
Pero ciertamente lo reconozco como el mismo programa que he usado durante
una década.
Del mismo modo, cuando recibamos nuestros cuerpos resucitados, sin duda
tendremos algunas sorpresas bienvenidas, tal vez incluso algunas
características nuevas (aunque sin fallas o errores de programación), pero
ciertamente reconoceremos nuestros nuevos cuerpos como nuestros. Dios nos
ha dado modelos de trabajo para guiar nuestra imaginación sobre cómo serán
nuestros nuevos cuerpos en la Nueva Tierra.
LA VIDA RESUCITADA DE CRISTO ES EL MODELO PARA
NUESTROS
No solo sabemos cómo son nuestros cuerpos actuales, también tenemos un
ejemplo en las Escrituras de cómo es un cuerpo de resurrección. Se nos dice
mucho sobre el cuerpo resucitado de Cristo, y se nos dice que nuestros cuerpos
serán como el suyo.
Amados, ahora somos hijos de Dios; todavía no parece ser lo que
seremos, pero sabemos que cuando él aparezca seremos como él, porque
lo veremos tal como es. (1 Juan 3:2, RV)
Curiosamente, aunque Jesús en su cuerpo resucitado proclamó: "No soy un
fantasma" (Lucas 24:39, NTV), innumerables cristianos piensan que serán
fantasmas en el Cielo eterno. Lo sé porque he hablado con muchos de ellos.
Piensan que serán espíritus incorpóreos o espectros. La magnífica victoria que
sacudió el cosmos de la resurrección de Cristo, por definición un triunfo físico
sobre la muerte física en un mundo físico, se les escapa. Si Jesús hubiera sido un
fantasma, si hubiéramos sido fantasmas, entonces la redención no se habría
logrado.
Jesús caminó por la tierra en su cuerpo de resurrección durante cuarenta
días, mostrándonos cómo viviríamos como seres humanos resucitados. En
efecto, también demostró dónde viviríamos como seres humanos resucitados:
en la Tierra. El cuerpo de resurrección de Cristo fue adecuado para la vida en la
Tierra, no principalmente para la vida en el Cielo intermedio. Como Jesús fue
resucitado para volver a vivir en la Tierra, así seremos resucitados para volver
a vivir en la Tierra (1 Tesalonicenses 4:14; Apocalipsis 21:1-3).
El Jesús que dice: "Tócame y mira; un fantasma no tiene carne ni huesos, como ves
que tengo". . . Este es el Jesús que descorre el telón de la vida celestial y nos
muestra cómo será: ¡encarnado!
BRUCE MILNE
Jesús resucitado caminó y habló con dos discípulos en el camino de Emaús
(Lucas 24: 13-35). Le hicieron preguntas; él les enseñó y los guió en su
comprensión de las Escrituras. No vieron nada lo suficientemente diferente
sobre él como para darles a conocer su identidad hasta que "se les abrieron los
ojos" (v. 31). Esto sugiere que Dios les había impedido reconocer a Jesús antes,
lo que de otro modo hubieran tenido. El punto es que no vieron nada mal.
Vieron al Jesús resucitado como un ser humano normal y cotidiano. Las plantas
de sus pies no flotaban sobre el camino, sino que caminaron sobre él. Nadie vio
pan bajando por un esófago transparente cuando tragó.
Sabemos que el Cristo resucitado parecía un hombre porque María lo llamó
"señor" cuando asumió que él era el jardinero (Juan 20:15). Aunque al principio
no reconoció su voz, cuando él la llamó por su nombre, ella lo reconoció (v. 16).
Fue entonces cuando ella "se volvió hacia él". Debido a que las mujeres
modestas no miraban a hombres extraños a los ojos, esta frase sugiere que ella
no lo había visto bien antes.
Los tiempos que Jesús pasó con sus discípulos después de su resurrección
fueron notablemente normales. Temprano una mañana, él "se paró en la orilla"
a distancia (Juan 21: 4). No flotaba ni flotaba, ni caminaba sobre el agua, aunque
podría haberlo hecho. Se puso de pie, luego llamó a los discípulos (v. 5).
Obviamente su voz sonaba humana, porque viajaba a través del agua y los
discípulos no sospechaban que fuera nadie más que un humano.
Aparentemente no sonaba como las voces profundas y de otro mundo que las
películas asignan a Dios o a los ángeles.
Jesús había encendido un fuego y ya estaba cocinando pescado que
presumiblemente se había pescado. Los cocinó, lo que significa que no solo
chasqueó los dedos y materializó una comida terminada. Los invitó a agregar su
pescado al suyo y dijo: "Ven y desayuna" (Juan 21:12).
En otra aparición a los discípulos, el cuerpo de resurrección de Cristo
interactuó a la perfección con los cuerpos mortales de los discípulos (Juan 20:
19-23). Nada indica que su ropa fuera extraña o que hubiera un halo sobre su
cabeza. Se acercó lo suficiente como para respirar sobre ellos (v. 22).
Por otro lado, aunque las puertas estaban cerradas, Cristo apareció
repentinamente en la habitación donde estaban reunidos los discípulos (v. 19).
El cuerpo de Cristo podría ser tocado y aferrado y podría consumir alimentos,
aunque aparentemente también podría "materializarse". ¿Cómo es esto
posible? ¿Podría ser que un cuerpo de resurrección esté estructurado de tal
manera que permita que sus moléculas pasen a través de materiales sólidos o
que de repente se vuelvan visibles o invisibles? Aunque sabemos que Cristo
podría hacer estas cosas, no se nos dice explícitamente que podremos hacerlo.
Puede ser que algunos aspectos de su cuerpo de resurrección sean únicos
debido a su naturaleza divina. †
Al observar al Cristo resucitado, aprendemos no solo sobre los cuerpos
resucitados sino también sobre las relaciones resucitadas. Cristo se comunica
con sus discípulos y les muestra su amor como grupo y como individuos. Él los
instruye y les confía una tarea (Hechos 1:4-8). Si estudia sus interacciones con
María Magdalena (Juan 20:10-18), Tomás (20:24-29) y Pedro (21:15-22), verá
cuán similares son a sus interacciones con estas mismas personas. antes de que
muriera. El hecho de que Jesús retomó sus relaciones donde las habían dejado
es un anticipo de nuestras propias vidas después de que resucitamos.
Experimentaremos continuidad entre nuestras vidas actuales y nuestras vidas
resucitadas, con los mismos recuerdos e historias relacionales.
Una vez que comprendemos que la resurrección de Cristo es el prototipo de
la resurrección de la humanidad y la tierra, nos damos cuenta de que las
Escrituras nos han dado un precedente interpretativo para acercarnos a
pasajes relacionados con la resurrección humana y la vida en la Nueva Tierra.
¿No deberíamos interpretar los pasajes alusivos a las personas resucitadas que
viven en la Nueva Tierra tan literalmente como los que conciernen a la vida
resucitada de Cristo durante los cuarenta días que caminó en la vieja Tierra?
EL CRISTO GLORIFICADO
El Señor Jesucristo. transformará nuestros cuerpos humildes para que
sean como su cuerpo glorioso. (Filipenses 3:20-21)
Hemos establecido que el cuerpo resucitado de Cristo, antes de su ascensión,
era bastante normal en apariencia. ¿Pero cómo es el "cuerpo glorioso" de
Cristo? Se nos da una imagen en el Monte de la Transfiguración: "Allí se
transfiguró delante de ellos. Su rostro brillaba como el sol y su ropa se puso
blanca como la luz" (Mateo 17:2). La Transfiguración parece habernos dado una
vista previa del cuerpo glorificado de Cristo.
Juan describe al Cristo glorificado que vio en el cielo presente:
Me di vuelta para ver la voz que me hablaba. Y cuando me volví vi siete
candelabros dorados, y entre los candelabros había alguien "como un hijo
de hombre", vestido con una bata que le llegaba hasta los pies y con una
faja dorada alrededor del pecho. Su cabeza y cabello eran blancos como la
lana, blancos como la nieve, y sus ojos eran como fuego ardiente. Sus pies
eran como el bronce que brillaba en un horno, y su voz era como el sonido
de un torrente de aguas. En su mano derecha sostenía siete estrellas, y de
su boca salió una espada afilada de doble filo. Su rostro era como el sol
brillando en todo su brillo. Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Luego
puso su mano derecha sobre mí y dijo: "No tengas miedo. Soy el primero y
el último. Soy el vivo; ¡estaba muerto y he aquí que estoy vivo por los siglos
de los siglos! ¡Y tengo las llaves! de muerte y Hades ". (Apocalipsis 1:12-18)
Ahora, en comparación con Mateo 17 y Apocalipsis 1, parece que el Cristo
resucitado, antes de su ascensión, aún no estaba completamente glorificado. Si
hubiera sido glorificado, seguramente su identidad habría sido inmediatamente
evidente para María Magdalena (Juan 20:14), los discípulos en el camino de
Emaús (Lucas 24:15-16) y Pedro y los apóstoles cuando lo vieron en la orilla
(Juan 21:4).
Considere uno de los informes del apóstol Pablo de encontrar al Cristo
glorificado en el camino a Damasco: "Una gran luz del cielo brilló
repentinamente a mi alrededor. Y caí al suelo y escuché una voz que me decía:
'Saúl, Saúl, ¿por qué estás? ¿Me persigues? Y yo respondí: "¿Quién eres, Señor?"
Y él me dijo: "Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues". Ahora, los que
estaban conmigo vieron la luz, pero no entendieron la voz de la persona que me
estaba hablando ... No pude ver debido al brillo de esa luz "(Hechos 22:6-11,
NVI).
Parece que los ojos no redimidos de Pablo aún no estaban listos para
contemplar al Cristo glorificado. Esto está en contraste con Esteban, quien vio
al Cristo glorificado a la diestra de Dios, pero aparentemente no estaba cegado:
"Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo y vio la gloria de Dios, y
Jesús a la derecha mano de Dios. 'Mira', dijo, 'veo el cielo abierto y al Hijo del
Hombre parado a la diestra de Dios' "(Hechos 7:55-56).
Ciertamente, el Cristo glorificado será, con mucho, el ser más glorioso en el
cielo. Sin embargo, como veremos, la Escritura indica que nosotros también, de
manera secundaria y derivada, reflejaremos la gloria de Dios en el brillo físico.
Las Escrituras hablan de la semejanza de Adán y la semejanza de Cristo,
haciendo alguna distinción entre ellos: "Y así como hemos traído la semejanza
del hombre terrenal, así llevaremos la semejanza del hombre del cielo" (1
Corintios 15:49) Cristo seguirá siendo un hombre, pero su deidad que una vez
estuvo velada en su humanidad brillará a través de él. Debido a la Caída y la
Maldición, nunca hemos sido o visto seres humanos que sean completamente
funcionales como portadores de la imagen de Dios, transmitiendo el brillo y la
majestad de su ser. Pero ese día se acerca. Cristo, el Dios-hombre, la nueva
cabeza de nuestra raza humana, será el último portador de imágenes,
transmitiendo plenamente el brillo y la majestad del Todopoderoso.
Tenga en cuenta, sin embargo, que la diferencia entre Adán y Cristo, de la que
habla Pablo en 1 Corintios 15:45-49, no es que uno fuera un ser físico y el otro
no. Era que Adán estaba bajo el pecado y la Maldición, y Cristo no fue tocado
por el pecado y la Maldición. Jesús fue y es un ser humano, "en todos los
aspectos como nosotros" (Hebreos 2:17, NTV), excepto con respecto al pecado.
Entonces, aunque deberíamos reconocer que nuestros cuerpos de resurrección
serán gloriosos en formas que nuestros cuerpos actuales no lo son, también
debemos darnos cuenta de que esos cuerpos continuarán siendo, de la misma
manera y en mayor medida, los cuerpos físicos funcionales que Dios diseñó
para nosotros desde el principio
DEL POLVO DE LA TIERRA
Después de leer la primera impresión de este libro, un maestro de la Biblia
expresó su desacuerdo con mi creencia de que habrá una continuidad
fundamental entre nuestros cuerpos actuales y nuestros cuerpos de
resurrección. Su comprensión es que nuestros cuerpos de resurrección no
serán terrenales, como lo son nuestros cuerpos actuales. Él cree que no
contendrán ADN ni ningún vínculo genético o físico con nuestros cuerpos
actuales.
En apoyo de su posición, citó 1 Corintios 15:47-48, que dice: "El primer
hombre era del polvo de la tierra, el segundo hombre del cielo. Como era el
hombre terrenal, también lo son los que son de la tierra, y como es el hombre
del cielo, así también son los que son del cielo ".
El punto de Pablo aquí, creo, no es que el cuerpo de Cristo no era "de polvo"
sino que el de Adán sí. De hecho, si el cuerpo de Cristo no fuera "de polvo", si no
tuviera una relación genética con Adán, entonces no sería completamente
humano, y no sería el Mesías, el Hijo del Hombre. Él es, no simplemente fue,
sino que es, un descendiente de Adán. Él es el último Adán, no un no Adán (1
Corintios 15:45).
Cuando se ve en contexto, "polvo de la tierra" parece referirse a algo más que
el origen del primer hombre, y en ciertos puntos parece estar asociado con la
mortalidad y la corrupción. El hombre de polvo, que solo era humano,
sucumbió a la tentación; El hombre del cielo, que es humano y divino, no pudo
ni lo hizo.
¿Se puede ser "de polvo" pero no bajo pecado y muerte? Si. Adán fue, hasta la
caída. Pero estaba sujeto a la tentación, con el potencial de sucumbir, mientras
que un día, cuando esté completamente redimido, los seres humanos no lo
estarán.
Cristo, como el último Adán, es ciertamente más que Adán, y mucho más
grande que Adán, porque vino del cielo. Pero, de hecho, se hizo hombre y, por lo
tanto, era de la tierra. Dios originalmente hizo al hombre de la tierra. Eso es
intrínseco a la humanidad, y Cristo es completamente humano.
La resurrección y la glorificación de Cristo no negaron su vínculo genético
con sus antepasados. No significan que ya no es judío, que ya no es de la
simiente de Abraham o que ya no es completamente humano. El que está atado
a la tierra en términos de su humanidad gobernará la tierra por la eternidad.
Cristo es y seguirá siendo para siempre Dios (del cielo) y hombre (de la
tierra).
Admitiré que si 1 Corintios 15:47 fuera el único versículo que teníamos,
entonces podría interpretarse legítimamente diciendo que nuestros cuerpos de
resurrección no estarán relacionados física o orgánicamente con nuestros
cuerpos actuales. Pero es no el único pasaje que tenemos, y los otros pasajes
simplemente no nos permiten concluir que el cuerpo resucitado de Cristo no
tuvo continuidad física real a la edad, y se encontraba en ese sentido "no de
polvo." Seguramente el Cristo resucitado y glorificado sigue siendo un
descendiente de Adán, Abraham y David. De hecho, es difícil entender cómo
podría mantener su reclamo de Mesianismo si este no fuera el caso.
Las huellas de uñas en las manos y pies de Cristo son la afirmación más
fuerte posible de que el mismo cuerpo terrenal que fue crucificado es ahora el
mismo cuerpo celestial que fue levantado. "¡Soy yo mismo! Tócame y mira; un
fantasma no tiene carne ni huesos como ves que tengo" (Lucas 24:39).
"Celestial" trasciende "terrenal" pero no lo niega. Lo terrenal se vuelve
celestial, sin perder sus propiedades originales, pero ganando mucho más. (Por
supuesto, pierde las propiedades que vinieron con la Maldición, pero esas no
eran sus propiedades originales))
En 1 Corintios 15, la resurrección se representa repetidamente como la
superación de la maldición. Nuestros cuerpos en su condición actual se conocen
como perecederos, corruptos, deshonrosos y débiles en relación con la muerte
que resulta en el entierro. El pasaje culmina en los versículos 51-57, que hablan
del sonido de la última trompeta, momento en el cual lo perecedero se pondrá
lo imperecedero y lo mortal se pondrá la inmortalidad. Entonces la muerte será
tragada por la victoria. Su aguijón será eliminado para siempre. ¿Por qué?
Porque el pecado será eliminado ("el aguijón de la muerte es el pecado").
Este gran pasaje sobre la resurrección corporal no se centra simplemente en
un nuevo estado y una nueva vida, sino también en la inversión de la Maldición y
la conquista del pecado y la muerte. Con todas sus alusiones a lo nuevo, es sin
embargo un pasaje de restauración de lo viejo. Introduce una novedad gloriosa,
pero, antes que nada, conquista todo el pecado y la muerte, y la Maldición trae a
la humanidad, las relaciones y actividades humanas (incluida la cultura) y la
tierra misma. Dios nos restaurará a nosotros y a la tierra a lo que nos hizo ser.
Luego, en resurrección y glorificación, tomará lo que fue y lo hará aún más
grande.
LA PROMESA DE CUERPOS IMPERECEDEROS
Cuando Pablo habla de nuestros cuerpos de resurrección, dice: "El cuerpo que
se siembra es perecedero, resucita imperecedero; se siembra en deshonra,
resucita en gloria; se siembra en debilidad, resucita en poder; sembró un
cuerpo natural, se levantó un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural,
también hay un cuerpo espiritual "(1 Corintios 15:42-44).
La siguiente tabla resume los contrastes en este pasaje:
CUERPO TERRENAL
CUERPO DE RESURRECCIÓN
Siembra un Cuerpo Perfectible
Cosecha un Cuerpo Imperecedero
Se Siembra en Deshonrra
Resucita en Gloria
Se Siembra en Debilidad
Resucita en Poder
Siembra un Cuerpo Natural
Cosecha un Cuerpo Espiritual
Cuando Pablo usa el término "cuerpo espiritual" (1 Corintios 15:44), no está
hablando de un cuerpo hecho de espíritu o de un cuerpo incorpóreo; no existe
tal cosa. Cuerpo significa corpóreo: carne y huesos. La palabra espiritual aquí es
un adjetivo que describe el cuerpo, sin negar su significado. Un cuerpo
espiritual es ante todo un cuerpo real o no calificaría para ser llamado cuerpo.
Pablo podría haber dicho simplemente: "Se siembra un cuerpo natural, se
levanta un espíritu", si ese fuera el caso. A juzgar por el cuerpo resucitado de
Cristo, un cuerpo espiritual aparece la mayor parte del tiempo para mirar y
actuar como un cuerpo físico regular, con la excepción de que puede tener (y en
el caso de Cristo que no tienen) algunos poderes de carácter metafísico; es
decir, más allá de las habilidades físicas normales.
Pablo continúa diciendo: "Y así como hemos traído la semejanza del hombre
terrenal, así llevaremos la semejanza del hombre del cielo. Les declaro,
hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni lo
perecedero hereda lo imperecedero ... Seremos transformados. Porque lo
perecedero debe vestirse de lo imperecedero, y lo mortal con inmortalidad.
Cuando lo perecedero ha sido vestido con lo imperecedero, y lo mortal con
inmortalidad, entonces lo diciendo que está escrito se hará realidad: "La muerte
ha sido tragada por la victoria". "¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde
está, oh muerte, tu aguijón?" (1 Corintios 15:49-50, 52-55).
Cuando Pablo dice que "la carne y la sangre no pueden heredar el reino de
Dios", se refiere a nuestra carne y sangre como son ahora. maldito y bajo
pecado. Nuestros cuerpos actuales están caídos y son destructibles, pero
nuestros cuerpos futuros, aunque todavía sean cuerpos en el sentido más
completo, no serán tocados por el pecado e indestructibles. Serán como el
cuerpo de resurrección de Cristo, tanto físicos como indestructibles.
Un estudiante de la Biblia me dijo que no podía creer que el Cristo resucitado
pudiera tener ADN. ¿Pero por qué no? ¿Quién creó el ADN en primer lugar?
Cristo dijo explícitamente que su cuerpo era de carne y huesos. La carne y los
huesos tienen ADN. No hay razón para creer que su nuevo cuerpo no lo hace.
¿Es Cristo un antiguo descendiente de Abraham y David, o el Cristo glorificado
en el cielo sigue siendo su descendiente? Creo que su pretensión de gobernar
en el Milenio y en la Nueva Tierra depende en parte del hecho de que él sigue
siendo, y siempre seguirá siendo, un descendiente físico real de Abraham y
David.
Un cuerpo no necesita ser destructible para ser real. Nuestra destructibilidad
es una aberración de la norma creada por Dios. La muerte, la enfermedad y el
deterioro de la edad son productos del pecado. Debido a que no hubo muerte
antes de la Caída, presumiblemente los cuerpos originales de Adán y Eva fueron
indestructibles o se repararon a sí mismos (tal vez sanados por el árbol de la
vida, como se sugiere en Apocalipsis 22: 2). Sin embargo, eran verdaderamente
de carne y hueso.
La Escritura retrata la resurrección como una implicación tanto de
continuidad fundamental como de disimilitud significativa. No nos atrevemos a
minimizar las diferencias, ya que nuestra glorificación ciertamente implicará
una transformación dramática y maravillosa. Pero, en mi experiencia, la gran
mayoría de los cristianos han subestimado la continuidad. Terminan pensando
que nuestros seres transformados ya no son más nosotros mismos, y que la
Tierra transformada ya no es la tierra. En algunos casos, consideran que el
Cristo glorificado ya no es el mismo Jesús que caminó sobre la tierra, una
creencia que los primeros cristianos reconocieron como herejía.
Muchos de nosotros esperamos el Cielo más ahora que cuando nuestros
cuerpos funcionaban bien. Joni Eareckson Tada lo dice bien: "En algún lugar de
mi cuerpo paralizado y roto es la semilla de lo que seré. La parálisis hace que lo
que soy se vuelva aún más grandioso cuando contrastes las piernas atrofiadas e
inútiles contra las piernas resucitadas esplendorosas. Estoy convencido de que
si hay espejos en el cielo (¿y por qué no?), la imagen que veré será
inconfundiblemente 'J ° m>' aunque un Joni mucho mejor y más brillante ".
93
Dentro de su cuerpo, incluso si está fallando, está el plano para su cuerpo de
resurrección. Es posible que no esté satisfecho con su cuerpo o mente actual,
pero estará encantado con sus actualizaciones de resurrección. Con ellos
podrás servir y glorificar mejor a Dios y disfrutar de una eternidad de
maravillas que él ha preparado para ti.
† Para la exposición de Pablo de la resurrección de los muertos, ver 1 Corintios
15: 12-58.
* Los principios básicos del cristoplatonismo se explican en el capítulo 6, y una
explicación más completa de los supuestos falsos del cristoplatonismo se puede
encontrar en el apéndice A.
† Incluso si el cuerpo de resurrección de Cristo tiene capacidades que las
nuestras no tendrán, sabemos que aún podremos extender al máximo las
capacidades de nuestros cuerpos humanos perfeccionados, lo que
probablemente nos parecerá sobrenatural en comparación con lo que hemos
conocido.
C A P I T U L O 12
¿POR QUÉ TODA LA CREACIÓN ESPERA NUESTRA
RESURRECCIÓN?
El reino de Dios. no significa simplemente la salvación de ciertos individuos
ni siquiera la salvación de un grupo elegido de personas. Significa nada
menos que la renovación completa de todo el cosmos, que culmina en el cielo
nuevo y la tierra nueva.
Anthony Hoekema
El
evangelio es mucho mayor de lo que la mayoría de nosotros imaginamos. No
son solo buenas noticias para nosotros, son buenas noticias para animales,
plantas, estrellas y planetas. Es una buena noticia para el cielo de arriba y la
tierra de abajo. Albert Wolters dice: "La redención en Jesucristo significa la
restauración de una buena creación original".
94
AMPLIANDO NUESTRA VISIÓN DE LA REDENCIÓN
Muchos de nosotros hemos llegado a pensar en la redención demasiado
estrechamente. Es por eso que nos engañan al pensar que el Cielo debe ser
fundamentalmente diferente de la Tierra, porque en nuestra mente, la Tierra es
mala, irremediable, más allá de la esperanza. Sin embargo, "la enseñanza de que
la nueva creación implica un comienzo radicalmente nuevo", escribe el teólogo
Cornelius Venema, "sugeriría que el pecado y el mal se han convertido en una
parte tan importante de la sustancia del orden creado actual que es
irremediable y radicalmente malvado". [...] Incluso implicaría que la rebelión
pecaminosa de la creación había arruinado tanto la obra de Dios como para
hacerla irremediablemente malvada ".
95
Pero no olvidemos que Dios llamó a la tierra original "muy buena", la tierra
verdadera, tal como la diseñó para ser (Génesis 1:31).
La amplitud y profundidad de la obra redentora de Cristo se nos escapará
mientras pensemos que se limita a la humanidad. En Colosenses 1: 16-20, note
que Dios destaca su plan para la iglesia, pero luego va más allá, enfatizando
"todas las cosas", "todo", "cosas en la tierra" y "cosas en el cielo":
Porque por él [Jesús] todas las cosas fueron creadas: cosas en el cielo y en la
tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos o poderes o gobernantes o
autoridades; todas las cosas fueron creadas por él y para él. Él está ante
todas las cosas, y en él todas las cosas se mantienen unidas. Y él es la cabeza
del cuerpo, la iglesia; él es el principio y el primogénito de entre los
muertos, de modo que en todo lo que pueda tener la supremacía. Porque
Dios estaba complacido de que toda su plenitud habitara en él, y por medio
de él para reconciliar consigo mismo todas las cosas, ya sea en la tierra o en
el cielo, haciendo las paces con su sangre, derramando en la cruz (énfasis
agregado)
Dios se complace en reconciliar consigo mismo todas las cosas, en la Tierra y en
el Cielo. Las palabras griegas para "todas las cosas”, tapanta, son
extremadamente amplias en su alcance.
96
Eugene Peterson captura las implicaciones universales de la redención de
Cristo cuando parafrasea Colosenses 1: 18-20 en El mensaje: "Él era supremo al
principio y, al liderar el desfile de la resurrección, es supremo al final. De
principio a fin, él está allí, elevándose muy por encima de todo, todos. Tan
espacioso es él, tan espacioso, que todo lo de Dios encuentra su lugar apropiado
en él sin amontonarse. No solo eso, sino todas las piezas rotas y dislocadas del
universo: personas y cosas, animales y átomos "Ponte bien arreglado y encaja
en armonías vibrantes, todo por su muerte, su sangre que se derramó de la
Cruz".
El poder de la resurrección de Cristo es suficiente no solo para rehacernos,
sino también para rehacer cada centímetro del universo: montañas, ríos,
plantas, animales, estrellas, nebulosas, cuásares y galaxias. La obra redentora
de Cristo extiende la resurrección a los confines del universo. Esta es una
sorprendente afirmación de la grandeza de Dios. Debe mover nuestros
corazones a maravillarnos y alabar.
TODA LA CREACIÓN ESPERA EN LA EXPECTATIVA EAGER
¿Alguna vez has sentido la inquietud de la creación? ¿Oyes gemir en el viento
frío de la noche? ¿Sientes la soledad del bosque, la agitación del océano? ¿Oyes
anhelo en los gritos de las ballenas? ¿Ves sangre y dolor en los ojos de los
animales salvajes, o la mezcla de placer y dolor en los ojos de tus mascotas? A
pesar de los vestigios de belleza y alegría, algo en esta tierra está terriblemente
mal. No solo las criaturas de Dios sino incluso los objetos inanimados parecen
sentirlo. Pero también hay esperanza, visible en primavera después de un duro
invierno. Como dijo Martin Luther: "Nuestro Señor ha escrito la promesa de la
resurrección no solo en los libros, sino en todas las hojas en primavera". La
creación espera, incluso anticipa, la resurrección. Eso es exactamente lo que nos
dicen las Escrituras.
97
La creación espera ansiosamente que los hijos de Dios sean revelados.
Porque la creación fue sometida a la frustración, no por su propia elección,
sino por la voluntad de quien la sometió, con la esperanza de que la
creación misma sea liberada de su esclavitud a la descomposición y traída
a la gloriosa libertad de los hijos de Dios..
Sabemos que toda la creación ha estado gimiendo como en los dolores
del parto hasta el momento presente. No solo eso, sino que nosotros
mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos internamente
mientras esperamos ansiosamente nuestra adopción como hijos, la
redención de nuestros cuerpos. (Romanos 8: 19-23)
La "redención de nuestros cuerpos" se refiere a la resurrección de los
muertos. Pablo dice que no solo nosotros sino "toda la creación" espera la
liberación terrenal que vendrá con nuestra resurrección corporal. No solo la
humanidad en general, sino también los creyentes en particular (aquellos con el
Espíritu de Dios dentro) están alineados con el resto de la creación, que
intuitivamente se acerca a Dios para su liberación. Sabemos lo que Dios
pretendió para la humanidad y la tierra, y por lo tanto tenemos un objeto para
nuestro anhelo. Gimimos por lo que la creación gime: la redención. Dios
sometió a toda la creación a la frustración al poner la Maldición no solo en la
humanidad sino también en la tierra (Génesis 3:17). ¿Por qué? Porque los seres
humanos y la tierra están inseparablemente unidos. Y como juntos caímos,
juntos nos levantaremos. Dios transformará la raza humana caída en una raza
humana renovada y la Tierra actual en la Nueva Tierra.
¿Qué significa que la creación espera a que se revelen los hijos de Dios?
Nuestro Creador, el Artista Maestro, nos exhibirá en un universo con los ojos
abiertos. Nuestra revelación será una revelación, y seremos vistos como lo que
somos, como lo que estábamos destinados a ser: portadores de la imagen de
Dios. Lo glorificaremos gobernando sobre el universo físico con creatividad y
camaradería, mostrando respeto y benevolencia por todo lo que gobernamos.
Seremos revelados en nuestra resurrección, cuando nuestra adopción se
finalice y nuestros cuerpos sean redimidos. Seremos completamente humanos,
con espíritus justos y cuerpos incorruptible.
A MEDIDA QUE VA LA HUMANIDAD, ASÍ VA LA CREACIÓN
John Calvin escribe en su comentario sobre Romanos 8:19: "Entiendo que el
pasaje tiene este significado: que no hay ningún elemento ni parte del mundo
que esté siendo tocado, por así decirlo, con un sentido de su miseria actual, eso
no espera intensamente una resurrección ".
98
¿Qué es "toda la creación" que gime por nuestra resurrección? La frase
parece ser completamente inclusiva de "los cielos y la tierra" que Dios creó en
el principio (Génesis 1: 1). Así que son los cielos y la tierra los que esperan
ansiosamente nuestra resurrección. Esto incluye la Tierra y todo lo que
contiene, así como los planetas de nuestro sistema solar y los confines de
nuestra galaxia y más allá. Si fue creado, Pablo lo incluye en "toda la creación".
¿Por qué la creación espera ansiosamente nuestra resurrección? Por una
razón simple pero críticamente importante: cómo va la humanidad, así va toda
la creación. Por lo tanto, así como toda la creación se echó a perder a través de
nuestra rebelión, la liberación de toda la creación depende de nuestra
liberación. La glorificación del universo depende de la glorificación de una raza
humana redimida. El destino de toda la creación depende de nuestros collares.
¿Qué posible efecto podría tener nuestra redención en las galaxias que están a
miles de millones de años luz de distancia? El mismo efecto que nuestra caída
tuvo sobre ellos. El pecado de Adán y Eva no creó simplemente una catástrofe
personal o una catástrofe edénica local; fue una catástrofe de proporciones
cósmicas, no solo globales.
Aunque la Bruja conocía la Magia Profunda, todavía hay una magia más
profunda que ella no conocía. Su conocimiento se remonta solo a los albores del
tiempo. Pero si hubiera podido mirar un poco más atrás, hacia la quietud y la
oscuridad antes de que amaneciera. . . ella habría sabido que cuando una víctima
voluntaria que no había cometido ninguna traición fue asesinada en lugar de un
traidor, la Mesa se rompería y la Muerte misma comenzaría a trabajar hacia
atrás.
C. S. LEWIS
La astronomía ha sido mi hobby desde la infancia. Años antes de conocer a
Cristo, estaba fascinado por las violentas colisiones de galaxias, explosiones de
estrellas e implosiones en estrellas de neutrones y agujeros negros. La segunda
ley de la termodinámica, la entropía, nos dice que todas las cosas se deterioran.
Esto significa que todo estuvo una vez en mejores condiciones de lo que está
ahora. Los niños y las estrellas pueden nacer, pero ambos finalmente se
involucran en una espiral descendente. Incluso las partes más remotas del
universo revelan vastos reinos de destrucción ardiente. Por un lado, estos
cataclismos declaran la grandeza de Dios. Por otro lado, reflejan algo que está
fuera de servicio a gran escala.
Parece posible que incluso la segunda ley de la termodinámica (al menos
como se entiende popularmente) haya sido producto de la caída de la
humanidad. Si es cierto, demuestra la extensión alucinante de la Maldición. La
galaxia más remota, el quásar más distante, fue sacudido de alguna manera por
el pecado de la humanidad. †
Los partidarios de algunos puntos de vista sobre el origen del universo creen
que la entropía (es decir, todas las cosas tienden hacia el deterioro y el
desorden) siempre ha estado operativa. Pero no debemos mirar las cosas como
están ahora y asumir que siempre han sido así. En 2 Pedro 3: 4-7, la Biblia
rechaza la visión uniformitaria de que "los procesos que actúan de la misma
manera que en la actualidad y durante largos períodos de tiempo son
suficientes para dar cuenta de todas las características ... actuales [en el
universo] y todos los cambios pasados ... ". Estamos tan acostumbrados al ciclo
de la muerte en la naturaleza que asumimos que es natural y siempre ha sido
como es. La Biblia parece decir lo contrario: "La muerte vino por un hombre
[Adán]" (1 Corintios 15:21). No veo evidencia bíblica de la suposición de que
Dios diseñó su creación para caer en la muerte, o que la muerte animal
precedió a la caída de la humanidad. ¿Los artistas inyectan deliberadamente
descomposición en su trabajo? ¿Lo haría un artista omnipotente? Tanto Génesis
como Romanos 8 sugieren lo contrario. (Soy consciente de que muchos no
estarán de acuerdo conmigo en esto, pero lo afirmo en base a mi comprensión
de Romanos 8).
99
¿No es razonable suponer que las condiciones prístinas de la creación
original de Dios eran tales que los humanos y los animales no morirían, la
energía estelar se repondría y los planetas no caerían de la órbita? ¿Qué pasaría
si Dios pretendiera que nuestro dominio sobre la tierra finalmente se
extendiera a todo el universo físico? Entonces no nos sorprendería ver que toda
la creación quedara bajo nuestra maldición, porque todo estaría bajo nuestra
administración.
"Incluso después de la caída", escribe el teólogo Erich Sauer, "el destino y la
redención de la tierra permanecen indisolublemente unidos con la existencia y
el desarrollo de la raza humana. La redención de la tierra, a pesar de todo,
todavía está ligada a El hombre ... El hombre es el instrumento para la redención
de la creación terrenal. Y debido a que este sigue siendo el camino y la meta de
Dios, puede haber un cielo nuevo y una tierra nueva solo después del gran trono
blanco, es decir, después de la finalización y conclusión de la historia de la
redención humana ".
100
¿REALMENTE NO HABÍA MUERTE?
Dios hizo temporadas, y no me sorprendería si en el Edén los colores de las
hojas de otoño fueran más brillantes de lo que vemos en la Tierra actual. Esta
"muerte" de las hojas en el otoño podría ser parte de la belleza de un árbol vivo,
no de su maldición. ¿Alguna vez cayeron las hojas en el Edén? Una vez que
cayeron, ¿se pudrieron? ¿Eventualmente la tierra no habría sido cubierta con
hojas? Dios nos hizo consumir vegetación, que no implica daño ni sufrimiento.
¿Por qué no debería permitir que se descomponga a través de procesos
naturales? ¿Adán y Eva pisaron el tobillo profundamente en los desechos
humanos y animales porque no se descompuso? ¿No había abono para
enriquecer el jardín? El vino requiere fermentación, una forma de
descomposición. ¿El pan no subió?
101
Todos estos procesos naturales podrían fácilmente haber sido parte del
diseño original de Dios. Lo que creo que no era parte de su mundo ideal era el
sufrimiento y la muerte de las criaturas vivientes. No veo evidencia de que el
sufrimiento y la muerte puedan ser parte de un mundo que Dios llamó "muy
bueno".
Me doy cuenta de que esto plantea objeciones inevitables. ¿No hubo
carnívoros antes de la caída? Desde la forma de sus dientes y garras hasta la
posición de sus ojos y sus sistemas digestivos, se podría argumentar que los
carnívoros fueron diseñados por su creador para acechar, capturar y matar a
sus presas. ¿Se diseñaron los zorros para mantener a raya a los roedores, y los
halcones fueron hechos para bucear para atrapar y comer pescado? ¿El león
"comió paja como el buey" como se nos dice que algún día comerá (Isaías 11:
7)? ¿Era cierto en el Edén como lo será en la Nueva Tierra, "[Los animales] no
dañarán ni destruirán" (Isaías 11: 9)? Muchos piensan lo contrario, pero creo
que la respuesta es sí.
Me doy cuenta de que, si no hubiera una cadena alimenticia, entonces el
mundo animal del Edén era diferente al mundo animal que conocemos hoy. De
hecho, todo nuestro ecosistema probablemente cambió más en otoño de lo que
podemos imaginar. No sabemos cómo eran los animales en el Edén. ¿Cambió
Dios su forma como parte de la Maldición, o como una forma de ayudarlos a
sobrevivir después de la Maldición? ¿Es posible que originalmente los
guepardos corrieran por pura alegría en lugar de perseguir a su presa? ¿Podría
un león haber sido capaz de destrozar a otros animales, pero no tener deseos
de hacerlo? ¿Podría ser poderoso, incluso con dientes afilados, sin ser un
asesino? Creo que sí. Hay una belleza especial en gran poder que se abstiene de
hacer daño, como lo demostró Jesús mismo.
Sin embargo, los debates sobre la entropía, la muerte de las plantas, la
muerte de los animales y la edad de la tierra no deberían disuadirnos de un
acuerdo central de que, como dice Pablo, "toda la creación" ha caído bajo la
maldición de la humanidad, y Dios entregará toda la creación a la nuestra
resurrección
DE LA CAÍDA A NUESTRA RESURRECCIÓN
¿Cómo se sentirán los efectos de nuestra resurrección corporal en todo el
universo? Exactamente de la misma manera que toda la creación sufrió nuestra
caída en el pecado. Existe un vínculo metafísico y moral entre la humanidad y el
universo físico.
Romanos 8 es una declaración teológica profunda en el sentido de que
extiende la doctrina de la caída mucho más allá de lo que podríamos haber
esperado. Pero al hacerlo, y con frecuencia lo extrañamos, extiende la doctrina
de la redención de Cristo hasta el extremo.
Deberíamos esperar que todo lo afectado por la caída se restablezca a su
estado original. Las cosas ya no empeorarán. Cuando cambien, solo mejorarán.
Eso será cierto para nuestros cuerpos y nuestras mentes y la cultura humana en
el nuevo universo. Y no hay motivos para imaginar que el vínculo entre la
humanidad y el universo cesará. ¿Por qué no debería continuar por toda la
eternidad?
"Sabemos", dice Pablo, "que toda la creación ha estado gimiendo" (Romanos
8:22). Considere la crueldad impactante en el mundo animal, donde las madres
a veces devoran a su descendencia, y la mayoría de los que sobreviven son
asesinados sin piedad por los depredadores. Si "toda la creación" es tan
completa como parece, entonces no hay una ameba, cromosoma, cadena de
ADN o galaxia que no se ve afectada por la caída de la humanidad. Esa es la
mala noticia. Pablo sigue con las buenas noticias: que lo que sucedió con la
humanidad en el otoño volverá con nosotros cuando se complete la obra
redentora de Cristo. El Dios que levantó a Jesús, a su vez, levantará a su pueblo
y al universo.
Existe una conexión bíblica tan estrecha entre los habitantes de la tierra y la
Tierra misma que la frase "el mundo" (kosmos) es a veces sinónimo de personas.
"Dios amó tanto al mundo" y "Dios estaba reconciliando el mundo consigo
mismo en Cristo" (Juan 3:16; 2 Corintios 5:19). En el Evangelio de Juan, "el
mundo" a menudo se refiere a la humanidad caída en rebelión contra Dios. Y
son las personas, no el planeta, quienes creen en Cristo. Aún así, hay palabras
para la humanidad que no nos conectan con la tierra, a diferencia de kosmos,
que lo hace. En Romanos 8 vemos que la obra redentora de Cristo no solo
rescata a las personas que creen en él, sino que rescata al mundo mismo. Así
como moriremos, la tierra será destruida; y así como seremos resucitados, la
tierra se renovará.
John Piper escribe: "Lo que le sucede a nuestros cuerpos y lo que le sucede a
la creación van juntos. Y lo que les sucede a nuestros cuerpos no es la
aniquilación sino la redención ... Nuestros cuerpos serán redimidos,
restaurados, renovados, no desechados. Y así es con los cielos y la tierra ".
102
LOS DOLORES Y LA PROMESA DEL NACIMIENTO
INFANTIL
Es justo decir que la mayoría de los cristianos creen que no habrá traspaso al
cielo de nuestra cultura, arte, tecnología o productos de la creatividad humana
actuales. De hecho, es común dudar si incluso recordaremos nuestras vidas en
la Tierra o las personas a quienes Dios usó para influenciarnos y moldearnos,
incluidas nuestras familias y amigos más cercanos.
Si nuestras suposiciones sobre el fin del mundo fueran correctas, ¿qué
analogía esperaríamos que Pablo usara para lo que sucederá con la creación?
¿Un anciano muriendo? ¿Un soldado herido de muerte que jadea sus
respiraciones finales? Esas imágenes encajarían bien con la creencia de que el
universo llegará a un final violento y final. Pero Paul no usa analogías de muerte
y destrucción. Él utiliza la analogía del parto: "Toda la creación ha estado
gimiendo como en los dolores del parto hasta el momento presente" (Romanos
8:22).
Hay dolores en el parto para la madre y el niño, pero el resultado es una
continuación, un cumplimiento de un proceso que ha estado en marcha durante
mucho tiempo. Los dolores del parto son análogos a los sufrimientos actuales
de la humanidad, los animales y el universo entero. Pero esos sufrimientos son
temporales debido al inminente milagro del nacimiento. Un mundo mucho
mejor nacerá de este, y una humanidad mucho mejor nacerá de lo que ahora
somos.
Los hijos de Dios caídos pero redimidos serán transformados en algo nuevo:
mayordomos sabios y sin pecado de la tierra. Hoy la tierra está muriendo; pero
antes de morir, o en su muerte, dará a luz a la Nueva Tierra. La Nueva Tierra
será la hija de la vieja Tierra, así como la nueva raza humana serán los hijos de
la vieja raza. Sin embargo, seguimos siendo nosotros, los mismos seres
humanos, y también será la misma Tierra.
Romanos 8 contiene una poderosa teología del sufrimiento. Hay el gemido de
aquellos que mueren sin esperanza, y en contraste, el gemido de aquellos en el
parto. Ambos procesos son dolorosos, pero son muy diferentes. Uno es el dolor
del temor irremediable, el otro el dolor de la anticipación esperanzadora. El
dolor del cristiano es muy real, pero es el dolor de una madre que anticipa la
alegría de abrazar a su hijo.
No es casualidad que los dos primeros capítulos de la Biblia (Génesis 1-2)
comiencen con la creación de los cielos y la tierra y los dos últimos capítulos
(Apocalipsis 21-22) comiencen con la recreación de los cielos y la tierra.
Todo lo que se perdió al principio se restaurará al final. Y además se
agregarán muchos más.
† Algunas personas argumentan que caminar, respirar, digerir y calentar la
tierra con energía solar implican la ley de la entropía. Cuando hablo de esa ley,
sin embargo, me refiero específicamente a las partes relacionadas con la
muerte, la descomposición y el deterioro de las cosas, especialmente los seres
vivos, como una desviación de su estado ideal creado.
C A P I T U L O 13
¿QUÉ TAN LEJOS ESTÁ LA RESURRECCIÓN?
¿Por qué Dios se toma la molestia de ensuciarse las manos, por así decirlo,
con nuestra carne en descomposición y manchada de pecado, para
restablecerla como un cuerpo de resurrección y vestirla de inmortalidad? . .
Porque su Hijo pagó el precio de la muerte para que el propósito del Padre
para el universo material se cumpliera, es decir, que fuera glorificado en él,
incluso en nuestros cuerpos por los siglos de los siglos.
John Piper
Jesús hizo hombre y vivió como un hombre en la Tierra, con el fin de redimir a
la humanidad. Su victoria tuvo que tener lugar en la Tierra, la morada de la
humanidad, y tiene que culminar en la Tierra, donde Cristo regresará para
establecer su Reino con su pueblo redimido y resucitado.
Fuimos creados de la tierra para vivir en la tierra. Nuestra esperanza no es
que seamos entregados_ / remar nuestros cuerpos sino en nuestros nuevos
cuerpos, y en el nuevo mundo donde viviremos con Jesús.
El único destino eterno sobrenatural del que se habla en las Escrituras es el
Infierno, no el Cielo. Sin embargo, incluso en el infierno, los condenados
tendrán una presencia física. Jesús dijo que todas las personas serán
resucitadas, algunas para la vida, algunas para la condenación (Juan 5: 28-29).
Mientras que algunos experimentarán para siempre los placeres físicos del
Cielo, otros experimentarán los tormentos físicos del Infierno.
LA RESURRECCIÓN DE NUESTROS HECHOS
Anticipar la vida eterna como seres resucitados en un universo resucitado tiene
implicaciones actuales y prácticas. "Por lo tanto [a la luz de nuestra eventual
resurrección], mis queridos hermanos, permanezcan firmes. No dejen que nada
los conmueva. Siempre dedíquense plenamente a la obra del Señor, porque
saben que su labor en el Señor no es en vano" (1 Corintios 15:58).
¿Cómo sabemos que nuestro trabajo en el Señor no es en vano? Por nuestra
resurrección corporal. Así como seremos trasladados del viejo mundo al nuevo,
también lo hará nuestro trabajo. En cierto sentido, no solo resucitarán nuestros
cuerpos, sino también nuestro servicio a Cristo. JB Phillips presenta 1 Corintios
15:58 de la siguiente manera: "No dejes que nada te conmueva mientras te
ocupas en la obra del Señor. Asegúrate de que nada de lo que hagas por él se
pierda o desperdicie".
103
Bruce Milne escribe: "Cada obra del reino, ya sea que se realice públicamente
o en privado, participa del carácter imperecedero del reino. Cada intención
honesta, cada tropezante testimonio, cada resistencia a la tentación, cada
movimiento de arrepentimiento, cada gesto de preocupación, cada rutina
compromiso, cada movimiento de adoración, cada lucha hacia la obediencia,
cada oración murmurada, todo, literalmente, que fluye de nuestra relación de fe
con el Eterno, encontrará su lugar en el orden celestial siempre vivo que
amanecerá su venida ".
104
Si la creación misma resucitara, ¿podría esto incluir también algunas de las
obras de nuestras manos? "Si algún hombre construye sobre esta base [Cristo]
usando oro, plata, piedras costosas, madera, heno o paja, su trabajo se mostrará
tal como es, porque el Día lo sacará a la luz. Se revelará con fuego , y el fuego
pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada hombre. Si lo que ha construido
sobrevive, recibirá su recompensa. Si se quema, sufrirá pérdidas; él mismo se
salvará, pero solo cuando alguien escapa por el llamas "(1 Corintios 3: 12-15).
Tenemos la seguridad de la Escritura de que todos los creyentes sobrevivirán
al fuego de las pruebas y serán resucitados. Pero no solo somos nosotros los
que sobreviviremos a este mundo y nos trasladaremos al nuevo. Es lo que
hacemos con nuestras vidas. Nuestras obras justas nos seguirán al cielo
(Apocalipsis 14:13). No solo algunas cosas que Dios ha hecho sobrevivirán a su
juicio, sino también algunas cosas que hemos hecho. Los productos de vidas
fieles perdurarán. Serán purificados y "puestos al descubierto", por lo que su
belleza se verá por siempre. El fuego de Dios no destruirá toda la Tierra;
destruirá todo lo que le desagrada. Pero hay mucho que le agrada, y estas cosas
soportarán el fuego, para ser reconstituido después de la resurrección final de
los muertos. No solo los actos de obediencia y los sacrificios espirituales se
llevarán de un mundo a otro, sino que todo lo demás también durará para
siempre.
Moisés oró, "Establece la obra de nuestras manos" (Salmo 90:17). La palabra
hebrea traducida "establecer", como se indica en las notas al margen de la New
American Standard Bible, significa "hacer permanente". Entonces Moisés le
estaba pidiendo a Dios que diera permanencia a lo que hizo con sus manos.
Si los componentes de nuestros cuerpos desintegrados soportarán el fuego y
se volverán a ensamblar en cuerpos resucitados, ¿qué pasa con el oro, la plata y
las piedras costosas de nuestras obras? Parece que Paul dice más que solo que
seremos recompensados por lo que hicimos en la Tierra. Parece estar diciendo
que lo que hicimos en la Tierra perdurará. ¿Quiere decir que estas cosas
también resucitarán?
En mi libro La ley de las recompensas, expongo un caso de estos pasajes y
muchos otros de que lo que se hace en esta vida tiene un traspaso directo a la
próxima. resurrección no es una expresión figurativa. Indica durabilidad. Si
nuestros cuerpos físicos sobrevivirán, ¿no sugiere que otras cosas físicas
también podrían sobrevivir?
105 La
UTILIZANDO NUESTRA IMAGINACIÓN SOBRE LA
RESURRECCIÓN
Bíblicamente, la resurrección de los muertos se extiende mucho más de lo que a
la mayoría de nosotros se nos ha enseñado. ¿Hasta dónde podría llegar el poder
de la resurrección? Usemos nuestra imaginación bíblicamente informada.
¿Podría la historia de un niño escrita por amor a Jesús sobrevivir a este mundo,
ya sea con la letra del cielo o con la del niño? ¿Podrían ciertas obras de arte,
literatura y música sobrevivir literalmente (en el lienzo y el papel en el que
fueron escritas) o al menos recrearse en el Cielo? Obviamente, no podemos
estar seguros, pero ¿no es la idea consistente con lo que hemos visto sobre la
naturaleza de la resurrección?
Si nuestros cuerpos y las obras de nuestras manos que complacen a Dios
resucitarán, ¿por qué no una silla, gabinete o armario hecho por Jesús en su
tienda de carpintería en Nazaret? ¿No podría Dios reensamblar esas moléculas
tan fácilmente como las nuestras? ¿No son parte de la creación "muy buena" de
Dios como nuestros cuerpos y animales, lagos y árboles? ¿Qué pasa con las
cosas que hicimos para la gloria de Dios? ¿Podrían ser resucitados o
reensamblados?
En mi novela Safely Home, interpreto a un fiel servidor chino que construye
una silla para Jesús, una silla en la que nadie más se sienta. Representa la
presencia de Cristo en su hogar. ¿Podría Jesús resucitar una silla así y usarla en
la Nueva Tierra? Si Jesús resucitará a las personas y las flores, ¿podría también
resucitar un arreglo floral específico dado a una persona enferma que provocó
un punto de inflexión espiritual? ¿Podría resucitar una canción o libro escrito
para su gloria? o una carta escrita para alentar a un amigo o extraño? o una
manta que una abuela hizo para su nieto? o pintar con los dedos de un niño? ¿O
la cabaña de troncos de un hombre construida para su familia pionera? ¿O un
álbum fotográfico cuidadosamente ensamblado por una madre devota? o un
bate de béisbol que un hombre hizo a mano para el undécimo cumpleaños de su
nieto?
Algunos pueden pensar que es tonto o sentimental suponer que la
naturaleza, los animales, las pinturas, los libros o un bate de béisbol podrían
resucitar. Puede parecer trivializar la resurrección venidera. Sugeriría que hace
exactamente lo contrario: eleva la resurrección, enfatizando el poder de Cristo
para renovar radicalmente a la humanidad, y mucho más. Dios promete
resucitar no solo a la humanidad sino también a la creación que cayó como
resultado de nuestro pecado. Debido a que Dios resucitará la tierra misma,
sabemos que la resurrección de los muertos se extiende a las cosas que son
inanimadas. Incluso algunas de las obras de nuestras manos, hechas para la
gloria de Dios, sobrevivirán. Puedo estar equivocado en los detalles, pero la
Escritura es clara en que, de alguna forma, al menos, lo que se hace en la Tierra
para la gloria de Cristo sobrevivirá. Nuestro error no ha sido sobreestimar el
alcance de la redención y resurrección de Dios, sino subestimarlo.
Cierra los ojos e imagina algo especial colgado en la pared de tu sala o
publicado en tu refrigerador. Puede ver estas cosas en el cielo, y no solo en su
memoria. Imagine el tipo de cosas hechas por sus hijos que Dios, el padre
supremo, exhibiría. Dios recompensa con permanencia lo que es precioso para
su corazón. Lo que le agrada no desaparecerá para siempre.
Si entendemos el significado de la resurrección, revolucionará nuestro
pensamiento sobre el Cielo eterno. Dios, cuya gracia se desborda, puede ser
generoso en lo que elige resucitar.
Oremos con Moisés, "~ M.2ke permanente las obras de nuestras manos".
REFORMANDO NUESTRO VOCABULARIO PARA
ADAPTARSE A LA RESURRECCIÓN
Un predicador de radio, hablando de una mujer cristiana cuyo esposo cristiano
había muerto, dijo: "Poco sabía ella que cuando abrazaba a su esposo esa
mañana, nunca lo volvería a abrazar".
Aunque las palabras del predicador fueron bien intencionadas, no eran
ciertas. Él podría haber dicho: "Nunca más abrazaría a su esposo en esta vida",
o mejor, "No sería capaz de abrazar a su esposo nuevamente hasta el próximo
mundo". Debido a la próxima resurrección de los muertos, que Willbe capaz de
abrazarse de nuevo, en la Nueva Tierra.
Alguien podría decir: "Todos sabemos lo que quiso decir el predicador". Pero
no estoy seguro de que realmente hacemos, o que él realmente lo hizo. No estoy
tratando de ser exigente, pero necesitamos reformar cuidadosamente nuestro
vocabulario para expresar lo que es realmente cierto. Si no lo hacemos,
finalmente dejaremos de pensar bíblicamente y continuaremos adoptando los
estereotipos predominantes del Cielo.
"Esa es la última vez que lo veo en su cuerpo", dijo un hombre sobre su hijo
que murió. No. Debido a que ambos eran cristianos, se volverán a ver en sus
cuerpos de resurrección.
"Nunca volveré a ver a mi hija en esta tierra". Pero si ella es una creyente, y
usted lo es, entonces la afirmación es incorrecta. La volverás a ver en esta
tierra. Tú y ella se transformarán, y la tierra se transformará, pero aún así serán
realmente tú y tu hija en una Tierra que realmente es la misma Tierra.
No solo decimos lo que creemos, terminamos creyendo lo que decimos. Es
por eso que propongo que debemos corregir conscientemente nuestro
vocabulario para que se ajuste a la verdad bíblica revelada. Es difícil para
nosotros pensar con precisión sobre la Nueva Tierra porque estamos tan
acostumbrados a hablar del Cielo como lo opuesto a la Tierra. Puede ser difícil
volver a entrenarnos, pero deberíamos hacerlo. Debemos enseñarnos a abrazar
el principio de continuidad de las personas y la tierra en la resurrección
venidera que enseña la Escritura.
Necesitamos una comprensión clara de la doctrina de la nueva tierra, por lo
tanto, para ver el programa redentor de Dios en dimensiones cósmicas.
Necesitamos darnos cuenta de que Dios no estará satisfecho hasta que todo el
universo haya sido purgado de todos los resultados de la caída del hombre .
ANTHONY HOEKEMA
Debido a que las nociones etéreas del Cielo no han sido cuestionadas, a
menudo pensamos en el Cielo como menos real y menos sustancial que la vida
aquí y ahora. (Por lo tanto, no pensamos en el Cielo como un lugar donde las
personas se abrazarán, y ciertamente no en estos cuerpos). Pero en el Cielo no
seremos personas sombrías que vivan en tierras sombrías, para tomar
prestadas las imágenes de CS Lewis. En cambio, estaremos completamente
vivos y completamente físicos en un universo completamente físico.
En cierto sentido, nunca hemos visto el cuerpo de nuestro amigo tan
verdaderamente como lo veremos en el Cielo eterno. Nunca nos han abrazado
aquí de manera tan significativa como nos abrazarán allí. Y nunca hemos sabido
que esta tierra sea todo lo que sabremos que es.
Jesucristo murió para asegurarnos una vida resucitada en una Tierra
resucitada. Tengamos cuidado de hablar de eso en términos que nos liberen de
nuestros conceptos erróneos y hagan justicia a la grandeza de la obra redentora
de Cristo.
DIA DE RESURRECCION
¿Cómo será en nuestro día de resurrección, cuando regresemos con Cristo a
esta vieja Tierra, cuando se nos den nuevos cuerpos sabiendo que juntos
colonizaremos una Nueva Tierra (ya sea de inmediato o después de mil años)?
Al final de mi novela Safely Home, traté de captar cómo podría ser:
El grito de batalla de cien millones de guerreros estalló de un extremo a
otro del cielo. Hubo guerra en ese estrecho istmo entre el cielo y el
infierno, un planeta llamado Tierra. El aire estaba lleno del estruendo del
combate: los gemidos de los opresores asesinados y las alegres
celebraciones de los oprimidos, regocijándose de que por fin habían
llegado sus libertadores.
Algunos de los guerreros cantaron mientras giraban, balanceando espadas
para cortar a los opresores con un brazo y, con el otro, empujando a las
víctimas hacia sus caballos.
El largo brazo del rey se movía con rapidez y poder. La esperanza de
recompensa que mantenía a los enfermos cuerdo se reivindicó por fin. Ningún
niño del cielo fue tocado por la espada este día, porque el universo no podía
tolerar el derramamiento de una gota más de sangre justa.
El cielo lanzó furia. La tierra sangró de miedo. Fue la última noche del viejo
mundo.
Ante el asentimiento del León, Michael levantó su poderosa espada y la
arrojó sobre el gran dragón. Con sus músculos abultados por la tensión, Michael
levantó a su malvado gemelo y arrojó a la bestia retorciéndose en un gran pozo.
El asesino de hombres, el cazador de mujeres, el depredador de niños, el
perseguidor de los justos chillaron aterrorizados. El vasto ejército de guerreros
del cielo vitoreó.
Los batallones de Charis contemplaron la faz diezmada de la tierra, el suelo
abrasado del viejo mundo. Nada había sobrevivido a los incendios de este
holocausto de las cosas. Nada más que la Palabra del Rey, su pueblo y los
hechos de oro, plata y piedras preciosas que habían hecho por él durante la
larga noche desde el crepúsculo de Edén.
Los soldados dejaron caer sus armas, los lisiados arrojaron sus muletas y
corrieron, los ciegos abrieron los ojos y vieron. Señalaron, gritaron y bailaron,
abrazándose, porque cada uno sabía que cualquiera de los que quedaban en la
tierra estaba bajo la sangre del Rey y se podía confiar plenamente en ellos. El
rey reunió niños en su regazo. Se secó las lágrimas. . . .
El sonido de una gran multitud, como el rugido de las aguas torrenciales y los
fuertes truenos, gritó: "¡Aleluya! Por nuestro Señor Dios Todopoderoso reina.
¡Alegrémonos y alegrémonos y dale gloria! Porque la boda del Cordero ha
llegado y su novia se ha preparado ". . . .
Todos los ojos se volvieron hacia el rey. Todo el universo quedó en silencio,
anticipando sus palabras.
"Convertiré el páramo en un jardín", anunció el Rey. "Traeré aquí la casa que
he hecho para ti, mi novia. Habrá un mundo nuevo, un mundo verde azulado
lleno de vida, más grande que todo lo que jamás haya sido. Las Tierras
Sombrías son mías otra vez, y me transformaré ellos. Mi reino ha llegado. Mi
voluntad se hará. El invierno ha terminado. ¡Por fin ha llegado la primavera! "
Un gran rugido surgió de la gran multitud. El rey levantó las manos. Al ver
esas cicatrices, las multitudes vitoreando recordaron el costo impensable de
esta gran celebración.
Los guerreros se golpearon en la espalda. Los entregados abrazaron a sus
repartidores, disfrutando de una gran reunión con aquellos que alguna vez se
separaron de ellos.
Las innumerables multitudes comenzaron a cantar la canción para la que
habían sido hechas, una canción que resonaba en un billón de planetas y
reverberaba en un billón de lugares en cada rincón y grieta de la extensión de la
creación. El público, la orquesta y el coro se fusionaron en una gran sinfonía,
una gran cantata de melodías rapsódicas y armonías sostenidas. Todos fueron
participantes. Solo uno era una audiencia, la Audiencia de uno. La sonrisa de
aprobación del rey se extendió por el coro como fuego en los campos de trigo
seco.
Cuando la canción estuvo completa, la Audiencia de Uno se levantó y levantó
sus grandes brazos, luego aplaudió con sus aplastantes aplausos, sacudiendo el
suelo y el cielo, sacudiendo cada rincón del cosmos. Sus aplausos seguían y
seguían, imparables e imparables.
Cada uno de ellos se dio cuenta de algo con claridad absoluta en ese instante.
Se preguntaban por qué no lo habían visto todo el tiempo. Lo que sabían en ese
momento, en cada fibra de sus seres, era que esta Persona y este Lugar eran
todo lo que siempre habían deseado ... y alguna vez lo haría.
106
SECCIÓN CINCO
VEAMOS LA TIERRA RESTAURADA
C A P I T U L O 14
¿DÓNDE Y CUANDO VENDRÁ NUESTRA LIBERACIÓN?
No hay una pulgada en toda el área de nuestra vida humana sobre "que
Cristo, que es el Soberano de todos, no grita:" ¡Mío! "
Abraham Kuyper
Si
Dios fuera a terminar la historia y reinar para siempre en un cielo
lejano, la Tierra sería recordado como un cementerio del pecado y el
fracaso. En cambio, la Tierra será redimida y resucitada. Al final será un
mundo mucho más grande, incluso por haber pasado por los dolores de
parto del sufrimiento y el pecado, sí, incluso el pecado. La Nueva Tierra
justificará el desastre de la vieja Tierra, lo solucionará y lo pondrá en
perspectiva. Preservará y perpetuará el diseño y la herencia originales de
la Tierra.
Isaías y los profetas dejan en claro el destino del pueblo de Dios. Vivirán en
paz y prosperidad, como personas libres en su tierra prometida. Pero, ¿qué
pasa con los destinatarios de estas promesas que murieron, incluidas las
personas que vivieron en tiempos de esclavitud y cautiverio, guerra, pobreza y
enfermedad? Para muchos, la vida era corta, dura y, a veces, cruel. ¿Vivieron
estos pobres para ver la paz y la prosperidad, un reino de justicia o el fin de la
maldad?
No.
¿Alguno de sus descendientes ha vivido para ver un lugar así?
No. "Todas estas personas aún vivían por fe cuando murieron. No recibieron
las cosas prometidas; solo las vieron y les dieron la bienvenida desde la
distancia. Y admitieron que eran extraterrestres y extraños en la tierra. Las
personas que dicen eso las cosas muestran que están buscando un país propio
... Anhelaban un país mejor, uno celestial ... [Dios] les ha preparado una ciudad
"(Hebreos 11:13-14, 16)
EL ANTIGUO TESTAMENTO ESPERA UNA NUEVA TIERRA
El "país propio" del que se habla en Hebreos 11 es un país real, con una ciudad
capital real, la Nueva Jerusalén. Es un lugar real donde estos "extraterrestres y
extraños en la tierra" finalmente vivirán en cuerpos reales. Si las promesas que
Dios les hizo fueron promesas con respecto a la Tierra (y lo fueron), entonces el
"propio país" celestial debe incluir la Tierra. El cumplimiento de estas profecías
requiere exactamente lo que las Escrituras prometen en otros lugares: una
resurrección del pueblo de Dios y la Tierra de Dios.
Lo que emocionó a estos creyentes expectantes no fue que Dios gobernaría
en el cielo, ya lo hizo. Su esperanza era que algún día él gobernara en la Tierra,
eliminando el pecado, la muerte, el sufrimiento, la pobreza y el dolor. Creían
que el Mesías vendría y traería el Cielo a la Tierra. Haría que la voluntad de Dios
se hiciera en la Tierra como en el Cielo.
La esperanza de los antiguos israelitas no era solo para sus descendientes
lejanos sino también para ellos mismos. Anhelaban el gobierno de Dios en la
Tierra, no solo por cien años o mil, sino por siempre
Como donde mora Dios, allí está el cielo, concluimos que, en la vida venidera, el
cielo y la tierra ya no estarán separados, como lo están ahora, sino que se
fusionarán. Por lo tanto, los creyentes continuarán estando en el cielo mientras
continúen viviendo en la tierra nueva.
ANTHONY HOEKEMA
Se enseña comúnmente que el concepto del cielo del Antiguo Testamento
está atrofiado. Sin embargo, aunque es cierto que se dice muy poco sobre el
Cielo intermedio, donde los creyentes van cuando mueren, el Antiguo
Testamento en realidad dice un gran trato sobre el Cielo eterno. (Vimos algo de
eso en Isaías 60 y otros pasajes, y hay mucho más). Desafortunadamente, a
menudo no nos damos cuenta. ¿Por qué? Porque cuando leemos pasajes sobre
un futuro reino terrenal, asumimos que no se refieren al Cielo. Pero debido a
que Dios morará con su pueblo en la Nueva Tierra, estos pasajes de las
Escrituras se refieren al Cielo.
"Pero tus muertos vivirán; sus cuerpos se levantarán. Tú que moras en el
polvo, despierta y grita de alegría ... La tierra dará a luz a sus muertos" (Isaías
26:19). Así como Adán fue hecho del polvo de la tierra, seremos rehechos del
polvo al que regresamos al morir. El pueblo de Dios no busca la liberación de la
Tierra, sino la liberación en la Tierra. Eso es exactamente lo que encontraremos
después de nuestra resurrección corporal.
LA PREGUNTA DEL MILENIO
Muchos han reducido el reinado venidero de Cristo en la Tierra a un reino
milenario de mil años en la vieja Tierra. En consecuencia, no han entendido la
promesa bíblica de un reinado eterno en la Nueva Tierra. Debido a esto, es
necesario que observemos más de cerca el Milenio, que ha sido objeto de un
debate considerable a lo largo de la historia de la iglesia.
Apocalipsis 20 se refiere seis veces al Milenio, describiéndolo así:
• El diablo está atado por mil años (v. 2).
• Durante mil años, las naciones ya no son engañadas (v. 3).
• Los santos cobran vida y reinan con Cristo por mil años (v. 4).
• El resto de los muertos no cobran vida hasta después de que hayan
terminado los mil años (v. 5).
• Los santos serán sacerdotes y reyes por mil años (v. 6).
• Satanás será desatado al final de los mil años, y provocará una rebelión
humana final contra Dios (w. 7-8).
Los teólogos difieren sobre si el Milenio debe entenderse como un reinado
literal de mil años, y cuándo ocurrirá en relación con la segunda venida de
Cristo. Los cristianos generalmente tienen uno de los tres puntos de vista sobre
el Milenio: posmilenial, premilenial o amilenial.
Desde un punto de vista postmilenial, el Reino de Cristo se está extendiendo
por todo el mundo, y la justicia de Dios prevalecerá en toda la tierra antes del
regreso de Cristo. Después de que su reinado se establezca a través de su
pueblo por una larga duración (no necesariamente mil años literales), Cristo
volverá físicamente a un mundo ya sustancialmente redimido.
Desde un punto de vista premilenial, que incluiría gran parte de la teología
dispensacional y la enseñanza de una variedad de eruditos a lo largo de la
historia de la iglesia, el Milenio será un reinado literal de Cristo de mil años, que
comenzará inmediatamente después de su regreso cuando derrote a sus
enemigos en La batalla del Armagedón. Durante estos mil años, las promesas de
Dios del reinado terrenal del Mesías se cumplirán. Los judíos redimidos vivirán
en su tierra natal, y (según algunas enseñanzas) la iglesia gobernará el mundo
con Cristo. El Milenio terminará con una rebelión final, y la vieja Tierra será
reemplazada por, o transformada, en la Nueva Tierra.
Desde un punto de vista amilenial, incluyendo la mayoría de la teología
reformada y la enseñanza de muchos eruditos a lo largo de la historia de la
iglesia, el Milenio no es literalmente mil años, ni es un estado futuro. Más bien,
los eventos representados en Apocalipsis 20: 3-7 están sucediendo en este
momento mientras la iglesia de Cristo reina con él sobre la tierra, en un triunfo
victorioso fortalecido por su muerte y resurrección. Los santos gobiernan la
tierra desde el cielo actual, donde habitan con Cristo.
Los teólogos que mantienen puntos de vista amilenial o premilenial difieren
en detalles específicos incluso dentro de sus propios campamentos. Por
ejemplo, de acuerdo con el premilenialismo dispensacional, el Rapto ocurrirá
antes de la Tribulación, y ambos ocurrirán antes del regreso final de Cristo a la
Tierra. Según el premilenialismo histórico, el Rapto es una parte inseparable
del regreso físico único de Cristo a la Tierra, que ocurrirá después de la
Tribulación.
107
Aunque no creo que el caso para el posmilenialismo sea fuerte (bíblicamente
o a la luz de la historia humana), tanto el premilenialismo como el
amilenialismo tienen muchos puntos bíblicos a su favor. † Personalmente creo
que habrá un reinado literal de Cristo de mil años en la Tierra actual (aunque
no soy dogmático en este punto), pero también entiendo y respeto los fuertes
argumentos interpretativos que se han hecho en apoyo del amilenialismo.
Aunque el Milenio es un tema de interés para muchos, no es el tema de este
libro. Lo menciono solo para señalar que nuestras creencias sobre el Milenio no
necesitan afectar nuestra visión de la Nueva Tierra. La pregunta del Milenio se
refiere a si la vieja Tierra terminará después del regreso de Cristo, o mil años
después después del fin del Milenio. Pero independientemente de cuándo
termine la vieja Tierra, el hecho central es que comenzará la Nueva Tierra. La
Biblia enfatiza que el Reino supremo de Dios y nuestro hogar final no estarán en
la vieja Tierra sino en la Nueva Tierra, donde por fin el diseño original de Dios
se cumplirá y disfrutará para siempre, no solo por mil años. Por lo tanto, no
importa cuán diferente podamos ver el Milenio, aún podemos adoptar una
teología común de la Nueva Tierra.
EL NUEVO MUNDO PROMETIDO
Un tema dominante en las profecías del Antiguo Testamento involucra el plan
de Dios para un reino terrenal de justicia. Esto pertenece a la tierra en general y
a Jerusalén en particular. Isaías, por ejemplo, anticipa repetidamente este
mundo nuevo que se avecina.
El Mesías "reinará en el trono de David y sobre su reino ... para siempre"
(Isaías 9:7). El trono de David era terrenal, con un pasado terrenal y un futuro
terrenal.
En Isaías 11:1-10, se nos dice de la misión del Mesías a la Tierra: "Defenderá
a los pobres y los explotados. Gobernará contra los malvados y los destruirá" (v.
4, NTV). Con el levantamiento de la Maldición, el Mesías traerá paz al reino
animal: "El lobo vivirá con el cordero, el leopardo se acostará con la cabra" (v.
6). (Esto cumple la liberación mencionada en Romanos 8). Isaías dice que no
habrá daño ni destrucción en Jerusalén (v. 9). El Mesías "se parará como una
bandera para los pueblos", y "las naciones se unirán a él" (v. 10). Su "lugar de
descanso será glorioso" (v. 10). (Esto anticipa Apocalipsis 21-22.)
¿Dónde va a pasar esto? No "allá arriba" en un cielo lejano, sino "aquí abajo"
en la Tierra, en Jerusalén. Como vimos en el capítulo 9, Isaías 60 habla de que
las puertas de la ciudad siempre están abiertas, porque ya no hay enemigos. En
palabras casi idénticas a las de Juan con respecto a la Nueva Tierra (Apocalipsis
21: 24-26), habla de naciones y reyes que traen su riqueza. Habla de la luz de
Dios que reemplaza al sol y promete que "tus días de tristeza terminarán"
(Isaías 60: 19-20), dos profecías claramente cumplidas en Apocalipsis.
Pero Isaías 60 no está solo en estas poderosas representaciones de la eterna
renovación nacional y global. "Como el novio se regocija por su novia, tu Dios se
regocijará por ti ... Tú, que invocas al Señor, no te des descanso, y no le des
descanso hasta que establezca Jerusalén y la alabe a la tierra. ... ¡Pasa, pasa por
las puertas! Prepara el camino para la gente ... Levanta una pancarta para las
naciones "(Isaías 62: 5-7, 10).
"¡Mira, tu Salvador viene! Mira, su recompensa está con él, y su recompensa
lo acompaña" (Isaías 62:11). Esta declaración reaparece en Apocalipsis 22:12,
en las palabras de Jesucristo: "¡He aquí, vengo pronto! Mi recompensa está
conmigo y se la daré a todos de acuerdo con lo que ha hecho".
La preocupación por el establecimiento de un reino terrenal por parte de
Dios no podría ser más clara que en Isaías 65: "'He aquí, crearé nuevos cielos y
una nueva tierra ... Pero alégrate y regocíjate para siempre en lo que crearé.
porque crearé Jerusalén para ser una delicia y su gente una alegría. Me
regocijaré por Jerusalén y me deleitaré con mi pueblo; ya no se oirá más el
llanto y el llanto ... Construirán casas. y habitarán en ellos; plantarán viñas y
comerán sus frutos ... El lobo y el cordero se alimentarán juntos, y el león
comerá paja como el buey, pero el polvo será el alimento de la serpiente. No
dañarán ni destruirán en todo mi santo monte ", dice el Señor" (w. 1719,21,25).
A lo largo de la historia de la iglesia, algunos estudiantes de la Biblia han
creído que el reino de mil años mencionado en Apocalipsis 20 es literal. Otros
creen que es figurativo. No puedo resolver ese debate. Mi punto aquí no es decir
que Isaías 60 y 65 no se refieren a un reinado literal de Cristo de mil años en la
vieja Tierra. Más bien, estoy diciendo que no se refieren al reino eterno de
Cristo en la Nueva Tierra.
Es común que las declaraciones proféticas tengan cumplimiento parcial en
una era y cumplimiento completo en otra. Puede ser que estos pasajes tengan
un cumplimiento parcial e inicial en un milenio literal, explicando por qué los
pasajes contienen algunas alusiones a la muerte, lo que es incompatible con la
Nueva Tierra. Pero, en contexto, estas profecías van mucho más allá de un reino
temporal en una Tierra que todavía está infectada por el pecado, la maldición y
la muerte, y que termina con juicio y destrucción. Hablan de un reino eterno, un
reinado mesiánico sobre una Tierra renovada que dura para siempre, en la que
el pecado, la maldición y la muerte no tienen lugar.
La Nueva Tierra será el escenario del Reino de Dios. La Nueva Jerusalén será
donde la gente venga a rendirle homenaje: "'Como los nuevos cielos y la nueva
tierra que yo haré perdurarán ante mí', declara el Señor, 'así perdurarán su
nombre y sus descendientes ... Toda la humanidad. vendrá y se postrará delante
de mí ", dice el Señor" (Isaías 66: 22-23).
Aquellos que insisten en que Apocalipsis 21-22 se entienda en sentido
figurado también deben tomar todos los pasajes de Isaías en sentido figurado.
Pero los eruditos judíos los entendieron literalmente. Hay indicios de que Jesús
los tomó literalmente. El clamor de la nación fue que el Mesías viniera y
estableciera su Reino físico en la Tierra.
[La resurrección de Cristo] no se trata de una "aparición espiritual", sino de la
acción soberana del Creador sin precedentes, única, transformadora del mundo,
que anticipa el cielo, en la primera entrega de rehacer el mundo.
BRUCE MILNE
Vale la pena reiterar que debemos esperar que las profecías de Isaías sobre la
segunda venida del Mesías y la Nueva Tierra se cumplan literalmente porque
sus profecías detalladas sobre la primera venida del Mesías se cumplieron
literalmente (por ejemplo, Isaías 52:13; 53:4-12). Cuando Jesús habló a sus
discípulos antes de ascender al Cielo, dijo que no les correspondía saber cuándo
restauraría el Reino de Dios en la Tierra (Hechos 1:6-8), pero no dijo que no
sabrían si lo haría. restaurar el reino de Dios Después de todo, restaurar el
Reino de Dios en la Tierra era su misión final.
El ángel Gabriel le prometió a María acerca de Jesús: "El Señor Dios le dará el
trono de su padre David, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; su reino
nunca terminará" (Lucas 1:32-33). El trono de David no está en el cielo sino en
la tierra. Es el reino de Dios en la Tierra, no en el Cielo, el foco del drama de la
redención. Ese reinado terrenal se establecerá para siempre en la Nueva Tierra.
Dios tiene un plan futuro para la tierra y un plan futuro para Jerusalén. Su
plan involucra un reino real sobre el cual él y su pueblo reinarán, no solo por
mil años sino por siempre (Apocalipsis 22: 5). Será el cumplimiento tardío, pero
nunca desviado del mandato de Dios para que la humanidad ejerza un dominio
justo sobre la tierra.
EL REINO DE LA TIERRA DEL MESÍAS
El pueblo de Dios tenía razón al esperar que el Mesías trajera un reino terrenal.
Eso es exactamente lo que Dios prometió: "Todos los reyes caerán delante de él;
todas las naciones le servirán" (Salmo 72:11, NKJV). Un pasaje explícitamente
mesiánico nos dice: "Su gobierno se extenderá de mar a mar y desde el río hasta
los confines de la tierra" (Zacarías 9:10).
Dios promete que tiene un gran futuro reservado para Jerusalén, en el cual,
dice, "le extenderé la paz como un río, y la riqueza de las naciones como una
corriente de inundación" (Isaías 66:12). Las naciones en paz traerán sus
tesoros culturales a una Jerusalén curada, precisamente como lo describe
Apocalipsis 21:24.
Cada vez que los judíos se saludan con Shalom, expresan el grito del corazón
dado por Dios para vivir en un mundo donde no hay pecado, sufrimiento o
muerte. Había una vez un mundo así, disfrutado por solo dos personas y
algunos animales. Pero nuevamente habrá un mundo así, disfrutado por todos
sus habitantes, incluidos todos los que conocen a Cristo.
Isaías 66 dice que la paz vendrá a Jerusalén y Jerusalén se convertirá en un
centro de todas las naciones. "'Yo ... estoy a punto de venir y reunir todas las
naciones y lenguas, y vendrán y verán mi gloria' ... Como los nuevos cielos y la
nueva tierra que hago perdurarán ante mí ', declara el Señor, 'así perdurará tu
nombre y tu descendencia ... Toda la humanidad vendrá y se postrará ante mí',
dice el Señor "(Isaías 66:18,22-23).
Esta profecía, como las otras, se cumple claramente en los capítulos
posteriores de Apocalipsis. Jerusalén será nuevamente un centro de adoración.
Debido a que esta Jerusalén residirá en la Nueva Tierra, ¿no esperaríamos que
se llamara la Nueva Jerusalén? Eso es exactamente lo que se llama (ver
Apocalipsis 3:12; 21:2).
Las repetidas promesas de las Escrituras sobre la tierra, la paz y la
centralidad de Jerusalén entre todas las ciudades y naciones se cumplirán. Si un
reino milenario en la Tierra precede a la Nueva Tierra, podría ofrecer un
anticipo. Sin embargo, independientemente de la comprensión adecuada del
Milenio, el cumplimiento final de una gran cantidad de profecías del Antiguo
Testamento será en la Nueva Tierra, donde el pueblo de Dios "poseerá la tierra
para siempre" (Isaías 60:21, énfasis agregado).
† Recomiendo estudiar las diversas opiniones del Milenio desde la perspectiva
de sus defensores, no de sus detractores. Un recurso excelente es El significado
del milenio: cuatro puntos de vista, Robert G. Clouse, ed. (Downers Grove, 111.:
InterVarsity, 1978).
C A P I T U L O 15
¿SERÁ DESTRUIDA LA TIERRA
PRESENTE? . . O RENOVADA?
En su actividad redentora, Dios no destruye las obras de sus manos, sino que
limpia del pecado y perfecciona ellos, por lo que finalmente puede llegar a la
meta para ivhich los creó. Aplicado al problema en cuestión, este principio
significa que la nueva tierra "a la que esperamos no será totalmente
diferente de la actual, sino que" será una renovación y glorificación de la
tierra en la que ahora vivimos ".
Anthony Hoekema
¿Se destruirá por completo la Tierra actual y el universo entero, y se creará la
Nueva Tierra y el nuevo universo desde cero? ¿O se renovará y transformará el
universo original en uno nuevo? A primera vista, algunas Escrituras parecen
responder "totalmente destruido":
Al principio pusiste los cimientos de la tierra, y los cielos son obra de tus
manos. Ellos perecerán, pero tú permaneces; todos se desgastarán como
una prenda. Al igual que la ropa, las cambiará y se descartarán. (Salmo
102: 25-26)
[Jesús dijo:] "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras nunca pasarán".
(Lucas 21:33)
El día del Señor vendrá como un ladrón. Los cielos desaparecerán con un
rugido; los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra y todo lo
que contenga quedará al descubierto. (2 Pedro 3:10)
Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la
primera tierra habían desaparecido, y ya no había mar. (Apocalipsis 21: 1)
En contraste, hay pasajes que hablan de que la tierra permanece para
siempre (Eclesiastés 1: 4; Salmo 78:69). Sin embargo, la misma palabra hebrea
traducida "para siempre" en estos pasajes se usa en otros lugares de maneras
que no significan para siempre (por ejemplo, Deuteronomio 15:17). Está claro
que la tierra como es ahora no permanecerá para siempre, pero ¿qué significa
eso realmente?
¿QUEMADO O REFINADO?
Las Escrituras dicen que el fuego del juicio de Dios destruirá "madera, heno o
paja", pero purificará "oro, plata y [piedras] costosas", que sobrevivirán al
fuego y serán transportados al nuevo universo (1). Corintios 3: 12-15). De
manera similar, el apóstol Juan señala que cuando los creyentes mueren, lo que
han hecho en la Tierra para la gloria de Cristo "los seguirá" al Cielo (Apocalipsis
14:13). Estas son cosas terrenales que durarán más que la Tierra actual. "Esas
obras purificadas en la tierra", escribe Albert Wo Iters , "seguramente deben
incluir los productos de la cultura humana. No hay razón para dudar de que
serán transfigurados y transformados por su liberación de la maldición, pero
serán esenciales continuidad con nuestra experiencia ahora, así como nuestros
cuerpos resucitados, aunque glorificados, seguirán siendo cuerpos ".
108
Como hemos visto en varios pasajes que usan palabras como renovación y
regeneración, la misma Tierra destinada a la destrucción también está
destinada a la restauración. Muchos han captado la primera enseñanza, pero no
la segunda. Por lo tanto, malinterpretan palabras como destruir para significar
destrucción absoluta o final, en lugar de lo que la Escritura realmente enseña:
una destrucción temporal que se revierte a través de la resurrección y la
restauración.
Una variedad de teólogos adopta esta visión de la destrucción temporal, no
final. Wayne Grudem, en su discusión sobre 2 Pedro 3:10, que habla de que
"todo" en la tierra está "puesto al descubierto", sugiere que Pedro "puede no
estar hablando de la tierra como un planeta, sino más bien de las cosas
superficiales en la tierra (es decir, gran parte del suelo y las cosas en el suelo) ".
109
Anthony Hoekema dice: "Si Dios tuviera que aniquilar el cosmos actual,
Satanás habría obtenido una gran victoria ... Satanás habría logrado corromper
tan devastadoramente el cosmos actual y la tierra actual que Dios no podría
hacer nada más que hacerlo. lo borró totalmente de la existencia. Pero Satanás
no obtuvo esa victoria. Por el contrario, Satanás fue derrotado decisivamente.
Dios revelará las dimensiones completas de esa derrota cuando renovará esta
misma tierra en la que Satanás engañó a la humanidad y finalmente lo desterró.
es todo el resultado de las maquinaciones malvadas de Satanás ".
110
John Piper argumenta que Dios no creó la materia para tirarla. Él escribe:
"Cuando Apocalipsis 21: 1 y 2 Pedro 3:10 dicen que la tierra y los cielos
actuales 'pasarán', no tiene que significar que desaparezcan, sino que puede
significar que habrá tal cambian en ellos que su condición actual desaparece.
Podríamos decir: "La oruga fallece y la mariposa emerge". Hay un verdadero
fallecimiento y hay una continuidad real, una conexión real ".
111
Mi esposa, Nanci, y yo nunca olvidaremos conducir a casa desde la iglesia el
18 de mayo de 1980, y ver una nube de cenizas volcánicas ondeando en lo alto.
Fue la erupción del Monte Saint Helens, a setenta millas de nuestra casa.
Durante semanas, la ceniza cayó tan espesa todos los días que repetidamente
tuvimos que quitarnos los parabrisas y las entradas. Muchas personas en el
área de Portland usaban máscaras quirúrgicas para evitar asfixiarse. La
destrucción de la una vez hermosa montaña y sus alrededores fue catastrófica.
Grandes árboles estaban carbonizados y habían caído como fósforos gigantes.
La devastación parecía integral. Los expertos predijeron que ciertamente
pasarían décadas, posiblemente siglos, antes de que el área volviera a la vida.
Sin embargo, en solo unos pocos años comenzó a restaurarse, lo que demuestra
las propiedades curativas que Dios ha incorporado a su creación, evidente
incluso bajo la Maldición.
Según las Escrituras, el mundo actual no continuará para siempre ni será
destruido y reemplazado por uno totalmente nuevo. En cambio, será limpiado del
pecado y recreado, renacido, renovado, hecho completo. Mientras que el reino de
Dios se planta primero espiritualmente en los corazones humanos, la bendición
futura no debe ser espiritualizada. La esperanza bíblica, enraizada en la
encarnación y la resurrección, es una esperanza creacional, mundana, visible,
física y corporal. El renacimiento de los seres humanos se completa en el glorioso
renacimiento de toda la creación, la Nueva Jerusalén, cuyo arquitecto y
constructor es Dios mismo.
HERMAN BAVINCK
Después de ver tal devastación absoluta reemplazada por una nueva belleza,
incluso aparte de la intervención sobrenatural de Dios, no tengo problemas
para imaginar a Dios rehaciendo una Tierra carbonizada en una nueva, fresca y
vibrante.
Como vimos en el capítulo 12, Romanos 8: 19-23 vincula inseparablemente
los destinos de la humanidad y la Tierra. Como tal, la tierra será elevada a una
nueva vida de la misma manera que nuestros cuerpos serán elevados a una
nueva vida.
LA REDENCIÓN SIGNIFICA RESTAURACIÓN
Incluso si el término Nueva Tierra no apareciera en ninguna parte de las
Escrituras, incluso si no tuviéramos docenas de otros pasajes como Isaías 60
que se refieren a él tan claramente, Hechos 3:21 sería suficiente. Nos dice que
Cristo "permanecerá en el cielo hasta que llegue el momento en que Dios
restaure todo, como lo prometió hace mucho tiempo a través de sus santos
profetas". Cuando Cristo regrese, la agenda de Dios no es destruir todo y
comenzar de nuevo, sino "restaurar todo". La perfección de la creación una vez
perdida se recuperará por completo, y algo más. El mismo Pedro que pronunció
estas palabras en Hechos 3 escribió las palabras sobre la destrucción de la
tierra en 2 Pedro 3, aparentemente no vio ningún conflicto entre ellos.
Albert Wolters dice: "Redención significa restauración, es decir, el retorno a
la bondad de una creación originalmente indemne y no simplemente la adición
de algo supracrecional ... Esta restauración afecta la totalidad de la vida
creacional y no simplemente un área limitada dentro de ella. ". Será como si
un artista limpiara la pintura vieja, manchada y agrietada, y comenzara una
pintura nueva y mejor, pero usando las mismas imágenes en el mismo lienzo.
112
Aún así, muchos no pueden conciliar la idea de la redención a través de la
restauración con las declaraciones de 2 Pedro 3:10 de que "los cielos
desaparecerán con un rugido", y "los elementos serán destruidos por el fuego",
y "la tierra y todo lo que hay en ella quedará al descubierto ". John Piper dice de
este pasaje:" Lo que Peter bien puede querer decir es que al final de esta era
habrá eventos catastróficos que pondrán fin a este mundo tal como lo
conocemos, sin dejarlo fuera de existencia. , pero eliminando todo lo que es
malo y limpiándolo con fuego y preparándolo para una era de gloria, justicia y
paz que nunca terminará ".
113
Creo que la clave para entender el significado calificado de estas imágenes de
destrucción en 2 Pedro yace en el pasaje mismo. El pasaje traza un paralelo
entre la tierra en el tiempo de Noé, que fue "destruido" a través del Diluvio, y el
tiempo por venir cuando el mundo actual será destruido nuevamente en el
juicio, esta vez no por agua sino por fuego (2 Pedro 3: 6-7). El punto de
referencia establecido para comprender la futura destrucción del mundo es el
Diluvio. El Diluvio fue ciertamente catastrófico y devastador. Pero, ¿destruyó el
mundo y dejó de existir? No. Noé, su familia y los animales fueron liberados del
juicio de Dios para volver a vivir un mundo nuevo preparado para ellos por el
juicio de limpieza de Dios. Inundar el mundo entero no destruyó todas las
montañas (Génesis 8: 4). Aunque muchas personas creen que los ríos Tigris y
Éufrates cerca del Edén (Génesis 2:14) no eran los mismos ríos que los que
conocemos hoy, el hecho de que se les dio los mismos nombres que los
originales sugiere cierta continuidad.
La limpieza con fuego será más exhaustiva que el Diluvio, ya que eliminará
permanentemente el pecado. Pero, así como el juicio de Dios por el agua no hizo
la tierra permanentemente inhabitable, tampoco lo hará el juicio de Dios por el
fuego.
La versión King James traduce 2 Pedro 3:10 de esta manera: "También la
tierra y sus obras serán quemadas". Pero la palabra traducida "quemada" no
aparece en los manuscritos griegos más antiguos, que contienen una palabra
que significa "encontrado" o "mostrado". La nueva versión internacional lo
traduce como "expuesto", y la versión estándar en inglés lo hace "expuesto". El
fuego del juicio de Dios consumirá lo malo, pero refinará lo bueno, exponiendo
las cosas como realmente son.
El teólogo Cornelius Venema explica: "La palabra utilizada en los manuscritos
antiguos y mejores transmite la idea de un proceso que no destruye ni quema
tanto, sino que descubre o deja abierto el descubrimiento de la creación, ahora
en un estado renovado de pureza prístina. " Del mismo modo, rechazando
"quemado" como la mejor traducción, Albert Wolters argumenta que "las
traducciones de este texto a menudo han sido influenciadas por una visión del
mundo que niega la continuidad entre el estado actual y futuro de la creación".
Venema establece la conexión entre 2 Pedro 3 y Romanos 8 cuando observa:
"Segundo Pedro 3: 5-13 confirma ... el ideal básico también expresado, aunque
en un idioma diferente, en Romanos 8. Los nuevos cielos y la tierra surgirán
desde el trabajo soberano y redentor de Dios .... Éste incluye la renovación de
todas las cosas, no la creación de todas las cosas nuevas... [y] se deduce que la
vida futura en la nueva creación será tan rico y lleno de actividad al servicio del
Señor como se pretendía al principio ".
114
115
116
Varios prominentes teólogos antiguos reconocieron la continuidad entre la
Tierra actual y la Nueva Tierra. Jerome solía decir que el Cielo y la Tierra no
serían aniquilados sino que se transformarían en algo mejor. Agustín escribió
de manera similar, al igual que Gregorio Magno, Tomás de Aquino y muchos
teólogos medievales.
117
EL SIGNIFICADO DE "NUEVO"
Como hemos visto, la expresión "Cielo y Tierra" es una designación bíblica para
todo el universo. Entonces, cuando Apocalipsis 21: 1 habla de "un cielo nuevo y
una tierra nueva", indica una transformación del universo entero. La palabra
griega kainos, traducida "nueva", indica que la tierra que Dios crea no será
simplemente nueva en lugar de vieja, sino nueva en calidad y carácter superior.
Según el léxico de Walter Bauer, kainos significa nuevo "en el sentido de que lo
viejo se ha vuelto obsoleto, y debería ser reemplazado por lo nuevo. En tal caso,
lo nuevo es, en general, superior en especie a lo viejo".
118
Significa, por lo tanto, "no la aparición de un cosmos totalmente diferente al
presente, sino la creación de un universo que, aunque ha sido gloriosamente
renovado, se mantiene en continuidad con el presente".
119
Pablo usa la misma palabra, kainos, cuando habla de un creyente que se
convierte en "una nueva creación" (2 Corintios 5:17). La Nueva Tierra será la
misma que la vieja Tierra, así como un nuevo cristiano sigue siendo la misma
persona que era antes. ¿Diferente? Si. Pero también lo mismo.
Cuando una casa se quema al suelo, los componentes de la casa no dejan de
existir, sino que toman otra forma. Según la primera ley de la termodinámica
(conservación de la energía), el fuego no destruye la madera, sino que la
transforma en diferentes sustancias, como el carbón y el dióxido de carbono. Lo
que consideramos aniquilación no es lo que parece.
La resurrección, sin embargo, va más allá de eso. Una nueva casa no está
hecha de los materiales de una casa que se quemó, sino de nuevos materiales.
Aunque puede estar en el mismo terreno, hecho de acuerdo con el mismo
plano, es una casa diferente. Sin embargo, la resurrección se trata de
continuidad: el mismo cuerpo que fue destruido se reconstruye en lo nuevo.
A medida que Dios reúna el ADN disperso, los átomos y las moléculas de
nuestros cuerpos, reunirá todo lo que necesita de la Tierra quemada y
desfigurada. Como nuestros viejos cuerpos serán elevados a nuevos cuerpos,
así la vieja Tierra será elevada para convertirse en la Nueva Tierra. Entonces,
¿la tierra será destruida o renovada? La respuesta es ambas, pero la
"destrucción" será temporal y parcial, mientras que la renovación será eterna y
completa.
La doctrina de la nueva creación, que se extiende no solo a la humanidad,
sino al mundo, el reino natural, e incluso a las naciones y culturas, es un tema
bíblico importante, aunque nunca lo sabrías a juzgar por la poca atención que
recibe entre los cristianos.
En un ensayo importante, el teólogo Greg Beale argumenta que "la nueva
creación es un centro plausible y defendible para la teología del Nuevo
Testamento". Él declara: "La Biblia comienza con la creación original que está
corrompida, y el resto del Antiguo Testamento es un proceso histórico redentor
que trabaja hacia la restauración de la creación caída en una nueva creación. El
Nuevo Testamento luego ve que estas esperanzas comienzan a cumplirse y
profetiza un tiempo futuro de cumplimiento en una nueva creación consumada,
que Apocalipsis 21:1-22:5 retrata ".
120
Por lo tanto, como hemos visto en Isaías y en todo el Antiguo Testamento, la
doctrina de los nuevos cielos y la Nueva Tierra no es una idea tardía de
desarrollo tardío, sino un componente central de la historia redentora y la
intención. Es el paradigma de la perspectiva bíblica, que incluye, pero es más
amplio que los temas de reino, pacto, resurrección y salvación. Como dice
Beale: "La nueva creación es el centro de gravedad hermenéutico y escatológico
del Nuevo Testamento ".
121
Al resumir los puntos de vista del teólogo William Dumbrell sobre la nueva
creación, Beale dice: "Todo el Antiguo Testamento trabaja hacia la meta de la
nueva creación, y el Nuevo Testamento comienza a cumplir esa meta principal
... La redención siempre está subordinada a la creación en el sentido de que es
los medios de reintroducción de las condiciones de la nueva creación. Todos los
eventos desde la caída deben ser vistos como un proceso que conduce a la
reintroducción de la creación original. Dumbrell es correcto en virtud de pie
nueva creación como la noción dominante de la teología bíblica, porque la
nueva creación es la meta o el propósito del plan redentor-histórico de Dios; la
nueva creación es el punto principal lógico de la Escritura ".
122
La muerte de la tierra no será más definitiva que la nuestra. La destrucción
de la vieja Tierra en el juicio purificador de Dios será seguida inmediatamente
por su resurrección a una nueva vida. El ardiente "fin" de la Tierra se abrirá
directamente a un glorioso nuevo comienzo. Y como veremos más adelante,
seguirá mejorando cada vez más.
C A P I T U L O 16
¿SERÁ FAMILIAR LA NUEVA TIERRA? . . ¿COMO EN CASA?
La vida que tenemos ahora como las personas que somos ahora continuará
en el universo en el que ahora existimos.
Dallas Willard
A
veces, cuando miramos la impresionante belleza de este mundo, de pie en un
lugar hermoso donde los árboles, las flores, los ríos y las montañas son
maravillosos, sentimos una punzada de desilusión. ¿Por qué? Porque sabemos
que vamos a dejar esto atrás. En consuelo o auto reprensión, podríamos decir:
"Este mundo no es mi hogar". Sin embargo, si fuéramos honestos, podríamos
agregar: "Pero una parte de mí seguramente lo desea".
Lo que realmente queremos es vivir para siempre en un mundo con toda la
belleza y sin la fealdad, un mundo sin pecado, muerte, maldición y todos los
problemas y decepciones personales y relacionales que crean.
Aquellos que enfatizan nuestra ciudadanía en el cielo, y yo soy uno de ellos, a
veces tienen la desafortunada costumbre de minimizar nuestra conexión con la
tierra y nuestro destino para vivir en ella y gobernarla. Terminamos pensando
en la eternidad como un estado espiritual no terrenal en el que la Tierra no es
más que un recuerdo lejano, si es que lo recordamos.
Esta teología defectuosa acusa a Dios de fracasar. ¿Por qué? Porque supone
que nunca logrará un estado duradero de justicia en la Tierra. (Incluso el
Milenio termina en rebelión.) En cambio, finalmente tiene que recurrir a hacer
que la humanidad sea menos humana (sin cuerpo) y destruir la tierra que hizo.
El magnífico plan soberano de Dios de las edades se reduce, en nuestras
mentes, a un experimento fallido.
COMO SERÁ NUESTRO HOGAR
La corrección a la herejía de creer que el plan de Dios ha fallado es la doctrina
bíblica de los nuevos cielos y la Nueva Tierra. El teólogo Rene Pache escribe: "El
énfasis en el cielo actual es claramente el descanso, la cesación de las batallas
de la tierra y las comodidades de los sufrimientos de la tierra. El cielo futuro se
centra más en la actividad y la expansión, sirviendo a Cristo y reinando con Él.
El alcance es mucho mayor, la gran ciudad con sus doce puertas, personas que
van y vienen, naciones que gobiernan. En otras palabras, el énfasis en el cielo
actual está en la ausencia de los negativos de la tierra, mientras que en el cielo
futuro es la presencia de los aspectos positivos de la tierra, magnificó muchas
veces a través del poder y la gloria de los cuerpos resucitados en una Tierra
resucitada, libre al fin del pecado y la vergüenza y todo lo que obstaculizaría
tanto la alegría como el logro ".
123
Comprender y anticipar la naturaleza física de la Nueva Tierra corrige una
multitud de errores. Nos libera para amar el mundo que Dios ha creado, sin
culpa, mientras le decimos no al mundo corrompido por nuestro pecado. Nos
recuerda que Dios mismo nos dio la tierra, nos dio un amor por la tierra y se
deleitará en darnos la Nueva Tierra.
Piensa por un momento lo que esto significará para Adán y Eva. Cuando la
Nueva Tierra descienda del Cielo, el resto de nosotros nos iremos a casa, pero
Adán y Eva vendrán a casa. Solo habrán vivido en tres Tierras: una no caída, una
caída y una redimida. Solo ellos habrán experimentado, al menos en cierta
medida, el tesoro de una Tierra original y magnífica que se perdió y ahora se
recupera.
Cuando abrimos los ojos por primera vez en la Nueva Tierra, ¿no será
familiar? ¿O lo reconoceremos como en casa?
Como seres humanos, anhelamos el hogar, incluso cuando salimos a explorar
nuevas fronteras sin descubrir. Anhelamos la familiaridad de lo viejo, incluso
cuando anhelamos la innovación de lo nuevo. Piense en todas las cosas que
amamos que son nuevas: mudarse a una casa nueva; el olor de un auto nuevo;
la sensación de un nuevo libro; una nueva pelicula; Una nueva canción; el placer
de un nuevo amigo; el disfrute de una nueva mascota; nuevos regalos en
navidad; alojarse en una bonita habitación nueva de hotel; llegar a una nueva
escuela o un nuevo lugar de trabajo; dar la bienvenida a un nuevo hijo o nieto;
comiendo nuevos alimentos que se adaptan a nuestros gustos. Nos encanta la
novedad; sin embargo, en cada caso, lo nuevo está unido a algo familiar.
Realmente no nos gustan las cosas que son completamente extrañas para
nosotros. En cambio, apreciamos variaciones frescas e innovadoras en cosas
que ya conocemos y amamos. Entonces, cuando escuchemos que en el Cielo
tendremos cuerpos nuevos y viviremos en una Tierra Nueva, así es como
debemos entender la palabra nuevo: una versión restaurada y perfeccionada de
nuestros cuerpos familiares y nuestra Tierra familiar y nuestras relaciones
familiares.
Un malentendido común sobre el Cielo eterno es que no será familiar. Pero
eso no podría estar más lejos de la verdad. El siguiente cuadro compara los
supuestos generalizados sobre el Cielo con las características bíblicas del Cielo:
Lo que Hemos Asumido
sobre el Cielo
Lo que la Bilia Dice sobre
el Cielo
No-Tierra
Nueva Tierra
No familiar; de otro mundo
Familiar; terrenal
Extranjero
Hogar (toda la comodidad del hogar
con todas las innovaciones de un Dios
infinitamente creativo)
Incorpóreo
Dejando atrás las cosas Favoritas
Se retiene lo bueno; teniendo lo mejor
por delante
Sin Tiempo ni Espacio
Con Tiempo y Espacio
Estático
Dinámico
Ni viejo (como Eden) ni nuevo y
sincero; simplemente extraño y
desconocido
Ambos; viejo y nuevo
Nada que hacer, flotando en la nube
Un Dios para adorar y servir; un
universo para gobernar; trabajo
decidido para lograr; amigos para
disfrutar
Aburrido
Fascinante
Perdida del deseo
Cumplimiento continuo del deseo
Ausencia de lo terrible (pero poca
presencia de lo que no deseamos)
Presencia de lo maravilloso (todo lo
que deseamos y nada que lo que no)
Incorpóreo
Resucitado; encarnado
Sin aprendizaje ni descubrimiento,
conocimiento instantáneo y completo
Una eternidad de aprendizaje y
descubrimiento
Lo que hemos asumido sobre el Cielo lo ha reducido a un lugar que
esperamos solo como una alternativa a una existencia intolerable aquí en la
Tierra actual. Solo los ancianos, discapacitados, sufrientes y perseguidos
pueden desear el Cielo que imaginamos. Pero la Biblia retrata la vida en la
presencia de Dios, en nuestros cuerpos resucitados en un universo resucitado,
como tan emocionante y convincente que incluso los más jóvenes y saludables
de nosotros deberíamos soñar despiertos.
No es de extrañar que Satanás no quiera que aprendamos la verdad sobre el
Cielo. Si nos enamoramos del lugar y esperamos el futuro que Dios tiene para
nosotros, nos enamoraremos más de Dios y nos envalentonaremos para
seguirlo con mayor resolución y perspectiva.
Cuando vemos el Cielo por primera vez con nuestros propios ojos, imagino
que nuestras respuestas pueden reflejar las que he representado en mi novela
Edge of Eternity cuando los compañeros de Nick finalmente pasan por las
puertas de la Ciudad de la Luz (he tomado prestadas varias expresiones de CS
Lewis):
"Esto es ... el país para el que fui
¡hecho!"
"¡Por fin, el mundo real!"
"He nacido. Toda mi vida en la Tierra no fue más que una serie de dolores
de parto que me prepararon para esto".
"Esto es alegría en sí misma. ¡Todo anticipo de alegría en las Tierras
Sombrías no era más que la puñalada, la punzada, el anhelo inconsolable
de este lugar!"
"¿Cómo podría alguien estar satisfecho con menos que esto?"
124
En el momento en que pisamos la Nueva Tierra, sabremos que es exactamente
donde pertenecemos. Pero no tenemos que esperar hasta que muramos para
aprender sobre el Cielo.
Como una novia vive diariamente en anticipación de la llegada del novio, y
viene a llevarla a la casa que él ha construido para ella, debemos pensar
diariamente en Jesús y en el Cielo. En lugar de sentirse abandonada, la novia se
siente honrada porque sabe que vivirá en la casa que el novio ha construido con
amor pensando en ella. Puede experimentar algo de soledad y dificultad, pero
sabe que él no la ha olvidado y lo que está haciendo por ella le asegurará su
felicidad futura. Su felicidad actual depende de confiar en él, creyendo que él
vendrá a llevarla a su casa, donde vivirán felices para siempre.
LA FAMILIARIDAD DEL HOGAR
Cuando la Biblia nos dice que el cielo es nuestro hogar, ¿qué significados
debemos atribuir a la palabra hogar}
La familiaridad es una. Tengo innumerables recuerdos agradables de la
infancia. Incluso aquellos que sufrieron traumas infantiles también suelen tener
buenos recuerdos. Cuando conduzco mi bicicleta por mi antiguo vecindario (a
solo unas pocas millas de mi hogar actual), esa familiaridad me invade como
una ola. Las colinas, las casas, las cercas y los campos, el patio de la escuela
donde jugaba al fútbol y tiraba canastas. Cuando miro la casa en la que crecí,
cada habitación de esa casa, cada centímetro de esa propiedad, reverbera con
recuerdos de mi padre, madre, hermano, amigos, perros, gatos, ranas y
lagartijas. Cuando paso por la casa de mi infancia, regreso a un lugar
inseparable de quien era y soy, inseparable de mi familia y amigos.
Un lugar con seres queridos: esa es una cualidad central del hogar. El
ambiente hogareño de la casa en la que vivo ahora es inseparable de mi esposa,
Nanci, y mis hijas, Angela y Karina, quienes están casadas y tienen sus propios
hogares, pero a menudo vienen a visitarnos. Los maridos de las niñas son hijos
para nosotros ahora, y nos encanta tenerlos aquí. Mientras escribo, anticipamos
a nuestros primeros nietos, y ya estamos preparando el lugar para ellos. Los
recuerdos de familiares y amigos que se han quedado con nosotros también
contribuyen a la hospitalidad de este lugar.
Todo aquí habla del tiempo que pasamos con personas importantes: jugar
juntos, hablar juntos, comer juntos, leer juntos, llorar juntos, orar juntos, trazar
el curso de nuestras vidas juntos. El hogar es donde estamos con los que
amamos
La resurrección del cuerpo. . . declara que Dios hará el bien y llevará a la
perfección el proyecto humano que comenzó en el Jardín del Edén.
TIMOTHY GEORGE
El cielo será así como así. Estaremos con personas que amamos, y no
amaremos a nadie más que a Jesús, quien compró con su propia sangre los
bienes inmuebles de la Nueva Tierra. No pasará mucho tiempo antes de que nos
instalemos allí. Como ya hemos vivido en la Tierra, creo que parecerá desde el
principio que volveremos a casa. Debido a que una vez vivimos en la Tierra, la
Nueva Tierra nos parecerá muy familiar.
El hogar es un lugar donde encajamos perfectamente. Es el lugar para el que
fuimos creados. La mayoría de las casas en las que vivimos en la Tierra no
fueron hechas solo para nosotros. Pero la Nueva Tierra lo será. Cuando Nanci
estaba embarazada de cada una de nuestras chicas, ella y yo preparamos un
lugar para ellas. Decoramos la habitación, escogimos el papel tapiz correcto,
instalamos la cuna y seleccionamos las mantas perfectas. La calidad del lugar
que preparamos para nuestras hijas estaba limitada solo por nuestras
habilidades, recursos e imaginación.
En el cielo, ¿qué tipo de lugar podemos esperar que nuestro Señor haya
preparado para nosotros? Debido a que él no es limitado y nos ama aún más de
lo que amamos a nuestros hijos, creo que podemos esperar encontrar el mejor
lugar jamás creado por cualquiera, para cualquiera, en la historia del universo.
El Dios que elogia la hospitalidad no será superado en su hospitalidad con
nosotros.
Un buen carpintero imagina lo que quiere construir. Él planea y diseña.
Luego hace su trabajo, cuidadosa y hábilmente, moldeándolo según
especificaciones exactas. Se enorgullece del trabajo que ha realizado y se deleita
en mostrárselo a los demás. Y cuando hace algo para su novia o sus hijos, tiene
especial cuidado y deleite.
Jesús es el carpintero de Nazaret. Él sabe construir. Tiene experiencia en la
construcción de mundos enteros (miles de millones de ellos, en todo el
universo). También es un experto en reparar lo que ha sido dañado, ya sean
personas o mundos. No considera que su creación sea desechable. Esta creación
dañada clama por ser reparada, y es su plan repararla. Va a remodelar la vieja
Tierra a gran escala. Qué grande será el planeta resucitado que él llama la
Nueva Tierra, el que él dice será nuestro hogar ... y el suyo
NUEVA CANCIÓN, NUEVO COCHE, NUEVA TIERRA
Al llamar a la Nueva Tierra Tierra, Dios nos dice enfáticamente que será
terrenal y, por lo tanto, familiar. De lo contrario, ¿por qué llamarlo Tierra?
Cuando las Escrituras hablan de una "nueva canción", ¿imaginamos que es
sin palabras, silenciosa o sin ritmo? Por supuesto no. ¿Por qué? Porque
entonces no sería una canción. Si le prometiera un automóvil nuevo, ¿diría: "Si
es nuevo, probablemente no tendrá motor, transmisión, puertas, ruedas, equipo
de música o tapicería"? Si un auto nuevo no tuviera estas cosas, no sería un
auto. Si compramos un auto nuevo, sabemos que será una mejor versión de lo
que ya tenemos, nuestro auto viejo. Del mismo modo, la Nueva Tierra será una
versión mucho mejor de la vieja Tierra.
La palabra nuevo es un adjetivo que describe un sustantivo. El sustantivo es
lo principal. Un auto nuevo es ante todo un auto. Un nuevo cuerpo es
principalmente un cuerpo. Una Nueva Tierra es principalmente una Tierra.
La Nueva Tierra no será una no Tierra sino una Tierra real. La Tierra de la
que se habla en las Escrituras es la Tierra que conocemos: tierra, agua, rocas,
árboles, flores, animales, personas y una variedad de maravillas naturales. Una
Tierra sin estos no sería la Tierra.
La palabra griega traducida "tierra" es ge, de donde obtenemos "geología". Se
utiliza de la tierra, el suelo y el mundo mismo. Walter Bauer define ge como "la
superficie de la tierra como la habitación de la humanidad". Ge connota
fisicalidad. No es una palabra figurativa, aireada, simbólica o abstracta. Es
tangible, concreto. Habla de un reino terrenal donde hay seres humanos físicos,
animales, vegetación y recursos naturales.
125
Muchos de los pasajes de las Escrituras que usan ge contienen referencias a
personas que moran en la tierra. La humanidad y la Tierra son inseparables. La
Nueva Tierra estará poblada por personas redimidas. Sin gente, la tierra estaría
incompleta. Sin la tierra, la gente estaría incompleta.
Se nos dice que la "primera tierra" pasará (Apocalipsis 21: 1). La palabra
"primero" es prote, lo que sugiere una conexión vital entre las dos Tierras. La
primera Tierra sirve como prototipo o patrón para la Nueva Tierra. Hay
continuidad entre lo viejo y lo nuevo. Debemos esperar nuevos árboles, nuevas
flores, nuevas rocas, nuevos ríos, nuevas montañas y nuevos animales. {Nuevo,
no no.)
Como nuestros cuerpos actuales son los planos de nuestros cuerpos de
resurrección, esta Tierra actual es el plano de la Nueva Tierra.
¿EARTHUNESS DEMANDA EL CIELO?
En la mitología griega, el Monte Olimpo es un cielo terrenal, donde los dioses se
entregan a un comportamiento escandaloso, haciendo que el cielo parezca
barato y hecho por el hombre. El Islam retrata el cielo como un lugar donde un
hombre recibe innumerables concubinas, la promiscuidad como recompensa
eterna. Con razón retrocedemos ante esto. Puede explicar en parte por qué
algunas personas resisten la noción de una Nueva Tierra, suponiendo que la
terrenal de alguna manera degrada a Dios y al Cielo.
La escritura retrata a Dios como santo y trascendente. Debido a que el Cielo
es su lugar de residencia, parece inapropiado pensar en el Cielo en términos
terrenales. Pero incluso antes de la encarnación de Cristo, Dios vino al jardín
para caminar con Adán y Eva. Y la encarnación y resurrección de Cristo lo
llevaron mucho más lejos: un miembro del Dios trino trascendente se volvió
permanentemente inmanente. Jesús está en forma física, en un cuerpo de
resurrección humana, por toda la eternidad. (Puede optar por ejercer su
omnipresencia divina de una manera que no podemos comprender, o puede
experimentarla dentro de la Divinidad a través del Padre y el Espíritu, pero no
hay indicios de que Jesús, el Salvador resucitado, deje de ser el Dios-hombre
eterno.) Su matrimonio con nosotros no es un yugo desigual de un Dios
espiritual para las personas físicas: no solo somos también espirituales, sino
que Jesús, por encarnación y resurrección, también es físico.
Antes de la Encarnación, el Cielo era trascendente. En virtud de la
Encarnación, el Cielo se hizo inmanente. La próxima Tierra Nueva será la
morada de Dios, tan pura y santa como el Cielo. Por lo tanto, no puede ser
inapropiado pensar en el Cielo en términos terrenales, porque es la Escritura
misma la que nos obliga a hacerlo. En palabras de Paul Marshall, "Lo que
necesitamos es no ser rescatados del mundo, no dejar de ser humanos, no dejar
de cuidar el mundo, no dejar de dar forma a la cultura humana. Lo que
necesitamos es el poder para hacer esto cosas según la voluntad de Dios.
Nosotros, así como el resto de la creación, necesitamos ser redimidos ".
126
HOGAR EN CASA
¿Recuerdas un momento en que estabas lejos de tu hogar terrenal y lo perdiste
desesperadamente? Tal vez fue cuando estabas en la universidad o en el
ejército o viajando extensamente al extranjero o necesitabas mudarte por un
trabajo. ¿Recuerdas cómo te dolía el corazón por casa? Así es como debemos
sentirnos sobre el cielo. Somos un pueblo desplazado que anhela nuestro hogar.
CS Lewis dijo: "Si encuentro en mí un deseo que ninguna experiencia en este
mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui creado para
otro mundo".
127
Agustín escribió: "Estoy gimiendo con un gemido inexpresable en el camino
de mi vagabundo, y recordando a Jerusalén con el corazón en alto: Jerusalén, mi
tierra natal, Jerusalén, mi madre".
128
Nada se diagnostica con mayor frecuencia que nuestra nostalgia por el cielo.
Creemos que lo que queremos es sexo, drogas, alcohol, un nuevo trabajo, un
aumento de sueldo, un doctorado, un cónyuge, un televisor de pantalla grande,
un auto nuevo, una cabaña en el bosque, un condominio en Hawai. Lo que
realmente queremos es la persona para la que fuimos hechos, Jesús, y el lugar
para el que fuimos hechos, el Cielo. Nada menos puede satisfacernos. CS Lewis
dijo: "La felicidad y la seguridad establecidas que todos deseamos, Dios nos las
oculta por la naturaleza misma del mundo: pero la alegría, el placer y la alegría
ha esparcido la transmisión. Nunca estamos a salvo, pero nos divertimos mucho
y algo de éxtasis. No es difícil ver por qué. La seguridad que anhelamos nos
enseñaría a descansar nuestros corazones en este mundo y a oponernos a un
obstáculo para nuestro regreso a Dios ".
129 129
En su discusión sobre la ortodoxia cristiana, GK Chesterton escribió: "El
filósofo moderno me había dicho una y otra vez que estaba en el lugar correcto,
y todavía me sentía deprimido, incluso en aquiescencia ... Cuando escuché que
estaba en el lugar equivocado ... mi alma cantaba de alegría, como un pájaro en
primavera. Ahora sabía ... por qué podía sentir nostalgia en casa ".
130
Me gusta la imagen de Chesterton de sentir nostalgia en casa. Podemos decir:
"El cielo será nuestro hogar eterno" o "La tierra será nuestro hogar eterno",
pero no deberíamos decir: "El cielo, no la Tierra, será nuestro hogar eterno",
porque el Cielo en el que nosotros " Todo en vivo estará centrado en la Nueva
Tierra.
Un cristiano que conocí de pasada una vez me dijo que le preocupaba que
realmente no anhelara el Cielo. En cambio, anhelaba una Tierra que fuera como
Dios quería que fuera. No deseaba un Cielo allá afuera en alguna parte, sino una
Tierra bajo sus pies, donde Dios fue glorificado. Se sintió culpable y no
espiritual por este deseo. En ese momento, mis ojos no se habían abierto a la
promesa de las Escrituras de la Nueva Tierra. Si pudiera volver a hablar con ese
hombre (espero que lea este libro), le diría lo que debería haberle dicho la
primera vez: que su anhelo era bíblico y correcto. De hecho, el mismo lugar que
siempre anheló, una Tierra donde Dios fue completamente glorificado, es el
lugar donde vivirá para siempre.
Decir "Este mundo no es tu hogar" a una persona que está completamente
viva y alerta a las maravillas del mundo es como tirar un balde de agua al fuego
de la leña. Deberíamos avivar las llamas de ese incendio para ayudarlo a
propagarse, no tratar de apagarlo. De lo contrario, difamamos nuestro instinto
dado por Dios de amar el hogar terrenal que Dios hizo para nosotros. Y
reducimos la "espiritualidad" en una negación del arte, la cultura, la ciencia, el
deporte, la educación y todo lo demás humano. Cuando hacemos esto, nos
preparamos para la hipocresía, ya que podemos pretender despreciar el mundo
mientras estamos sentados en la iglesia, pero cuando subimos al auto, ponemos
nuestra música favorita y nos dirigimos a casa para asar con amigos, ver un
partido de pelota. , jugar al golf, andar en bicicleta, trabajar en el jardín o
acurrucarse saboreando una taza de café y un buen libro. Hacemos estas cosas
no porque somos pecadores sino porque somos personas. Todavía seremos
personas cuando muramos e iremos al Cielo. Esta no es una realidad
decepcionante, es el plan de Dios. Nos hizo como somos, excepto la parte del
pecado, que no tiene nada que ver con amigos, comer, hacer deporte, hacer
jardinería o leer.
Nos cansamos de nosotros mismos, de los demás, del pecado, el sufrimiento,
el crimen y la muerte. Sin embargo, amamos la tierra, ¿no? Me encanta la
amplitud del cielo nocturno sobre el desierto. Me encanta la comodidad de
estar sentado al lado de Nanci en el sofá frente a la chimenea, con una manta
encima y un perro acurrucado junto a nosotros. Estas experiencias no son el
cielo, sino que unen los anticipos del cielo. Lo que amamos de esta vida son las
cosas que resuenan con la vida para la que fuimos creados. Las cosas que
amamos no son simplemente lo mejor que esta vida tiene para ofrecer, son
anticipos de la gran vida por venir.
SECCIÓN SEIS
CELEBREMOS NUESTRA RELACIÓN CON DIOS
C A P I T U L O 17
¿QUÉ SIGNIFICARÁ VER A DIOS?
Me levantaré de entre los muertos. . . . Veré al Hijo de Dios, el Sol de Gloria, y
brillaré a medida que ese sol brille. Me uniré al Anciano de los Días, al mismo
Dios, que no tuvo mañana, nunca comenzó. . . . Ningún hombre vio a Dios y
vivió. Y sin embargo, no viviré hasta que vea a Dios; y cuando lo haya visto,
nunca moriré.
John Donne
Si
se tratan aspectos de los cielos, por orden de importancia, yo hubiera
comenzado con un capítulo sobre Dios y nuestra relación eterna con él. Sin
embargo, pensé que primero era necesario establecer una imagen clara de
nuestra vida física resucitada en la Nueva Tierra. Sin el fundamento establecido
en capítulos anteriores, la idea de "ver a Dios" inevitablemente estaría sesgada
por los supuestos cristoplatónicos sobre la naturaleza de la vida futura. Si no
basamos nuestra perspectiva del Cielo en una comprensión clara de nuestra
próxima resurrección corporal y la verdad sobre la naturaleza física de la
Nueva Tierra, nuestro concepto de estar con Dios será más parecido al del
misticismo oriental que al del cristianismo bíblico.
El magnífico tema de contemplar el rostro de Dios no debe ser envenenado
por estereotipos aburridos y vagas caricaturas sin vida. Espero que ahora
podamos abordar el tema de nuestra relación eterna con Dios con la riqueza y
vitalidad que merece. "
Oh Dios, eres mi Dios, sinceramente te busco; mi alma tiene sed de ti, mi
cuerpo te anhela, en una tierra seca y cansada donde no hay agua "(Salmo 63:
1). Podemos imaginar que queremos mil cosas diferentes, pero Dios es a quien
realmente anhelamos Su presencia trae satisfacción, su ausencia trae sed y
anhelo. Nuestro anhelo por el cielo es un anhelo por Dios, un anhelo que
involucra no solo a nuestros seres internos, sino también a nuestros cuerpos.
Estar con Dios es el corazón y el alma del cielo. El placer celestial se derivará y
será secundario a su presencia. El mayor regalo de Dios para nosotros es, y
siempre será, él mismo.
LA VISIÓN BEATIFIC
Los antiguos teólogos a menudo hablaban de la "visión beatífica". El término
proviene de tres palabras latinas que juntas significan "una vista feliz". La vista
de la que hablaron era Dios. Apocalipsis 22: 4 dice de los siervos de Dios en la
Nueva Tierra: "Verán su rostro". Ver el rostro de Dios es la más alta de todas las
aspiraciones, aunque lamentablemente, para la mayoría de nosotros, no está en
la parte superior de nuestra lista de deseos. (Si entendemos lo que significa, lo
será).
Que nos digan que veremos el rostro de Dios es impactante para cualquiera
que comprenda la trascendencia y la inaccesibilidad de Dios. En el antiguo
Israel, solo el sumo sacerdote podía entrar al Lugar Santísimo, y él, pero una
vez al año. Incluso entonces, según la tradición, se ataba una cuerda alrededor
del tobillo del sacerdote en caso de que muriera dentro del Lugar Santísimo.
¿Por qué? Bueno, Dios derribó a Uza por tocar el arca del pacto (2 Samuel 6: 7).
¿Quién se ofrecería como voluntario para ir al Lugar Santísimo para sacar al
sumo sacerdote si Dios lo mata?
Cuando Moisés le dijo a Dios: "Muéstrame tu gloria", Dios respondió: "Haré
que toda mi bondad pase delante de ti ... Pero", dijo, "no puedes ver mi rostro,
porque nadie puede verme y vivir '' ... 'Cuando pase mi gloria, te pondré en una
hendidura en la roca y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Luego
quitaré mi mano y verás mi atrás; pero no se debe ver mi rostro '"(Éxodo 33:
18-23).
Moisés vio a Dios, pero no el rostro de Dios. El Nuevo Testamento dice que
Dios "vive en una luz inaccesible, a quien nadie ha visto ni puede ver" (1
Timoteo 6:16). Ver el rostro de Dios era completamente impensable.
Por eso, cuando se nos dice en Apocalipsis 22: 4 que veremos el rostro de
Dios, debería sorprendernos. Para que esto suceda, sería necesario que
experimentemos algo radical entre ahora y entonces. Los obstáculos para ver a
Dios son desalentadores: "Sin santidad nadie verá al Señor" (Hebreos 12:14). Es
solo porque seremos completamente justos en Cristo, completamente sin
pecado, que podremos ver a Dios y vivir.
¡No solo veremos su rostro y viviremos, sino que probablemente nos
preguntaremos si alguna vez vivimos antes de ver su rostro! Ver a Dios será
nuestra mayor alegría, la alegría por la cual todos los demás serán medidos.
Me imagino cómo será esto en mi novela Edge of Eternity, cuando Nick
Seagrave por fin ve a Jesucristo:
El Rey salió de la gran ciudad, justo afuera de la puerta, y puso su mano
sobre mi hombro. No conocía a nadie ni a nada más que a él. Vi ante mí a
un rey envejecido y desgastado, considerado guardián de un imperio. Pero
también vi a un príncipe guerrero viril preparado para la batalla, ansioso
por montar su corcel y marchar en la conquista. Sus ojos eran agudos como
espadas afiladas pero profundos como pozos, llenos de los recuerdos de
los viejos y los sueños de los jóvenes.
131
Esta es la maravilla de nuestra redención: ser bienvenidos en la presencia
misma de nuestro Señor y verlo cara a cara. ¿Qué veremos en sus ojos? Aunque
todavía no podemos experimentar su plenitud, podemos obtener un anticipo
ahora: "Tenemos confianza para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de
Jesús" (Hebreos 10:19); "Entonces acerquémonos con confianza al trono de la
gracia" (Hebreos 4:16, NVI). No deberíamos leer estos versículos casualmente,
ya que nos dicen algo maravilloso más allá de la comprensión: que la sangre de
Jesús nos ha comprado el acceso completo a la sala del trono de Dios y su Lugar
Santísimo. Incluso ahora, nos da la bienvenida para ir allí en oración. En la
eternidad, cuando somos seres resucitados, no solo nos permitirá entrar en su
presencia en oración, sino que nos dará la bienvenida a vivir en su presencia
como seres resucitados.
CARAS DE PADRE E HIJO
David dice: "Una cosa que le pido al Señor, esto es lo que busco: que pueda
morar en la casa del Señor todos los días de mi vida, contemplar la belleza del
Señor y buscarlo en su templo. "(Salmo 27: 4). David estaba preocupado con la
persona de Dios, y también con el lugar de Dios. Ansiaba estar donde estaba
Dios y contemplar su belleza. Ver el rostro de Dios es contemplar su belleza,
que es la fuente de todas las bellezas menores.
Dios, que es trascendente, se hizo inmanente en Jesucristo, quien es Emanuel,
"Dios con nosotros" (Mateo 1:23). Dios el Hijo lanzó su tienda entre nosotros,
en nuestra Tierra, como uno de nosotros (Juan 1:14). Entonces, cuando veamos
a Jesús en el cielo, veremos a Dios. Como Jesucristo es Dios, y una manifestación
permanente de Dios, podría decirle a Felipe: "Cualquiera que me haya visto a
mí, ha visto al Padre" (Juan 14: 9). Ciertamente, entonces, una forma primaria
en que veremos al Padre en la Nueva Tierra es a través de su Hijo, Jesús.
Jonathan Edwards enfatizó a Cristo como el miembro de la Deidad que
veremos: "Ver a Dios en el cuerpo glorificado de Cristo es la manera más
perfecta de ver a Dios con los ojos corporales que pueden ser; porque al ver un
cuerpo real, uno de esos las personas de la Trinidad han asumido que es su
cuerpo, y que él habita para siempre como propio en el que la majestad y
excelencia divina aparece tanto como es posible para que aparezca en forma o
forma externa ".
132
Sin embargo, Jesús dijo: "Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos
verán a Dios" (Mateo 5: 8). Y en Apocalipsis 22: 4, cuando dice "verán su rostro,
y su nombre estará en sus frentes", parece referirse a ver el rostro de Dios el
Padre.
"Dios es espíritu" (Juan 4:24). Las referencias bíblicas a las partes del cuerpo
de Dios (p. Ej., "Los ojos del Señor" o "los brazos de Dios") son figuras retóricas.
Sin embargo, en cierto sentido, parece que Moisés vio la brillante esencia de
Dios mismo, incluso sin ver el rostro de Dios. ¿Es el brillo realmente parte de la
esencia de Dios el Padre, o es una forma en la que elige revelarse a los ojos
físicos? No pretendo entender cómo veremos la cara del Padre, pero parece
que, en cierto sentido, lo haremos.
VER A DIOS CON NUESTROS NUEVOS CUERPOS
Cerca del final de La Ciudad de Dios, Agustín aborda si veremos a Dios con ojos
físicos, o solo con ojos espirituales, en nuestros cuerpos de resurrección: "Es
posible, de hecho, es muy probable, que luego veamos los cuerpos físicos. del
cielo nuevo y la tierra nueva de tal manera que se observa a Dios con total
claridad y distinción, viéndolo presente en todas partes y gobernando todo el
esquema material de las cosas ... Quizás Dios sea conocido por nosotros y
visible para nosotros en la sensación de que será percibido espiritualmente por
cada uno de nosotros en cada uno de nosotros, percibido el uno en el otro,
percibido por cada uno en sí mismo; será visto en el nuevo cielo y la tierra, en
toda la creación como será entonces; será visto en cada cuerpo por medio de
los cuerpos, donde sea que los ojos del cuerpo espiritual se dirijan con su
mirada penetrante ".
133
El reino no debe entenderse simplemente como la salvación de ciertos individuos
o incluso como el reino de Dios en los corazones de su pueblo; significa nada
menos que el reinado de Dios sobre todo su universo creado ... El reino no es el
ascenso ascendente del hombre a la perfección, sino el avance de Dios en la
historia humana para establecer su reinado y avanzar en sus propósitos.
ANTHONY HOEKEMA
Un libro sobre el cielo dice: "Los redimidos verán a Dios, no, para estar
seguros, con ojos físicos". ¿Pero por qué no? La escena representada en
Apocalipsis 22: 3-4 llega después de nuestra resurrección corporal: "El trono de
Dios ... estará en la ciudad, y sus siervos ... verán su rostro". Como seres físicos,
sin duda tendremos ojos físicos. ¿De qué otra forma deberíamos esperar ver a
Dios? Nuestros cuerpos de resurrección tendrán ojos físico-espirituales, no
contaminados por el pecado, la enfermedad o la muerte. Verán mucho mejor
que los ojos de Moisés, lo que le permitió ver una manifestación indirecta de la
gloria de Dios.
134
¿Será el Cristo al que adoramos en el cielo como Dios también un hombre? Si.
"Jesucristo es el mismo ayer [cuando vivió en la Tierra] y hoy [cuando vive en el
Cielo actual] y para siempre [cuando vivirá en la Nueva Tierra, en el Cielo
eterno]" (Hebreos 13:8). Cristo no se puso un cuerpo como si fuera un abrigo.
No contenía dos componentes separables, el hombre y Dios, para encender y
apagar a voluntad. Más bien, él fue y es y será siempre un hombre y Dios.
Cuando Cristo murió, podría haber parecido arrojar su humanidad; pero
cuando se levantó en un cuerpo indestructible, declaró su identidad
permanente como el Dios-hombre. JI Packer escribe: "Por encarnación, el Hijo
se hizo más de lo que era antes, y un elemento humano se convirtió en parte
integral de la vida en curso del Triuno Dios... La humanidad glorificada de
Cristo, que es la plantilla y el vínculo para la glorificación que es la nuestra,
debe continuar para siempre ". Este es un misterio tan grande que debería
dejarnos sin aliento.
135
Job, en su angustia, gritó en una visión de sorprendente claridad: "Sé que mi
Redentor vive y que al final se parará sobre la tierra. Y después de que mi piel
haya sido destruida, aún en mi carne veré Dios; yo mismo lo veré con mis
propios ojos, yo y no con otro. ¡Cómo anhela mi corazón dentro de mí! " (Job 19:
25-27). La anticipación de ver a Dios cara a cara, en nuestros cuerpos
resucitados, es sincera y antigua. "Y todos nosotros, con la cara descubierta,
contemplando la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma
imagen de un grado de gloria a otro" (2 Corintios 3:18). Nuestra glorificación
aumentará cuando contemplemos a Dios en su gloria.
No necesitamos esperar hasta la Nueva Tierra para vislumbrar a Dios. Se nos
dice que sus "cualidades invisibles" se pueden "ver claramente" en "lo que se ha
hecho" (Romanos 1:20). Considere los árboles, las flores, el sol, la lluvia y las
personas que lo rodean. Sí, hay devastación a nuestro alrededor y dentro de
nosotros. Eden ha sido pisoteado, quemado y salvaje. Sin embargo, las estrellas
en el cielo sin embargo declaran la gloria de Dios (Salmo 19:1), al igual que los
animales, el arte y la música. Pero nuestra visión se ve obstaculizada por la
misma maldición que infecta a toda la creación. Un día, tanto nosotros como el
universo seremos curados para siempre del pecado. En ese día, veremos a Dios.
VER A DIOS: NUESTRA ALEGRÍA PRIMARIA
En el cielo, las barreras entre los seres humanos redimidos y Dios
desaparecerán para siempre. Mirar a los ojos de Dios será ver lo que siempre
hemos deseado ver: la persona que nos hizo para su propio placer. Ver a Dios
será como ver todo lo demás por primera vez. ¿Por qué? Porque no solo
veremos a Dios, sino que él será el lente a través del cual veremos todo lo
demás: personas, nosotros mismos y los eventos de esta vida.
¿Cuál es la esencia de la vida eterna? "Para que te conozcan a ti, el único Dios
verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado" (Juan 17:3). Nuestra alegría
principal en el cielo será conocer y ver a Dios. Cualquier otra alegría será
derivada, fluyendo de la fuente de nuestra relación con Dios. Jonathan Edwards
dijo: "Dios mismo es el gran bien del cual son traídos a la posesión y el disfrute
de la redención. Él es el bien más elevado y la suma de todo el bien que Cristo
compró ... Los redimidos realmente disfrutarán de otras cosas ... pero lo que
disfrutarán en los ángeles, o entre sí, o en cualquier otra cosa, que les produzca
deleite y felicidad, será lo que se verá de Dios en ellos ".
136
Asaf dice: "¿A quién tengo yo en el cielo sino a ti? Y la tierra no tiene nada que
yo quiera aparte de ti" (Salmo 73:25). Esto puede parecer una exageración: ¿no
hay nada en la Tierra que este hombre desee sino Dios? Pero él está afirmando
que los deseos centrales de nuestro corazón son para Dios. Sí, deseamos
muchas otras cosas, pero al desearlas, es realmente a Dios a quien deseamos.
Agustín llamó a Dios "el fin de nuestros deseos". Él oró: "Nos has hecho para ti,
oh Señor, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti".
137
Supongamos que estás enfermo. Tu amigo trae una comida. ¿Qué satisface
tus necesidades: la comida o el amigo? Ambos. Por supuesto, sin tu amigo, no
habría comida; pero incluso sin una comida, aún atesorarías tu amistad. Por lo
tanto, tu amigo es tanto tu mayor placer como la fuente de tu placer secundario
(la comida). Del mismo modo, Dios es la fuente de todos los bienes menores, de
modo que cuando nos satisfacen, es Dios mismo quien nos satisface. (De hecho,
es Dios quien te satisface al darte el amigo que te da la comida).
Cuando hablo en otra parte del libro de las alegrías multifacéticas de la vida
resucitada en el nuevo universo, algunos lectores pueden pensar: Pero nuestros
ojos deberían estar puestos en el dador, no en el regalo; debemos enfocarnos en
Dios, no en el cielo. Este enfoque suena espiritual, pero divorcia erróneamente
nuestra experiencia de Dios de la vida, las relaciones y el mundo, todo lo cual
Dios nos da con gracia. Ve el reino material y a otras personas como
competidores de Dios en lugar de como instrumentos que comunican su amor y
su carácter. No reconoce que debido a que Dios es la principal fuente de alegría,
y que todas las alegrías secundarias emanan de él, amar las alegrías
secundarias en la Tierra puede ser, y en el Cielo siempre lo será, amar a Dios, su
fuente.
Aunque el cristoplatonismo desaprueba los placeres del mundo físico,
confundiendo el ascetismo con la espiritualidad, las Escrituras dicen que
debemos poner nuestra esperanza no en las cosas materiales sino en "en Dios,
que nos proporciona todo para nuestro disfrute" (1 Timoteo 6:17). Si él
proporciona todo para nuestro disfrute, no deberíamos sentirnos culpables por
disfrutarlo, ¿verdad?
Paul dice que son demonios y mentirosos quienes retratan el reino físico
como no espiritual, prohíben a las personas de las alegrías del matrimonio,
incluido el sexo, y "les ordenan abstenerse de ciertos alimentos, que Dios creó
para ser recibidos con acción de gracias por aquellos que creen y quienes
conoce la verdad. Todo lo que Dios creó es bueno, y nada debe ser rechazado si
se recibe con acción de gracias, porque está consagrado por la palabra de Dios y
la oración "(1 Timoteo 4:3-5).
Debido a la oscuridad actual de nuestros corazones, debemos tener cuidado
de no hacer ídolos con las provisiones de Dios. Pero una vez que estemos libres
del pecado y estemos en la presencia de Dios, nunca tendremos que
preocuparnos por poner a las personas o las cosas por encima de Dios. Eso
sería impensable. (Si estuviéramos pensando claramente, sería impensable
para nosotros ahora).
Dios no está disgustado cuando disfrutamos de una buena comida, sexo
conyugal, un partido de fútbol, un fuego acogedor o un buen libro. Él no está en
el cielo frunciéndonos el ceño y diciendo: "Detente, solo deberías encontrar
alegría en mí". Esto sería tan extraño para la naturaleza de Dios como nuestro
Padre celestial como lo sería para el mío como padre terrenal si le di un regalo
de Navidad a mis hijas y comenzara a poner mala cara porque lo disfrutaban
demasiado. No, di el regalo para alegrarles a ellos y a mí; si no se complacieran,
me decepcionaría. Su placer en mi regalo para ellos los acerca a mí. Estoy
encantado de que disfruten el regalo.
Por supuesto, si los niños se preocupan tanto por el regalo que se alejan de su
padre y lo ignoran, eso es diferente. Aunque la preocupación por un regalo que
Dios le dio puede convertirse en idolatría, disfrutar de ese mismo regalo con un
corazón agradecido puede acercarnos a Dios. En el cielo no tendremos
capacidad para convertir personas o cosas en ídolos. Cuando encontremos gozo
en los dones de Dios, encontraremos nuestro gozo en él.
Todas las alegrías secundarias son de naturaleza derivada. No pueden
separarse de Dios. Las flores son hermosas por una razón: Dios es hermoso. Los
arcoíris son impresionantes porque Dios es impresionante. Los cachorros son
encantadores porque Dios es encantador. Los deportes son divertidos porque
Dios es divertido. El estudio es gratificante porque Dios es gratificante. El
trabajo se está cumpliendo porque Dios se está cumpliendo.
Irónicamente, algunas personas que están más decididas a evitar el sacrilegio
de poner las cosas delante de Dios pierden mil oportunidades diarias para
agradecerle, alabarlo y acercarse a él, porque imaginan que no deberían
disfrutar las mismas cosas que hizo. ayúdanos a conocerlo y amarlo.
Dios es un generoso donante. "El que no escatimó en su propio Hijo, sino que
lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará, junto con él, gentilmente
todas las cosas?" (Romanos 8:32). El Dios que nos dio a su Hijo se deleita en
darnos "todas las cosas". Estas "todas las cosas" se suman a Cristo, pero nunca
son en lugar de él: vienen, según nos dicen las Escrituras, "junto con él". Si no
tuviéramos a Cristo, no tendríamos nada. Pero porque tenemos a Cristo, lo
tenemos todo. Por lo tanto, podemos disfrutar de las personas y las cosas que
Dios ha hecho, y en el proceso disfrutar del Dios que las diseñó y proporcionó
para su placer y el nuestro.
Dios da la bienvenida a las oraciones de acción de gracias por comidas,
fuegos cálidos, juegos, libros, relaciones y cualquier otra cosa buena. Cuando no
reconocemos a Dios como la fuente de todas las cosas buenas, no le damos el
reconocimiento y la gloria que merece. Separamos la alegría de Dios, que es
como tratar de separar el calor del fuego o la humedad de la lluvia.
La película Babettes Feast representa una secta cristiana conservadora que
evita escrupulosamente las distracciones "mundanas" hasta que la creación de
una gran fiesta de una mujer abre sus ojos a la riqueza de la provisión de Dios.
La fiesta de Babettes ilustra bellamente que no debemos ignorar o minimizar
los lujosos y creativos dones de Dios, sino que debemos disfrutarlos y
expresarle una sincera gratitud a Dios por todas las alegrías de la vida. Cuando
hacemos esto, en lugar de que estas cosas nos atraigan de Dios, nos atraen a
Dios. Eso es precisamente lo que harán todas las cosas y todos los seres en el
Cielo: atraernos a Dios, nunca lejos de él.
Todos los días deberíamos ver a Dios en su creación: en la comida que
comemos, el aire que respiramos, las amistades que disfrutamos y los placeres
de la familia, el trabajo y los pasatiempos. Sí, a veces debemos renunciar a los
placeres secundarios, y nunca debemos dejar que eclipsen a Dios. Y debemos
evitar la opulencia y el desperdicio cuando otros están necesitados. Pero
debemos agradecer a Dios por todas las alegrías de la vida, grandes y pequeñas,
y permitir que nos atraigan hacia él.
Eso es exactamente lo que haremos en el cielo. . . Entonces, ¿por qué no
empezar ahora?
VER A DIOS EN TODO BIEN
Se deleitan con la abundancia de tu casa; les das de beber de tu río de
delicias. Porque contigo está la fuente de la vida. (Salmo 36: 8-9)
Este pasaje retrata la alegría que las criaturas de Dios encuentran al deleitarse
con la abundancia del cielo y al beber profundamente sus delicias. Note que
esta abundancia y el río de las delicias fluyen y dependen completamente de su
fuente: Dios. Él solo es la fuente de la vida, y sin él no podría haber vida ni
alegría, ni abundancia ni deleites.
Dios no quiere ser reemplazado o depreciado. Quiere ser reconocido como la
fuente de todas nuestras alegrías, y quiere que nos acerquemos a él al
participar de su creación. Mi placer en una buena comida o un buen libro es el
placer en Dios. No es un sustituto de Dios, ni es una distracción de él. En
palabras del Catecismo Menor de Westminster, es para lo que fui creado: "El
principal objetivo del hombre es glorificar a Dios y disfrutarlo para siempre".
138
En Jeremías 31:34, Dios describe su futuro Reino: "Nunca más un hombre le
enseñará a su prójimo, o un hombre a su hermano, diciendo: 'Conoce al Señor',
porque todos me conocerán, desde el más pequeño hasta la mayor." Siempre
habrá más para ver cuando miramos a Dios, porque su carácter infinito nunca
puede agotarse. Podríamos, y lo haremos, pasar incontables milenios
explorando las profundidades del ser de Dios y no estar más cerca de verlo todo
que cuando comenzamos. Esta es la magnificencia de Dios y la maravilla del
cielo.
El teólogo Sam Storms escribe: "Constantemente estaremos más asombrados
de Dios, más enamorados de Dios y, por lo tanto, cada vez más saboreando su
presencia y nuestra relación con él. Nuestra experiencia de Dios nunca llegará a
su consumación. Nunca finalmente llegaremos, como si al llegar a un pico
descubrimos que no hay nada más allá. Nuestra experiencia de Dios nunca se
volverá obsoleta. Se profundizará y desarrollará, se intensificará y amplificará,
se desarrollará y aumentará, se ampliará y se hinchará ".
139
Contemplando y conociendo a Dios, pasaremos la eternidad adorando,
explorando y sirviéndole, viendo su magnífica belleza en todo y en todos los
que nos rodean. Agustín escribió en La ciudad de Dios: "En el mundo futuro
veremos las formas materiales de los nuevos cielos y la nueva tierra de tal
manera que reconoceremos de manera más distintiva a Dios en todas partes
presentes y gobernando todas las cosas, tanto materiales como espirituales. ".
En el nuevo universo, a medida que estudiamos la naturaleza, mientras
buscamos la ciencia y las matemáticas y todos los ámbitos del conocimiento,
veremos a Dios en todo, porque él está detrás de todo.
140
Muchos plebeyos en la historia habrían pensado que era la mejor experiencia
ganar una audiencia con su rey humano, para encontrarse con él cara a cara.
¿Cuánto más grande será ver a Dios en su gloria? No podría haber un mayor
privilegio, ni una mayor emoción. Todas nuestras exploraciones, aventuras y
proyectos en el Cielo eterno, y creo que habrá muchos, palidecerán en
comparación con la maravilla de ver a Dios. Sin embargo, todo lo demás que
hagamos nos ayudará a ver a Dios mejor, conocerlo y adorarlo mejor.
La mayor atracción de Edén era la presencia de Dios. La mayor tragedia del
pecado y la Maldición fue que Dios ya no habitaba con su pueblo. Su presencia
regresó de una manera pequeña pero real en el Lugar Santísimo en el
Tabernáculo y el Templo. Después del exilio, Ezequiel vio la gloria shekinah de
Dios, su presencia visible, abandonar el Templo y la ciudad, un día triste para
Israel (Ezequiel 11:23).
La gloria shekinah de Dios regresó en Cristo, quien tabernó entre nosotros
(se instaló temporalmente); "Hemos visto su gloria" (Juan 1:14). La gloria de
Dios reside ahora en su pueblo, el templo en el que mora (1 Corintios 3:17).
Pero un día Cristo vendrá y hará un nuevo pueblo, una Nueva Tierra y un nuevo
universo en el que morará entre su pueblo, plena y libremente.
Dios le prometió a Simeón, un anciano "justo y devoto" que vivía en Jerusalén
en el momento del nacimiento de Cristo, que no moriría hasta haber visto al
Mesías. La alegría culminante de la vida de Simeón fue ver a Jesús cuando José y
María lo llevaron al Templo (Lucas 2: 25-32). A nosotros también se nos ha
prometido que veremos a Jesús. Como Simeón vivió su vida terrenal
anticipando ver a Jesús, nosotros también deberíamos. Todo lo demás, en este
mundo y en el próximo, será secundario para contemplar a nuestro Señor. Para
ver a Jesús, ¿qué podría ser mayor? "Seremos como él, porque lo veremos tal
como es" (1 Juan 3: 2).
El apóstol Juan fue el amigo más querido de Cristo en la Tierra. Pero cuando
Juan vio a Jesús en el cielo, "cayó a sus pies como muerto" (Apocalipsis 1:17).
Veremos a Cristo en su gloria. Las experiencias más emocionantes en la Tierra,
como el rafting, el paracaidismo o los deportes extremos, parecerán mansas en
comparación con la emoción de ver a Jesús.
Estar con él. Mirándolo. Hablando con él. Adorando a él Abrazándolo
Comiendo con él. Caminando con él. Riendo con él. ¡Imaginalo!
¿Alguna vez nos cansaremos de alabarlo? Agustín escribe: "Dios mismo,
quien es el Autor de la virtud, será nuestra recompensa. Como no hay nada
mejor o mejor que Dios mismo, Dios nos lo ha prometido a sí mismo. Dios será
el fin de todos nuestros deseos, a quienes se verá sin fin, amado sin empalagos y
alabado sin cansancio ".
141
EL NIÑO CIEGO Y EL REY
En The Happiness of Heaven, publicado en 1871, el padre J. Boudreau habla de
un rey bondadoso que encuentra a un niño huérfano ciego e indigente mientras
caza en un bosque. El rey lleva al niño a su palacio, lo adopta como su hijo y se
ocupa de su cuidado. Él ve que el niño recibe la mejor educación. El niño está
extremadamente agradecido y ama al rey, su nuevo padre, con todo su corazón.
Cuando el niño cumple veinte años, un cirujano realiza una operación en sus
ojos y, por primera vez, puede ver.
Este niño, que alguna vez fue un huérfano hambriento, ha sido príncipe real
durante algunos años, en su casa en el palacio del rey. Pero ha sucedido algo
maravilloso, algo mucho mayor que la magnífica comida, jardines, bibliotecas,
música y maravillas del palacio. El niño finalmente puede ver al padre que ama.
Boudreau escribe: "No intentaré describir las alegrías que abrumarán el alma
de este joven afortunado cuando vea por primera vez a ese rey, de cuya belleza,
bondad, poder y magnificencia masculina ha escuchado tanto. Tampoco
intentaré para describir las otras alegrías que llenan su alma cuando contempla
su propia belleza personal, y la magnificencia de sus prendas principescas de
las cuales también había escuchado tanto hasta ahora. Mucho menos intentaré
imaginar su felicidad exquisita e indescriptible cuando se vea adoptado. la
familia real, honrada y amada por todos, junto con todos los placeres de la vida
a su alcance ... Todo esto en conjunto es una visión beatífica para él ".
142
El rescate del niño por parte de su padre es análogo a nuestra conversión.
Llegamos a conocer el amor de Dios y disfrutamos de su presencia. Cuando
muramos, estaremos con el Señor, y eso será maravilloso, aunque no está claro
si aún veremos completamente el rostro de Dios. El gran día que esperamos es
el establecimiento de los nuevos cielos y la Nueva Tierra, donde, según nos
dicen, como seres resucitados veremos realmente el rostro de Dios.
"La visión de Dios tiene un poder transformador", escribe Boudreau. "Así, el
alma, porque solo ve a Dios como Él es, está llena de desbordamiento de todo
conocimiento; se vuelve bella con la belleza de Dios, rica en su riqueza, santa
con su santidad y feliz con su felicidad indescriptible".
143
C A P I T U L O 18
¿QUÉ SIGNIFICA QUE DIOS VIVA ENTRE NOSOTROS?
Si la bondad, la belleza y la maravilla de las criaturas son tan deliciosas para
la mente humana, la fuente de la bondad de Dios (en comparación con las
gotas de bondad que se encuentran en las criaturas) atraerá las mentes
humanas excitadas por completo hacia sí misma.
Tomás de Aquino
En el Edén, Dios bajó a la Tierra, el hogar de la humanidad, cuando lo deseó
(Génesis 3: 8). En la Nueva Tierra, Dios y la humanidad podrán encontrarse
cuando lo deseen. No tendremos que salir de casa para visitar a Dios, ni Dios
saldrá de casa para visitarnos. Dios y la humanidad vivirán juntos para siempre
en el mismo hogar: la Nueva Tierra.
Dios declara esta verdad en las Escrituras:
Pondré mi morada entre ustedes, y no los aborreceré.
Caminaré entre ustedes y seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo.
(Levítico 26:11-12)
Mi morada estará con ellos; Seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. (Ezequiel
37:27)
Viviré con ellos y caminaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi
pueblo. (2 Corintios 6:16)
EL MATRIMONIO DE DIOS Y EL HOMBRE, EL CIELO Y LA
TIERRA
El matrimonio del Dios del Cielo con la gente de la Tierra también traerá el
matrimonio del Cielo y la Tierra. No habrá dos universos, uno el hogar principal
de Dios y los ángeles, el otro el hogar principal de la humanidad. Nada nos
separará de Dios, y nada separará la Tierra y el Cielo. Una vez que Dios y la
humanidad habitan juntos, no habrá diferencia entre el Cielo y la Tierra. La
Tierra se convertirá en el Cielo, y realmente será el Cielo en la Tierra. La Nueva
Tierra será el lugar de Dios, su morada. Es por eso que no dudo en llamar a la
Nueva Tierra "Cielo", porque donde Dios hace su hogar es el Cielo. El propósito
de Dios finalmente se logrará: "Reunir todas las cosas en el cielo y en la tierra
bajo una sola cabeza, incluso Cristo" (Efesios 1:10).
De hecho, puede que no haya dos universos incluso ahora. En The Divine
Conspiracy, el profesor de filosofía y teología Dallas Willard argumenta que solo
hay un universo, y es donde viviremos para siempre:
Podemos estar seguros de que el cielo en el sentido de nuestra vida futura
es solo nuestro futuro en este universo. No hay otro universo además de
este. Dios creó los cielos y la tierra. Eso es. Y gran parte de la dificultad de
tener una imagen creíble del cielo y el infierno hoy proviene de la
tendencia de siglos de "ubicarlos" en "otra realidad" fuera del universo
creado.
Pero el tiempo está dentro de la eternidad, no fuera de ella. El universo
creado está dentro del reino de Dios, no fuera de él. Y si hay algo que
sabemos ahora sobre el universo "físico", seguramente es que sería
bastante adecuado para propósitos eternos. Y dado que se ha producido, lo
cual no es una duda seria, todo lo que uno podría requerir de un futuro
completamente realista para la humanidad seguramente es posible.
144
Podría ser mejor, entonces, si pensamos en la ubicación del Cielo actual como
no en otro universo sino simplemente como una parte de la nuestra que no
podemos ver, debido a nuestra ceguera espiritual. Si eso es cierto, cuando
morimos no vamos a un universo diferente sino a un lugar dentro de nuestro
universo que actualmente no podemos ver.
Así como las personas ciegas no pueden ver el mundo, a pesar de que existe a
su alrededor, no podemos ver el Cielo en nuestra condición caída. ¿Es posible
que antes del pecado y la Maldición, Adán y Eva vieran claramente lo que ahora
es invisible para nosotros? ¿Es posible que el cielo mismo esté a solo
centímetros de nosotros? ¿La muerte restaura una agudeza visual que alguna
vez tuvimos? Willard dice: "Cuando pasamos por lo que llamamos muerte, no
perdemos el mundo. De hecho, lo vemos por primera vez como realmente es".
145
LA ALEGRÍA DE UN CIELO CENTRADO EN DIOS
Considere esta afirmación: "Dios mismo estará con ellos" (Apocalipsis 21: 3).
¿Por qué enfáticamente dice Dios mismo? Porque Dios no solo nos enviará un
delegado. Él realmente vendrá a vivir entre nosotros en la Nueva Tierra. Como
explica Steven J. Lawson, "la gloria de Dios llenará e impregnará todo el Cielo
nuevo, no solo un lugar centralizado. Por lo tanto, donde sea que vayamos al
Cielo, estaremos en la presencia inmediata de la gloria completa de Dios.
Dondequiera que vayamos, disfrutaremos de la completa manifestación de la
presencia de Dios. Durante toda la eternidad, nunca seremos separados de la
comunión directa y sin obstáculos con Dios ".
146
La gloria de Dios será el aire que respiramos, y siempre respiraremos más
profundo para obtener más. En el nuevo universo, nunca podremos viajar lo
suficientemente lejos como para dejar la presencia de Dios. Si pudiéramos,
nunca quisiéramos. Por grandes que sean las maravillas del cielo, Dios mismo
es el mayor premio del cielo. El padre Boudreau escribe: "La bienaventuranza
del cielo consiste esencialmente en la visión, el amor y el disfrute de Dios
mismo"
147
En el cielo, por fin seremos liberados de la justicia propia y el autoengaño. Ya
no cuestionaremos la bondad de Dios; lo veremos, lo saborearemos, lo
disfrutaremos y lo declararemos a nuestros compañeros. Seguramente nos
preguntaremos cómo podríamos haber dudado alguna vez de su bondad.
Porque entonces nuestra fe será vista: veremos a Dios.
Muchos enfoques contemporáneos del cielo dejan a Dios fuera o lo ponen en
un papel secundario. Las cinco personas que conoces en el cielo, una novela más
vendida, retrata a un hombre que se siente solo y sin importancia. Muere, va
al cielo y conoce a cinco personas que le dicen que su vida realmente
importaba. Descubre el perdón y la aceptación. Suena bien, pero el libro no
presenta a Jesucristo como el objeto de la fe salvadora. En cambio, retrata un
cielo que no se trata de Dios, sino de nosotros. Un cielo que no se trata de la
gloria de Dios, sino de nuestra curación. Y un Cielo que no se trata de la gracia
insondable de Dios para los pecadores que no lo merecen, sino de nuestra
bondad y auto-importancia. El hombre es el centro cósmico; Dios juega un
papel de apoyo. Este tipo de cielo, del cual la Biblia no sabe nada, es un lugar de
auto-preocupación terapéutica en lugar de preocuparse por la persona de
Cristo.
148
Jonathan Edwards dijo en un sermón de 1733: "Dios es el bien supremo de la
criatura razonable, y el disfrute de él es la única felicidad con la que nuestras
almas pueden estar satisfechas. Ir al cielo para disfrutar a Dios es infinitamente
mejor que los alojamientos más agradables aquí. Padres y madres, esposos,
esposas, hijos o la compañía de amigos terrenales, son solo sombras. Pero el
disfrute de Dios es la sustancia. Estos son rayos dispersos, pero Dios es el sol.
Estos son solo corrientes, pero Dios es la fuente. Estas son solo gotas, pero Dios
es el océano ".
149
CIELO RELACIONADO CON LA TIERRA
Dios no solo vendrá a habitar con nosotros en la Tierra, sino que también traerá
con él la Nueva Jerusalén, una ciudad entera de personas, estructuras, calles,
muros, ríos y árboles que ahora está en el Cielo intermedio actual. Si alguna vez
has visto una casa ser reubicada, apreciarás lo enorme que es esta empresa.
Dios reubicará una ciudad entera, la capital del cielo, la Nueva Jerusalén, del
cielo a la tierra. Es un vasto complejo que contiene, quizás, cientos de millones
de residencias. Él también traerá consigo a los habitantes humanos y a los
ángeles del Cielo.
Parece que Dios ya ha creado la Nueva Jerusalén: "Él ha preparado una
ciudad para ellos" (Hebreos 11:16). No dice que Dios va a preparar una ciudad
o incluso que se está preparando, pero que él ha preparado él. Esto sugiere que
la Nueva Jerusalén, completa o casi completa, ya está allí en el Cielo actual.
Cuando Dios modele la Nueva Tierra, reubicará la ciudad del Cielo a la Nueva
Tierra. Es posible que aquellos en el Cielo actual ya estén viviendo en él. O
puede dejarse de lado, esperando la habitación simultánea de todos sus
ocupantes cuando se transfiere a la Nueva Tierra. ¡Imagina la emoción de
contemplar y explorar la ciudad de Dios juntos!
Estamos seguros de que cuando se eliminen las brumas de la muerte, toda la
ciudad se mantendrá visible y orgullosa. Nuestra herencia es tan segura como la
mañana.
CALVIN MILLER
El nuevo centro de gobierno de Dios será la Nueva Tierra. Esta será la
respuesta final a la Oración del Señor. Se harán en la tierra, como en el cielo
"(Mateo 6:10, RV). La voluntad de Dios se hará en la Nueva Tierra como ahora
está en el Cielo. De hecho, la Nueva Tierra será parte del Cielo, ya que el velo
entre los mundos, primero desgarrado por la Cruz y la resurrección de Cristo,
será eliminado permanentemente. No habrá barrera entre la Tierra y el Cielo, o
entre la humanidad y Dios.
ESTAR CON DIOS
Muchos libros y programas en estos días hablan sobre mensajes del reino
espiritual, supuestamente de personas que han muerto y ahora hablan a través
de canalizadores o medios. Afirman haber venido del cielo para interactuar con
sus seres queridos, pero casi nunca hablan de Dios o expresan asombro al ver a
Jesús. Pero nadie que haya estado realmente en el Cielo descuidará mencionar
lo que las Escrituras muestran que es el enfoque principal. Si hubiera pasado
una noche cenando con un rey, no volvería y hablaría de la configuración del
lugar. Cuando al apóstol Juan se le mostró el cielo y escribió sobre él a la iglesia,
él registró los detalles, pero ante todo, de principio a fin, siguió hablando de
Jesús.
La película de 1998 What Dreams May Come retrata el cielo como un lugar
hermoso, pero lo muestra solo porque la esposa de un hombre no está allí.
Sorprendentemente, alguien más está completamente ausente de la descripción
de la película del Cielo: Dios.
Ir al cielo sin Dios sería como una novia en su luna de miel sin su novio. Un
cielo sin Dios sería como un palacio sin un rey. Si no hay rey, no hay palacio. Si
no hay Dios, no hay cielo. Teresa de Ávila dijo: "Donde esté Dios, allí está el
cielo". El corolario es obvio: donde sea que Dios no esté, allí está el infierno.
Como lo expresó John Milton: "Tu presencia hace nuestro paraíso, y donde
estás es el cielo". cielo será simplemente una extensión física de la bondad de
Dios. Estar con Dios, conocerlo, verlo, es la atracción central e irreductible del
Cielo.
150
151 El
La presencia de Dios es la esencia del cielo (así como la ausencia de Dios es la
esencia del infierno). Debido a que Dios es bello sin medida, si no supiéramos
nada más que el Cielo era la morada de Dios, sería más que suficiente. La mejor
parte de la vida en la Nueva Tierra será disfrutar de la presencia de Dios,
tenerlo realmente morando entre nosotros (Apocalipsis 21: 3-4). Así como el
Lugar Santísimo contenía la deslumbrante presencia de Dios en el antiguo
Israel, la Nueva Jerusalén contendrá su presencia, pero a una escala mucho
mayor, en la Nueva Tierra. El Lugar Santísimo en el Templo de Jerusalén era un
cubo perfecto de treinta pies. La Nueva Jerusalén misma será un cubo perfecto,
uno que se extiende mil cuatrocientas millas en cada dirección (Apocalipsis
21:16).
En la Nueva Jerusalén, no habrá templo (Apocalipsis 21:22). A todos se les
permitirá el acceso sin trabas a la presencia de Dios. "Bienaventurados los que
... pueden atravesar las puertas de la ciudad" (Apocalipsis 22:14).
El mayor milagro del cielo será nuestro acceso a Dios. En la Nueva Jerusalén,
podremos llegar físicamente, a través de puertas abiertas, al trono de Dios.
ESTAR CON JESÚS
Jesús prometió a sus discípulos: "Volveré y te llevaré a estar conmigo para que
tú también estés donde estoy" (Juan 14: 3). Para los cristianos, morir es "estar
presente con el Señor" (2 Corintios 5: 8, NKJV). El apóstol Pablo dice: "Deseo
partir y estar con Cristo, que es mucho mejor" (Filipenses 1:23). Pudo haber
dicho: "Deseo partir y estar en el cielo", pero no lo hizo, su mente estaba en
estar con su Señor Jesús, que es el aspecto más importante del cielo.
Samuel Rutherford dijo: "Oh mi Señor Jesucristo, si pudiera estar en el cielo
sin ti, sería un infierno; y si pudiera estar en el infierno y tenerte quieto, sería
un cielo para mí, porque tú eres todo el cielo que quiero ". Martín Lutero dijo:
"Prefiero estar en el infierno con Cristo que estar en el cielo sin él". Un lugar
con Cristo no puede ser el infierno, solo el cielo. Un lugar sin Cristo no puede
ser el cielo, solo el infierno.
152
153
Adoraremos a Jesús como el Todopoderoso y nos inclinaremos ante él en
reverencia, sin embargo, nunca sentiremos su desaprobación, porque nunca lo
decepcionaremos. Nunca será infeliz con nosotros. Podremos relajarnos en el
cielo. El otro zapato nunca caerá. No se caerán esqueletos de nuestros armarios.
Cristo llevó cada uno de nuestros pecados. Él pagó el precio máximo para que
estuviéramos por siempre libres del pecado y del miedo al pecado. Todas las
barreras entre nosotros y él desaparecerán para siempre. Él será nuestro mejor
amigo.
Cuando Jesús ora para que estemos con él en el cielo, explica por qué: "Padre,
quiero que los que me has dado estén conmigo donde estoy, y que vean mi
gloria, la gloria que me has dado porque me amaste. antes de la creación del
mundo "(Juan 17:24, énfasis agregado). Cuando logramos algo, queremos
compartirlo con las personas más cercanas a nosotros. Del mismo modo, Jesús
quiere compartir con nosotros su gloria, su persona y sus logros. No hay
contradicción entre Cristo actuando para su gloria y para nuestro bien. Los dos
son sinónimos. Nuestro mayor placer, nuestra mayor satisfacción, es
contemplar su gloria. Como dice John Piper, "Dios es más glorificado en
nosotros cuando estamos más satisfechos en él".
154
El deseo de Cristo de que veamos su gloria debería tocarnos profundamente.
Qué cumplido inesperado que el Creador del universo haya hecho todo lo
posible, con tal sacrificio, para prepararnos un lugar donde podamos
contemplar y participar en su gloria.
Jesús mora en nosotros ahora, y tal vez lo hará entonces, pero también
residirá físicamente en la tierra con nosotros. ¿Alguna vez has imaginado cómo
sería caminar por la tierra con Jesús, como lo hicieron los discípulos? ¿Alguna
vez has deseado tener esa oportunidad? Lo harás en la Nueva Tierra. Lo que
hagamos con Jesús, lo haremos con el segundo miembro del Dios trino. ¿Cómo
será correr junto a Dios, reír con Dios, discutir un libro con Dios, cantar, trepar,
nadar y jugar a la pelota con Dios? Jesús prometió que comeríamos con él en su
reino. Esta es una intimidad con Dios impensable para cualquiera que no
entienda el significado de la Encarnación. Comer con Jesús será comer con Dios.
¿CÓMO PUEDEN MILLONES DE PERSONAS ESTAR CON
JESÚS Y RECIBIR ATENCIÓN PERSONAL?
Después de la primera edición de este libro, esta pregunta fue una de las más
frecuentes. Vale la pena considerarlo.
Aunque es posible que cubramos grandes distancias a inmensas velocidades
en el nuevo universo de Dios, no creo que seamos capaces de estar en dos
lugares a la vez. ¿Por qué? Porque aún seremos finitos. Solo Dios es infinito.
Debido a que el Cristo resucitado es tanto hombre como Dios, la cuestión de
si puede estar en más de un lugar al mismo tiempo implica una paradoja no
solo en el futuro, sino también en el presente.
Dado que Dios hará de la tierra nueva su lugar de residencia, y dado que donde
Dios habita en el cielo, continuaremos estando en el cielo mientras estemos en la
tierra nueva. Porque el cielo y la tierra ya no estarán separados como lo están
ahora, sino que serán uno. Pero dejar la nueva tierra fuera de consideración
cuando pensamos en el estado final de los creyentes es en gran medida
empobrecer la enseñanza bíblica sobre la vida futura.
PETER TOON
Por un lado, Jesús es un hombre, y el hombre es finito y limitado a un solo
lugar. Por otro lado, Jesús es Dios, y Dios es infinito y omnipresente. En cierto
sentido, entonces, una de estas verdades tiene que ceder algo a la otra. Sugiero
que tal vez la humanidad de Cristo definió el alcance de su presencia en su
primera venida y vida en la Tierra (la humanidad, por lo tanto, supera a la
deidad al limitar la omnipresencia). Pero la deidad de Cristo bien puede definir
el alcance de su presencia en su segunda venida y su vida en la Nueva Tierra (la
deidad superando así la incapacidad humana normal de estar en dos lugares a
la vez). Jesús tiene y siempre tendrá un solo cuerpo resucitado, de acuerdo con
su humanidad. Sin embargo, ese cuerpo glorificado puede permitirle una
expresión mucho mayor de sus atributos divinos que durante su vida y
ministerio aquí en la Tierra.
Dado que podemos decir con precisión que el funcionamiento de Jesús como
hombre no le prohíbe ser Dios, también debemos decir que el funcionamiento
de Jesús como Dios no le prohíbe ser hombre. Entonces, aunque no podemos
concebir exactamente cómo podría suceder, creo que es completamente posible
que Jesús en el futuro siga siendo un hombre mientras ejerce plenamente los
atributos de Dios, incluida, al menos en cierto sentido, la omnipresencia.
¿Ya no vemos eso ahora? ¿Dónde está cristo? A la diestra de Dios (Hebreos
12:2). Justo antes de morir, Stephen lo vio allí (Hechos 7:55). Jesús
permanecerá allí hasta que regrese a la tierra. En términos de su cuerpo
humano, Cristo está en un lugar, y solo en uno.
Pero a pesar de su ubicación fija a la diestra de Dios, Jesús está aquí ahora,
con cada uno de nosotros, tal como prometió estar (Mateo 28:20). Él habita en
nuestros corazones, viviendo dentro de nosotros (Efesios 3:17; Gálatas 2:20). Si
incluso ahora, en este mundo manchado de pecado, él habita en aquellos que
son santos y sin embargo pecadores, ¿cuánto más podrá morar en el mundo
venidero cuando ningún pecado nos separe de él? Esa morada de ninguna
manera será oscurecida por el pecado.
En la Nueva Tierra, ¿no es probable que lo escuchemos hablar con nosotros
directamente mientras él habita y con nosotros, donde sea que estemos? La
oración puede ser una conversación bidireccional sin trabas, ya sea que
estemos a cientos de millas de distancia en otra parte de la Nueva Jerusalén, a
miles de millas de distancia en otra parte de la Nueva Tierra o a miles de años
luz de distancia en el nuevo universo.
Considere la promesa de que cuando Cristo regrese "todo ojo lo verá"
(Apocalipsis 1: 7). ¿Cómo es eso físicamente posible? ¿Por la proyección de su
imagen? Pero todos los ojos lo verán, no solo su imagen. ¿Estará en más de un
lugar al mismo tiempo?
Si Dios tomara forma humana varias veces, como se registra en las
Escrituras, ¿no podría Cristo elegir tomar una forma para manifestarse a
nosotros en un lugar distante? Si lo hizo, ¿no podría adoptar una forma
temporal muy similar en apariencia a su forma física real, que en ese momento
podría estar sentado en el trono en la Nueva Jerusalén? ¿Podría Jesús aparecer
y caminar con nosotros en una forma temporal pero tangible que es una
expresión de su cuerpo real? ¿O podría el único cuerpo de Jesús estar presente
simultáneamente con su pueblo en un millón de lugares?
¿Podríamos caminar con Jesús (no solo espiritualmente, sino también
físicamente) mientras millones de personas también caminan con él? ¿No
podríamos tocar su mano o abrazarlo o pasar una larga tarde conversando en
privado con él, no solo con su espíritu, sino con toda su persona?
Puede desafiar nuestra lógica, pero Dios es capaz de hacer mucho más de lo
que imaginamos. Estar con Cristo es el corazón del cielo, por lo que debemos
estar seguros de que tendremos acceso sin trabas a él.
¿NOS SERVIRÁ DIOS?
Jesús dijo: "Será bueno para aquellos sirvientes cuyo amo los encuentre
observando cuando él venga. Les digo la verdad, se vestirá para servir, hará que
se recuesten en la mesa y vendrán a esperarlos" (Lucas 12:37).
Este es un pasaje asombroso. Jesús dice que el Maestro hará algo
culturalmente impensable: convertirse en un sirviente de sus sirvientes. ¿Por
qué? Porque los ama, y también por agradecimiento por su lealtad y servicio
hacia él. ¡El Rey se convierte en un sirviente, convirtiendo a sus sirvientes en
reyes! Tenga en cuenta que no solo le ordenará a sus otros sirvientes que les
sirvan. Lo hará él mismo.
Estaremos en el cielo solo porque "el Hijo del Hombre no vino para ser
servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos" (Mateo
20:28). Debemos asentir al servicio de Cristo por nosotros (Juan 13: 8). Pero
incluso en el cielo, al parecer, Jesús a veces nos servirá. ¿Qué recompensa
mayor y más asombrosa podría ser la nuestra en el nuevo universo que hacer
que Jesús elija servirnos?
Si fuera nuestra idea de que Dios nos serviría, sería una blasfemia. Pero es su
idea. Como los esposos sirven a sus esposas y los padres a sus hijos, Dios desea
servirnos. "En esta montaña, el Señor Todopoderoso preparará una fiesta de
comida rica para todos los pueblos" (Isaías 25: 6). Dios será el chef, nos
preparará una comida. En el cielo, Dios nos abrumará con su humildad y su
gracia.
Tanto Dios el Padre como Dios el Hijo son retratados como reinantes en
tronos en el Cielo. Pero, ¿cuál será el papel del Espíritu Santo? La respuesta no
se detalla en detalle, pero podemos suponer que él estará involucrado en la
creación de los nuevos cielos y la Nueva Tierra (Génesis 1:2; Isaías 32:15). Él
puede continuar morando en los creyentes (Juan 16: 7). Nos dará poder para
gobernar sabiamente con Cristo (Deuteronomio 34:9; Jueces 3:10). Él todavía
puede mover nuestros corazones para glorificar y adorar al Padre y al Hijo
(Juan 16:14; Apocalipsis 19:1-10). Continuará para siempre como su
compañero en la Trinidad Triuna (Génesis 1:26; Hebreos 9:14).
155
¿A QUIÉN ELEGIRÍAS?
Si tuviera la oportunidad de pasar la noche con cualquier persona que haya
vivido, ¿a quién elegiría? Probablemente alguien fascinante, conocedor y
consumado. En lo alto de mi lista estarían CS Lewis, AW Tozer, Jonathan
Edwards, Hudson Taylor y Charles Spurgeon. ¿O qué tal Rut, David, María,
Pablo o Adán y Eva? Me encantaría conocer a Eric Liddell, el gran corredor y
seguidor de Cristo representado en Chariots of Fire.
Quizás elegirías a alguien hermoso y talentoso. Tal vez espere que al final de
la noche él o ella hayan disfrutado de su compañía lo suficiente como para
querer pasar tiempo con usted nuevamente.
¿Es Jesús la primera persona que elegirías? ¿Quién es más hermoso,
talentoso, conocedor, fascinante e interesante que él?
La buena noticia es que te eligió a ti. Si eres cristiano, estarás con él por la
eternidad y disfrutarás de conversaciones y experiencias fascinantes sin fin.
Increíblemente, él también disfrutará de su compañía y la mía. Después de todo,
pagó el precio máximo para poder llevarnos a su casa por toda la eternidad.
A la mayoría de nosotros nos encantaría pasar la noche con un gran autor,
músico, artista o jefe de estado. Dios es el artista maestro que creó el universo,
el inventor de la música, el autor y el personaje principal del drama de
redención que se desarrolla. ¿Jefe de Estado? Es el rey del universo entero. Sin
embargo, si alguien dice: "Quiero ir al cielo para estar con Dios para siempre",
otros se preguntan, ¿no sería aburrido?
Que estamos pensando
Las mismas cualidades que admiramos en los demás, cada una de ellas, son
ciertas de Dios. Él es la fuente de todo lo que encontramos fascinante. ¿Quién
hizo a Bach, Beethoven y Mozart? ¿Quién les dio sus regalos? ¿Quién creó la
música en sí y la capacidad de interpretarla?
Todo lo que es admirable y fascinante en los seres humanos proviene de su
creador.
OCULTOS CON CRISTO EN DIOS
En cierto sentido, ya estamos en el cielo con Cristo: "Ya que, entonces, has sido
resucitado con Cristo, pon tus corazones en las cosas de arriba, donde Cristo
está sentado a la diestra de Dios. Pon tus mentes en las cosas de arriba, no en
las cosas terrenales. Por tu muerte, y tu vida ahora está escondida con Cristo en
Dios. Cuando Cristo, quien es tu vida, aparece, entonces tú también aparecerás
con él en gloria "(Colosenses 3: 1-4, énfasis agregado)
Nuestro vínculo íntimo con Cristo en su obra redentora nos hace
inseparables de él, incluso ahora. Mientras caminamos con él y comulgamos
con él en este mundo, experimentamos un leve anticipo de los placeres y
maravillas del Cielo.
Aunque es cierto que Cristo está con nosotros y dentro de nosotros mientras
estamos en la Tierra, también funciona en la otra dirección: estamos unidos con
Cristo, tanto que estamos sentados con él en el Cielo: "Dios nos levantó con
Cristo y nos sentó con él en los reinos celestiales en Cristo Jesús "(Efesios 2: 6).
Observe que la siguiente descripción, escrita para los creyentes vivos en la
Tierra, está en tiempo presente perfecto (no futuro), que expresa una acción
completa: "Has venido al Monte Sión, a la Jerusalén celestial, la ciudad del Dios
viviente. Has venido a miles y miles de ángeles en alegre asamblea, a la iglesia
de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo. Has venido a
Dios, el juez de todos los hombres, a los espíritus de los justos hechos perfectos
"(Hebreos 12:22-23).
En un sentido metafísico, ya hemos entrado en la comunidad del Cielo. Al
vernos a nosotros mismos como parte de la sociedad celestial, podemos
aprender a regocijarnos ahora de lo que se alegran los residentes del Cielo. Se
regocijan en Dios, su gloria, su gracia y su belleza. Se regocijan en los pecadores
arrepentidos, la fidelidad de los santos y la semejanza de Cristo, y la belleza de
la creación de Dios. Se regocijan en el triunfo final del Reino de Dios y el juicio
venidero del pecado.
El cielo, entonces, no es solo nuestro futuro hogar. Ya es nuestra casa,
esperando en la próxima colina. Si realmente comprendemos esta verdad,
tendrá un profundo efecto en nuestra santidad. Un hombre que se ve a sí
mismo sentado con Cristo en el cielo, en la presencia de un Dios al que los
ángeles gritan: "Santo, santo, santo", no pasará sus tardes viendo pornografía
en Internet.
No es de extrañar que el diablo esté tan decidido a evitar que entendamos
nuestra posición en Cristo, ya que, si nos vemos en el cielo con Cristo, seremos
atraídos a adorarlo y servirlo aquí y ahora, creando ondas en las aguas del cielo
que se extenderán hacia afuera por toda la eternidad.
C A P I T U L O 19
¿CÓMO ADORAREMOS A DIOS?
¿Cuál es la esencia del cielo? ... [Es la] visión beatífica, amor y disfrute del
Dios trino. Porque las tres personas divinas tienen una visión infinitamente
perfecta y amor y disfrute de la esencia divina y la una de la otra. Y en este
conocimiento, amor y disfrute infinitos se encuentra la vida misma del Dios
trino, la esencia misma de su felicidad infinita e infinita. Para que los
bendecidos sean infinitamente y supremamente felices, entonces deben
compartir en la vida misma del Dios trino, en la vida divina que los hace
infinitamente felices.
EJ Fortman
Alguna vez más en la oración o adoración colectiva o durante un paseo por la
playa por unos momentos experimentó la misma presencia de Dios? Es un
encuentro tentador, pero para la mayoría de nosotros tiende a desaparecer
rápidamente en las distracciones de la vida. ¿Cómo será contemplar el rostro de
Dios y nunca distraerse con cosas menores? ¿Cómo será cuando cada cosa
menor nos señale sin fallas a Dios?
Hoy en día, muchos cristianos han llegado a menospreciar o ignorar la visión
beatífica, suponiendo que contemplar a Dios sería un mero interés pasajero,
volviéndose monótono con el tiempo. Pero aquellos que conocen a Dios saben
que él es cualquier cosa menos aburrido. Ver a Dios será dinámico, no estático.
Significará explorar nuevas bellezas, descubrir nuevos misterios, para siempre.
Exploraremos el ser de Dios, una experiencia deliciosa más allá de la
comprensión. La sensación de asombro con los ojos abiertos que vemos entre
los habitantes del Cielo en Apocalipsis 4-5 sugiere una apreciación cada vez
más profunda de la grandeza de Dios. Eso no es todo lo que hay en el Cielo, pero
si lo fuera, sería más que suficiente.
En el cielo, estaremos en casa con el Dios que amamos y que nos ama de todo
corazón. Los amantes no se aburren el uno al otro. Las personas que aman a
Dios nunca podrían aburrirse en su presencia. Recuerde, los miembros de la
Deidad trina existen en una relación eterna entre ellos. Ver a Dios es participar
en el deleite infinito de su comunión.
ADORACIÓN TODO COMPLETO
La mayoría de la gente sabe que adoraremos a Dios en el cielo. Pero no
comprenden lo emocionante que será eso. Multitudes del pueblo de Dios, de
cada nación, tribu, pueblo e idioma, se reunirán para cantar alabanzas a Dios
por su grandeza, sabiduría, poder, gracia y poderosa obra de redención
(Apocalipsis 5:13-14). Abrumados por su magnificencia, nos postraremos de
felicidad sin límites y diremos: "Alabanza, gloria, sabiduría, gracias, honor,
poder y fuerza sean para nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén".
(Apocalipsis 7:9-12).
Las personas del mundo siempre se esfuerzan por celebrar, simplemente
carecen de las razones principales para celebrar (y por lo tanto encuentran
razones menores). Como cristianos, tenemos esas razones: nuestra relación con
Jesús y la promesa del cielo. "Ahora la morada de Dios está con los hombres, y
él vivirá con ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su
Dios" (Apocalipsis 21:3). ¿Esto te emociona? Si no es así, no estás pensando
correctamente.
Me parece irónico que muchas personas estereotipan la vida en el cielo como
un servicio interminable de la iglesia. Aparentemente, asistir a la iglesia se ha
convertido en sinónimo de aburrimiento. Sin embargo, conocer a Dios, cuando
realmente sucede, será mucho más estimulante que una gran comida, un juego
de póker, cazar, cultivar un huerto, escalar montañas o ver el Super Bowl.
Incluso si fuera cierto (no lo es) que los servicios de la iglesia deben ser
aburridos, no habrá servicios de la iglesia en el Cielo. La iglesia (el pueblo de
Cristo) estará allí. Pero no habrá templo, y hasta donde sabemos, no habrá
servicios (Apocalipsis 21:22).
¿Siempre nos dedicaremos a la adoración? Si y no. Si tenemos una visión
estrecha de la adoración, la respuesta es no. Pero si tenemos una visión amplia
de la adoración, la respuesta es sí. Como explica Cornelius Venema, la adoración
en el cielo lo abarcará todo: "Ninguna actividad legítima de la vida, ya sea en el
matrimonio, la familia, los negocios, el juego, la amistad, la educación, la
política, etc., escapa a las pretensiones del reinado de Cristo ... Ciertamente,
aquellos que viven y reinarán con Cristo para siempre encontrarán la
diversidad y complejidad de su adoración a Dios no menos, sino más rica, en la
vida venidera. Cada actividad legítima de la nueva vida creadora será incluida
dentro de la vida de adoración del pueblo de Dios. ".
156
¿Estaremos siempre de bruces a los pies de Cristo para adorarlo? No, porque
las Escrituras dicen que haremos muchas otras cosas: vivir en moradas, comer
y beber, reinar con Cristo y trabajar para él. La escritura muestra a personas de
pie, caminando, viajando dentro y fuera de la ciudad, y reuniéndose en fiestas.
Al hacer estas cosas, no estaremos en nuestras caras ante Cristo. Sin embargo,
todo lo que hagamos será un acto de adoración. Disfrutaremos de una
comunión plena e ininterrumpida con Cristo. A veces esto irá en aumento a
mayores alturas de alabanza a medida que nos reunimos con las multitudes que
también lo adoran.
La adoración implica más que cantar y orar. A menudo adoro a Dios mientras
leo un libro, voy en bicicleta o salgo a caminar. Lo estoy adorando ahora
mientras escribo. Sin embargo, con demasiada frecuencia estoy distraído y no
reconozco a Dios en el camino. En el cielo, Dios siempre será el primero en mi
pensamiento.
Incluso ahora, se nos dice: "Alégrate siempre; ora continuamente; da gracias
en todas las circunstancias" (1 Tesalonicenses 5:16-18). Que Dios espera que
hagamos muchas otras cosas, como trabajar, descansar y estar con nuestras
familias, muestra que debemos ser felices, orar y dar gracias mientras hacemos
otras cosas.
¿Alguna vez ha pasado un día o varias horas cuando sintió la presencia de
Dios mientras caminaba, trabajaba, cultivaba, conducía, leía o lavaba los platos?
Esos son anticipos del Cielo, no porque no estamos haciendo nada más que
adorar, sino porque estamos adorando a Dios como hacemos todo lo demás.
En el cielo, donde todos adoran a Jesús, nadie dice: "Ahora vamos a cantar
dos himnos, seguidos de anuncios y oraciones". El canto no es ritual sino
alabanza espontánea (Apocalipsis 5:11-14). Si alguien lo rescatara a usted y a
su familia de un daño terrible, especialmente a un gran costo para sí mismo,
nadie necesitaría decirle: "Mejor diga gracias". Por su cuenta, lo colmaría de
elogios. Aún más, cantarás las alabanzas de tu Salvador y contarás sus obras
que salvan vidas.
En 2003, cuando las estatuas de Saddam Hussein estaban siendo demolidas
en Bagdad, un comentarista de televisión dijo algo tan sorprendente que lo
escribí. Él dijo: "Estas personas están acostumbradas a salir a las calles y alabar
a Saddam. Si no lo hicieron, fueron castigadas. Tenía una política de adulación
obligatoria".
Dios busca adoradores (Juan 4:23). Pero no tiene una política de adulación
obligatoria. La respuesta de sus hijos a él es voluntaria. Una vez que veamos a
Dios como realmente es, nadie tendrá que rogarnos, amenazarnos o
avergonzarnos para que lo alabemos. Nos desbordaremos de gratitud y
alabanza. Somos creados para adorar a Dios. No hay mayor placer. A veces nos
perdemos en elogios, haciendo nada más que adorarlo. En otras ocasiones, lo
adoraremos cuando construyamos un gabinete, pintemos un cuadro, cocinemos
una comida, hablemos con un viejo amigo, salgamos a caminar o arrojemos una
pelota.
POR QUÉ LA ADORACIÓN NO PUEDE SER ABURRIDA
Algunos temas se vuelven menos interesantes con el tiempo. Otros se vuelven
más fascinantes. Nada es más fascinante que Dios. Cuanto más profundizamos
en su ser, más queremos saber. Una canción lo pone de esta manera: "A medida
que se desarrolle la eternidad, la emoción de conocerlo crecerá".
157
Nunca perderemos nuestra fascinación por Dios a medida que lo conocemos
mejor. La emoción de conocerlo nunca disminuirá. El deseo de conocerlo mejor
motivará todo lo que hacemos. Imaginar que adorar a Dios podría ser aburrido
es imponer al cielo nuestras malas experiencias de la llamada adoración.
Satanás está decidido a hacer que la iglesia sea aburrida, y cuando lo es,
asumimos que el Cielo también lo será. Pero la iglesia puede ser emocionante y
adorar es estimulante. Eso es lo que será en el cielo. Veremos a Dios y
entenderemos por qué los ángeles y otras criaturas vivientes se deleitan en
adorarlo.
Los corazones en la tierra pueden decir en el transcurso de una experiencia
alegre: "No quiero que esto termine nunca". Pero invariablemente lo hace. Los
corazones de los que están en el cielo dicen: "Quiero que esto continúe para
siempre". Y lo hará. No hay mejor noticia que esta.
JI PACKER
¿Has conocido personas que no podrían ser aburridas si lo intentaran?
Algunas personas son simplemente fascinantes. Parece que podría escucharlos
para siempre, corte no realmente. Eventualmente, me sentiría como si hubiera
tenido suficiente. Pero nunca podemos tener suficiente de Dios. No hay fin a lo
que sabe, no hay fin a lo que puede hacer, no hay fin a quién es. Él es fascinante
con las profundidades de su ser, y esas profundidades nunca se agotarán. No es
de extrañar que aquellos en el cielo siempre redirijan sus ojos hacia él, no
quieren perderse nada.
A veces durante el día, mientras trabajo en mi oficina, me encuentro de
rodillas agradeciendo a Dios por su bondad. Cuando como con mi esposa, hablo
con un amigo o saco a pasear a nuestro perro, adoro a Dios por su bondad. El
mundo está lleno de elogios: la Nueva Tierra se desbordará con ellos. He
encontrado una gran alegría en los momentos en que me he perdido en la
adoración, muchos de ellos durante los servicios religiosos, pero son demasiado
fugaces. Si alguna vez probaste la verdadera adoración, anhelas más, nunca
menos.
"Hablen entre sí con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y hagan
música en su corazón al Señor, siempre dando gracias a Dios Padre por todo, en
el nombre de nuestro Señor Jesucristo" (Efesios 5:19-20) La música que
hacemos no es canto congregacional. Está en nuestros corazones y en nuestra
vida diaria. ¿Alguien ha hecho algo por ti que te haga sentir tan agradecido que
no puedas dejar de decir gracias? Así es como debemos sentirnos acerca de
Dios.
La santidad de Dios que abrumaba a Isaías será completamente absorbente
para los corazones santificados. JC Ryle escribe: "Sin la santidad en la tierra,
nunca estaremos preparados para disfrutar del cielo. El cielo es un lugar santo,
el Señor del cielo es un ser santo, los ángeles son criaturas santas. La santidad
está escrita en todo en el cielo ... ¿Cómo podremos estar en casa y felices en el
cielo si morimos impíos? "
158
En el cielo, adorar a Dios no se limitará a un tiempo publicado en un letrero
que nos diga cuándo comenzar y parar. Permeará nuestras vidas, energizará
nuestros cuerpos y alimentará nuestra imaginación.
CRISTO Y SU NOVIA
Jonathan Edwards dijo de las personas en el cielo: "A medida que aumenten el
conocimiento de Dios y de las obras de Dios, más verán su excelencia; y cuanto
más vean su excelencia ... más lo amarán; y cuanto más aman a Dios, más deleite
y felicidad ... tendrán en él ".
159
Jesús llamó a sus discípulos amigos (Juan 15:15). Él también nos mira con
profundo afecto. La buena amistad se caracteriza por el crecimiento. La amistad
con el Dios del cielo tiene más espacio para crecer debido a su inagotable
grandeza. Sin embargo, nuestra relación con Cristo va más allá de la amistad.
"Bienaventurados los que están invitados a la cena de bodas del Cordero"
(Apocalipsis 19: 9). Es asombroso que nos inviten a la boda del Rey. Lo que es
más que sorprendente es que seremos su novia. (¡Piense en eso por unos pocos
millones de años!) Existe una intimidad entre el esposo y la esposa que incluye
una amistad cercana pero que también la trasciende.
El regreso de Cristo señalará no solo al Padre rescatando a sus hijos sino
también al Novio rescatando a su novia. Como iglesia, somos parte de la última
historia de Cenicienta, rescatada de un hogar donde trabajamos, a menudo sin
aprecio ni recompensa. Un día nos llevarán a los brazos del Príncipe y nos
llevarán a vivir a su palacio. Cuando "la boda del Cordero ha llegado"
(Apocalipsis 19:7), la Nueva Jerusalén, que consiste no solo en edificios sino
también en el pueblo de Dios, descenderá del cielo, "preparada como una novia
bellamente vestida para su esposo" (Apocalipsis 21:2); "Y su novia se preparó.
Se le dio ropa de lino fino, brillante y limpio" (Apocalipsis 19:7-8). Los ojos del
universo estarán puestos en el Novio, pero también en la novia por la que
murió.
Tengo vívidos recuerdos de la belleza pura de mi esposa e hijas en sus
vestidos de novia. La iglesia, la novia de Cristo, también debe caracterizarse por
la pureza, como un regalo apropiado para nuestro Novio, el príncipe heredero
que nos ha sido completamente fiel.
Si tuviera que preguntarle: "¿Qué significa el lino fino que lleva la novia?"
puede inclinarse a decir: "La justicia de Cristo que nos cubre". Sin embargo, el
texto dice algo diferente: "El lino fino representa los actos justos de los santos"
(Apocalipsis 19: 8). Es solo por el trabajo del Novio que la princesa elegida, la
iglesia, puede entrar en la presencia de su Señor. Sin embargo, su vestido de
novia está entretejido a través de sus muchos actos de fidelidad mientras está
lejos de su Novio en la Tierra caída. La imagen es convincente. Cada oración,
cada regalo, cada hora de ayuno, cada amabilidad hacia los necesitados, todos
estos son los hilos que se han tejido en este vestido de novia. Sus obras han sido
potenciadas por el Espíritu, y ha pasado su vida en la Tierra cosiendo su vestido
de novia para el día en que se unirá a su amado Novio.
Esto nos da una razón maravillosa para seguir con vida, a pesar de que
estamos separados de nuestra amada. ¿Por qué? Porque todavía no hemos
terminado de coser nuestro vestido de novia. La boda se acerca, sin embargo,
hay más que hacer para presentarnos puros ante nuestro Señor. Estamos
ansiosos por su regreso, pero no nos quedamos sin hacer nada. Parte de
nosotros quiere menos días entre ahora y la boda, porque estamos ansiosos por
estar con nuestra amada en nuestro nuevo hogar. Pero otra parte quiere más
días para prepararse mejor para la boda, para coser nuestro vestido a través de
actos de servicio fiel a Dios.
Las imágenes son hermosas, pero potencialmente inquietantes. Una novia
pura no quiere aparecer escasamente vestida en el altar ante su amado Novio y
una multitud de invitados. Pero si ha sido diligente en prepararse, su vestido
será sustancial y completo.
ABSORBENTE, PERO NO ABSORBIDO
Debemos distinguir la promesa bíblica de ver a Dios de las creencias del
budismo, el hinduismo o el misticismo de la Nueva Era, en el que la
individualidad es borrada o asimilada en el Nirvana. Aunque Dios estará
absorbiendo, no seremos absorbidos por él. Aunque podemos sentirnos
perdidos en la inmensidad de Dios, no perderemos nuestra identidad cuando lo
veamos. En cambio, lo encontraremos. "El que pierda su vida por mí, la
encontrará" (Mateo 16:25).
"El pueblo de Dios no será absorbido ni participará de manera inmediata del
ser de Dios", escribe Cornelius Venema. "El pueblo de Dios lo verá sin ninguna
de las limitaciones pecaminosas del presente. Ningún estupor inducido por el
pecado, la falta de audición ni la ceguera de visión oscurecerán la belleza de
Dios de su conocimiento".
160
No conoceremos a Dios exhaustivamente, pero lo conoceremos con precisión.
Ya no vamos a torcer y distorsionar la verdad sobre Dios.
Algunos han retratado la visión beatífica como una búsqueda en la cual cada
persona busca a Dios individualmente. Es característico de nuestra
independencia cultural occidental que pensemos en el Cielo de maneras
altamente individualizadas. Pero Dios también nos ve corporativamente, como
la novia de Cristo, como parte de una gran comunidad eterna en la que
amaremos a nuestro Señor juntos y emprenderemos actividades cooperativas
para su gloria. Siempre seremos individuos, pero el Cielo no será un lugar de
individualismo.
No somos novias individuales de Cristo; Somos colectivamente la novia de
Cristo. Cristo no es un polígamo. Se casará con una novia, no con millones. Nos
pertenecemos y nos necesitamos. Debemos proteger no solo nuestra propia
pureza, sino también la de los demás. Nosotros somos guardianes de nuestros
hermanos.
El hecho de que innumerables cristianos profesantes no formen parte de una
iglesia local atestigua nuestra espiritualidad demasiado individualizada. Las
Escrituras enseñan que nos necesitamos unos a otros y que no debemos
retirarnos de la comunión, instrucción o responsabilidad de los demás. No es
bíblico imaginar que podemos buscar exitosamente a Dios por nuestra cuenta
(Hebreos 10:25). Debido a que seremos parte de una comunidad de santos que
constituye la novia de Cristo por la eternidad, y porque lo adoraremos y le
serviremos juntos, para prepararnos adecuadamente para el Cielo debemos ser
parte de una iglesia ahora.
SIN RIVALIDAD ENTRE CRISTO Y EL CIELO
Un hombre dijo a algunos de nosotros en una reunión: "Me encuentro
anhelando el cielo". Después de irse, alguien me dijo: "¿No debería estar
anhelando a Dios, no al Cielo?" Esto puede sonar espiritual, pero ¿lo es? Las
Escrituras hablan positivamente de "anhelar un país mejor" (Hebreos 11:16).
No conozco el corazón del hombre, pero su declaración estaba bíblicamente
justificada. El tipo correcto de anhelo por el Cielo es un anhelo por Dios, y
anhelar por Dios es anhelar por el Cielo. Si entendemos qué es el Cielo (la
morada de Dios) y quién es Dios, no veremos ningún conflicto entre los dos.
Una mujer que anhela reunirse con su esposo bien podría decir: "Solo quiero
irme a casa".
A menudo me hacen la siguiente pregunta de varias maneras: "¿Por qué
hablar del cielo cuando podemos hablar de Jesús?" La respuesta es que los dos
van juntos. Fuimos creados para una persona (Cristo) y un lugar (el cielo). No
hay rivalidad entre Cristo y el cielo.
Cualquier novia enamorada de su esposo quiere estar con él más que nada.
Pero si él se va a construir un lugar hermoso para ella, ¿no se emocionará al
respecto? ¿No pensará y hablará sobre ese lugar? Por supuesto. ¡Además, él
quiere que lo haga! Si él le dice: "Voy a preparar un lugar para ti", está
insinuando, "Quiero que lo esperes con ansias". Su amor y anhelo por el lugar
que él está preparando, donde ella vivirá con él, es inseparable de su amor y
anhelo por su esposo.
Algunos suponen erróneamente que las maravillas, las bellezas, las aventuras
y las maravillosas relaciones del Cielo deben competir de alguna manera con
quien las creó. Dios no teme que nos entusiasmemos demasiado con el cielo.
Después de todo, las maravillas del cielo no son nuestra idea, son suyas. No hay
dicotomía entre anticipar las alegrías del Cielo y encontrar nuestro gozo en
Cristo. Todo es parte del mismo paquete. Las maravillas de los nuevos cielos y
la Nueva Tierra serán un medio primario por el cual Dios se revela y nos ama.
Imagine a Adán y Eva en el Jardín del Edén. Eve le dice a Adam: "¿No es
magnífico este lugar? El sol se siente maravilloso en mi cara, el cielo azul es
hermoso. Estos animales son una delicia. Prueba el mango, ¡está delicioso!"
¿Te imaginas a Adán respondiendo: "Tu enfoque está completamente
equivocado, Eva. No deberías pensar en la belleza, el refresco y la fruta
deliciosa. Todo lo que debes pensar es en Dios".
Adán nunca diría eso, porque al pensar en estas cosas, Eva estaría pensando
en Dios. Del mismo modo, nuestro disfrute de lo que Dios nos ha proporcionado
debe ser inseparable de adorarlo, glorificarlo y apreciarlo. Dios es honrado por
nuestro agradecimiento, gratitud y disfrute de él.
He oído decir que "Dios, no el cielo, es nuestra herencia". Bueno, Dios es
nuestra herencia (Salmo 16: 6), pero también lo es el Cielo (1 Pedro 1:3-4). Dios
y el cielo, la persona y el lugar, están tan íntimamente conectados que a veces
se hace referencia a ellos indistintamente. El hijo pródigo confesó: "He pecado
contra el cielo" (Lucas 15:18,21). Juan el Bautista dijo: "Un hombre solo puede
recibir lo que le fue dado del cielo" (Juan 3:27). ¿Por qué no dijo Dios en lugar
de Cielo} Porque Dios se hizo tan íntimamente identificado con el Cielo. Es su
lugar. Y esa es su idea, no la nuestra. Podría habernos ofrecido su persona sin su
lugar. Pero no lo hizo.
Entonces, pensar en el cielo no debe verse como un obstáculo para conocer a
Dios, sino como un medio para conocerlo. El Dios infinito se nos revela en
expresiones tangibles y finitas. Junto al Cristo encarnado, el Cielo nos dirá más
sobre Dios que cualquier otra cosa. Algunas personas me han dicho: "Solo
quiero estar con Jesús, no me importa si el cielo es una choza". Bueno, a Jesús le
importa. Él quiere que anticipemos el Cielo y disfrutemos de la magnificencia
del mismo, sin decir: "No me importa" o "Sería igual de feliz en una choza".
Cuando visitas a tus padres en la casa donde creciste, no es un insulto decirles
"Me encanta este lugar". Es un cumplido. Se deleitarán con eso, no se
resentirán.
Cada pensamiento del Cielo debe mover nuestros corazones hacia Dios, así
como cada pensamiento de Dios moverá nuestros corazones hacia el Cielo. Es
por eso que Pablo podría decirnos que fijemos nuestros corazones en el Cielo,
no solo "pongan sus corazones en Dios". Hacer uno es hacer el otro. El cielo no
será un ídolo que compita con Dios, sino un lente por el cual vemos a Dios.
Si pensamos pensamientos indignos del cielo, pensamos pensamientos
indignos de Dios. Es por eso que las caricaturas convencionales del cielo hacen
un terrible mal servicio a Dios y afectan negativamente nuestra relación con él.
Si llegamos a amar más al Cielo —el Dios del Cielo retrata en las Escrituras—
inevitablemente amaremos a Dios más. Si el cielo llena nuestros corazones y
mentes, Dios llenará nuestros corazones y mentes.
Los que aman a Dios deberían pensar más a menudo en el cielo, no menos.
SECCIÓN SIETE
EL GOBIERNO EN LA NUEVA TIERRA
C A P I T U L O 20
¿QUÉ IMPLICA EL REINO ETERNO DE DIOS?
¿Por qué no sabemos: el país cuyos ciudadanos somos? Porque nos hemos
alejado tanto que lo hemos olvidado. Pero el Señor Cristo, el rey de la tierra,
vino a nosotros y expulsó el olvido de nuestro corazón. Dios tomó para sí
nuestra carne para que pudiera ser nuestro camino de regreso.
Agustín
Si se va a describir un reino, ¿qué elementos incluiría? Un rey, ciertamente, y
sujetos a gobernar, pero ¿qué más? Para ser descrito correctamente como un
reino, ¿no tendría que incluir también territorio, un gobierno y una cultura?
¿Por qué, entonces, cuando pensamos en el Reino de Dios, a menudo pensamos
solo en el Rey y sus súbditos, pero dejamos de lado el territorio y la cultura?
Espiritualizamos el Reino de Dios, percibiéndolo como de otro mundo e
intangible. Pero las Escrituras nos dicen lo contrario.
¿JESÚS DIJO QUE SU REINO NO ERA DE LA TIERRA?
Cuando Jesús dijo a los fariseos: "Yo no soy de este mundo" (Juan 8:23), no
quiso decir "no estoy en o en este mundo." Más bien, estaba hablando de su
lugar de origen. Su reino no es del mundo porque no es del mundo. No se
originó aquí. Además, no está contaminado por la Tierra caída y opera según
diferentes principios.
Cuando Jesús fue juzgado, le dijo a Pilato: "Mi reino no es de este mundo. Si lo
fuera, mis sirvientes lucharían para evitar que los judíos me arrestaran. Pero
ahora mi reino es de otro lugar ... Tú eres justo al decir que soy un rey. De
hecho, por esta razón nací, y por esto vine al mundo "(Juan 18:36-37). Cuando
Jesús dijo: "Mi reino no es de este mundo", no quiso decir que su reino no
estaría en esta tierra después de que se haya transformado. Quiso decir que su
Reino no es de esta tierra como lo es ahora, bajo la Maldición. A pesar de que el
Reino de Cristo no es de la tierra, que se extiende a la tierra, y un día será
plenamente incluir la tierra y se centró en ella. El Reino de Cristo toca este
mundo a través de su Espíritu interno, la presencia de la iglesia y su reino
providencial. Por lo tanto, Jesús podría decir: "El reino de Dios está cerca de ti"
(Lucas 10: 9). Podría decir de los niños pequeños: "El reino de los cielos
pertenece a personas como estas" (Mateo 19:14).
Es importante distinguir entre lo que es "mundano" y lo que es terrenal y
físico. La creación de Dios es terrenal (Génesis 1:31). El producto de la cultura
humana caída es mundano (Romanos 12:1-2; Tito 2:12). Del mismo modo, lo
que es del cuerpo está hecho por Dios, mientras que lo que es de la "carne"
(sarx) está bajo el principio del pecado que domina nuestra humanidad caída
(Romanos 7:5,18). Sin embargo, carne no es una palabra universalmente
negativa. Se dice que Jesús repetidamente tuvo sarx, o "carne" (1 Timoteo 3:16;
Hebreos 2:14; 2 Juan 1:7), pero no tuvo pecado; por lo tanto, carne y pecado no
pueden ser sinónimos. Aunque nuestros cuerpos físicos están bajo pecado y
pueden ser instrumentos de pecado, no son la fuente principal del pecado. Se
nos ordena "ofrecer las partes de su cuerpo a [Dios] como instrumentos de
justicia" (Romanos 6:13). Al hacerlo, nuestros cuerpos recuperan su propósito
original de ser instrumentos de un espíritu, corazón o mente justos. Y eso es lo
que serán para siempre después de nuestra resurrección corporal.
JESÚS, DIGNO REY DE LA NUEVA TIERRA
Apocalipsis 5: 1-10 representa una escena poderosa en el cielo actual. Dios el
Padre, el gobernante del cielo, se sienta en el trono con un pergamino sellado
en su mano derecha. Lo que está sellado, con siete sellos, para evitar cualquier
posibilidad de que el documento haya sido alterado, es la voluntad del Padre, su
plan para la distribución y administración de su patrimonio. En este caso, el
derecho de propiedad es la tierra, que incluye a su gente. Dios tenía la intención
de que el mundo fuera gobernado por humanos. Pero, ¿quién se presentará
para abrir el documento y recibir la herencia?
John escribe: "Lloré y lloré porque no se encontró a nadie que fuera digno de
abrir el pergamino o mirar dentro" (Apocalipsis 5: 4).
Debido al pecado humano, la humanidad y la tierra han sido corrompidas.
Ningún hombre es digno de asumir el papel que Dios pretendía para Adán y sus
descendientes. Adán demostró ser indigno, como lo hicieron Abraham, David y
cualquier otra persona en la historia. Pero justo cuando parece que el diseño de
Dios para la humanidad y la tierra se verá frustrado para siempre, el texto
continúa en gran drama: "Entonces uno de los ancianos me dijo: '¡No llores!
Mira, el León de la tribu de Judá, La raíz de David ha triunfado. Puede abrir el
pergamino y sus siete sellos. Entonces vi un Cordero, que parecía muerto,
parado en el centro del trono, rodeado por las cuatro criaturas vivientes y los
ancianos ... Él vino y tomó el pergamino de la mano derecha del que estaba
sentado. el trono. Y cuando lo tomó, las cuatro criaturas vivientes y los
veinticuatro ancianos se postraron ante el Cordero ... Y cantaron una nueva
canción: 'Eres digno de tomar el pergamino y abrir sus sellos, porque fuiste
asesinado, y con tu sangre compraste hombres para Dios de todas las tribus,
lenguas, pueblos y naciones '"(Apocalipsis 5:5-9).
Un viejo teólogo dijo una vez: "¿Quién regaña a un sirviente por quitarle el primer
plato de un festín cuando el segundo consiste en manjares mucho mayores?"
Entonces, ¿quién puede lamentar que este mundo presente fallezca cuando ve que
se acerca un mundo eterno de alegría? El primer curso es la gracia, pero el
segundo es la gloria, y eso es mucho mejor que la fruta es mejor que la flor.
CHARLES SPURGEON
Todo ser finito, angelical y humano, se asombra de este hombre y de lo que
ha hecho. El Padre, que se sienta en el trono del cielo, nunca morirá. En cambio,
el heredero, el amado primogénito, ha muerto. Fue asesinado para poder
"comprar hombres para Dios", y no solo una pequeña representación de la
humanidad caída, sino "de cada tribu e idioma y pueblo y nación" (Apocalipsis
5:9).
El pasaje culmina con una declaración sobre los seguidores de Cristo: "Hiciste
que fueran un reino y sacerdotes para servir a nuestro Dios, y reinarán en la
tierra" (Apocalipsis 5:10).
El Salmo 2 habla de Cristo gobernando "con un cetro de hierro" y aplastando
a las naciones "como cerámica" (v. 9), una referencia al regreso del Mesías, el
juicio y quizás su reinado milenario. Pero una vez que ingresamos a los nuevos
cielos y a la Nueva Tierra, no hay una regla de hierro ni se hacen pedazos, ya no
hay más rebelión, pecado o muerte. Vencer el pecado no significa el fin del
gobierno de Cristo. Significa el final de su gobierno impugnado y el comienzo de
su gobierno eternamente impugnado, cuando delegará el gobierno terrenal a
sus coherederos.
Si entendiéramos el plan inalterado de Dios para que su pueblo ejerza
dominio sobre la tierra, no nos sorprendería encontrar en la Nueva Tierra que
todavía existen naciones y que los reyes entran en la Nueva Jerusalén trayendo
tributo al Rey de reyes (Apocalipsis 21: 24,26).
LA IMPORTANCIA DE LA TIERRA
Un componente esencial de anykingdom es la tierra. No siempre estoy de
acuerdo con David Chilton, pero creo que tiene razón cuando dice en Paraíso
restaurado: "Cuando Dios creó a Adán, lo colocó en una tierra y le dio dominio
sobre ella. La tierra es básica para el dominio; por lo tanto, la salvación implica
una restauración de la tierra y la propiedad ... Es por eso que la ley bíblica está
llena de referencias a la propiedad, la ley y la economía, y es por eso que la
Reforma puso tanto énfasis en este mundo, así como en el próximo. no salvado
por haber sido liberado de su entorno. La salvación no nos rescata del mundo
material, sino del pecado y de los efectos de la Maldición. El ideal bíblico es que
cada hombre sea el propietario, un lugar donde pueda tener dominio y
gobernar bajo Dios ".
161
Somos peregrinos en esta tierra que está desapareciendo, pero
eventualmente seremos pioneros y colonos en la Nueva Tierra. La tierra es
nuestra morada apropiada: "Porque los rectos vivirán en la tierra, y los
inocentes permanecerán en ella; pero los impíos serán cortados de la tierra"
(Proverbios 2:21-22). "Los justos nunca serán desarraigados, pero los impíos
no permanecerán en la tierra" (Proverbios 10:30).
Cristo dice: "Escribiré sobre él [que vence] el nombre de mi Dios y el nombre
de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que está bajando del cielo de mi
Dios; y también escribiré sobre él mi nuevo nombre "(Apocalipsis 3:12).
Considere cómo el tema de que la Tierra pertenece a Dios y a su pueblo (no a
los injustos que a veces lo gobiernan ahora) se lleva a lo largo de los Salmos,
Proverbios e Isaías:
Hiciste que [la humanidad] gobernara sobre las obras de tus manos; pones
todo bajo sus pies. (Salmo 8:6)
La tierra es del Señor, y todo lo que hay en ella, el mundo y todos los que
viven en él. (Salmo 24:1)
Él mismo morará en la prosperidad, y sus descendientes heredarán la
tierra. (Salmo 25:13, NKJV)
Porque los malhechores serán cortados; pero los que esperan en el Señor,
heredarán la tierra. . . . Los mansos heredarán la tierra y se deleitarán en la
abundancia de la paz. . . . Porque los bendecidos por él heredarán la tierra,
pero los malditos por él serán cortados. (Salmo 37:9, 11, 22, NKJV)
¡Qué asombroso es el Señor Altísimo, el gran Rey sobre toda la tierra!
(Salmo 47:2)
Te preservaré y te daré como un pacto con el pueblo, para restaurar la
tierra, para hacer que hereden las herencias desoladas. (Isaías 49: 8, NKJV)
El hombre que me haga su refugio heredará la tierra y poseerá mi montaña
sagrada. (Isaías 57:13)
En Isaías 57:13, la palabra hebrea erets, aquí traducida "tierra", es la misma
palabra traducida "tierra" en muchos otros contextos, incluidos los que se
acaban de citar. Erets es el cuarto sustantivo más utilizado en el Antiguo
Testamento, y aparece más de 2,500 veces. La frecuencia del uso de la palabra
refleja su centralidad. El Antiguo Testamento está lleno de la idea de lugar,
tierra, tierra. La tierra es el lugar de toda la humanidad; Israel, especialmente
Jerusalén, es el lugar del pueblo del pacto de Dios.
162
Dios dio el manejo de la tierra a Adán y Eva. Todas las personas serían sus
descendientes, asumiendo sus responsabilidades de gestión a su vez. Luego
vinieron la caída y el diluvio. Más tarde, cuando Dios hizo su pacto con
Abraham, ¿qué le prometió primero? Tierra (Génesis 12: 1,7). Aunque toda la
Tierra estaba bajo la maldición, Dios le otorgó a Abraham un pedazo de tierra
donde se podía vivir, gobernar y administrar de una manera que traería gloria a
Dios y bendición a todas las demás tierras y naciones.
"Si perteneces a Cristo, eres la simiente de Abraham y herederos según la
promesa" (Gálatas 3:29). Los cristianos del nuevo pacto, no solo Israel, son
herederos de las promesas hechas a Abraham, y estas promesas se centran en
la posesión de la tierra.
Después de decir que la humanidad se levantaría del polvo de la tierra y
gobernaría el Reino de Cristo en la Tierra (Daniel 12:2-3), Dios le promete a
Daniel: "Te levantarás para recibir tu herencia asignada" (Daniel 12:13). La
herencia generalmente involucra no solo dinero, sino también tierra, un lugar
vivido y administrado por seres humanos. Después de nuestra resurrección
corporal, recibiremos una herencia física. La Nueva Tierra es la última Tierra
Prometida, la Tierra Santa eterna en la que morará todo el pueblo de Dios.
LA META DE LA HISTORIA
Dios es el soberano soberano del universo, pero elige no gobernar el universo
solo. Delega responsabilidades a los ángeles, que existen en una jerarquía de
mando bajo el arcángel Miguel (Judas 1:9; Apocalipsis 12:7). Dios creó a los
seres humanos a su imagen, como creadores y gobernantes, para llevar a cabo
su voluntad divina. No nos pasa a regañadientes responsabilidades de gestión.
Por el contrario, se deleita en confiarnos el gobierno de la Tierra. Él nos ha
creado y dotado de manera única para manejar tales responsabilidades y
encontrar alegría en ellas.
Nacimos en la familia de un terrateniente increíblemente rico. No hay un
milímetro de geografía cósmica que no le pertenezca, y por extensión a sus
hijos, sus herederos. Nuestro padre tiene un negocio familiar que se extiende
por todo el universo. Nos confía la administración del negocio familiar, y eso es
lo que haremos por la eternidad: administrar los bienes de Dios y gobernar su
universo, representándolo como sus portadores de imágenes, hijos y
embajadores.
Mientras enfrentamos nuestros desafíos diarios, el conocimiento de que se
acerca una Nueva Tierra debería tranquilizarnos y darnos una perspectiva.
Significa que no solo hay esperanza sino propósito en nuestro sufrimiento.
Significa que, aunque la injusticia es generalizada, no durará. Dios hará todo
bien, recompensando a su pueblo por confiar en él. Él cambiará este mundo al
revés y lo pondrá al cuidado de sus amados hijos.
La promesa de una Nueva Tierra nos recuerda que los eventos de la historia
humana no tienen sentido. Más bien, se dirigen hacia el cumplimiento de un
plan divino, involucrando una Nueva Tierra con cultura y ciudadanos que
glorifican a Dios.
"No podemos entender la revelación bíblica, la historia humana o los eventos
de nuestras propias vidas si no entendemos el plan de Dios para los nuevos
cielos y la Nueva Tierra", escribe el teólogo Herman Ridderbos. "La redención
[de Cristo] adquiere el significado de un drama divino que lo incluye todo, de
una lucha cósmica ... cuyo objetivo es traer de vuelta todo el cosmos creado bajo
el dominio y el gobierno de Dios".
163
Recuerde el plan explícito de Dios: "reunir todas las cosas en el cielo y en la
tierra bajo una sola cabeza, incluso Cristo" (Efesios 1:10). Su diseño es a través
de Cristo "para reconciliar consigo mismo todas las cosas, ya sean cosas en la
tierra o en el cielo, haciendo las paces con su sangre, derramadas en la cruz"
(Colosenses 1:20).
Nos equivocamos al dejar esos versos en manos de los universalistas, que los
aíslan y no tienen en cuenta las enfáticas declaraciones bíblicas de que algunos
pasarán la eternidad en el infierno. Pero no debemos ignorar el amplio
significado redentor de estos pasajes. Anthony Hoekema tiene razón cuando
insiste en que "debemos ver [la historia] como avanzando hacia la meta de un
universo finalmente restaurado y glorificado.
164
Considere esta declaración profética: "El reino del mundo se ha convertido
en el reino de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará por los siglos de los
siglos" (Apocalipsis 11:15). No dice que Cristo destruirá el reino de este mundo.
Ni siquiera dice que reemplazará el reino de este mundo. No, el reino de este
mundo se convertirá en realidad en el Reino de Cristo. Dios no borrará los
reinos terrenales, sino que los transformará en los suyos. Y es ese nuevo reino
terrenal (unido entonces al Reino celestial de Dios) sobre el cual "reinará por
los siglos de los siglos".
Este es un punto de vista revolucionario, en marcado contraste con el mito
prevaleciente de que el Reino de Dios derribará y reemplazará los reinos de la
Tierra en lugar de limpiarlos, redimirlos y resucitarlos en su Reino eterno. Esto
nos lleva nuevamente a esa notable declaración sobre la Nueva Jerusalén: "Las
naciones caminarán a la luz de ella, y los reyes de la tierra traerán su esplendor
a ella. En ningún día sus puertas se cerrarán ... la gloria y el honor de las
naciones serán traídos a ella "(Apocalipsis 21:24-26).
Bruce Milne dice de este texto: "Nada de lo más valioso de la larga historia de
las naciones será omitido de la comunidad celestial. Todo lo que refleje
auténticamente al Dios de la verdad, todo lo que sea de valor permanente
dentro de las historias nacionales y culturales herencia de los pueblos del
mundo, encontrará su lugar en la Nueva Jerusalén ".
165
Como los magos, reyes de naciones extranjeras, una vez llegaron a la antigua
Jerusalén en busca de adorar al Rey Mesías, en la Nueva Tierra, innumerables
magos viajarán a la Nueva Jerusalén. Con corazones llenos de adoración,
ofrecerán humildemente al Rey Jesús el tributo de sus tesoros culturales. Estará
encantado de recibirlos. El Rey se deleitará en confiar el gobierno de las
naciones a aquellos que le sirvieron fielmente cuando la Tierra vivió bajo la
sombra del pecado, antes de su liberación triunfante y eterna.
C A P I T U L O 21
¿REINAREMOS REALMENTE CON CRISTO?
En el reino mesiánico, los mártires reclamarán el mundo como la posesión
que les fue negada por sus perseguidores. En la creación en la que
soportaron la servidumbre, eventualmente reinarán.
Ireneo
Dios
creó a Adán y Eva para ser rey y la reina sobre la tierra. Su trabajo
consistía en gobernar la tierra, para la gloria de Dios.
Ellos fallaron.
Jesucristo es el segundo Adán, y la iglesia es su novia, la segunda Eva. Cristo
es rey, la iglesia es su reina. Cristo ejercerá dominio sobre todas las naciones de
la tierra: "Él gobernará de mar a mar y desde el río hasta los confines de la
tierra ... Todos los reyes se postrarán ante él y todas las naciones lo servirán"
(Salmo 72:8,11). Como el nuevo jefe de la raza humana, Cristo —con su amada
gente como su novia y co-gobernantes— finalmente logrará lo que se le confió a
Adán y Eva. Los santos de Dios cumplirán en la Nueva Tierra el papel que Dios
asignó primero a Adán y Eva en la vieja Tierra. "Reinarán por los siglos de los
siglos" (Apocalipsis 22: 5).
Richard Mouw escribe: "Una y otra vez las Escrituras aclaran esto: el poder
político que ha sido tan corrompido y retorcido en las manos y los corazones de
los gobernantes pecaminosos debe ser devuelto a su fuente legítima".
166
El Reino que Dios traerá a la Tierra aplastará el último de los reinos de la
Tierra. Daniel profetizó: "La roca que golpeó la estatua se convirtió en una gran
montaña y llenó toda la tierra ... En la época de esos reyes, el Dios del cielo
establecerá un reino que nunca será destruido, ni quedará a otra gente.
Aplastará a todos esos reinos y los pondrá fin, pero durará para siempre
"(Daniel 2:35, 44).
Los reinos humanos se levantarán y caerán hasta que Cristo establezca un
reino que los reemplace para siempre, donde la humanidad gobierne en
justicia. "Se le dio autoridad, gloria y poder soberano; todos los pueblos,
naciones y hombres de todos los idiomas lo adoraron. Su dominio es un
dominio eterno que no pasará, y su reino es uno que nunca será destruido"
(Daniel 7:14)
Como Cristo será el Rey de reyes, este será el Reino de los reinos, el reino
más grande de la historia humana. Sí, la historia humana, porque nuestra
historia no terminará con el regreso de Cristo o con nuestra reubicación en la
Nueva Tierra. Continuará para siempre, para la gloria de Dios.
"Alégrate mucho ... Mira, tu rey viene a ti, justo y teniendo salvación, gentil y
montado en un burro, en un potro, el potro de un burro ... Él proclamará la paz
a las naciones. Su gobierno se extenderá de mar a mar y desde el río hasta los
confines de la tierra "(Zacarías 9:9-10). Mateo 21:5 deja en claro que la profecía
de Zacarías se refiere al Mesías. Así como la primera parte de la profecía se
cumplió literalmente cuando Jesús montó un burro en Jerusalén, debemos
esperar que la segunda parte se cumpla literalmente cuando Jesús traiga la paz
a las naciones y las gobierne a todas. Jesús regresará a la Tierra como "Rey de
reyes y Señor de señores" (Apocalipsis 19:11-16). Se nos promete que "el Señor
será rey sobre toda la tierra" (Zacarías 14: 9).
Los judíos creyentes en la Biblia en el primer siglo no eran tontos al pensar
que el Mesías sería el Rey de la tierra. Se equivocaron acerca de la identidad del
Mesías cuando rechazaron a Cristo, y se equivocaron al pasar por alto su
necesidad de venir como un siervo sufriente para redimir al mundo; pero
tenían razón al creer que el Mesías siempre gobernaría la tierra. El lo hará!
Antes del regreso de Cristo, su Reino estará entremezclado con las culturas
del mundo (Mateo 13: 24-30). Pero sus seguidores crecerán en carácter y
demostrarán su disposición a gobernar. A través de la adversidad y la
oportunidad, así como en sus logros artísticos y culturales, serán preparados
para sus roles de liderazgo en el Reino eterno de Cristo. Sus habilidades
creativas transformadoras de la sociedad se mostrarán de manera destacada en
el nuevo universo, donde "brillarán como el sol en el reino de su Padre" (Mateo
13:43).
¿POR QUÉ ESTAMOS SORPRENDIDOS DE QUE
REGULAREMOS LA TIERRA?
Como enseño sobre el tema de la humanidad redimida que gobierna la tierra,
he tenido muchas oportunidades de observar las respuestas de las personas. A
menudo se sorprenden al saber que reinaremos en la eternidad sobre tierras,
ciudades y naciones. Muchos son escépticos: es un concepto extraño que parece
fantasioso. Nada demuestra cuán lejos nos hemos distanciado de nuestro
llamado bíblico como nuestra falta de conocimiento sobre nuestro destino para
gobernar la tierra. ¿Por qué estamos tan sorprendidos cuando se habla de él en
todo el Antiguo Testamento y se reafirma repetidamente en el Nuevo
Testamento?
Debido a que las coronas son el símbolo principal del gobierno, cada mención
de las coronas como recompensas es una referencia a nuestro gobierno con
Cristo. En sus parábolas, Jesús habla de nuestro gobierno sobre las ciudades
(Lucas 19:17). Pablo aborda el tema de los cristianos que gobiernan como si
fuera la Teología 101: "¿No sabes que los santos juzgarán al mundo? ... ¿No
sabes que juzgaremos a los ángeles?" (1 Corintios 6:2-3). La forma del verbo en
esta pregunta implica que no solo los juzgaremos una sola vez, sino que los
gobernaremos continuamente.
Si Pablo habla de esta realidad futura como si fuera algo que todo niño
debería saber, ¿por qué hoy es tan extraño para los cristianos? En otra parte
dice: "Si aguantamos, también reinaremos con él" (2 Timoteo 2:12). El decreto
de Dios de que sus siervos "reinarán por los siglos de los siglos" en la Nueva
Tierra (Apocalipsis 22:5) es un cumplimiento directo de la comisión que le dio
a Adán y Eva: "Sé fructífero y aumenta en número; llena la tierra y domina.
Gobierne sobre los peces del mar y las aves del aire y sobre cada criatura
viviente que se mueva en el suelo "(Génesis 1:28). David confirma este
mandato: "Nos pusiste a cargo de todo lo que hiciste, dándonos autoridad sobre
todas las cosas" (Salmo 8:6, NTV).
Cuando consideramos que el reinado de la humanidad en la tierra se
introduce en los primeros capítulos de la Biblia, mencionado en todo el Antiguo
Testamento, discutido por Jesús en los Evangelios, por Pablo en las Epístolas y
repetido por Juan en los capítulos finales de la Biblia, es notable que no lo
veamos. Recordando nuevamente que una "corona" habla de autoridad
gobernante, considere los siguientes ejemplos de una pequeña porción de la
Escritura, Apocalipsis 2-5:
Sé fiel, incluso hasta el punto de la muerte, y te daré la corona de la vida.
(2:10)
Al que venza y haga mi voluntad hasta el fin, le daré autoridad sobre las
naciones. (2:26)
Voy pronto. Aférrate a lo que tienes, para que nadie tome tu corona. (3:11)
Al que venza, le daré el derecho de sentarme en mi trono, así como vencí y
me senté con mi Padre en su trono. (3:21)
Los veinticuatro ancianos caen ante el que se sienta en el trono. . . .
Ponen sus coronas ante el trono. (4:10)
[Tú] nos has redimido a Dios con tu sangre de cada tribu, lengua, pueblo y
nación, y nos has hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios; y
reinaremos en la tierra. (5: 9-10, NKJV)
¿Quién dice Dios que reinará? Gente de cada tribu e idioma y gente y nación.
¿Dónde van a reinar? En la Tierra, no en un reino celestial intangible. ¿Dónde en
la tierra? Probable con personas de su propia tribu, idioma y nación, los
distintivos culturales que se nos dice todavía existen en la Nueva Tierra
(Apocalipsis 21:24,26; 22:2).
Wayne Grudem afirma que "cuando el autor de Hebreos dice que 'todavía no'
vemos todo en sujeción al hombre (Hebreos 2: 8), implica que todas las cosas
eventualmente estarán sujetas a nosotros, bajo el reinado del hombre Cristo
Jesús ... Esto cumplirá el plan original de Dios de tener todo en el mundo sujeto
a los seres humanos que él hizo. En este sentido, entonces, "heredaremos la
tierra" (Mateo 5:5) y reinaremos sobre ella. como Dios pretendía originalmente
".
167
NUESTRA HERENCIA: PROPIETAR Y GOBERNAR LA
TIERRA
Cuando un padre terrenal muere, lega su patrimonio a su descendencia. Sus
hijos son herederos. ¿A qué? A la propiedad de su padre. Si él poseía tierras, se
convierten en terratenientes. Si él era un rey, son herederos de todo su reino.
Cuando un rey terrenal muere, su primogénito toma su lugar. A veces, el nuevo
rey está rodeado de hermanos que son sus coherederos y, por lo tanto, los
gobernantes. Como herederos, los hijos del rey gobiernan en nombre de su
padre, incluso si él todavía vive. Comparten en su gloria. Van a la batalla para
defender su reino, que también es su reino. En la batalla, comparten sus
sufrimientos.
Es lo mismo en nuestra relación con Dios. "El Espíritu mismo testifica con
nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Ahora, si somos niños, entonces
somos herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si de hecho
compartimos sus sufrimientos para que también podamos compartirlos. su
gloria "(Romanos 8:16-17).
Por supuesto, el Rey del universo, Dios, nunca muere. Pero ha delegado la
soberanía a su hijo primogénito, Jesús. Cristo, a su vez, comparte con gusto su
dominio con los redimidos, sus hermanos, que son coherederos del trono del
Padre. Ellos gobernarán con Cristo sobre el Reino.
El derecho a ejercer el poder proviene de la propiedad. Un rey posee su reino,
que consiste en tierra. El alcance de su gobierno es el alcance de lo que posee.
Debido a que Dios posee todo el universo, el Reino que cae en el regazo de sus
herederos, sus hijos, abarca todo el universo. (Que todo vino bajo la Maldición
por el pecado de Adán demuestra su vínculo con la humanidad).
Cristo, el primogénito, es el gobernante principal, pero se nos llama
"coherederos con Cristo". Dios nos confía para gobernar una parte primordial
del territorio: la Tierra, que creó específicamente para nosotros.
Dios no nos ha asignado arbitrariamente para gobernar la tierra. Es nuestra
tierra, nuestro rey dom, que nos otorgó nuestro Padre. Es un reino que una vez
perdimos para un usurpador pseudo-rey, Satanás, pero que fue recuperado por
el poderoso valor de Cristo, quien derramó su sangre para comprar nuestra
libertad, y con ella nuestra herencia, la tierra.
Este es el drama de la redención. Si no entendemos nuestro estado como
hijos de Dios y herederos y gobernantes de la tierra, dejaremos de comprender
la obra redentora de Dios. Pero si entendemos nuestro papel en el plan de Dios,
nos daremos cuenta de que no nos librará de la Tierra para vivir para siempre
en un reino incorpóreo. De hecho, la herencia que Dios nos otorga es la misma
Tierra sobre la cual se han librado batallas épicas desde el primer ataque de
Satanás en el Edén. Nuestra herencia no es solo física sino también eterna: "Los
días de los irreprensibles son conocidos por el Señor, y su herencia perdurará
para siempre" (Salmo 37:18).
Actualmente, en esta tierra bajo la Maldición, servimos a Cristo y
"compartimos sus sufrimientos". ¿Por qué? Porque la tierra está bajo asedio.
Está siendo reclamado por un falso rey, Satanás, y sus falsos príncipes, los
ángeles caídos. Está siendo reclamado por reyes humanos, rebeldes que se
oponen a Dios y violan sus estándares al declarar su independencia de él.
Aquellos que son coherederos con Cristo participan en una guerra espiritual
para reclamar los corazones de la humanidad para la gloria de Dios. "Porque
nuestra lucha no es contra carne y hueso, sino contra los gobernantes, contra
las autoridades, contra los poderes de este mundo oscuro y contra las fuerzas
espirituales del mal en los reinos celestiales" (Efesios 6:12). Después de que
Cristo gane la batalla final, gobernaremos la tierra con él como coherederos de
su Reino.
¿DEBEMOS GOBERNAR?
El gobierno de la Nueva Tierra no será una democracia. No será una regla de
mayoría, y no será impulsado por encuestas de opinión. En cambio, cada
ciudadano del Cielo tendrá un rol designado, uno que lo cumpla y contribuya al
todo. Nadie "caerá por las grietas" en el Reino de Dios. Nadie se sentirá inútil o
insignificante.
Cuando escribo y hablo sobre este tema, la gente a menudo responde: "Pero
no quiero gobernar. Esa no es mi idea del Cielo".
Bueno, es la idea de Dios del cielo.
Somos parte de la familia de Dios. Gobernar el universo es el negocio familiar.
Querer no ser parte de esto es no querer ser parte de nuestro Padre. Puede
sonar espiritual decir que no nos importa gobernar, pero debido a que Dios es
quien quiere que gobernemos, la respuesta espiritual es interesarse en sus
planes y propósitos.
¿A quién vamos a gobernar? Otra gente. Ángeles Si Dios lo desea, puede crear
nuevos seres para que podamos gobernar. ¿Quién gobernará sobre nosotros?
Otra gente.
Habrá una jerarquía social de gobierno, pero no hay indicios de una jerarquía
relacional. En otras palabras, el apóstol Pablo estará en una posición de mayor
liderazgo que la mayoría de nosotros, pero eso no significa que será inaccesible.
No habrá orgullo, envidia, jactancia ni nada relacionado con el pecado. Nuestras
diferencias serán una manifestación de la creatividad de Dios. Como somos
diferentes en raza, nacionalidad, género, dones de personalidad y pasiones,
también seremos diferentes en los puestos de servicio.
Todos nosotros tendremos alguna responsabilidad en la cual servimos a
Dios. Las Escrituras enseñan que nuestro servicio para él ahora en la Tierra
será evaluado para ayudar a determinar cómo lo serviremos en la Nueva Tierra.
El humilde servidor será puesto a cargo de mucho, mientras que el que lo
domina sobre los demás en el mundo actual tendrá el poder quitado: "Porque
todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla a sí mismo será
exaltado" (Lucas 14:11). Si servimos fielmente en la Tierra actual, Dios nos dará
puestos de gestión permanente en la Nueva Tierra. "Al que se le puede confiar
muy poco también se le puede confiar mucho" (Lucas 16:10). El propietario
tiene sus ojos en nosotros; si demostramos ser fieles, estará encantado de
confiarnos más.
El cielo futuro se centra más en la actividad y la expansión, sirviendo a Cristo y
reinando con Él. . . . El énfasis en el cielo actual está en la ausencia de los aspectos
negativos de la tierra, mientras que en el cielo futuro es la presencia de los
aspectos positivos de la tierra, magnificados muchas veces a través del poder y la
gloria de los cuerpos resucitados en una tierra resucitada, libres al fin del pecado
y la vergüenza. y todo eso dificultaría tanto la alegría como el logro.
RENE PACHE
Hemos sido condicionados para asociar el gobierno con la arrogancia, la
corrupción, la desigualdad y la ineficiencia auto-promocionales. Pero estas son
perversiones, no propiedades inherentes del liderazgo. La decisión implica
responsabilidad, tal vez por eso algunas personas no la esperan. Algunas
personas viven en previsión de la jubilación, cuando se eliminarán las
responsabilidades. ¿Por qué querrían asumir una tarea eterna de gobernar?
Pero lo que piensan que quieren ahora y lo que realmente querrán como seres
resucitados, con cuerpos y mentes fuertes en una sociedad no afectada por el
pecado, puede ser muy diferente.
Imagine responsabilidad, servicio y liderazgo que es pura alegría. La
responsabilidad que Dios nos confiará como recompensa solo puede ser buena
para nosotros, y nos deleitaremos. Gobernar en la Nueva Tierra será habilitar,
equipar y guiar, ofreciendo sabiduría y aliento a aquellos bajo nuestra
autoridad. A menudo hemos visto retorcidos los líderes que hemos perdido una
visión bíblica de lo que realmente significa gobernar o ejercer dominio. Dios,
gobernante del universo, es la prueba viviente de que gobernar puede y debe
ser bueno.
Algunas personas tienen un profundo miedo a hablar en público, e imaginan
que gobernar significa que serán miserables, teniendo que ser "sinceros" y
hablar con los grupos. Pero el miedo, la ansiedad, el temor y la confusión que
asociamos con ciertas actividades en la Tierra actual desaparecerán en la Nueva
Tierra. Si Dios quiere que hagamos algo, estaremos conectados y equipados
para hacerlo. Nuestro servicio no solo le traerá gloria, sino que también nos
traerá alegría.
Esto se aplica a otras innumerables preguntas sobre el Cielo, como:
¿Tendremos que cantar, aunque no nos guste? La pregunta supone hechos que
no están en evidencia: que lo que sea que no nos guste ahora, no nos gustará
entonces. ¿Pero la experiencia no nos dice lo contrario? ¿No hay alimentos que
amamos ahora que odiamos de niños? ¿No hay libros que amamos ahora que
nos hubieran aburrido cuando éramos más jóvenes? Si hubiéramos podido
decidir cómo niños todo lo que haríamos o no haríamos como adultos, ¿no nos
hubiéramos despojado de innumerables alegrías? No debemos asumir que todo
lo que no nos gusta hacer ahora todavía no nos gustará hacerlo en el cielo.
Por supuesto, no todos los puestos de responsabilidad sobre otros involucran
personas. Adán y Eva gobernaron animales antes de que hubiera otras
personas. A algunos de nosotros se nos puede otorgar el privilegio de cuidar
animales. (¡A mi esposa le encantaría eso, especialmente ser responsable de los
perros!) Quizás a algunos les importen los bosques. La decisión probablemente
involucrará el manejo de toda la creación de Dios, no solo de las personas.
Quizás Dios nos ofrezca opciones de dónde podemos querer servirle. En la
Nueva Tierra, haremos lo que queramos, pero querremos lo que Dios quiere, y
eso nos traerá nuestra mayor alegría.
Algunas de las personas más calificadas para liderar en el Cielo serán
aquellas que no quieren liderar ahora. Algunos que son líderes naturales aquí
pero no han sido fieles no serán líderes en el cielo. Recuerde, no es el orgulloso
y seguro quien heredará la tierra y la gobernará; Es el manso (Mateo 5:5). E
incluso los mansos serán despojados de sus motivos equivocados y la tentación
de explotar a los demás. No tendremos más escepticismo y desilusión sobre el
gobierno. ¿Por qué? Porque seremos gobernados por gobernantes como Cristo,
y todos nosotros estaremos bajo el grandioso y amable gobierno de Cristo
mismo.
¿DE QUIÉN IDEA ES NUESTRA REGULACIÓN?
Muchas personas me han dicho que se sienten incómodas con la idea de que la
humanidad gobernará la tierra, gobernará las ciudades y reinará para siempre.
Suena presuntuoso y muy importante. Estoy de acuerdo: si fuera nuestra idea
reinar sobre el universo, sería presuntuoso. Pero fue no nuestra idea, que era
de Dios. Y no es una doctrina menor o periférica; Está en el corazón mismo de
las Escrituras.
Un lector de uno de mis libros anteriores envió una carta expresando
asombro por algo que dije. "Tomas las parábolas de la mayordomía
literalmente", escribió. "¡Realmente piensas que algunos creyentes gobernarán
sobre ciudades en el Cielo!"
Sí, lo hago, aunque nunca hubiera llegado a este entendimiento por mi
cuenta. Pero debido a que docenas de pasajes afirman que vamos a gobernar la
tierra, me veo obligado a creerlos. El hombre que escribió la carta ha leído las
mismas Escrituras, pero no las conecta con las enseñanzas sobre nuestra
resurrección corporal, la Nueva Tierra y el reinado con Cristo. Si lo hiciera,
vería que una comprensión literal (aunque no exclusivamente) literal de las
parábolas de la mayordomía, que se refieren a nuestro reinado sobre las
ciudades, encaja perfectamente con la enseñanza de innumerables otros
pasajes. El hecho de que no se ajuste a su propia visión del Cielo sugiere que su
visión necesita una revisión. (Como he estudiado el tema del Cielo, a menudo he
tenido que revisar mi propio punto de vista para alinearlo con lo que la Biblia
enseña).
Debemos aprender a tomar la Escritura en serio cuando habla de nuestro
reinado sobre la tierra. Al decirnos que no debemos interpretar las Escrituras
literalmente, a menudo terminamos rechazando su significado claro. Nuestras
suposiciones generalmente dictan nuestras interpretaciones. Si imaginamos,
por ejemplo, que el Cielo eterno es incorpóreo y sobrenatural, entonces los
conceptos de gobierno, cultura, estructuras sociales y tareas delegadas nos
parecerán ingenuos, si no extraños. Pero si entendemos la doctrina de la
resurrección de los muertos y la realidad de la Nueva Tierra, estos conceptos
tienen mucho sentido.
Otros pueden percibir que la Nueva Tierra no necesitará gobierno o que los
diferentes niveles de autoridad (por ejemplo, algunos gobiernan sobre diez
ciudades mientras que otros gobiernan sobre cinco o una o ninguna) son
inherentemente corruptos o injustos. Pero la necesidad de un gobierno no
surgió como resultado del pecado. Dios gobernó el universo antes de que
Satanás cayera. Del mismo modo, creó a la humanidad como su portador de
imágenes, con la capacidad de gobernar, y antes de que Adán y Eva pecaran,
Dios les ordenó específicamente que gobernaran la tierra. Gobernar no es algo
malo, es algo bueno. Dios nos ha llamado y nos ha equipado para ello: para
gobernar la tierra, gobernarla bien y encontrar placer en gobernarla. Como
somos pecadores, el poder tiende a corrompernos. Pero en la Nueva Tierra no
habrá pecado. Por lo tanto, todas las decisiones serán justas y benévolas, sin
abuso, corrupción o lujuria por el poder.
Algunos cristianos se equivocan al degradar e ignorar la política, por lo que
no ejercen su mayordomía dada por Dios. Otros confían demasiado en la
política y no comprenden la insistencia de Dios de que solo él establecerá un
gobierno perfecto en la Tierra. ¿Cuándo hemos experimentado la "paz en la
Tierra" prometida en el nacimiento de Cristo? Todavía no lo hemos hecho, pero
lo haremos (Zacarías 9:910; Ezequiel 37:26-28; Isaías 42:1-4; Mateo 12:18-21).
Mientras tanto, Dios nos llama a la reforma cultural y al desarrollo. Los
cristianos deben participar en el proceso político, y podemos hacer mucho bien,
pero nunca debemos olvidar que el único gobierno que tendrá éxito en la
reforma global es el gobierno de Cristo.
Jesús dijo: "Te confiero un reino, tal como mi Padre me lo confirió a mí, para
que puedas comer y beber en mi mesa en mi reino y sentarte en tronos,
juzgando a las doce tribus de Israel" (Lucas 22:29 -30).
Esta es una declaración sorprendente, una que debería hacer que nos
detengamos maravillados. ¿Cristo nos está confiriendo un reino? ¿Un reino?
Para nosotros
El propósito y el plan de Dios no se lograrán completamente hasta que Cristo
nos confiera el Reino que ha ganado. Esto tendrá lugar después de nuestra
resurrección corporal, cuando comeremos y beberemos en una mesa con el
Cristo resucitado en una Tierra resucitada. (Algunos eruditos limitan este
reinado al Milenio, pero los pasajes paralelos indican un reinado eterno). Las
referencias a nuestra evidencia demuestran que esta es una regla real en un
reino físico y terrenal, no una regla "espiritual" en un estado incorpóreo.
comiendo y bebiendo en una mesa con Cristo.
MIRANDO HACIA ADELANTE A LO QUE DIOS TIENE PARA
NOSOTROS
El Maestro dirá: "Bien hecho, siervo bueno y fiel. Has sido fiel por poco tiempo;
yo te pondré por mucho. Entra en la alegría de tu maestro" (Mateo 25:23, NVI).
Al comentar sobre este pasaje, Dallas Willard escribe: "Esa 'alegría' es, por
supuesto, la creación y el cuidado de lo que es bueno, en todas sus dimensiones.
Un lugar en el orden creativo de Dios ha sido reservado para cada uno de
nosotros desde antes principios de la existencia cósmica. Su plan es que nos
desarrollemos, como aprendices de Jesús, hasta el punto en que podamos
ocupar nuestro lugar en la creatividad continua del universo ".
168
La idea de entrar en la alegría del Maestro es una imagen reveladora del
Cielo. No es simplemente que estar con el Maestro produce alegría en nosotros,
aunque ciertamente lo hará. Más bien, es que nuestro Maestro mismo está
alegre. Disfruta de sí mismo, de sus hijos y de su creación. Su alegría es
contagiosa. Una vez que estemos liberados del pecado que nos bloquea del gozo
de Dios y del nuestro, entraremos en su gozo. La alegría será el aire que
respiramos. El Señor es inagotable, por lo tanto, su alegría es inagotable.
Dios nos está preparando para el liderazgo. Él está mirando para ver cómo
demostramos nuestra fidelidad. Lo hace a través de su programa de
aprendizaje, uno que nos prepara para el cielo. Cristo no está simplemente
preparando un lugar para nosotros; Él nos está preparando para ese lugar.
Todos tenemos sueños, pero a menudo no los vemos realizados. Nos
desanimamos y perdemos la esperanza. Pero como aprendices de Cristo,
debemos aprender ciertas disciplinas. Los aprendices en capacitación deben
trabajar duro y estudiar mucho para prepararse para la próxima prueba o
desafío. Los aprendices pueden desear tres semanas de vacaciones o más para
pagar intereses externos. Pero el Maestro puede ver que esto no conduciría al
éxito. Puede anular los deseos de sus aprendices para que puedan aprender la
perspectiva y la paciencia, lo que les servirá en el futuro. Mientras los jóvenes
aprendices experimentan la muerte de sus sueños, el Maestro los está
formando para soñar sueños más grandes que algún día vivirán en la Nueva
Tierra con mayor sabiduría, habilidad, aprecio y alegría.
A través de los desafíos que enfrenta ahora, ¿qué sueños podría estar Dios
preparándole para vivir en la Nueva Tierra?
C A P I T U L O 22
¿CÓMO REGIREMOS EL REINO DE DIOS?
Nuestra vivacidad en todos los deberes, nuestra perseverancia en la
tribulación, nuestro honor a Dios, el vigor de nuestro amor, agradecimiento y
todas nuestras gracias, sí, el propio ser de nuestra religión y cristianismo,
dependen de los pensamientos creyentes y serios de nuestro descanso. [cielo].
Richard Baxter
Leemos que Dios nos promete "una herencia que nunca se pierda,
incontaminada e inmarchitable guardado en los cielos para vosotros" (1 Pedro
1:4), podemos pensar de esta herencia como el cielo o sus placeres. Pero Dios
no solo le da placer a sus herederos, sino que también nos da poder: posiciones
de autoridad en su Reino eterno. Nuestro interés personal en la Nueva Tierra
no podría ser mayor. Fue comprado en la cruz por la sangre del Hijo de Dios. La
Nueva Tierra no es un reino maravilloso que simplemente visitaremos, ya que
los turistas van a un parque temático. Más bien, es un reino que gobernaremos
con alegría con Jesús, ejerciendo dominio como portadores de la imagen de
Dios.
En Romanos 8:16-17, Pablo escribe: "El Espíritu mismo testifica con nuestro
espíritu que somos hijos de Dios. Ahora, si somos niños, entonces somos
herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, si de hecho
compartimos en sus sufrimientos para que también podamos compartir su
gloria ". Mientras estamos en la Tierra, servimos a Jesús, rechazando el sistema
de valores de la Tierra, pero no porque despreciamos la tierra o no tenemos
interés en ella. Por el contrario, rechazamos gran parte de lo que esta Tierra
caída nos ofrece precisamente porque queremos todo lo que Dios nos ofrece en la
Tierra redimida. Por siempre complacerá a nuestro Padre al gobernar sobre la
tierra que él nos reformará para que vivamos para siempre. Como cogobernantes con Cristo, compartiremos la gloria del soberano soberano mismo.
Algunos podrían protestar: "¿Cómo nos atrevemos a imaginar un futuro para
nosotros mismos?" Ciertamente sería blasfemo para los humanos caídos
reclamar una parte del trono de Dios si fuera nuestra idea. Pero de nuevo, no es
nuestra idea; Es idea de Dios. Es su plan soberano, presentado antes de la
fundación del mundo, que él ha hecho todo lo posible para implementarlo. Si
rechazamos la idea de que Dios nos ha llamado a gobernar la tierra, entonces
rechazamos su plan explícitamente declarado y su propósito soberanamente
orquestado. ¿Cómo nos atrevemos?
Es en el contexto de que somos herederos y coherederos con Cristo,
herederos y futuros gobernantes de la tierra, que Pablo escribe sobre toda la
creación gimiendo mientras espera ser "liberada de su esclavitud para decaer y
traída a la gloriosa libertad del hijo de Dios "(Romanos 8:21). En este mismo
contexto, Pablo nos ofrece una perspectiva sobre cómo ver las dificultades de la
vida en un mundo caído: "Considero que no vale la pena comparar nuestros
sufrimientos actuales con la gloria que se revelará en nosotros" (Romanos
8:18).
POR QUÉ DIOS CREÓ EL HOMBRE Y LA TIERRA
En The End para el cual Dios creó la WW * /, Jonathan Edwards escribe: "Dios
tiene la disposición de comunicarse, de difundir su propia plenitud. Su
propósito era que su bondad derramara su propio Ser, por así decirlo. Eligió
crear los cielos y la tierra para que su gloria brotara de sí mismo en abundancia.
Trajo una realidad física a la existencia para que pudiera experimentar su gloria
y ser llena de ella y reflejarla, cada átomo, cada segundo, cada parte y cada
momento de la creación. Hizo a los seres humanos a su propia imagen para
reflejar su gloria, y los colocó en un ambiente perfecto que también lo
reflejaba".
169
La Tierra existe por la misma razón que la humanidad y todo lo demás existe:
para glorificar a Dios. Dios es glorificado cuando tomamos nuestro lugar
legítimo y previsto en su creación y ejercemos el dominio que nos otorgó. Dios
designó a los seres humanos para gobernar la tierra: "Entonces Dios dijo:
'Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; déjelos
dominar sobre los peces del mar, sobre las aves del aire y sobre el ganado,
sobre toda la tierra y sobre cada cosa que se arrastra sobre la tierra. Entonces
Dios creó al hombre a su propia imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y
mujer los creó. Entonces Dios los bendijo, y Dios les dijo: 'Sean fructíferos y
multiplíquense; llenen la tierra y domínenla; dominio sobre los peces del mar,
sobre las aves del aire y sobre todos los seres vivos que se mueven sobre la
tierra '"(Génesis 1:26-28, NKJV).
La intención de Dios para los humanos era que ocuparíamos toda la Tierra y
reinaríamos sobre ella. Este dominio produciría sociedades exaltadoras de Dios
en las cuales ejercitaríamos la creatividad, la imaginación, el intelecto y las
habilidades apropiadas para los seres creados a la imagen de Dios,
manifestando así sus atributos. Ser hecho a la imagen de Dios implica un
mandato comunicativo: que a través de nuestra industria creativa como
subcreadores de Dios, juntos debemos hacer visible al Dios invisible,
glorificándolo así a la vista de toda la creación.
La cultura abarca el comercio, las artes, las ciencias, el atletismo, todo lo que
las mentes humanas creativas y empoderadas por Dios pueden concebir y los
cuerpos humanos fuertes pueden implementar. En El Rey de la Tierra, el teólogo
Erich Sauer escribe sobre la frase en Génesis 1:26 "déjelos tener dominio":
"Estas palabras claramente declaran la vocación de la raza humana para
gobernar. También lo llaman al crecimiento progresivo de la cultura". Lejos de
ser algo en conflicto con Dios, los logros culturales son un atributo esencial de
la nobleza del hombre tal como lo poseía en el Paraíso. Invenciones y
descubrimientos, ciencias y artes, refinamiento y ennoblecimiento, en resumen,
el avance de la mente humana. , están a lo largo de la voluntad de Dios. Son la
toma de posesión de la tierra por la raza humana real (Génesis 1:28), la
realización de una comisión, impuesta por el Creador, por los siervos
ennoblecidos de Dios, el servicio de un gobernante designado por Dios. por la
bendición de este reino terrenal ".
170
Este propósito reinante, expansivo y enriquecedor de la cultura de Dios para
la humanidad en la Tierra nunca fue revocado o abandonado. Solo ha sido
interrumpido y retorcido por la caída. Pero ni Satanás ni el pecado pueden
frustrar los propósitos de Dios. La obra redentora de Cristo finalmente
restaurará, mejorará y expandirá el plan original de Dios.
Juan, el mismo apóstol que escribe: "No ames al mundo ni a nada en el
mundo" (1 Juan 2:15), también escribe: "Porque tanto amó Dios al mundo que
dio a su Hijo unigénito" (Juan 3:16). Como Dios odia el pecado, rechaza el
mundo pecaminoso que la humanidad caída intenta crear: "los antojos del
hombre pecador, la lujuria de sus ojos y la jactancia de lo que tiene y hace" (1
Juan 2:16). Pero Dios ama el mundo que creó, y lo restaurará como parte de su
gran plan para la redención de la humanidad.
"¿No sabes que la amistad con el mundo es odio hacia Dios? Cualquiera que
elija ser amigo del mundo se convierte en enemigo de Dios" (Santiago 4: 4).
¿Cómo entendemos pasajes como este? Considere la situación de ciudadanos
alemanes decentes bajo el régimen nazi. ¿Amaban su tierra natal, Alemania, o la
odiaban? Ambos, simultáneamente. Odiaban al gobierno nazi, la arrogancia, la
depravación, el fanatismo, la brutalidad y la persecución. Sin embargo, sabían
que había una Alemania mejor, a pesar de que estaba enterrada bajo la
corriente dominante del fascismo. Eran leales a esa Alemania mejor, y aún
podían ver signos de ello en el hermoso campo, un concierto, los ojos de un
vecino amable, alemanes encarcelados por resistir a los nazis y ciudadanos
fieles que intervenían en silencio para salvar a los judíos. Paradójicamente, fue
su propio amor por Alemania lo que alimentó su oposición a la Alemania Nazi.
Del mismo modo, nuestro amor por la Tierra de Dios alimenta nuestra
oposición a la Tierra caída.
Necesitamos pensar cuidadosamente cuando leemos las Escrituras que
hablan sobre "el mundo". Recomiendo agregar las palabras como están ahora,
bajo la Maldición, para mantener claras las distinciones bíblicas en nuestras
mentes:
La amistad con el mundo [como es ahora, bajo la Maldición] es odio hacia
Dios. (Santiago 4:4)
No te conformes con este mundo [como lo es ahora, bajo la Maldición].
(Romanos 12:2, NVI)
La sabiduría de este mundo [como lo es ahora, bajo la Maldición] es
necedad con Dios. (1 Corintios 3:19)
El mundo como era, y el mundo como será, es extremadamente bueno. El
mundo tal como es ahora, habitado por la humanidad tal como somos ahora,
está retorcido. Pero esta es una condición temporal, con un remedio eterno: la
obra redentora de Cristo.
Pablo dice que Cristo "se entregó a sí mismo por nuestros pecados para
rescatarnos de la presente era del mal" (Gálatas 1: 4). No todos los mundos y
todas las edades son malvados, pero solo este mundo en esta era actual. Cuando
Jesús llama a Satanás "el príncipe de este mundo" (Juan 14:30; 16:11) y Pablo
llama a Satanás "el dios de esta época" (2 Corintios 4:4), es una designación
relativa y temporal. Dios sigue siendo Dios sobre el universo, todavía soberano
sobre la Tierra y sobre Satanás. Pero el diablo es el usurpador que ha tratado de
robar el trono de la Tierra al hombre, el rey delegado de Dios en la tierra. En su
tiempo, Dios recuperará el trono, como el Dios-hombre Jesucristo, por fin
restaurando y levantando la Tierra.
Pablo nos anima a no quedarnos absortos en el mundo porque "este mundo
en su forma actual está desapareciendo" (1 Corintios 7:31). Dios no pondrá fin
a la tierra; más bien, pondrá fin a esta rebelión temporal. Transformará la
Tierra en un reino de magnificencia sin igual, para su gloria y para nuestro bien.
EL REINO DE DIOS . . Y NUESTRO
En Daniel 7 se nos da una revelación profética de cuatro reinos terrenales,
comenzando con la Babilonia de Nabucodonosor, que algún día será
reemplazada para siempre por un quinto reino. "Allí delante de mí había uno
como un hijo de hombre, que venía con las nubes del cielo. Se acercó al Anciano
de los Días y fue llevado a su presencia. Se le dio autoridad, gloria y poder
soberano; todos los pueblos, naciones y hombres de todo el lenguaje lo
adoraba. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino es uno que
nunca será destruido "(Daniel 7:13-14).
Debido a que los cuatro reinos paganos están en la Tierra, la implicación es
que el quinto reino, el Reino eterno de Dios, también estará en la Tierra.
Daniel dijo de los cuatro reinos terrenales: "En mi visión de la noche miré, y
allí delante de mí estaban los cuatro vientos del cielo agitando el gran mar.
Cuatro grandes bestias, cada una diferente de las otras, salieron del mar".
(Daniel 7:2). Puede parecer que estas naciones ascienden al poder
arbitrariamente, pero su surgimiento está orquestado por el Cielo, y Dios les
otorga su autoridad gobernante porque se les "da autoridad para gobernar" (v.
6), y más tarde "se les quitó su dominio". (v. 12, ESV).
En contraste con el gobierno tenue y temporal de las naciones, se nos dice
que el dominio del Mesías —en contexto, un reino en la Tierra— será "eterno" y
"no pasará" y "nunca será destruido" (v 14).
Observe la continuidad entre el reino terrenal supremo del Mesías y los
reinos terrenales anteriores de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma, de
donde eventualmente proviene el reino del Anticristo. El reino con el dominio
eterno no es un dominio sobre un reino diferente sino sobre el mismo reino: la
Tierra. Al hablar de estos reinos, Dios no está comparando manzanas (Tierra)
con naranjas (un reino espiritual), sino manzanas con manzanas. Cristo no solo
destruirá la tierra donde los reyes caídos alguna vez gobernaron. Más bien, él
gobernará sobre la misma Tierra, transformada y nueva.
A pedido de Daniel, un ángel ofrece una interpretación de su visión: "Las
cuatro grandes bestias son cuatro reinos que se levantarán de la tierra" (v. 17).
Entonces el ángel hace una declaración extraordinaria: "Pero los santos del
Altísimo recibirán el reino y lo poseerán para siempre, sí, por los siglos de los
siglos" (v. 18). Esta declaración deja en claro tanto la ubicación del reino
(Tierra) como su duración (eterna).
El cielo, como el hogar eterno del Hombre divino y de todos los miembros
redimidos de la raza humana, debe ser necesariamente completamente humano
en su estructura, condiciones y actividades. Sus alegrías y actividades deben ser
racionales, morales, emocionales, voluntarias y activas. Debe haber el ejercicio de
todas las facultades, la satisfacción de todos los gustos, el desarrollo de todas las
capacidades de talento, la realización de todos los ideales ... El cielo será la flor y
el fruto consumado de toda la creación y de toda la historia del universo.
A A HODGE
Algunos teólogos reducen a Daniel 7 a una promesa de que los santos de Dios
reinarán con Cristo durante el Milenio. Pero el texto no podría ser más claro:
dice "por los siglos de los siglos", no mil años. Muchos otros pasajes también
afirman un reinado terrenal que durará para siempre (por ejemplo, Josué 14:9;
2 Samuel 7:16; Isaías 34:17; 60:21; Jeremías 17:25; Miqueas 4:7; Apocalipsis
22: 5) . El ángel Gabriel le dijo a María que Cristo "reinará sobre la casa de Jacob
para siempre; su reino nunca terminará" (Lucas 1:33). Independientemente de
si uno cree en un Milenio literal, pasajes como los citados aquí no deben
entenderse como referencias milenarias. Se refieren, en cambio, a un Reino
eterno.
¿Pero dónde se encuentra ese Reino eterno? Si los otros cuatro reinos, que
abarcan siglos, se levantaron "de la tierra", y si el Anticristo gobernará en la
tierra, ¿dónde estará el Reino de Dios para reemplazar esos reinos? En la tierra
Bajo el pacto de Dios con Israel, la gente nunca buscó al Mesías para reinar en
el Cielo. Eso no sería nada nuevo, porque Dios ya reina en el cielo. Establecer el
Reino de Dios nunca se trató de un reino espiritual inmaterial. Siempre se
refería al único lugar en el universo hecho para la humanidad, el único lugar
donde el reino de Dios ha sido disputado: la Tierra
Es un error común pero grave espiritualizar el eterno Reino de Dios. Mucha
gente imagina que Dios reemplazará a los reyes terrenales y sus reinos con una
soberanía trascendente sobre el reino espiritual del Cielo. Pero de nuevo, eso
no sería nada nuevo. Además, el significado claro de Daniel 7 es que el reinado
venidero de Dios y su pueblo tendrá lugar en la Tierra. Reemplazará directa y
decisivamente los reinados corruptos de los reyes anteriores de la tierra.
La sucesión continua de los gobernantes injustos de la Tierra debería
hacernos sentir hambre por el día en que nuestro Dios justo gobernará, no solo
en el Cielo sino también en la Tierra. Está en juego si la voluntad de Dios se hará
en la Tierra. La respuesta es que willbe hecho en la tierra, por toda la eternidad,
bajo el reino de Cristo y la humanidad redimida, sus reyes sirvientes.
Dios nunca ha abandonado su plan original de que los seres humanos justos
habitarán y gobernarán la tierra. Eso no es simplemente un argumento del
silencio. Daniel 7:18 revela explícitamente que "los santos del Altísimo
recibirán el reino y lo poseerán para siempre". ¿Qué es "el reino"? Tierra.
La tierra es única. Es el único planeta, quizás entre miles de millones, donde
Dios eligió representar el drama de la redención y revelar las maravillas de su
gracia. Es en la Nueva Tierra, el planeta capital del nuevo universo, donde
establecerá un Reino eterno.
Daniel 7: 21-22 dice que un gobernante terrenal "estaba librando una guerra
contra los santos y derrotándolos, hasta que llegó el Anciano de los Días y
pronunció juicio a favor de los santos del Altísimo, y llegó el momento en que
poseyeron el reino " (énfasis añadido).
Los mismos reinos terrenales gobernados por seres humanos impíos serán
gobernados por seres humanos piadosos. La promesa de Cristo no era
figurativa: los mansos realmente heredan la tierra (Mateo 5:5). Y ellos
gobernarán lo que heredan.
LA TRANSFERENCIA DEL REINO
Daniel 7:25 nos dice que los santos serán entregados a los reinos de la tierra,
que los perseguirán por una temporada. Pero entonces ocurrirá una
sorprendente inversión. "Entonces la soberanía, el poder y la grandeza de los
reinos bajo todo el cielo serán entregados a los santos, el pueblo del Altísimo.
Su reino será un reino eterno, y todos los gobernantes lo adorarán y
obedecerán" (v. 27)
El Reino será de Dios, sin embargo, designará a sus santos como gobernantes
debajo de él, y ellos "lo adorarán y obedecerán".
¿Cuál es la "grandeza de los reinos bajo todo el cielo" que será "entregada a
los santos"? Creo que incluye todo lo que hace grandes a las naciones. Eso
incluiría, entre otras cosas, sus logros culturales, artísticos, deportivos,
científicos e intelectuales. Todo esto no se perderá ni se destruirá, sino que se
"entregará a los santos" mientras gobiernan el Reino eterno de Dios en la
Nueva Tierra. Nos convertiremos en los administradores, los administradores
de la riqueza y los logros del mundo.
Considere las maravillas de esta revelación. Los hijos de Dios que sufrieron
bajo reyes terrenales impíos ocuparán para siempre su lugar como reyes
terrenales. Los grandes logros culturales de las naciones impías serán
entregados al pueblo de Dios para administrar y (supongo) desarrollarse y
expandirse.
La misma Tierra a la que Satanás reclamó una vez será despojada de su
alcance y entregada a aquellos a quienes odia y busca destruir: los santos de
Dios. Note que no dice que los reinos de la tierra serán destruidos, sino que
serán "entregados" a los santos, colocados bajo su justa regla. Todos los errores
cometidos en la Tierra por los tiranos serán cosa del pasado. No más
persecución e injusticia. La Tierra que se puso por primera vez bajo el dominio
de la humanidad y fue retorcida por la Caída será redimida, restaurada y
sometida al gobierno justo de una humanidad redimida y restaurada.
Si la Biblia no hiciera otra referencia a los creyentes que gobernaban sobre
un reino terrenal, el enfático mensaje de Daniel 7 sería suficiente: los santos de
Dios gobernarán la tierra para siempre.
Mucha gente cree que, si Dios gobierna el universo, no hay lugar para otros
gobernantes. Pero esto no puede ser cierto, porque se nos dice que "todos los
gobernantes lo adorarán y lo obedecerán" (v. 27). Como hemos visto en Isaías
60 y Apocalipsis 21, todavía habrá naciones en la Nueva Tierra, y todavía
tendrán gobernantes. Pero serán gobernantes justos, subordinados a Cristo. Las
personas de cada grupo nacional y étnico ("tribu e idioma y pueblo y nación")
adorarán al Cordero (Apocalipsis 5:9). Algunos gobernarán sobre las ciudades;
otros gobernarán sobre las naciones.
UN GOBIERNO EN EXPANSIÓN
Dios dice del Mesías reinante, "Del aumento de su gobierno y paz no habrá fin"
(Isaías 9:7). ¿Qué significa esto? Si se trata simplemente de que el reinado del
Mesías nunca cesará, lo más probable es que diga: "Su gobierno nunca
terminará". Eso es cierto, por supuesto, pero no es el punto del texto. Si solo
significa que su gobierno lo abarcará todo, podría decir: "De su autoridad
gubernamental no habrá límite". Eso también es cierto, pero nuevamente no es
el punto. La palabra clave en Isaías 9: 7 es aumentar. Casi todas las principales
traducciones al inglés de la Biblia traducen la palabra hebrea marbiyth como
"aumento" o "expansión". En otras palabras, el gobierno de Cristo de la Nueva
Tierra y el nuevo universo se expandirá constantemente.
¿Cómo es posible? Incluso si la Nueva Tierra fuera muchas veces más grande
que la actual, ¿no estaría cada centímetro de ella inmediatamente o
eventualmente bajo su control y bajo el nuestro como representantes? Si es así,
no se expandiría nunca. Entonces, ¿qué puede significar? Hay dos formas en
que un gobierno puede aumentar: (1) expandiéndose a territorios previamente
no gobernados; o (2) creando nuevos territorios (una opción no disponible
para nosotros como humanos).
Puede ser que el gobierno de Cristo siempre aumente porque creará
continuamente nuevos mundos para gobernar (y, tal vez, nuevas criaturas para
habitar esos mundos nuevos). O tal vez siempre aumentará porque el nuevo
universo, aunque todavía es finito, puede ser tan vasto que lo que Cristo crea en
un momento nunca será exhaustivamente conocido por los seres finitos. Por lo
que sabemos de nuestro universo actual, con miles de millones de galaxias que
contienen millones de miles de millones de estrellas y planetas incalculables,
esto es ciertamente posible. La restauración del universo actual solo
proporcionará territorios inimaginables para que exploremos y establezcamos
el dominio sobre la gloria de Dios.
La caída de la humanidad pudo haber iniciado una moratoria divina sobre la
creación. Por analogía, imagina a un artista experto que encuentra dificultades
con una gran pintura, su obra maestra. Por el momento, deja de lado todo lo
demás para centrarse en este trabajo para completarlo. Sigue siendo un
creador, sigue siendo un artista. Otros cien proyectos de sueños lo esperan. Una
vez que su creación central consumidora finalmente haya terminado, volverá a
su hábito practicado de crear nuevas obras de arte. (Por supuesto, la analogía
se rompe porque Dios no se limita a una "pintura", un acto de creación, a la
vez).
Si Cristo expande su gobierno creando nuevos mundos, ¿a quién enviará para
gobernarlos en su nombre? Su pueblo redimido. Algunos pueden gobernar
sobre pueblos, algunas ciudades, algunos planetas, algunos sistemas solares o
galaxias. ¿Suena descabellado? No si entendemos las Escrituras y la ciencia.
Considere cómo nuestro universo actual se expande constantemente. Cada
momento, la geografía celestial aumenta dramáticamente. A medida que se
agotan las viejas estrellas, nacen nuevas estrellas. ¿Es Dios su creador? Si.
Supongamos que los nuevos cielos también se expanden, creando una nueva
geografía en el espacio y aumentando el tamaño del Reino de Dios. ¿Va a llenar
ese espacio vacío con nueva creación? ¿Despachará expediciones exploratorias
y gobernantes a estos mundos, donde su gloria se verá en nuevas y magníficas
creaciones?
La pregunta correcta no es: ¿Por qué Dios crearía mundos nuevos? Eso es
obvio. Dios es por naturaleza un creador y gobernante. Él es glorificado por lo
que crea y gobierna. Se deleita en delegar autoridad y dominio a sus hijos para
gobernar su creación en su nombre. "Del aumento de su gobierno y paz no
habrá fin".
¿Hay algo en la Escritura, algo que sepamos acerca de Dios, que le impida
expandir su creación y delegar autoridad a sus hijos para gobernarla? No se me
ocurre nada. ¿Puedes?
LOS SANTOS REGIRÁN
El trono de Dios se menciona cuarenta veces en el libro de Apocalipsis, que
aparece en dieciséis de los veintidós capítulos. En La Doctrina Bíblica del Cielo,
Wilbur Smith escribe: "El trasfondo básico de todo lo que se revela en el
Apocalipsis sobre las actividades del cielo puede resumirse en este trono de una
sola palabra " revelación no es principalmente un libro sobre el anticristo o la
tribulación; Es un libro sobre Dios reinante. Él reina sobre el universo caído
ahora, y reinará sin oposición sobre el nuevo universo, con la humanidad
reinando a su lado. Con respecto a las referencias repetidas a nuestro reinado
sobre el universo de Dios, el Dr. Henry Grattan Guinness escribe: "No debemos
considerar esto como una forma de hablar, sino como la descripción de una
realidad real"
.171 La
172
Los humanos están hechos para construir el reino, pero la historia demuestra
que cuando intentamos construir sin Dios como Rey, nuestras "utopías" se
convierten en un infierno en la Tierra. "Trágicamente", escribe Bruce Milne, "la
humanidad no pudo cumplir su llamado como vice-regentes de Dios. En su
lugar, nos hemos caído al polvo del que fuimos llevados y nos hemos arrastrado
por la tierra en lugar de alcanzar los cielos". Pascal escribe que el hombre
sufre "las miserias de un monarca destronado". Él pregunta: "¿Qué puede
significar esta ansia incesante y esta impotencia de logro, a menos que alguna
vez hubo una felicidad perteneciente al hombre, de la que solo quedan los
rastros más débiles, en ese vacío que intenta llenar con todo lo que está a su
alcance?
173
174
Al rebelarse contra el Rey de reyes, la humanidad abdicó el dominio sobre la
tierra. Pero Cristo nos restaurará al trono ocupado tan brevemente por Adán y
Eva. Nos entregará el Reino. Él les dijo a sus discípulos: "No tengan miedo,
rebaño pequeño, porque su Padre se ha complacido en darle el reino" (Lucas
12:32).
SERVICIO COMO PREMIO
Aquellos que salgan de la Gran Tribulación serán especialmente
recompensados al recibir un lugar "ante el trono de Dios", donde "lo servirán
día y noche" (Apocalipsis 7:14-15). Note que el Maestro recompensa a sus fieles
servidores no quitando responsabilidades sino dándoles mayores.
El servicio es una recompensa, no un castigo. Esta idea es extraña para las
personas que no les gusta su trabajo y solo lo soportan hasta la jubilación.
Creemos que el trabajo fiel debe ser recompensado con unas vacaciones por el
resto de nuestras vidas. Pero Dios nos ofrece algo muy diferente: más trabajo,
más responsabilidades, mayores oportunidades, junto con mayores
habilidades, recursos, sabiduría y empoderamiento. Tendremos mentes agudas,
cuerpos fuertes, un propósito claro y una alegría constante. Mientras más
sirvamos a Cristo ahora, mayor será nuestra capacidad para servirle en el cielo.
Reinar sobre las ciudades ciertamente no será "no tener nada que hacer".
Creo que aquellos que gobiernan las ciudades en la Nueva Tierra tendrán
tiempo libre (descanso) y lo disfrutarán plenamente, pero tendrán mucho que
hacer. Dallas Willard sugiere: "Tal vez sería un buen ejercicio para cada uno de
nosotros preguntarnos: ¿En verdad, cuántas ciudades podría gobernar ahora
bajo Dios? Si, por ejemplo, Baltimore o Liverpool me fueran entregadas, con
poder para hacer lo que quiero con él, ¿cómo resultarían las cosas? Una
respuesta honesta a esta pregunta podría hacer mucho para prepararnos para
nuestro futuro eterno en este universo ".
175
¿Se les dará a todos la oportunidad de gobernar en el nuevo universo? El
apóstol Pablo dijo que las recompensas eternas están disponibles "no solo para
mí, sino también para todos los que han anhelado su aparición" (2 Timoteo 4:
8). La palabra todo es alentadora. "El Señor recompensará a todos por el bien
que haga, ya sea esclavo o libre" (Efesios 6:8). La palabra todos nuevamente es
alentadora. No serán solo unos pocos elegidos recompensados con posiciones
de liderazgo.
¿Deberíamos estar entusiasmados de que Dios nos recompensará al hacernos
gobernantes en su Reino? Absolutamente. Jesús dijo: "Alégrate y alégrate,
porque grande es tu recompensa en el cielo" (Mateo 5:12).
Dios elegirá quién reina como reyes, y creo que nos esperan grandes
sorpresas. Cristo nos da pistas en las Escrituras sobre el tipo de persona que
elegirá: "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de
los cielos ... Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra ...
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el
reino de los cielos "(Mateo 5:3, 5,10); "'Dios se opone al orgulloso pero da
gracia al humilde'. Humíllense, por lo tanto, bajo la poderosa mano de Dios,
para que él los levante a su debido tiempo "(1 Pedro 5:5-6).
Mira a tu alrededor para ver a los mansos y los humildes. Pueden incluir
barrenderos, ayudantes de cerrajería, conductores de autobuses o madres que
se quedan en casa que pasan sus días cambiando pañales, lavando ropa,
empacando almuerzos, secando lágrimas y conduciendo autos para Dios.
Una vez le di uno de mis libros a un encantador botones del hotel. Descubrí
que era un cristiano comprometido. Dijo que había estado orando por nuestro
grupo, que estaba celebrando una conferencia en el hotel. Más tarde, le di un
pequeño regalo, una cruda cruz de madera. Parecía aturdido, abrumado. Con
lágrimas en los ojos, dijo: "No necesitabas hacer eso. Solo soy un botones". En el
momento en que lo dijo, me di cuenta de que este hermano había pasado su
vida sirviendo. Es probable que sea alguien como él que tenga el privilegio de
servir en el Reino de Dios. Era "solo un botones" que hablaba con calidez y
amor, que servía, que rezaba en silencio en el fondo por el éxito de una
conferencia en su hotel. Vi a Jesús en ese botones, y no había "solo" sobre él.
¿Quiénes serán los reyes de la Nueva Tierra? Creo que el botones será uno de
ellos. Y tendré el honor de llevar sus maletas.
PARTE II
PREGUNTAS Y RESPUESTAS
ACERCA DEL CIELO
SECCIÓN OCHO
¡CÓMO SERÁ LA TIERRA RESTAURADA?
C A P I T U L O 23
¿SERÁ LA NUEVA TIERRA UN PARAÍSO EDÉNICO?
Este
mundo, incluidas sus maravillas naturales, nos proporciona anticipos y
vislumbres del próximo mundo. Estas personas, incluyéndonos a nosotros
mismos, nos dan anticipos y vislumbres de las nuevas personas por venir. Esta
vida, incluida su cultura, nos proporciona anticipos y vislumbres de la próxima
vida.
Si tomamos literalmente las representaciones terrenales de la vida en la
Nueva Tierra, nos permite hacer una conexión directa con nuestras vidas
actuales. Cuando estoy comiendo con gente aquí, disfrutando de la comida y la
amistad, es un puente hacia cuando estaré comiendo allí, disfrutando de la
comida y la amistad. Esto no está dando un salto a la oscuridad de una vida
futura sombría; solo está dando unos pasos naturales a la luz que las Escrituras
nos dan.
Toda alegría en la tierra, incluida la alegría de la reunión, es un indicio, un
susurro de mayor alegría. El Gran Cañón, los Alpes, las selvas tropicales del
Amazonas, la llanura del Serengeti, estos son bocetos de la Nueva Tierra. Un día
podemos decir, como dijo un personaje de una de mis novelas: "Las mejores
partes del viejo mundo eran anticipos de este. Como pequeños anticipos, como
lamer la cuchara del estofado de carne de mamá una hora antes de la cena".
176
Toda nuestra vida hemos estado soñando con la Nueva Tierra. Cada vez que
vemos belleza en el agua, el viento, las flores, los ciervos, los hombres, las
mujeres o los niños, vislumbramos el cielo. Al igual que el Jardín del Edén, la
Nueva Tierra será un lugar de deleite sensorial, belleza impresionante,
relaciones satisfactorias y alegría personal.
Dios mismo preparó el primer hogar de la humanidad en la Tierra. "Ahora el
Señor Dios había plantado un jardín en el este, en el Edén; y allí puso al hombre
que había formado. Y el Señor Dios hizo crecer toda clase de árboles del suelo,
árboles que eran agradables a la vista y buenos. para comer "(Génesis 2: 8-9).
La frase "plantó un jardín" muestra el toque personal de Dios, su interés íntimo
en los detalles creativos del hogar de la humanidad. De la misma manera que
Dios prestó atención a los detalles del hogar que preparó para Adán y Eva en el
Edén, Cristo está prestando atención a los detalles mientras nos prepara un
hogar eterno en el cielo (Juan 14: 2-3). Si preparó el Edén con tanto cuidado y
generosamente para la humanidad en los seis días de la creación, ¿qué ha
diseñado en el lugar que nos ha estado preparando en los dos mil años desde
que dejó este mundo?
Dios se derramó a sí mismo, su creatividad y su amor para hacer el Edén para
sus criaturas. Pero en ese momento, eso era todo lo que éramos: sus criaturas,
sus portadores de imágenes. Ahora que somos sus dos hijos y su novia, elegidos
de la raza humana para vivir con él para siempre, ¿esperaríamos más o menos
que Edén? Más, por supuesto. Y eso es exactamente lo que será la Nueva Tierra.
¿SERÁ LA NUEVA TIERRA UN REGRESO A EDEN?
Algunas personas suponen que la Nueva Tierra "comenzará de nuevo" con el
paraíso original de Edén. Sin embargo, las Escrituras demuestran lo contrario.
La Nueva Tierra, como hemos visto, incluye una transferencia de cultura y
naciones. La historia no comenzará de nuevo con la Nueva Tierra más de lo que
comenzó la historia cuando Adán y Eva fueron desterrados del Jardín. Eden fue
parte de la historia. Hubo una continuidad directa del mundo anterior a la caída
al mundo posterior a la caída. Del mismo modo, habrá una continuidad directa
entre la vieja Tierra moribunda y la Nueva Tierra resucitada. La caída del
terremoto dividió la historia, pero no terminó la historia. La resurrección de
todas las cosas dividirá la historia de la Tierra, pero no la terminará.
La cultura no regresará al Edén, donde los instrumentos musicales aún no se
habían inventado o donde el trabajo en metal y otras innumerables habilidades
aún no se habían desarrollado (Génesis 4: 20-22). El hecho de que Dios
menciona en la Escritura estos y otros ejemplos de progreso tecnológico
sugiere que aprobó el uso de la creatividad y las habilidades para desarrollar la
sociedad, a pesar de que la Maldición obstaculizó a las personas.
Algunas personas esperan que la Nueva Tierra sea un regreso al Edén, sin
tecnología ni los logros de la civilización. Pero eso no se ajusta a la imagen
bíblica de la gran ciudad, la Nueva Jerusalén. Tampoco es lógico. ¿Esperaríamos
en la Nueva Tierra una reinvención literal de la rueda?
Considere esta analogía: un joven ha estado enfermo desde la infancia y de
repente está curado. ¿Se convierte de nuevo en un bebé? No. Es un hombre
joven y bueno. Él no regresa y comienza de nuevo desde el punto en que su
salud se deterioró. Más bien, él continúa desde donde está, pasando desde allí.
No abandona el conocimiento y las habilidades que ha desarrollado.
Simplemente es mucho más capaz de usarlos ahora que ha sido curado.
Habiendo usado tal ilustración, Albert Wolters dice:
Por analogía, la salvación en Jesucristo, concebida en el sentido amplio de
la creación, significa una restauración de la cultura y la sociedad en su
etapa actual de desarrollo. Esa restauración no necesariamente se opondrá
a la alfabetización o la urbanización o la industrialización o al motor de
combustión interna, aunque estos desarrollos históricos han llevado a sus
propias distorsiones o males. En cambio, la venida del reino de Dios exige
que estos desarrollos sean reformados, que se les haga responsables de su
estructura de creación, y que estén sujetos a las ordenanzas del Creador.
177
¿Comenzará la Nueva Tierra como un nuevo Edén, o contendrá los beneficios
acumulativos del conocimiento humano, el arte y la tecnología?
La vida en la nueva creación no será una reprimenda de todas las cosas,
una vuelta a la forma en que eran las cosas al principio. Más bien, la vida en
la nueva creación será una restauración de todas las cosas, que implicará la
eliminación de toda impureza pecaminosa y la retención de todo lo que es
santo y bueno. Si la nueva creación excluyera la diversidad de las naciones
y la gloria de los reyes de la tierra, sería empobrecida en lugar de
enriquecida, históricamente regresiva y reaccionaria en lugar de
progresiva. Para expresar el punto en forma de pregunta: ¿es probable que
la música de Bach y Mozart, la pintura de Rembrandt, la escritura de
Shakespeare, los descubrimientos de la ciencia, etc., se pierdan por
completo en la vida de la nueva creación?
178
¿CÓMO ANTICIPA EDEN LA NUEVA TIERRA?
Eden no era solo un jardín. Era una tierra entera de maravillas naturales. El río
Pishon, originario del Edén, fluyó "a través de toda la tierra de Havilah ... (El oro
de esa tierra es bueno; la resina aromática y el ónix también están allí)"
(Génesis 2: 1112). La preciosa piedra de ónix se encontraba no solo cerca del
Edén, sino también en el Edén (Ezequiel 28:13).
Más adelante en la historia de Israel, Dios le ordenó al sumo sacerdote usar
dos piedras de ónice con los nombres de las doce tribus escritas en ellas. Dios
llama a estas "piedras conmemorativas" (Éxodo 28: 9-12). No solo los nombres,
sino las piedras en sí, aparentemente eran monumentos conmemorativos.
¿Pero qué conmemorarían las piedras de ónice? Los pasajes de Génesis y
Ezequiel sugieren la respuesta: Edén.
Las piedras de ónice sobre los hombros del sumo sacerdote servían para
recordar a la gente del Edén, la Tierra perfecta que debería mantenerse viva en
los corazones, sueños y esperanzas del pueblo de Dios. Dios quería que su
pueblo mirara al Templo y al sumo sacerdote, un símbolo de la humanidad
reconciliada con Dios, y recordara el Edén, donde la gente vivía en comunión
con Dios. Las piedras sugirieron que, al redimir a la humanidad, Dios los
restauraría al Edén.
179
La referencia bíblica final a las piedras de ónix, y la única en el Nuevo
Testamento, nos dice que estarán en los cimientos de los muros de la Nueva
Jerusalén (Apocalipsis 21: 19-20). El ónice del Edén y los hombros del sumo
sacerdote, que representan dos lugares donde Dios habitó con su pueblo, se
mostrarán en la Ciudad Santa, donde Dios vivirá para siempre con su pueblo.
Por lo tanto, el ónice en el sumo sacerdote y en el Templo simultáneamente nos
señala nuestro pasado en el Edén y nuestro futuro en la Nueva Tierra.
Así como el Edén es nuestro punto de referencia hacia atrás, la Nueva Tierra
es nuestro punto de referencia hacia el futuro. Deberíamos esperar que la
Nueva Tierra sea como el Edén, solo que mejor. Eso es exactamente lo que
promete la Escritura. Observe la restauración de la tierra a las cualidades del
Edén profetizadas en estos pasajes:
De hecho, el Señor consolará a Sión; él confortará todos sus lugares de
desperdicio. Y hará su desierto como el Edén, y su desierto como el jardín
del Señor; alegría y alegría se encontrarán en ella, acción de gracias y el
sonido de una melodía. (Isaías 51: 3, NASB)
Dirán: "Esta tierra desolada se ha convertido en el jardín del Edén; y las
ciudades desoladas, desoladas y en ruinas están fortificadas y habitadas".
(Ezequiel 36:35, NASB)
El desierto y el páramo se alegrarán por ellos, y el desierto se regocijará y
florecerá como la rosa. (Isaías 35: 1, NKJV)
En lugar de la espina subirá el árbol de ciprés, y en lugar del brier subirá el
árbol de mirto. (Isaías 55:13, NKJV)
Comentando sobre tales pasajes, el teólogo Anthony Hoekema escribe: "Las
profecías de esta naturaleza deben entenderse como descripciones de la nueva
tierra, que Dios traerá a la existencia después de que Cristo venga nuevamente,
una tierra nueva que durará, no solo por mil años, pero para siempre ...
Mantener en mente la doctrina de la nueva tierra ... abrirá el significado de
grandes porciones de la literatura profética del Antiguo Testamento de
maneras sorprendentemente nuevas ".
180
¿CÓMO SERÁ LA NUEVA NATURALEZA?
Nunca hemos visto a hombres y mujeres como estaban destinados a ser. Nunca
hemos visto animales como eran antes de la caída. Solo vemos restos
estropeados de lo que una vez fue.
Del mismo modo, nunca hemos visto la naturaleza desencadenada e intacta.
Solo lo hemos visto maldito y en descomposición. Sin embargo, incluso ahora
vemos mucho que nos agrada y nos emociona, moviendo nuestros corazones a
la adoración.
Si el "lado equivocado" del cielo puede ser tan hermoso, ¿cómo se verá el
lado derecho? Si los restos humeantes son tan impresionantes, ¿cómo se verá la
Tierra cuando resucite y se haga nueva, restaurada al original?
En el sentido más verdadero, los peregrinos cristianos tienen lo mejor de ambos
mundos. Tenemos gozo cada vez que este mundo nos recuerda lo siguiente, y nos
consuela cuando no es así.
C. S. Lewis
CS Lewis y JRR Tolkien vieron la verdad central en las antiguas mitologías, y
en sus libros nos dan una idea de las personas, las bestias y los árboles que
están vibrantemente vivos. Lo que nos depara es lo que hemos visto solo en
vislumbres disminuidos. Como Lewis y Tolkien se dieron cuenta, "las fábulas
paganas del paraíso eran recuerdos tenues y distorsionados del Edén".
181
La belleza terrenal que vemos ahora no se perderá. No vamos a negociar la
belleza de la Tierra para el Cielo de, pero conservar la belleza de la Tierra y
ganar la belleza aún más profunda. Como viviremos para siempre con la gente
de este mundo, redimidos, disfrutaremos para siempre de las bellezas de este
mundo, redimidos.
CS Lewis dijo: "Queremos algo más que difícilmente se pueda expresar con
palabras: unirnos con la belleza que vemos, transmitirla, recibirla en nosotros
mismos, bañarnos en ella, formar parte de ella".
182
Y así lo haremos.
¿LOS LUGARES DE ESTA TIERRA SERÁN RESURRECTADOS
A LA NUEVA TIERRA?
Al volverse nuevo, ¿retendrá la vieja Tierra gran parte de lo que alguna vez fue?
La Nueva Tierra seguirá siendo la misma Tierra que el nuevo nosotros aún
seremos nosotros. "El mundo en el que entraremos en la parusía de Jesucristo
es ... no otro mundo; es este mundo, este cielo, esta tierra; sin embargo, ambos
pasaron y se renovaron. Son estos bosques, estos campos, estas ciudades, estas
calles, estas personas, que serán el escenario de la redención ".
183
¿No deberíamos esperar, entonces, que algunas de las mismas características
geológicas de la vieja Tierra caractericen a la nueva? ¿No deberíamos esperar
que el cielo de la Nueva Tierra sea azul? ¿Podría Dios remodelar las selvas
tropicales o el Gran Cañón? Si la tierra se convierte en la Nueva Tierra, ¿podría
Lake Louise convertirse en la Nueva Lake Louise?
¿Podríamos viajar a un lugar familiar y decir: "Este es el lugar en el que nos
paramos", en el mismo sentido podremos decir: "Estas son las manos que solía
ayudar a los necesitados"?
En The Last Battle, CS Lewis retrata a la niña Lucy mientras llora la pérdida
de Narnia, un gran mundo creado por Asia, un mundo querido que asumió que
había sido destruido para siempre. Jewel, el unicornio, también está de luto y
llama a su amada Narnia "El único mundo que he conocido".
Aunque Lucy y su familia y amigos están en el umbral del país asiático (cielo),
todavía mira a Narnia y siente una profunda pérdida. Pero a medida que se
adentra en el país asiático, se da cuenta de algo totalmente inesperado. Lo que
sucede después, creo, refleja la revelación bíblica de la Nueva Tierra:
"Esas colinas", dijo Lucy, "las bonitas de madera y las azules detrás, no son
muy parecidas a la frontera sur de Narnia".
"¡Me gusta!" gritó Edmund después de un momento de silencio. "Por qué
son exactamente como. Mira, ahí está el Monte Pire con su cabeza
bifurcada, ¡y ahí está el paso hacia Archenland y todo!"
"Y sin embargo no son como", dijo Lucy. "Son diferentes. Tienen más
colores y miran más lejos de lo que recordaba y son más ... más ... oh, no sé
...".
"Más bien como la cosa real", dijo Lord Digory suavemente.
De repente, Visión lejana, el Águila extendió sus alas, se elevó a treinta o
cuarenta pies en el aire, dio vueltas y luego se posó en el suelo.
"Reyes y reinas", gritó, "todos hemos sido ciegos. Solo estamos
empezando a ver dónde estamos. Desde allí lo he visto todo: Ettinsmuir,
Beaversdam, el Gran Río y Cair Paravel aún brillan en el borde del Mar del
Este. Narnia no está muerta. Esto es Narnia ".
"¿Pero ¿cómo puede ser?" dijo Peter "Porque los asiáticos nos dijeron a
los mayores que nunca deberíamos regresar a Narnia, y aquí estamos".
"Sí", dijo Eustaquio. "Y lo vimos todo destruido y el sol se apagó".
"Y todo es muy diferente", dijo Lucy.
"El águila tiene razón", dijo Lord Digory. "Escucha, Peter. Cuando Asian
dijo que nunca podías volver a Narnia, se refería a la Narnia en la que
estabas pensando. Pero esa no era la verdadera Narnia. Eso tenía un
principio y un final. Era solo una sombra o una copia de la verdadera
Narnia, que siempre ha estado aquí y siempre estará aquí: así como
nuestro propio mundo, Inglaterra y todo, es solo una sombra o copia de
algo en el mundo real de Asia. No es necesario llorar por Narnia, Lucy. la
vieja Narnia que importaba, todas las queridas criaturas, han sido atraídas
a la verdadera Narnia a través de la puerta. Y, por supuesto, es diferente;
tan diferente como una cosa real es de una sombra o como la vida
despierta es de un sueño ". . . .
La diferencia entre la antigua Narnia y la nueva Narnia era así. El nuevo
era un país más profundo: cada roca, flor y brizna de hierba parecía que
significara más. No puedo describirlo mejor que eso: si alguna vez llegas
allí, sabrás a qué me refiero.
Fue el Unicornio quien resumió lo que todos estaban sintiendo. Golpeó
su casco derecho en el suelo y relinchó y luego lloró:
"¡Por fin he llegado a casa! ¡Este es mi verdadero país! Pertenezco aquí.
Esta es la tierra que he estado buscando toda mi vida, aunque nunca lo
supe hasta ahora. La razón por la que amamos a la antigua Narnia es que a
veces se parecía un poco a esto ".
184
Lewis capturó la teología bíblica de la Vieja y Nueva Tierra, y la continuidad
entre ellos, mejor que cualquier teólogo que haya leído. ¿Captó su mensaje?
Nuestro mundo es una Tierra Sombría, una copia de algo que alguna vez fue
Edén, y que seguirá siendo, la Nueva Tierra. Toda la vieja Tierra que importa
será llevada al Cielo, para ser parte de la Nueva Tierra.
A través de la serie The Chronicles of Narnia, nosotros y nuestros hijos
podemos aprender a imaginar el Cielo prometido en la Tierra de una manera
bíblica y convincente † Podemos aprender a anticipar la naturaleza, la cultura y
la humanidad que serán, como dijo Lord Digory, " más como la cosa real ".
Lewis va aún más lejos en The Last Battle:
"¡Por qué!" exclamó Peter. "Es Inglaterra. Y esa es la casa misma: ¡la
antigua casa del profesor Kirk en el país donde comenzaron todas nuestras
aventuras!"
"Pensé que esa casa había sido destruida", dijo Edmund.
"Así fue", dijo el Fauno. "Pero ahora estás viendo la Inglaterra dentro de
Inglaterra, la verdadera Inglaterra, así como esta es la verdadera Narnia. Y
en esa Inglaterra interior no se destruye nada bueno".
185
Basado en lo que las Escrituras nos dicen de la Nueva Tierra y la Nueva
Jerusalén, y que ciertas cosas serán restauradas, creo que lo que Lewis imagina
es muy posible. En la Nueva Tierra veremos la raz / Tierra, que incluye las
cosas buenas no solo de la creación natural de Dios sino también de la
expresión creativa de la humanidad para la gloria de Dios. En la Nueva Tierra,
nada bueno será destruido.
¿PERDEREMOS LA ANTIGUA TIERRA?
La Nueva Tierra será un lugar de curación (Apocalipsis 22: 2). Ministerio de
sanidad de Cristo fue por lo tanto un anticipo del Cielo, el lugar en el que todas
las heridas se curan, todo el sufrimiento para siempre eclipsado byjoy Siempre
que Jesús sanó a las personas, el acto habló de integridad y la salud, la
perfección original de Adán y Eva, y la llegada perfección del resucitado
cuerpos y espíritus Cada curación era un monumento al Edén que era y una
señal a la Nueva Tierra que será.
A medida que ponemos nuestras mentes y nuestros corazones en el Cielo, no
solo debemos volver al Jardín del Edén, sino también avanzar a la Ciudad Santa,
donde experimentaremos tanto las riquezas de la naturaleza sin arruinar como
la creatividad humana desatada.
Todo cambia cuando comprendemos que todo lo que amamos de la vieja
Tierra será nuestro en la Nueva Tierra, ya sea de la misma forma u otra. Una
vez que comprendamos esto, no nos arrepentiremos de haber dejado todas las
maravillas del mundo que hemos visto o llorar por no haber visto sus
innumerables maravillas. ¿Por qué? Porque aún podremos verlos.
Dios ya no ha terminado con la tierra como tampoco lo hizo con nosotros.
† Animo a los padres a que lean en voz alta a sus familiares la serie The
Chronicles of Narnia o que escuchen los libros completos en producciones de
audio de radio teatro publicados por Tyndale y Focus on the Family.
C A P I T U L O 24
¿QUÉ ES LA NUEVA JERUSALÉN?
La Escritura describe el Cielo como un país (Lucas 19:12; Hebreos 11:14 16)
y una ciudad (Hebreos 12:22; 13:14; Apocalipsis 21:2). Quince veces en
Apocalipsis 21 y 22, el lugar donde Dios y su pueblo vivirán juntos se llama
ciudad. La repetición de la palabra y la descripción detallada de la arquitectura,
las paredes, las calles y otras características de la ciudad sugieren que el
término ciudad no es simplemente una forma de hablar, sino una ubicación
geográfica literal. Después de todo, ¿dónde esperamos que vivan las personas
físicamente resucitadas si no en un entorno físico?
Todos saben lo que es una ciudad: un lugar con edificios, calles y residencias
ocupadas por personas y sujetas a un gobierno común. Las ciudades tienen
habitantes, visitantes, eventos culturales de actividad bulliciosa y reuniones
que involucran música, artes, educación, religión, entretenimiento y atletismo.
Si la ciudad capital de la Nueva Tierra no tiene estas características definitorias
de una ciudad, parecería engañoso que las Escrituras la llamen repetidamente
ciudad.
La ciudad en el centro del futuro Cielo se llama la Nueva Jerusalén. La ciudad
es retratada como una ciudad amurallada; Su seguridad está fuera de toda
duda. Está encaramado en la cima de una colina que ningún ejército invasor
podría ascender. Los muros de la ciudad son tan gruesos que ningún motor de
asalto podría atravesarlos y tan altos que ningún humano podría esperar
escalarlos. (Por supuesto, la ciudad nunca será atacada, pero su estructura nos
recordará el poder y el compromiso de Dios para proteger a su pueblo).
Cuando pienso en los muros de la Nueva Jerusalén, recuerdo la mañana en
que un pastor vino a verme. Su hijo adolescente Kevin, quien también era su
mejor amigo, había muerto cuatro meses antes. Este pastor había asistido
recientemente a un curso de seminario que enseñé, "Una teología del cielo". Por
la gracia de Dios, la clase había consolado y animado a este hombre.
Cuando el pastor se sentó en mi oficina, abrió la mano para revelar una
hermosa piedra rojiza y pulida. Nunca había visto algo así. Dijo que era jaspe,
que reconocí como una piedra que constituirá los muros de la Nueva Jerusalén
(Apocalipsis 21:18). La piedra fue un recordatorio de su hijo Kevin y de la
seguridad de que él y su hijo vivirán juntos nuevamente en una gloriosa ciudad
con paredes de jaspe.
El pastor insistió en que me quedara la piedra de jaspe. Él dijo: "Quiero que
sepas que estoy orando por ti mientras escribes tu libro sobre el Cielo. Y quiero
que tengas esta piedra para recordarte la realidad del Cielo".
A menudo miro la piedra y la sostengo en mi mano. Cuanto más lo hago, más
hermoso se vuelve. No es fantasmal; es sólido y sustancial, como el lugar que
nos espera.
¿CUÁLES SON LAS DIMENSIONES DE LA CIUDAD?
Las dimensiones exactas de la ciudad son medidas por un ángel y se informa
que son 12,000 estadios, el equivalente a 1,400 millas o 2,200 kilómetros, en
longitud, ancho y altura (Apocalipsis 21: 15-16). Aunque estas proporciones
pueden tener una importancia simbólica, esto no significa que no puedan ser
literales. De hecho, las Escrituras enfatizan que las dimensiones se dan en la
"medida del hombre" (Apocalipsis 21:17). Si la ciudad realmente tiene estas
dimensiones (y no hay razón para que no pueda), ¿qué más podríamos esperar
que Dios diga para convencernos? (Trato si las dimensiones son literales en el
apéndice B, "Interpretación literal y figurativa").
Una metrópolis de este tamaño en el medio de los Estados Unidos se
extendería desde Canadá hasta México y desde los Montes Apalaches hasta la
frontera con California. La Nueva Jerusalén es todo el espacio cuadrado que
cualquiera podría pedir.
Aún más sorprendente es la altura de 1,400 millas de la ciudad. Algunas
personas sugieren que este es el alcance de las torres y torres más altas de la
ciudad, que se alzan sobre edificios de menor altura. Si es así, argumentan que
se parece más a una pirámide que a un cubo.
No debemos preocuparnos de que el cielo esté lleno de gente. El nivel del
suelo de la ciudad será de casi dos millones de millas cuadradas. Esto es
cuarenta veces más grande que Inglaterra y quince mil veces más grande que
Londres. Es diez veces más grande que Francia o Alemania y mucho más grande
que India. Pero recuerde, eso es solo el nivel del suelo.
Dadas las dimensiones de un cubo de 1,400 millas, si la ciudad constara de
diferentes niveles (no lo sabemos), y si cada historia tuviera una generosa
altura de doce pies, la ciudad podría tener más de 600,000 historias. Si
estuvieran en diferentes niveles, miles de millones de personas podrían ocupar
la Nueva Jerusalén, con muchas millas cuadradas por persona.
Si estos números son figurativos, no literales (y eso es ciertamente posible),
seguramente todavía están destinados a transmitir que el hogar del pueblo de
Dios será extremadamente grande y espacioso.
La forma del cubo de la Nueva Jerusalén nos recuerda la forma del cubo del
Lugar Santísimo en el Templo (1 Reyes 6:20), las tres dimensiones tal vez
sugestivas de las tres personas de la Trinidad. Dios vivirá en la ciudad, y es su
presencia la que será su mayor característica.
¿CUÁL ES EL SIGNIFICADO DE LAS PUERTAS DE LA
CIUDAD?
La ciudad tiene "un gran muro alto con doce puertas y con doce ángeles en
las puertas. En las puertas estaban escritos los nombres de las doce tribus de
Israel. Había tres puertas en el este, tres en el norte, tres en el sur y tres en el
oeste "(Apocalipsis 21:12-13). Las puertas de una ciudad eran importantes por
varias razones. Primero, eran un lugar de defensa de los enemigos. Por lo
general, las puertas de la ciudad estaban cerradas por la noche para evitar los
peligros. Incluso Disneylandia, "el lugar más feliz de la tierra", cierra sus
puertas por la noche. Sin embargo, las Escrituras nos dicen: "En ningún día se
cerrarán las puertas [de la Nueva Jerusalén]" (Apocalipsis 21:25). ¿Por qué las
puertas pueden permanecer abiertas? Porque las doce puertas de la ciudad son
atendidas por doce ángeles. Por supuesto, no habrá enemigos fuera de las
puertas de la ciudad: toda la Nueva Tierra estará llena del conocimiento de Dios
(Habacuc 2:14). Y los ciudadanos de fuera de las puertas viajarán regularmente
a través de ellos (Apocalipsis 21:24,26).
Todos los enemigos del Reino serán arrojados para siempre en el lago de
fuego, lejos de la Nueva Tierra. Por lo tanto, las puertas permanecerán abiertas,
sin necesidad de búsquedas ni detectores de metales. Cualquier ciudadano de la
Nueva Tierra es siempre bienvenido, siempre libre de venir a la ciudad capital,
¡e incluso acceder al trono del Rey! Las puertas abiertas vigiladas por los
ángeles nos recuerdan que nuestra seguridad ha sido comprada y asegurada
permanentemente por nuestro Dios.
Desde puntos de vista opuestos del mundo cristiano, desde diferentes sectores de
la vida y el carácter humano, a través de diversas expresiones de su fe y esperanza
comunes, a través de diversos modos de conversión, a través de diferentes
porciones de la Sagrada Escritura, los viajeros cansados entrarán en la Ciudad
Celestial y se encontrarán entre sí, "no sin sorpresa", en las orillas del mismo río
de la vida.
DWIGHT L.MOODY
Las puertas abiertas de la ciudad son un gran ecualizador. No hay elitismo en
el cielo; todos tendrán acceso a causa de la sangre de Cristo. Su muerte es el
boleto de admisión a todos los rincones de la Nueva Jerusalén. La gente no
tendrá que demostrar su valía ni comprar a través de las puertas. Todas las
personas tendrán acceso a los parques, museos, restaurantes, bibliotecas,
conciertos de la ciudad, todo lo que la ciudad tiene para ofrecer. Nadie tendrá
que mirar por encima de la valla o mirar con nostalgia por las ventanas.
Las puertas son donde la gente entra y sale de la ciudad. Las grandes
distancias involucradas (tres puertas en cada lado de la ciudad, que miden más
de 1,400 millas) sugieren que cada puerta puede salir a un país diferente,
quizás cada una con un terreno radicalmente diferente. Imagínese a personas
de todas las nacionalidades, colores y vestidos que entran y salen de la ciudad,
algunas personas que se van a una tarea o misión, algunas que van a una
aventura, otras que vienen a un banquete o van a visitar amigos y seres
queridos.
La gente siempre se ha reunido en las puertas de la ciudad para compartir
noticias y contar historias. ¿Las personas en la Nueva Tierra serán menos
relacionales de lo que somos ahora? No, seremos liberados para ser más
relacionales, sin los temores, las deficiencias y los pecados que actualmente nos
atormentan. Estaremos ansiosos por escuchar las historias de otras personas, y
todos tendremos nuestras propias historias que contar, y podremos contarlas
mejor que nunca. Nadie tendrá que preguntarse si se les está diciendo la
verdad, ya que no habrá engaño (Apocalipsis 21:8).
¿Debemos tomar las referencias a los muros y puertas de la ciudad al pie de
la letra? Algunas personas dicen que no: "Estas descripciones, por supuesto, no
deben tomarse literalmente. Son vívidas metáforas poéticas para una realidad
que es indestructible, reluciente, incalculablemente preciosa ... Si nos invitan a
dar un paseo, la mayoría de nosotros lo haríamos". prefieren un camino rural
frondoso a una calle pavimentada con oro. Uno es natural e instantáneamente
atractivo; el otro parece sin vida y fabricado ".
186
Como trataremos en el apéndice B, no debemos descartar las descripciones
físicas de la gran ciudad. Las calles pueden estar hechas de oro real y aún tener
un significado simbólico. Mi anillo de bodas me recuerda mi compromiso con
mi esposa, pero eso no significa que no sea un anillo literal. Las puertas abiertas
del cielo nos recordarán la accesibilidad de Dios, pero eso no significa que no
sean puertas literales. Creo que sería más divertido de lo que la mayoría de los
comentaristas suponen caminar en una calle pavimentada con oro. He tenido
excelentes caminatas sobre el asfalto, ¿qué tiene de malo el oro? Nos
equivocamos al suponer que debemos caminar por calles doradas o caminos
arbolados. ¿Por qué no los dos?
¿CÓMO SERÁ PARA LOS CIUDADANOS DE LA CIUDAD?
Ser parte de una ciudad es ser ciudadano, lo que implica responsabilidades y
privilegios. El apóstol Pablo les recordó a los filipenses, orgullosos de su
ciudadanía romana: "Nuestra ciudadanía está en el cielo" (Filipenses 3:20).
Tenga en cuenta el verbo en la declaración: Nuestra ciudadanía "es", "no" será
"en el cielo. Aunque nuestra ciudadanía en el cielo está presente, nuestra
residencia allí es futura. Las personas nacidas lejos del país natal de su padre
siguen siendo ciudadanos de ese país, a pesar de que nunca han vivido allí. Un
día, como hijos y herederos del rey del cielo, entraremos en plena posesión de
nuestra tierra natal, que gobernaremos para la gloria de nuestro Padre.
El pueblo de Dios fue una vez nómada, vagando por el desierto del Sinaí
durante cuarenta años. Finalmente se establecieron en ciudades. La Nueva
Jerusalén será una ciudad sólida y permanente, asegurada por mucho más que
estacas de carpa.
La mayor fortaleza de un edificio es su base. La Nueva Jerusalén no tiene una
base, sino doce, cada una decorada con una gema diferente (Apocalipsis 21:
14,19-20). Además, esta ciudad está construida por Dios mismo. En los tiempos
del Antiguo Testamento, Abraham "esperaba la ciudad con fundamentos, cuyo
arquitecto y constructor es Dios" (Hebreos 11:8-10). La Nueva Jerusalén es esa
ciudad. Lo que sea que Dios construya durará.
La gente me ha dicho que no pueden entusiasmarse con la Nueva Jerusalén
porque no les gustan las ciudades. Pero esta ciudad será diferente: tendrá todas
las ventajas que asociamos con las ciudades terrenales, pero ninguna de las
desventajas. La ciudad estará llena de maravillas naturales, magnífica
arquitectura, cultura próspera, pero no tendrá delitos, contaminación, sirenas,
muertes por accidentes de tránsito, basura o personas sin hogar. Realmente
será el Cielo en la Tierra.
Si crees que odias las ciudades, rápidamente cambiarás de opinión cuando
veas esta. Imagine moverse por la ciudad para disfrutar de las artes, la música y
los deportes sin carteristas, tiendas de pornografía, drogas o prostitución.
Imagine sentarse a comer y levantar copas para brindar por el Rey, quien será
glorificado en cada placer que disfrutamos.
Las huellas digitales del artista se verán en todas partes en la gran ciudad.
Cada característica habla de sus atributos. Las piedras invaluables hablan de su
belleza y grandeza. Las puertas abiertas hablan de su accesibilidad. Todos los
que deseen venir a él en su trono pueden hacerlo en cualquier momento.
Podemos aprender mucho sobre las personas caminando por sus casas. Todo el
universo será la casa de Dios, y la Nueva Jerusalén será su sala de estar. Dios se
deleitará en compartir con nosotros las glorias de su ciudad capital y la nuestra.
C A P I T U L O 25
¿CÓMO SERÁ LA GRAN CIUDAD?
¿Por
qué se fueron Magellan y Columbus y todos los demás exploradores y sus
tripulaciones en busca del "nuevo mundo"? Porque fuimos creados para buscar
nuevos mundos. Fuimos creados para ser buscadores y exploradores. A medida
que buscamos y exploramos la creación de Dios, creceremos en nuestro
conocimiento de Dios, cada vez más motivados para explorar las maravillas de
Dios mismo.
Las demandas y distracciones de nuestra vida presente nos enseñan a dejar
de lado o reprimir nuestro anhelo de explorar, pero aún así emerge. En la
Nueva Tierra, ese deseo no se verá frustrado ni superado por consideraciones
pragmáticas. Más bien, será estimulado y alentado por Dios, entre sí y todo lo
que está dentro de nosotros.
Sin embargo, el primer lugar que deseamos explorar será la ciudad más
grande que haya existido: la capital de la Nueva Tierra. La Nueva Jerusalén será
un lugar de belleza extravagante y maravillas naturales. Será un gran Edén,
integrado con lo mejor de la cultura humana, bajo el reinado de Cristo. Más
riqueza de la que se ha acumulado en toda la historia humana se distribuirá
libremente en esta inmensa ciudad.
¿CUÁN EXTRAVAGANTE SERÁ LA CIUDAD?
Presumiblemente, muchas otras ciudades estarán en la Nueva Tierra, como las
que Jesús mencionó en las parábolas de la mayordomía (Lucas 19: 17-19). Los
reyes de las naciones que traen sus tesoros a la Nueva Jerusalén deben venir y
regresar a algún lugar, presumiblemente el campo y las ciudades que se
encuentran más allá de la Nueva Jerusalén. Pero ninguna ciudad será como esta,
ya que el Rey de reyes la llamará hogar.
La capital del cielo estará llena de magnificencia visual. "Brillaba con la gloria
de Dios, y su brillo era como el de una joya muy preciosa, como un jaspe, claro
como el cristal" (Apocalipsis 21:11). John continúa describiendo la opulencia:
"El muro estaba hecho de jaspe, y la ciudad de oro puro, tan puro como el
vidrio. Los cimientos de los muros de la ciudad estaban decorados con todo tipo
de piedras preciosas" (Apocalipsis 21:18-19) Luego, Juan nombra doce piedras,
ocho de las cuales corresponden a las piedras del pectoral del sumo sacerdote
(Éxodo 28:17-20).
Las piedras preciosas y el oro representan una riqueza increíble, que sugiere
las riquezas exorbitantes del esplendor de Dios. "Las doce puertas eran doce
perlas, cada puerta hecha de una sola perla. La gran calle de la ciudad era de
oro puro, como vidrio transparente" (Apocalipsis 21:21). Cada torre de la
puerta está tallada en una sola perla enorme. "Entre los antiguos, la perla tenía
el mayor valor entre las piedras preciosas". El texto no dice esto, pero los
comentaristas a menudo sugieren que debido a que una perla se forma a través
del dolor de la ostra, la perla puede simbolizar el sufrimiento de Cristo en
nuestro nombre, así como la belleza eterna que puede salir de nuestro
sufrimiento temporal.
187
¿CUÁL ES EL RÍO DE LA VIDA?
Juan describe una maravilla natural en el centro de la Nueva Jerusalén: "el río
del agua de la vida, tan claro como el cristal, que fluye del trono de Dios y del
Cordero por el centro de la gran calle de la ciudad" (Apocalipsis 22:1-2). ¿Por
qué es importante el agua? Porque la ciudad es un centro de la vida humana y el
agua es una parte esencial de la vida. Los fantasmas no necesitan agua, pero los
cuerpos humanos sí. Todos sabemos lo que es tener sed, pero los lectores
originales, que vivían en un clima seco como el hueso, comprendieron
fácilmente la maravilla del agua dulce constantemente disponible, pura e
incontaminada, capaz de satisfacer la sed más profunda.
Note que la fuente de esta poderosa corriente es el trono de Dios, ocupado
por el Cordero. Él es la fuente de todas las bellezas y maravillas naturales.
Derivan su belleza del artista. El gran río refleja su naturaleza que calma la sed
y satisface las necesidades. Él siempre satisface las necesidades de su gente y
cumple sus anhelos.
En la Nueva Tierra, no tendremos que abandonar la ciudad para encontrar la
belleza natural. Se incorporará a la ciudad, con el río de la vida como fuente. El
río fluye por la calle principal de la ciudad. Probablemente tiene innumerables
afluentes que fluyen por el resto de la ciudad. ¿Puedes imaginarte gente
hablando y riendo al lado de este río, metiendo sus manos y caras en el agua y
bebiendo? Esta maravilla natural totalmente accesible en la calle principal de la
ciudad es increíble, algo que se presentaría en cualquier folleto de viaje.
La ciudad tiene muchas otras calles, por supuesto, pero ninguna como esta,
ya que esta conduce directamente al trono del rey. El hecho de que el agua fluya
hacia abajo sugiere la gran elevación del trono. Solo hay que seguir la calle, o el
río, hasta su origen para llegar al centro de la ciudad: el trono del Cordero.
¿Qué es el árbol de la vida?
Después de que John describe el río de la vida, menciona otra característica
llamativa: "A cada lado del río estaba el árbol de la vida, con doce cosechas de
fruta, produciendo su fruto cada mes. Y las hojas del árbol son para la curación
de las naciones "(Apocalipsis 22:2).
El árbol de la vida se menciona tres veces en Génesis 2, en el Edén, y
nuevamente cuatro veces en Apocalipsis, tres de ellas en el capítulo final. Estas
instancias parecen referirse al árbol de la vida literal de Edén. Se nos dice que el
árbol de la vida está actualmente en el Paraíso, el Cielo intermedio (Apocalipsis
2:7). La Nueva Jerusalén misma, también en el Cielo actual, será derribada,
árbol de la vida y todo, y colocada en la Nueva Tierra (Apocalipsis 21:2). Así
como el árbol aparentemente fue reubicado desde el Edén hasta el Cielo actual,
será reubicado nuevamente en la Nueva Tierra.
En el Edén, el árbol parece haber sido una fuente de vida física continua. La
presencia del árbol de la vida sugiere una provisión sobrenatural de la vida
cuando Adán y Eva comieron el fruto que les proporcionó su Creador. Adán y
Eva fueron diseñados para vivir para siempre, pero para hacerlo
probablemente necesitaban comer del árbol de la vida. Una vez que pecaron,
fueron expulsados del Jardín, separados del árbol y sujetos a muerte física, tal
como habían experimentado la muerte espiritual. Desde el Edén, la muerte ha
reinado a lo largo de la historia. Pero en la Nueva Tierra, nuestro acceso al árbol
de la vida se restaura para siempre. (Note que no se menciona un árbol del
conocimiento del bien y del mal para probarnos. Los redimidos ya han conocido
el pecado y su devastación; ya no lo desearán).
En la Nueva Tierra, comeremos libremente el fruto del mismo árbol que
alimentó a Adán y Eva: "Al que venza, le daré el derecho a comer del árbol de la
vida, que está en el paraíso de Dios" (Apocalipsis 2: 7). Una vez más, los seres
humanos extraerán su fuerza y vitalidad de este árbol. El árbol no producirá un
solo cultivo sino doce. La novedad y la frescura del cielo se demuestra en el
rendimiento mensual de la fruta. La fruta no es simplemente para ser admirada
sino consumida.
Entonces veré, oiré y sabré todo lo que deseaba o deseaba a
continuación; Y cada poder encuentra dulce empleo en ese
eterno mundo de alegría.
ISAAC WATTS
La descripción del árbol de la vida en Apocalipsis 22 refleja exactamente lo
que se profetiza en el Antiguo Testamento: "Árboles frutales de todo tipo
crecerán en ambas orillas del río. Sus hojas no se marchitarán ni sus frutos
fallarán. Todos los meses lo harán soportar, porque el agua del santuario fluye
hacia ellos. Su fruto servirá como alimento y sus hojas para la curación
"(Ezequiel 47:12).
El comentarista William Hendriksen sugiere: "El término 'árbol de la vida' es
colectivo, al igual que 'avenida' y 'río'. La idea no es que haya un solo árbol. No,
hay un parque completo: filas enteras de árboles a lo largo del río; por lo tanto,
entre el río y la avenida. Y esto es cierto con respecto a todas las avenidas de la
ciudad. Por lo tanto, la ciudad sólo está lleno de parques, cf. Ap 2:7. Observar,
por lo tanto, esta maravillosa verdad: la ciudad está llena de ríos de la vida.
también está llena de parques que contienen árboles de la vida Estos árboles,
además, están llenos de fruta ".
188
Esta visión más amplia del árbol de la vida explicaría el hecho de que el árbol
crece a ambos lados de un gran río a la vez y produce doce tipos diferentes de
fruta. (Por supuesto, incluso si Hendriksen se equivoca al suponer que el árbol
de la vida es colectivo, es razonable que al igual que había otros árboles en el
Edén, habrá otros árboles en la Nueva Tierra).
Juan también nos dice que "las hojas del árbol son para la curación de las
naciones" (Apocalipsis 22:2). Por tercera vez en Apocalipsis 21-22, los
habitantes de la Nueva Tierra se conocen como naciones. Las naciones no serán
eliminadas sino curadas. Pero como no experimentaremos dolor o enfermedad
en el cielo, ¿cuál es el objetivo de las hojas para la curación? Quizás ellos, al
igual que la fruta del árbol, tengan propiedades para mantener o mejorar la
vida que ayudarán a las personas a mantener la salud y la energía. Nuestra vida
física y nuestra salud, incluso nuestra curación, no proviene de nuestra
naturaleza inmortal intrínseca, sino de participar de la provisión amable de
Dios en los frutos y las hojas del árbol de la vida. Por lo tanto, nuestro bienestar
no se otorga de una vez por todas, sino que será sostenido y renovado para
siempre a medida que dependamos de él y aprovechemos su provisión.
A algunas personas les resulta difícil entender por qué las personas
perfectamente sanas necesitarán alimentos, agua y vegetación saludable en la
Nueva Tierra. Parece que todavía tendremos necesidades, pero todas serán
satisfechas. La naturaleza orgánica de las frutas comestibles y las hojas
medicinales enfatiza el vínculo de la humanidad con la Tierra, lo que sugiere
que la vida eterna no será tan diferente de la vida en el Edén como se supone a
menudo.
¿LA NUEVA TIERRA TIENE OTRAS MARAVILLAS
NATURALES?
Lo que la Escritura nos dice sobre el río de la vida y el árbol de la vida y sus
frutos es indicativo de las maravillas naturales que formarán parte de la Nueva
Tierra. Así como "el árbol" probablemente incluye muchos árboles, "el río"
probablemente se convierte en muchos ríos, que a su vez forman lagos. Como
esta es la Nueva Tierra, debemos esperar propiedades geográficas de la Tierra:
montañas, cascadas y otras maravillas naturales.
Al describir la Nueva Tierra, Juan habla de "una montaña grande y alta"
(Apocalipsis 21:10). Tenga en cuenta que John lo llama una montaña, no la
montaña. Sabemos que la Nueva Tierra tiene al menos una montaña, y podemos
suponer que tiene cientos o miles de ellas.
Así como nuestros cuerpos de resurrección serán mejores que los actuales,
las maravillas naturales de la Nueva Tierra probablemente serán más
espectaculares que las que ahora conocemos. Podemos esperar montañas más
magníficas y lagos y flores más hermosos que los de esta tierra. Si imaginamos
que la Nueva Tierra tiene características cada vez menos bellas que la anterior,
imaginamos la regresión de la Tierra. Lo menos que debemos esperar es la
retención. Pero, de hecho, creo que hay muchas razones para anticipar la
progresión. La representación de los metales preciosos y las piedras y la vasta
arquitectura es lujosa más allá de la imaginación, al igual que las descripciones
de los árboles a ambos lados del gran río, que producen nuevos frutos cada
mes. Todo lo que Dios nos dice sugiere que miraremos hacia atrás en la Tierra
actual y concluiremos, hablando creativamente, que Dios solo estaba
"calentándose" y comenzando.
Mira el historial de Dios en la creación de maravillas naturales en este
universo. En Marte, el volcán Olympus Mons se eleva 79,000 pies, casi tres
veces más alto que el Monte Everest. La base de Olympus Mons tiene 370 millas
de ancho y cubriría todo el estado de Nebraska. El Valles Marineris es un vasto
cañón que se extiende un sexto del camino alrededor de Marte. Tiene 2.800
millas de largo, 370 millas de ancho y 4.5 millas de profundidad. Cientos de
nuestros Grandes Cañones podrían caber dentro de él.
La Nueva Tierra puede tener características mucho más espectaculares que
estas. Imagine lo que podríamos encontrar en el nuevo Marte o en los nuevos
Saturno y Júpiter y sus magníficas lunas. Recuerdo vívidamente la emoción de
ver por primera vez los anillos de Saturno a través de mi nuevo telescopio
cuando tenía once años. Me entusiasmó y agitó mi corazón. Cinco años después,
escuché el evangelio por primera vez y conocí a Jesús, pero las maravillas de los
cielos me ayudaron a llegar a Dios. ¿Cuántas veces en el nuevo universo nos
sorprenderá la maravilla de la creación de Dios?
Recuerde, Dios hará los nuevos cielos, que corresponderán a los viejos y que,
por lo tanto, incluirán versiones renovadas de los planetas, estrellas, nebulosas
y galaxias que Dios creó en los primeros cielos.
Las cascadas de la Nueva Tierra pueden empequeñecer a Niagara, o las
Cataratas de Nueva Niágara pueden empequeñecer a la que conocemos ahora.
Encontraremos formaciones rocosas más espectaculares que las de Yosemite,
picos más altos que el Himalaya, bosques más profundos y más ricos que
cualquier cosa que veamos en el noroeste del Pacífico.
Algunos fenómenos terrestres actuales pueden no ocurrir en la Nueva Tierra,
incluidos terremotos, inundaciones, huracanes y volcanes. Estas pueden ser
aberraciones debido a la Maldición. El Reino de Dios se describe como uno "que
no puede ser sacudido" (Hebreos 12:28). Sin embargo, tal vez los cimientos de
los edificios de la Nueva Tierra sean tales que permanezcan sólidos en las
tormentas o terremotos más violentos. En ese caso, podríamos superar un
terremoto como si estuviéramos en una montaña rusa, experimentando la
emoción del evento sin el peligro. Podríamos alabar a Dios por la exhibición de
su magnífico poder.
En la Tierra actual, Dios se muestra a través de las maravillas naturales y el
clima (Job 9: 5-7; 38: 34-35). Dado que la vieja Tierra es el prototipo de la
nueva, hay muchas razones para creer que mostrará su grandeza y belleza de la
misma manera en la Nueva Tierra.
¿LA BELLEZA DE LA NUEVA JERUSALÉN SERÁ NATURAL O
DISEÑADA?
Como mencioné anteriormente, algunas personas leen la descripción bíblica de
la ciudad capital del cielo y piensan que se sentirán incómodos en esa vasta
arquitectura. Tolkien parece abordar esto en su trilogía de El señor de los
anillos, donde retrata diferentes conceptos de belleza élfica y belleza enana. Los
elfos, gente de los bosques y las aguas, celebran y protegen la belleza natural de
la Tierra Media. Los enanos, en cambio, son mineros y constructores que cavan
en busca de piedras preciosas y construyen grandes edificios. Los elfos se
sienten incómodos con la arquitectura enana, y los enanos se sienten
incómodos en lo profundo del bosque.
Legolas el elfo y Gimli el enano forjan una gran amistad. Llegan a apreciar las
bellezas previamente desconocidas del mundo del otro. Legolas contempla las
maravillas subterráneas de Moria, un logro arquitectónico gigantesco e
impresionante, que atestigua el ingenio y la belleza de lo que los enanos pueden
tallar en piedra. Del mismo modo, Gimli llega a apreciar las espectaculares
bellezas naturales de Lothlorien y de Galadriel, la reina élfica.
Al leer Apocalipsis 21-22, me sorprende cómo el paraíso élfico refleja los
elementos edénicos de la Nueva Jerusalén (ríos, árboles, frutas y montañas),
mientras que la visión de belleza de los enanos refleja la vasta arquitectura
detallada y las piedras preciosas. de la capital del cielo. ¿Qué tipo de belleza es
mejor? No necesitamos elegir entre ellos. La Nueva Tierra estará llena de
ambos. Cualquier cosa que el pueblo de Dios cree también es creación de Dios,
ya que es él quien da forma y dones y nos da poder para crear.
Es probable que nuestros gustos difieran lo suficiente como para que algunos
de nosotros prefiramos reunirnos en las principales calles y auditorios para los
grandes eventos culturales, mientras que otros querrán retirarse para
alimentar a los patos en un lago o salir de la ciudad con sus compañeros para
perseguirlos. aventuras en algún lugar subdesarrollado. Dondequiera que
vayamos y hagamos lo que hagamos, nunca dejaremos la presencia del Rey.
Porque aunque él habita especialmente en la Nueva Jerusalén, todavía estará
completamente presente en los confines del nuevo universo, en el que cada
partícula subatómica gritará su gloria.
C A P I T U L O 26
¿HABRÁ ESPACIO Y TIEMPO?
Un
número de libros sugieren que nuestra existencia en el Cielo no podrá
contar con el espacio o el tiempo. Un libro describe el Cielo como "un modo de
existencia donde el espacio y el tiempo son conceptos sin sentido". ¿Es eso
cierto?
189
¿CÓMO SERÁN LOS NUEVOS CIELOS CELESTIALES?
¿Qué quiere decir la Biblia con el término nuevos cielos? Veamos algunos
pasajes.
El Antiguo Testamento no usa una sola palabra para universo o cosmos.
Cuando Génesis 1: 1 habla de que Dios creó "los cielos y la tierra", las palabras
son sinónimos de lo que entendemos por universo. Cielos se refiere a los reinos
sobre la tierra: atmósfera, sol, luna y estrellas, y todo lo que está en el espacio
exterior. Luego, en Isaías, Dios dice: "He aquí, crearé nuevos cielos y una nueva
tierra" (Isaías 65:17). Esto corresponde a Génesis 1: 1, lo que indica una
renovación completa del mismo universo físico que Dios creó por primera vez.
Apocalipsis 21:1-2 dice: "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el
primer cielo y la primera tierra habían fallecido ... Vi la Ciudad Santa, la nueva
Jerusalén, que descendía del cielo desde Dios." Debido a que aquí se usa "cielo
nuevo" (singular), algunos piensan que es la morada de Dios que pasa y se
renueva. Pero el Cielo actual se describe como inquebrantable en formas que el
universo físico no lo es (Hebreos 12:26-28). El "cielo nuevo" en Apocalipsis 21:
1 aparentemente se refiere exactamente a los mismos cielos atmosféricos y
celestiales que los "cielos" en Génesis 1:1. También corresponde a los "nuevos
cielos" de Isaías 65:17, Isaías 66:22 y 2 Pedro 3:13. En Apocalipsis 21:2, vemos
que la morada de Dios no es reemplazada sino reubicada cuando la Nueva
Jerusalén es llevada a la Nueva Tierra.
Los nuevos cielos seguramente serán superiores a los viejos cielos, que están
llenos de innumerables miles de millones de estrellas y quizás trillones de
planetas. La luz de Dios proyecta las sombras que conocemos como estrellas,
las luces menores que apuntan a la sustancia de Dios. Como la fuente es mayor
que el afluente, Dios, la Luz, es infinitamente mayor que esos pequeños
portadores de luz que conocemos como estrellas.
Los dos capítulos finales de la Biblia dejan en claro que cada aspecto de la
nueva creación será mayor que el anterior. Así como la Jerusalén actual no es
tan grande como la Nueva Jerusalén, ninguna parte de la creación actual,
incluyendo la tierra y los cielos celestiales, es tan grande como lo será en la
nueva creación.
Mientras que algunos pasajes sugieren que el universo se desgastará y las
estrellas serán destruidas, otros indican que las estrellas existirán para siempre
(Salmo 148: 3-6). ¿Es esto una contradicción? No. Nosotros también seremos
destruidos por la muerte, pero duraremos para siempre. La tierra será
destruida en el juicio de Dios, pero durará para siempre. Exactamente de la
misma manera, las estrellas serán destruidas, pero durarán para siempre.
Basado en la obra redentora de Cristo, Dios los resucitará.
La Tierra es el primer dominio de la administración de la humanidad, pero
no es el único dominio. Debido a que todo el universo cayó bajo el pecado de la
humanidad, podemos concluir que todo el universo estaba destinado a estar
bajo el dominio de la humanidad. Si es así, todo el nuevo universo será nuestro
para viajar, habitar y gobernar, para la gloria de Dios.
¿De verdad creo que los nuevos cielos incluirán nuevas galaxias, planetas,
lunas, estrellas enanas blancas, estrellas de neutrones, agujeros negros y
cuásares? Si. El hecho de que sean parte del primer universo y que Dios los
llamó "muy buenos", al menos en sus formas originales, significa que serán
parte del universo resucitado. Cuando miro la Nebulosa Cabeza de Caballo y me
pregunto cómo es allí, creo que algún día lo sabré. Así como creo que este
"mismo cuerpo", como lo expresó la Confesión de Westminster, se elevará y la
Tierra "misma" se elevará, creo que se elevará la Nebulosa Cabeza de Caballo
"misma". ¿Por qué? Porque es parte de los cielos actuales y, por lo tanto, se
levantará como parte de los nuevos cielos.
¿Serán los nuevos planetas meros ornamentos, o Dios tiene la intención de
que los alcancemos algún día? Incluso bajo la Maldición, hemos podido explorar
la luna y tenemos la tecnología para aterrizar en Marte. ¿Qué podremos lograr
para la gloria de Dios cuando tengamos mentes resucitadas, recursos
ilimitados, cooperación científica completa y no más muerte? ¿Los bordes
lejanos de nuestra galaxia estarán al alcance? ¿Y qué hay de otras galaxias, que
abundan como briznas de hierba en un prado? Me imagino que expandiremos
las fronteras del dominio centrado en Cristo de la humanidad justa, no como
conquistadores que se apoderan de lo que pertenece a otros, sino como
mayordomos fieles que ocuparán y administrarán el alcance total de la creación
física de Dios.
¿QUÉ ES LA ESTRELLA DE LA MAÑANA?
Jesús dice del vencedor: "También le daré la estrella de la mañana" (Apocalipsis
2:28). La estrella de la mañana es un objeto celestial: el planeta Venus. Aunque
la mayoría de las personas consideran que la declaración de Jesús es figurativa,
podría sugerir que Dios podría confiar a sus hijos planetas o estrellas (con sus
respectivos sistemas planetarios) en los nuevos cielos. Si la nueva creación es
de hecho una versión resucitada de la anterior, habrá una nueva Venus,
después de todo.
Actualmente Venus es el planeta más inhóspito. Los humanos nunca podrían
sobrevivir a su increíble calor y atmósfera corrosiva. Sin embargo, es posible
que cuerpos resucitados indestructibles puedan soportar su atmósfera.
También es posible que cuando se levante la Maldición, Venus se convierta en
un hermoso paraíso.
Sabemos que Dios pondrá un mundo bajo la autoridad de sus hijos: la Tierra.
Si el resto de los planetas y el universo entero cayeron con la humanidad y se
elevarán con ella, puedo imaginar fácilmente que habitaremos y gobernaremos
otros planetas resucitados.
Para aquellos de nosotros que amamos la astronomía y para los fanáticos de
la fantasía y la ciencia ficción, esto tiene implicaciones emocionantes. Creo que
la gran nebulosa de Orión, que ha atraído corazones, incluido el mío, para
adorar a través de su belleza y maravilla expansivas, será remodelada como
parte de los nuevos cielos. ¿Veremos un nuevo Saturno, un nuevo Júpiter, un
nuevo Ganímedes, nuevas Pléyades y una nueva Vía Láctea? Creo que esa es la
conclusión lógica basada en lo que revela la Escritura. De la misma manera que
la Nueva Tierra será remodelada y seguirá siendo una verdadera Tierra, con
continuidad a la antigua, los nuevos cielos cósmicos serán igualmente
renovados.
En mi novela Dominio trato de representar esto en una escena en la que Jesús
lleva a una mujer que ha muerto a un mundo nuevo:
Eventualmente llegaron a un mundo más hermoso de lo que Dani podía
imaginar: cascadas en cascada, arcoiris de cien colores, picos de montañas
cinco veces más altos que cualquiera en la tierra. Océanos con agua azul
verdosa y olas que chocan contra rocas del tamaño de montañas. Praderas
cubiertas de hierba, campos de flores multicolores, colores que nunca
había visto antes. Este lugar le parecía de alguna manera familiar, pero
¿cómo podría serlo, ya que no se parecía a nada que ella hubiera visto? Aún
así, se sentía profundamente en casa.
"¿Por qué nadie me ha hablado de este lugar hasta ahora? ¡Pensaría que
sería hablar del cielo!"
El carpintero le sonrió. "No te lo dijeron porque no lo saben. Nunca han
estado aquí".
"¿Qué quieres decir?"
"Eres el primero en visitar este mundo".
"No", dijo ella, luego su cara se sonrojó. "¿Cómo es posible?"
"Esto es tuyo. Como tu padre una vez te construyó esa casa en el árbol,
diseñé este lugar solo para ti".
Nancy sonrió radiante. "Él nos dio nuestros propios mundos también",
dijo. "Hermoso como es, el mío parece el perfecto para mí. El Maestro me
dice que cada mundo que da está hecho a medida para el receptor".
"¿Esto es todo para mí?"
"Sí", dijo el carpintero. "¿Te gusta?"
"Oh, me encanta. ¡Y ni siquiera he comenzado a explorarlo! Gracias. Oh,
gracias". Ella lo abrazó fuerte. Él se deleitó en su deleite.
"Este no es el mejor lugar que he preparado para ti, hija mía. Pero es un
comienzo agradable, ¿no?"
190
Dios ha incorporado en nosotros el anhelo de ver las maravillas de su
creación remota. La popularidad de la ciencia ficción refleja ese anhelo. Visitar
una convención de Star Trek demuestra cómo esto, como cualquier otra cosa,
puede convertirse en una religión sustituta, pero el fervor apunta a una verdad:
poseemos un anhelo dado por Dios para conocer una mayor inteligencia y
explorar lo que hay más allá de nuestros horizontes.
En la película Generaciones de Star Trek, el personaje Guinan le cuenta al
Capitán Picard sobre un lugar llamado Nexus. Ella lo describe de esta manera:
"Era como estar dentro de la alegría, como si la alegría fuera algo tangible, y
pudieras envolverte como una manta".
No creo en el Nexus. Pero sí creo en los nuevos cielos y la Nueva Tierra.
¿Cómo serán los nuevos cielos? Como estar dentro de la alegría, como si la
alegría fuera algo tangible, y pudieras envolverte como una manta.
El novelista escocés George MacDonald le escribió a su hija moribunda: "Vivo
esperando grandes cosas en la vida que está madurando para mí y para todos
los míos, cuando tendremos todo el universo para nosotros y seremos buenos
niños felices y serviciales en la gran casa de nuestro padre. Entonces, querida,
tú y yo y todos tendremos una gran libertad con la que Cristo liberará, abriendo
su mano para enviarnos como palomas blancas para abarcar el universo ".
191
¿Qué ha hecho Dios en las alturas de las galaxias distantes, nunca visto por
los ojos humanos? Un día contemplaremos esas maravillas, empapándolas con
la boca abierta de asombro. Y si eso no fuera suficiente, podemos ver maravillas
que Dios contuvo en su primera creación, maravillas que nos harán
maravillarnos y arrodillarnos en adoración cuando los contemplemos en la
nueva creación.
¿VIVIMOS EN UN MUNDO ESPACIAL?
La doctrina de la resurrección es una declaración enfática de que siempre
ocuparemos el espacio. Seremos seres humanos físicos viviendo en un universo
físico. El Cristo resucitado dijo: "Tócame y mira; un fantasma no tiene carne ni
huesos, como ves que tengo" (Lucas 24:39). Él caminó sobre la tierra;
Caminaremos sobre la Tierra. Él ocupó el espacio; ocuparemos espacio
Somos criaturas físicas finitas, y eso significa que debemos vivir en el espacio
y el tiempo. ¿Dónde más viviríamos? El Edén estaba en el espacio y el tiempo, y
la Nueva Tierra estará en el espacio y el tiempo. Seremos liberados de todo mal,
pero el espacio no es malo. Es bueno. Dios lo hizo. Es el cristoplatonismo el que
intenta persuadirnos de que algo anda mal con el espacio y el tiempo.
Un escritor dice del Cielo: "Ciertamente es justificable abandonar el esquema
del tiempo y el espacio y poner en su lugar una simultaneidad divina". Esto
tiene una resonancia de alto sonido, pero ¿qué significa? ¿Que podemos estar
en mil lugares a la vez, haciendo diez mil cosas diferentes? Esos son los
atributos del Creador, no los de la criatura. No hay evidencia de que podamos
estar en varios lugares a la vez. La promesa del cielo no es que seremos
infinitos, sería inhumano. Es que seremos mucho mejores humanos finitos que
nunca. Incluso si podemos movernos rápidamente de un lugar a otro o pasar
nuestras moléculas resucitadas a través de objetos sólidos, como lo hizo el
Jesús resucitado, todavía seremos finitos. (Como dije antes, no estoy seguro de
que tengamos ese poder, aunque es posible).
192
Si planeamos reunirnos con amigos, la pregunta es "¿Dónde y cuándo?"
¿Dónde está el espacio? cuando es tiempo Las tres puertas en el lado oeste de la
Nueva Jerusalén están a un mínimo de mil cuatrocientas millas de las puertas
en el lado este. Si te espero en una puerta en el lado oeste, no me verás si
apareces en una puerta en el lado este. (Incluso si las dimensiones indicadas
son figurativas, el principio sigue siendo el mismo.) Cuando caminamos fuera
de la puerta de la ciudad, no nos quedaremos adentro. Las personas, incluso las
personas resucitadas, pueden estar en un solo lugar a la vez. No hay ninguna
sugerencia de que incluso el Jesús resucitado estuvo en dos lugares a la vez.
No dejaremos de explorar y el final de toda nuestra exploración será llegar a
donde comenzamos y conocer el lugar por primera vez.
TS ELIOT
Un autor dice: "El tiempo y el espacio no serán lo mismo que T s Fl lf) T
conocido aquí en la tierra, y las relaciones serán de un orden diferente. Siendo
así, está claro que la vida de la nueva humanidad en sus cuerpos de gloria de la
resurrección solo pueden describirse en términos simbólicos ". Pero, ¿cuál es
la evidencia bíblica para esta afirmación? Los textos bíblicos hablan del tiempo
y el espacio en la Nueva Tierra de manera similar a cómo hablan de ellos aquí y
ahora. Al reducir la vida resucitada a símbolos, ¿no socavamos el significado de
la humanidad, la Tierra y la resurrección?
193
Jesús habló de las partes más extremas o los extremos más lejanos del cielo
(Marcos 13:27, NKJV). Incluso el cielo actual parece ocupar espacio. Pero
ciertamente los nuevos cielos y la Nueva Tierra lo harán. La resurrección no
elimina el espacio y el tiempo; los redime.
En los reinos celestiales, incluso los ángeles, a quienes consideramos
espíritus incorpóreos, pueden verse obstaculizados en el espacio y el tiempo
debido al combate con los ángeles caídos (Daniel 10:13). En otras palabras,
pueden retrasarse (tiempo) para llegar a un destino particular (espacio).
La gente imagina que están haciendo que el cielo suene maravilloso cuando
dicen que no hay espacio ni tiempo allí. (Si no tiene espacio, ni siquiera es un
"allí"). De hecho, hacen que el cielo suene completamente extraño y poco
atractivo. No queremos vivir en un reino, de hecho, ni siquiera podría ser un
reino que esté desprovisto de espacio y tiempo, como tampoco lo desea un pez
en un reino sin agua. Si los peces pudieran pensar, intente decirle a uno:
"Cuando mueras, irás a pescar al cielo y, ¿no es genial? ¡No habrá agua! No
tendrás aletas ni nadarás. Y no comerás porque no necesitarás comida.
¡Apuesto a que no puedes esperar para llegar allí! " Después de escuchar
nuestras declaraciones cristoplatónicas sobre el Cielo, despojados del
significado de la resurrección, no es de extrañar que nosotros y nuestros hijos
no nos entusiasmemos con el Cielo.
Sir Isaac Newton dijo de Dios: "Él es eterno e infinito, omnipotente y
omnisciente; es decir, su duración alcanza desde la eternidad hasta la
eternidad; su presencia desde el infinito hasta el infinito" Dios es el que
"habita en la eternidad" (Isaías 57: 15, NKJV). Las criaturas habitan el tiempo.
Jesús, como Dios-hombre, habita en ambos. Al estar con él en la Nueva Tierra,
compartiremos espacio y tiempo con Dios.
194
¿EXPERIMENTAREMOS TIEMPO EN EL CIELO?
Las Escrituras dicen: "Para el Señor, un día es como mil años, y mil años son
como un día" (2 Pedro 3: 8). ¿Significa esto que no habrá tiempo en el cielo?
La comprensión natural de una Nueva Tierra es que existiría en el espacio y
el tiempo, con un futuro que se desarrolla progresivamente, tal como lo hace
ahora. Sin embargo, la gente dice repetidamente que "no habrá tiempo en el
cielo". Un teólogo argumenta: "Qué alivio y qué alegría saber que en el cielo no
habrá más tiempo". Otro escritor dice: "El cielo será un lugar donde el tiempo
se detendrá".
195
196
¿De dónde vienen esas ideas? Una traducción engañosa en la versión King
James de la Biblia dice que "ya no debería haber tiempo" (Apocalipsis 10: 6).
Esta fue la base para teólogos como Abraham Kuyper para concluir que no
habrá tiempo en el cielo. Pero otras versiones traducen correctamente esta
frase "¡No habrá más demora!" (NVI, RSV "), lo que significa que el tiempo en sí
mismo no cesará, sino que no queda tiempo antes de que se ejecute el juicio de
Dios.
Otras personas están confundidas porque recuerdan la frase "El tiempo ya no
existirá" y piensan que es de la Biblia. En realidad, es de un himno.
Irónicamente, el mismo himno habla de "Cuando amanezca ...". Tanto las
palabras mañana como cuándo son referencias al tiempo.
El himno de John Newton "Amazing Grace" demuestra una mejor
comprensión del tiempo:
Cuando hemos estado allí diez mil años, Brillando como el sol,
No tenemos menos días para cantar la alabanza de Dios, que cuando
comenzamos.
197
La escritura contiene muchas otras evidencias del tiempo en el cielo:
• Los habitantes del cielo siguen los acontecimientos que ocurren en el
tiempo, hasta regocijarse en el momento en que un pecador en la Tierra se
arrepiente (Lucas 15: 7).
• A los mártires en el cielo se les dice que "esperen un poco más" cuando
preguntan "cuánto tiempo" antes de que Cristo juzgue a los habitantes de
la tierra y vengue la sangre de los mártires (Apocalipsis 6: 10-11). Los que
están en el cielo no pueden preguntar "cuánto tiempo" o que se les diga
"esperen un poco más" a menos que el tiempo pase en el cielo.
• Pablo habló del cielo en términos de "las edades venideras" (Efesios 2: 7).
Él habla no solo de una edad futura sino de edades (plural).
• El pueblo de Dios en el cielo "le sirve día y noche en su templo"
(Apocalipsis 7:15).
• El árbol de la vida en la Nueva Tierra "dará sus frutos cada mes"
(Apocalipsis 22: 2). Hay días y meses tanto en el cielo presente como
eterno.
• Dios dice: "Los nuevos cielos y la nueva tierra que yo haga perdurarán
ante mí ... De una luna nueva a otra y de un sábado a otro, toda la
humanidad vendrá y se postrará ante mí" (Isaías 66: 22-23). Las lunas y
los sábados nuevos requieren luna, sol y tiempo.
• Dios dijo: "Verano e invierno, día y noche nunca cesarán" (Génesis 8:22).
Este no fue el resultado de la Maldición; Era el diseño original de Dios.
• Se nos dice que "hubo silencio en el cielo durante aproximadamente
media hora" (Apocalipsis 8: 1).
• El libro de Apocalipsis muestra a los habitantes actuales del Cielo
operando en el tiempo. Las descripciones de la adoración incluyen
acciones sucesivas, como caerse al trono de Dios y arrojar coronas ante él
(Apocalipsis 4:10). Hay una secuencia de eventos; las cosas ocurren una
tras otra, no todas a la vez.
• Los habitantes del cielo cantan (Apocalipsis 5: 9-12). La música en el
cielo requiere tiempo. El medidor, el tempo y los descansos son
componentes esenciales de la música, y cada uno está relacionado con el
tiempo. Ciertas notas se mantienen más tiempo que otras. Las canciones
tienen un comienzo, un medio y un final. Eso significa que tienen lugar a
tiempo.
¿Cómo pueden las Escrituras ser más claras acerca del tiempo en el cielo?
(Hasta el silencio en el cielo durante media hora.) Decir que existiremos fuera
del tiempo es como decir que lo sabremos todo. Confunde la eternidad con el
infinito. Viviremos por la eternidad como seres finitos. Dios puede acomodarse
a nosotros poniéndose a tiempo, pero no podemos acomodarnos a él
volviéndonos eternos. No está en nosotros hacerlo porque no somos Dios.
Los escritores distinguen con frecuencia entre las palabras griegas kronos y
kairos, y ven la primera como "tiempo humano" o "cantidad de tiempo" y la
segunda como "tiempo de Dios" o "calidad de tiempo". Se sugiere que en la
eternidad no viviremos más en kronos sino en kairos. Sin embargo, no está claro
qué significa esto. ¿Seguiremos viviendo en secuencia cronológica, donde una
palabra, paso o evento sigue a la anterior y es seguida por la siguiente? La
respuesta de la Biblia \ syes.
¿ES EL TIEMPO MALO O BUENO?
Un escritor sostiene: "El fin del mundo es el fin del tiempo. El tiempo dejará de
existir. El tiempo es una marca del estado caído del mundo". Pero esto sería
198
cierto solo si Adán y Eva existieran fuera del tiempo, y no lo hicieron. El sol
salió y se puso en su mundo perfecto. El sexto día de la creación fue seguido por
un día de descanso. El tiempo no era una marca del estado caído del mundo.
Dios sabe y puede acceder al pasado y al futuro tan fácilmente como el
presente. Podemos recordar el pasado y anticipar el futuro, pero solo podemos
vivir en el presente. El tiempo es nuestro entorno. Así como un pez no puede
vivir fuera del agua, tampoco podemos vivir fuera del tiempo y el espacio.
Otro autor dice: "Sobre todo en la tierra pende la oscura sombra del tiempo".
Pero la sombra no es el tiempo. La sombra es la muerte, que es una pérdida de
recursos y oportunidades. La gente imagina que el tiempo es un enemigo
porque el reloj parece moverse muy lentamente cuando tenemos un
tratamiento de conducto y tan rápido cuando hacemos lo que amamos. Pero el
tiempo no es el problema, la Maldición sí. El tiempo no es el enemigo, la muerte
sí (1 Corintios 15:26). El tiempo precedió al pecado y la maldición. Cuando se
levanta la Maldición, el tiempo permanecerá. Sin la maldición, el tiempo nunca
funcionará contra nosotros. No nos quedaremos sin eso. El tiempo traerá
ganancia, no pérdida. El paso del tiempo ya no nos amenazará. Traerá nuevas
aventuras sin una sensación de pérdida de lo que debe terminar.
199
Viviremos con el tiempo, ya no bajo su presión. Cuando veamos a Dios cara a
cara, el tiempo pasará, pero estaremos perdidos en él. Estaremos ocupados
explorando su universo, trabajando en proyectos, conviviendo con él y entre
nosotros, escuchando y contando grandes historias. Nos deleitaremos con el
tiempo porque es parte de lo que Dios llama "muy bueno". Es una dimensión en
la que disfrutaremos a Dios.
Cuando nos despedimos en el cielo, sabremos que las personas no morirán
antes de verlas a continuación. El tiempo ya no será un reloj de arena en el que
las arenas pasen de un pasado limitado a un futuro limitado. Nuestro futuro
será ilimitado. Ya no tendremos que "contar nuestros días" (Salmo 90:12) o
canjear el tiempo, porque el tiempo no será un recurso decreciente a punto de
terminar.
El teólogo Henry Berkhof anticipa que el tiempo mismo resucitará a lo que
Dios creó para ser:
El tiempo es el molde de nuestra existencia humana creada. El pecado llevó
al hecho de que no tenemos tiempo y que pasamos una existencia
apresurada entre el pasado y el futuro. Pero la consumación como la
glorificación de la existencia no significará que somos sacados del tiempo y
liberados del tiempo, sino que ese tiempo como la forma de nuestra
existencia glorificada también se cumplirá y glorificará. La consumación
significa vivir de nuevo en la sucesión del pasado, el presente y el futuro,
pero de tal manera que el pasado se mueva junto con nosotros como una
bendición y el futuro irradie a través del presente para que podamos
luchar sin inquietud y descansar sin ociosidad, y para que, aunque siempre
progresemos, siempre estemos en nuestro destino.
200
El budismo, que no conoce la resurrección, enseña que el tiempo se
extinguirá. El cristianismo, basado sólidamente en una resurrección de
dimensiones cósmicas, enseña que el tiempo durará para siempre. Durante
demasiado tiempo hemos permitido que una suposición no bíblica ("no habrá
tiempo en el cielo") oscurezca la abrumadora revelación bíblica de lo contrario.
Esto ha servido a los propósitos de Satanás de deshumanizar el Cielo y
divorciarlo de la existencia que conocemos. Como no podemos desear lo que no
podemos imaginar, este malentendido nos ha despojado del deseo por el Cielo.
C A P I T U L O 27
¿LA NUEVA TIERRA TENDRÁ SOL, LUNA,
OCÉANOS Y CLIMA?
Como
hemos visto, habrá una continuidad directa entre esta tierra y la Nueva
Tierra. Pero la Biblia incluye algunos pasajes que han llevado a las personas a
creer que la Nueva Tierra no tendrá sol, ni luna ni mares. ¿Será ese el caso? Si es
así, ¿no extrañaremos esos aspectos de nuestras vidas actuales?
¿LA NUEVA TIERRA TENDRÁ SOL Y LUNA?
Las personas que piensan que la Nueva Tierra no tendrá sol y luna
generalmente se refieren a tres pasajes:
La ciudad no necesita el sol o la luna para brillar sobre ella, porque la
gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. (Apocalipsis 21:23)
No habrá más noche. No necesitarán la luz de una lámpara o la luz del sol,
porque el Señor Dios les dará luz. (Apocalipsis 22: 5)
El sol ya no será tu luz de día, ni el brillo de la luna brillará sobre ti, porque
el Señor será tu luz eterna, y tu Dios será tu gloria. Tu sol nunca volverá a
ponerse, y tu luna ya no disminuirá; el Señor será tu luz eterna, y tus días
de tristeza terminarán. Entonces todo tu pueblo será justo y poseerán la
tierra para siempre. (Isaías 60: 19-21)
Tenga en cuenta que ninguno de estos versículos en realidad dice que no
habrá más sol o luna. (Vuelva a leerlos cuidadosamente.) Dicen que la Nueva
Jerusalén no necesitará su luz, porque el sol y la luna serán eclipsados por la
gloria de Dios. El tercer pasaje dice que en el momento en que el pueblo de Dios
poseerá la tierra para siempre, el sol no se pondrá y la luna no menguará, pero
tampoco dominará el cielo debido a la luz más brillante de Dios.
El énfasis no está en la eliminación del sol y la luna, sino en ser eclipsados
por la gran luz de Dios. ¿Quién necesita una lámpara de lectura cuando está
parado bajo el sol del mediodía? ¿Quién necesita el sol cuando la luz de la
presencia de Dios impregna la ciudad? El sol es local y limitado, fácilmente
oscurecido por las nubes. La luz de Dios es universal, todo penetrante; nada
puede obstruirlo.
Dios mismo será la fuente de luz para la Nueva Jerusalén, restaurando el
patrón original que existía en Génesis 1 antes de la creación del sol y la luna. La
luz precedió a los titulares de la luz, el sol y la luna, y aparentemente Dios
mismo proporcionó esa luz (Génesis 1: 3). Así será de nuevo: otro ejemplo de
cómo los últimos capítulos de la Biblia restablecen algo de los primeros
capítulos.
Isaías nos dice: "El Señor será tu luz eterna" (60:19). Pero Juan va más allá y
dice: "El Cordero es su lámpara" (Apocalipsis 21:23). Juan nos dice en su
Evangelio que Jesús es "la verdadera luz que ilumina a todo hombre" y la luz
que "brilla en la oscuridad, pero la oscuridad no la ha entendido" (Juan 1: 9,5).
Él registra las palabras de Cristo: "Yo soy la luz del mundo. El que me sigue
nunca caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12). Y
John ve lo que Isaías no pudo: el Dios que es la luz de la ciudad es el mismo
Mesías.
Isaías le dice a Dios: "Las naciones vendrán a tu luz, y los reyes al resplandor
de tu amanecer" (Isaías 60: 3). La Nueva Jerusalén será una ciudad iluminada
no solo por la santidad de Dios sino también por su gracia.
¿NO HABRÁ MÁS PUESTA DE SOL?
Algunas personas comentan: "Si la Nueva Tierra estará llena de la luz de Dios,
¿eso significa que no veremos más amaneceres y puestas de sol?" ¿Te gustan los
amaneceres y las puestas de sol? ¿Estás decepcionado de pensar que quizás no
vuelvas a verlo? Nuestro sol es uno de los innumerables miles de millones de
soles. Creo que veremos muchos más amaneceres y atardeceres en muchos
mundos. Y cuando estamos viendo uno de esos espectaculares amaneceres, no
creo que nos preguntemos: ¿Qué me estoy perdiendo?
Tenga en cuenta que el pasaje de Apocalipsis 22: 5 citado anteriormente dice:
"No habrá más noche". Algunas personas creen que esto es figurativo, hablando
de la perfección moral de la Nueva Tierra. La oscuridad está asociada con el
crimen, el mal hecho al amparo de la noche. La oscuridad es sinónimo de
viajeros angustiados que no pueden encontrar su camino. La prostitución, la
embriaguez y la adoración de ídolos a menudo ocurrían de noche. En la era
moderna de las luces eléctricas, es difícil comprender el temor total de viajar en
la oscuridad y la amenaza de quedar encerrado en las puertas de la ciudad que
se cerrarían por la noche para evitar que ladrones, bandas de merodeadores o
soldados enemigos invadan una ciudad. Estar fuera de la ciudad por la noche
era ser extremadamente vulnerable. Esto ya no será.
Sin embargo, la oscuridad no es mala: Dios la creó antes de la caída (Génesis
1: 5). La noche también se asocia con cosas positivas: tiempo con la familia
después de un duro día de trabajo, oportunidad de hablar, descansar, cenar con
sus seres queridos, leer las Escrituras y orar.
Debido a que Dios creó los primeros cielos celestiales para mostrar su gloria
(Salmo 19: 1), cuando crea los nuevos cielos celestiales, realizarán esta misión
aún mejor. Eso significa que tendremos que poder verlos. Si eso requiere
oscuridad, como lo hace ahora, entonces tendremos oscuridad, si no en la
Tierra, en algún lugar desde donde podamos contemplar la gloria de Dios en los
nuevos cielos.
Estoy especulando, pero no creo que estos pasajes exijan un brillo constante
e invariable, ciertamente no fuera de la Nueva Jerusalén. Puede haber luz difusa
o crepúsculo, sin oscuridad total. La luz puede ser constante en la Ciudad Santa,
pero no necesariamente en las ciudades y países fuera de las puertas de la
ciudad.
Para ver los nuevos cielos, podríamos viajar al otro lado de la luna y otros
lugares donde la observación de estrellas no se ve obstaculizada por la luz y la
distorsión atmosférica. Imagine la calidad de los telescopios que las mentes
redimidas diseñarán y construirán. Podemos visitar innumerables planetas
desde los cuales se pueden ver las maravillas del cielo nocturno para alabanza y
gloria de Dios.
¿Cómo podrán nuestros ojos tolerar la luz brillante de la Nueva Jerusalén?
Nuestros nuevos cuerpos serán más fuertes que los actuales. Estaremos
diseñados para nuestro mayor propósito, ver el rostro de Dios, más brillante
que el sol, sin ser cegados. En lugar de alejarnos de esa Luz, nos sentiremos
atraídos por ella.
¿HABRÁ OCÉANOS?
Una de las confusas, y para muchas personas decepcionantes, declaraciones de
las Escrituras es que en la Nueva Tierra "ya no habrá mar" (Apocalipsis 21: 1).
Cuando leemos eso, creemos que no habrá más aguas cálidas y acogedoras, no
más surf, piscinas de mareas, snorkel y diversión en la playa, y no más criaturas
marinas maravillosas. Esas son malas noticias.
Pero cuando la Escritura dice "ya no había mar", el significado central es que
no habrá más de las aguas frías y traicioneras que separan a las naciones,
destruyen barcos y ahogan a nuestros seres queridos. No habrá más criaturas
que se traguen a la gente de mar ni más aguas saladas envenenadas. Esas son
buenas noticias.
Steven Lawson explica: "Para los pueblos antiguos, el mar era espantoso y
temible, un monstruo asombroso, una tumba acuosa. No tenían brújula para
guiarlos en mar abierto. En un día nublado, sus barcos estaban absolutamente
perdidos sin las estrellas". o el sol para guiarlos. Sus frágiles barcos estaban a
merced de las tempestuosas y furiosas tormentas del océano tempestuoso. La
pérdida de vidas humanas en el mar era incalculable. Por lo tanto, el mar
representaba una gran barrera para las naciones, los continentes y los grupos
de personas. ". Por lo tanto, la perspectiva de "no más mar" fue muy positiva
para los lectores originales del pasaje. Por supuesto, Dios creó los mares
(Génesis 1: 9-10). Como todo lo que hizo, fueron muy buenos (Génesis 1:31).
Pero la Maldición tuvo un efecto devastador en la creación. Los mares como los
conocemos ahora son mortales para el consumo humano. Los mares creados
originalmente por Dios seguramente no habrían envenenado a las personas si
bebieran de ellos. Parece probable que la Maldición provocó la contaminación
de los océanos, así como la amenaza a la vida humana por inundaciones,
maremotos y tsunamis.
201
Si un hombre estuviera solo, que mirara las estrellas. Los rayos que provienen de
esos mundos celestiales, se separarán entre él y lo que toca. Uno podría pensar
que la atmósfera se hizo transparente con este diseño, para dar al hombre, en los
cuerpos celestes, la presencia perpetua de lo sublime. Visto en las calles de las
ciudades, ¡qué geniales son! Si las estrellas aparecieran una noche en mil años,
¿cómo creerían y adorarían los hombres? ¡y preservar por muchas generaciones
el recuerdo de la ciudad de Dios que se había mostrado! Pero todas las noches
salen estos enviados de belleza y iluminan el universo con su sonrisa
amonestadora.
RALPH WALDO EMERSON
Lawson también sugiere que ya no habrá mares porque los mares como los
conocemos son el resultado del juicio de Dios a través del Diluvio. "Muchos
científicos cristianos creen que antes del gran diluvio de los días de Noé, no
había mar. Pero en el diluvio, se abrieron los fondos de las profundidades,
permitiendo la liberación de grandes cuerpos de agua, y el mundo se inundó.
Los océanos se formaron entre las masas de tierra volcadas y los mares se
convirtieron en una barrera que separaba lo que ahora sabemos que son
continentes, dividiendo aún más la raza humana. En la nueva tierra, parece que
no habrá mar porque la tierra será restaurada a su esplendor original ".
202
Se puede argumentar que, dado el estado natural caído, los mares de sal
funcionan como un gran antiséptico para limpiar la tierra y hacer posible la
vida aquí. Los mares de sal purgan, limpian y preservan la tierra. Absorben y
limpian la contaminación y la suciedad que se vierte en ellos. En la Nueva
Tierra, tal limpieza ya no será necesaria.
203
Incluso si este pasaje significa literalmente "no más océano", por supuesto,
esto no requeriría la ausencia de grandes cuerpos de agua. La revelación nos
dice que un gran río fluye a través de la ciudad capital (22: 1-2). ¿Cuánta más
agua habrá fuera de la ciudad? Los ríos que fluyen van a alguna parte.
Esperaríamos lagos. Algunos de los lagos del mundo son enormes, como focas.
La Nueva Tierra podría tener lagos aún más grandes, especialmente si no
tienen océanos para fluir. Grandes lagos podrían, en efecto, ser océanos de agua
dulce.
Otra razón por la que creo que la Nueva Tierra tendrá grandes cuerpos de
agua es que, como argumento en el capítulo 39, los mismos animales que
habitan en nuestro planeta actual habitarán la Nueva Tierra. La mayoría de las
especies animales viven bajo el agua, no en tierra, y la mayoría de ellas viven en
el océano. (Ciertamente no sería un problema para Dios remodelar tales
criaturas para vivir en agua dulce).
En un pasaje que definitivamente contiene referencias a la Nueva Tierra,
partes de las cuales se citan en Apocalipsis 21-22, Isaías 60 dice de la Jerusalén
renovada, "la riqueza en los mares te será traída a ti, las riquezas de las
naciones vendrán "(v. 5). El pasaje continúa hablando de las islas habitadas y
sus barcos que viajan por el mar: "Seguramente las islas me miran; a la cabeza
están los barcos de Tarshish, que traen a tus hijos desde lejos, con su plata y
oro, para la honra del Señor tu Dios "(v. 9). De alguna manera, el "no más mar"
de Apocalipsis 21 y la "riqueza de los mares" y los grandes barcos que los
recorren en Isaías 60 son compatibles.
Como alguien a quien le encanta hacer snorkel, explorar las aguas del océano
durante horas y maravillarse con peces multicolores, grandes tortugas marinas,
calamares, rayas y anguilas, simpatizo con la resistencia instintiva de las
personas a las palabras "ya no había mar". " He visto cientos de diferentes tipos
de peces, algunos de ellos más espectaculares que cualquier criatura terrestre.
He buceado lo suficiente como para saber que es emocionante, incluso
adorador, estar inmerso en un mundo creado por Dios que normalmente está
fuera de nuestro alcance. Recuerdo una vez hacer snorkel con una de mis hijas,
un amigo y su hijo. De repente escuchamos los sonidos melódicos de las
ballenas que se llamaban entre sí. Los sonidos eran tan fuertes que
esperábamos que aparecieran ballenas en cualquier momento. Flotamos, casi
inmóviles, solo escuchando la belleza musical y el poder que desafían las
palabras. Me sentí más cerca de Dios durante esos veinte minutos que en casi
cualquier otro momento de mi vida.
Predigo que la Nueva Tierra incluirá grandes cuerpos de agua donde
bucearemos, quizás sin tanques o máscaras. ¿Te imaginas sin esfuerzo contener
la respiración durante horas? Imagina agua fresca de la que podamos beber
libremente, agua en la que podamos abrir mucho los ojos y jugar con las
criaturas de las profundidades de Dios. En lugar de agua salada, será agua pura,
refrescante y dadora de vida, al igual que el agua del océano que el noble ratón
Reepicheep encontró en las olas cerca del país asiático
204
¿HABRÁ TEMPORADAS Y CLIMAS VARIOS?
Algunas personas nunca han pensado en el clima del Cielo porque no piensan
en el Cielo como un lugar real, ciertamente no en la Nueva Tierra. O suponen
que la Nueva Tierra tendrá un sol radiante, sin nubes, sin lluvia. . . Siempre.
En un pasaje que promete rescate, seguridad y no más hambruna o temor
por su pueblo, Dios dice: "Los bendeciré a ellos y a los lugares que rodean mi
colina. Enviaré lluvias de temporada; habrá lluvias de bendiciones. los árboles
del campo darán sus frutos y la tierra dará sus cosechas "(Ezequiel 34: 26-27).
¿La lluvia es algo malo? No, está bien. Veremos árboles dando fruto en la
Nueva Tierra. ¿Serán llovidos? Presumiblemente. ¿La lluvia se convertirá en
nieve en las elevaciones más altas? ¿Por qué no? Si hay nieve, ¿la gente jugará
en ella, arrojará bolas de nieve, trineo cuesta abajo? Por supuesto. Así como las
personas resucitadas seguirán teniendo ojos, oídos y pies, una Tierra resucitada
tendrá lluvia, nieve y viento.
Mientras escribo estas palabras en un frío día de diciembre, sopla un fuerte
viento. Árboles casi desnudos están rindiendo sus últimas hojas. Una hilera de
árboles de cincuenta pies de altura, un impresionante verde azulado, se dobla y
agita. Es una vista poderosa y magnífica que me mueve a adorar a Dios.
Estamos esperando nuestra primera nieve de invierno. La sensación de calidez
y serenidad aquí en la protección de nuestra casa es maravillosa. Me hace
reflexionar sobre la mano protectora, protectora y segura de Dios. A menudo he
tenido sentimientos similares durante las fuertes tormentas. Los relámpagos,
los truenos, la lluvia y la nieve declaran la grandeza de Dios (Job 37: 3-6). ¿Hay
alguna razón para concluir que tales cosas no serán parte de la Nueva Tierra?
Ninguna. Por supuesto, nadie morirá ni se verá afectado por ese clima. Nadie
perecerá en una inundación o será asesinado por un rayo, así como nadie se
ahogará en el río de la vida.
Cuando vivimos en la Nueva Tierra, ¿podríamos ir de excursión en una
tormenta de nieve sin temor a un trauma o la muerte? ¿Podríamos saltar de un
acantilado a un río a trescientos pies debajo? ¿Podríamos estar en un campo
abierto en relámpagos y truenos y experimentar la euforia de la poderosa mano
de Dios? ¿Debe domesticarse la Nueva Tierra, despojarse de altos picos,
desiertos, cascadas y tormentas eléctricas porque a veces causan dolor y
muerte en este mundo? La naturaleza, incluidas las variaciones en el clima, será
una fuente de alegría y placer, no de destrucción. Si ahora nos sorprendemos de
las maravillas de la gran creación de Dios, nos sorprenderá aún más las
maravillas más grandes de esa creación más grande.
Amo las estaciones, cada una de ellas. El aire fresco del otoño, los brillantes
amarillos, naranjas y rojos, el largo adiós al verano. Las mantas de nieve del
invierno, la frescura y la belleza en erupción de la primavera, el calor acogedor
del verano. ¿De quién son todos esos? "Dios, que da lluvias de otoño y
primavera en la temporada" (Jeremías 5:24).
¿Habrá estaciones en la Nueva Tierra? ¿Por qué no habría? Algunas personas
argumentan que debido a que el otoño y el invierno están a punto de morir, no
los experimentaremos en el cielo porque no habrá muerte allí. No estoy
convencido de que las estaciones y sus bellezas distintivas sean el resultado de
la caída. Dios es representado como el Creador de las estaciones, y no se nos
dice que no precedieron a la Caída (Génesis 8:22). El "no más muerte" de
Apocalipsis 21 se aplica a las criaturas vivientes, las personas y los animales,
pero no necesariamente a toda la vegetación. Incluso si lo hace, Dios
ciertamente puede crear un ciclo de belleza estacional aparte de la muerte.
¿PERDEREMOS COSAS DE LA ANTIGUA TIERRA?
¿Alguna vez ha comprado un boleto económico para un vuelo, pero debido a
una reserva excesiva o por alguna otra razón se ha actualizado a primera clase?
¿Te arrepientes de la actualización? ¿Pasaste tu tiempo preguntándote: ¿Qué me
estoy perdiendo al no estar en la parte trasera del avión?
Los pasivos de la clase económica se eliminan en primera clase, pero los
activos no. Pasas de poco espacio para las piernas a mucho espacio para las
piernas, desde una silla adecuada a una cómoda, tal vez incluso una con
reposapiés. En lugar de solo un sándwich, obtienes una comida, en platos
reales. Las azafatas siguen llenando su taza, le dan un excelente postre y le
ofrecen una toalla de mano caliente. En otras palabras, no se trata solo de que
las cosas malas de los asientos económicos se minimicen; es que todas las cosas
buenas se mejoran.
La actualización de la vieja Tierra a la Nueva Tierra será muy superior a la de
la economía a la primera clase. (Puede parecer más una mejora a la primera
clase desde la bodega de equipaje.) Atrás quedará el pecado, la maldición, la
muerte y el sufrimiento. En todos los sentidos, reconoceremos que la Nueva
Tierra es mejor, en ningún sentido podría ser peor.
Si extrañáramos algo de nuestras viejas vidas y de la vieja Tierra, estaríamos
disponibles para nosotros en la Nueva Tierra. ¿Por qué? Porque
experimentaremos todo lo que Dios quiere para nosotros. Nos hace querer
exactamente lo que nos dará, así que lo que nos da será exactamente lo que
queremos.
SECCIÓN NUEVE
¿CÓMO SERÁN NUESTRAS VIDAS?
C A P I T U L O 28
¿SEREMOS NOSOTROS MISMOS?
En
A Christmas Carol de Dickens, Ebenezer Scrooge estaba aterrorizado
cuando vio un fantasma.
"¿Quién eres tú?" Scrooge preguntó.
"Pregúntame quién era", respondió el fantasma.
"¿Quién eras entonces?" dijo Scrooge. . . .
"En la vida fui tu compañero, Jacob Marley"
205
Los espíritus sin cuerpo no son quienes fueron alguna vez. La continuidad de
la identidad requiere en última instancia la resurrección corporal.
En la película 2010, David Bowman aparece en forma fantasmal. Cuando se le
pregunta quién es, responde: "Yo era David Bowman".
A menos que captemos la resurrección, no creeremos que continuaremos
siendo nosotros mismos en el más allá. Somos seres fisicos. Si el Cielo eterno es
un estado incorpóreo, entonces nuestra humanidad se verá disminuida o
trascendida, y nunca más seremos nosotros mismos después de morir.
Contraste Jacob Marley y David Bowman con Job y Jesús. Job dijo: "En mi
carne veré a Dios; ... yo, y no otro" (Job 19: 26-27). El Cristo resucitado dijo:
"Mira mis manos y mis pies. Soy yo mismo] Tócame y mira; un fantasma no
tiene carne ni huesos, como ves que tengo" (Lucas 24:39).
Jesús llamó a las personas en el cielo por su nombre, incluido Lázaro en el
cielo actual (Lucas 16:25) y Abraham, Isaac y Jacob en el cielo eterno (Mateo
8:11). Un nombre denota una identidad distinta, un individuo. El hecho de que
las personas en el cielo puedan ser llamadas por el mismo nombre que tenían
en la Tierra demuestra que siguen siendo las mismas personas. En el cielo seré
Randy Alcorn, sin las partes malas, para siempre. Si conoces a Jesús, serás tú,
sin las partes malas, para siempre.
¿SEREMOS ÚNICOS?
Así como nuestro código genético y nuestras huellas digitales son únicos ahora,
deberíamos esperar lo mismo de nuestros nuevos cuerpos. La identidad
individual es un aspecto esencial de la personalidad. Dios es el creador de las
identidades y personalidades individuales. No hace dos copos de nieve, y
mucho menos dos personas por igual. Ni siquiera los "gemelos idénticos" son
idénticos. La individualidad precedió al pecado y la maldición. La
individualidad fue el plan de Dios desde el principio.
Los habitantes del cielo no se regocijan simplemente por las multitudes sin
nombre que vienen a Dios. Se regocijan por todas y cada una de las personas
(Lucas 15: 4-7,10). Esa es una poderosa afirmación de la visión del Cielo de
cada persona como un individuo separado cuya vida es observada y cuidada
una a la vez.
Cuando Moisés y Elijah aparecieron del cielo para estar con Cristo en su
transfiguración, los discípulos con Cristo reconocieron a Moses y Elijah como
los individuos distintos que eran, los mismos hombres que eran en la Tierra,
infundidos de santidad.
Cuando nos digan que nos sentaremos en un banquete y comeremos con
Abraham e Isaac y otros, estaremos sentados, comiendo al lado, hablando y
riéndonos no con una asamblea general, sino con personas particulares (Mateo
8:11).
En su libro El problema del dolor, CS Lewis expresó su asombro por la
diversidad con la que Dios nos creó: "Si no tuviera ninguna utilidad para todas
estas diferencias, no veo por qué debería haber creado más almas que una ... Tu
alma tiene una forma curiosa porque es un hueco hecho para adaptarse a una
hinchazón particular en los contornos infinitos de la sustancia divina, o una
llave para abrir una de las puertas de la casa con muchas mansiones. Porque no
es la humanidad en abstracto eso es para salvarse, pero usted, usted, el lector
individual, John Stubbs o Janet Smith ... Su lugar en el cielo parecerá hecho para
usted y para usted solo, porque fue hecho para eso, hecho para él. por puntada
como un guante hecho para una mano ".
206
¿Qué te hace fingir? No es solo su cuerpo, sino también su memoria, rasgos
de personalidad, dones, pasiones, preferencias e intereses. En la resurrección
final, creo que todas estas facetas serán restauradas y amplificadas, sin mancha
por el pecado y la Maldición.
¿Recuerdas un momento en el que realmente te sentías bien contigo mismo?
No con orgullo o arrogancia, pero cuando sentiste que honraste a Dios,
ayudaste a los necesitados, fuiste fiel, humilde y servicial, como Jesús.
¿Recuerdas cuando alentaste a alguien? ¿Cuándo experimentaste quién estabas
destinado a ser? ¿Cuando estabas corriendo o nadando o trabajando y sentías
que eras lo suficientemente fuerte como para seguir para siempre (aunque
luego no podías levantarte de la cama)? Eso fue una pequeña muestra de quién
serás en el cielo.
Como CS Lewis lo expresó en su trilogía espacial, nos hemos convertido en
versiones "dobladas" (pecaminosas) de lo que Dios pretendía. Tu engaño,
pereza, lujuria, sordera, discapacidad y enfermedad no son tu verdadero yo.
Son perversiones temporales que serán eliminadas. Son el cáncer que el Gran
Médico extirpará quirúrgicamente. Su obra redentora es tal que nunca más
volverán.
Cuando estés en la Nueva Tierra, por primera vez serás la persona que Dios
te creó para ser.
¿SEREMOS ÁNGELES?
A menudo me preguntan si las personas, especialmente los niños, se convierten
en ángeles cuando mueren. La respuesta es no. La muerte es un traslado de la
misma persona de un lugar a otro. El lugar cambia, pero la persona permanece
igual. La misma persona que se ausenta de su cuerpo se hace presente con el
Señor (2 Corintios 5: 8). La persona que se va es la que va a estar con Cristo
(Filipenses 1:23).
Los ángeles son ángeles. Los humanos son humanos. Los ángeles son seres
con sus propias historias y recuerdos, con identidades distintas, que se reflejan
en el hecho de que tienen nombres personales, como Michael y Gabriel. Bajo la
dirección de Dios, nos sirven en la Tierra (Hebreos 1:14). Miguel el arcángel
sirve bajo Dios, y los otros ángeles, en varias posiciones, sirven bajo Miguel
(Daniel 10:13; Apocalipsis 12:7). En el cielo, los seres humanos gobernarán a
los ángeles (1 Corintios 6:2-3).
El hecho de que los ángeles nos hayan servido en la Tierra hará que
encontrarlos en el Cielo sea particularmente fascinante. Es posible que hayan
estado con nosotros desde la infancia, protegiéndonos, apoyándonos, haciendo
todo lo posible en nuestro nombre (Mateo 18:10). Es posible que hayan
presenciado prácticamente cada momento de nuestras vidas. Además de Dios
mismo, nadie podría conocernos mejor.
¿Cómo será no solo que nos muestren alrededor del Cielo intermedio, sino
también caminar y hablar con ellos en la Nueva Tierra? ¿Qué historias nos
contarán, incluido lo que realmente sucedió ese día en el lago hace treinta y
cinco años cuando casi nos ahogamos? Nos han protegido, han ido a una feroz
batalla por nosotros, han servido como agentes de Dios en respuesta a las
oraciones. Qué grandioso será conocer a estas brillantes criaturas antiguas que
han vivido con Dios desde su creación. Los consultaremos y les aconsejaremos,
dándonos cuenta de que ellos también pueden aprender de nosotros, los
portadores de la imagen de Dios. ¿Un ángel que nos protegió será puesto bajo
nuestra administración?
Si realmente creyéramos que los ángeles estaban con nosotros diariamente,
aquí y ahora, ¿no nos motivaría a tomar decisiones más sabias? ¿No sentiríamos
una responsabilidad ante los seres santos que nos sirven como representantes
de Dios?
A pesar de lo que dicen algunos libros populares, no hay una base bíblica
para tratar de hacer contacto con los ángeles ahora. Debemos pedirle sabiduría
a Dios, no a los ángeles (Santiago 1:5). Como dicen las Escrituras y como lo
retrato en mis novelas Dominion, LordFoulgrin's Letters y The Ishbane
Conspiracy, los siervos de Satanás pueden "disfrazarse como siervos de justicia"
y traernos mensajes que parecen ser de Dios pero no lo son (2 Corintios 11:15)
Sin embargo, debido a que las Escrituras enseñan que uno o más de los
ángeles de Dios pueden estar en la habitación conmigo ahora, de vez en cuando
digo "Gracias" en voz alta. Y a veces agrego: "Espero conocerte". No puedo
esperar para escuchar sus historias.
No seremos ángeles, pero estaremos con ángeles, y eso será mucho mejor.
¿TENDREMOS EMOCIONES?
En las Escrituras, se dice que Dios disfruta, ama, ríe, se deleita y se regocija,
además de estar enojado, feliz, celoso y contento. En lugar de ver estas acciones
y descriptores como meros antropomorfismos, debemos considerar que
nuestras emociones se derivan de las de Dios. Si bien siempre debemos evitar
crear a Dios a nuestra imagen, el hecho es que somos creados en la suya. Por lo
tanto, nuestras emociones son un reflejo y, a veces (debido a nuestro pecado)
una distorsión de las emociones de Dios. Ser como Dios significa tener y
expresar emociones. Por lo tanto, debemos esperar que en el Cielo las
emociones existirán para la gloria de Dios y nuestro bien.
En el cielo ejercitaremos no solo el intelecto sino también las emociones
(Apocalipsis 6:10; 7:10). Incluso los ángeles responden emocionalmente
(Apocalipsis 7:11-12; 18:1-24). Las emociones son parte de nuestra humanidad
creada por Dios, no un equipaje pecaminoso para ser destruido. Deberíamos
anticipar emociones puras y bien informadas guiadas por la realidad. Nuestras
emociones actuales están sesgadas por el pecado, pero serán liberadas de él.
¿Lloraremos en el cielo? La Biblia dice: "Se limpiará cada lágrima de sus ojos;
y ya no habrá más muerte; ya no habrá más duelo, ni llanto, ni dolor"
(Apocalipsis 21:4, NASB, énfasis agregado). Estas son las lágrimas de
sufrimiento por el pecado y la muerte, las lágrimas de los oprimidos, los gritos
de los pobres, las viudas, los huérfanos, los no nacidos y los perseguidos. Dios
limpiará las lágrimas de la injusticia racial. Tal llanto ya no existirá.
El verso trata principalmente no las lágrimas per se sino las lágrimas que
provienen de la injusticia y la tristeza. Por lo tanto, podríamos derramar
lágrimas de alegría en el Cielo. ¿Te imaginas la alegría inundando tus ojos
cuando te encuentras con Cristo, por ejemplo, y cuando te reencuentras con tus
seres queridos? Yo puedo.
Sabemos que las personas en el cielo tienen muchos sentimientos, todos
buenos. Se nos habla de banquetes, fiestas y cantos. La gente se reirá allí (Lucas
6:21). Festejar, cantar y alegrarse implican sentimientos. Los sentimientos no
son parte de la maldición; son parte de cómo Dios hizo a los seres humanos
desde el principio. Nuestras emociones actuales están dobladas por el pecado,
pero se enderezarán para siempre cuando Dios elimine la Maldición.
Muchas personas tienen dificultades con sus sentimientos. En el cielo
seremos libres de sentirnos intensamente, sin tener miedo de nuestros
sentimientos.
Un escritor dice de nuestra vida en el cielo: "Viviremos en un alto perpetuo y
estimulante similar al sentimiento que tenemos ahora cuando gritamos '¡Sí!' en
una gran victoria " No estoy tan seguro. Vivir constantemente en un punto
álgido de euforia eclipsaría momentos especiales de alegría. Ciertamente en el
Cielo no experimentaremos tristeza, pero eso no requiere que la alegría de cada
momento sea exactamente igual al resto. ¿Nuestras emociones serán más
intensas a veces que otras? Creo que lo harán. Experimentamos un flujo y
reflujo en nuestras vidas. Ese ritmo es parte de ser humano y finito, y siempre
seremos los dos.
207
¿TENDREMOS DESEOS?
Tendremos muchos deseos en el cielo, pero no serán deseos impíos. Todo lo que
queramos será bueno. Nuestros deseos agradarán a Dios. Todo estará bien con
el mundo, nada prohibido. Cuando un padre cocina filetes en la parrilla de la
barbacoa, quiere que su familia los escuche chisporrotear y ansiosamente desee
comerlos. Dios creó nuestros deseos y cada objeto que deseamos. Le encanta
cuando se nos hace agua la boca por lo que ha preparado para nosotros. Cuando
lo disfrutemos, lo disfrutaremos.
Una de las mejores cosas del Cielo es que ya no tendremos que luchar contra
nuestros deseos. Siempre serán puros, atendiendo a sus objetos apropiados.
Disfrutaremos de la comida sin glotonería ni trastornos alimenticios.
Expresaremos admiración y afecto sin lujuria, fornicación o traición. Esos
simplemente no existirán.
Traté de expresar eso en mi novela Safely Home. Cuando uno de los
personajes llega al Cielo, tiene una conversación con el Rey: "Siento que estoy
bebiendo de la Fuente de la Corriente. ¿Esto significa que no sentiré más
anhelo?" El Rey, la Fuente, responde: "Tendrás el dulce anhelo de deseo que
puede cumplirse y se cumplirá, una y otra y otra vez. [El cielo] no es la ausencia
de anhelo sino su cumplimiento. El cielo no es la ausencia de pica; es el rasguño
satisfactorio para cada picazón ".
208
No mucho después de terminar una comida, comenzamos a esperar la
siguiente. Cuando termina un viaje divertido, queremos continuar de nuevo. La
anticipación, el deseo, es una gran parte de la alegría. Como seremos personas
resucitadas en un universo resucitado, ¿por qué cambiaría eso?
El cristianismo es único en su perspectiva de nuestros deseos, enseñando
que serán santificados y cumplidos en la Nueva Tierra. Por el contrario, el
concepto budista de liberación enseña que algún día los deseos de las personas
serán eliminados. Eso es radicalmente diferente. El cristianismo enseña que
Jesús quita nuestros pecados mientras redime nuestros deseos. El deseo es una
parte esencial de la humanidad, una parte que Dios incorporó a las personas
antes de que el pecado proyectara su sombra oscura sobre la tierra. Estoy
deseando que se rediman mis deseos. (Incluso ahora, como hijos de Dios
redimidos tenemos gustos o eso, ¿no?)
Cuando Cristo me llame a casa, iré con la alegría de un niño
que se aleja de la escuela.
ADONIRAM JUDSON
¿No sería maravilloso estar libre de incertidumbre acerca de nuestros
deseos? A menudo nos preguntamos: ¿es bueno o malo para mí querer esta cosa
o ese premio o su aprobación o su aprecio? A veces no sé qué deseos son
correctos y cuáles no. Espero ser liberado de la incertidumbre y la duda. Anhelo
ser capaz de querer siempre lo que es bueno y correcto.
En La última batalla de CS Lewis, sus personajes llegan a Nueva Narnia. Lucy
dice: "Tengo la sensación de que hemos llegado al país donde todo está
permitido". Agustín expresó un pensamiento similar: "Ama a Dios y haz lo que
quieras". Amaremos a Dios de todo corazón y, por lo tanto, solo querremos
hacer lo que le agrada.
209
210
Dios colocó solo una restricción sobre Adán y Eva en el Edén, y cuando lo
ignoraron, el universo se deshizo. En la Nueva Tierra, esa prueba ya no estará
ante nosotros. La ley de Dios, la expresión de sus atributos, será escrita en
nuestros corazones (Hebreos 8:10). No se necesitarán reglas, porque nuestros
corazones serán entregados a Dios. David dijo: "Deléitate en el Señor y él te
dará los deseos de tu corazón" (Salmo 37:4). ¿Por qué? Porque cuando nos
deleitamos en Dios y permanecemos en él, lo que queramos será exactamente lo
que él quiere para nosotros.
Lo que deberíamos hacer al fin será idéntico a lo que queremos hacer. No
habrá diferencia entre deber y alegría.
¿MANTENDEMOS NUESTRA PROPIA IDENTIDAD?
Serás tú en el cielo. ¿Quién más serías? Si Bob, un hombre en la Tierra, ya no es
Bob cuando llega al Cielo, entonces, de hecho, Bob no fue al Cielo. Si cuando
llego al cielo no soy la misma persona con la misma identidad, historia y
memoria, entonces / no fui al cielo.
El Jesús resucitado no se convirtió en otra persona; él permaneció quien era
antes de su resurrección: "¡Soy yo mismo!" (Lucas 24:39). En el Evangelio de
Juan, Jesús trata con María, Tomás y Pedro de manera muy personal, basándose
en su conocimiento previo de ellos (Juan 20:10-18,24-29; 21:15-22). Su
conocimiento y relaciones de su estado pre-resucitado se trasladaron. Cuando
Thomas dijo: "Mi Señor y mi Dios", supo que estaba hablando con el mismo
Jesús que había seguido. Cuando Juan dijo: "Es el Señor", quiso decir: "Es
realmente él, el Jesús que hemos conocido" (Juan 21: 4-7).
Si no fuéramos nosotros mismos en el más allá, entonces no podríamos ser
responsables de lo que hicimos en esta vida. El juicio no tendría sentido. Si
Barbara ya no es Barbara, no puede ser recompensada ni responsabilizada por
nada de lo que Barbara hizo. Tendría que decir: "Pero ese no fui yo". Las
doctrinas del juicio y las recompensas eternas dependen de que las personas
conserven sus identidades distintas de esta vida a la siguiente.
Bruce Milne escribe: "Podemos desterrar todo temor de ser absorbidos por el
'Todo' que el budismo tiene ante nosotros, o reencarnar en alguna otra forma
de vida como en la perspectiva post mortem del hinduismo ... El ser con el que
estábamos dotado por el Creador en su regalo de vida para nosotros, el yo cuyo
valor fue asegurado para siempre en la auto-sustitución de Dios por nosotros
en la cruz, ese yo perdurará en la eternidad. La muerte no puede destruirnos ".
211
Algunas personas leen "puedes participar en la naturaleza divina" (2 Pedro
1:4) e imaginan que todos seremos indistinguibles de Dios. Pero imaginar que
perderemos nuestras identidades personales es una creencia hindú, no
cristiana. El versículo en 2 Pedro significa que estamos cubiertos con la justicia
de Cristo. Participaremos en la santidad de Dios, pero conservaremos por
completo nuestra individualidad creada por Dios.
Nuestra propia historia e identidad personales perdurarán de una Tierra a la
siguiente. "'Como los nuevos cielos y la nueva tierra que hago perdurarán ante
mí', declara el Señor, 'así también perdurarán tu nombre y tu descendencia'"
(Isaías 66:22). Jesús dijo a sus discípulos: "/ no beberé más de este fruto de la
vid a partir de ahora hasta el día en / beber que de nuevo con ustedes en el
reino de mi Padre" (Mateo 26:29, énfasis añadido). El mismo Jesús beberá el
mismo vino con los mismos discípulos. No es que lo que solíamos ser nosotros
comulgaríamos con lo que solían ser Abraham, Isaac y Jacob. Más bien, nosotros,
las mismas personas, pero completamente limpios, comeremos en una mesa
con el único Abraham, Isaac y Jacob (Mateo 8:11).
¿En el cielo seremos llamados por nuestros nombres actuales? Los nombres
de los hijos de Dios están escritos en el Libro de la Vida del Cordero
(Apocalipsis 20:15; 21:27). Creo que esos son nuestros nombres terrenales.
Dios reconoció como válidos los nombres que Adán dio a los animales. Dios
llama a las personas por sus nombres terrenales, los nombres dados por sus
padres. Él llama a las personas en el cielo con esos mismos nombres: Abraham,
Isaac y Jacob, por ejemplo. Los nombres de los doce hijos de Israel y de los
apóstoles, aparentemente los mismos nombres con los que los conocemos,
están escritos en las puertas de la ciudad y los cimientos de sus muros
(Apocalipsis 21: 12-14). Nuestros nombres reflejan nuestra individualidad.
Tener el mismo nombre escrito en el Cielo que era nuestro en la Tierra habla de
la continuidad entre esta vida y la próxima.
Además de nuestros nombres terrenales, recibiremos nuevos nombres en el
cielo (Isaías 62:2; 65:15; Apocalipsis 2:17; 3:12). Los nuevos nombres no
invalidan los viejos. Muchas personas tenían múltiples nombres en las
Escrituras: Jacob también es Israel; Simón es también Peter; Saúl también es
Pablo.
Imagina un hermoso jardín de rosas. Ha sido perfectamente diseñado y
cultivado. Pero los rosales se enferman. El jardín se convierte en una masa
enredada. Es un resto triste y deteriorado del glorioso jardín que alguna vez
fue. Entonces el jardinero decide reclamar su jardín. Día tras día poda, riega y
fertiliza cada arbusto. Su deseo no es simplemente restaurar el jardín a su
belleza original; Es para hacerlo mucho más hermoso que nunca.
Cuando el jardinero termina y las rosas florecen, son hermosas y fragantes,
¿es el jardín de rosas igual que antes? ¿Cada individuo se levantó igual? Si y no.
Es el mismo jardín de rosas, restaurado a su belleza anterior y más allá. Sin
embargo, para mirarlo, es difícil creer que estas sean las mismas rosas que
alguna vez fueron un desastre marchito y enredado.
Esta es una imagen de Creación, Caída y Resurrección. Cuando Dios haya
terminado, seremos nosotros mismos sin el pecado, lo que significa que
seremos lo mejor que podamos ser.
¿PERDEREMOS A NOSOTROS MISMOS?
Un hombre me escribió expresando su miedo a perder su identidad en el cielo:
"¿Ser como Jesús significará la destrucción de uno mismo?" Temía que todos
seamos iguales, que él y sus amigos atesorados pierdan sus rasgos distintivos y
excentricidades que los hacen especiales. Pero no necesita preocuparse. Todos
podemos ser como Jesús en el carácter y, sin embargo, ser muy diferentes unos
de otros en la personalidad.
La distinción es la creación de Dios, no la de Satanás. Lo que nos hace únicos
sobrevivirá. De hecho, gran parte de nuestra singularidad puede ser
descubierta por primera vez.
Al final de Mere Christianity, CS Lewis escribe: "Hasta que no te hayas
entregado a Él, no tendrás un ser real. La similitud se encuentra más entre los
hombres más 'naturales', no entre aquellos que se rinden a Cristo. Cuán
monótonamente parecidos han sido todos los grandes tiranos y
conquistadores: cuán gloriosamente diferentes son los santos ... Nada en ti que
no haya muerto resucitará de los muertos. Búscate a ti mismo, y encontrarás a
largo plazo corre solo odio, soledad, desesperación, rabia, ruina y decadencia.
Pero busca a Cristo y lo encontrarás, y con Él todo lo demás ".
212
C A P I T U L O 29
¿CÓMO SERÁN NUESTROS CUERPOS?
Como
vimos en el capítulo 11, nuestros cuerpos resucitados serán cuerpos
físicos reales, tal como lo fue y es Cristo. ¿Pero cómo serán nuestros cuerpos?
¿Cómo funcionarán?
Nuestros cuerpos de resurrección estarán libres de la maldición del pecado,
redimidos y restaurados a su belleza y propósito original que se remonta al
Edén. Los únicos cuerpos que hemos conocido son restos débiles y enfermos de
los cuerpos originales que Dios hizo para los humanos. Pero los cuerpos que
tendremos en la Nueva Tierra, en nuestra resurrección, serán aún más
gloriosos que los de Adán y Eva.
¿TODOS TENDREMOS CUERPOS HERMOSOS?
Escuché a alguien decir que en el cielo todos tendremos cuerpos esculpidos, sin
grasa. El comentario refleja un anhelo de que nuestros cuerpos estén sanos, en
forma y hermosos.
Espero que nuestros cuerpos se vean bien, pero no con una especie de
belleza de levantamiento de pesas, implantes artificiales, pliegues cutáneos y
cabinas de bronceado. El físico esculpido que nuestra cultura admira se
consideraría extraño en otros lugares y tiempos. Algunas culturas consideran
que lo que llamamos delgadez no es saludable y lo que consideramos la gordura
como un signo de vitalidad y prosperidad. Las mismas tendencias genéticas que
hacen que algunas personas no sean atractivas para los estándares de una
cultura las hacen atractivas en otra.
Espero que nuestros nuevos cuerpos tengan una belleza natural que no
necesitará cosméticos ni retoques. En cuanto a la grasa, porque Dios creó la
grasa como parte de nuestros cuerpos, seguramente tendremos algo, pero en
proporción saludable.
La persona más bella que jamás hayas visto está bajo la Maldición, una
sombra de la belleza que una vez caracterizó a la humanidad. Si viéramos a
Adán y Eva como estaban en el Edén, probablemente nos dejarían sin aliento. Si
nos hubieran visto como somos ahora, probablemente se habrían llenado de
conmoción y lástima.
Dios decidirá cómo son nuestros cuerpos perfectos, pero ciertamente no
deberíamos asumir que todos se parecerán. Diferentes alturas y pesos parecen
tan probables como diferentes colores de piel. Las identidades raciales
continuarán (Apocalipsis 5:9; 7:9), y esto implica un traspaso genético del
cuerpo antiguo al nuevo. Estoy especulando, pero parece probable que las
personas cuyos cuerpos eran altos tendrían cuerpos de resurrección altos; los
que eran bajos probablemente lo serán. Lo naturalmente delgado será delgado,
y lo naturalmente grueso será grueso. Pero todos estos tamaños serán
saludables y atractivos, sin ser afectados por la Maldición, la enfermedad o las
restricciones, y todos estaremos perfectamente contentos con la forma que
Dios diseñó para nosotros.
Algunas personas consideran que este tema no es espiritual, pero uno de los
más grandes teólogos de la iglesia, Agustín, no lo hizo. Él dice en La ciudad de
Dios: "[El cuerpo] será del tamaño que alcanzó o debería haber alcanzado en la
flor de su juventud, y disfrutará de la belleza que surge de preservar la simetría
y la proporción en todos sus miembros [...] las personas demacradas y
demacradas no deben temer que estarán en el cielo de una figura tal como no lo
estarían en este mundo si pudieran evitarlo ".
213
No vamos a comer en exceso ni a subestimar en la Nueva Tierra. Con salud,
vitalidad y libertad, todos realizaremos mucha actividad. ¿Las calorías nos
afectarán de la misma manera que lo hacen ahora? No lo sé. Pero ciertamente
no experimentaremos enfermedades cardíacas, diabetes, asma, osteoporosis,
artritis, cáncer, EM, VIH o cualquier otra cosa que consuma el cuerpo. (¡No más
inyecciones de insulina para mí!)
La mayoría de las personas no anhelan tanto un cuerpo perfecto como la
sensación de bienestar y aprobación que creen que va con él. De esto podemos
estar seguros: no importa cómo nos veamos, nuestros cuerpos agradarán al
Señor, a nosotros mismos y a los demás. No nos miraremos al espejo deseando
una nariz diferente o mejillas, orejas o dientes diferentes. La belleza sin pecado
de la persona interna se desbordará en la belleza de la persona externa. No
sentiremos inseguridad ni arrogancia. No intentaremos escondernos ni
impresionar. No vamos a tener que tratar de lucir bella, que será hermoso.
Estaremos muy agradecidos no por nuestra apariencia sino por nuestra salud
y fortaleza. Sabremos que el Artista nos diseñó tal como lo deseaba y que nunca
perderemos la salud y la belleza que nos ha brindado gentilmente.
¿NUESTROS CUERPOS DE RESURRECCIÓN TENDRÁN
CINCO SENTIDOS?
Dios nos diseñó con cinco sentidos. Son parte de lo que nos hace humanos.
Nuestros cuerpos de resurrección seguramente tendrán estos sentidos. Espero
que aumenten en su poder y sensibilidad.
Nos pararemos en la Nueva Tierra para verla, sentirla, olerla, probar sus
frutos y escuchar sus sonidos. No figurativamente. Literalmente. Sabemos esto
porque nos prometieron cuerpos de resurrección como el de Cristo. Vio, oyó,
sintió y, mientras cocinaba y comía pescado, presumiblemente olía y probaba.
Nosotros también lo haremos.
Las delicias del cielo estirarán nuestros sentidos glorificados hasta sus
límites. ¿Cómo se verán las cosas y qué tan lejos podremos verlas? ¿Podrán
nuestros ojos funcionar alternativamente como telescopios y microscopios?
¿Servirán nuestros oídos como discos de recolección de sonido? ¿Será nuestro
sentido del olfato mucho más agudo, capaz de identificar una flor o persona
favorita a millas de distancia, para que podamos seguir el olor hasta la fuente?
¿Podrán nuestros ojos ver nuevos colores? Actualmente no podemos ver
ultravioleta e infrarrojo, pero sabemos que son reales. ¿No parece probable que
nuestros ojos resucitados los vean? ¿Qué vieron Adán y Eva que no podemos?
Aunque no sabemos las respuestas a estas preguntas, parece razonable sugerir
que todos nuestros sentidos resucitados funcionarán en niveles que nunca
hemos conocido. David oró: "Te alabo porque estoy hecho con temor y
maravillosamente" (Salmo 139:14). ¿Cuánto más alabaremos a Dios por las
maravillas de nuestros cuerpos de resurrección?
Como veremos en el siguiente capítulo, las Escrituras hablan repetidamente
sobre comer en el cielo. ¿Qué podrán saborear nuestras papilas gustativas
resucitadas? La mejor comida aquí en la Tierra está contaminada por la
Maldición. Nuestras papilas gustativas siguen siendo defectuosas. Piensa en la
mejor comida que hayas comido, el mejor postre que hayas probado. Por
buenos que fueran, eran solo una pista de lo que vendría, una pista lo
suficientemente buena como para hacernos anhelar el Cielo.
Ser restaurado a las habilidades sensoriales de Adán y Eva sería lo
suficientemente emocionante. Pero parece probable que nuestros cuerpos
resucitados superen los suyos. Lo que Dios rehace, él solo mejora.
Dios podría agregar nuevos sentidos a los viejos. ¿Que quiero decir? No sé,
¿cómo podría explicar una sensación que nunca experimenté? Si nunca
hubiéramos conocido la vista, ¿cómo podríamos sentir lo que nos faltaba? Si
nunca hubieras podido oler lilas o probar la tarta de arándanos o escuchar la
Quinta Sinfonía de Beethoven, ¿cómo entenderías lo que significa oler o probar
esas cosas?
En la Nueva Tierra, creo que continuamente descubriremos, para nuestro
deleite, lo que nunca supimos que existía, lo que nos hemos estado perdiendo
toda nuestra vida. Ninguna alegría es mayor que la alegría del descubrimiento.
El Dios que siempre supera nuestras expectativas siempre nos dará más de sí
mismo y de su creación para descubrir.
¿NUESTROS NUEVOS CUERPOS TENDRÁN NUEVAS
HABILIDADES?
Cuando se trata de hacer lo que Dios quiere y lo que queremos, a veces nuestros
cuerpos nos fallan. Los discípulos tenían la intención de rezar en Getsemaní,
pero se durmieron. Jesús les dijo: "El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es
débil" (Mateo 26:41). Nuestros cuerpos de resurrección, sin embargo, nunca
nos fallarán. Trabajarán en perfecto concierto con nuestras mentes resucitadas.
Deberíamos anticipar una armonía sin precedentes de mente y cuerpo. A
veces tenemos indicios de esto. HA Williams dice: "Cuando juego bien, tengo
por un período limitado de tiempo una experiencia de la resurrección del
cuerpo. Porque no hay indicios de un dualismo entre la mente y el cuerpo con
cualquiera de ellos tratando de oprimir o intimidar al otro. . Traigo al juego mi
ser totalmente indiviso "
214
El cuerpo de resurrección de Cristo tenía la capacidad de aparecer
repentinamente, aparentemente entrando por una puerta cerrada a los
apóstoles (Juan 20:19) y "desapareciendo" de la vista de los dos discípulos en
Emaús (Lucas 24:31). Cuando Cristo dejó la tierra, desafió la gravedad y
ascendió al aire (Hechos 1:9).
Es posible que el Cristo resucitado, que es hombre pero Dios, tenga ciertas
habilidades físicas que no tendremos. Aparecer y desaparecer podría ser una
expresión limitada de su omnipresencia, y su ascensión podría ser algo que
nuestros cuerpos no podrían imitar. Por un lado, debido a que en múltiples
pasajes se nos dice que nuestros cuerpos de resurrección serán como los de
Cristo, a veces es posible trascender las leyes actuales de la física y / o viajar de
alguna manera que ahora no somos capaces de hacer. Por otro lado, es nuestra
naturaleza humana dada por Dios ser criaturas encarnadas que existen en el
espacio y el tiempo. Por lo tanto, es probable que las mismas leyes de la física
que gobernaron a Adán y Eva nos gobiernen. No podemos estar seguros, pero
de cualquier manera será maravilloso.
No sabemos los planes gloriosos que Dios tiene para nuestros cuerpos. Es
posible que tengamos la capacidad de bucear de una ballena o la capacidad de
volar de un águila. Tal vez corramos como un guepardo o escalemos una
montaña como una cabra. (¿Y quién sabe qué pueden hacer los guepardos y las
cabras?)
Aún así, no debemos suponer demasiado sobre volar y desmaterializarse a la
luz del hecho de que la ciudad eterna tendrá calles y puertas, lo que implica un
tráfico terrestre normal. Tal vez como nuestra incapacidad actual para volar
condujo a la invención de aviones, nuestras limitaciones como seres finitos,
incluso en nuestra resurrección, nos inspirarán a ejercer dominio sobre nuestro
entorno creando y perfeccionando nuevos modos de transporte. Quizás algo de
lo que se ha soñado durante mucho tiempo en la ciencia ficción nos espera en el
nuevo universo.
¿BRILLARÁN NUESTROS CUERPOS?
Algunas personas me han preguntado si nuestros cuerpos resucitados brillarán.
Citan dos pasajes: "Los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre"
(Mateo 13:43) y "Aquellos que tienen perspicacia brillarán como el resplandor
de la extensión del cielo, y los que dirigen a muchos a la justicia, como las
estrellas por los siglos de los siglos "(Daniel 12:3, NASB).
Por un lado, Jesús no tenía un halo después de su resurrección, y tampoco
hay razón para creer que lo tengamos. El cuerpo de Cristo parecía tan terrenal y
normal que los discípulos en el camino a Emaús no se dieron cuenta de que él
era el Señor resucitado (Lucas 24:13-24). Sin embargo, en este punto aún no
había sido glorificado.
Durante la transfiguración de Cristo, su ropa "se volvió tan brillante como un
relámpago" (Lucas 9:29). Como esto representa a Cristo como Rey, tiene
sentido pensar que literalmente brillará en su reino en la Nueva Tierra. Juan
dice de la ciudad, "el Cordero es su lámpara" (Apocalipsis 22:23). Como se
señaló anteriormente, Juan vio a Cristo en el Cielo actual como un ser brillante y
poderoso, no como alguien que se mezclaría en una multitud (Apocalipsis 1: 1218). Moisés y Elías, quienes se unieron a Cristo en la montaña, "aparecieron en
glorioso esplendor" (Lucas 9:31). Después de que Moisés recibió los Diez
Mandamientos de Dios en la montaña, el rostro de Moisés brilló (Éxodo 34: 2930).
Este cuerpo terrenal es lento y pesado en todos sus movimientos, apático y pronto
cansado de la acción. Pero nuestros cuerpos celestiales serán como fuego; tan
activos y ágiles como lo son nuestros pensamientos.
BENJAMIN CALAMY
Muchos creen que estos descriptores son figuras retóricas. Sin embargo, en
algunos casos (incluido Moisés) fue claramente literal. Dado que Dios mismo es
retratado constantemente como existente a la luz brillante, no debería
sorprendernos pensar que en su presencia nosotros también participaremos de
su brillo. Creo que, como seres resucitados, realmente tendremos evidencia
física de ser portadores de la imagen de Dios y vivir en la presencia de Dios. Ser
glorificado parece significar que, entre otras cosas, literalmente podemos
brillar.
Si esto parece difícil de imaginar, piense en una persona con piel gris, gris y
malnutrida, y luego imagine a la misma persona vibrante y saludable. ¿No
podrías decir que la persona brilla? ¿Has oído decir de alguien "ella está
radiante"? He conocido personas tan llenas de Jesús que parecen tener un brillo
físico. Si Dios mismo es brillante, entonces parece apropiado que nosotros, sus
portadores de imágenes, reflejemos su brillo. Ahora, yendo más allá de esa
analogía de nuestra condición actual, imagine personas en la misma presencia
de Dios, que son tan justas, tan hermosas, tan desprovistas de pecado y
oscuridad, tan impregnadas por la misma justicia de Dios, que tienen un físico
literal. resplandor. Eso no es tan difícil de imaginar, ¿verdad?
Brillante habla de gloria, la exhibición externa de grandeza y majestad. Gloria
es una palabra asociada con gobernantes. Los reyes tenían gloria. Es
comprensible que dudemos en atribuirnos la gloria a nosotros mismos, pero
Dios no duda en atribuirnos la gloria. Como hijos de Dios, debemos ser a su
semejanza. Es él, no nosotros, quien declara que somos reyes, reyes y reinas,
quienes reinarán con Cristo.
AB Caneday nos recuerda: "Dios es el original; nosotros somos la imagen
orgánica, la copia viva. No hablamos correctamente de Dios como Rey al
proyectar sobre él imágenes reales porque creemos que es apropiado para
Dios. Más bien, inclinarse ante Dios quien tiene dominio es apropiado, porque
el hombre como rey sobre la creación, es la imagen de la realeza; Dios, el
verdadero rey, es la realidad que proyecta la imagen del rey terrenal ".
215
Por lo tanto, nuestra gloria como reyes y reinas menores servirá para
magnificar su mayor gloria como el Rey de reyes. No absorberemos y
mantendremos la gloria que se nos da, pero la reflejaremos y la emanaremos
hacia su objeto apropiado: Cristo mismo. Esto es evidente en el hecho de que
los hijos adoradores de Dios "depositarán sus coronas delante del trono"
(Apocalipsis 4:10).
¿Qué nos prepara para participar en la gloria de Dios? Nuestros sufrimientos
actuales (Romanos 8:17-18; 1 Pedro 5:1-4). "Porque nuestros problemas
ligeros y momentáneos nos están logrando una gloria eterna que los supera a
todos" (2 Corintios 4:17). Siempre que extraigamos nuestra fuerza de Cristo,
cuanto mayores sean nuestros problemas ahora, mayor será nuestra gloria
entonces.
¿SERÁN PERFECTOS NUESTROS CUERPOS?
Cada vez que paso tiempo con personas severamente discapacitadas, física,
mental o ambas, soy muy consciente de lo maravilloso que será tener cuerpos
resucitados. Mi amigo David O'Brien es un hombre brillante atrapado en un
cuerpo que gime por la redención. Su parálisis cerebral desaparecerá en el
momento en que deje este mundo para ir al Cielo actual, pero el mayor regalo
será en su resurrección, cuando tendrá un nuevo cuerpo, para siempre libre de
enfermedades. Me imagino que David nunca tendrá que repetirse porque los
demás no lo entienden. Lo veo corriendo por los campos de la Nueva Tierra.
Espero correr al lado de David. . . y probablemente detrás de él.
A menudo pienso en cómo los parapléjicos, los tetrapléjicos y las personas
que han conocido un dolor constante caminarán, correrán, saltarán y se reirán
en la Nueva Tierra. Los creyentes que son ciegos ahora mirarán boquiabiertos
las maravillas de la Nueva Tierra. Qué placer especial para ellos.
Joni Eareckson Tada, un tetrapléjico, dice:
Aún no puedo creerlo. Yo, con los dedos arrugados y doblados, los
músculos atrofiados, las rodillas nudosas y sin sentir los hombros caídos,
algún día tendré un cuerpo nuevo, ligero, brillante y vestido de justicia,
poderoso y deslumbrante. ¿Te imaginas la esperanza que esto le da a una
médula espinal herida como yo? ¿O alguien que tiene parálisis cerebral,
lesión cerebral o que tiene esclerosis múltiple? Imagine la esperanza que
esto le da a alguien que es maníaco-depresivo. Ninguna otra religión,
ninguna otra filosofía promete nuevos cuerpos, corazones y mentes. Solo
en el Evangelio de Cristo las personas lastimadas encuentran una
esperanza tan increíble.
216
Joni habla de hablar con una clase de cristianos con discapacidad mental.
Pensaron que era genial cuando ella dijo que iba a obtener un nuevo cuerpo.
Pero luego agregó: "Y ... vas a tener nuevas mentes". La clase estalló en vítores y
aplausos. Sabían exactamente lo que querían: nuevas mentes.
Mi cuerpo y mi mente, por el momento, pueden estar relativamente sanos.
Pero como diabético insulinodependiente, he sabido lo que es tanto para mi
cuerpo como para mi mente fallarme. Sufren bajo la maldición lo suficiente
como para que yo también sepa lo que quiero: un nuevo cuerpo y una nueva
mente, sin pecado, sufrimiento e incapacidad. Cada año que pasa, anhelo más
ser una persona resucitada y vivir en la Tierra resucitada, con mis hermanos y
hermanas resucitados y, sobre todo, con mi Señor, el Jesús resucitado.
¿SEREMOS MASCULINOS O FEMENINOS?
Un libro sobre el Cielo dice: "[No habrá seres humanos masculinos y femeninos.
Todos seremos hijos de Dios y el sexo no será parte de nuestra naturaleza". El
mismo libro dice: "Los hombres ya no serán hombres ni las mujeres serán
mujeres".
217
218
Del mismo modo, otro libro dice de los que están en el cielo: "Han alcanzado
esa condición andrógina en la que se trascienden las distinciones sexuales, o
más bien, en el que las cualidades de ambos sexos se mezclan".
219
Algunas personas intentan demostrar que no habrá género en el cielo citando
la declaración de Pablo de que en Cristo no hay "hombre ni mujer" (Gálatas
3:28). Pero Pablo se refiere a algo que ya es cierto en la Tierra: la igualdad de
hombres y mujeres en Cristo. El problema no es la eliminación de la sexualidad
(no pierdes tu género en la conversión).
¿Era Jesús sin género después de su resurrección? Por supuesto no. Nadie lo
confundió con una mujer, o como andrógino. Se le conoce con pronombres
masculinos.
Nunca seremos sin género porque los cuerpos humanos no lo son. El punto
de la resurrección es que tendremos cuerpos humanos reales esencialmente
vinculados a los originales. El género es un aspecto de la humanidad creado por
Dios.
En mi novela Deadline, Finney aborda este asunto con el ángel Zyor;
"Pero todavía soy un hombre aquí, y todos los que veo son claramente
hombres o mujeres, de hecho más claramente que en la tierra. Pensé que
tal vez no habría género aquí. Había leído que todos seríamos ... como ...
ángeles, como tú ".
Zyor pareció sorprendido.
"Eres como nosotros en el sentido de que no te casas y tienes hijos aquí. Pero
en cuanto a ser un hombre, ¿qué más serías? Elyon puede deshacer lo que
hacen los hombres, pero él no deshace lo que hace. Te hizo hombre, ya que hizo
que tu madre, esposa e hijas fueran mujeres. El género no es simplemente un
componente de tu ser para ser agregado, extraído y descartado. Es una parte
esencial de quién eres ".
220
¿LLEVAREMOS ROPA?
Debido a que Adán y Eva estaban desnudos y sin vergüenza, algunos
argumentan que en el cielo no tendremos que usar ropa. Pero incluso en el
Cielo actual, antes de la Resurrección final, se representa a las personas
vestidas con ropas blancas, que representan nuestra justicia en Cristo
(Apocalipsis 3: 4; 6:11). Parece que usaremos ropa, no porque haya vergüenza
o tentación, sino quizás porque mejorarán nuestra apariencia y comodidad.
Usar túnicas puede parecernos extranjero o formal. Pero para los lectores del
primer siglo, cualquier cosa que no fuera una túnica les habría parecido
extraña. ¿Por qué? Porque las túnicas eran lo que normalmente usaban. En
lugar de concluir que todos usaremos túnicas, una mejor deducción es que
todos nos vestiremos normalmente, como lo hicimos en la vieja tierra. ¿Estoy
diciendo que algunas personas usarán jeans, pantalones cortos, camisetas,
polos o chanclas? Bueno, ¿no serían tan normales para algunas personas del
siglo XXI como las túnicas y las sandalias para las personas del siglo I?
Las túnicas no estaban reservadas para eventos formales; formaban parte del
atuendo cotidiano. Por supuesto, a veces podríamos usar ropa más y menos
formal, para ciertos tipos de eventos. No hay indicios de que solo tengamos un
conjunto de ropa para elegir.
¿Llevaremos todos ropa blanca? La vestimenta blanca puede representar
nuestra justicia (Apocalipsis 7: 9), como lo hicieron con la de Cristo en su
transfiguración. El énfasis en el blanco puede estar relacionado con la limpieza,
que era extremadamente difícil de mantener en esa cultura.
Sorprendentemente, la única persona representada en el cielo con una túnica
que no es blanca es Jesucristo: "Está vestido con una túnica bañada en sangre"
(Apocalipsis 19:13). Así como Jesús usó ropa después de su resurrección en la
vieja Tierra, la usa ahora en el Cielo actual, y presumiblemente la usará en la
Nueva Tierra.
¿Será el blanco el único color de ropa? No. Hay ángeles con fajas doradas
(Apocalipsis 15: 6). Debido a que las personas resucitadas conservan su
individualidad y nacionalidad (lo veremos más de cerca más adelante) y debido
a que muchos grupos étnicos usan ropa colorida, deberíamos esperar esto en la
Nueva Tierra.
El libro de Apocalipsis nos dice que seremos sacerdotes y reyes en el cielo.
Cuando consideras el adorno especial de Dios para los sacerdotes en el Antiguo
Testamento (Éxodo 28:4-43), es probable que el pueblo real y sacerdotal de
Dios vista ropa hermosa en el cielo.
¿APARECEREMOS TODOS LA MISMA EDAD?
¿Aparecerá un niño que muere a los seis años esa edad en el cielo? ¿El hombre
que muere a los ochenta parecerá tener ochenta mientras camina por la Nueva
Tierra?
La gente ha hecho preguntas como estas a lo largo de los siglos. Alister
McGrath dice:
Este problema provocó el derramamiento de mucha tinta teológica,
especialmente durante la Edad Media. . . . A fines del siglo XIII, el consenso
emergente de la iglesia fue este: "A medida que cada persona alcance su
pico de perfección alrededor de los 30 años, resucitarán, tal como habrían
aparecido en ese momento, incluso si nunca hubieran vivido para alcanzar
eso años." La discusión de Peter Lombard sobre el asunto es típica de su
edad: "Un niño que muere inmediatamente después de nacer resucitará de
esa forma que habría tenido si hubiera vivido hasta los treinta años". La
Nueva Jerusalén estará poblada por hombres y mujeres como aparecerían
a la edad de 30 años. . . pero con cada mancha eliminada.
221
Tomás de Aquino, el gran teólogo medieval, argumentó que todos tendremos
la edad de Cristo cuando fue crucificado, alrededor de treinta y tres. Tomás de
Aquino señaló:
La naturaleza humana es deficiente de dos maneras: en una forma, porque
aún no ha obtenido su máxima perfección, y en una segunda, porque ya se
ha alejado de su máxima perfección. La naturaleza humana es deficiente en
la primera forma en los niños y en la segunda en los ancianos. Y por lo
tanto, en cada uno de estos, la naturaleza humana será traída de regreso
por la resurrección del estado de su perfección final, que es en el estado de
la juventud, hacia el cual se termina el movimiento de crecimiento, y desde
donde comienza el movimiento de degeneración.
222
Hank Hanegraaff sugiere: "Nuestro ADN está programado de tal manera que,
en un punto particular, alcanzamos un desarrollo óptimo desde una perspectiva
funcional. En su mayor parte, parece que llegamos a esta etapa en algún
momento de nuestros años veinte y treinta. . Si los planos de nuestros cuerpos
glorificados están en el ADN, entonces sería lógico pensar que nuestros cuerpos
resucitarán en la etapa óptima de desarrollo determinada por nuestro ADN ".
223
¿Significa esto que los niños que van al cielo no serán niños una vez que
lleguen allí? ¿O que no habrá niños en la Nueva Tierra? Isaías 11:6-9 habla de
una Tierra donde "el leopardo se acostará con la cabra, el ternero y el león y el
año junto; y un niño pequeño los guiará ... El bebé jugará cerca del hoyo de la
cobra, y el niño pequeño metió su mano en el nido de la víbora. No dañarán ni
destruirán en toda mi montaña sagrada ".
Dado que el contexto más amplio de Isaías se refiere a un Reino eterno de
Dios en la Tierra, parece inapropiado restringir este pasaje a un reino de mil
años que termina en rebelión y destrucción de los seres humanos. El fin del
pecado y la completa justicia de todos los habitantes de la Tierra no vendrán
hasta la Nueva Tierra. Pero si Isaías 11 está hablando de la Nueva Tierra, como
lo hace su pasaje paralelo en Isaías 65, ¿quiénes son los bebés y los niños
pequeños que juegan con los animales? ¿Es posible que los niños, después de
resucitar en la Nueva Tierra, tengan el mismo nivel de desarrollo que cuando
murieron?
Si es así, presumiblemente se les permitiría a estos niños crecer en la Nueva
Tierra, ¡una infancia que sería envidiable, por decir lo menos! Los padres
creyentes, entonces, presumiblemente podrían ver crecer a sus hijos, y
probablemente tengan un papel importante en sus vidas a medida que lo hacen.
Esto encajaría en algo que propondré más adelante, que en la Nueva Tierra
muchas oportunidades perdidas en esta vida serán maravillosamente
restauradas. Aunque no se dice directamente y, por lo tanto, estoy especulando,
es posible que los padres cuyos corazones se rompieron por la muerte de sus
hijos no solo se reúnan con ellos, sino que también experimenten la alegría de
verlos crecer. . . En un mundo perfecto.
También es posible que en la Nueva Tierra parezcamos eternos. CS Lewis
retrata esto en The Great Divorce, diciendo de los habitantes del Cielo, "Nadie en
esa compañía me pareció de una edad en particular. Uno puede vislumbrar,
incluso en nuestro país, de lo que es eterno, un pensamiento pesado frente a un
niño y una infancia divertida en la de un hombre muy viejo ".
224
En mis novelas sugiero la posibilidad de que en el Cielo veremos personas
como la recordamos más en la tierra. Entonces veré a mis padres como
mayores, y ellos me verán como más joven. Veré a mis hijos como más jóvenes,
y ellos me verán como mayor. No quiero decir que las formas físicas realmente
cambien, sino que el cuerpo de resurrección transmitirá a la persona real que
hemos conocido, y nos veremos a través de diferentes ojos.
La Nueva Tierra será un lugar de madurez y perfección. Independientemente
de la edad que tengamos, creo que nuestros cuerpos demostrarán las
cualidades de juventud que Jesús valoraba tanto en los niños. Dios fácilmente
podría haber hecho un camino para que las personas vengan al mundo
completamente desarrolladas, no como niños maduros. Pero no lo hizo. Puso
cualidades especiales en los niños, en los que nosotros, y él, nos deleitamos.
Espero que todos tengamos cualidades como curiosidad, agradecimiento,
anhelo de aprender y explorar, y ganas de escuchar historias y reunirnos cerca
de los seres queridos.
La maldición nos abrumará y nos marchitará no solo nuestros cuerpos sino
también nuestros espíritus, robando mucha juventud. Jonathan Edwards
declaró: "Los habitantes celestiales ... permanecen en la eterna juventud".
cielo estará lleno de niños. . . incluso si nos parecemos adultos. Lo que amamos
de los niños es su alegría, exuberancia, curiosidad, risa y espontaneidad. En el
cielo, ya sea que alguien tenga o no el tamaño y la apariencia de un niño, todos
seremos como niños en las formas que nos traerán alegría a nosotros y a
nuestro Padre.
225 El
C A P I T U L O 30
¿COMEREMOS Y BEBEREMOS EN LA NUEVA TIERRA?
Las
palabras que describen comer, las comidas y la comida aparecen más de
mil veces en las Escrituras, y la traducción al inglés "banquete" ocurre otras
187 veces. Festejar implica celebración y diversión, y es profundamente
relacional. Las conversaciones, la narración de historias, la construcción de
relaciones y la risa a menudo ocurren durante las comidas. Las fiestas, incluida
la Pascua, eran reuniones espirituales que llamaban la atención directa sobre
Dios, su grandeza y sus propósitos redentores.
A las personas que se aman les gusta comer juntas. Jesús dijo a sus
discípulos: "Os confiero un reino, como mi Padre me lo confirió a mí, para que
comáis y bebáis en mi mesa en mi reino" (Lucas 22:29-30). Las Escrituras
dicen: "En esta montaña, el Señor Todopoderoso preparará una fiesta de
comida rica para todos los pueblos, un banquete de vino añejo, la mejor de las
carnes y los mejores vinos" (Isaías 25:6).
¿COMEREMOS Y BEBEMOS LITERALMENTE?
No todos los cristianos creen que comeremos y beberemos en el cielo. Algunas
personas citan Romanos 14:17: "El reino de Dios no se trata de comer y beber,
sino de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo". Pero este pasaje no se trata de
la otra vida. Pablo está hablando sobre nuestro caminar con Dios y la
importancia de no hacer que otras personas tropiecen con lo que comemos y
bebemos.
Si no tenemos cuerpos intermedios, entonces no comeremos en el Cielo
intermedio. (Si tenemos cuerpos temporales, podríamos comer, pero no
necesariamente). Sin embargo, es interesante que el maná se denomine "el pan
de los ángeles" (Salmo 78:25). Cuando los ángeles, y Dios mismo, tomaron
forma humana, comieron comida humana (Génesis 18:1-2, 5-8). En el presente,
el Cielo es el árbol de la vida, del cual Dios dice que los vencedores pueden
comer (Apocalipsis 2:7). Quizás no comerán de él hasta que esté en la Nueva
Tierra. Sin embargo, el hecho de que un árbol con fruta posiblemente
comestible se encuentre actualmente en el Cielo actual al menos plantea la
cuestión de si las personas pueden comer allí ahora. Sin embargo, dado que es
antes de la resurrección, parece probable que no se coma en el Cielo actual.
Extrañamente, sin embargo, muchas personas también creen que no
comeremos ni beberemos en el Cielo eterno. Asumen que el lenguaje bíblico
sobre comer, beber y banquetes es figurativo y que comeremos solo "en un
sentido espiritual". Pero, ¿cómo se come en sentido espiritual? ¿Y por qué es
necesario buscar un sentido espiritual cuando las personas resucitadas en
cuerpos reales vivirán en una Tierra resucitada? Una vez más, el
cristoplatonismo se esconde detrás de este entendimiento.
226
Jesús resucitado invitó a sus discípulos: "Ven y desayuna". Les preparó una
comida y luego comió pan y pescado con ellos (Juan 21:4-14). Él demostró que
los cuerpos de resurrección son capaces de comer comida, comida real. Cristo
pudo haberse abstenido de comer. El hecho de que no lo hizo es una
declaración poderosa sobre la naturaleza de su cuerpo de resurrección, y por
implicación, el nuestro, ya que Cristo "transformará nuestros cuerpos humildes
para que sean como su cuerpo glorioso" (Filipenses 3:21).
Otros pasajes indican que comeremos en fiestas con Cristo en un reino
terrenal. Jesús dijo a sus discípulos: "Os digo que no volveré a beber del fruto de
la vid hasta que venga el reino de Dios" (Lucas 22:18). En otra ocasión, Jesús
dijo: "Muchos vendrán del este y del oeste, y tomarán sus lugares en la fiesta
con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos" (Mateo 8:11). ¿De dónde
vendrá el reino de Dios? A la tierra. ¿Dónde alcanzará el Reino de Dios su
estado supremo y eterno? En la nueva tierra.
Un ángel en el cielo le dijo a Juan: "¡Bienaventurados los que están invitados a
la cena de bodas del Cordero!" (Apocalipsis 19:9). ¿Qué hacen las personas en
cualquier cena, especialmente en una boda? Come y bebe, habla, cuenta
historias, celebra, ríe y toma un postre. Las fiestas de bodas en el Medio Oriente
a menudo duraban una semana completa. Cuando asistimos a la cena de bodas
del Cordero, no seremos invitados, ¡seremos la novia!
Parte de la evidencia concluyente de la verdadera resurrección física de
Cristo es el hecho de que comió y bebió con sus discípulos:
Cuando hubo dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y aunque todavía
no lo creían debido a la alegría y el asombro, él les preguntó: "¿Tienes algo
aquí para comer?" Le dieron un trozo de pescado asado, y él lo tomó y se lo
comió en su presencia. (Lucas 24:40-43)
Dios lo levantó de entre los muertos al tercer día y lo hizo ver. No fue visto
por todas las personas, sino por testigos a quienes Dios ya había elegido,
por nosotros que comimos y bebimos con él después de que resucitó de
entre los muertos. (Hechos 10:40-41)
Jesús les dijo: "Traigan algo del pescado que acaban de pescar ... Vengan a
desayunar". Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: "¿Quién
eres?" Ellos sabían que era el Señor. Jesús vino, tomó el pan y se lo dio, e
hizo lo mismo con el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció
a sus discípulos después de que resucitó de entre los muertos. Cuando
terminaron de comer. . . (Juan 21:10-15)
Estos pasajes vinculan enfáticamente comer y beber con el estado resucitado.
El hecho de que se repita con tanta frecuencia significa que no se considera
incidental. Las Escrituras hacen todo lo posible para evitar que aceptemos los
conceptos erróneos que muchos de nosotros tenemos: que la vida en el Cielo
será "espiritual", no física, y que no participaremos de ninguno de los placeres
básicos de esta vida.
Sin embargo, otro pasaje bíblico nos da una idea de cómo comer en el cielo.
Un día, mientras comía en la casa de un fariseo, Jesús le dijo a su anfitrión:
"Cuando des un almuerzo o una cena ... invitas a los pobres, los lisiados, los
cojos, los ciegos, y serás bendecido. Aunque ellos no pueden pagarle, se le
pagará con la resurrección de los justos "(Lucas 14:12-14). Cuando Jesús hizo
referencia a la resurrección de los muertos, un hombre en la misma cena le dijo:
"Bienaventurado el hombre que comerá en la fiesta en el reino de Dios" (Lucas
14:15). Como estaban comiendo juntos en ese momento, el significado obvio de
"comer" y "fiesta" es literal. Si el hombre que dijo esto estaba equivocado al
imaginar una comida literal después de la resurrección corporal, Jesús tuvo
todas las oportunidades para corregirlo. Pero no lo hizo. De hecho, se basó en
las palabras del hombre para contar una historia sobre alguien que preparó un
banquete e invitó a muchos invitados (Lucas 14:16-24). Claramente, tanto el
hombre como Jesús estaban hablando de comer en banquetes reales, como en
el que estaban. Una traducción tiene al hombre en el estado de la cena, "¡Qué
privilegio sería tener una participación en el Reino de Dios!" (Lucas 14:15,
NTV). Pero las palabras griegas no significan "participar" en el Reino; significan
"comer" en el Reino.
No siempre tomo la Biblia literalmente. La escritura contiene muchas figuras
del habla. Pero es incorrecto suponer que debido a que algunas figuras
retóricas se usan para describir el Cielo, todo lo que la Biblia dice sobre el Cielo,
por lo tanto, es figurativo. Cuando se nos dice que tendremos cuerpos de
resurrección como el de Cristo y que él comió en su cuerpo de resurrección,
¿por qué deberíamos suponer que estaba hablando en sentido figurado cuando
se refiere a mesas, banquetes, y comer y beber en su Reino?
Hablando de comer, beber y las propiedades físicas de la vida en la Nueva
Tierra, Wayne Grudem escribe: "No hay una razón sólida para decir que estas
expresiones son meramente simbólicas, sin ninguna referencia literal. Son
banquetes simbólicos y vinos simbólicos y ríos simbólicos y ¿árboles de alguna
manera superiores a los banquetes reales y el vino real y los ríos y árboles
reales en el plan eterno de Dios? Estas cosas son solo algunas de las
características excelentes de la perfección y la bondad final de la creación física
que Dios ha creado ".
227
Se nos ordena: "Glorifica a Dios en tu cuerpo" (1 Corintios 6:20, NKJV). ¿Qué
haremos por la eternidad? Glorifica a Dios en nuestros cuerpos. Se nos dice: "Ya
sea que comas o bebas o hagas lo que hagas, hazlo todo para la gloria de Dios"
(1 Corintios 10:31). ¿Qué haremos por la eternidad? Come, bebe y haz todo
para la gloria de Dios.
Un autor evangélico nos dice: "En el cielo, las Escrituras indican que no
comeremos ni beberemos". Pero las Escrituras no nos dicen tal cosa. De
hecho, no podría mostrar más claramente que comeremos y beberemos en la
Nueva Tierra.
228
¿EXPERIMENTAREMOS HAMBRE Y DIGERIMOS
ALIMENTOS?
¿Tendremos hambre en la Nueva Tierra? Algunas personas dicen que no
porque se nos dice: "Nunca más tendrán hambre; nunca más tendrán sed"
(Apocalipsis 7:16). Pero esto no significa que nos faltará apetito o deseo;
significa que nuestros deseos se cumplirán. Nunca pasaremos hambre ni sed.
Para encontrar placer en comer se supone que deseamos comer. El hambre y la
sed son buenas si la comida y la bebida están disponibles gratuitamente, y Dios
nos asegura que en la Nueva Tierra siempre lo estarán.
¿Adán y Eva tenían hambre en el Edén? Presumiblemente. ¿Tendremos sed
en la Nueva Tierra? "Porque el Cordero en el centro del trono será su pastor; los
conducirá a manantiales de agua viva" (Apocalipsis 7:17). Dios no dice que no
necesitaremos beber. Más bien, dice que nos llevará a beber. El estímulo natural
para motivar el consumo de alcohol es la sed. Presumiblemente tendremos sed
de agua, como tendremos sed de Dios. Pero nuestra sed nunca quedará
insatisfecha. Dios creó el hambre y la sed, y tiene la intención de que estén
satisfechos, no borrados.
Pablo cita a los corintios: "Usted dice: 'La comida es para el estómago, y el
estómago es para la comida'. Esto es cierto, aunque algún día Dios los eliminará
a ambos "(1 Corintios 6:13, NTV). Algunas personas piensan que Dios está
diciendo aquí que no comeremos ni tendremos estómago ni sistema digestivo.
Pero en contexto, Pablo simplemente dice que el viejo cuerpo morirá, por lo
que no debemos dejar que los deseos de ese cuerpo nos controlen.
Naturalmente, si no estamos encarnados en el Cielo intermedio, no tendremos
estómago ni comeremos allí. Pero Paul no dice que nuestros cuerpos
resucitados no tendrán estómago y que no comeremos alimentos en la Nueva
Tierra.
Algunas personas argumentan que no comeremos ni beberemos en el cielo
porque están horrorizados ante la idea de la digestión y la eliminación. ¿Podría
Dios hacerlo para que nuestros nuevos cuerpos no pasen por los mismos
procesos digestivos y de eliminación que ahora? Ciertamente. ¿Va a hacerlo? No
lo sabemos, pero ningún aspecto de nuestra fisiología creada por Dios puede
ser malo. Imaginar lo contrario es cristoplatonismo nuevamente. ¿Adán y Eva
experimentaron digestión y eliminación en un mundo perfecto? Por supuesto.
Jesús nunca pecó, pero su cuerpo funcionaba igual que el nuestro.
¿CÓMO SABOREA LA COMIDA?
Solo dos personas vivieron antes de la caída. Esto significa que solo dos
personas han comido alimentos en su mejor momento, con su capacidad para
saborear de la mejor manera.
El gran vino que Cristo hizo y sirvió en la boda de Cana fue un anticipo del
mejor vino que nos proporcionará en la Nueva Tierra. Incluso en este mundo
maldito, las Escrituras están llenas de más fiestas que ayunos. ¿Quién creó
nuestras papilas gustativas? ¿Quién determinó lo que nos gusta y lo que no?
Dios lo hizo La comida que comemos es de la mano de Dios. Nuestros cuerpos
resucitados tendrán papilas gustativas resucitadas. Podemos confiar en que los
alimentos que comemos en la Nueva Tierra, algunos familiares y otros
completamente nuevos, sabrán mejor que cualquier cosa que hayamos comido
aquí.
La comida no es solo funcional. Después de todo, podríamos nutrirnos
mezclando todo en una licuadora, sin importar el color, la textura o el sabor. La
comida también es para nuestro disfrute, no solo su consumo sino también su
preparación y presentación. ¿No deberíamos esperar una creatividad ilimitada
en estos también? (Si has visto la maravillosa película Babette's Feast, sabes a lo
que me refiero).
El reformador John Calvin escribió: "Si consideramos con qué fin Dios creó
los alimentos, descubriremos que deseaba no solo satisfacer nuestras
necesidades, sino también nuestro placer y recreación ... Con hierbas, árboles y
frutas, además de de los diversos usos que nos da de ellos, fue su voluntad
alegrarnos de su vista por su belleza y darnos otro placer más en sus olores ".
229
No "necesitaremos" buenas comidas; No los necesitamos ahora. Pero ahora
los disfrutamos por la misma razón que los disfrutaremos entonces, porque
Dios nos hizo disfrutarlos y glorificarlo mientras comemos y bebemos (1
Corintios 10:31).
¿COMEREMOS CARNE?
La provisión de alimentos de Dios para las personas y los animales se indicó
claramente cuando dijo: "Te doy cada planta con semillas en la faz de toda la
tierra y cada árbol que tiene fruta con semillas. Serán tuyos como alimento. Y a
todas las bestias de la tierra y a todas las aves del aire y a todas las criaturas
que se mueven en el suelo —todo lo que tiene el aliento de vida— le doy a cada
planta verde por comida "(Génesis 1:29-30).
Vas a ir ahora, dijeron, al paraíso de Dios, en donde verás el árbol de la vida y
comerás del fruto que nunca se desvanece.
JOHN BUNYAN
Parece que ni las personas ni los animales comieron carne hasta después del
Diluvio, cuando Dios dijo: "Todo lo que vive y se mueve será alimento para ti.
Así como te di las plantas verdes, ahora te doy todo" (Génesis 9:3) Tiene
sentido que las personas y los animales no comieran carne antes de la caída,
cuando los seres vivos no murieron. Pero, ¿por qué no se comieron animales
entre la caída y el diluvio? Quizás todavía era impensable tan cerca del Edén,
cuando los animales debían ser cuidados, no matados ni comidos. ¡Considere
que las genealogías de Génesis 5 indican que el padre de Noé, Lamec, nació
antes de que Adán muriera! Quizás hasta después del Diluvio, los animales
todavía tenían un remanente de inteligencia no suficientemente disipado por la
Caída.
Como se mencionó en el capítulo 12, algunas personas argumentan que los
animales murieron antes de la caída. Pero esta conclusión parece estar
impulsada por suposiciones sobre la edad de la tierra y las interpretaciones del
registro fósil, no a partir de textos bíblicos. Las Escrituras vinculan toda muerte
con Adán: "El pecado entró al mundo por un hombre, y la muerte por el
pecado" (Romanos 5:12). La "creación fue sometida a frustración" y está en
"esclavitud a la descomposición" debido al pecado de la humanidad y será
entregada a través de la resurrección de la humanidad (Romanos 8:19-23). Ya
sea bendición o maldición, ya sea vida o muerte, lo que primero es cierto de la
humanidad, luego se extiende a los animales. Esto sugiere que la muerte animal
no precedió a la muerte humana.
230
Si la muerte animal precedió al pecado humano y la muerte, también lo hizo
el sufrimiento animal. De hecho, los defensores de esta posición representan no
solo animales que se devoran y matan entre sí antes de la caída, sino también
personas que comen animales. Pero, ¿cómo se concilia esto con Génesis 9:3,
donde Dios dice: "Así como te di las plantas verdes, ahora te doy todo" (énfasis
agregado)?
¿Llamaría Dios "muy bueno" a un reino en el que los animales sufrían, morían
y se devoraban unos a otros? Seguramente la promesa redentora repetida de
que un día los animales vivirán en paz unos con otros es al menos hasta cierto
punto un retorno a las condiciones edénicas, aunque ciertamente es más que
eso (Isaías 11:6-9).
Si, como creo, la muerte de los animales fue el resultado de la Caída y la
Maldición, una vez que la Maldición haya sido levantada en la Nueva Tierra, los
animales ya no morirán. Así como cayeron bajo la humanidad, así se levantarán
bajo la humanidad (Romanos 8:21). Esto sugiere que las personas pueden
volverse vegetarianas en la Nueva Tierra, como aparentemente estaban en el
Edén y durante el tiempo anterior al Diluvio.
¿Cómo entonces deberíamos entender este gran texto: "En esta montaña, el
Señor Todopoderoso preparará una fiesta de comida rica para todos los
pueblos, un banquete de vino añejo, la mejor de las carnes y los mejores vinos"
(Isaías 25: 6)? Una posibilidad es que esto se refiere al Milenio, donde Cristo
reina, pero el mundo todavía está bajo la Maldición y, por lo tanto, los animales
aún mueren. La otra posibilidad es que se refiere a la Nueva Tierra. Pero se nos
dice en la Nueva Tierra "No habrá más muerte ... ni dolor, porque el viejo orden
de las cosas ha pasado" (Apocalipsis 21:4). El texto no especifica "no más
muerte humana o dolor".
Entonces, ¿cómo podría haber carne sin muerte animal? Muchas personas, no
soy una de ellas, comen sustitutos de la carne y prefieren el sabor a la carne
real. ¿Qué tan difícil sería para Dios crear sustitutos mucho mejores que
califiquen como carne en todos los sentidos de sabor y textura, sin provenir de
animales muertos? Esto puede ampliar el significado de "carne" y puede
parecer antinatural, pero ¿no sería más natural que los animales que mueren
cuando nos dicen que no habrá más muerte?
Durante el Milenio o en la Nueva Tierra, o ambos, los pescadores extenderán
sus redes y pescarán (Ezequiel 47:9-10). O se trata de capturar y soltar,
puramente por deporte, o sugiere que todavía se comerá pescado. Jesús comió
pescado en un cuerpo resucitado. Sin embargo, eso estaba en una Tierra no
resucitada, todavía bajo la Maldición. Cazar y matar animales es legítimo y a
veces necesario en la Tierra actual. Sin embargo, en la medida en que la caza de
animales implica su miedo, sufrimiento o muerte, no encajaría con la
descripción bíblica de la Nueva Tierra, donde no solo las personas sino también
los animales viven en paz y armonía: "El lobo y el cordero se alimentarán
juntos, y el león comerá paja como el buey ... No dañarán ni destruirán "(Isaías
65:25). Se nos dice que los hábitos alimenticios de los animales cambiarán, ¿por
qué no los nuestros?
La cadena alimenticia puede parecernos natural, pero creo que viola el
diseño original de Dios. No más maldiciones y muerte significa no más cadenas
alimenticias que involucren criaturas vivientes. Por más radical que parezca,
probablemente será un regreso al diseño original de Dios.
Entonces, en la Nueva Tierra, podemos consumir una maravillosa variedad
de frutas y verduras, quizás complementadas con "carne" que no requiere la
muerte, algo que sabe mejor pero no es carne de animal. Si el producto de la
Maldición y la muerte puede saber bien a las papilas gustativas caídas, ¿cuánto
mejor olerán y sabrán los alimentos especialmente diseñados de Dios para los
sentidos resucitados?
¿BEBEREMOS CAFÉ EN EL CIELO?
Abordaré esta pregunta no solo en beneficio de los amantes del café, sino
porque es una prueba reveladora de si estamos más influenciados por la
enseñanza bíblica o el cristoplatonismo. Alguien puede decir: " Espero que haya
café en el cielo". Pero es una declaración que pocos intentarían defender
bíblicamente.
Pero considera los hechos. Dios hizo el café. El café crece en la Tierra, que
Dios hizo para la humanidad, bajo nuestro control y lleno de recursos para
nuestro uso. Cuando Dios evaluó su creación, consideró que los cafetos, junto
con todo lo demás, eran "muy buenos". Muchas personas a lo largo de la
historia han disfrutado del café, incluso en un mundo caído donde ni el café ni
nuestras papilas gustativas están en su mejor momento.
Dios nos dice que "nos proporciona todo para nuestro disfrute" (1 Timoteo
6:17). ¿"Todo" incluye café? Pablo también dice: "Porque todo lo que Dios creó
es bueno, y nada debe ser rechazado si se recibe con acción de gracias, porque
está consagrado por la palabra de Dios y la oración" (1 Timoteo 4:4-5).
Nuevamente, ¿"todo" incluye café?
Dadas estas perspectivas bíblicas, y al darse cuenta de que la adicción a la
cafeína o cualquier otra cosa que no sea saludable simplemente no existirá en la
Nueva Tierra, ¿se te ocurre alguna razón persuasiva por la cual los cafetos y el
consumo de café no serían parte de la Tierra resucitada?
¿Tendrá la Nueva Tierra menos recursos para el disfrute humano que el Edén
o el mundo que ofrece la Maldición? Si tiene la tentación de decir: "Pero en el
cielo nuestras mentes estarán en cosas espirituales, no en café", su detector de
cristoplatonismo debería apagarse. Está bien si no te gusta el café, pero sugerir
que el café es inherentemente no espiritual es. . . bueno, herejía. Contradice
directamente las Escrituras que acabamos de citar. Dios hizo que los reinos
físico y espiritual no se opusieran entre sí, sino que se unieran para darle gloria.
En la Nueva Tierra, "beberemos ... del manantial del agua de la vida"
(Apocalipsis 21: 6). Dios preparará para nosotros "un banquete de vino añejo ...
el mejor de los vinos" (Isaías 25: 6). No solo beberemos agua y vino, sino que
comeremos de árboles frutales (Apocalipsis 22: 2), y hay muchas razones para
creer que beberemos jugo hecho de las doce frutas del árbol de la vida.
Entonces, junto con el agua potable, el vino y el jugo de frutas, ¿hay alguna
razón para suponer que no beberíamos café o té? ¿Te imaginas beber café o té
con Jesús en la Nueva Tierra? Si no puedes, ¿por qué no?
Si por razones de salud no debe tomar café ahora, no lo haga. Pero aparte de
la preferencia personal, la única razón convincente para no tomar café en el
cielo sería si el café fuera pecaminoso o dañino. Pero no lo será. Si beber café no
sería espiritual en la Nueva Tierra, entonces debe ser no espiritual ahora. Y a
menos que alguien sea un adicto a la cafeína, bajo la esclavitud del café y no de
Cristo, o si la salud de una persona está en juego, simplemente no hay una base
bíblica para creer que beber café es pecaminoso. Aquellos que no deberían
consumir alcohol o cafeína ahora serán liberados de la adicción en la Nueva
Tierra. Los efectos adversos para la salud simplemente no existirán.
Aquellos que por alergias, problemas de peso o adicciones no pueden
consumir regularmente maní, chocolate, café y vino, y muchos otros alimentos
y bebidas, pueden disfrutarlos en la Nueva Tierra. Estar libre del pecado, la
muerte y la esclavitud en la Nueva Tierra significará que disfrutaremos de más
placeres, no menos. Y el Dios que se deleita en nuestros placeres será
glorificado en nuestra alabanza agradecida.
¿DEBEMOS MIRAR HACIA ADELANTE A LAS FIESTAS?
Usted y yo nunca hemos comido alimentos en un mundo que no haya sido
afectado por la Caída y la Maldición. El paladar y las papilas gustativas se
lesionaron en el otoño, al igual que todas las fuentes de alimentos. La comida de
mejor sabor que hemos comido nunca fue tan buena como debe haber probado
en el Edén o como lo hará en la Nueva Tierra.
La persona que ha comido la más amplia variedad de comidas en la Tierra
todavía no ha probado muchas otras. ¿Cuántos platos especiales descubrirás en
la Nueva Tierra? Hasta el momento, es posible que no haya probado su comida
favorita, y si lo ha hecho, no sabía tan bien como lo hará allí. Las mejores
comidas que comerás aún están por delante en la Nueva Tierra.
Si parece trivial o no espiritual anticipar tales cosas, recuerde que es Dios
quien promete que en la Nueva Tierra nos sentaremos a la mesa, en banquetes
y fiestas, y disfrutaremos de los mejores alimentos y bebidas. Y para colmo,
nuestro Padre promete que él mismo nos preparará los mejores alimentos
(Isaías 25: 6).
¿No crees que quiere que tengamos ganas de comer en su mesa?
C A P I T U L O 31
¿SEREMOS CAPAZ DE PECAR?
La
gente me ha dicho: "El cielo será perfecto, pero un ambiente sin pecado no
significa que no podamos pecar; Adán y Eva lo probaron. Vivieron en un lugar
sin pecado, pero pecaron".
Es cierto que Satanás los tentó, pero él también originalmente era un ser
perfecto viviendo en un ambiente perfecto, contemplando a Dios mismo. No
solo no había pecado en el cielo; No había pecado en el universo. Sin embargo,
Satanás pecó. Por lo tanto, la perfección del cielo, al parecer, no garantiza que
no habrá pecado futuro.
Algunas personas también argumentan que ser humano exige libre albedrío
y, por lo tanto, debemos tener la capacidad de elegir el mal en el cielo. Si eso es
cierto, entonces podríamos experimentar otra caída.
Claramente, esta es una cuestión de gran importancia.
¿PODEMOS SABER QUE NO PECAREMOS?
Cristo promete en la Nueva Tierra: "No habrá más muerte ni luto ni llanto ni
dolor, porque el viejo orden de las cosas ha pasado" (Apocalipsis 21:4). Como
"la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23), la promesa de no más muerte
es una promesa de no más pecado. Los que nunca morirán nunca pueden pecar,
ya que los pecadores siempre mueren. El pecado causa luto, llanto y dolor. Si
eso nunca volverá a ocurrir, entonces el pecado nunca puede volver a ocurrir.
Considere la última parte de Apocalipsis 21:4: "Porque el viejo orden de las
cosas ha pasado". Lo que sigue la palabra para explica la falta de la muerte, luto,
llanto y dolor del cielo. Estos son parte de un viejo orden de cosas que siempre
estarán detrás de nosotros. El pecado que los causó ya no existirá. No debemos
temer una segunda caída.
Las Escrituras enfatizan que Cristo murió una vez para lidiar con el pecado y
nunca más tendrá que morir (Hebreos 9: 26-28; 10:10; 1 Pedro 3:18).
Tendremos la misma justicia de Dios (2 Corintios 5:21). No pecaremos en el
cielo por la misma razón que Dios no: no puede pecar. Nuestra eterna
incapacidad para pecar ha sido comprada por la sangre de Cristo.
"Porque por una sola ofrenda [él mismo] ha perfeccionado para siempre a los
que están siendo santificados" (Hebreos 10:14, NVI). En la cruz, validado por su
resurrección, nuestro Salvador compró nuestra perfección_ / o todo el tiempo.
"Nada impuro entrará en ella [la Nueva Jerusalén], ni nadie que haga lo que
es vergonzoso o engañoso, sino solo aquellos cuyos nombres están escritos en
el libro de la vida del Cordero" (Apocalipsis 21:27). El pasaje no dice: "Si
alguien se vuelve impuro, vergonzoso o engañoso, esa persona será
desalojada". Hay un contraste absoluto entre los pecadores y los justos. Que
Satanás y los malhechores sean arrojados para siempre al lago de fuego
(Apocalipsis 20:10 y 21: 8) muestra una separación eterna del mal de la Nueva
Tierra. El cielo estará completamente desprovisto de maldad, sin amenaza de
contaminarse. Tres veces en los últimos dos capítulos de las Escrituras, se nos
dice que aquellos que todavía están en sus pecados no tienen acceso al Cielo, y
nunca lo tendrán (Apocalipsis 21: 8,27; 22:15).
Jesús dice que el mal no tendrá pie en el Cielo y que no tendrá influencia para
afectarnos cuando dice: "El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y eliminarán
de su reino todo lo que causa pecado y a todos los que lo hacen maldad. Los
arrojarán al horno de fuego ... Entonces los justos brillarán como el sol en el
reino de su Padre "(Mateo 13: 41-43, énfasis agregado).
Hebreos 9:26 dice con un aire de finalidad que Cristo se sacrificó "para quitar
el pecado" (NASB) o "para eliminar el pecado" (NVI). El pecado será cosa del
pasado.
Seremos resucitados "incorruptible" (1 Corintios 15:52, NKJV). Incorruptible
es una palabra más fuerte que incorruptible. Nuestros cuerpos resucitados y,
por implicación, nuestros nuevos seres serán inmunes a la corrupción. Como la
paga del pecado es muerte, si no podemos morir, entonces no podemos pecar.
"Cualquiera que haya muerto ha sido liberado del pecado" (Romanos 6: 7).
Cristo no nos permitirá ser vulnerables a la misma cosa de la que murió para
liberarnos. Como nuestra justicia está arraigada en Cristo, quien es
eternamente justo, nunca podemos perderla.
¿TENDREMOS LIBRE ALBEDRÍO EN EL CIELO?
Algunas personas creen que, si tenemos libre albedrío en el cielo, tendremos
que ser libres para pecar, como lo fueron los primeros humanos. Pero la
situación de Adán y Eva era diferente. Eran inocentes, pero no habían sido
justificados por Cristo. Nosotros, por otro lado, nos hacemos justos a través de
la expiación de Cristo: "Porque, así como a través de la desobediencia del
hombre, los muchos fueron hechos pecadores, así también a través de la
obediencia del hombre, los muchos serán hechos justos" (Romanos 5: 19)
Sugerir que podríamos tener la justicia de Cristo pero pecar es decir que Cristo
podría pecar. Dios nos libera por completo del pecado, incluida la
vulnerabilidad al pecado.
Incluso ahora podemos "participar en la naturaleza divina y escapar de la
corrupción en el mundo causada por los malos deseos" (2 Pedro 1: 4). En el
cielo no habrá malos deseos ni corrupción, y participaremos plenamente en la
perfección sin pecado de Dios.
¿Qué significa esto en términos de libertad humana? Algunas personas
sugieren que nuestra libre elección es una condición temporal para la vida
presente y no nos caracterizará en el cielo. Pero me parece que la capacidad de
elegir es parte de lo que nos hace humanos. Es difícil creer que a Dios le
agradaría nuestra adoración si no tuviéramos otra opción que ofrecerla. Una
cosa es que él nos permita adorar. Es otro para él obligarnos a hacerlo o hacerlo
automático e involuntario. Cristo corteja a su novia; él no la "arregla", así que
no tiene más remedio que amarlo.
Imagine a un esposo que desea el amor de su esposa, y para asegurar ese
amor, le inyecta una sustancia química para eliminar su libre albedrío, para que
ella lo ame. Esto no es amor; Es coerción. Una vez que seamos lo que el Dios
soberano nos ha hecho para ser en Cristo y una vez que lo veamos como es,
entonces veremos todas las cosas, incluido el pecado, por lo que son. Dios no
necesitará restringirnos de eso. El pecado no tendrá absolutamente ningún
atractivo. Será, literalmente, impensable.
La incapacidad para pecar no viola inherentemente el libre albedrío. Mi
incapacidad para ser Dios, un ángel, un conejo o una flor no es una violación de
mi libre albedrío. Es la simple realidad de mi naturaleza. La nueva naturaleza
que será nuestra en el cielo, la justicia de Cristo, es una naturaleza que no
puede pecar, como tampoco un diamante puede ser blando o el azul puede ser
rojo. Dios no puede pecar, sin embargo, ningún ser tiene mayor libre elección
que Dios.
El teólogo Paul Helm dice: "La libertad del cielo, entonces, es la libertad del
pecado; no es que el creyente simplemente esté libre del pecado, sino que está
tan constituido o reconstituido que no puede pecar. No quiere pecar, y él no
quiere querer pecar ".
231
¿NUNCA SEREMOS TENTADOS?
¿Seremos tentados a darle la espalda a Cristo? No. ¿Qué nos tentaría? La
inocencia es la ausencia de algo (pecado), mientras que la justicia es la
presencia de algo (la santidad de Dios). Dios nunca nos retirará su santidad; por
lo tanto, no podemos pecar.
Vamos a no olvidar la fealdad del pecado. Las personas que han sufrido
quemaduras graves no están tentadas a entrar en una hoguera. Habiendo
conocido la muerte y la vida, nosotros que experimentaremos la vida nunca
querremos volver a la muerte. Nunca seremos engañados al pensar que Dios
nos está ocultando algo bueno o que el pecado es lo mejor para nosotros.
Satanás no tendrá acceso a nosotros. Pero incluso si lo hiciera, no estaríamos
tentados. Sabremos no solo qué es la justicia sino también qué es el pecado, o
qué fue. Siempre sabremos los costos del pecado. Cada vez que veamos las
manos cicatrizadas del Rey Jesús, lo recordaremos. Veremos el pecado como lo
hace Dios. Será despojado de sus ilusiones y será completamente poco
atractivo.
Debido a que nuestros corazones serán puros y veremos a las personas como
realmente son, cada relación en el Cielo será pura. Todos seremos fieles al amor
de nuestra vida: el Rey Jesús. No podríamos hacer nada a sus espaldas, incluso
si quisiéramos. Pero nunca queremos hacerlo.
Amaremos a todos, hombres y mujeres, pero solo estaremos enamorados de
Jesús. Nunca seremos tentados a degradarnos, usarnos o idolatrarnos. Nunca
creeremos la mentira escandalosa de que nuestras necesidades más profundas
se pueden satisfacer en cualquier persona que no sea Jesús.
A menudo actuamos como si el universo girara a nuestro alrededor. Tenemos
que recordarnos que todo se trata de Cristo, no de nosotros. En el cielo veremos
la realidad tal como es y, por lo tanto, nunca tendremos que corregir nuestro
pensamiento. Esta será la revolución copernicana del cielo, un cambio de
paradigma en el que nunca más volveremos a vernos como nuestro centro de
gravedad. Jesucristo será nuestro centro indiscutible, y no lo querremos de otra
manera.
¿REALMENTE SEREMOS PERFECTOS?
Alguien me envió esta pregunta por correo electrónico: "En el cielo, ¿algunas
personas seguirán siendo molestas? ¡Después de todo, la eternidad es mucho
tiempo!" La molestia a veces es causada por el pecado de otros, el nuestro o
ambos. Como el pecado será eliminado, también lo será la molestia. Eso no
significa que las personas no tendrán idiosincrasias, solo que no estarán
arraigadas en el pecado, y ninguno de nosotros degradará o descartará a otros.
Jonathan Edwards dijo: "Incluso los mejores hombres son, en la tierra,
imperfectos. Pero no es así en el cielo. No habrá contaminación ni deformidad
ni defecto ofensivo de ningún tipo, visto en ninguna persona o cosa; pero cada
uno será perfectamente puro y perfectamente encantador en el cielo ".
232
En el cielo seremos perfectamente humanos. Adán y Eva fueron
perfectamente humanos hasta que se inclinaron por los pecadores. Luego
perdieron algo que era una parte original de su humanidad: la perfección
moral. Desde entonces, bajo la maldición del pecado, hemos sido humanos, pero
nunca perfectamente humanos.
No podemos recordar un momento en que no éramos pecadores. Siempre
hemos llevado el equipaje del pecado. Qué alivio será no tener que proteger
nuestros ojos y nuestras mentes. No necesitaremos defendernos contra el
orgullo y la lujuria porque no habrá ninguno.
En el cielo no solo seremos mejores de lo que somos ahora, seremos mejores
que Adán y Eva antes de que cayeran. Nuestros cuerpos de resurrección
pueden ser muy parecidos a sus cuerpos antes de la Caída, pero seremos una
humanidad redimida con conocimiento de Dios, incluida su gracia, muy
superior a la de ellos.
Por supuesto, Adán y Eva también estarán con nosotros, en sus cuerpos de
resurrección. Nadie sabrá mejor que ellos lo que nos hemos perdido. Habrán
vivido en la Tierra original, la Tierra caída y la Nueva Tierra. (Es por eso que
ocupan un lugar destacado en mi lista de personas con las que quiero hablar).
¡Cuán grande será esa felicidad, que estará contaminada sin maldad, que no
carecerá de bien, y que dará tiempo libre para las alabanzas de Dios, que será
todo en todos!
SAN AGUSTÍN
En el cielo seremos perfectamente humanos, pero seguiremos siendo finitos.
Nuestros cuerpos serán perfectos ya que no estarán enfermos ni lisiados. Pero
eso no significa que no tendrán límites.
El término perfecto a menudo se usa incorrectamente cuando describe
nuestro estado en el cielo. Escuché decir, por ejemplo, "Nos comunicaremos
perfectamente, así que nunca nos quedaremos sin palabras". Estoy en
desacuerdo. Espero que a veces comprendamos palabras para describir las
cosas maravillosas que experimentaremos. Espero quedarme maravillado ante
la gloria de Dios. Seré moralmente perfecto, pero eso no significa que sea capaz
de hacer cualquier cosa y todo. (Adán y Eva eran moralmente perfectos, pero
eso no significaba que pudieran inventar automáticamente submarinos
nucleares o desafiar la gravedad. Eran perfectos pero finitos, tal como lo
seremos nosotros).
Alguien me preguntó: "Si no tenemos pecado, ¿seguiremos siendo humanos?"
Aunque el pecado es parte de nosotros ahora, no es esencial para nuestra
humanidad, de hecho, es ajeno a él. Es lo que nos retuerce y nos impide ser lo
que una vez fuimos, y un día lo será.
Nuestra mayor liberación en el cielo será de nosotros mismos. Nuestro
engaño, corrupción, justicia propia, autosuficiencia, hipocresía, todo
desaparecerá para siempre.
El teólogo y novelista Frederick Buechner anticipa el nuevo "nosotros" en la
Nueva Tierra: "Todo se ha ido que alguna vez hizo a Jerusalén, como todas las
ciudades, destrozada, peligrosa, desgarradora, con costura. Ahora caminas por
las calles en paz. Los niños pequeños juegan sin vigilancia" en los parques. No
pasa ningún extraño con el que no puedas imaginar a un amigo rápido. La
ciudad se ha convertido en lo que siempre soñaron los que la amaban y en lo
que en sus sueños siempre fue. La nueva Jerusalén. Ese parece ser el secreto del
Cielo. El nuevo Chicago, Leningrado, Hiroshima, Beirut. El nuevo conductor del
autobús, perrito caliente, costurera, peluquero. El nuevo tú, yo, todos "
233
¿CUÁL ES NUESTRA ESPERANZA DE VIVIR SIN PECADO?
¿Cuál es la esperanza por la que deberíamos vivir? Es más que liberarse del
sufrimiento. Es la liberación del pecado, liberándonos para ser completamente
humanos. Pablo dice: "En esta esperanza fuimos salvos" (Romanos 8:24). Que
esperanza Las palabras del verso anterior nos dicen: "la redención de nuestros
cuerpos" (v. 23). Esa es la resurrección final, cuando la muerte será tragada y el
pecado será revertido, nunca más para tocarnos. Esto es lo que debemos
anhelar y vivir. La resurrección significará muchas cosas, incluido no más
pecado.
¿Resucitar vivir en un mundo resucitado con el Cristo resucitado y su pueblo
resucitado es su anhelo y esperanza diarios? ¿Es parte del evangelio que
compartes con otros? Pablo dice que la resurrección de los muertos es la
esperanza en la que fuimos salvos. Será el clímax glorioso de la obra salvadora
de Dios que comenzó en nuestra regeneración. Marcará el final de todos y cada
uno de los pecados que nos separan de Dios. Al liberarnos del pecado y todas
sus consecuencias, la resurrección nos liberará para vivir con Dios, mirarlo y
disfrutar de su comunión ininterrumpida para siempre, sin amenaza de que
algo vuelva a intervenir entre nosotros y él.
Que Dios nos proteja de abrazar esperanzas menores. Que podamos
alegrarnos mientras anticipamos la altura, profundidad, longitud y amplitud de
nuestra redención.
C A P I T U L O 32
¿QUÉ SABREMOS Y APRENDEREMOS?
Es
común escuchar a la gente decir: "No entendemos ahora, pero en el cielo lo
sabremos todo". Un escritor dice que la gente en el cielo puede "comprender
fácilmente los misterios divinos". ¿Es esto cierto? ¿Realmente sabremos todo
en el cielo?
234
¿SABEMOS TODO?
Dios solo es omnisciente. Cuando muramos, veremos las cosas mucho más
claramente y sabremos mucho más de lo que sabemos ahora, pero nunca
sabremos todo.
El apóstol Pablo escribió: "Ahora solo vemos un pobre reflejo como en un
espejo; entonces veremos cara a cara. Ahora sé en parte; entonces sabré
completamente, así como soy completamente conocido" (1 Corintios 13:12,
énfasis agregado). Las palabras en cursiva se basan en dos palabras griegas
diferentes: ginosko y epiginosko. El prefijo epi intensifica la palabra que significa
"saber realmente" o "saber extensamente". Sin embargo, cuando la palabra se
usa en humanos, nunca significa conocimiento absoluto.
En su Teología sistemática, Wayne Grudem dice: "1 Cor. 13:12 no dice que
seremos omniscientes o que lo sabremos todo (Pablo podría haber dicho que
sabremos todas las cosas, tapanta, si hubiera querido hacerlo), pero, traducido
correctamente, simplemente dice que lo sabremos de una manera más
completa o más intensiva, 'incluso como se nos conoce', es decir, sin ningún
error o conceptos erróneos en nuestro conocimiento ".
235
La Nueva Traducción Viviente dice: "Ahora vemos las cosas imperfectamente
como en un espejo pobre". Los espejos en la época de Paul tenían serios
defectos. Corinto era famoso por sus espejos de bronce, pero el color estaba
apagado y las formas estaban distorsionadas. La imagen del espejo carecía de la
calidad de ver a alguien cara a cara. Saber y ver eran casi sinónimos en el
pensamiento griego. Cuanto más viste, más supiste.
236
Un día veremos el rostro de Dios y, por lo tanto, verdaderamente lo
conoceremos (Apocalipsis 22: 4). Bajo la maldición vemos miopemente. Cuando
resucitemos, nuestra visión será corregida. Por fin podremos ver realidades
eternas una vez invisibles para nosotros (2 Corintios 4:18).
Dios ve clara y comprensivamente. En el cielo veremos mucho más
claramente, pero nunca veremos de manera integral. El punto de comparar
nuestro conocimiento con el conocimiento de Dios es que sabremos
"completamente" en el sentido de precisión, pero no exhaustivamente.
En el cielo seremos perfectos, pero no saber todo no es un defecto. Es parte
de ser finito. Los ángeles rectos no lo saben todo y anhelan saber más (1 Pedro
1:12). Son impecables pero finitos. Debemos esperar anhelar un mayor
conocimiento, como lo hacen los ángeles. Y pasaremos la eternidad obteniendo
el mayor conocimiento que buscaremos.
¿APRENDEREMOS?
Escuché a un pastor decir: "No habrá más aprendizaje en el cielo". Un escritor
dice que en el cielo, "Actividades como la investigación, la comprensión y el
sondeo nunca serán necesarias. Nuestra comprensión será completa". En una
encuesta de Gallup sobre las perspectivas de las personas sobre el Cielo, solo el
18 por ciento pensaba que las personas crecerían intelectualmente en el Cielo.
237
¿La Escritura indica que aprenderemos en el cielo? Si. Considere Efesios 2:67: "Dios nos levantó con Cristo y nos sentó con él en los reinos celestiales en
Cristo Jesús, para que en las edades venideras pueda mostrar las riquezas
incomparables de su gracia". La palabra show significa "revelar". La frase en las
edades venideras indica claramente que será una revelación progresiva y
continua, en la que aprenderemos más y más sobre la gracia de Dios.
Con frecuencia aprendo cosas nuevas sobre mi esposa, mis hijas y mis amigos
más cercanos, aunque las conozco desde hace muchos años. Si siempre puedo
aprender algo nuevo sobre seres humanos limitados y limitados, seguramente
aprenderé mucho más acerca de Jesús. Ninguno de nosotros comenzará a
agotar sus profundidades.
Jesús dijo a sus discípulos: "Aprendan de mí" (Mateo 11:29). En la Nueva
Tierra, tendremos el privilegio de sentarnos a los pies de Jesús como lo hizo
María, caminar con él por el campo como lo hicieron sus discípulos, siempre
aprendiendo de él. En el cielo continuamente aprenderemos cosas nuevas
acerca de Dios, profundizando cada vez más en nuestro entendimiento.
Considere nuevamente las palabras griegas ginosko y epiginosko, traducidas
"saber" en 1 Corintios 13:12, usadas de nuestro conocimiento presente en la
Tierra y nuestro conocimiento futuro en el Cielo. Ginosko a menudo significa
"venir a conocer" y, por lo tanto, "aprender" (Mateo 10:26; Juan 12:9; Hechos
17:19; Filipenses 2:19). Epiginosko también significa "aprender" (Lucas 7:37;
23:7; Hechos 9:30; 22:29). Que algún día "sepamos completamente" bien
podría entenderse como "siempre seguiremos aprendiendo".
239
Fue Dios, no Satanás, quien nos hizo aprendices. Dios no quiere que dejemos
de aprender. Lo que quiere detener es lo que nos impide aprender.
El predicador puritano Jonathan Edwards, quien estudió intensamente el
Cielo, creía que "los santos serán progresivos en conocimiento por toda la
eternidad". Añadió: "El número de ideas de los santos aumentará hasta la
eternidad".
240
241
¿Variarán nuestros conocimientos y habilidades? ¿Tendrán algunas personas
en el cielo mayor conocimiento y habilidades especializadas que otras? ¿Por
qué no? Las Escrituras nunca enseñan la igualdad en el cielo. Seremos
individuos, cada uno con nuestros propios recuerdos y dones dados por Dios.
Algunos de nuestros conocimientos se superpondrán, pero no todos. No soy
mecánico ni jardinero, como puede ser. Puedo o no aprender esas habilidades
en la Nueva Tierra. Pero incluso si lo hago, eso no significa que alguna vez seré
un jardinero o mecánico tan hábil como tú. Después de todo, tenías una ventaja
en el aprendizaje. Recuerde la doctrina de la continuidad: lo que aprendemos
aquí se transfiere después de la muerte.
¿No te encanta descubrir algo nuevo? En la Nueva Tierra, algunos de
nuestros mayores descubrimientos pueden estar relacionados con las vidas que
estamos viviendo en este momento. El columnista y comentarista Paul Harvey
hizo una carrera de contar "el resto de la historia". Eso es exactamente lo que
descubriremos en el Cielo una y otra vez: el resto de la historia. Nos
sorprenderá saber cómo Dios orquestó los eventos de nuestras vidas para
influir en las personas que quizás hayamos olvidado.
Ocasionalmente escuchamos historias que nos brindan una pequeña muestra
de lo que aprenderemos en la eternidad. Una mañana después de hablar en una
iglesia, una joven se me acercó y me preguntó: "¿Recuerdas a un joven sentado
a tu lado en un avión que se dirigía a la universidad? Le diste tu novela Fecha
límite". Regaño muchos de mis libros en aviones, pero después de algunas
indicaciones, lo recordé. Él era un incrédulo. Hablamos de Jesús, y le di el libro y
oré por él cuando nos bajamos del avión.
Me sorprendió cuando la joven me dijo: "Me dijo que nunca se contactó
contigo, para que no supieras lo que pasó. Llegó a la universidad, se registró en
el dormitorio, se sentó y leyó tu libro. Cuando estaba hecho, confesó sus
pecados y entregó su vida a Jesús. Y honestamente puedo decirte que es el
cristiano más dinámico que he conocido ".
Todo lo que hice fue hablar un poco, darle un libro y rezar por él. Pero si la
joven no me lo hubiera dicho, no habría tenido idea de lo que había sucedido.
Esa historia me recordó cuántas grandes historias nos esperan en el Cielo y
cuántas no podremos escuchar hasta que hayamos estado allí mucho tiempo.
Nunca lo sabremos todo, e incluso lo que sabremos, no lo sabremos todo de una
vez. Seremos aprendices, para siempre. Pocas cosas me excitan más que eso.
¿EXPERIMENTAREMOS EL PROCESO?
Los primeros humanos vivieron en proceso, como Dios los ordenó. Adam sabía
más una semana después de su creación que lo que sabía en su primer día.
No hay nada malo con el proceso y las limitaciones que implica. Jesús "creció
en sabiduría y estatura" (Lucas 2:52). Jesús "aprendió la obediencia" (Hebreos
5:8). Crecer y aprender no puede ser malo; el Hijo de Dios sin pecado los
experimentó. Simplemente son parte de ser humanos.
A menos que dejemos de ser humanos después de nuestra resurrección,
seguiremos creciendo y aprendiendo. En todo caso, el pecado nos hace menos
humanos. Cuando se elimina el parásito del pecado, la humanidad completa
será restaurada y mejorada.
La sensación de asombro entre los habitantes del Cielo muestra que el Cielo
no está estancado, sino fresco y estimulante, lo que sugiere una apreciación
cada vez más profunda de la grandeza de Dios (Apocalipsis 4-6). Las riquezas
del cielo están arraigadas en el Dios del cielo. Encontraremos en el Cielo una
progresión continua de descubrimientos estimulantes y nuevos aprendizajes a
medida que sigamos captando más a Dios.
En Hamlet, Shakespeare llamó a lo que yace más allá de la muerte "el país sin
descubrir" Es un país que anhelamos descubrir, y por la gracia de Cristo, lo
haremos. Jonathan Edwards, una mente teológica tan buena como el mundo ha
conocido, defendió y desarrolló este pensamiento, que consideró crítico. Él
escribió: "¡Cuán pronto terminan los amantes terrenales de sus
descubrimientos de la belleza de los demás; qué pronto ven todo lo que hay que
ver! Pero en el Cielo hay un progreso eterno con nuevas bellezas siempre
descubiertas". Continuó: "La felicidad del cielo es progresiva y tiene varios
períodos en los que tiene un avance nuevo y glorioso y consiste en contemplar
las manifestaciones que Dios hace de sí mismo en la obra de la redención".
Edwards sostuvo que continuamente seremos más felices en el Cielo en "un
descubrimiento interminable y cada vez mayor de más y más de la gloria de
Dios con mayor y mayor alegría en él". Dijo que nunca habrá un momento en
que "no haya más gloria para que los redimidos descubran y disfruten" Nunca
"llegará un momento en que la unión entre Dios y la iglesia sea completa"
porque siempre estaremos aprendiendo algo nuevo sobre nuestro Novio.
242
243
244
245
246
247
Podemos anticipar una eternidad de crecimiento en la semejanza de Cristo a
medida que contemplamos el rostro de Dios y estamos continuamente
"transformados en su semejanza con una gloria cada vez mayor" (2 Corintios
3:18). Podemos comenzar este proceso alegre aquí y ahora, y hay indicios de
que continuará para siempre.
Después de crear el nuevo universo, Jesús dice: "¡Estoy haciendo todo nuevo!"
(Apocalipsis 21:5). Observe que el tiempo verbal no es "He hecho" o "Haré" sino
"Estoy haciendo". Esto sugiere un proceso continuo de renovación. Cristo es un
creador, y su creatividad nunca se agota. Seguirá haciendo cosas nuevas. El
cielo no es el fin de la innovación; Es un nuevo comienzo, una ruptura eterna
del estancamiento y la inercia del pecado.
¿CÓMO SERÁ APRENDER?
¿Podría Dios impartir conocimiento para que podamos saber de inmediato
cuando lleguemos al cielo? Ciertamente. Adán y Eva no fueron a la escuela.
Fueron creados, al parecer, con un vocabulario inicial. Pero Adán y Eva son las
excepciones. Todas las demás personas han aprendido por experiencia y
estudio, con el tiempo. Y Adán y Eva fueron aprendices el resto de sus vidas.
Nada volvió a aparecer automáticamente de nuevo.
Cuando entremos al cielo, presumiblemente comenzaremos con el
conocimiento que teníamos en el momento de nuestra muerte. Dios puede
mejorar nuestro conocimiento y corregirá innumerables percepciones
erróneas. Me imagino que nos revelará muchas cosas nuevas, luego nos pondrá
en un curso de aprendizaje continuo, en paralelo con Adán y Eva. Una vez que
estamos en cuerpos de resurrección con cerebros resucitados, nuestra
capacidad de aprender puede aumentar. Tal vez los ángeles guardianes o seres
queridos que ya están en el cielo serán asignados a tutor y orientarnos.
Nosotros también estudiaremos. Martin Luther dijo: "Si Dios tuviera todas las
respuestas en su mano derecha, y la lucha por alcanzar esas respuestas en su
izquierda, elegiría la mano izquierda de Dios". ¿Por qué? Porque no solo
queremos la verdad, también es el placer de aprender la verdad. Dios se nos
revela en el proceso de nuestro aprendizaje, a menudo en trozos pequeños,
adecuados para nuestras mentes finitas. El gran predicador Donald Gray
Barnhouse dijo una vez que, si le decían que le quedaban tres años en la Tierra,
pasaría dos años estudiando y uno predicando. Al expresar un deseo similar,
Billy Graham dijo que, si tuviera que volver a hacer su vida, estudiaría más y
predicaría menos.
¿Estudiaremos doctrina en el cielo? La doctrina es la verdad, que es una
extensión de la naturaleza de Dios y, por lo tanto, tampoco puede agotarse.
Tendremos la eternidad para explorarlo. La verdad será viva y vital, nunca seca
y polvorienta. Vamos a dialogar sobre la verdad no para impresionarnos
mutuamente, sino para enriquecernos mutuamente y a nosotros mismos a
medida que descubramos más y más acerca de Dios.
Estudiar la creación es estudiar al Creador. La ciencia debería ser un
descubrimiento de adoración porque los cielos y toda la creación declaran la
gloria de Dios. Dios revela su carácter en flores, cascadas, animales y planetas.
El nombre de Dios está escrito en grande en la naturaleza, en su organización
de belleza, habilidad, precisión y atención al detalle. Es el maestro artista. En la
Nueva Tierra, todo será un lente a través del cual lo veremos. Biología, zoología,
química, astronomía, física, todo será el estudio de Dios.
¿Descubriremos nuevas ideas? Creo que lo haremos. Jesús, el Dios-hombre, a
veces estaba "asombrado" por lo que vio en esta tierra (Mateo 8:10). Si alguna
vez hubo un hombre incapaz de sorprender, ¿no habríamos esperado que fuera
"el que vino del cielo" (Juan 3:13)? Pero si Jesús pudiera estar asombrado en
esta vieja Tierra, seguramente nos sorprenderá lo que vemos en Dios, las
personas y la creación en la Nueva Tierra.
Hay mucho por descubrir en este universo, pero tenemos muy poco tiempo y
oportunidad para hacerlo. La lista de libros que no he leído, la música que
nunca he escuchado y los lugares en los que no he estado es interminable. Hay
mucho más por saber. Espero descubrir cosas nuevas en el cielo, para siempre.
Al final de cada día, me quedará la misma cantidad de tiempo que el día
anterior. Las cosas que no aprendí ese día, las personas que no vi, las cosas que
no pude hacer, todavía puedo aprender, ver o hacer al día siguiente. Los lugares
no se derrumbarán, la gente no morirá, y yo tampoco.
Lo que hacemos ahora no se descarta una vez que entramos en la eternidad. Lo
que aprendemos ahora se anota en el cielo. . . . Lo que experimentamos en alegría,
comprensión y comprensión ahora no se destruye, sino que es la base sobre la cual
se basa nuestra experiencia y crecimiento eternos.
TORMENTAS SAM
Escuché a alguien decir: "No enseñaré el cielo. No habrá ninguna necesidad".
Pero eso supone que seremos omniscientes y que no aprenderemos, lo que
contradice las Escrituras y la forma en que Dios nos hizo. Me he beneficiado
enormemente de la estimulación de los cursos universitarios y seminarios a los
que he asistido y enseñado. Las discusiones entre estudiantes y profesores
reflexivos pueden ser estimulantes. Veo a Dios en las ideas que otras personas
comparten conmigo. El aprendizaje es emocionante. La educación en esta
Tierra caída a veces puede ser insípida e incluso puede socavar la verdad, pero
en el Cielo toda la educación será una plataforma para mostrar la fascinante
verdad de Dios, acercándonos a él.
Considere cuán emocionante será el desarrollo intelectual. El padre
Boudreau escribió: "La vida del Cielo es de placer intelectual ... Allí, el intelecto
del hombre recibe una luz sobrenatural ... Está purificado, fortalecido, ampliado
y capacitado para ver a Dios como Él está en Su misma esencia. Está habilitado
para contemplar, cara a cara, a Aquel que es la primera Verdad esencial. Mira
sin deslumbrar la primera belleza infinita, la sabiduría y la bondad, de quien
fluye toda la sabiduría, belleza y bondad limitadas que se encuentran en las
criaturas. comprender los exquisitos placeres del intelecto humano cuando ve
toda la verdad tal como es en sí misma "
248
Si ver la verdad "como es en sí misma" es tan emocionante para aquellos de
nosotros que hemos tenido algo de educación aquí en la Tierra, imagínese cómo
será para aquellos que nunca tuvieron los beneficios de la alfabetización y la
educación.
Piense en cómo será hablar de ciencias con Isaac Newton, Michael Faraday y
Thomas Edison o hablar de matemáticas con Pascal. Imagine largas
conversaciones con Malcolm Muggeridge o Francis Schaeffer. Piense en leer y
discutir los escritos de CS Lewis, JRR Tolkien, GK Chesterton o Dorothy Sayers
con los propios autores. ¿Cómo le gustaría hablar sobre el poder de la ficción en
una mesa redonda con John Milton, Daniel Defoe, Victor Hugo, Fyodor
Dostoyevsky Leo Tolstoy y Flannery O'Connor?
¿Qué hay de discutir los atributos de Dios con Stephen Charnock, AW Pink,
AW Tozer y JI Packer? ¿O hablando de teología con Agustín, Aquino, Calvino y
Lutero? Entonces, cuando surgen diferencias, ¿por qué no invitar a Jesús a
aclarar las cosas?
Imagine hablar con los predicadores sobre los sermones de George
Whitefield, Jonathan Edwards, Charles Finney y Charles Spurgeon. O sentarse a
escuchar las ideas sobre la familia y la oración de Susanna Wesley. O hablando
de fe con George Mueller o Bill Bright, luego escuchando sus historias. Podrías
cubrir la era de la Guerra Civil con Abraham Lincoln y Harriet Beecher Stowe. O
la historia de las misiones con William Carey, Amy Carmichael, Lottie Moon o
Hudson y Maria Taylor. Podrías discutir ideas para el ministerio con el
hermano Andrew, George Verwer, Luis Palau, Billy Graham, Joni Eareckson
Tada, Chuck Colson o Elisabeth Elliot.
Contemplaremos la persona y las obras de Dios, hablando mucho durante la
cena y el té, en caminatas y en salas de estar, junto a ríos e incendios. La
curiosidad intelectual no es parte de la Maldición, es la bendición de Dios sobre
sus portadores de imágenes. Nos hizo con mentes fértiles y curiosas para que
podamos buscar la verdad y encontrarlo, nuestra mayor fuente de placer. En el
cielo, nuestra curiosidad intelectual seguramente surgirá, y estará satisfecha,
solo para emerger y estar satisfecha una y otra vez.
En 1546, Philip Melanchthon dio un discurso conmemorativo sobre su
difunto amigo Martin Luther. En él, Melanchthon imaginó a Lutero en el cielo,
en comunión con sus predecesores en la fe: "Recordamos el gran deleite con el
que relató el curso, los consejos, los peligros y las escapadas de los profetas, y el
aprendizaje con el que habló en todas las edades. de la Iglesia, lo que demuestra
que no estaba inflamado por ninguna pasión común por estos hombres
maravillosos. Ahora los abraza y se alegra de escucharlos hablar y hablar con
ellos a su vez. Ahora lo saludan alegremente como un compañero, y agradecen a
Dios con él por haber reunido y preservado la Iglesia ".
249
¿ENCONTRAREMOS LIBROS EN EL CIELO?
Sabemos que sesenta y seis libros, los que comprenden la Biblia, estarán en el
cielo: "Tu palabra, oh Señor, es eterna; permanece firme en los cielos" (Salmo 9:
89). Jesús dijo: "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras nunca pasarán"
(Mateo 24:35). Presumiblemente, leeremos, estudiaremos, contemplaremos y
discutiremos la Palabra de Dios.
También hay otros libros en el cielo: "Vi a los muertos, grandes y pequeños,
de pie ante el trono, y se abrieron libros. Se abrió otro libro, que es el libro de la
vida. Los muertos fueron juzgados de acuerdo con lo que habían hecho. como
está registrado en los libros "(Apocalipsis 20:12).
¿Qué son estos libros? Parecen contener documentación de todo lo que
alguien haya hecho en la tierra. Por decir lo menos, deben ser extensos.
Si bien algunas personas toman estos libros en sentido figurado, para
representar la omnisciencia de Dios, no debemos suponer que estos no son
libros reales. Hubiera sido fácil decirnos "el Dios que todo lo sabe juzgó a
todos".
El otro libro es el Libro de la Vida, en el que están escritos los nombres del
pueblo de Dios. Juan lo menciona en todo el libro de Apocalipsis (Apocalipsis 3:
5; 13:8; 17:8; 20:12, 15; 21:27). También se menciona en las Escrituras hebreas
(Éxodo 32: 32-33; Daniel 12:1). También se menciona en la literatura posterior,
como el libro de los Jubileos y los Rollos del Mar Muerto. El apóstol Pablo se
refiere a esto en Filipenses 4:3.
Otros pasajes describen un pergamino en el cielo. Jesús abre un gran
pergamino (Apocalipsis 5:1, 5), y un ángel sostiene un pequeño pergamino
(Apocalipsis 10:2). El escritor de salmos David dijo: "Registra mi lamento;
enumera mis lágrimas en tu pergamino, ¿no están en tu registro?" (Salmo 56:
8). Pidió que sus lágrimas se mantuvieran en el registro permanente del Cielo.
Malaquías 3:16-18 es un pasaje notable que nos dice que Dios documenta los
hechos fieles de sus hijos en la Tierra: "Entonces aquellos que temían al Señor
hablaron entre sí, y el Señor escuchó y escuchó. Un pergamino de recuerdo fue
escrito en su presencia con respecto a los que temían al Señor y honraron su
nombre. "Serán míos", dice el Señor Todopoderoso, "en el día en que yo
recupere mi preciada posesión. Los perdonaré, como en la compasión un
hombre perdona su hijo que le sirve. Y volverás a ver la distinción entre los
justos y los impíos, entre los que sirven a Dios y los que no. "
Dios está orgulloso de su pueblo por temerle y honrar su nombre, y promete
que todos verán las diferencias entre quienes le sirven y quienes no lo hacen.
Esas distinciones se conservan en este rollo en el cielo.
El rey solía hacer que los escribas registraran las obras de sus súbditos para
poder recordar y recompensar adecuadamente las buenas obras de sus
súbditos (Ester 6:1-11). Si bien Dios no necesita un recordatorio, hace un
registro permanente para que el universo entero algún día conozca su
justificación para recompensar a los justos y castigar a los impíos.
No hay indicios de que Dios destruirá alguno o todos los libros y rollos
actualmente en el Cielo. Es probable que estos registros de las obras fieles del
pueblo de Dios en la Tierra se lean periódicamente a lo largo de los siglos.
Los libros contienen registros históricos detallados de todas nuestras vidas
en esta tierra. Cada uno de nosotros es parte de estos registros. Eventos
oscuros, palabras conocidas por solo un puñado de personas serán conocidas.
Tus actos de fidelidad y amabilidad que nadie más conoce son bien conocidos
por Dios. Los está documentando en sus libros. Él te recompensará por ellos en
el cielo.
¿Cuántas veces hemos realizado pequeños actos de bondad en la Tierra sin
darnos cuenta de los efectos? ¿Cuántas veces hemos compartido a Cristo con
personas que pensamos que no lo tomaron en serio, pero que años más tarde
vinieron a Jesús en parte por las semillas que plantamos? ¿Cuántas veces hemos
hablado por los niños no nacidos y no hemos visto ningún resultado, pero como
resultado alguien eligió no abortar y salvó la vida de un niño? ¿Cuántos platos
se lavaron y se cambiaron los pañales y cantaron los niños llorando en medio
de la noche, cuando no pudimos ver el impacto del amor que mostramos? ¿Y
cuántas veces no hemos visto respuesta, pero Dios aún estaba complacido con
nuestros esfuerzos?
Dios está mirando. Él está haciendo un seguimiento. En el cielo, nos
recompensará por nuestros actos de fidelidad hacia él, hasta cada taza de agua
fría que le hayamos dado a los necesitados en su nombre (Marcos 9:41). Y está
haciendo un registro permanente en los libros del cielo.
¿HABRÁ OTROS LIBROS ADEMÁS DE DIOS?
Creo que, en la Nueva Tierra, también leeremos libros, nuevos y viejos, escritos
por personas. Debido a que tendremos un intelecto fuerte, una gran curiosidad
y un tiempo ilimitado, es probable que los libros tengan un papel más
importante en nuestras vidas en el Cielo de lo que lo hacen ahora. Las
bibliotecas de la Nueva Tierra, imagino, serán fantásticas.
No nos faltarán recursos para estudiar y comprender. Una vez ayudé a una
joven amiga a buscar a su madre biológica, revisando viejos registros de la
corte, buscando la pista correcta. Finalmente lo encontramos. Tuve el privilegio
de presentarlos el uno al otro. Era una muestra del cielo, donde no todas las
reuniones sucederán todas a la vez, imagino, sino a medida que se desarrolle la
eternidad.
¿Buscaremos información e investigaremos sobre la Nueva Tierra? ¿Por qué
no?
A diferencia de las historias que leemos en la Tierra, los libros del Cielo serán
objetivos y precisos. No exagere ni exagere, no gire para que ciertas personas se
vean mejor y otras peores. Podremos manejar las fallas de nuestros
antepasados, así como ellos tendrán la perspectiva correcta sobre la nuestra.
Toda genealogía bíblica es un testimonio del interés de Dios en la historia, el
patrimonio y el desarrollo de los acontecimientos en la Tierra. ¿Dios perderá
interés en la Tierra? ¿Lo haremos? No. La historia de la Nueva Tierra incluye la
de la vieja Tierra. Pero se construirá y registrará una nueva historia, una nueva
civilización, maravillosa más allá de la imaginación. Y nosotros, quienes
conocemos al Rey, todos formaremos parte de él.
Los libros son parte de la cultura. Espero que muchos libros nuevos, grandes
libros, se escriban en la Nueva Tierra. Pero también creo que algunos libros
perdurarán en la vieja Tierra. Cualquier libro que contenga falsedad y deshonre
a Dios no tendrá lugar en el cielo. Pero ¿qué pasa con los grandes libros, la no
ficción y la ficción? ¿Encontraremos El conocimiento de lo sagrado de AW Tozer,
El conocimiento de Dios de JI Packer, El deseo de GW de John Piper, El progreso
del peregrino de John Bunyan y Charles Sheldon's In His Steps on the New
Earth? Me sorprendería si no los encontramos allí, así como me sorprendería si
nadie canta "Amazing Grace" de John Newton en el cielo.
Quizás aquellos de nosotros que somos escritores volvamos a algunos de
nuestros trabajos publicados y los reescribamos a la luz de la perspectiva que
ganaremos. Tal vez veamos nuestros otros libros y nos daremos cuenta de que
ya no son importantes, y algunos de ellos nunca lo fueron. Creo que la Nueva
Tierra confirmará muchas cosas que he escrito en este libro. Desmantelará por
completo a los demás. "¿Qué estaba pensando?" Me preguntaré a mí mismo. (¡Si
supiera qué partes son esas en este momento, las cortaría!) Y me maravillaré de
lo mejor que es la Nueva Tierra de lo que jamás imaginé.
¿SOBREVIVIRÁ LO ESCRITO EN LA TIERRA?
En la Nueva Tierra, ¿volverá a ver la carta de aliento que le escribió a su hijo
adolescente? ¿O la carta que escribiste compartiendo a Cristo con tu padre? ¿O
las palabras que cambiaron tu vida que escribiste en el papel de un estudiante?
Muchas de estas cosas escritas en esta vida pueden resultar más importantes
que los libros.
Algunos libros viejos pueden ser republicados en la Nueva Jerusalén. O si
Dios lo desea, podría preservar las copias originales o impresas de esta tierra.
Me pregunto si el propio John Wycliffe retendrá sus manuscritos bíblicos.
¿Harriet Beecher Stowe volverá a ver sus páginas de La cabaña del tío Tom} ¿El
Señor de los Anillos de Tolkien aguantará el fuego? ¿Volveremos a leer la
aversión al simple cristianismo de CS Lewis o Las crónicas de Narnia?
¿Dios preservará algunos libros de nuestras vidas actuales? ¿Se mantendrán
en la Nueva Tierra en museos y bibliotecas? ¿El Dios que resucita personas y
animales, estrellas, ríos y árboles también resucitará ciertas posesiones
personales, incluidos libros, que primero se queman y luego se restauran? CS
Lewis lo retrató de esta manera:
Mi amigo dijo: "No veo por qué no debería haber libros en el cielo. Pero
encontrarás que tu biblioteca en el cielo contiene solo algunos de los libros que
tenías en la tierra". "¿Cuales?" Yo pregunté. "Los que regalaste o prestaste".
"Espero que los prestados no tengan todas las marcas de pulgar sucias de los
prestatarios", dije. "Oh, sí", dijo. "Pero, así como las heridas de los mártires se
habrán convertido en bellezas, también encontrarás que las huellas de los
pulgares se han convertido en hermosos capiteles iluminados o exquisitos
grabados en madera marginales".
250
C A P I T U L O 33
¿CÓMO SERÁN NUESTRAS VIDAS DIARIAS?
El
pastor puritano Richard Baxter 1649 en su libro El Saints'Everlasting Resto
'fue el libro más influyente en el cielo que se ha escrito. Baxter se maravilló de
que no dejemos de lado todo lo demás para considerar el Cielo y asegurarnos
de que vamos allí. Pero de alguna manera el Cielo no ha capturado nuestra
imaginación ni ha moldeado nuestras vidas.
¿Cómo será realmente la vida en el cielo? ¿Qué dice la Escritura que haremos
en nuestro hogar eterno?
¿DESCANSAREMOS?
Cuando Dios creó el mundo, descansó el séptimo día (Génesis 2:2). Esa es la
base del sábado bíblico, cuando todas las personas y animales descansaron
(Éxodo 20: 9-11). Dios apartó días y semanas de descanso, e incluso descansó la
tierra misma cada séptimo año (Levítico 25: 4-5). Este es el resto que podemos
anticipar en la Nueva Tierra: tiempos de alabanza alegre y compañerismo
relajado.
Nuestras vidas en el cielo incluirán descanso (Hebreos 4:1-11).
"'Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor de ahora en adelante."
Sí ", dice el Espíritu," descansarán de su trabajo, porque sus obras los seguirán
"(Apocalipsis 14:13).
Edén es una imagen de descanso: un trabajo significativo y agradable,
abundante comida, un ambiente hermoso, amistad sin trabas con Dios y otras
personas y animales. Incluso con la perfección reparadora de Edén, un día fue
reservado para un descanso especial y adoración. El trabajo será refrescante en
la Nueva Tierra, pero el descanso regular se incorporará a nuestras vidas.
Parte de nuestra incapacidad para apreciar el Cielo como un lugar de
descanso se relaciona con nuestra incapacidad de entrar en un día de descanso
semanal ahora. Al raramente desviar la atención de nuestras responsabilidades,
no anticipamos nuestra próxima liberación de la Maldición a un descanso
completo.
"Haz todo lo posible para entrar en ese descanso" (Hebreos 4:11). Es irónico
que se requiera tanto esfuerzo para reservar tiempo para descansar, pero lo
hace. Para mí, y para muchos de nosotros, es difícil proteger nuestros horarios,
pero vale la pena. El día de descanso nos señala al Cielo y a Jesús, quien dijo:
"Vengan a mí todos los que están cansados ... y yo les daré descanso" (Mateo
11:28).
¿Qué se siente mejor que poner la cabeza sobre la almohada después de un
duro día de trabajo? (¿Qué tal cómo se sentirá después del trabajo de una vida
dura?) Es bueno sentarse y tomar un vaso de té helado, sentir el sol en la cara o
recostarse en el sillón reclinable y cerrar los ojos. Es bueno no tener nada que
hacer más que leer un buen libro o sacar a pasear a su perro o escuchar su
música favorita y decirle a Dios lo agradecido que está por su amabilidad. El
descanso es bueno. Tan bueno que Dios lo incorporó a su creación y su ley.
Algunas personas prosperan en la interacción social; otros están agotados
por eso. Algunos aman la soledad; otros no. En la Nueva Tierra, probablemente
todos daremos la bienvenida a la compañía animada de los demás, pero
también anhelaremos tiempos de soledad tranquila. Disfrutaremos de ambos.
Capturamos vislumbres de poder disfrutar tanto del trabajo como del
descanso a la vez. Solía sentir esto cuando el cuerpo, la mente y la belleza a mi
alrededor a veces "pateaban" en una carrera de diez millas. Experimenté lo
mismo en bicicleta, cuando sentí que podía montar para siempre y el pedaleo
que hacía era parte de un gran descanso. Puedo estar trabajando intensamente
en algo que amo, pero el trabajo me parece tranquilo y refrescante.
Dios descansó el séptimo día, antes de que el pecado entrara al mundo. Él
prescribió descanso para Adán y Eva sin pecado, y lo prescribió para aquellos
bajo la maldición del pecado. El descanso regular será parte de la vida por venir
en el nuevo universo. (¿No sería prudente aprender a descansar ahora?)
¿DORMIREMOS?
Si nuestras vidas en la Nueva Tierra serán tranquilas, ¿tendremos que dormir?
Algunas personas argumentan que no dormiremos porque tendremos cuerpos
perfectos. Pero el mismo argumento se aplicaría a comer, pero sabemos que
comeremos. Adán y Eva fueron creados perfectos, pero ¿dormían?
Presumiblemente. Si es así, el sueño no puede ser una imperfección. Es una
cuestión del diseño de Dios para el ritmo de la vida.
Dormir es uno de los grandes placeres de la vida. Es parte del plan perfecto
de Dios para los humanos en cuerpos que viven en la tierra. El sueño
problemático y el insomnio son productos del pecado y la Maldición, pero el
sueño mismo es un regalo de Dios. Creo que probablemente lo necesitemos y lo
disfrutemos.
Algunas personas dicen: "Pero no habrá fatiga". ¿Por qué no? ¿No podrían
agotarse y renovarse los recursos en un mundo perfecto pero finito, como lo
fueron en el Edén? Descansaremos y nos refrescaremos en el cielo. ¿Qué es más
relajante y refrescante que un buen sueño? Si vamos a comer, caminar, servir,
trabajar, reír y jugar, ¿por qué no dormiríamos?
¿TRABAJAREMOS?
La idea de trabajar en el cielo es extraña para muchas personas. Sin embargo,
las Escrituras lo enseñan claramente. Cuando Dios creó a Adán, "tomó al
hombre y lo puso en el Jardín del Edén para trabajarlo y cuidarlo" (Génesis
2:15). El trabajo era parte del Edén original. Formaba parte de una vida
humana perfecta en la Tierra.
El trabajo no era parte de la Maldición. La Maldición, más bien, hizo que el
trabajo fuera servil, tedioso y frustrante: "Maldito es el suelo por tu culpa; a
través de un doloroso trabajo comerás de él todos los días de tu vida. Producirá
espinas y cardos para ti, y lo harás come las plantas del campo. Por el sudor de
tu frente comerás tu comida "(Génesis 3:17-19).
Sin embargo, en la Nueva Tierra, el trabajo será redimido y transformado en
lo que Dios pretendía: "Ya no habrá más maldición. El trono de Dios y del
Cordero estará en la ciudad, y sus siervos le servirán" (Apocalipsis 22:3). Servir
es un verbo. Los sirvientes son personas activas y ocupadas que realizan tareas.
Dios mismo es un trabajador. No creó el mundo y luego se retiró. Jesús dijo:
"Mi Padre siempre está en su trabajo hasta el día de hoy, y yo también estoy
trabajando" (Juan 5:17). Jesús encontró gran satisfacción en su trabajo. "Mi
comida", dijo Jesús, "es hacer la voluntad del que me envió y terminar su
trabajo" (Juan 4:34). También tendremos trabajo que hacer, un trabajo
satisfactorio y enriquecedor al que no podemos esperar para volver, un trabajo
que nunca será un trabajo pesado. Dios es el principal trabajador y, como
portadores de su imagen, estamos hechos para trabajar. Creamos, cumplimos,
establecemos metas y las cumplimos, para la gloria de Dios.
En La felicidad del cielo, el padre Boudreau argumentó en contra de la
creencia de Aquino de que el cielo es un lugar de absorción inmóvil con una
contemplación intelectual de Dios:
Somos activos por naturaleza. La acción, por lo tanto, tanto de la mente
como del cuerpo, es una ley de nuestro ser, que no se puede cambiar sin
cambiar radicalmente, o más bien destruir, toda nuestra naturaleza. En
lugar de destruirlo, se deduce que en el Cielo seremos mucho más activos
de lo que posiblemente podamos estar aquí abajo. . . . El alma de Jesucristo
disfrutó de la visión beatífica, incluso mientras estuvo aquí en la tierra en
carne mortal. ¿Se le impidió, por ese motivo, hacer algo más que
contemplar la esencia divina? Ciertamente no lo era. Trabajó y predicó;
También bebió y durmió; Visitó a sus amigos e hizo mil cosas más.
251
Considere las actividades de Cristo: trabajar en una carpintería, caminar por
el campo, pescar, navegar, conocer gente, hablar, enseñar, comer, hacer el
trabajo de su vida. Incluso después de su resurrección, se mudó de un lugar a
otro, conectándose con sus discípulos y continuando su trabajo. (Una vista
previa de la vida después de nuestra resurrección).
Considere los siguientes versículos, que transmiten una miniteología del
trabajo:
Teniendo todo lo que necesita, abunda en cada buen trabajo. (2 Corintios
9: 8)
Hagas lo que hagas, trabaja en ello con todo tu corazón, como trabajar para
el Señor, no para los hombres. (Colosenses 3:23)
Asegúrate de completar la obra que has recibido en el Señor. (Colosenses
4:17)
Será un instrumento para propósitos nobles, hecho santo, útil para el
Maestro y preparado para hacer cualquier buen trabajo. (2 Timoteo 2:21)
Dado que a un supervisor se le confía la obra de Dios, debe ser
irreprensible. (Tito 1: 7)
Obedece [a tus líderes] para que su trabajo sea una alegría. (Hebreos
13:17)
Usted llama a un Padre que juzga el trabajo de cada hombre de manera
imparcial. (1 Pedro 1:17)
Conozco tus obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia. (Apocalipsis 2:2)
Dado que el trabajo comenzó antes del pecado y la Maldición, y dado que
Dios, que está sin pecado, es un trabajador, debemos asumir que los seres
humanos trabajarán en la Nueva Tierra. Debemos asumir que podremos
reanudar el trabajo iniciado por Adán y Eva, ejerciendo un dominio piadoso
sobre la tierra, gobernándolo para la gloria de Dios.
Pero no necesitamos simplemente asumir esto. Las Escrituras nos dicen
directamente. Cuando el siervo fiel entra al Cielo, no se le ofrece jubilación, sino
esto: "Bien hecho, siervo bueno y fiel; has sido fiel en algunas cosas, te haré
gobernar sobre muchas cosas. Entra en la alegría de tu señor" (Mateo 25:23,
NKJV).
¿Qué tipo de trabajo haremos en el cielo? Quizás construyas un gabinete con
José de Nazaret. O con Jesús Tal vez atienda ovejas con David, hable sobre
medicina con Luke, coser con Dorcas, hacer ropa con Lydia, diseñar una nueva
tienda de campaña con Paul o Priscilla, escribir una canción con Isaac Watts,
montar a caballo con John Wesley o cantar con Keith Green. Tal vez escribirás
una teología de la Trinidad, rebotando tus pensamientos de Paul, John,
Polycarp, Cyprian, Augustine, Calvin, Wesley. . . e incluso a Jesús.
Nuestro trabajo será alegre y satisfactorio, dando gloria a Dios. ¿Que podría
ser mejor? En general, las personas desempleadas no son felices. El trabajo es
una bendición, y no solo por sus recompensas financieras. Incluso en un mundo
bajo la Maldición, la mayoría de nosotros hemos conocido la satisfacción en
nuestro trabajo. Spurgeon le preguntó a su congregación: "¿Saben ustedes,
queridos amigos, la delicia del trabajo?"
252
Jesús le dijo a su Padre: "Te traje gloria aquí en la tierra haciendo todo lo que
me dijiste que hiciera" (Juan 17: 4, NTV). ¿CÓMO glorificaremos a Dios por la
eternidad? Al hacer todo lo que nos dice que hagamos. ¿Qué le dijo primero
Dios a la humanidad que hiciera? Llena la tierra y ejerce dominio sobre ella.
¿Qué haremos por la eternidad para glorificar a Dios? Ejerceremos dominio
sobre la tierra, demostrando la creatividad y el ingenio de Dios como sus
portadores de imágenes, produciendo una cultura que exalta a Cristo.
¿TENDREMOS NUESTRAS PROPIAS CASAS?
Quizás esté familiarizado con la promesa de Cristo en Juan 14: "En la casa de mi
Padre hay muchas mansiones ... voy a preparar un lugar para usted" (v. 2, KJV).
La Vulgata, la Biblia latina, usaba la palabra mansiones en ese versículo, y la
versión King James seguía usando mansiones. Desafortunadamente, esa
representación es engañosa si nos hace imaginar tener alojamientos masivos en
propiedades separadas. El significado previsto parece ser que tendremos
viviendas separadas en una sola finca o incluso habitaciones separadas dentro
de la misma casa.
El erudito del Nuevo Testamento, DA Carson, dice: "Dado que el cielo está
aquí representado como la casa del Padre, es más natural pensar en los" lugares
de vivienda "dentro de una casa como habitaciones o suites ... La explicación
más simple es la mejor: la casa de mi Padre se refiere al cielo, y en el cielo hay
muchas habitaciones, muchas moradas. El punto no es la generosidad de cada
apartamento, sino el hecho de que se ha hecho una provisión tan amplia que
hay espacio más que suficiente para cada uno de los discípulos de Jesús. para
unirse a él en la casa de su padre ".
253
La versión de la Nueva Versión Internacional de Juan 14: 2 es esta: "En la
casa de mi Padre hay muchas habitaciones ... Voy a preparar un lugar para ti". El
lugar es singular, pero las habitaciones son plurales. Esto sugiere que Jesús
tiene en mente para cada uno de nosotros una vivienda individual que es una
parte más pequeña del lugar más grande. Este lugar será nuestro hogar en el
sentido más singular.
El término habitación es acogedor e íntimo. Los términos casa o finca
sugieren amplitud. Eso es el cielo: un lugar espacioso e íntimo. Algunos de
nosotros disfrutamos de la comodidad, estar en un espacio privado. Otros
disfrutan de un gran espacio abierto. La mayoría de nosotros disfruta de ambos,
y la Nueva Tierra ofrecerá ambos.
Cristiano, medita mucho en el cielo, te ayudará a seguir adelante y a olvidar el
trabajo del camino. Este valle de lágrimas no es más que el camino hacia un país
mejor: este mundo de aflicción no es más que el trampolín hacia un mundo de
felicidad. Y, después de la muerte, ¿qué viene? ¿Qué mundo maravilloso se abrirá
ante nuestra vista asombrada?
SPURGEON DE CHARLES
No es probable que el cielo tenga muchas residencias idénticas. Dios ama la
diversidad, y él hace a medida a sus hijos y sus provisiones para ellos. Cuando
veamos el lugar en particular que está preparado para nosotros en particular,
nos alegraremos de ver nuestro hogar ideal.
Cuando viaja a altas horas de la noche y no sabe dónde se hospedará, nada es
más desalentador que encontrar un letrero de No hay vacante. No hay tal señal
en el cielo. Si hemos hecho nuestras reservas al aceptar el regalo de Dios en
Cristo, entonces el Cielo está abierto para nosotros. Jesús sabía lo que era no
tener vacantes en la posada y dormir en un granero. En la Nueva Tierra, tendrá
mucho espacio para todos nosotros.
Yo vivo en Oregón Cuando volé a casa desde el extranjero y aterricé en Nueva
York, siento que he llegado a "casa", lo que significa que estoy en mi país de
origen. Luego, cuando aterrizo en Oregón, estoy más en casa. Cuando vengo a
mi ciudad natal, todo me resulta familiar. Finalmente, cuando llego a mi casa,
estoy realmente en casa. Pero incluso allí tengo una habitación especial o dos.
Los diversos términos de las Escrituras (Nueva Tierra, país, ciudad, lugar y
habitaciones) implican tales matices de significado para la palabra hogar.
Nanci y yo amamos nuestra casa. Cuando nos vamos lo suficiente, lo
extrañamos. No es solo el lugar que echamos de menos, por supuesto, es la
familia, amigos, vecinos, la iglesia. Sin embargo, el lugar ofrece la comodidad de
la rutina, la sensación de la cama, los libros en el estante. No es lujoso, pero es
mi hogar. Cuando nuestras hijas eran jóvenes, nuestra familia pasó dos meses
en el extranjero visitando misioneros en seis países diferentes. Fue una
aventura maravillosa, pero tres días antes de que terminara el viaje, nuestros
corazones dieron un vuelco y la casa fue todo lo que se nos ocurrió.
Nuestro amor por el hogar, nuestro anhelo por él, es un atisbo de nuestro
anhelo por nuestro verdadero hogar.
Un pasaje en Isaías comienza "He aquí, crearé nuevos cielos y una nueva
tierra" y termina con "No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte"
(Isaías 65:17-25). En el medio hay un verso que parece referirse a la vida en la
Nueva Tierra: "Construirán casas y habitarán en ellas; plantarán viñas y
comerán sus frutos" (Isaías 65:21). Esto implica no solo casas sino también
tierras. (Algunos sostienen que debido a que el verso anterior parece hablar de
la muerte, esto debe referirse solo al Milenio).
Los ciudadanos de la Nueva Tierra construirán, plantarán y comerán, como
siempre lo han hecho los seres humanos en la Tierra. Como Adán y Eva en el
Edén, heredaremos un lugar que Dios ha preparado para nosotros. Pero
seremos libres para construirlo y desarrollarlo como mejor nos parezca, para la
gloria de Dios.
¿ABRIREMOS NUESTRAS CASAS A LOS INVITADOS?
Creo que las Escrituras enseñan que en la Nueva Tierra abriremos nuestros
hogares a los invitados. Baso esto en las palabras de Cristo en Lucas 16.
Después de hablar del deseo del siervo astuto de usar recursos terrenales
para que "la gente me reciba en sus casas" (v. 4), Jesús les dijo a sus seguidores
que "usen la riqueza mundana para ganar amigos" (v. 9). Jesús les dio
instrucciones de usar sus recursos terrenales para ganar amigos haciendo una
diferencia en sus vidas en la Tierra. ¿La razón? "Para que cuando [la vida en la
Tierra] desaparezca, serás bienvenido a las moradas eternas" (v. 9).
Nuestros "amigos" en el cielo parecen ser aquellos cuyas vidas hemos tocado
en la Tierra y que ahora tienen sus propias "moradas eternas". Lucas 16: 9
parece decir que estas "moradas eternas" de nuestros amigos son lugares
donde nos quedaremos y disfrutaremos de la compañía, un segundo hogar para
nosotros mientras nos movemos por el Reino.
Debido a que muchas personas creen erróneamente que el Cielo no será
como la Tierra, nunca se les ocurre tomar este pasaje literalmente. Piensan que
las "viviendas eternas" son una referencia general al Cielo. Pero seguramente
Cristo no está diciendo que entraremos al Cielo porque usamos nuestro dinero
sabiamente. En la parábola, las viviendas eternas son el equivalente del Cielo a
las casas privadas en las que el astuto sirviente podría quedarse en la Tierra.
¿Creo que Jesús sugiere que compartiremos alojamiento, comidas y
compañerismo con amigos en el Reino de Dios? Si. Soy consciente de que
algunos lectores pensarán que esto es descabellado. Pero eso es solo porque
cuando pensamos en el Cielo, no pensamos en las personas resucitadas que
viven en una Tierra resucitada, que viven en lugares de vivienda y que comen y
conviven juntos. ¿Pero no es eso exactamente lo que la Escritura nos enseña?
En su canción "Gracias", Ray Boltz nos muestra en el cielo, conociendo a
personas que explican cómo nuestras donaciones tocaron sus vidas. Dicen:
"Gracias por dar al Señor, estoy tan contento de que hayas dado". Esto es más
que un lindo sentimiento. Es algo que realmente sucederá. Cada vez que damos
a misiones y para alimentar a los hambrientos, debemos pensar en las personas
que conoceremos en el Cielo, personas cuyas casas en la Nueva Tierra
probablemente visitaremos algún día.
Mincaye, el indio auca que lanzó a Nate Saint, ahora es un seguidor de Jesús.
Cuando se le preguntó a Mincaye qué va a hacer cuando se encuentre con Nate
Saint en el cielo, respondió: "Voy a correr y abrazar a Nate Saint y agradecerle
por traer a Jesucristo a mí y a mi gente". Agregó que Nate Saint lo recibiría en
casa.
254
¿Cuántas reuniones y reuniones maravillosas deberíamos anticipar todos?
"No te olvides de entretener a extraños, porque al hacerlo, algunas personas
han entretenido a los ángeles sin saberlo" (Hebreos 13:2). Tal vez seremos
recibidos en los hogares no solo de personas sino también de ángeles, quienes
corresponderán a la hospitalidad que les mostramos en la vieja Tierra.
¿Será Jesús uno de los invitados que recibirá en su vivienda? Cuando vivía en
la Tierra, Jesús solía visitar la casa de sus amigos María, Marta y Lázaro. Justo
antes de que Jesús fuera a la cruz, les dijo a sus discípulos: "No beberé de este
fruto de la vid de ahora en adelante hasta el día en que lo beba nuevamente
contigo en el reino de mi Padre" (Mateo 26:29). Él pronunció estas palabras
mientras comía con ellos en una casa privada. Cuando cena y bebe con sus
discípulos en la Nueva Tierra, ¿qué mejores lugares para hacerlo que en los
hogares?
Jesús dice: "¡Aquí estoy! Estoy en la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz
y abre la puerta, entraré y comeré con él, y él conmigo" (Apocalipsis 3:20).
Aunque él habla figurativamente aquí, su interés en nuestras vidas
seguramente se extenderá a visitarnos en nuestros hogares.
Por increíble que parezca, Jesús desea nuestra compañía. Nos está
preparando un lugar en el cielo. Nos recibirá en su casa. Y deberíamos esperar
darle la bienvenida al nuestro.
SECCIÓN DIEZ
¿CÓMO SERÁN NUESTRAS RELACIONES’
C A P I T U L O 34
¿DESEAREMOS RELACIONES CON
ALGUIEN MÁS EXCEPTO DIOS?
A lo
largo de los siglos, los cristianos han anticipado la reunión eterna con sus
seres queridos. En 710, el Venerable Bede, un historiador de la iglesia, escribió
estas palabras sobre el cielo:
Una gran multitud de seres queridos nos está esperando; una vasta y
poderosa multitud de padres, hermanos e hijos, seguros ahora de su propia
seguridad, ansiosos aún por nuestra salvación, por mucho tiempo para que
podamos llegar a su derecho y abrazarlos, a esa alegría que será común para
nosotros y para ellos, a ese placer esperado tanto por nuestros compañeros de
servicio como por nosotros mismos, a esa felicidad plena y perpetua. . . . Si es un
placer ir a ellos, apresuremos ansiosa y codiciosamente nuestro camino, para
que pronto podamos estar con ellos y pronto con Cristo.
255
¿QUEREMOS A ALGUIEN ADEMÁS DE CRISTO?
Cristo es "el Alfa y la Omega, el primero y el último" (Apocalipsis 22:13). Él solo
es suficiente para satisfacer todas nuestras necesidades.
Sin embargo, Dios nos ha diseñado para una relación no solo consigo mismo
sino también con otros de nuestra especie. Después de que Dios creó el mundo,
dio un paso atrás para mirar su trabajo y lo pronunció "muy bueno". Sin
embargo, antes de que se completara su creación, dijo que una cosa, y solo una,
no era buena. "No es bueno para el hombre estar solo. Haré un ayudante
adecuado para él" (Génesis 2:18). Dios planeó que Adán, y toda la humanidad,
necesitaran compañía humana. En otras palabras, Dios hizo que las personas
necesitaran y desearan a otros además de él.
Para algunas personas, esto suena como herejía. Después de todo, Asaf ora:
"¿A quién tengo yo en el cielo sino a ti? Y la tierra no tiene nada que yo desee
además de ti" (Salmo 73:25). Este versículo a veces se usa para demostrar que
no debemos desear nada más que a Dios, que está mal desear "cosas
terrenales", incluidas las relaciones humanas. Pero Dios nos hizo desear cosas
terrenales como comida, agua, refugio, calor, trabajo, juego, descanso, amistad
humana y mucho más. Eso no cambiará en el cielo.
La gente me ha dicho que no debemos anhelar el cielo, solo a Dios. Si eso
fuera cierto, Dios condenaría en lugar de felicitar a su pueblo que "anhelaba un
país mejor, uno celestial" (Hebreos 11:16). El rey David no vio contradicción
entre buscar a Dios como persona y buscar el lugar en el cielo. Los dos eran
inseparables: "Una cosa le he pedido al Señor, que buscaré: que pueda morar en
la casa del Señor todos los días de mi vida, contemplar la belleza del Señor e
investigar en su templo "(Salmo 27:4). Note que David dice que busca "una
cosa": estar en el lugar magnífico de Dios y estar con la persona magnífica de
Dios.
Como dije en el capítulo 17, debemos entender que Dios es la fuente de toda
alegría: todas las otras alegrías son secundarias y derivadas. Vienen de él,
encuentran su significado en él y no pueden divorciarse de él. Del mismo modo,
aunque Cristo es nuestro tesoro principal, nos anima a almacenar otros tesoros
en el cielo (Mateo 6:19-21).
Cristo es el centro de gravedad del cielo, pero no disminuimos su
importancia al disfrutar de maravillas naturales, ángeles o personas. Por el
contrario, lo exaltaremos y nos acercaremos a él mientras disfrutamos de todo
lo que creó.
¿NECESITAREMOS SOLO A DIOS EN EL CIELO?
Al igual que los monjes del desierto que se retiraron al desierto para vivir
separados de la compañía humana, algunas personas aún insisten: "Solo
necesito a Dios". Pero tan espiritual como suena, esta perspectiva es otra forma
de cristoplatonismo. Considere nuevamente las implicaciones del hecho de que
Dios dijo: "No es bueno que el hombre esté solo" (Génesis 2:18). Piénselo: Dios
estaba con Adán en el jardín, pero Dios dijo que eso no era lo suficientemente
bueno. Dios nos diseñó para necesitarnos unos a otros. Lo que obtenemos unos
de otros es más de Dios porque somos creados a su imagen y somos un
conducto para su autorrevelación.
Edén fue el precursor de la Nueva Tierra. Dado que una compañía humana
significativa convirtió la evaluación de Dios de "no bueno" en una declaración
de "muy bueno" en la primera Tierra, no debemos esperar que cambie de
opinión sobre la Nueva Tierra. Sin embargo, muchas personas minimizan las
relaciones humanas en el cielo. El reformador protestante John Calvin dijo:
"Estar en el Paraíso y vivir con Dios no es hablar el uno al otro y ser escuchado
el uno al otro, sino solo disfrutar de Dios, sentir su buena voluntad y descansar
en él". Para crédito de Calvino, anhelaba la alegría que se encuentra en Dios.
Pero se imaginó una falsa dicotomía entre las alegrías de relacionarse con Dios
y relacionarse con los hijos de Dios. Disfrutar de otro portador de imágenes no
ofende a Dios; que agrada a él. Para disfrutar de una conversación con un
hermano o hermana no es necesario hacer de esa persona un ídolo o
competidor con Dios. Dios estaba sumamente complacido de que Adán y Eva
disfrutaran de la compañía del otro en el Paraíso. Dios es nuestro padre, y los
padres se deleitan en las relaciones cercanas de sus hijos.
256
Algunas personas suponen falsamente que cuando prestamos atención a las
personas, automáticamente nos distrae de Dios. Pero incluso ahora, en un
mundo caído, la gente puede dirigir mi atención hacia Dios. ¿Estaba Jesús
distraído de Dios al pasar tiempo con la gente en la Tierra? Ciertamente no. En
el cielo, ninguna persona nos distraerá de Dios. Nunca experimentaremos
ningún conflicto entre adorar a Dios mismo y disfrutar del pueblo de Dios.
Las relaciones humanas profundas y satisfactorias estarán entre los mejores
dones de Dios. Jonathan Edwards no vio ningún conflicto entre anticipar
nuestras relaciones con Dios y nuestros seres queridos:
Cada amigo cristiano que nos precede de este mundo es un espíritu
rescatado que espera recibirnos en el cielo. Habrá un infante de días que
hemos perdido abajo, gracias a la gracia que se encuentra arriba. Allí, el
padre, la madre, la esposa, el hijo y el amigo cristianos, con quienes
renovaremos la comunión sagrada de los santos, que fue interrumpida por
la muerte aquí, pero que comenzará nuevamente en el santuario superior,
y nunca más final. Allí tendremos compañía con los patriarcas, padres y
santos del Antiguo y Nuevo Testamento, y aquellos de quienes el mundo
no era digno. . . . Y allí, sobre todo, disfrutaremos y moraremos con Dios el
Padre, a quien hemos amado con todo nuestro corazón en la tierra; y con
Jesucristo, nuestro amado Salvador, quien siempre ha sido para nosotros el
principal entre diez mil, y en conjunto encantador; y con el Espíritu Santo,
nuestro Santificador, y Guía, y Consolador; ¡y se llenará de toda la plenitud
de la Trinidad para siempre!
257
Jesús afirmó que el mayor mandamiento era amar a Dios, pero que el
segundo, inseparable del primero, era amar a nuestro prójimo (Mateo 22: 3739). Nunca consideró estos comandos como incompatibles. Tampoco nosotros.
Vio que el segundo fluía directamente del primero. Una de las formas más
elevadas en que amamos a Dios es amando a las personas. Jesús reprendió a los
líderes religiosos porque imaginaban que podían amar a Dios sin amar a las
personas (Lucas 10:27-37). El sonido espiritual "amaré solo a Dios y a nadie
más" no es solo espiritual; es imposible. Porque si no amamos a las personas,
que son creadas a imagen de Dios, no podemos amar a Dios.
¿QUÉ DIJO PABLO SOBRE LA REUNIÓN EN EL CIELO?
Pablo les dice a sus amigos en Tesalónica: "Te amamos mucho" y "Te habías
vuelto tan querido", luego habla de su "intenso anhelo" por estar con ellos (1
Tesalonicenses 2:8,17). De hecho, Pablo anticipa su relación continua con los
Tesalonicenses como parte de su recompensa celestial: "¿Cuál es nuestra
esperanza, nuestro gozo o la corona en la que nos gloriaremos en la presencia
de nuestro Señor Jesús cuando él venga? ¿No eres tú? "De hecho, tú eres
nuestra gloria y alegría" (1 Tesalonicenses 2:19-20).
¿No es esta prueba enfática de que es apropiado para nosotros amar
profundamente a las personas y esperar estar con ellas en el Cielo? Pablo no ve
ninguna contradicción al referirse tanto a Cristo como a sus amigos como su
esperanza, alegría y corona en el cielo.
Luego, Pablo pregunta: "¿Cómo podemos agradecer a Dios lo suficiente por ti
a cambio de toda la alegría que tenemos en la presencia de nuestro Dios gracias
a ti?" (3:9) La alegría que siente por sus amigos no compite con su alegría en
Dios, es parte de ella. Pablo le agradece a Dios por sus amigos. Cada vez que nos
conmueve agradecer a Dios por las personas, estamos experimentando
exactamente lo que él pretendía.
Pablo también les dice a los Tesalonicenses: "Anhelas vernos, así como
nosotros también anhelamos verte ... ¿Cómo podemos agradecerle lo suficiente
a Dios a cambio de todo lo que tenemos en presencia de nuestro Dios por ti?
Noche y el día oramos más fervientemente para que podamos verte de nuevo
"(3:6,9-10). Pablo encuentra gozo en la presencia de Dios a causa de otros
cristianos. Anticipa el día "cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus
santos" (3:13). Él espera estar con Jesús y su pueblo.
Pablo les dice a los tesalonicenses que nos reuniremos con familiares y
amigos creyentes en el cielo: "Hermanos, no queremos que ignoren a los que se
duermen o se afligen como el resto de los hombres, que no tienen esperanza". ...
Dios traerá con Jesús a los que se han quedado dormidos en él ... Los que aún
estamos vivos y nos quedaremos seremos atrapados con ellos ... Y así
estaremos con el Señor para siempre. otro con estas palabras "(4:13-14,1718).
Nuestra fuente de consuelo no es solo que estaremos con el Señor en el Cielo,
sino también que estaremos juntos.
El puritano Richard Baxter anhelaba ese consuelo: "Sé que Cristo es todo en
todo; y que es la presencia de Dios lo que hace que el Cielo sea el cielo. Pero, sin
embargo, me endulza mucho los pensamientos de ese lugar. una multitud de
mis más queridos y preciosos amigos en Cristo ".
258
En Filipenses 1, Pablo habla con afecto sin disculpas a sus hermanos en
Cristo, describiéndose a sí mismo como anhelando por ellos. Tenga en cuenta
que claramente no ve incompatibilidad entre su deseo centrado en Cristo de
estar con Jesús (1:21) y su amor centrado en Cristo por los demás:
Doy gracias a Dios cada vez que te recuerdo. En todas mis oraciones por
todos ustedes, siempre rezo con alegría debido a su asociación en el evangelio
desde el primer día hasta ahora, confiando en esto, que el que comenzó un buen
trabajo en usted lo llevará a cabo hasta el Día de Cristo Jesús. (Filipenses 1:3-6)
El deleite de Pablo en sus hermanos en Cristo nos recuerda que el primer y
segundo mandamiento son inseparables: "Ama al Señor tu Dios con todo tu
corazón ... y ama a tu prójimo como a ti mismo" (Lucas 10:27). Y si amas a tu
prójimo como a ti mismo, ¿cuánto más tu familia, que deriva su identidad de
Dios mismo?
Como si anticipara que alguien podría objetar diciendo: "Pero Dios es el
único en el que deberíamos encontrar gozo y anhelar", Pablo continúa su
pensamiento en los siguientes versículos:
Es correcto para mí sentirme así por todos ustedes, ya que los tengo en mi
corazón; ya sea que esté encadenado o defendiendo y confirmando el
evangelio, todos ustedes comparten la gracia de Dios conmigo. Dios puede
testificar cómo los anhelo a todos con el afecto de Cristo Jesús. (Filipenses
1:7-8)
Note la fuente del profundo anhelo y afecto de Pablo por sus hermanos y
hermanas: Cristo Jesús mismo. Aunque es posible poner a las personas sobre
Dios (que es idolatría), también es posible, al poner a Dios sobre las personas,
encontrar en las personas una maravillosa expresión de Dios mismo, tan
grande que es completamente apropiado para nosotros tenerlas en nuestros
corazones, para encontrar alegría en ellos y anhelar estar con ellos.
Tales sentimientos no son idolatría, y no está mal tenerlos. De hecho, algo
está mal si no los tenemos. Encontrar gozo en Dios y anhelar a Dios no mata
nuestro gozo y anhelo por los demás. Más bien, lo alimenta. La alegría y el
anhelo que tenemos por otras personas se deriva directamente de nuestra
alegría y anhelo por Dios.
¿QUÉ RECORDAREMOS?
Un escritor afirma: "¡Ni siquiera recordaremos este viejo mundo que llamamos
Tierra ... ni siquiera lo recordaremos! Simplemente no nos llegará a la mente".
Esta percepción errónea común confunde a las personas. Piensan que no
recordaremos nuestras vidas terrenales, incluidas las relaciones tan preciadas
para nosotros.
259
Las personas que creen que no recordaremos nuestras vidas actuales a
menudo citan a Isaías 65:17 como su prueba: "He aquí, crearé nuevos cielos y
una nueva tierra. Las cosas anteriores no serán recordadas ni vendrán a mi
mente". Sin embargo, este verso debe ser visto en contexto. Está vinculado al
verso anterior, en el que Dios dice: "Porque los problemas del pasado serán
olvidados y ocultos a mis ojos". Esto no sugiere una falta literal de memoria,
como si el Dios omnisciente no pudiera recordar el pasado. Más bien, es como
el comentario de Dios a Jeremías: "Yo ... no recordaré más sus pecados"
(Jeremías 31:34). Significa que Dios elige no mencionar nuestros pecados
pasados o sostenerlos contra nosotros. En la eternidad, los pecados y las penas
del pasado no preocuparán a Dios ni a nosotros. Seremos capaces de elegir no
recordar ni pensar en nada que disminuya la alegría del Cielo.
En el capítulo 7 aprendimos que los mártires ahora en el Cielo intermedio
recuerdan lo que sucedió en la Tierra, incluso que soportaron un gran
sufrimiento (Apocalipsis 6:9-11). Jesús prometió que, en el Cielo, aquellos que
soportaron cosas malas en la Tierra serían consolados por ellos (Lucas 16:25).
La comodidad implica el recuerdo de lo sucedido. Si no recordamos las cosas
malas, ¿por qué necesitaríamos consuelo? ¿Cómo lo sentiríamos?
Nuestras mentes serán más claras en el cielo, no más nubladas. La memoria
es básica para la personalidad. El principio de continuidad requiere que
recordemos nuestras vidas pasadas. El cielo limpia nuestra pizarra de pecado y
error, pero no borra nuestra memoria de él. Las lecciones que aprendimos aquí
sobre el amor, la gracia y la justicia de Dios seguramente no se pierden, sino
que se trasladarán al Cielo. El padre Boudreau dice: "Por los pecados que tantas
veces nos hicieron temblar, son lavados en la sangre de Jesús y, por lo tanto, ya
no son una fuente de problemas. El recuerdo de ellos intensifica nuestro amor
por el Dios de la misericordia, y por lo tanto aumenta nuestra felicidad ".
260
Parece probable que recordar la realidad de nuestros problemas, penas y
pecados pasados establecería un marcado contraste con las glorias del Cielo,
como lo hace la oscuridad con la luz, como lo hace el Infierno con el Cielo.
Perderíamos este contraste si olvidamos lo que era el dolor. Si olvidamos que
éramos pecadores desesperados, ¿cómo podríamos apreciar la profundidad y el
significado de la obra redentora de Cristo por nosotros?
Aunque Dios enjugará las lágrimas y la tristeza unidas a este mundo, no
borrará de nuestra mente la historia humana y la intervención de Cristo.
Recuerde que el cuerpo de resurrección de Cristo tiene manos y pies con
cicatrices en las uñas (Juan 20:24-29). Ver esas cicatrices en el cielo siempre
nos recordará que nuestros pecados clavaron a Jesús en la cruz. La felicidad del
cielo no dependerá de nuestra ignorancia de lo que sucedió en la Tierra. Más
bien, se verá reforzada por nuestra apreciación informada de la gloriosa gracia
y justicia de Dios al comprender lo que realmente sucedió aquí.
La palabra griega para verdad, aletheia, es una forma negada del verbo
traducido "olvidar"; Conocer la verdad significa dejar de olvidar. Si bien la
historia de una palabra no determina su significado actual, en este caso es
ciertamente sugerente. Una visión cristiana de la verdad se basa no en olvidar
sino en recordar. La verdad es ver a Dios trabajando en todos los eventos en
nuestro pasado, presente y futuro.
La Nueva Tierra incluirá memoriales a las doce tribus y los apóstoles
(Apocalipsis 21:12-14). Esto indica continuidad y memoria de la historia. Si
somos conscientes de los pastes de otros en la vieja Tierra, seguramente
seremos conscientes de los nuestros.
Los actos de gracia soberana y fiel de Dios nunca serán borrados de nuestras
mentes. La felicidad del cielo dependerá no de nuestra ignorancia sino de
nuestra perspectiva. Lo veremos y lo sabremos como nunca antes.
¿NOS RECONOCEREMOS EL UNO AL OTRO?
Cuando se le preguntó si reconoceríamos amigos en el Cielo, George MacDonald
respondió: "¿Seremos más tontos en el Paraíso que aquí?"
261
Sin embargo, muchas personas se preguntan si nos conoceremos en el cielo.
Lo que hay detrás de esa pregunta es el cristoplatonismo y la falsa suposición
de que en el cielo seremos espíritus sin cuerpo que perderán nuestras
identidades y recuerdos. ¿Cómo alguien reconoce un espíritu?
Como hemos visto, sin embargo, estos supuestos no son bíblicos. (Ver el
apéndice A para más discusión.) Los discípulos de Cristo lo reconocieron
incontables veces después de su resurrección. Lo reconocieron en la orilla
mientras les preparaba el desayuno (Juan 21:1-14). Lo reconocieron cuando se
le apareció a un escéptico Thomas (Juan 20:2429). Lo reconocieron cuando
apareció ante quinientas personas a la vez (1 Corintios 15:6).
Pero, ¿qué pasa con Mary en la tumba del jardín o los dos hombres en el
camino a Emaús? No reconocieron a Jesús. Algunas personas han argumentado
de esto que Jesús era irreconocible. Pero una mirada más cercana muestra lo
contrario.
Qué feliz es ese amor, en el que hay un progreso eterno en todas estas cosas;
en donde continuamente se descubren nuevas bellezas, y más y más belleza, y
en las cuales nosotros mismos aumentaremos para siempre en belleza; donde
seremos capaces de descubrir y dar, y recibiremos, cada vez más expresiones
de amor entrañables para siempre: nuestra unión se volverá más cercana y
la comunicación más íntima.
JONATHAN EDWARDS
Jesús le dijo a María en el jardín: "'Mujer ... ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?'
Pensando que él era el jardinero, ella dijo: 'Señor, si se lo ha llevado, dígame
dónde lo ha puesto, y lo conseguiré' "(Juan 20:15).
María, angustiada y con los ojos llorosos, sabiendo que Jesús estaba muerto y
sin hacer contacto visual con un extraño, naturalmente asumió que él era el
jardinero. Pero tan pronto como Jesús dijo su nombre, ella lo reconoció: "Se
volvió hacia él y gritó en arameo: '¡Rabboni!' (lo que significa Maestro) "(Juan
20:16).
Algunos comentaristas enfatizan que los discípulos en el camino de Emaús no
reconocieron a Jesús. Pero note lo que dice el texto: "Mientras hablaban y
discutían estas cosas entre ellos, Jesús mismo se acercó y caminó junto con
ellos; pero se les impidió reconocerlo" (Lucas 24:15-16, énfasis agregado). Dios
intervino milagrosamente para evitar que lo reconocieran. La implicación es
que, aparte de la intervención sobrenatural, los hombres habrían reconocido a
Jesús, como lo hicieron después: "Entonces se les abrieron los ojos y lo
reconocieron, y él desapareció de su vista" (Lucas 24:31).
Otra indicación de que reconoceremos a las personas en el cielo es la
transfiguración de Cristo. Los discípulos de Cristo reconocieron los cuerpos de
Moisés y Elías, a pesar de que los discípulos no podrían haber sabido cómo eran
los dos hombres (Lucas 9: 29-33). Esto puede sugerir que la personalidad
emanará a través del cuerpo de una persona, así que vamos a reconocer al
instante la gente que conocemos de, pero no hemos conocido previamente. Si
podemos reconocer a aquellos que nunca hemos visto, ¿cuánto más
reconoceremos a nuestra familia y amigos?
Las Escrituras no indican que un borrado de memoria nos haga no reconocer
a familiares y amigos. Pablo anticipó estar con los Tesalonicenses en el cielo, y
nunca se le ocurrió que no los conocería. De hecho, si no conocemos a nuestros
seres queridos, el "consuelo" de una reunión después de la vida, que se enseña
en 1 Tesalonicenses 4:14-18, no sería ningún consuelo. JC Ryle dijo de este
pasaje: "No tendría sentido en estas palabras de consuelo si no implicaran el
reconocimiento mutuo de los santos. La esperanza con la que anima a los
cristianos cansados es la esperanza de encontrarse con sus queridos amigos
nuevamente ... Pero en el momento en que los que seamos salvos nos
encontremos con nuestros amigos en el cielo, los conoceremos de inmediato, y
ellos nos conocerán de inmediato ".
262
La continuidad de nuestras mentes y cuerpos de resurrección argumenta que
no tendremos problemas para reconocernos, de hecho, tendremos muchos
menos problemas. En el cielo, probablemente no dejaremos de reconocer a un
conocido en una multitud, u olvidaremos los nombres de las personas.
La misionera Amy Carmichael tenía fuertes convicciones sobre esta
pregunta:
¿Nos conocemos en el cielo? ¿Amamos y recordamos? No creo que nadie
necesite preguntarse sobre esto o dudar por un solo momento. Nunca se
nos dice que lo haremos, porque, espero, no fue necesario decir nada sobre
esto que nuestros propios corazones nos dicen. No necesitamos palabras.
Porque si pensamos por un minuto, lo sabemos. ¿Serías tú mismo si no
amaras y no te acordaras? . . . Se nos dice que seremos como nuestro Señor
Jesús. Seguramente esto no significa solo en santidad, sino en todo; y no
sabe, ama y recuerda? Él no sería Él mismo si no fuera así, y no deberíamos
ser nosotros mismos si no lo fuéramos.
263
C A P Í T U L O 35
¿HABRÁ MATRIMONIOS, FAMILIAS Y AMIGOS?
Recepcionar un cuerpo glorificado y volver a ponerlo en la Nueva Tierra no
borra la historia, culmina la historia. Nada negará o minimizará el hecho de que
éramos miembros de familias en la vieja Tierra. Mis hijas siempre serán mis
hijas, aunque ante todo lo son y serán las hijas de Dios. Mis nietos siempre
serán mis nietos. Los cuerpos de resurrección presumiblemente tienen
cromosomas y ADN, con una firma que atestigua para siempre nuestra
conexión genética con la familia.
El cielo no estará sin familias, sino que será una gran familia, en la que todos
los miembros de la familia son amigos y todos los amigos son miembros de la
familia. Tendremos relaciones familiares con personas que fueron nuestra
familia de sangre en la Tierra. Pero también tendremos relaciones familiares
con nuestros amigos, tanto viejos como nuevos. No podemos llevar cosas
materiales con nosotros cuando morimos, pero llevamos nuestras amistades al
cielo, y un día serán renovadas.
Muchos de nosotros atesoramos a nuestras familias. Pero muchos otros han
soportado toda una vida de corazón roto derivado de las retorcidas relaciones
familiares. En el cielo, ni nosotros ni los miembros de nuestra familia
causaremos dolor. Nuestras relaciones serán armoniosas, lo que hemos
anhelado.
Cuando alguien le dijo a Jesús que su madre y sus hermanos querían verlo, él
respondió: "Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios
y la ponen en práctica" (Lucas 8:19-21). Jesús decía que la devoción a Dios crea
un vínculo que trasciende los lazos familiares biológicos. Jesús también dijo que
aquellos que lo siguen ganarán "hermanos, hermanas, madres, hijos" (Marcos
10: 29-30). Pienso en esto cuando experimento una profunda relación
inmediata con un compañero cristiano que acabo de conocer.
Si no pudo tener hijos en la Tierra o si se ha separado de sus hijos, tanto
ahora como después Dios le dará relaciones que satisfarán sus necesidades de
guiar, ayudar, servir e invertir en los demás. Sus anhelos parentales se
cumplirán. Si nunca ha tenido un padre en el que pueda confiar, encontrará
padres confiables en todas partes en el Cielo, que le recordarán a su Padre. Y
puedes comenzar con algunas de esas relaciones aquí.
Por lo tanto, no es del todo cierto que "no habrá familia en el cielo". Por el
contrario, habrá una gran familia, y ninguno de nosotros será excluido. Cada
vez que veamos a alguien, será una reunión familiar.
¿HABRÁ MATRIMONIO Y FAMILIA?
Un grupo de líderes religiosos, los saduceos, trataron de engañar a Jesús con
una pregunta sobre el matrimonio en el cielo. No creían en la resurrección de
los muertos. Intentando que pareciera tonto, le contaron a Jesús sobre una
mujer que tenía siete maridos y todos murieron. Le preguntaron: "Ahora bien,
en la resurrección, ¿de quién será la esposa de los siete, ya que todos estaban
casados con ella?" (Mateo 22:28).
Cristo respondió: "En la resurrección, la gente no se casará ni se dará en
matrimonio; serán como los ángeles en el cielo" (Mateo 22:30).
Hay mucho arrepentimiento y malentendido sobre este pasaje. Una mujer me
escribió: "Lucho con la idea de que no habrá matrimonio en el cielo. Creo que
realmente lo extrañaré".
Pero la Biblia no enseña que no habrá matrimonio en el cielo. De hecho, deja
en claro que habrá matrimonio en el cielo. Lo que dice es que habrá un
matrimonio, entre Cristo y su novia, y todos seremos parte de él. Pablo vincula
el matrimonio humano con la realidad superior que refleja: "Por esta razón, un
hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los dos se
convertirán en una sola carne. Esto es un misterio profundo, pero estoy
hablando de Cristo y la iglesia "(Efesios 5:31-32).
La unión matrimonial de una sola carne que conocemos en la Tierra es una
señal que señala nuestra relación con Cristo como nuestro novio. Una vez que
llegamos al destino, el cartel se vuelve innecesario. Ese matrimonio, nuestro
matrimonio con Cristo, será tan completamente satisfactorio que incluso el
matrimonio terrenal más maravilloso no podría ser tan satisfactorio.
El matrimonio terrenal es una sombra, una copia, un eco del verdadero y
último matrimonio. Una vez que comience ese último matrimonio, en la fiesta
de bodas del Cordero, todos los matrimonios humanos que lo señalaron habrán
cumplido su noble propósito y serán asimilados en el único gran matrimonio
que presagiaron. "El propósito del matrimonio no es reemplazar el Cielo, sino
prepararnos para él".
264
Aquí en la Tierra anhelamos un matrimonio perfecto. Eso es exactamente lo
que tendremos: un matrimonio perfecto con Cristo. Mi esposa, Nanci, es mi
mejor amiga y mi hermana más cercana en Cristo. ¿Nos volveremos más
distantes en el nuevo mundo? Por supuesto que no, nos haremos más cercanos,
estoy convencido. El Dios que dijo "No es bueno que el hombre esté solo"
(Génesis 2:18) es el dador y el bendito de nuestras relaciones. La vida en esta
tierra importa. Lo que hacemos aquí toca las cuerdas que reverberan por toda
la eternidad. Nada le quitará el hecho de que Nanci y yo somos parejas
matrimoniales aquí y que invertimos gran parte de nuestras vidas el uno en el
otro, sirviendo a Cristo juntos. Espero que nadie más que Dios me entienda
mejor en la Nueva Tierra, y no hay nadie cuya compañía busque y disfrute más
que Nanci.
Las alegrías del matrimonio serán mucho mayores por el carácter y el amor
de nuestro novio. Me alegro por Nanci y por mí porque ambos estaremos
casados con la persona más maravillosa del universo. Él ya es el que más
amamos, no hay competencia. En la Tierra, cuanto más nos acercamos a él, más
nos acercamos el uno al otro. Seguramente lo mismo será cierto en el cielo. Qué
honor será saber siempre que Dios nos eligió el uno al otro en esta vieja Tierra
para que podamos tener un anticipo de la vida con él en la Nueva Tierra.
Las personas con buenos matrimonios son los mejores amigos del otro. No
hay razón para creer que todavía no serán mejores amigos en el cielo.
Jesús dijo que la institución del matrimonio humano terminaría, habiendo
cumplido su propósito. Pero nunca insinuó que las relaciones profundas entre
las personas casadas terminarían. En nuestras vidas aquí, dos personas pueden
ser socios comerciales, socios de tenis o socios de pinochle. Pero cuando ya no
son socios, no significa que su amistad termine. La relación construida durante
un tipo de asociación a menudo se traslada a una amistad permanente después
de que la asociación ha finalizado. Espero que eso sea cierto en la Nueva Tierra
para los miembros de la familia y amigos que se apoyaron aquí.
Dios generalmente no reemplaza su creación original, pero cuando lo hace, la
reemplaza con algo que es mucho mejor, nunca peor. Los mormones intentan
tener matrimonios con destino permanente a la eternidad, pero esto ignora la
declaración directa de Cristo. Estar casado con Cristo será la máxima emoción.
¿Qué hay de nuestros hijos? ¿Qué pasa con mi relación con mis hijas, yernos y
amigos más cercanos? Hay muchas razones para creer que recogeremos en el
Cielo con las relaciones de la Tierra. Ganaremos muchos nuevos, pero
continuaremos profundizando los viejos. Creo que disfrutaremos
especialmente de conectarnos con aquellos que enfrentamos tiempos difíciles
en la Tierra y decir: "¿Alguna vez imaginaste que el Cielo sería tan
maravilloso?"
La noción de que las relaciones con familiares y amigos se perderán en el
cielo, aunque es común, no es bíblica. Niega la clara doctrina de continuidad
entre esta vida y la próxima y sugiere que nuestras vidas y relaciones
terrenales no tienen consecuencias eternas. Contradice por completo la intensa
anticipación de Pablo de estar con los Tesalonicenses y los alienta a esperar
reunirse con sus seres queridos en el Cielo.
¿HABRÁ SEXO?
Como vimos anteriormente, mantendremos distintos géneros en nuestros
cuerpos de resurrección. Seremos hombres o mujeres. ¿Pero habrá sexo en el
sentido de las relaciones sexuales? Si el matrimonio humano existiera en la
Nueva Tierra, esperaría que incluyera el sexo. Las relaciones sexuales
existieron antes de la caída y no fueron producto del pecado y la maldición;
Eran el diseño perfecto de Dios. Dado que el levantamiento de la Maldición
normalmente restaurará lo que Dios hizo originalmente, esperaríamos que el
sexo sea parte de eso. Dado lo que sabemos acerca de la continuidad entre esta
vida y la próxima, el matrimonio y el sexo parecen traspasos naturales.
Sin embargo, como hemos visto, Cristo dejó en claro que las personas en el
cielo no estarían casadas entre sí. No estaba hablando simplemente del cielo
actual, sino "en la resurrección". Él estaba diciendo específicamente que no
habrá matrimonio entre las personas resucitadas en la Tierra resucitada.
Debido a que el sexo fue diseñado para ser parte de una relación
matrimonial, el matrimonio y el sexo lógicamente van de la mano. Debido a que
se nos dice que los humanos no se casarán entre sí, y que el sexo está destinado
al matrimonio, entonces lógicamente no tendremos sexo.
Esto parece ser, entonces, una excepción al principio de continuidad. Sin
embargo, dado que existe un tipo diferente de continuidad entre el matrimonio
terrenal y el matrimonio de Cristo con su iglesia, también puede haber alguna
forma en que la intimidad y el placer que ahora conocemos como sexo también
se cumplan en alguna forma superior. No sé qué sería eso, pero sí sé que el sexo
fue diseñado por Dios, y no espero que lo descarte sin reemplazarlo con algo
mejor. Hay un poder metafísico único para la unión sexual. No es coincidencia
que la adoración pagana a menudo involucrara actos sexuales. Tan inmorales
como fueron estos actos, reconocieron una naturaleza espiritual trascendente
al sexo. Este otro mundo es nuevamente una señal, y sugiere que las relaciones
sexuales en este mundo presagian algo más grande en el próximo mundo.
Ciertamente, debemos rechazar todas las suposiciones cristoplatónicas de
que el sexo, que Dios llamó "muy bueno", no sería digno del Cielo. En lugar de
ver el matrimonio y el sexo como cosas malas para ser reemplazadas por cosas
buenas, deberíamos verlas como cosas buenas que de alguna manera se
transformaron o resucitaron en mejores.
Si no vamos a tener sexo en el cielo y si en el cielo no hay frustración del
deseo, entonces parece que no lo desearemos. Esto no se debe a que no
tendremos dispositivos físicos, por supuesto, desearemos comida y agua. Pero
lo que se desee, y siempre disfrutar de la intimidad es-relacional que era la
mejor parte del sexo. Podemos descubrir, al mirar hacia atrás, que el sexo
prefigura lo que significa estar perdido en la intimidad con Cristo. Una vez que
nos casemos con él, estaremos en el destino que el sexo marital señaló como
una señal.
¿Nuestros cuerpos de resurrección tendrán órganos sexuales? Como los
hombres serán hombres y las mujeres serán mujeres, y dado que habrá una
continuidad directa entre los cuerpos viejos y los nuevos, hay muchas razones
para creer que lo harán. ¿Es inconsistente, ya que no cumplirían una función
para la que fueron diseñados? No necesariamente. Jesús era un hombre
perfecto, pero era soltero y se abstuvo del sexo. Las personas solteras en la
Tierra han sido llamadas al celibato, pero aún son completamente humanas.
Si supiera que nunca más reconocería
ese amado con quien pasé más de
treinta y nueve años aquí en la tierra, mi anticipación
del cielo disminuiría mucho. Decir que nosotros
estará con Cristo y eso será
suficiente, es reclamar que allí estaremos
sin los instintos sociales y afectos
lo que significa mucho para nosotros aquí. . . . Vida
más allá no puede significar empobrecimiento, pero el
mejora y enriquecimiento de la vida a medida que
Lo he conocido aquí en su mejor momento.
W. GRAHAM SCROGGIE
La tierra se habrá llenado de personas concebidas a través de la procreación,
y experimentaremos una profunda intimidad con Cristo, nuestro novio.
Entonces los propósitos del sexo se habrán cumplido. Participaremos en lo que
el sexo siempre apuntaba: una intimidad relacional profunda y atractiva. No
nos imaginaremos que nos estamos perdiendo.
Una mujer soltera me dijo que se sentiría muy perdida si fuera al cielo sin
haber tenido un gran romance. Pero nuestro romance con Cristo superará con
creces cualquier romance terrenal. Ningún romance es perfecto, y muchos
terminan en decepción. Nuestro romance con Cristo nunca decepcionará.
Alguien escribió: "¿Qué llenará el vacío de la intimidad matrimonial en el
cielo?" No habrá vacío. Tendremos una mayor intimidad matrimonial con Jesús
que la que tuvimos en los mejores matrimonios terrenales.
Un hombre cuya esposa murió de cáncer me escribió: "Ya no podíamos tener
relaciones sexuales, pero nuestra profunda asociación se hizo más grande que
nunca. Nuestra relación llegó a trascender el sexo". Esto presumiblemente será
cierto para nuestras relaciones humanas en el cielo.
En respuesta a la decepción que algunos sienten ante la idea de no tener
relaciones sexuales en el cielo, CS Lewis escribió:
Creo que nuestra perspectiva actual podría ser como la de un niño
pequeño que, al ser dicho que el acto sexual era el mayor placer corporal,
debería preguntarte de inmediato si comiste chocolates al mismo tiempo.
Al recibir la respuesta "No", podría considerar la ausencia de chocolates
como la principal característica de la sexualidad. En vano le dirías que la
razón por la cual los amantes de sus éxtasis carnales no se preocupan por
los chocolates es porque tienen algo mejor en lo que pensar. El niño conoce
el chocolate: no sabe lo positivo que lo excluye. Estamos en la misma
posición. Conocemos la vida sexual; no sabemos, excepto en destellos, la
otra cosa que, en el cielo, no dejará espacio para ello.
265
¿SEREMOS REUNIDOS CON LOS BEBÉS QUE HAN
MUERTO?
Nos reuniremos en el cielo con todos los seres queridos creyentes. Pero, ¿qué
pasa con los bebés, niños pequeños y aquellos con discapacidades mentales o
que han muerto demasiado jóvenes para creer en Cristo?
En Adán, toda la humanidad pecó (Romanos 5:12). Somos pecadores
concebidos (Salmo 51: 5). Por lo tanto, los niños, así como los discapacitados
mentales, tienen una naturaleza pecaminosa y están separados de Dios. Si Dios
estuviera dispuesto a tolerar una cierta cantidad de pecados, pero no más,
entonces los niños que mueren jóvenes pueden no haber alcanzado su límite,
calificando así para el Cielo. Pero las Escrituras enseñan que la presencia de
cualquier pecado es suficiente para separarnos de Dios (Santiago 2:10). Decir
"Bueno, por supuesto que los niños son salvos" no será suficiente, dada su
naturaleza de pecado, no hay "por supuesto" al respecto.
Una doctrina de la salvación infantil parece requerir que los niños sean
concebidos salvos, y luego permanezcan salvos hasta que alcancen cierta edad,
momento en el cual se pierden. Pero las Escrituras enseñan que estamos
concebidos perdidos y permanecemos perdidos hasta que seamos salvos.
Las Escrituras no hacen referencia a una "era de responsabilidad", y
ciertamente no enseñan la inocencia moral de los niños. Charles Spurgeon dijo:
"Algunos fundamentan la idea de la eterna bendición del infante sobre su
inocencia. No hacemos tal cosa. Creemos que el infante cayó en el primer Adán"
porque en Adán todos murieron " ... Si los infantes son salvados no es por
inocencia natural. Entran en el cielo de la misma manera que nosotros: son
recibidos en el nombre de Cristo ".
266
La salvación de cualquier persona viene solo a través de la obra de Cristo (1
Timoteo 2: 5). A menos que una persona nazca de nuevo, él o ella no pueden
entrar al Reino de Dios (Juan 3: 3). ¿Cómo podría un niño nacer de nuevo sin
elegir conscientemente a Cristo?
Las Escrituras abren la puerta a la respuesta a esta pregunta a través de su
enseñanza de que Dios tiene un amor especial por los niños. Cristo enseñó que
necesitamos llegar a ser como niños para entrar en el Reino de Dios, y se
propuso abrazar a los niños cuando sus discípulos querían excluirlos (Mateo
19: 13-14). Él dijo: "Dejen que los niños vengan a mí y no los obstaculicen"
(Lucas 18:16). Cristo usó a los niños como ejemplos de fe (Mateo 18: 2-4). En
Ezequiel 16:21, Dios expresa su enojo por el asesinato de niños y se refiere a
ellos como "mis hijos".
Jesús dice que los ángeles asignados a los niños "continuamente ven el rostro
de Mi Padre que está en el cielo" (Mateo 18:10, NASB). Claramente, este es un
tratamiento especial, lo que sugiere que puede haber otros actos de
tratamiento especial, incluida la salvación, aparte del proceso normal de
confesión y arrepentimiento. Debido a tales pasajes, creo que Dios en su
misericordia y su amor especial por los niños los cubre con la sangre de Cristo.
En el Salmo 8: 2, David dice: "De los labios de los niños y los infantes has
ordenado alabanzas" (citado por Jesús en Mateo 21:16). La inclusión de bebés
es importante porque no serían conscientes de alabar; Tendría que ser algo
instintivo. Entonces, aunque los niños son pecadores que necesitan ser
salvados, Dios puede tener una manera justa de cubrirlos con la sangre de
Cristo para que vayan al Cielo cuando mueran.
Un pasaje interesante nos dice que Juan el Bautista estaba lleno del Espíritu
Santo en el vientre de su madre (Lucas 1:15, NASB). Esto sugiere que Dios
confirió a Juan una posición justa, o al menos una obra especial, espiritual y
santificante, a pesar de que era demasiado joven para confesar su
pecaminosidad o ceder conscientemente a Dios. Si Dios hizo eso con Juan, ¿no
podría hacerlo con otros niños? De manera similar, David dice que Dios había
sido su Dios desde que su madre lo parió (Salmo 22:10). Dios le dijo a Jeremías
que lo conocía desde antes de que se formara en el vientre de su madre
(Jeremías 1: 5).
El argumento bíblico más común utilizado para apoyar la salvación infantil es
la declaración de David acerca de su hijo que murió: "Iré a él, pero él no volverá
a mí" (2 Samuel 12:23). Es posible que David estuviera diciendo que moriría e
iría a la tumba (uniéndose a su hijo en la muerte, pero no necesariamente en el
Cielo) o que moriría y, de hecho, se uniría a su hijo en el Cielo. Personalmente,
creo que David, en su agonía, se estaba consolando con la creencia de que algún
día se uniría a su hijo en el Cielo.
Aunque creo que Dios hace una provisión especial para que los niños los
reciban en el Cielo, me preocupa que esta doctrina, que a lo sumo está implícita
y ciertamente no se enseñe directamente en las Escrituras, se haya torcido de
una manera que haga que muchas personas se sientan indiferentes acerca de
dos situaciones desgarradoras: aborto y niños que mueren de enfermedad y
desnutrición. He escrito más en otra parte sobre los aspectos peligrosos de este
tema.
267
Quizás en el Cielo muchas personas se encontrarán con sus hijos que fueron
abortados o con sus hijos que murieron en abortos espontáneos (incluso
algunos abortos involuntarios que sus madres no conocían). Muchos padres se
reunirán con niños que murieron a una edad temprana. Quizás estos niños nos
agarren de las manos y nos muestren el cielo actual. Entonces, un día, después
de la resurrección final, disfrutaremos de la compañía del otro en la Nueva
Tierra, y experimentaremos sus maravillas juntos.
Si los niños van al cielo cuando mueren, ¿por qué Dios no nos dice eso
directamente? Puede ser que anticipe la lógica retorcida y la racionalización
que podría fomentar en nosotros. Podría tomar de nosotros el sentido de
urgencia de ver a nuestros hijos venir a la fe en Cristo. Podría hacer que nos
preocupemos menos por la sagrada tarea dada por Dios de extender la ayuda
física y financiera a los desfavorecidos y llevar el evangelio a los niños de todo
el mundo. Debemos hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer, que incluye
proteger, rescatar, alimentar, evangelizar y discipular a los niños.
En el cielo, tanto nosotros como ellos estaremos agradecidos por todo lo que
hicimos en su nombre.
¿QUIÉN SERÁN NUESTROS AMIGOS EN EL CIELO?
Agustín y Aquino, dos de los teólogos más influyentes de la historia, imaginaron
que en el cielo las personas se centrarían exclusivamente en Dios y que las
relaciones entre los seres humanos serían mínimas o insignificantes.
268
Estos grandes teólogos fueron influenciados por el cristoplatonismo. En su
mayor parte, no parecían comprender que el Cielo eterno estará en la Tierra,
donde las personas vivirán y trabajarán en una sociedad relacional, glorificando
a Dios no solo como individuos sino como una familia en una relación rica entre
sí.
Cerca del final de su vida, sin embargo, Agustín cambió significativamente su
visión del Cielo. Él dijo: "No hemos perdido a nuestros seres queridos que se
han alejado de esta vida, sino que simplemente los hemos enviado por delante
de nosotros, por lo que también partiremos y llegaremos a esa vida donde
serán más queridos que nunca. mejor conocido por nosotros, y donde los
amaremos sin temor a partir ". También dijo: "Todos los que disfrutamos de
Dios también nos disfrutamos unos a otros en Él".
269
270
¿Tienes un amigo cercano que ha tenido una profunda influencia en ti?
¿Crees que es una coincidencia que ella estuviera en el ala de tu dormitorio o se
convirtiera en tu compañera de cuarto? ¿Fue accidental que tu escritorio
estuviera cerca de él o que su familia viviera al lado o que tu padre fuera
transferido cuando estabas en tercer grado para que terminaras en su
vecindario? Dios orquesta nuestras vidas. "De un hombre hizo a cada nación de
hombres, para que habitaran en toda la tierra; y determinó los tiempos
establecidos para ellos y los lugares exactos donde deberían vivir" (Hechos
17:26).
Dado que Dios determinó la hora y los lugares exactos en los que viviría, no
es casualidad en qué vecindario creció, quién vivió al lado, quién fue a la
escuela con usted, quién formó parte del grupo juvenil de su iglesia, quién
estuvo allí para ayudarlo y orar por ti. Nuestras relaciones fueron designadas
por Dios, y hay muchas razones para creer que continuarán en el Cielo.
El plan de Dios no se detiene en la Nueva Tierra; Continúa. Dios no abandona
sus propósitos; él los extiende y los cumple. Las amistades iniciadas en la Tierra
continuarán en el Cielo, haciéndose más ricas que nunca.
¿Algunas amistades estarán más unidas que otras? Agustín afirmó: "En la
ciudad de Dios no habrá amistades especiales ... Todos los apegos especiales
serán absorbidos en una comunidad de amor integral e indiferenciada ... El
amor universalizado del cielo no permite círculos de amigos exclusivos y
restringidos. ".
271
Pero, ¿cómo se enfrenta esta posición a las Escrituras?
El hecho de que seremos sin pecado no significa que no nos sentiremos
atraídos por ciertas personas más que otras. Nos agradarán todos, pero
estaremos más cerca de unos que de otros. Jesús estaba más cerca de Juan que
de cualquiera de los otros discípulos. Jesús estaba más cerca de Peter, James y
John que del resto de los Doce, y más cerca de los Doce que de los setenta, y más
cerca de los setenta que de sus otros seguidores. Estaba cerca de Lázaro y
Marta, y aún más cerca de su hermana María. Estaba tan cerca de su madre que,
mientras moría en la cruz, le indicó a John que la cuidara después de su muerte.
Como Cristo estaba más cerca de algunas personas que de otras, claramente no
puede haber nada malo en ello.
En el cielo no habrá camarillas, exclusividad, arrogancia, posturas,
menosprecios o celos. Pero cuando los amigos disfrutan particularmente de la
compañía del otro, reflejan el diseño de Dios. Si, mientras caminas por la Nueva
Jerusalén, ves a Adán y Eva tomados de la mano mientras miran el árbol de la
vida, ¿les disgustarías su especial amistad?
Quizás estés decepcionado de que nunca has tenido las amistades que
anhelas. En Heaven tendrás relaciones mucho más cercanas con algunas
personas que ahora conoces, pero también es cierto que es posible que nunca
hayas conocido a los amigos más cercanos que tendrás. Así como alguien puede
tener cincuenta años antes de conocer a su mejor amiga, usted puede vivir en la
Nueva Tierra disfrutando de muchas amistades antes de conocer a alguien que
se convertirá en su amigo más querido. Quizás tu mejor amigo sea alguien
sentado a tu lado en la primera gran fiesta. Después de todo, el Dios soberano
que organiza las amistades estará a cargo de los arreglos de los asientos.
En la Nueva Tierra experimentaremos la alegría de la familiaridad en las
relaciones antiguas y la alegría del descubrimiento en las nuevas. A medida que
nos conozcamos mejor, conoceremos mejor a Dios. A medida que encontremos
alegría el uno en el otro, encontraremos alegría en él. Ninguna relación humana
eclipsará nuestra relación con Dios. Todo servirá para mejorarlo.
C A P I T U L O 36
¿A QUIÉN VAMOS A CONOCER Y QUÉ
EXPERIMENTAREMOS JUNTOS?
En el cielo, ¿pasaremos tiempo con personas cuyas vidas están registradas en
las Escrituras y en la historia de la iglesia? Sin duda. Jesús nos dijo que nos
sentaremos a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob (Mateo 8:11). Si nos sentamos
con ellos, deberíamos esperar sentarnos con los demás. ¿Qué hacen las
personas en las mesas? En las culturas de Oriente Medio, la cena era, y es, no
solo una buena comida y bebida, sino también un momento para entablar
relaciones, conversar y contar historias.
¿Con quién hablaremos en el cielo? Me gustaría pedirle a María que cuente
historias sobre Jesús cuando era niño. Me gustaría hablar con Simeón, Anna,
Elizabeth y Juan el Bautista. Quiero escuchar los relatos de la vida de Noé en el
arca. Estoy ansioso por escuchar a Moisés hablar sobre sus tiempos con Dios en
la montaña. Me gustaría preguntarle a Elijah si se lo llevaron en el carro y a
Enoch (y la esposa de Enoch) acerca de que Dios lo atrapó.
Quiero hablar con Mary, Martha y su hermano Lázaro. Le pediré a la gente
que complete los espacios en blanco de las grandes historias de las Escrituras y
la historia de la iglesia. Quiero escuchar algunos millones de nuevas historias.
Uno a la vez, por supuesto, y se extendió a lo largo de miles de años. Me imagino
que disfrutaremos de estas grandes historias, haremos preguntas, nos reiremos
juntos y sacudiremos la cabeza con asombro.
Cada uno tendrá nuestras propias historias que contar también, y los
recuerdos y las habilidades para contarlas bien. En este momento, hoy, estamos
viviendo las vidas de las cuales se extraerán tales historias. ¿Los estamos
viviendo con la eternidad en mente? Tendremos nuevas aventuras en la Nueva
Tierra de las cuales surgirán nuevas historias, pero sospecho que las viejas
historias de esta vida siempre nos interesarán también.
Espero volver a conectarme con muchos viejos amigos, así como con mi
mamá y mi papá. Espero agradecer a CS Lewis, Francis Schaeffer y AW Tozer
por cómo sus escritos me cambiaron. Anticipo conocer a William Carey, Hudson
y Maria Taylor, Amy Carmichael, Jim Elliot, Charles Spurgeon, Dwight L. Moody,
Harriet Beecher Stowe, algunos de los esclavos de Amistad y muchos otros.
¿Quién está en tu lista?
¿Cómo estás sirviendo a Cristo hoy para que puedas estar en la lista de
alguien más?
¿SEGUIREMOS Y DESARROLLAMOS RELACIONES?
Una de las cosas que espero con ansias en Heaven es conocer a personas que
solo conozco por teléfono y correo electrónico. Para aquellos amigos que rara
vez veo, finalmente tendremos tiempo y acceso para disfrutar de la compañía
del otro.
Quiero pasar tiempo nuevamente con las personas que tuvieron influencia en
mí cuando era un cristiano joven. No sé cuántos de mis antepasados eran
cristianos. Quizás no muchos. Pero no puedo esperar para conocer a los que
fueron y escuchar sus historias.
Estoy ansioso por conocer a las mujeres jóvenes que nuestra familia apoyó
en la República Dominicana. Quiero hablar con algunos pastores camboyanos y
miembros de iglesias en casas chinas que recibieron Biblias de los ministerios a
los que dimos. ¿Cómo será conocer al pueblo sudanés que nuestra iglesia ayudó
a rescatar de la esclavitud y la opresión? Quiero agradecerles por su fe y
ejemplo.
Quiero pasar tiempo con mis amigos discapacitados y verlos disfrutar de la
libertad de nuevos cuerpos y mentes. Espero intercambios intelectuales agudos
con aquellos que terminaron su curso en la Tierra con Alzheimer (tal vez seré
uno de ellos).
Quiero pasar tiempo con los mártires, algunas de cuyas historias he leído. La
mayoría de ellos no se conocían en la Tierra, pero Apocalipsis 6: 9-11 los
retrata como muy unidos en el Cielo.
Seguramente tendremos muchas relaciones nuevas, algunas basadas en
intereses, experiencias e historias comunes en la Tierra. Si tiene un interés
especial en la Roma del primer siglo, tal vez disfrutará desarrollando relaciones
con quienes vivieron en ese lugar y época.
Hablaremos con los ángeles que vieron la creación de la tierra y que vieron
rebelarse a sus camaradas. Nos encontraremos con ángeles que nos
protegieron y nos sirvieron mientras estábamos en la Tierra. ¿No esperas
hacerles preguntas?
Si nuestras conversaciones se limitaran solo al pasado de la tierra, podríamos
secar el depósito después de cincuenta mil años. Pero la belleza es que el Cielo
traerá tantos desarrollos nuevos como la Tierra, y eventualmente mucho más.
No comenzaremos a quedarnos sin cosas sobre las que pensar o hablar. El
depósito no se secará. Se repondrá diariamente, expandiéndose para siempre.
SI NUESTROS AMADOS ESTÁN EN EL INFIERNO, ¿ESO NO
PERMITIRÁ EL CIELO?
Muchas personas han perdido seres queridos que no conocieron a Cristo.
Algunas personas argumentan que las personas en el cielo no sabrán que existe
el infierno. Pero esto haría que la alegría del cielo dependiera de la ignorancia,
que en ninguna parte se enseña en las Escrituras.
Entonces, ¿cómo podríamos disfrutar del cielo sabiendo que un ser querido
está en el infierno? JI Packer ofrece una respuesta que es difícil pero bíblica:
Dios el Padre (que ahora suplica a la humanidad que acepte la
reconciliación que la muerte de Cristo aseguró para todos) y Dios el Hijo
(nuestro Juez designado, que lloró sobre Jerusalén) en un juicio final
expresarán ira y administrarán justicia contra los humanos rebeldes. La
santa justicia de Dios será revelada por la presente; Dios estará haciendo
lo correcto, vindicándose finalmente contra todos los que lo han desafiado.
. . . (Lea a través de Mateo 25; Juan 5:22-29; Romanos 2:5-16,12:19; 2 Tes.
1:7-9; Apocalipsis 18:1-19:3, 20:11-15, y lo verás claramente.) Dios juzgará
con justicia, y todos los ángeles, santos y mártires lo alabarán por ello. Por
lo tanto, parece inevitable que, con ellos, aprobemos el juicio de las
personas, los rebeldes, a quienes hemos conocido y amado.
272
En el cielo, veremos con una perspectiva nueva y mucho mejor. Estaremos
totalmente de acuerdo con el juicio de Dios sobre los impíos. Los mártires en el
cielo le piden a Dios que juzgue a las personas malvadas en la Tierra
(Apocalipsis 6:9-11). Cuando Dios juzga a la malvada ciudad de Babilonia, se le
dice a la gente en el cielo: "¡Alégrate por ella, oh cielo! ¡Alégrate, santos,
apóstoles y profetas! Dios la ha juzgado por la forma en que te trató"
(Apocalipsis 18:20)
El infierno mismo puede proporcionar un telón de fondo oscuro para la
gloria brillante de Dios y su gracia insondable. Jonathan Edwards hizo este caso,
diciendo: "Cuando los santos en gloria, por lo tanto, vean el estado triste de los
condenados, ¿cómo aumentará esto su sentido de la bendición de su propio
estado, tan extremadamente diferente de él". Añadió: "Verán las terribles
miserias de los condenados y considerarán que merecían la misma miseria, y
que fue la gracia soberana, y nada más, lo que los hizo diferir tanto de los
condenados".
273
Nunca cuestionaremos la justicia de Dios, preguntándonos cómo podría
enviar buenas personas al infierno. Más bien, estaremos abrumados con su
gracia, maravillándonos de lo que hizo para enviar gente mala al Cielo. (Ya no
tendremos ninguna ilusión de que las personas caídas son buenas sin Cristo).
En el cielo veremos claramente que Dios se reveló a cada persona y que le dio
la oportunidad a cada corazón o conciencia de buscarlo y responderle
(Romanos 1:18-2:16). Aquellos que han escuchado el evangelio tienen una
mayor oportunidad de responder a Cristo (Romanos 10:13-17), pero cada
incrédulo, a través del pecado, ha rechazado a Dios y su autorrevelación en la
creación, la conciencia o el evangelio.
Todos merecen el infierno. Nadie merece el cielo. Jesús fue a la cruz para
ofrecer la salvación a todos (1 Juan 2: 2). Dios es absolutamente soberano y no
desea que ninguno muera sin Cristo (1 Timoteo 2: -4; 2 Pedro 3:9). Sin
embargo, muchos perecerán en su incredulidad (Mateo 7:13).
Abrazaremos la santidad y la justicia de Dios. Lo alabaremos por su bondad y
gracia. Dios será nuestra fuente de alegría. La sombra pequeña y distante del
infierno no interferirá con la grandeza de Dios o nuestra alegría en él. (Todo
esto debería motivarnos a compartir el evangelio de Cristo con familiares,
amigos, vecinos y el mundo entero).
También entenderemos la verdad revelada en 2 Pedro 3:9: "El Señor no tarda
en cumplir su promesa, como algunos entienden la lentitud. Es paciente
contigo, no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan. " Nos
maravillaremos de la paciencia que Dios nos mostró a nosotros y a todos
nuestros seres queridos, y cómo por mucho tiempo retuvo nuestro debido
juicio para darnos la oportunidad de arrepentirnos.
Aunque inevitablemente sonará duro, ofrezco este pensamiento adicional: en
cierto sentido, ninguno de nuestros seres queridos estará en el Infierno, solo
algunos a quienes alguna vez amamos. Nuestro amor por nuestros compañeros
en el cielo estará directamente vinculado a Dios, el objeto central de nuestro
amor. Lo veremos en ellos. No amaremos a los que están en el infierno porque
cuando veamos a Jesús como es, amaremos solo, y solo querremos amar, a quien
sea y lo que le plazca, lo glorifique y lo refleje. Lo que amamos en aquellos que
murieron sin Cristo fue la belleza de Dios que una vez vimos en ellos. Cuando
Dios se retire de ellos para siempre, creo que ya no tendrán su imagen y ya no
reflejarán su belleza. Aunque serán las mismas personas, sin Dios serán
despojados de todas las cualidades que amamos. Por lo tanto, paradójicamente,
en cierto sentido, no serán las personas que amamos.
No puedo probar bíblicamente lo que acabo de decir, pero creo que suena
cierto, incluso si el pensamiento es horrible.
No solo en el Cielo, sino también mientras todavía estamos aquí en la Tierra,
nuestro Dios es "el Padre de la compasión y el Dios de todo consuelo" (2
Corintios 1:3). Cualquier tristeza que nos asole ahora desaparecerá en la Nueva
Tierra tan seguramente como la oscuridad desaparece cuando se enciende la
luz. "Se limpiará toda lágrima de sus ojos ... no habrá luto, llanto ni dolor"
(Apocalipsis 21:4).
Esta es la promesa de Dios. Descansemos en eso.
De esto podemos estar absolutamente seguros: el infierno no tendrá poder
sobre el cielo; ninguna de las miserias del infierno vetará jamás la alegría del
cielo.
¿ESTAREMOS ALGUNA VEZ EN DESACUERDO?
Debido a que somos finitos y únicos y porque nunca lo sabremos todo, es
posible que no estemos de acuerdo con todo en el Cielo. Acordaremos
innumerables asuntos y nos preguntaremos cómo pensamos lo contrario. Pero
todavía tendremos diferentes gustos en comida, ropa, música y miles de otras
cosas. Tendremos discusiones, tal vez incluso debates, sobre cosas que aún no
entenderemos. Por supuesto, no habrá ataques personales, prejuicios mal
informados ni una negativa orgullosa de otorgar un punto válido.
Algunos de nosotros tendremos ideas que otros no. Algunos tendrán una
mejor comprensión en un área, otros en un área diferente. Nuestras creencias
pueden ser precisas pero incompletas, ya que no seremos omniscientes. Adán
estaba sin pecado, sin embargo, necesitaba más que a sí mismo. Incluso antes
del pecado, seguramente él y Eva trajeron diferentes perspectivas. No todo
desacuerdo está enraizado en el pecado.
La compañía de otros seres finitos implica discusión y diálogo, lo que crea
progreso a través de la sinergia. Esa sinergia implica diferencias e incluso
desacuerdos. ¿Podrían Michael y Gabriel, dos seres sin pecado, tener opiniones
diferentes sobre una estrategia militar? ¿Podrían pensar lo suficientemente
diferente como para estar en desacuerdo? Por qué no?
CS Lewis, JRR Tolkien y otros amigos de su grupo llamados The Inklings a
menudo discutían ideas entre ellos. En la Nueva Tierra, ¿podrían Jonathan
Edwards, GK Chesterton, Francis Schaeffer, Charles Spurgeon y John Wesley
llegar a un acuerdo sobre el 90 por ciento de los temas, pero aún desafiar las
ideas de los demás en lo que aún desconocen, estimulándose mutuamente para
una mayor comprensión? ¿Podrían incluso decir: "Pensemos y hablemos con el
Rey, acerquémonos a un ángel o dos, descartemos nuestras ideas de Paul,
Luther y Augustine, y luego nos reunamos de nuevo y compartamos lo que
hemos aprendido"?
Aunque las ideas de Cristo serían absolutamente precisas, eso no significa
que siempre las entenderemos completamente. Dios nos ha hecho aprendices.
Eso es parte de ser finito.
Si siempre veremos todas las cosas por igual y de manera automática, ¿por
qué habrá gobernantes y jueces en la Nueva Tierra? En un mundo perfecto,
¿por qué habría una necesidad de autoridad? Porque así es como Dios nos hizo.
Él es la máxima autoridad, pero delega autoridad a la humanidad. No es el
pecado lo que requiere autoridad, es simplemente el diseño de Dios, que existe
primero dentro de su ser trino (Juan 8:28). Como se nos dice que juzgaremos a
los ángeles, ¿habrá desacuerdos sobre los que juzgar? Si las personas sin
pecado ven de manera diferente, ¿podrían necesitar consejo sabio?
La unicidad y las diferencias existían antes del pecado y existirán después de
él. Solo Dios tiene sabiduría y conocimiento infinitos. Deberíamos esperar
algunas diferencias de perspectiva, pero también deberíamos esperar la
capacidad de resolverlas sin rencor ni egos magullados. Imagine la capacidad
de cuestionar y desafiar sin malicia y de ser cuestionado y desafiado sin una
pizca de actitud defensiva. ¿No sería eso el cielo?
¿COMPARTIREMOS DESCUBRIMIENTOS JUNTOS?
Muchas amistades surgen de experiencias compartidas. Hacer cosas juntos nos
une. Lo mismo será cierto en la Nueva Tierra. Nos uniremos a medida que
descubramos juntos las maravillas de Dios y su universo.
Suponga que está tomando unas vacaciones familiares extendidas de dos
semanas, pero llega al destino de vacaciones cuatro días después de la mayoría
de los otros miembros de la familia. Dicen: "Deberías haber visto la puesta de
sol el jueves pasado. Fue increíble". O "Deberías haber estado aquí para la
barbacoa". Hablan de la ballena que se abrió paso a doscientos pies de la costa.
"Deberías haberlo visto."
¿Cuál es tu reacción? Estás feliz de que la familia lo haya pasado bien, pero
sientes que te has perdido algo. Te has perdido el vínculo que vino con la
experiencia común.
¿No sería genial viajar al cielo juntos, simultáneamente? ¿No sería genial ser
como Lewis y Clark, descubriendo juntos las maravillas del nuevo mundo? De
hecho, eso es precisamente lo que la Escritura nos dice que sucederá. Aunque
iremos al Cielo actual de uno en uno a medida que muramos, todos seremos
ciudadanos fundadores de la Nueva Tierra. Resucitaremos juntos y pisaremos
la Nueva Tierra juntos.
A lo largo de la eternidad viviremos llenos, verdaderamente
vidas humanas, explorando y manejando a Dios
creación para su gloria. Vistas fascinantes
desarrollarse ante nosotros mientras aprendemos a servir a Dios
en un universo renovado
EDWARD DONNELLY
Descubriremos lo que nadie más ha visto. Compartiremos nuestros
descubrimientos juntos, tomándonos de la mano y diciendo: "No puedes creer
lo que Jesús hizo, un animal con el que nunca soñé. ¡Tienes que venir a verlo!"
Descubriremos algunas cosas por nuestra cuenta, y disfrutaremos cosas que
otros han descubierto. Podremos compartir nuestros hallazgos.
A diferencia de la hipotética experiencia de llegar tarde a su destino de
vacaciones, no se habrá perdido el comienzo de la Nueva Tierra. Estarás allí
primero, con todos los demás. Cuando alguien pregunta: "¿Recuerdas cuando
Dios hizo la Nueva Tierra y sacó a la Nueva Jerusalén del cielo y vino a habitar
entre nosotros en el nuevo mundo que él construyó para nosotros?" todos
asentiremos con la cabeza y diremos: "Claro, lo recuerdo, ¿cómo podría
olvidarlo? ¡Estaba allí!"
¿Cómo será para aquellos que murieron débiles y ancianos dar sus primeros
pasos en sus cuerpos resucitados? En The Last Battle de CS Lewis, al entrar en
el cielo, Lord Digory dice que él y Lady Polly han quedado "sin rigidez".
Agrega: "Dejamos de sentirnos viejos". Espero ver a mi madre y mi padre "sin
rigidez" de nuevo, ¡y estar completamente sin rigidez!
274
Qué glorioso será para los nietos y abuelos, y bisnietos y bisabuelos que
nunca se conocieron antes, disfrutar juntos de la juventud en las ciudades, los
campos, las laderas y las aguas de la Nueva Tierra. Caminar juntos, descubrir
juntos, sorprenderse juntos y alabar a Jesús juntos.
¿TESTIMOS JUNTOS LA NUEVA CREACIÓN DE DIOS?
En The Magician's Nephew, CS Lewis retrata a dos niños, algunos adultos y un
caballo transportado desde la Tierra a un lugar desconocido. Es la oscuridad y
el silencio que precede al día de la creación de Narnia. Observan maravillados
cómo este hermoso y nuevo mundo está magistralmente formado por el
creador, el león asiático, que lo hace realidad.
275
Dios le preguntó a Job: "¿Dónde estabas cuando puse los cimientos de la
tierra? ... ¿En qué se establecieron sus bases, o quién puso su piedra angular,
mientras las estrellas de la mañana cantaban juntas y todos los ángeles gritaban
de alegría?" (Job 38:4-7).
La imagen es de ángeles, seres creados, presenciando la creación de Dios de
la primera Tierra. Creo que la Escritura deja en claro que tendremos el
privilegio que experimentaron los personajes ficticios de The Magician's
Nephew y los verdaderos seres angelicales que presenciaron la creación de la
primera Tierra: realmente presenciaremos la creación de la Nueva Tierra.
En la visión de Juan, después de ver la resurrección de la humanidad, vio "un
cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían
fallecido ... Vi la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo de Dios
"(Apocalipsis 21:1-2).
Aunque las Escrituras no afirman esto, la creación de la Nueva Tierra podría
desarrollarse en etapas tal como lo hizo la creación de la antigua Tierra. La
primera Tierra era cruda e inhabitable, oscura y vacía (Génesis 1:2). Entonces
Dios creó la luz, y en los días siguientes creó agua, cielo, nubes, tierra seca,
vegetación, plantas y árboles con semillas, sol, luna y estrellas, y todo el cielo
celestial. Luego hizo las criaturas marinas, las aves y el resto de los animales,
domésticos y salvajes. Finalmente, él formó al hombre.
Dios puede formar la tierra de la Nueva Tierra directamente de la vieja.
Puede formar las aguas de lo nuevo a partir de lo viejo. Romanos 8 implica que
él formará las plantas y animales de la Nueva Tierra a partir de la vieja Tierra,
así como él formará nuestros cuerpos resucitados a partir de material genético
de los viejos.
Esta vez, sin embargo, la nueva humanidad preexistirá la Nueva Tierra. Pero
como lo hizo para Adán y Eva, Dios lo preparará para nosotros antes de pisarlo.
Quizás en el sexto día de la nueva creación, en lugar de formarse del polvo para
comenzar la civilización, nuevos hombres y mujeres, que han visto la nueva
creación, serán derribados en la gran ciudad para establecerse en la Nueva
Tierra, para continuar y expandir la civilización a la gloria de Dios.
Tal vez veremos a Dios en el trabajo durante otra semana creativa,
contemplando sus maravillas que se desarrollan una por una. Por supuesto,
dado que la formación de la Nueva Tierra es una resurrección de la vieja Tierra,
no una creación de la nada, su creación puede ser instantánea. De cualquier
manera, será espectacular, y veremos y ooh y aah y aplaudiremos.
Así como Dios le presentó a Eva a Adán en el Edén, él llevará a la novia de
Cristo al segundo Adán, Cristo, en la Nueva Tierra.
Contemplaremos la maravillosa creación de la Nueva Tierra, y luego
descenderemos para vivir en ese lugar, reinando para siempre con nuestro
amado Rey Jesús.
C A P I T U L O 37
¿CÓMO NOS RELACIONAREMOS CON LOS DEMÁS?
¿Las
relaciones con las personas serán menos importantes para nosotros en el
Cielo de lo que son ahora? Si la razón por la que valoramos una relación se
deriva del pecado y la Maldición, por supuesto, no querríamos formar parte de
ella de esa manera malvada. Pero en la Nueva Tierra, todas las relaciones
estarán enraizadas en la justicia. Más que nunca, valoraremos las relaciones
humanas que nos atraigan hacia Dios.
La alegría proviene de experiencias compartidas, como lo atestigua cada
grupo de lectura, club de fans u organización social. Recuerdo un fin de semana
que pasé en un centro de conferencias en lo alto de una colina, en un bosque
espeso. La vista desde la montaña era impresionante. ¿Entonces qué hice?
Después de diez minutos de disfrutarlo y agradecerle a Dios por ello, llamé a mi
esposa. Entonces mis hijas. Entonces mi amigo Steve. Solo quería compartir la
alegría con los que amaba.
Dios nos diseñó para necesitar a otras personas. Estamos hechos a su imagen,
y él mismo es una pluralidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. "Entonces Dios dijo:
'Hagamos al hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza'" (Génesis 1:26).
Padre, Hijo y Espíritu se complacen en la compañía del otro. Jesús habló a su
Padre mientras estaba "lleno de gozo por medio del Espíritu Santo" (Lucas
10:21). Del mismo modo, Dios nos ha creado para disfrutar de su compañía y de
la de los demás.
Cualquier visión de la vida futura que no involucre a una sociedad de seres
humanos en una relación significativa niega el decreto de Dios de que no es
bueno para los seres humanos estar sin otros de su clase. También niega
innumerables pasajes de las Escrituras que revelan claramente la sociedad
humana en la Nueva Tierra (por ejemplo, Apocalipsis 21:24-26; 22:2).
¿CÓMO TRATAREMOS A LOS DEMÁS?
Experimentaremos lo mejor de las relaciones humanas, sin ninguna de las
peores. Las cargas y tragedias de la vida serán quitadas de nosotros. Seremos
libres de lo que desagrada a Dios y daña las relaciones. No hay clínicas de
aborto ni salas de psiquiatría. No hay niños desaparecidos. Sin violación ni
abuso. No hay centros de rehabilitación de drogas. No intolerancia, asaltos o
asesinatos. Sin preocupaciones, depresión o crisis económicas. No guerras No
hay desempleo. Sin angustia por el fracaso y la falta de comunicación. Sin
pretensiones ni con máscaras. No hay camarillas. No hay agendas ocultas,
ofertas de trastienda, traiciones, ambiciones secretas, tramas o esquemas.
Imagine las comidas llenas de historias, risas y alegría sin temor a la
insensibilidad, comportamiento inapropiado, ira, chismes, lujuria, celos,
sentimientos heridos o cualquier cosa que eclipse la alegría. Eso será el cielo.
Jonathan Edwards anticipó las alegres relaciones del Cielo:
Ningún habitante de ese mundo bendecido se sentirá afligido con la idea
de que son despreciados por aquellos que aman, o que su amor no se
devuelve total y con cariño. . . . No habrá tal cosa como adulación o falta de
sinceridad en el cielo, pero la sinceridad perfecta reinará en todo. Todos
serán exactamente lo que parece ser, y realmente tendrán todo el amor
que parece tener. No será como en este mundo, donde comparativamente
pocas cosas son lo que parecen ser, y donde las profesiones a menudo se
hacen a la ligera y sin sentido. Pero allí, cada expresión de amor vendrá
desde el fondo del corazón, y todo lo que se profesa se sentirá real y
verdaderamente.
276
¿TODAS LAS PERSONAS SERÁN IGUALES?
Todas las personas tienen el mismo valor, pero difieren en dones y desempeño.
Dios es el creador de la diversidad y la diversidad significa "desigualdad" de los
dones (1 Corintios 12:14-20). Debido a que Dios promete recompensar a las
personas de manera diferente de acuerdo con sus diferentes niveles de
fidelidad en esta vida, no debemos esperar igualdad de posesiones y posiciones
en el Cielo.
Si todos fueran iguales en el Cielo en todos los aspectos, significaría que no
tendríamos modelos a seguir, héroes, nadie a quien admirar, ni emoción de
escuchar palabras sabias de alguien a quien admiramos profundamente. No soy
igual a Hudson Taylor, Susanna Wesley, George Mueller o CS Lewis. Quiero
seguir sus ejemplos, pero no necesito ser sus iguales.
No hay razón para creer que todos seremos igualmente altos o fuertes o que
tendremos los mismos dones, talentos o capacidades intelectuales. Si todos
tuviéramos los mismos regalos, no serían especiales. Si puedes hacer algunas
cosas mejor que yo, y yo que tú, entonces tendremos algo que ofrecernos.
Vivimos en una cultura que adora la igualdad, pero erramos cuand