Subido por Carla Gaya

El ABC de la alfabetización

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El ABC de la alfabetización (Pujato Beatriz)
La autora se baso en una experiencia de un proyecto de alfabetización en la provincia de Santa
Fé conjunto a otros profesionales, convirtiendo al objetivo principal de este libro el
acercamiento a la lectura y a la escritura de manera más práctica para los docentes y para los
estudiantes.
La herramienta más poderosa de toda sociedad, cultura, contexto etc. es saber leer y escribir es
por este motivo que el proceso de alfabetización (Enseñanza de la lectura y la escritura de una
lengua a una persona) dura toda la vida. Las escuelas poseen una gran responsabilidad ya que
son las encargadas de enseñar a leer y a escribir, en las sociedades no todos llegan al mismo
nivel de conocimientos es por ellos que hay una división de personas analfabetas. En primer
lugar se encuentran los analfabetos puros (aquellas personas que han asistido a la escuela pero
que no pueden gestionar por cuenta propia la escritura ni la lectura, comprenden de forma
fragmentada los textos). En segundo lugar los analfabetos funcionales (son aquellos individuos
que utilizan su capacidad de lectura, escritura y cálculo de forma eficiente en las situaciones
habituales de la vida, se aclara que no han recibido una educación formal al respecto, es decir
que no asistieron a la escuela).
La alfabetización pasa por 4 etapas:
1) alfabetización emergente: los niños antes de asistir al nivel primario ya adoptan conductas de
lectura y escritura que observan en su entorno, las mismas se aprecian en preescolar.
2) alfabetización inicial: período en el cual se asientan las bases para el aprendizaje de la lengua
escrita y de las habilidades de la lectura, así como también los conocimientos de todas las áreas
del currículum. Se da en los últimos periodos de preescolar y los primeros años del nivel
primario.
3) alfabetización avanzada: una vez alcanzado los conocimientos básicos el sujeto utiliza
diferentes estrategias para realizar lecturas y hacer producciones escritas para la comprensión
de los textos, las mismas irán variando para el perfeccionamiento del habla, la escucha para
favorecer el desempeño autónomo.
4) alfabetización académica: se da cuando el sujeto llega a una educación de nivel superior y
continua por toda la vida.
En 1946 la UNESCO considero que todas las personas deben tener acceso a la alfabetización
considerándolo como un derecho legitimo, como todo proceso fue variando a lo largo de los
años hasta que se consolido como algo necesario para fundar las identidades culturales y que se
transforme en un derecho para todas las personas. Las condiciones y circunstancias
alfabetizadoras son tan diversas como las personas que hay en el mundo, para todos los
gobiernos esto debe ser una prioridad para su población acompañados de otras problemáticas
sociales.
Los docentes, son quienes se encargan de llevar el proceso alfabetizador de las personas, pero
muchas veces son quienes también lo obstaculizan, ya que conocer el sistema de escritura no
garantiza que haya una comprensión plena del proceso alfabetizador. Hablando de sistemas
tenemos el sistema de escritura que por un lado es alfabético, ya que se utilizan los grafemas
para representar los sonidos que escuchamos (más conocidos como los fonemas) en una hoja.
Pero a su vez es de naturaleza fonográfica, porque se privilegia la relación entre las letras y los
fonemas. Posee una naturaleza ideográfica (da información directa a través de las variaciones
morfológicas de las palabras, ya que poseen una escritura fija). Además de todo esto posee una
naturaleza ortográfica ya que hay reglas que se deben seguir al escribir para que haya una
coherencia textual.
En todo ámbito escolar se debe construir un ambiente alfabetizador, en donde se priorice que
los alumnos tengan contacto con todos los tipos de textos. Las didácticas alfabetizadoras
siempre fueron el centro de grandes debates a lo largo del tiempo, ya que hay registro que
desde las primeras prácticas alfabetizadoras hay dificultades para poder integrar todos los
conceptos a la vez. Cuando todo alumno ingresa en la escuela se lo considera como un hablante
experto desde un punto de vista funcional, tener esto en cuenta es indispensable para poder
tener una apreciación benévola del lenguaje, es necesario que todo docente comprenda que
muchas veces los contextos no son los mejores o lo más favorables para el desarrollo del
lenguaje de los chicos y por eso que no logran alcanzar las exigencias que son impuestas por la
escuela. Lo recomendable es que los conocimientos se comiencen a construir en base al
contexto que provengan los alumnos.
Existen capacidades que son naturales y propias del proceso de alfabetización. Como la visión
alfabética (es adquirida, se consigue luego de una ejercitación sistemática), luego la conciencia
ortográfica (supone que el hecho de escribir conlleva al dominio del sistema), también está la
conciencia fonológica (permite a los niños tomar conciencia de los sonidos que conforman las
palabras). El conocimiento fonológico de lo que se lee es impredecible al momento de reconocer
la ortografía de la palabra, como todo proceso lector se establecen diferencias que se originan
de las capacidades léxicas. Se aclara que la lectura es una herramienta del aprendizaje y que se
integra al proceso de la escritura, ocurre por ejemplo: cuando el lector lee un texto escrito por
un autor el sujeto selecciona aquella información que le es útil. Luego de muchas
investigaciones se observo como principal resultado que los chicos realizan hipótesis antes de
escribir, esto se los tomo como sujetos activos capaces de intervenir en sus propios procesos de
aprendizaje cambiando la concepción de enseñanza y del aprendizaje. Cuando aparecen
desafíos ortográficos es necesario que el docente ayude al mostrar como se hace de forma
correcta.
La lectura constante facilita la anticipación de las palabras, es necesario aclarar que como todo
proceso se necesita tiempo para poder desarrollarse así también la escritura. Las actividades
deben ser diversas parea que los alumnos comprendan que el proceso de alfabetización no es
algo rígido, sino que se pueden aplicar las estrategias que sean necesarias para que sea algo
automático y autónomo. Además se construyen las habilidades cognitivo lingüísticas:
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narrar (Contar algo que ha sucedido realmente, o un hecho o una historia ficticios, de
palabra, por escrito)
describir (Explicar cómo es una cosa, una persona o un lugar para ofrecer una imagen o
una idea completa de ellos)
definir ( Fijar con claridad y exactitud la significación de una palabra, enunciando las
propiedades que designan unívocamente un objeto, individuo, grupo o idea:)
explicar (Exponer cualquier materia o doctrina con palabras que la hagan más
comprensible)
justificar (Ser algo la causa de que otra no resulte extraña o censurable)
argumentar (Disputar, discutir)
La obra que aquí presentamos, organizada en seis capítulos y tres apéndices, aborda
diversos temas relacionados con la alfabetización tanto desde la perspectiva teórica, analizando
múltiples facetas que intervienen en la adquisición de la lengua escrita, como desde la
perspectiva práctica, brindando alternativas didácticas con el propósito de incluir a los
educadores en un proyecto alfabetizador integral. En los apéndices se elaboran propuestas para
el aula. La lógica del libro va equilibrando conceptualizaciones y teorías con ejemplos,
aplicaciones y sugerencias para el trabajo escolar.
En el capítulo 1, la autora recorre un abanico de definiciones y conceptualizaciones
respecto de este complejo permanente, dinámico y progresivo proceso de la alfabetización, que
permite a los sujetos desarrollar capacidades específicas e ingresar en la cultura de lo escrito.
Pujato deja en claro, aquí, que de todas las «alfabetizaciones» de las que se habla en este tercer
milenio (emergente, inicial, avanzada, académica, científica, informática, tecnológica, y hasta
emocional en sentido amplio y metafórico) ella se centrará en la alfabetización inicial, por
considerarla primordial. Suscribe al enfoque de la UNESCO en esta temática y explicita que la
noción de alfabetización con la que se vertebran los contenidos del texto, abandona la idea de
encasillar a este proceso en un conjunto de destrezas técnicas y lo proyecta dentro de una
dimensión social, como fenómeno situacional y dinámico.
En el capítulo 2 se analizan, sucintamente, los conocimientos y saberes implicados en el
proceso alfabetizador. Se incluyen sugerencias prácticas respecto de algunos conocimientos que
es conveniente que los alumnos posean en los primeros años de escolaridad obligatoria. En
especial se mencionan aquellos que están ligados al conocimiento sobre las particularidades
gráficas y las convenciones que rigen el sistema de REVISTA IBEROAMERICANA DE EDUCACIÓN.
N.º 53 (2010), pp. 260-262 (ISSN: 1022-6508) 261 261 RECENSIONES / RECENÇÕES escritura.
Otros, también importantes, están en relación con la escritura como instrumento social y con la
producción discursiva o la producción de textos.
Con el propósito de realizar aportes para beneficiar el proceso alfabetizador en el
ámbito escolar, en el capítulo 3, se abordan cuestiones relativas a las formas comunicativas en
el hogar y en el aula, señalando que las diferentes utilizaciones de la oralidad, según el contexto
del que provengan los niños, pueden constituir obstáculos en ese proceso. De este modo, se
afirma que escuchar y hablar resultan pilares fundamentales de la lectura y escritura. Además
de definiciones en el campo teórico, se articulan sugerencias respecto de las prácticas concretas
para optimizar la escucha y el habla en el aula.
En el capítulo 4 se desarrollan distintas maneras de entender la escritura y la lectura,
haciendo foco en las habilidades cognitivas implicadas en las actividades de lectura y escritura.
En el enfoque al que se adhiere la autora, la escritura no es una mera transcripción o
representación de la oralidad. La escritura y la lectura son vistos como procesos que habilitan a
producir textos con significado o a encontrar significado a un texto. En un sentido más amplio y
no menos fuerte, es una forma de ver y entender el mundo. Se analizan los procesos básicos
involucrados en la lectura y la escritura y complementariamente se proponen modelos de
enseñanza, con el intento de lograr una posición ecléctica, superadora o de síntesis.
El capítulo 5 está dedicado a caracterizar las escrituras de los niños y las formas más
adecuadas de intervención docente en el proceso alfabetizador. Toma como referencia las
investigaciones de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky de 1979, sobre las hipótesis que construyen
los niños en el intento de comprender y apropiarse del sistema alfabético de escritura.
El capítulo 6 se detiene en la correlación entre habilidades cognitivo-lingüísticas y
secuencias didácticas más apropiadas. Destaca que estas habilidades suelen ser pensadas como
naturales, por ejemplo: narrar, describir, definir, explicar, justificar, argumentar. Sin embargo,
advierte que trasladadas a la escuela tienen una dimensión nueva y requieren sistematización.
Realiza una revisión sintética y actualizada de las definiciones de esas habilidades, a fin de
sugerir mejores intervenciones docentes al momento de enseñarlas eficazmente.
Los tres apéndices del libro tienen un común denominador, que es una aproximación
más concreta y experiencia a las prácticas de aula con el objetivo de acercar sugerencias
respecto de la enseñanza de la Lengua vinculada con el proceso de alfabetización inicial. En el
primero se plantean respuestas a preguntas frecuentes de los docentes, como por ejemplo: por
qué es difícil escribir sin errores, cuándo corregir los errores, o la polémica entre la utilización
de cursiva o imprenta. En el segundo se ofrecen una colección de propuestas para el aula,
referidas a la comprensión y producción oral y escrita. El tercer apéndice incluye más
propuestas, dedicadas, esta vez, a alfabetizar a través de otras áreas curriculares: Matemática,
Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. En el cierre, Beatriz Pujato afirma que «Pensar la
alfabetización como tránsito continuo hacia la cultura supone sostener una postura ideológica
ante el tema». Manifiesta que implica considerar la enseñanza de la lengua escrita como una
herramienta social para la transformación positiva de los niños en seres críticos hacia el ejercicio
de una democracia plena. Esto le resulta inseparable de la responsabilidad de los educadores en
cuanto a garantizar para esos niños el derecho de acceso a saberes imprescindibles para
intervenir en la comunidad. El texto presenta un adecuado equilibrio entre experiencias de aula,
teorías y propuestas didácticas accesibles. La lógica de trabajo va realizando una espiral desde
las prescripciones más generales e incluso abstractas sobre el tema de la alfabetización para
recalar en los prácticas de aula. Los capítulos van recorriendo una síntesis de las posturas,
enfoques y conceptualizaciones más comunes sobre la cuestión, enlazándose con aplicaciones
concretas. El discurso es ágil y combina un estilo conversacional y ameno con una
fundamentación adecuada y suficiente que estimula su lectura. En definitiva, cumple
satisfactoriamente con la intención de la autora, anticipada en las «Palabras previas», que
ofician de introducción: reunir práctica y teoría para hacer más comprensibles los aspectos
referidos al proceso de enseñanza de la lengua escrita a fin de cooperar, con estudiantes de la
Formación Docente y con maestros, en la labor de alfabetizar. No pretende ser un escrito para
investigadores ni especialistas sino para quienes están o estarán en la tarea diaria de la escuela.
Alicia Pintus Supervisora Docente Nivel Superior Ministerio de Educación, Argentina
Niños que no aprenden (Silvia Schlemenson)
El diagnostico psicopedagógico es un proceso mediante el cual se comprende el
posicionamiento subjetivo de un niño frente al aprendizaje. Se observan dos casos clínicos
1) Daniel (12 años está cursando sexto grado, permanencia en tercero. Su familia se compone
por sus padres, un hermano mayor adoptado igual que él y una hermana menor hija biológica
del matrimonio)
2) Yamila (6 años está cursando primer grado, es la menor de tres hermano única hija mujer)
Las figuras primarias parentales, son quienes proporcionan la información y la posibilidad de
aproximarnos a la singularidad del problema de aprendizaje desde el motivo de consulta y la
historia vital. Los padres son quienes le dan sentido y significación al problema de aprendizaje
de sus hijos, además se le considera al niño como sujeto en constitución que estructura su
aparato psíquico en un marco de relaciones interpersonales.
En el caso de Yamila se observa que cada hijo ocupa un lugar en la subjetividad de los padres,
con Daniel la función materna nos cuestionamos como se fueron dando los sucesivos momento
de separación entre la madre y el niño. En Daniel luego del discurso de sus padres se observa
que no hay una relación libidinal bastante marcada. Al finalizar la entrevista siempre se le
formula dos preguntas a los padres, al escuchar sus respuestas se observa la posibilidad de los
hijos de ver como se acercan al objeto de conocimiento. El tiempo del diagnostico
psicopedagógico es un tiempo de preguntas, de los cuales se intentaran abrir una relación con
respecto al vinculo con el aprendizaje.
Aprender a escribir implica apropiarse de un objeto privilegiado de conocimiento de esto
depende que se construya un conocimiento superior, en todos los niños que consultan por un
problema de aprendizaje la escritura suele ser un eje troncal la mayoría de las veces. En la
observación de los cuadernos se ve a ese objeto como una extensión del propio cuerpo, la
escritura posee una relación de muestra es decir como es posicionamiento subjetivo del niño.
La escritura es un proceso mucho más profundo que alfabetizarse solamente, es en donde se ve
el interior y el exterior, la relación de lo objetivo con lo subjetivo. Es relevante entender que se
necesita tiempo.
¿Clínica psicopedagógica? Reflexiones a partir de un caso (Lilian Gonzales Brusa)
El objetivo principal de la autora es que a partir del recorte de un caso se pueda reflexionar
acerca de la clínica psicopedagógica, el sujeto en cuestión es Ariel de 11 años quien concurre a
5°grado. Desde el discurso de la madre sostiene que el fracaso de su hijo se debe a que la
maestra es muy exigente y que lo abandono, no se hace foco en tanto el síntoma sino que más
bien en la historia familiar y en el discurso de sus padres. la psicopedagoga decide ver a Ariel y
empieza a sacar conclusiones (la madre se angustia frente al síntoma de su hijo; y hay un niño
que sufre frente al problema que atraviesa involucrando su fortaleza yoica). Como factores
desencadenantes, cuyas causas son abandono por los ambos padres (a raíz de un viaje); Ariel
casi se muere ahogado en una pileta; sobrevive a un divorcio de sus padres y tiene reiteradas
mudanzas. Desde la escuela se sostiene una trama discursiva, en las cuales Ariel debe ser
expulsado del sistema por no alcanzar los objetivos. En la conducta de este nene también se
veían muchos impuestos que el propio contexto se los colocaba, la cura del tratamiento giro
entorno a esto ya que se buscaba que el pudiese colocar en palabras aquello que lo
atormentaba. Se utiliza el psicoanálisis para analizar las cuestiones inconscientes.
Lectura, Producción simbólica y procesos de subjetivación (Gustavo Cantú)
La lectura es un proceso que implica la subjetivación, de los cuales se elaboran hipótesis a partir
de los procesos psíquicos. Se juega la capacidad simbólica que se atraviesa por cuestiones
inconscientes. En un primer momento la lectura fue vista como una habilidad básica separada
de la comprensión, con el paso del tiempo se ve que el significado de un texto lo construye el
lector y este significado es producto de una transacción. Culturalmente se ha establecido que el
lenguaje escrito es un conjunto de reglas y significaciones compartidas, al leer se construye una
producción simbólica. No solo se descifra y se decodifica sino que también se debe comprender
lo que se lee.
Lectura, escritura y educación. (Andrea Brito)
La desigualdad social y cultural a la hora de pensar sobre la lectura y la escritura y su
enseñanza supone reconocer que ya desde los puntos de partida, sus recorridos, los vínculos y
el modo de apropiación de los alumnos no son equitativos ni igualitarios.
La escuela de hoy tiene a su cargo la responsabilidad social de inclusión de los sujetos en el
mundo de la cultura escrita.
Sin embargo esto no siempre resulta exitoso, en contextos como el nuestro en que la
desigualdad social va de la mano de una distribución cultural injusta. Hablamos de un mapa
social atravesado por la marginalidad y la exclusión, donde algunos de los sujetos encarnar el
sufrimiento cotidiano ante la imposibilidad de ejercer su derecho a la palabra escrita. La
escritura instala una relación tajante entre aquel que escribe y aquel que no, por ende la
historia de la cultura escrita es de desigualdad, un proceso directamente asociado a las
estrategias de distribución del poder político, económico y cultural. Estás Prácticas son clave
para la inclusión y la jerarquización social.
En los marcos del sistema educativo, el acceso y la apropiación a las prácticas de lectura y
escritura también se presenta de modo diferencialmente desigual en sus distintos niveles.
Hablamos en primer lugar de un proceso de desigualdad material (leer de fotocopias o de
libros, tener o no acceso a bibliotecas, acceder a computadoras y al mundo web o no). Sin
embargo también nos referimos a la necesidad de atender a las formas desigualmente
construidas para la apropiación simbólica de estas prácticas: los modo de leer y escribir y la
complejidad de los saberes allí implicados.
Otra cuestión importante es el impacto de los cambios producidos por las nuevas tecnologías
de la información y la comunicación.
La cybercultura, el desarrollo de sus lenguajes y soportes configuran otras condiciones de
entrelazamiento de lo social y lo político y de la inclusión y exclusión. Asi las nuevas
coordenadas que hoy definen un mundo globalizado resignifican y complejizan los procesos de
pertenencia social y la cultura atravesados en el presente por la interrelación entre
desigualdad, diferencia y desconexión.
La ciudadana hoy se encuentra asociada al reconocimiento recíproco, esto es el derecho a
informar y ser informado, a hablar y ser escuchado, imprescindible para poder participar de las
decisiones que conciernen a la comunidad, su negación implica la exclusión ciudadana.
Así como es posible considerar la dimensión social y cultural de las prácticas de lectura y
escritura y la responsabilidad que le cabe atendiendo a ella También es importante puntuar a
la vez una dimensión individual y subjetiva en vínculo con dichas Prácticas. A través de la
escuela es donde se puede observar la práctica de lectura y escritura mediante la experiencia,
entendiendo la misma como acontecimientos que nos dejan una huella, que nos transforman.
La experiencia misma, en tanto aquello que un sujeto reconoce como marca que afecta su
subjetividad y lo transforma es siempre comunicable a otros.
El maestro asume el rol de mediador, de transmisor, pero luego se retira para dar márgenes a
otras búsquedas “dejando aprender”.
Clínica psicopedagógica y alteridad. (María Erhart del Campo)
El código lecto-escrito comprende una serie de convenciones que el sujeto debe aprender a
respetar a fin de poder apropiarse de el y utilizarlo como medio de comunicación. Al hacerlo
propio, cada uno le imprime su sello personal, convirtiendo a la escritura en un medio de
expresión de su singularidad.
En el tratamiento psicopedagógico la escritura puede ser considerada como una instrumento
para acercarnos a la singularidad de cada paciente y para poder comprende sus modos de
producción y de elaboración.
La inclusión del sujeto en un universo simbólico implica la aceptación de la otredad, en los
otros y en si mismo.
Con el ingreso a la escolaridad se favorece el encuentro con otras figuras adultas diferentes a
las primarias que serán a su vez, portadoras de significaciones. Se inicia un tiempo de
cuestionamiento de las certezas familiares que habían organizado el universo infantil hasta el
momento. Este cuestionamiento resulta necesario para la complejizacion de la constitución
psíquica.
Cuerpo en la escritura ( calmels)
El cuerpo es una producción humana impensable sin la palabra, la construcción que el sujeto
hace de la escritura es pensada como un eje de compromiso corporal.
El cuerpo, como mediador entre el psiquismo y el organismo se construye y se revela en el
gesto y en la actitud postural. El gesto no solo comprende la mímica facial sino también las
acciones que dejan huella sobre un objeto ( papel) que funciona como soporte del trazo.
Debemos comprender a hoja como un espacio de representación.
La acción humana que une el cuerpo con la palabra es la escritura.
El parloteo con la yema de los dedos es un gesto, palabra en movimiento.
La palabra, convencional y arbitraria, requiere para ser escrita del desarrollo del
cuerpo y de una aptitud particular del organismo. El gesto debe someterse a la ley de
la escritura, debe perder su espontaneidad.
Cuerpo, palabra y gesto. Tres aprendizajes de suma importancia, paradigmas,
modelos. Los primeros paseos, las primeras palabras, las primeras letras.
La mano y el ojo son solidarios, se asocian en lo óculo- manual.
En la escritura, el ojo no mira la mano, se fija en el trazo, mira la letra, y es necesario
que así sea.
La importancia del pulgar es mayúscula, participa como protagonista principal en la
“pinza”, necesaria para operar con los objetos. Cuando el niño puede incluir entre su
mano y el papel la presencia del trazo como gesto, como gesto autónomo a los
impulsos generales del cuerpo, el deslizamiento cobra vida.
Todos portan un “estilo”.
El cuerpo encuentra en la escritura un acto que le exige controles, inhibiciones,
independencias y acuerdos mutuos entre el ojo y la mano. El garabato es un juego
libre en el espacio.
El garabato es un juego libre en el espacio.La esencia del garabato es la curva. La
curva es enemiga de la quietud. En el garabato no hay preocupación por lo figurativo,
aunque el encuentro fortuito de una figura es recibido con satisfacción.
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