Subido por Nathalia Leon Garzon

Bavaria Venta SabMIller

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PUBLICADO: 22/07/2005
El impacto de la fusión
El impacto de la fusión
La absorción de Bavaria por SABMiller cambia el ajedrez
cervecero latinoamericano y altera el balance del mercado
accionario y de deuda privada en el país.
El pasado 19 de julio, con el anuncio en Londres de la fusión por absorción de
Bavaria por parte de la multinacional anglosudafricana SABMiller, se puso fin a las
especulaciones que comenzaron en enero de este año, cuando un artículo del diario
Financial Times afirmó que la compañía colombiana estaba a punto de ser vendida
por US$9.000 millones, lo que llevó el valor de la acción de $27.200 a niveles que
en algunos momentos se acercaron a los $50.000.
La transacción se concretó por US$7.800 millones, con un mecanismo que le
permitirá a la familia de Julio Mario Santo Domingo, principal accionista de Bavaria,
quedarse con el 15,1% del capital accionario de SABMiller, mediante un intercambio
de acciones (ver recuadro). Teniendo en cuenta que el Ebitda de Bavaria el año
pasado fue de US$797 millones, el intercambio accionario se dio por 10 veces el
Ebitda, un múltiplo inferior al que tuvo que pagar SABMiller por la Cervecería
Hondureña (11 veces), al que pagó Bavaria por Backus & Johnston (10,8) y al que
pagó Interbrew por AmBev, el principal grupo cervecero con operación en América
Latina (13 veces).
La fusión de Bavaria con SABMiller es la operación más importante de la historia
empresarial colombiana, no solo por el monto involucrado, sino porque se trata de
una de las empresas insignia de Colombia y porque es la compañía que le permitió
a Julio Mario Santo Domingo forjar el que llegó a ser el mayor grupo económico del
país, con inversiones en los sectores financiero, de telecomunicaciones, medios de
comunicación, aéreo e industrial, entre otros.
Esta absorción tendrá repercusiones en el ajedrez cervecero latinoamericano,
donde los dos grandes competidores eran Interbrew AmBev (InBev), la empresa
número uno del mundo, con una producción de 200 millones de hectolitros anuales,
y Bavaria, la número 10, con 28,6 millones de hectolitros. Ahora, la pelea para
InBev será con SABMiller, el segundo jugador mundial, que con Bavaria aumentará
su producción a 175 millones de hectolitros.
También podría tener un efecto importante en el mercado financiero, ya que lo más
probable es que SABMiller haga una refinanciación de parte de las deudas de
Bavaria, para aprovechar su mejor calificación de riesgo. Y, a futuro, la consecución
de parte de los recursos para nuevos planes de inversión también se haría por fuera
de los mercados locales. Por otra parte, los US$1.400 millones que se utilizarían
para adquirir la participación de los accionistas minoritarios presionarían el precio
para adquirir la participación de los accionistas minoritarios presionarían el precio
del dólar.
En el mercado accionario, el retiro de Bavaria de la Bolsa de Valores de Colombia
dejará la plaza local sin uno de sus mayores jugadores, que había representado el
5,5% del movimiento bursátil pero que subió al 11% con la especulación del último
semestre. Y también podría generar un nuevo dinamismo, gracias a los recursos
que quedarán en manos de los accionistas minoritarios luego de la Oferta Pública
de Adquisición, OPA (ver recuadro).
La negociación traerá dinero en efectivo para los colombianos involucrados. De una
parte, según Malcolm Wyman, vicepresidente financiero de SABMiller, en entrevista
exclusiva con Dinero, la familia Santo Domingo venderá en la OPA el 3,5% de las
acciones que tiene en Bavaria, lo que la dejaría con una caja cercana a los US$153
millones. Además, el contrato prevé que reciba US$176 millones en efectivo por la
venta de su participación minoritaria en la Cervecería Leona, una vez completada la
fusión. La familia conserva el 31,2% de esta firma.
Después de esto, los Santo Domingo no obtendrían más dinero por la venta de sus
acciones. El contrato establece una restricción que les impide vender antes de cinco
años, salvo ciertas excepciones, que incluyen algunas transacciones limitadas a
partir del tercer año. Sin embargo, recibirán dividendos, que han sido crecientes
debido a las utilidades que ha reportado la compañía. En 2004, la cervecera
anglosudafricana repartió US$0,38 por acción. Si entregara la misma cantidad en
2005, US$82 millones irían a la familia.
Efecto en la Bolsa
Graham Mackay, presidente de SABMiller, anunció que 'deslistará' la acción de la
bolsa. Por ello, algunos analistas consideran que el impacto sobre la bolsa podría
ser muy fuerte. La acción de Bavaria es la segunda más importante de la canasta
con la que se calcula el índice de la Bolsa de Valores, después de Suramericana de
Inversiones.
Pero, al parecer, el efecto no será catastrófico. Los accionistas minoritarios recibirán
US$1.400 millones que posiblemente reinvertirán al menos en parte en otras
acciones. Incluso si la salida de Bavaria de la bolsa reduce la oferta de acciones, el
ajuste beneficiaría a los actuales inversionistas. "Si no hay papeles suficientes,
suben los precios", dice Paul Weiss, de Corredores Asociados. Además, mientras
se efectúa la OPA, los ingenieros financieros ya encontraron formas de usar las
acciones de Bavaria como un bono en dólares. Comprarán las acciones por debajo
de los US$19,48 y para fijar la rentabilidad, se cubrirán con un forward en dólares.
Si hubieran adquirido acciones al precio del día en que se anunció el negocio,
habrían obtenido un retorno de 20%. Esto garantiza la bursatilidad de estos papeles
que de otra forma no rentarían nada en los cuatro o cinco meses previos a la OPA.
Clemente del Valle, superintendente de Valores, tampoco cree que habrá un
desastre bursátil. Señala que la salida de empresas de los mercados locales son
comunes en los países en desarrollo. "Un país que se va globalizando y le va bien,
se vuelve atractivo para las multinacionales grandes y sus empresas, interesantes
para ser adquiridas o fusionadas", afirma.
El reto para las bolsas de estos países es atraer nuevas empresas. "Es un ciclo de
la vida. Las bolsas locales sirven hasta cierto límite para las empresas de cierto
tamaño, que crecen tanto que las adquieren o se van a buscar afuera", señala.
Efecto en la deuda
De acuerdo con Wyman, la compañía está evaluando la refinanciación de la deuda
de Bavaria. La decisión no será inmediata. De hecho, podría tomar de cuatro a
cinco meses y se haría en una mezcla de pesos y dólares.
La deuda de Bavaria a marzo asciende a US$2.085 millones, de los cuales
consiguió cerca de US$1.400 millones con emisiones de bonos en pesos y dólares,
que difícilmente podrá renegociar. Los US$685 millones restantes están contratados
con bancos locales e internacionales.
El beneficio de la renegociación es evidente. La matriz de Bavaria podría conseguir
los fondos a una tasa Libor 150 puntos básicos por debajo de su filial. Con esas
cuentas, el ahorro en gastos financieros podría ser de US$10 millones anuales.
La refinanciación puede tener un enorme impacto sobre el mercado financiero local.
Las operaciones de crédito están cubiertas contra riesgos cambiarios con una
estructura sofisticada de lo que los banqueros llaman 'vanishing swaps', una
combinación de swaps de monedas y 'default swaps', respaldados en última
instancia por TES. Este mecanismo combina el intercambio de flujos de fondos en
pesos y dólares, y el flujo de los ingresos que se recibirían por los TES y por un
posible incumplimiento en el pago de la deuda colombiana. Si el monto de los
préstamos de Bavaria se reduce, también disminuye la necesidad de cubrirlos y por
eso, los bancos venderían los TES de cobertura, con lo cual, dependiendo del
monto, podría bajar los retornos de estos títulos que ya son bastante reducidos (ver
artículo de finanzas en este número).
Acceso al mercado
Aunque SABMiller ya tiene inversiones en Centroamérica, con Bavaria entra por la
puerta grande a América Latina. La producción de esta multinacional en El Salvador
y Honduras, apenas representa el 9,6% de lo que mueve el Grupo Empresarial
Bavaria, que maneja el 99% del mercado en Colombia y de Perú, el 93% de
Ecuador y el 79% de Panamá.
Como afirma Graham Mackay, el negocio con Bavaria es una oportunidad única
para tener una posición de liderazgo en un mercado de alto crecimiento en el largo
plazo y diversifica la plataforma de la compañía alrededor del mundo. Al integrar las
operaciones, América Latina representaría el 21% del Ebitda del grupo como un
todo, superior al que genera en Europa y Estados Unidos (cada uno con el 16%) y
en África y Asia (13%). Sin embargo, la mayor fuente de generación de caja sigue
siendo Sudáfrica, que aportaría el 34% del Ebitda.
La región andina tiene estimativos de crecimiento muy superiores a los del
promedio global de la industria en los próximos cinco años (4% frente a 2%). Y
Colombia es uno de los 12 países que estimularán el crecimiento mundial de
consumo de cerveza entre 2006 y 2010, de acuerdo con estimaciones de SABMiller.
De ahí la importancia de la adquisición de Bavaria para la multinacional, que
aumentará su participación en este grupo de países del 11% al 12%, gracias a la
fusión con la colombiana.
Reacomodamiento
latino
La operación también cambia el equilibrio en el mercado cervecero de la región,
cuyo gran perdedor es Heineken, porque Bavaria era la última oportunidad para
cualquier multinacional de tener una participación relevante en América Latina.
Por otra parte, constituye una amenaza para el crecimiento de InBev en la zona,
porque si bien Bavaria le ha dificultado su posicionamiento en los mercados de
Ecuador (entró en diciembre de 2003 con la compra de Cervesur), y de Perú (acaba
de abrir una planta), el que el segundo grupo cervecero mundial esté en el juego,
cambia la pelea.
"La competencia frontal no es nueva para nosotros. De hecho, las condiciones
donde no hay competencia frontal son la excepción de la norma", afirma Malcolm
Wyman.
Si bien SABMiller no cree que se presente una situación nueva en la competencia,
algunos analistas anticipan que las multinacionales podrían enfilarse hacia
Venezuela, donde el negocio está en manos de dos grupos locales: Cisneros
(Cervecería Regional) y Mendoza (Polar).
En los últimos años, la consolidación mundial del sector ha llevado a la desaparición
de los grupos locales, por lo que el mercado venezolano podría ser el nuevo campo
de batalla de las multinacionales.
El bajo consumo per cápita en el mercado latinoamericano, que en el caso de los
países andinos está alrededor de 30 litros por año, da por sí solo un alto potencial
de crecimiento, si se tiene en cuenta que en países maduros como Inglaterra llega a
100. Pero no se puede descartar que la pelea se dé por mercados aún no
conquistados o por otro tipo de bebidas, como las gaseosas. Frente a este tema,
Graham Mackay comentó que este negocio "es una posibilidad en América Latina,
porque las gaseosas y la cerveza van muy juntas en este mercado". Sin embargo,
insiste en que el negocio cervecero es bueno en sí mismo, "sí puede ser una
plataforma para sacar adelante otros negocios, pero no lo necesita para ser
rentable", explica.
SABMiller es uno de los cinco principales embotelladores de Coca­Cola del mundo.
Por franquicia de la multinacional estadounidense, embotella el 60% de estas
gaseosas en África y la totalidad de las de Honduras y El Salvador. "No tenemos
planes inmediatos", enfatiza Wyman sobre su entrada al mercado colombiano de las
gaseosas. "Como grupo, estamos alineados con Coca­Cola".
En esa situación, Colombia sería una zona de equilibrio poco usual. Femsa, la
embotelladora de Coca­Cola en el país, es casi aliada de SABMiller en el negocio
mundial de gaseosas, pero competidora en el de cervezas. Femsa produce Tecate y
Dos Equis, entre otras.
¿Y Bavaria?
Como el cambio de propiedad en Bavaria se hará por medio de BevCo LLC, la
holding de la familia Santo Domingo en el exterior, y de una subsidiaria de
SABMiller, la figura implica una unión de propietarios y no de compañías. Es decir,
no conlleva las reducciones de personal que se dan por duplicación de funciones.
Según anunció Mackay, el centro de operación regional de la empresa estará en
Bogotá y la familia Santo Domingo tendrá dos puestos en la junta directiva de
SABMiller, mientras que Alejandro Santo Domingo y su primo Carlos Alejandro
Pérez actuarán como vicepresidentes de la junta que se creará para supervisar las
operaciones de SABMiller en América Latina. Por su parte, Barry Smith,
operaciones de SABMiller en América Latina. Por su parte, Barry Smith,
vicepresidente ejecutivo de Miller Brewing Company, será nombrado jefe del grupo
regional.
"Nosotros no pensamos que la compañía vaya a disminuirse, sino a crecer. Creo
que la compañía va a seguir progresando y, con ella, Colombia", afirmó
categóricamente Julio Mario Santo Domingo.
Una de las principales competencias de SABMiller es su capacidad de tomar
empresas, hacerles mejoras operacionales y afinar las estrategias de mercadeo. En
Centroamérica, con una estrategia de segmentación detallada del mercado e
investigación cuantitativa, reposicionaron Pilsener, Golden Light y Regia Extra, e
introdujeron Bahía en menos de un año.
En Bavaria, el grupo anglosudafricano considera que puede mejorar el crecimiento
de las ventas haciendo una mejor gerencia del portafolio de marcas, mejorando su
posicionamiento y convirtiendo a la cerveza en un producto aspiracional.
Frente a los márgenes de Bavaria, Mackay afirma que "la rentabilidad operacional
de los negocios de Bavaria, tanto en agregado como individualmente, no es tan alta
como la de nuestros negocios más rentables, como el sudafricano ni como nuestros
otros negocios africanos mejor manejados. Así que pensamos que el negocio puede
crecer, y sabemos cómo lograrlo", afirma.
Un negocio brillante
La fusión entre SABMiller y Bavaria es la culminación de una estrategia que se
empezó a esbozar en 1997, cuando se vio la necesidad de establecer unas cuentas
claras entre el negocio cervecero y las otras inversiones del entonces Grupo Santo
Domingo, como Avianca y Celumóvil. Sin embargo, solo en 2001 se dio una
verdadera separación de cobijas, lo que le permitió a Bavaria concentrarse en
crecer su negocio y llevarlo a estándares mundiales.
En la nueva estrategia, bajo la presidencia de Ricardo Obregón, ganar una mayor
participación de mercado en la región fue prioritario. Así, adquirió Cervecería
Nacional en Panamá en 2001 y Backus & Johnston en Perú en 2002, lo que unido a
las empresas que tenía en Ecuador desde 1982, la convirtió en un grupo atractivo
para cualquier multinacional.
Al lado de esta tarea vinieron la reducción de costos y gastos en las empresas, la
optimización de las plantas en los cuatro países, y de la cadena logística. Esto
aumentó la productividad industrial en cerveza y malta en 14,6% el año pasado.
En el tema de mercadeo, Bavaria contrató a Sergio Zyman en 2001, artífice del
éxito en Coca­Cola, para impulsar este tema, y en 2005 desarrolló una agresiva
estrategia de mercadeo y ventas que dio resultados en el primer trimestre de este
año, al crecer el 7,6% las ventas frente al 1,2% del mismo período de 2004.
Otra decisión importante fue el ingreso a Bavaria de la Corporación Financiera
Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), el brazo financiero del Banco Mundial,
lo que condujo a un mayor desarrollo de las normas de gobierno corporativo en la
empresa.
El 19 de julio, el anuncio de la fusión entre SABMiller y Bavaria fue la culminación
de un trabajo brillante, en el que Julio Mario Santo Domingo garantizó la
supervivencia de Bavaria en un mercado de jugadores gigantes. A la vez se
convirtió él mismo en uno de los grandes accionistas de la segunda cervecera
mundial, con el 15,1% de la participación, una cifra nada despreciable, si se tiene en
mundial, con el 15,1% de la participación, una cifra nada despreciable, si se tiene en
cuenta que el mayor accionista es Altria, de Philip Morris, con el 24,9%.
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