Subido por Roberto Garzon

Diseñar el jardín

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29/08/2014 - 12:46
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Diseñar el mejor jardín para nuestra casa no es tarea sencilla. Por eso, a
continuación vamos a ver los principales consejos para lograr un tener un
parque ideal. El primer paso es preguntarnos de qué manera lo vamos a
usar: si en él habrá reuniones familiares o fiestas; si buscamos un espacio
más productivo con árboles frutales, huerto y hierbas aromáticas, o si
requerimos de espacio para que jueguen los chicos o se realicen actividades
deportivas. Las funciones que intentemos darle al jardín influirán en la
zonificación, en la circulación y en su diseño final.
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Cuánto dinero hay que destinarle
Este sector del hogar suele tener designado un presupuesto -por lo generallimitado, ya que se piensa en él al terminar de construir la casa o de
remodelarla, cuando ya no hay mucho dinero disposible. Lo aconsejable es
invertir en un suelo de buena calidad o mejorar el existente. Una buena
materia prima para la tierra es esencial para que las plantas crezcan en su
máximo potencial. Un segundo paso es la inversión en el tipo y calidad de los
árboles y plantas, el cual dependerá del diseño elegido para el jardín.
El diseño, la clave del asunto
Lo importante de buscar y encontrar un equilibrio es que, si tenemos un
jardín simétrico, armónico y sin contrastes, puede provocar aburrimiento.
Por otro lado, un espacio plagado de contrastes y movimiento puede inducir
al estrés o la fatiga visual. La idea es lograr que sea un espacio lo más
agradable posible.
Generar un "ritmo" determina unidad. Para ello, lo ideal es repetir tres veces
un elemento o característica (como por ejemplo el color, la textura o la
forma) en lugares estratégicos. Para darle variedad a un jardín se pueden
tomar dos caminos: el primero es aportar movimiento al diseño a partir de
diagonales o curvas; el segundo es generar contrastes a partir del color,
follaje, textura, forma y tamaño de los materiales que se usan.
El turno de las plantas
Visitar viveros o jardines vecinos y obtener información a través de libros y
revistas especializadas nos permitirá conocer cómo serán las plantas en su
forma final, o sea, unos años después de haber sido plantadas. Así se podrá
diseñar y proyectar que cada cosa quede en su lugar y que el follaje no invada
espacios que no le correspondan o que proyecten sombra en lugares no
deseados. Esto permite que no se gaste dinero extra en comprar una excesiva
cantidad de cultivos que posteriormente deberán quitarse.
Es importante estar al tanto de las necesidades de mantenimiento de las
plantas porque, de acuerdo a cómo se mantengan, lograremos tener un
espacio florecido todo el año y que el diseño pensado permanezca en el
tiempo.
Una de las pautas a definir es si queremos que el parque esté verde e
inalterable durante el año o que vaya cambiando con la llegada de cada
estación. Para la primera opción, se eligen árboles y arbustos persistentes o
herbáceas perennes de poca o nula floración. En cambio, la elección de
plantas que florecen sin hojas o con floración llamativa va a marcar los
distintos períodos del año con sus coloridos esquemas.
Cómo usamos los colores
Para que un parque vibre con los colores de los árboles y las plantas es
fundamental tener presente aquellos tonos que ya existen en el terreno como
los que se usaron para pintar las paredes de la casa, los techos, y las
construcciones vecinas, entre otros. La coloración se puede aportar por
medio de las flores o por el follaje.
Si en el diseño se pensó generar unidad, se pueden utilizar distintas gamas
de un mismo color para tener un jardín monocromático o con colores
adyacentes. Por ejemplo: amarillo con amarillo anaranjado y naranja; o
naranja con rojo anaranjado y rojo. Para contrastar, lo ideal es elegir
tonalidades opuestas o complementarias. Por ejemplo, de un lado violeta y
por el otro amarillo; o azul y naranja, o verde y rojo.
Por la arquitecta y paisajista Flavia Ambrosini, docente de EAD/
Integral.
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