Subido por Fátima Rodríguez Ferreira

DERECHOS HUMANOS

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LA PENA DE MUERTE Y EL DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS
HUMANOS
El derecho internacional de los derechos humanos es relativamente reciente. Al
igual que los otros derechos humanos, el derecho a la vida sólo empezó a
considerarse como una cuestión que dependía de este derecho a partir de 1948,
año de adopción de la Declaración Universal de los Derechos humanos (DUDH).
Este último ha puesto fin a un largo período en el cual el concepto de “dominio
reservado” se aplicó sin duda a los asuntos relativos a los derechos humanos
considerándolos como relevante de la competencia nacional de un Estado, según
lo dispuesto en el artículo 7 de la Carta de las Naciones Unidas.
Por consiguiente, la idea de un orden público internacional, que pone en duda la
legitimidad de la pena de muerte, cuando esta última estaba legalmente establecido
en un país dado, es un asunto mucho más reciente.
El pacto internacional de los derechos civiles y políticos de 1966 será pues el primer
instrumento internacional que dará un sitio al tratamiento de la pena de muerte.
Los trabajos preparatorios de la Declaración Universal de los Derechos humanos
ponen de manifiesto que la abolición no estaba en el orden del día, a pesar del
hecho de que el bloque soviético había abogado por la abolición pena capital en
tiempo de paz, a ejemplo de la URSS que la había suprimido oficialmente en 1947.
La enmienda soviética propuesta en el artículo 3 del DUDH sobre el derecho a la
vida fue descartada por la Comisión de los Derechos humanos de las Naciones
Unidas, 21 voces contra 9 y 18 abstenciones. Cabe señalar que se precisó que este
voto no debía considerarse como un voto para o contra la pena capital.
El debate de fondo no será cerrado por la adopción de la DUDH, es en el marco
europeo, a través de el Convenio Europeo de los Derechos Humanos de 1950, que
esta cuestión será tratada por primera vez de manera explícita. El artículo 2 de este
Convenio consagra lo que parece ser una excepción de pleno derecho: “El derecho
a la vida es protegido por la ley. La muerte no puede ser infligida intencionalmente,
excepto en cumplimiento de una frase capital pronunciada por un tribunal en caso
de que el delito sea castigado por la ley”
Esta doble exigencia de “legalidad” de la pena pronunciada por un “tribunal” en el
pleno sentido del Convenio significa, según la jurisprudencia, un tribunal
independiente e imparcial, que garantiza los derechos de la defensa. Se puede sin
embargo decir que estas garantías de procedimiento no hacen más que reforzar la
“legalidad” de la pena de muerte y su legitimidad respecto al convenio.
El Pacto Internacional relativo a los Derechos Civiles y políticos va a traducir una
etapa mucho más avanzada en el derecho internacional, tratando la pena de muerte
de manera más importante. Al estipular el derecho a la vida en términos claros y
muy fuertes, el artículo 6 del pacto[1] contempla la situación particular de los
Estados que aún no suprimieron la pena de muerte. Las disposiciones del pacto
relativas al derecho a la vida tienden a colgar tomar de la situación de algunos
Estados para encuadrar mejor una práctica que parece derogatoria con relación a
este derecho, y esto mediante la imposición de límites explícitos como el concepto
de los “crímenes más graves”, el principio de la legalidad y el de la no retroactividad
de las penas. El reenvío a otras disposiciones del pacto hace mención de otros
límites implícitos que se refieren, en particular, al “due process of law” y al derecho
a los recursos
[2]. Cabe indicar también que el artículo 6 del pacto fija otros límites personales a la
pena de muerte
Estas disposiciones serán reforzadas por un párrafo más general que estipula:
“ninguna disposición del presente artículo puede alegarse para retrasar o para
impedir la abolición de la pena capital por un Estado adherente al presente pacto”.
En otras palabras, al limitar los excesos de la pena capital y al moderar su
aplicación, el pacto contempla una abolición progresiva, poniendo a los Estados no
abolicionistas sobre la defensiva y colocando obstáculos jurídicos, hasta la abolición
completa. Así pues, se puede concluir que la evolución del derecho internacional de
los derechos humanos utilizó varios caminos para realizar el mismo objetivo: una
abolición general y universal de la pena de muerte. Los instrumentos europeos y
universales en materia de promoción y protección de los derechos humanos
contribuyó a la desaparición progresiva y continua de la pena de muerte.
________________________________________
[1] Artículo 6 del pacto estipula:
Artículo 6.
1. El derecho a la vida es inherente a la persona humana. Este derecho estará
protegido por la Ley. Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente.
2. En los países que no hayan abolido la pena capital solo podrá imponerse la pena
de muerte por los más graves delitos y de conformidad con leyes que estén en vigor
en el momento de cometerse el delito y que no sean contrarias a las disposiciones
del presente Pacto ni a la Convención para la prevención y la sanción del delito de
genocidio. Esta pena solo podrá imponerse en cumplimiento de sentencia definitiva
de un Tribunal competente.
3. Cuando la privación de la vida constituya delito de genocidio se tendrá entendido
que nada de lo dispuesto en este artículo excusará en modo alguno a los Estados
partes del cumplimiento de ninguna de las obligaciones asumidas en virtud de las
disposiciones de la Convención para la prevención y la sanción del delito de
genocidio.
4. Toda persona condenada a muerte tendrá derecho a solicitar el indulto o la
conmutación de la pena. La amnistía, el indulto o la conmutación de la pena capital
podrán ser concedidos en todos los casos.
5. No se impondrá la pena de muerte por delitos cometidos por personas de menos
de dieciocho años de edad, ni se la aplicará a las mujeres en estado de gravidez.
6. Ninguna disposición de este artículo podrá ser invocada por un Estado parte en
el presente Pacto para demorar o impedir la abolición de la pena capital.
Artículo 7.
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes. En particular, nadie será sometido sin su libre consentimiento a
experimentos médicos o científicos.
[2] Ver la observación general del Comité de los Derechos humanos sobre el artículo
6 del pacto, en particular, apartados 6 y 7 que estipulan: “Si resulta de los apartados
2 a 6 del artículo 6 que los Estados partes no están obligados a suprimir
completamente la pena capital, deben limitar la aplicación y, en particular, suprimirla
para todo lo que no entra en la categoría de los “crímenes más graves”. Deberían
pues prever revisar su legislación penal teniendo en cuenta esta obligación y, en
todos los casos, deben limitar la aplicación de la pena de muerte a los “crímenes
más graves”. Generalmente, la abolición se menciona en este artículo en términos
que sugieren sin ambigüedad (por 2 y 6) que la abolición es deseable. El Comité
concluye que todas las medidas adoptadas para suprimir la pena de muerte deben
considerarse como un progreso hacia el disfrute del derecho a la vida según lo
dispuesto en el artículo 40 y deben, a este respecto, ser indicadas al Comité. Un
determinado número de Estados ya suprimió la pena de muerte o suspendió su
aplicación. No obstante, a juzgar según los informes de los Estados, los progresos
realizados con el fin de suprimir la pena de muerte o limitar la aplicación son
insuficientes. »
“El Comité considera que la expresión `los crímenes más graves' deben
interpretarse de una manera restrictiva, como significando que la pena capital debe
ser una medida totalmente excepcional. Por otra parte, se dice expresamente en el
artículo 6 que pena de muerte sólo puede pronunciarse de acuerdo con la
legislación en vigor en el momento en que el crimen se cometió, y no debe ser en
contradicción con las disposiciones del pacto. Las garantías de carácter procesal
prescritas en el pacto deben observarse, incluidos el derecho a una sentencia
equitativa dictada por un tribunal independiente, la presunción de inocencia, las
garantías mínimas de la defensa y el derecho a recurrir a una instancia superior.
Estos derechos se añaden al derecho particular a solicitar la gracia o la conmutación
de la pena.
Bibliografía
(s.f.). Obtenido de https://www.cndh.ma/es/bulletin-d-information/la-pena-de-muerte-y-elderecho-internacional-de-los-derechos-humanos
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