P ágin a - Universidad Nacional de Río Cuarto

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JORNADAS DEL BICENTENARIO
LA REPÚBLICA EN PERSPECTIVA: PASADO Y PRESENTE
CELIA BASCONZUELO
Y CARLOS REYNOSO
(compiladores)
Universidad Nacional de Río Cuarto
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Río Cuarto – Córdoba - Argentina
Jornadas del bicentenario : la república en perspectiva : pasado y presente /
Edmundo Aníbal Heredia ... [et.al.] ; compilado por Celia Basconzuelo
y Carlos Reynoso. - 1a ed. - Río Cuarto : UniRío Editora, 2014.
E-Book.
ISBN 978-987-688-044-2
1. Historia Argentina. I. Heredia, Edmundo Aníbal II. Basconzuelo, Celia, comp. III. Reynoso, Carlos, comp.
CDD 982
Fecha de catalogación: 15/08/2013
Jornadas del bicentenario.
La república en perspectiva: pasado y presente
Celia Basconzuelo y Carlos Reynoso (Compiladores)
2013
©
UniRío editora. Universidad Nacional de Río Cuarto
Ruta Nacional 36 km 601 – (X5804) Río Cuarto – Argentina
Tel.: 54 (358) 467 6309 – Fax.: 54 (358) 468 0280
editorial@rec.unrc.edu.ar - www.unrc.edu.ar/unrc/comunicacion/editorial/
ISBN 978-987-688-044-2
Primera Edición: Agosto de 2013
Este obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución 2.5 Argentina.
http://creativecommons.org/licenses/by/2.5/ar/deed.es_AR
Consejo Editorial
Facultad de Agronomía y Veterinaria
Prof. Laura Ugnia y Prof. Mercedes Ibañez
Facultad de Ciencias Humanas
Prof. Silvina Barroso
Facultad de Ciencias Económicas
Prof. Florencia Granato y Prof. Mónica Ré
Facultad de Ingeniería
Prof. Marcelo Gioda y Prof. Jorge Vicario
Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y
Naturales
Prof. Sandra Miskoski y Prof. Julio Barros
Biblioteca Central Juan Filloy
Lic. Irma Milanesio y Bibl. Claudia Rodríguez
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Equipo Editorial
Secretario Académico: Claudio Asaad
Directora:
Elena Berruti
Equipo:
José Luis Ammann, Daila Prado,
Maximiliano Brito y Daniel Ferniot
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Secretaría Académica
Prof. Claudio Asaad y Prof. M. Elena Berruti
CELIA BASCONZUELO
Y CARLOS REYNOSO
(compiladores)
JORNADAS DEL BICENTENARIO
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LA REPÚBLICA EN
PERSPECTIVA: PASADO Y
PRESENTE
INDICE
PALABRAS INAUGURALES DE LAS JORNADAS
por Gisela Vélez ……………………………………………………………………………………
5
CONFERENCIA INAUGURAL
“DOSCIENTOS AÑOS DE DESCOLONIZACIÓN”
por Dr. Edmundo Heredia …………………………………………………………………….
6
EL BICENTENARIO EN LA PERSPECTIVA DE LOS HISTORIADORES
“MONARQUÍA E IMPERIO: ETAPA DE LOS BORBONES”
por Martha Grodsinsky …………………………………………………………………………
22
“LA EXPERIENCIA REPUBLICANA Y EL PROBLEMA DE LA CIUDADANÍA
Y LA REPRESENTACIÓN”
por Celia Basconzuelo …………………………………………………………………………..
38
“DIMENSIONES DEL FEDERALISMO ARGENTINO”
Por Nelson Cimminelli ………………………………………………………………………….
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EL BICENTENARIO EN LA PERSPECTIVA DE POLITÓLOGOS
Y ECONOMISTAS
“LA VULNERABILIDAD SOCIAL Y EL DESARROLLO LOCAL EN CIUDADES
DE TAMAÑO INTERMEDIO. UNA MIRADA DESDE EL BICENTENARIO DE ARGENTINA Y
LOS PAÍSES DE LA AMÉRICA DEL SUR”
por Gustavo Busso ………………………………………………………………………………
84
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60
Página
“GOBIERNOS Y ACTORES COLECTIVOS EN EL BICENTENARIO ARGENTINO
Y LATINOAMERICANO”
por María Virginia Quiroga …………………………………………………………………….
PALABRAS INAUGURALES DE LAS JORNADAS
VICEDECANA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS, MAGS. GISELA
VÉLEZ
Muy brevemente voy a distorsionar la letra de lo que uds. tienen en el programa.
Allí se consigna “apertura de las Jornadas a cargo del Sr. Decano Lic. Enrique Grotte”, y
voy a distorsionarlo, en primer lugar, pues el sr. Decano les envía su especial saludo y
lamenta sinceramente no estar hoy aquí. Y esto no es una excusa formal sino que está
participando de los debates en que se discuten ideas y proyectos en el órgano máximo de
la democracia de la universidad que es la Asamblea Universitaria. Por este motivo no está
con nosotros aquí el Sr. Decano.
La segunda distorsión es que en el programa se expresa “apertura de las
Jornadas”. Si intentara hacerlo, me arrogaría lo que no me corresponde. Estas Jornadas se
abrieron. No sé cuándo, y ustedes que son historiadores saben cuán difícil es rastrear
orígenes y comienzos. Quizás se abrieron hace 200 años cuando se forjaban utopías
libertarias en esta América colonizada; quizá se abrieron hace cuarenta años cuando esta
Universidad comenzaba su historia y hacer historia. Quizá hace un lustro cuando algunos
de los estudiantes que hoy ensayan sus saberes pensaban ingresar a la Universidad. O
bien, cuando se ponían en marcha las investigaciones que se van a discutir aquí. Y más
cerca, estas jornadas quizá se abrieron cuando dos departamentos de nuestra Facultad de
Ciencias Humanas, el departamento de Historia y el de Ciencias Jurídicas, Políticas y
Sociales pensaron y trabajaron en un proyecto compartido que pusiera en discusión
genuina este Bicentenario, cuyo significado nos alcanza y conmueve más allá del carácter
mediático que a veces nos invade. Pero sobre todo, y concretamente, se abrieron hace
varios meses cuando el trabajo comprometido de Celia Basconzuelo, Carlos Reynoso y
muchos otros, creyeron en maneras plurales de compartir conocimiento. Maneras plurales,
porque ya en el programa se atraviesan paneles, conferencias, discusiones y la escritura
de ensayos. Se trata de fijar en la escritura el pensamiento y la reflexión. Estas maneras
plurales de compartir conocimiento histórico y político, de recorrer el Bicentenario en la
perspectiva de los historiadores y proyectar la República hacia el futuro desde una
perspectiva latinoamericana.
Gracias a todos.
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Por eso no hay apertura. Sólo un agradecimiento a quienes se comprometieron
seriamente en estas Jornadas. Reconocimientos a quienes hicieron de la historia
enseñanza, a quienes generosamente comparten conocimiento. De eso se trata nuestra
tarea. Por eso estas Jornadas, en el mes que celebra a los maestros, a los profesores y a
los estudiantes son una continuidad de una ardua tarea de enseñanza, de aprendizaje, de
investigación y de compromiso ciudadano.
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Más que un acto de apertura aquí hay una continuidad. Continuidad que rompe
rutinas y generar acciones y reflexiones, para dar tiempo y espacio a los múltiples relatos
que desde aquí y ahora se encuentran para hacer memoria, construir historia y cimentar la
esperanza de que en un futuro en que las múltiples voces de América Latina se
reconozcan en sus diferencias, abonen sus riquezas y legitimen sus derechos.
Conferencia inaugural
DOSCIENTOS AÑOS DE DESCOLONIZACIÓN
Dr. Edmundo A. Heredia (Conicet)
1.
Autoridades de la Universidad de Río Cuarto, profesores, estudiantes:
comprenderán que para mí no es lo más importante esta Conferencia. Es estar
aquí nuevamente con ustedes después de muchos años, y ver que los que fueron
alumnos hoy son profesores y que han superado a los maestros. Por eso, esta
presencia tiene para mí un valor muy especial. Agradezco a los Coordinadores y a
las Autoridades que me hayan invitado porque me ha dado esta oportunidad tan
buena para mí.
Deseo comenzar recordando a una persona que nos ha dejado hace unos
meses: Luis Vitale. No sé si le decían “Lucho” por Luis o porque era un luchador
nato que sufrió las hieles de la prisión, de las torturas, del destierro con la
dictadura de Pinochet y vino a recalar a esta ciudad y a esta Universidad hace
muchos años. Murió hace unos meses pero ha dejado una obra muy fecunda, muy
importante; ha dejado sus discípulos y sus trabajos. Discúlpenme si esto es una
digresión, pero para mí es algo entrañable.
Por otra parte, hoy México celebra su Bicentenario y eso es un motivo de
regocijo para nosotros. Está allá en el norte de América Latina, sigue siendo
América Latina a pesar de tantos avatares y vicisitudes y de tantos ataques y
agresiones que ha sufrido desde su vecino del Norte. Hay que destacar que la
las otras revoluciones no fueron de ese signo. Además, fue liderada por un cura,
que hoy sería del Tercer Mundo, Miguel Hidalgo. De modo que recordar el
Página
realizada por campesinos y por indígenas. Y esto le da un valor singular, porque
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Revolución Mexicana, del 15 de setiembre de 1810, fue la única revolución
Bicentenario de México forma parte también de nuestra historia y de la
rememoración de este día.
Si bien la tentación es hablar de muchas cosas que tienen que ver con estos
doscientos años, por cuestiones de tiempo sólo podré referirme a unos pocos
aspectos de esta historia, con la preocupación de marcar ciertas categorías de
análisis que ayudan a su comprensión.
2.
Se dice que los investigadores son personas que viven preguntándose cosas
y que casi nunca las responden cabalmente, de manera convincente. Y este es el
caso. De modo que aquí también vamos a incurrir en esa característica de los
investigadores que se preguntan muchas cosas pero no se las responden a todas.
Quizá esas dudas sean una condición para que las Ciencias progresen.
Obviamente, para conocer el presente es necesario conocer la historia, conocer el
pasado, porque si no conocemos nuestra historia el presente carece de sentido
para nosotros. El sentido aparece justamente cuando se tiene una conciencia
histórica y un conocimiento del pasado. Pero no sólo eso: también es necesario
reflexionar sobre nuestro futuro.
Concretamente, nos estamos preguntando acerca de si esta América Latina
ha alcanzado una verdadera independencia, y la observación de la realidad nos
muestra que en estos doscientos años ha vivido vicisitudes que implican logros
importantes sucedidos o interferidos por frustraciones, obteniendo como resultado
importancia de la prensa en el movimiento revolucionario de mayo. El tema me
surgió porque veo que ahora está en discusión el tema de la libertad de prensa y
Página
Justamente acabo de entregar para su publicación un estudio sobre la
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carencias importantes en el orden social, político, económico.
su control. Por lo tanto, buscar en las raíces de hace 200 años los datos y
testimonios que brindan los documentos son una manera apropiada para entender
el presente. Con este ejemplo quiero ratificar la idea de que es necesario conocer
la historia para entender lo que está ocurriendo en este presente que vivimos.
También es cierto que los pueblos recuerdan lo que quieren recordar, igual
a lo que ocurre con las personas y sus vidas particulares. Pero la obligación del
historiador es reconstruir la historia de la manera más completa, más exhaustiva y
más objetiva posible.
Pero también debemos manejarnos con las memorias históricas que
estamos reivindicando en este momento, para las naciones de América Latina y en
especial para Argentina. Por ejemplo, San Martín es venerado en Perú, allí es
héroe y sin embargo fracasó, tuvo que retirarse, no pudo compaginar los intereses
diversos que existían allí. Quien consagró la libertad del Perú fue Bolívar,
secundado por Sucre, triunfadores en Junín y Ayacucho, pero sin embargo la
memoria histórica peruana no es favorable a Bolívar. Paradójicamente San Martín
fue el libertador de Chile, como triunfador en las batallas de Chacabuco y Maipú, y
sin embargo los chilenos no guardan una memoria notable de San Martín, en tanto
ensalzan la figura de O´Higgins. Es decir, los pueblos recuerdan lo que quieren
recordar, independientemente del rigor histórico. También eso es una realidad y
hay que preguntarse por qué. El historiador debe preocuparse por qué hay unas
memorias que no responden al rigor de la reconstrucción histórica. Debe
preocuparse por recordar lo que debe recordarse Y debe entender que la memoria
histórica también es prospectiva, es decir implica la conciencia de su compromiso a
para lo cual debe valerse de una teoría y de un método que responda a esa teoría.
Cuando hablo de esto pienso en cuáles pueden ser los parámetros y los puntos de
Página
Para ello el investigador histórico debe atenerse a los preceptos científicos,
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pensar y reflexionar sobre su destino y sobre su futuro.
partida para entender un tema determinado que se desee investigar, que en este
caso es el de las Revoluciones de la Independencia.
3.
Uno de esos puntos de partida para entender las independencias es la
determinación de los períodos en que éstas se produjeron, porque nos permite
entender los procesos en que se desarrollaron en el tiempo, desde las
declaraciones formales hasta la consagración de las independencias reales y
concretas. Luego, esos hitos quedan mediatizados en la medida que se analizan los
procesos, pero en tanto nos han servido para enmarcar los hechos que conforman
esos procesos. En ese sentido me parece interesante considerar que hubo dos
períodos de revoluciones e independencias en América Latina. Eso nos permitirá
ubicar también a la revolución de mayo dentro de ese contexto del cual forma
parte.
En este sentido, es preciso señalar que el primer período de las revoluciones
por la independencia comenzó en 1804, con la de Haití, que se emancipó de
Francia y terminó en 1822, cuando Brasil se independizó de Portugal; algunos,
como el historiador brasileño Moniz Bandeira, sostienen que ya en 1815 Brasil era
independiente porque había formado su gobierno propio; si indagamos con mayor
profundidad, podríamos afirmar que en 1808, cuando se establece la familia real
en Bahía y luego en Río de Janeiro, ya estamos ante un país independiente, pues
Portugal había sido ocupado por Napoleón. Como se ve, las fechas pueden ser
lábiles, flexibles, pero el proceso de las independencias en el primer período sí,
efectivamente, termina en 1822 con Brasil. Del lado hispánico es con Perú en
Pero hay un segundo período bien diferente, porque no se trata de
independencias con respecto a la dominación colonial por naciones europeas, sino
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1821. Es decir, “se emancipan de” las metrópolis europeas.
de secesiones o separaciones entre los propios países de la futura América Latina.
Este fenómeno no ha merecido aún la debida atención de los historiadores, y por
eso es necesario enfatizar en el análisis y en la determinación de períodos
diferentes ente sí. Este segundo período bien puede denominarse como de las
segundas independencias, y en rigor se trata más bien de la creación de nuevas
naciones que si bien surgen de los mismos procesos independentistas, son el
resultado de las vicisitudes regionales en que esos procesos están envueltos.
Este segundo período comienza con la independencia de Bolivia, en 1826,
que no se emancipa de España, sino del Perú, y a su vez reniega de ser parte de
las Provincias Unidas del Río de la Plata, la futura Argentina. Continúa en 1828 con
la creación de la República Oriental del Uruguay, que se separa tanto del Brasil
como de la Argentina, y en donde hay una intervención británica que fue decisiva.
Lo cierto es que el Uruguay no se independiza de España, sino de sus vecinos.
Curiosamente el héroe nacional uruguayo, Artigas, no era independentista con
respecto a las Provincias Unidas. Él no quería la independencia del Uruguay, sino
que quería confederarse con las Provincias del Río de la Plata, lo que no quería era
ser dependiente del centralismo impuesto por el gobierno de Buenos Aires. Vemos
aquí un país que además de independizarse de la metrópoli europea tenía otra
problemática, otro cuestionamiento. Hay que acotar en este caso que la memoria
histórica uruguaya prefiere rememorar el momento en que Lavalleja proclama la
independencia de su país, en 1825, pero en rigor el fin de la guerra entre Brasil y
Argentina y la Convención entre estas dos naciones es la que consagra
efectivamente su existencia como nación independiente. El proceso continúa con el
Ecuador, que se separa de la Gran Colombia Bolivariana y forma una nación
He dejado aparte al Paraguay, que considero un caso separado porque si
bien pertenecería a la segunda etapa, ya en 1811 declara su voluntad de no
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sugestión de los Estados Unidos.
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propia, en 1830. Finalmente, en 1903 Panamá se separa de Colombia bajo la
pertenecer a España pero tampoco a Buenos Aires. Hay aquí una doble
independencia, la paraguaya. Es curioso también que el héroe nacional que ha
consagrado la nación paraguaya es López, que no luchó contra las metrópolis
europeas, sino contra lo que él creía que eran otros imperialismos, el argentino y
el brasileño.
Es decir, hay dos períodos de las independencias: el primero con respecto a
las metrópolis europeas, para dejar de ser colonias y el segundo que responde a
los conflictos y ajustes regionales, propios de América Latina, en el que no faltan
las ingerencias extranjeras a la región. Como tal hay que valorar las
independencias. Esta complejidad es la que debemos entender cabalmente para
tener una idea más completa de la historia; esto no impide que en los
bicentenarios se hagan homenajes y demostraciones patrióticas, pero ello debe ser
sin desconocer estas características tan complejas.
4.
También quiero dejar enunciada aquí otra cuestión relativa a las
independencias y que requiere un basamento teórico; se refiere a una categoría de
análisis desde la cual se puede analizar la realidad de la historia de las naciones
latinoamericanas en cualquiera de sus aspectos. Tiene que ver con la
interdisciplina, que hoy resulta imprescindible para entender el comportamiento del
hombre y de la sociedad en el tiempo. Se trata de la dimensión espacial, y en este
caso específico de la independencia y formación de las naciones latinoamericanas
en lo que se refiere a la ocupación y a la distribución de los espacios. Esto forma
La construcción de mapas representativos de esa realidad espacial ayuda a
la comprensión de esta realidad. Yo plantearía la idea de reconocer la existencia de
Página
específicas en relación a la ocupación y distribución de otros espacios del mundo.
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parte de la historia de América Latina, con características muy diferentes o
por lo menos tres mapas. Un primer mapa debe representar a la ocupación del
espacio poblacional anterior a la conquista y colonización europeas en América,
esto es la de los pueblos, culturas y civilizaciones originarias. Un segundo mapa es
el de la conquista y colonización, de la invasión, ocupación y dominación de las
naciones europeas, en nuestro caso por España. Por último un tercer mapa es el
que se usa ahora en las aulas, esto es el que muestra la configuración de las
naciones latinoamericanas tal como son en la actualidad.
En el primer caso esa distribución espacial tenía como característica el
hecho de que las poblaciones anteriores a la llegada de los europeos estaban
íntimamente arraigadas en la naturaleza, en diálogo con ella, inclusive en la
creación de imágenes simbólicas basadas en su naturaleza. Tenían a su vez una
economía profundamente vinculada con el suelo, con el aprovechamiento
apropiado a su subsistencia y desarrollo. La conquista europea intenta borrar esa
concepción del mundo y por lo tanto desvincular al hombre de su espacio propio, y
crea otra situación que es la de la explotación de los recursos naturales y el
sometimiento de las poblaciones originarias en función de un plan colonial,
imperial, que domina a sus pobladores y los compele a una mayor producción para
ser transferida a la metrópoli. Este proceso, obviamente, está caracterizado por la
violencia y la dominación, y en él un aspecto esencial es el desplazamiento y
reubicación de las poblaciones, que da lugar a un mapa diferente al anterior. El
tercer mapa, finalmente, es el de las naciones que comienzan a constituirse
doscientos años atrás y que tras la dilucidación de conflictos territoriales presentan
la configuración que tienen en nuestros días. Los tres mapas son móviles, y
particularmente lo es el de estos últimos 200 años porque se han ido produciendo
Estos tres mapas muestran la gran complejidad del proceso, y debemos
imaginárnoslos como existentes a todos ellos, en una complicada superposición.
Página
nuevas naciones, etc.
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ajustes, avances y pérdidas territoriales, naciones que perdieron su salida al mar,
No se trata de que aquel mapa de hace más de 500 años, anterior a la conquista,
haya desaparecido. Persiste con todas las modificaciones que le han sido
impuestas, y también a despecho de ellas. Quiero resaltar que los tres mapas
deben estar presentes en nuestra mente al analizar cualquier tema de la historia
latinoamericana, y aún a la de cualquier cuestión actual que involucre a la gente.
Además, estos tres mapas deben ser observados con la incorporación de las
intromisiones, ocupaciones, intervenciones y apropiaciones ejercidas por las
naciones poderosas, que también han hecho lo suyo para introducir sus propias
improntas en esa realidad. Eso completaría una visión del mapa latinoamericano a
través de los tiempos y en la totalidad de sus espacios. Esa presencia también
puede sintetizarse rápidamente en una relación que va desde la presencia de un
imperio británico que ejerció un poderío económico decisivo, y que hacia mediados
del siglo XIX matiza ese imperialismo por otro que algunos autores llaman el
“imperialismo humanitario”, en razón de que aboga a favor de la abolición de la
esclavitud, enarbolando ciertos derechos humanos, pero que en rigor implica una
nueva fase del capitalismo. Continúa en la segunda mitad del siglo XIX con un
pretendido imperialismo intentado por España, que había perdido sus colonias pero
que aún conservaba Cuba y Puerto Rico, intentando un “imperialismo agresivo”
con la invasión a México, ocupación de las islas guaneras del Perú y otras
ocupaciones frustradas: la misma España cambia su política agresiva, a fines del
siglo XIX, por un “imperialismo cultural”, que da lugar a la idea de “Madre Patria”
que muchos latinoamericanos adoptan como forma de denominar a esta relación
casi de tipo maternal, una maternidad posesiva.
a partir de la revolución por la independencia. Fue para muchos un ejemplo a
seguir. Alvear, por ejemplo, fue un ferviente admirador de las instituciones
norteamericanas y de sus dirigentes; Sarmiento fue otro de los admiradores, y en
Página
imperialismo: primero apareció como el campeón de la democracia y de la libertad
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Mientras tanto, Estados Unidos también fue preparando su propio tipo de
su presidencia intentó aprovechar algunos aspectos de su vida institucional. Pero
de esa situación de modelo de democracia y libertad, erigido como oposición al
sistema institucional europeo, los Estados Unidos también desarrollaron un
“imperialismo agresivo”, que finalmente venció al europeo y logró hegemonía
sobre toda América Latina, imponiendo su poder material representado por el
dólar, y convirtiendo a esta parte del planeta en plataforma de lanzamiento para la
conquista del mundo.
Ahora, en el siglo XXI, el dólar no basta para imponer ese imperialismo, y
Estados Unidos ha quedado reducido al uso de la fuerza de las armas como única
manera de ejercer poder mundial. Los otros recursos que tuvo a través de la
historia, la Doctrina Monroe, el “big stick”, el “new deal”, etc., han fracasado o no
son suficientes para sostener al coloso. El hecho de recurrir sólo a la fuerza de las
armas para ejercer predominio y sentar sus bases en el resto del mundo significa
su fracaso. Cuando un poder tiene que utilizar las armas para imponerse, es
porque han fracasado todos los otros recursos. En fin, a los tres mapas agregamos
estas presencias, a veces “omnipresencias” de las naciones poderosas sobre
América Latina.
5.
En cuanto a las revoluciones de independencia latinoamericanas, éstas
están enmarcadas indisolublemente en un proceso de larga duración que involucra
al mundo occidental, y que tiene su centro en la revolución industrial. Puede
afirmarse que estas revoluciones son un capítulo de la Revolución Industrial. En el
son los indios los que encienden la chispa, pronto el movimiento queda envuelto
en la misma problemática de la revolución industrial. El seguimiento de las
gestiones, tratativas y Tratados que las nuevas naciones realizan en el exterior
Página
librecambistas que querían romper con el monopolio español. En México, si bien
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caso de Buenos Aires es muy notable, porque la hace el puerto y los comerciantes
muestra notoriamente que los intercambios comerciales, la explotación de los
recursos naturales y las especulaciones financieras están en el centro de las
discusiones, compartiendo los proyectos políticos e institucionales para la
formación de los nuevos Estados nacionales. Partiendo de esta base es que estas
revoluciones siguen el camino hacia la independencia. ¿A la independencia?
Precisamente, Arturo Andrés Roig habla de una “segunda independencia”.
Comparto esa idea. La incógnita es el lugar que le corresponde a América Latina
en este proceso. ¿Cómo se va a dar? ¿Será una segunda independencia que va a
repetir la primera o va a ser otra cosa diferente? De esto se habla mucho, pero
hay que reflexionar y pensar acerca de lo que debe constituir la esencia de esta
segunda independencia.
6.
Otro elemento a tener en cuenta es el de las Revoluciones que tuvieron
lugar dentro de las Revoluciones. En efecto, en el interior de las propias
conducciones por los sectores dirigentes se produjeron fricciones y levantamientos
que nos permiten hablar de revoluciones dentro de las revoluciones. En el caso de
Argentina podemos tomar el caso de la revolución de 1815, que se levanta contra
el gobierno directorial, al que se lo acusa de connivencia con España. Esa
revolución decide la reunión del Congreso en Tucumán para que declare la
independencia. Es decir, fue necesaria una revolución, una segunda revolución,
para declarar la independencia, porque la de mayo de 1810 había desembocado en
una situación que había desvirtuado los principios que la habían provocado en su
Esto nos permite afirmar que tanto las independencias como la creación de
naciones tienen particularidades notables que nos hacen cada vez más difícil
Página
aún, y fueron necesarias varias revoluciones.
15
momento. En el otro extremo, en México, estas situaciones fueron más flagrantes
entender América Latina como una totalidad, y cada vez más válida la expresión
de que es una y diversa. Lo que nos hace falta estudiar es la diversidad para poder
entenderla y admitirla en su originalidad y especificidad. Es justamente la situación
internacional que se abate sobre América Latina la que nos permite una mirada
general, es decir, nos incita a elaborar un método específico de aproximación. Esto
muestra que desde afuera, desde una mirada internacional es que se puede
entender el fenómeno. Es en la observación de esa realidad que intelectuales
europeos y luego norteamericanos inventaron e impusieron el término “América
Latina”, hasta que los propios latinoamericanos la apropiaron y le adjudicaron
otros significados.
7.
Otra cuestión que planteo para entender las independencias y las
consecuentes formaciones de los Estados Nacionales en América Latina es,
precisamente, desde cuándo se constituyen en Naciones y, por lo tanto, desde
cuándo se puede hablar de verdaderas independencias. Un primer hito es la
dimensión internacional, esto es cuando las independencias son reconocidas
internacionalmente. En el caso de la Argentina la pronunciación decisiva es la de
Gran Bretaña. Hasta entonces España especulaba con la posibilidad de poder
recuperar sus “Provincias”. Pero la sanción británica es la carta credencial que
reconoce la identidad internacional de la Nación, como su pasaporte. Pero esto no
fue suficiente.
Un segundo hito es en el orden interno; la existencia de una entidad
deberes y derechos de sus ciudadanos. Este fue otro proceso diferente al de los
trabajos por el reconocimiento internacional. En algunas naciones latinoamericanas
Página
ordena su vida civil, su vida política e institucional y establece cuáles son los
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nacional se da cuando existe un estatuto, una carta magna, una constitución que
implicó un proceso conflictivo, que demandó largos años, guerras y muchas vidas
humanas.
El tercer hito, al cual doy mayor valor, es cuando se forma una identidad
nacional. Los románticos franceses, como Renan, decían que la identidad nacional,
y en consecuencia la existencia real de una nación, se basa en cuestiones
culturales, como la existencia de una lengua propia y de una literatura propia, es
decir una memoria histórica propia. En el caso de las naciones latinoamericanas el
proceso es muy diverso. Perú, México y Argentina muestran en la comparación la
diversidad de elementos que confluyen para definir la existencia de una identidad
nacional. La formación de la identidad nacional es muy compleja en el caso de la
Argentina, como ocurre en los países aluvionales, porque hay diferentes
identidades étnicas, culturales, regionales, provinciales. Entonces la identidad
nacional ¿es la simbiosis de todo eso? ¿Es el reconocimiento de la validez y de la
legitimidad de que existen identidades diferentes pero que no impiden la existencia
de una identidad nacional única? ¿La identidad nacional es la que se enseña en las
escuelas? ¿Es la que nos imponen instituciones, héroes, símbolos o es algo más, y
diferente? Los escritores argentinos, y otros que nos llegan desde otros países
incitados por estas disquisiciones, han tenido, tienen y tendrán motivos para seguir
indagando en el tema, quién sabe hasta cuando.
Creo que la identidad nacional es algo que está siendo construido. Debe ser
debatido, explicitado, hasta amalgamar y congeniar las diversas identidades que
existen en el país. El éxito final será lograr la aceptación colectiva, el consenso de
que existe una identidad nacional que no oculta, ni destruye, ni menoscaba otras
8.
Página
17
identidades que son propias de nuestra realidad histórica.
Frente a la existencia de naciones, con sus procesos históricos de
formación, están las regiones, con sus propios procesos históricos, no
necesariamente coincidentes con los de las naciones. El espacio regional es un
elemento esencial para la comprensión de la realidad, en la medida que esas
regiones reflejan la profundidad de la historia. En la composición de las regiones
intervienen
los
grupos
étnicos,
las
prácticas
y
formas
culturales,
el
aprovechamiento de los recursos naturales, todo ello en una superficie geográfica
en la que el hombre se ha asentado y la reconoce como propia. El reconocimiento
de la existencia de regiones en las investigaciones históricas no debe ser como la
que se hace de la manera clásica, este es por un grupo de provincias, porque se
trata de espacios que pueden ser diferentes a los comprendidos en los límites
políticos y administrativos. Tampoco las regiones respetan, por lo general, los
límites o fronteras que separan a las naciones entre sí.
Hay que partir de otras bases para entender las regiones. Pueden coincidir o
no con las provincias, pero generalmente las exceden en sus límites, e inclusive
exceden
los
multinacionales
límites
o
de
las
naciones,
trinacionales;
tienen
son
transnacionales,
además
existencia
binacionales,
real.
Debemos
entenderlas, comprenderlas y respetarlas como merecedoras de estatutos propios,
algo que los gobiernos nacionales latinoamericanos están aún lejos de admitir.
9.
Por último, y a manera de conclusión, una visión espacial de la historia nos
conduce a ubicar a América Latina en la dimensión planetaria. Al respecto, algunos
conquista de América hace cinco siglos; fue desde entonces que adquirió su mayor
potencialidad y riqueza material. En correspondencia, se creó la idea de Hemisferio
Occidental, de cuna de civilizaciones, etc. Lo que en un principio fue la búsqueda
Página
occidental –sostienen- habría tenido su momento de esplendor a partir de la
18
analistas visionarios dicen que el mundo occidental está en decadencia. El mundo
del camino a Oriente, tanto que Colón creyó que había llegado a la China, se
convirtió, en la mentalidad del europeo, en una prolongación del Occidente, tanto
que un contemporáneo historiador francés –muy francés- llamó a América
“Extremo Occidente”. Alain Rouquié –el creador de esta denominación- no tuvo la
misma mentalidad de los que llamaron “descubrimiento” a la invasión europea a
este continente americano, pero parece evidente que su francocentrismo no le
permitió ver en América un mundo demasiado diferente del europeo, es decir no
advirtió la existencia de las profundas raíces de este continente, y lo denominó
simplemente “Extremo Occidente”..
En este sentido, las ideas iluministas del siglo XVIII y la revolución burguesa
de 1789 –que marcan el inicio de una era de la historia, la llamada
Contemporánea- son un argumento bastante sólido a favor de la idea de que el
mundo tiene una deuda importante con Francia, pero no tanto como para que
muchos de sus pensadores –historiadores, sociólogos, filósofos- crean que Francia
sea el centro del mundo, con lo que implícitamente están
fomentando y
propiciando un imperialismo intelectual, quizá el imperialismo más peligroso de
todos.
La reflexión es oportuna ahora que se cumplen doscientos años de la
creación de estas naciones latinoamericanas. En el momento de las revoluciones
por la independencia fue cuando se inició internamente en estos países el
desplazamiento de Occidente a Oriente. Ello fue así porque los dos grandes
movimientos expansivos de las revoluciones, consideradas aquí en una dimensión
espacial, fueron del Atlántico al Pacífico –podría decirse, en términos puramente
desde el Caribe (las mismas aguas del Océano Atlántico) hacia el Pacífico, para
llegar a Bolivia.
Página
expedición de San Martín fue de Buenos Aires a Chile y Perú, la de Bolívar fue
19
convencionales, y por tanto relativos, desde el Este hacia el Oeste-; en efecto, la
Desde mediados del siglo XIX esta tendencia se incentivó y el Océano
Pacífico comenzó a ser más valioso, con la Conquista del Oeste en Estados Unidos,
con la explotación del guano en el Perú, con la del oro en California, con la del
salitre en Chile, etc. Esa marcha hacia el Océano Pacífico y la revalorización de ese
espacio se hizo más importante y tuvo su momento quizá más significativo y
trascendente con la apertura del Canal de Panamá, que unió ambos mares desde
1914, fecha que bien podría fijarse como un hito para marcar un punto de inflexión
en la historia universal, al representar la voluntad concreta estadounidense de
tomar cuenta del control de las comunicaciones inter-continentales, entre el
Occidente y el Oriente. Recordemos que ya desde la segunda mitad del siglo XIX
se venía debatiendo sobre la construcción de este canal, que abriría otra
perspectiva del mundo, que partiría en dos el continente americano, que vencería
la mole territorial de mayor latitud del planeta, como que éste se extiende de un
polo a otro polo. Podría comparárselo con la toma de Constantinopla por los
turcos, señalada como la iniciación de la Era Moderna, y que puso bajo su control
una comunicación esencial entre Europa y Asia, a través del Estrecho del Bósforo.
Desde una perspectiva más ajustada a la realidad que la de los mapas
creados desde las naciones que dominaron el planeta, podría decirse que el
continente americano no es ni Occidental ni Oriental, que es simplemente un
continente que va del Océano Atlántico al Pacífico y viceversa, y de un polo a otro
polo. Por todo ello, en esta visión de tan larga duración se hace evidente que hay
un desplazamiento de la gravitación –en términos de civilizaciones y de
dominaciones- desde el Occidente hacia el Oriente o, más bien, desde el Atlántico
hacia el Pacífico. Ahora bien: ¿Cuál es el papel que le corresponderá a América
Ahora estamos frente a una etapa quizá decisiva de ese fenómeno. Hay
quienes dicen que se aproxima el auge y predominio de China y de otros países
Página
significativo, aunque no totalmente protagónico?
20
Latina en ese desplazamiento, considerando que ha tenido en él un rol
asiáticos, esto es que el centro del mundo será el del continente asiático, con lo
que ese continente será dibujado en el centro del mapa planetario. Pero ¿Cuál será
el papel de América Latina en este movimiento? Ésta es la pregunta que me
formulo: ¿Habrá otro imperialismo, que reemplace a los anteriores, lo que parece
tópico en la historia de la humanidad, y si es cierto que el de los Estados Unidos
está en su ocaso? Para circunscribirnos a los de los doscientos años, ya no el
imperialismo llamado humanitario de Gran Bretaña, ni el agresivo de los Estados
Unidos, ni el maternal de España, sino el chino, que podríamos llamar imperialismo
“irruptivo” –la denominación es nuestra-, en cuanto sería invasivo con sus
mercaderías y su gente.
En fin, hay una visión macro a tener en cuenta y que tiene un hito muy
importante con las revoluciones por la independencia de hace doscientos años,
pero esta visión macro debe remontarse a los últimos cinco siglos y proyectarse
hacia el siglo XXI, es decir hacia el futuro, lo que debiera ser la mayor
preocupación de los historiadores. Creo que esta visión es válida cuando nuestras
naciones llevan ya doscientos años por emerger y encontrar la felicidad.
Página
21
Muchas gracias.
El Bicentenario en la perspectiva de los historiadores
MONARQUÍA E IMPERIO: ETAPA DE LOS BORBONES
Magister Martha N. Grodsinsky (UNRC)
Monarquía e Imperio: Conformación del Estado español
Biológicamente la monarquía hispánica se conformó a través de tres
dinastías: los Trastámaras, que unieron sus coronas en 1474, mostrando hacia el
exterior una unidad que estaba lejos en el interior. Los Habsburgos o Austrias y los
Borbones, por testamento del último Habsburgo.
La España Imperial constituía, en tiempos de Carlos I de España y Carlos V
de Alemania, un Imperio cuya concepción geopolítica se desarrolla en un marco de
ámbito continental. La múltiple herencia de Carlos I y el hecho de ser elegido
emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, en 1519, hizo resucitar el sueño
de una monarquía universal. La idea imperial fue una continuación de la
concepción medieval del imperio, en la cual el emperador debía actuar como
defensor y cabeza del cuerpo político de la cristiandad.
La idea medieval del imperio o el sueño de Dante fue impulsado por el
italiano Mercurio Gattinara, gran canciller de Carlos V, y fue teorizada por
príncipes a la potestad secular del imperio, era tan anacrónica como quimérica.
Página
Vives y Alfonso de Valdés. Esa propuesta, que propugnaba la sumisión de todos los
22
intelectuales como el jurista Navarro Miguel Ulzurrum y los erasmistas Juan Luís
El curso de los acontecimientos moderó ese propósito, transformándose el
dominio temporal del imperio en una supremacía moral. En realidad, la presión de
los tiempos reformados convirtió la construcción imperial en una utopía.
El fracaso de Carlos V por mantener la unidad del mundo cristiano y
salvaguardar la idea del imperio, a través de la Paz de Augsburgo, en 1555, selló
su fracaso político-religioso y fue un testimonio de la nueva afirmación del naciente
Estado, a la cual él también pertenecía.
La tradición imperial era extraña a la España medieval y el imperialismo de
Carlos V no despertó una rápida respuesta en la población castellana. Fernando de
Aragón había arrastrado a Castilla, en pos del beneficio de su corona, a grandes
empresas europeas, en ayuda de los intereses aragoneses. Con Carlos, Castilla se
veía sometida a una nueva corriente de ideas, prejuicios y valores europeos,
muchos de los cuales se le hacían muy difíciles de aceptar. Los cambios
introducidos por la nueva dinastía simbolizaban la asociación mucho más estrecha
de Castilla al extranjero, asociación ligada a la sucesión de Carlos de Gante al
trono español.
En realidad, Castilla terminó reconciliándose con el gobierno del nuevo rey
por razones mucho más poderosas que la entrada e influencia de la corriente
erasmiana. Los castellanos empezaron a descubrir en las doctrinas imperiales
algunas características que podían considerar positivas: la conquista de México por
Cortés (1521) había abierto unas posibilidades ilimitadas; lo concreto era la
aparición de un nuevo imperio en el hemisferio occidental y la existencia de dicho
territorios ultramarinos parecía hacerle naturalmente poseedor.
Página
fronteras” y aspirar a la hegemonía mundial, por lo cual la posesión de vastos
23
imperio ofrecía al “nacionalismo castellano el incentivo de poder extender sus
De esa manera, se operó una transición de un concepto medieval de
imperio, que tenía pocos atractivos para los castellanos, a un concepto de
hegemonía castellana bajo la dirección de un gobernante, que era al más poderoso
de la cristiandad.
Pero el perpetuar la tradición de cruzada entrañaba la perpetuación de la
arcaica organización social de una nación de cruzados. Esto supuso, también, que
las instituciones y la economía de España del siglo XVI y de su imperio se
formasen, y se deformasen, ante el sombrío fondo de una guerra incesante.
Hay una fecha clave que simboliza el fracaso del gran experimento Imperial:
1552. El Imperio carolino estaba visiblemente dividido en dos partes. Su sucesor,
el príncipe Felipe, regiría un Imperio muy diferente al de su padre.
El retiro a Yuste de Carlos I y la subida al trono de su hijo, nacido en
España, simbolizaron: la españolización de la dinastía, el fin del Imperio Universal
y el paso de un Imperio europeo de base flamenca a un Imperio de base española
y atlántica, con todos los recursos del nuevo mundo a su disposición.
Nada más ilustrativo que recorrer las páginas del Quijote para poder
explicar que los ideales que habían sostenido a Castilla durante los largos años del
gobierno del “rey prudente” se habían hundido sin remedio.
La Castilla del 1600 era un país que había perdido de repente su sentido de
destino nacional. Fue en medio de ese ambiente de desengaño y de desilusión
para acabar comprendiendo que luchaba contra los molinos de viento. La
conciencia de crisis se había instalado en la Castilla del siglo XVII y, bajo la
influencia de los arbitristas, se lanzaba a una restauración.
Página
parábolas, se puede hallar la de una nación que se había lanzado a una cruzada
24
nacional cuando Cervantes escribió el Don Quijote. En esa obra, entre muchas
La crisis del final del siglo XVI dividía la vida de Cervantes como dividía la
vida de España, separando los días de heroísmo de los días de desengaño. El
manco de Lepanto sostenía en su Quijote la balanza entre el pesimismo y el
optimismo, entre el entusiasmo y la ironía; pero también ilustró lo que había de ser
la característica más evidente de la producción artística y literaria del siglo XVII:
sueño y realidad, y se trasuntó en las obras de Calderón de la Barca, las pinturas
de Velázquez y provocó las amargas sátiras de Quevedo.
Al promediar 1665, Carlos II, el último descendiente de una Monarquía
decadente, enfrentaba el futuro con desilusión y derrota.
Sin embargo, hacía 1680, lo peor había pasado y el soñoliento clima
espiritual de la España de Carlos II entreabría la puerta a la Edad de la razón que,
aunque con retraso, comenzaba a alborear.
Monarquía
e
Imperio,
centralización
y
racionalización
administrativa bajo los Borbones: Decretos de Nueva Planta
La casa de Borbón es una importante Casa Real de origen navarro-francés y
la actual casa reinante del Reino de España, es rama de la Dinastía de los Capetos,
la más antigua dinastía real de Europa. La Casa Real gobernó la Baja Navarra
desde 1555 y Francia desde 1589. El primer miembro de la Casa de Borbón en
España fue Felipe d’Anjou, nieto de Luis XIV de Francia, quien sucedió a los
sin descendencia. Quedaba vacío el trono de España, una potencia Imperial venida
a menos, pero que aún conservaba numerosas posesiones en Europa y sus ricos y
extensos territorios en América.
Página
En 1700, Carlos II, el último integrante de los Austria (o Habsburgo), muere
25
Austrias.
Aunque Carlos II designaba en su testamento al francés Felipe d’Anjou
como heredero del trono español, Inglaterra, temerosa de que Francia acumulara
demasiado poder, conforma una alianza con Holanda, Portugal y Saboya para
apoyar al archiduque Carlos (de Austria). Se iniciaba, así, una contienda
internacional, la llamada Guerra de Sucesión española (1700-1713), que sería al
mismo tiempo una guerra civil, pues en el interior de España los apoyos a ambos
candidatos también se dividieron: Castilla, en general, apoyó a Felipe y la Corona
de Aragón apoyó al Archiduque Carlos.
El final de la guerra no se decide en el campo de batalla, un vuelco en las
alianzas retira a Inglaterra de la contienda, facilitando la paz. De ese modo, la
corona española pasaría definitivamente a Felipe d’Anjou, que reinaría con el
nombre de Felipe V.
El Tratado de Utrecht, en 1713, pondría fin a la guerra de sucesión, con
consecuencias que tienen su reflejo en la actualidad: España perdió el Peñón de
Gibraltar y, desde entonces, sigue siendo una posesión británica; no ocurrió así
con Menorca, que volvería a manos españolas casi un siglo después.
Por otro lado, tras este tratado, España se quedó sin sus posesiones en
Europa y tuvo que dar ventajas comerciales en América a Inglaterra.
El Imperio Español había quedado reducido formalmente a un Imperio
auténticamente español, formado por las coronas de Castilla y Aragón y las
historia de la península e inauguró otra. España sería parte de Europa, del mismo
modo que Cataluña y Aragón serían parte de España.
Página
El firme establecimiento de la nueva dinastía puso fin a una época de la
26
colonias castellanas en América.
La Historia de España en el siglo XVIII muestra una curiosa mezcla de
progreso y reacción, en la que el rey y los ministros aplicaron los principios de la
Ilustración a una sociedad medieval en sus aspectos y en sus convicciones.
Un país de contrastes: con un litoral económicamente “boyante”, un
floreciente comercio y unas activas relaciones económicas, contrastaba con un
interior árido, escasamente poblado y víctima de repetidas sequías y epidemias.
España era un país en el que los privilegios regionales y las demarcaciones
provinciales parecían la verdadera negación del concepto de Estado uniformado.
Si se observaba a España desde el exterior, hacía 1730, lo evidente era que
había sufrido una inmensa crisis, que sólo parcialmente había quedado resuelta
con Felipe V, en 1713, pero también se trataba de una crisis en el que el futuro de
España, como potencia colonial, fue puesto en entredicho. En Utrecht, los
británicos habían iniciado incursiones contra los monopolios comerciales españoles,
y empezó a ser inseguro el control español sobre la Indias Occidentales. Las
finanzas de la corona se habían resentido con mucha gravedad desde el principio
del siglo XVII, en que la inflación y la deflación se sucedían alternativamente.
Por otra parte, también se sabía que el oro y la plata americana era una
fuente de riqueza que no podía perdurar indefinidamente, por lo que estaba lejos
de ser una respuesta a los problemas financieros del gobierno.
potencia comercial y, sobre todo, su poderío naval.
Página
Felipe V y sus sucesores, que España debía tratar de conservar su Imperio y su
27
En este sentido, podemos inferir que estaba claro, para el gobierno de
Pero implicaba, también, aplicar profundas reformas en la organización
política y territorial de la península y su Imperio de ultramar. Estas reformas
tendrán dos objetivos fundamentales: el reforzamiento del poder real y la
centralización de la uniformidad administrativa.
En realidad, la finalidad era imponer en España un absolutismo monárquico,
siguiendo el modelo de la Francia de Luis XIV. Uno de los resultados fue que, por
primera vez, se puede hablar con propiedad de un “Estado Español”, ya que, hasta
la llegada de los Borbones, España era más una entidad territorial, o incluso
cultural, que política: la monarquía de los Austrias había sido una aglomeración de
Estados, cada uno con sus propias leyes e instituciones. Con el nuevo enfoque
absolutista y centralizador de la nueva dinastía, todas las medidas de gobierno
debían proceder del rey y de sus ministros y dichas medidas debían aplicarse a
todos los súbditos por igual.
Las reformas aplicadas por la nueva dinastía estaban inspiradas en el
movimiento ilustrado y, sobre todo, se enmarcan dentro del nuevo absolutismo
monárquico.
La centralización administrativa se logró a través de los Decretos de Nueva
Planta, una serie de disposiciones dictadas entre 1707 y 1716, que significaban la
abolición de todos los fueros y derechos de los reinos de la antigua corona de
Aragón, la eliminación de sus instituciones políticas y la implantación en sus
territorios de la legislación de Castilla. Por otro lado, se produjo una importación
de una costumbre francesa que iba a tener importantes consecuencias en el siglo
Entre 1760 y 1808, se fueron implantando cambios en materia fiscal, en la
producción de bienes, en el ámbito del comercio y en cuestiones militares. Estos
Página
impedía el acceso al trono a las mujeres.
28
XIX para la monarquía española: en 1713, Felipe V, aprobaba la Ley Sálica, que
cambios procuraban aumentar la recaudación impositiva en beneficio de la Corona,
reducir el poder de las elites locales y aumentar el control directo de la burocracia
imperial sobre la vida económica.
Una de las principales instituciones afectadas por el despotismo ilustrado
español fue la Iglesia Católica, ya que la Corona pretendió afirmar el poder secular
sobre el religioso. Esto incluía la restricción de los privilegios y exoneraciones
fiscales de que gozaban las órdenes religiosas. Fueron los jesuitas los que más se
opusieron al proyecto centralizador de los borbones, por lo que fueron expulsados
de España y de sus posesiones ultramarinas en 1767. En ese año, Carlos III
decretó la expulsión de la Compañía de Jesús.
Las reformas borbónicas llegaron del exterior, concretamente de la corte
imperial de Madrid; llegaron de fuera como llegó la conquista en el siglo XVI.
Afectaron a todo el Imperio, pues no eran sólo para la Nueva España y menos
privativas del noroeste. El objetivo último de los monarcas de Borbón era la
sujeción de las colonias para beneficio económico de la metrópoli: corregir las
fugas fiscales y promover la producción, para aumentar así la recaudación de
impuestos. Para lograrlo, se necesitaba reformar instituciones y procedimientos
viciados –a juicio de los reformadores–, que se habían incrustado en las
sociedades coloniales y con los que ciertos grupos de privilegiados medraban, al
amparo de la debilidad de los gobernantes de la casa de Habsburgo. El Consulado
de comerciantes, algunas corporaciones religiosas, como la mencionada Compañía
de Jesús, y la misma institución del Virreinato fueron el blanco de los golpes de los
funcionamiento del Estado, los Borbones apuntaron firmes, desde el advenimiento
del primer Borbón, a la introducción de reformas de gran calado, tanto en la
Página
Con la vista puesta en fortalecer el poder real, pero también en mejorar el
29
reformadores.
administración como en la hacienda y el ejército que, en la medida necesaria,
pasaron también a sus dominios de ultramar.
España se divide en demarcaciones provinciales, al frente de las cuales
situaron a un capitán general, que representaban el poder del rey en el territorio
en el que actuaban.
El poder municipal recayó en los Corregidores, una institución castellana que
se extiende a toda España. Estos corregidores eran nombrados por el Rey.
En cuanto a la administración central, se crean las Secretarias de Despacho,
antecedente lejano de los actuales ministerios de España.
Se introdujo una figura clave en el proceso centralizador y que sería
trasplantada a los dominios americanos; nos referimos a la figura del Intendente.
Eran funcionarios dependientes del Rey, con múltiples funciones.
Otro ámbito en el que se produjeron importantes reformas fue en el de la
Hacienda. El fin esencial era incrementar y mejorar la estructura de los ingresos,
para lo que se debía lograr dos objetivos importantes:
1°
Que todos los territorios de la Corona contribuyesen a los
gastos de la Monarquía.
2°
Que los súbditos soportasen de forma más equitativa las
cargas del Estado. Para ello, había que vencer la resistencia de los
hacendística, en tiempos de Fernando VI, fue Zenón de Somodevilla, más tarde
ennoblecido como Marqués de la Ensenada. Si bien logró duplicar los ingresos de
Página
El personaje que va a protagonizar la principal etapa de la reforma
30
estamentos privilegiados, hasta entonces exentos de pagar impuestos.
la Corona y fue el autor del proyecto de Única contribución (gracias a la cual se
dispone del catastro de Ensenada), publicado en 1749. Sin embargo, las
resistencias de los sectores privilegiados lograron paralizar las reformas más
fuertes, y fueron abortadas con el Motín de Esquilache, en 1766. Esto demuestra
hasta qué punto fue difícil al grupo ilustrado modificar las condiciones precedentes
y llevó al gobierno a ser más cauto en las reformas y en poner todo el peso de
ellas en sus relaciones con el mundo Colonial.
Las dificultades de imponer los cambios tenían que ver no sólo con la
estructura social, sino también con las características culturales que se originaban
en ella. El trabajo rutinario de la tierra, el rechazo de hacer innovaciones, la
ignorancia y la superstición eran rasgos del campesino, pero no privativos de ese
colectivo social; en realidad, abarcaba a todos los sectores de la sociedad. Contra
esta situación, intentaron luchar tanto los ministros reformistas como las
sociedades económicas de amigos del país, y no siempre fueron coronados por el
éxito.
En este sentido, las limitaciones existieron para la minoría selecta de
funcionarios ilustrados que pudieron actuar con más profundidad durante los
reinados de Carlos III y Carlos IV.
Los ministros o funcionarios ilustrados fueron minorías abiertas a las nuevas
Ideas del siglo XVIII e influenciados sobre todo por el Iluminismo francés.
Destacamos a:
Floridablanca: secretario de Estado entre 1776-1792
mismo en 1783.
Galvéz: Presidente del Consejo de Indias entre 1776-1782.
Página
Campomanes: primer Fiscal del Consejo en 1762 y luego presidente del
31
Aranda: presidente del Consejo de Castila entre 1766-1783.
Era una pequeña minoría, que no procedía de la nobleza tradicional, ni de la
burguesía; eran abogados bien preparados en la universidad. Creían en el hombre
y en sus capacidades, como en una religión menos formal y más eficiente. Para
ellos, el mejor gobierno era el de un Rey Ilustrado, pero eran partidarios de una
Monarquía Absoluta, de ahí su postura regalista frente a la iglesia. Abiertos a los
modelos de Francia e Inglaterra, fueron los suficientemente inteligentes para no
copiarlos; eran conscientes de las limitaciones de su sociedad. No era tan fácil
cambiar dos siglos de anquilosamiento. Por lo tanto, nunca tendieron a provocar
cambios profundos en la estructura social del Reino de España.
Tampoco se puede hablar de un grupo homogéneo ya que, entre ellos,
había desde un admirador de Voltaire, como Aranda, quien propiciaba la vuelta de
la aristocracia, hasta un enemigo de la Ilustración como Galvéz, quizá el menos
ilustrado de todos los funcionarios de Carlos III; un hombre moderado, cuyo
objetivo no estuvo en promover una reforma estructural, sino en reforzar el
poderío naval y militar de España, con proyecciones a una política exterior
enérgica. Su preocupación se centraba en conseguir un aumento de ingresos para
la Corona y esta finalidad fue lo que proyectó en la política colonial.
Las Provincias de Ultramar
En la segunda mitad del siglo XVIII, se comenzó a hablar de las Provincias
de Ultramar para designar lo que hasta entonces se llamaba las Indias
Occidentales. Este cambio de vocabulario refleja, sin duda, un punto de vista
productos complementarios y a servir como mercado para su actividad económica.
Página
destinadas a fortalecer el poder y la riqueza de la Metrópoli, a proporcionarles
32
nuevo sobre unos territorios que se tendían a asimilar cada vez más a las colonias,
Estamos en un total acuerdo con Joseph Pérez de que hay que situar la
política americana de los Borbones en esta perspectiva: voluntad de sacar partido,
no sólo del subsuelo, sino también de la agricultura y de la ganadería, como
también la preocupación por desarrollar en un todo el comercio y hacer respetar el
monopolio de España y, por último, el esfuerzo por reforzar la organización
administrativa de América.
Algunos historiadores –entre ellos, John Lynch– han hablado de una
segunda reconquista de la Indias. El término es tal vez excesivo, pero pone de
manifiesto la amplitud de las reformas que se intentaron introducir en el último
tercio del siglo XVIII, en vista de un nuevo Pacto Colonial.
Estas reformas provocaron a menudo resistencias, reacciones violentas en
aquella sociedad compleja y dividida en clases y castas antagónicas, que
suscitaron un profundo malestar en los criollos, quienes tomaron entonces
conciencia de su identidad.
La política colonial Borbónica, tras el Tratado de Utrecht, se fundamentó en
dos objetivos complementarios: 1°) Se trataba de defender el Imperio ante
cualquier agresión, y 2°) Hacer respetar el monopolio comercial de España, en
contra de las ambiciones de las grandes potencias, sobre todo, Inglaterra.
La primera responde al despliegue de medidas militares eficaces. y la
segunda para desarrollar la economía de los territorios americanos y obtener de
modificó la orientación general de las mismas.
Página
La oposición con que se toparon obligó a retirar algunas de ellas, pero no se
33
ellos recursos crecientes.
La medida que se denominó Libre Comercio no puso fin al monopolio, sino
que la finalidad era hacerlo más eficaz, suprimiendo las disposiciones que ya no se
podían justificar: Cádiz y la Baja Andalucía, la Mesta, no eran ya elementos
dinámicos para la economía española. Esta medida, que abría nuevos puertos
americanos con otros puertos de la península, terminaba con el monopolio de
Cádiz y consagraba el lugar que ya ocupaban las provincias periféricas de España:
el litoral Cantábrico y Cataluña, que aprovechó para desarrollar su propio
dinamismo.
Solo las provincias vascas quedaron excluidas del comercio con América,
debido a su régimen aduanero.
En este sentido, la segunda mitad del siglo XVIII fue testigo de un doble
proceso en las relaciones de España y sus colonias. Por un lado, se intentó cambiar
las características y las relaciones, pero ello, a su vez, significó la aplicación de
medidas concretas, que fueron desde la aplicación de unidades administrativas –
como la última de todas las creaciones: el Virreinato del Río de la Plata–, hasta la
aplicación del sistema de Intendencias.
En el mundo colonial, el objetivo fue aumentar la centralización y el control
político colonial, que produjo, en términos formales, según John Lynch, la
alienación del poder de las élites locales y las consecuencias que trajeron
posteriormente; es decir, el movimiento independentista americano, argumento
que también fue sostenido Branding. Inés Punta, en su siempre citado libro
Córdoba Borbónica, persistencias coloniales en tiempos de la reforma (1750-1800),
señalando que había quedado claro que, durante el período borbónico, el papel
que les cabía a las posesiones españolas, que ya no fueron consideradas reinos –
Página
objetivo y sugerente, que permite entender y enriquecer esta problemática,
34
analiza las relaciones de España y sus colonias desde otro ángulo, mucho más
como en la etapa de los Austrias–, sino dominios; por lo tanto, lo que desaparece
en relación con ese período fue el papel de “arbitro” del Estado.
La política de recuperación de las colonias se hace más efectiva a partir de
la década de 1780. Pero los resultados de la aplicación de las reformas en el
Imperio de Ultramar estuvieron lejos de lo deseado por la corona, en especial lo
referente a la exclusión de los sectores criollos del gobierno.
En realidad, las viejas instituciones chocaron con las nuevas. Así, en México,
el control fue más severo; no así en Lima, cuyo Cabildo había recuperado fuerza y
espacio político. Tampoco se había visto limitada por el sistema de Intendencia;
por el contrario, sus finanzas se habían recuperado. En cuanto al sistema de
milicias locales, las antiguas familias fueron predominantes; en relación con los
altos mandos y los recién llegados, los aventajaron en los estamentos de los
capitanes.
La situación fue diferente en el Río de la Plata, por el mismo hecho de ser
una creación propiamente de la administración Borbónica.
Cabe preguntarse hasta qué punto los intentos de la administración de la
Nueva Planta terminó con el sistema de compromiso y, en la práctica, pudo
modificarla. Los estudios de Barbier –citados por Inés Punta– para Chile abren un
campo de análisis que complejiza el estudio; para el investigador citado, la
burocracia siguió en manos de la élite, a través de otros mecanismos políticos
informales, tales como: relaciones interpersonales primarias entre los miembros de
privativo de Chile, sino que los estudios de Campbell para el Perú y Branding para
México, sostienen esa postura.
Página
parentales. Prácticas que funcionaron como una fuente de poder; y esto no fue
35
la élite y los oficiales reales, a través del acuerdo, la cooperación o las relaciones
Consideraciones finales
Durante un siglo –1700 a 1808–, la Nueva Dinastía llevó a cabo una serie de
reformas, unas vinieron impuestas por la liquidación del régimen austracista, pero
hubo otras que respondieron al arbitrismo ministerial, estimulado por el ejemplo
europeo en la época del Despotismo Ilustrado. En conjunto, el reformismo tuvo
éxito en cuanto rehizo la potencialidad de España en Europa y América, sin lograr
elevarla al status pasado, pero encauzó al Estado por las vías de un rígido
racionalismo.
Bajo la égida de Carlos III, el país alcanza un tono de modernidad política y
desahogo económico, a la vez que una sensación de fortaleza en las guerras
marítimas que libró contra Inglaterra, en defensa del Imperio Americano.
El desarrollo que se había iniciado hubiera ayudado a España a ir retomando
un ritmo de crecimiento, aun si se tiene en cuenta la menguada personalidad de
su sucesor, Carlos IV (1788-1808), si el desenlace de la Revolución Francesa no
hubiese motivado un viraje peligroso para la política interna del Estado español,
echando por la borda el programa de Carlos III. El ministro de ese entonces,
Godoy, sólo conservó el aparato externo del Despotismo Ilustrado: la omnipotencia
ministerial y fuerte poder –que rayaba en una dictadura– en la administración
sobre el país.
Durante dos decenios (1788-1808), al decir de Vicens Vives, se incuba en
muchas almas el espíritu revolucionario, que habría de estallar en España en 1808,
ilusiones surgido de la Revolución Francesa.
Página
dinástica y, en otros, el deseo de sumergirse en el desbordante océano de las
36
con motivo de la crisis de la Monarquía. Alimentó en unos la llama de la tradición
Esta situación fue la que, en nuestra humilde opinión, actúa, madura y
dispara el movimiento de Mayo de 1810 en el Virreinato del Río de Plata, en
simples palabras: El haber llevado a los criollos a tomar conciencia de sus
peculiaridades fue una de las consecuencias inesperadas de la Ilustración.
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Integración Política”. En: Floriastán, A. (coord.). Historia Moderna.
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Hufton, O. (1983). Europa: Privilegio y Protesta. Madrid: Editorial Siglo XXI. Madrid
Martínez Millán, J. (2005). “Las Monarquías dinásticas: Francia, Inglaterra y
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Punta, A. (1997). Córdoba Borbónica. Pertenencias coloniales en tiempos de
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Vicens Vives, J. (1990). Aproximación a la Historia de España. Barcelona: Editorial
Vicens Vives.
“LA EXPERIENCIA REPUBLICANA Y EL PROBLEMA DE LA CIUDADANÍA Y
LA REPRESENTACIÓN”
Dra. Celia Basconzuelo (UNRC. CONICET)
Esta ponencia se ocupará de algunas reflexiones sobre la experiencia
republicana del siglo XIX y su conexión en particular con el problema de la
ciudadanía y la representación, referidas a la Argentina aunque entendiendo que
la cuestión abraza al conjunto de las comunidades políticas latinoamericanas.
El estallido de la unidad del imperio español en la primera década del siglo
XIX plantea para las elites criollas el desafío de encontrar principios, formas de
legitimar el poder, edificar instituciones y ensayar prácticas políticas nuevas. Se
abre pues experiencia de la construcción de las comunidades políticas.
En esa búsqueda y más allá de las diferencias, será rasgo común la
adopción de formas republicanas de gobierno fundadas sobre el principio de la
soberanía popular como fuente de legitimidad del poder. En nuestro país recibirá
cristalización constitucional finalmente en 1853.
Esa búsqueda significó recorrer un camino azaroso y por momentos con
notas paradójicas. Azaroso porque debió competir con otras formas de gobierno
planteadas como opciones posibles e igualmente legítimas. Competirá con la
monarquía constitucional que fue el gran debate posterior a la independencia y,
competirá con la tradición norteamericana cuando se trate de proponer el vínculo
confederal antes que adoptar la república. Con notas paradójicas como las que
proclamarán repúblicas y adoptarán principios del sistema.
Página
la Nación y tras la búsqueda de legitimar la organización provincial, algunos se
38
ofrecieron los Estados Provinciales Soberanos y Autónomos quienes antes que en
En el análisis de la experiencia republicana podríamos distinguir dos
momentos.
1. El discurso republicano. Esta preferencia por los principios republicanos
precede a la consolidación de la Nación. La idea Nación es entendida –bajo la
impronta de la tradición francesa y en el contexto revolucionario- en términos de
construcción política. No es entendida todavía en términos culturales, como lo será
desde los años ’40 y ’50 por influencia romántica. Influye allí la tradición francesa,
particularmente bajo la vertiente rousseaneana, en hombres como Moreno y
Artigas.
Pensar la Nación en términos de construcción política, implica que las elites
deberán pensar cómo definir y materializar institucionalmente esa relación entre la
construcción política y los miembros de la comunidad. Quiénes y desde qué
posición legitiman el poder. Aparece aquí pues el problema de la ciudadanía.
La institución de la ciudadanía es pensada por las elites, es implantada
desde arriba sobre sociedades de arraigo colonial todavía. Entonces qué idea
tenían de la ciudadanía. El concepto abreva de la modernidad: es el universo de
iguales, individuos autónomos, hombres libres, portadores de virtudes (virtudes
cívicas) que gozan de derechos y asumen obligaciones. En el contexto
revolucionario, son los miembros del cuerpo político que legitiman el poder. Esta
idea de ciudadano se corresponde con la idea de sujeto plural que es el pueblo
soberano. En el contexto revolucionario y según la tradición francesa la libertad es
inseparable de la igualdad.
que Koselleck llamó “la simultaneidad de lo anacrónico”, es decir, la superposición
de tradiciones: por un lado, una tradición de raíz medieval que recogió la tradición
hispánica e hizo de la categoría de “vecino” (en los Cabildos y luego en los
Página
ciudadanía y regular su ejercicio. Al definirlo en la normativa tendrá lugar aquí lo
39
Las elites encontrarán en el marco normativo el mecanismo para definir la
Municipios como contribuyente) el sujeto del cuerpo político, y la de “ciudadano”
aportada por la modernidad.
Hay entonces tensiones en torno de la ciudadanía: que devienen por un
lado de las definiciones normativas que aluden al universo de iguales y sin
embargo excluyen a las mujeres y minusválidos, dependientes, clérigos, hombres
de las armas; a nivel municipal los que no contribuyen o no ejercen profesión
liberal. Excluidos serán en los primeros tiempos los individuos que pertenecen a la
población
suburbana
y
rural.
Otra
tensión
deviene
de
las
tradiciones
representativas: las de Antiguo Régimen y las modernas que invocan a los
diputados de la Nación, en vez de las corporaciones.
2. La adopción de la forma republicana. Este segundo momento se refiere
al momento en que los principios fueron plasmados en la Constitución de 1853. En
el marco de esa opción republicana, las elites han sabido idear mecanismos que
encubren esas desigualdades: recogen del Derecho Natural de Gentes la idea de
los derechos civiles, éstos preceden a la norma.
Pero este momento en el cual se adopta la forma republicana no se
corresponde con aquella tradición ilustrada que equiparaba libertad a igualdad. Al
encuentro de la tradición liberal, al encuentro de modelos cercanos como el
chileno es posible plantear que la libertad puede separarse de la igualdad.
Se continúa con una tensión entre la definición normativa sobre ciudadanía
y exclusiones en el ejercicio. El liberalismo no deviene en democracia, ésta ha sido
Por otro lado, la forma de gobierno republicana entendida en clave
moderna implica entender la mediación del sistema representativo. La opción
Página
la soberanía de la razón.
40
pensada en términos de que la soberanía del número debía ser reemplazada por
republicana significó avanzar además en la idea de representación: las elites
pensaron en definirla quebrando las tradiciones representativas de Antiguo
Régimen de índole corporativa, territorial y en este sentido nos apartamos de la
herencia española hasta cierto punto también.
Los ciudadanos de la República están representados en el cuerpo político
por representantes con calificación para serlo y además son representados por
identidades ya no corporativas, hasta adoptar finalmente un criterio de
representación mixto que dará cuenta de una representación en función de la
población y otra en función de la territorialización de la política. Los diputados
representan a la población, los senadores a las provincias.
En la dinámica republicana hay una tensión entre la normativa y la práctica
electoral: el principio de la soberanía popular como fuente de legitimidad y la
práctica que crea “representaciones invertidas”, el sufragio mediado por sistema
de elección indirecta pero sobre todo por el control electoral, los agentes
electorales.
Sin embargo, las investigaciones locales aportan la idea de que si bien
algunos individuos no eran aún ciudadanos (mujeres y extranjeros) supieron
recorrer por otro camino –el de los derechos constitucionales- la forma de
desarrollar prácticas ciudadanas.
Finalmente, a la luz del Bicentenario qué reflexiones se pueden aportar. La
representación política está en crisis, la ciudadanía atraviesa la conflictividad de
parece soslayado, al menos por la clase política.
Página
laboral. Pero además la calidad republicana requiere un debate que aún hoy
41
desarrollarse inclusivamente en el campo político y con exclusiones en el mercado
Bibliografía
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XIX”. En: Couffignal, George (comp.). Las democracias posibles: el desafío
latinoamericano. México: Fondo de Cultura Económica (pp. 39-68)
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génesis del ciudadano en América Latina”. En: Sábato, Hilda (comp.)
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Página
42
Sábato, Hilda (1999). Ciudadanía política y formación de las naciones.
Perspectivas históricas de América Latina. México: Fideicomiso Historia de
las Américas. Fondo de Cultura Económica
DIMENSIONES DEL FEDERALISMO ARGENTINO
Prof. Nelson Cimminelli (Departamento de Historia. Departamento de
Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales)
I.
Introducción
El origen de estas reflexiones están el un estudio sobre la territorialización
de la política, entendida como el proceso mediante el cual el comportamiento de
los partidos políticos y sus votantes, se vuelven crecientemente distintivos en lo
local (Calvo, 15). Hablamos de un fenómeno bastante generalizado con el que se
alude normalmente a la restructuración de la actividad política, como a
desestructuración de grandes partidos políticos nacionales.
Una primera forma de acercarse al problema es recordar que ya hace más
de sesenta años Maurice Duverger advirtió, que el ordenamiento interno de un
partido político tiende naturalmente a calcar la articulación del Estado que aspira a
conquistar (Duverger, 70).
Organizativamente entonces, la actividad política que quiere conquistar y
transformar al Estado, debe también adaptarse, al menos en parte al él. Pero ¿Qué
es hoy el estado argentino? La pregunta así formulada es de una enorme amplitud.
Nuestro propósito es limitarla a las relaciones entre los distintos niveles del estado
y su impacto en la actividad política, en el interior de las organizaciones y en el
oposición, como responsables del gobierno nacional, pero también provincial o
municipal, que en 1983 tomaron a su cargo la administración del Estado argentino,
Página
Los partidos políticos que como mayoría o minoría, como gobierno u
43
sistema de partidos como tal.
debieron enfrentar problemas para los que estaban escasamente preparados,
porque no se los comprendía cabalmente o porque no se había advertido la
magnitud de los mismos.
Debieron por lo pronto enfrentar las propios cambios en la actividad política,
en cuanto las relaciones con la sociedad, a los cambios en la comunicación política
etc. y armados de un bagaje programáticos que respondía muchas veces a
realidades ya pasadas y con sistemas organizacionales que resultaron rápidamente
inadecuados.
Los casi treinta años de funcionamiento del sistema democrático, que
constituyen finalmente uno de los más largos períodos de la historia argentina en
los que la misma imperó, fueron también un periodo de incesante aprendizaje del
funcionamiento institucional. Una de cuyas dimensiones fue comprobar el complejo
funcionamiento
y los por
momentos sorprendentes
comportamientos del
federalismo institucional argentino previsto en la constitución nacional de 1983 y
ratificado por la reforma constitucional de 1994.
Se trata en esta ponencia de estudiar el impacto de este funcionamiento del
federalismo constitucional, en los partidos y en el sistema de partidos. El punto de
partida, es singular: diciembre de 1983, cuando las autoridades constitucionales
asumen el control del estado argentino en sus distintas jurisdicciones: nación,
provincias y municipios. Es singular desde ya en muchos sentidos, pero para lo que
hoy no interesa, lo es porque hasta ese momento el federalismo institucional, ha
sido puesto en un largo paréntesis, en el que fueron suspendidos la mayoría de
Página
Del federalismo al centralismo
44
sus presupuestos y que por cierto es muy anterior a la última dictadura militar.
El federalismo se refiere a la distribución y organización del poder político al
interior del estado, a la posibilidad de establecer normas, elegir autoridades y
administrar autónomamente recursos en los niveles inferiores del estado nacional.
Como sabemos la fórmula federal, prevista en la constitución 1853 fue muy
prontamente alterada en su funcionamiento real, relativizando y modificando de
más de una manera este federalismo.
Los factores que impulsaron esta evolución fueron múltiples y solo cabe
recordar los más notorios y perceptibles. Merece advertirse por lo pronto, que la
posibilidad del poder central de intervenir transitoriamente las unidades políticas
subordinadas: las provincias fue profusamente utilizado por casi todos los
gobiernos tanto de la etapa oligárquica, como cuando imperó la democracia. Los
interventores raramente limitaban su accionar a los propósitos formales de la
intervención. Frecuentemente el interventor buscaba y lograba organizar una
fuerza política adicta al gobierno central y en lo posible dependiente de él.
Quiere decir que desde las mismas etapas formativas, el estado argentino
comenzó a mostrar acusadas tendencias que tendía a concentrar el poder en las
áreas centrales y en el Poder Ejecutivo en particular, alterando en los hechos la
fórmula federal adoptada.
Por otra parte y también desde los mismos tiempos fundacionales, el estado
argentino compartió tendencias análogas a los de los demás estados del mundo
occidental, que llevaron a una continua ampliación de sus responsabilidades en
escuelas, salud pública, obras de infraestructura vial o energética, como también
polos estatales de desarrollo industrial, minero o petrolero, todo lo cual
Página
predominante en el estado central. De esta manera el Estado nacional proveyó
45
materia educativa, sanitaria, o aún económica, que recayeron en forma
concentraba capacidades en el estado central en detrimento de las unidades
subnacionales y alteraba los sentidos primigenios del federalismo.
La tendencia fue reforzada por la circunstancia de que tanto cuando imperó
el modelo agro exportador, como cuando se desarrolló la sustitución de
importaciones, las principales actividades económicas ce concentraron en la pampa
húmeda y en las grandes ciudades de dicha región.
De la misma manera la instalación del sistema de transportes y de
comunicación, el ferroviario, el vial, o la aeronavegación civil y comercial, que se
fue concretando a lo largo de distintas épocas, en las que gobernaron los más
disímiles gobiernos e imperaron los más diversos modelos económicos, casi
siempre terminaron centraron su diseño en la ciudad de Buenos Aires, que por los
avatares de la historia argentina del silgo XIX, fue declarada Capital Federal y sede
del poder federal previsto en la constitución nacional. La evolución económica
superponía sus efectos sobre las anteriores tendencias, reforzando de esta manera
la centralización política del estado.
Por cierto que ante estos desequilibrios regionales, el estado nacional
actuaba frecuentemente como corrector o compensador de desequilibrios, pero al
hacerlo ratificaba el carácter central de sus decisiones y alteraba el federalismo
constitucional. En este sentido la historia institucional argentina se puede resumir
en este aspecto, como la puja entre un federalismo declarado y un centralismo “de
facto” (Oszlak, 188, Kaplan 244),
también, que los grandes movimientos políticos argentinos, se conformaron a
partir de liderazgos nacionales, que ordenaron a partir de ellos la política
subnacional.
Página
muy disímiles, pero de efectos convergentes. Se debe recordar por ejemplo
46
Esta evolución institucional encontró refuerzos adicionales, en ocasiones
El radicalismo tiene su origen en un movimiento revolucionario que tuvo
como escenario la Capital Federal. Comprensiblemente comenzó siendo un partido
básicamente metropolitano, que arraigó luego en las provincias de la pampa
húmeda y que sólo lentamente y con retrocesos, fue extendiendo su influencia en
el interior del país. Sólo después de la conquista del poder y luego de una sucesión
de intervenciones federales, se constituyó en un partido cabalmente nacional.
La tendencia fue más acusada en el peronismo. Desde ya su organización
de muy débil institucionalidad, fue más rápida que la del radicalismo, pues se
realizó desde un liderazgo no discutido y que dispuso desde sus orígenes de vastos
recursos estatales. No sorprende que organizativamente el mismo se presenta
como un movimiento que subordina el partido a la su conducción. A los efectos
prácticos era la conducción central (el Consejo Superior, donde la voz del líder era
decisiva e indiscutida), la que nominaba las candidaturas, de gobernador o
legisladores nacionales.
Por lo demás, es casi obvio observar que todas las interrupciones militares
al ciclo constitucional, quebraban casi por definición el principio federal, desde que
a más de destituir a las autoridades legales en casi todos los niveles del estado,
normalmente era el nuevo titular del Poder Ejecutivo el que designaba a los
reemplazos, que gobernaban de acuerdo a los designios de la autoridad central.
Las salidas de los golpes de estado, el retorno a la democracia se hizo
siempre en una acto electoral que unificaba la convocatoria para la votación de
misma
salida
estaba
enmarcada
en
grandes
opciones
ideológicas
o
programáticas, es comprensible que los comicios provinciales y municipales
quedaban en un inevitable segundo plano para la ciudadanía y para buena parte
de la dirigencia.
Página
la
47
autoridades nacionales, provinciales y municipales. Si además se comprenden que
En estas circunstancias naturalmente la política no esta pensada en
términos “federales”. En 1983 por ejemplo, en los momentos iniciales de la
reinstalación de la democracia, se podía advertir por ejemplo, la notoria similitud
en el ordenamiento de la competencia partidaria en los distintos niveles
electorales. Con la destacable excepción de aquellas provincias en las que existían
viejos partidos provinciales (Corrientes, San Juan, Neuquén), en la mayoría se
reiteraba más o menos una marcada polarización bipartidista entre la UCR y el PJ.
Solo la permanencia del sistema pondría en evidencia la complejidad y
especificidad propia de la problemáticas provinciales y municipales.
III. Del centralismo al federalismo
Este acusado “centralismo de facto”, que pareció caracterizar por décadas el
funcionamiento del estado argentino comenzó a experimentar cambios en sentido
opuesto a partir de la década del setenta y una vez más los orígenes de esta
evolución son notablemente diversos, aunque convergentes.
III. 1. Reforma del Estado y descentralización.
Debemos recordar ante todo, la que genéricamente se reconoce como la
crisis de la denominada: matriz estado – céntrica. Ya desde mediados de la década
del setenta al menos, se advierten los límites e insuficiencias de la industrialización
por
sustitución
de
importaciones,
como
las
crecientes
dificultades
de
Este proceso dio lugar a la asunción por parte de la sociedad, de actividades
que por décadas fueron responsabilidad casi exclusiva del estado. El crecimiento
Página
fermente insolvencia fiscal, que no parece revertirse.
48
financiamiento del Estado, que desde mediados de 1975 ingresa en una casi
de la educación privada, la aparición de formas de medicina prepaga, de
cementerios privados y particularmente la emergencia de formas privadas de
seguridad, pusieron en evidencia las insuficiencias en el funcionamiento del estado.
El proceso fue acompañado por una bastante generalizada crítica al
desempeño general del estado, desde distintas visiones ideológicas, en particular
el liberalismo. Esta trasformación se tornó deliberada con los procesos de
“Reforma del Estado “, iniciados en la década del los noventa, implican una por
momentos desordenado reestructuración del estado, que implica un traslado de
actividades y responsabilidades tanto al sector privado como hacia los niveles
inferiores del mismo: los estados provinciales y municipales.
III. 2. Lo “local” como respuesta a la globalización.
Admitiendo y reconociendo las inevitables diferencias de grado intensidad y
especificidad, como por cierto las lógicas excepciones, en todas partes se aprecia
una general revalorización de lo “local”. Sus manifestaciones son por demás
diversas. Cuando el tamaño de la ciudad lo permite, los medios deben dedicar un
creciente espacio a noticias, temas y personajes locales. La televisión, por ejemplo
un medio nacido como masivo y orientado a un público generalmente
indiferenciado, debe ofrecer un espacio creciente para que los vecinos: “se vean y
oigan a si mismos”, constituyendo así una audiencia local de compleja articulación
con la nacional.
Se advierte también en la necesidad de confirmar o de ser necesario definir
“territorio”, aparece como proveedor de identidad.
Página
cierto tipo de discursos, como también de constituir liderazgos, donde el
49
identidades. Proceso que se hace visible también en las posibilidades de enunciar
Esto se debe en parte a los sentidos ambiguos y ambivalentes de la
“globalización”. La misma suele asociarse ante todo con fenómenos que tiende a
unificar el mundo, a acercar a las sociedades: la integración de las economías
nacionales al mercado mundial o la internacionalización de las comunicaciones,
ante las cuales las fronteras se vuelven permeables y porosas.
Pero es demasiado evidente que los beneficios de esta “globalización”, no se
difunden ni distribuyen homogéneamente, ni entre ni entre las diferentes
sociedades, ni al interior de las mismas. Por el contrario, las sociedades
acrecientan sus diferencias entre clases sociales, se agudizan algunas tensiones
sociales, las sociedades parece muchas veces fragmentadas. No sorprende que
esta “globalización” suscite respuestas o rechazos, que actúan en sentido
contrario. Es a partir de estas comprobaciones como lo “local” es visualizado como
instancia para aprovechar los beneficios de la “globalización” o como defensa ante
las consecuencias negativas de la misma.
No es incomprensible que las administraciones locales se constituyan
instrumentos para aprovechar ventajas competitivas que permitan insertarse
exitosamente en el mundo, como también en focos de demandas de diversas
cuestiones emergentes del proceso mismo de la globalización, como el desempleo,
la creciente marginalidad, la difusión de las drogas, o la contaminación ambiental.
etc.
III. 3. Tres décadas de democracia y de federalismo.
distinto grado e intensidad con el resto del mundo, los mismos coinciden
temporalmente con la reinstalación de la democracia política, con todas sus
implicancias y que para nuestro estudio es la experimentación del federalismo
Página
hecho de que, junto a estos fenómenos, que la sociedad argentina comparte en
50
Pero probablemente lo más sugestivo para nuestro estudio, esta dado por el
institucional previsto en la constitución, que la sociedad hacía mucho que no lo
hacía, que en de esta manera se superpone y sincroniza con lo anterior,
provocando consecuencias en más de un sentido escasamente previstos.
En la medida que el sistema institucional reinstalado en 1983, adquiere
estabilidad y permanencia, comenzaron a advertirse la complejidad de su
funcionamiento y sus por momentos paradójicos efectos.
Para lo que nos interesa, es dable advertir que la existencia de este
federalismo institucional dota a los dirigentes provinciales o locales de diversos
recursos económicos, institucionales o discursivos, con los que “hacer política” en
forma independiente de los partidos de pertenencia. Los mismos puede realizar
políticas públicas a partir de la orientación del presupuesto y de la ejecución del
gasto, cubrir una cantidad de cargos públicos electivos o de diferentes firmas de
designación, proponer y obtener el establecimiento de reglas electorales propias
de la provincia o la ciudad para asignar cargos electivos, regular campañas
electorales, fijar calendarios electorales en forma separada tanto de la provincia
como de la nación, etc.
La heterogeneidad esta reforzada por que las innovaciones en materia
electoral han sido mucho más significativas en algunos planos que en otros. Por
caso la elección del Ejecutivo Nacional (elección directa y ballotage), frente a las
legislativas nacionales, regidas sustancialmente por el mismo marco desde 1983, lo
que refuerza esta disparidad.
perpetuarse. Los niveles de alternancia gubernamental son de ordinario mucho
más bajos en esos niveles que en la nación. La inestabilidad parece remitida al
escenario nacional.
Página
por otra parte de ordinario exitosa, aspiración de los oficialismo provinciales de
51
Las reformas constitucionales provinciales se originan muchas veces en la,
Es así como se fueron definiendo espacios políticos que adquieren
características singulares, con autonomía relativa de la política nacional, que son
objeto de disputas independientes de las libradas en el escenario nacional. Los
gobiernos provinciales y locales pueden producir criterios de diferenciación política
y en determinadas circunstancias pueden obligar a los liderazgos nacionales a
negociar apoyos y lealtades.
¿Quiere decir esto que la Argentina ha retornado a los presupuestos del
federalismo imaginado en la constitución de 1983? Es prudente no adelantar
conclusiones, pues la evolución suele no ser uniforme, ni comprender todos los
terrenos, ni todas las actividades estatales.
III. 4. Una evolución asimétrica.
Si es constatable la forma en que se trasladan atribuciones a las
jurisdicciones inferiores del estado y la forma en que estas asumen derechos y
funciones, es imprescindible observar y detenerse en aquellas responsabilidades
que el poder central retiene. En este sentido es particularmente notorio que este lo
hace y probablemente ha acrecentado sus responsabilidades en materia monetaria
y fiscal, contrabalanceando lo anteriormente observado.
Desde que en la década del treinta se impuso con éxito el denominado
impuesto a los réditos, se entendió que constitucionalmente correspondía a las
provincias y en consecuencia se dispuso la coparticipación de su recaudación,
no querían realizar por su cuenta.
Página
impuestos que correspondían a las jurisdicciones inferiores y que estas no podían o
52
pareció reconocerse que desde hacia bastante tiempo, el poder federal cobraba
Normalmente en la Argentina los impuestos más importantes han sido los
indirectos (al consumo y al comercio exterior), a lo que se puede agregar desde la
mitad de siglo XX, el desvío de los fondos del sistema de previsión social y que son
normalmente recaudados por el estado nacional. Las provincias recaudan de
ordinario impuestos territoriales y en ocasión regalías por la explotación de
recursos naturales (petróleo y minería), normalmente de menor rendimiento, por
lo que la mayor parte de sus recursos provienen de la coparticipación.
Como consecuencia de todo esto, desde hace décadas se va gestando una
notable disparidad fiscal entre las diferentes provincias entre sí y particularmente
entre estas y el poder federal, que paulatinamente se fue haciendo evidente y
visible,
Las provincias gozan así de autonomía política, pero no de autonomía fiscal.
Las instituciones argentinas resultan de acuerdo con la elocuente expresión de
Natalio Botana una combinación de federalismo político y unitarismo fiscal.
Con las lógicas variaciones temporales y en contraste con épocas anteriores,
parece evidente que el poder del gobierno central, descansa cada vez más en la
disponibilidad de recursos fiscales y monetarios, que en la utilización de las
intervenciones federales. Desde 1983 hay una notable disminución de estas que se
realizan solo cuando se hace inexorable poner fin a dinastías provinciales
insostenibles.
Ahora bien, esta relación entre autonomía institucional y dependencia fiscal
las distintas partes y a negociaciones recurrentes, que definen acuerdos siempre
precarios y no siempre explícitos.
Página
el contrario resulta altamente instable, lo que da lugar a una continua puja entre
53
no es una ecuación definida de una manera permanente o definitiva, sino que por
Y no podría ser de otra manera, porque esta sujeta a los naturales cambios
políticos, a los ciclos gubernativos, pero también a las políticas monetarias y
fiscales adoptadas y sus resultados. El mismo Botana reconoce tres períodos,
Hasta 1989 hubo un déficit fiscal compartido. Con la convertibilidad se
advierte flujo insuficiente de recursos hacia las provincias, con un pronunciado
déficit fiscal, que se agrava por la combinación de tipo de cambio fijo e inhibición
de emitir moneda sin reservas y con reducción impositiva en varios rubros
(combustibles, aranceles de importación, impuestos internos, aportes patronales,
etc). Déficit que termina siendo financiado hasta con emisión de deuda. Desde que
fines de 1998 las finanzas del Estado nacional ingresaron en dificultades crecientes
que desembocaron finalmente en la crisis del 2001 -2002. Como resultado se
firman pactos fiscales destinados casi sistemáticamente a su incumplimiento. Para
nuestro estudio es dable advertir que este es también el período de mayor
debilidad del Estado nacional, que queda muchas veces a merced de la voluntad
de un grupo de gobernadores.
Luego de la crisis 2001 – 2002, se observa un cuadro inverso de superávit
fiscal, obtenido a partir de luna drástica devaluación y de la creación de nuevos
impuestos de fácil recaudación y por sobre todo no coparticipados (débitos
bancarios, retenciones), La coparticipación disminuye al 30 % (Botana, 125). Es
sorprendente como el poder Ejecutivo nacional recupera capacidad de actuar, con
los ATN, los planes sociales y las obras de infraestructura.
Ahora bien, esta puja no ha cesado de ninguna manera, la misma conlleva
fiscales y en sentido contrario, los titulares del poder central necesitan ganar
elecciones, como la aprobación de leyes en el Poder Legislativo, muchas veces
controlado por una serie de caudillos provinciales.
Página
responsables de las jurisdicciones inferiores demandan recursos monetarios y
54
la necesidad de intercambiar permanentemente recursos heterogéneos. Los
Esta realidad muestra hasta que punto, los problemas de la sociedad
argentina exceden la dimensión personal de los actores, La política esta afectada
por cierto por esos aspectos personales: el carácter, los valores, el conjunto de
ideas y de prejuicios de los gobernantes y aún por el azar, pero lo que importa es
observar y estudiar las dimensiones institucionales, que enmarcan el accionar de
esos gobernantes.
Esta combinación de federalismo político y centralismo fiscal termina
bastante lógicamente por afectar la calidad institucional del país.
Ha despecho de aquella optimista presunción que sugería que la menor
distancia entre gobernantes y gobernados redundaría en mayor democracia, el
funcionamiento real de nuestras instituciones, permite observar que en algunas
ocasiones al menos, puede ocurrir precisamente lo contrario, que muchos actores
encuentran el origen de un poder que conoce muy escasa restricciones en lo que
Carlos Acuña denomina autonomía desintegrada, que permite así la consolidación
de
oligarquías
provinciales
casi
feudales
con
enorme
capacidad
de
autoperpetuación, que solo el accionar del pode central puede limitar. Al decir del
mismo Acuña: no tolo local es bello (Acuña, 145).
Otra consecuencia visible de esta combinación unitarismo fiscal y
federalismo electoral, es que suele redundar en la irresponsabilidad fiscal. Se
puede gastar desaprensivamente, desentendiéndose de la recaudación. La
ciudadanía electoral, no suele no corresponderse con ciudadanía fiscal (Botana,
interior mismo de los partidos, en un entramado de difícil dilucidación, que puede
hacer de la política algo opaco, poco legible y que coadyuva a la crisis institucional
Página
Estas pujas, rara vez son interpartidarias. Normalmente atraviesan el
55
125).
de esos partidos, que resultan así responsables y víctimas de estas complejas
disputas
III. 5. Dependencia fiscal, autonomía electoral y sistema de
partidos.
El federalismo institucional y la autonomía provincial y municipal implica
lógicamente, la posibilidad de establecer en forma independiente regímenes
electorales, magnitud de distritos, “umbrales” mínimos para obtención de
representación por parte de los partidos, límites o no a la reelección de
funcionarios del ejecutivo o del legislativo, condiciones y mecanismos para la
selección de candidatos, control de los comicios, reglas de emisión de votos, etc.
Es posible así, establecer autónomamente reglas del juego, fijar objetivos, ordenar
tiempos, enunciar discursos, organizar en forma independiente la competencia
electoral.
Ahora bien, los cambios institucionales concretados en los niveles
subnacionales,
estuvieron
muchas
veces
destinados
a
preservar
a
las
organizaciones partidarias provinciales y locales de las consecuencias políticas de
aquellas crisis, que afectan ante todo a las organizaciones nacionales de
pertenencia. Su consecuencia fue el asilamiento relativo, el “encapsulamiento” de
los sistemas políticos provinciales y municipales. Todo lo cual brinda a la dirigencia
provincial y local la posibilidad de manipulación de las reglas electorales, como por
cierto también de cometer errores de cálculo.
subnacionales. Una de las más inmediatas consecuencias, es que la política
nacional parece ofrecer menos incentivos para “hacer política” y que el estado
Página
antigua capacidad de influencia en la postulación y patrocinio de los candidatos
56
Es indudable que los liderazgos nacionales, han perdido mucha de su
nacional puede parece, al menos en algunos momentos y en algunas
circunstancias, menos atractivo para los aparatos partidarios.
La reestructuración actual del sistema político argentino, no es tanto el
resultado del surgimiento exitoso de terceras fuerzas que enfrentan el
bipartidismo, como la consecuencia de las sucesivas crisis económicas y políticas,
conjugada con la incapacidad de los partidos tradicionales para encausarlas.
Como consecuencia la crisis de esos partidos en el nivel nacional, puede no
ser reiterada con la misma magnitud en las provincias y municipios, donde los
sistemas muestran mayor capacidad de resistencia, como de reacción institucional.
Por cierto a la crisis de estos partidos concurre la desafección ciudadana, el
debilitamiento de las lealtades políticas de los ciudadanos hacia los mismos, que
quedan así a disponibilidad de otros emprendimientos políticos, etcétera, pero
entendemos que en alta proporción es la consecuencia del impacta del complejo
entramado del federalismo institucional argentino y la singular estructura fiscal del
país. Las consecuencias sobre los partidos y el sistema de partidos son complejas y
solo pretendemos señalar las que parecen más evidentes.
1. La disponibilidad autónoma de recursos permite a esa misma dirigencia
protegerse o desentenderse de los fracasos de sus partidos en el nivel nacional o
provincial. Según las necesidades, las campañas electorales, se pueden
“provincializar” o “municipalizar”, normalmente en momentos de crisis política o
económica que afecte a la conducción nacional de los partidos o por el contrario
2. La práctica es reforzada por la relativa facilidad para constituir
autónomamente alianzas o para cruzar las fronteras partidarias en el momento de
Página
conducciones.
57
“nacionalizar”, en los momentos de alza o de éxito político de aquellas
ser candidato. Como consecuencias es posible ser aliado en un nivel y competir en
el otro. Nada de lo cual contribuye por cierto a la “legibilidad” de la política y
deteriora la calidad de la información que el elector dispone.
3. Por sobre todo las cosas la política “territorial”, el atender las necesidades
locales, el focalizar las prácticas políticas en la atención de las demandas mas
inmediatas de la población, ayuda a relegar los condicionamientos ideológicos, que
aparece estar en las necesidades de loa líderes partidarios, en todas las
jurisdicciones.
4. Estas prácticas conllevan el riesgo de “cartelizar” la política, de mitigar o
sustituir la competencia. El acuerdo, el pacto público, propio de la democracia y la
república, es sustituido por la componenda de trastienda, donde lo oculto es mas
que lo visible.
5. Hay un aspecto que es la desarticulación de los partidos políticos
nacionales, su creciente “balcanización”. Los actores políticos provinciales pueden
adquirir poder de veto y de bloqueo de políticas nacionales. En estas condiciones
parece muy difícil debatir, postular y diseñar políticas nacionales de desarrollo,
viables y sostenibles en el tiempo,
Bibliografía
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El Bicentenario en la perspectiva de los politólogos y
economistas
GOBIERNOS Y ACTORES COLECTIVOS EN EL
BICENTENARIO ARGENTINO Y LATINOAMERICANO
Lic. María Virginia Quiroga (UNRC-CEA-Becaria CONICET)
El Bicentenario conmemora los 200 años de las luchas independentistas en
América Latina. Obviamente se trató de procesos que adquirieron especificidades
en los variados países del subcontinente; en este sentido, fueron encarados por
diversos protagonistas, algunos alcanzaron cambios más radicales que otros;
manifestando mayor o menor violencia, y evidenciando las secuelas de procesos
de colonización también diferentes. Así, el amplio abanico incluiría ejemplos tan
heterogéneos como la independencia de Haití, la de Brasil, la de México, o la de
Argentina.
No obstante, la celebración del Bicentenario con desfiles, discursos y colores
intenta un homenaje a las luchas libradas en la mayoría de los países
latinoamericanos entre 1809 y 1811 buscando conseguir la emancipación política
de las metrópolis europeas.
Encontraríamos en ello una justificación del optimismo y la esperanza que
despiertan dichas celebraciones. Sin embargo, la actual coyuntura también se
presenta como un momento idóneo para el debate y la apertura de interrogantes
cuestión. Es decir, de modo general se intenta caracterizar al mapa político
Página
En este breve artículo se pretende reflexionar sobre la arista política de la
60
en torno a: ¿Cómo nos encuentra hoy el Bicentenario?
latinoamericano y los desafíos de los actuales gobiernos, haciendo especial
hincapié en la articulación entre Estado y acción colectiva.
Se intentará abordar centralmente el caso de la Argentina; aunque
considerando que en la actualidad no podría hacerse referencia aislada a un país
sin pensar en su vinculación con los Estados que lo circundan, y su inserción en el
sistema mundo. Esta situación se ve enfatizada por la fuerte retórica de los
gobiernos de la región a favor de afianzar los lazos latinoamericanos y las
instancias de coordinación regional.
Asimismo, la relación de los sucesos nacionales con el contexto del
subcontinente se enfatiza a partir de los valiosos aportes del grupo de
investigación del que formo parte. Desde ese ámbito hace varios años estudiamos
la emergencia y consolidación de los movimientos sociales latinoamericanos y su
actual vinculación con los gobiernos llamados “progresistas”.
Nuevamente, una mirada optimista sobre el Bicentenario, celebraría el
ascenso de un presidente indígena en Bolivia, un sindicalista tornero en Brasil, dos
líderes de género femenino en Chile y Argentina; y, hasta escapando de la región
un presidente de ascendencia afro en Estados Unidos. A su vez, despierta regocijo
la euforia con que nuestros políticos arengan sobre la dignidad nacional, un Estado
fuerte, y la paulatina reconstrucción del tejido social; e incluso la sostenida
necesidad de compatibilizar el crecimiento económico con la preservación del
medio ambiente en una época donde la voracidad del modelo capitalista nos
Para Armando Bartra el actual contexto de Gran Crisis presenta
implicancias
antropogénicas, que ponen en riesgo la reproducción de la vida humana y más aún de la
civilización urbano industrial. Se trata de una problemática de carácter multidimensional: crisis
medioambiental, energética, alimentaria, migratoria, política, bélica, sanitaria y económica. (Bartra:
2010 y 2008).
Página
1
61
enfrenta a una crisis global civilizatoria (Bartra 2010)1.
Sin embargo, el hecho de que nuevos sujetos ocupen los cargos políticos,
por sí mismo no modifica nada. Habría que evitar recaer en las tempranas utopías
o en las alabanzas a discursos vacíos que muchas veces no guardan correlato con
las medidas de gobierno; y detenerse a analizar con un poco más de profundidad
qué sucede al interior de nuestro país y qué datos puede aportar el mirarnos en la
interrelación y confrontación con los otros.
Neoliberalismo y reacciones populares
Durante décadas los gobiernos latinoamericanos pensaron la plenitud
asociada a los modelos de desarrollo de Europa y Estados Unidos, por lo que se
puso énfasis en silenciar las raíces originarias, la expresión de lo múltiple y diverso
que podría resumirse en la idea de “abigarramiento social” que propone René
Zavaleta Mercado (2005). Incluso en la figura de los gobernantes se privilegiaba
que fueran profesionales formados en el exterior, lo cual los impregnaría de una
visión de modernidad. De este modo, el neoliberalismo propuso la idea de “gestión
del Estado”, dando cabida a que muchos empresarios se acercaran a la política
prometiendo que en la esfera pública podrían lograr los mismos éxitos que en el
ámbito privado.
El modelo neoliberal argumentó buscar un Estado menos pesado y más
eficiente; por lo que llevó adelante una descentralización física y funcional de los
servicios, ubicando al mercado como regulador no sólo de la economía sino
también de la vida política, social y cultural. Hubo un reemplazo de las seguridades
de las instituciones y de las legislaciones protectoras, por la incertidumbre y las
tradición (el liberalismo) cuya preocupación jamás fue la de proponer un orden
democrático sino la de resguardar la independencia y la autonomía del individuo
Página
Además, como indica Borón (2006) el neoliberalismo se basó en una
62
ilusiones del mercado autorregulado (Gilly, 2004).
frente al Estado. Así, el afianzamiento de la forma estatal en Latinoamérica quedó
expuesto a la tensión entre capitalismo y democracia; en tanto ambos se iban
consolidando, a la vez que se limitaban mutuamente. Según Atilio Borón: “El sujeto
único del orden híbrido demo liberal era la figura imaginaria del ciudadano; es por
ello que dentro del marco de la tradición liberal, el papel de los Movimientos
Sociales o de cualquier sujeto colectivo no pudo siquiera ser imaginado a la hora
de reinventar la democracia” (Borón, 2006: 293).
El impulso económico del modelo comenzó a mostrar sus limitaciones al
generar a la vez altas tasas de crecimiento macro combinadas con aumento de la
pobreza y el desempleo. El supuesto derrame no se daba y el patrón regresivo de
distribución del ingreso y la riqueza significó un proceso de concentración del
capital, exclusión social y fragmentación comunitaria.
De más está expandirnos en las características del modelo y las lesivas
consecuencias que generó en las sociedades latinoamericanas, pero vale
rememorar el panorama de fuerte crisis de representatividad que se hizo
claramente visible en sucesos como el Caracazo de Venezuela, diciembre de 2001
en Argentina, la Guerra del Gas en Bolivia, la revuelta de los forajidos en Ecuador,
entre otros levantamientos que reivindicaban la política como causa colectiva.
En otras palabras, dichas reacciones populares manifestaban como
trasfondo el descontento ante el entendimiento de la política como actividad de
profesionales y su sometimiento a los dictámenes de los organismos multilaterales
de crédito. La llamada crisis de representación -que caracterizaba la escisión entre
de los grupos sociales con los líderes y proyectos políticos.
Página
de los partidos políticos que perdieron su capacidad para producir la identificación
63
la sociedad civil y la sociedad política- fue también la crisis de la función expresiva
Una mirada reflexiva del presente, motivada por la conmemoración del
Bicentenario, no debería olvidar lo sucedido en Argentina hacia aquel diciembre de
2001 cuando se reclamaba por las promesas incumplidas de la democracia;
situación que inquietaría a más de uno de los “héroes” de la independencia.
Waldo Ansaldi (2003) ha catalogado a aquellos acontecimientos como una
crisis orgánica: “Es una crisis de autoridad de la clase dirigente, que deviene sólo
dominante, y de su ideología, de la cual las clases subalternas se escinden. En una
situación tal, argumenta Gramsci, los partidos políticos tradicionales se han
tornado “anacrónicos” y se encuentran separados de las masas, suspendidos en el
vacío. Hay, pues, una ruptura entre representantes y representados” (Ansaldi,
2003: 15).
Las movilizaciones de diciembre de 2001 mostraron la convergencia de
desocupados, asalariados, ahorristas, organismos de derechos humanos, partidos
de izquierda, entre otras expresiones. Recurrieron a repertorios de acción como el
piquete (principalmente sectores que reclamaban trabajo), cacerolazos y bocinazos
(las clases medias y media alta); se organizaron en asambleas populares;
recuperaron fábricas e impulsaron redes de trueque.
La confluencia equivalencial entre los distintos sectores, quedó representada
por el lema “piquete y cacerola, la lucha es una sola”, y se dio más allá de que
presentaran distintos intereses las clases medias altas y bajas, nuevos pobres y
pobres estructurales: la defensa de los ahorros en los bancos, la falta de dólares
para respaldar los depósitos, el impacto de la crisis económica que llevó al cierre
pertinentes las palabras de Borón: “Esta presencia de las masas en la calle refleja
la incapacidad de los fundamentos legales e institucionales de la democracia
Página
gobierno para canalizar las demandas. En este sentido, resultan nuevamente
64
de empresas y fábricas con lo cual devino la falta de trabajo, la ineficiencia del
latinoamericana para resolver las crisis sociopolíticas dentro de los procedimientos
establecidos constitucionalmente” (Borón, 2006: 296).
Como consecuencia de esta crisis, quien era entonces presidente -Fernando
De La Rúa- renunció al cargo y se desató una compleja sucesión presidencial. Tras
el mandato provisorio de Eduardo Duhalde, se efectuaron las elecciones de abril de
2003. El alto acatamiento que presentó esta contienda y el hecho de que el triunfo
haya recaído en uno de los partidos más tradicionales -Partido Justicialista (PJ)-,
conduciría a relativizar la crisis política de diciembre de 2001. “Entre diciembre de
2001 y abril de 2003 se constata el pasaje de una situación cuasi insurreccional a
unas elecciones presidenciales con alta participación ciudadana y una fase de
estabilización institucional, tal vez más aparente que real…” (Ansaldi, 2003: 26).
Muchas de las cuestiones que se reclamaron en aquel momento continúan
hoy sin resolución, principalmente aquellas que tienen que ver con que la
democracia logre plasmarse en modo sustancial y no solo formal. Es decir, no
alcanzaría con acudir a votar a nuestros representantes, porque muchas veces son
ellos mismos los que quebrantan las reglas de un genuino sistema republicano,
representativo y federal.
Pensemos por ejemplo si los candidatos que votamos efectivamente ocupan
los cargos para los que han sido elegidos; o si es real el respeto a la caducidad o
periodicidad de los mandatos; o la independencia entre los poderes del Estado.
Además cabría preguntarnos si los partidos políticos se han recuperado como
instrumentos efectivos de canalización de demandas; o qué pasa con sus
Se sostiene que hacia 2003 se opera una recomposición del bloque
dominante, visualizándose un fuerte cambio en el escenario político. Asimismo,
Página
se presentan juntos a elecciones.
65
contenidos ideológicos cuando exponentes de partidos tradicionalmente opositores
muchas de las organizaciones activas de diciembre de 2001 fueron receptoras de
críticas y luego realizaron sus propias autocríticas, ya que no lograron generar una
propuesta alternativa para el orden social. Es decir, aquí hubo falencias internas
que también dificultaron que el desenlace de diciembre de 2001 fuera diferente;
tuvieron amplia capacidad de convocatoria y movilización pero terminaron
insertándose en un esquema de poder ya consolidado y contribuyeron a la
recomposición del sistema político.
El nuevo mapa político latinoamericano y sus connotaciones en
Argentina
Siguiendo a Ramírez Gallegos (2006: 34) resulta preciso destacar la
importancia de la activa movilización social que favoreció la generación de un
recambio de cuadros, “más plebeyos y populares”. Así, movimientos y
organizaciones sociales aportaron al aparato gubernativo un conjunto de
dirigentes, militantes y técnicos provenientes de sectores sociales desfavorecidos y
marcados por su extracción de clase o por su etnia y color de piel. En suma,
“empiezan a dar batalla en un terreno reservado exclusivamente a las elites
tradicionales: el congreso y el ejecutivo” (Dávalos, 2006: 5).
En
este
marco,
se
fue
configurando
un
nuevo
mapa
político
latinoamericano2, conformado por los gobiernos que emergieron tras las fisuras del
modelo
neoliberal
y
el
auge
de
los
movimientos
sociales.
Adquirieron
características distintivas a las de años anteriores y muchas veces fueron tildados
como “populistas” (generalmente dotándolos de un sentido peyorativo e
2
Desde la elección de Hugo Chávez en 1998, y las posteriores asunciones de “Lula” Da Silva
en Brasil, Néstor Kirchner en Argentina, Tabaré Vázquez en Uruguay, Michelle Bachelet en Chile,
Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua, Fernando Lugo en
Paraguay, hasta la elección en El Salvador de Mauricio Funes.
Página
sirva de vínculo entre realidades muy diferentes).
66
intentando restarles legitimidad) o “progresistas” (para encontrar un concepto que
En general, los nuevos presidentes y sus equipos manifestaron la intención
de reparar el dañado tejido social, revertir las tendencias de modernización
excluyente y favorecer la integración latinoamericana, poniendo freno a los
acuerdos con Estados Unidos y a su intervención explícita en los asuntos internos.
En Argentina, Néstor Kirchner tomó posesión del cargo de presidente el 25
de mayo de 2003. Se presentó como una figura proveniente del interior
patagónico, como si su lejanía geográfica lo convirtiera también en un personaje
ajeno a la política que colapsó en diciembre de 2001. Planteó justamente la
vocación de aunar lazos con los países del Cono Sur y el interés por fomentar una
política de derechos humanos, en oposición al terrorismo de Estado y al
menemismo de los 90.
En agosto de 2003 se terminó de aprobar la nulidad de las leyes de Punto
Final y Obediencia Debida, y también el proyecto para elevar a rango
constitucional la Convención de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad,
decretado por Kirchner. En esta misma línea, en marzo de 2004 el juez Canicoba
Corral declaró la inconstitucionalidad de los indultos firmados por Menem y el día
24 se inauguró el museo de la memoria en la ESMA (ex centro de detención
clandestino), donde el presidente ordenó se retiraran los cuadros de los miembros
de la Junta Militar.
De manera que los sectores involucrados en la defensa de los derechos
Kirchner. Aquí, y también como parte de un contexto de realineamiento de los
movimientos sociales frente a los gobiernos tildados de progresistas, podría
notarse que a partir de la presidencia de Duhalde y más aún con Kirchner, algunos
Página
Fernández, manifestando sentirse integrados en el proyecto inclusivo de los
67
humanos pasaron a brindar su apoyo al nuevo gobierno, y luego al de Cristina
movimientos sociales se replegaron, otros afrontaron divisiones internas e incluso
otros optaron por movilizarse en defensa del gobierno. El antagonismo se formuló,
a partir de entonces, en términos de la oposición a los grandes grupos
económicos, los formadores de precios y el capital internacional.
Sin embargo, para Borón (2007a) la hegemonía del neoliberalismo persiste
en la política económica del kirchnerismo, lo que podría apreciarse en: valorización
de la renta financiera, patrón distributivo desigual y regresivo de ingresos y rentas,
vigencia de los parámetros macro fundamentales de la década del 90, continuidad
de los equipos técnicos del área económica. Prueba de ello sería, el sorpresivo acto
durante diciembre de 2005 donde el presidente anunció la cancelación anticipada y
en un solo pago de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Más allá de los diferentes puntos de vista, de las adhesiones o rechazos al
gobierno, resultaría preciso señalar que la figura de Néstor Kirchner logró canalizar
la fuerte demanda de normalización institucional que gravitaba en la Argentina pos
2001; planteando una ruptura en dos tiempos (de corto plazo con los 90 y de largo
plazo con la dictadura de 1976) que significó retroactivamente a la crisis de
diciembre 2001 para constituirse como una respuesta a sus supuestas demandas
(Aboy Carles, 2005: 24).
“Convocamos al trabajo, al esfuerzo, a la creatividad, para que nos hagamos
cargo de nuestro futuro, para que concretemos los cambios necesarios para forjar
un país en serio, un país normal, con esperanza y con optimismo. (...) Vengo a
proponerles un sueño, quiero una Argentina unida. Quiero una Argentina normal.
construcción entre todos de un “país normal”, indicaría que la misma figura del
presidente electo pretende colocarse como síntesis o el nombre de esa cadena que
Página
Este párrafo del discurso de asunción de Kirchner, con la convocatoria a la
68
Quiero que seamos un país en serio.” (Kirchner, 2003a).
reivindicaba normalidad y orden, dando continuidad al proceso que se había
iniciado con Duhalde.3
De esta modo, Kirchner buscó atenuar el antagonismo que había surgido
entre sociedad civil y clase política, auto proclamándose como uno más del pueblo.
Es decir, identificó a éste como su colectivo de pertenencia y se presentó como su
intérprete: “Actuaremos como lo que fuimos y seguiremos siendo siempre:
hombres y mujeres comunes que quieren estar a la altura de las circunstancias
asumiendo con dedicación las grandes responsabilidades que en la representación
del pueblo se nos confieren” (Kirchner, 2003a).
“Por eso, de nosotros no esperen anuncios rutilantes; día tras día
trabajando, como ustedes lo hacen en sus trabajos, porque el presidente, o el
ministro o el gobernador definitivamente no son una casta diferente, somos
hombres comunes…” (Kirchner, 2003b).
Podría señalarse que, pese a las secuelas de diciembre de 2001 y a haber
asumido con escasa legitimidad de origen, Néstor Kirchner logró afirmarse en el
cargo; a ello contribuyeron varios factores4: el progresivo control sobre el aparato
justicialista, la conformación de alianzas con sectores ajenos al partido e incluso
del partido tradicionalmente opositor (la llamada transversalidad y el surgimiento
de los híbridos radicales K), la radicalización de su discurso, el acercamiento a la
movilización social de corriente nacional-popular y el aislamiento de las vertientes
En las elecciones de 2003, Duhalde (presidente saliente) otorgó su apoyo al candidato
Néstor Kirchner, incluso algunas versiones identificaban al gobernador santacruceño como “títere
de Duhalde”.
4
Véase la ponencia presentada por Quiroga y Rolfi (2008) “Argentina y Chile en el marco de
la centro izquierda latinoamericana. Deslindes y convergencias”, en las VIII Jornadas Nacionales y
V Latinoamericanas del Grupo de Trabajo Hacer la Historia.
Página
3
69
opositoras.
Tal como expresan Pereyra et al (2008) la teoría política de Hobbes a
Schmitt indica que la acción política es inherente a la definición de un claro
antagonista. Más allá de sus estrategias de cooptación de dirigentes y
judicialización del conflicto, el kirchnerismo significó el desafío de redefinir los
antagonismos en un contexto de reflujo de la movilización por un lado y de
apertura de la negociación vía integración al Estado (Pereyra et al: 2008: 16).
De esta manera, el gobierno no planteaba a la movilización social como
antagonista, sino que a nivel de retórica se colocaba de su lado y la fomentaba
contra los verdaderos enemigos de la Argentina, aquellos cómplices de la dictadura
militar y el “viejo pasado neoliberal”.
No obstante, el gobierno en tiempos de Kirchner apelará a un abanico de
políticas para enfrentar a la movilización social: negociación y diálogo,
acercamiento e institucionalización; represión y criminalización. Si bien estas dos
últimas estrategias persistieron, lo hicieron de un modo cada vez más sutil, y se
combinaron con la paulatina absorción de demandas de los colectivos organizados.
En otras palabras, se habla de un abanico de estrategias porque como
contracara y a la vez como complemento de la criminalización y estigmatización de
la protesta, el gobierno y su discurso “progresista” abrieron espacios de
negociación y diálogo con las organizaciones sociales. En esta línea cabría
destacar, el desempeño del Estado como agente organizador de la política social.
No sólo encontramos al Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados sino que éste
intentó ser suplantado por el Seguro de Capacitación y Empleo y el Programa
5
Varias de las personas que poseían el PJJHD se pasarían a una de estas dos nuevas
opciones, según la cantidad de hijos que tuvieran.
Página
cooperativas o actividades autogestionarias (Plan Manos a la Obra, Programa de
70
Familias5.También se destinaron algunos fondos para el financiamiento de
Emergencia Habitacional, Programa Arraigo, entre otros) que beneficiaron
principalmente a las corrientes afines que incluso recibieron cargos públicos.
A su vez, el nuevo mapa político del subcontinente reedita algunas
cuestiones que caracterizaron a las experiencias del nacionalismo popular de
mitades de siglo XX como el peronismo en Argentina, el varguismo en Brasil, o el
Movimiento Nacionalista Revolucionario de Paz Estenssoro en Bolivia. No sólo
habría una retórica semejante sino que también se vuelven a trazar las fronteras
políticas de aquellos tiempos, que dividirían al pueblo de la oligarquía vende patria,
a los intereses nacionales del imperialismo foráneo.
“La plebs quiere ser populus porque los responsables de esta situación no
pueden ser parte legítima de la comunidad, la brecha con ellos es insalvable”
(Laclau, 2005: 113). Así, quienes han sido víctimas de 500 años de sujeción (los
pueblos originarios) en amalgama con los sectores que también han sufrido las
consecuencias fuertemente lesivas del neoliberalismo (clases medias urbanas,
campesinos rurales) se alinean con gobiernos que se autodefinen como
“representantes del pueblo” para enfrentar a la oligarquía empresarial local y
transnacional, que muchas veces confunde sus intereses sectoriales con el
bienestar de la nación.
Hay un “pueblo sencillo y trabajador” en defensa del territorio y la
soberanía, que traza su frontera con los sectores dominantes. La brecha entre ellos
es ciertamente insalvable. A su vez, los gobiernos nacionales toman opción por
populismos de mediados de siglo se le agrega hoy un decido interés por repensar
las nacionalidades que componen los respectivos Estados latinoamericanos. La
propuesta del Estado plurinacional -ampliamente reconocida en los textos
Página
A la retórica nacionalista que podría ligar a las actuales experiencias con los
71
uno de los dos polos, y sostienen su pertenencia al pueblo.
constitucionales de Bolivia y Ecuador- implicaría reconocer que lo nacional es
diverso y que esa multiplicidad debe expresarse en la trama estatal (Dávalos,
2003); cuestionando así la noción liberal de Estado monocultural cimentado en el
ciudadano individual que penetró en nuestros países desde comienzos de los
procesos independentistas.
Las huellas del nacionalismo popular se hacen presentes tanto en las
manifestaciones y aspiraciones de muchas organizaciones del campo popular
argentino, como en la propuesta de gobierno del Kirchnerismo. Esto podría
constituirse en un factor explicativo que contribuiría a dilucidar el por qué de la
aprobación y apoyo de amplios movimientos y organizaciones a la gestión de
Kirchner, con una propuesta similar en torno al rol del Estado como operador de
soluciones.
Para Martín Cortés (2009) el espacio simbólico que permite la afinidad e
incorporación de algunos movimientos al gobierno se asienta sobre una tradición
compartida (el peronismo en sus diversas variantes y lecturas) y la posibilidad del
gobierno de inscribir dentro de una historia a las organizaciones en cuestión. Así
las corrientes más ligadas a la matriz nacional popular, con añoranzas de la
experiencia de movimentismo peronista e identificados con ese significante,
asumieron al gobierno como propio contra las diferentes fracciones de una derecha
argentina que fue tomando una forma cada vez más definida.
No obstante, el kirchnerismo tomó algunas de las principales demandas y
significantes de los movimientos sociales y grupos de protesta, en discursos y en
pertinente que invita a proseguir el análisis radica en si realmente el proceso
argentino se sostiene en una construcción colectiva y si los espacios de apertura
del Estado para los movimientos sociales son genuinos o se trata en todo caso de
Página
con el PJ, antes que con los colectivos movilizados. Por ello una pregunta
72
algunas medidas de gobierno pero progresivamente fue privilegiando los vínculos
una integración subordinada con la persistencia de las viejas estructuras políticoeconómicas (Quiroga, 2010).
De los actuales desafíos
El Bicentenario muestra entonces importantes avances pero también
muchas cuestiones por definir y redefinir. Los nuevos gobiernos latinoamericanos
han encarado reformas que no logran convencer a los múltiples actores -ni por
derecha ni por izquierda-, enfrentándose a dos grandes desafíos: por un lado, la
vinculación con los movimientos y organizaciones sociales, que en muchos casos
contribuyeron a su llegada al poder. Por otro, deben resistir la reacción de las
derechas que con abierta hostilidad despliegan una estrategia integral de
conservación del poder.
En cuanto al primer punto, la situación reviste mayores complicaciones en
aquellos países en que los gobiernos fueron vistos como consecuencia directa de
la movilización social ascendente, como por ejemplo los casos emblemáticos de
Bolivia y Ecuador. Tanto Evo Morales como Rafael Correa, se ven expuestos a
fuertes críticas por parte de los grupos más radicales que anteriormente
manifestaban su decidido apoyo al Ejecutivo.
La redefinición de la relación entre Estado y movimientos sociales también
enfrenta a estos actores a la cuestión de cómo lograr preservar la autonomía
cuando los gobiernos parecen avanzar cada vez más sobre ellos. En este sentido,
Dávalos considera que es un momento muy crítico para los mismos ya que, al
progresistas y de izquierda” y observa algo todavía más duro: “como Cronos que
devoraba a sus hijos, la izquierda institucional que ahora controla los gobiernos de
Página
(realizan) su conversión a bases de apoyo, movilización y sustento de gobiernos
73
institucionalizarse, “aceptan su derrota y eliminación como sujetos políticos y
la región, quiere devorar a los movimientos sociales, que son su fuente de
legitimidad” (Dávalos, 2006).
Tal como ya se expresó, en Argentina diversas organizaciones sociales se
acercaron al gobierno de los Kirchner; entre ellas la Federación Tierra y Vivienda
(FTV), Barrios de Pié, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, el Movimiento de
Trabajadores Desocupados Evita, la misma Confederación General de los
Trabajadores (CGT), entre otros.
De modo que algunos dirigentes piqueteros pasaron a ocupar cargos dentro
de la institucionalidad burocrática. Por ejemplo, Barrios de Pie -nucleado bajo la
expresión Libres del Sur- se involucró en el Ministerio de Desarrollo Social,
haciéndose cargo de la Subsecretaría de Organización y Capacitación Popular.
Identificaban al gobierno como un “gobierno en disputa”, por lo que ellos tenían
que estar presentes para que la balanza se inclinara hacia los sectores populares y
cesaran las contradicciones internas.
“El gobierno de Kirchner es, en una medida no desdeñable, fruto de ese
proceso… el fruto de la crisis de los partidos tradicionales…Se abre una nueva
etapa: un gobierno que enarbola un proyecto nacional; con todas las limitaciones
que puede tener, pero que evidentemente produce una ruptura con el
neoliberalismo precedente.” (Tumini en Gómez y Masetti, 2009: 16).
Por su parte, el MTD Evita es una organización creada con fuerte apoyo del
gobierno, y se ha convertido en su más acérrima defensora. Mantiene su fe en el
nuestros son kirchneristas hasta los tuétanos…porque ven plasmado en este
gobierno la posibilidad de llevar adelante las cosas que quieren hacer… En ese
proceso político sí creo. Eso es lo que nosotros llamamos integrar a este nuevo
Página
más conocido de esta agrupación es Emilio Pérsico. “Yo digo que los compañeros
74
líder y la firme convicción de que se trata de un gobierno popular. El representante
emergente social en este proceso político y creemos que están dadas las
posibilidades”. (Pérsico en Gómez y Masetti, 2009: 108).
La FTV y D´Elía consideraron tempranamente que Kirchner había llevado
adelante medidas revolucionarias y que merecía su respaldo. En un discurso en el
estadio de Obras hacia Junio de 2003, el dirigente pronunció las siguientes
palabras: “Presidente Kirchner, si usted se aferra con uñas y dientes al discurso del
25 de mayo y es capaz de ir contra los milicos, las corporaciones económicas y
políticas, las transnacionales, las multilaterales de crédito, va a tener en el
poderoso movimiento de desocupados un aliado incondicional." (Clarín, 8/7/2003).
Hacia diciembre de 2003 -en un acto conmemorativo a los sucesos de
diciembre de 2001- la FTV expresó fehacientemente su respaldo al gobierno de
Kirchner6 y con la asunción del nuevo gobierno D´Elía fue convocado para hacerse
cargo de la Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social7.
No obstante, la FTV aún se nucleaba como una de las expresiones de la
Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y pretendía aumentar su resonancia
en dicha organización. Pero se mantenían fuertes discrepancias en torno a la
cuestión de la autonomía, para D´Elía sostener la propia independencia de un
gobierno con contenido popular era un opción equivocada.8
Página
Incluso sobre el escenario podía apreciarse la imagen de Néstor Kirchner junto a Fidel
Castro, Lula da Silva y Hugo Chávez, y en las tribunas, banderas con leyendas como "Kirchner
único conductor". En su discurso Luis D'Elía pronunció frases del tipo "fuerza compañero Kirchner".
(Clarín, 20/12/2003).
7
Cargo al que debió renunciar por pedido de Kirchner en Noviembre de 2006, luego de que
expresara su apoyo al gobierno de Irán ante el pedido de captura de ex funcionarios de ese país
por su presunta participación en el atentado contra la AMIA en 1994.
8
Ver declaraciones de D´Elía en el libro de Gómez y Masetti: 2009, especialmente en página
39.
75
6
Por otra parte, también hubo agrupaciones que se distanciaron, criticando
la concentración de poder en el Ejecutivo, el estrechamiento de lazos entre los
Kirchner y el PJ y la extensión de viejas redes clientelares.
La CTA, quien fuera sustento y promotora de gran parte de las acciones de
protesta, se replegó atravesada por disputas internas; la Coordinadora Aníbal
Verón prácticamente se disolvió con la fragmentación entre los MTD´s (que se
conocieron como MTD Aníbal Verón) y la Coordinadora que permaneció ligada a
Quebracho, luego el primer grupo sufrió el alejamiento de los MTD Solano,
Guernica y Allen y se subdividió entre aquellos MTD cercanos al de Florencio
Varela y el Frente Popular Darío Santillán9,
Podría hablarse entonces de un realineamiento en el espacio piquetero: una
corriente nacional- popular, afín al gobierno y conformada por FTV, MTD Evita y
Barrios de Pie; la narrativa autonomista que quedó representada por el nuevo
Frente Popular y especialmente por el MTD Solano10, y la persistencia de la
izquierda partidaria con el Polo Obrero como máximo exponente.
En
cuanto
al
segundo
desafío
que
marcábamos,
los
gobiernos
“progresistas” deben hacer frente a las reacciones de aquellos grupos que
controlaron durante décadas los resortes del poder económico y político y
actualmente bregan en defensa del statu quo.
Página
Conformado principalmente por organizaciones del Gran Buenos Aires como: Barrio IAPI
Quilmes, MUP Fcio. Varela y La Matanza, MTD Lanús, MTD Lomas de Zamora, MTD "Darío
Santillán" de Alte. Brown, MTD "Javier Barrionuevo" de E. Echeverría, MTD La Cañada, Centro
Popular Agustín Tosco, Coop. de Trab. Rurales de San Vicente, Coop. de Trab. Solidarios, FTC
Ezeiza, MTD La Verdad de Guernica, MTD Ezeiza, MPS de Fcio. Varela, Agrup. de Trabajadores
Herramienta, Mov. de Trabajadores Comunitarios de Luján, MIA de Luján, Cimientos; y también
algunas del interior del país. Ver: www.frentepopulardariosantillan.org
10
Para un análisis más detallado de la experiencia del MTD Solano ver el trabajo de Pablo
Vommaro en el libro Huella Piquetera (citado en bibliografía).
76
9
Estos sectores han recurrido a diversos repertorios de acción y utilizaron
múltiples
recursos:
desde
los
medios
de
comunicación,
los
debates
parlamentarios, hasta bloqueos e intentos destituyentes (siendo el más notorio por haber logrado su cometido- el golpe de Estado a Manuel Zelaya en Honduras
hacia mediados del 2009). En palabras de Borón, la elite “nunca despliega una
estrategia única ni en un solo escenario” ya que combina huelga de inversiones,
fuga de capitales, campaña de rumores sobre eventuales crisis financieras
catastróficas en el plano económico, presiones sobre dirigentes estatales,
cooptación de dirigentes populares, corrupción a funcionarios públicos, control de
los medios de comunicación, movilización de masas y alianzas internacionales,
entre otros, como parte de una estrategia “integral” que no se circunscribe para
nada a lo meramente electoral (Borón, 2007b).
El objetivo de la oposición pareció ser la desestabilización de los nuevos
gobiernos que amenazaban -con diverso tenor y alcance- sus intereses.
Reaccionaron desde los espacios de poder que aún mantenían: el parlamento, las
gobernaciones y la alianza con los grandes grupos económicos.
Si repasamos la situación de la Argentina reciente veremos por ejemplo que
muchas medidas planteadas desde el Estado central fueron profundamente
resistidas por varios de los legisladores y políticos de otrora -principalmente en el
Senado de la nación-, por los grupos mediáticos, y algunas entidades en defensa
de los intereses de los grandes productores.
Por último, se vislumbra otro gran desafío que deberá afrontarse
representada, por un lado, por las reivindicaciones en torno al “buen vivir”, y por el
otro, el desarrollo de un modelo extractivista productivista que avanza sobre la
tierra y los recursos.
Página
no sólo crecimiento sino resultados sociales favorables? Esta puja estaría
77
transitando el Bicentenario. ¿Cómo lograr que los modelos económicos produzcan
En este sentido Maristella Svampa (2008) ha señalado el creciente
protagonismo que alcanzaron los movimientos ambientalistas en años recientes.
Distintos colectivos de vecinos o de autoconvocados se han organizado para hacer
frente a las “condiciones leoninas del modelo extractivo exportador” en pequeñas y
medianas localidades. Así, entre los conflictos socio-ambientales más resonantes
de la Argentina destacan el que tuvo lugar en Esquel en reacción a la explotación
de una mina de oro a cielo abierto y el de Gualeguaychú en contra de la
instalación de dos papeleras de origen transnacional.
Este desafío se presenta como una cuestión prioritaria en tanto se ha
puesto en jaque la reproducción de la vida planetaria, y los modos de vida que ha
desarrollado
nuestra
sociedad
urbano industrial.
La revalorización de la
pachamama no solo se sostiene desde los movimientos indigenistas sino desde
múltiples actores que pugnan por la necesidad de gozar de un medio ambiente
saludable para las generaciones actuales y las venideras.
En esta línea, resulta fundamental que los textos constitucionales
contemplen referencias explícitas sobre el medio ambiente y los recursos
naturales, aludiendo a la opción por el desarrollo sustentable, el equilibrio y la
participación de la población en la gestión ambiental. La Nueva Constitución
Política del Estado boliviano ha resultado pionera en ello, al otorgar mucha
importancia a este tema, desarrollándolo ampliamente: los hidrocarburos, la
minería y metalurgia, los recursos hídricos, la energía, la coca, los recursos
forestales,
la
Amazonia.
Se
dispone
que
su
pertenencia
“inalienable
e
A
su
vez,
coloca
al
agua
entre
los
“fundamentalísimos” (vida, agua, alimentos, vivienda).
derechos
considerados
Página
Estado.
78
imprescriptible” corresponda al pueblo boliviano y que sea administrado por el
Las reflexiones que se abren en este Bicentenario no solo señalan desafíos
para los gobiernos sino también para las organizaciones y movimientos sociales
que deben definir y redefinir sus estrategias políticas. La estrategia supone la
aparición de un sentido práctico (un sentido del juego político) que se ha formado
a través de la acumulación de experiencias, y que permite una lectura profunda de
los márgenes y posibilidades del juego.
De modo que decisiones y posicionamientos respecto al poder y a las
instancias político-institucionales deberían atravesar transversalmente a las
organizaciones del campo popular. Es decir, los movimientos sociales serían
altamente capaces de introducir temáticas controvertidas en la agenda pública,
otorgándole visibilidad a partir de sus repertorios de acción; logrando organizarse
para buscar por sus medios satisfacer esas demandas negadas por el poder
instituido. Pero tal como indica Rubén Dri (2003), si permanecen solo en la esfera
del micro poder, las grandes corporaciones estarán agradecidas. Por ello, se
requeriría que logren proyectar el pasaje de la protesta a la propuesta y pensar en
las mejores posibilidades para introducir los cambios necesarios.
Así, aquellas organizaciones que prefieran apostar a la construcción de
poder popular a largo plazo, deberían preguntarse si en política existen los
momentos deseables o se trata justamente de disputar los sentidos en la lucha. Y
las organizaciones que se han planteado la necesidad de trascender la acción
defensiva y reivindicativa para asumir el control del Estado y desde allí impulsar su
transformación, deberían interrogarse si es posible cambiar el juego siguiendo sus
Considerando el escenario que se ha planteado y los debates que
entrecruzan a los múltiples actores colectivos en torno al poder y al Estado,
Página
Reflexiones finales
79
reglas.
interesaría resaltar que la lucha por la emancipación necesita desplegarse en
varios frentes, pero dejando de lado el mito de la sociedad transparente y
homogénea. Por lo tanto, en primera instancia, no habrá proyecto alternativo sin la
identificación de un adversario y la aceptación del carácter inerradicable del
antagonismo.
En esta línea, una construcción alternativa requeriría del momento de la
negatividad; pero solo se consolida en la medida que logra constituir la positividad
de lo social. Esta condición pareció estar ausente en los grupos y asambleas
barriales emergentes tras la crisis de diciembre de 2001 en Argentina, puesto que
se aglutinaron tras una demanda que fue adquiriendo características cada vez más
vacías: el famoso lema “que se vayan todos”; que olvidó resolver las preguntas por
el ¿Cómo?, ¿Quiénes?, y ¿Después qué?
Nuevamente, de cara al Bicentenario y mirando la esfera política -que
irradia y recibe influencias desde los demás ámbitos- es mucho lo que se ha hecho
pero es mucho lo que resta hacer. Por un lado, la activa movilización social nos
mostró que los sectores populares desde sus espacios son capaces de resistir al
sistema, desafiarlo y construir a pequeña escala “mundos nuevos”. A su vez, los
gobiernos “progresistas”-con diferente tenor y alcance- recuperan el rol central del
Estado para atender a viejos y persistentes problemas, combinándolos con la
preocupación por necesidades emergentes.
Por otro lado, aún falta avanzar en la lucha por la emancipación, todavía
encontramos clivajes que parecían tema del pasado -quizás hoy revestidos de una
raciales; resta superar un escenario signado por la persistencia del colonialismo y
las secuelas del modelo neoliberal en sus más crudas expresiones.
Página
económicas, la dependencia externa, las oposiciones políticas, las discriminaciones
80
nueva fisonomía-: las grandes disparidades regionales, las desigualdades
Por último, asoman varios interrogantes que invitan al debate y a la
continuidad del pensar y del hacer. ¿Es posible para los movimientos sociales
reinventar el Estado habiendo ocupado la propia institucionalidad cuestionada?, en
otras palabras ¿cuáles son las posibilidades de reinventar al Estado desde las
fuerzas políticas y sociales que lo impugnaron?; ¿Podríamos hablar de una etapa
política post neoliberal en la América Latina del Bicentenario?
Los interrogantes se niegan a la clausura, y requieren de teorías e
intelectuales capaces de asumir un genuino compromiso político. Se trata de
procesos en curso, que necesitan de investigaciones que retroalimenten la
construcción de proyectos sociales, contra-hegemónicos y emancipadores.
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LA VULNERABILIDAD SOCIAL Y EL DESARROLLO LOCAL EN CIUDADES
DE TAMAÑO INTERMEDIO. UNA MIRADA DESDE EL BICENTENARIO DE
ARGENTINA Y LOS PAÍSES DE LA AMÉRICA DEL SUR
Mags. Gustavo Busso (Economista. UNRC. Director Departamento de
Economía-FCE-UNRC)
I. INTRODUCCIÓN
Desde inicios del Siglo XX las sociedades de los países latinoamericanos han
pasado de ser mayoritariamente rurales a urbanas, con altas tasas de crecimiento
del producto, del ingreso per cápita y de la población en el ámbito urbano. Este
proceso de acelerada urbanización y crecimiento económico se ha realizado,
principalmente, con políticas de desarrollo urbano que pueden caracterizarse, para
las ciudades que tienen hoy un tamaño intermedio, como espontáneas, reactivas y
desarticuladas. Sus resultados se observan en problemas urbanos irresolubles (o
de alto costo de resolución) y en la consolidación de procesos de reproducción y,
en algunos casos, ampliación de niveles de pobreza, exclusión y vulnerabilidad
social. En este marco, y tomando como base el análisis de ciudades intermedias de
países de Argentina y América del Sur, el trabajo se propone examinar las
relaciones históricas y prospectivas entre las variables de la estructura y dinámica
de la población con los procesos de desarrollo a escala local.
En términos históricos, la intención es analizar la pobreza, la exclusión y la
vulnerabilidad urbana en el marco de procesos de largo plazo como la transición
tendencias de conformación de hogares. Desde una perspectiva de política pública,
84
el trabajo se enfoca en identificar y poner de relieve las variables de población que
Página
demográfica, las transformaciones en los patrones de movilidad territorial y en las
pueden afectar a mediano y largo plazo las políticas locales de combate a la
pobreza, la exclusión y la vulnerabilidad social. Por último, se propone reflexionar
sobre políticas sustentables de desarrollo local que permitan repensar ciudades
inclusivas, equitativas y con protección social para el conjunto de la población.
II.
LA VULNERABILIDAD SOCIAL A ESCALA LOCAL EN EL
MARCO DE TENDENCIAS DE LARGO PLAZO.
¿Cómo abordar la complejidad del proceso de desarrollo en largos período
de tiempo y a escala local desde el código interpretativo de la vulnerabilidad
social? Las respuestas, como lo muestran las investigaciones sobre vulnerabilidad
social, no son simples, pero dos puntos de partida pueden permitir ordenar la
exposición que sigue. Por un lado, se recurre a describir tendencias estilizadas de
largo plazo a nivel nacional y de países de la región en el siglo XX, que enmarcan
la comprensión de la situación actual de las localidades de tamaño intermedio. La
urbanización, los descensos en las tasas de mortalidad y fecundidad, las
transformaciones de los núcleos familiares, los cambios socio ocupacionales, entre
otros, son tendencias a nivel nacional e internacional que tienen relevancia para
entender la emergencia de nuevos riesgos que generan vulnerabilidad social en la
población urbana. En segundo lugar, se identifican distintos momentos del
capitalismo, periodizados a partir del concepto de modelo de desarrollo. La
descripción de las tendencias puede ser entendida y periodizada en el marco de las
transformaciones del sistema social que las origina. Las transformaciones sociales,
políticas e institucionales en las formas en que genera, usa y consume el
excedente económico, implican cambios a escala territorial que afectan el bienestar
visión histórica y contextual del proceso de desarrollo y de la vulnerabilidad social
en los países de la región.
Página
lectura conjunta de estos dos movimientos de largo plazo contribuye a armar una
85
material, las capacidades endógenas y las estrategias políticas de las ciudades. La
a. Tendencias socio demográfico, económico y ambiental
de largo plazo: desde el centenario al bicentenario.
En el proceso histórico de desarrollo y difusión del capitalismo en América
Latina se han registrado transformaciones de gran envergadura a nivel territorial, y
estas transformaciones se expresan en tendencias generales en aspectos
económicos, sociales demográficos y ambientales en países caracterizados como
subdesarrollados. Estas tendencias, estilizadas aquí como transiciones de una
configuración estructural a otra, dan un marco con fundamento empírico para
entender y caracterizar el presente ligado al pasado y los futuros posibles
(futuribles). Las proyecciones de escenarios futuros parten de la dinámica de estas
tendencias, o movimientos de largo plazo, que dan un entorno común a otros
territorios y localidades en los países de la región. En este mismo sentido, la
vulnerabilidad social a escala local puede ser observada y explicada en los distintos
modelos de desarrollo respecto al tipo de protección y reducción de riesgos que las
políticas del modelo propiciaban. En el siglo XX tres modelos de desarrollo han sido
reconocidos de forma consensuada por las ciencias sociales de América Latina que
imprimieron un dinámica particular a las tendencias de largo plazo, como se verá
más adelante.
Por lo menos, cinco tendencias centrales merecen mencionarse, aunque
sea, somera y descriptivamente para los países del Cono Sur. La primera es la
Transición Demográfica, que ha implicado una disminución del crecimiento
vegetativo a lo largo del último siglo, aumento de la esperanza de vida y cambio
en la composición de edades, todo ello muestra un claro proceso de tendencia al
la
población.
Hemos
pasado
de
una
sociedad
predominantemente joven a otra en pleno proceso de envejecimiento, con
aumentos sistemáticos de la edad promedio y mediana de la población. Las
tendencias podrían marcar un crecimiento vegetativo cero o negativo en la posttransición demográfica, pero también está la migración interna e internacional
86
de
Página
envejecimiento
como factor demográfico cada vez más importante, dada la tendencia a la baja de
la fecundidad. En la transición y post-transición demográfica emergieron y surgirán
nuevos riesgos, en el primer caso vinculado más a la dependencia demográfica de
jóvenes, y en el segundo caso vinculado al proceso de envejecimiento. En el último
medio siglo las ciudades intermedias que hoy tienen entre 100.000 y 500.000
habitantes han duplicado su población en 35 años o menos, generando problemas
urbanos por ausencia de políticas de mediano y largo plazo.
El segundo movimiento a largo plazo es la transición Económica, que puede
entenderse como un proceso de cambios y adaptaciones sectoriales que llevaron a
la industrialización y posterior terciarización de la estructura económica. Ello fue
acompañados de fuertes tasas de crecimiento en el producto y la productividad a
largo plazo, incluso más elevadas que las del crecimiento de la población. En el
marco del desarrollo en los distintos momentos del capitalismo de los países de la
región, fue teniendo mayor importancia la innovación a nivel de las unidades
productivas y del territorio, las sociedades post-industriales están basadas en
servicios y son intensivas en conocimiento. En todo este proceso se favoreció la
concentración urbana de la producción y la población, introduciendo cambios en
los sistemas productivos locales y territoriales en el marco de los diferentes
modelos de desarrollo que abordaremos más adelante.
La tercera transición es la urbana. Desde el centenario al bicentenario se
produjo
un
cambio
cualitativo,
dado
que
se
paso
de
una
sociedad
predominantemente rural a otra mayoritariamente urbana. A nivel mundial esto
recién ha ocurrido a inicios de este siglo por primera vez en la historia de la
ciudades de mayor tamaño se fueron transformando en un centro de atracción
urbana que influyo en las dinámicas demográficas de todos los territorios sub
nacionales. La urbanización fue acompañada por aglomeración de ciudades y por
Página
ciudades en el proceso de acumulación de capital se fueron modificando, las
87
humanidad. El rol y la importancia de los centros urbanos en la red global de
flujos de migración interurbana e internacional, que combinaron el proceso de
concentración de la población y producción en grandes áreas urbanas.
La cuarta tendencia claramente observable es la transición familiar, que ha
implicado transformaciones en el patrón de conformación de hogares. Se ha
pasado de familias nucleares y multi generacionales hacia familias de menor
tamaño, de mayor importancia relativa de familias nucleares incompletas y
ensambladas. Si bien la familia sigue siendo una fuente básica de protección para
todas las etapas del ciclo de vida individual, los sistemas de protección social, en
gran medida ligados al trabajo, generaron mecanismos de aseguramiento (al
desempleo, accidentes, enfermedad,
invalidez, etc.) y de
subsidios que
contribuyeron a acelerar cambios culturales sobre la familia, las relaciones de
género, la fecundidad y las pautas de conformación de matrimonios, entre otros
aspectos. Los cambios en los roles, en la cantidad y composición familiar, tienen
relación con la tendencias a las bajas en la fecundidad, los aumentos en la
esperanza de vida y la edad promedio de la población. En la transición familiar el
tamaño de la familia se ha reducido y el patrón de conformación de hogares
además se ha diversificado, por aumento en las tasas de divorcio, aumentos en la
edad a la primera unión y al primer hijo; aumentos en los hogares con la presencia
sólo de adultos mayores, entre otros factores.
Las nuevas formas de vulnerabilidad a la marginalidad, a la exclusión y la
pobreza urbana a inicios del Siglo XXI se relacionan con los cambios observados en
los hogares y familias. De hecho, la protección social a la vejez y a la niñez que
anteriormente brindaba principalmente la familia es ahora provista, en mucha
incompletas, principalmente las lideradas por mujeres en el ámbito urbano, como
grupos vulnerables objeto de política pública. En el cuadro 1 y el Gráfico 1 se
ilustran, con la situación de América Latina a inicios del presente siglo, los riesgos
Página
transformaciones en el patrón de conformación de familias ubicó a las familias
88
mayor medida, ya sea por el sector público o el mercado. Por otro lado, las
predominantes para las familias en las distintas etapas de la transición
demográfica. En gran medida, las diferentes etapas de la transición demográfica
están asociadas a niveles crecientes de urbanización, lo cual “urbaniza” la
importancia de los riesgos emergentes.
Cuadro 1
Etapas de la Transición Demográfica en Latinoamérica y el Caribe, año 2000.
Principales riesgos y prioridades sectoriales para reducir vulnerabilidad en grupos
específicos a escala local
1. Transición incipiente:
• Alta proporción de población joven y altas
tasas de dependencia demográfica
• Baja urbanización
• Atención materna infantil
• Menores niveles de escolarización, alta
• Cobertura y calidad en educación
deserción y repitencia
básica y secundaria
• Enfermedades transmisibles, infecciosas y
• Vivienda
parasitarias
• Infraestructura rural
• Altos niveles de mortalidad infantil
• Empleo
• Altos niveles de pobreza urbana y rural
• Marginalidad en migrantes rurales
residentes en ciudades
2. Transición moderada:
• Atención materno infantil
• Salud reproductiva
• Rejuvenecimiento de la población
• Cobertura y calidad de educación
• Embarazo adolescente
básica y secundaria
• Urbanización baja y moderada
• Marginalidad juvenil
• Enfermedades transmisibles, infecciosas y
• Vivienda
parasitarias
• Infraestructura urbana y rural
• Marginalidad en migrantes rurales
• Empleo urbano para absorver
residentes en ciudades
productivamente migración ruralurbana
3. Plena Transición:
• Empleo urbano.
• Salud reproductiva
• Cobertura y calidad de educación
• Aumento de edades centrales
secundaria y superior
• Embarazo adolescente
• Marginalidad juvenil
• Urbanización moderada y alta
• Salud de adultos
• Enfermedades infecciosas, parasitarias y
• Vivienda
crónicas
• Infraestructura urbana
• Exclusión de los códigos de la modernidad
• Salud materno infantil y de alta
de amplios grupos urbanos
complejidad
• Previsión para la vejez
• Acceso a información
Países de
referencia:
Bolivia
Haití
Belice
El Salvador
Guatemala
Honduras
Nicaragua
Paraguay
Brasil
Colombia
Costa Rica
Ecuador
Guyana
México
Panamá
Perú
Rep.
Dominicana
Suriname
Venezuela
89
Prioridades sectoriales para
reducir vulnerabilidad asociadas a:
Página
Etapas de la transición demográfica y
características básicas potencialmente
generadoras de riesgos:
4. Transición avanzada:
• Envejecimiento de la población
• Alta urbanización
• Predominio de enfermedades crónicas y
degenerativas, aumento de incidencia de
causas de muerte por factores externos
(accidentes, homicidios, suicidios, etc.)
• Aumento de diversidad de arreglos
familiares
• Abandono de ancianos
• Cobertura sistemas de pensiones
•
•
•
•
•
•
•
•
Empleo y capacitación permanente
Calidad educación
Acceso a educación superior
Vivienda
Infraestructura urbana
Salud de alta complejidad
Recreación y contención para
adultos mayores
Cobertura y financiamiento de
sistema de pensiones y jubilaciones
Argentina
Bahamas
Barbados
Chile
Cuba
Guadalupe
Jamaica
Martinica
Puerto Rico
Trinidad
y
Tobago
Uruguay
Fuente: G. Busso, 2001 y 2002.
Gráfico 1: Transición demográfica en América Latina, período 2000-2005.
América Latina: Situación de los países y tasa (por cien) de
crecimiento según la transición demográfica 2000-2005
Tasas
Bolivia 2.2
Haití 1.8
tasa bruta de
natalidad
Tasa bruta de
mortalidad
Nicaragua
Guatemala
Honduras
Paraguay
El Salvador
2.6
2.6
2.5
2.5
1.8
Costa Rica
Venezuela
Colombia
Ecuador
Rep. Dominicana
Perú
México
Brasil
2.0
1.8
1.7
1.7
1.6
1.5
1.4
1.2
Chile
1.2
Argentina 1.2
Uruguay 0.7
Cuba
0.3
Tiempo
Fuente: CEPAL, 2004
Por último, una quinta tendencia es la transición ambiental. Esta refleja
en la intensidad de extracción de los recursos naturales renovables y no
90
renovables. A inicios del siglo XXI gran parte de los informes nacionales e
Página
transformaciones inter generacionales en el patrón de uso y tenencia de la tierra,
internacionales observan fuertes efectos sobre la biodiversidad, la extinción de
especies, la calidad de suelo, agua y aire que se produjo durante todo el siglo XX.
Las transformaciones ocurridas en el capitalismo de América Latina a largo plazo
contribuyeron a generar un fuerte aumento de población y mayor aumento aún en
el ingreso per cápita, con el consecuente impacto sobre los niveles de consumo. En
este marco, se observan tendencias de alto impacto ambiental de las talas masivas
para destinar tierras al cultivo o al pastoreo del ganado, con el fin de alimentar
una creciente población urbana con crecientes niveles de ingresos. Las tendencias
ambientales a nivel global muestran que el mundo no es sustentable con este
patrón de producción, distribución y consumo, tal como se desprende de las
Conferencias Internacionales de Medio Ambiente de los años 1992 y 2002 y la de
Población y Desarrollo realizada en El Cairo en 1994. De seguir con el ritmo de
crecimiento del ingreso per cápita y del tipo de consumo a inicios de siglo, con
este tipo de tecnología productiva de inicios de siglo XXI el proceso económico no
será sustentable, por lo tanto la vulnerabilidad de las generaciones futuras y
actuales aumenta exponencialmente. En este contexto, el crecimiento económico
no siempre es una buena noticia para la población, dado que puede generar un
balance negativo para grandes grupos de población actuales e impactos
indeseados e irreversibles para las generaciones futuras. Ello puede observarse en
la tendencia hacia el monocultivo de soja en las dos últimas décadas en Argentina,
Brasil y Paraguay; o del crecimiento de las actividades urbanas de construcción
que ha generado un crecimiento urbano descontrolado que puede impactar
negativamente en la calidad del hábitat urbano de generaciones futuras.
b. Modelos de desarrollo en el capitalismo de América del
Sur: desde la llegada de los españoles en el Siglo XVI hasta la
del Sur, que ponen de evidencia a lo largo de medio milenio la impresionante
transformación social en los países de la región. Por un lado, las comunidades
Página
Dos situaciones pueden constatarse en la historia de lo que es hoy América
91
crisis internacional de inicios del Siglo XXI
precolombinas tenían una dinámica económica, social, ambiental y demográfica
que fue totalmente alterada con la llegada de los españoles, portadores y
habilitadores del sistema capitalista en América del Sur. Por otro lado, y en el
punto de llegada actual, a finales del siglo XX se termina de consumar la expansión
de las relaciones capitalistas de producción a (casi) todos los territorios y
comunidades que la integran. En el medio de ese proceso, la ocupación y
refuncionalización socioeconómica y ambiental del territorio tuvo un viraje y
transformación del que es heredera la población del Siglo XXI, como puede
apreciarse en las tendencias descritas anteriormente referidas al último siglo. La
actual distribución territorial de la población y de las unidades productivas ha
configurado una determinada jerarquía urbana nacional y regional, y este es el
escenario urbano sobre el cual se observa el punto de llegada del bicentenario y
los posibles escenarios futuros para los aglomerados urbanos de tamaño
intermedio.
Nuevamente, ¿cómo entender la vulnerabilidad social en ciudades de
tamaño intermedio en el marco de tendencias históricas a largo plazo?, o es que
acaso ¿no se “disuelve” la singularidad de una localidad en el marco de tendencias
generales de largo plazo? Es razonable pensar que la generalidad de una tendencia
atenta contra la especificidad de un territorio y lugar, es decir, lo que se gana en
generalidad describiendo una tendencia se pierde en especificidad de los
fenómenos observados. De todos modos, la descripción estilizada de las
tendencias requiere explicar por qué ocurren de esa forma y no de otra, y cuáles
son las lógicas y las dinámicas que las subyacen. En este marco, una visión de
largo plazo sobre la vulnerabilidad social en un territorio requiere partir de una
desarrollo.
Modelos de desarrollo
Página
emergentes específicos de esta organización social en distintos momentos de su
92
perspectiva histórica del desarrollo del capitalismo que encuadre los riesgos
Más allá de discusión sobre fechas, períodos y nombres, podríamos
diferenciar en los dos siglos del bicentenario, de modo general y esquemático,
cinco modelos de desarrollo que se fueron sucediendo en el capitalismo de los
países de la región, dentro del marco del tipo de inserción a la economía
internacional. En cada uno de estos modelos pueden diferenciarse, al menos
teóricamente, formas históricas específicas de intervención y regulación estatal,
como así también las relaciones entre el capital y el trabajo (relación salarial) y
entre capitales (relaciones de competencia internas e internacionales). Estos
criterios de demarcación, si bien no serán profundizados aquí dado los objetivos de
este trabajo, habilitan a grandes rasgos la identificación de cinco momentos o
etapas en los países del cono sur de América: el proceso de consolidación del
estado-nación de tipo capitalista (circa 1810-1880), el modelo agroexportador
(circa 1880-1929), el modelo de industrialización por sustitución de importaciones
(1930-1980) y el modelo neoliberal de apertura externa (1981-2009).
La difusión y el desarrollo de las fuerzas productivas del sistema capitalista a
nivel internacional permitieron el crecimiento de la población de forma
extraordinaria. Un aumento sin precedentes de la productividad y del producto
bruto per cápita que rompió la “trampa” mathusiana. A pesar de ello, los
problemas en la esfera de la distribución siguieron ubicando a la pobreza como
uno de los desafíos y promesas del capitalismo que se debían afrontar con las
políticas de desarrollo. Por su tipo de inserción en la economía internacional de
carácter subordinado y dependiente, como así también por características
históricas y culturales propias, en los países capitalistas periféricos estos problemas
el régimen de acumulación del capitalismo. Jeffrey Sachs (2008: 34), lo expresa
claramente desde otra perspectiva: “Los seres humanos están presentes en todos
los nichos ecológicos del planeta, desde las gélidas tundras hasta los bosques
Página
marginalidad de grandes grupos de población ha sido una amenaza constante en
93
se agudizaban. La vulnerabilidad a la pobreza, la exclusión social y a la
tropicales y los desiertos. En algunos lugares, las sociedades han sobrecargado la
capacidad de sustentación del territorio, al menos con las tecnologías que utilizan,
lo cual se ha traducido en hambrunas crónicas, degradación medioambiental y el
éxodo masivo de poblaciones desesperadas”.
Vulnerabilidad social
Para entender y comparar las tendencias generales en las ciudades
intermedias, aquí se toma como punto de referencia la vulnerabilidad social en tres
niveles de abstracción diferentes: marginalidad estructural, exclusión socio
institucional y pobreza. Desde esta matriz analítica, en este apartado se realiza un
breve recorrido histórico y comparativo del proceso de desarrollo, de tal forma de
poder captar los aspectos sociodemográficos comunes y diferenciales que tienen
los núcleos urbanos intermedios. A lo largo del siglo XX, la periodización de los
modelos de desarrollo antes descrita permite observar dos aspectos relevantes a
escala nacional y local sobre la vulnerabilidad social. El primero de ellos es el
funcionamiento el mercado de trabajo en sociedades de alto nivel de
heterogeneidad social, la inclusión o exclusión en esta esfera afecta un pilar central
en la calidad de vida de los individuos, hogares o comunidades. El segundo
aspecto relevante se refiere a los mecanismos de protección que el sistema
socioeconómico y político genera para su población. La vulnerabilidad y los
mecanismos de protección social son dos caras de una misma moneda, la debilidad
o fortaleza de los mecanismos de protecciones civiles y sociales fueron adquiriendo
sus propias particularidades sociales y territoriales a lo largo de los distintos
historia pareciera que los individuos han estado protegidos tanto como en la
actualidad, de todos modos existe una sensación de incertidumbre y riesgo que
amenaza algunos de los logros obtenidos en el intenso y cíclico proceso de
Página
A inicios del Siglo XXI encontramos la paradoja que a pesar que nunca en la
94
momentos del desarrollo capitalista en los países de la región.
desarrollo económico y social del último siglo. La vulnerabilidad puede ser
entendida como un proceso multicausal en la que confluyen, por un lado, la
exposición a riesgos y, por otro lado, la capacidad de respuesta y adaptación que
tienen individuos, hogares y/o comunidades. La noción de vulnerabilidad da cuenta
de diferentes niveles en la (in)capacidad de respuesta y adaptación en diferentes
unidades de análisis (individuos, hogares o comunidades), los cuales pueden ser
heridos, lesionados o dañados ante cambios o permanencia de situaciones
externas y/o internas que afectan su
nivel de bienestar y el ejercicio de sus
derechos civiles, sociales o culturales.
La definición de un concepto y del enfoque que lo subyace delimita, en gran
medida, el problema observado y la forma de medirlo, por lo tanto también influye
en el modo en que se tratan las soluciones de política que se desprenden de la
visualización del problema. En este sentido, el enfoque de vulnerabilidad que aquí
se usa permite focalizar la observación en la dotación de recursos o activos que
disponen las unidades de análisis, y por otro lado las estrategias de uso y
reproducción que ponen en práctica. Esta discusión, que fue muy prolífica en la
última década y media, tiene la impronta de poner dos énfasis centrales en el rol
de la política de desarrollo local: 1) la necesidad de fortalecer la dotación de
recursos de individuos, hogares o comunidades, y 2) la cuantía y tipo de incentivos
o desincentivos que tienen las políticas para fomentar estrategias de uso y
reproducción de activos para abordar los problemas de vulnerabilidad. Al final de
cuentas, la vulnerabilidad no es un concepto como el de pobreza que tiene un
tratamiento dicotómico, pobre-no pobre. La vulnerabilidad puede ser entendida
como un gradiente que se constituye a partir de la capacidad de respuesta que
externos.
Página
estrategias de vida que permiten una mejor adaptación y resiliencia a los shock
95
brindan los recursos (físicos, humanos, sociales, ambientales) disponibles y las
En otros trabajos (G. Busso, 2001 y 2002) hemos discutido la posibilidad y
la necesidad de comparar y articular la vulnerabilidad con otros conceptos y
enfoques de uso habitual en las Ciencias Sociales de América Latina. En este caso,
analizaremos el período del centenario tomando como referencia el modelo de
desarrollo agroexportador, de sustitución de importaciones y el neoliberal de
promoción de exportaciones. En cada uno se observa a nivel macro-estructural, la
marginalidad social; a nivel meso-institucional, la vulnerabilidad a la exclusión de
los principales pilares de la integración social: el mercado de trabajo, la vivienda, la
salud y la educación. Por último, se observan los principales aspectos que en cada
momento histórico condicionaban la vulnerabilidad a la pobreza, en particular los
ingresos y las necesidades materiales básicas.
El modelo agroexportador y el de sustitución de importaciones
El régimen de acumulación del modelo agroexportador en los países de
América del Sur estuvo centrado en la exportación de productos de origen
agropecuario (ganado vacuno, maíz, trigo, café, plátanos, etc.), con una incipiente
industrialización en las grandes ciudades de los países de la región. La familia y la
comunidad tenían un importante rol en la protección social a la niñez, en las
edades adultas y la vejez. El mercado de trabajo era flexible y precario, y todavía
no se había transformado en el eje central de los sistemas de protección como de
forma creciente ocurrió a partir de la segunda posguerra. En este período se
comienza a producir una baja importante en los niveles de fecundidad urbana de la
burguesía local y de los asalariados de mayor nivel educativo, vinculados
principalmente a servicios y al sector público. También en el período del modelo
de forma incipiente, en los trabajadores sociales vinculados al sector público y en
gremios vinculados a actividades urbanas industriales, comerciales y de servicios.
Parte del crecimiento vegetativo y migratorio de la ciudad se ubicó en
Página
rural-rural, esto alimento el proceso de urbanización. La protección social se inicia,
96
agroexportador se inicia un fuerte flujo de migración rural- urbana además de la
asentamientos ilegales y precarios, en tierras fiscales o privadas vulnerables a las
inundaciones y los desplazamientos de tierras sin la provisión de servicios
municipales básicos.
En el período del modelo de crecimiento por sustitución de importaciones se
podía
observar que la migración de la población rural a las ciudades no era
absorbida laboralmente en su totalidad por los sectores económicos modernos
urbanos (principalmente la industria), y esta insuficiencia dinámica en el
capitalismo latinoamericano se generaba por que el incremento de la oferta de
trabajo en las ciudades no era acompañada por el crecimiento de la demanda de
trabajo de las estructuras productivas urbanas. De esta forma, una de las
imágenes construidas era que la migración contribuía a aumentar la pauperización
y marginalidad de grandes masas de población, por efecto del desempleo,
subempleo y empleo precario en ocupaciones urbanas de muy baja productividad,
de ingresos insuficientes, variables e inseguros que, además, no contaban con
mecanismos adecuados de protección y seguridad social. Presentado de forma
muy esquemática y en código del enfoque maltusiano que tiñó la discusión inicial,
podría argumentarse que el debate se tensaba desde dos posturas polares, o bien
eran las migraciones las que principalmente originaban el incremento en la
pobreza urbana o bien era el tipo de funcionamiento del sistema económico de los
países de la región que generaban un tipo particular de crecimiento e
industrialización urbana que no podía “derramar” los beneficios para el conjunto de
la población11. A pesar de los aumentos en la productividad del trabajo agrícola por
la incorporación de tecnología, La migración rural-urbana a partir de los años 50
del siglo pasado entra en declive, y se fortalece en términos relativos la
11
Es decir, en esta postura la pobreza era resultado del funcionamiento del sistema económico, pero no su
causa.
Página
97
interurbana.
En los países de la Región, en particular Argentina, Brasil, Chile y Uruguay,
el modelo de sustitución de importaciones propicio una estrategia distribucionista,
orientada orientada a una expansión del consumo de bienes masivos del mercado
interno y extensión de los derechos de ciudadanía a la clase obrera urbana, las
mujeres, los niños y la tercera edad. Aunque en muchos países siendo importante,
decrece la importancia relativa de la migración rural, principalmente por la
importancia creciente de las migraciones interurbanas. En las tres décadas
siguientes del período de posguerra las fuertes transformaciones sociales
mostraron una clara tendencia a la expansión de las ocupaciones urbanas y no
manuales y la concomitante disminución de las agrícolas y manuales. Los
aumentos en el consumo del mercado interno se vincularon de forma virtuosa con
la producción local, se expandieron empresas medianas y pequeñas para atender
la expansión de población y de los ingresos reales que tenía la población. La
extensión de derechos sociales, civiles y políticos se manifestó en un aumento de
la protección social a través de la mayor cobertura por sexo y edad de la
educación, la salud, la seguridad social y otros bienes de origen público o privado.
Desde el modelo de sustitución de importaciones de crecimiento
hacia adentro hacia el modelo neoliberal de crecimiento hacia afuera
En el periodo del modelo neoliberal, progresivamente desde mediados de
los años setenta, la orientación de las políticas públicas fue hegemonizado por el
capital financiero trasnacionalizado, con un tipo de regulación estatal centrado
hacia los mercados, la apertura externa y las privatizaciones. El inicio de este
subyacente era que el crecimiento económico al que conducirían la políticas de
ajustes estructurales (flexbilidad en el mercado de trabajo, desregulación de
merdados, apertura externa y autoridad moneraria autónoma) y la estabilidad
Página
posteriormente por regímenes democráticos. En este período el supuesto
98
modelo se produjo en el contexto de gobiernos autoritarios, pero validados
macroeconómica permitiría dinamizar el mercado de trabajo, derramando
beneficios para los sectores de bajos ingresos y desempleados en los diferentes
territorios de los estados nacionales. El criterio de política se orientaba a sostener
que el acceso a la salud, educación y la vivienda sería brindado de forma más
eficiente a través de la libre interacción de la oferta y la demanda en los distintos
mercados proveedores de proteción social. La idea de la autoregulación del
mercado entro en contradicciones con la crisis internacional del año 2008,
momento que se supone de cierre del período y en la que eventualmente se
consolidaràn cambios en el contexto internacional que implicarán nuevas
articulaciones en los sistemas de protección social.
El tipo de crecimiento económico desde los años noventa, en el marco de la
heterogeneidad estructural que caracterizan a los países de la región, ha
condicionado, en gran medida, la mejora en la equidad en términos sociales y
territoriales (CEPAL, 2004). La heterogeneidad estructural supone diferentes
niveles sectoriales de productividad e ingresos, incorporación de tecnología, niveles
de subempleo, informalidad y precarización del trabajo que diferencian, de forma
estilizada, a un segmento del mercado laboral primario (integrado a mercados
nacionales e internacionales, formales y modernos), un segmento secundario
(desarticulado, de pequeño tamaño, informal y atrasado en términos tecnológicos)
y un segmento marginal al proceso de acumulación capitalista. Mientras mayor es
el nivel de heterogeneidad estructural, mayor es el porcentaje de este último
segmento. El tipo de crecimiento económico de los aglomerados urbanos de
tamaño intermedio se vinculó, en parte, a la renta generada en sistemas
agroalimentarios, los cuales tuvieron un fuerte derrame sobre comercio, servicios y
protección social. El ciclo de crecimiento económico alineó las tendencias en las
variables principales de los mercados de trabajo hacia una mejora durante la
primera década de este siglo, pero no fueron suficientes para revertir la
Página
urbano ha existido informalidad, precariedad laboral y menores niveles de
99
la construcción, mercados laborales en donde tradicionalmente en el ámbito
importancia relativa de los empleos de baja remuneración y modificar la regresiva
matriz distributiva heredada de décadas anteriores.
El crecimiento económico en la ciudad si bien absorbió fuerza de trabajo de
sectores modernos y de alta productividad, en su mayor parte fue en empleos de
baja productividad, vinculados al mercado interno y de baja inserción en mercados
extra locales y regionales (alimentos y bebidas, construcción, servicios para el
hogar, etc.). Los niveles de protección social en estos últimos grupos han sido
menores, en estos grupos se encuentran gran parte de los asalariados pobres o
vulnerables a la pobreza. Los ciclos económicos y los procesos inflacionarios suelen
ser momentos de entrada de grandes grupos de población provenientes de estos
estratos socio-ocupacionales, a los que se les suman los vulnerables por pobreza,
que es el núcleo duro de reproducción inter generacional de la pobreza.
La dinámica del mercado de trabajo de las localidades intermedias en las
últimas décadas no ha alcanzado, salvo excepciones, para eliminar la pobreza de
tipo más estructural, y las políticas de desarrollo local no han sido suficientes. Un
hecho importante a remarcar por la magnitud de su impacto sobre la pobreza e
indigencia, son los programas de subsidios en varios países de la región,
principalmente los de asignación por hijo, alimentación, desocupados, etc. Este
tipo de medidas ha tenido impacto distributivo progresivo, y se supone que
contribuyo a fortalecer las capacidades de respuesta de los grupos vulnerables por
pobreza. Si bien existieron otras políticas de transferencias importantes para atacar
la pobreza e indigencia, el impacto ha sido de magnitud dado que precisamente
beneficia a los segmentos del mercado laboral vinculados al desempleo, subempleo
empleos
de
baja
productividad,
en
producciones
no
transables
internacionalmente, de mayor informalidad y de niveles de ingresos más bajos. Los
impactos de estas medidas, en conjunto con otras medidas de política (salario
mínimo vital y móvil, jubilaciones y pensiones, gasto en educación y salud)
aplicadas en años anteriores, se han hecho sentir en mayor medida en los
100
a
Página
y
indicadores de indigencia, pero también en las mediciones de pobreza y en la
cobertura de servicios básicos que favorecen la inclusión social. No obstante los
avances logrados en la primera década de este siglo en países como Argentina,
Brasil y Chile, queda una deuda pendiente con la pobreza y la precariedad laboral,
dos temas importantes a resolver para una sociedad más integrada, justa y
sustentable.
III.
A
MODO
DE
CONCLUSIÓN:
LAS
VARIABLES
DE
POBLACIÓN EN EL DISEÑO DE CORTO, MEDIANO Y LARGO PLAZO
Según la experiencia de la primera década de este siglo, el crecimiento
económico no basta para revertir la reproducción de la heterogeneidad estructural,
incluso en el marco de alto crecimiento económico y de mejoras sustantivas en
algunos indicadores sociales, como ha sido la experiencia Argentina y Brasil de
gran parte de la primera década. A nivel estructural, este es uno de los desafíos
que queda para los escenarios futuros desde el bicentenario, sacar de la pobreza,
el hambre y la marginalidad a un vasto sector de la población que la sociedad
excluye del empleo y de los empleos de calidad por diversos canales. Pero, a pesar
de la centralidad del trabajo en el marco del capitalismo contemporáneo, la
vulnerabilidad social no sólo atañe al mercado laboral y los mecanismos de
protección social. Las vulnerabilidades específicas de la niñez, la adolescencia, las
mujeres, la tercera edad y los inmigrantes internacionales, por ejemplo, ameritan
miradas integradoras e interdisciplinarias tanto para los diagnósticos sobre
vulnerabilidad social como para los diseños de políticas de desarrollo local para
en los países desarrollados y la maduración de cambios políticos-institucionales en
la gestión del desarrollo local permiten avizorar desde el año 2010 la configuración
Página
El nuevo contexto internacional surgido de la crisis económica del año 2008
101
escenarios futuros.
de un escenario abierto respecto al futuro. No obstante ello, las preocupaciones a
escala global, nacional y local respecto a las tendencias sobre los impactos del
patrón de producción y consumo sobre el medio ambiente, el avance del proceso
de envejecimiento de la población y la evolución de la pobreza e indigencia,
parecen ser centrales en la agenda política del desarrollo en distintas escalas
territoriales.
En los últimos años se observan tres procesos vinculados que contribuyen a
reproducir la marginación y exclusión social en las ciudades. El primero es una
clara segmentación social en los servicios de educación, salud y recreación, en
donde la segmentación se ha realizado principalmente por poder adquisitivo. El
segundo es una fragmentación en la infraestructura urbana disponible por barrio.
En tanto que un tercer proceso es la profundización de la segregación
socioresidencial, que tiene como resultado más visible la coexistencia de barrios de
muy diferente dotación de infraestructura y calidad de hábitat, desde barrios
cerrados hasta las denominadas villas miserias, algunas veces colindantes entre sí.
Una ciudad inclusiva requiere una lucha decisiva contra la pobreza, la indigencia y
la exclusión social, con un estado municipal que propicie eficazmente la igualdad
de oportunidades, la equidad en los resultados, la integración socioterritorial, la
participación ciudadana y que fortalezca la capacidad de respuesta y adaptación de
los sectores sociales más vulnerables.
En el marco de las tendencias observadas anteriormente, la sociedad del
bicentenario tiene y tendrá una composición etarea diferente a la del centenario.
Para el tricentenario faltan demasiados años para las posibilidades actuales de
que tengamos una disminución cuantitativa de niños y niñas, que hagan sobrar
bancos en los establecimientos de educación básica a la vez que surjan déficit en
las coberturas en salud y atención a los adultos mayores. Los riesgos y las
Página
ciudades tendrán un porcentaje superior al 20% de adultos mayores, es posible
102
proyecciones en las Ciencias Sociales, pero a mediados de este siglo varias
protecciones sociales asociados a la vejez serán cada vez de mayor importancia y
consumirán porcentajes crecientes de los presupuestos públicos nacionales,
provinciales y municipales. Otro de los problemas que se podrían vislumbrar, es la
posibilidad, que ya están teniendo algunas localidades de los países europeos, no
solo el bajo crecimiento de la población sino además el crecimiento negativo. La
migración eventualmente puede ser un paliativo a la disminución de población, y a
futuro se constituirá en un aspecto central en la distribución territorial de la
población, dada la baja secular en los niveles de fecundidad para la primera mitad
del siglo XXI. Este tema interpela a la política pública local, regional y nacional
sobre la necesidad y posibilidad real de favorecer o no los factores de atracción de
población de estos tamaños de ciudades.
Uno de los aspectos descuidados por la política pública entre el centenario y
el bicentenario esta la dimensión ambiental. El cuidado del medio ambiente es una
de las condiciones imprescindibles para el desarrollo sustentable en el tiempo,
dado que determina oportunidades y limitaciones básicas para el desarrollo
humano a escala local en términos de calidad del hábitat, potencial de creación de
riqueza y vulnerabilidad ambiental. En este contexto, el crecimiento poblacional
combinado con el proceso de desarrollo de las fuerzas productivas de la ciudad
durante todo el siglo XX fueron tanto un proceso creador como destructor. Ello nos
advierte que las visiones optimistas ancladas exclusivamente en los aspectos
productivos y de infraestructura, ya que dejan de lado la otra cara de la moneda:
la sobre-tasa de uso de los recursos, la generación de desechos sólidos, líquidos y
gaseosos; la pérdida de biodiversidad; la degradación irreversible de parte del
patrimonio ambiental; congestión urbana; entre otras. La dimensión ambiental del
signos de deterioro en la erosión de los suelos, en la calidad del agua y en la
cantidad de contaminantes y agroquímicos que reciben. Sumado a ello está la
Página
contexto de su territorio de referencia. Los ecosistemas de la región muestran
103
desarrollo local ubica al ámbito urbano como unidad de estudio, pero en el
problemática urbana, tanto como consumidora de recursos renovables y no
renovables como por generadora de residuos y ocupación de suelo.
Las visiones de política de los gobiernos locales hasta los años noventa del
siglo pasado no contemplaron adecuadamente una variable tan fundamental como
la ambiental, que necesariamente vincula el presente con el largo plazo, es decir
las generaciones actuales con las futuras. Es un factor de gran impacto en la
calidad de vida de los habitantes; también se relaciona con el crecimiento
económico y la equidad intra e inter generacional, motivo por el cual constituye
uno de los temas relevantes a futuro. La preocupación por la degradación de los
ecosistemas de las regiones adyacentes de las ciudades las tiene como uno de sus
principales protagonistas, dado están dejando su huella ecológica en el uso del
suelo y en el uso y tratamiento de las aguas de ríos, arroyos y napas subterráneas.
En ese contexto territorial, la ciudad tiene sus problemas, ventajas y
potencialidades vinculadas al ambiente en el que se desenvuelven individuos,
hogares y comunidades. En términos generales, las políticas ambientales deberán
generar acuerdos de largo plazo que consideren temas urbanos vinculados al
agua, efluentes, residuos sólidos, calidad del aire y espacios verdes recreativos de
uso público. Los acuerdos internacionales y nacionales, como por ejemplos los de
Agenda 21, pueden contribuir a iniciar procesos que incorporen las variables
ambientales en la política de desarrollo local.
En la dimensión urbana, el acelerado proceso de urbanización que se ha
transitado en el siglo XX, ubica al proceso de desarrollo con impronta más urbana,
en donde los municipios atenderán una heterogénea y variada gama de demandas
tanto a nivel nacional como provincial y municipal. Pero hay que considerar desde
ya en las políticas públicas locales que el crecimiento y cambio de composición de
la población es una de las fuentes de demanda futura de inversiones en
Página
urbana básicas es un criterio de equidad que es facultad indelegable del Estado,
104
de los ciudadanos. La igualdad de acceso de las personas a la infraestructura
infraestructura y equipamiento urbano. Las políticas de vivienda, infraestructura
urbana (agua, cloacas, gas, etc.) equipamiento urbano (salud, educación,
seguridad), tránsito, usos del suelo, entre otros, deberán formar parte de políticas
de Estado que trasciendan una administración municipal. Todas estas dimensiones
de lo urbano se verán influidas por el cambio poblacional de las próximas décadas
y por la forma en que se expanda la ciudad en el nuevo ejido urbano. Prever estas
tendencias permitirá anticiparse a problemas de alto impacto en la calidad de vida
de las generaciones presentes y futuras de las ciudades.
IV.
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