Alganos puntos interesantes del tratamiento del liidrocele.

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MADRID 1.° DE JULIO DE
AÑO V,
DIRECTOR
ciOS£ de
El&BIZSGlJl
Alganos puntos interesantes
del tratamiento del liidrocele.
Los hidrooeles pueden presentarse, solos ó
acompañados de una hernia m á s ó menos voluminosa.. H a y una tercera categoría d e casos,
e n los que si bien la hernia no s e h a desarrollado, está en vías de formación, digámoslo así,
y el cirujano debe estar prevenido si ha de evit a r - á tiempo su producción.
E s relativamente frecuente que la coexistencia de una hernia y u n hidrocel© dependa de
un defecto en la obliteración del conducto peritóneovaginal; en este caso ambas afecciones
pueden considerarse como congénitas, a u n q u e
hayan permanecido latentes á veces durante
mucho tiempo.
Si recordamos las diversas formas como se
puede obturar el conducto peritóneovaginal, vemos que pueden reducirse á las siguientes:
1.*
La obliteración radica en la extremidad
superior del conducto. E l hidrocele que se forme será funículo-testicular. No habrá hernia,
pero se podrá formar m á s tarde, sobre todo si
el conducto está cerrado al nivel del orificio
inguinal profundo, y, por el contrario, permanece permeable el estrechamiento existente, á
nivel de la aponeurosis del oblicuo m a y o r .
. 2." E l conducto se obtura por sus extremidades superior ó inferior, formándose en consecuencia dos cavidades, una á nivel del cordón espermátiooi y otra del testículo, pudiendo
coexistir entonces el quiste d e l cordón y e l hidrocele ; yo he visto varios casos.
3.^
E l conducto se cierra por su extremo
inferior, permaneciendo permeable por la superior. H a y en este caso hidrocele y hernia.
, 4.* E l cierre del conducto peritóneovaginal
no se verifica en ninguna parte de su t r a y e c t o ;
la cavidad vaginal comunica con la peritonea
al través del conducto inguinal; el epiplón ó
el intestino se llegan á poner en contacto con
el testículo, y el líquido.derramado en la serosa vaginal puede hacerse refluir á la cavidad
peritoneal. H a y , pues, hernia é hidrocele.
E n resumen, todas cuantas veces el conducto peritóneovaginal permanece abierto por su
extremidad superior habrá hernia ; tales son los
casos 3." y 4 . ° ; pero en los demás, ésta puede
desarrollarse cuando ya-se ha operado el hidrocele, después de transcurrir u n lapso d e tiempo, á veces m u y corto desde la intervención.
Yo he visto esto en varios enfermos, pero
sobre todo en dos, que, operados de hidrocele
voluminoso, uno en el lado derecho y otro en
1915
Se publica el 1, 10 y 20 de cada mes.
el izquierdo, padecieron después hernia, y tuvieron que, ser de ella operados: uno, dos, y
otro, cuatro meses después.
E l modo de producción de estas hernias es
el siguiente: el hidrocele (y lo mismo el quiste funicular), al aum.entar de volumen, se pueden introducir lentamente en el conducto inguinal, distendiendo y relajando sus paredes,
ensanchando el orificio superficial y dejando
así una nienor resistencia en este punto, bastando entonces el menor esfuerzo, un catarro, etc., para provocar la aparición de la hernia, sobre todo después de la operación del hidrocele, el que hasta entonces había servido
allí como de tapón.
E l cirujano tiene interés en conocer á tiempo si hay solamente hidrocele, si éste va acompañado de hernia ó si hay probabilidades de
que después de operado el hidrocele se forme
una hernia, por las diferentes indicaciones quirúrgicas á que dan lugar estas distintas circunstancias.
, No siempre es fácil distinguir los casos en
que no hay m á s qu© hidrocele de aquellos en
los qu© hernia é hidrocele coexisten.
Si éste es pequeño, nada m á s fácil que dislocarlo hacia abajo, limitar el cordón espermátieo' entre el índice y el pulgar y hacer toser
al, enfermo, con lo que la hernia a u m e n t a d e
volumen de un modo más ó menos considerable y se pueden apreciar los caracteres á ellas
asignados.
Pero cuando el hidrocele es voluminoso, este
detall© de exploración no es ya tan fácil; yo
m e he valido en algimos casos del siguiente
procedimiento, y en todos ellos con el mejor resultado:
H a g o acostar al enfermo en decúbito supino
y relajar bien las paredes del abdomen, coloco
el dedo índice á nivel del orificio superficial
del conducto inguinal como si se tratase d© obturarlo é inclino después la mesa hasta .colocarla e n posición d e Prendelenburg; si h a y hernia
es frecuente sentir resbalar bajo el dedo las
asas intestinales, si al mismo tiempo s© hacen
movimientos de taxis, produciendo ei gorgoteo
característico; qíieda entonces libre el orificio
inguinal, pudiendo apreciarse sus dimensiones-,
resistencia, etc.
Sin levantar el dedo, vuelvo otra vea la
mesa á l a posición horizontal y pongo luego
de pie al enfermo, le hago toser y hacer esfuerzos y siento el choque de los intestinos cont r a el dedo explorador.
Sin embargo, no siempre pasan las cosas con
esta claridad; sucede en ocasiones que al buscar el o. inguinal, se encuentra ocupado, y no
se perciben los movimientos descritos de las
NÚMERO
160
GERENTE
asas intestinales; si entonces nos valemos de
la m a n o libre y hacemos presiones suaves en
el escroto, sentiremos que el líquido derramado en la vaginal rechaza el dedo colocado en
el aniUo) inguinal, percibiendo claramente la
fluctuación y hasta en ocasiones cómo ésta se
propaga por el conducto inguinal, sin qu© á pesar d© todo disminuya sensiblemente de volum e n el hidrocele. E n este caso el o. inguinal
y tal vez el rüismo conducto están ocupados
por el hidrocele y es m u y probable que no haya
hernia.
Todavía u n tercer caso puede p r e s e n t a r s e :
Al practicar la exploración n o sentimos n i asas
intestinales ni fluctuación á nivel de la región
inguinal; es posible que deprimiendo bien la
pared lleguemos á encontrar ocupado el orificio
por una masa que es m á s voluminosa que el
cordón espermático d©l lado o p u e s t o ; h a y ,
pues, sospechas m u y fundadas de la existencia
de una hernia coincidiendo con el hidrocele.
E n casos dudosos, en los que haya u n gran
interés en precisar el diagnóstico, nada nos impide hacer u n a pimción capilar, vaciar todo ó
parte del hidrocele y de este modo con gran
facilidad distinguiremos si hay ó n o hernia concomitante.
Son, pues, tres los casos que pueden presentársenos en el m o m e n t o d e la intervenóión: '
1.° H a y solamente hidrocele.
2.° H a y hidrocele y hernia.
3.° H a y hidrocele, no hay hernia^ el anillo
inguinal está ensanchado.
Nuestra conducta es fácil de resolver.
Si hay hidrocele sólo, la eversión d© la vaginal es hoy procedimiento de elección, si h a j
hernia esta operación debe ir precedida ó seguida de la cura r a d i c a l ; pero si el hidrocele
h a forzado el anillo inguinal, a u n cuando la
hernia no se haya producido todavía, creo que
debe aprovecharse el m o m e n t o de la operación
para cerrar el orificio inguinal y reconstituir las
paredes del conducto, comportándonos, en sum a , como si hubiese ya heinia.
Y a n t e s de terminar quiero hacer notar una
variante del procedimiento habitual en la operación del hidrocele que sigo sistemáticamente
y que, á mi modo de ver, facilita de u n modo
considerable la disección de la túnica vaginal.
Ordinariamente se incinden á lo largo del escroto todas las capas situadas por fuera de la
vaginal, se abre después ésta, vaciando el líquido en ella contenido y se diseca después dicha
túnica aislándola de los tejidos próximos.
E l procedimiento que yo sigo e s : incisión
hasta la túnica vaginal, disección de la misma
sin abrirla y gin vaciar, pOr consiguiente, el liquido, y cuando ya le he aislado conveniente-
ESPAÑA
mente, así como el cordón espermátieo, abro la
cavidad del hidrocele, vacio el líquido y practico la eversión.
Este procedimiento me parece mucho más
cómodo é incomparablemente más rápido que
el que generalmente se sigue.
Doctor F. Alsina.
Auxiliar de Patología Quirúrgica.
Santiago.
•
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-•-••
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II
Terminábamos nuestro artículo anterior diciendo que del empleo de los rayos emitidos
por los cuerpos radioactivos y de la emanación
habían surgido dos ramas terapéuticas, ambas
importantísimas: la Eadiumterapia y la Emanoterapia.
Una y otra tienen su fundamento terapéutico en la influencia que ejerce la radioactividad
sobre los elementos: vivos, por lo que creemos
necesario dar una idea acerca de esta influencia, para la más fácil comprensión de su mecanismo curativo.
Muy difícil resulta en el estado actual de
nuestros conocimientos el exponer de una manera general la acción que ejercen los cuerpos
radioactivos sobre los elementos vivientes. Podemos decir, sin embargo, que la radioactividad Se comporta de una manera análoga al
calor, la luz y la electricidad, subordinándose
como aquélla á la dosis. Con fuertes dosis radioactivas se obtiene una acción cáustica sobre
los tejidos animales y vegetales, destruyendo
su organización ó impidiendo su desarrollo si
están en vías formativas; por el contrario, á
dosis débiles, parecen activar el crecimiento
y producir una excitación orgánica, que se traduce por aumento de los cambos nutritivos y
un desarrollo más rápido. Entre estos extremos
cabe una serie de graduaciones difíciles de exponer dentro de una idea general.
La acción cáustica ó destructora es fácilmente demostrable, radiando durante algún tiempo (con fuertes preparados de radium bastan
algunos minutos) las hojas de una planta cualquiera. A los ocho ó diez días las hojas se marchitan como por el efecto de la helada meteorológica. Sobre la piel humana es igualmente demostrable aqueUa acción, observándose sobre
el puntó radiado una mancha obscura, que más
tarde se ulcera y tarda largo tiempo en cicatrizar. Tanto en uno como en otro caso, el grado
de destrucción depende de la cantidad y pureza del preparado radioactivo y del tiempo sometido á su acción.
Es digno de notar que estos fenómenos de
destrucción no se presentan como respuesta inmediata á la actuación de los cuerpos radiantes, sino al cabo de algunos días, después de
un período de latencia, en que nada hace sospechar la acción que está desarrollándose en la
intimidad de los tejidos ú órganos atacados.
Este período de latencia tiene una importancia
extraordinaria en la dosificación radiante, ya
que sería fácil, si no la tuviéramos en cuenta,
aumentar la intensidad de la radiación al ver
que no se acusaba ningún fenómeno, y producir, por exceso de dosis, graves perturbaciones
que deben evitarse.
E n los estudios realizados sobre animales en
vías de desarrollo se ha logrado, cuando las
dosis radioactivas no han originado- la muerte,
detener la evolución del crecimiento; así los
renacuajos, al ser radiados fuertemente, quedan detenidos en su desarrollo, obteniéndose
una generación de ranas monstruos, con dos
patas, sin la atrofia de la cola, etc., según en
el momento del ciclo evolutivo en que fueron
sorprendidos por la influencia radiante. De la
misma manera las semillas de las plantas que
han iniciado la germinación queda ésta suspendida al ser atacadas por los cuerpos radioactivos, y en el caso de que la intensidad
del ataque les permita continuar su evolución,
ésta tiene lugar muy pobremente, originando
plantas raquíticas de muy pequeña vitalidad.
Por el contrario, las actuaciones ligerísimas
de la radioactividad se muestran como excitantes de la nutrición y del desarrollo; así en el
caso de los renacuajos se reduce el tiempo
necesario para convertirse en ranas, por la intervención de pequeñísimas dosis radioactivas.
Las hojas de las plantas sometidas á la misma acción gozan de mayor vitalidad que las
no sometidas, y las semillas germinan más rápidamente y originan seres vegetales más ro-
MEDICA
bustos. Por esto se han hecho un sinnúmerode experiencias con las semillas del trigo, y
parece ser que el procedimiento de radioactivar las referidas semUlas antes de la siembra
rinde cosechas más copiosas que lae no radioactivadas. El procedimiento aún no ha salida
de los institutos agrícolas, especialmente de los
alemanes.
Inútil es decir que los efectos de la radioactividad han sido ensayados en cuantos medios puedan afectar la salud del hombre, ya
que todo descubrimiento va siempre seguido
de la idea de utilizarle para curar nuestras
enfermedades. En los microbios y en sus toxinas, en los venenos animales, en los fermentos, etc., se han hecho estudios con la radioactividad.
En los cultivos de bacterias se obtiene por
la acción de un manantial radioactivo detenciones del desarroUo de la cultura y su destrucción si se influye con fuerte intensidad;
pero esta acción bactericida no se puede conseguir sin utilizar grandes dosis radiantes, lo
cual quita aplicaciones prácticas á los procedimientos que pudieran surgir del empleo de
aquella acción. Las toxinas microbianas pierden gran parte de su virulencia, y lo mismociertos venenos animales, especialmente el de
la víbora y el de la serpiente cobra. Hay otros
sobre los que parece no tener influencia alguna la radioactividad.
Como vamos viendo, casi todos los animales
y vegetales, lo mismo que sus productos, son
influidos más ó menos por la radioactividad,
y esta influencia depende del tiempo que actúa el cuerpo radioactivo y de su intensidad radiante, á lo _ciue hay que añadir una mayor ó
menor facilidad que presentan los elementos
vivos á dejarse influir. Estas diferencias de
sensibilidad al radium son muy interesantes y
de gran trascendencia, ya que log tejidos patológicos son enormemente más sensibles que
los tejidos normales, permitiéndonos esas diferencias poder atacar enfermedades con dosis
radiantes, que destruyen las formaciones patológicas, dejándonos débilmente influidos los
elementos sanos.
Después de lo- que llevamos dicho es fácil
comprender los rnúltiples empleos médicos que
pueden surgir de acciones tan generales como
las que nos suministra la radioactividad. Por
un lado la acción excitante de la nutrición y
el efecto sedativo del sistema nervioso, se
presta á múltiples tratamientos de enfermedades, como veremos en el artículo próximo, y
nos explica la acción tónica del campo sobre la
salud humana; de otro, la acción destructiva
de las altas dosis nos proporciona el medio de
atacar con bastante éxito á las afecciones tumorales, por desgracia harto frecuentes, y, por
último, sus efectos especiales sobre determinados órganos ó aparatos constituyen remedios
casi específicos contra ciertas afecciones.
Los medios de utilizar la radioactividad son
de lo más variado. Los parajes montañosos,
ricos en ernanación, las aguas minerales radioactivas, las cargadas artificialmente de emanación, los r)ro-ductos naturales que contienen radium, torio, actino, el suero de ciertos animales á los que nreviamente se les ha radioactivado (radio-linfa), y sobre todo las sales, cuanto más puras mejor, de los elementos radiantes, las inás usada-s son el bromuro y el sulfato, y constituyen los. procedimientos rnás corrientes de hacer llegar al organismo la influencia de la radioactividad.
Dr. Velasco Pajares.
•ntMilt) á la risa
ESPAÑA
MEDICA
Los gases asfixianfes en la guerra ^
Según noticias publicadas no ha mucho por la
Prensa francesa é inglesa, los alemanes, en algunos puntos de la línea de combate especialmente
en Bélgica, en la región de Iprés, han empleado
'Contra los aliados gases asfixiantes, de mortíferos
efectos.
Aun cuando no se tiene certidumbre sobre la
naturaleza de estos gases, puede conjeturarse, por
pesa 5,54 con relación al aire, y formaría capas
de un espesor tal vez insuficiente. El cloro se liquida á una presión de 6 atmósferas, á la temperatura de 0° C, y en estado líquido se expende
en cilindros de acero, á un precio de 2 á 2,50 pesetas el kilogramo. Es un producto comercial,
usado para beneficiar el oro y la plata por el procedimiento de cloruración y amalgamación, para
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los efectos producidos, que deben ser principalmente cloro ó vapor de bromo; tal es la opinión
•á'el Dr. Inglés J. S. Haldane, como resultado de
las investigaciones practicadas acerca de este
asunto, y también opina lo mismo el profesor
H . B. Baker, que acompañó al doctor Haldane
en estas investigaciones.
Las propiedades físicas observadas en estos gases, permiten casi asegurar que se trata de cloro
y no de vapor de bromo. En efecto, este último
cuerpo—único metaloide líquido á la temperatura
ordinaria—no hierve hasta unos 59° C, y si bien
á la temperatura ordinaria produce ya vapores
sumamente tóxicos, no lo verifica con la rapidez
y abundancia necesarias para formar las nube^
que se dice han ido á depositarse en las trincheras
•de las tropas aliadas, en capas de más de dos
metros de espesor sobre la superficie del suelo.
Además, esas nubes hubieran sido de un color
rojo granate, mientras que los casos observados
tenían el color amarillo verdoso característico del
cloro.
El cloro, gas descubierto por Sebéele en 1774,
€s sumamente venenoso, ataca las vías respiratorias, produce tos y puede ocasionar vómitos de
•sangre. Pesa 2,45 veces más que el aire, y es
probable que lanzado con fuerza con aparatos á
propósito, y favorecido por la dirección é intensidad del viento, pueda alcanzar,una distancia de
un centenar de metros y formar capas del espesor
citado; y esta es otra de las razones que abogan
en favor de que sea cloro el gas asfixiante empleado por los alemanes, porque el vapor de bromo
DEL
npnRnro
Llenarianse de bromo líquido bombas ó granadas que al reventar desprenderían vapores
de este cuerpo, que por su gran densidad, irían
duego acumulándose en la superficie del suelo.
Una atmósfera que contenga cloro ó vapor de
bromo en una proporción de 5 por 100 ocasiona
rápidamente la miuerte, siendo aún más tóxico
este segundo cuerpo que aquel gas.
Los alemanes tienen un manantial inagotable de
bromo en las famosas salinas de Stassfurt, cuyas
aguas madres, después que se ha separado de ellas
el cloruro potásico, contienen 3,50 kilogramos de
bromo, en estado de bromuro magnésico, por cada
metro cúbico.
Los citados doctores Haldane y Baker se inclinan á creer que los alemanes emplean también
como gases asfixiantes el anhídrido sulfuroso, el
protóxido de carbono y otros cuerpos de carácter
más complejo; pero esto no pasa de ser una mera
suposición.
Como medio preventivo contra la acción deletérea de estos gases, los ingleses hicieron uso desde luego de unos filtros de algodón recubiertos de
gasa, que se aplicaban sobre la nariz y la boca
por medio de cintas anudadas por detrás de la
cabeza. Pero este modelo improvisado se encontró insuficiente, pues á más dp dificultar la respiración, tenía el inconveniente de ser poco eficaz,
por razón de su escasa superficie absorbente.
Por esto se idearon luego diferentes disposicio-
el blanqueo de telas y p a j a s ; fabricación de hipocloritos, cloratos y muchos derivados orgánicos ;
como desinfectante, etc. El gas cloro puede obtenerse por varios procedimientos,
siendo m u j usado el d e hacer reaccionar el ácido clorhídrico sobre el
bióxido de m a n g a n e s o ; también se
producen grandes cantidades por
electrólisis del cloruro de sodio ó
sal común, como producto secundario de la industria d e la sosa.
Presúmese que para obtener los
gases asfixiantes, los alemanes hacen comunicar los cilindros (de 1,40
metiros de longitud generalmente)
que contiene el cloro líquido, con
tubos de unos dos metros de longitud, que se a p u n t a n en dirección al
enemigo. E i cloro pasa instantáneamente al estado gaseoso y sale
con fuerza por el extremo del tubo.
Como al cambiar de estado, produce u n brusco enfriamiento, que sería suficiente para detener esto
cambio, los alemanes encienden hogueras encima de los tubos, cuand o disparan tales gases, según dicen los adversarios haber podido
observar.
Soldado francés con la máscara Robert contra los gases asfixiantes.
Parece que para el buen éxito es
necesario que sople una ligera brisa en direc- nes, una de las cuales, adoptada, según noticias,
ción á las trincheras enemigas, que ayude al por el Ejército francés, es la que indican los graacarreo y moderada difusión de la atmósfera bados adjuntOiS. Es una armadura metálica de
m a l s a n a ; por lo cual hierro galvanizado, cuyas caras convexa y cóncava
serla el uso de esos ga- están recubiertas cada una de una lámina de alses m u y ineficaz ó nulo godón hidrófilo : éste se mantiene en posición por
en días de calma ó d e medio de una tela metálica de tejido espeso que
. viento fuerte, y aun po- envuelve el todo. Unos cordones permiten sujetar
dría ser peligroso para esta mascarilla en su lugar y en forma tal que no
el mismo ejército que los impide la respiración ; y como el hilo metálico de
emplea si el viento con- la armadura es muy flexible, cada uno puede
trario lo llevase á sus adaptarlo á sus facciones. Este sencillo recurso,
propias posiciones. Así de aplicación sumamente fácil, ha dado, según papretenden algunos ex- rece, muy buenos resultados. Usando el algodón
plicar Ja intermitencia
en seco, la protección es poco eficaz ; pero basta
con que habla la Pren- empaparlo de una solución de hiposulfito sódico
sa del empleo de tales al 5 por 100, para asegurar una inmunidad casi
gases por' parte del ejércompleta durante largo tiempo. Además, se le imcito alemán.
pregna de una disolución colorante apropiada para
E l vapor de. bromo evitar la demasiada visibilidad del color blanco
como asfixiante es pro- del algodón. Los vapores de bromo con los cuale?
bable que sea también se han hecho principalmente las experiencias, son
empleado, pero por otro absorbidos y destruidos por la acción química ele
La máscara Detourbe desmontada y abierta; á la derecha el t;tnón de
la sal, y resulta posible á los combatiente la perprocedimiento.
algodón en rama.
(Fots.J. Boyer.)
ESPAÑA
ca del Ebro, adonde la condujeron para la lactancia mercenaria. L a madre continuó su vida
de crápula cada vez más acentuada, á pesar d e
la vigilancia y reprensiones de s u s padres y
, del esposo, primero, y m á s tarde de la presencia de su hija en el hogar doméstico. P a s ó su
corta vida entre la lascivia y el alcohol. L a rotura matrimonial, decretada por la curia, no
fué óbice para que continuase su desenfreno,
Uegando hasta el punto de tenderse en la calle y
llamar á los que pasaban por su lado. Murió á
los veintiocho años, con, «gran abultamiento
del hígado y estrangulación de la vena porta»,
de u n ataque de, parálisis cardíaco, dos horas
después de haber apurado una botella de moscatel, su golosina predilecta.
EAM.V PATERNA.—Los datos conocidos son :
• Bisabuelos.—El
falleció de apoplejía cerebral
á los sesenta y cinco años y ella ta-mbién parece que tuvo el mismo fin.
Abuelos.—El debió la muerte á la viruela negra en una edad poco avanzada. Ella murió en
un manicomio; después de variog trastornos
mentales, cayó en una inanición grande, que,
con alternativas, duró hasta su fallecimiento.
Los deudos dan gran importancia en la producaj^ (^ ^
ción ds esta locura á los sufrimientos grandes
que le proporcionó la viudez.
NOTA C L Í N I C A
Padres.—El es sano, robusto, estudioso, bachiller é ingeniero industrial; la fecundó á los
veintiún años. Ella crió á su hija ha&ta los cuatro meses con leche abundante en cantidad y
pobre en calidad; se embriagaba con frecuenH a c e pocos días acude á mi consulta parcia, sin que pueda precisarse desde cuándo data
ticular un padre para decirme que al día sieste hábito. E s t e y otros desórdenes motivaron
guiente traería á uiia hija suya en la que nola separación del matrimonio.
taba perturbaciones mentales.
La interesada.—Nació
enclenque y á térmiD e lo que m e contara deduje que iba á verno. Después de los cuatro meses de mala lacm e a n t e una degenerada, como hecho fundatancia m a t e r n a , fué dada á una nodriza, que
.m.eiital, que atravesaba u n episodio m á s ó m e Se embriagaba t a n t o ó m á s que la m a d r e , lo
nos intenso de su continuo, oongénito y heredique fué causa que la destetaran á los nueve
tario padecimiento. Para formar juicio bien cimeses.
m e n t a d o , roguó al padre m e trajera una nota
A los dos años adquirió la coqueluche, y la
sencilla y verídica de cuanto supiera de los asmadre, que á la sazón estaba todavía en el hocendientes de la enfermedad. L a nota que m e
fué entregada es la que sigue, en la cual, m e gar doméstico, se empeñó en n o darle ninguna
clase de alimentos oportunos, á la par que la
limito á poner un poco orden y á darla forma
atiborraba de dulces, pastas, chocolates, requepara que pueda ser publicada:
sones, etc. Separados los cónyuges, la niña fué
RAMA MATERNA.—Bisabuelos.—La bisabuela
sometida á un t r a t a m i e n t o á base de bromuros,
m a t e r n a fué aleoMlíca y murió joven,, dejaninhalaciones de timol, etc. ; como a d e m á s de
do dos hijos:: u n varón y una h e m b r a . — E l bisabuelo materno falleció á los ochenta y siete los fenómenos torácicos sufría graves alteraciones digestivas con diarrea abundante y vóaños, siendo de notar que fué en extremo mujeriego y a d e m á s contrajo tres veces matrimo- mitos, los médicos de asistencia y consultores
creyeron se trataba de una tuberculosis genenio. Sólo tuvo los dos hijos mencionados. L a s
ralizada y aconsejaron fuese trasladada al cam*
otras dos uniones fueron estériles (¿sífilis?).
po, con lo que se logró la cesación de estos
Abuelo materno (el hijo mencionado).—Sutrastornos y una gran mejoría en el estado gecumbe tuberculoso á los veintÍBiete años.
Abuela materna (la hija).—Fué alcobóliea y neral.
Actualmente es un muchacha grande, de diez
m u y fecunda..—
y seis años, más resuelta que tímida, pálida,
l3e sus ocho hijos sólo Uegaron tres á la purubia, que menstrua con cierto desorden, come
bertad..
poco y caprichosamente, se queja de gastralD e estos t r e s , dos de ellos .{tíos de la joven
degenerada), la hembra, que era la mayor, tuvo gias sin pauta determinada, duerme poco ó no
ocho abortos y u n p a r t o á término, pero murió duerme m u c h a s noches, sueña con cosas terroríficas, sufre vahídos de cuando en cuando y
el niño á los quince d í a s ; fué alcohólica en,
siente con exceso el apetito sexual, que manidemasía, y en s u s últimos años sufrió en gran
fiesta sin que le sirva de freno el pudor ni la
m a n e r a á consecuencia de intensos ti-astornos
educación.
gastrointestinales y hepáticos ; el médico de caE n sus estudios ha sido poco cuidadora, sabe
becera dijo á la familia que «si le dieran arsémenos qi,ie sus compañeras y sigue todavía innico no se moriría, porque toda la superficie del
ternada en un colegio, en el cual no se distintubo digestivo estaba casi esmaltada y n o sería
gue por exceso de sumisión ni por el deseo de
absorbido». E l varón fué de inteligencia t a n limitada que, á pesar de repetidos esfuerzos, no adquirir conocimientos. Sueña con la vida lipudo salir adelante con el primer a ñ o de bachi- bre y con sus consecuencias ; es inestable y no
tiene ciertamente gran afectó' á los suyos.
llerato ; murió tuberculoso á los veintiún años.
Reconocida, presenta los siguientes estigmas
Madre.—Alcohólica
desde la niñ^.z ; poco des.
de degeneración física :
p u e s de la pubertad se entregó á los placeres
E l cráneo es de volumen algo menor que el
genésicos y hubo algún aborto, determinado al
normal (medición é índice cefálico), platioéfalo
parecer por prooediinÍQ,ntos artificiales. Casada,
no muy pronunciado y plagiocéfalo (el óvalo estuvo otro aborto á los tres meses, y dos hijas,
tá agrandado en el lado izquierdo); la cara es
una de las cuales es la joven en cuestión, y
alargada, oblicua y tiene forma triangular m u y
la otra sucumbió en u n .pueblecillo de la cuen-
;manencia en atmósferas de otra suerte irrespirables.
Otrt» de los dispositivos adoptados por el Ejército francés, y que parece ha dado también buenos resultados, es la cmáscara Robert» . Estácons•tituída por una especie de cogulla, de color verdoso poco visible, de tejido tupido, y con aberturas cerradas con vidrios ú otra materia transparente delante de los ojos para no impedir la vi^
sión ; enfrente de la boca lleva otra abertura cubierta por un acolchado de muselina bastante espeso.
Cuando el soldado ve venir la nube asfixiante,
vierte sobre este acolchado una solución de amoníaco ó hiposulfito de sodio, contenido en un tubo
de estaño, y se pone la capucha, que alrededor del
cuello va sujeta por una cinta elástica. En esta
disposición, el soldado p-uede respirar libremente
aun en medio de los gases asfixiantes, pues éstos
quedan retenidos por la solución.
Él acolchado de muselina debe cambiarse cada
vez que ha recibido la acción de esos gases, y ÍJU
puede hacerse servir de nuevo hasta haberse lavado con agua hirviente, ó haber permanecido durante mucho rato en agua fría, y puesto luego á
secar.
MEDICA
manifiesta; la nariz ancha, poco saliente é inclinada u n poco h a d a el lado izquierdo; la,.frente estrecha ; los dientes son desiguales, grandes
•los molares y pequeños los incisivos, y los caninos desiguales entre sí en cuanto á dirección
y volumen ; la bóveda palatina está m u y elevada y estrecha; orejas desiguales, m u y análogas
á las llamadas de tipo Morel. E l tronco,: en conjunto, es desgarbado; la colurnna: vertebral for,ma en la región dorsal una ligera otirva, de convexidad á la derecha; en la locómocióri hay
poco donaire y como a b a n d o n o ; la bóveda plant a r es poco pronunciada ;: algunas epífisis: están
a u m e n t a d a s ; así ocurre con las superiores de la
tibia é inferiores del fémur, por lo cual result a n grandes las articulaciones tibiofemorales,
pero éstas no son iguales entre sí. L a m a n o derecha tiene u n volumen mayor de lo que corresponde á la edad de la enferma ; en cambio,
la izquierda es rudimentaria.
No he encontrado en la glándula tiroides
nada de particular, como tampoco en los grupos de ganglios linfáticos examinados.
E s t o s detalles y los antes narrados respecto
á su psiquismo coneuerdan todos en que se trata de una degenerada, cuya etiología se ha de
buscar perfectamente en los antecedentes hereditarios, de sobra múltiples y cargados.
Dr. Rodríguez Méndez.
La herencia üe una degenarí
-•-•-•-
La adhesióD á un maDfiesto.
Sr.
Director de E S P A Ñ A MÉDICA.
Mi distinguido amigo: Ruego á usted encarecidamente la publicación de.las siguientes líneas:
Al pie del elocuente manifiesto dirigido por la
Junta directiva saliente del Colegio de Médicos
de Madrid á la clase médica ñgura mi adhesión
al mismo, haciéndose constar que me he negado
á firmar dicho documento y copiando algunos párrafos de la carta que con tal motivo dirigí á t)uestro digno ex presidente Dr. Pulido.
A este propósito debo consignar :
1.° Que yo no hubiera tenido ningún inconveniente, salvo dos ó tres frases de fácil supresión,
en firmar el manifiesto que ha visto la luz pública ;
pero el borrador ó proyecto que rehusé firmar era
en el fondo y en la forma distinto del actuaf manifiesto definitivo.
2." Que los párrafos epistolares publicados no
pueden dar idea cabal del contenido íntegro de
mi carta, inspirada en tres propósitos fundamentales : 1.° Defensa de una entidad académica, en
mi opinión inmerecidamente censurada. 2." Abstención de cuanto significara expresión de agravios
personales, derivados de una lucha en la que no
he intervenido directamente, pues mi nombre no
ha figurado en ninguna de las dos candidaturas
rivales, habiéndome yo con anterioridad eliminado ya espontáneamente d e ' la Junta directiva.
3.° Un testimonio imparcial de respeto y admiración al ilustre Dr. Pulido y á los demás compañeros de la Junta saliente, con cuya actuación me
declaro solidario Msia el 26 de Mayo -próximo
pasado, fecha de nuestra última reunión oficial,
en la que manifesté mi firme propósito de no aspirar á la reelección.
3.° La frase de mi carta «reconozco á ustedes
el derecho á manifestarse agraviados», entiéndase
bien que se refiere única y exclusivamente al derecho de protesta, al derecho á exteriorizar su resentimiento el que se crea con motivos para ello,
pero no á la existencia misma del agravio, cuyo
carácter real ó supuesto no soy yo el llamado á
dilucidar.
Le da las más rendidas gracias por su amable
deferencia su afectísimo s. s., q. e. s. m.,
E.
FERNÁNDEZ
Madrid, 25 de Junio de 191S.
SANZ.
ESPAÑA
MEDICA
^
• ^ El monumento al Dr. Esquerdo.
C'
-V
A N T E S D E L ACTO
E l jueves 17 del actual se celebró la inauguración del m o n u m e n t o erigido al inolvidable
patricio doctor Esquerdo, gloria de la ciencia
frenopática y uno do los políticos m á s populares que ha habido en E s p a ñ a . Y que era tal
quedó demostrado en la solemne y simpática
ceremonia.
La hermosa plaza que hay frente á la fachada del Hospital estaba una hora antes de la señalada para el acto totalmente atestada de elementos d e todas las clases sociales : eminencias
médicas, políticos ilustres, notables escritores y
periodistas, autoridades populares y muchos
centenares de obreros, de mujeres del pueblo,
d e legítimos representantes de aquellos á quie-
aes tanto bien hizo aquel hombre ilustre, de corazón tan grande y de tan generosos sentimientos.
Todas las ventanas del Hospital y los balcones de los edificios particulares de la plaza hallábanse adornados con colgaduras, y en el interior del jardín la Banda municipal, antes de
comenzar el acto, interpretó varias composiciones de autores nacionales.
E L MONUMENTO
A raíz del fallecimiento del sabio alienista é ilustre repúblico D . José María E s querdo, un puñado de hombres de ciencia
y de amigos particulares y políticos de aquel
insigne hombre de acrisoladas virtudes concibieron la idea d© erigir u n m.onumento que perpetuase su memoria, constituyéndose una Comisión gestora en Madrid, compuesta por el
Dr. D. Ángel Pulido, presidente, y los señores
D. Basilio Paraíso, D. Pedro Gazapo, D. Manuel Garande, D. Augusto Manzano, Dr. don
Manuel Tolosa Latour. D . E d u a r d o Rosón,
Dr. D. Gabriel Lupiáñez, D. Antonio Euiz B e neyan, D. Francisco Javier Cabanas, D. Pedro
Niembro, Dr. D. Jerónimo Galiana, doctor
D. José Matías Belmar, Dr. D. J a i m e Vera,
Dr. D. Rafael Ortiz, D. Félix Cecilia, D. Santiago Mollinedo, Dr. D. Enrique de Isla, doc-
r
7
«# ».
-^
tor D. Francisco H u e r t a s , vocales, y D . J u a n
Godoy, tesorero.
lia idea fué llevada á feliz término, elevándose, en vez de uno, dos monumentos á la memoria del llorado D . José María Esquerdo, uno
de los cuales se inauguró hace unos meses en
Villajoyosa, su pueblo natal, y otro el inaugurarse ayer tarde con toda solemnidad, y que
se halla emplazado en la plazoleta del Hospital
General, monumentos ambos que h a n sido costeados por suscripción popular, á la que han
contribuido con su óbolo desde el m á s modesto obrero hasta el capitalista con su gran donativo.
De él es autor el laureado artista D . Pedro
E s t a n y , ilustre catedrático de Arte escultórico
de la Escuela del Hogar y de la de Artes y
Oficios. Trátase de una obra verdaderamente
genial, que ha sido objeto de unánimes elogios
por la belleza de su ejecución y por lo admirablemente que ha sabido simbolizar la personalidad á quien está consagrada.
E l grupo escultórico está constituido por
cuatro figuras de piedra calcárea y u n busto
de bronce, que se eleva sobre u n pedestal en
forma de pirámide truncada. E s t e conjunto se
asienta en una escalinata granítica.
Las figuras de piedra del lado derecho del
busto representan una enfermera que ti&nde
amorosos brazos á una demente, despojándola
de la camisa de fuerza después de haberlo hecho de las cadenas, símbolos del antiguo trat a m i e n t o de los alienados en las
de orates.
La enferma apoya una m a n o sobre el hombro de u n joven robusto, símbolo de u n ex loco,
quien, postrado de hinojos a n t e el busto del
doctor Esquerdo, le ofrenda con flores ea señal de gratitud por haberle vuelto á la razón.
Al lado izquierdo del pedestal, y apoyándose
en él, aparece la figura de la Ciencia frenopática, y á los pies de ésta los atributos de los
progresivos ideales que sustentó toda su vida
el sabio alienista é insigne y popular político.
E l parecido del busto es asombroso y la fact u r a de las figuras altamente artística. Singu-
larmente la de la loca, es una maravilla de e"£presión.
LOS ASISTENTES
Llenaríamos m u c h o espacio citando nombres
de asistentes, y por ello nos limitamos á consignar sólo una pequeña parte de las personas
conocidas cuya presencia recordamos. E n t r e
ellas' estaban la distinguida señora doña Elisa
Camón, log Sres. D. Basilio Paraíso, D. Gumersindo Azcárate, D . Roberto Castrovido, don
Miguel Monayta, D. Rafael Labra, D . Antonio
Ruiz Beneyán, D. Francisco Javier Cabanas,
D. Tomás Eom.ero, que también representaba á
D . Melquíades Alvarez; D. Pedro Niembro, don
Pablo Iglesias, D. Lucio Catalina, D . Santiago
Molhnedo, D . Mariano Santos Pineda, D . José
Noguera, D. L u i s Blanco Soria, representando
también, á D . Rodrigo Soriajao, que se halla enfermo; D. Joaquín Dicenta, D. Aniceto Lloreaite, D . Ignacio Santillán, D. Miguel Tato A m a t ,
D . Francisco Lebrero, D. Lorenzo Pérez, don
Eugenio Lebrero, D . Carlos Maoías Bailly, don
Bernardino Torres, representando también á los
republicanos progresistas manchegos ; D . J u a n
Godoy, D . Enrique Trompeta, D. Alberto Aguilera y Arjona, D . Miguel Morayta y Serrano,
D . Mariano García Cortés, D . Dio Amando
Valdivieso, D . José Corona, D. Alejandro Medina, D. Emilio Noguera, D . José Martínez
Sol, D. Luis y D. Francisco Alvarez R. Villamil, D. Tirso Pérez, D . Francisco Cobos, director de «La Ilustración Española y Americana» ; el concejal de Alicante Sr. Ibáñez, Molina Moreno, D . Cecilio Rodríguez, D . Teodoro Valle, D. Salvador Fuertes, D . José Rovira,
D. Miguel Gómez, Muñoz Suela, Anón y
Eduardo Rosón.
E l Ayuntamiento asistió bajo mazas, presidido por el alcalde, Sr. Prast, y concurrieron
los concejales republicanos y socialistas y bast a n t e s liberales, entre ellos los Sres. Casero,
Mesonero Romanos, Flores Valles, Camacho,
D e Miguel y Marco, y el secretario, Sr. Ruano. También la Diputación provincial asistió
corporativamente, bajo la presidencia de don
Alfonso Díaz Agero, recordando entre los diputados á los Sres. Fernández Morales, P i y Arsuaga, López Olías, García Albertos, Fernández (D. Fidel), que también representaba á la
Casa del Pueblo R a d i c a l ; Bergia, Mazzantini
y Fernández Cárdena, y el secretario, señor
Viñals.
La Medicina tenía brillante representación
en los doctores D. Ángel Pulido, D . Antonio
Espina, D. José Gómez Ocaña, H u e r t a s , don
Jerónimo Galiana, D . Manuel y D . Rafael Tolosa Latour, Masip, Gereda, Asúa, Ortiz de Pinedo, Lasbennes, Eleizegui, Benavides, Lupiáñez, D . César Cabanas, Decref y todo el Cuerpo de profesores de la Beneficencia provincial.
De la familia asistieron los hijos D. J a i m e ,
D . J u a n y D . P e d r o ; el hijo político D . Vicente Alvarez R. Villamil y los sobrinos don
Santiago, D . J u a n , D . J a i m e y D . Gaspar.
LOS DISCURSOS
E l alcalde, Sr. P r a s t , tiró del cordón que
sujetaba, la bandera nacional que cubría el mon u m e n t o , y al quedar éste destapado sonó una
gran salva de aplauso^.
Seguidamente el doctor Pulido, como presidente de la Comisión del m o n u m e n t o , usó de
la palabra pronunciando u n elocuente discurso.
Comenzó recordando que la primera clínica
de Esquerdo, como profesor del Hospital, estaba enclavada precisamente en el m i s m o sitio
que ocupa el m o n u m e n t o .
Esquerdo—dijo—era u n orador cuya elocuencia causaba, profunda emoción. Yo, que m e
honré siendo uno de sus discípulos, m e impre-
ESPAÑA
sionaba. intensamente oyéndole explicar su oátedra.
F u é el heredero módico del gran Mata, y
dedicó su vida á la ciencia frenopática por prooediniieñtos humanitarios,- como contraste con
la crueldad del loquero con que antes se trataba a l i n í e l i z demente.
itecuerda su hermosa cam,paña en la Cátedra, eñ • el Ateneb, en los Tribunales, en la
Prensa, en todas partes donde podía dejar oir
áu palabra arrebatadora, en defensa del loco
delincuente, que antes iba al patíbulo como
mn criminal empedernido, y gracias á Esquerdo es ahora recluido donde debe e s t a r : en el
maiiicómio.
E s t a campaña suya dio por resultado la creación del Cuerpo de médicos forenses, haciendo
con ello iiñ bien inmenso á la causa de la justicia y de la humanidad.
Terminó diciendo que Esquerdo era un apóstol y toda su vida fué, en todos los órdenes
de ella, u n • inmaculado apostolado. (Grandes
aplausos.)
E l Sr. Euiz Beneyán, en representación del
partido republicano progresista, de que era jefe
el doctor Esquerdo, comenzó diciendo^ que este
era, a n t e todo y sobre todo, un gran patriota,
y a su amor á E s p a ñ a consagró su existencia,
t a n t o en el orden político como en el cientiñco.
Recordó cómo, con grave peligro^ de su vida,
acudió como voluntario á curar á l ó s heridos de
la guerra del Norte, y cómo cuando estalló el
cólera en Madrid abandonó todo' por dedicarse
á recorrer, calle por calle, todas las barriadas
humildes para curar coléricos y socorrerlos de
su entonces no espléndido peculio.
Como hombre, para describirle basta esta
frase s u y a : «No- es político honrado el que en
su vida privada no es honrado también.»
Recordó que fué el amigo predilecto y sucesor de Ruiz Zorrilla, otro' gran patriota á quien
E s p a ñ a debe una reparación, pues por ella sacrificó vida y hacienda.
Terminó diciendo que hombreis comO' Esquerdoi no son políticos de éste ó el otro p a r t i d o :
son hombres que por todos deben ser enaltecidos, y por eso este acto es un acto de justicia
que le tributan sus compatriotas. E l Sr. Ruiz
B e n e y á n fué m u y ovacionado.
" E l presidente de la Diputación provincial,
Sr. Díaz Agero, pronunció un elocuente y breve discurso, congratulándose del acto que se
celebraba, pues e r a , u n homenaje a l hombre de
ciencia, al hombre de gran corazón y al hombre
de, extraordinario patriotismo.
f e r m i n ó diciendo que la Diputación provincial sé honraba cooperando con su presencia á
enaltecer la gloriosa figura, de Esquerdo, y se
enorgullecía de haber, tenido al frente del m u y
ilustre Cuerpo de Beneficencia provincial á un
sabio cuya ciencia traspasó las fronteras.
E l decano del Cuerpo de la Beneficencia provincial, D. 'Enrique, Isla, comenzó diciendo qup
"se .rendía.el debido tributo .al redentor del locó
delincuente, al bienhechor de la humanidad, j
- ^ E n t r e las facetas más brillantes de esa
gran figura—dijo—está la de haber sido médico de ese Hospital que está ahí, enfrente. E l lo
decía con orgullo: «Soy médico del. Hospital
Provincial.» Much,ós años después de haber solicitado su excedencia, volvió á ser amenazado Madrid de una epidemia, y entonces, como
reclamando su derecho 4 asistir enfermos pobres contápiinados del temido azote epidémico, volvió á decir: «Conste que soy médico del
Hospital Provincial.» . ^
E n ,,él entró como alumno interno,,.y en él
hizo su carrera brillantísima. Desde hoy., cuan;
do sus sucesores, .los actuales alumnos internos, traspongan el portalón de ese. Hospital,
al ver el busto de Esquerdo, dirán:. «Ahí es.
tan, en ese bronce, sintetizados la abnegación,
la honradez, la ciencia y el altruismo.» (Grandes aplausos.)
Finalmente, 'el alcalde, -Sr. Prast, ooinenzó
diciendo que en representación del Ayuntamiento, tenía el alto honor de hacerse cargo
del monumento que una suscripción eminentemente popular había dedicado' al hombre ilustre á quien se dedicaba.
—Como alcalde—añadió—me congratulo de
poder decir en nombre del-pueblo de Madrid:
Esquerdo es nuestro, es de E s p a ñ a ; ha merecido la admiración del mundo científico.' Por
eso perñaitidme que dé por terminada esta solemnidad exclamando : ¡ Gloria á Esquerdo !
(Grandes salvas de aplausos acogieron estas palabras del Sr. Prast.)
' '
Seguidamente, los invitados y autoridades,
con la Comisión organizadora, firmaron el acta
de entrega, que es una admirable obra caligráfica del oficiar del Ayuntamiento Sr. Manzano.
L-Os niños y niñas de las escuelas que sostiene el Centro republicano de los distritOiS del
Hospital y Congreso depositaron flores en las
graderías del monumento.
• J ^ ^
<^i
erónica médica.
El corazón y la guerra.
Es cosa vieja y bien sabida que de las guerras
no suelen salir los combatientes con el corazón tansano y fuerte como lo llevaron. Las fatigas físicas
soportadas hasta límites considerados como imposibles de sostener por la naturaleza humana ; las
violentas emociones á cada paso sufridas, agotan
el organismo, y sobre todo, el corazón, viscera
muy sensible á toda clase de esfuerzos.
En las luchas pasadas este órgano se resentía
algunas veces, á pesar de hacerse las campañas
con soldados jóvenes, fuertes, elegidó-s especialmente para resistir las penalidades de la guerra.
En las actuales intervienen todos, jóvenes y viejos, sanos y enfermos. Antes iban habituados á
las largas caminatas, á la vida constante al aire
libre, al poco comer y dormir; ahora, desde su
casa, acostumbrados á una existencia cómoda, sedentaria y poco fatigosa, son enviados á guerrear.
En los apuros de la lucha sostenida en Europa
se ha echado mano de todo el mundo, y no han
sido motivo de excepción más que los poseedores
de enfermedades claramente incompatibles con el
servicio militar. Han llevado, al frente de combate
soldados en apariencia sanos, que cayeron pronto
en cuanto varias marchas fatigosas y combates intensos alteraron del todo la precaria circulación
de su sangré. El corazón no pudo soportar fatigas tan extraordinarias como laS sufridas.
Estos enfermos, en apariencia sanos, podían
haber dado utilidad á su nación sin contratiempos
de ninguna clase en otros servicios del interior
donde la vida más tranquila y la falta de emociones evitaran el fracaso de sü débil corazón. La selección médica hecha eñ los primei'os momentos
les hubiera ahorrado molestias graves piara el presente ó para lo futuro.
Pero no son sólo los enfermos de este órgano los
que caen después de sufrir las fatigas y emocio
nes de la guerra. Hay muchos que nadie podrta
decir anticipadamente no eran sanos y que, sin
embargo, ante la repetición continua de emociones
violentísimas, ante el caminar, sin tregua, sienten
flaquear su corazón y caen en la^tierra, incapacitados para dar un paso más hacia adelante.
: Es el corazón- un músculo puesto en el camino
MÍIDIGA.
de la sangre para moverla, que necesita, como
todos los músculos, del descanso para reponer las
energías gastadas al contraerse. La reparación
rápida operada entre latido y.latido le liace aparecer diferente á los demás, siendo en realidad- lo
mismo. Órgano de tanta importancia para la vida
no puede estar desligado de la vigilancia múltiple
del sistema nervioso, y no lo está. Es un corcel
que sólo vive bien con el andar acompasado y
continuo y que necesita siempre de las riendas y
de la espuela para evitar las carreras- y paradas-.;
Estos son los nervios que le animan ó detienen
cuando, por motivois diferentes, se precipita -:ó,
para.
• ' : . : >
Por esta relación directa y abundante con los'
centros nerviosos las emociones intensas siefnpréprovocan alteraciones en el latir uniforme y constante y en el modo de circular la sangre. ¿Quién
no sintió golpear dentro del pecho al corazón alborozado por una alegría intensa ? ¿ Quién no pá-^
deció la angustia de un latido lento causado' po-r
algún fuerte pesar? Este responder constante á
las emociones de que la vida se halla llena hizo
que en la antigüedad se le co-nvirtiese en fuente
inagotable de pasiones. Aún queda en el lenguaje
la idea del buen ó mal corazón de las persorias,
según -su co-mp-ortamiento moral.
:
El que no posea una inervación fuerte y normai
se hallará exp-uesto á sufrir los efecto-s de las grandes emociones experimentadas en la guerra, efectO'S aumentados por el obstáculo que representa
para la circulación el mover continuado de los
músculos del cuerpo, el aparentemente eterno'caminar de la derrota.
En los tiempos de paz apenas si ocurren altera
clones en el corazón de los soldados. Jóvenes,
seleccio-nado-s, sin trastorno emocional intenso-,
realizan marchas y no ocurre contratiempo ninguno. En guerra, los soldados de edades inferiores y superiores á los veinte años, sorprende el
número de los que quedan con el corazón en dilatación aguda por el esfuerzo físico y moral.
En cuanto se sale de la vida habitual y se
realizan violentos esfuerzos durante bastante tiempo, ya el corazón protesta con debilitaciones pasajeras, aun existiendo integridad del músculo y
de los nervios. Los excursionistas por países mon
tañosos no acostumbrados á ello saben por propia
experiencia de este agotamiento rápido del corazón.
Los soldados próximos á los cuarenta años en
apariencia sanos y fuertes, con facilidad pueden
sufrir alteraciones del corazón. Su energía nerviosa se halla debilitada por los trabajos mentales excesivos, por las enfermedades anteriores, por
el uso ordinario de venenos como el alcohol,, el
café y el tabaco; por la misma vida irregular,-é
intensa de las ciudades. Las emociones fuertes y
el cansancio acaban con esta energía precaria,, y
el corazón, no pudiendo vencer los obstáculos que
la vida de campaña le pone á la circulación, desfallece.
: .•
Sin llegar al caso del corredor de Maratón, que
muere después de anunciar en Atenas la victoria
de los griegos, muchos soldados han tenido que
ser retirados del frente de combate incapaces d.e
moverse por dilatación intensa del corazón. ,La
guerra es odiosa por todos los conceptos ; pero al
pensar en que después de terminada se. seguirán
sufriendo las .consecuencias, se hace más,odiosa
todavía. Muchos de los que inutiliza la. guerra por
alterar su corazón volverán á reponerse.; pero
otros quedarán condenados á arrostrar .Sieriiprs
una vida miserable, que sin la guerra .'se hubiera
deslizado agradablemente. ,
-,;,
, • :
Dr. C. Rodrigo Lavín. ,,
-•••-•-
ESPAÑA MEDIO A
I
' i'
^^^
s\
.-:i
K„,
Un autobús parisién cargado de soldados heridos en las ru'nas de Chermout en Argonne.
MÉTODO DE CAZA
E n la amplia cocina de la alquería, delante
del fuego que arde chisporroteante en el hogar,
se apretujan los mozos y mozas que escuchan
atentos á la vieja cuentista. Algunas veces se
hace un murmullo y otras ni se respira apenas
por no perder una sola palabra de las que form a n la hilaza de las narraciones. E l gato negro
anda á la i'onda arqueando el lomo, maullando
de vez en vez y persiguiendo terco ia sombra
movible del péndulo del largo reloj de pesas.
Y fuera, la noche es negra como boca de lobo
y el aire produce un murmullo sinfónico al cruzar por entre el ramaje del robledal.
La anciana narradora, que con sus cuentos
y consejas distrae las horas primeras de la noche hasta que la cena esta lista, ha terminado uno de esos cuentos terroríficos que m e t e n
el corazón en un puño, y mientras descansa y
se prepara para contar otro, un mozo alegre y
dicharachero propone contar una alegre aventura que disipe un poco el estado inquietante
de terror. , .
. Se acepta unánimemente y el.galán da un
tiento á la bota, se acomoda mejor en un taburete y empieza así.
**
E n un pueblecito pequeñito y oculto al pie
de unas montañas altísimas, en uno de esos
pueblos que, por lo insignifioantes, al leer su
nombre en la geografía dudamos que existan
y más bien creemos que es u n a broma, una
mentira de los,mapas, vivía un médico, gran
aficionado á la caza (quizá porque en aquel
pueblo eran pocos los enfermos que había), y
eran pocas las mañanas que las dejaba pasar
sin largarse á recorrer los campos en busca de
gorriones J perdices.
Iba el buen doctor de mi cuento con un
gran morral sujeto por una correilla, con una
escopeta de dos cañones, una canana que le regaló un pariente suyo militar y un perro que
él decía ser de caza y más parecía faldero. Y
así, con todo este preparativo, danzaba por
todo el campo de punta á p u n t a , . disparaba
doscientas veces su escopeta, hacía correr al
perro hasta dejarle rendido y, al fin, tornaba
al pueblo cansado, lleno de sudor y polvo y con
el morral vacío.
Y así un día y otro y otro, y el pobre doctor se daba a todos los diablos al ver que nunca
hacía blanco y volvía á su casa sin haber cobrado una sola pieza.
¡ Como que su fatal puntería llegó á correrse
por todo el pueblo y á su cuenta se hicieron
mil cuchufletas!, Los chiquillos dibujaban con
carbón larguiruchos muñecos en las tapias de
los huertos y en las paredes de las casas, que
querían ser remedos del pobre cazador; las mujeres, en cuanto oían sus disparos, decían que
ya habían empezado las salvas ; y más de un
chusco vecino, al ver pasar a n t e su puerta al
medico con el morral flojo, vacío, le dijo con
toda su a l m a :
—Señor doctor, para ese paso, para estar
toda la mañana corriendo y sin m a t a r nada,
m a l hace usted en dejar á los enfermos.
E l desgraciado médico aguantaba toda brom a con gesto resignado de mártir y en su interior batallaba por encontrar la causa de su
mala suerte cazadora.
¿Consistiría en la escopeta? ¿ E n el perro?
¿ E n qué ? Limpiaba diariamente los cañones
de la escopeta, engrasaba los gatillos, ejercitaba al perro en la carrera... Y nada, ¡siempre
r>ada!
Un día se le ocurrió ir á, consultar el caso con
"ana viejecita que vivía, en una gruta y que era
bruja, si a l decir, de la gente se atendía. Y allá
, fué nuestro b u e n doctor, anda que t e anda.
cammo de la gruta que servía de palacio á la
anciana nigromántica.
Cuando llegó, la bruja estaba en la puerta,
sentada en un pedrusco y peinándose los pocos
cabellos que tenía, con un trozo de peine de
concha.
La saludó ceremoniosamente y con gran respeto, y la expusO' en un dos por tres su deseo.
—Mire usted, señora bruja ; yo vengo á que
me diga usted qué debo hacer para que mis
fatigas cazadoras tengan fruto.
. Le hizo pasar amablemente al interior de la
gruta, toda llena de lechuzas, mochuelos, pieles de lagarto, retortas y alambiques, le hizo
sentar en un sillón de cuero y... le pidió u n
duro.
Después encendió un pequeño hornillo y
quemó en su llama azul unas yerbas olorosas,
rezó unas oraciones en voz baja... y pidió otro
duro.
E l doctor estaba perplejo, atónito a n t e aquellos rezos, bendiciones y palabras extrañas.
Tuvo que dejarse frotar la frente con una
cola de escorpión, recibió con paciencia mil
bendiciones y, al fin, la bruja le dio un papel
doblado y le encargó que no lo leyera hasta
llegar á su casa y que cumpliera al pie de la
letra lo que se ordenaba.
Así se hizo ; se despidieron ; la dio otro duro.
Y á largos pasos volvió presuroso á su casa,
desdobló el papel y leyó:
«Señor doctor; si quiere m a t a r muchos pájaros y m u c h a s perdices, cargue la escopeta
con recetas.»
Suena una carcajada en la cocina, los mozos
d a n fuertes empellones y espaldarazos al cuentista y las mozas le colman de burlas, mientras
el fuego chisporrotea y el gato sigue en afán
de atrapar la sombra del péndulo.
José Castellón Meléndez.
ESPAÑA
5
FLORILEGIO
MEDICO
La Medicina y los médicos en la novela y el teatro
del s i g l o XVII
por Eugenio Mesonero Romanos
(DOCTOR SILVIO)
(Continuación)
No sirvieron de nada para con el capellán las
prevenciones y advertimientos del rector para
que dejase de Uevarle; obedeció el rector viendo ser orden del arzobispo, pusieron al licenciado sus vestidos, que eran nuevos y decentes, y como él se vio vestido de cuerdo y desnudo de loco, suplicó al capellán que por caridad le diese licencia para ir á despedirse de
sus compañeros los locos. E l capellán dijo que
él le quería acompañar y ver los locos que en
la casa había. Subieron, e n efecto, y con eUos
algunos que se hallaron presentes ; y llegado el
licenciado á una jaula adonde estaba u n loco
furioso, a u n q u e entonces sosegado y quieto, le
dijo:
— H e r m a n o mío, mire si m e m a n d a algo,
que me voy á mi c a s a ; que ya Dios ha sido
servido, por su infinita bondad y misericordia,
sin yo merecerlo, de volverme mi juicio: ya
estoy sano y c u e r d o ; que acerca del poder de
Dios ninguna cosa es imposible. Tenga grande
esperanza y confianza en El, que pues á m í
m e ha vuelto á mi primero estado, también le
volverá á él, si en E l confía. Yo tendré cuidado
de enviarle algunos regalos que coma, y cómalos en todo c a s o ; que le hago saber que imagino, como quien ha pasado por ello, que todas n u e s t r a s locuras proceden de tener los estómagos vacíos y los cerebros llenos de aire.
Esfuércese, esfuércese; que el decaecimiento
en los infortunios apoca la salud y acarrea la
muerte.
Todas estas razones del licenciado escuchó
otro loco que estaba en otra jaula, frontero de
la del furioso, y levantándose de u n a estera
vieja donde estaba echado y desnudo en cueros, preguntó á grandes voces quién era el que
se iba sano y cuerdo. E l licenciado respondió:
—-Yo soy, hermano, el que m e v o y ; que ya
no tengo necesidad de estar más aquí, por lo
(lue doy infinitas gracias á los cielos, que t a n
grande merced m e h a n hecho.
—Mirad lo que decís, licenciado, no os engañe el diablo—replicó el loco—; sosegad el pie,
. y estaos quedito en vuestra casa, y ahorraréis
la vuelta.
—-Yo sé que estoy bueno—replicó el licenc'ado—, y no habrá para qué tornar á andar
estaciones.
—I Vos bueno ?—dijo el loco—. Agora bien,
ello d i r á ; andad con D i o s ; pero yo os voto á
Júpiter, cuya majestad yo represento en la tierra, que por solo este pecado que hoy comete
Sevilla en sacaros desta casa y en teneros por
cuerdo, tengo de hacer un tal castigo en ella,
que quede memoria del por todos los siglos de
los siglos, amén, j No sabes tú, licenciadillo
menguado, que lo podré hacer, pues, como digo, soy J ú p i t e r Tenante, que tengo en mis manos los rayos abrasadores con que puedo y suelo amenazar y destruir el mundo? P e r o con
sola una cesa quiero castigar á este ignorante
pueblo; y es con no llover en él ni en todo su
distrito y contorno por tres enteros años, que
se han de contar desde el día y punto en que
ha sido hecha esta amenaza en adelante, j Tú
libre, t ú sano, t ú cuerdo, y yo loco, y yo enfermo, y yo atado...? Así pienso llover como
pensar ahorcarme.
A las voces y á las razones del loco estuvieron los circunstantes a t e n t o s ; pero nuestro licenciado, volviéndose á nuestro capellán y
asiéndole de ¡as manos, le dijo:
—No tenga vuesa merced pena, señor mío,
ni haga caso de lo que este loco ha d i c h o ; que
si él es J ú p i t e r y no quis'ese llover, yo, que
soy Neptuno, el padre y el dios de las aguas,
lloveré todas las veces que se me antojare y
fuere menester.
A lo que respondió el capellán:
—Con todo eso, señor Neptuno, no será
bien enojar al señor J ú p i t e r ; vuesa merced se
quede en su casa, que otro día, cuando haya
más comodidad y más espacio, volveremos por
vuesa merced.
Eióse el retor y los presentes, por cuya risa
se medio corrió el capellán; desnudaron al 1'cencjado, qiiedóse en casa y acabóse el cuento.
— P u e s con ese beneplácito — reepondió el
cura — digo que mi escrúpulo es que no me
puedo persuadir en ninguna manera á que
toda la caterva de caballeros andantes que vuesa merced, señor don Quijote, ha referido, hayan sido real y verdaderamente personas de
carne y hueso en el mundo ; antes imagino que
todo es ficción, fábula y mentira, y sueños contados por hombres despiertos, ó, por mejor
decir, medio dormidos.
—Ese es otro error — respondió don Quijote—en que han caído muchos que no creen
haya habido tales caballeros en el mundo ; y
yo muchas veces, con diversas gentes y ocasiones, he procurado sacar á la luz de la verdad
este casi común engaño; pero algunas veces
no he salido con mi intención, y otras sí, sustentándola sobre los hombros de la verdad ; la
cual verdad es tan cierta, que estoy por decir
que con mis propios ojos vi á Amadís de Gaula, que era un hombre alto de cuerpo, blanco
de rostro, bien puesto de barba, aunque ne-
MEDICA
gra, de vista entre blanda y rigurosa, corto de
razones, tardo en airarse y presto en deponer
la i r a ; y del modo que he delineado á Amadís,
pudiera, á mi parecer, pintar y describir todos
cuantos caballeros andantes andan e n las historias en el orbe, que por aprehensión que tengo de que fueron como sus historias cuentan,
y por las hazañas que hicieron y condiciones
que tuvieron, se pueden sacar por buena filosofía sus facciones, sus colores y estaturas.
—¿Qué t a n grande le parece á vuesa merced, mi señor don Quijote—preguntó el barbero—, debía de ser el gigante Morgante?
— E n esto de gigantes—respondió don Quijote^—hay diferentes opiniones, si los ha habido ó no en el mundo ; pero la Santa Escritura,
que no puede faltar u n átomo en la verdad,
nos muestra que los hubo, contándonos la historia de aquel filisteazo de Golías, que tenía
siete codos y medio d e altura, que es una desmesurada grandeza. También en la isla de Sicilia se h a n hallado canillas y espaldas t a n
grandes, que su grandeza manifiesta que fueron gigantes sus dueños, y t a n grandes como
grandes t o r r e s ; que la geometría saca esta verdad de duda.
Pero con todo esto, no sabré decir con certidumbre qué tamaño tuviese Morgante, aunque imagino que no debió de ser m u y a l t o ; y
muéveme á ser d e s t e parecer hallar en la historia donde se hace mención particular de sus
hazañas que m u c h a s veces dormía debajo d e
t e c h a d o ; y pues hallaba casa donde cupiese,
claro está que no era desmesurada su grandeza.
—Así es—dijo el cura.
E l cual, gustando de oirle decir tan grandes
disparates, le preguntó que qué sentía acerca
de los rostros de Reinaldos de Montalbán y
de don Eoldán, y de los demás doce Pares de
Francia, pues todos habían sido caballeros andantes.
—De Reinaldos — respondió don Quijote—•
me atrevo á decir que era ancho de rostro, de
color bermejo, los ojos bailadores y algo saltados, puntoso y colérico en demasía, amigo de
ladrones y de gente perdida. D e Roldan, ó Rolando, ó Orlando, que con todos estos nombres le nombran las historias, soy d e parecer
y me afirmo que fué de mediana estatura, ancho de espaldas, algo estevado, moreno de
rostro y barbitaheño, velloso en el cuerpo y
de vista amenazadora, corto de razones, pero
muy comedido y bien criado.
... quando capiit dolet..., ectétera.
—No entiendo otra lengua que la mía—respondió Sancho.
—Quiero decir—dijo don Quijote—que cuando la cabeza duele, todas los miembros duelen ; y así, siendo yo t u a m o y señor, soy t u
cabeza, y t ú mi parte, pues eres mi criado ; y
por esta razón el mal que á mí me toca, ó tocare, á ti te ha de doler, y á mí el tuyo.
—Así había d e ser—dijo S a n c h o — ; pero
cuando á mí me manteaban como á miembro,
se estaba mi, cabeza d e t r á s de las bardas, mirándome volar por los aires, sin sentir dolor
alguno; y pues los miembros están obligados
á dolerse del mal de la cabeza, había de efítar
obligada ella á dolerse dellos.
—¿Querrás t ú decir agora, Sancho—respondió don Quijote—, que no me dolía yo cuando
á ti t e m a n t e a b a n ? Y si lo dices, no lo digas, ni
lo pienses, pues más dolor sentía yo entonces
en mi espíritu que t ú en t u cuerpo.
E r a el Bachiller, a u n q u e se llamaba Sansón, no m u y grande de cuerpo, aunque muy
gran socarrón ; d e color macilenta, pero de muy
ESPAÑA
MEDICA
La hermana del Mariscal French enfermera
Mrs. Harley, la hermana del mariscal French, ha instalado.'en la parte restaurada de la célebre Abadía de Royauraont, cerca de Seine-et-Oise, un hospital para
heridos militares cuyo personal es únicamente compuesto por mujeres de la aristocracia inglesa. Es un edificio medioeval de una singular belleza, médicas y
enfermeras diplomadas de la Cruz Roja inglesa prodigan sus cuidados á los heridos. El hospital militar de la Abadía es popular entre los soldados. Allí se han
curado muchos cientos de combatientes que vieron recobrar sus fuerzas bajo las bóvedas ojivales y en los bellos parques de Royaumont.
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Las enfermeras encargadas del servicio de cocina.
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T. y
La hora de las curas en la gran sala.
'
10
ESPAÑA
buen entendimiento; tendría hasta veinticuatro años, carirredondo, de nariz c h a t a y d e
boca grande, señales todas de ser de condición
maliciosa y amigo de donaires y de burlas,
como lo mostró en viendo á don Quijote, poniéndose delante del de rodillas...
*
•
•
.
*
*
... que m e h a tomado un desmayo de estómago, que. si no le reparo con dos tragos de lo
añejo, me pondrá en la espina de Santa Lucia (1).
*
**
... y d e camino, vaya rezando la oración de
Santa Apolonia, si es que la s a b e ; que yo iré
luego allá, y verá maravillas.
•—¡ Cuitada de mí!—replicó el ama—•. ¿ La
oración de Santa Apolonia (2) dice vuesa merced que r e c e ? E s o fuera si mi amo lo hubiera
de las muelas ; pero no lo ha sino de los cascos.
*
Siendo, pues, loco, como lo es, y de locura
que las más veces toma unas cosas por otras,
y juzga lo blanco por negro y lo negro por blanco, como se pareció cuando dijo que los molinos de viento eran gigantes, y las muías de los
religiosos dromedarios, y las manadas de carneros ejércitos de enemigos, y otras muchas
cosas á este tono, no será m u y difícil hacerle
creer que una labradora, la primera que me
topare por aquí, es la señora Dulcmea...
*
**
... que sé que m e costarán menos que las hilas que podré gastar en curarme la cabeza, que
ya me la cuento por partida y dividida en dos
partes.
*
**
... que en viéndole Sancho, comenzó á herir
de pie y de mano (3), como niño con alferecía...
*
**
. . . y el d e los Espejos y su escudero, mohínos y malandantes, se apartaron de don Quijote y Sancho, con intención de buscar algún
lugar donde bizmarle, y entablarle las costillas.
*
**
,
... h a s t a que llegaron á un pueblo donde fue
ventura hallar un algebrista (4), con quien se
curó el Sansón desgraciado.
*
... con cataratas (5) en los ojos y con mal
cloren la boca...
... h a de ser médico, y principalmente herbolario, para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las yerbas que tienen virtud
de sanar las heridas ; que no ha de andar el
caballero a n d a n t e á cada trinquete buscando
quien
se decir,
las cure.
(1) Es
muy flaco y extenuado.
(2)
A la puerta del cielo
Polonia estaba
y la virgen María
la consolaba.
—^Di, Polonia, ¿qué haces?
¿Duermes ó velas?
•—Señora mía, ni duermo ni velo ;
• que de un dolor de muelas
m© estoy muriendo.
—Por la estrella de Venus
y el sol poniente,
y por el Santísimo Sacramento,
que estuvo en mi vientre,
que no le duela más ni muela ni diente.
(3) Temblaría á uno estas partes, ó padecer con
vulsioues en ellas.
(4) ^Algebra—dice Covarrubias—es arte de concertar los huesos desencajados y quebrados», y de
aquí se llamó algebrista al que los concierta. Esta
parte de la Medicina había venido á tan bajo y miserable estado á fines del siglo xvi, que, eomo decía el
Dr. Luis Mercado en 1599, «ya no la conocen ni tratan sino pastores, ó labradores rústicos, ó mujercillas
que i falta de otro entretenimiento para vivir se entran por est« portillo, ó por mejor decir, corral sin
puerta; y lo que peor es, se salen con ello, pretendiendo examen y alcanzándole...»
(5) Cataratas solía llamare© antaño, según Covarrubias, no precisamente á lo que hoy, sino á «las
nubes que se nos hacen en Ibs ojos*.
—No le sacarán del borrador de su locura
cuantos médicos y buenos escribanos tiene el
m u n d o : él es un entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos.
Olvidósele á Virgilio de declaramos quién fué
el primero que tuvo catarro en el mundo, y el
primero que tomó las unciones para curarse del
miorbo gálico... ( i ) .
... y que después de muerto le saqué el corazón con mis propias manos ; y en verdad que
debía de pesar dos libras, porque, según los naturales, el que tiene mayor corazón es dotado
de mayor valentía del que le tiene pequeño.
MEDICA
... Sancho, lo primero que te encargo es que
seas limpio, y que te cortes las uñas, sin dejarlas crecer, como algunos hacen...
Come poco y cena m á s poco; que la salud
de todo el cue3*po se fragua en la oficina del estómago.
Sé templado en el beber, considerando que
el vino demasiado ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Ten cuenta, Sancho, de no mascar á dos carrillos, ni de erutar delante de nadie.
*
**
... eché un poco de sal en vuestro corazón,
porque no oliese mal, y fuese, si no fresco, á
lo mi3nos, amojamado, á la presencia de la señora Belerma...
*
**
Y no toma ocasión su amarillez y sus ojeras
de estar con el mal mens^l, ordinario en las
mujeres, porque ha muchos meses, y aun años,
que no le tiene ni asoma por sus puertas ; sino
del dolor que siente su corazón...
*
**
—Y. los encantados, ¿ c o m e n ? ' — d i j o el
primD.
—No comen — respondió don Quijote—, ni
tienen excrementos m a y o r e s ; aunque es opinión que les crecen las uñas, las barbas y los
cabellos...
*
**
... traía cubierto el ojo izquierdo y casi me-,
dio carrillo con un parche de tafetán verde,
señal que todo aquel lado debía de estar enfermo. ..
*
**
... desde la punta del espinazo h a s t a la nuca
del celebro le dolía de manera que le sababa
de sentido.
*
**
... temblando de los pies á la cabeza como
azogado...
*
* * '
... porque yo sé que sois d e complexión sanYa se yhanovisto,
señor hacer
escudero—replicó
guínea,
os podrá
daño sacarosSanun
cho—,de enterrar
poco
sangre. un desmayado creyendo ser
muerto...
—Muchos médicos hay en el m u n d o : hasta
*
los encantadores son médicos...
**
... á ellas les estuviera más á cuento quitarles la mitad de las narices de naedio arriba,
aunque hablaran gangoso...
*
**
... y así, hemos tomado algunas de nosotras
por remedio ahorrativo de usar de unos pegotes ó parches pegajosos, y aplicándolos á los
rostros, y tirando de golpe, quedamos rasas y
lisas como fondo de mortero de piedra ; que
puesto que hay en Gandaya mujeres que andan
de casa en casa á quitar el vello y á pulir las
cejas," y hacer otros mejunjes tocantes á mujeres... (2).
*
(1) Sífilis.
* * que copio de un Rece(21 Véase una fórmula,
tario del siglo XVI
«PELADOR PARA QUITAR LOS PELOS DE LA FRUENTE y
CARA Y DE OTRA QUALQÜIERA P A R T E . »
«Cal viva, 4 onzas; oro pimente molido, dos dracmas, lejía de sarmientos, una libra; todo cocido hasta quedar como ungüento á manera de jabón blando,
y úntese el lugar donde están los pelos y déxese secar y después estragúese fuertemente con un paño
muy enxuto y áspero. Este pelador aze caer los pelos syn ningún dolor ni pena.»
Por el Ministerio de Instrucción pública se
han dictadO' las siguientes disposiciones :
Eesolviondo favorablemente la instancia de
D. Germán García Carrasco, licenciado en Medicina y Cirugía, en petición de que se le autorice para terminar la carrera de odontólogo
con sólo' aprobar la Prótesis dental.
—Autorizando al auxiliar de la Facultad de
Medicina de Santiago D. Misael Bañuelos García para, permanecer en Madrid durante las "vacíi clones escolares á fin de ampliar estudios de
Bacteriología.
—Aprobando el acuerdo celebrado por la Facultad de Medicina de Granada y la Diputación
provincial de dicha capital para modificar las
cláusulas segunda y cuarta del contrato aprobado por Eeal orden de 15 de Noviembre de 1913
par:i r^osto-iirnierito de las elín'ens.
—Autorizando á T). Mariano Batllés y Bertrán de Lis, catedrático de Barcelona, para
continuar en el servicio activo de la enseñanza.
—Disponiendo que cesen en sus cargos de
auxiliares interinos de la Facultad de Medicina
de la Central los Sres. D. J u a n Bautista Olivan, D. Fernando Casadeni, D. Ángel Pulido
y D. Francisco Manuel Jiménez.
—Nombrando á D. J e s ú s Collar, D. Luis Eodríguez y D. Emilio Muñoz auxiliares interinos
del primero, sexto y cuarto grupos de la mencionada Facultad, con la gratificación anual de
1.500 pesetas cada uno.
•—Disponiendo que el auxiliar interino gratuito de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Santiago, D. Manuel Iglesias, perciba
la gratificación anual de 1.750 pesetas.
Como muestra de simpatía y cariño al doctor Decref, se proyecta hacerle u n homenaje,
consistente en un busto que está haciendo el
artista Llaneces.
La Comisión organizadora, compuesta por
los Sres. D. Antonio G. Tapia, D. E n r i q u e Sloker, D. Jesús N. Sampelayo, D . Germán Asua
y D. Augusto G. Gamero, manifiesta que todos
los que quieran sumarse á esta prueba de afecto al Sr. Decref podrán hacerlo desde hoy hasta el 31 del próximo Julio en los siguientes puntos de suscripción:
Casa de Fernando F e , Puerta del Sol; Colegio de Médicos, Mayor, 1, y en la librería
módica de Vidal, Atocha, n ú m . 96.
E n t r e la lista de m u e r t e s ocurridas en los
ejércitos franceses encontramos los nombres de
Pierre Doleris, de veintitrés años de edad, herido en Arras y muerto al día siguiente, y Jacqucis Doleris, muorto en uno de los combates
de Neuville, de diez y nueve años de edad y
estudiante de Medicina.
Dichos dos héroes eran hijos del célebre ginecólogo Dr. Doleris, con cuya amistad personal nos honramos, pues en nuestros viajes de
11
ESPAMA MEDICA
estudios ni'éflicps á .París si,empi:e encontramos^
ep ój ce,i;mQsa acogida,, nacida de, su afectj.á
la ri,acÍDn. española,. cuya lengua domina á la
perfecoión. ,
, Éeoiba él'querido maestro la expresión sincera de nuestro aentido pésame.
G E N T E GGNQCIDA
POR ALFONSO
Después de reñida votación, fué nombrado
para la vacante del Dr. Zúñiga, en el consultorio de la Cruz Eoja del distrito.del Hospital,
el Dr. Casadesús.
H a fallecido en Madrid el joven y distinguido
farmacéutico de la Asociación de,la .Prensa, en
el .barrio de la Prosperidad, D. José Alonso Vidart,, persona de, gran valer científico y de re-,
levantes prendas personales.
Trátase de construir en esta corte un„ nuevo
edificio para Facultad de Medicina y Hospital
clínico, habiendO' tenido esta idea m u y buena
acogida por parte del Bey, que recibió en audiencia especial á los Dres. Gimeno, Ocaña,
Criado, Eeoasens, Guedea, Giménez, Aguilar y
Simonena.
El día 4 del corriente verificóse el viaje de
instrucción á Toledo, dispuesto por la superioridad para la la Academia Médico-militar.
Los 35 alumnos que forman la promoción del
curso actual, acompañados por el director y profesores, visitaron, en primer término, la Academia de Infantería.
El coronel-director de la misma, Sr. Marzo,
y una Comisión de jefes y oficiales de dicho
Centro, mostraron á los visitantes las distintas
dependencias, que, en verdad, constituyen un
acabado modelo de establecimientos de este género, destacándose entre ellas la biblioteca, el
taller de lavado y planchado mecánico-eléctrico
y el local destinado á bafios, que compite con
los más adelantados del extranjero.
La visita á la Fábrica Nacional de Armas
tuvo lugar al siguiente día, pudiéndose apreciar
el notable adelanto experimentado en la construcción de proyectiles de fusil, armas blancas
y objetos artísticos, de fama tan antigua como
merecida.
Hiciéronse notabilísimas experiencias en él
campo de tiro sobre líquidos envasados y de
superficie libre, ensayándose el poder de penetración de la bala P sobreí planchas de hierro y
tablines, midiéndose la velocidad inicial por
medio del cronógrafo eléctrico.
Los jefes y oficiales allí destinados obsequiaron á los visitantes eon champagne y habanos,
distribuyendo, entre profesores y alumnos, algunos artísticos, objetos construidos en la F á
brica.
Al regreso á Toledo, el personal de la Academia d e Infantería ofreció en el Alcázar un espléndido banquete de más de cincuenta cubiertos á los excursionistas de la Academia Médicomilitar, cambiándose elocuentes brindis e n t r e
los Sres, ü r q u i d i y Marzo, en honor del Arma
de Infantería y de nuestro Cuerpo.
Copiamos de nuestro estimado colega «El
Monitor de la F a r m a c i a » :
«Uno de tantos reglainentos que hace pre'eisoB la. Instrucción general de Sanidad es el
de los botiquines, qué el art. 69 de este Código sanitario p o t ó en maños del rhódieO que
ejerciese en localidadas en doinde n o hubiera
farmacia, ó s e a , cuando la rnás próxima diste
más de 10 kilómetros.
;
»A pesar de varias reales órdenes disponiendo que e>n tanto no se orden© por el Eeal Consejo de Sanidad el empleó, el origen y el isurtido de estos botic^uines, no podrá autorizarse
ninguno por las J u n t a s provinciales de Sanidad, es lo cierto qué hay varios establecidos y
Dr. D. Baldomero González Alvarez.
En cuestiones de la infancia
con él no os debéis meter,
pues no hay quien le ponga un pero;
aquí está don Baldomcro
para quién quiera algo de él.
que en ellos: se cometen verdaderas intrusiones,
ampliando el estado anárquico en que desde
tiempo inniemorial está sumido el ejercicio profesional en Eispaña.
»Eequiérese, pues, que cuanto antes se toque este p u n t o por el Eeal Consejo de Sanidad,
y se pongan lais cortapisas que d e m a n d a una
buena ^organización sanitaria para que, teniendo preseinte el"iíiterés público, que debe ser
siempre el primeroi, se señalen los justos límitek del empleo de los botiquines, así como su
origen; y surtido,-y se ciarren de u n a vez tiaat a s tiendas que con el nombre de botiquines
vienen funcionando'- en muchoá puntos de España.»
E l domúago 20 de J u n i o celebró sesión pública la Eeal Academia de Ciencias exactas,
físicas y naíiurales p a r a dar posesión de una
plaza de' acá.démíco' numerario al catedrático
de la. Universidad Central D . Ignacio, Bolívar
y ürrutóa.
Leyó el nuevo académico su discurso sobre
el t e m a : «Museos de Historia natur'al y el Museo nacional de ciencias naturales de Madrid»,
contestándole, á nombre de la Corporación, don
Daniel Cortázar,
;. •
Los conomrentes al solemne acto felicitaron
por sus trabajos á los Sres. Bolívar y Cortázar.
P o r Eeal orden circular d© 10 del corriente
mes («Gaceta» del 14), se convoca á oposiciones para cubrir 40 plazas de médicos alumnos de la Academia médico-militar, á loe doctores ó licenciados en Medicina y Cirugía que
lo soliciten h a s t a ©1 26 de Agosto próxáimó,'
con sujeción á las bases y programa aprobados
por Eeal orden d e .10., d e Abril de 1913 («Gaceta» n ú m . 106 del, mismo^ año). Los. opositores
no excederán d e la edad de treinta años el día
1.° dé E n e r o d e 1916.
'•
L o s ejercicios de oposición se verificarán en
Madrid y e n el local d© la Academia, caEe d e '
ESPAÑA MEDICA
12
Altamirano, n ú m . 23, dando principio el día 1.°
de Septiembre del año actual.
De conformidad con lo prevenido en el artículo 25 d© las bases, el Tribunal de oposiciones celebrará su primera sesión pública en
dicbo local, á las diez del día 31 del citado mes
d e Agosto, p a r a proceder al sorteo d© los aspirantes, á fin da determinar el orden en que
éstos h a n de verificar los ejercicios.
E l Reicbstag ha aprobado una ley por la cual
se autoriza al Consejo federal para establecer un
monopolio comercial de las substancias nitrogenadas obtenidas de los produotos naturales,
así como de ciertos productos nitrogenados artificiales y los abonos nitrogenados.
E l monopolio terminará el 31 d e Marzo de
1922, á menos que sea prorrogado por una nueva ley.
E n la exposición de motivos se dice que la
agricultura y la industria alemanas, y especialmente la industria de explosivos han sido
hasta aquí tributarias de naciones extranjeras
con respecto á la provisión de primeras m a t e rias nitrogenadas, á pesar de la gran cantidad
que se obtiene de estas substancias como producto secundario de la combustión del carbón.
Los químicos alemanes han logrado preparar
combinaciones nitrogenadas á partir del nitrógeno del aire, y, t r a s sacrificios financieros por
parte del Imperio y de Prusia, se ha podido
suplir el déficit causado por la falta de importación de los nitratos de Chile y de otros abonos nitrogenados. Para subvenir á estas necesidades de la agricultura y de la industria, se
ha creado la del nitrógeno, industria que deberá ser protegida después de la guerra, y las
necesarias garantías no podrán obtenerse más
que por el establecimiento del oportuno monopolio.
Nos dicen que la Real Academia de Medicina ha tomado el acuerdo de que en lo sucesivo
todos los. informes de orden judicial, en,lo que
se refiere á asuntos de honorarios, serán despachados por la Academia en pleno y no por
una Comisión como venía haciéndose ahora,
cuyo criterio puso en ridículo m á s de una vez
á aquella docta Corporación.
L a J u n t a directiva del Colegio Médico de
Madrid, que hace pocos días cesó en sus funciones, ha publicado un manifiesto en el cual
expone su gestión al frente de aquella entidad
profesional.
Como el a s u n t o es de gran importancia por
la respetabilidad de las personas que firman el
escrito, prometemos ocuparnos extensamente
de él en nuestro próximo número.
E l Dr. Soriano Surroea ha publicado una
nueva edición muy a u m e n t a d a de la Cartilla Sanitaria para embarazadas, que se vende
a l precio d e u n a peseta en las librerías y en
casa del autor. Desengaño, 25.
Médico substituto se ofrece. Informes
esta Administración.
ea
El deseo de que sea completa nuestra información respecto á la opinión, que á médicos y políticos distinguidos les merece el decreto creando la Inspección médico-escolar,
aplaziamos hasta e! próximo número la publicación de la mLsma.
E l Dr. Pulido se ha negado terminantemente á aceptar un homenaje que se proyectaba en
su honor.
Firmaban la invitación á este homenaje el
conde de Eomanones, D. Carlos Prast, D. Miguel Moya, D . Carlos María Cortezo, D . Amalio Gimeno, D . Francisco Ruano, D . Manuel
M. Salazar, D . Emilio Zurano, D . Antonio Gómez Vallejo, D. César Chicote, D . Manuel Tolosa Latour, D . José Verdes Montenegro y
otras eminentes personalidades.
La Comisión, al dar cuenta al público de
que desiste de sus gestiones, cree es deber
suyo el manifestar que sólo desiste «por ahora». La Sociedad tiene contraída una deuda de
gratitud con el doctor Pulido, y en una ú otra
ocasión esa deuda habrá de ser saldada.
•• •
»
-iiiti
Indudablemente se ha fantaseado mucho
respecto de la llamada forma gastro-intestinal
de la gripe.
En la gripe dicen nay siempre fenómenos de
infección intestinal porque los hay de hiperhemia y ésta favorece el desarrollo y a u m e n t a
la virulencia de los,gérmenes que en el intestino anidan. E n cambio, el bacilo de Pleiffer
no produce ó produce m u y rara vez localizaoiones flegmásieas en el aparato digestivo. De
aquí que, mirando así las cosas, las formas
gastro-intestinales de la gripe debieran ser consideradas como complicaciones, á modo de verdaderos procesos de infección sobreañadidos á
la gripal.
En la gripe hay síntomas gastro-intestinales, no formas clínicas que merezcan ese calificativo. Mejor dicho, si lo merecen si prescindimos del coco-bacilo y atendemos al aspecto
fluxionario, catarral de la enfermedad, capaz
de hacer en el tubo digestivo lo que hace en el
aparato respiratorio: hiperhemias, inflamaciones y, mediante la asociación con gérmenes
piógenos, supuraciones.
Patogenia. Si faltasen pruebas para fallar en
contra de la especificidad del bacilo de Pleiffer,
se hallarían en las susodichas formas gastrointestinales cuya patogenia, aparentemente
sencilla, es uno de los asuntos m á s difíciles de
la Patología.
No hay estado gripal sin alteraciones en el
aparato digestivo, y á veces son éstas las predominantes en el cuadro clínico. E n opinión
de muchos autores, la gripe abdominal es tan
frecuente como la gripe torácica.
La anatomía patológica nos dice que desde
la mucosa bucal hasta la del último tramo intestinal, hay señales indubitables d e hiperhemia, La bacteriología nos enseña que el rnicrogérmen descubierto por Pleiffer no se encuentra nunca, en contra de lo que pudiera suponerse, en las vías digestivas; y si algunas investigaciones aisladas, por ejemplo, las de
Chryssovergis, tienden á destruir esa afirmación, su carácter de únicas a u m e n t a n la importancia de la general experiencia. Yo jamás he
encontrado el coco-bacilo en la mucosa gastrointestinal.
Teniendo en cuenta estos datos, ¿cómo explicar la patogenia de la gripe abdominal ? Diré
primero lo que se piensa respecto del particular, y después expondré mi opinión.
Tanto los entusiastas partidarios de la especificidad del coco-bacilo como los que, con
igual ardor niegan que sea específico, sostienen
que las infecciones de tipo gripal tienen la característica de ocasionar una intoxicación más
ó menos intensa, pero durable, del sistema
nervioso. Así lo h a dicho Boix, así lo h a n repetido otros. E l veneno gripal que en la mucosa bronco-pulmonar produce hiperhemias
flegmasías y supuraciones, y en los aparatos
de inervación pulmonar y cardio-vascular síndromes paralíticos (broncoplegias, cardioplegias); en la mucosa gastro-intestinal haría
igualmente hiperhemias flegmasias y supuraciones, determinando también, por su influencia en el aparato de inervación, síntomas paralíticos, enteroplegia íleo-nervioso. Y para
perfilar m á s el parecido, la astenia cardio-vascular, tiene su representante en la astenia
gastro-intestinal, dando síntomas, aquélla, de
pulso débil, frecuente é inestable y tal vez otro
relacionado con la hipotensión arterial: la albuminuria ortostática; y ésta de anorexia pertinaz, rebelde d u r a n t e cierto tiempo á las medicaciones empleadas para combatirla.
Además, d e la m i s m a manera que en el aparato respiratorio la infección gripal, según frase estereotipada, preparaba el terreno para las
infecciones mixtas y el estreptococo, el pneumococo, estafilococo, etc., daban lugar á numerosas asociaciones microbianas y por ende
á múltiples complicaciones de variada fisonomía clínica y de distinta gravedad pronostica,
en el intestino, el colibacilo y otros gérmenes
ocasionarían síndromes yuxtapuestos ó consecutivos al gripal. Rendu, Widal, Siredey, Meuetrier, H a n o t , etc., han descrito numerosos
casos en los cuales se h a asistido á la evolución
simultánea de la gripe y de una tifoidea ó u n
paratifus.
A mi entender, las formas gastro-intestinales de la gripe, ó son infecciones qu© merecen
otro calificativo ó son el resultado de la toxina
gi'ipal actuando sobre u n aparato digestivo enfermo ó debilitado.
Hace años que Hericourt y yo sostenemos
que la gripe es en u n principio una infección
banal de intestino. E s t a infección que nunca
falta, coloca al organismo en condiciones abonadas para que el bacilo de Pleiffer ó los saprofitos del aparato respiratorio adquieran virulencia. Así se explica que haya estados gripales en los cuales no se encuentra un germen
patógeno específico responsable, y otros en los
que existe el coco-bacilo y n o hay gripe. Como
también que no falte nunca en la gripe sintomatológica, más ó menos intensa del aparato
digestivo.
Actualmente trabajo con mi colega el doctor
L a m a s para demostrar experimentalmente la
hipótesis del origen gastro-inestinal de la gripe.
Y me permito sentar la hoy aparentemente
aventurada opinión d e que en u n plazo n o muy
largo apenas si quedará el recuerdo de las denominadas actualmente formas gastro-intestinales de la gripe.
H a s t a el m o m e n t o podemos adelantar que la
supuesta localización gastro-intestinal es casi
siempre la resultante de otros procesos fatalmente distintos. Solamente en determinadas
circunstancias podría pensarse en una paresia
vaso-motora causante de la hiperhemia intestinal mediante una toxina gripal debida al germ e n descubierto por Pleiffer, ó bien á un saprofito del árbol aéreo exaltado en su virulencia. Aun así, los trastornos funcionales y de
todo género serían más bien una complicación
que una forma clínica.
Mi hipótesis daría fuerza y, sobre todo, explicación á las observaciones de Tessier referentes á la polución de las aguas fluviales como
causa de la gripe, y desde luego, caso de adquirir importancia doctrinal, marcará un nuevo
derrotero en la profilaxia y en el tratamiento
de la enfermedad.
Dr. A. Piga.
Profesor auxiliar de la Facultad de Medicina
de Madrid.
ESPAÑA
13
M
CONFIDENCIAS DE ARTISTAS
LA5 DAMñS LILIPUTIENSES
, Contemplando los liliputienses en el escenario de un teatro, cuando su director los va presentando uno á uno al público y diciéndonos su
edad, que varía entre los diez y nueve y los cincuenta años, y hasta después, cuando uno de-
Wmfi fe
tras de otro pasan y repasan á lo largo del patio de butacas, la imaginación nuestra no acepta el prodigio de su pequenez sino con una especie de reservas mentales. Sin saber por qué
encontramos algo de «truco» en esas criatur:tas, ya vestidas y preparadas, para el espect á c u l o ; y porque nos parecen niños ó m u ñ e cos Se pronuncian t a n t a s palabras de burla y
de asombro á su paso, que van á herir su delicada susceptibilidad, haciendo así que esa especie de paseo de «despejen» con los capotes
de gala sea procesión de mai-tirio en vez de paseo triunfal.
Luego, durante toda la representación, la
impresión de niños que juegan no se borra u n
instante. Son chicuelos que se han vestido con
la ropa de los mayore^ y que juegan imitando
á los titiriteros del circo y á las cuadrillas de
toreros. Juegan m u y bien, juegan con gracia ;
pero todo no es más que un juego de niños en
la plaza pública.
Nos impresiona la gracia del toro y el garbo
del torero, el esfuerzo de un atleta minúsculo
y el cantar gracioso de la señorita Teresa, que
con voz y palabras de mujer y un gesto de niña
precoz y picaresca entona lo'S cuplés, que nos
sorprenden porque esperábamos oiría cantar
«Al alimón» ó «Mambní se fué á lá guerra»,
arrastrando la cola del traje do la m a m á .
Cuando los liliputienses adquieren todo su
valor es cuando se les ve en la'intimidad, vest'dos con lo que podríamos llamar sus «trajes
civiles», el traje común á todos los hombres y
los vestidos de moda que llevan todas las m u jeres.
Aturde por un momento verlos moverse ; oírles hablar, reír; escuchar cómo discurren y
contemplar los gestos de las damitas, que se
abanican ó se recogen la cola con una gracia
muy coqueta y muy femenil.
Parece que un milagro nos ha trasladado á
un país de los cuentos infantiles, entre enani-
tos y gnomos; que como «Abeja», de AnatxDle
Franco,, estamos en un mundo desconocido y
misterioso, donde Caperucita, la niíia piñón de
los cuentos de Andersen, ó los felices novios de
las baladas de Heine, que cruzan el Ehin en
^.
^Vtí;
una cascara de nuez, toman carne y realidad.
E s entonces cuando nos damos cuenta exacta de estos, seres, cuando' vemos en ellos caballeros y señoritas con las que no podemos permitirnos la familiaridad cariñosa de los niños,
y la primera pregunta que formulamos, corno
para nosotros mismos, es una interrogación á la
Naturaleza:
¿ P o r qué son así estas criaturas ?
—Nuestros padres eran altos como usted
.—me dice uno.
—Los míos también—añade otro.
—Y los míos, y los míos—afirman varios.
—;. I l n y algún caso de liliputienses en sus
familias ?—pregunto.,
Casi todos' m e responden que no, y algunos
m e dicen:
—Tenemos hermanos altos que están ahora
en la guerra.
—Aquí hay algunos que somos hermanos
— m e dice uno—. Yo tengo aquí dos hermanos ;
pero nuestros padres son altos y los otros hermanos también.
—Tal vez alguna enfermedad—me atrevo á
insinuar.
— E s t a m o s todos m u y sanos y m u y fuertes
—contesta con ¡petulancia el director, H e r r
Henrioh, que es un hombrecito de u n metro
y cinco centímetros, con una cara de pensador
y, un arre de hombre serio é importante, el
cual, permanece con el sombrero puesto para
iiaoernos conocer su importancia.
— H a s t a los dog años, y algunos hasta los
cinco ó se's—me dice otro—, tuvimos el crecimiento normal. Luego se detuvo, nos quedamos chicos... pero' bien constituidos... Yo no
he. estado enfermo jamás.
L a s siete damitas de la compañía se h a n sentado á rni alrededor, dos en un sillón y todas
las otras en el sofá. Parecen deliciosas m u ñ e quitas vestidas de baile.
—¿ H a b l a n español ?—les pregunto.
— U n poco^—responde una graciosa rubia.
—¿ De dónde son ?
—Todos somos alemanes. No hay más que
una austr;aca y una española entre nosotros.
—Servidora de usted—me dice la española
aludida, que por cierto es la más pequeñita de
todas—. Yo soy de u n puebleoito cercano á
Barcelona. Me llamo Teresa Tort.
—¿Y cómo está usted en esta compañía?
Debe ser m u y curioso conocer cómo la semejanza de estatura les ha ido acercando' á ustedes para constituir una especie de pueblo aparte, como si fuesen de una raza distinta, y lograr un medio de defensa.
— E m p e z ó la compañía por el director, que
trabajaba solo, y poco á poco se le fueron reuniendo todos. H a c e unos años vinieron á trabajar á mi pueblo. Yo los vi y me reuní con
ellos.
—¿ E s usted la cupletista ?
—Sí, señora.
— P u e s t o que; usted habla el español, vaya
presentándome á sus compañeros.
— L a señora Guisina y el señor Adolfo, que
se han casado hace poco en L y o n — m e dice,
presentándome á la más altita, una niña graciosa, espiritual, de aire algo triste y reflexivo.
14
ESPAÑA
Yo me sorprendo, u n poco a n t e la casadita,
y le p r e g u n t o :
—¿Tienen ustedes algún hijo?
—-No ; pero es nuestro mayor deseo—me respond(e con sencillez, esperando ese niño de
goma, de esos que flotan y nadan en las pequeñas jofainas.
A duras-penas logran traer cerca de mí á
Fritz, el pequeño payaso, siempre serio.
•—Yo amo mucho á mi patria.
—¿Tendrá usted m u c h a pena entonces de
no tornar parte en la guerra?
E l payasito hace un gesto grotesco y exclama :
— L a guerra, no... Mejor ser pequeño.
— E s t e es un pillín—interrumpe un empleado de la E m p r e s a — ; le gusta la viejita—y señala á una de las damitas que se agita en el
sofá, moviendo, nerviosa, las piernas.
—No... ésta...—^responde el payaso, señalando á una preciosa rubita, admirablemente modelada, que deja ver un deseóte y unos, brazos
de alabastro. Ella se levanta airada y le golpea
con su abanico, riendo entre un mohín de fingido enojo.
—Yo no quiero casarme—protesta la que han
llamado vieja—. Ya h e pasado treinta años de
mi vida sola y bien puedo pasar otaros treinta.
-—No puede usted ser vieja nunca—^la digo—;
precisamente su estatura la libra de una vejez
vulgar. Ahora no se distingue entre ustedes la
e d a d ; lo mismo pueden tener quince años que
cuarenta.
— E s t e es el m á s viejo—me dice otro, empujando á u n liliputiense de ojos redondos y fijos,
de larga barba negra y u n aire de solitario sombrío—. Tiene cincuenta y seis años.
— ¿ N o sienten ustedes el deseo de tener la
estatura normal?
—No—afirman todos, y el director añade :
—Si yo pudiera escoger, escogería siempre
ser pequeño.
Y como la conversación se generaliza, me
explican que s u vida es la vida ordinaria : com e n y beben como las personas n o r m a l e s ; su
existencia no difiere en nada de la nuestra, á
no ser por la curiosidad que despiert-an.
—¿ L e s molesta que el público les siga ?
—Mucho—me responden.
—Y eso que no entienden bien lo que nos
dicen—^añade Teresa—. Nos tocan, nos zarandean ; á u n o hasta lo h a n lastimado. ] Se creen
que somos muñecos I
—¿Y no ha habido nunca un amor, siquiera
sea romántico, entre ustedes y una persona
normal y gigantesca?
—No. Nosotros no tenemos más amores que
entre nosotros. E l señor Paul y la señorita Lisbeth son novios, y el director ama á la señorita Lina.
L a s dos jóvenes aludidas se ruborizan, y yo
le pregunto á la última :
— ¿ E s t á usted m u y enamorada?
— H a s t a las orejas.—me responde.
-—Entonces n o piensa usted como su compañera.
— E s que para divertirse no se necesita.casarse—responde la vieja—. E s mejor la independencia y no tener quien nos m a n d e .
—¿ Y usted qué opina ?—^pregunto á la catalana.
—¡ Son m u y malos todos los hombres, seño-
ra !—^me contesta con una, gravedad t a n cómica que no puedo dominar la risa.
—Pero siendo t a n pequeños les tocará menos
cantidad de maldad—le respondo—. ¿No tiene ustod novio?
—No. Yo voy siempre sola... No me reúno
más que con Fritz.
Y mira al payaso con una ternura casi maternal, como si presintiera que aquel pobre ser
grotesco tuviese más necesidad de ternura que
los otros. Me parece que la simpática Teresita
debe tener una sensibilidad delicada que le
hac& sufrir mucho. Tal vez son los. dos parias
de la compañía y los m á s aplaudidos. Ella, infatigable en su labor de intérprete, m e presenta á Otto, el «payaso grande», que tiene unos
centímetros más y lleva u n gran paraguas, rojo,
como el del rey Leopoldo, y que no pudiendo
dejar de hacer sus payasadas lo abre en medio del salón.
— E s t e payaso es también un gran patriota
—me dice otro caballerito—. Y aquel joven
guapo que ve usted allí imita á la Fornarina
y á la Amalia Isaura maravillosamente...
Yo noto la rapidez con que pasan de u n tema
á otro. Verdaderamente su crecimiento, detenido bruscamente, debe haber hecho experimentar las consecuencias en su espíritu. Aparte
Teresita y algún otro, hay u n sello de infantilismo m a r c a d o ; sus pasiones son de niño, vehementes y poco intensas ni durables. H e hablado á la dulce Lisbeth de su patria en guerra
y de sus hermanos combatiendo,y como parecía no entenderme le he p r e g u n t a d o :
— ¿ L e escriben á u s t e d ?
—No, por la guerra.
—Tendrá usted mucha pena...
Y sus hermosos ojos azules, que hablan de
amor cuando miran á su novio, m e h a n mirado con una expresión que equivale á decir:
—i Yo no sé lo que es p e n a !
] Para qué explicárselo I
Cuando andan, corren y saltan, y sus pierne-.
citas se mueven siempre con ligereza. Sólo unos
cuaatos, como el director, afectan u n aire aun
más infantil de personas graves y sesudas.
—¿Viven todos juntos?—le& pregunto.
—Sí, en la misma casa—me responden—, y
pagamos cada uno tres pesetas de pupilo, oOmo
todas las demás personas.
— ¿ H a y alguno que sea artista, que haga
versos ó p i n t e ?
—No—responden sorprendidos, como si fuese la mía una pregunta demasiado trascendental.
—^A mí m e gusta pescar y colecciono sellos—exclama el director.
—Muchos somos aficionados á la fotografía,
y tenemos grandes máquinas—dice otro.
—¿ L e s gusta leer, visitar Tos museos ?
—Algunas veces—responde uno con vaguedad.
—Los toros nos gustan mucho—responde
otro—. H e m o s estado en la corrida de la Prensa para aprender bien á imitar á los toreros en
nuestra farsa. Ahora n o ^ van á hacer trajes de
toreros de verdad.
Procuro irlos interrogando separadamente
para apoderarme de su extraña psicología, y en
todos hallo la misma infantilidad ; h a n pensado
poco, no existe en ellos una aspiración ni un
ideal; la guerra les conmueve como á los ni-
ovo
Nuevas aguas minerales,
sulfatado « sódicas, «^ulfhís
d r i c a s y r a d i o a c t i v a s de
UALDEZARZA
P U R G a X T B Q U E NO I R R I T A
3ro
MEDICA
ños de las escuelas que juegan á los soldaditos.
E n cambio, en el hecho de su vida que m á s les
ha impresionado están todos conformes. F u é
cuando al estallar la guerra, estando trabajando en Lyon, precisamente á log pocos días de
la boda de la linda Guisina, las autoridades
francesas los detuvieron como subditos alemanes.
Yo me los figuro temblando como u n a bandada de pajarillos cogidos en la red, y n o puedo menos de reírme de lo cómico del episodio.
Metidos en una jaula demasiado grande, por entre cuyos barrotes se podían salir.
Poco á poco logro vencer las resistencias
para que se dejen retratar. H e r r Paul no gusta
de que aparezca la fotografía de eu novia, lo
que m e hace conocer que todos los enamorados
tienen siempre los mismos defectos, y pienso
si tendrían razón las afirmaciones de Teresita.
Por fin Alfonso puede oficiar con u n a oportunidad grande.
U n hombre, que me ha parecido m u y alto,
entra en este m o m e n t o y lanza sobre los pequeñüelos, que se dispersan como u n p u ñ a d o
de moscas, una serie de voces y denuestos en
alemán.
—¿ Va á representarse la tragedia de la vieja ogro y comerse algún chiquitín crudo?—^pregunto.
•—No. E s e señor es el empresario p a r a el
cual trabajan, y les regaña con esa suavidad
por haberse dejado retratar sin su permiso—:m6
contesta u n caballero.
La iilea de que aquellas criaturitas pertenecen, en cierto modo, á un empresario que de
tal modo h a desvanecido su inocente alegría
de hace un m o m e n t o m e causa pesar. Vuelvo
á perder la idea de su libre albedrío, que de
u n modo convencional habría admitido en toda
su extensión para ese m u n d o de liliputienses,
y al volver á verlos de nuevo en el escenario
he vuelto á sentir la m i s m a impresión de muñecos con resorte, sin tristezas y sin alegrías,
y he necesitado tocar al salir las manecitas
cariñosas que m e tendía mi amiga Teresita para
sentir la realidad de la carne y mirarle los
ojos para sentir la realidad de su alma.
Colombine.
a s DE
iFIJATEl
Pilarcita, sabrás que en la calle
de Argumosa, una madre sin par,
que se llama Teodora Moreno
(no es la actriz, es la «cara» mitad
de un buen guardia civil), echó al mundo
ayer tarde u n terceto filial
de retoños civiles: dos chicos
y una chica, los cuales están
á estas horas robustos y fuertes
y dispuestos los tres & chupar
hasta el propio tricornio del padre,
aunque debe saberles m u y mal.
Dos pesetas cincuenta de paga
tiene el hombre (¡que ya es cantidad!)
para todos los gastos, inclusos
Para las e n f e r m e d a d e s de la
piel, gota, o b e s i d a d , estreñi*
miento, reumatismo, ulceras varicosas, etc., etc.
lo: em, 2E. - Doii F. s n
ESPAÑA
MEDICA
¡5
la vivienda, la ropa y el p a n ;
y al hallarse con tres oivilitos
de refuerzo en un parto normal,
¡ té. figúrate, niña, la cara
que pondría el dichoso papá !
Benemérita llaman las gentes
á la Guardia civil, y es verdad ;
con el guardia fecundo ©so queda
demostrado hasta no poder m á s .
¿ No te choca, Pilar, que los casos
de mujeres fecundas están
vinculados en hembras de «socios»
que disfrutan de corto jornal ?
Yo no sé que hayan hecho esas gracias
la duquesa de Monteferaz,
ni la noble marquesa del Choclo,
ni el barón de la Puerta de Atrás.
Sé que, en cambio, lanzaron tres crios
la mujer del herrero Guzmán,
SOCIEDAD
GINECOLÓGICA
ESPAÑOLA
y la esposa de Euiz, el trapero,
y la a,miga del pobre Gaspar.
Ahora b i e n ; a n t e el caso del guardia,
que al m á s t e m e le arruga el ojal
(ó el botón) del abdomen, te advierto
que obrarías m u y bien con dejar
al gentil capitán de civiles
por quien muerta de amores estás,
pues si Dios á Teodora Moreno
tres chiquillos de un golpe la da
siendo esposa de un guardia pelado,
¡ t ú calcula, querida Pilar,
lo que á ti sucederte podría
si te unieras con un capitán!
Que tendrías diez hijos de un golpe
y el conflicto sería brutal,
pues un rato feroz pasarlas
sin saber cuáles de ellos tirar.
Juan Pérez Zúñíga.
bulo derecho del hígado se ve el punto donde deibía insertarse el cordón, el cual se arrancó indudablemente durante el tiempo de expulsión del
tronco. El cordón quedó unido á la placenta, y
al examinarla después del alumbramiento, que fué
normal, vi que sólo tenía una longitud de unos
ocho centímetros, pero excesivamente grueso.
En el hígado no aparecen lesiones, ni menos
las que tienen relación con procesos de infección
sifilítica. En los padres no hay antecedentes, ni
en la actualidad signo alguno con relación á esta
enfermedad, acentuando más esta creencia tener
dos hijos de corta edad en perfecto estado de salud.
Siguiendo el examen de este feto, vemos que no
existe ano ni órganos genitales, no presentando
el periné orificio alguno.
En el centro de la región inguinal izquierda
aparece un peqpeño apéndice como de unos tres
centímetros, que nos parece el pene, pero sin uretra y sin que en su base de inserción exista nada
que pueda dar idea de testículos ni bolsas.
Llama poderosamente la atención la disposición
de los miembros inferiores. La articulación coxofemoral izquierda se halla un poco más alta de
lo que corresponde normalmente. Esta articulación, en su lado derecho, se halla situada por delante, como si la cavidad cotiloidea se hallara en
el sitio que corresponde al agujero obturador, cuya
disposición determina una posición completamente
contraria á la que normalmente corresponde á esta
extremidad, una vez que la región glútea aparece
en el plano latero anterior, la cara posterior del
muslo es anterior é igualmente la de la p i ^ n a ;
la rodilla y rótula miran hacia atrás, el hueso
poplíteo hacia adelante, el pie en igual dire'cción,
ó sea el talón hacia- adelante y la punta haciai
atrás. Es de notar que ambos miembros inferiores
tienen un desarrollo y longitud normal y las articulaciones de la rodilla y tibio-tarsiana no presentan nada extraño.
En la caja torácica no hay deformación, notándose únicamente una exagerada escotadura en su
parte anterior, como si faltara la última pieza del
esternón.
El cráneo no ofrece nada de particular; pero
en la cara se ve la nariz un poco aplastado el
lóbulo y torcido. Los pabellones de las orejas, uno
de ellos normal y el otro pequeño, pegado á la
piel por detrás y presentando dos ó tres escotaduras profundas en su borde libre.
A continuación hace la clasificación del caso,
atendiendo á cada una de las anomalías de desarrollo.
caso presentado, y teniendo que procurar que el
embarazo llegue á término, se debe escoger, como
Sesión del 19 de Mayo de 1915.
ha hecho el Dr. Becerro, la intervención más inocua cuando hayan fracasado los métodos terapéuUn caso de tratamiento profiláctico de abor=
ticos no quirúrgicos.
to liabiíual, debido á retroversión, por medio
Dr. Becerro : Da las gracias á los que han inde acortamiento extraperitoneal de los ligatervenido en su comunicajCión. .
mentos redondos.—Dr. Becerro de Bengpa. (ConEn su enferma empleó la taxis manual sin retinuación.)
sultado, pues el útero volvía á su posición viciosa.
For otra parte, las retroversiones uterinas moInsiste en lo leve del procedimiento de Alexanvibles, libres, sin adherencias y sin molestias no
der-Adams, y q!ue en este caso los resultados han
necesitan tratamiento ni son causa de incarcerasido excelentes. No niega que la intervención caciones gravídicas; las retroversiones verdaderas,
rezca de dificultades, que él también ha comprolas adKeridas por perimetritis, por anexitis, por
bado ; pero que con la técnica que actualmente
procesos pelviperitoneales son las que causan moemplea, en cuanto se ha practicado unas cuantas
lestias de todo género y las que originan las inveces resulta sencilla y con puntos de guía segucarceraciones del útero grávida no pueden ser traSedán del día 26 de Mayo de 1915.
ros y fijos.
tadas con éxito por la operación de AlexanderEn
su
enferma,
como
quiera
que
había
tenido
Adams, porque tirando de los extremos inguinales
Deformidades que el feto puede presentar y
otros abortos y no había más causa que la desviade dichos ligamentos la matriz no se despega del
traumatismos que en el parto puede recibir.—
ción
uterina,
lógicamente
había
que
pensar
que
á
peritoneo ni la lesión principal se cura, mientras
Dr. Blanc y Fortacín : Cada materia de este tema
eso fueran debidos.
que la curación total se logra' con el acortamienes de extensión sobrada para una conferencia. Asi,
Refiriéndose
á
los
trabajos
de
Doleris,
dice
que
to intraperitoneal por cualquier procedimiento, esprecisamente el ligamento se fija en su parte más pues, no he de hacer más que recorrer en rápida
pecialmente por el de Doleris intraparietal.
revista las principales.
muscular.
Dr. Botín : Dice que las retrodesviaciones. libres,
Lo interesante es conocer la posibilidad de exisDice que al hablar de la longitud de la incisin adherencias, no se pueden considerar como sión
tencia de tales deformidades para asesorar á las
no
se
refirió
á
la
de
la
piel,
que
se
hará
entidad patológica por las escasísimas molestias tan extensa como se crea necesario; se refirió al
familias acerca de la conveniencia de poner en
manos de un médico instruido á aquel ser con
que ocasionan, y en caso de embarazo el útero
conducto
inguinal,
v
tampoco
pretendió
fijar
límideformidad congénita ó que recibió en el moasciende espontáneamente á la cavidad abdominal.
te ; se incindirá centímetro ó centímetro y medio, mento del parto una violencia ó traumatismo que
En lo.s casos de retroflexión en úteros gestan- lo
que
sea
preciso
para
que
la
maniobra
que
ya
alteró su normalidad.
tes que provoquen fenómenos abortivos por incar- ha explicado pueda hacerse bien.
ceración del útero, creo deben emplearse en priHay comadronas excesivamente tímidas y otras
Un caso notable de teratología.—Dr. De la
mer lugar procedimientos no quirúrgicos, y cuanexcesivamente atrevidas. A la primera, el conociMuela
:
(Presenta
un
caso
de
teratología
que
disdo esto no dé resultado, considero, refiriéndome
miento de los hechos que voy á señalar servirán
al caso presentado gor el Dr. Becerro, que el pro- crepa bastante de los descritos hasta hoy.
de argumento para rechazar de plano toda acusaSe
trata
de
un
feto
de
poco
más
de
siete
meceder por él seguido es el más inocuo de los quición injusta de culpabilidad en el hecho de la
ses
;
embarazo
y
parto
normales.
rúrgicos y resuelve la complicación de moraento
deformidad fetal ó del traumatismo' que en el
Las anomalías que aparecen en este feto son
durante el embarazo.
feto
haya recaído por el trabajo del parto; para
la;s siguientes: falta total de la pared anterior
Ahora bien; como operación de elección para
la segunda, las advertencias que voy á hacer serdel
vientre,
cerrando
esta
cavidad
el
peritoneo,
las retrodesviaciones libres, en general, y como
virán para que no lleve su intervención más allá
efectos terapéuticos de duración, he de decir, lo que se inserta en el rodete que limita por su parte
de donde le es permitida. En este punto he de
superior,
laterales
é
inferior
la
gran
abertura
aue
mismo que el Sr. Cospedal, que es intervención
citar la frase de un célebre tocólogo, que al adresultal
de
la
falta
de
todos
los
elementos
anatóqiue no me satisface.
vertir á sus alumnos que no hicieran mutilación
micos que normalmente forman dicha pared.
alguna en un brazo procidente, porque ello ha»Las retroflexiones adherentes he podido comproDetrás
del
peritoneo,
que
se
ha
rasgado
al
reabía costado fuerte indemnización á un práctico,
bar que la mayoría de los casos, por no decir tolizarse el parto, desde su adherencia al borde su- les decía : «Una mano que asome poi la vulva,
dos, son producidas por procesos anexiales inflamatorios, siendo los anexos los órganos adheridos perior del cuerpo del pubis y rama horizontal,
es una mano que sale pidiendo una indemnizahasta el punto donde debía hallarse el ombligo,
y los que sujetan á la matriz en la posición
ción» ; pues parodiando á este autor, diré yo tamaparece el híg-ado muy grande, ocupando todo el
anormal.
bién : tras una deformidad que presente el feto
hipocondrio derecho^ y gran parte del izquierdo,
se oculta una petición de responsabilidad ó un
Cree que los ligamentos redondos, como elellegando
su
borde
anterior
á
poco
más
de
un
cenproceso ; cuidad de no extralimitaros en vuestra
mentos de sostén de la matriz, son de importantímetro
por
encima
del
borde
superior
del
pubis.
misión si no queréis incurrir en delito.
cia nula ; entre los ligamentos uterinos los uteroLevantando
esta
glándula
se
ve
la
vejiga
bisacros tienf«p papel mucho más importante en
En la región occipital generalmente aparece,
liar
llena
y
grande,
ocurriendo
igual
con
la
vejiaquel .sentido, razonando esta opinión.
cuando el parto, ha sido laborioso, una prominenga
de
la
orina.
Termina repitiendo que circunscribiéndose al
En" la parte media de la cara anterior del lo- cia blanda que alarga las dimensiones de dicha
región, dándola una forma algo elíptica; es la
yhoniar GÍYOSO. MaOriO.-GñMIR, Valencia.
= Fermentos lóetieos en polvo
=
Ib
bolsa serosanguínea, fprmada á consecuencia de
la presión que las partes maternas ejercen en la
piel de la cabeza del niño, provocando un edema
y extravasaciones de sangre; cuándo, es muy tén'sa/ muy grande y cuándo la piel del feto presenta
pocos pelos, ha podido en alguna ocasión ser tomada por nueva bolsa de aguas, haciéndose sobre
ella punciones que diex'on lugar á infecciones y
trastornos muy graves. No hay que confundir esta
bolsa con el cefalhematomá;
éste es un bulto ó
-tumoración que aparece á los dos ó tres días del
parto sobre uno de los parietales á manera de
un enorme «chichón» ; nó es más que una colección de sangre acumulada entre el hueso y el periostio, sangre que ,s,ale del diplol á través de pequeñas fisuras de la tabla externa del parietal.
No hay que hacer nada sobre é l ; casi siempre
se aplana y desaparece espontáneamente.
Los encegaloceles y méningoceles craneales son
hernias de las meninges ó del cerebro á, través
-de .orificios anormales existentes en los huesos del
cráneo ; si sobre estas tumoraciones ejerciéramos
•una compresión intensa, la acción de la misma
pudiera transmitirse á regiones encefálicas bajas
o á- territorios bulbares, dando lugar á fenómenos
graves y basta la muerte del feto. Tenedlo, pues,
en cuenta para rechaziar la petición que muchas
veces os habrá sido formulada en el sentido, de
«arreglar la cabeza del niño» como práctica complementaria á la asistencia al parto. La cabeza del
niño ó se arregla sola ó su arreglo debe confiarse
al médico, único que puede dictaminar acerca de
la significación y alcance de la deformidad.
La hidrocefalia es la hidropesía de los ventrículos cerebrales; la cabeza entonces presenta
dimensiones enormes. El pajrto entonces es imposible V requiere los auxilios del a r t e ; el feto se
presenta en estos casos por las nalgas ; pero s.i
de urgencia fuerais llamados á Eisistir un parto
en que el tronco del feto hubiera salido ya y
vierais que la cabeza no salía ni aun intentando
la maniobra de Mauriceau ú otra parecida, que
sólo os está autorizada por la premura del caso,
á la menor dificultaid llamad al tocólogo ; sobre
todo, nada de tirar del tronco del feto ; estas tracciones podrían desarticular las vértebras cerebrales ó arrancar el tronco, quedando la cabeza, dentro, lo cual os colocaría en un angustioso trance.
En los ángulos interno ó externo de la órbita
del feto pueden aparecer pequeños abultamientos
duros ó fluctuantes, que alguien pudiera considerar como sencillos quistes, y que son en realidad,
muchas veces, méningoceles, hernias meníngeas
prolapsadas á través de los intersticios ó suturas
de los huesos.
En lo que se refiere á la cara, hay una deformidad que pudiera ser considerada como producida por una maniobra brusca ó torpe en aquel
parto. Es una hendidura Que, partiendo de la
comisura labial, se dirige hacia afuera y atrás
hasta una altura variable, á veces hasta el ángulo externo de la órbita, y no es más que una
deficiencia de desarrollo.
En la columna vertebral pueden aparecer abultamientos, generalmente del volumen de una naranja pequeña; unas veces la piel es lisa y de
color normal; otras veces es violácea, lívida, como macerada, ulcerada, y otras veces presenta en
su porción ce-ntral una superficie cruenta, con
manchones cubiertos de exudado purulento, con
un centro umbilicado, un verdadero fungus ó ro^
setón carnoso; todaís estas tumoraciones se conocen con el nombre genérico de esfina bípeda;
son hernias de la medula ó de sus cubiertas á
través de hendiduras congénitas de la columna
vertebral. Precisa] conocer estas deformidades para
no confundirlas con un quiste ó absceso. Sobre
todo en aquellos casos en que la piel semimacerada presenta alguna analogía con una flogosis
de la piel, y en que tales caracteres, unidos á la
blandura del tumor, pudieran ANIMAR á algún impulsivo á incindir para evacuar una pretendida
colección de pus ; siempre debe constituir motivo
de abstención todo abultamiento que aparezca en
la línea espinal posterior del feto.
Otro tanto digo de las tumoraciones v quistes
sacro-coxígeos, que nacen á expensas de restos
embrionarios y están en comunicación frecuente
con el conducto medular.
En territorio de cuello sólo una deformidad os
interesa: la hipertrofia del timo. Es éste un órgano que normalmente se atrofia al poco tiempo
de nacer, pero que á veces persiste con volumen
exagerado ; entonces provoca en los órganos de la
base del cuello (tráquea, nervios laríngeos, grandes vasos, etc.) trastornos, á los cuales no se les
da el valor v significación que en realidad tienen.; el niño emite al respirar un ronquido ó
estridor que se exagera durante el sueño ; al acostarle, y sobre todo al colocarle con la cabeza
péndula hacia atrás, sobrevienen ataques de sofocación ; éstos y otros trastornos respiratorios son
, ESPAÑA
MEDICA
De las deformidades que en las extremidades
comúijmente considerados por la familia como
simples fenómenos catarrales.; advertidles del pe- pueden presentarse, unas son difíciles de corregir
ligro que el niño corre, porqu-e estos enfermos es- (como las ausencias congénitas de huesos ó las
tán amenazados de muerte súbita ó de accidentes atrofias considerables áe. algunos segmentos) ;
otras, en cambio, se corrigen bien y sin grandes
respiratorios rápidos y ejecutivos.
No es frecuente, pero se prese¡itan casos en que peligros para el.niño (pies'varus, luxaciones con"•énitas sindactilia). La misión del comadrón ó
el tórax del niño ofrece defectos de formación, en
comadrona es en estos casos el evitar que se aplivirtud de los cuales el pulmón forma hernia á
través de las paredes de la cavidad torácica; es- quen á tales deformidades aparatos qua no hayan
tas hernias pueden ser limitadas, apareciendo en- sido construidos bajo una dirección médica.
Pocos son los traumatismos que el trabajo del
tonces un abultamiento sonoro á la percusión, cubierto por piel y apbneurosis ; cuidad de no con- parto puede ocasionar al feto ; mas algunos pudieran ser imputables á quien asiste al parto.
fundirlo con un absceso. En otras ocasiones la
Un parto laborioso en una mujer con pelvis
ectopia es mayor : lo que se conoce vulgarmente
con el nombre de tabla del pecho (esternón y car- deforme, sobre todo en las raquíticas, puede ocatílagos costales) falta, y entonces aparecen casi sionar presiones irregulares en la cabeza del feto,
determinando hundimientos ó fracturas de los paal exterior el corazón y la zona pulmonar vecina,
cubiertos sólo por una tenue cubierta membra- rietales sobre todo. Cuide el comadrón de advertirlo á tiempo si es que descubre alguna señal
nosa.
Puede el niño aparecer en el momento de nacer de fractura, no sea que le imputen á él la lesión.
En el momento de nacer el feto, y ya verificon los ho?nbros vueltos hacia delante, de modo
que las articulaciones escapulo-humerales casi se cada la rotación externa, es frecuente, práctica
tocan ; depende de la ausencia congénita de cla- aconsejada por los libros clásicos y modernos, el
tirar ligeramente de la cabeza hacia arriba para
vículas. Es irremediable.
Una de las deformidades abdominales que no avudar el desprendimiento de los hombros; hese ven, pero que debéis conocer, es la estrechez cha así, suavemente, esta maniobra resulta inocongénita del píloro; estrechado éste, el recién cua ; pero si la tracción fuera excesiva y prolonnacido n¡o podrá digerir, y la leche de que se ali- gada, podrían producirse estiramientos de los limenta será devuelta por vómitos en cantidades gamentos vertebrales, y sobre todo de las raíces
"•rardes, á veces mayores de lo que ingirió, por- nerviosas cervicales; las consecuencias serían, y
son de hecho en un caso visto por mí, lesiones
que las paredes del estómago segregan líquidos.
Vuestra misión en este caso, consistirá en advertir y aun secciones de estas ramas cervicales, origiá la familia de la posibilidad de tal deforma- nando atrofias definitivas y deformaciones de las
ción para que el médico ponga el tratamiento manos, que por este hecho quedan inútiles (mano
en garra).
oportuno.
La extracción de los brazos al nacer el feto
Las hernias umbilicales del feto unas son pequeñas, y se atribuyen por el vulgo á defectos debe hacerse con precaución : no tirar directamente hacia afuera ; retenido el brazo en su porción
ó impericia en la ligadura del cordón umbilical ;
superior por un periné resistente, esa tracción
nada tiene que ver una cosa con otra ; el cordón
se Lira muy á distancia del punto donde las her- fractura la diáfisis humeral como se rompe un
nias se producen, y éstas dependen de una dis- palo sujeto por sus dos extremos cuando se tira
de él en su porción media ; hágase describir al
yunción ó falta de aproximación de los músculos
rectos v de sus aponeurosis y de la disposición brazo un arci. de círculo dirigiéndolo hacia delante, como si el feto se limpiara la cara, y la
anormal de un grupo de fibras que por detrás se
disponen á manera de tirantes ; cuando éstas ce- fractura se evitará seguramente.
den, se constituye un pequeño embudo ó conducto
Los huesos largos del feto no son sólidos, hopor el .cual enfilan las visceras, forzando el es- mogéneos ; están formados de piezas diversas (epípacio intermuscular. Hay otras hernias enormes fisis •«' diáfisis), cuya unión, si bien es .;ínteiisa, no
que ya no dependen de este mecanismo, sino que soporta grandes tracciones; evítense, pues, éstas
son producidas por la falta de formación de la para evitar los des-prendimientos epifisarios.
pared abdominal. En, estas hernias, que contienen
Tales son las nociones que deseaba daros á cocasi todas las visceras abdominales, la cubierta nocer para que en un momento dado no os sores una membrana de origen amniótico (membraprenda la anormalidad que tenéis á la vista; obna de Ratke), en la cual no hay piel ni múscu- servadla, dad de ella conocimiento á la familia
los ; en estos casos el tocólogo se ve sorprendido del niño recién nacido, explicadle lo que es y lo
ya durante el parto al hacer el ta<:to; el dedo
que significa, pero miradla con respeto; tras ella
aprecia á través del cuello una masa blanduja, se oculta, como dije, una demanda de responsaque da,cierta impresión de placenta previa; los bilidad.
síntomas, sin embargo, no son de tal anormaliM. Aceña.
dad, puesto que ño hay hemorragia ; no hagáis
presión sobre esa masa ni intentéis desgarrarla
creyéndola bolsa amniótica; veríais salir á través
-^-•de la vagina de la madre visceras (intestinos) del
feto; si con los esfuerzos del parto la bolsa abdominal fetal estalla, no tendréis responsabilidad
alguna en la posible infección puerperal que sobrevenga.
El feto al nacer puede presentar al nivel de
Muchos camaradas del doctor X. se presensu región hipogástrica . una tumoración fungosa, taban candidatos para una plaza vacante en la
que en los días posteriores al nacimiento s6 ulcera ; alrededor la piel presenta signos de mace- Academia, y solicitaban con empeño el apoyo
ración : un eritema creciente y el olor amoniacal de su protector, que ejercía una influencia, dec(ue de esa superficie se desprende indica bien á cisiva en la determinación de dicho centro.
las claras que. por allí existe una fístula urinaria.
E l doctor X., que era u n ürónico como pocos,
Es lo que se llama extrofia vesical; á la vejiga
le falta en estos casos casi toda su pared anterior les dijo un día :
V ía mucosa se inflama y se proyecta a] exterior
—Me ponéis, amigos míos, en el m á s grande
formando un rosetón. En estos casos el feto, cuan- de los compromisos; os tengo á todos en grando es varón, presenta malformaciones en el pene ;
las niñas también ofrecen en estos casos malfor- de estima y todos tenéis para m í idénticos títulos de protección. ¿ Cómo decidirme por almaciones vulvares.
El abocamiento de la uretra puede hacerse anor- guno? H e inventado un subterfugio. H e aquí
malmente : en el niño, en la porción infrabalá- este depósito Heno de a g u a ; dentro eché una
nica ó al nivel de la base del pene ó más atrás,
pieza de cinco francos. E l qtie retire dicha
dando lugar á la variedad de hipospadia balámoneda sin otro medio que los dientes y sin
nica peniana, peno-escrotal, etc. ; en la niña, lá
uretra puede desaguar en la vagina, dando lugar mojarse la cara seré el que obtenga m i voto.
á las variedades distintas de fístulas congénitas
Gran consternación en el campo de los soliuretro-vaginales. La uretra puede estar estrecha- citantes, que Se declaran todos vencidos, á exda ú ocluida ; según una ú otra cosa suceda, la
orina se emitirá difícilmente ó bien ocurrirán, ac- cepción del Dr. P . E s t e se acerca, á la cuba
cidentes graves de retención absoluta, con infil- de agua y permanece u n cuarto de hora en la
tración en regiones perineal y pubiana, y hasta
posición que Gerome ha dado á los famosos emroturas de uretra ó vejiga con todas sus consebajadores japoneses delante del emperador; al
cuencias.
Puede el feto nacer con un ano im-perforado. cabo de este tiempo la pieza de plata está enEn estos casos, todo niño que á las veinticuatro tre sus dientes. L a estupefacción d e los preó cuarenta y_ ocho horas de nacer no ha evacua,- sentes es grande buscando la clave del misterio,
dó el meconio debe ser considerado como caso
i Se había bebido toda el agua I
anormal, y en lugar de querer provocar la ex^
—A ti te votaré, hijo mío—dijo el doctor X.
pulsión excrementicia con purgantes, debe reque¿ Quién podrá dudar de t u capacidad ?
rirse la presencia del médico.
En el cuarfo de guardíB.
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