AÑO XI r 501 - Hemeroteca Digital

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LUÍS
TASSO-EDiTOR-BARCELONA
PRECIO
PRECIO EN ESPAÑA
EB LOS PAISESJ)Ej£Um6n POSTU
UN Real
el número
5 2 reales al año
2 6 reales semestre
1^
AÑO XI
SE PUBLICA TODAS LAS SEMANAS
Director: TORCUATO T A S 8 0 SERRA
-H
8 de Junio de 1890
>«-
25 francos al año
13 francos semestre
eo valores sobre París, Londres ó Hamburp
X
r 501
AMÉRICAS
FIJtN PRiriü m SRES. lORKESPOKSUK
TODOS LOS GRABADOS QUE PUBLICA ESTA REVISTA SON ORIGINALES Ó INÉDITOS EN ESPAÑA
¡l)
Q u e d a n r e s e r v a d o s los d e r e c h o s que c o n c e d e n las L e y e s y Tratados de P r o p i e d a d
Intelectual.
SALÓN DE BARCELONA.—GALERÍA PARES.
EL
SUMARIO:
DÍA
DE
R E Y E S . COPIA DEL CUADRO DE D . F É M X M E S T K Í S .
Crónicas madrileñas.
TEXTO;
Cri,
por''jp " * ! ' " ' ' ' ' " ' ' P ° ' ^ ' '*'/"'«"' ' * ' ' " •»>»<!.—El perro rabioso,
•ÍV»
'{'" ^""•^"íre.—Eslaáia
de las estrellas, por fí. Carlas
¿) 2 " ^'S"":- El agu« potable —Origen de D. Juan Tenorio.por
j j •. • ' ' ' '« -^í—Las lágrimas, por D. jfosi María
Solazar.—
atm""- ''*'°"'^'^' PO'sia por D. Rafael Linares
Sernal.—Uusco
£/ '"* ' ' ' ^- José Estruch fcantinuacUnJ, por D. AnUnia Garda
rtedades—Nuestros grabados.—Historia de la semana.
""Anuncios.
GRABADOS;
^Omte' ^ ' y " — E l escándalo.—iViudo!—Flor y mariposa.—La
»eo ..1° .""''—Campesina catalana.—Doncella catalana.—Mu"•"«ría de D. José Estruch.
eidía
La retreta militar y el baile de blanco y negro.—La vmda de Fern.-indez y González.—Ln procesión del Refugio.—La estatua de los
puños.—El modernismo en la Exposición.
ODO el mundo presagiaba que la
retreta militar seria la fiesta por
excelencia de las que se están
verificando; había gran afán por verla;
desde la que se organizó en honor del malogrado Federico de Alemania, cuando vi-
sitó E s p a ñ a siendo kronprinz, JVladrid no
disfrutaba de tal espectáculo; asi la impaciencia era general, y la población entera se
pasó la semana mirando á las veletas, consultando el barómetro y renegando de las
nubes y los aguaceros. Al cabo, después de
varios aplazamientos, la retreta recorrió
noches pasadas las calles de la corte, atravesando por entre una multitud en la que
casi tuvo que entrar como un tornillo, por
lo espesa y apretada.
Madrid adora las funciones militares;
354
todo buen madrileño se sabe de pe á pa el
nombre y número de los regimientos, el
estado de su vestuario y de su música, el
nombre de sus coroneles; asi no perdona
ocasión de satisfacer su gusto favorito, y
de aqui la enormidad de gente que invadió
las calles la noche de la retreta. Kn algunos sitios tuvo que detenerse el cortejo por
imposibilidad material de seguir, so pena
de pasar por encima de la concurrencia:
desde los balcones se oía rugir la multitud,
como se escucha desde la costa el mar mugiendo allá abajo y hundido en la sombra
de la noche.
Para dar idea de lo que fué la retreta,
habría que imaginarse uno de esos bajo
relieves romanos representando batallas,
borrosos por la acción de los siglos; el
viento que reinaba apagó las bombas de
cristal de la caballería: pero esta misma
causa avivaba la combustión de las antorchas y prestaba al cortejo los tonos acerados y fulgurantes de un cobre antiguo,
f o r m a r o n parte de la cabalgata un galeón
del siglo XVII, endilgado por la marina,
una carroza con trofeos militares coronada
por una arrogante estatua del dios Marte,
y una gran farola simulando enorme corona real: amenizaron la comitiva ocho
bandas de infantería con sus correspondientes cornetas y todas las de caballería
¡untas. Realmente resultó majestuoso y solemne el paso de aquellos dos mil hombres, la irrupción de aquella llamarada que
deslumhraba á los ojos hechos á las tinieblas durante dos horas de espera, y de la
que salían relinchos de caballos, pisadas de
mucha gente, rodar de carros, chisporroteo de hachas y bengalas, acordes de músicas, hervor de muchedumbre armada,
algo formidable, impetuoso, robusto, que
revelaba en aquel desfile el espíritu de la
guerra. Alcanzó una ovación continua; en
realidad de verdad, resultó la retreta una
hermosísima página de Homero.
VA baile de blanco y negro sacó de quicio á Madrid desde el primer instante: en
seguida que la gente se percató que era de
convite, todo el mundo se echó á la calle
en demanda de billetes, y se buscaron, para
obtenerlos, más recomendaciones que para
sacar á flote una canongía. La fiesta ha
resultado realmente bellísima, llena de
atractivo y originalidad: el teatro hallábase
trocado en el templo de Flora: en el escenario susurraba mansamente un fleco de
agua que caía en el interior de una gruta
formada con plantas de salón y rocas; parecía que por allí habrían de salir al baile
las nereidas. A lo largo de los palcos colgaban en guirnaldas cintas de gasas y claveles que llenaban el ambiente de aromas
intensos; diriase que se metía uno dentro
•de un ramillete enorme: en el techo irradiaba una constelación de estrellas eléctricas, y su luz clara, esparcida por el recinto,
le daba un aspecto suave, ligero, apacible,
ligeramente azulado, como si bañara el salón un inmenso i-esplandor de luna, i^os
•caballeros vestían de frac, las señoras de
blanco; desde el paraíso se pensaba en
una conflagración entre los puntos y
las fichas de un gigantesco dominó; sin
embargo, lo que más entusiasmó al público, fué el tropel de claveles diseminados
,por el teatro: cualquiera hubiese pensado
LA ILUSTRACIÓN.
N.- 501
Calcúlese ahora la enorme ingratitud de
que acababa de caer allí un diluvio de ellos;
nueve mil duros se gastó la comisión en una generación que asi cuida de sus hombres; la memoria de Fernández y Cíonzíiclaveles.
Se han celebrado, además, en los merca- lez hállase punto menos que perdida: su
dos de la (Jebada y los .Mostenses. dos bai- viuda, acosada por la indigencia, agotadas
les populares que resultaron la apoteosis ya las fuerzas de su espíritu, sin valoi para
bizarra y espléndida del pañuelo de cres- sufrir más, surge repentinamente de la
pón y la peina de concha, un recuerdo de- sombra, angustiada, doliente, enferma, pilicioso de la añeja manolería: varias rega- diendo una limosna por el amor de Dios...
i Qué mal eonsonanta este abandono con
tas y cucañas en el estanque del Retiro,
que divirtieron grandemente al pueblo los extremos de duelo á que dio origen la
bajo; vistas panorámicas en los barrios ex- muerte del ilustre escritor!... Su féretro
tremos, fuegos artificiales en los afueras é fué cubierto de coronas; el pobre muerto
iluminación de gas en el Prado. Las fies- hubiera tal vez agradecido con toda su alma
tas se acabarán el 1 5 de junio; cuando esta menos laureles á cambio de un pedazo de
crónica se publique, ya se habrán verificado pan para su esposa.
otras que no caben aquí por no haber sucedido aún y que relataré en la próxima.
Los vecinos de la calle de la Puebla han
Al paso que vamos, el Ayuntamiento de presenciado días atrás un espectáculo cu.Madrid habrá perdido el juicio para el ve- rioso: el entierro del fundador de la Santa
rano, y se lo habrá hecho perder á todos y Real hermandad del Refugio, D. Pedro
los madrileños.
Lasso de la Vega. Nada tan característico
como esta comitiva, á la que se procuró reLa vida es siempre igual; un pui'o con- vestir de un gran color de época.
traste; á poco que se profundice, donde
Abrían la marcha los empleados y demás atronaba la risa, se encuentra el llanto pendientes de la hermandad, y seguían las
oculto, un llanto silencioso, sereno, igno- colegialas y religiosas del establecimiento,
rado, constante como esas pozas de agua el alguacil de la congregación, el maestro
que surgen ahondando.en los terrenos gre- de ceremonias, el estandarte, silla de madosos. En medio de las fiestas madrileñas, nos y camillas primitivas; la ronda «de pan
en su pleno hervor, en su período álgido, y huevo'* con sus trajes arcaicos, severos,
han publicado los periódicos un suelto graves, luciendo los crucifijcjs que usaron
tristísimo, desconsolador, que en ley de los fundadores, los regatones y faroles y
verdad debería ensombrecer los reflejos de las antiguas bolsas de pedir limosna: la
dicha que irradia al presente .Madrid. El cruz y clero de San .Antonio de los Alemasuelto decía, con el seco laconismo de los nes, el general .Muñoz, inspector de la asoreclamos, y más si son gratuitos, que doña ciación piadosa, conduciendo en una banb'ulana de Tal, avecindada en tal parte, deja de plata las constituciones primitivas
viuda del novelista I). .Manuel bernández de la hermandad y el libro de registro, de
y (íonzález, d e m a n d a b a . . . ila caridad pú- venerable y vetusto aspecto, en el que consblica!...
tan las primeras modestas limosnas, por
Cuesta trabajo escribirlo, y produce las que empezó la fundación que es hoy
honda vergüenza el tenerlo que confesar: blando alivio de los que sufren y providenmientras en el extranjero se afanan por cia de los olvidados por la fortuna; cerraba
honrar á sus grandes escritores, levantán- el cortejo la urna depositaría de los restos
doles estatuas, aquí, en los momentos en de D. Pedro Lasso de la Vega, llevada a
que pretendemos recobrar nuestra perdida hombros por varios hermanos, y la presipreponderancia, los sepultamos en el ol- dencia de la comitiva constituida por la
vido y dejamos morir de hambre á sus fa- junta directiva de la asociación. Realmente
milias. La actual generación había con- el séquito era solemne, y sin saber porque
traído una deuda inmensa con bernández á la loca de la mente, ilusionada con aquel
y González, el novelista que supo traducir extraño y majestuoso desfile, sin reparar
sus aspiraciones y reflejar su modo de ser: que no lo componían infanzones armados
al terminar el siglo, se impone Pérez Gal- de punta en blanco, sino modestos y pacífidós con su realismo, proyección de la so- cos caballeros particulares de contcmpoi'>:iciedad actual, con su literatura naturalista, neo frac, acudía el recuerdo de algo asi
imagen fiel del hoy positivista, grosero, como de una jura en Santa Gadea: extracalculador, inficionado por un materia- vismos de la imaginación.
lismo soez, con sus dramas horrendos
La hermandad del Refugio, como se la
disfrazados bajo la hipócrita sonrisa. Hace llama en la corte, es popularísima co
cuarenta años se pensaba de modo diverso; Madrid: todos los pobres la adoran y benimperaba casi en absoluto el romanticismo; dicen; las madres desvalidas llevan su rela fría razón no aplomaba con su peso á la cuerdo indeleble en el corazón, porquii
mente que tendía las alas en completa li- cuando ellas no pueden criar á sus hiJos,
bertad; aquella generación necesitaba de allí está esa sociedad toda ternura, qu^
un novelista que encarnase sus tendencias vela por las infelices criaturas y les procaballerescas, y ese novelista lué b'ernán
porciona la lactancia gratuitamente; pe'""
dez y González, nuestro W a l t e r Scott, los niños no son solos los que tienen en la
imaginación de fuego, radiante, volcánica, piadosa asociación unas alas de ángel prodesbocada, pero genuinamente española, y tectoras; con frecuencia el enfermo morisobre todo ajustada á su tiempo con la bundo, abandonado de la sociedad, oy^^
precisión del tornillo á la tuerca, b'ernán- como nuncio de consuelo á la cabecera de
dez y González es, pues, algo más que un su cama, el nombre del Refugio que, entenovelista insigne, es el símbolo de la E s - rado de su desdicha, acude á salvarle ó a
paña del cincuenta, una semblanza del co- lo menos á endulzar sus instantes postreraz<!)n de nuestros padres.
ros. La clase baja habla de la hermandad
LA ILUSTRACIÓN.
N.° 501
como de un amigo, cuenta con su apoyo
en las situaciones diliciles, y mientras subsista no le arredran las tempestades de la
"Vida: años hace contaba la asociación con
Una humilde casa, de apariencia modesta:
hoy se ha levantado un soberbio edificio
con honores de palacio; pero en las riquezas actuales, como en las penurias pasadas,
su lema es el mismo: todo para los desgraciados, y su misión santa el ejercicio
de la caridad.
Muchos generales y la casi totalidad de
Jefes y oficiales de las armas de infantería
y caballería, andan bebiendo los vientos por
levantar una estatua al general Cassola;
como es natural, las autoridades se oponen,
aunque indirectamente, pretextando que
todavía no cuentan con ninguna hombres
tan grandes como Xarváez, O DoncU y
l^rlm; consecuencia de esto son las dificultades con que la comisión tropieza para
el buen éxito de su empresa, no dejando
de ser un obstáculo insuperable la carencia
de material con que levantar el monumento.
P e r o dificultad tan inmensa ha sido
•vencida, gracias al ingenio de algún oficial;
el gobierno se hacia el remolón, esquifando el facilitar el bronce necesario paia
ta elevación de la estatua, tal vez creyendo,
y no sin fundamento, que el propósito de
la oficialidad del ejército va algo más allá
l ú e á conmemorar la memoria de un ge•leral al que tantos beneficios debe.
P u e s bien, los oficiales tienen ya el
bronce de que carecían, y lo tienen sin
acudir á nadie, sin mendigar del gobierno
Unos cuantos cañones viejos de los arrinconados en los parques; lo tienen de un
iTiodoextraño, pero por singular casualidad,
de una suerte que cada individuo contribuye con su parte olícuota; si la estatua
"ega á fundirse habrá sido erigida por sul"'agio.
-Vada más sencillo que el medio ideado:
^1 presente la oficialidad del ejército está
Cambiando su armamento antiguo de espadas rectas, con empuñaduras doradas á
'V*^go. por sables de tirantes: cada individuo hace donación del puño de su espada,
y fundidos todos los puños, se obtiene el
"ronce de la estatua, resultando verdade'amenté propio que se perpetúe la memoria de un caudillo en quien la oficialidad
^e línea cifraba sus esperanzas con los pu•^os de las armas que fueron suyas hasta
morir _
El jurado de la actual Exposición de
aellas Artes ha concedido solamente dos
Primeras medallas: una al modernismo y
^tra á la historia; al porvenir, á lo futuro
^ Una. y la otra al pasado, á la tradición,
•-uis Alvarez ha alcanzado tal merced por
^^u lienzo Aa silla de Felipe II: Jiménez
'"^uda la ha obtenido Igualmente por su
cuadro Una designada.
T
.
.
.
'-a opinión ha sido unánime: Una des''^''•''cia es la obra admirable de un pintor
e inmenso talento, de un observador proundo que conoce á fondo el corazón huinano; desde luego se echa de ver en este
enzo una expresión suprema: acaba de
aer un albañil de un andamio, y el in*^ '2 Se ha estrellado, ó poco menos, porque
no se le distingue, oculto por el grupo de
gente que la catástrofe ha reunido á su alrededor; tal circunstancia constituye un
mérito grandísimo y prueba hasta un grado
inverosímil la sagacidad del artista; el
protagonista de la obra de Jiménez Aranda
no aparece, no se le descubre, y sin embargo no hace falta para producir la emoción estética; el público no divisa al albañil caído, pero siente abrumadora pena
ante la actitud aterrada de los transeúntes:
de esta suerte ha evitado hábilmente el
pintor lo repugnante de un hombre con los
sesos fuera.
P o r lo que toca á la composición y al
color. Una desgracia es un prodigio de delicadeza; el pelotón de gente hállase dispuesto con habilidad suma, mirando al
suelo, al caído; un pelotón de transeúntes
ocupa el fondo; una modistilla de sombreros, con su caja colgada del brazo, huye
espantada tapándose el rostro con la mano
derecha; su contorno, su cabellera rubia
sedosa, su actitud despavorida son hermosísimas, incomparables; en segundo término un señor gordo, de gorro y b.ita, con
aspecto de boticario, refiere el caso, horrorizado, á un caballero; un niño de rizadas
guedejas, indiferente y todo lo más curioso, con su indiferencia cruel hija de esa
inocente edad en que todavía no nos ha
pasado por el alma la primera nube, tira
de su criada queriendo llevarla hacia el pelotón de la gente: estas dos figuras son deliciosas, un encanto: los albañiles bajan
por las escaleras del andamiaje con la seguridad de la costumbre, pero á escape,
acelerados, sin alientos; un guardia de paz
llega corrricndo por la derecha: el guardia
sólo descubre el busto, cortando su cuerpo
el marco del cuadro: es una figura colocada con tino, porque dislancia las demás;
el lance ocurre en París. El color es sobrio,
pero entonado é igual y finísimo con una
finura increíble.
La tienda asilo se titula un cuadro de
bastante tamaño de 1). Mateo Silvcla; á
primera vista se vislumbra que el autor se
ha propuesto ser realista, profesar en el
naturalismo, pero á su pesar se le ha escapado la nota romántica, simbolizada por
una joven tímida, cubierta con largo manto
negro, decente que entra en demanda de
caridad; al pintor ha querido expresar algo
hondo, vibrante, conmovedor; uno de esos
dramas ignorados que matan lentamente
en el silencio, y á su pesar le ha resultado
una figura convencional, llorona y amanerada, que recuerda las novelas de Pérez
Escrich. lín primer término comen un
mozo de cordel y una vieja desproporcionados y gigantescos: en el centro un viejo
y una chicuela descalza forman un grupito encantador, lleno de ternura, delicadísimo: es lo mejor del cuadro, de color,
de dibujo, de factura en general; en estas
dos figuras, arrancadas de la realidad, rebosando de inspiración, puede observar
el autor su error completo al introducir
en la acción la silueta negra, doliente,
de la pobre joven que esconde su rostro
detrás del manto; el viejo y la mendiga
son el símbolo de la verdadera miseria
baja, de la calle; en la joven del manto ha
intentado el autor personificar la clase me-'
dia indigente y le ha resultado el melo-
355
drama; de color algo gris, pero muy hermoso y pintado con singular facilidad.
Boulevard de París, por 1). Joaquín Sorolla, es un cuadro animado, muy movido,
lleno de frescura; varias mesas rodeadas de
gente á las puertas del café, bajo los árboles; el interior del establecimiento fulgui'ando con el resplandor rojizo del alumbrado; está anocheciendo y es un crepúsculo sereno y luminoso; salvo un dejo de
afrancesamiento, la obra resulta magnífica;
el color es bueno, sólido, robusto y el dibujo discreto y cuidado.
Sin labor, de D. b'rancisco Maura, es
una sentidísima elegía: una muchacha,
sola en el mundo, abrumada por el desaliento, que contempla con espanto los horrores de un día de nieve, sm fuego con
que combatir la temperatura glacial: el
gato, subido sobre un cofre dormita supliendo con el sueño la falta de otro alimento más nutritivo; el asunto resulta
convencional y falso: el autor no ha visto
probablemente ninguna costurera que en
situación tal tome la resolución novelesca
de dejarse morir de desesperación: la modista sin trabajo devora esas calles hasta
encontrarlo, pero no se mete en su cuchitril á esperar el maná del cielo. De color
bastante bien, aunque tendiendo algo al
gris, y de dibujo acertado, suelto, fácil y
fiexible. En la pr(')xima, bosquejado ya al
vuelo el modernismo, seguiré mi tarea con
los cuadros de género de ¡a l^xposición.
Ai.i'ONSo PI':REZ NII:VA.
M a d r i d , á 3 de junio de i8go.
El perro rabioso
Brillaba el sol en pleno cielo, los rebaños
ocultaban sus cabezas en la sombra de los árboles, el estanque rodeado de viejas hayas estaba casi seco. De tiempo en tiempo el relincho
de un caballo mortificado por las moscas, el
mugido del buey turbado en su apacible sueño
formaban coro al'zumbido de los insectos ó al
ruido de los golpes que los apaleadores daban
en todas las eras de la aldea, lira uno de los
veranos más cálidos que se habían sentido.
Las mujeres estaban sentadas en el umbral
de sus puertas jugando con sus hijos ó bordando, mientras que los hombres, reunidos en
la taberna de la tía Catalina, bebían y fumaban. Pero aunque entre ellos estaba el cantor
Gregorio y el maestro de escuela, luán Millot,
éste el más chusco y aquel el más charlatán del
lugar, todos guardaban silencio hacía rato,
como si el calor del día les hubiese quitado
la facultad de pensar y hasta el deseo de conversar. A la verdad, faltaban hacía algún tiempo,
en San Adriano, los temas de conversación;
nada digno de mencionarse había ocurrido en
dos meses: ni una muerte, ni un matrimonio,
ni un bautismo, ni una disención doméstica.
Había carencia absoluta de acontecimientos y
solo vivían de hechos pasados que la curiosidad tenía traginados en todo sentido.
Callaban, pues, hacía rato,cuandoentró el peluquero Ricardo. Ricardo era la gaceta viviente
del lugar; gracias á él se trasmitían las noticias,
en el instante, de un extremo á otro del lugar,
y Dios sabe las transformaciones que sufrían
en ese viaje. La llegada de Ricardo fué causa
de satisfacción para todos.
— Y bien, le preguntó el cantor, cqué hay de
nuevo hoy?
Pero ci calor hab'a quitadu al peluquero su
LA ILUSTRACIÓN.
356
locuacidad: así es que éste contestó que nada
sabía, y se hizo servir un jarro de cidra cerca
de la puerta.
Jacobo el carretero, un jorobado maligno y
revoltoso, encogió los hombros y sacudió la
cabeza.
guacil de la alcaldía puso en la puerta dejándole la marca de su suela en alguna parte.
—Ea, exclamó el maestro de escuela, interviniendo, íse van ustedes á injuriar á propósito
de la canícula? íNo tenemos todos nuestros defectos y nuestras flaquezas?...
N ;
501
en las dos bolsas de una alforja, la bolsa de
adelante encierra los vicios ajenos, y la de atrás
los nuestros.
—De lo cual se deduce, añadió el maligno
peluquero, que mientras más grande es la bolsa
de atrás más viciosos somos. ¿Qué opina usted
E X P O S I C I Ó N DE R E L E A S A R T E S DE 1890.
EL
ESCÁNDALO.
—No me admiro que la canícula haya secado
mi pozo, si ha detenido la palabra en la garganta de Ricardo.
—«¡Quieres que cuente la historia de un jorobado á quien su mujer hizo acostar sin cenar
el martes de carnestolendas? replicó aquél.
—Prefiero la de un peluquero á quien el al-
ESCULTURA DE D . J O S É CAMFENY. D E FOTOGRAFÍA DIRECTA DE D . A.
—Es cierto, replicó el peluquero; pero las
llevamos en las espaldas... como cierto adorno
de uno de mis conocidos... de modo que no las
notamos nunca.
—Lo que usted dice es muy filosófico; Esopo
escribió algo semejante. Dijo, si mal no recuerdo, que todo lo malo de la tierra estaba metido
TORIJA.
de esto, tío Jacobo? Jacobo, que fingía conversar con otro bebedor, nada contestó; pero lanzo
á Ricardo y al maestro de escuela una mirada
de odio; estaba irritado, sobre todo con este
último, que queriendo impedir la querella habja
suministrado á su adversario un tema de burla
á que se prestaba su deformidad.
LA ILUSTRACIÓN.
N.° 501
Un instante después se levantó para colocarse
en la puerta de la taberna, mientras Ricardo
tomaba otro jarro de cidra.
—Usted á lo menos no tiene la rabia, dijo el
niaestro de escuela riendo, puesto que bebe con
toda gana.
—Eso puede sucederle en uno de estos días,
observó agriamente el jorobado, porque el Al-
—Ordenar que los perros salgan abozalados.
—Envenenar los que estén en los caminos.
—Recomendar al guardabosque que mate
los que no estén amarrados.
Todos estos medios fueron propuestos á un
tiempo por el herrero, el cantor y el peluquero.
—Setiores, replicó el maestro de escuela,
357
la pena nombrar un ayuntamiento para proteger los perros de pastores...
—Y bien, añadió Jacobo, mostrando á una
gran distancia un perro que bajaba corriendo
hacia la aldea; supongamos que aquel gozquejo
estuviese rabioso, ¿podrían calcularse los males
que vendrían sobre San Adriano?
ün niño que acababa de acercarse á la puerta
T:r- : ^ r •=:-
¡VIUDO! COPIA DEL CUADRO DE P. A. COLL. DE FOTOGRAFÍA DIRECTA DE D. J. MARTÍ.
^ "^e y el ayuntamiento no tratan de impedir
a desgracia; los perros corren por todas parcomo si estuviésemos en el mes de Dicicmbre.
j-"~~'^s cierto, replicó el peluquero, que acogía
gg "^Pre con gusto la ocasión de cnticar; eso no
cr í*'"".'*«"te, y usted, señor Millot, que es el setario de la alcaldía, debía hablarles á esos se"Ores.
•~~Hemos pensado en ello, pero ¿qué hacer>
ustedes olvidan que los perros son útiles en el
lugar; si los abozalan ó se les impide salir á
los caminos ó se les amarra, íquién ayudará á
conducir los rebaños?
— IVoto á!... que lo hagan los pastores sin
perros.
—Usted es herrero. Jacobo, respondió Millot
sonriéndose.
—Muy bien, vale masque estemos expuestos
á ser mordidos y sufrir la rabia. Gracias... Vale
de la taberna para escuchar la discusión, 03'ó
las últimas palabras y corrió al encuentro de
su madre que estaba conversando con otras
mujeres.
—Vean, exclamó, el herrero ha dicho que
aquel perro que viene allá al extremo de la aldea, está con mal de rabia.
— ¡Señor Dios, será posible!
Todas las mujeres se separaron para ir á
sus casas.
358
— i Q u é hay>-preguntaron los vecinos.
— iUn perro rabioso!
Este grito, perro rabioso., repetido á cada i n s tante, llegó al extremo de la aldea; las madres
hicieron entrar á sus hijos; todas las puertas se
cerraron; llamaron á unos hombres que trabajaban en una cantera vecina y llegaron con azadones, palancas y piedras. Encontraron el perro
que atravesaba la aldea, y ya casi al salir del
otro lado, pero espantado al verlos, volvió pie
atrás. Iba á pasar por delante de la taberna de
Catalina, cuando, advertidos por los clamores,
salieron el cantor, el peluquero y el herrero.
— iAl perro rabioso!... iMátenlo, mátenlo!
aullaron los perseguidores.
—¿Qué había dicho yo> exclamó Jacobo cogiendo un guijarro: la administración quiere
matarnos; denle, denle; si se escapa, estamos
perdidos.
En esto llegaba el perro á la taberna, y una
granizada de piedras le obstruyó el paso; quiso
volverse, y los canteros lo recibieron con sus
azadones y lo acabaron.
Todo esto pasó en algunos segundos; cuando
el maestro de escuela llegó en medio de la turba,
el pobre animal exhalaba el último suspiro.
— Dios mío, dijo reparándolo, es Finot,e.\ perro de la viuda Cormón; ¿están ustedes seguros,
amigos míos, de que fuera rabioso)
— He ahí la incredulidad á lo Santo T o m á s ,
dijo el jorobado, íacaso no ha oído usted por
toda la aldea gritar detrás del perro?
— A d e m á s , hace un calor capaz de dar mal
de rabia á todo el m u n d o , dijo un cantero. Tía
Catalina, déme un jarro de cidra.
—Vean cómo le sale la espuma de la boca.
—Y la lengua; de seguro que si no lo h u bieran muerto habría asolado el país.
—Felizmente velamos con m á s eficacia que
el municipio, dijo Jacobo tragándose un vaso
de cidra. En cuanto á mí, puedo vanagloriarme
de haber dado cuenta del gozquejo.
— í Q u é dice usted> profirió el cantor, mi
piedra fué la que le dio en la cabeza; entonces
dio una voltereta como un sueco.
— ¡ Q u é buenos muchachos son los de las piedras! exclamó un cantero riéndose; s i n o hubiéramos estado allí, ele habrían impedido seguir
su camino> Miren mi azadón, está lleno de
sangre.
Trataba de animarse la discusión sobre quién
había tomado parte principal en esa triste ejecución, cuando llegó una anciana abriéndose
paso.
— ¡Finot! exclamó, í q u é han hecho ustedes
de Finot?...
Y viendo el perro inmóvil y ensangrentado,
lanzó un grito.
—Ustedes lo han m a t a d o . . . cPero desde
cuándo hay derecho para matar el perro ajeno?
í'^^uién lo hizo?
Todos guardaron silencio.
— P u e s bien, no quieren responder, exclamó
la anciana, que fluctuaba entre el dolor y la
cólera... ¡Cuánto valor para matar el perro de
una pobre viuda!... Ustedes no habrían hecho
esto cuando tenía á mi hijo, porque son unos
cobardes. Él los habría castigado... ¡.Malvados!
imatar un pobre perro que no les hacía ningún mal!
La vieja se puso á llorar.
— Perdone, tía Cormón, le dijo el maestro de
escuela, pero decían que el perro tenia mal de
rabia.
—¡Mal de rabia! Hace apenas un cuarto de
hora que dormía tranquilo en mi puerta; unos
niños traviesos lo molestaron sin que me fuese
posible impedirlo. Vivo sola y no puedo hacer
lo que quiero. Finot se escapó, vine á buscarlo
y presentí una desgracia cuando vi reunida tanta
gente en este sitio.
Después de esta explicación hubo un momento de silencio, durante el cual se miraban, con
embarazo, todos los espectadores,
LA ILUSTRACIÓN.
N." 501
— E s culpa de los canteros, dijo el jorobado;
llegaron persiguiendo á Finot y gritando ¡al perro rabioso!
— T ú no debes hablar, tú le diste el primer
golpe.
—No es cierto; fué el cantor.
—¡Yo! que no; fué aquél con su azadón.
La misma querella de algunos momentos
antes, iba á comenzar; pero ahora era para saber quién no había matado el perro de la viuda.
—Todos ustedes, interrumpió prontamente la
viuda, tienen la culpa; los detesto á todos. ¡Ah!
no puedo vengarme porque soy una pobre m u jer sin parientes ni amigos, pero le pediré á Dios
para todos el merecido castigo.
Cuando se fué la viuda, hubo algunos instantes de confusión; todos hablaban y cada cual
trataba de justificarse por la parte que tenía en
la muerte de Finot. Remontaron á la primera
causa del accidente y se vino á saber que la s u posición del herrero se había transformado, al
pasar de boca en boca, en una realidad. Cuando
todo se aclaró, el maestro de escuela movió
la cabeza y dijo:
- - E s t a es una gran lección, amigos míos;
ustedes no han matado sino un perro; pero
íestán seguros de no haber matado á uno de
sus semejantes de igual modo? Esa pobre mujer que estaba allí ahora, tenía antes un hijo
que la hacía feliz y que servía en una casa para
poderla socorrer mejor. Hubo un robo en casa
de su amo y alguien tuvo la imprudencia de
decir:—«¡Si sospecharán de Pedro!»—Otro, que
había oído mal, repitió "que sospechaban de
Pedro», y un tercero dijo que Pedro era el ladrón, de tal modo que fué arrojado de la casa
en que servía. Todos se alejaron de él, no quisieron emplearlo más, y el pobre muchacho,
disgustado con una probidad que no le servía
de nada y no teniendo de qué vivir, hizo después
realmente aquello de que se le había acusado sin
razón. Hace algunos meses que murió en una
prisión. Estos ejemplos deben hacernos prudentes y menos ligeros en nuestros juicios. La
verdad, al pasar por muchas bocas inconscientes, acaba por hacerse mentira. No creamos en
el mal sin pruebas, por temor de asociarnos á
una injusticia.
No basta, para malar un perro, oír gritar
está rabioso.
que
EMILIO SOUVESTRE.
Estudio de las estrellas.
I.
Cuando en una noche serena y despejada,
dirigimos por primera vez una mirada atenta
hacia esa multitud de puntos luminosos y de
brillos diversos que se encuentran diseminados
en el espacio ilimitado, con el objeto de conocer los diferentes grupos de astros en que se
considera dividido nuestro cielo (las constelaciones) y sus principales estrellas, sentimos
flaquear nuestro espíritu al reflexionar que vemos á emprender una tarea difícil; la sorpresa
se aumenta cuando recordamos que las estrellas que ahora vemos en tal punto del cielo y á
tal hora de la noche, mañana se encontrarán á
la misma hora en un lugar diferente del de
ayer; cuando recordamos que las estrellas que
ahora tocan á media noche nuestro horizonte,
mañana á la misma hora estarán ya sobre él;
cuando recordamos, en una palabra, que el
cielo se encuentra siempre en un estado de
perpetuo cambio.
La idea que nos atormenta es, sin embargo,
muy inferior á lo ^ue creemos; desaparece por
completo á las pocas veces de haber hecho los
primeros esfuerzos conducentes al fin que nos
proponemos; tanto más que para familiarizarnos con la esfera estelar no es necesario poseer
conocimientos astronómicos, y así personas
poco versadas en las ciencias pueden llegar á
adquirir el conocimiento de las constelaciones
más notables y de sus estrellas principales, por
medios sumamente sencillos y de fácil aplicación
en el cielo.
Señalar, ó por mejor decir, trazar el camino
que ha de conducirnos á la realización de nuestro fin, tal es el objeto del presente trabajo en
que me ocupo.
Pasemos pues á ver cómo se logra tal idea.
II.
Para principiar el estudio de la esfera estelar
es muy ventajoso escoger por punto de partida
una constelación que se distinga de las demás
por alguna causa notable, así se llama más la
atención del observador y se consigue sin mucho trabajo, que dirija la vista hacia aquella
región de los cielos que necesita conocer primeramente; pues el perfecto conocimiento de esta
región suministra el de las demás.
Una constelación visible siempre á toda hora
de la noche y en toda época del año, ó lo que
es lo mismo, que nunca pase por debajo de
nuestro horizonte, es la más á propósito para
principiar este estudio.
La Osa mayor es para nosotros por muchas
circunstancias la que debemos preferir, siendo
ésta la que nos servirá de guia para el estudio
del hemisferio boreal ó del Norte.
La constelación dé la Osa mayor se conoce
con la mayor facilidad por la disposición en que
se encuentran colocadas las siete estrellas que
la componen: de éstas seis son de 2." magnitud y una de 3.» {delta). A (Dubhe), (beta) (Mtrak), (gamma) (Pheeda) y (delta) forman el
cuerpo, y (épsilon) (Alioth), (zeta) {.Mizar) (eta)
(Benetnaseh), la cola. También se le conoce con
el nombre de el carro, en el que (alpka), (beta),
(delta) y (gamma) son las ruedas; (épsilon),
(zeta) y (eta) los caballos, y una estrellita situada cerca de (ze/a) figura el postillón.
En la actualidad aparece esta constelación al
principiar la n o c h e , quedándonos al frente
cuando estamos orientados, es decir, teniendo
nuestro pecho para el Norte y nuestras espaldas para el Sur.
Prolongada la linea que une las estrellas de
la cabeza de la O. M. ( i ) (beta) (alpha) en este
sentido, y en una cantidad igual á la distancia
de (alpha) á (eta) llegamos á la 'Polar, estrella
de 3." magnitud situada en la extremidad de la
cola de la Osa menor (Urse minoris). Esta constelación es notable solamente por tener entre
sus componentes á dicha estrella, y por la cual
pasa próximamente el eje de nuestro mundoEsta constelación y la anterior tienen la misma
forma; pero de dimensiones diferentes y de posiciones contrarias.
Unamos (c/e/ía) de la O. M. con la Polar prolonguemos la recta de unión en este sentido en
una cantidad igual á ella y estaremos en Casiopea (Cassiopeia); constelación de las que jamás
se desconocen por la particularidad de su figura, que parece una Y y también una M muy
abierta. Está compuesta de cinco estrellas de
3.* magnitud; si á éstas agregamos otra estrellita (kappa) vecina á la línea recta que une á la
Polar y á (alpha) (Andrómeda), tendremos que
la referida constelación nos da la figura de una
silla, en la cual (alpha) (Schedar) y (beta) (Chaph)
son los pies, (gamma) y (kappa) el asiento, y
(delta) y (épsilon) el respaldo. Este es el otro
nombre con que algunos astrónomos distinguen esta constelación.
La recta de unión de (alpha) y (delta) de la
O. M. con la Polar prolongada en este sentido,
va á terminar al Cuadrado de 'Pegaso
(Pegasus), formado por cuatro estrellas de 2.' m a g (1)
En lo que sigue M. O. dice Osa Mayor
N.»
501
LA ILUSTRACIÓN.
nitud: de éstas una de ellas pertenece á A n d r ó meda. En la prolong-ación de (alpha) Pegaso y
(alpha) Andrómeda ó Alpheralz se encuentran:
(beta) y (gamma) de Andrómeda conocidas respectivamente con los nombres de Mizar y Almach; y más adelante (alpha) l^erseo {Perseiis}
ó Algol, todas tres de 2." magnitud.
La reunión de estas tres estrellas y las cuatro del Pegaso nos dan una figura muy parecida á la O. .VI.; pero con dimensiones mucho
mayores.
La estrella (alpha) Perseo se encuentra en
medio de otras dos: (gamma) y (delta), formando con ellas un arquito convexo, dirigido
hacia la O. M.; estas dos últimas estrellas son
de 4.» y 3.* magnitud, respectivamente. A un
lado de la convexidad de este arco se ve á (beta)
Perseo (1) ó Mirfak.
F'rolongando el arco de que hablamos anteriormente en dos sentidos, de modo que forme
dos ramas cuyo origen está en (delta) Perseo,
encontramos con una de ellas á la principal de
las estrellas del Cochero (Auriga): (alpha) cochero ó la Cabra de 1." magnitud; y con la otra
con el solo cuidado de que pase entre (beta)
F^erseo y (alpha) Cochero, terminándose la
curva en línea recta desde (épsilon) Perseo, pasando además por (zeta) de la misma, encontraremos un brillante grupo de estrellas llamado
las -Pléyades, ó comúnmente conocido con el
nombre de las siete cabritas ó siete que brillan,
cuya principal estrella es(eta) del Toro (Taurus)
ó Alcyone. Las restantes se llaman
Mala,
Electra, etc.
Nos dice la tradición que Electra,
afligida por el incendio de Troya no quiso bailar
con sus hermanas y por esta razón se oculta en
los cielos y se nos hace invisible.
Dos estrellas cuyo conocimiento lo adquirimos antes, nos sirven para encontrar en la esler.-i estelar la contselación más rica y brillante de los cielos. Un astrónomo, observando
esta constelación con el objeto de encontrar una
nueva estrella, fué asombrado al realizar su intención con más provecho del que creyó sacar;
pues en vez de una encontró cuatro más. Las
conocemos así:
Prolonguemos la línea que une á la Polar
con la Cabra y estaremos en la constelación de
Orion, cuya forma hace innecesario el conocimiento de otra cualquiera constelación. Su
forma rectangular nos indica su presencia en
los cielos en las primeras horas de la noche y
en el mes de noviembre. Compónese de siete
bellas estrellas principales: cuatro situadas en
los ángulos del rectángulo y son (alpa) {Betalguese), (beta) (Rigel), (gamma) (Bellatrix) y
[kappa); y las tres restantes en el centro del rectángulo, en linea oblicua al medio de dicho
cuadrilátero, y son: (delta) (Mintaka)
(épsilon)
(Alnilam) y (zeta). Las estrellas (rfe//a) y (beta)
son de i." magnitud y de 2." las demás.
Las estrellas centrales forman el t:ihali ó cin~
turón de Orion, conocido también por los Tres
í^eyes; á un lado están otras estrellas de menos
brillo, llamadas las Tres Marías.
Esta constelación es tan rica en estrellas,
que se le ha dado el nombre de baja California.
El cinturón ó tahalí de Orion prolongado por
Un lado pasa por Sirio, estrella de 1.' magnitud situada en la boca del ^Perro mayor (Canis
»'-cijor)y la más brillante de los cielos.
A un lado de las estrellas (beta) y (kappa) de
esta constelación se encuentra la de la Liebre
(f^epus), compuesta de sie/e estrellas, en la cual
'a principal es: (alpha) ó Arncb.
Prolongando en sentido contrario el tahaí)
de Orion, es decir, en la dirección de (zetaí
\delta), encontraremos un grupo de estrellas
conocidas con el nombre de las Hiadas y colocadas sobre la cabeza del Toro. Arriba de este
grupo se encuentran: (alpha) del Toro (Aldebaran), estrella i." magnitud, y (beta) ó Xath,
de 2.'
Si prolongamos la línea (alpha) y (beta) de la
O. M. en sentido opuesto á la línea que nos
sirvió para encontrar á la Polar, conoceremos
la constelación del León (Leo); su forma es la
de una hoz y sus principales estrellas son: (alpha) (Regulus), (beta) (Deneb, Aleet...),
(delta)
(Zosma) y (gamma), siendo (alpha) de i." m a g nitud; (beta) y (delta) de 3." y (gamma) de i."
A continuación de la hoz está un triángulo
rectángulo (beta) (delta) y (theta) perteneciente
también á esta constelación. E s visible durante
la mayor parte de la noche.
La prolongación de la línea (beta) (delta) del
León en una cantidad igual á tres veces esta
distancia nos llevará á la constelación del Pe.queño León '•Leo A//nor) compuesto de cinco estrellas en forma de triángulo equilátero, con su
base prolongada; sus estrellas principales son
de la 4." magnitud. Tiene cuatro nebulosas.
Prolongando la línea que une á (alpha) y
(thfta) del León, encontrarem.os primero, á la
Cabellera de Berenice (Coma Berenices) y en seguida á la constelación del Boyero
(Bootes),
compuesta de cuatro principales estrellas en forma de dos triángulos (ó cuadrilátero) unidos
por su base (delta) (gamma) y cuyos vértices
están ocupados por (alpha) ó Arturo y (beta) ó
Nekkar; el triángulo en que está situada [alpha)
es isósceles y alongado, y en el que está (beta)
casi equilátero y mucho más pequeño que el
otro. La estrella (a//)/¡a) es de i." magnitud y
las tres restante de la 3."
' En el interior del triángulo isósceles se encuentran casi en línea recta las estrellas: (épsilon) (Vulcherrima) (\) (delta) y (phi) á un lado
de (kappa) se encuentra (eta) ó Mupsrid.
También encontraremos á Arturo, prolongando la cola de la O. M. en línea casi curva.
A un lado del Boyero se encuentra la Coronea boreal (Corona borealis), de forma casi
circular, y en la cual la estrella principal es
(alpha) ó Alphecca, de 2.» magnitud.
Las estrellas (alpha) y (zeta) del Toro prolongadas en este sentido nos harán conocer la
constelación de los Gemelos (Gemini); su forma
es la de un rectángulo (casi) bastante largo,
formado por ocho estrellas de las cuales (alpha)
(Castor) y (beta) ("Pollux) son de i." magnitud y
delta (Wasat) (gamma) (Alhena) y (épsilon) (Mebsuta) son de 3 . ' magnitud.
Un triángulo rectángulo formado por la P o lar, Arturo y (alpha) Lira (Lyra) nos da á conocer esta última, ocupando ella el vértice del
ángulo recto, se llama Vega, siendo una estrella de I." magnitud muy brillante, y demasiado
bella.
Se encuentran á un lado de Vega cuatro.
estrellas en forma de paralelógramo y llamadas:
(beta) (Sheliak) (gamma) (Sulapkat)
(delta) y
(épsilon).
Conociendo la Lyra, encontramos con la mayor facilidad al Cisne (Cygnus) que viene detrás
y que está colocada sobre la Via láctea; tiene
ía figura de una cruz dirigiéndose la extremidad superior hacia el Polar y la inferior hacia
el ecuador celeste. Compónese de siete estrellas:
(alpha) (Deneb) en la cabeza, y (beta) (Albireo)
en el pie; (alpha), (gamma) (phi) y (beta) es el
cuerpo de la cruz, y (delta), (gamma), {épsilon)
y (zeta) los brazos. La estrella (alpha) es de
I •" magnitud, y de 3.» las demás.
La línea de unión de Vega con (gamma)
Cisne y su prolongación en una cantidad igual
VI) Muchos autores le dan á esta estrella el nom"'•-de A/1..0/,- el señor Proctor en su obra titulada
^^llas celeste y publicada en 1886 le da la denominación apuntada arriba.
(1) Nombre que le han dado los modernos astrónomos, para expresar la extremada hermosura
de esta estrella doble cuando es vista con un buen
telescopio,
359
á dos veces esta distancia, nos hará conocer á
(beta) Pegaso ó Scheaí.
A un lado del Cisne se encuentran las constelaciones: del Pequeño Zorro (Vulpécula,) \di
Flecha (Sagitta) y el Delfín (Delphinus). Esta última está formada por cinco estrellas , en figura
de paralelógramo con un lado prolongado; su
estrella principal es (alpha) ó Svalocin.
La prolongación de la línea diagonal del
Delfín (gamma) (delta) nos indica la constelación de El Águila, cuya principal estrella es
(alpha) (Artair) de i." magnitud y situada en
medio de otras dos: (beta) (Atshain) y (gamma)
\Tarazed).
Prolongando la línea (gamma) (delta) del B o yero y adelante de la Corona, encontraremos á
la constelación de Hércules (Hércules), cuyas
estrellas principales son: (alpha) (Ras
Algethi)
(beta) (Kornephoros) y [kappa) (Marsic). A un
lado de (alpha) Hércules está situado (a//>/ía)
Serpentario (Ophicus) ó Ras .\lhague; la otra e s trella principal de esta constelación es: (beta) ó
Cebalrai.
La línea que une á Castor y Póllux, prolongada en este sentido en una cantidad igual á
cuatro veces esta distancia, nos llevará á la
constelación del Cangrejo (Cáncer). Es en esta
constelación en donde se encuentra un grupo
de estrellitas, llamado la colmena.
Vimos ya cómo se hacía para e n c o n t r a r á la
Cabra, estrella de la constelación del Cochero
(Auriga); esta, con (beta) del Toro forma un
pentágono, reconocida además, por un pequeño
triángulo isósceles (épsilon) (:e/j)(eía), situado á
un lado de la recta que une las estrellas (alpha)
y (delta) de dicha constelación.
Si prolongamos la línea que une á (alpha) y
(beta) Perseo en este sentido, encontraremos: á
la constelación del Camero (Aries), compuesto
de cuatro principales estrellas conocidas con los
nombres de: (alpha) (Hamal) (beta) (Sheratan)
(delta) y (gamma) (Mesarlin).
IV.
Muchos son los medios que están en n u e s tras manos para llegar al conocimiento de las
demás constelaciones boreales; mas por haber
expuesto los más importantes para estudiar y
conocer las más notables, y para no cansar la
inteligencia del lector, me evito el continuar.
CARLOS F L O R E S FIGEAC.
El agua potable.
El mejor elogio que puede hacerse del agua
es decir que es indispensable á la vida. Las
grandes poblaciones se han emplazado cercanas
á las corrientes de agua, y todavía se han utilizado estas corrientes como medio de defensa:
los antiguos castillos se construían al lado de
fuentes abundantes, cuyo caudal se utilizaba
para rodear á aquéllos de un cinturón de agua
que dificultase el acceso de los enemigos.
Desgraciadamente, desde que un individuo ó
un pueblo se establece en las cercanías de un
manantial y se utiliza de sus a g u a s , impurifica
éstas.
El agua de fuente puede estar al abrigo de
esta contaminación, pero el agua subterránea
está fatalmente expuesta; así, á tres kilómetros
de una fábrica de colores de anilina, en la que
se empleaba el ácido arsenioso, se envenenaron algunos caballos que abrevaban en agua
proveniente de la capa subterránea infecta por
el funcionamiento de la fábrica.
Un río junto al cual se emplazan ciudades,
estará impurificado en la inmensa mayoría de
los casos, tanto más cuanto que, por una deplorable costumbre, desaguan en los ríos las
tuberías por las cuales la ciudad se desprende
de los residuos domésticos y de los de sus dife-
FLOR Y MARIPOSA.
C O P I A DEL CUADRO DE D . FRANCISCO M A S R I E R A .
LA C O M T E S E
SARAH.
C O P I A DEL CUADRO DE D . L U Í S Q U E R ( G A U D E ) . D E FOTOGRAFÍA DIRECTA DE D . J . M A R T Í .
SALÓN DE BARCELONA.—GALERÍA
PARES.
SALÓN DE BARCELONA.-GALERÍA PARES.
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DONCELLA CATALANA. COPIA DEL CUADRO DE D . FÉLIX MESTRES.
CAMPESINA CATALANA. COPIA DEL CUADRO DE D . RAMÓN CÍ
302
rentes industrias. En Nantes, cuatro bocas de
alcantarilla vierten las aguas sucias en el río,
y cabalmente la bomba que alimenta de aguas
á la ciudad funciona entre estas cuatro bocas:
es inútil exponer cuánto influye esto en las condiciones higiénicas de la ciudad.
Un agua para ser buena, decían los antiguos higienistas, debe ser insípida, incolora é
inodora; los antiguos confiaban en estos caracteres, en realidad de poco valor, para juzgar la
cualidad de las aguas. El microscopio hace ver
que en el sedimento del agua más clara existen
numerosos infusorios, rotíferos, etc.; estos seres son inofensivos. Pero otros productos existentes con frecuencia son causa de muchos peligros. En China, donde existe la costumbre de
arrojar en los campos las deyecciones para utilizarlas como abono, sucede á veces que las
aguas se encuentran de tal modo cargadas de
impurezas, que su absorción produce diversas
afecciones y hasta una enfermedad mortal debida al desarrollo de los parásitos del agua.
En Europa no se conoce afortunadamente esta
enfermedad, que se localiza en los pulmones y
da lugar á hemorragias.
Los sedimentos acuosos pueden también
contener el anquilostomo duodena!, que produce la anemia de los mineros. Durante los trabajos de perforación del túnel de San Gotardo,
Graciadei vio millares de estos parásitos en los
diferentes órganos de un minero de quien hacía
la autopsia, atribuyendo á estos parásitos los
accidentes de la anemia.
Pemoncito, impresionado por este descubrimento, hizo cambiar los cursos de aguas de las
cañerías, y logró la desaparición de la epidemia. En las minas de Anzín, el examen microscópico del agua hizo que se adoptasen análogas precauciones, con las cuales cesó una
epidemia anquilostomia. La anemia de los mineros había sido descrita por Hallé hace más
de sesenta años; ha sido preciso cerca de un
siglo para encontrar su causa.
«
• »
Los químicos han dosificado los elementos
minerales del agua y culpado á la ca! de producir gran número de enfermedades. En nuestra
opinión, la cal podría producir dispepsias é indigestiones, pero no una enfermedad más grave. Descartada la cal, se ha hecho la misma
acusación á las sustancias orgánicas, fundándose en la observación de que en un agua, por
estas sustancias impurificadas, el oxígeno tendía á desaparecer. No es la riqueza de materias
orgánicas, sino su cualidad y naturaleza, lo que
constituye el peligro.
Dos ejemplos pueden citarse en apoyo de
esta última afirmación. Durante la última epidemia de cólera en París, la enfermedad apareció súbitamente en un colegio de Asniéres,
atacando á todas las colegialas. El Dr. Graucher, encargado de estudiar las causas á que
obedecía la aparición brusca de la epidemia en
el colegio, llegó á descubrir que en la noche
que había precedido al desarrollo del accidente,
los poceros, después de haber vaciado la letrina
del colegio, habíanse lavado las manos en la
fuente cuyo caudal se empleaba para la bebida.
Esta agua, pues, estaba fuertemente cargada
de sustancias orgánicas, y, sin embargo, no
fué nociva sino en muy escaso grado, pues todos los atacados curaron. Por el contrario, en
Pierrefond, el agua que ocasionó tantas víctimas estaba apenas cargada de sustancias orgánicas..
Para decidir acerca de la potabilidad de un
agua sospechosa, puede emplearse el método
de Pouchet, por el cual se dosifica el oxígeno
por medio del permanganato de potasa; pero es
preferible investigar la presencia en el agua de
los microbios cuya significación patogénica es
conocida.
Los ingleses han sido los primeros en emprender este camino. En 1886, Snow tuvo la
LA ILUSTRACIÓN.
idea de señalar en una carta topográfica de la
ciudad de Londres las casas en que había hecho
estragos la epidemia colérica, y comparando
luego esta carta con otra en que se representaba la distribución de los diferentes manantiales que surten de agua á la ciudad, pudo observar que el barrio en que se había cebado más
particularmente la epidemia, correspondía á las
tuberías dependientes de la bomba de Broad
Street. Snow concluyó de esta observación que
había una relación directa entre los cursos de
agua y la marcha de la epidemia. La escuela
inglesa, continuando estos trabajos y desenvolviendo esta idea, pudo llegar á afirmar que QO
veces en 100 observaciones, el modo de distribución del agua regulaba la propagación de la
fiebre tifoidea.
En Francia el Dr. Michel, predicando las
mismas doctrinas, pudo lograr por idénticos
medios la desaparición de la fiebre tifoidea que
reinaba endémicamente en Chaumont. El depósito de aguas utilizado para alimentar á esta
población estaba situado en la parte más baja
de la colina en que Chaumont se asienta, y era
elevada por medio de bombas de este reservorio. La posición del depósito hacía inevitable
su inficionamiento por las aguas filtradas procedentes de Chaumont. Michjl hizo canalizar
el caudal de otra fuente, y dejando de ser empleada el agua del depósito inferior, cesó la endemia de fiebre tifoidea.
Durante el verano de ; 8 8 i , la Municipalidad de Chaumont empicó de nuevo el agua de
este depósito, y quince días después la fiebre
tifoidea volvía á hacer estragos en Chaumont.
No es el agua el único medio que conduce
los gérmenes de las enfermedades; los lienzos
sucios, las manos, todo contacto con una sustancia infecta, puede ocasionar infección; pero
en estos casos la epidemia aparece más circunscrita y es más fácil su pronta y completa
exterminación; no se disemina y no produce
los formidables estragos de una enfermedad
generalizada. Hace dos años llegó á Marsella
un italiano infecto del cólera, y murió después
de haber contaminado á su mujer y á su madre.
El Dr. Querol intervino, haciendo desinfectar
la casa detenida y cuidadosamente, y gracias
á esta intervención oportuna, la enfermedad no
se propagó y pudo ser abortada la epidemia
que amenazaba á la población. Este hecho
prueba una vez más la influencia y la importancia del agua como medio de transmisión.
Estas consideraciones ofrecen aún mayor interés cuando se trata de la fiebre tifoidea, esa
enfermedad que ataca principalmente á individuos de quince á veinticinco años. Brouardel
contrajo á los dieciocho años esa temible d o lencia, y el propietario de la casa en que vivía,
el que ha llegado á ser luego eminente médico
francés, decía; ¡Qué triste es morir á los dieciocho añosl iCuánto se ha gastado á esa edad y
qué poco se ha producido! Expresiónexactisima:
á los dieciocho, á los veintiún años, á la edad
en que ataca más frecuentamente la fiebre tifoidea, se ha costado mucho á la familia, y á la
patria, y no se ha hecho nada ó muy poco por
una y otra; no se ha constituido familia, no se
ha sido útil al país. Por eso, arrebatar víctimas
á esa enfermedad, es prestar á la nación uno
de los más grandes servicios.
Origen de D. Juan Tenorio.
Muchos son los escritores, nacionales y extranjeros, que con .más ó menos acierto han
tratado el asunto dado á conocer por el festivo
Tirso de Molina por medio de su riuilador de
Sevilla. El personaje de D. Juan ha dado sugeto á varias novelas, d r a m a s y hasta p o e m a s ,
como el del au^or de Childe I-farold, y aun ha
N.° 501
habido una época, felizmente de corta duración,
en que el héroe de toda obra perteneciente a
aquel género, singularmente si el autor había
nacido allende el Pirineo, era un D. J u a n , más
ó menos caballeresco, más ó menos esforzado,
más ó menos galante y pundonoroso; mezcla
informe de valor y fanfarronería; pendenciero
por naturaleza, provocativo por sistema, audaz
hasta la temeridad; pero siempre excéptico,
desconociendo la virtud, ó mejor, comprendiéndola é insultándola descaradamente, en apariencia impulsado por la fatalidad, y realmente
buscando las ocasiones de perecer en ella. ¡Y
cosa extraña! Cuantas veces se ha presentado
el personaje que nos ocupa, siempre se ha colocado inmediato á él, cual si fuera su sombra,
la grave y ceñuda figura del Comendador, venido al m u n d o , se diría, para castigar los crímenes y desmanes de aquél.
íHa existido ese personaje? í E s creación de
un poeta? í H a vivido en el mundo real? Pocas
son las noticias que respecto del particular nos
quedan. "Cuéntase que D. Juan Tenorio,de una
ilustre familia de los veinticuatro de Sevilla,
dio muerte una noche al Comendador Ulloa,
después de haberle robado su hija, y que los
franciscanos, deseosos de poner coto á las demasías de D. J u a n , á quien su ilustre nacimiento ponía á cubierto d é l a justicia ordinaria,
le atrajeron de noche á su convento, extendiendo
luego la voz de que D. Juan había ido á insultar en su capilla á la estatua del Comendador,
y que éste le había sepultado en los infiernos.»
Sobre tan débil cimiento se han construido más
tarde tantas y tantas obras, desde la sencilla
leyenda hasta el elevado poema, desde el drama
filosófico fantástico, hasta la fantástica, inspirada y sublime creación de Mozart.
Oue la tradición española ha sido la fuente
donde han bebido cuantos han escrito después
de Téllez, cosa es que á nuestro sentir no necesita demostración. Antes de que se conociera
el Burlzdor, nadie se acordaba de haber visto
un tipo semejante; bastó que se presentara en
escena, para que su conocimiento se hiciera
general. Mas la creación de dicho personaje
(es puramente española? Tal cual lo conocemos,
no sólo por las obras de nuestros escritores,
sino que también por las de los extranjeros,
debemos confesar que sí, y esto confirma lo
que antes hemos apuntado; pero si atendemos
á documentos anteriores en mucho al tiempo
en que se supone el acontecimiento, tendremos
que confesar que no es hijo legítimo de nuestro
suelo el Burlador D. J u a n . No es por esto que
haya entre a m b a s figuras, la que conocemos y
la que vamos á presentar, la indentidad que
resultaría de haberse calcado una sobre otra;
mas son tantos los puntos de semejanza, que
es imposible desconocer cuando menos el aire
de familia.
No citaremos los muchos ejemplos de atroces
castigos que nos refieren ¡as primitivas tradiciones del Norte, pues de todos son conocidos
los males que sobrevenían á aquellos que para
poseer una espada de buen temple, no vacilando
en turbar el reposo de los muertos, arrebataban
de grado ó á la fuerza las de los antiguos
héroes que yacían enterrados cabe aquellas.
Nada diremos de la bellísima leyenda de nuestras montañas, en la cual tan ingenuamente
y al par con tanta rectitud, se hallan pintados
los sentimientos que inspira á las almas piadosas el que se aparta de la senda del deber.
Nada de aquel cuento no menos popular que
en nuestros tiernos infantiles años escuchamos
helados de terror, erizándosenos el cabello,
cuando la narración llegaba al punto en que el
seco ruido del cráneo, saltando de peldaño en
peldaño, iba acompañado del terrible «Marieta,
j a ' t t i n c h . » Nuestras citas se limitarán, pues, á
una composición bretona que se supone de mediados del siglo XV, atribuyéndose á un capuchino llamado P , Morín, que murió en 1480
N.- 501
después de haber predicho á los bretones su
incorporación á la Francia, en castigo de sus
pecados. Pero como cuanto pudiérarpos decir
de ella, sería poco para dar u n a libre idea del
punto hasta donde llega la semejanza, hemos
preferido insertar íntegra la traducción:
"Durante los días de Carnaval, tuvo lugar en
Rosporden una espantosa calamidad. Escuchad, cristianos.
Fres jóvenes disipados habían estado de
francachela en una taberna, y tanto bebieron,
que el vino llegó á subírseles á la cabeza. Comido y bebido que hubieron á más no poder.
Vistámonos, dijeron, pieles de animales, y
echemos á correr por esas calles adelante.
Uno de esos tres muchachos, el más ruin, no
bien se hubieron alejado sus compañeros, dirigióse al cementerio, alcanzó una descarnada
calavera, colocó dos lucecitas en las concavidades de sus ojos, púsosela sobre su cabeza (era
lo más horrible que puede darse) y así ataviado,
echó á correr como un demonio por aquellas
calles arriba. Los niños, al verlo, escondíanse
horrorizados, y hasta los hombres ya maduros
franqueábanles el paso en cuanto se acercaba.
Cuando los tres jóvenes hubieron recorrido
la ciudad á su placer, encontráronse de nuevo
y dieron á chillar, saltar y chancearse, acabando
por decir: «cDónde está el Señor nuestro Dios?
¡Venga á regocijarse con nosotros!»
Enojado el Criador, hirió entonces la tierra
con un golpe que hizo bambolear las casas t o das de la ciudad, de suerte que los habitantes,
creyendo llegado el fin del m u n d o , empezaron
á arrepentirse de los pecados que habían cometido.
El más joven, antes de regresar á su casa d e volvió el cráneo al cementerio, diciéndole antes
de irse: ^'Calavera, quien quiera que seas, ven
mañana á mi casa y cenarás conmigo.»
Entonces tomó la vuelta de su morada, acostóse y no despertó hasta el día siguiente. Al
amanecer se levantó y se dispuso para sus h a bituales faenas, sin acordarse de cuanto ocurrió
la noche anterior.
Tomó los aperos, dirigióse á su campo cantando á gañote, como aquel á quien no se le da
un ardite cuanto pueda acontecer.
Mas no bien hubo cerrado la noche, y llegado
con ella la hora en que todo el mundo cena,
sonaron en la puerta dos golpes sonoros y
acompasados.
Levantóse el criado para abrir, m a s tanto
se asustó al encontrarse con el que había llamado, que cayó redondo sin poderse valer.
Otras dos personas que fueron á levantarle se
espantaron de tal modo, que murieron instantáneamente.
Entonces, ceñudo y con paso lento, adelantóse el muerto hasta la mitad de la sala.
— «Heme ahí, ahí me tienes, vengo á cenar
contigo. Vamos, pues, camarada, estamos muy
cerca, nos sentaremos juntos á la mesa del festín que está ya preparada en mi tumba.»
No bien acabó de pronunciar estas palabras,
cuando aterrorizado el joven dejó escapar un
espantoso alarido, cayendo sin fuerzas y estrellándose la cabeza contra las sonoras losas del
pavimento.
Tal es la leyenda. El convite de que se habla
en ella; el poco cuidado de si asistiría el invitado, propio solo del que no lo espera; los golpes en la puerta; el terror del criado; el asombro
de las dos personas q u e acuden en su auxilio;
la fatídica aparición del esqueleto; el festín preparado dentro de la tumba y el final trágico
del extraviado joven, í n o recuerdan involuntariamente las escenas y situaciones de uno de los
dramas m á s populares de nuestro Teatro m o derno? Se dirá que son muy distintos los móviles que impulsan al héroe de la leyenda y al
del drama. Mas como se fije la atención en que
el capuchino Morín escribía para un pueblo
que aun á mediados del siglo .\v estaba, puede
LA ILUSTRACIÓN,
363
decirse, en su infancia; q u e trataba de converPorque ellos son los hermanos queridos de las
tirle, dirigiéndose á su sentimiento religioso;
lágrimas.
que por lo tanto debía echar mano de los m e Las lágrimas que caen sobre las losas sepuldios que mejor podían impresionarle, y luego
crales, recógelas el ángel de la Piedad y las
se considere el tiempo en que vivió Téllez y se
lleva al cielo convertidas en perlas para ceñir
recuerde que escribía para el teatro, es decir,
con ellas las frentes de los serafines.
para recreo, y no así como quiera, sino para
Las lágrimas son también una filosofía: la de
la culta y discreta sociedad española del siglo
los recuerdos. Sólo á su luz pueden revelarse
XVII, no tendrá que darse mucha tortura á la
los tenebrosos abismos de lo que fué. La espeimaginación, para que puedan explicarse las
ranza misma, iqué otra cosa es sino el sueño
leves y si se quiere trascendentales diferencias
de un porvenir dichoso que sonríe á nuestra
existentes en el fondo de ambas tradiciones.
ansiedad y que, enamorado de su fantástica b e Para terminar diremos que de aquélla se h a - lleza, se mira complacido en nuestras lágrimas?
llan variantes en Alemania, en Inglaterra y en
Por último, al través de las lágrimas vemos
Francia. Ahora bien; íera imposible q u e de
tres cosas admirables: la muerte, lo infinito,
cualquiera de estos países hubiese pasado al
Dtos, e s t o e s : la tras/igiiración
espiritual,
la panuestro, y encontrándola si se quiere un tanto
tria de las almas, el Ser
increado.
fría é insulsa, hubiésemos tratado de ataviarla
de manera que guardase m á s armonía con el
MAARIA S A L A Z A R .
carácter español? Cuestión es esta que no puede resolverse fácilmente; mas no podemos m e nos que repetir, sin que al hacer esta declaración
nos ciegue el orgullo nacional, que si los m o dernos han conocido á D. Juan se lo deben al
fecundo Tirso de Molina, y si entre nosotros ha
logrado popularizarse, débese especialmente al
A l - DISTINGUIDO PÜF.TA V E N E Z O L A N O ,
esclarecido vate D. ¡osé Zorrilla.
En mi estancia.
DUCTOR D . G A U U I E L E . M U Ñ O Z .
L . V . DE LA M .
Las lágrimas.
La cuna del talento es el corazón. Allí la p u sieron sus padres la imaginación y el sentimiento. La primera le dio forma, vivacidad y luz.
El segundo delicadeza y lágrimas.
El alma es la misteriosa fuente de las lágrimas, y los ojos hablan con ellas el tierno idioma del sentimiento.
Las lágrimas son la poesía religiosa del dolor
concentrado y silencioso.
Los diamantes que brillan en las coronas de
los reyes son para mí menos preciosos que las
lágrimas que corren por las mejillas de los mártires.
Las lágrimas de los niños y d? las vírgenes
son como el rocío de los lirios y de las rosas;
las del poeta, como fuego de los volcanes: las
del hombre criminal... los malhechores, l o s a s e sinos de la conciencia no tienen lágrimas.
Las lágrimas que inundan el rostro, consuelan y muchas veces salvan; las que descienden
al corazón desolado, oprimen y torturan.
La sonrisa tiene en verdad su graciosa y poética expresión, pero no da tanto realce á la belleza como una lágrima. La sonrisa nace de la
luz del alma; pero el fondo de ella, su reflejo,
su imagen son las lágrimas.
Un hombre sin lágrimas es ateo: no aspira
al cielo. cPor qué?—Porque no tiene alma; que
no verter lágrimas, es no tenerla.
La felicidad tiene sus lágrimas, así como la
desgracia; pero las de la felicidad son fugitivas,
caen sobre la tierra: las de la desgracia, sublimes, y se evaporan y se trasparentan, y suben
hasta Dios, que siente placer en recibirlas.
Muchas veces el canto de un pájaro, un celaje, un niño que juega, un anciano que duerme,
una voz desconocida, cualquier ruido, la vista
de una flor, de un río, u n a palabra, una melodía tienen el poder de arrancar lágrimas deliciosas. cPor qué?—Lo ignoro. íAcaso las lágrimas no son un misterio?
Cuando escribo, invoco á un genio, el de las
lágrimas; entonces sale éste de mi corazón y
enciende, agita, ilumina mi pluma. Aun m á s :
me inicia en sus misterios y me arrebata á la
región del dolor y los sollozos. Por eso cuando
escribo, lo hace mi corazón, á veces con lágrimas, á veces con su propia sangre.
Pláceme el silencio y la soledad. ^Por qué?—
Yo he visto en el silencio de las noches
bajar tranquilo á mi escondida estancia,
en un pálido rayo de la luna
un mensaje de amor y de esperanza.
Yo he visto cada tarde á mi bohardilla,
venir aleteando un ave blanca,
que cuando estoy más pensativo y triste
en el silencio de mis penas, canta.
Enredadas contemplo entre mis rejas
madreselvas de flores perfumadas,
y abejas y pintados colorines
que alegres giran, ostentando galas.
Viene también mi perro, el fiel amigo
á acompañarme á veces, y en mi sala
entra moviendo la flexible cola
y á las piernas subiéndoseme salta.
Un libro donde leo alguna historia;
la Imagen cariñosa de mi amada,
que colgada del m u r o la conservo,
y á quien llevo lambicn dentro del alma.
La sombra bienhechora de mi padre
á quien dirijo todas mis plegarias,
y esta pluma, la dulce confidente
que recoge mis risas y mis l á g r i m a s .
¡Seres sin deslealtad ni ingratitudes
que nunca me abandonan ni me e n g a ñ a n :
amigos cariñosos con quien tiene
sus coloquios m á s íntimos el a l m a ! . . .
iAh! cuando en esa calma de mis noches
leo y medito en mi tranquila estancia,
la luna a l u m b r a , el ave se recoge,
la madreselva asoma, el perro ladra,
Me digo con ese íntimo consuelo
que en el tedio más hondo encuentra el alma:
— "¡Aun tengo en derredor buenos amigos,
aun el cielo se acuerda de mi casa!»
RAFAEL L I N A R E S B E R N A L .
fVenezol.Tno.)
LA ILUSTRACIÓN.
3í'4
N.» 501
Museo armería
DB
DON J O S É
ESTRUCH.
(CONTINUACIÓN.)
Dice Poliblo, que los oficiales griegos quedaron vivamente sorprendidos ante semejante r e sultado, que no podían prever ni menos explicarse. Polibio, en cambio, halla la solución de
este problema en la distinta organización de
los dos ejércitos, haciendo un paralelo entre el
legionario y el hoplita. El primero llevaba la
coraza como pieza principal de la a r m a d u r a , y
el segundo protegía su cuerpo sólo con el e s cudo. Cuando la legión se extendía en batalla,
cada soldado maniobraba de manera que q u e daba situado á un paso de distancia de sus compañeros inmediatos, disponiendo, por lo tanto,
cada uno de ellos, del espacio necesario para
manejar con libertad el pilum y las javalinas,
amparándole la coraza, cuando por efecto de
los movimientos que debía practicar, no b a s taba el escudo para protegerle. El hoplita, unido
á sus compañeros de la falange, cubierto por
el escudo, las cnémides y el casco, y con la
sarisa cruzada, no exigía la defensa de la coraza.
En los cuerpos de ejército r o m a n o s , el soldado se ejercitaba de continuo en la esgrima de
las armas que formaban su a r m a m e n t o , especialmente en la del pilum, que pesado y de difícil manejo, exigía una destreza especial, que
sólo podía obtenerse á costa de mucha práctica.
No necesitaba, en cambio, el soldado griego.
-Núm. I. Alabarda suiza del sig lo XVII.—Núm. 2. Alabarda suiza del siAlabarda alemana del siclo xvi.- -Núm. 4. Partesana francesa del siglo xvi.
glo XV.—Núm.
-Núms. 5 y 6. Alabardas venecianas del siglo xvi.—Núm. 7. Moharra del siglo xvi.
GRABADO NÚM. 96.
GRABADO NÚM. 97.—Núm. i Estandarte bávaro del
siglo xvj.—Núms. 2 y 3 . Picas del siglo xn.
tantos esfuerzos para llenar sus deberes de I enemigo con rara destreza y suma habilidad.—
Stictius asistce vestes procera
coercent.—Procohoplita, limitada su acción á ser portador de la
pica en la masa de la falange. De ahí que aparte pio, secretario de Belisario, que tuvo ocasión de
verlos combatir en Italia, hace de ellos una desde la superioridad de organización que acusa
cripción más completa é interesante. Dice que
la legión sobre la falange, como cuerpo armado,
los infantes ó peones del ejército de T h e o d o resulta el hoplita, considerado como hombre de
berto, no usaban arcos ni lanzas, consistiendo
guerra, muy inferior al legionario, ya que éste se
su armamento en un gran cuchillo, un hacha
distingue por su mayor esfuerzo y decisión.
de doble filo y mango muy corlo y el escudo.
Los francos que, al vencer á los romanos,
Al darse la señal de ataque, avanzaban con
variaron las corrientes dominadoras que inforgran decisión lanzando el hacha contra el e s maban la política de la ciudad de los cesares,
cudo del enemigo, para hundirlo é inutilizarlo,
son, entre los pueblos llamados bárbaros, los
acometiéndole después espada en m a n o . Agaque mayor interés ofrecen para la panoplia, ya
thias, contra lo que afirma Procopio, describe
que los hunos, vándalos, hérulos, visigodos
la destreza del guerrero franco en manejar una
y ostrogodos, no dejaron huellas tan profundas, existiendo sólo noticias vagas acerca de gran javalina á modo de lanza, el angón, cuya
estructura y oficio presenta mucha semejanza
las armas que utilizaron en los combates. No
se crea, sin embargo, que existan datos preci- y analogía con el pilum de los romanos. Uno
de los escritos de Sidonio Apolinario confirma
sos respecto del armamento de los guerreros
el aserto del anterior, ya que determina de m o francos de los siglo v y vi, pues los únicos
do preciso, el uso y destino de esta clase de
documentos y testimonios que podemos cona r m a s . — E t intortas procederé saltibus hastas
sultar y reunir son los que ofrecen
inque hoslem venire prius.—Por
último, E u g e en sus obras los autores latinos de
aquel tiempo. Las recientes investi- nio de T u r s ocúpase también incidentalmente
gaciones practicadas en los enterra- de la lanza, al referir que Clodoveo, al revistar
mientos merovingios, en los que á su ejército después de la toma de Soissons,
y reconvenir á uno de sus soldados á quien
se han hallado armas y otros objedeseaba castigar, diciéndole que no podían
tos usados por aquel pueblo, aclaservirle la lanza, el cuchillo, ni el hacha de
ran las dudas y vaguedades que de
otra manera resultarían á no tener que estaba a r m a d o , ya que estas armas se
construían sólo para los valientes. No ofrece
más informes que los consignados en los textos
pues duda que el soldado franco llevaba un arlatinos. Precisa pues, en primer término, apelar
y otra arrojadiza,
á los documentos escritospara formar exacto jui- ma de asta, el hasta franca,
el angón.
cio de la clase de armas y modo de combatir de
los soldados francos. Sidonio Apolinario escriSi nos fijamos en las extensas descripciones
bía á mediados del siglo v, que el guerrero
que hace Agathias de esta arma, y, por otra
franco, robusto, musculoso y de elevada e s - parte, tenemos en cuenta algunos escritos de
tatura, cubierto con ropas ajustadas, llevaba
Vegecio, especialmente aquellos en que se laescudo, y pendiente de su ajustado cinturón, el
menta de la decadencia de las armas romamachete ó cuchillo característico y en la m a n o nas, convejidremos con el eminente arqueólogo
la javalina y el hacha que lanzaba contra el
M. Landensmith, en que al abandonar el pilum
LA ILUSTRACIÓN.
N.- 501
GRABADO NúM. 9 8 . — N ú m . i. P a r t e s a n a del siglo x v . — N ú m . J . Cuchillo
de brecha del siglo x v i , — N ú m . 3 . Alabarda de C o r t e del siglo xviii.—
N ú m . 4 . 'Portefaix
del siglo x v . — N ú m . 5 . Moharra del siglo x v i . —
Núm. 6 . Guisarma del siglo x i v . — N ú m . 7. Alabarda del siglo xix.
las legiones romanas adoptáronlo los pueblos
mal llamados bárbaros, dándole su última fornia: el angón merovingio.
Dos tipos ofrece la espada de los francos: la
que por su estructura presenta caracteres de tal,
y el escramasajón, arma distintiva y especial de
aquel pueblo, más corta que la espada romana,
con la que guarda en cierto modo alguna analogía, con ancha hoja de un solo filo, que se
emponzoñaba, según se desprende de una cita
de Gregorio de Turs, en la que se manifiesta
que la famosa Fredegunda distribuía esta clase
de armas peligrosas entre sus partidarios.
Aunque los textos antiguos no hacen mención
especial de arcos y flechas, parece probable
que los francos, si bien no las emplearon en
los combates, hicieron uso de estas armas en
la caza, y, quizás, en los sitios ó asedios, ya
que no cabe la menor duda que fueran conocidas y utilizadas por ellos. En apoyo de estas
afirmaciones podemos citar el titulo veintiti-és
de la ley sálica, en el que se determina la imposición de una multa de sesenta y dos sueldos
^1 que causara heridas con una flecha emponzoñada, y la de treinta y cinco sueldos de oro
*1 que hiriera á otro en el dedo destinado á
tender el arco. Por si estos antecedentes no
bastaran para desvanecer dudas, podemos citar
también los hierros ó puntas de flecha halladas
o descubiertas en algunos enterramientos merovingios de Normandia, entre los que es digno
de notarse, el tipo cuyas largas barbas forman
Un ángulo muy abierto, de manera que la herida
^ue produciría al clavarse había de ser de fu"lestas consecuencias.
El armamento defensivo era tan sencillo cual
|Í°'"'"'^spondia al estado de barbarie en que se ha'aba aquel pueblo cuando emprendió la conquista de la Galia. Su defensa hallábase circunscnta
^'escudo circular, pintado de blanco, con um° " muy saliente, de bronce ó hierro, de cin<^"enta centímetros de diámetro, siendo para
365
GRABADO NÚM. 9 9 . — N ú m . i . Guisarma del siglo x v . — N ú m . 2. Espontón
del siglo x v n i . — N ú m . 3 . Alabarda suiza del siglo x v u . — N ú m . 4 . Alabarda del siglo XVII.—Núm. 5. Botafuegos del siglo x v i . — N ú m . 6. Bolafuegos del siglo XVI.—Núm 7. Corsesque del siglo XV. — N ú m . 8. Horquilla para arcabuz del siglo x v i . — N ú m . g. Botafuego del siglo xvi.—
N ú m . 1 0 . Pica del siglo x i v . — N ú m . i i . Hoz de guerra del siglo x v i . —
N ú m . 12. Martillo de guerra del siglo x v . — N ú m . 1 3 . Pica del siglo xiv.
ellos casi desconocido el uso de la coraza, cota
de malla y hasta del casco, pues si bien es
cierto que los jefes llegaron á proteger su cabeza, en cambio los soldados combatían siempre sin más defensa que la que podía ofrecerles
la rapidez de los movimientos protectores del
escudo.
ANTONIO GARCÍA LLANSÓ.
(Se
continuará.)
N." I.
GRAÜADONÚM. ,0Q,
100.—N."
i . Alabarda alemana del siglo xxvi.
v i . — N ú m s . 2 y 3 . Alabardas venecianas
de! siglo xvi. N ú m . 4 . Partesana francesa del siglo x v i . — N ú m . 5. Espontón del siglo x v u .
Núm. 6. Alabarda suiza del siglo xvi. —Núms. 7 y 8. Alabardas venecianas del siglo xvi.
366
ADOQUINES DE ESCORIA.—El Ayuntamiento de
Bilbao ha acordado levantar el entarugado de la
calle de la Esperanza y sustituirlo p o r e l a d o q u i n
de escoria. Nada más natural que en Bilbao, donde
se administran los intereses municipales tan en
consonancia con los del vencindario en su más
elevado concepto, se procure por todos los medios
dar provechosa salida á los productos de la e s coria de Altos Hornos, pues el dar valor á ésta
puede contribuir á abaratar el coste de lingote.
Es una novedad q u e hemos encontrado recientemente en Bilbao, la de haberse emprendido
en gran escala la fabricación de ladrillos, cementos y adoquines con las escorias de los Altos Hornos. P o r lo pronto éstas se pagan á
2'50 pesetas la tonelada; pero si algún día se
puede dar salida á todas las que se produzcan,
no dudamos que llegarán á venderse al precio
de 5 pesetas, que parecía imposible cuando los
fabricantes de Bilbao nos las ofrecían gratis hace
dos ó tres años.
*#
EL
N.° 50Í
LA ILUSTRACIÓN.
MEJOR MOTOR DE G A S . — S e g ú n M. R o b i n -
són, que ha escrito recientemente una obra de
gran mérito sobre máquinas de gas, el mejor motor que hasta ahora se ha hecho, ha sido el presentado en la Exposición de París con el nombr¿
de Simplex, el cual es de 100 caballos, y que
debidamente tratado para que actúe con gas
Do'Mson, consu^nc sólo 450 gramos de carbón
por caballo efectivo y hora.
sin ningún amarre en territorio extranjero; pero
sólo el Sr. Becerra tiene probabilidad de ser el
que lleve el pensamiento á la realidad por el
anuncio del concurso, publicado en la Gaceta
oficial del ^ de mayo, de un corte tan liberal,
que todo pensamiento puede ser presentado
sin sujeción á ninguna forma técnica ó económica preconcebida por el ministro. Debe esperarse buen resultado de tal concurso. (De la
Revista minera, metalúrgica y de iní^eniería).
*
*#
CENTENARIO
DEL SOMBRERO
DE
COPA.—El
sombrero de copa ó de cilindro, como se dice
allende los Pirineos, es hijo del cubrecabeza
cuákero que llevaba Benjamín Franklin cuando
en 1790 fué á París en representación de los
Estad..s Unidos. Esta forma llamó talmente la
atención, que no tardó en suplantar el tricornio
en la cabeza de los que querían patentizar su
republicanismo. P o r esto fué prohibido su uso
en Alemania y Rusia, hasta que á fines del
quinto decenio llegó á ser, al contrario, indicio
de conservaduría.
•*
RELACIÓN DE LAS LENGUAS EN SUIZA. —De los
2.933,612 habitantes que según el censo de
I 888 tiene Suiza, 2 . 0 9 2 , 4 7 9 = 7 i '3 por 100 h a blan alemán; 637,7 10=^2 1'8 por 100 hablan
francés; 1 5 6 , 4 8 2 = 5 * 3 por 100 hablan italiano
y 38,376:^=1'3 por 100 hablan rético ó románico. El idioma oficial es exclusivamente alemán en 14 cantones, francés en tres (Vaud,
Ginebra, Neufchátel) é italiano en uno (Ticino);
tres cantones son bilingües (Eterna, Friburgo y
Valois), alemán y francés; y finalmente, el cantón de los Grisones reconoce tres idiomas oficiales: el alemán, el italiano y el rético.
*
* »
LAEXPOSICIÓ.*^ DE EDIMIÍURGO. — Se ha abierto
en el día señalado la Exposición de Edimburgo
que, según todas las probabilidades, será un
éxito completo, así financiero como técnico, dentro de su escala y sus aspiraciones. Como el primitivo pensamiento fué hacer sólo una exposición de electricidad y se hicieron muchos
SAi.oN DE I Í A R C E L O N A . - C ; A L E R I , \ P A R E S .
trabajos para decidir á los expositores á presen- !
E L DÍA DE R E Y E S . — D O N C E L L A CATALANA.
tarse, resulta este ramo muy predominante, y
Cuadros de Félix Meslres.
de todas sus aplicaciones hay lo m á s notable.
Al inaugurar hace un año la serie de reproAparte, por supuesto, de pilas de todas las claducciones de los cuadros que figuran en la gases, dinamos y demás, están bien expuestos los
lería Pares, ya emitimos el favorable juicio que
tranvías eléctricos, las lanchas de igual motor
nos merecía Félix Mestres. Entonces publicamos
y el transportador Tdfer, de tanto porvenir para
algunos casos.
un cuadrito de caballete, titulado Una consulta,
«
que denotaba en su joven autor alientos y cualiE L CABLE DE ESPAÑA Á CUHA Y PUERTO R i dades de artista. No nos equivocamos al consigc o . — S i en cada uno de los ministerios de E s - narlo, puesto que al cabo del período de tiempo
paña reinara la actividad y buen deseo que en
transcurrido, presenta el Sr. Mestres obras de
el de Ultramar, bajo la decidida dirección del
más valía, como resultado de sus continuados
Sr. Becerra, en pocos anos se transformarían
estudios. Un paisaje, recuerdo de excursión velos intereses materiales del país, y no tardaríaraniega, notable por la frescura de sus tonos y
mos en saldar nuestros presupuestos con s o fiel cuanto brillante colorido, un precioso grupo
brantes, como hace Inglaterra. En el ministerio
de niños en la terraza del Parque, cuyo asunto
de Ultramar ahora parece que nó se tarda en
resulta tan delicado como simpático, y un intehacer las cosas m á s que el tiempo que realrior, perfectamente interpretado, son los cuadros
mente requieren; asi es que una tras otra se que han podido examinar los inteligentes. P o r
han tomado resoluciones en un año, que han
nuestra parte felicitamos al Sr- Mestres, convenido siendo proyectos tímidos durante veinte
fiando que cada exposición sucesiva, signifique
años ó más. Tal vez no todos los asuntos se
un avance en el camino del arte.
hayan resuelto con el mejor acierto; pero así
E.VPOSICIüN DE BEIJ.AS ARTES DE 1890.
como hay muchos funcionarios públicos, casi
todos, que á fuerza de querer hacer las cosas
P]L E S C Í N D A L O .
bien, se pasarían toda su vida en un ministerio
¡•.scultiira de D. José Campeny.
ó una dirección general sin hacer nada, ó abordando sólo cuestiones de tercer orden, hay
Ventajosamente conocido este joven artista,
otros, como el S r . Becerra, q u e parecen inspipor sus recomendables obras, por sus recienrados del pensamiento, con el cual simpatizamos,
tes triunfos en varios concursos y por su
que lo peor de todo es no hacer nada en u n a constante labor, nos complacemos en reproduépoca en que en todos los demás países hay
cir la atrevida composición que ha expuesto en
tanta acción y movimiento.
la sección correspondiente de la Exposición de
Bellas Artes que se celebra en Madrid. El EsDesdeque se tendió el primercablc entre Amécándalo se intitula la composición, y aunque á
rica y Fluropa, se está hablando de la necesidad
algunos pueda antojárseles atrevida, preciso es
de comunicar directamente á Cuba con f-]spaña
convenir que resulta tan bella como armónica,
denunciando los alientos de este distinguido e s cultor y s u s estimables cualidades artísticas.
¡VIUDO! Cuadro de T\ A. Coll.
E n los grandes dolores es en donde m á s n e cesitamos de nuestra energía y del poderoso
esfuerzo de la razón. El esposo que pierde á la
dulce compañera de su vida, aunque llore su
desgracia, rindiendo el justo tributo del sentimiento, debe recordar que de su existencia d e pende la de tiernos seres, mitad y recuerdo viviente de su esposa, á la que debe sustituir, y
guardar para ellos los tesoros de ternura que
les reservaba el inagotable cariño de la madre.
Difícil, si no imposible, es para el hombre llenar
semejante vacío; pero aun así, el verdadero p a dre, el que fué amante esposo debe tratar de
cumplir tan honroso ministerio. Tales son las consideraciones que han inspirado al joven cuanto
inteligente pintor A. Coll, el sentido asunto de
su bellísimo cuadro, en el que son de admirar la discreta disposición de las figuras, y 1^
sobriedad del colorido, que se armoniza perfectamente con la dolorosa escena representada.
LA COMTESE SARAII. Cuadro
de D. Luis
Quer.
Más artista que pintor, hállanse armonizadas en Luis Qucr las aspiraciones del que como él siente el arte, con las ilusiones que alimenta el poeta, porque en todos s u s lienzos,
en sus m á s sencillas notas de color, adivínase
siempre el esfuerzo de su soñadora fantasía.
Poetiza el arte, y de ahí que en todos sus cuadros, especialmente en los paisajes, que tienen
un algo que recuerda á los de Urgell, se lea
una sentida estrofa. Inspírase en los grandes
contrastes y bellezas que la naturaleza ofrece,
copiándola en sus encontrados aspectos. Busca
en ella el manantial de su inspiración, presentándola de manera que en sus combinaciones
de luz, sus celajes y vegetación, adivínanse los
sentimientos que embargan el corazón del pintor, q u e , auxiliado por el arte, tributa un sentido recuerdo, llora ó canta, evoca escenas y
lugares que conserva latentes en su imaginación.
Separándose del camino hasta hoy emprendido, presenta un bonito busto de mujer, la
Comtese Sarah, inspirado en la novela del celebre novelador francés Georges Onhet; y aunque sólo puede considerarse como una manifestación de sus aptitudes para la pintura de
este género, demuestra cuanto puede esperarse de quien, como él, se dedica con fey entusiasmo al cultivo del divino arte.
l'LOR Y MARIPOSA, copia del cuadro de D.
cisco Masriera.
Fran-
Ocasiones tan repetidas se nos han ofrecido
de ensalzar en este mismo lugar las obras del
eximio pintor D. Francisco Masriera, q u e , con
su hermano D. José, sostienen tan alto el pabellón del Arte en nuestra querida Barcelona,
que casi juzgamos inútil encarecer las bellezas
de la nueva obra de que hoy damos copia. Don
Francisco Masriera ha alcanzado la categoría
de maestro en su arte; sus lienzos llevan el s e llo especial, elegantísimo y delicado, que son el
distintivo de todos los que brotan de su brillante paleta.
SALÓN DE BARCELOJMA.—GALERÍA PARES.
CAMPESINA CATALANA. Cuadro de
Ramón
Camins.
Varios lienzos recomendables ha expuesto el
joven pintor S r . Camins, que demuestran desde
luego sus aptitudes y cualidades y hacen concebir la esperanza de q u e , si continúa, como
hasta hoy, por tan segura senda, llegue á p r o ducir obras de verdadero mérito y á figurar su
nombre entre el de los artistas que tanto h o n ran con su ingenio el arte patrio.
Sobrio y exacto en el colorido, acusan sus
N." 501
LA ILUSTRACIÓN.
cuadros inteligente estudio y espíritu de observación, cualidades que llegará á poseerlas en
alto grado, y le reportarán fama y provecho, si
continúa siendo devoto ferviente del arte.
EXTRANJERO.
!• R A N C I A . — E l almirante Dupcrrc, que ha tomado el mando de la escuadra del Medilerráneo,
pasó, el primero del actual, en Tolón, á las nueve de
la mañana, á boi'do del Formidable, donde fué recibido por el almirante Alquicr y los principales oficiales á sus órdenes. Inmediatamente el almirante
líuperrc mandó izar su pabellón, que fué saludado
con once cañonazos. Las tripulaciones de todos los
buques de la escuadra estaban en las vergas, y dieron ires "vivas» á la República, mientras los clarines y tambores batían marcha. El espectáculo era
raagnílico.
ííl almirante Duperré dirigió á las tripulaciones de la escuadra la siguiente orden del día:
«Llamado por el gobierno de la República á reemplazar al eminente jefe que acabamos de perder,
tomo con emoción profunda el mando de la escuadra
ucl Mediterráneo. Conozco vuestra disciplina y sé
que es inquebrantable, y cuento con vuestra abnegación para secundarme en el cumplimiento de mis
tarcas. Inspirándoos yo el ejemplo que os legó DuPciit-Thouars, os mostraréis en lo venidero, como en
•o pasado, afanosos en la labor, fieles á nuestras instituciones y servidores fervientes de la patria.»
Con motivo del aniversario do la muerte de Garibaldi,el Ayuntamiento de Niza, precedido de una música
y s e g u i d o d e l a Sociedaddeunióngaribaldina yde otras
sociedades, se encaminó, el primer domingo de este
mes, á las nueve de la mañana, al cementerio donde
se levanta la tumba de la madre de Garibaldi, para
depositar en ella multitud de coronas. El alcalde
pronunció un discurso caluroso en elogio del célebre
general italiano, y prometió que por todo el año próximo quedará terminado el monumento que á la memoria de aquél se está construyendo en Niza. Otros
oradores tomaron la palabra, y se dirigieron luego
hacia la tumba de Gambetea, donde se efectuó el desi'le. Las sociedades republicanas italianas y los individuos del Circolo Mazzini
fueron á visitar también
el sepulcro de la madre de Garibaldi. Todos los oradores italianos atacaron violentamente la política de
Crispí é hicieron votos por la alianza franco-italiana,
por la fundación de la Liga latina y por la República universal.
El próximo pasado domingo se celebró en Marí^ella el cierre de las fiestas universitarias. I'or la
tarde se organizó una gran liesta provincial en el
parque del Earo, y por la noche se celebró un banquete de despedida ofrecido á los estudiantes, al
cual asistieron 4 0 0 comensales, entre los cuales se
\ e í a n á las autoridades y á los claustros universitarios de iVIarsella y de Aix. Después de la lectura de
un telegrama del general iirugere, en nombre de
Carnot, dando las gracias á los estudiantes por el
que en testimonio de su simpatía éstos le enviaron,
el secretario general brindó por la salud del presidente de la República. El alcalde se congratuló de la
Unión de la juventud internacional consagrada en
Marsella, ciudad cosmopolita por excelencia, y maniicstó la esperanza de que ésta obtendrá lo que hace
tanto tiempo anhela, esto es, la Universidad de la
•" rovenza. Los delegados extranjeros y de las diversas Universidades de Erancia , demostraron con calurosas frases su gratitud por la acogida fraternal
que les había dispensado la ciudad de Marsella, y en
particular celebraron la hospitalidad cordial de F r a n cia, cuyo recuerdo, dijeron, no se borrará nunca de
Su mente. La liesta terminó después de media noche, en medio del entusiasmo de todos.
La familia Rotschild ha comprado en Petcrboroug
al famoso péndulo construido por Luís . \ V I , dando
por él 7 5 0 , 0 0 0 pesetas.
Con motivo de la visita de la escuadra italiana á
íolón, el rey de Italia ha conferido condecoraciones á
8 ' a n número depeisonajes franceses, pertenecientes
^' ejercito, á la armada y al ministerio.
La comisión de presupuestos ha anudado el examen del correspondiente al ministerio de Hacienda.
A propósito del capítulo tercero, referente al crédito
destinado á cubrir los atrasos de las obligaciones
sexanarias emitidas ó á emitir hasta fin del corriente
año para cubrir los gastos extraordinarios de la guerra, la comisión ha debido examinar el asunto del
empréstito. En efecto, recuerdan todos que Rouvicr. en su proyecto, propuso la incorporación al
presupuesto ordinario del extraordinario de g u e r r a ,
cuyos gastos serian en adelante cubiertos por el impuesto, y la consolidación ó conversión de las obligaciones sexanarias emitidas ó á emitir hasta fin de
1 8 0 0 , para hacer frente á dichos gastos y representando una suma de 7 0 0 millones en renta perpetua
al 3 p. "/o. Reille, apoyado por sus compañeros de
la derecha, combatió las proposiciones del ministro
de Hacienda y se declaró por la conservación del
presupuesto extraordinario de guerra. Burdeau, al
contrario, se esforzó en demostrar la necesidad de la
desaparición de este presupuesto y, por consiguiente,
de la conversión de las obligaciones sexanarias que
á él correspondan. Otros diputados sostuvieron
también el sistema preconizado por el ministro.
Puesto á votación, se aprobó en principio, por [9 de
los 2 I individuos que forman la comisión, el proyecto
de empréstito de 7 0 0 millones. Después del escrutinio, Pellctán pidió que la conversión se aplicara
igualmente á las obligaciones sexanarias emitidas ó
á emitir para el pago de las garantías de las compañías ferroviarias, que Rouvier ha exceptuado de la
consolidación y que representan una suma de 3 0 0
millones. Esta moción fué combatida por Burdeau y
rechazada por 10 votos contra 8.
I N G L . \ T E R R . \ . — M r . (iourley ha preguntado en
la C á m a r a si se ha confirmado el rumor de haber desembarcado en Terranova algunos oficiales y soldados de marina franceses; á lo cual ha contestado
Mr. Fergusson, que ni el ministro de Estado ni el
gobierno francés han recibido noticia de tal acontecimiento. Luego ha añadido; «Estoy seguro de que
hasta la conclusión de un tratado cualquiera, los
oficiales de ambas naciones g u a r d a r á n una actitud
conciliadora.»
El World dice que si la reina Victoria se ha
opuesto formalmente á la abolición proyectada del
cargo de general en jefe de las fuerzas británicas, es
porque el príncipe consorte estimaba que la conservación de este cargo es esencial para los intereses de
la dinastía y que importa no dejarle caer en manos
del ministerio ni del parlamento.
.\LEM.ANIA.—Los periódicos alemanes meten
mucha bulla con motivo de la participación de dos
acorazados dinamarqueses en los ejercicios navales
que van á efectuarse en las costas del Schles\vlg-I lolstein. Dicen que este hecho demuestra que Dinamarca
empieza á consolarse de las expoliaciones á que la
sujetó Prusia en 1 8 0 4 . C^omo es natural, en Berlín
la noticia produjo bonísimo efecto. Sin embargo y en
interés de la verdad, cumple dejar las cosas en su
punto. El ^Dai^'hLTd, de Copenaguc. dice cjuc efectivamente los d o s más poderosos b t n u e s de guerra dinamarqueses quedarán armados por todo el corriente
mes, á fin de tomar parte en las maniobras alemanas; pero añade que' seria vergonzoso para Dinamarea si este proyecto se pusiera en práctica y si se
enviaba á aquellos buques á tomar parte en ejercicios
que se efectuarán precisamente en las antiguas aguas
d i n a m a r q u e s a s . El National Tidcttdc, por su parte,
dice que las relaciones de Dinamarca con Alemania
son oficialmente amistosas, y que en realidad los dinamarqueses no sienten amistad ni odio para con los
alemanes. " L o q u e hacemos, añade el mentado diario,
es esforzarnos cuanto podemos para que nos rcstitu
yan las provincias que nos arrebataron. De no devolvérnoslas, .Alemania no puede esperar de nosotros,
desde el punto de vista nacional y político, n i n g ú n
entusiasmo en nuestras relaciones oficiales. Si nuestra familia real y nuestra armada son invitadas á las
maniobras navales alemanas» consideramos este paso
como una sencilla demostración de cortesía; pero si
podemos declinar esta invitación, será para nosotros
motivo de plácemes."
Hace poco más ó menos un año, cuando un periódico anunció la introducción de los calzones cortos y
de los zapatos con hebillas en el traje de la corte, esta
noticia no provocó más que sonrisas excépticas. Sin
e m b a r g o , la idea ha prosperado, y hoy ha entrado en
el dominio de la realidad. Para resucitar la cortesía
y la elegarcia del siglo xviii, empiezan por hacer
revivir sus trajas. Dejando á un lado el indagar si la
generación actual se encontrará á sus anchas embutida en semejantes vestimentas, cabe p r e g u n t a r si el
hábito hará el monje, si la cortesía dejará de existir
á no tardar, para pasar a la categoría de vago re-
367
cuerdo, si renacerá de sus cenizas la a n t i g u a , y si
cuando ostentarán medias de seda y calzones c o n o s
nuestros coetáneos de las orillas del Spree acallarán
la acrimonia que daban á sus discusiones pofíticas y
literarias cuando sencillamente vestían el capote y
calzaban botas.
Mientras la mayoría de la prensa alemana aprecia
la reserva observada por Carnot d u r a n t e su última
visita á Belfort, la Gaceta de ¡a Cruz toma pretexto
del discurso pronunciado en las fiestas de Besanzón
para espetar lo siguiente: « C u a n d o los héroes del
desquite hayan logrado desencadenar la g u e r r a ,
pueden estar seguros de que .Memania, victoriosa,
tomará las llaves de la Alta-Alsacia y amurallará robustamente el famoso desfiladero de Belfort. El ejército alemán ganará con ello el tener que proveer á
una guarnición más, y fastidiosa por cierto, según
es fama en el ejército francés."
Gran número de periódicos más ó menos oficiosos
hablan criticado con dureza las recientes entrevistas
que Bismarck concediera á periodistas extranjeros,
y aun dejado entrever que el ex canciller se exponía
á t u r b a r la paz de Europa con las manifestaciones
indiscretas de su despacho. El Hamburgcr
Nachricliten ha publicado, últimamente, una respuesta
virulenta á tales críticas, respuesta á la cual es más
que probable no sea extraño el príncipe. I'^l mencionado periódico dice, sobre el particular, que únicamente para g a r a n t i r la paz que otros amenazan t u r bar, Bismarck creyó deber hablar, y que cuanto éste
ha dicho era perfectamente legítimo y p r u d e n t e . E!l
artículo está escrito en tono algo áspero, y ha producido cierta sensación.
.\ continuación copiamos el pasaje principal del
artículo á que se refiere el suelto anterior:
"El lenguaje que actualmente emplean los periódicos parisienses se debe á que Bismarck se esfuerza
todavía, después de haberse retirado, en concillarnos
á los pueblos extraños con la eficacia de su palabra.
En el extranjero se da crédito á lo que dice el ex canciller. El efecto se producirá paulatinamente, es cierto, pero será seguro, f.a relación de las entrevistas
de l'riedrichsruhe han bastado para comprometer á
los franceses amigos de la paz á manifestar su g r a t i tud y su aprobación al príncipe de Bismarck. Es evidente como la luz que la recepción de los periodistas
franceses en Frledrlchsruhe es absolutamente provechosa á la causa de la paz y que con esta intención
ha obrado el príncipe. (Cuantos más preparativos
hace en Francia el partido de la g u e r r a , tanto más
sutiles son las contramanifestaciones de este género,
y hay grandísimo interés en consolidar en las dos
naciones el partido de la paz. Únicamente los que
desean la guerra pueden hallar qué decir respecto de
las entrevistas y de sus saludables consecuencias. E s
por todo extremo útil esparcir, en interés de la paz,
las ideas del príncipe de Bismarck por los órganos
serios de la prensa francesa y rusa.»
El gobierno se ocupa en introducir nuevos impuestos para hacer frente al aumento de gastos militares.
Parece que, en primer término, se propone crear un
impuesto sobre los fósforos, ya reservándose el monopolio de la fabricación, como en Francia, ya, como
en Rusia, precintando las cajas. También hay el
propósito de crear un timbre de diez fenings sobre
los recibos y facturas de más de veinticinco pesetas.
Se da por cierta la dimisión del subsecretario de
Estado por no armonizar con C a p r i v i . El canciller
está dispuesto á impulsar la política colonial hasta
un grado no satisfactorio para aquél.
R U S l ; \ . — R e i n a grande agitación entre los israelitas. La comisión judía, como allí la apellidan, acaba
de redactar un proyecto que tiende á restringir, en
proporciones considerables, la libertad comercial de los
judíos en Rusia. Según el mentado proyecto, los judíos se verían privados de ejercer su profesión en el interior, y no podrían dedicarse al tráfico de mercancías
sujetas á derechos. Las mismas restricciones serían
aplicadas á los judíos que se convirtiesen al cristianismo. Sólo los hijos de éstos serían tratados como
cristianos. .Vdemás, en San P e t e r s b u r g o , Moscou y
Kief, los israelitas no podrían habitar más que una
sola calle determinada por la policía, lo cual equivaldría á un destierro en dichas tres ciudades. Como
Se ve, tal proyecto tendría por consecuencia colocar
á los judíos casi fuera de la ley.
Et 29 del pasado mayo se incendió el gran teatro
imperial de S a n Petersburgo. P o r fortuna el incendio
se inició á las cinco de la tarde, antes de comenzar la
función. Se han quemado la techumbre y todo el decorado y sufrido grandes desperfectos el edificio.
Ha causado profunda impresión en V i e n a el rumor de la próxima dimisión de Giers y de su susti-
LA ILUSTRACIÓN.
368
t u c i ó n e n el m i n i s t e r i o d e E s t a d o por el p r í n c i p e L o banof, a c t u a l m e n t e e m b a j a d o r d e R u s i a e n la capital
a u s t r i a c a . C i e r t o e s q u e e n l a s e s f c i a s oficiales d e
Berlín y de V i e n a verían c o n gran satisfacción este
c a m b i o . E n efecto, el p r i n c i p e L o b a n o f e s m u y e s t i mado de los diplomáticos austríacos por s u s tendencias francamente antipanslavistas; y a u n su n o m b r a m i e n t o , p o r e s t a r a z ó n , sería m u y s i g n i f i c a t i v o , y a
q u e L o b a n o f e s , e n la corte d e S a n P e t e r s b u r g o ,
p e r s o n a g r a t í s i m a . E n t r e l o s c a n d i d a t o s á la s u c e s i ó n d e G i e r s , el p r í n c i p e e s u n o d e l o s q u e c u e n t a n
con m á s probabilidades de sustituirlo. S i n embargo,
por noticias de origen ruso se sabe q u e todavía no se
h a a c o r d a d o d e f i n i t i v a m e n t e n a d a respecto d e la retirada d e G i e r s , y q u e é s t e c o n t i n u a r á , c u a n d o m e n o s , a l g u n o s m e s e s m á s e n el p o d e r .
A U S T R I A - H U N G R Í A . — D í c ^ s c q u e c o n el o b j e t o
d e c o m b a t i r la a g i t a c i ó n p a n s l a v i s t a , el g o b i e r n o ha
r e s u e l t o p r o h i b i r e n el t e r r i t o r i o del i m p e r i o la r e u n i ó n d e l c o n g r e s o e s l a v o p r o y e c t a d o para e s t e v e r a n o .
La Dieta, después de largos debates, ha aprobado
e n s e g u n d a l e c t u r a , p o r 1 6 7 v o t o s c o n t r a 5 2 , el
p r i m i t i v o p r o y e c t o d e l e y referente á la i n s p e c c i ó n d e
l a s e s c u e l a s , l i a n s i d o r e c h a z a d a s t o d a s las m o c i o n e s d e l o s J ó v e n e s c h e q u e s . E l s t a t t h a l t e r ha i n t e r v e n i d o e n favor del p r o y e c t o , y e n u n i m p o r t a n t e
d i s c u r s o h a c o m b a t i d o l a s m o c i o n e s de la m i n o r í a .
K a i n o k y y S z a c g y n e y i p a r t i e r o n d e V i e n a el 3 e n
d i r e c c i ó n d e P e s t h para a s i s t i r á la a p e r t u r a d e l a s
Delegaciones.
N . ' 501
I T A L I A . — A d a r c r é d i t o á la Vocc della
Verita,
C r i s p í acaba d e h i l v a n a r u n p r o y e c t o d e l e y q u e c o n feriría al r e y H u m b e r t o I el t í t u l o d e « e m p e r a d o r d e
E r i t r e a y del África o r i e n t a l » ; t í t u l o q u e s e r í a a g r e g a d o al d e r e y d e Italia, d e l a m i s m a m a n e r a q u e
h a n a ñ a d i d o el d e e m p e r a t r i z d e l a s I n d i a s al d e reina
de I n g l a t e r r a . E x c e p t o B r l n y B e r t o l e V i a l e , l o s d e más compañeros de gabinete de Crispí han aprobado
el p l a n de é s t e .
La v i u d a d e G a r i b a l d i , s u hija C l e l i a , l o s g e n e r a les M e n o t i y R i c c i o t i G a r i b a l d i , y C a n z i o , a c o m p a ñ a d o s d e g r a n n ú m e r o d e a m i g o s , s e r e u n i e r o n el 2 ,
por la m a ñ a n a , e n C a p r c r a , c o n m o t i v o d e l a n i v e r s a r i o d e la m u e r t e d e G a r i b a l d i , y c o l o c a r o n sobre
la t u m b a d e éste c i n c o c o r o n a s , a d e m á s d e la q u e el
rey ofreció, el a ñ o p a s a d o , á s u p a s o p o r M a d d a l e n a .
T a m b i é n h a n c e l e b r a d o el a n i v e r s a r i o m u c h a s c i u d a des italianas. E n Roma, las asociaciones radicales
c o l o c a r o n u n a c o r o n a a n t e el b u s t o d e G a r i b a l d i , e n
el C a p i t o l i o , á d o n d e c o n c u r r i e r o n t a m b i é n , m á s t a r de, l a s a s o c i a c i o n e s l i b e r a l e s para d e p o s i t a r c o r o n a s
al p i e del m e n c i o n a d o b u s t o .
responsable d e los discursos pronunciados p o r particulares. Idénticas explicaciones ha dado en Viena
el r e p r e s e n t a n t e d e S e r v i a e n a q u e l l a c o r t e .
S E R V I A . — N o e s cierto, como dicen l o s periód i c o s a u s t r í a c o s , q u e S e r v i a h a y a d a d o s a t i s f a c c i ó n al
gobierno austríaco con motivo de las manifestaciones
h o s t i l e s al A u s t r i a d u r a n t e l o s o b s e q u i o s t r i b u t a d o s á
K a t c h a n s k y . Gruitch, en contestación á las reclamac i o n e s del b a r ó n C h c t m m e l , h a d e c l a r a d o q u e el g o b i e r n o h a b í a p e r m a n e c i d o c o m p l e t a m e n t e ajeno á
aquellas manifestaciones y q u e no podía declarársele
De v e n t a e n t o d a s l a s b o t i c a s de España y U l t r a m a r
B É L G I C A . — E n l a s elecciones provinciales celeb r a d a s el p r i m e r o del c o r r i e n t e , l o s c a t ó l i c o s h a n
triunfado en Lovaina, Diest, S a n Trond y Valcourt,
y los liberales e n S p a y S c m b l o u x .
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B o n l e v a r d Saint-Marttn, Parta
7 an las l)uana3 farmacias
\/iANos r
VALLS HERMANOS
Aperitivos, Estomacales, Pargaotes
Depurativos
C o n t r a í a Falta de A p e t i t o
el E s t r e ñ i m i e n t o , hiJacqueca
los Vahidos, Congestiones, etc.
Koticia en cndn taja
Exigir los Verdaderos en CAJAS
^iZ AZULES con TÓia\o d e A c o l o r e s y
RAIOrr > ^ el Sello azul de la Unión de lo»
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para los CSA.:B1EÍTMIMO&
AGUA F Í G A R O ,
JABÓN
29"á.'S?piri.|VELOÜTIME
NÚMERO
S9S.
TARJETAS
DESDE 5 PESETAS MILLAR
MPRENTA
D E LUÍS
TASSO.
LA PATE EPILATOIRE DUSSER
PrÍTlleglada en 18>e, destruye hasta las raices el vello del rostro de las damas (Barba, Bigote, etc.), sin ningún peligro pora el cutis, aun el mas delicado. SO a ñ o s d e e x t t o , de altas recompensas en la» ExroslOonei
los títulos de abastecedor de varias familias reinante» y los miles de testtmonlos, de loa cuales varios emanan de altos personagea del cuerpo medical, garantizan la eflcacln y la escelente calidad de esta preparación.
Se vende en o&yas, para la iMrba y laa mejlllns, y en 118 c a j a s para el Mgote ligero. — L E P I L I V O B E destruye el vello loqnlllo de los br.izos, volviéndolos con su empleo, blamos, fino» y puros com"»
el marmi.l.— X > x r S S E : x « , Inventor, 1 , X £ X 7 B J H A . r a ' - J ^ L C Q X T E S S - K O X T S S B A . T J , P . A . X % X S . (En América, en todas las Perfumerías).
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Bn Madrid > MELCHOR GAKCIA, depositario, y en las Pariumartaa PASCUAL, FRERA* INaLESA URQUIOLA, ate. — En Barcelona : VICENTE FERRER, depositario, y enUs Perlumerias I.ArONT. «te»
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