Taula. Quaderns de pensament núm. 41, 2007/2008 Pàgs. 23-36

Anuncio
Taula. Quaderns de pensament
núm. 41, 2007/2008
Pàgs. 23-36
UN CHOQUE DE IGNORANCIAS Y DEFINICIONES.
EL MITO DEL « C H O Q U E DE CIVILIZACIONES» A PARTIR DEL
P E N S A M I E N T O D E E D W A R D W. S A I D
J. Jesús Camargo
Universitat de les Illes Balears
R E S U M E N : El presente artículo tiene la intención de revisar críticamente la tesis del «Choque de
Civilizaciones» defendida por Samuel P. Huntington, situándola en su contexto, en el momento
crucial de la posguerra fría en el que surge, para poder esbozar un atisbo de comprensión del por qué
de sus beligerantes, polemistas y tendenciosas pretensiones de volver a la guerra de bloques. Así,
Huntington concibe las civilizaciones como entidades cerradas, homogéneas y aisladas, que entran,
inevitablemente, en conflicto. La crítica a la tesis de Huntington se articula a partir del pensamiento
de Ed ward W. Said, quien entiende que lo verdaderamente importante es ser conscientes que estamos
frente a un choque de ignorancias, de desconocimiento mutuo, que se desliza en una lucha de
definiciones, reduccionistas y generalizadoras, que nublan la verdadera comprensión de lo que son,
en verdad, las civilizaciones, es decir, realidades mucho más complejas, híbridas, y heterogéneas. Por
tanto, para Said las culturas están repletas de matices, influencias y migraciones, que se solapan en
narraciones, y tradiciones multívocas.
P A L A B R A S C L A V E : Huntington, Said, choque de civilizaciones, periodo de posguerra frío, definición,
ignorancia, desconocimiento.
A B S T R A C T : This article presents a critical vievv of thc thcsis of Samuel P. Huntington's 'Clash of
Civilizations' by contextualising it, Le., examining it within the framework of the crucial cold-war
period in which it carne out, to have a better grasp of his bellicose, tendentious and controversial
pretensions of returning to a war between blocs. Henee, Huntington defines civilizations as closed,
homogeneous and isolated entities that invariably clash. My criticism of Huntington's thesis derives
from Edward W. Said's thinking, which argües that what is important is the awareness that we are
actually facing a clash of mutual ignorance, mutual unfamiliarity that has crept into the battle of
simplifying and generalizing definitions, blurring a true grasp of the nature of civilisations, which are
much more complex realities that are hybrid and heterogeneous in essence. In Said's view, cultures
are full of hues, influences and migrations that overlap in narrations and multifaceted traditions.
K E Y W O R D S : Huntington, Said, clash of civilizations, post-cold war period, definition, ignorance,
unfamiliarity
J. J. Camargo
24
Introducción:
«El choque de civilizaciones»
de Huntington y sus influencias
Samuel Huntington, con su artículo aparecido en el verano de 1993 en la revista
Foreign Ajfairs bajo el título The Clash ofCivilizations?,
pretende proclamar una hipótesis
de un choque de culturas como la fuente de la cual brotarán los conflictos neurálgicos de
nuestra época. Una imaginaria división entre las culturas, como si de entidades cerradas
se tratase, con el fin de crear un marco teórico que justifique la política internacional
estadounidense. El libro posterior al artículo, con el mismo título, ya sin el interrogante,
debía ratificar sus hipótesis, tesis y profecías, que a grandes rasgos podríamos resumir
en un intento de volver al militarismo de la guerra fría, y buscar razones infundadas
para iniciar una época de belicismo enloquecido, sumiendo al mundo en una espiral de
violencia y crueldad inaceptables humanísticamente, con unas consecuencias que hoy
son manifiestamente devastadoras, como son las arrogantes y destructivas intervenciones
de Estados Unidos en Afganistán e Iraq. Huntington preveía que en un futuro no muy
lejano se producirían fricciones y conflictos que ya no serían ideológicos, sino culturales y
más concretamente establecía que sucedería inevitablemente un choque de civilizaciones.
Huntington ponía en el punto de mira, como las dos civilizaciones mutuamente más
en conflicto, al «Islam» y a «Occidente». Por tanto, Huntington intenta proponer el
paradigma de la política global de la posguerra fría, que conforme y determine el devenir
de la historia.
Para Edward W. Said, la influencia y base argumental del texto de Huntington se
desliza de un texto de Bernard Lewis aparecido en The Atlantic Monthly en 1990, The
Roots ofMuslim Rage, cuyo título ya denota la tesis preconcebida por Lewis que a lo largo
de su ensayo quiere demostrar, es decir, que la rabia, la locura y la enfermedad de los
musulmanes están en la raíz de su naturaleza. Ya en este ensayo Lewis defiende, de forma
alarmante, que en estos tiempos nos enfrentamos a las reacciones irracionales de lo que
el llama el «antiguo rival» (los árabe-musulmanes) de la supuesta y única modernidad,
es decir, la que proviene de la tradición judeo-cristiana y esto, para Lewis no es más que
un «choque de civilizaciones». Said en su obra clásica Orientalismo, ya situaba a Lewis
entre los orientalistas que aprehendían el Islam como una «síntesis cultural» analizable
«independientemente de la economía, la sociología y la política de los pueblos islámicos» .
Said en Orientalismo refleja notoriamente lo que significan para él los estudios y análisis
sobre el Islam y Oriente en la obra de Lewis. Según Said, Lewis es considerado en círculos
académicos todo un erudito, un orientalista instruido, objetivo, liberal, aunque desde el
punto de vista de Said es más bien un autor que sirve de medio de propaganda contra el
campo del propio orientalismo; para Said el verdadero proyecto de Lewis es «demoler,
rebajar y desacreditar [...] a los árabes y el Islam». El Islam para Lewis no evoluciona, y
por tanto tampoco lo han hecho, para Lewis, los musulmanes, a los cuales Lewis presenta
como adictos a los mitos y como seres subdesarrollados. Said, ratifica el olvido de Lewis,
en su obra, de la invasión sionista y la posterior colonización en Palestina , ya que en
toda su obra trasluce un prosionismo y un antinacionalismo árabe palpables, y a su vez
una firme defensa de la Guerra Fría. Said, en Orientalismo, en su estudio sobre la «fase
reciente» del orientalismo, recuerda como Lewis con sus estudios «eruditos» llega a un
nivel de generalización y abstracción del Islam, que olvida realizar cualquier mención a
1
2
3
1
Said, E. W., (2002): Orientalismo, Ed. Debate, Madrid, pág. 150.
Ibíd. pág. 416.
Escribe Said: «Hablará de que no hay democracia en Oriente Próximo, salvo en Israel, sin
mencionar las medidas de defensa utilizadas por este Estado para dominar a los árabes, y sin decir
nada sobre las detenciones preventivas de árabes en Israel, ni sobre las docenas de asentamientos
ilegales en la Cisjordania y Gaza ocupadas militarmente, ni sobre la ausencia de derechos humanos
para los árabes.» Ibíd. pág. 419.
2
3
25
Un choque de ignorancias y definiciones
los matices de las personas musulmanas, a su heterogeneidad, es decir, las divergencias
dentro del Islam de las tradiciones diversas, las narraciones, las sociedades, las lenguas,...
como, por ejemplo, es preciso recordar que sólo aproximadamente el 15% de los
musulmanes son árabes. Así, Lewis distorsiona la realidad y la verdad, y concibe el Islam
como algo que sólo es comprensible por los occidentales, ya que ellos, los «otros», no son
capaces de aprehenderse, narrarse o concebirse. En consecuencia, para Said, Lewis influye
ciertamente en las ideas de Huntington, con un método plagado de «generalizaciones
vagas» y de una «sistemática degradación de las civilizaciones en categorías como
irracional y encolerizado» , esbozando un perfil del Otro, del oriental, como un ser lleno
de una furiosa conciencia y violenta actitud frente a la modernidad de Occidente, como
si ésta fuera sólo propiedad de Occidente. En definitiva, Huntington toma, para Said,
de Lewis «la idea de que las civilizaciones son monolíticas y homogéneas, y (...) como
presupone el inalterable carácter de la dualidad entre nosotros y ellos» , y para Said estas
dos posiciones que se superponen, y se retroalimentan conducen a fomentar el sangriento
conflicto «imperial» entre lo que quieren dar a entender lo que son las culturas, sin tener
en cuenta la interacción e interdependencia entre ellas.
4
5
Un Choque de Ignorancias
Para Said, el artículo de Huntington y el posterior libro, donde intenta dar un mayor
convencimiento a sus hipótesis, aún, para Said, sin conseguirlo, más bien demostrando
sus flaquezas como pensador, más que un choque de civilizaciones, lo que denota es un
choque de ignorancias, de desconocimientos, y en definitiva, para Said, de definiciones
lejanas a asir la realidad compleja de los elementos de la cultura. El artículo y el libro
debían proporcionar una base a las tesis fundamentales surgidas después del fin de la
Guerra Fría para sustentar la nueva política estadounidense, el llamado Nuevo Orden
Mundial, que remplazaría «el viejo orden internacional de la política de bloques», y «pasar
a la ofensiva en el conflicto por la hegemonía mundial, tomando posiciones de poder en
el espacio de la regulación global y diseñando un nuevo orden mundial» . Es dentro de
estas posiciones conservadoras del ala derecha, del establishment estadounidense, en este
contexto de principios de los noventa, para satisfacer este imperialismo estadounidense
en el mundo, dónde aparece el sustento teórico de Huntington, que a su vez se entrelaza,
compite y se superpone con la tesis de Francis Fukuyama, del «fin de la historia». Es
el continuo empeño del Nuevo Orden Mundial, de construir «muros de verdadera
ignorancia» entre los ciudadanos, como escribió John Berger, es decir, muros de
definiciones reduccionistas de las culturas, como si estuvieran situadas fuera del devenir
de la historia. Todo ello con el fin de llevar a la población a la psicología del miedo,
generando temor, para establecer, en verdad, una única potencia hegemònica mundial,
EEUU, entre la tensión y el miedo, fomentando el fundamentalismo, la radicalización de
las posiciones, e identidades asesinas, borrando la conciencia de lo que en verdad somos,
una multiplicidad de pertenencias.
6
Así, Huntington advierte de que las grandes fricciones no serán ideológicas, sino
culturales, y dominarán la política internacional, provocando una tensión palpable en
las relaciones de Estados Unidos con los países no-occidentales, rompiendo el diálogo,
alejándose de la tradición ilustrada. Escribe Huntington: «Las grandes divisiones en el seno
de la humanidad y la fuente dominante de conflicto serán culturales (...) los principales
4
Said, E. W„ (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, pág. 537.
Ibíd. pág. 537.
" Riutort, B., (2003): «Nuevo Orden Mundial y Conflicto Político Global» en Riutort, B. (ed),
5
Conflictos Bélicos y Nuevo Orden Mundial, Ed. Icaria, Barcelona, pág. 127.
I. J. Camargo
26
conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de civilizaciones
distintas. El choque de civilizaciones dominará la política mundial. Las divisiones entre
civilizaciones serán los campo de batalla del futuro.»
Cuando Huntington argumenta que existe una «identidad de civilización», estamos,
piensa Said, ante un beligerante modo de pensar, ante la extrapolación de Huntington,
es decir utiliza las ideas del nacionalismo esencialista, la concepción de la «sociedad
política en términos esencialistas, como una entidad dotada de una identidad clausurada,
homogénea, e invariable» *, para la defensa de sus ideas sobre un conflicto que para él va a
suceder sin lugar a dudas, como si el devenir de las civilizaciones estuviera clausurado,
y dependiente de las posiciones de Huntington acerca del futuro. Así, Said critica a
Huntington porque aprehende a los que forman parte de lo que el llama «identidades
de civilización» diferentes a Occidente, como un Otro «ontológicamente dado», ya
determinado por su marco teórico esencialista y preestablecido.
Said recuerda que para Huntington la atención, la mayor consideración en el devenir
del conflicto entre culturas, debe hacerse entre «Islam» y «Occidente»; pero la cuestión es
qué entendemos por «Occidente» y por «Islam», y ser conscientes del reduccionismo que
conlleva el tratar con estas peligrosas y vacuas etiquetas, con las cuales se pretende encerrar
en una falsa homogeneidad, soslayando sus verdaderos matices, sus complejidades, sus
fluencias entre uno y otro mundo a lo largo de la historia y sus intentos de acercamiento,
que con tales conceptos quieren evadir; pensemos, a modo de ejemplo, en la España judeomusulmana, cuando el Islam formó parte de nuestra cultura, dejando aún ecos y pautas
que subsisten, perduran, y siguen nutriendo nuestra cultura. Así, para Said el «choque de
civilizaciones» es un intento de simplificar la compleja realidad, para justificar la política
estadounidense, pero que está lejos de constatar lo que en verdad sucede con las llamadas
civilizaciones, es decir, que se solapan, se confluyen, y se nutren recíprocamente; y más
allá de tener en cuenta estas influencias e impurezas de todas las civilizaciones, la hipótesis
del «choque» entre ellas de Huntington, contribuye a concebir el Islam como un mundo
ahistórico, lleno de rabia y de pura violencia. Para Said, esto contribuye a condenar a más
de mil millones de personas a la no-existencia, a su deshumanización.
7
1
La base del argumento de Huntington, desde el punto de vista de Said, se encuentra,
como hemos indicado más arriba, en el orientalista Bernard Lewis, que al igual que
Huntington, renuncia a dedicar una sólo línea a la verdadera «dinámica» y «pluralidad
internas de cada civilización», provocando una tremenda situación destructiva con
estas hipótesis y preconcepciones de lo que va a ocurrir, de lo que serán las culturas
en potencia, entendiéndolas como una raíz a partir de la cual Huntington dibuja ya el
«árbol» preconcebido que él supone surgirá. ¿Cómo entender, entonces, la Cultura? Para
sintetizar la tesis que estamos defendiendo a partir de Said, y que critica secularmente
la posición de Huntington, conviene recordar la afirmación que defiende que «lo que
suele llamarse cultura, sustantivizado y especificado mediante el correspondiente
adjetivo étnico, nacional, regional, religioso, (...) es sólo un corte sintético y sincrético de
realidades mucho más dinámicas y vivas cuando no, sencillamente, algo que carece de
cualquier atisbo de existencia real» y esa idea de cultura cerrada sólo «sirve para prever
los comportamientos y actitudes de sus componentes» . Los argumentos de Huntington,
conllevan a percibir las civilizaciones que no forman parte de lo que él entiende por
9
111
7
251.
Citado en: Said, E. W., (2002): Nuevas Crónicas Palestinas, Ed. Mondadori, Barcelona, pág. 250-
Peña, ]., (2000): La ciudadanía hoy: problemas y propuestas, Ed. Universidad de Valladolid, Valladolid,
pág. 93.
8
" Miquel, A., (2007): «La negación de la Ciudadanía: Movimientos migratorios y Extranjería» en
Riutort, B. (coord.), Indagaciones sobre la Ciudadanía, Ed. Icaria, Barcelona, pág. 243
Ibíd. 245
10
27
Un choque de ignorancias y definiciones
Occidente, en general, y el Islam en especial particularidad, en un mundo uniforme, sin
rendijas, como si en su interior no hubiera divergencias, matices, mezclas, y verdaderas
influencias de Occidente. Todas estas manifestaciones de Huntington, sólo contribuyen
a la demonización del Otro, a concebir injustamente a todo el que profesa las creencias
musulmanas como defensor del terrorismo, o definitivamente como un auténtico terrorista
en potencia, como si en el hecho ya de nacer en determinado lugar, contexto y religión,
supusiera la condición sine qua non para ser un terrorista". Cuando, en verdad, son las
preconcepciones, los estereotipos, y los prejuicios de tesis como la de Huntington, que
hacen brotar identidades asesinas capaces de la barbarie, haciendo emprender un viaje al
olvido de la conciencia de nuestra verdadera multiplicidad de pertenencias .
Para Said: «Huntington es un ideólogo, alguien que quiere convertir las civilizaciones
e identidades en lo que no son: entidades cerradas, selladas, que han sido purgadas de
la infinidad de corrientes y contracorrientes que animan la historia humana, y que
durante siglos han hecho posible que dicha historia no sólo contenga guerras de religión
y conquista imperial, sino también que sea una historia de intercambio, fecundación
mutua y participación» ; es decir Said defiende la heterogeneidad de las culturas, su
rica impureza, sus «discursos mixtos» , sus contradicciones, sus matices,... son lo que
hacen y conforman la diversidad de las culturas. Para Said no es honesto, y provoca la
imposibilidad de aproximarse a la realidad, el afirmar la esencia de determinada cultura
o identidad, o en percibir cualquier tradición en una posición de superioridad frente a las
demás. Por tanto, Said concibe a las culturas como verdaderos híbridos, que «adoptan
más elementos foráneos, más alteridades o diferencias de las que conscientemente
excluyen» .
12
13
14
En la obra de Huntington y en nuestro enfrentamiento con las tesis que defiende,
debemos tener en cuenta la situación, el contexto en que se desarrollan sus ideas, ¿Para
quién escribe? ¿Por qué escribe lo que escribe? Surge tras la declaración de un Nuevo
Orden Mundial proclamado por Bush padre , a principios de los noventa, tras el final de
una guerra entre bloques ideológicos que sustentaban una tensión que se retroalimentaba
armamentísticamente. Parece que Huntington no supera el final de la Guerra Fría, y
pretende con sus ideas e hipótesis propulsar de nuevo el enfrentamiento entre grandes
bloques, pero esta vez, lo que más arriba hemos destacado, entre «identidades de
civilización». Es Occidente, con EEUU al frente, con su capitalismo preponderante, contra
el mundo no occidental. Para Said es «el paradigma básico de Occidente frente al resto del
mundo (la oposición de la Guerra Fría reformulada)» .
15
16
«El Islam es considerado fuente de proliferación nuclear, de terrorismo y, en Europa, de
inmigrantes no deseados. Estas inquietudes son compartidas tanto por población como por los
dirigentes.» Huntington, S. P., (2006): El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 288.
11
Sobre la peligrosa aparición de identidades asesinas, véanse como contrarresto y crítica de las
tesis demonizadoras del Islam, dos libros de excelente factura que relatan y analizan la magnitud
del riesgo de despertar identidades durmientes, en nuestra multiplicidad de identidades, capaces
de matar, son las obras del escritor Amin Maalouf Identidades Asesinas, y de Amartya Sen, Identidad
12
y Violencia.
13
Said, E. W., (2002): Nuevas Crónicas Palestinas, Ed. Mondadori, Barcelona, pág. 252.
14
Said, E. W., (2004): Cultura e Imperialismo, Ed. Anagrama, Barcelona, pág. 51
El discurso presidencial de Bush padre en agosto de 1990, como la potencia ganadora de la
Guerra Fría entre los dos bloques ideológicos, pretendía establecer un Nuevo Orden Mundial, en
función de los intereses propios de EEUU frente al mundo, con la intervención en la Guerra del Golfo
de 1991 se puso de manifiesto hacia donde debían ir, para los EEUU, las relaciones internacionales.
15
"' Said, E. W., (2002): Nuevas Crónicas Palestinas, Ed. Mondadori, Barcelona, pág. 252.
28
J. J. Camargo
La persistencia de estas ideas permaneció intacta, y a modo justificatorio con los
terribles y atroces atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Pensilvània.
Said recuerda como los «patológicamente motivados atentados suicidas de un pequeño
grupo de militantes se han convertido en la prueba de las tesis de Huntington» . En esos
trágicos momentos, no faltaron declaraciones impropias e imprudentes, que vociferaban
sentencias sin ningún sustento con la realidad, como por ejemplo que Occidente debía
pregonar su «superioridad» frente a los supuestamente «enloquecidos» musulmanes; es
decir, el acto de una banda de fanáticos criminales dio lugar a generalizar y reducir a mil
millones de personas en el peligroso y dañino estereotipo de «terroristas» en potencia, sin
tener en cuenta las consecuencias de tales sentencias para toda la comunidad humana.
Un análisis frío, más allá del ensalzable cariz humano de la tragedia, sin tratar
jamás de justificarlo, sino sólo con la intención de comprender las razones de la deriva,
de la caída a la deshumanización. Podemos deslizamos a la comprensión histórica de
que, evidentemente, sucede en un momento histórico determinante, en cuya base, en
sus fundamentos subyacen unos contextos sociales, unas circunstancias determinadas
y en un Nuevo Orden Mundial preestablecido, llevado a la práctica con acciones de una
apariencia claramente imperialista (Iraq, Palestina, Afganistán). Sus tesis, como la que
propugna la pérdida del valor de la democracia , como la del «choque de civilizaciones»
que en este artículo nos concierne, o la del «fin de la Historia» pueden hacer comprender
el por qué suceden tales atrocidades. Al acto terrorista del 11 de septiembre no pueden
negársele la sofisticación de sus medios, para culminar en tales actos brutales, inhumanos
e inaceptables. Ahora bien, tal sofisticación niega la idea y refuta la línea que separaba
la occidental tecnología y la supuesta imposibilidad de que en el mundo del Islam no
se haya fraguado hacia la modernidad. Por ende, somos conscientes de lo deleznable
que supone el tener que justificar lo evidente, es decir, que el Islam es parte del mundo,
y de la modernidad, con terrible ejemplo como consecuencia de la modernidad. Said
nos recuerda de lo inapropiado que resulta argumentar con «generalizaciones vagas» o
«afirmaciones culturales» sin tener en cuenta la realidad concreta, la relación matizada
entre las personas. Así, para Said «las pasiones primitivas y los conocimientos complejos
convergen de formas tales que desmienten la idea de una frontera fortificada sólo entre
Occidente y el Islam, sino también entre pasado y presente, ente nosotros y ellos» . Todo
esto demuestra la necedad intelectual que supone concebir una parte del mundo, a toda
una realidad heterogénea conformada de seres humanos, con una gran diversidad de
geografías, historias, lenguas y en sus contextos determinados, como un ente homogéneo.
Esta actitud sólo conlleva a la belicosidad y conflictividad de las relaciones internacionales,
a la tensión entre bloques, para «movilizar pasiones colectivas.»
17
18
19
20
Todo esto para Said, indica que parece más sencillo exacerbar las tensiones que
«reflexionar, examinar y diferenciar aquello con lo que en realidad tratamos la interrelación
de innumerables vidas, tanto nuestras como suyas.»
A partir de la obra de Eqbal Ahmad, intelectual de origen paquistaní, Said realiza un
análisis comparativo entre el discurso islamista y el discurso judío-cristiano, afirmando
que en ambos fanatismos se olvida de lo verdaderamente espiritual, y coinciden, a su
vez, en el anhelo del poder, movilizando a sus creyentes «para fines políticos antes que
para compartir y aliviar sus sufrimientos y aspiraciones.» Estas distorsiones de ambos
21
22
17
Ibíd. pág. 252
18
Véase la obra en la que Huntington contribuyó de 1975, titulada The Crisis ofdemocracy
19
Said, E. W., (2002): Nuevas Crónicas Palestinas, Ed. Mondadori, Barcelona, pág. 255.
20
Ibíd. pág. 255.
21
Ibíd. pág. 255.
22
Ibíd. pág. 256.
29
Un choque de ignorancias y definiciones
discursos sólo pueden hacer que el futuro se convierta en un temible y atroz presente. Lo
más peligroso es que estos discursos se conviertan en discursos oficiales, es decir, en el
paradigma político a tener en consideración para la praxis política.
Said nos recuerda que el «Islam ya no está en los márgenes de Occidente, sino en
su mismo centro» , y ya estaba en el centro de la cultura colectiva, en nuestra historia
colectiva, como por ejemplo en las conquistas árabe-musulmanes del S. VII, por tanto
«el Islam está dentro desde el principio» . Ya estaba, y está inmerso en Occidente, ya
que cada vez es más evidente que el Islam y los musulmanes forman parte de nuestro
paisaje, de nuestras vidas cotidianas; así, teológicamente, a su vez, es falso que la religión
mayoritaria de Occidente, que no la única, no tenga nada que ver con el Islam, sino que
incluso para los musulmanes el Islam completa la profecía que con Abraham se iniciaba.
Por tanto, no están al margen, sino que ya son parte de nosotros mismos. Aquellos que
quería condenar Huntington a la definición de los «otros», de «ellos» ya conformaron
y conforman nuestra sociedad, y es mucho más lo que nos une que lo que nos separa;
«la multiculturalidad, por tanto, no es -sólo- un marco normativo propuesto, sino la
condición de existencia de toda una sociedad (...) el resultado complejo de la dialéctica de
los procesos históricos.» Huntington lejos de adoptar estas enriquecedoras y fructíferas
posiciones frente a las migraciones que constituyen ya nuestra sociedad, promulga
que está siendo amenazada nuestra existencia por la «invasión musulmana». Por
consiguiente, intentar homogeneizar una realidad que, en verdad, es una rica diversidad
y multiplicidad de «corrientes contradictorias, incluso antinómicas y antitéticas» , es un
intento belicoso y frustrante de reinventar la tradición, la producción de falsos esquemas
esencialistas y universalistas.
23
24
25
26
27
Para Said, parafraseando a Ahmad, todos, occidentales y musulmanes y toda la
humanidad, no podemos ignorar que nadamos entre las aguas profundas de la tradición
y la modernidad, son parte de la historia humana y a la vez conforman la comprensión
de nuestra propia época. La tesis del «choque de civilizaciones» se hace más útil para
tensar la situación política entre los ciudadanos, que para aprehender «críticamente
la desconcertante interdependencia de nuestra época» , de las tradiciones y de los
imaginarios, o para comprender el hibridismo intrínseco de toda cultura. Así, el «choque
de civilizaciones» ignora que la tradición es «multívoca» * y la comprensión dialógica
del pasado, de la tradición, un hilo conductor incesante que reelabora, deshilacha,
y reinterpreta la historia. Este hibridismo cultural que defiende Said se enfrenta a los
ángulos ciegos de un nacionalismo en su vertiente más esencialista, y en consecuencia
de una identidad cultural fija, o lo que podríamos llamar los espejismos de las siempre
peligrosas abstracciones. Said construye una crítica situada, secular, y brillante frente a
los esencialismos y a los fundamentalismos. Todo ello, reconociendo que las «culturas
están siempre constituidas por discursos mixtos, heterogéneos e incluso contradictorios
que ya nunca son en cierto sentido ellas mismas cuando no están siendo ellas mismas»
o lo que los reduccionistas tendenciosos suponen que deberían ser.
28
2
30
11
Ibíd. pág. 257.
24
Ibíd. pág. 257.
Miquel, Alexandre, (2007): «La negación de la Ciudadanía: Movimientos migratorios y
Extranjería» en Riutort, B. (coord.), Indagaciones sobre la Ciudadanía, Ed. Icaria, Barcelona, pág. 246.
25
26
Véase Huntington, S. R, (2006): El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 267.
27
Said, E. W., (2006): Humanismo y Critica Democrática, Ed. Debate, Barcelona, pág. 67.
2S
Said, E. W., (2002): Nuei'as Crónicas Palestinas, Ed. Mondadori, Barcelona, pág. 258.
29
Véase Riutort, B., (2001): Razón Política, Clobalización y Modernidad Compleja, Ed. El Viejo Topo,
Madrid, pág. 295.
30
Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, Pág. 17 y 18.
J. J. Camargo
30
Un choque de Definiciones
¿Es posible definir una cultura? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo debe definirse
una cultura? ¿Hay una definición posible de una «cultura» determinada? Si quisiéramos
emprender la labor de intentar delimitar qué es una cultura, es decir, definirla, a juicio
de Said, habría que «seleccionar y revisar periódicamente, debatir, volver a seleccionar o
descartar autoridades canónicas. (...) especificar, discutir, volver a discutir y establecer o
no, según sea el caso, ideas del bien y el mal, de pertenencia y no pertenencia (lo mismo y
lo distinto) y jerarquías de valores» , corriendo el riesgo de determinar a los enemigos. Es
decir, intentar definir una cultura conlleva establecer «qué queda fuera de ella y supone
una amenaza» . Huntington, en cambio, defiende la preocupante y belicosa tesis de que
«a menos que odiemos lo que no somos, no podemos amar lo que somos» . Por tanto,
para Huntington las delimitaciones entre las culturas son reales, y su definición supone
algo primordial para esta nueva era de la posguerra fría.
31
32
33
Huntington concentra todas sus fuerzas y sus intenciones en trasladar la maldad y
peligrosidad que suponían para los Estados Unidos los comunistas al Islam. Así, para
Huntington el choque, la fricción entre civilizaciones surgirá o ya debería estar surgiendo
entre lo que él entiende por Occidente, con Estados Unidos al frente, y el Islam. Pero,
¿qué es el Islam? Cómo homogeneizar todo un mundo de lenguas, etnias, tradiciones, y
personas diversas, diferentes. Hay muchos islames, y no todos son, por tanto, sólo uno,
sino que nos enfrentamos a un universo filosófico, político, cultural y religioso, con un
legado lleno de flujos, influencias y matices; por ejemplo hay un abismo de divergencias
entre el Islam de Egipto y el Islam de Indonesia. Así, no hay un solo mundo islámico,
un Islam concreto y cerrado, sino abierto, en constante expansión y diversificación hacia
África y Asia, sin olvidar el que está surgiendo y emanando en los países tradicionalmente
entendidos como occidentales, con las migraciones a estos países de seres humanos que
profesan la fe en el Islam. Lo preocupante es convertir esta amalgama de tonalidades,
para ser acotado y dominado, en simples características que incluyan fanatismo,
fundamentalismo, e irracionalidad. Así, tendemos, peligrosamente, a observar toda una
parte de la población humana como si estuvieran fuera del devenir de la historia, cuando,
en verdad, «esta importante parte del planeta no ha dejado de participar en el proceso
evolutivo histórico y se han alcanzado logros, transformaciones modernizadoras y una
dinámica creativa de aportaciones filosóficas, culturales, intelectuales y artísticas» . El
auténtico dilema es nuestro recíproco desconocimiento entre nosotros, y el riesgo de
definir lo inexplorado, más aún cuando lo que se pretende definir es fruto de un ir y venir
de flujos, influencias, y tradiciones que se superponen, reelaboran y reinterpretan.
34
Por tanto, a juicio de Said, definir conceptos como «Occidente» o «Islam» no significa
más que un intento de exacerbar un conflicto entre dos ficciones que resultan engañosas
y que deben deconstruirse críticamente, y por supuesto analíticamente, ya que lo único
que están consiguiendo es alejarse de una posible comprensión de la realidad con la
lucidez necesaria. Para Said, «las culturas coexisten e interaccionan de un modo muy
fructífero, en una proporción mucho mayor de lo que combaten entre sí. Es esta idea de
cultura humanística como coexistencia y comunidad compartida» por la que hay que
luchar. Desde la mirada de Said se advierte que lo que convierte en interesantes a las
35
11
Ibíd. pág. 543.
12
Ibíd. pág. 543
33
Huntington, Samuel P., (2006). El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 20.
14
Martín Muñoz, G. (2006): «Islam: todos no son uno», El País, 28 de octubre.
35
Said, Edward W., (2006): Humanismo y Crítica Democrática, Ed. Debate, Barcelona, pág. 18.
Un choque de ignorancias y definiciones
31
culturas, y supone un extender de horizontes más enriquecedor, «no es su esencia ni su
pureza, sino sus variaciones y su diversidad, las contracorrientes que albergan, la forma
que han adaptado para establecer un diálogo convincente con otras civilizaciones» .
Said critica a Huntington, porque éste comprende las civilizaciones como aisladas entre
sí, simplificando la realidad, y se jacta de ello , comprime todo un mundo diverso y
complejo en simples imágenes, que él defiende y entiende como plenas de utilidad para
comprender la situación mundial posterior a la Guerra Fría. Estas abstracciones vagas
y manipulables no son nada edificantes, y además para Said no presentan nada nuevo,
porque para él esta «psicología de grupo» es producto de épocas de inseguridad, cuando
se impone el miedo a incriminarse unos a otros o cuando los pueblos intentan imponerse
recíprocamente, debido al imperialismo, las guerras, los conflictos y las migraciones; Said
está pensando en la situación internacional de mediados del siglo XIX, cuando Francia,
por ejemplo, junto a Gran Bretaña, en su intento de representar Oriente, de concebirlo, a
la vez que luchaban por su dominación , pensaban en la necesidad de «civilizar» al otro,
sobre la base del poder y no de la objetividad necesaria, convirtiendo las generalizaciones
en ciencia, a partir del concepto de la mission civilisatrice, es decir, como si una parte de la
humanidad precisara de la otra, con aires de superioridad, para sucumbir a la existencia,
como si fueran tan infecundos que necesitaran de Occidente para comprenderse a sí
mismos, y ser civilizados sólo a través de las enseñanzas de los franceses o los británicos.
Como si de un dispositivo natural se tratara, y concediera al más poderoso la empresa
de dar sentido a la realidad del oriental, como si ellos por sí mismos no fueran capaces
para ello. Así, a juicio de Said, la retórica de Huntington de la «identidad de civilización»
o «cultural», y que concibe a una determinada civilización o cultura, la occidental, como
un centro, como un espejo en el cual el resto del mundo debe reflejarse, hace renunciar
a los individuos de la comunidad humana de su rica multiplicidad de pertenencias e
identidades. Por tanto, para Said, toda esta retórica nace «de esta etapa de la competitividad
imperial de finales del siglo XIX» .
36
37
38
Las ideas que presenta Huntington, en geografía, donde divide y fronteriza las
civilizaciones; en economía política, a partir de la cual dibuja la importancia y peligrosidad
de la proliferación armamentística de los países no-occidentales frente al Occidente
dominador; en historiografía, en el mundo de la posguerra fría y la proclamación
del Nuevo Orden Mundial; en antropología, donde se percibe la creencia temible y
deleznable de que hay razas inferiores y superiores, en las cuales la pertenencia a una
u otra ya determina el devenir de sus miembros, su psicología y un determinado «ethos
especial» . Todas estas sentencias ad hoc formuladas en la obra de Huntington, hacen
pensar y percibir que el fin de ésta no pretende agasajar ni un atisbo de armonía, sino
que escribe lo que escribe, y en el momento en que lo escribe, para fomentar y justificar
el conflicto, las fricciones y los ataques imperialistas y belicistas de Estados Unidos en la
cada vez más importante zona geoestratégica de Oriente Próximo. Huntington pretende
definir, dominar, y texfualizar una parte del mundo a su propio interés, como buen
lacayo del poder conservador estadounidense. Crea al enemigo, a lo que él percibe como
posible peligro para Occidente, al cual hay que dominar, porque de no ser así es posible la
39
34
Ibíd. pág. 48.
Escribe Huntington: «(...) para muchos propósitos un mapa sumamente detallado no será útil
(...) necesitamos un mapa que represente la realidad y al mismo tiempo la simplifique de la forma
que mejor se ajuste a nuestros propósitos», (2006) El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona,
pág. 33.
37
38
Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, Pág. 540.
39
Ibíd. pág. 540.
J. J. Camargo
32
destrucción y desaparición de Occidente, extremando la dureza contra lo que él denomina
la «intolerancia del Islam» ", basando sus argumentos en un choque inevitable entre dos
mundos totalmente opuestos.
Estas ideas, heredadas del imperialismo del siglo XIX, cuando se intentan llevar a
la práctica, con las acciones de colonización en miras al imperialismo estadounidense,
producen inevitablemente una retórica de contestación y resistencia que fragua
finalmente en una «retórica de la pertenencia» , en una lucha de los pueblos colonizados
por resistir y existir, en su disputa por la autodeterminación e independencia. Said está
pensando en la india de finales del siglo XIX, y en el resurgir del nacionalismo por la
independencia tras la Segunda Guerra Mundial, en Indochina, Argelia, Kenia, Indonesia,
etc. Este conflicto poscolonial, para Said, se bifurcaba en dos posibles caminos: el primero
de ellos representaba la utópica necesidad de una armonía entre los seres humanos y los
pueblos, y el otro camino, que es el que pretende esbozar y continuar Huntington, sugería
prolongar la idea de la especificidad de toda civilización frente a todas las demás. En esta
última dirección iba encaminada la tensión militarista de la Guerra Fría y la pretensión de
los teóricos de la posguerra fría, entre los cuales se sitúa a Huntington.
4
41
A su vez, recuerda Said, no debemos olvidar que ha nacido una retórica frente a
Occidente y concretamente hacia Estados Unidos, en el mundo islámico, que se caracteriza
por su hostilidad, y su antiamericanismo. En estos momentos existe una tendencia hacia
la autoafirmación negando al Otro, convirtiéndolo en el enemigo a combatir. Huntington
es fruto de este momento triste de ignorancias y definiciones vagas y absurdas del Otro,
a la vez que es un defensor de la política de crear un «Nosotros» contra un «Ellos» , es
decir, crear un marco conceptual entorno a esta idea de una civilización propia, conocida,
aceptada y percibida como superior a la otra, concebida como inferior, cuando es, en
verdad, ignorada, desconocida, prejuzgada y por tanto inaceptada. Para Said, este marco
que construye Huntington es «beligerante» y «situacional» . Vanagloriarse desde la
posición de una determinada parte como esencia articulada frente a la otra como impura,
salvaje y capaz de la barbarie, requiere «grandes dosis de condensación, reduccionismo
y exageración» . Huntington tratando de enmarcar las civilizaciones, congelándolas en
el devenir de la historia, y encerrándolas, incluso sin hallar en las migraciones constantes
de la historia el manar de influencias que son. Está contribuyendo a una «lucha por la
definición» de lo qué es «nuestra» cultura, provocando una competición vacua, que
simplifica la complejidad de los elementos vivos y dinámicos que entretejen la cultura,
que son el fruto de las influencias, de la historia, de las tradiciones inventadas, de textos
fundacionales, etc. Cuando estas definiciones, para Said, proceden de un Estado o de una
de las academias determinadas para ello tienden a otorgar definiciones de «patriotismo,
lealtad y fronteras», tratando de acotar el «ethos general» , excluyendo lo que oficialmente
se quiere entender como extraño, lejano, y bárbaro, para hallar cierta autoridad frente a
las demás. Por todo esto, Said defiende que frente a lo que estamos realmente es frente a
un choque de definiciones.
42
43
44
45
46
40
Huntington, S. P., (2006). El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 243.
Said, Edward W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, Pág. 541.
Huntington escribe: «Las civilizaciones son el nosotros más grande dentro del que nos sentimos
culturalmente en casa, en cuanto distintos de todos los demás ellos ajenos y externos a nosotros»,
(2006) El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 51.
41
42
43
Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, pág. 542.
44
Ibíd. pág. 542.
45
Ibíd. pág. 542.
46
Ibíd. pág. 543.
33
Un choque de ignorancias y definiciones
A esta Cultura que se presenta como oficial, que pretende homogeneizar la realidad
y las personas que escriben la historia, siempre le acontece el hecho de albergar «culturas
disidentes, alternativas, no ortodoxas» , que se rebelan contra la oficialidad, contra la
autoridad que intenta justificar y ratificar las exigidas diferencias. Estas resistencias y
disidencias contra la ortodoxia del poder de la cultura oficial, es decir, la contracultura
es primordial, desde el punto de vista de Said, para comprender toda cultura. Debemos
ser conscientes también de la importancia de los elementos, los relatos, los vestigios y las
tradiciones, que por incomodidad para con el poder determinado oficialmente, excluimos
de lo que definimos como «nuestra» cultura. Para Said, en definitiva, «ignorar esta falta
de tregua en el seno de toda cultura y suponer que hay una homogeneidad absoluta entre
cultura e identidad es dejar pasar lo que es vital y fecundo» . Said ejemplifica esta corriente
importante de contracultura que recrea, critica y sacude a la cultura misma, e influye
inevitablemente en ella, con lo que él conoce, en verdad, y es la cultura estadounidense,
donde surgen y resurgen las inversiones enriquecedoras de su multiculturalidad, es
decir, de la literatura afroamericana, de los indios, o de las mujeres frente a los escritores
varones y blancos, que escriben ostentando el poder de la literatura en Estados Unidos,
en una búsqueda de esconder lo creado desde los rincones de la sociedad no blanca. Para
hallar y aprehender los Estados Unidos reales es preciso contar con las narraciones que
se dejan en el silencio injusto de la ignorancia, cuando son las que, en verdad, «plantean
preguntas, agregan las experiencias de los desfavorecidos, y hacen las reivindicaciones de
pueblos de francamente de peor condición: de las mujeres, los afroamericanos, los asiáticoamericanos» y otras minorías étnicas, además de las minorías de tendencias sexuales
marginadas injustamente. Son estas minorías, con sus narraciones las que también deben
tenerse en cuenta, porque dan sentido a la percepción y posterior conocimiento de esta
realidad determinada, más allá de los esquemas reduccionistas del pensamiento, que sólo
abarcan hasta la narración que esboza el hombre blanco estadounidense, olvidando que la
realidad es poliédrica y una amalgama compleja de matices multiculturales. Huntington,
por el contrario, no sólo no tiene en cuenta estas narraciones de las minorías, sino que hace
apología de un anti-multiculturalismo desenfrenado y estéril, porque para él, defender
la multiculturalidad de la sociedad supone el rechazo a pertenecer a una determinada
«civilización», a la vez que carecer y renunciar a nuestro «núcleo cultural» .
47
48
49
50
Por otra parte, a juicio de Said hay un debate paralelo en el mundo de mayoría islámica,
que sin embargo pasa totalmente desapercibido para los medios de comunicación
estadounidenses y europeos, debido a su histérica fijación en la supuesta amenaza del
Islam, del terrorismo suicida mal llamado «islámico». Toda esta obsesión mantiene oculta
lo que indudablemente está acaeciendo dentro del Islam, el cual «alberga en su interior
una asombrosa variedad de corrientes y contracorrientes, la mayoría de las cuales son
imperceptibles para los tendenciosos académicos orientalistas para quienes el Islam
es objeto de terror y hostilidad» , como si todo musulmán, en todos sus contenidos,
supusiese un ser psicopatológico que amenaza nuestra libertad. Esto no supone más que
cegarnos ante el mundo, sobre todo ante nosotros mismos. Said recuerda que en el mundo
musulmán hay luchas contra la ortodoxia, como por ejemplo intelectuales y directores
de cine que en Egipto han sufrido las impertinentes intrusiones del poder religioso en
51
47
4
Ibíd. pág. 544.
" Ibíd. pág. 544.
49
Ibíd. pág. 545.
50
Huntington, S. R, (2006) El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 416.
51
Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, pág. 546.
J. J. Camargo
34
su creación, pero que su tenaz lucha contra la ortodoxia con la herramienta del trabajo
intelectual ha superado tales escollos .
Huntington, lejos de tener en consideración todos estos matices y mestizajes de la
cultura, prefiere pensar y escribir como si cada uno de los miembros, cada individuo
del mundo islámico adoptara un determinado «axioma inamovible» de una identidad
determinada de civilización y poniéndola frente alas demás. Para Huntington la «identidad
de civilización» o «identidad cultural» es el factor esencial, imperturbable e inamovible
que determinada a todo un bloque determinado de personas. Definir las culturas o las
civilizaciones como Huntington estima necesario, provoca olvidar lo que en verdad
para Said conlleva la idea misma de identidad, y no es más que «fantasía, manipulación,
invención y construcción» constantes a lo largo del sobrevenir de la historia. Huntington,
en cambio, define metafóricamente estas «identidades de civilización», manipulando
sobre todo la concepción de identidad islámica, hasta el punto de afirmar la simpleza
de que todo «el bloque islámico (...) tiene sus fronteras ensangrentadas» , encerrando
a todo lo islámico en un círculo de violencia como natural en su esencia, definiendo, de
forma totalmente injustificada, a todos los musulmanes como seres incapaces de «vivir
pacíficamente con sus vecinos» .
52
53
34
55
56
57
38
Huntington olvida las influencias entre las culturas, y Said pone dos ejemplos de
relaciones interculturales y de intercambio, como son la Música y la Literatura, que
son más ellas mismas cuando se enredan asociándose con todas sus formas posibles,
acariciando toda perceptibilidad del Otro, aceptándolo y aprehendiéndolo. Otro ejemplo
en la historia de la híbrida interrelación y del mestizaje de la cultura es la Grecia clásica,
donde se olvida, con frecuencia, la influencia africana y orientaP'de aquellos momentos
en los que nace la democracia, la ética, y todo lo que se supone que es la estirpe de la
Cultura occidental; también tendemos a obviar que la transmisión en Europa de la cultura
helénica fue gracias a intelectuales árabe-musulmanes que tradujeron del árabe al latín
medieval las grandes obras del pensamiento griego clásico. Así, para Said, Grecia fue
«purgada de sus perturbadores elementos no europeos» , porque Occidente se ha ido
haciendo a sí mismo, cultivando su historicidad a partir de unas definiciones de interés
propio, como la luz que alumbra sus necesidades de ser origen de la cultura más pura,
ensombreciendo su verdadero y enriquecedor origen mestizo.
60
Said se refiere a Nasir Abu Zeid, escritor musulmán independiente, catedrático de la Universidad
de El Cairo, al que la justicia egipcia declaró apóstata por sus escritos contrarios al islamismo
integrista. Y a Yousef Chahina cineasta, y erudito rebelde contra todos los extremismos desde un
pensamiento crítico para con el poder. Ambos intelectuales son originarios de Egipto.
52
Huntington defiende que el mundo del Islam carece de figuras moderadas y críticas con el
integrismo y la ortodoxia, y escribe: «Los líderes estadounidenses afirman que los musulmanes
implicados en esta cuasiguerra son una pequeña minoría, cuya violencia rechaza la gran mayoría
de los musulmanes moderados. Esto puede ser verdad, pero no hay pruebas que lo apoyen. Las
protestas contra la violencia antioccidental han brillado casi totalmente por su ausencia en los países
musulmanes.» Huntington, S. R, (2006) El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 291.
53
31
Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, pág. 546.
35
Huntington, S. P, (2006) El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 165.
3
" Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, pág. 548.
" Huntington, S. P, (2006) El Choque de Civilizaciones, Ed. Paidós, Barcelona, pág. 345.
58
Ibíd. pág. 348.
59
Véase Bernal, M. (1993): Atenea Negra: las raíces afroasiáticas de la civilización clásica, Ed. Crítica,
Barcelona. En esta obra Martin Bernal sostiene que el origen de la civilización griega hunde sus
raíces en el Antiguo Egipto y en la cultura semítica.
60
Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, pág. 553.
Un choque de ignorancias y definiciones
35
En definitiva, Said percibe en la obra de Huntington la dejadez de percatarse, por
intereses turbios, de que está inmerso en un «mundo de mezclas, de migraciones y cruces
de fronteras» inevitables. Por tanto no existen las culturas entendidas como islas, y
entenderlas de este modo sólo puede llevarnos al error de separarlas de una manera
erróneamente ficticia, perjudicando su rica variedad, es decir la «pura complejidad de sus
elementos y su radical hibridación». El mundo es un todo lleno de contornos y recovecos
interesantes, sutiles y entretejidos, a la vez que inabarcables e inconcebibles desde una
sola mirada.
61
Conclusión: El Mito del «choque de
civilizaciones»
Said estima de gran importancia que nos planteemos seriamente si acaso necesitamos
este tipo de hipótesis sobre un choque entre culturas que Huntington defiende como
inevitable en un futuro ya presente, ¿es la mejor manera de comprender el mundo de
hoy? ¿no es justamente una prolongación innecesaria del conflicto y una exacerbación
de las fricciones? Precisamente, lo que está prolongando es el resurgir de un mito, de las
esencias inventadas, pero que heridas sutilmente pueden desembocar en nacionalismos
extremistas, excluyentes, y esencialistas que promuevan identidades asesinas con instintos
de maltratar la fragilidad del Otro.
La idea de Huntington, el mito del «choque de civilizaciones» no consigue más que una
competición entre civilizaciones ficticias por el poder, la riqueza y el orgullo desenfrenado.
Esta retórica polemista de Huntington no produce otra cosa que el peligroso sentimiento
de situar a «nuestra» cultura frente a las demás, como centro del mundo, alrededor
de la cual deben girar todas las demás. Así, estas ideas no parecen lo verdaderamente
necesario para la esperanza en un mundo mejor para toda la comunidad humana, sino
que el resurgir del mito, de las narraciones sin sentido, agresivas y excluyentes, y más
aún en la situación posterior al 11 de septiembre, no hacen sino alejarnos de la armonía
necesaria para nuestra coexistencia pacífica, afirmando lo que no necesitamos de ningún
modo, que es más división entre nosotros mismos.
Lo que necesitamos de forma urgente es «idear narrativas incluyentes y democráticas,
es decir, reflexivas y autocríticas» , que conformen el activo de «comunidad, comprensión,
simpatía y esperanza» , es decir, lo opuesto a la tendenciosa obra de Huntington,
beligerante y peligrosa, que incita a un conflicto inútil v estéril, y a un «chovinismo»
nada edificante para nuestra convivencia como seres humanos. Los sentimientos que
precisamos son aquellos que exhalan los versos del poeta de Martinica Aimé Césaire que
Said cita como modelo de retórica a seguir para la comprensión mutua:
62
61
«(...) Ninguna raza
Posee el monopolio de la belleza,
De la inteligencia, de la fuerza,
Y hay sitio para todos en la celebración de la conquista.»"
Así, es preciso disolver las fronteras ficticias, que Huntington denomina culturales, y
pasar a la acción que ya puede dilucidarse en los movimientos globales y enérgicos del
feminismo, de las minorías étnicas, de la cooperación científica, de la preocupación digna
y justa por los derechos humanos, del movimiento ecologista, esencialmente necesario
" Ibíd. pág. 554.
62
Rodenas Utray, P. (2007): «Orden Mundial y Ciudadanía» en Riutort, B., (coord.), Indagaciones
sobre la Ciudadanía, Ed. Icaria, Barcelona, pág. 83.
" Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, pág. 557.
3
'"' Citado en Said, E. W., (2005): Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona, pág. 557.
36
J. J. Camargo
para el futuro de nuestro planeta, y finalmente encontrarnos a nosotros mismos, en
«conceptos de pensamiento global que subrayen lo comunitario y pasen por encima de lo
racial, del género o de la denominación de clase», porque compartimos, sin duda, mucho
más de lo que nos separa.
En definitiva, la lucha de Said en toda su obra surge del esfuerzo por romper con los
estereotipos y todas aquellas categorías reduccionistas que limitan el pensamiento, la
crítica, la reflexión y la comunicación entre los seres humanos. Said pretende combatir,
desde la brillantez de su trabajo intelectual, la construcción de mitos y ficciones tales como
«Occidente», «Oriente», «Islam», etc., fabulosas enajenaciones que obvian lo realmente
esencial para todos, y es que las culturas se entremezclan, son híbridas e interdependientes
en sus historias, tradiciones, narraciones y contenidos, a la vez que poseen un dinamismo
intrínseco y una enriquecedora fluidez.
Bibliografía
BERNAL, M . , ( 1 9 9 3 ) : Atenea Negra: las raíces afroasiáticas de la civilización clásica, Ed.Crítica,
Barcelona.
HUNTINGTON, S. R, The Clash of civilizations?, Foreign Affairs, Vol. 7 2 , N 3 , Summer 1993.
- ( 2 0 0 6 ) : El Choque de Civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, Ed. Paidós,
Barcelona.
LEWIS, B., «The Roots of Muslim Rage», The Atlantic Monthly, Vol. 2 6 6 , N 3 , September
Q
B
1990.
MAALOUF, A., ( 2 0 0 4 ) : Identidades Asesinas, Ed. Alianza, Madrid.
MARTÍN MUÑOZ, G., ( 2 0 0 6 ) : «Islam: todos no son uno», El País, 2 8 de octubre.
MIQUEL, A., ( 2 0 0 7 ) : «La negación de la Ciudadanía: Movimientos Migratorios y Extranjería»
en Riutort, B. (coord.), Indagaciones sobre la Ciudadanía, Ed. Icaria, Barcelona.
PEÑA, ]., ( 2 0 0 0 ) : La ciudadanía hoy: problemas y propuestas, Ed. Universidad de Valladolid,
Valladolid.
RIUTORT, B., ( 2 0 0 1 ) : Razón Política, Globalización y Modernidad Compleja, Ed. El Viejo Topo,
Madrid.
- ( 2 0 0 3 ) : «Nuevo Orden Mundial y Conflicto Político Global» en Riutort, B. (ed), Conflictos
Bélicos y Nuevo Orden Mundial, Ed. Icaria, Barcelona.
RODENAS UTRAY, R, ( 2 0 0 7 ) : «Orden Mundial y Ciudadanía» en Riutort, B. (coord.),
Indagaciones sobre la Ciudadanía, Ed. Icaria, Barcelona.
SAID, E. W . , ( 1 9 9 6 ) : Representaciones del Intelectual, Ed. Paidós, Barcelona.
- ( 2 0 0 1 ) : La Pluma y la Espada, Ed. Siglo XXI, México, D.R
- ( 2 0 0 2 ) : Orientalismo, Ed. Debate, Madrid.
- ( 2 0 0 2 ) : Nuevas Crónicas Palestinas, Ed. Mondadori, Barcelona.
- ( 2 0 0 4 ) : Cultura e Imperialismo, Ed. Anagrama, Barcelona.
- ( 2 0 0 5 ) : Reflexiones sobre el Exilio, Ed. Debate, Barcelona.
- ( 2 0 0 5 ) : Cubriendo el Islam, Ed. Debate, Barcelona.
- ( 2 0 0 6 ) : Humanismo y Crítica Democrática, Ed. Debate, Barcelona.
SEN, A., ( 2 0 0 7 ) : Identidad y Violencia, Ed. Katz, Barcelona.
Descargar