El Santuario del Hogar

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El Santuario del Hogar
40º Aniversario del "Documento de Fundación" del Santuario del Hogar: 18 de
noviembre 1963 – 2003
Margaret Fenelon
"Lo que voy a decir ahora es de trascendental importancia para el futuro: Todo lo
que afirmamos sobre el Santuario Original y los Santuarios filiales, se puede
aplicar también a los Santuarios del Hogar". El Padre Kentenich pronunció estas
palabras decisivas la tarde del 18 de noviembre de 1963, ante un grupo de
matrimonios que se habían reunido para su charla semanal de los lunes. "Lo que
voy a decir ahora es de trascendental importancia para el futuro...". "Todo...
acontece también en los Santuarios del Hogar". El gran énfasis que el Padre puso
en estas palabras muestra la relevancia que esta idea, esta realidad, tenía para él.
Aunque la Mater y el Espíritu Santo habían estado inspirando el desarrollo orgánico de
los Santuarios del Hogar durante largo tiempo y en muchos lugares, el Padre Kentenich
dio su bendición definitiva a esta corriente hace cuarenta años aquí, en Milwaukee. Esta
corriente de vida del Santuario del Hogar pudo desarrollarse en forma más concreta
aquí, bajo la mirada atenta de nuestro Padre Fundador. Nuestra Madre eligió este
momento y este lugar para la "fundación". Este año puede ser un buen momento para
releer la historia de este crecimiento documentada en el libro del Padre Jonathan
Niehaus, El nacimiento del Santuario del Hogar (en inglés).
3acido de una necesidad concreta
Como todo en nuestro Movimiento de Schoenstatt, el Santuario Hogar surgió a partir de
una necesidad concreta. Una de ellas era el desvalimiento que sentían los padres en la
educación de sus hijos, especialmente la educación en la fe. Anhelaban un medio que
sirviese de ayuda a sus hijos para navegar en las tormentas del tiempo, permitiéndoles,
al mismo tiempo, descubrir la forma de hacer vida su fe. El Padre estuvo siempre muy
alerta a las necesidades del tiempo. Él sabía, en el fondo de su corazón, que la mayor
ayuda que podía darle a estas familias, y a todas las familias en el futuro, era la certeza y
confianza absoluta en la acción eficaz de nuestra Madre como educadora y como Reina,
vinculada localmente con el hogar.
Una invitación a la Mater de erigir su trono de gracias en las casas
Cuando algunos matrimonios acudieron al Padre y le preguntaron si podían reiterarle
también la invitación a nuestra Mater de descender y "erigir aquí de manera especial su
trono de gracias" en sus hogares, asumiendo el compromiso de esforzarse por construir
espiritualmente estos Santuarios, el Padre lo consideró como un signo de la Divina
Providencia. Sí, él creía verdaderamente que nuestra Madre quería establecer su morada
en todos y cada uno de los hogares. Las mismas promesas y los mismos requisitos que
Ella demanda del Santuario Original y de los Santuarios filiales, se harían realidad en
los Santuarios del Hogar. A través de su vida de oración y sacrificio, ofrecida al Capital
de gracias, los integrantes de la familia pueden invitar y atraer a nuestra Madre tres
veces Admirable a su hogar para establecerse allí como la verdadera educadora de sus
corazones. ¡Qué alegría y consuelo para estos padres!
El 23 de febrero de 1964 nuestro hogar se hizo un Santuario
Pocos meses depués de esa charla "fundacional" del Padre a los matrimonios, mis
padres le pidieron que viniese a bendecir nuestro Santuario del Hogar. El aceptó, y el 23
de febrero de 1964 nuestro hogar se hizo oficialmente un Santuario. Estamos
agradecidos de tener nuestra pequeña "acta de fundación", las palabras del Padre sobre
nuestro Santuario del Hogar. Es importante escuchar lo que el Padre sentía en su
corazón, sus pensamientos más íntimos sobre el Santuario del Hogar. Y quisiéramos
ahora compartir estas palabras pronunciadas por él aquel día tan lejano, conscientes de
lo intemporal y universal que es su mensaje.
La oración del Padre en nuestro Santuario Hogar
En nuestro Santuario Hogar, de rodillas, el Padre rezó:
Lo que hoy vamos a hacer aquí parecería ser un nuevo inicio o una nueva etapa en el
desarrollo de nuestra familia. Nos alegramos de que todos nuestros hijos estén
compenetrados con la idea de ser un Santuario vivo, que te amen, querida Madre y
Reina tres veces Admirable de Schoenstatt.
Queremos recordarte una vez más, Madre y Reina nuestra, lo que implica que nuestros
hijos estén entrando en la adolescencia. Puede suceder que nosotros, sus padres, no
tengamos ya una influencia sensible sobre ellos. Y por ello tanto más te pedimos,
querida Reina celestial, que atraigas hacia ti a nuestros hijos con un amor cálido,
especialmente en esta edad tan particular.
Con todo mi corazón te pido lo que rezamos en la Oración del Cetro: "Mantén en alto el
cetro, Madre, protege a tu tierra de Schoenstatt".
Tu "tierra de Schoenstatt" es ahora el corazón de nuestros hijos que queremos que
protejas. Nuevamente recordamos aquí principalmente a aquellos hijos que día a día
comienzan a descubrir el mundo y se abren a él, y quieren ser cada vez más
independientes.
"Mantén
en
alto
el
cetro,
Madre,
protege
a
tu
tierra
de
Schoenstatt;
eres
allí
la
única
Reina,
pon
en
fuga
a
todos
los
enemigos".
Madre, sé Tú la única Reina en los corazones de nuestros hijos al igual que en nuestra
casa.
¡Pon
en
fuga
a
todos
los
enemigos!
Cuida también, querida Madre, que nuestra familia sea un reino de verdad, un reino de
amor,
un
reino
de
justicia,
cada
vez
más
palpable.
"Siempre
allí
reinen
amor,
verdad
y
justicia,
y
esa
unión
que
no
masifica,
que
no
conduce
al
espíritu
de
esclavo.
Manifiesta
tu
poder
en
la
negra
noche
de
tormenta;
conozca el mundo tu acción y te contemple admirado".
Que este Santuario Hogar sea tu lugar escogido donde se desarrolle bien el espíritu de
apóstoles y de la SANTIDAD DE LA VIDA DIARIA.
En tiempos difíciles para las familias
La presencia y la acción educadora de nuestra Madre se hicieron verdaderamente
realidad en nuestro hogar. Los años 60 fueron tiempos difíciles para las familias. Una
época en la que los jóvenes se rebelaban contra toda autoridad, especialmente la
autoridad paterna. También comenzó la revolución sexual que afectó a muchos
corazones. En el período que siguió al Vaticano II, en medio de un clima de gran
confusión, muchos jóvenes se alejaron de la Iglesia. Buscando medios para mantener
viva la fe y encontrar un equilibrio en tiempos de cambio, a menudo los padres eran
incapaces de brindar una necesaria orientación y comprensión, fundamentalmente, a sus
hijos adolescentes. Pudimos atravesar esas oscuras tormentas con la ayuda del Padre,
que conducía a nuestra familia al corazón de nuestra Madre, depositando en sus manos
todas las necesidades (y preocupaciones e intereses) desde el Santuario del Hogar.
Acude a María y ella te conducirá a casa
Una de las niñas de nuestra familia, que era adolescente cuando se bendijo nuestro
Santuario del Hogar, escribió hace poco este testimonio para la beatificación del Padre:
"Con un corazón destrozado y rebelde, herido y confuso, me encontré con el Padre
Kentenich: era un océano de misericordia y de paz en una época en la que reinaban el
caos y el descontento en la familia, la Iglesia y la sociedad. Su presencia llena de paz
curó las heridas de mi alma, infundió fortaleza a mi espíritu, y me llevó a un
descubrimiento gradual de Cristo, CO% MARÍA, en el Espíritu Santo hacia el Padre.
Me dejó una rica herencia, un simple consejo: Acude a María y ella te conducirá a
casa".
Nuestros Santuarios del Hogar son lugares de gracia donde podemos "acudir a María"
con todas nuestras necesidades y preocupaciones. Desde nuestros Santuarios, con
nuestra colaboración, Ella obrará continuamente milagros de la gracia, milagros de
curación, milagros de amor. Y aunque tal vez no lo veamos en esta vida, conducirá "a
casa" a cada miembro de la familia.
Estas pequeñas islas de gracias
Este año de júbilo, en el cuadragésimo aniversario de la fundación del Santuario del
Hogar, puede ser el momento ideal para bendecir nuestro Santuario del Hogar, si no está
bendecido, o de renovar su bendición. En la Tercera Acta de Fundación, el Padre nos
dice que cada renovación trae consigo una nueva irrupción divina, una renovada
corriente de gracias. ¡Cuánto precisamos esas gracias!
Es una alegría ver la riqueza única de cada Santuario del Hogar: cada uno de ellos es
una renovación de la gracia. Los muchos "rayos" de nuestra Madre brillan en el mundo
entero. ¡Qué gran esperanza tenemos para el futuro! O mejor dicho – con palabras de
nuestro Padre – nuestros Santuarios del Hogar son " de esencial importancia para el
futuro".
El álbum de los Santuarios del Hogar, que la Familia de Schoenstatt de Milwaukee–
Illinois ofreció el año pasado al Padre Kentenich, como regalo por el aniversario de su
arribo a Milwaukee cincuenta años atrás, está expuesto en la Casa del Padre, en el Salón
del Santuario del Hogar. Hay una copia también en el Santuario del Exilio, donde todos
nuestros Santuarios del Hogar estarán siempre presentes allí al cuidado de nuestra
Madre y del Padre (lamentablemente no es posible tenerlo a la vista).
Pronto estará disponible un nuevo álbum en la Casa del Movimiento. A través de sus
páginas, uno puede regocijarse ante cada destello único de la gracia, de esas pequeñas
"islas" de gracia, desde donde nuestra Madre puede realizar sus milagros.
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