lanzamiento de fuerza ciudadana en puno

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FUERZA CIUDADANA PUNO
Por una verdadera Transformación
NOTA DE PRENSA
LANZAMIENTO DE FUERZA CIUDADANA EN PUNO
FUERZA CIUDADANA es un movimiento político conformado por la
confluencia de cuatro movimientos políticos que se han agrupado en busca de
construir un frente amplio de organizaciones y movimientos progresistas,
democráticos y ciudadanos y ciudadanas donde entre diversas tareas estará la de
la inscripción electoral, estos son: Partido Comunista, Fuerza Social, Partido
Socialista y Ciudadanos por el Cambio.
FUERZA CIUDADANA busca ser una propuesta política desde grupos y
sectores progresistas de izquierda, que quiere realizar una verdadera GRAN
TRANSFORMACION. La experiencia de gobierno sus integrantes en el inicio de
gobierno del Cmdte. Ollanta Humala, hizo ver que la solidez de una propuesta
política, por buena que sea, requiera de una base político partidaria. Se puede
tener voz pero si no hay voto, sé es sólo una opinión.
Por ello, FUERZA CIUDADANA Puno, anuncia el inicio de sus actividades
político partidarias este viernes 18 de enero, en una Conferencia de Prensa con la
presencia del Parlamentario Andino ALBERTO ADRIANZEN MERINO. Esta se
realizará a las 10.00 a.m. en el Hotel Qantati sito en Jr. Tarapacá 272.
Por ello invitamos Ud. y a los diversos medios de comunicación para que sean
participes de dicha actividad.
Agradecidos por su difusión.
Puno, 15 de Enero del 2013.
Pablo NAJARRO CARNERO
Juan C. CHOQUE PALLE
Juan CASAZOLA CCAMA
Eduardo LAURA MAMANI
El sábado 19 se realizará el I ENCUENTRO REGIONAL DE FUERZA CIUDADANA en
el local de Construcción Civil.
Conferencia de Prensa.
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Con Presencia de Alberto Adrianzén Merino Parlamentario Andino
FUERZA CIUDADANA PUNO
Por una verdadera Transformación
Alberto Adrianzén Merino
Parlamentario Andino
Igualmente, se desempeñó como asesor político en el Comunidad
Andina, siendo en el año 2005 nombrado por ésta como veedor
internacional en el proceso de selección y designación de la Corte Suprema de Justicia del Ecuador, labor
por la cual fue condecorado por el gobierno del mencionado país.
Se ha mantenido muy vinculado al proceso de integración andina a través de su trabajo de consultor en el
Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA) desde el año 2007.
Desde el año 1980 incursiona en el periodismo. Tuvo una columna semanal en el diario La República,
donde fue miembro del consejo editorial. También ha sido profesor de la Universidad Católica y en la
Academia Diplomática del Perú.
Fue elegido como parlamentario andino por el partido político Gana Perú, para el período 2011-2016. Fue
elegido vicepresidente del Parlamento Andino, capítulo Perú, para el periodo 2011-2012.
Libro "Apogeo y crisis de la izquierda peruana"
de Alberto Adrianzén.
UN SOLO PUÑO. Alfonso Barrantes en
manifestación en la plaza San Martín, flanqueado por
dirigentes de IU como Gustavo Espinoza, Guillermo
Herrera, Manuel Dammert, Jorge del Prado y
Eduardo Castillo.
Una historia de culpas
Han pasado 23 años desde que Izquierda Unida, una de las agrupaciones socialistas más importantes de
Latinoamérica, implosionó. Hoy, quienes fueran sus principales dirigentes, algunos directamente
responsables de la ruptura, ensayan explicaciones y reconocen sus culpas. Sus testimonios han sido
recogidos por Alberto Adrianzén en el libro Apogeo y crisis de la izquierda peruana, que acaba de
aparecer en librerías. Allí están señalados los errores del pasado y las lecciones para el futuro.
Por: Óscar Miranda (Periodista)
Henry Pease recuerda ese día de 1983 en el que Alfonso Barrantes, de visita en su casa, le dijo “quiero
saber en qué y cuándo nos vamos a enfrentar”. La pregunta parecía un presagio. Seis años después, el
ex alcalde de Lima y su ex teniente alcalde encabezaban las dos facciones en las que la Izquierda Unida
(IU) se rompía, dramáticamente. Lo que ocurrió a lo largo de esa década fue una historia de broncas,
egoísmos y ambigüedades (aunque también de nobleza, principios y heroísmo) que, a la postre,
terminaron con un proyecto político en el que habían puesto sus esperanzas cientos de miles de
peruanos.
Hoy, 23 años después de que la IU se rompió, sus principales protagonistas ofrecen, colectivamente, su
versión de los hechos. Señalando responsabilidades ajenas pero también las culpas propias.
Apogeo y crisis de la izquierda peruana (IDEA Internacional y Universidad Antonio Ruiz de Montoya,
2012), editado por el sociólogo Alberto Adrianzén, recoge las voces de 24 dirigentes de los diferentes
partidos que conformaron la IU. Allí están Pease, Carlos Tapia, Santiago Pedraglio, Rolando Breña, Hugo
Blanco, Susana Villarán, Ricardo Letts, Genaro Ledesma, entre varios otros. Javier Diez Canseco ofrece
su visión de la historia a través de un ensayo de 100 páginas. Y la versión de Barrantes se puede leer en
dos entrevistas que concedió durante esos años, en los que era el líder del socialismo peruano.
Conferencia de Prensa.
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Sociólogo, con estudios en ciencias políticas en el Colegio de México.
Fue investigador principal en temas de política nacional e
internacional en el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo
(DESCO); trabajó en el Grupo Propuesta Ciudadana, en donde se
dedicó a promover la descentralización del país; y fue asesor del
presidente Valentín Paniagua Corazao durante el gobierno de
transición.
FUERZA CIUDADANA PUNO
Por una verdadera Transformación
El camino revolucionario
¿Fue la posición que adoptaron en torno a la lucha armada lo que fracturó a la izquierda? Carlos Tapia
dice que sí. Tapia venía de MIR, de pasado guerrillero, pero afirma que para los ochenta esta agrupación
había dejado de reconocerse como marxista leninista y abandonado tesis como la de la dictadura del
proletariado. Su salida del PUM, en 1988, junto a los denominados ‘zorros’, enfrentados a los ‘libios’
radicales que lideraba Diez Canseco, se debe a su rechazo al camino de la violencia. “Cuántos jóvenes,
creyendo en esas tesis, terminaron en Sendero o el MRTA”, dice.
Susana Villarán también exige una autocrítica de la izquierda por ese discurso: “El lema ‘el poder nace del
fusil’ (de Patria Roja) se siguió diciendo después de conocerse las masacres espantosas de Sendero
contra el pueblo campesino (...). Yo creo que es una cuestión que hay que reconocer, hay que decir ‘nos
equivocamos’”.
Santiago Pedraglio, otro de los ‘zorros’ que dejó el PUM y hoy un reconocido analista político, dice que el
tema de la revolución siempre se tocó “de manera esquizofrénica” en la izquierda: “se discutía
ardorosamente sobre cómo se tomaría el poder mediante la violencia, al mismo tiempo que en muchos
lugares se gobernaban municipios, y en Lima los dirigentes se peleaban con uñas y dientes por posibles
puestos en el Parlamento”.
La tesis de la ‘tercera vía’
Javier Diez Canseco no niega, en ningún momento, que el discurso radical existió. Reconoce que los
partidos de izquierda tenían una visión ideológica de la revolución “que implicaba una relación con la
lucha armada”. En distintos momentos de los ochenta, incluso hasta 1988, el PUM hablaba de “preparar
las fuerzas para la confrontación revolucionaria”. Pero, al mismo tiempo, subraya que ese camino no era
el principal pues de lo que se trataba era de “combinar distintas formas de lucha”. En el PUM existía la
tesis de que frente a la violencia subversiva y la violencia desatada por las fuerzas armadas había que
abrir una “tercera vía”.
Ricardo Letts, otro de los ‘libios’ del PUM, explica cuál era esta tercera vía: “impulsar la organización (...)
de un gran movimiento de rondas de autodefensa campesina” para salvar a los campesinos apresados
entre los dos fuegos. Una idea que, luego, desarrollaría el propio Estado con Fujimori. Letts, una de las
figuras de la izquierda más criticadas por su supuesta condescendencia con la violencia terrorista, se
ofende cuando se le dice que la izquierda legal no zanjó con Sendero. “Eso es una patraña, una
calumnia”, responde.
“Fuimos dogmáticos”
En su I Congreso Nacional, del 19 al 21 de enero de 1989, en Huampaní, la IU se parte. Se van
Barrantes, el PSR, el PCR, los disidentes del PUM encabezados por Tapia, los No Partidarizados
liderados por Edmundo Murrugarra y otras figuras independientes. El argumento fue su desacuerdo con el
sistema de votación de la nueva directiva. Pero aquello fue el detonante –o el pretexto– porque, como
dice Pedraglio, la ruptura era inevitable.
Sobre las causas de la ruptura, las versiones discrepan. Tapia dice que el tema de la violencia fue
fundamental. Henry Pease no cree en esa explicación: “no recuerdo que ninguno de los partidos que se
fueron haya hecho un deslinde teórico importante con la lucha armada”. Para él, como para Diez
Canseco, Letts y otros, estaba claro que Barrantes quería irse. “Creo que fue una decisión colectiva
(tomada) con quienes se fueron con él. Creo que pensaban, como Alfonso, que los votos se irían con
ellos o que, por lo menos, quedarían como una agrupación más grande”.
“Él (Barrantes) era el prototipo de líder de la izquierda que la derecha quería”, dice Letts. “Un líder
manejable, con rudimentos de marxismo, compañero de ruta del PCP y del Apra, afanado en figurar,
proclamado estalinista, autoritario de hecho. ¡Alan García cómo y cuánto lo usó!”.
Para Alberto Moreno, dirigente de Patria Roja, el problema de la IU no fueron las diferencias ideológicas,
porque todas eran superables, sino el caudillismo. Santiago Pedraglio tiene la misma teoría. El propio
Conferencia de Prensa.
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La Izquierda Unida nació el 12 de setiembre de 1980. Según su acta de fundación, se impuso como
misión “la destrucción del Estado burgués y la conquista de un gobierno surgido de la acción
revolucionaria de las masas”. Durante la siguiente década, el discurso radical no se alejaría de algunos de
sus partidos, como el Partido Unificado Mariateguista (PUM), el Partido Comunista del Perú y Patria Roja,
que siguieron reconociéndose como “revolucionarios”. Mientras, otras agrupaciones, como el Partido
Comunista Revolucionario (PCR) y el Partido Socialista Revolucionario (PSR), se fueron alejando del
discurso sobre la lucha armada.
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Por una verdadera Transformación
Diez Canseco reconoce que el dogmatismo los gobernaba: “éramos dirigentes, militantes y partidos
marcados fuertemente por una concepción leninista (basada en la lectura dogmática del libro ¿Qué
hacer? de Lenin como ‘la’ forma organizativa partidaria universal)”. “(Estábamos) firme y
equivocadamente convencidos de ser poseedores de una teoría ciencia, el marxismo leninismo, que le
daba carácter científico a nuestros análisis y posiciones, cual ciencia exacta”, agrega.
El desmembramiento de la IU provocó la decepción de muchos peruanos que sentían el proyecto como
suyo. El testimonio de Susana Villarán, quien por entonces era una simple militante del Rímac, es
ilustrativo al respecto: “Para quienes vivimos la Izquierda Unida desde las bases, esa fue una traición de
la dirigencia”.
Fuente: Diario La República, Revista "Domingo". 19 de febrero de 2012.
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Ver el libro en http://www.jornaldearequipa.com/apogeo_crisis_izquierda12.pdf
Conferencia de Prensa.
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