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oónts.
15
cents.
Año VI.—Núm. 241.
Barcelona 10 Junio de 1905.
Dirección, redacción, administración é imprenta, Casa Editorial Maucci, Mallorca 166
EJÉRCITO JAPONES.—PREPARÁNDOSE PARA EL COMBATE
LOS SCCBSOS DB KOSEA.. —ilMPONIENDO
EL
OROKNi
CRÓXICA
DE
LA
GUEBBA BUSfO-JAPONEgA
Vladivostok
de la épica é histórica lucha; y podemos ya prever
que el nombre de la nueva fortaleza ocupará en la
ORANTB el primer periodo de la guerra puede
crónica de este año el puc>to que el de Pori-Arlliur
decirse que la atención de Lodo el mundo es- ocupó en la del año pagado...
tuvu tija en Pori-Arihur; y con razón. En las cerVladivostok es el nuevo centro de atracción, por
canías de Purt-Arthur se ha librado la lucha naval, mar y por tierra. LJa.sia echar una ojeada á lns peque be prolongó gracias á la protección de las bate- riódicos para convencerse de esta verdad fundarias de la furuile/.a; y dentro de Port-Arihur queda, mental del nuevo periodo de la guerra; de esta fórinservible, la primera escuadra ru>a.
mula ruiidantental de la nueva acción na\al y miEn torno do PortArlhur y por PortArthur so litar, de la que ha de derivar toda una serie de
han comBaiido las feroces batallas del año pasado, ineuiaUes consecuencias. Mirad por el lado de
tanto los ataques sangrientos contra la plaza como tierra. Por una parte \emos el ejército más débil,
las tentativas desgraciadas hechas por los rusos el ejercito batido, que dubc mantenerse á la defenpara romper el cerco de los japoneses. A causa de siva, ocupar una serie de posiciones que van de KÍPort-Arlhur los japoneses se- vieron obligado» á in- rin á Kliat-hín. ¿Por qué habrá adoptado c?a linea
movilizar g»*an partí; de su ejercito; lo cual no los de defensa? L<is ru-o^, que IIHII abandonado tan á
permitió aprovecharse, o m u pudieran, de las victo- menudo y tan fácilmente tantas y tan buenas posirias de Liao-Yang y del Sha-ho. Porl-Ai tliut- domi- ciones de gran importancia, entro ellas la magnínó con su fascinación, durante todo el año pasado, fica de Tielit'g, ¿qué i uleros pueden tener aliora en
las demás operaciones de guerra; bien poique los detenerse á defender con grnvo riesgo la posición
japonc-es debían hacer todos los sacrificios para du Kirín. que i-e Italia á man de ricnlo veinte l-ilóapoderarle del gran baluarte moscovita y destruir metro» al Este de MU linea de marcha y de abastelos restus de la escundra, bien porque los rusos ta- cimiento? Kirin no es ni un centro de impnrian':ia
ntán empeño verdadero en defenderlo hasta ti úl- estratégica, ni una posición fucilo rti un gran cruce
de vías de comunicación. E*. pues, fácil de ver que
timo extremo, para salvar su Ilota.,.
los ru*os no lo defienden |K>r si mismo; sino porque
Pero el p*'rindo de la obsesión de Port-Arthur lia la ocupación de Kirín es necesnria para la seguripagado desde que se tomó la fortaleza, y el nuevo dad de Vladivostok. Y por parle de losjapont'stis el
periodo de lucha que empieza ahora tiene por obje- olijutho que aliora anhuliin conseguir es la ocupativo otra fortaleza, Vlnrtivosli'k.
ción de Kirín, para ver si asi aislan y sitian VladiComo el uño pasado Pon Arthur, en el presente vostok.
año Vladivostok, el último baluarte ru-o del Extremo Oriente, se convierte en ei centro de atracción
Si nos fijamos en lo que ocurre en el mar, la ver-
D
dad de lo dicho es todavía más evidente. Dejemos
de lado la cuestión que ahora debuten los críticos,
acerca de si To^o dará batalla á Kodjestvensiu autes que éáie llL*fíutí á Vladivostok con su escuadra,
ó si le dejará libre el puso. Puro es evidente que
yiad¡vo>tok ha de ser para llodjesiveiislíi la meta
de.-enda, porque una Ilota de veinticinco buques no
puede permanecer indeh'nidainente en alta mar
como un vuelo de gaviotas; y porque el hurlar las
leyes de Ja neutralidad deben tener un limite, y el
almirante ruso se ha acércalo ya al punto du'nde
este limite se dalla. Y M Rudjesivenski tiende hacia Vladivostok, lo pr.ipio le ucurre á Ti>go, bien
para cariarle el paso si se croe con fuerzas para
ello, bien para empezar contra el jefe ruso aquel
juego de sorpresa, embotellamientos, torpedos y
para recibir el choque de un ejército victorioso. Es
bastante dudoso que los rusos tengan en Vladivostok cañunes que oponer á loa que Oyama po?ee, y
tampoco hay en la plaza fuertes como a que los de
hierro y granito que durante siete meses desafiaron la energía y la cólera nippónicas.
Pero es preciso reconocer pur otra parte que allí
donde el hambre no ha llegado, llega la naturaleza,
y que el territorio que circunda la fortaleza, desierto y muy lejano de las ba-esjaponesas del Sur, presenta dificultades m;is nrdua.s para los sitiadores que
las tremendas colinas de Port-Arlhur.
He indicado la dUiaucia de las bases del ejército
japonés y lie dicho que e»tas bases están en el Sur. Se
me dirá q>ie Vladivostok está más cerca del Japón
que Port Artliur, y que los japoneses pueden cam¡i
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CARICATURA Y TEXTO DE UNA ILUSTRACIÓN JAPONESA
brulotes que Un buenos resultados dio contra los
infuriunadüs é incapaces almirantes de Hurt-ArUiur.
La fortale7a, el centro de atracción de los vencidos, de los délulos, deja setitir ya su potente influencia por mar y tierra, y todo inducf» A creer que
muy pronto tendremos cñ torno do Vladivostok
u>.a rcpeiÍL-ión de la epopeya de Port-Artltur, prescindiendo de las diferencia» que Itay entre ambas
íbria'ezas, diTorencias que son profundas y radicales. Ante iodo hay que fijarse en que los rusos no
han intentado juinas conveí t¡r 'a plaza en una verdadera y gran íurtiilezn. y que Vladivostok l'ué punto menos que militarmente abandonado cuando \odo» lo* esfuerzos de líusia tendían a la con-ervación do Pori-Arthur. A-i es que, aparte de lo que
haya podido hacei>e durnnie la guerra, que no será
mucho, puerto que el Tran-iKeriano apenas basiaba
para subvenir á lns nn^esidHdus dt I ejército enmpal,
el último b iluarie que los rusos tienen en el Pacífico está aun menos preparado que Port-Anhur
biar sus bases del Sur al Norte, de Dalnv y NewCliang á las mismas costas de Vladivostok.
Es cierto; pero ahí es donde el embrollo se complica, y donde la serie de operaciones terrestres
vienen á confundirse con las navales. Cambiar sus
bases de Sur á Norte para sitiar á Vladivostok es
cosa deseable y quizá necesaria para los japoneses;
pero esto no es p «sible si antes no logran los nippo
lies una nueva victoria naval sobre las fuerzas rusas. Los japoneses no pueden pensaren ese cambio
de bases, que seria et coronamiento supremu de
toda su enérgica acción militar y naval y que les
daría IJ victoria decisiva de la guerra; no pueden
pencar, no pueden esperar conseguirlo hasta que
no hayan recon-¡uistado ^1 dominio del mar contra
la nueva e-cuadra rur-a. Y esto no es empresa ficil,
sobre todo si la llotn coris-ijíue apoyar>e en Vladivostok, porque esta forlale/.a, aun cuando inferior
á Port-Anhur por la parle de tierra, le es muy superior por la parte del mar y con su \a*to puerto,
coa sus amplios docks, con su doble canal de salida
no se presta al fácil bloqueo ejercido por la flota de
Togo contra Port-Arthur...
La nueva situación se presenta, pues, muy complicada, de una manera que no había ocurrido en
ninguna guerra precedente. Cuando ludia una
potencia continental contra otra insular, ésta tiene,
por regla general, el dominio del mar que le es absolutamente necesario para emprender el combate,
ó por lo menos esa supremacía se decide durante
los primeros momentos. En el caso presente se trata de una potencia continental que, habiendo sido
huelgas reprimió con gran dureza los motines. Era
principe, era gobernador; creíase superior álos infelices que, espoleados por el hambre ó por la ira
que produce una injusticia largo tiempo soportada,
se rebelaban contra sus mandatos despóticos. No se
acordó que era hombre y mortal por lo tanto. Una
bomba, arrebatándole la vida después de dos horas
de tremenda agonía, le recordó, demasiado larde
para él, la verdad de las palabras de Jesucristo; aEl
que a hierro matare, morirá por el hierro.»
El día antes de morir había recibido, como el gobernador de
Ufa, una carta del Comité
Revolucionario participan
dolé que estaba sen tenciado.
En Sembik
había un jefe
depoücíaque
en distintas
ocasiones dio
muestra de
tener odio á
los obreros,
según la brutalidad c o n
que los castigaba. El 24
de Mayo acababa apenas
de sentarse
en una gale- •
ría del Casiro, cuando
un hombre
que pasaba
por la calle,
lanzó u n a
bomba á la
gatería. El
polizonte que
dó g r a v e mente herido
y heridos
también tres
amigos q u e
estaban á su
lado.
En Ekaterinoslav u n
campesino,
que haescapadoporahora sano y salvo, mato d e
una cuchillada al juezque
i n s t r u í a la
causa contra
los detenidos
LA MURALLA DB BATTHRBD BN LIAO-YANG
por los desórdenes del paEnero. El crimen se cometió en el paseo púya batida por mar, vuelve á contender con su rival sado
el predominio marítimo á media guerra,creando un blico, á las cuatro de la tarde.
problema que no se ha presentado nunca en la hisLos agentes de orden público que, al ver caer al
toria miliiar del mundo, y del cual depende la juez, quisieron detener al agresor, fueron agredidos
suerte definitiva de la titánica lucha.
á su vez por un grupo de más de cincuenta hombres
que les apaleó bárbaramente.
En Varsovía continúan los motines y en distintos
Los últimos atentados
puntos de la ciudad la policía ha tenido que pedir
El gobernador de Bakú ha padecido la suerte de auxilio á la tropa. El gobernador, que ha recibido
tantos otros funcionarios imperiales. El que había varios anónimos amenazándole de muerte, está enenviado á tantos hombres al cementerio, na segui- castillado en su palacio y ha manifestado la intención
do la suerte de sus victimas. Cuando las últimas de dimitir su peligroso cargo.
Prosigue, pues, la agitación revolucionaria en
Rusia y nada indica que haya de terminar pronto.
Gapony anuncia ana
nuera sublevación
Un periodista inglés, H. B. Parry, ha hablado en
Ginebra con el sacerdote Gapony, que fue quien
preparó la gran manifestación del 22 de Enero en
San Petersburgo.
El revolucionario ha dicho que las huelgas, desórdenes y motines que han sido la consecuencia de
aquella triste jornada, así como los atentados que
se suceden sin interrupción en Rusia, demuestran
no sólo que el malestar es general en todo el Imperio y que se trata de un verdadero movimiento
que luego, los 300.000 hombres que han estado en
la guerra y que han sido vencidos por culpa de la
ineptitud de los gobernantes, engrosarían las fitas
de los rebeldes ó incitarían a los demás soldados á
no disparar sus armas contra el pueblo.
De todos modos y suceda lo que sucediere, Gapony asegura que el movimiento revolucionario iniciado eí 22 de Enero no se detendrá, sino que irá
aumentando poco á poco hasta conseguir la oalda
del aborrecido y aborrecible absolutismo.
¡Stop the warf
Un gran publicista inglés ha escrito en el Daily
Neics un artículo que ha producido gran sensación.
Lleva el mismo titulo que estas líneas y va encami-
;T ¿ 4 i iSrfe'it: K
LA PRENSA ILUSTRADA DBL JAPÓN
revolucionario, sino que ese movimiento puede reproducirse de un momento á otro en mayor escala,
produciendo una verdadera revolución.
Ahora Gapony ha tomado la iniciativa de convocar
una reunión general de todas las asociaciones revolucionarias de las distintas comarcas del Imperio, y,
cree que conseguirá, gracias a ellas, fomentar ae
tal modo la agitación político-social, que el gobierno
se verá obligado a renunciar á sus procedimientos
de fuerza. E&iima que en caso de tener el czarismo
fuerzas suficientes para resistir, se asistirá á escenas de inconcebible violencia, porque obreros y
campesinos, ajuicio de Gapony, están dispuestos á
jugarse la vida para conseguir el triunfo de sus
ideales.
Dice que, de momento, la noticia de que se ha
hecho la paz aquietarla un tanto los ánimos; pero
nado á patentizar que ha llegado para Rusia la
ocasión oportuna para iniciar las negociaciones de
paz.
«Contra el parecer casi general, creo oue la escuadra que mandar el almirante Rodjestvemki llegará á Vladivostol sin librar batalla. A los japoneses les conviene mucho más tener encerrados los
buques enemigos en Vladivostok que junto á las
costas del Japón ó de Corea.
»Los rusos podrán darse por satisfechos con haber conseguido llevar su escuadra del Báltico al
Pacifico. Con ello han demostrado que no sólo tienen soldados que substituyan á los caldos en Liaoyang, Shá-ho, Port-Arthm y Mul'den, sino queles
quedan aun buques para vengar la catástrofe de los
que, batidos por las olas, están hundidos en PortArthur.
EL «OSLIABLIA» YÉNDOSE A PIQUE
6
»E1 breve espacio que queda entre la llegada de
esos buques al puerto del Pacifico y los primeros
ataques de que serán objeto; los dias de tregua que
aun parecen quedar antes de que empiece una nueva gran batalla en Manctturia, son los más indicados para empezar las negociaciones de paz entre
Rusia y el Japón. De hai:er la pn?. ahora no solo se
ahorra mucha sangre y muchu dinero, sino que el
Czar evita que una nueva derrota y el silio dü Vladivuttuk acaben de exasperar lus ánimos de sus
subditos que ya están cansados de Urania y de
guerra.
«Desconozco por entero las intenciones y propósitos de los japoneses; pero es de presumir que si
se les hace proposiciones aceptables ¡>e avendrán á
dar por terminada la Judia. En caso contrario seguirá la guerra con mayor encono que nunca. Verdad es que Rusia puede vencer todavía; pero si de
nuevo es vencida quedará á merced del vencedor y
entonces serán durísimas, la condiciones de la paz.
sa. Tomado Vladivostok serán muy humillantes las
condiciones de la paz.o
John Fire habla luego de las consecuencias mediatas que puedo traer la derrota del Japón si Rusia logra vencerle dü momento.
• Han demostrado los japoneses que pertenecen á
una raza que no olvida ni perdona. Si quedasen
vencidos, si por la presión de otras potencias no
pudieran recabar el fruto de sus victorias, entonces
seria ocasión de pensar seriamente en el «peligro
amarillo». Vencedores en la actual contienda, es
probable que se limiten á ser una gran potencia
naval y militar. Si quedaran vencidos, sus políticos
son bastante hábiles y atrevidos para convencer k
los chinos de que con un simple esfuerzo de voluntad pueden arrojar no ya á los rusos, sino á todos
los europeos de su territorio. ¿Se imagina lo que seria un ejército chino mandado por oficiales y jefes
japoneses, mezclado con esos soldados que despre-
EL ATAQ.UK DE LA ESCUADRA RUSA POR LOS TORPEDEROS JAPONESES DURANTE LA NOCHE DBL 28 DB MAYO
•Imaginan muchos críticos militares que la escuadra de Rodjestvenski puede destrozar fácilmente la que manda el almirante Togo; se habla
de doce acorazados rusos, de cruceros blindados; se
dice que los navios japoneses se hallan en un estado
lameutable. Puede ser; pero no lo creo. La escuadra japonesa es mejor y más poderosa que la rusa.
Si Togo deja que ésta llegue á Vladivostok sin presentarle batalla os que cree poder inmovilizarla allí.
»Se asegura que ti ejército ruso ha recibido grandes refuerzos y que se halla en condiciones de hacer frente al de Uyama. Siempre dijeron lo mismo
los rusos antes de LiaoYang, de Sha-fio, de Mul<den. Una vez derrotados aseguraban que habían
combatido contra fuerzas muy superiores, cosa de
todo punto inexacta. ¿No sucederá ahora lo que las
otras veces?
»La primera batalla que pierdan loa rusos marcará
el principio del asedio de Vladivostok. Y si los japoneses sitian la ciudad, ¿podrán los rusos socorrerla? Es probable que no.
•Ahora pueden esperar los rusos una paz honro-
ciando el fuego enemigo tomaron las alturas de
Nanshán y el campo atrincherado de Liao-YangT
©Recuérdese tudo esto y llágase la paz,»
El Czar pálido
Traducimos estos líneas ¡ipnrecídas en una hoja revolucionarin que so publica en Varaovío. Las traducimos porque revelan
el oslado de ánimo de los caer ¡lores scntimcntaliBlnH polacos. VA
periódico so Huma Dos Maul y está escrilo en alemán.
«Parece el vastago degenerado de una estirpe de
tiranos y es el tirano más inicuo de una estirpe de
degenerados. Rs contradicción viviente y nada niega ni nada afirma. Se le tomara por un déspota poderoso y es un ser asustadizo. Infunde miedo a muchos hombres y es la victima perenne del espanto.
Puede mandar y no sabe siquiera obedecer. Entre
el rojo color de los incendios y de la sangre que
corre por el suelo de su patria, sólo su rostro aparece blanco, retratando la palidez de un pánico
invencible. Cuando tantos hombres mueren á fuer
de tales, él vive recluido en un palacio tétrico como
E L CCBORODINOO Y EL «ALEJANDRO III» BN LA BATALLA DE J SUSHIMA
una fortaleza. Los soldados que defienden su vida
parece que le guarden prisionero. Las armas que
presentan á su paso antes se creería que constituyen una amenaza que una defensa. Espantajo para
millones de hombres, hasta á las mujeres inspira
compasión por la perpetua zozobra en que vive.
Tiembla por su menguada existencia; tiembla por
la existencia de sus hijos. Durante el dia le espanta
la enormidad de sus desaciertos; durante la noche
no descansa, atormentado por trágicas pesadillas.
»¡Ohl ¿No ves que tarde o temprano ha de llegar
el castigo de tus culpas? ¿No ves que hasta los hijos
de tus hijos padecerán las consecuencias de tu insensatez?
»E1 Czar está pálido; está pálido como los soldados que mueren por su culpa en tierra extranjera;
está páHdo como los obreros que han muerto por su
culpa en las calles de San Petersburgo, de Varsovia, de Moscou, de Lodz, de Sevasiopol. El Czar es
también un muerto que anda. Es un cadáver que
no siente los latidos descorazón. Y por eso es tan
cruel.»
EMBOSCADA DB TROPAS JAPONESAS CONTRA UN PELOTÓN DE COSACOS
Antes de la batalla
La mayoría de la gente cree, porque muchos periódicos lo dicen, que del combate naval que parece
próximo á librarse dependerá la suerte de la guerra. Casi todo el mundo imagina que si los japoneses son derrotados cambiará como por ensalmo la
faz de la lucha y que los rusos reconquistarán, en
unas horas de tremendo combate, las ventajas que
parecían tener al principio de la guerra y que perdieron á fuerza de continuas derrotas. Dueños los
rusos del mar cortarán las comunicaciones del ejército japonés y se dará el caso, único en la historia,
de que se vea obligado á retroceder una hueste
que ha marchado de victoria en victoria. Los rusos
sitiarán á Port-Arthur; se apoderarán de nuevo
de la gran fortaleza y el Japón quedará reducido á
una potencia de tercer orden.
Esto es lo que generalmente se cree.
Otros, menos en número, dicen que si Rodjest-
E L ALMIRANTE TOGO
venski queda derrotado por Togo, Rusia tendrá
que pedir la paz.
Algunos, y en este número y sin presumir de
adivinos nos contamos, estiman que si vencen los
rusos quedarán tan quebrantados que nada útil podrán hacer durante muchos meses sus naves de
guerra, ya que no es de presumir que venzan sin
pérdidas; y que si triunfan los japoneses acorralarán á sus enemigos hasta encerrarles en Vladivostok y quó allí se prolongará la lucha durante algún
tiempo.
Hay que hacer constar otra cosa; que la mayoría
del público español cree que triunfarán los rusos y
que sólo una exigua minoría persiste en proletizar
una nueva victoria de los japoneses.
Por nuestra parte prescindiremos de formular
nuestro intimo convencimiento, limitándonos á recordar el cuadro comparativo de las dos flotas enemigas que publicamos en uno de nuestros últimos
números.
La batalla
Los japoneses han alcanzado otra victoria ruidosa.
La escuadra del Báltico, en la cual fundaban tantas
esperanzas los rusos, ha sido vencida y aniquiladaLa tama de Rodjestvenski, á quien hace pocos días
comparaba un periódico á Nelson en cuanto á malas
pulgas y humor poco acomodaticio, no ha» pasado de
la categoría de esas famas que dan los papeles. Verdad que la culpa no es suya.sino de los periodistas que
con poco seso íe juzgaban antes de saber lo que era
capaz de hacer. Calificábanle de hábil porque había
sabido llegar á Madagascar primero y al mar de la
China después, sin advertir que, como ningún obstáculo se había opuesto á su marcha, como ningún
enemigo se había atravesado en su ruta, si se exceptúa los pescadores de Huí!, lo natural, lo lógico era
que llegase donde llegó sin tropiezo. De perder varias naves hubiese sido un desgraciado ó un inepto;
no le daba patente de hábil haberlas conservado
lodas.
Pero llegó para él la hora critica. Habíase metido
audazmente en el atolladero del mar de la China.
Lo dilicil no era la entrada.sino la salida. Y si entró
E L ALMIRANTE RODJBSTVBNSKI
aureolado, ha salido como Dios le ha dado á entender, pero no con exceso de gloria.
La opinión pública, que ahora censura á Rodje3tvenski, no tiene razón alguna en hacerlo. ¿Fue él
acaso quien dijo que disponía de doce acorazados?
¿Fue él quien afirmó que reconquistaría casi sin
lucha el predominio de los mares, perdido por los
rusos, por la ineptitud indigna de Alexeieff, Stark
y demás marinos de agua dulceí ¿Kué él quien prometiera que Oyama tendría que reembarcar sus
huestes y que la reconquista de Port-Arthur sería
consecuencia inevitable de la derrota de Togoí
Es de ánimos poco generosos herir al caído. Rodjestvenslii, mejor que los periodistas y que los marinos de escasa graduación, sabia los defectos y deficiencias de los buques que tenia á sus órdenes. Lo
sabía por haber estado durante mucho tiempo al
frente del Estado Mayor de la marina. Pero una
voluntad superior á la suya le encargó el mando de
una escuadra sin homogeneidad, de escasa marcha,
compuesta en su mayoría de buques viejos. ¿Tenía
que confesar los defectos del arma que se ponía en
sus manos y que razones políticas aconsejaban dar
por buena? Se le mandó avanzar hacia el enemigo
y cumplió el mandato. Pero es seguro que á nadie
EL DESASTRE DE LA ESCUADRA RUSA
E L «ORBL» Y EL «NICOLÁS I» EN LA BATALLA DE TSUSHIMA
UN TORPEDERO JAPONÉS ATACANDO Á LAS NAVES RUSAS
10
dijo que iba á vencer. Log otros lo dijeron por él, é
hicieron mal. De sobra debía saber que sus treinta
y cinco buques de combate—ni uno más ni uno menos—entre los cuales Había quince destructores y
torpederos, no podian soi-teuer el choque de los
ciento cincuenta y uno de Togo—incluyendo en este
número los ciento veinte torpederos y destructores.
—Debió prever que se estrellaría contra la flota japonesa, cuando aconsejó que Birileff fuera á Vladivostok. Pero á fuer de marino pundonoroso, marchó al combate y, seguro de que no podía evitarlo,
tomó el camino más corto para topar con el enemigo.
Se produjo el choque. Aun no sabemos en qué
condiciones, pero sabemos las consecuencias; la
escuadra del Báltico ha quedado destruida.
Se puede ver ahora que Ks japoneses no tenían
el miedo que se supuso: que Togo no es un marino
que sólo supo vencer por sorpresa, sino un soldado
entero que sabe aceptar los combates en las condí-
hacia Vladivostok, el nuevo Port-Arthur si continúa la guerra.
Pronto veremos las consecuencias probables de
esta derrota naval, que ha sido completa.
Pérdidas navales de Rusia
Mientras llegan noticias detalladas de los buques
rusos que han ido a pique ó han sido capturados
por los japoneses, creemos oportuno publicar la lista de las pérdidas navales experimentadas por Rusia desdo que se inició la guerra hasta la rendición
de Porl-Arthur.
ACORAZADOS
Pcrezmct.— Echaio á pique el 5 Dic. 1901.
Pohieda.—Echado á piqie el 5 Dic. 1901.
Petrop'iclooAk.— Echado á pique el 13 Abril 1904
Polla.ea.~~Hundido el F Dic. 1004.
CATÁSTROFE OEL «KNIAZ SUVAROFF» —EL BUQUB ANTES DE SER HUNDIDO A CAÑONAZOS
ciones que se le ofrecen. Desbarató la escuadra de
Port Artlmrel 8-9 de febrero por medio de una
sorpresa, porque sus adversarios no vigilaban. Destrozó la misma escuadra el 10 de agosto en alta mar,
dando cara al enemigo, menudeando los golpes,
avanzando á bordo del Mikasa contra el Csarecitch
y el fieleisan. Ha destrozado ahora la escuadra del
Báltico en un combate largo y empeñado, en el mar
libre. Ha patentizado que tiene más talento que sus
adversarios, que dispone de mejores naves, de oficialidad más inteligente, de marineros y soldados
más hábiles, y que é. bordo de sus buques rema mejor disciplina.
El resultado de esta batalla naval ha sido tremendo para los rusos. Más da la mitad de sus buques de
alto bordo quedan en el fondo del mar ó en poder del
enemigo. Tres mil hombres, dos acorazados, dos
cruceros, dos guardacostas y un almirante forman
la presa que Togo llevará a Sa>ebo ó á Nagaí-aki.
Los rusos, maltrechos, desmoralizados, huyen
11
Sebastopol.—Echado á pique el 2 Enero 1905.
Heteisan. -Echado á pique el 6 Diciembre 1ÍXW.
Cxarecitch.—Desarmado en Kiao-chao.
CRUCEROS ACORAZADOS
Rurik.—Echado á pique el 14 Agosto 1904.
Bayán.— Echado á pique el 6 Diciembre 1904,
CRUCEROS PROTEGIDOS
Diana.—Desarmado en Saigon.
Askold.—Desarmado en Shangai.
Paliada.— Echado a pique el 6 Diciembre 1904.
Vurtti'j.— Echado á pique el 9 Febrero 1ÍKM.
Kocik.—Echado á pique el 21 Agosto 1901.
lioyurin.—Echado á pique el 14 Febrero 1904.
CRUCEROS AUXILIARES
Amar.—Echado á pique el 6 Diciembre 1901.
Yenist'i.—Echado á pique el 11 Febrero 1904.
E L CRUCERO «MONOMACH» ECHADO A PIQUB POR LOS JAPONESES
Angara.—Averiado por la artillería en Noviembre de lyO4.
Lena. -Desarmado en San Francisco de California el 12 Septiembre 1904.
CAÑONEROS
\saduik.—Hundido en Diciembre 1904.
Gaidamak.—Hundido en Diciembre 1904.
Grcmiashchif.— Hundido en 18 Agosto 1904.
Olraifipi.—Volado el 2 Enero 1905.
Raibotnik.— Hundido.
Diifit,—Hundido en Diciembre 1904.
Korietz.— Hundido el 9 Febrero 1904.
Manciuria.— Desarmado en Shangai el 13 marzo 1904,
Zahiíjaka.—Hundido en Port-Arthur (fecha ignorada.
GUijnk.—Hundido entre el 5 y !) de Dic. 1904.
Bobl.—Hundido en Diciembre 1901.
Sieonkh.—Volado en el Liao el2 Agosto 1904.
DESTROYERS
Bocooi.—Hundido en Diciembre 1904.
Bditclinni.—Hundido en Dic. 1904.
Bezposhchademt.— Desarmado el 15 agosto en
Kiao-Ciao.
Bi'^xtrashnrii.—ídem, Ídem.
Be¿shumun¿. - Ídem, idera.
Boiki.—Desarmado en Kiao-cíao el 2 Enero 1905
Buruni.—Destrozado el 10 Agosto 1901.
VuimaieLmi.—-Destrozado en Junio 1904.
Vainoslioni. — Hundido el 24 agosto 19ü4.
Vnushitelmi—Hundido el 25 Febrero 1904.
Víantani.—Desarmado en Cliefii e! 2 Enero 1905.
Grozooot.— Desarmado el 12 Agosto 1904.
Hyeichitclnii.—Capturado eí 12 Agosto.
Raztjashcht.—Hundido en Diciembre 1904.
Haatoropum.—Volado el 16 Noviembre 1904.
Serditm.—Desarmado en Chet'ú el 2 Enero 1905.
Smr/íeni.— Desarmado en Kiao ciao el 2 En. 1905
Strojheooi.— Hundido en Diciembre 1904.
Steretjushchi.—Hundido el 10 Marzo 1904.
St.olni.—Desarmado en Cíiefú el t Enero 1905.
Síroinni.—Hundido.
Silnin.—Hundido Diciembre 1904.
Strashnni. -Hundido 13 Abril 1904.
Statuni.—Desarmado en Chefú el 2 Enero 1905.
Lient BuraAoc.—Hundido 24 Julio 1904.
En suma; de 59 buques de combate, de un desplazamiento total de 228 377 toneladas, se han perdido 56 y quedan sólo 2 cruceros protegidos—Rossiá
y Gromoboi~y uno auxiliar, Boyarín, muy averiado.
¿Continuará la guerra?
Claro es que si se empeña el Czar continuará la
guerra. Y como han dado, hasta ahora, tantas
pruebas de ceguedad así el Emperador como sus
consejeros, como, a pesar de ver perdida la campaña,
han persistido en su triste empeño de sacrificar
miles de hombres por un pundonor mal entendido,
es muy posible que ni aun después de la tremenda
derrota de Isushima se avengan á hacer la paz, y
quieran continuar dentro y en torno de Vladivostok
loa horrores de Port-Arthur.
Se les presentó ocasión oportuna de terminar las
hostilidades al rendirse Port-Arihur y al perder la
batalla de Mukden. En vez de ello continuaron la
lucha iniciando el combate de Sandepú, que tan
desastroso resultó para el ejercito ruso, y apenas
supieron que en Mukden habían perdido ciento
veinte mil soldados, dieron orden á Rodjcstvenski
de que avanzara hacia los mares de China.
En rigor podía aun comprenderse que quisieran
arrostrar una vez más los riesgos de una batalla,
pues si la escuadra del Báltico vencía á la japonesa
el ejército de Oyama tendría que luchar en peores
condiciones que hasta entonces, y quizá llegara para
las tropas rusas la hora del desquite.
Aliora no hay esperanza alguna de que los rusos
venzan por mar á sus enemigos y el ejército japonés
12
ba demostrado en dieciséis meses de campaña que
es superior al ruso.
Puede, pues, continuar la guerra, es posible librar
nuevas batallasen Manchuria, pero ¡qué irá ganando Rusia? La desmoralización de sus soldados es
grande v no será ciertamente la derrota de la. escuadra del Báltico el mejor medio de infundir ánimo á
los que se baten de mala gana, ni de que los oficiales y jefes tengan mayor fe en el buen éxito final de
la guerra.
La continuación de la guerra sólo puede acarrear
pérdidas mayores á Rusia. Cada día de campaña
cuesta mucho dinero; cada batalla representa una
pérdida enorme. Los japoneses se mostrarán más
exigentes cuanto mayores sean !os sacrificios que
hagan en hombres y dinero. Las condiciones no
serán las mismas ahora que á primeros de año, y
más duras aun han de ser si Rusia se empeña en
que sus tropas resistan detrás de las murallas y
Tuertes de Vladivostok.
Si la campaña llega á tal punto, los japoneses
habrán invadido ya la Siberia, y si llegan á tomar
Vladivostok,será muy grande la indemnización que
pidan.
El Czar y sus consejeros obrarían prudentemente
siguiendo el parecer de la mayoría de los periódicos
franceses que creen llegado el momeuto de hacer
la paz y que con toda claridad lo dicen.
El desastre
La leyenda de las razas superiores ó inferiores,
gracias á la cual los europeosquerlan cohonestar sus
rapiñas, ha quedado destruida á cañonazos por la
ñola del almirante Togo. Hace algo más de un ano
eran los japoneses una especie de macacos incapaces
de resistir á una carga de cosacos. Son ahora los
vencedores de Rusia, el imperio militar mas poderoso de la raza blanca. En menos de la mitad del
tiempo que emplearon 300.000 ingleses para vencer
á 30 000 boers, han vencido a Rusia hasta la humillación suprema de no poder continuar la guerra
con probabilidades de buen éxito.
Se conoce ya con exactitud el resultado de la batalla. El desastre ha sido completo. Todos los acorazados de la escuadra del Báltico están en poder
de los japoneses ó en el fondo del mar. Tres almirantes, entre ellos Rodjestvenski, lian quedado
prisioneros. Todos los cruceros acorazados han ido
á pique. Los otros dos almirantes, Enquist y Bobrikof*'( quizá corran la misma suerte que sus desgraciados compañeros, porque, hasta ahora, ninguno
de ellos ha llegado á Vladivostok. De los 11.215 tripulantes rusos, más de 4.000 quedan muertos ó heridos; cerca de 3.0U0 están prisioneros. Para colmo
de desdichas, los rusos no nan tenido la triste suerte de devolver golpe por golpe, Lérida por herida.
Todos los grandes buques japoneses, como los de
Nelson después de Abouífir y Trafalgar, como los
de Tegethoff después de Lissa, pueden continuar
navegando.
La batalla del 27-28 de Mayo puede no representar el fin de la guerra; significa sin duda alguna la
desaparición del poder naval de Ru&ia en Oriente
— y en Europa cuando menos por mucho tiempo;
da á los japoneses el predominio incontestable del
mar en el teatro de la guerra.
Rusia se jugaba su última carta; ha perdido la
partida. Ya no puede pensar en cortar las comunicaciones entre el Japón y el ejército que, á las órdenes del mariscal uyama, continúa su marcha invasora en Manchuria. Ya no le es dable abrigar la
esperanza de que Vladivostok sea el baluarte donde se estrellen los esfuerzos'del Japón. Si pierde
otra batalla en Manchuria, la guarnición de Vladivostok aumentará, en los depósitos de! Japón, el
número de prisioneros capturados en Port-Arthur
y en Mukden.
LOS ROSOS HUYENDO DEL FEROZ ATAQDB DE LOS JAPONESES Btt LA BATALLA DB MUKDBH
13
Durante las últimas semanas se había exagerado
el poder ofensivo y defensivo de la Iluta de liodjestvenski; por e*to ha sido más tremendo el efecto
prudu ido por la noticia del desabre. En realidad
no tenia el alrau-nnte ruso más que cuat.ro acorazados de combate, Orel, iiorodinu, Alejandro III y
Principe Suoaruff. El OsliuOliu era uti buque mixto, entre acorazHüo y crucero, con protección insuficiente. F.l Almirante Nakhimoff, ni Sivuoi Vvit'ki
y el Nicolás 1 eran naves viejas y de escaso tonelaje. Y el Atono/ttac/i, el Sceiamn, el Apraxin y el
Uchakoff, viejos guardacostas remugados, únicamente aptos para luchar con el Faso, AJatiuahima
y otros buques similares japoneses, que figuran en
el anuario ue la m;irina del Japón Cuino barcos de
tere- ra fila. Los japoneses, en cambio, coruaban
con tres acorazados de 15-200 toneladas y uno de
12.500, todos nuevos, de gran marcha, auperioresá
los cuatro acorazados rusos.
Sus cruceros acorazados de
20 y 21 millas de marcha,
eran tedos modernos y formaban una división capaz de
batirse contra los acorazados
rusos, siempre que se mantuvieran á conveniente distancia, cosa que les era muy fácil dada su mayor velocidad.
En cuan o á cruceros protegidos, naves auxiliares, destructores y turpederos su superioridad era grande. Tenían, además, los japoneses
la costumbre do vencer y la
seguridad que da esta costumbre.
y eficaces averiaron ó echaron á pique á un acorazado más y á los tres cruceros acorazados.
A la mañana siguiente, los buques rusos continuaron adelantando, y al llegar al estrecho oriental de
TüUbliirna l'uurun atacados do nuevo por todas las
fuerzas do Togo. Entonces fue cuando, acribillado
por los proyec.iles japoneses, arriaron el pabellón
de San Andrés los acorazados Ore I y lateólas I y los
dos guardáronla- A frana y Seciarún. La batallaestabaperdida;la Iluta rusa aniquilada; pero continuaba la persecución y durante ella fueron echados á
pique los acorazados que aun podían navegar.
A Vladivostok sólo llegaron el buque hospital
Orel, el crucero prolegidj Alma: y un contratorjedero. De una escuadra d« treinta y cinco buques
—sin contar el Orel, que no es buque de combate—
sólo dos, de insignificante poder ofensivo, habían
escapado casi indemnes. El desastre fue, pues,
En tales condiciones, se
trataba, por parte de los rusos de forzar el pa^o del estrecho de Corea para llagar,
lo antes posible, á Vladivostok. Los j i pon eses debían
impedir que i-e realizara el
p!nn del enemigo.
El almirante Togo esperaba con tod's sus naves en el
puerto de Ma-hampo. Al saber, por medio de la telegrafía sín hilos, que la escuadra
del Háltico avanzaba en doa
columnas, hacia el estrecho
do 'Isusbima. se situó al sur
de la isla de Ukoshima y en
cuanto aparecieron los buques rusos, abrió contra el los
un fuego terrible, dirigido
contra la columna de babor y
VISTA DEL BSTRBCHO DB CORSA, DONDB TUVO LUGAR LA BATALLA NAVAL
contra la cabeza de la de estribor. Al cabo de media hora escasa de fuego, perdieron los rusos su formación, sus disparos eran completo; mucho mayor que lo que pudieran espepoco certeros y el desorden se hizo general. Tener rar los mismos japoneses. Y cin la agravante do
que pasar un estrecho bajo el fuego d i enemigo es que ningiin navio de alto bordo del Japón quedó
maniobra difeit, y las concentraciones sucesivas inutill/.xdo.
La impresión producida por esta nueva victoria
de fuego oV los japonc-os echaron á pique dos acorazados. Hubo unos momentos de iti(luei>ión y la de los japoneses es grande. En Alemania, en Inescuadra del Báltico iniriiS un movimiento hacia glaterra, en Austria, en Italia, reconoce todo el
atrás, viendo que no podia forzar el paso. Por dos mundo que Rusia ha recibido un golpe del que tarvece* trataron á-i avanzar L>s ru-ios, queriendo un dará mucho en reponerse.
combate honlo á bordo si era posible; poro Togo,
Parece que la consecuencia inmediata de esta
gracia* á la superior velocidad de su- acorazados derrota debiera ser la paz. Hu*ia no puede esperar
y crucero^, evhó el peligro y rechazó al enemigo. que sus tropas tomen un clamoroso desquite del
Los rusos se acercaron al anor-hecerá la cosía d<?I desastre de su Ilota. Mientras el Transiberiano no
Jup^n, á las rocas dw Lianfourt y entonces ocurrió sea capaz de transportar más ftente;m¡enlras los jael -ogundo acto do la terrible catástrofe.
poneses puedan recibir refuerzo*, es inútil pensar
en victorias. Y aun cuando LinicvUch derrotara ¿
Torios los torpederos y destructores disponibles, Oyama en una batalla, los japoneses quedarían
que eran unos setenta, se lanzaron á toda máquina siempre victoriosos. Siempre quedarían en posesión
contra la escuadra rusa, y en tres ataques rápidos do Port-Arthur. Si continúa la guerra es casi segu14
ro que asistiremos á la toma de Vladivostok. Dadas
estas consideraciones es indudable que á Rusia le
conviene hacer la paz.
Pero á ella se oponen el partido militar, la camarilla que aconsejó la Tunesla guerra y quiere continuarla á toda c^sta, para no perder su influencia,
y la burocracia, que comprende que ha terminado
su poder al terminar la lucha. Es, pues, posible
que prosiga la guerra. El Czar debe temer también
el balance d« t-lla Pero no olvide que cada falta
trae aparejado su castigo. La falla ha sido enorme;
el castigo puede ser ejemplar. Además de los grandes duques, chambelanes, senadores, ministros,
favoritos, burócratas de toda categoría y laya, existe
en Rusia un factor con el que nadie parecu contar;
el pueblo; la masa enorme de ciento veinticinco
millones de habiImites que padece las consecuencias
de csia guerra. iQuerra esta masa dar más dinero y
más sangre» Al desastre exterior, ¿no seguirá una
revolución interior? Pronto lo sabremos
A. RIERA.
ACABA DE PONERSE Á LA VENTA
RUSO=JAPONESA
PORT-ARTHUR
POR
HBJS1BO TIPfOYA^A
COMANDANTE DEL TORPEDERO ""OSIVA
,,
Este tomo es una relación completa de las operaciones que, desde el principio de la
guerra hasta la toma de Port-Arthur, realizó la flota japonesa mandada por el almirante
Togo. Aparecen todos los episodios más salientes de la famosa campaña: La sorpresa
del g de febrero, la muerte dul almirante Makharoff, la tremenda derrota del 10 de agosto, la destrucción de la escuadra de Port-Arthur, el combate de los cruceros japoneses
con los de Vladivostok, el último combate del Novik, etc.
Es una obra que despierta el interés del lector como pudiera hacerlo la mejor novela
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Maucci. Publicadas estas Adiciones allá por los años 1775 al 80 quedaban de ellas contadísimos ejemplares.
Para dar ligerisima idea de tan curiosa é interesantísima obra nos bastará publicar la
portada. Dice así:
Adiciones á la Historia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, en que se prosiguen los sucesos ocurridos á sn escudero el famoso
Sancho Panza, escritas en arábigo por Cide-Hamete Benengeli, y traducidas al castellano con las memorias de la vida de éste por don Jacinto
María Delgado. Con licencia: en Madrid: En la Imprenta de Blas Román.
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