Publicando nuestra intimidad

Anuncio
Publicando nuestra intimidad
Escrito por Karina Michalek de Salvioli
Sábado, 30 de Enero de 2010 20:07 - Actualizado Sábado, 20 de Abril de 2013 20:15
El uso de Internet y sus múltiples recursos on line para conectar a la gente, ha hecho posible
que un miembro de la familia pueda estar presente en el festejo de las fiestas navideñas, aún a
miles de km, observando y escuchando los comentarios de todos, riendo y festejando a pesar
de que se encuentre solo en su departamento.
Cualquier persona puede acceder a información de casi cualquier tema. Y todos pueden usar el
facebook para compartir ideas, sentimientos, fanatismos, videos, fotos.
Tanto avance debería producir un aumento de la comunicación, pero paradójicamente, ésta se
encuentra en ‘terapia intensiva’. La comunicación real en una familia se ve desplazada por la
virtual con ex-compañeros de escuela, amigos lejanos en distancia o tiempo, gente con gustos
comunes. Las confidencias entre amigas se hacen públicas y, no es nada raro, leer peleas
familiares entre hermanos por situaciones no resueltas del pasado. Todos los amigos y los
amigos de éstos se convierten en testigos invitados.
Los secretos que uno no se anima a compartir con un amigo personal, se exponen mediante
palabras que carecen del sentido de
la intención dada por la voz y los gestos.
Entre los más frecuentes, se empieza a ver que la intimidad matrimonial es compartida
virtualmente sin temor a ser explícito en algunos temas aún con personas de distinto sexo. Las
palabras de los profetas nos han advertido siempre del cuidado que debemos tener al respecto.
Fue David O. McKay quien dijo: “No permita que la asociación con otras mujeres divida su
afecto; y esto se aplica a la mujer tanto como al hombre”
.1
Muchos encuentran una justificación bastante infantil al decir que ‘necesitan contar sus
problemas para recibir ayuda’, cayendo en la trampa de intercambiar información por afecto. Al
revelar situaciones íntimas a alguien del sexo opuesto, que no sea nuestro obispo en una
entrevista, estamos dando un mensaje confuso al interlocutor: ‘mi esposo/ esposa no me
escucha, como me escuchás vos’.
1/4
Publicando nuestra intimidad
Escrito por Karina Michalek de Salvioli
Sábado, 30 de Enero de 2010 20:07 - Actualizado Sábado, 20 de Abril de 2013 20:15
Una equivocada interpretación de la palabra intimidad nos hace pensar que sólo se refiere a la
intimidad física. Pero es más que eso. Está conformada por los sentimientos compartidos, los
anhelos, miedos, sufrimientos y gozos. Incluye atracción física tanto como espiritual. Implica fe,
confianza y comprensión, entre otras cosas que se desarrollan a medida que el matrimonio va
creciendo. Cuando utilizamos la computadora para desahogarnos podemos caer en la trampa
de alimentar nuestro egoísmo al exponernos como víctimas necesitadas de afecto. Nos
vinculamos fácilmente contando las flaquezas de nuestro cónyuge, en algunos casos sin antes
haber hecho el esfuerzo de fortalecer el vínculo matrimonial.
Esto es sumamente peligroso porque estamos compartiendo con otros sin pensar en las
consecuencias. La información
compartida puede ser mal interpretada, puede ser expuesta a otros que no conocemos, puede
resultarnos molesta más adelante al percatarnos que abrimos nuestro corazón a la persona
equivocada. Mostramos nuestra vulnerabilidad y esa información puede ser utilizada para
presionarnos en nuestra debilidad. No tal vez por nuestro ocasional lector, pero Satanás
también sabe leer. Por lo tanto siempre se debe mantener una distancia apropiada, tanto
emocional como física entre uno mismo y los compañeros de trabajo, conocidos o amigos del
sexo opuesto.
Mantener la intimidad en el matrimonio conlleva un arduo trabajo de comunicación permitiendo
que el otro nos vea tal cual somos, que entienda nuestra ‘línea de pensamiento’ (nuestros
razonamientos) y nos permita compartir nuestro mundo interno confiadamente.
No implica estar de acuerdo en todas las cosas, sino compartir todas las cosas.
Respetar la intimidad matrimonial incluirá las siguientes pautas:
Equilibrar el tiempo que pasamos con nuestro cónyuge: evaluar si es suficiente, si tiene la
calidad que se merece.
Evaluar si la tecnología no une o nos separa: recibir un mensaje de texto de nuestra esposa
que nos dice que nos ama en medio de una atareada jornada laboral, es reconfortante. Un
llamado telefónico que nos avisa que nuestro esposo llegará temprano para acompañarnos al
médico es un mimo en medio de la cotidianeidad de la vida. Que la comunicación del chat sea
la única comunicación, es triste.
Conversar sin sentir vergüenzas: cuando nuestro cónyuge habla de sus miedos o debilidades
2/4
Publicando nuestra intimidad
Escrito por Karina Michalek de Salvioli
Sábado, 30 de Enero de 2010 20:07 - Actualizado Sábado, 20 de Abril de 2013 20:15
no deberíamos interrumpir con comentarios sarcásticos, o menoscabar la situación. Tampoco
utilizar la comparación como ejemplo de lo que hace el/la esposo/a de alguien.
Mantener la confidencialidad: no compartir en la web nuestra intimidad, ¿pensamos en que tal
vez nuestros hijos pueden tener
acceso a esa información? ¿Qué pensarían de su padre o madre que ‘ventila’ asuntos de
familia?
Citando al Presidente Spencer W. Kimball en su libro el Milagro del Perdón: “Estemos
pendientes de los sitios vulnerables
”: “
a causa de [los] sitios vulnerables puede sobrevenirnos el desastre
”
2
.
No usemos nuestro facebook para descargar nuestras angustias, contar nuestros problemas
personales, criticar al cónyuge.
El presidente Ezra Taft Benson aconsejó:
“Eviten el coqueteo de cualquier clase… lo que muchas veces parecen simples bromas o un
poco de diversión con alguien del sexo opuesto, puede llevar fácilmente a compromisos serios
y hasta la infidelidad. Una buena pregunta que nos podemos hacer es: ¿Estaría de acuerdo mi
cónyuge si supiera lo que estoy haciendo? ¿Estaría complacida una mujer [u hombre] al saber
que su esposo almuerza a solas con su secretaria? [hoy sería: chatea con una ex-compañera
de secundaria frecuentemente] Mis queridos hermanos y hermanas, esto es lo que quiso decir
Pablo cuando mencionó: ‘Apartaos de toda apariencia de mal’ (1Tesalonisences 5:22)” . 3
Recurramos al Señor: leer las escrituras nos invitará a ser mejores. El seguir su ejemplo de
caridad, a rechazar la tentación con firmeza. Escuchar los consejos de nuestros líderes y seguir
las palabras de los profetas de la actualidad, a recordar nuestras responsabilidades. Orar sin
desmayar, a mantener la vista en lo alto.
“La vida conyugal puede ser un estado celestial continuo o un tormento perpetuo… La
seguridad de una felicidad suprema, la certeza de una vida venturosa aquí, así como de la
exaltación y la vida eterna en el mundo venidero, llegan a aquellos que proyectan llevar su vida
3/4
Publicando nuestra intimidad
Escrito por Karina Michalek de Salvioli
Sábado, 30 de Enero de 2010 20:07 - Actualizado Sábado, 20 de Abril de 2013 20:15
de completa conformidad con el evangelio de Jesucristo, y luego siguen invariablemente el
curso que han fijado ”. 4
Como siempre ‘la prudencia en todas la cosas’ también es aplicable a las conductas que
tenemos con el uso de las redes sociales.
La intimidad familiar debe ser cuidada, respetada y no divulgada bajo ningún pretexto egoísta.
Nuestra vida no debería convertirse en un ‘Reality Show’ en el que otros opinan sobre nuestras
decisiones. Nuestro hogar es un lugar sagrado y no tenemos derecho a profanarlo divulgando
nuestra intimidad.
Notas
1- Enseñanzas de las Presidentes de la Iglesia David O. McKay, pág. 162
2- El milagro del perdón, Spencer W. Kimball, pág. 219
3- The Law of Chastity, Devotional and Fireside Speeches, 1988, pág.52
4- El milagro del perdón, Kimball pág.247, 265
4/4
Descargar