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PSYKHE
Copyright 2006 by Psykhe
2006,
Vol
.
1
5
,
Nº2,
9
3
1
03
I
SSN 07
1
7
029
7
Transformaciones Histórico Culturales del Concepto de Maternidad y
sus Repercusiones en la I
dentidad de la Muj
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Historical and Cultural Chang
es in the Conceptualiz
ation of
Motherhood and Their I
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María Elisa Molina
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La noción de maternidad muestra una evolución histórica, particularmente en relación con la imagen de mujer y
las nociones de crianz
a.El artí
culo revisa esa evolución y analiz
a los lí
mites y posib
ilidades en la construcción de
esta noción en la actualidad.Las transf
ormaciones que ha experimentado este concepto, lo sitúan como un
constructo social q
ue ha tenido impacto en la def
inición de la identidad de la mujer y su posición en la sociedad.Los
camb
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ue caracteriz
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poca postmoderna plantean nuevas demandas a la organiz
ación social.Esto of
rece
nuevas direcciones a la concepción de maternidad q
ue se construye en el diá
logo colectivo y a la def
inición de la
mujer tanto f
rente a símisma como f
rente a la cultura.
Palab
ras Clave:maternidad, mujer, crianza, construcción de significados.
The conceptualiz
ation ofmotherhood has a historical development, particularly related with woman’
s image and
childrearing ideas.This article attempts to review specif
ic issues in this process and discusses constrains and
possibilities f
or f
urther construction ofthis notion at the present.The transf
ormations ofthis concept through
human history ex
press the impact ofthis social construction on woman’
s identity and on her social position.The
changes that tak
e place at the postmodern era pose new demands on social organiz
ation.These dynamics of
f
er
new directions f
or the construction ofmotherhood that tak
es place in the collective dialogue and f
or women’
s
def
inition both oftheir self
image and their rol in society.
Keywords:motherhood, woman, chil
drearing, meaning construction.
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La autora agradece al Doctor M auricio Garcí
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valiosos aportes en la redacción de este artí
culo.La correspondencia relativa a este artí
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MOLINA
94
res no enfrentan la maternidad como un camino obli-
por un principio de vinculación que basa las relacio-
gado o como una acción que está ya pautada, lo que
nes sociales en un modelo solidario. Esta cultura
se complementa con otros logros en ámbitos que en
arcaica es superada por la invasión de pueblos gue-
otras épocas pertenecieron sólo a hombres como en
rreros que impone un modelo dominador patriarcal.
lo laboral, político y científico y que por razones de
La diosa se convierte en una esposa subordinada
extensión no podrán ser tratados en este artículo. Sin
dividiendo sus cualidades entre múltiples diosas.
embargo, estos logros enfrentan a su vez nuevos
Las múltiples diosas representan dimensiones fe-
obstáculos donde se genera tensión y las posibilida-
meninas complejas y multifacéticas.
des de crecimiento se limitan. Cuáles son esos límites
y cuáles esas posibilidades es lo que se pretende
abordar en este ensayo.
Las diosas v
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s(
Artemisa, Atenea y Hestia)
representan en la mitología griega la cualidad de la
independencia y la capacidad de centrar la concien-
Por otra parte, las transformaciones que han to-
cia en lo que tiene sentido para ellas. Ellas amplían
mado gran intensidad en el último siglo, no respon-
los atributos femeninos para incluir la competencia
den a una condición de la actualidad sino de toda la
y la autosuficiencia. En cambio, las diosas v
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historia humana. Considerar una comprensión his-
b
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s (
Hera, Démeter y Perséfone)encarnan los pa-
tórica del concepto de maternidad no sólo aporta
peles tradicionales de esposa, madre e hija, expre-
con un panorama amplio de las múltiples perspecti-
sando las necesidades de afiliación y vinculación.
vas y significados que éste ha tomado en el pasado
Estas diosas son violadas, dominadas o humilladas
sino que nos sitúa en una perspectiva evolutiva hacia
por dioses masculinos. En la cultura griega la mujer
el futuro, presentes en el acto de co-construcción
virtuosa es la esposa fiel, sometida al esposo – que
que empuja nuevos significados, abriendo caminos
pierde su pureza en las relaciones sexuales y debe
en la incertidumbre.
someterse a “
purificación”para recuperar temporalmente la pureza de la virgen (
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)
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La Ma d re e n la Mito lo g ía
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Démeter, diosa de las cosechas, representa la
maternidad. Su cualidad es la generosidad que encuentra satisfacción en el cuidado y nutrición de
De acuerdo a J
ung la diosa representa un arque-
otros. Ella estimula, hace crecer, acompaña proce-
tipo femenino, conectando a las mujeres a una cade-
sos para reconocer y desplegar recursos de otros o
na milenaria de significados en torno a su identidad.
propios. Según Devereux (
1
98
9)
, los griegos inte-
La presencia de deidades hembras aparece como
gran a su religión a las diosas célibes pre-helénicas
preponderante en un periodo muy antiguo de nues-
(
período matriarcal)asociando sus cualidades a la
tra historia, época que según hallazgos arqueológi-
Madr
ey dejan disociada la parte menos integrada al
cos parece haberse caracterizado por sociedades
patriarcado, que representa la diosa Afrodita.
organizadas, de paz y prosperidad con una evolu-
Afrodita, diosa del amor, la belleza y la sensualidad,
ción social, tecnológica y cultural en ascenso. Algu-
entabla relaciones por decisión propia y nunca es
nos teóricos, se han basado en la existencia de di-
victimizada.
chas deidades y en la forma de vida sedentaria, pacífica y ligada a la tierra como indicadores de una organización “
matriarcal”(
Beauvoir, 1
97
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;
Devereux,
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)
. Según Eisler (
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)
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παρθενος),virgen
La mujer célibe pre-helénica (
lógico que nuestros ancestros, al observar que la
(
pero no siempre virgen)
, es libre con su cuerpo, una
vida emerge del cuerpo de la mujer, buscaran las
salvaje que es necesario “
domar” a través de la
respuestas a preguntas centrales acerca de la vida y
defloración. Esta concepción de mujer tiene presti-
de la muerte en esos símbolos. En esta era, la partici-
gio en la época pre-helénica. Sin embargo, según
pación del padre en la procreación era ignorada, mien-
Devereux (
1
98
9)
, los griegos no hacen una integra-
tras era evidente la de la mujer, quien conservaba y
ción eficaz de la sexualidad, sacralizando la figura de
nutría el germen en su seno y propagaba la vida de
παρθενος arcaica y convirtiéndola en la “santa mu-
su clan en el mundo visible. De esta perspectiva el
jer”
. Así la función de Afrodita como diosa de la
universo es visto como una Madre bondadosa que
procreación queda subordinada por completo a su
todo lo da y que la tierra en su fertilidad represente a
vocación puramente erótica.
la mujer. Según Eisler, aquella organización no se
Por otra parte, los griegos transforman la visión
basa en modelos de dominación, sino que se rige
original de la procreación sosteniendo que es el pa-
TRANSFORMACIONES HISTÓRICO CULTURALES DEL CONCEPTO DE MATERNIDAD
dre quien engendra, mientras la madre sólo cumple
95
populares como:
“… una María erguida apurando el
una función de nodriza del germen depositado en sus
cáliz del sufrimiento al pie de la cruz. … … mujer fuer-
entrañas. Al respecto Beauvoir señala:
“Dedicada a la
te…
procreación y a tareas secundarias, despojada de su
dolores, que cargan también la cruz del pueblo po-
importancia práctica y de su prestigio místico, la mu-
bre y le ayudan a caminar” (Del Prado, 1986 citado
jer ya solo aparece como una sirvienta” (Beauvoir,
en Montecinos, 1993
).
1970, p.106).
ejemplo de tantas otras, cargadas de hijos y
Así, ella da valor a la experiencia de muchas mujeres connotando sus vidas como camino de trans-
La Madre J udeo Cris tiana
formación social, participación y dignificación de la
mujer. Según esta autora, María permite recuperar la
La teología cristiana con sus raíces en el judaís-
grandeza de la mujer porque disuelve la tensión en-
mo tiene profundas consecuencias en la historia de
tre la cultura femenina y la patriarcal, al hacer posi-
la mujer. Las primeras provienen del Génesis que
ble, por su mediación, la encarnación de Dios en la
muestra una imagen de Eva, susceptible a la tenta-
historia.
ción y culpable de la desventura de Adán. La mujer
Montecinos (1993
) además plantea que el mito
del Antiguo T
estamento es hueca, débil y capricho-
mariano resuelve nuestro problema de origen latino-
sa. En el s. I
V, con la influencia de San Agustín, la
americano –ser hijos de una madre india y de un
mujer es vista como un símbolo del mal, “una bestia
padre español- al entregarnos una identidad inequí-
que no es ni firme ni estable, llena de odio, que ali-
voca en una madre común. La influencia de la
menta de locura… fuente de todas las disputas, que-
imaginería mariana entregaría una identidad a la mu-
rellas e iniquidades” (Badinter, 1981, p.11).
jer, “lo mater” y otra al hombre, “lo hijo”. Según
En la Epístola a Los Efesios, según Badinter, San
Montecinos, esta sobre identificación de madre y
Pablo distorsiona la teología igualitaria de Cristo y
mujer tendría profundas consecuencias en nuestra
se establece la jerarquía del hombre sobre la mujer.
cultura, un vacío del padre y de lo femenino y mas-
El padre-esposo recibe de Dios ese legado de poder,
culino como entidades sexuadas.
con lo cual la moral de la I
glesia enfatiza la subordinación de la mujer al esposo. El nacimiento mismo
de Eva no es autónomo, Dios no elige espontánea-
La Madre de la Edad Media
mente crearla, sino que está destinada al hombre,
Considerando los aportes de Duby y Perrot
para salvarle de su soledad. Ella encarna la carencia
(1992) a partir de su investigación histórica acerca
del hombre, quien espera realizarse a través de ella.
de las mujeres, cabe señalar algunos hitos relevan-
Su lugar en la sociedad sería asignado por él, siendo
tes para el desarrollo de la concepción de materni-
condenada por éste a desempeñar el papel del ‘
Otro’
.
dad en la Edad media. Basándose en interpretacio-
Aquí él estaría transfiriendo una parte de su existen-
nes de la Biblia y consideraciones morales surgidas
cia a la naturaleza y a la mujer, pero la recuperaría por
de los clérigos, la Edad Media entre los siglos I
Xy
su acción de dominio (Beauvoir, 1970; Duby & Perrot,
XI
V en Europa, es probablemente uno de los perío-
1992).
dos más misóginos de la historia.
Estas visiones van conformando un marco de
T
omando en primer lugar las interpretaciones del
significados de lo femenino, que requieren de una
Génesis, como ya se ha señalado, Eva es vista en
especie de expiación para que la mujer pueda ser
extremo culpable casi incluso de matar al Salvador.
integrada a la sociedad ya que ella es indispensable
El rasgo más resaltado es dejarse seducir por la ser-
para su prosperidad. La virgen consagrada y la es-
piente y arrastrar al hombre a la desobediencia. Por
posa casta y dócil con una vida de devoción al hijo
esto ella carga con la mayor parte de las maldiciones
ofrecen un marco para revalorizar lo femenino nece-
de Yahvé. “Multiplicaré tus dolores en tus preñeces,
sario para la vida y el orden en la sociedad. La figura
con dolor parirás tus hijos y estarás bajo la potestad
de la Virgen María constituye una fuente primordial
de tu marido y él te dominará” (Génesis 3
:
16).
de identificación y revalorización de la mujer. Ella es
Este primer incidente bíblico, que muestra como,
vista desde ópticas opresoras y liberadoras, indis-
este “sexo” con su persuasión ha abusado del pri-
tintamente. Para Montecinos (1993
), el marianismo
mer hombre Adán, y lo ha empujado a la transgre-
es un símbolo universal, que en el caso de América
sión incluyéndolo en la muerte, es homologado a un
Latina adquiere particularidades del ethos cultural,
segundo episodio en el Nuevo Testamento, el de la
para homologar la figura de la Virgen a las mujeres
mujer portera, que con su pregunta induce al após-
MOLINA
96
tol Pedro a la negación, excluyéndolo de la vida de
tima, corresponde una fidelidad menos vinculante
Cristo. Estas interpretaciones muestran además como
pero más virtuosa del hombre.
la mujer es asociada a fuerzas misteriosas de la vida
y de la muerte en muchas culturas.
El amor de las madres a los hijos es visto como
algo evidente, bajo el supuesto que ella siente ma-
La visión negativa extrema de esta época y la
yor placer al amar que al ser amada. Este sin embar-
contradicción que vive respecto de la figura femeni-
go, es otro aspecto de su minusvalía y debilidad por
na, se refleja en la evitación a pronunciar el nombre
ser un amor carnal, pasional, que privilegia los cuer-
de Eva, sino como algo innombrable, porque una
pos, es decir la salud y bienestar de los hijos, co-
parte de Eva es la desgracia pero otra parte es la
rriendo el riesgo de perder las almas. Paralelamente
vida. En algún sentido evocando a María, Agustín
el papel pedagógico que se le asigna a la madre es
(s. IV) dice “Por la mujer la muerte, por la mujer la
insignificante. Así, una vez que un niño ha supera-
vida” (Duby & Perrot, 1992, p. 38). Sin embargo en la
do el período de primera infancia, en el cual las exi-
Edad Media, el puente entre Eva y María estaría tem-
gencias biológicas son mayores, la atención tiende
poralmente roto. A una Eva innominada se impone
a desplazarse hacia el padre. La educación de la pro-
una María inaccesible, alejándola por su maternidad
le, constituye una responsabilidad paterna, mien-
virginal, como modelo cercano a las mujeres.
tras que los temas de salvación espiritual y control
En esta valoración extrema de la virginidad, la
de los comportamientos morales son atribuciones
mujer casada y viuda sólo puede optar a ser una
maternas. En estas circunstancias, el ámbito que
buena mujer pero se encuentra en desventaja frente
aparece como privilegiado de la pedagogía materna
a la virgen. No está claro el camino de salvación que
es en relación con las hijas, en la cual su tarea es de
tienen las mujeres casadas, su opción es sólo peni-
vigilancia y control de la sexualidad de éstas, repro-
tencia y arrepentimiento. Parece haber en la cultura
duciendo con ellas la actitud represiva de la que ha
de la época, particularmente en los varones, una es-
sido objeto, para preservar el cuerpo femenino de
pecie de aversión al ingreso a la vida, lo que conflu-
todo aquello que mancille su valor fundamental, la
ye a la exacerbación de la virginidad como virtud.
castidad.
Con la virginidad se puede por una parte, prevenir la
concepción como un atentado al pudor y el naci-
La Madre de la Era Romántica
miento como atentado a la vida. El propio S. Agustín
se lamenta “nacemos en medio de la orina y de las
heces” (Duby & Perrot, 1992, p. 37).
Antes de la Revolución F
rancesa, la maternidad
no es entendida como un compromiso con las nece-
La doctrina del amor conyugal también expresa
sidades de afecto en el niño, sino como función
el desequilibrio entre marido y esposa. Al amor per-
procreadora. Los niños son vistos como seres extra-
fecto de la esposa, el marido debe contraponer un
ños y animalescos, demoníacos, capaces de lasti-
amor moderado. El hombre debe amar con juicio no
mar a otros y a sí mismos. El castigo físico está vali-
con afecto, sin perder su racionalidad. El marido es
dado como disciplina y el cuidado es entregado a
más amado porque es más virtuoso y la mujer recibe
terceros, que generalmente son mujeres porque ocu-
la cantidad de afecto proporcional a su naturaleza
pan un lugar inferior. La crianza infantil a diferencia
inferior.
de dar a luz no confiere ni honor ni jerarquía. El trato
El discurso en torno a la maternidad está domi-
a los hijos difiere según su utilidad económica, como
nado por los aspectos más fisiológicos de la fun-
trabajador o posible aporte a través de alianzas ma-
ción: procreación, gestación, parto y amamantamien-
trimoniales. Los niños son poco valiosos, adquirien-
to, reafirmando para la madre la función puramente
do valor social sólo como adultos. A los seis años
nutritiva, que la naturaleza le ha asignado visible-
ya no son considerados cargas molestas, ya que
mente. La obligación primera de la mujer respecto a
aportan a la economía del hogar y deben actuar de
la prole es la de traerla al mundo: “engendrar hijos
acuerdo al rango social de sus padres en la sociedad
de modo continuado y hasta la muerte” (expresión
adulta. Los padres invierten tanto tiempo y recursos
del dominico Nicolás de Gorran [
m. 1296]
, citado en
en los niños como el que esperan de vuelta.
Duby & Perrot, 1992, p.150). La esterilidad es vivida
Entre los s. XVII y XVIII se produce un cambio
como condenación y como punto de ruptura de la
en ciertos grupos de la burguesía y aristocracia, que
unión de la pareja. La procreación legitima la rela-
empiezan a considerar al niño como inocente y ne-
ción conyugal. A la fidelidad casi obligada y fisioló-
cesitado de protección. Rousseau que contribuye a
gica de la mujer, que culmina en la reproducción legí-
inspirar el movimiento romántico en la Revolución
TRANSFORMACIONES HISTÓRICO CULTURALES DEL CONCEPTO DE MATERNIDAD
97
Francesa (1789), señala a la maternidad como un
presa científica plantea nuevas doctrinas respecto a
objetivo central en la vida de las mujeres, apoyando
horarios, hábitos y conductas. Las mujeres, que son
teorías biológicas de la maternidad como instintiva.
vistas como incompetentes para el cuidado de los
El nuevo concepto de “inocencia” infantil permite
niños, indulgentes, irracionales y emotivas deben
cambiar hábitos (ropas especiales, juguetes, negati-
ser formadas para la crianza. El niño, cuya crianza
va a azotarlos, lactancia materna, abandono de las
adquiere importancia, deja de ser visto como ino-
fajas). Sin embargo muchas veces el cariño está mez-
cente y vuelve a ser considerado lleno de impulsos
clado con agresión y miedo. La moral puritana de la
peligrosos. A la tarea de crianza se suman los esfuer-
cultura inglesa transmite la idea que los niños nece-
zos del Estado: técnicas científicas, leyes de escola-
sitan ser “redimidos”, “reformados” por una estricta
ridad, movimiento de los jardines infantiles, tribuna-
disciplina de castigos, instrucción religiosa y parti-
les de menores. En las familias pobres aumenta la
cipación en la vida laboral. Los criterios de crianza
presión por que las madres permanezcan durante la
son responsabilidad de los padres, la Iglesia y la
etapa temprana de la infancia junto a sus hijos y
comunidad, no de las madres. Las esposas son va-
salgan más tarde a trabajar (Badinter, 1981; Hays,
loradas por su fertilidad, no por su capacidad para
1998).
criar niños (Badinter, 1981; Carter, 1999; Hays, 1998).
En la segunda mitad del s. XIX se identifica maternidad con la crianz
a. En el s. XX en Estados
Separación Ideológica del Hogar y el Mundo
Unidos las mujeres se organizan en la necesidad de
una nueva visión del ideal romántico lo que irónica-
Los cambios de la revolución industrial marcan
mente se realiza en el concepto de “esposa dueña de
las diferencias entre el ámbito privado del hogar
casa” (housewif
e) donde existe una valoración si-
–lugar cálido, solícito, comunitario- y el público del
multánea del hogar y la maternidad. Las mujeres de-
trabajo fuera de éste –frío, competitivo e individua-
fienden su valor como encargadas de la crianza de
lista. El trabajo a sueldo va reemplazando a la agri-
los futuros ciudadanos de la república y demandan
cultura como forma de vida y los hombres se aso-
educación para ser formadas en la razón. Surge el
cian a la vida pública, mientras que las mujeres per-
culto a lo doméstico donde las mujeres aparecen
manecen en el dominio privado del hogar. Es en este
protegidas en este contexto privado bajo creencias
momento cuando la mujer como responsable del
de la Maternidad como moral:La madre tiene la
mundo privado queda a cargo de la crianza de los
tarea de ofrecer apoyo moral y emocional a sus es-
niños y de proveer los cuidados médicos a la familia.
posos e hijos colaborando a la formación de una
Para los pobres, inmigrantes y gente de la clase obre-
sociedad más virtuosa, como guardiana de la moral.
ra, sin embargo hay poca separación entre mundo
Desde esta perspectiva, la maternidad es vista como
público y privado, los hijos siguen siendo trabaja-
una posición social por la contribución al bienestar
dores y las madres no tienen mucho tiempo para ser
social (Hays, 1998).
cariñosas guardianas. Estas mujeres no desarrollan
La crianza pasa a ser así una tarea para quien
una conciencia particular de sí mismas como madres
mejor la cumple, que es la madre individual, lo que se
y
asume en la ideología de la Maternidad ex
clusiva.
siguen
viéndose
como
tontas
o
desviadas
(Badinter, 1981; Carter, 1999).
La presencia constante de la madre es irremplazable
para proporcionar una experiencia temprana cons-
La Madre de la Era Moderna
tructiva, siendo el padre no directamente importante. Esto lleva otra creencia, la Maternidad intensi-
La Crianz
a Como Empresa Científ
ica
y la Idealiz
ación de la Maternidad
va, como compromiso que requiere dedicación total,
gran inversión de energía y recursos, conocimiento,
capacidad de amor, vigilancia de su propio compor-
Hacia fines del s. XIX, la nueva soberanía de la
tamiento y subordinación de los propios deseos. Es
razón y la lógica, el desarrollo científico y sus méto-
una tarea de sacrificios pero al mismo tiempo su rea-
dos, empieza a dominar la medicina, la administra-
lización es una recompensa. A la base está la lógica
ción pública y doméstica, la crianza y todos los ám-
de la crianza generosa (Hays, 1998).
bitos de la sociedad. Con ello, las mujeres pierden
La atención explícita del carácter moral del niño,
su rol como proveedoras de salud y cuidados en la
va ampliándose a una dedicación a su desarrollo
familia y los instintos, la virtud y cariño maternales
físico, emotivo, cognitivo y conductual. Las teorías
parecen ya ser insuficientes. La crianza como em-
psicoanalítica (Araya & Bitrán, 1995), del desarrollo
MOLINA
98
de Piaget (1967, 1975) y de apego (Bowlby, 1954,
ple una función de satisfacción de deseos incons-
1986; Fonagy, 1997, 2001) son una expresión de esta
cientes y recompensa para la propia madre, exis-
cultura. La tarea de las madres es ahora entender a
tiendo una complementariedad de las necesidades
cada hijo como individuo, estar atenta a su estadio
de madre e hijo. Una consecuencia de esto es la
de desarrollo, ser objetiva y reflexiva para responder
socialización de los hombres como no nutricios
a sus necesidades.
(Hays, 1998; Rapoport, et al. 1977).
Estos planteamientos contribuyen a dar relevan-
Otra consecuencia de la maternidad omnipo-
cia a la madre en el desarrollo sano del hijo. La teoría
tente es la madre asexuada (Flax, 1997; Hays, 1998).
del apego (Bowlby, 1954, 1986; Fonagy, 1997, 2001),
La sexualidad femenina fuera de los circuitos de la
enfatiza las primeras interacciones entre el niño y el
reproducción o de la disposición a la relación con
adulto encargado de su cuidado (por lo general la
otros, parece así amenazante. Muchos tienen pro-
madre) como cruciales en el tipo de relación afectiva
blemas con la idea de ser objeto de los deseos fe-
que se tendrá como adulto con los demás. Desde
meninos o que algunas veces las mujeres experi-
esta perspectiva, cualidades sanas y positivas de
menten el sexo como un fin en sí mismo. Según Flax
relación y respuesta afectiva en la vida adulta, se-
(1997) esto responde al terror frente al poder de la
rían consecuencia de una buena calidad del cuidado
madre sobre la vida y la muerte (aborto) y de
materno –capacidad de respuesta sensible, de alivio
rehusarse a la procreación. La negación de este
de la angustia, de estimulación moderada, calidez,
temor llevaría a la continuidad de identidad de ma-
sincronía interaccional e involucramiento. Por otra
dre a hija como una influencia benéfica en la cons-
parte, rasgos de personalidad negativos y trastor-
titución de la subjetividad femenina. Esta dinámica
nos psicológicos de la madre tendrían repercusio-
serviría como base para visualizar a esa conexión y
nes negativas en el desarrollo de los hijos. La pers-
empatía con otros como fortalezas o virtudes pro-
pectiva causal que se desprende entre factores ma-
pias de la subjetividad femenina.
ternos y de crianza contribuye a asociar significa-
Un indicador de la desexualización de la mater-
dos de alta responsabilidad, gravitación y peso a la
nidad, sería la falta de cuestionamiento sobre cómo
tarea que asume una mujer con la maternidad. Este
la madre quedó embarazada, lo que lleva a asumir
discurso sin embargo, muestra ciertas contradiccio-
automáticamente la existencia en alguna parte de
nes. Por una parte entrega gran responsabilidad a la
un hombre/
padre/
esposo que permanece no per-
función materna y por otra, genera una especie de
turbado. En inglés existe el curioso término “single
apropiación de las funciones parentales de parte de
mother” (madre singular) negando directamente la
los expertos. Otra consecuencia de esta visión es
condición de estar en relación con algún otro, lo
que se establecen criterios de “buena” y “mala”
que la lleva a una forma desviada de maternidad
madre, dando inicio a la “maternidad como patolo-
que opera sin paternidad (Flax, 1997).
gía”. Se genera la ideología de la madre omnipoten-
Según el psicoanálisis, el niño descubre en el com-
te.
Esta es la madre idealizada y perfecta, la que pue-
plejo de Edipo que la madre tiene un deseo de otro, el
de lograr resultados perfectos para el desarrollo del
padre y que para disminuir el dolor de esto, escinde la
hijo y la proveedora del cuidado de la familia, de
figura entre la “madre ideal” y la “prostituta” (Freud,
todo lo bueno y deseable para el niño. Por el contra-
1910). Una consecuencia sería la dificultad de repre-
rio, los resultados negativos en el desarrollo del niño,
sentarse a la madre como mujer sexuada. Flax (1997)
los desórdenes psicológicos individuales y los ma-
plantea que la desexualización de la madre lleva a una
les sociales son debidos a las malas prácticas mater-
falta de deseo dirigido hacia el hijo, negando la carga
nas y ella es culpable por ello (Hays, 1998; Rapoport,
erótica de la maternidad, la intimidad corporal y el
Strelitz & Kew, 1977).
placer de esa clase de conocimiento con otro. Ella
En la cultura de la madre idealizada, las creen-
cuestiona si bajo estas condiciones, los hijos desa-
cias llevan implícita la identificación entre muj
er y
rrollan la idea de que ellos pueden ser un objeto de
madre.La maternidad es el objetivo central en la
deseo de la madre tal como ella es de ellos.
vida de las mujeres y la naturaleza femenina es condición de la maternidad. Las mujeres son consideradas con una capacidad natural de amor, de estar
conectadas y empatizar con otros, señalando a la
La V
isión Permisiva: El Mé
todo Centrado en el
Niñ
o
personalidad femenina como un modelo para un
En Estados Unidos después de los años 30 vuel-
mundo más humano. La maternidad además cum-
ve a dominar el discurso de los niños inocentes y el
TRANSFORMACIONES HISTÓRICO CULTURALES DEL CONCEPTO DE MATERNIDAD
amor materno como factor central de la crianza. Se
99
considerada en el programa legislativo chileno. Otro
propone que se debe permitir a los niños establecer
ejemplo es la explosión de instituciones de colabo-
sus horarios y estilos de alimentación y sueño. La
ración en distintos planos de la crianza.
obediencia sin variantes no es deseable y el entrena-
Esta complejización de las concepciones en tor-
miento no debe ser demasiado estricto. En este perío-
no a la maternidad y la apertura de posibilidades
do, la crianza se centra en el niño en el sentido de
para la mujer empieza a considerar a la función ma-
estar guiada por sus necesidades y deseos en lugar
terna como menos positiva y menos atractiva que
de exigirles una conducta adulta. Ya que se está ple-
en otras épocas. No solo no queda claramente esta-
namente en la cultura de los expertos, las ideas
blecido como un rol que valoriza a la mujer, sino que
permisivas del Dr. Spocktienen una gran influencia
además los propios hijos empiezan a ser vistos como
en esta nueva visión de la crianza, que propone ba-
carga y considerados como interfiriendo en las mo-
sándose en el afecto materno, permitirle al niño am-
tivaciones de realización profesional y deseos de
plio espacio para expresar sus deseos y necesidades.
tener una acción en la sociedad (Araya & Bitrán,
Esta ideología según Hays (1998), persiste hasta hoy,
1995; Burin, 1998). Por otra parte las nuevas y cre-
resistiendo las críticas de quienes rechazan una ge-
cientes problemáticas que vive la infancia y la ju-
neración de niños malcriados y hedonistas que care-
ventud actual (problemas conductuales, violencia,
cen de fortaleza moral y reciedumbre necesarios para
adicciones a drogas y alcohol, sexualidad precoz,
el trabajo duro y la abnegación.
comportamiento antisocial, etc.), ya no son vistas
solo como falla materna. De algún modo volvemos a
La Madre de la Era Postmoderna
la visión en que el niño no es inocente y tal vez
retornamos a algunos rasgos antiguos que hacen
De acuerdo al sociólogo Alain Ehrenberg (2000)
sentirse al adulto amenazado, desconfiado y lo cues-
la sociedad actual ha ido dejando los criterios de la
tionan entre tomar acciones de cuidado, entrega,
primera mitad del s. XX basados en un modelo disci-
provisión y cercanía, o defensa, represión, indife-
plinario de lo permitido y lo prohibido, ampliando
rencia y distancia (Bertoglia, 2004).
las visiones, la libertad de elección y fomentando la
realización personal. La autoridad tradicional queda
en tela de juicio y surgen ya no normas o patrones
Diná
micas de la Postmodernidad
específicos de crianza sino múltiples posibilidades
Los conceptos relativos a la maternidad en la
frente a las cuales elegir (Ehrenberg, 2000; Gergen,
época actual están inmersos en las características
1991).
sociales y culturales propias de la era postmoderna.
En este contexto se aprecia una prevalencia del
Para explorar los efectos de esta cultura, se conside-
discurso moderno sobre maternidad (Hays, 1998)
ran algunos de los intentos por conceptualizar estas
conjuntamente con la emergencia de nuevas ideas
transformaciones, propuestos por Ehrenberg (2000)
que surgen como visiones opuestas. Se origina por
y Gergen (1991; McNamee & Gergen, 1999).
ejemplo, una contradicción entre crianza intensiva
Según Gergen (1991) debido a la influencia de la
del niño y el ethos de las relaciones impersonales y
tecnología, la definición del sí mismo experimenta
competitivas en la búsqueda de ganancias indivi-
una serie de transformaciones, hacia una visión
duales. Desde este punto de vista la maternidad
múltiple, donde los límites del yo y el concepto de
empieza a ser contraria a realización personal. Se dis-
persona individual pierden coherencia. El yo no es
minuye el número de hijos y la opción laboral y acti-
una esencia, algo unitario, sino un producto de las
vidades fuera del hogar aumentan como tema de la
relaciones en que las personas están insertas por
mujer y las madres. La postergación de la materni-
distintos medios. Lo que surge es el yo relacional,
dad empieza a ser aceptada lo que se evidencia en
no inmerso en una realidad individual e interna sino
una ampliación de la brecha generacional (Burin,
en el espacio de relación con otros. Este fenómeno,
1998).
desplegado en una época donde se asiste a una
La crianza propiamente empieza a considerarse
amplia proliferación de relaciones sociales, caracte-
como una tarea colectiva. Se plantean nuevas for-
rizadas por la superficialidad y transitoriedad, lleva
mas de definir los roles parentales y de género en la
como consecuencia psicológica la saturación so-
familia (Burin, 1998; Hays, 1998). Un ejemplo de esto
cial, donde se multiplican los patrones de compara-
son las licencias postnatales que se están otorgan-
ción disponibles en la cultura afectándose las vidas
do a los padres en algunos países, siendo incluso
individuales.
100
MOLINA
Estos fenómenos llevarían a la escisión del indi-
existe una nueva estructura social caracterizada por
viduo en una multiplicidad de investiduras de su yo,
el debilitamiento de los lazos sociales, lazos más di-
lo que Gergen denomina multifrenia, y que, junto
versos, pero más superficiales y la privatización de
con ofrecer múltiples posibilidades, genera senti-
la existencia, donde la acción pública se realiza en el
mientos de deber permanente, dudas sobre sí mismo
contexto del mundo individual, en que los grupos
y sensación de insuficiencia, requiriendo a su vez
organizados, los principios y valores colectivos pier-
de nuevas capacidades, para enfrentar la contradic-
den relevancia. Se pierde el límite entre lo público y
ción, como tolerancia a la ambigü
edad identitaria,
lo privado, entendidos como espacios o contextos
auto cuestionamiento y aceptación de las múltiples
de la vida cotidiana. Este fenómeno es claro si lo
racionalidades posibles (Gergen, 1991).
llevamos al ámbito de la crianza: se crean institucio-
Ehrenberg (2000) coincide en proponer que la
nes de salud, administración pública, social, legal,
generación de sentimientos de insuficiencia sería
que en algún sentido se introducen en la vida indivi-
una consecuencia psicológica de la posmodernidad.
dual y las relaciones familiares y reemplazan o com-
Sin embargo, no liga este fenómeno directamente a
plementan funciones que en otro tiempo eran reali-
la saturación social, sino que por el contrario, consi-
zadas únicamente en contextos privados y constru-
dera que se genera por una prioridad de la iniciativa
yen nuevas formas de acción social destinadas a
y acción individual. Para Ehrenberg la propia identi-
abordar necesidades que aparecen no cubiertas su-
dad se encuentra amenazada por un cambio de para-
ficientemente por los roles tradicionales.
digma desde un lenguaje normativo a otro de posi-
La mujer postmoderna se desempeña en el espacio
bilidad. El individuo se ha emancipado aparentemente
privado y público, en climas de competencia e indivi-
de las limitaciones impuestas por las normas cultu-
dualismo, donde encuentra los antivalores de los cua-
rales, pero se encuentra atrapado en el enfrentamien-
les el ambiente privado de la era romántica la pretendía
to entre lo posible y lo imposible. Existiría un
defender. En este escenario, tomando las ideas de
cuestionamiento en torno a la identidad estrecha-
Ehrenberg ella quedaría desprotegida como individuo
mente ligado a la acción.
en el espacio público, y de acuerdo a lo planteado por
De este modo, la persona enfrentaría la exigencia
Gergen quedaría vulnerable a las interacciones inten-
de hacerse responsable de una vida de discernimien-
sas e inestables, expuesta a solipsismo psicológico y
to, iniciativa y acción autónoma experimentando vi-
confusión en torno a la identidad.
vencias de inseguridad en torno a la identidad. Este
Sin embargo Gergen va más allá, planteando en
análisis parece coherente para abordar la imagen
el yo relacional también respuestas hacia formas
actual de la madre en un contexto de aumento de
de vida más armónicas (McNamee & Gergen, 1999).
posibilidades y exigencias en torno al rol, mientras
A la crisis que experimenta la identidad individual
disminuyen las pautas. En esta tarea de definición
como estructura interna con límites definidos, se
de sí misma como madre, al mismo tiempo la mujer
agregan nuevas formas de comprensión de la men-
enfrenta la alta demanda de una infancia y juventud
te humana, como procesos internos y subjetivos,
sometidas a los cambios culturales mencionados y a
pero además como intersubjetiva y relacional. Sur-
la presión de situaciones como la cultura permisiva,
ge un nueva dimensión en la experiencia psicológi-
dificultades en el desarrollo, riesgos de todo tipo, el
ca que corresponde a un dominio de comprensión
cuestionamiento de la opción parental y aumento de
compartida entre dos o más persona, lo que acon-
comportamiento parental desviado como maltrato,
tece en el espacio intersubjetivo (Marková, 2003).
negligencia y abuso sexual.
Según Ehrenberg (2000) una consecuencia de
estos fenómenos en las madres es la depresión, que
Esta noción ofrece una nueva visión acerca de las
relaciones interpersonales y su relevancia como
procesos humanos.
se presenta ya no como una patología, sino como
McNamee y Gergen (1999) apoyan la tesis de los
una respuesta de personas comunes y corrientes a
fenómenos relacionales, proponiendo el concepto
los sentimientos de insuficiencia frente a responsa-
de responsabilidad relacional como opuesto a las
bilidades que no se cree poder sobrellevar. Por una
tendencias individualistas. Ellos plantean que los
parte están todos los derechos que se perciben como
fenómenos relacionales son los que permiten parti-
adquiridos en una era que se plantea como llena de
cipar en la definición de los nuevos conceptos de la
posibilidades y de conquistas para la mujer y por
posmodernidad donde cada concepto es un movi-
otra se carga con las exigencias de los valores mo-
miento potencial en una conversación, generando
dernos de maternidad. Este mismo autor plantea que
un nuevo sentido de realidad y de acciones posi-
TRANSFORMACIONES HISTÓRICO CULTURALES DEL CONCEPTO DE MATERNIDAD
101
bles. Su contribución al tema de la responsabilidad
cias en la experiencia subjetiva y ejercicio de la crianza.
es que en la medida que las relaciones sociales van
Estos cambios reflejan la influencia de procesos cul-
asumiéndose como una realidad en el nuevo discur-
turales, que se juegan en el intercambio social, que-
so postmoderno, la tendencia a culpabilizar la con-
dando de manifiesto que lo que se considera como
ducta individual es reducida.
Al detenerse sobre esta dimensión relacional
válido en un momento determinado proviene de tradiciones, que tienen contextos temporales y espa-
planteada como proceso de la vida humana, surge la
ciales particulares. Al revisar la literatura, Materni-
comparación con cualidades que en otros contextos
dad aparece como un complejo de significados par-
y épocas históricas son vistas como propias de lo
ticularmente rico por su relevancia para la vida hu-
femenino y de la maternidad. Haciendo referencia a
mana, la cultura y la psicología individual en cada
lo señalado previamente en este artículo, la capaci-
momento de la historia a lo largo de su evolución.
dad de relación, de empatía y de apertura a otros,
Como parte de la complejidad de este proceso,
aparecen como distintivas de la naturaleza femenina
los significados asociados a madre y mujer parecen
y en particular de la diosa griega Demeter, quien sim-
haber ido entrecruzándose. La carga histórica de la
boliza la maternidad. Ésta, que aparece como una
mujer
condición esencial de lo femenino y materno, es
demonizado algunas veces (Beauvoir, 1970; Duby
como
sexo
sometido,
desvalorizado,
puesta por los teóricos socio-construccionistas
& Perrot, 1992), la lucha por defender el propio valor
como una condición de la naturaleza social de la
y la utilización de las cualidades de la maternidad en
construcción de significados, que lleva a formas
esa lucha (Badinter, 1981; Carter, 1999; Hays, 1998),
novedosas y más positivas de experiencia y actúa
son hitos en la interpretación que se han dado a la
contra formas de “mal” individualismo que dan prio-
condición de madre. Así, apoyándose de diversas
ridad a los aspectos no relacionales del sí mismo
formas en cualidades asociadas a la maternidad real-
(Flax, 1997). Igualmente podemos plantear aquí que
zándola como atributo de valor de la identidad feme-
la crisis de identidad femenina puede apuntar a que
nina, las mujeres han generado estrategias para re-
rasgos tradicionalmente atribuidos únicamente a la
afirmar su propio valor como género. Con esto, al
mujer pierden esa cualidad.
En este contexto se desenvuelve la madre
mismo tiempo lo femenino ha quedado disociado,
dejando fuera de sus significados los aspectos me-
postmoderna, con nuevos parámetros de evaluación,
nos asumidos por la sociedad, los que son conside-
nuevas formas de participar en el juego social que
rados como peligrosos (por ejemplo la sexualidad),
generan nuevos vocabularios (coordinadora, acuer-
ya que no son útiles para transformar las imágenes
do, movimiento social, movilización, redes, mesa de
negativas que provienen de distintos discursos y
diálogo, reconciliación), la maternidad queda menos
rigurosa evidencia (Flax, 1997).
señalada como única condición definitoria del sí mismo de la mujer y de su valor como persona.
La mistificación que adquiere la condición de
madre en la cultura griega y judeo cristiana también
En síntesis, podemos asistir a distintos escena-
ha contribuido a que esta dimensión de la experien-
rios posibles: de madres agobiadas y deprimidas por
cia humana haya sido “sellada a fuego” en la subje-
el exceso de responsabilidad, confusas frente a los
tividad femenina. Sorprende la cantidad de elabora-
múltiples roles que deben desempeñar (profesional,
ción conceptual que impone a la maternidad una gran
laboral, familiar, de pareja, social), de visiones que
e ineludible responsabilidad, que va más allá de sólo
deben enfrentar, exigidas a dar respuestas eficaces,
engendrar niños y criarlos, comprendiendo un com-
pero también madres participantes en un ambiente
promiso con la preservación de la condición huma-
colectivo, que adquieren nuevos repertorios para
na y la cultura en su sentido más amplio.
desenvolverse y crean espacios de experiencia e
Como se ha señalado, la era postmoderna parece
interacción, alcanzando nuevas comprensiones para
ofrecer un escenario nuevo a los esfuerzos de la
los temas de la vida cotidiana, de la crianza, de su rol
mujer por superar su situación de inferioridad (Burin,
de madre, de actor en la sociedad y de sí mismas.
1998; Ehrenberg, 2000; Gergen 1991). En el contexto
de las múltiples investiduras del sí mismo, la identi-
Discusión
La revisión histórica del concepto de maternidad demuestra las transformaciones que ha tenido
esta noción a lo largo de siglos, y sus consecuen-
dad de madre –como una de esas investiduras– se
relativiza y pierde centralidad. El valor de la mujer
deja de estar puesto casi totalmente en la procreación y la crianza, tareas que empiezan a ser consideradas como opciones a las que se puede renunciar.
MOLINA
102
Sin embargo, no está claro que se haya desvanecido
La respuesta posible a este conflicto es una nue-
la identidad madre-mujer o que se la haya liberado
va maternidad que surge de la necesidad de resolver
de demandas milenarias, concediéndole una valora-
la paradoja “o madre o mujer”, por nuevas alternati-
ción que parece haber quedado perdida en algún
vas que hagan posible “tanto madre como mujer”.
momento muy remoto de nuestra historia.
Estas alternativas pueden surgir de la re-definición
Sin embargo, pareciera que en la actualidad la
de algunos rasgos y funciones que son vistos como
noción de maternidad no logra unificar significados
atributos individuales de las madres hacia el espa-
congruentes enfatizando una función cargada de res-
cio relacional, como tarea compartida, que en el ám-
ponsabilidad individual, al mismo tiempo que nuevas
bito privado es complementada por la acción del
posibilidades de experiencia y autorrealización para
padre y en el ámbito público, por las instituciones
la mujer. La madre del discurso social parece conti-
educativas, sociales y de salud.
nuar fuertemente asociada a concepciones hereda-
El análisis de los procesos históricos del concep-
das de la era moderna normativa, con ideas de mater-
to de maternidad muestra la amplitud de funciones
nidad omnipotente e intensiva, como las más prepon-
que son comprendidas en un solo concepto: procrea-
derantes. Mientras que la mujer es la que aparece
ción, nutrición, corrección conductual, formación
abriéndose
de
moral, formación afectiva, instrucción, por nombrar
autorrealización y autosatisfacción, donde la función
algunos, los cuales no siempre han sido adjudicados
materna parece tener poco espacio, quedando esta
a la madre a lo largo de la historia. Es importante esta
última en una posición opuesta a la imagen de mujer,
distinción, ya que identificar todas estas tareas de
paso
hacia
nuevos
“valores ”
generando contradicción en torno a la propia identi-
crianza con el concepto de madre, les asigna una con-
dad y posibles trastornos en el desempeño individual
dición de exclusividad que es propia de la función
general y de la función de procreación, nutrición, crian-
biológica. La época moderna es una de las que más
za y educación propiamente tales. Si se toma esta
intensamente tiende a concentrar estas tareas en la
perspectiva las opciones vitales pueden ser vistas
persona de la madre, lo que probablemente explica la
como excluyentes: ser madre renunciando a las posi-
resistencia que se encuentra en el discurso social a
bilidades y libertades como mujer o buscar desarro-
los intentos de flexibilización de esta función.
llarse (como pareja, profesional o trabajadora) abrién-
El tema desarrollado en este artículo si bien se
dose a los nuevos ofrecimientos sociales, renuncian-
desprende de literatura extranjera entre la cual se
do o postergando la procreación y la maternidad. En
cuentan algunos estudios latinoamericanos, deja
el segundo caso se es vista como dando prioridad al
planteada la necesidad de continuar el análisis en la
propio placer. Pareciera una paradoja sin salida (o
realidad chilena explorando de qué manera los con-
madre o mujer), que de alguna manera se genera en
ceptos tratados en este ensayo se despliegan en la
una concepción de maternidad aún bajo los parámetros
vida cotidiana y la construcción de significados de
modernos: rígida, omnipotente, exclusiva e intensiva.
las madres de este país.
Para defender estos valores modernos, una so-
Finalmente, los planteamientos de Ehrenberg
ciedad que ofrece amplias posibilidades a la mujer
(2000) y Gergen (1991) ofrecen marcos desde la so-
parece amenazante y los discursos pueden retornar
ciología y la psicología para analizar algunos fenó-
con renovada intensidad a narrativas históricas
menos asociados al proceso de construcción de un
respecto de comportamientos moralmente reprocha-
concepto de maternidad en la era postmoderna y las
bles, estilos viciosos, personalidades frágiles, per-
dificultades que vive la mujer para adaptarse a las
judiciales e instigadoras de formas de vida insanas
nuevas formas de organización de nuestra sociedad
o aludiendo a aspectos ocultos y peligrosos a los
occidental. En términos generales estos autores
que la sociedad debe reprimir.
apuntan a un posicionamiento de la experiencia de
Desde esta perspectiva se puede comprender
maternidad que en otra época fue privada y ahora se
cómo las demandas ilimitadas en torno a este rol con-
da en el espacio público, trayendo nuevos patrones
tinúan teniendo la influencia que tienen en la expe-
de evaluación y monitoreo de la propia conducta,
riencia personal de las madres. Las consecuencias
generando espacios de aprendizaje y colaboración,
individuales como duda de sí mismas, secuelas psi-
pero también nuevas exigencias a la acción de las
cológicas, resultan de los altos costos de cuestionar
madres. Esto lleva una nueva discusión en torno a la
el discurso social. Pareciera que desde cualquier po-
identidad personal, individual, con roles y funcio-
sición esto es inevitable en un escenario en el cual los
nes que ya no están claramente delimitados y una
conceptos de maternidad y mujer se polarizan.
apertura a nuevos espacios de relación que se van
103
TRANSFORMACIONES HISTÓRICO CULTURALES DEL CONCEPTO DE MATERNIDAD
construyendo, llevando a nuevas formas de concepción de sí mismo y de organización de la vida
cotidiana.
Se podría plantear que asumir sin conflicto las
identidades de madre y mujer, en una época que
avanza en la superación de posiciones de inferioridad, desafía directamente al modelo patriarcal apuntando a un viraje hacia formas más solidarias de relación y no basadas en la dominación (Eisler, 1996).
Este punto de bifurcación que puede estar viviendo
la mujer y la madre de nuestra era, está abierto hacia
nuevas posibilidades, pero la dirección que tome-
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