CONSIDERACIONES PSICOLÓGICAS DEL CÁNCER DE MAMA

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CONSIDERACIONES PSICOLÓGICAS DEL CÁNCER DE MAMA
COMO REFLEXIONES PRODUCTO DE INVESTIGACIÓN
Estudiantes
Ana Milena Mejía Acevedo, Diana Carolina Peláez y Natalia Rojas Moncada
Investigadora Principal
Martha Juliana Villegas
Universidad Católica Popular del Risaralda
Programa de Psicología
Grupo de investigación en Clínica y Salud Mental
Línea de Investigación Psicología Clínica y de la Salud
Pereira
2009
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INTRODUCCIÓN
La Línea de Investigación en Psicología Clínica y de la Salud, del Programa de Psicología
de la Universidad Católica Popular de Risaralda, presenta en esta ocasión la recopilación de tres
artículos de reseña, elaborados por tres estudiantes como pre requisito de grado, durante los tres
semestres de rotación en línea de investigación y como productos investigativos del proyecto:
“Aplicación del Counselling como modelo de apoyo emocional en pacientes mastectomizadas”,
culminado en diciembre del año 2008.
Los tres artículos se refieren al tema de aspectos psicológicos del cáncer de mama, el cual es el eje
central del proyecto en mención y que cobra gran relevancia frente a la situación epidemiológica y de
morbi mortalidad en el mundo, frente a la cual la psicología tiene un papel de responsabilidad significativo
en cuanto a los procesos de intervención disciplinar como interdisciplinar.
Consientes de esta realidad, las estudiantes que a continuación presentan los artículos, asumen una
posición activa en cuanto a su interés frente al tema y logran elaborar una revisión juiciosa y rigurosa
acerca los avances científicos que la psicología viene haciendo dentro de la psico-oncología.
El primer artículo, Impacto de los estilos de afrontamiento en la recuperación de pacientes
con cáncer de seno, pretende hacer una revisión de las investigaciones que han girado alrededor
de los estilos de afrontamiento y cómo estos, según el tipo de estilo y persona, determinan el
estado psicológico del paciente y pueden pronosticar mejor o peor pronóstico psicopatológico,
dentro de la evolución del paciente oncológico. Esta revisión permite ver que el concepto de
afrontamiento ha sido fundamental en la comprensión y explicación de la psicopatología
oncológica, al igual que evidencia los múltiples autores que han trabajado sobre este tema, el cual
también ha ido evolucionando en cuanto a complejidad, nuevos conceptos, construcción de
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escalas de medición, validación de las mismas, entre otros. Finalmente, este concepto se mantiene
en vigencia y las investigaciones alrededor de él permiten su pertinencia, utilidad y actualización.
El segundo artículo Relación entre depresión y ansiedad en mujeres con mastectomía
radical, se relaciona de manera directa con el proyecto de investigación culminado, ya que el
objetivo de ésta reducir los niveles de ansiedad y depresión en mujeres mastectomizadas, por
ende no sólo recoge la investigación como antecedente, sino que también logra una revisión de
los últimos avances alrededor de los trastornos emocionales en dichas pacientes. La ansiedad y la
depresión son reacciones emocionales esperadas de las pacientes que han sido diagnosticadas con
cáncer de mama o dentro de sus tratamientos oncológicos, más aún cuando se les ha tenido que
realizar una mastectomía, sin embargo es muy importante que el psicólogo se encuentre al tanto
de la evolución de dichas reacciones ya que muchas veces sobre pasan a la mujer y se convierten
en trastornos, los cuales impiden la vida cotidiana de ellas y su adaptación a tal cambio. Este
artículo deja de manifiesto los avances investigativos alrededor de las posibles intervenciones e
explicaciones para los trastornos de ansiedad y depresión en pacientes que han sido sometidas a
una cirugía radical de la mama a causa del cáncer de mama.
Finalmente, el tercer artículo Impacto psicológico de la mastectomía en la relación de
pareja, parte de un cuestionamiento muy valido acerca del impacto que puede llegar a tener la
mastectomía en la relación de pareja de aquella mujer y su pareja, teniendo en cuenta que la
mama a través de la historia y significación social y cultural, ha representado un símbolo de
maternidad, erótico, sexual y estético para la mujer, el cual una vez removido impacta
necesariamente estas significaciones, las cuales muchas veces determinan estados
psicopatológicos como depresión, ansiedad adaptativa, aislamiento social, baja autoestima, entre
otros. A partir de la revisión hecha, se logra concluir que la investigación en este tema es mínima,
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que el interés frente al impacto que la mastectomía tiene en la sexualidad y en general en la
relación de pareja se ha perdido de los objetivos de investigación, de hecho no se encuentra una
teoría sólida que sostenga la comprensión acerca del fenómeno, posibilitando un camino a
explorar para la psiconcología en términos de intervención e investigación.
Resta agradecer a cada uno de los estudiantes que durante los años de elaboración del
proyecto estuvieron comprometidos con el ejercicio investigativo y de intervención que él
representaba, todos fueron parte significativa en las intenciones y resultados del mismo. Cada uno
deja como producto su artículo, el cual a su vez fortalece a la comunidad académica que gira
alrededor de este tema y abre nuevos retos para los demás estudiantes que se interesen en la
psicología de la salud.
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IMPACTO DE LOS ESTILOS DE AFRONTAMIENTO EN LA RECUPERACIÓN DE
PACIENTES CON CÁNCER DE SENO
Ana Milena Mejía Acevedo1
Universidad Católica Popular del Risaralda
Línea de Investigación Psicología Clínica y de la Salud
Resumen
Este artículo se originó a partir de la investigación realizada en la línea “Psicología Clínica y
de la Salud”, la cual tuvo por objetivo conocer los efectos del Counselling sobre los niveles de
depresión y ansiedad en pacientes mastectomizadas; investigación que dio lugar a la inquietud de
conocer el impacto que pueden llegar a tener los diferentes estilos de afrontamiento asumidos por
las pacientes con cáncer de seno en la recuperación de la enfermedad. Tema que se presenta en
este escrito, teniendo en cuenta el aporte que puede hacer el Psicólogo para brindar apoyo que
permita afrontar de una manera más positiva esta enfermedad, ya que el aumento en el índice de
población femenina diagnosticada con cáncer de seno es cada vez mayor y sus implicaciones
físicas pueden ocasionar efectos psicológicos que impactan o afectan la recuperación así como la
calidad de vida de este tipo de pacientes.
1
Estudiante X semestre de Psicología UCPR. E-mail: [email protected]
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Palabras Clave: cáncer de seno, afrontamiento, estrés, estilos de afrontamiento y estrategias
de afrontamiento.
Abstract
This article originated from research done in the "Clinical Psychology and Health", which
aimed to determine the effect of counseling on levels of depression and anxiety in mastectomy
patients, research that led to concerns knowing the impact it can have different coping styles
made by patients with breast cancer in the recovery of the disease. topic is presented in this paper,
taking into account the contribution they can make the psychologist to provide support to address
a more positive this disease, since the increase in the rate of women diagnosed with breast cancer
is increasing and their physical implications can cause psychological effects that impact or affect
the recovery and quality of life of these patients.
Keywords: breast cancer, coping, stress, coping styles and coping strategies.
Introducción
Según Berlanga, Toledo y Barreto (1995), el cáncer es definida como una enfermedad
crónico-degenerativa, que atenta no sólo contra la integridad física, sino que quebranta de igual
manera la integridad psicológica de los individuos; motivo por el cual, ha generado gran interés
no sólo de médicos oncólogos, sino de diferentes disciplinas, entre ellas la Psicología,
contribuyendo así a la formación de grupos interdisciplinarios que buscan por todos los medios
minimizar los fuertes impactos tanto físicos como emocionales manifestados por quienes son
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diagnosticados con esta enfermedad; ya que por su “diagnóstico”, sintomatología y tratamiento,
obliga a una modificación en el estilo de vida, ocasionado ésto, por los cambios que dicha
enfermedad implica, como efectos de los tratamientos, los cuales incluyen, cambio en la
apariencia física, pérdida de órganos, cambios en las conductas alimenticias, entre otros.
Los efectos psicológicos no tardan en aparecer y frente a ello, Vinaccia (1994, p. 162) opina
que “cambia la forma cómo la persona se ve a sí misma y a su vida; su autoestima se afecta
profundamente; su proyecto de vida debería ser revisado, y a menudo, no podrá saber cuál será su
curso”.
Estas manifestaciones se pueden presentar ante el diagnóstico de cualquier tipo de cáncer,
entre ellos el cáncer de seno, aunque es posible que en éste las afectaciones sean mayores ya que
incluye la pérdida de un órgano que representa una parte significativa en el cuerpo de la mujer.
Así, reconocer las implicaciones físicas que puede generar esta enfermedad (cáncer de seno), es
tan importante como reconocer las implicaciones emocionales que ella puede ocasionar a quienes
han sido diagnosticadas con ella, ya que la manera cómo la paciente asume y afronta esta
situación podría ser determinante en el proceso de la enfermedad, de forma positiva o negativa,
puesto que son múltiples los factores psicológicos que pueden influir desde el diagnóstico hasta
su recuperación, en la aparición de respuestas emocionales, cognitivas o conductuales. Estos
factores psicológicos incluyen los llamados estilos de afrontamiento, los cuales hacen referencia
a formas particulares de hacer frente a situaciones estresantes y a partir del manejo de éstos,
podría verse impactada la calidad de vida de las mujeres que se ven afectadas por este tipo de
patología. Por ello, surge la inquietud acerca de ¿Cómo los diferentes estilos de afrontamiento
asumidos por las pacientes con cáncer de seno impactan positiva o negativamente la
recuperación de la enfermedad?
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El contenido de este documento, se hace interesante, en la medida que para la Psicología y
cualquier otro campo de la salud es innegable el aumento en el índice de población femenina con
cáncer de seno en los últimos años y el fuerte impacto generado a partir del diagnóstico de esta
patología, situación que conlleva a que las investigaciones de los procesos cognitivos y
conductuales que subyacen al padecimiento de la enfermedad crónica como el cáncer de seno, se
conviertan en aportes claves para brindar apoyo que le permita a esta población afrontar de una
manera más positiva la enfermedad.
Por ello, la observación y evaluación de estilos y estrategias de afrontamiento se hacen útiles,
en cuanto permiten entender su complejidad e importancia para comprender los ajustes del
individuo en su medio ante situaciones estresantes, como en la enfermedad crónica. Además,
estos estilos o modelos tienen tras de si, una amplia y bien fundada argumentación teórica
asentada en los trabajos desarrollados por la Psicología de la Salud y su relación con el estrés,
constituyéndose así como una de las líneas más relevantes de investigación en terapia de
conducta.
Aunque los conceptos de afrontamiento tienen más de sesenta años de haber sido
formulados, aún prometen tener mucho valor, vigencia y actualidad en el quehacer investigativo
y práctico de la Psicología, por lo que todo aporte que se haga al respecto no dejará de ser
novedoso, teniendo en cuenta que la población con cáncer de seno aumenta considerablemente.
Es entonces, el cáncer de seno y los estilos de afrontamiento que acompañan su diagnóstico
y el transcurso de la enfermedad lo que constituye el tema central de éste artículo.
En este orden de ideas se define entonces como objetivo del mismo conocer el impacto que
tienen los diferentes estilos de afrontamiento asumidos por las pacientes con cáncer de seno en su
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recuperación; para lo cual, se abordan autores como Lazarus y Folkman, quienes dan un concepto
de afrontamiento enmarcándolo dentro del modelo de estrés que ellos mismos proponen.
Se retoman los aportes realizados por Quintero, M. Sánchez, D. y Torres I. (2007), autores
que realizan un abordaje integral de la enfermedad crónica incluyendo en sus trabajos los
aspectos psicológicos del cáncer y su afrontamiento; igualmente se referencian algunas
investigaciones que se han realizado al respecto para una mayor comprensión y clarificación del
tema, ya que todo lo concerniente a esta enfermedad se ha convertido en un factor fundamental
de estudio, pues a partir del conocimiento científico de algunos de sus procesos se puede aportar
a generar procedimientos terapéuticos que permitan aliviar el sufrimiento que dicha vivencia
ocasiona, y afrontar más adecuadamente el proceso que ésta conlleva y sus posibles
consecuencias.
A lo largo del presente escrito se encontrará una breve descripción de aquello que se refiere
al cáncer y al cáncer de seno, así como todo lo concerniente a la información brindada por los
autores atrás mencionados y las investigaciones encontradas para tratar de dar respuesta a la
pregunta planteada, y finalmente se intentarán dar algunas conclusiones que permitan dar cuenta
del logro del objetivo propuesto.
Desarrollo
Cáncer
Según el Instituto Nacional de Cancerología E.S.E., 2004, el cáncer es una enfermedad que
inicia cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Las células
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normales se dividen y crecen de manera ordenada, mientras que las células cancerosas no lo
hacen. Éstas continúan creciendo y desplazando a las células normales.
Aunque existen muchos tipos de cáncer, todos tienen en común el crecimiento fuera de
control de las células. Este crecimiento anormal de las células puede llegar a formar masas de
tejidos, llamadas tumores, que pueden ser benignos o malignos.
Para esclarecer cuáles son los tipos de tumores, se retoman las definiciones dadas por el
Instituto Nacional del Cáncer (INC), 2008, las cuales dicen que los tumores benignos, son de
crecimiento lento, sólo crecen hasta determinado tamaño, no dañan o destruyen células normales,
crecen de manera ordenada y normalmente no producen efectos secundarios graves. Mientras
que los tumores malignos, se conocen por su capacidad de invadir y destruir tejidos y órganos
tanto cercanos como aquellos que se encuentran lejos del tumor original; las células del cáncer
atacan el tejido sano y nunca dejan de reproducirse. Esto sucede por que las células cancerosas
se desprenden del tumor y se propagan a otras partes del cuerpo por medio de la sangre o del
sistema linfático; pueden establecerse en una región nueva y formar otros tumores; cuando esto
ocurre, se le llama metástasis. El cáncer que se propaga de esta manera se conoce como “cáncer
metastático”.
Cáncer de Seno
Por el crecimiento de la población diagnosticada con cáncer de seno, múltiples autores han
querido presentar algunas claridades y definir mejor este tipo de enfermedad, la cual hace parte
del llamado cáncer ginecológico, dentro del cual se incluyen otros tipos de cáncer que afectan
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diferentes partes relacionadas con los órganos reproductores de la mujer. Así como lo hace
Olivares (2004), quien señala que:
El cáncer de seno está clasificado dentro de los tipos de cáncer ginecológico, éste
aparece en distintas localizaciones entre las que cabe citar: mama, endometrio,
cérvix, vulva y ovario. Muchos de estos cánceres producen pocos o ningún
síntoma hasta que el tumor es avanzado; y aparecen con mayor frecuencia en
mujeres mayores, pero pueden ser diagnosticados en cualquier momento del ciclo
vital. (p.30)
Para entender un poco más acerca del cáncer de seno, se hace necesario realizar un
acercamiento a la estructura de este órgano; para lo cual es importante aclarar que el seno de una
mujer está formado por glándulas mamarias o productoras de leche llamadas lobulillos;
conductos, que son pequeños tubos que llevan la leche de los lobulillos al pezón; tejido adiposo y
conectivo; vasos sanguíneos y vasos linfáticos. La mayoría de los cánceres del seno comienzan
en las células que recubren los conductos y se llama cáncer ductal; algunos inician en los
lobulillos y a éste se le llama cáncer lobulillar; y el resto se origina en otros tejidos. (Asociación
Española Contra el Cáncer, 2008)
El cáncer de seno es un tumor maligno (canceroso) que se origina de las células del seno y
ocurre cuando las células tumorales tienen la capacidad de invadir los tejidos de alrededor y de
alcanzar órganos alejados e implantarse en aquellos que están ubicados en la mama. “La
enfermedad ocurre principalmente en las mujeres, pero los hombres también pueden
desarrollarla”. (INC, 2008)
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Para combatir la enfermedad, existen varios tipos de tratamiento que son utilizados con el
fin de aliviar los síntomas físicos, prolongar el tiempo de vida, así como mejorar la calidad de
vida; frente a este último aspecto, Ardila (2003) señala que es preciso empezar a trabajar en el
crecimiento personal, las realizaciones de potencialidades para manejar el estrés que ocasiona
tanto la enfermedad como sus posibles tratamientos, ya que a pesar de los claros objetivos que
tienen éstos, también generan efectos no deseados como dolor, nauseas, mareo, cambios en la
piel, entre otros.
Algunos de los tratamientos para el cáncer definidos por el INC, (2004) son los siguientes:
Radioterapia. Usa rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger las
células del cáncer. Este tratamiento se puede usar para eliminar cualquier célula cancerosa que
permanece en el seno, la pared torácica o en el área axilar después de la cirugía. Dentro de sus
efectos secundarios están: enrojecimiento con aspecto de quemadura y dermatitis.
Quimioterapia. Es la utilización de diversos fármacos que ocasionan la destrucción de
células, con el propósito de impedir la reproducción de las células cancerosas. Este tipo de
tratamiento conlleva una serie de efectos secundarios como lo son: cansancio, nausea, vómito,
caída del cabello, pérdida de los dientes, mayor riesgo a contraer infecciones, entre otras.
Mastectomía. Es la extracción de uno o ambos senos de manera parcial o completa, con el fin
de remover el tumor. Existen diferentes tipos de mastectomía, las cuales se utilizan de acuerdo a
la intensidad y forma del cáncer; si se extirpa sólo la glándula pero se conserva la piel de la
mama, la areola y el pezón, se llama mastectomía subcutánea. Si la extirpación incluye la mama
completa, la piel que la cubre, la areola y el pezón, se llama mastectomía simple; y si la remoción
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de la mama completa está acompañada de los ganglios linfáticos de la axila y de porciones
variables de los músculos pectorales se llama mastectomía radical.
Según Datos ofrecidos por Piñeros, Sánchez, Cendales, Perry, Ocampo y García (2008),
En Colombia el cáncer de mama (…) empieza a perfilarse como un problema de
salud pública. La tasa de incidencia anual estimada es de 30 casos por cada
100.000 mujeres; en relación con la mortalidad, en el año 2004, el cáncer de
mama ocupó el tercer lugar (1.853 muertes) como causa de muerte por cáncer
entre mujeres, después del de cuello del útero y el de estómago. (p. 182)
Con estas cifras, la enfermedad se ha estereotipado de una manera muy negativa, alrededor
de la cual se han creado prejuicios y creencias que hacen mas difícil la aceptación de esta
patología ante su diagnóstico y evolución, lo que ha conllevado a que generalmente sea
relacionada con la muerte (Pérez, C. 2005).
Estrés
Las mujeres diagnosticadas con cáncer de seno, deben someterse a diferentes modalidades
de tratamiento, como se expuso en líneas anteriores, las cuales conllevan distintas reacciones
tanto fisiológicas como emocionales, provocando efectos acumulativos y posibles afectaciones en
el bienestar psicológico (Olivares, C. 2004); es así, que tanto el cáncer de seno como los efectos
de los tratamientos a los que son sometidas las pacientes, frecuentemente provocan cambios
físicos, hormonales, sexuales, reproductivos, así como alteraciones psicológicas como ansiedad,
depresión y estrés.
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Estas posibles afectaciones se encuentran estrechamente relacionadas con “el grado de
patología y tratamiento oncológico [y la manera cómo las pacientes asumen psicológicamente
dicha situación, incluyéndose] creencias desadaptadas relacionadas con el cáncer, reacciones
emocionales asociadas al proceso de enfermedad, cambios fisiológicos asociados al tratamiento,
alteraciones en la imagen corporal, autoestima, impacto y reacción de la pareja”. (Olivares, M.
2004. p. 37) Con ello, se podrían distinguir algunas variables predisponentes a este tipo de
dificultades, según lo planteado por Vinaccia, (2003) entre las que cabe citar: “momento del ciclo
vital en que se diagnostica el cáncer, alteraciones sexuales previas, personalidad, factores
culturales y educativos, así como los estilos y estrategias de afrontamiento utilizadas por cada
individuo”. (Vinaccia, S. 2003. p. 162)
Aunque algunos de estos problemas psicológicos, que afectan a las pacientes con cáncer de
seno son similares a otros pacientes con patología crónica; Doherty, (1997, citado en Olivares,
2004), sugiere que la naturaleza y tratamiento del cáncer de seno pueden proveer un estrés
añadido para la mujer que lo padece.
Como lo señalan Navas, C., Villegas, H., Hurtado, R., Zapata, D., (2006, mar)
El sujeto con cáncer [de seno] se ve invadido por una serie de factores estresantes,
que van desde el impacto inicial generado por la noticia de la enfermedad, lo
imprevisible de su evolución, el pronóstico de la misma, el efecto de los
tratamientos, hasta la toma de conciencia de la finitud de la vida. Todos los
proyectos de la vida del individuo quedan interrumpidos y todas las energías y
pensamientos se concentran en el proceso de supervivencia.
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Teniendo en cuenta el estrés que provocan determinadas situaciones o estímulos, Holmes &
Rahe, (1967, citados por Lazarus, 2000) diseñaron una Escala de Valoración de Reajuste Social,
con la cual realizaron un estudio con diferentes tipos de personas en diversos países con el
propósito de conocer la valoración y el grado de reajuste que requerían diversos acontecimientos
vitales; encontrándose que en una lista de 43 eventos, la enfermedad o dolencia personal, obtuvo
el 6º lugar como uno de los eventos que requiere mas cambios vitales y por tanto conlleva serias
demandas adaptativas, por lo que puede ser definido como un evento estresor.
Todo aquello por lo que atraviesa una mujer con cáncer de seno puede ser asumido como
fuentes de estrés; ya que como lo manifiestan Lazarus y Folkman, (1986, citados en Forero,
Rojas y Forero, 2005),
El estrés se entiende como una relación dinámica que se da entre un individuo y
un evento, producto de la cual se genera un conjunto de respuestas cognoscitivas,
fisiológicas y conductuales; cuya naturaleza estará determinada por la valoración
del individuo acerca del carácter amenazante de dicho evento. (Introducción 1)
Urquidi, Montiel y Gálvez, (1999, p. 31) exponen que “las investigaciones sobre el
afrontamiento en individuos con cáncer, parten de que las enfermedades, particularmente aquellas
que tienen un carácter crónico, representan para la mayoría de los individuos una situación
generadora de estrés”.
De acuerdo con Royak-Shaler (1991, citado en Urquidi, Montiel y Gálvez, 1999) el cáncer
de seno, es una de las enfermedades más impactantes psicológicamente, puesto que su
diagnóstico puede ser valorado como un suceso estresante, en la medida que implica pérdida y
amenaza.
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En este orden de ideas, desde el comienzo de la enfermedad, la paciente deberá exponerse a
una amplia gama de estresores que son clasificados por Elliot y Eisdorfer (1982, citados en
Lazarus y Folkman. p.38), en cuatro categorías:
1. Estresores agudos: limitados en el tiempo, como esperar la intervención quirúrgica.
2. Secuencias de estresores: series de acontecimientos que ocurren durante un periodo
prolongado de tiempo como resultado de un acontecimiento inicial desencadenante,
[como pueden ser el proceso diagnóstico y terapéutico].
3. Estresores intermitentes: (…) éstos ocurren una vez al día, una vez a la semana o una vez
al mes, [y pueden ser la quimioterapia y seguimiento].
4. Estresores crónicos: (…) éstos pueden haberse iniciado o no por un acontecimiento que
persiste durante mucho tiempo, [como la pérdida de un órgano (seno), miedo a la
recidiva].
Guerrero, E. manifiesta que el “estrés puede inducir directamente efectos psicológicos y
fisiológicos que alteran la salud”, situación que puede impactar negativamente la enfermedad.
“Es importante tener en cuenta que un suceso es estresante en la medida en que el sujeto lo
perciba o lo valore como tal, sean cuales sean las características del suceso”, (Vásquez, Crespo,
Ring., p. 425) así, un evento puede ser percibido como estresante o no de acuerdo al individuo, es
decir, lo que para una persona puede ser estresante para la otra puede no serlo, lo que dependerá
de las características propias del sujeto y de los estilos de afrontamiento que inducen sus
cogniciones y conducta.
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Según Vinaccia (2003, p.163),
Hay dos tipos de evaluación del estrés que se refieren a la “percepción de
anticipación”, que consiste en prepararse para un suceso, ya sea de manera
positiva o negativa; y la “percepción de control de la situación”, en la cual el
sujeto descubre que la situación depende de él y la puede manejar con los recursos
de que dispone. (…) Se concluye entonces que estos dos factores son
fundamentales en el estrés, ya que se ha encontrado que los sucesos percibidos
como incontrolables o impredecibles son los que tienen mayor impacto sobre la
salud.
Es por esto, que ante el estrés generado por el diagnóstico y los tratamientos, la paciente
deberá actuar haciendo uso de algunas estrategias que le permitan entender y atacar los eventos
que le llegan a causa de su enfermedad. Según Slaikeu, (1988, citado en Valdés, 1996) la manera
como una persona actúa frente a un suceso precipitante para introducirse posteriormente en una
experiencia de crisis o no, depende de los recursos materiales, personales y sociales con que
cuenta. De esta manera, quienes encuentran mayores problemas para hacer frente a la enfermedad
y su tratamiento son aquellas personas para las que los eventos estresores sobrepasan los
recursos para afrontarlos y son ellos los que podrían presentar generalmente, condiciones
premórbidas que aumenten su vulnerabilidad. (Valdés, 1996).
Desde este punto de vista y de acuerdo a lo planteado por Lazarus (2000), el estrés es
característicamente fuerte cuando el individuo debe enfrentarse a demandas que no pueden ser
satisfechas con facilidad, frente a esto, la ansiedad tiende a aparecer como una emoción propia
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del estrés, y podría intensificarse cuando la persona no confía o confía poco en su propia
capacidad para manejar el mundo con efectividad.
Forero, F. Bernal, G., & Restrepo, M., (2005) sugieren que en el campo de la investigación
sobre la relación entre el proceso salud-enfermedad con variables psicológicas en la situación del
cáncer específicamente, se ha encontrado que la comprensión acerca de cómo las pacientes
afrontan las demandas impuestas por el cáncer, la cognición sobre la enfermedad y el apoyo
social, pueden generar aportes para la intervención psicológica, la cual puede incidir en la
recuperación y rehabilitación de pacientes con este tipo de enfermedad.
Afrontamiento
Lazarus y Folkman (1986) definen el afrontamiento como “aquellos esfuerzos cognitivos y
conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas
específicas externas y/o internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los
recursos del individuo”. (p. 164)
Este concepto está enmarcado dentro del modelo que sobre el estrés se han formulado; y
señalan que
El estrés ocurre por demandas que exigen utilizar todos los recursos que una
persona posee o que incluso los exceden, o bien, son demandas que no encuentran
una respuesta adaptativa disponible. En este sentido, se consideran entonces las
capacidades adaptativas o maladaptativas de una persona ante las demandas
ambientales. La discrepancia entre las demandas percibidas (…) y la forma cómo
el individuo perciba sus posibles respuestas, constituirán el estrés y
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consecuentemente tendrán impacto en su salud. (Lazarus y Folkman, 1977,
citados en Reynoso, Seligson, 2005. p. 28)
Por lo tanto, se asume el afrontamiento como “un factor estabilizador que ayuda a los
individuos a mantener la adaptación psicosocial durante períodos de estrés”. (Forero, F. Bernal,
G. Restrepo, M. 2005. p. 135), lo cual se manifiesta mediante una serie de pensamientos y
acciones que habilitan al individuo para manejar y controlar las situaciones difíciles. (Stone y
cols., 1988, citados en Vásquez, Crespo y Ring)
Esto requiere de una serie de esfuerzos que pueden estar dirigidos al problema, o a la
emoción; para identificarlos, se habla de dos tipos generales de estrategias de afrontamiento
definidas por Lazarus y Folkman (1986, citados en Vásquez et al. p. 426):
1. Estrategias de resolución de problemas: son aquellas directamente dirigidas a manejar
o alterar el problema que está causando el malestar.
2. Estrategias de regulación emocional: son los métodos dirigidos a regular la respuesta
emocional ente el problema
Estos, pueden participar conjuntamente durante la interacción del individuo con el entorno,
ya sea interfiriéndose o favoreciéndose mutuamente. (Lazarus y Folkman, 1986). “De acuerdo
con esta valoración, resultan estrategias de afrontamiento [que el sujeto utiliza] que permiten en
algunos casos ajuste al evento estresor y en otros no. Esto depende (…) de factores ligados a las
características específicas de cada individuo, como la edad, género, educación, habilidades
sociales, [personalidad, aprendizaje] etc.” (Vinaccia, 2003, p.166)
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Según lo planteado por Miró y Raich (1998, p.74),
Se considera que los individuos varían sus procedimientos de afrontamiento en
función de la posibilidad que tienen de poder controlar o no aquello que
representa la amenaza. Otros factores que afectan al proceso de afrontamiento son
las características internas del individuo (Miró, 1993, citado en Miró y Raich),
(…) [apuntando a la idea] que un individuo deberá comportarse de forma similar
aún en distintas situaciones. Habitualmente se recurre al concepto de estilo de
afrontamiento para explicar la supuesta estabilidad de las estrategias de
afrontamiento que se utilizan. Por estilo de afrontamiento se entiende la forma
habitual con la que un individuo se enfrenta a las situaciones que para él son
amenazantes.
Así, el estilo de afrontamiento de cada individuo es particular y fija la estrategia de
afrontamiento utilizada (Miró y Raich).
Es preciso entonces, diferenciar entre estilos de afrontamiento y estrategias de
afrontamiento:
Los estilos de afrontamiento se refieren a predisposiciones personales para hacer
frente a las situaciones y son los responsables de las preferencias individuales en
el uso de unos u otros tipos de estrategias de afrontamiento (…).Mientras que las
estrategias de afrontamiento son los procesos concretos que se utilizan en cada
contexto y pueden ser altamente cambiantes dependiendo de las condiciones
desencadenantes (Fernández-Abascal, 1997, citado en Martín, M., Jiménez, M., y
Fernández-Abascal, 1997, p. 2).
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Las características internas del individuo pueden afectar el proceso de afrontamiento, pues
cada situación vivida genera diferentes pensamientos y comportamientos en cada persona.
Es importante, evaluar el concepto de estilos de afrontamiento para entender las estrategias
que pone en acción o en marcha una mujer cuando se enfrenta a una enfermedad como el cáncer
de seno.
Así, las formas de afrontamiento al estrés o estilos de afrontamiento pueden agruparse en
cinco categorías, las cuales son definidas por Barra (2003) de la siguiente manera:
•
Buscar información sobre los eventos estresores.
•
Acción directa, o tomar medidas específicas para afrontar el estresor.
•
Inhibición de la acción, lo cual puede ser también un modo de afrontamiento.
•
Esfuerzos intrapsíquicos, como involucrarse en procesos de negación, evitación,
intelectualización del estresor, orientados primariamente hacia la regulación emocional.
•
Recurrir a otros en busca de ayuda y apoyo emocional. (p. 40)
Por otra parte, Lazarus y Folkman (1986, p. 346) diseñaron un cuestionario de modos de
afrontamiento, donde se distinguen 67 estrategias, a continuación se enuncian algunas de ellas:
•
Intenté analizar el problema para comprenderlo mejor.
•
Me volqué en el trabajo o en otra actividad para olvidarme de todo lo demás.
•
Creí que el tiempo cambiaría las cosas y que todo lo que tenía que hacer era esperar.
•
Me propuse sacar algo positivo de la situación.
22
•
Intenté encontrar al responsable.
•
Confié en que ocurriera un milagro.
•
Seguí adelante como si no hubiera pasado nada.
•
Manifesté mi enojo a las personas responsables del problema.
•
Acepté la simpatía y comprensión de algunas personas.
•
Desarrollé un plan de acción, y lo seguí.
•
Me dije a mí mismo cosas que me hicieron sentir mejor.
•
Me mantuve firme y peleé por lo que quería.
•
Me negué a creer lo que había ocurrido.
•
Intenté que mis sentimientos no interfirieran demasiado en otras cosas.
•
Deseé que la situación se desvaneciera o terminara de algún modo.
•
Recé.
Frente a lo anterior, Valderrama, Carbellido y Domínguez, (1995) realizaron en México un
estudio con 71 mujeres con cáncer ginecológico con el objeto de identificar el impacto que tiene
el estar sometido a estimulación aversiva, tanto física como simbólica, sobre las esferas
conductuales, emocionales y fisiológicas de quien las recibe. Para ello, utilizaron el “Cuestionario
de Ansiedad Cognoscitiva-Somática” e “Inventario de Estilos de Afrontamiento”. Los resultados,
mostraron que entre los estilos de afrontamiento más utilizados se encuentran: Análisis de la
23
situación para comprenderla, espíritu de lucha, desear que la situación se desvanezca, aceptar la
simpatía y comprensión, salir adelante, rezar, autoconsolarse, tener fe, buscar ayuda y resignarse.
Igualmente se encontró, que las mujeres que sufren de esta enfermedad utilizan una amplia
gama de estrategias, dentro de las cuales están: la negación, los esfuerzos cognoscitivos para
orientar el problema, la racionalización religiosa, la búsqueda de apoyo social, los esfuerzos
conductuales orientados a la solución del problema, enfocarse en lo positivo, entre otros; siendo
la negación la mas utilizada, sobre todo en la etapa de diagnóstico.
La negación puede estar inducida, por estilos de afrontamiento que tienden a conducir a la
mujer a alejarse del problema, o como lo denomina Barra (2003), inhibición de la acción, es
decir, que huyen en lo posible de todo aquello que tenga que ver con la enfermedad. Así, la
evitación, se debe a que la aceptación de la enfermedad y la información sobre ella les puede
generar ansiedad, y entre mas información tienen mas síntomas sienten, además de evitar los
tratamientos, por lo que su recuperación puede ser mas lenta y complicada. Sumado a esto, más
que síntomas físicos se encuentra también el malestar psicológico y/o emocional que pueden
sentir con la información respecto a lo que les sucede.
En otro sentido, se encuentran las mujeres que buscan acercarse a la situación y aceptar el
evento o la enfermedad de una manera más adaptativa, puesto que analizan la situación para
comprenderla, utilizando estrategias que podrían ir enfocadas a realizar esfuerzos cognitivos y
conductuales para buscar información y tratar de dar solución a la situación problema, en este
caso el cáncer de seno, y asumir o adoptar un espíritu de lucha. Según las investigaciones, este
tipo de pacientes tienen un pronóstico más benéfico, puesto que se recuperan más rápidamente y
24
el tener información clara y detallada de lo que les sucede les hace sentir mejor ya que las
impulsa a actuar en beneficio de su salud y recuperación.
Al respecto, Asencio, S. (2001) expone que estos estilos de afrontamiento, se convierten en
esquemas de supervivencia que permiten percibir de una u otra manera el diagnóstico, tomar
control o no sobre la situación, lo cual, en su conjunto influirá sobre el pronóstico de la
enfermedad y el bienestar de la paciente. Por ejemplo, tener un espíritu de lucha se define como
el esquema de supervivencia y este estilo permite que el diagnóstico se perciba como un desafío,
para lo cual la paciente siente que posee la capacidad de controlar la situación, lo que conlleva a
un buen pronóstico de la enfermedad.
De acuerdo con lo planteado por Steve y Ramírez (2003), el bienestar de las personas que
padecen algún tipo de enfermedad o dolor crónico depende de las estrategias de afrontamiento
que utilicen. Así, las pacientes que llevan a cabo acciones para modificar factores relacionados
con la enfermedad como el aumento de la actividad, búsqueda de apoyo social, relajación,
pensamientos racionales y ejercer control sobre la situación, generan en ellas niveles bajos del
dolor y de preocupación y mejoran el estado de ánimo y el funcionamiento físico. Mientras que la
utilización de estrategias como el reposo, la autoculpa, la evitación, ocasionan mayores niveles de
incapacidad, estado de ánimo negativo y menor nivel de funcionamiento físico.
Es importante entonces, destacar la relevancia que tiene el estudio de las características
individuales, ya que éstas determinan el grado de fuerza o debilidad de los estresores, los cuales
tendrán influencia en la elección de las estrategias de afrontamiento a utilizar y éstas a su vez
repercutirán en la calidad de vida y en las consecuencias para la salud física y emocional de la
paciente.
25
Lo anterior, demuestra que “el cáncer es una gran fuente de ansiedad y por lo tanto requiere
de la intervención del psicólogo” (Valderrama, Carbellido, Domínguez, 1995. p. 84), cuyo
objetivo sería la orientación y acompañamiento a las pacientes en sus estilos de afrontamiento a
fin de favorecer su calidad de vida.
La terapia psicológica busca constituirse en una parte fundamental en el tratamiento integral
de pacientes oncológicos, por lo que constantemente analiza los diversos estilos y estrategias de
afrontamiento manifestados por éstos.
Conclusiones
Como es sabido, el cáncer de seno se ha convertido en la tercer causa de muerte en nuestro
país, situación que alarma a la población femenina, ya que por su pronóstico y tratamiento genera
en la mujer sensación de amenaza, por lo que se ha considerado por varios autores, entre los
cuales figura Lazarus, como una fuente de estrés.
Frente a los efectos del cáncer de seno y sus tratamientos, existen condiciones de la mujer
que se pueden ver amenazadas por la afectación de una enfermedad fatal, impacto de la pérdida
de la mama por la cirugía, pérdida del cabello y otras partes de su cuerpo, eventos, que pueden
afectar su imagen corporal y apariencia, decremento del atractivo y miedo a la recurrencia,
situaciones que se convierten en fuentes de estrés y por lo tanto conducen a asumir, por medio de
los estilos y estrategias de afrontamiento, de una u otra forma la enfermedad. Y la manera de
asumirla puede impactar positiva o negativamente la evolución y recuperación de la misma.
26
El diagnóstico de esta enfermedad, por sus mismos antecedentes, crea en la mujer una
amplia gama de creencias, emociones y conductas que las impulsan a identificar estrategias que
les permitan afrontar de determinada manera dicha situación; y que dependerán básicamente de
los estilos de afrontamiento que habitualmente ellas han exhibido en su vida ante situaciones
relevantes; teniendo en cuenta que ellos hacen referencia a la manera particular de cada persona
para hacer frente a eventos importantes de la vida y que están dados por características propias
del sujeto y la manera como interpreten los síntomas y la enfermedad como tal. Las estrategias
utilizadas por las pacientes con este tipo de patología podrán ser adaptativas o desadaptativas y
esto logrará actuar, ya sea en pro o en contra de su bienestar, físico, psicológico y/o emocional.
Existen muchas estrategias de afrontamiento que pueden utilizar las mujeres ante el
diagnóstico de cáncer de seno; pero el uso de unas u otras estrategias estarán determinadas por las
circunstancias en las que se produce la situación y la valoración que la paciente realice de ella.
Estudios indican que algunas de las mujeres estudiadas tras la mastectomía presentan algún
grado de incapacidad en la función social y emocional. Situación que podría estar relacionada con
la forma cómo la paciente actúa en el proceso de la enfermedad, teniendo en cuenta las
estrategias de afrontamiento utilizadas por ellas.
Se ha encontrado que la comprensión de la enfermedad y el acercamiento a la información
que de ella se pueda tener es una de las estrategias que mayores beneficios trae a la población con
cáncer de seno y otro tipo de patologías similares, ya que esto conduce a las pacientes a tomar
control sobre la situación y llevar a cabo conductas que beneficien su salud.
Las investigaciones psicológicas al respecto, han mostrado que el entrenamiento en
diferentes tipos de estrategias de afrontamiento a las personas sometidas a enfermedades crónicas
27
estresantes, resulta muy efectivo para disminuir los niveles de ansiedad, depresión, estrés, dolor y
complicaciones, ya que permiten el desarrollo de técnicas de intervención orientadas a
proporcionar recursos y estrategias a las pacientes oncológicas, que minimicen el impacto médico
de la enfermedad así como sus secuelas psicológicas y sociales.
La identificación de predictores en la aceptación de la enfermedad como lo son los estilos y
estrategias de afrontamiento, poseen una gran importancia para el proceso terapéutico, ya que
posibilitaría la utilización de técnicas que permitan implementar estrategias adecuadas y de
manera oportuna, para garantizar la calidad de vida durante el proceso de la enfermedad, desde su
diagnóstico hasta una posible recuperación.
Es conveniente decir, que según los estilos y las estrategias de afrontamiento utilizadas por
las pacientes con cáncer de seno, se verá afectada positiva o negativamente la recuperación de la
enfermedad y más que la recuperación, la calidad de vida que tienen luego del diagnostico.
Es por ello, que se hace interesante poder ahondar un poco más en los estilos de
afrontamiento que favorecen a estas pacientes, con el propósito de facilitar la consecución de
estrategias y técnicas que les provean una mayor aceptación de la enfermedad y así lograr el
mejoramiento de su salud o la tranquilidad que se requiere para afrontar adecuadamente el
proceso de la enfermedad. De igual manera, sería pertinente indagar acerca del estrés y sus
implicaciones tanto físicas como emocionales frente a una enfermedad como el cáncer, esto
teniendo en cuenta, las consecuencias que generan sobre la enfermedad, las percepciones y las
conductas que se asumen alrededor de ella.
28
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32
RELACIÓN ENTRE DEPRESIÓN Y ANSIEDAD EN MUJERES CON
MASTECTOMÍA RADICAL
Diana Carolina Peláez2
Universidad Católica Popular del Risaralda
Línea de Investigación Psicología Clínica y de la Salud
Resumen
La mastectomía radical como tratamiento para combatir el cáncer de mama, con su carácter
mutilante, tiene repercusiones a nivel físico por el cambio en la imagen corporal y también
afectiva, emocional y social ya que afecta la autoestima y autoconcepto de ser mujer, a partir de
la representación de feminidad, otorgada por la sociedad y sustentada por la relación de las
mamas con la maternidad, la sexualidad y la belleza de la mujer.
Por esto, cuando se priva a la mujer de sus senos de manera abrupta, se genera un impacto
psicológico, en donde los trastornos emocionales más frecuentes son la depresión y la ansiedad.
A través del recorrido teórico de este artículo, el cual está enmarcado en la línea de investigación
de psicología clínica y salud, en donde el nombre del proyecto es Aplicación del Counselling
2
Estudiante X semestre de Psicología UCPR. E-mail: [email protected]
33
como modelo de Apoyo Emocional en Pacientes Mastectomizadas, el lector podrá dar cuenta
sobre aquello que trasciende la vida de la mujer, considerando que no es la mastectomía radical
por si sola la que genera una respuesta psicológica, sino todo lo que hay implícito en ella a nivel
cognitivo, afectivo y comportamental.
Palabras clave: cáncer de mama, mastectomía radical, depresión y ansiedad, impacto
emocional.
Abstract
Radical mastectomy like the treatment of breast cancer, with its character mutilans, has an
impact on the physical level by change in the body image, affective, emotional and social so it
affects the self-esteem and the autoconcept to be a woman, from the representation of femininity,
granted by society and supported by the relationship with of breast to motherhood, sexuality and
beauty of women.
Therefore, when it deprives women of their breasts so abruptly, A psychological impact
is generated, where the most common emotional disorders are depression and anxiety. Through
the journey of this theoretical article, which is part of the research of clinical psychology and
health, where the name’s project is Counselling’s application as a model to emotional support in
mastectomized patients, the reader could explain that transcends on the life of women,
considering the radical mastectomy isn’t by alone itself that generates a psychological response,
besides verything that is implied in it on the cognitive, affective and behavioral.
Key Words: breast cancer, radical mastectomy, depression and anxiety.
34
Introducción
El cáncer genera un impacto tanto en el paciente oncológico como en las personas que se
relacionan de alguna manera con él. Es aquí donde los tratamientos de esta enfermedad, se
ajustan para lograr una atención más integral; como consecuencia de esta necesidad, la fusión de
diferentes disciplinas (médicas, psicológicas y sociales) logran crear una serie de teorías y
técnicas que buscan un tratamiento más aprenhensivo y efectivo, en la medida en que permiten al
paciente adaptarse a su nueva situación de convivir con la enfermedad que ya ha sido considerada
como crónica. (Dura, E & Ibañez, E. 2001).
Así nace la psico-oncología definida por Holland (1998) (Citado por García, A, Ibañez, E &
Durá, E, 2008) como:
La disciplina psicológica que intenta estudiar las dimensiones psicológica, social
y comportamental del cáncer desde dos perspectivas, por un lado, desde el análisis
de las respuestas psicológicas tanto de los pacientes como de los familiares en
todos los estadios de la enfermedad (perspectiva psicosocial); y por otro lado,
sobre cómo influyen los aspectos psicológicos, sociales y comportamentales en la
morbilidad y mortalidad de la enfermedad (perspectiva psicobiológica). (p.81)
La psicooncología es multidisciplinar ya que no sólo reúne aspectos de la medicina como la
cirugía, la ginecología, la epidemiología, la fisiología entre otros, sino que además contempla
diferentes especialidades de la psicología, como la clínica, la social entre otras. Esto se debe, a
que el diagnóstico y los diferentes tratamientos que hay para el cáncer en general, implican
dificultades cognitivas, comportamentales, emocionales y sociales (García, A, Ibañez, E & Durá,
E, 2008).
35
En la patología del cáncer de mama, se resaltan las implicaciones que tiene dicha
enfermedad, a nivel físico, por el cambio que se produce en la imagen corporal con la
mastectomía radical, cómo psicológico y social frente a éste evento que trasciende la vida de la
mujer. La psicooncología en relación a las respuestas psicológicas de la paciente frente a éste
acontecimiento, permite intervenir de manera asertiva los trastornos emocionales como la
depresión y la ansiedad, de ahí la pertinencia del presente artículo.
La revisión teórica realizada, tiene en cuenta el cáncer de mama cómo una enfermedad
neoplásica frecuente en las mujeres de la sociedad. Según el Departamento Administrativo
Nacional de Estadística DANE (2000) el cáncer de mama pasó de una tasa de 3.5 por cada
100.000 mujeres en 1981, a una de 6.8 en el año 2000, por cada 100.000 mujeres, situándose
como la tercera causa de muerte, en dicho año.
Escudero (2005) hace referencia a que una de las neoplasias más estudiadas, es el cáncer de
mama, por las implicaciones tanto médicas como psicológicas, además su creciente aumento por
esta clase de patología le lleva a concluir que una de cada 14 a 16 mujeres presenta riesgo de
cáncer de mama, a lo largo de su vida y 1 de cada 9 mujeres lo padece, es decir, el 12% de la
población en general afectando a su vez todas las esferas de la mujer, como la afectiva, la social,
la familiar y la comportamental.
En la antigüedad, el cáncer de mama fue considerado como un proceso local, de ahí que el
empleo de la mastectomía en el tratamiento, de lo que hoy conocemos como cáncer de mama, era
la única opción terapéutica. En la actualidad se le aprecia como un procedimiento complejo,
sujetando implicaciones psicológicas y sociales, en donde su carácter mutilante puede llegar a
36
desencadenar en la sujeto, trastornos emocionales como la depresión y la ansiedad (Gil, López,
Rebollo, Utrillas & Mingunllón [2001]).
El aspecto histórico del tratamiento al cáncer de mama evidencia la utilidad de éste estudio,
a partir de todo lo que gira alrededor de la pérdida de un órgano como el seno, reconociendo las
implicaciones físicas, por el factor mutilante y psicológicas, por todo el simbolismo social que lo
enmarca, al ser logotipo de feminidad “es un elemento que se valora y se aprecia por su
contenido sexual, su reclamo erótico y por ser fuente de placer” (Sebastián, J, Manos, D, Bueno,
M & Mateos, N, p139), es decir, la imagen corporal si es alterada, puede confrontar al paciente
sobre las propias creencias del significado de ser mujer.
La novedad del presente artículo, es presentada a través de la descripción de un caso único
de una paciente oncológica, en relación a la teoría de la depresión en Beck, dicha relación no ha
sido evidenciada a profundidad, en estudios anteriores, encontrando con ello el aporte a posibles
avances teóricos, incluso lograr desarrollar a la luz de la teoría de Beck, nuevas técnicas de
intervención para la población oncológica que presenta trastornos emocionales como la
depresión y la ansiedad.
En este mismo orden de ideas, cabe señalar que la depresión es un “trastorno emocional que
se caracteriza por la disminución de la autoestima, inhibición, fatiga, insomnio entre otros que
impiden al sujeto retomar actividades cotidianas” (Valencia, 2006). En muchos de los casos la
depresión va acompañada de ansiedad que es manifestada por reacciones fisiológicas como
afectivas, despertando sentimientos de miedo, irritabilidad entre otros.
37
Para abordar el apartado de depresión, se retomara en el presente artículo la teoría de la
depresión en Beck para dar una explicación de las creencias que tiene la mujer frente a sus
mamas, y cómo éstas pueden generar en la paciente oncológica trastornos de este tipo.
Es de resaltar que la mastectomía radical puede causar trastornos emocionales como la
depresión y la ansiedad, propiciada ya sea por la susceptibilidad de la paciente o por las
respuestas que pueden ser secundarias a los problemas generados por la mastectomía y/o por
ambas. Por tal motivo la pregunta que guiará este artículo de reseña teórica y a la cual se dará
respuesta en el desarrollo del mismo es ¿Cuál es la relación que existe entre la mastectomía
radical como tratamiento al cáncer de mama con la depresión y la ansiedad evidenciada en las
pacientes oncológicas?
Para dar respuesta a lo anterior, el lector podrá identificar la relación existente entre la
depresión y la ansiedad después de la mastectomía radical, evidenciando cuales son los factores
psicológicos más frecuentes, logrando así determinar porque prevalece trastornos emocionales en
ésta clase de población oncológica.
Por tanto, los ejes conceptuales que se desarrollaran serán: mastectomía radical, depresión y
ansiedad.
Desarrollo
Cáncer de mama
Una de las enfermedades más complejas que, hoy por hoy, enfrenta la sociedad es el cáncer,
entendido como unidades básicas de células que forman tejidos, éstos componen todos los
38
órganos del cuerpo, el proceso normal de las células es crecer y dividirse para formar otras
nuevas, siempre y cuando el cuerpo las requiera, cuando las células terminan su ciclo de vida
mueren y otras (nuevas células) las reemplazan para mantener la salud del cuerpo.
En ocasiones éste proceso se altera ocasionando que las células nuevas continúen
formándose cuando el cuerpo no las requiere y las células viejas no mueren, cuando el proceso se
descontrola aparece una masa de tejido, denominado tumor. Los tumores están divididos en dos
categorías, a) tumores benignos no cancerosos y b) tumores malignos cancerosos, el proceso es
dado cuando las células de los tumores malignos invaden y dañan los tejidos y órganos cercanos
al cual se desarrolla ya sea a través del torrente sanguíneo o del sistema linfático, en ocasiones
cuando se disemina a otras partes del cuerpo, logra hacer metástasis y dependiendo de la zona
del cuerpo humano en que se localice, dependerá el nombre que se le dé (Guevara, G, 2000), por
el contrario si un tumor es benigno, su función no constituye un problema grave para la salud del
paciente.
Lima, Távora, Magalhaes & Giménez (2006) explican que, en el caso del cáncer de mama,
dicho tumor se forma dentro del tejido mamario conformado por lóbulos, los cuales se
encuentran conectados entre sí por unos tubos, llamados a su vez, conductos mamarios. La
función principal de estos, es conducir la leche al pezón durante el período de lactancia. Cada
mama tiene entre 15 y 20 lóbulos (conductos), conformados por lobulillos, encontrados en el
estroma, un tejido adiposo, en el que también se localizan vasos sanguíneos y linfáticos.
Para el caso de cáncer de mama, “el crecimiento anormal y desordenado de células del
epitelio de las glándulas también llamados lóbulos mamarios y que tienen la capacidad de
diseminarse a cualquier sitio del organismo” (Lima et al, 2005), Las células cancerígenas pueden
39
desprenderse también de un tumor maligno y viajar por el sistema linfático o torrente sanguíneo,
afectando una o ambas mamas e incluso otros órganos.
Se debe tener en cuenta que no sólo el cáncer es originado en los lóbulos, es por ello que se
retomará la información suministrada por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de
EE.UU (2004) para exponer diferentes tipos y etapas (mencionados en paréntesis) de cáncer de
mama: a) carcinoma ductal (lobulillar) in situ: cáncer de tipo localizado, originado en las células
de las paredes de conductos mamarios; b) carcinoma ductal (tubular) infiltrante: cáncer de tipo
invasivo, se inicia en el conducto mamario, pasando al tejido adiposo de la mama, logrando en el
80% de los casos extenderse a otros órganos; c) carcinoma lobular (cuadrante)in situ: su origen es
dado en las glándulas mamarias (lóbulos), aumentando el riesgo a desarrollar el cáncer, por ello
la paciente debe continuar en controles; d) carcinoma lobular infiltrante: (invasivo) su inicio es en
las glándulas mamarias, tendiendo a extenderse y destruir otros tejidos del cuerpo; e) carcinoma
inflamatorio(no especificado): representa el 1% de la población oncológica, consiste en aumentar
la temperatura del seno, enrojeciendo la piel, volviéndola gruesa y arrugada.
En lo que corresponde al tratamiento del cáncer de éste tipo se abordará la mastectomía
radical, definida por Osborner & Borgen, (1990) como:
La extirpación de ambos pectorales y vaciamiento axilar completo, la cual es una
intervención de orden quirúrgico, consistiendo en retirar el tumor canceroso, dado
en un seno o en ambos en donde se extirpa dicho tumor, la cual consiste en retirar
la mama de manera completa, con ganglios linfáticos de la axila. (p. 214)
El proceso quirúrgico a la cual es sometida la paciente, trae consigo reacciones fisiológicas
como vómito, naúseas, pesadez corporal entre otras, al pasar el efecto de la anestesia, pero a su
40
vez se acompaña del efecto de la mutilación, experimentando sentimientos de inutilidad,
minusvalía, rechazo a su imagen corporal, silencio, tristeza, negación, entre otras. Presentándose
la mastectomía como un trauma, la cual afecta la vida de la paciente de manera multifactorial, en
donde prevalece el continuo temor de volver a enfrentarse al cáncer. No es extraño entonces
encontrar cambios en los comportamientos de las pacientes, en relación a trastornos emocionales
como la depresión y la ansiedad (Barrón, 1990).
“En las sociedades occidentales, la imagen física de las mujeres constituye una parte de su
valoración social, y es un componente importante de su identidad personal” (Sebastián, J,
Manos, D, Bueno, M & Mateos, N, p139); Por lo anterior, al experimentar un cambio físico que
afecta el autoconcepto y a su vez el significado que rodea culturalmente a la mama, la mujer
tiende a generalizar las manifestaciones emocionales como la depresión, considerada por los
profesionales de la salud, como una respuesta transitoria del cáncer, en donde tiende aparecer
acompañada de estados ansiosos. (Escudero, 2005)
En el estudio realizado por Escobar (2008), con una muestra de 46 mujeres
mastectomizadas, se evaluó la percepción que tienen las pacientes frente a su imagen corporal,
encontrando que el 58.7 % es decir, 27 mujeres tiene una percepción desfavorable de su imagen y
el 41.3% es decir, 19 mujeres, tienen una percepción favorable en el mismo punto. Con ello, el
efecto físico desfavorable se origina a raíz de la mastectomía radical, dando paso a la creencia de
haber perdido el lado femenino, lo cual puede repercutir en la autoestima, en sentimientos de
minusvalía y en la no aceptación de su nueva imagen.
Muñoz, M (2008), en su investigación Impacto Psicológico y Social de la Mastectomía en
Pacientes Operadas de Cáncer de Mama, encontró que la mayoría de las mujeres diagnosticadas
41
con cáncer de mama, después de una mastectomía, sufren un fuerte impacto psicológico. Entre
los estados emocionales observados en una muestra de 23 mujeres después de la mastectomía, se
encontró que el 26.1% presentaron ansiedad y un 47.9% depresión.
Estos estados emocionales incidieron de manera directa en el estudio, considerando las
patologías salvo su duración, intensidad o frecuencia al ser excesivas e interferir en el
funcionamiento de la persona, aunque éste fuere de forma leve y seguido por las manifestaciones
ansiosas.
Concluyendo con ello que, en varios casos las mujeres después de la mastectomía se culpan
por la evolución de la enfermedad, generando sentimientos de tristeza, temor a morir, a ser
dependientes, a no poder continuar con su vida y a que reaparezca el cáncer luego de la
mastectomía, manifestando a través del llanto y aislamiento.
Pensamientos como ¿por qué a mi? ¿No puede ser? ¿Yo no seré más la misma? conllevan a
que la comprensión de la enfermedad no sea la correcta, presentando entonces depresión y
ansiedad por las ideas negativas debido al cambio generado por este agente externo que le genera
una nueva imagen corporal y representación de sí misma. (González & Victoria, 2004; Mathews,
2002; Fobair & cols., 2002; Bultz & cols., 2002).
El cáncer es un concepto ambiguo que se tiende a generalizar por los síntomas tanto físicos
(sintomatología) como psicológicos; sin embargo se debe enfatizar que no todos los tipos de
cáncer tienen la misma connotación y representación, porque si bien este agente, en general
afecta la salud de la persona, la respuesta psicológica no es la misma puesto que dependerá del
sitio de ubicación, estado y representación que se tenga del órgano que halla sido atacado, como
el cáncer de mama, por ejemplo. (Estapé, 2004)
42
Según los investigadores Chang & Haber, (2008) un diagnóstico de cáncer de mama puede
generar que las mujeres experimenten síntomas depresivos, estimando que el 60% de ellas
muestran dicha sintomatología, lo cual puede dificultar la adaptación y su participación frente al
tratamiento. Sin embargo se evidencian mayores índices depresivos luego de la mastectomía
radical.
Depresión
La depresión es un problema psicológico complejo cuyas características son tristeza, vacío,
llanto permanente, disminución de actividades placenteras para el sujeto, pérdida o aumento de
peso, insomnio o hipersomnia, enlentecimiento psicomotor, fatiga, sentimientos de culpa e
inutilidad, disminución de concentración y pensamientos recurrentes de muerte (López, J &
Valdés, M. 2002); ahora bien, cuando aparece un agente invasor como el cáncer de mama cuyo
resultado es la mutilación del seno, la persona puede ser más vulnerable por todo lo que gira
alrededor de este, permitiendo el desarrollo de la depresión oncológica.
Autores como Cerré (2006) señalan que, la depresión es un “acontecimiento psicosocial
negativo, como expresión de malestar o insatisfacción general, manifestada en una alteración del
estado de ánimo, que va más allá de las habituales variaciones de los mismos y se observa con
frecuencia en el contexto de una enfermedad física” (p. 22).
Cano, Vidal & López (2000), investigaron sobre la relación existente entre el trastorno
depresivo y el cáncer de mama; encontraron que el 5% de pacientes presentaron trastorno
depresivo leve y un 11% depresión severa. Con lo anterior se encuentra una directa relación
entre el estado emocional de los pacientes y el cáncer.
43
Autores como Amayra, A. Extxeberria, M & Valdoseda, M (2006), tomando de una muestra
de 35 pacientes neoplásicas, con edad inferior a 50 años y al menos 18 meses de permanencia de
depresión, concluyendo que el 1.5 al 50% se encuentra ajustado el dato que señala
aproximadamente el 22% de prevalencia de depresión mayor en cáncer de mama, resaltando que
este porcentaje se reduce hasta un 8% al excluir pacientes con condición depresiva ya existente o
trastorno depresivo orgánico, les permite sostener que la variabilidad de la depresión, depende del
estado de la enfermedad, el tiempo transcurrido desde el diagnóstico y el tratamiento médico, ya
que son variables intervinientes para la prevalencia de la depresión en la población oncológica.
Por otra parte, la depresión es definida como un grupo complejo de trastornos afectivos,
describiendo que la persona presenta un estado de ánimo depresivo, cuando presenta
disminución en estímulos apetitivos, apatía y pérdida de interés por lo que hace, experimentando
con ello sentimientos de minusvalía, insomnio, trastorno en la alimentación e ideación suicida.
En muchos de los casos va acompañado de ansiedad y síntomas somáticos variados. (Toro &
Yepes, 1997)
Sin embargo, el trastorno depresivo en pacientes con patologías médicas entre ellas el cáncer
de mama, después de la mastectomía radical, son poco diagnosticadas, además de casos no
tratados, rara vez se someten a tratamiento psicológico, lo que es objeto de complicaciones para
la recuperación física y psicológica del paciente, aunque la sintomatología depresiva persista con
igual o mayor intensidad tras un año del diagnóstico (Silva, Laureiro & Sousa. 2004).
Hasta este punto se ha introducido el tema de cáncer de mama, mastectomía y depresión
desde diferentes autores, pero, para ahondar un poco más sobre la depresión es preciso retomar a
44
Beck, con su teoría cognitiva de la depresión, a partir de este principio se podrá hacer ilación
entre la depresión como consecuencia de la mastectomía radical.
En el modelo cognitivo de Beck, se encuentra que las percepciones de determinados
eventos, tienen influencia sobre comportamientos y emociones de las personas, los sentimientos
por ejemplo, están asociados a pensamientos, interpretaciones y asociaciones que permiten la
adaptación de las personas a su medio social.
Las creencias por su parte, son desarrolladas a partir de la infancia, por ello su valor de ser
ideas fundamentales y profundas, que no suelen ser expresadas, ni por la persona misma; de ahí
su nombre de creencia nuclear, estas creencias permiten el desarrollo de creencias intermedias,
descritas como valoración, reglas y suposición.
Éste mismo modelo cognitivo, tiene como fundamento los esquemas entendidos como
“estructuras funcionales de representaciones de conocimiento y de la experiencia anterior (…)
considerándose la asignación de significado la actividad primaria del sistema del proceso de la
información” (Beck, 2003. p. 120). Refiriendo así mismo que, los esquemas desadaptativos al ser
concretos y rígidos, prevalecen en el proceso de información, produciendo distorsiones cognitivas
tales como la minimización y magnificación entre otras.
Ahora bien, Beck a partir del modelo cognitivo de la depresión los factores causales
involucrados en la etiología y mantenimiento del éste trastorno psicológico, son descritos a través
de nueve hipótesis que sustenta la disfunción cognitiva que caracteriza los estados depresivos
(Clark & Beck, 1997), y las cuales estarán sujetas a un estudio de caso, realizado por Villegas, M
(2008), en la investigación Aplicación del Counselling como modelo de Apoyo Emocional en
45
Pacientes Mastectomizadas, ejemplificación desde la perspectiva de la mujer oncológica a partir
de la teoría cognitiva de la depresión.
Antecedentes, la paciente B, con grado de escolaridad, tercero de primaria, madre de cuatro
hijos, estrato bajo, con mastectomía radical en la mama izquierda y próxima a intervención
quirúrgica, por recidiva del cáncer, en la mama derecha.
Evaluación: a través del inventario de Beck, la paciente puntuó positivo en relación a
Depresión Grave.
Hipótesis:
1. Hipótesis de Negatividad: son pensamientos negativos frente a sí mismo, el mundo y el
futuro, reflejado en la paciente B cuando verbaliza “por ya no tener senos, me provoca matarme,
a pesar de mis hijos”, “por donde meto la cabeza, ahí la embarro”, “por mi culpa, la gente nos
desprecia”.
2. Hipótesis de exclusividad: la depresión es asociada a la disminución de esquemas
positivos,”siempre me lastimo ahí, ¡soy una bruta!”.
3. Hipótesis de procesamiento selectivo: las personas toman la información autoreferente
negativa, a los intereses propios, tales como: “desde mi caída sobre el tarro de café, empezó mi
mal, yo sabía que tenía cáncer pero mi esposo no me dejaba ir, porque decía que a mí me gustaba
que me manociaran”, “esto que me está pasado es porque he dejado que me pisoteen”.
4. Hipótesis de primacía: son dados por las cogniciones negativas y procesamiento de la
información sesgada, a través de síntomas conductuales como: “llanto y aislamiento”;
emocionales: “me siento triste y continúo triste, ira, autoreproche”; somáticos: “temblor, dolor,
46
nauseas, vómito, presión en el pecho”; motivacionales: “siempre me hace falta mi pedacito de
piel”, “me siento inservible”.
5. Hipótesis específica del contenido: en la depresión es relacionada a la pérdida o fracaso
personal (“al no estar yo completa, las necesidades de mis hijos, son por culpa mía”), en la
ansiedad, hace referencia a amenazas físicas o psicológicas,”ya no soy lo que era antes, no tengo
fuerzas”.
6. Hipótesis de la universalidad: “todos me desprecian, por que tengo cáncer”, “moriré igual
que mi abuela, comida por gusanos”.
7. Hipótesis de gravedad: el pensamiento negativo, determina la distorsión de sus
cogniciones ejemplo: “porque a mí”, “ya no sirvo para nada”.
8. Hipótesis del esquema: fundamentados en esquemas disfuncionales que son rígidos,
impermeables y condicionales, tales como: “por donde meto la cabeza, siempre, siempre la
embarro”, “soy una inútil”.
9. Hipótesis de procesamiento primario: se da por perturbaciones psicológicas de manera
automática, otorgado por el procesamiento sesgado de la información “soy una persona muy
torpe, no sirvo para nada”.
En relación a lo anterior, se indagó durante el tratamiento psicológico y con base a la teoría
cognitiva de la depresión en Beck, las creencias intermedias encontradas son: valoración, “yo
soy la mujer de la depresión”; regla: “él (esposo) dejo mis hijos por culpa mía”; y suposición: “ya
no sirvo para nada” encontrando la idea central, también llamada nuclear, “soy culpable”. Es de
resaltar que para encontrar la creencia central de la paciente B, se analizó la historia de
47
aprendizaje, encontrando que su padre les castigaba severamente si jugaban en presencia de él,
verbalizando también que a su padre no le gustaba mantenerlos, ya que siempre le vivía
recordando que era un estorbo para él, al no servirle para nada; la madre por su parte tomaba una
posición sumisa frente al padre, pero descargaba toda su frustración contra sus hijos.
Por lo anterior, se deja en claro que las experiencias propias de cada individuo, de las
opciones del medio y la identificación que el paciente haya asumido en esos roles sociales,
permite que los individuos al pasar por eventos traumáticos como la mastectomía radical
desencadenen trastornos emocionales, ya que han sido sensibles al rechazo, al abandono o la
frustración, al mismo tiempo puede ser más vulnerables que el resto de la población,
desarrollando miedos y creencias hasta el punto de hacer que, “determinadas situaciones se
distorsionen de tal modo que se ajusten a esquemas inadecuados” (Beck, 2003. p. 21).
Como se refleja en el caso anteriormente expuesto y desde un enfoque teórico cognitivo de
la depresión, se explica la triada cognitiva conformada por las creencias negativas sobre sí
mismo, el futuro y el mundo, debido a esquemas depresores y a errores lógicos en el
procesamiento de la información (Beck, 2003).
Es por ello que la depresión en el paciente oncológico tiende a darse con el progreso de la
enfermedad y agotamiento tanto físico como psíquico; por los síntomas (debilidad, insomnio,
etc), medicamentos y tratamientos a los cuales debe ser sometido, tendiendo a perder la
esperanza, las fuerzas para continuar con su vida, optando en ocasiones por el aislamiento y el
permanecer en silencio (López, 2007).
El síndrome depresivo está compuesto por alteraciones de la esfera cognitiva como lo son
las ideas negativas hacia sí mismo, el entorno y lo que acontecerá con él, experimentando baja
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autoestima, desesperanza y remordimiento; de la esfera afectiva como desanimo, tristeza, bajo
humor y de la esfera comportamental, desmotivación por retomar actividades cotidianas,
alteraciones del sueño, alimentación, agitación motora, lentitud psicomotora, entre otras (Pérez,
M & Garcia, J, 2001).
Ansiedad
Otro trastorno que se presenta con frecuencia en las mujeres mastectomizadas es la
ansiedad, entendida como una reacción frente a eventos que pueden ser de índole situacional,
relacionados con la enfermedad, con la mastectomía o por ambas, por ejemplo el impacto que
tiene en la paciente el diagnóstico, junto con el tratamiento para la conservación de la vida, que
en muchos de los casos es la mastectomía radical. (Silva, Laureiro y Sousa. 2004)
La ansiedad en mujeres oncológicas es dada por la amenaza a la vida, el miedo a la
mutilación, el miedo a la pérdida del control físico, el miedo a la pérdida de autonomía, el miedo
a la muerte, la preocupación de dependencia y la angustia de abandono o separación. En el
cáncer de mama se presenta la preocupación de no sobrevivir, quedar infértil luego de la
mastectomía y con ello el impacto psicológico y sexual asociado al cambio en la apariencia física
(Amayra, et al. p. 16).
Kaplan (1997) manifiesta que:
La ansiedad, al igual que otros síntomas, puede estar originada por diferentes
causas: complicaciones en la enfermedad o del tratamiento, delirio, desordenes
orgánicos mentales, sin olvidar los factores psicológicos relacionados con la
muerte, el proceso de morir y las cuestiones existenciales (p. 12).
49
Ahora bien, en la teoría cognitiva de la ansiedad, ésta aparece por las diversas situaciones
que debe enfrentarse la persona, en donde incide el estado de ánimo y el momento, en relación a
experiencias pasadas, dando lugar a interpretaciones y valoraciones de lo que acontece. Se debe
tener en cuenta “el que la amenaza esté objetivamente presente o no es irrelevante para la
experiencia de la ansiedad” (Keegan, 1998. p, 200).
Las manifestaciones fisiológicas de ansiedad, como la presión en el pecho o la aceleración
del ritmo cardíaco, vómitos, nauseas, es dado por el miedo, producto de un hecho latente como lo
es la mastectomía.
Al igual, que la teoría cognitiva de la depresión, la teoría cognitiva de la ansiedad se refiere
a que a partir de las experiencias infantiles que determinan la permanencia de esquemas que
hacen a una persona más vulnerable que otra, por la propia historia de aprendizaje, diferenciadas
por ciertas creencias que permiten exagerar el peligro, ante determinadas situaciones, detonando
“pensamientos automáticos que van ocupando paulatinamente el pensamiento del paciente,
determinando que en forma más o menos continua, la persona distorsione el grado de amenaza”
(Keegan, 1998. p, 201).
La ansiedad en relación a pensamientos negativos, es mantenida según este mismo autor por
tres factores: a) atención selectiva: corresponde a signos y síntomas patológicos, caracterizado
por el incremento de preocupación e interpretación negativa de lo que acontece en la cotidianidad
del paciente; b) Cambio fisiológico: mantiene vínculos directos e indirectos con diferentes
interpretaciones negativas frente a lo que sucede, manifestadas por reacciones físicas como
palpitaciones, vómitos, nauseas, temblor, entre otros; y c) Cambios en el Comportamiento
caracterizado por la evitación de lo que el sujeto considera amenazante para su existencia,
50
reforzando el mantenimiento de la conducta evitativa en la persona ansiosa, a lo que aporta
comportamientos como el escape y/o evitación de situaciones temidas, por ejemplo, al evitar la
mujer oncológica que familiares, pareja o amigos le hablen, se acerquen o la miren.
Barroilhet en el 2005, realizó una investigación en pacientes con cáncer de mama,
encontrando que en una muestra de 89 mujeres mastectomizadas el 75% de las pacientes no
tenían síntomas psiquiátricos, el 17% cumplían con criterios diagnósticos de una depresión mayor
y el 8% cumplían con trastornos de ansiedad. En dichas pacientes este investigador, encontró
pensamientos negativos asociados con la muerte, ayudando a que las conductas fueran menos
adaptables a su medio social y negativas acerca del futuro.
Como se ha descrito anteriormente, la depresión y la ansiedad tienen relación directa con la
mastectomía radical, ya que no es sólo retirar el tumor maligno con la mutilación, sino todo lo
que subyace de ella, como la distorsión de su imagen corporal que le permite pensar “se van a
burlar de mi”, “no quiero hablar del tema”, “ya no me miro al espejo, no quiero ver mi
apariencia”, “no lo puedo creer”, “he dejado de ser mujer”, desarrollando así sentimientos de
minusvalía, imposibilidad de retomar la vida cotidiana, temor, tristeza, manifestado así mismo
por aislamiento, llanto entre otros; evidenciando la triada cognitiva expuesta por Beck en relación
a pensamientos negativos sobre sí mismo, el futuro y el mundo.
Discusión
Hablar de cáncer de mama es siempre una situación incómoda, en donde la mayoría de las
mujeres no lo admiten, lo descartan por el temor que se produce con sólo concebir la idea de
padecerlo. El cáncer de seno se ha convertido en un acontecimiento aterrador por que la mayoría
51
de las veces, implica enfrentarse al carácter mutilador de la mastectomía, poniendo en escena los
más grandes temores por lo que acontecerá con su vida.
Ésta enfermedad crónica, se ha estudiado desde el aspecto médico en cuanto a su
evolución, diagnóstico y tipos de tratamientos para combatirlo a través de la historia del ser
humano. Hoy por hoy, hay una participación más activa desde la psicooncología que permite
unificar el conocimiento médico y las implicaciones psicológicas, sociales y afectivas que esta
enfermedad ha generado al sujeto oncológico.
Escudero (2005) afirma que: “por su trascendencia social se tiene la sensación de que ha
alcanzado el grado de epidemia” (p. 98). Se hace referencia a ello, por que si bien, hay más
conocimiento sobre dicha enfermedad patológica, también se ha incrementado la tasa de personas
diagnosticadas con este tipo de cáncer, y como consecuencia crece la posibilidad de que sea el
más estigmatizado, no sólo por la persona que lo padece, sino por la cultura misma.
La valoración social de la mama, repercute en gran medida sobre la propia identificación de
la mujer, encontrando una transformación en el sistema de relaciones sociales, al presentar
sentimientos de minusvalía, expresiones de miedo a la muerte y sentimientos de incertidumbre o
desamparo frente a lo que acontecerá después de la mutilación, permitiendo a su vez reforzar las
creencias y representaciones que tiene en cuanto al significado de ser mujer por contener de
manera implícita, una carga afectiva relevante presentando trastornos como la depresión y la
ansiedad .
Es por ello que, ante la irrupción desproporcionada de un evento como éste, su gran
incidencia es dada en las esferas cognitivas, afectivas y sociales, ya que la permanencia de una
52
cicatriz que refleja la ausencia de dicho órgano, le recuerda de manera constante lo sucedido,
llevando a desencadenar trastornos emocionales.
Por tal motivo, lo encontrado en las investigaciones que tienen presentes las variables de
depresión y ansiedad en esta clase de población, y que han sido relacionadas es el transcurso de
la lectura, se concluye que en un porcentaje alto de las mujeres que se someten a dicho
tratamiento pueden presentar trastornos de orden emocional (Barrón, 1990).
Sin embargo es importante tener presente que no sólo es la mastectomía como tratamiento la
que los genera, sino el cambio de imagen corporal, las alteraciones a nivel físico por los
tratamientos para el cáncer, la pérdida de la integridad física y la propia autoestima, el sentir que
se pierde el dominio sobre el presente y el futuro, la ansiedad manifestada en el temor a la
mutilación, el sentimiento de minusvalía al no controlar los cambios que se producen por los
tratamientos, el temor de ser rechazada o estigmatizada por padecer tal enfermedad, el morir de
manera dolorosa, son algunas manifestaciones presentadas por el evento que desorganiza la vida
de la paciente, afectando directamente la estabilidad emocional del sujeto, como se evidencio en
el estudio realizado por Escudero, en el año 2008.
También, al retomar el estudio de caso presentado en anteriores párrafos, permite evidenciar
que a la paciente desencadenar trastornos emocionales como los mencionados en el presente
artículo, no son sólo porque aparece un ente que perturba la vida de la persona, sino porque este
evento le permite remontarse a su historia de aprendizaje, en donde se encuentran creencias
nucleares que no alcanzan a ser concientes, pero se logran identificar a través de pensamientos
automáticos que conllevan a creencias intermedias permitiendo reforzar de manera negativa el
mantenimiento de la depresión y la ansiedad.
53
La triada cognitiva presentada por Beck, logra ser vislumbrada en estas teorías cognitivas de
la depresión y la ansiedad, en donde se permite dar cuenta a través de una analogía, en donde la
mastectomía, es sólo la punta del iceberg, lo que hay en lo profundo, es toda una historia y una
serie de creencias proporcionadas por la cultura en la cual se desenvuelve cada persona, si bien,
es un evento traumatizante, también existen herramientas propias para continuar con la vida
misma, pero al no ser identificadas, se opta por la maximización del problema, minimizando
aspectos positivos como, el dar un valor agregado a la vida al plantearse nuevos planes y metas,
que le permiten retomar aspectos positivos como el disfrutar el crecimiento de sus hijos.
Es pertinente señalar que la depresión y la ansiedad son consideradas entidades autónomas
en las diferentes clasificaciones, pero en los diferentes estudios, coexisten con frecuencia ya que
estos cuadros emocionales presentan relación no sólo en aspecto fisiológico como trastornos del
sueño, alteraciones alimenticias, cansancio e irritabilidad (López, 2007) sino también con los
efectos emocionales y afectivos que se ven reflejados en los comportamientos de las pacientes
oncológicas
Consecuente con ello, se ve la relación planteada por Beck en cuanto a la permanencia de las
creencias negativas y la validez de las mismas inclusive cuando hay evidencias contrarias
reflejando errores en el proceso de la información. Al permanecer en el tiempo el miedo a la
muerte, el rechazo a su propia imagen, pensamientos como “ya sin mi (s) seno(s) he dejado de ser
mujer” por ejemplo, en donde se refuerza las creencias negativas, permitiendo que “el depresivo
pueda verse así mismo como una carga inútil y consecuentemente pensar en que sería mejor,
incluido él mismo si estuviera muerto” (Beck, 2003. p. 20). Manifestado trastornos de ansiedad,
que le hacen sentir vulnerable y a su vez exagerar la situación de peligro percibida por la
mutilación, distorsionando la realidad a la cual está enfrentado.
54
Por tanto, las reacciones que experimentan algunas mujeres frente a la mastectomía afecta
de manera directa la vida cotidiana de las mismas, entorpeciendo en algún momento el
tratamiento oncológico y así mismo disminuyendo la posibilidad de una adecuada recuperación
(López, J & Valdés, M. 2002).
Conclusiones
Para dar respuesta a la pregunta que guía este artículo, y al realizar un recorrido teórico por
las diversas esferas de la vida de la paciente como lo son la personal, la social y la afectiva, se
podrá decir que sí existe una relación entre la mastectomía radical como tratamiento al cáncer de
mama y la presencia de la depresión y la ansiedad como respuestas psicológicas, dado no sólo
por la ideación generada por la muerte, sino también la afectación de manera directa a la imagen
corporal de la mujer que tiene relación con su autoestima; generando un impacto físico, social y
psicológico por el consenso general que hay frente a la feminidad y su relación con los senos, es
por ello que cuando estos faltan, puede conllevar a desencadenar trastornos emocionales como la
depresión y la ansiedad, dado por los tres elementos que explican la depresión
La representación de las mamas, otorgan el carácter de feminidad, en donde estas tienen
relación con la maternidad, la sexualidad y el placer, cumpliendo la función de otorgar seguridad
y autoestima, tras este hecho hace reflexionar que la privación abrupta de las mismas, permite
determinar la prevalencia de los trastornos emocionales por su impacto emocional que para la
mayoría de las mujeres representa una crisis personal y de interrelación difícil de superar, más no
imposible.
55
En este mismo orden de ideas, el impacto psicológico causado por la cirugía radical de la
mama es diferente a la de cualquier otro tratamiento contra el cáncer, el cambio de la imagen
corporal es dado de manera permanente, sin olvidar que el seno o mama es distintivo de
feminidad. Aunque es de aclarar que otro tipo de cáncer (colon, cérvix, piel, entre otros) pueden
generar una respuesta psicológica negativa por parte del paciente frente a la mutilación de un
órgano.
El cambio que tiene la persona frente a su vida, al enfrentarse a una nueva condición,
propician el desarrollo del trastorno de la ansiedad revelado por “estigma, temores, percepciones
y síntomas asociados con la enfermedad (…) el temor principal es morir de manera dolorosa, a
esto se suma el temor de volverse incapaz y dependiente, tener alteraciones en su apariencia,
experimentar cambio en las funciones de su cuerpo y perder la compañía de las personas
allegadas” (Massie, 1996).
Se refleja también que factores psicológicos como la depresión y la ansiedad va sujetado a la
historia de aprendizaje de las personas, dependiendo de cómo han sido las reacciones de las
mismas frente a situaciones que exigen dar una respuesta emocional para estabilizar los
sentimientos que surgen por un evento determinado, es decir la población más vulnerable para
desencadenar trastornos de ansiedad y depresión ante una mastectomía radical, son las personas
que en algún momento de su vida han experimentado sensaciones de abandono, miedo,
desesperanza o que simplemente tienen creencias negativas, frente a sí mismo, el futuro y el
mundo como lo explica Beck en la triada cognitiva y como se ejemplifica a través del estudio de
caso desarrollado en la investigación de Villegas, M (2008).
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Por tanto, la depresión debe diagnosticarse y tratarse aunque sea manifestada al mismo
tiempo que se diagnostica el cáncer de mama, el cual los síntomas de dicho trastorno emocional,
son generalizados y concebidos como un evento normal de la población oncológica, permitiendo
a su vez el desarrollo patológico que interfiere con los tratamientos para el cáncer y a su vez con
la vida de la mujer. Si se lograra intervenir a tiempo el trastorno de la depresión y la ansiedad se
tendría un beneficio psicológico como el retomar su vida, controlar sus propios miedos y temores
encontrando soluciones apropiadas, disfrutar de los momentos agradables e incluso tener una
mejor relación con ella misma y su entorno, permitiendo así una recuperación rápida y una
adecuada supervivencia a largo plazo del paciente, ya que el la mastectomía puede afectar
seriamente el funcionamiento de la mujer, su estabilidad emocional y poner en peligro la propia
salud de la paciente.
Al realizarse la descripción de caso único a la luz de la teoría de Beck, se abre paso a las
ramas de la salud en especial la psicooncología, realicen estudios de casos comparativos que
demuestren de manera más detallada la permanencia de trastornos psicológicos en pacientes con
patología médica, desarrollando a su vez nuevas técnicas que permitan avanzar de manera más
efectiva en la disminución de niveles de mortalidad y morbilidad tanto psicológica como física.
Es claro que cada día avanza la ciencia, permitiendo encontrar nuevos métodos para
combatir diferentes patologías, pero también se encuentran nuevas reacciones psicológicas, es por
ello, la invitación de continuar desarrollando investigaciones que permitan documentar de forma
clara y sustentada todo lo relacionado con el efecto de la enfermedad en las diversas dimensiones
del sujeto como lo es la social, la personal, la familiar y la cultural, permitiendo a su vez
comprender la complejidad del ser humano, para dar respuesta a todo lo que le afecta de manera
pertinente.
57
A partir del presente articulo, surge otro cuestionamiento ¿Cuál es el rasgo de personalidad
que permite desarrollar trastornos emocionales y a su vez caracteriza a las pacientes con cáncer
de mama?
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61
IMPACTO PSICOLÓGICO DE LA MASTECTOMÍA EN LA
RELACIÓN DE PAREJA
Natalia Rojas Moncada3
Universidad Católica Popular del Risaralda
Línea de Investigación Psicología Clínica y de la Salud
Resumen
El cáncer de mama es una enfermedad que afecta a un número importante de mujeres, su
incidencia y prevalencia se ha incrementado poco a poco; perfilándose esta enfermedad como un
problema de salud pública que ocasiona grandes impactos a nivel Físico y Psicológico. Es
importante enfatizar que, más allá de las dificultades que vive el paciente con cáncer, las mujeres
con cáncer de mama enfrentan aspectos particulares que alteran su calidad de vida, incluyendo la
relación de pareja. Este artículo se origina a partir de la investigación realizada al interior de la
línea Psicología Clínica y de la Salud, que dio cuenta del efecto que tiene el Couselling en las
mujeres mastectomizadas para reducir los niveles de depresión y ansiedad; a partir de esto, surgió
la inquietud con respecto a indagar e identificar las características de la relación de pareja de las
mujeres mastectomizadas, convirtiéndose esto en el objetivo principal de este escrito, mediante el
cual se abordarán aspectos generales del cáncer de mama, sexualidad y comunicación en la
relación de pareja, y el componente cultural y social de los géneros masculino y femenino.
3
Estudiante X semestre de Psicología UCPR. E-mail: [email protected]
62
Palabras clave: Cáncer de seno y mastectomía, relación de pareja, sexualidad,
comunicación, género masculino y femenino.
Abstract
Breast cancer is a disease that affects a significant number of women, its incidence and
prevalence has increased slowly, this disease as an emerging public health problem that causes
major impacts to physical and psychological level. It is important to emphasize that, beyond the
difficulties experienced by the patient with cancer, women with breast cancer face particular
issues that affect their quality of life, including the couple's relationship. This article stems from
research conducted online within the Clinical Psychology and Health, which accounted for the
effect it has on women Couselling mastectomy to reduce levels of depression and anxiety, it
emerged from the concern with respect to probe and identify the characteristics of the couple's
relationship mastectomy for women, making it the main goal of this paper, which address general
aspects of breast cancer, sexuality and communication in the relationship, and social and cultural
component of the male and female genders.
Key words: Breast cancer and mastectomy, relationship, sexuality, communication, male
and female.
Introducción
Según el Instituto Nacional de Cancerología {INC} (2005), las enfermedades crónicas como
las cardiovasculares y el cáncer, son las principales causas de muerte en el mundo, llegando a
63
sobrepasar el índice de defunciones ocasionado por las enfermedades infecciosas en la época del
60’.
Estas enfermedades han ido aumentando desde principios del siglo hasta la actualidad, dadas
éstas por los elevados índices de morbilidad y mortalidad, así como por su enorme impacto
Psicológico y Socioeconómico. Las cifras demuestran que el cáncer de mama es hoy una realidad
inevitable, representa el 19.8% de casos nuevos de cáncer según el INC (2005), datos que fueron
el resultado de la metodología de trabajo realizado por este Instituto, quienes a partir de la
revisión de historias clínicas, resultados de patologías e información suministrada por los Centros
de Radioterapia a nivel Nacional determinaron estas estadísticas; las cuales evidencian en cifras la
magnitud del cáncer que permitió catalogar esta enfermedad por sexo, edad, diagnóstico,
histologías, entre otros.
De acuerdo con las últimas estadísticas arrojadas por Globocan (2002) el cáncer de mama es
la neoplasia más probable para la población femenina mundial actual, registrándose más de
1.150.000 mil nuevos casos cada año, con una edad promedio de 37.4%. En cuanto a mortalidad,
se estima que es la principal causa de muerte en las mujeres a nivel mundial, según las mismas
estadísticas se registraron en el año 2005, aproximadamente 411.000 muertes por cáncer de mama
en el mundo, lo que corresponde a una tasa de mortalidad de 13.2 por cada 100 mil mujeres.
Lo que quiere decir que el aumento de esta enfermedad supone relaciones de pareja
altamente afectadas debido al impacto no sólo físico sino psicológico de la enfermedad; puesto
que además de arrasar con un órgano sexualmente muy funcional, ataca los niveles de autoestima
y autoconcepto que tienen las mujeres en esta condición, por lo que puede verse afectada la
relación de pareja en aspectos como la comunicación y la sexualidad. Es por esto, y a partir de las
64
cifras que se surge la inquietud acerca de ¿Cuál es el impacto Psicológico de la mastectomía en
la relación de pareja?, abordando algunos aspectos relevantes que se alteran o modifican debido
a la mastectomía, tales como la comunicación, la satisfacción sexual y el ajuste diádico de las
relaciones, factores clave para el mantenimiento de la relación en el tiempo. Por tanto, para dar
respuesta a este interrogante se abordarán algunos planteamientos de autores e investigaciones
que se pronuncian al respecto, y que dan cuenta del impacto generado en la relación de pareja, a
partir de la cirugía radical conocida más exactamente como mastectomía.
Autores como Lostaos (2001), Olivares (2004), Fernández (1999), Castro (2004), etc.,
conducen hacia una revisión teórica de este tema, quienes a partir de sus trabajos e
investigaciones dan cuenta de las alteraciones Físicas, Emocionales y Psicológicas que sufren las
mujeres mastectomizadas.
Así, la revisión teórica que se realiza en este escrito se hace interesante en la medida en que
la Psicología permite desempeñar un papel importante dentro del fenómeno creciente del cáncer
de seno padecido por muchas mujeres, contribuyendo a través de los procesos psicológicos
realizados al mejoramiento de la calidad de vida de quien lo padece.
Por tanto, conocer el impacto Psicológico causado por esta patología será útil en la medida
en que se logre encaminar un plan de intervención que recoja las necesidades de las mujeres en su
condición de “mutiladas” y favorezca su calidad de vida, optimizando la relación consigo misma,
con su entorno y con su vida sexual; implementado herramientas adecuadas de afrontamiento
ante problemáticas persistentes relacionadas con su relación de pareja, comunicación y vida
sexual.
65
Aunque se han realizado muchas investigaciones acerca del cáncer de seno y la
mastectomía, ninguna apunta específicamente al conocimiento del impacto Psicológico en la
relación de pareja, lo cual hace que esta aproximación teórica sea novedosa puesto que no se le
ha otorgado importancia suficiente a las alteraciones en la relación de pareja causadas por la
mastectomía, en cuanto al componente de la sexualidad y comunicación.
Desarrollo
Cáncer de mama
El cáncer es una enfermedad en la que una o más células se alteran de tal manera que se
multiplican de forma continuada y producen millones de células con la misma alteración, algunas
de las cuales se extienden a otras partes del cuerpo o incluso lo invaden, según Lostaos, L.
(2001), quien además plantea que “actualmente presenciamos un incremento constante y
acelerado de enfermedades, como el cáncer, alteraciones metabólicas, enfermedades
cardiovasculares, trastornos mentales, entre otros” (p.1); por lo cual es importante generar
respuestas oportunas a los impactos psicológicos que causan algunas enfermedades como lo es el
cáncer de seno.
El cáncer de mama, es definido por el INC como un conjunto de enfermedades originadas en
las diferentes células que componen la glándula. En tanto, Kumar, Cotran, y Robbins, 1995,
citado en Villegas (2007, p.5) señalan que “consiste en un crecimiento anormal y desordenado de
las células de éste tejido”. Por esta razón, se presenta de muchas formas y no es igual en todas las
mujeres, pues varía de acuerdo con la velocidad del crecimiento del tumor y su capacidad de
propagación a otras partes del cuerpo; es imposible predecir con certeza las consecuencias de la
66
enfermedad, puesto que el grado de malignidad varía y, además, porque las personas reaccionan
en forma diferente a la enfermedad.
Uno de los tratamientos utilizados para este tipo de diagnóstico es la mastectomía,
considerada como la extirpación quirúrgica de toda la mama, eliminando un órgano que está
íntimamente asociado con la autoestima, la sexualidad y feminidad, así como con los roles
psicológicos concernientes a la salud de la mujer.
Masters, W., Johnson, V. y Kolodny, R., afirman que:
“Aunque las mamas no son órganos reproductores, forman parte indiscutible de la
anatomía sexual (…), los pechos de la mujer tienen un atractivo erótico singular y
son el símbolo de la sexualidad, la feminidad y la seducción (…). La mujer de
voluminosos senos se ha erigido en un símbolo sexual generalizado – la imagen
utilizada para hacer publicidad y promover las ventas de cualquier producto (…) –
y hombres y mujeres son bombardeaos a diario con la sugerencia, no muy sutil, de
que la mujer que tiene unos pechos grandes posee mayor potencial sexual” (1995,
p.59).
Atribuciones que le han dado gran importancia al seno en medios culturales como la moda,
las publicaciones, la televisión y el cine, pero han desembocado en malas interpretaciones y
consecuencias. Por ejemplo, tanto el hombre como la mujer han llegado a convencerse de que
cuanto más voluminosos, más excitación en la relación sexual; otros hombres llegan a pensar que
la mujer relativamente plana responde con menos intensidad en la relación sexual, y tiende a
interesarse poco por el sexo (Masters, et al. 1995).
67
Sin embargo, “no existe el más leve indicio de que el tamaño de la mama guarde proporción
con el nivel de sexualidad de la mujer, su capacidad de respuesta sexual o la facilidad con que
logra el orgasmo (…). En consecuencia, la mujer que se excita cuando se le estimula el pecho, lo
hace al margen de su tamaño” (Masters, et al. 1995).
Neveo (1992, citado en Ángel, C, 2003 p.36) menciona que “en la conducta sexual
intervienen varios elementos como biológicos en cuanto a las diferencias biológicas entre
hombres y mujeres; elementos fisiológicos como las hormonas y fisiología sexual, el componente
psicológico como el comportamiento ante la sexualidad y el factor sociocultural como la
conducta sexual en los diferentes contextos o culturas”.
Por ello, Masters et al., afirma que “la sensibilidad sexual de la mama no está supeditada al
tamaño ni a la configuración del seno, sino que las preferencias personales, los hábitos
aprendidos y el factor biológico contribuyen conjuntamente a la respuesta de las mamas ante la
estimulación” (p.61).
Por otra parte, Ibáñez y Durá, citado en Lostaos (2001, p.6), afirma que la enfermedad de
cáncer de seno:
Está etiquetada por la cultura con un significado de muerte, deterioro y dolor; en
este sentido, algunas mujeres poseen unos esquemas cognitivos acerca de la
enfermedad cancerosa, que determinados por el componente Socio-Cultural de
ésta,
pueden hacer que las mujeres consideren la enfermedad como aquella que
inevitablemente acarrea la muerte.
“Estas concepciones Socio-Culturales, que por otra parte no corresponde con la
realidad científica y médica, despierta en las pacientes una serie de pensamientos
68
erróneos que dificultan su buen ajuste psicológico” (Ibáñez, 1991, p. 6). Pensamientos y
creencias que posiblemente influirán en el afrontamiento de la enfermedad,
evidenciándose en algunos casos una apropiada adaptación tanto al diagnóstico como al
tratamiento, entre ellos la mastectomía.
Tratamientos que son demasiado aversivos y suelen impactar e interrumpir fuertemente la
cotidianidad de la mujer; puesto que debe acudir constantemente a los centros hospitalarios,
someterse al tratamiento de quimioterapia y/o radioterapia que consecuentemente alteran los
hábitos de la mujer. Incluso, en algunos casos en los que se ha realizado una cirugía radical o
mastectomía, la mujer transforma algunas conductas de su diario vivir hasta su modo de vestir,
provocando así fuertes cambios en su autoimagen y en la satisfacción de su sexualidad (Ibáñez y
Durá, 1991).
Olivares (2004), menciona que para muchas mujeres la mastectomía representa salvar su
vida, eliminar el dolor y proporcionar una mejor calidad de vida, para otras en cambio; representa
un evento amenazante para su apariencia física, que afecta proporcionalmente los roles sociales
que desempeña, entre ellos, el de ser esposa y compañera sexual.
“La quimioterapia o las terapias hormonales pueden disminuir el deseo sexual y causar
sequedad vaginal, por lo que, a menudo provocan un descenso significativo de su actividad
sexual y en consecuencia, relaciones sexuales dolorosas, si no se acude a lubricación artificial”
(Sebastián, J., 2003, p.141). Además, repercuten en la fertilidad de algunas mujeres, que cuando
reciben la quimioterapia entran en la menopausia, sobre todo si están próximas a experimentarla
en el momento del tratamiento, y aunque ya no deseen tener hijos pueden experimentar la
menopausia como una pérdida significativa de su feminidad, o por el contrario, pueden suponer
69
renunciar a sus deseos de tener hijos, puesto que el pecho o seno también está relacionado con la
maternidad y la lactancia.
Por su parte, Vidal (2000), Paavonen (1999) y Colmenarejo (1996) citado en García,
Ballesteros y Novoa (2003, p. 203), se refieren a “los efectos en las distintas etapas de la
respuesta sexual en la paciente con cáncer; debido a la interacción entre los factores psicológicos
disparados por el diagnóstico, las alteraciones de la enfermedad y sus tratamientos”. Estos
autores afirman que tales efectos además de producir cambios en la estructura hormonal,
disminuyen la capacidad de seducción de la paciente, en donde el efecto mutilante de la
mastectomía – como uno de tantos tratamientos – puede causar inseguridad, deteriorando la
imagen corporal como la autoestima, lo que finalmente genera inhibiciones en la conducta sexual,
y como menciona Lima, Távora, Magalhaez y Giménez, (2006), hace que algunas mujeres tengan
miedo del rechazo por parte de la pareja, vergüenza de mostrar el cuerpo e inseguridad en la
relación.
En esta medida, el deseo sexual puede verse altamente afectado, ya que “se deprime Sistema
Nervioso Central, debido a los tratamientos oncológicos que traen como consecuencia dolor
generalizado y la fatiga, medicamentos como tranquilizantes y opiodes que elevan la prolactina y
disminuyen el deseo sexual” (Ángel, C. 2003, p.36).
Otros aspectos que pueden contribuir a la disfunción sexual son la depresión, sentimientos
de culpabilidad, estrés y ansiedad, creencias erróneas sobre el cáncer, estilos o hábitos de vida y
los conflictos en pareja.
De ahí, la importancia de establecer al interior de la pareja canales de comunicación
adecuados, fuentes de apoyo y estrategias a utilizar para la superación de problemáticas como el
70
cáncer de seno; puesto que no sólo la “sexualidad está regulada por la satisfacción de las
necesidades físicas y el cumplimiento de los roles sociales, sino, que está mediada igualmente por
el afecto, la comunicación y la satisfacción conyugal como refuerzos del vínculo” según lo
expresa De la Rubia J., (2008, p.185).
Desde esta perspectiva, resulta oportuno hacer referencia al papel de la comunicación en
parejas donde uno de los miembros tiene cáncer, en este caso la mujer con cáncer de mama;
aludiendo que:
La comunicación es un proceso de intercambio de información cuyo fin es que el
propósito del hablante tenga impacto en la escucha y que éste retroalimente al
hablante. Sin duda, la comunicación es una herramienta básica para el hombre
relacionarse e intercambiar experiencias, creencias y sentimientos; en
relación de
la
pareja la comunicación es una de las áreas que más atención exige
por su implicación sobre la relación. Cuando una pareja no se comunica, su
relación se hace vulnerable ante eventos que en condiciones óptimas de
comunicación podrían ser enfrentados con mayor solidez, según lo menciona
Martínez y Ballesteros (1998, citado en García, Ballesteros y Novoa, 2003,
p.204.)
“Una conversación sutilmente afinada expresa la esencia de la relación. Cada persona sabe
exactamente lo que el otro dice y siente un placer que se acumula en forma paulatina al poder
hablar con libertad, ser comprendido y tener el sentimiento del cónyuge” (Beck, A., 1990, p.307).
De ahí, que la comunicación se convierta en facilitadora u obstaculizadora de la dinámica de
pareja, en especial cuando se experimentan situaciones concretas como la enfermedad; como lo
71
menciona Arias y House (1998, citado en García, et al. p.204) “la comunicación es aquel proceso
que cumple dos funciones principales, en primer lugar, la autorregulación de la relación en
cuanto a su papel en la solución de problemas, permitiendo estructurar el manejo de situaciones
buscando alternativas; la segunda función es la motivacional, que hace referencia a la satisfacción
de necesidades emocionales y afectivas”.
El propio significado del habla puede ser diferente para el esposo y la mujer. Un
cónyuge, por ejemplo puede considerar las conversaciones como un foro para
tomar decisiones conjuntas; el otro, en cambio, puede considerar la comunicación
como la expresión más profunda de la propia relación, que ofrece la oportunidad
de compartir secretos, demostrar interés por los problemas y triunfos del otro y
experimentar solidaridad e intimidad (Beck, A., 1990, p.308).
Sin embargo, muchas parejas carecen de técnicas específicas en comunicaciones
matrimoniales y generan así, constantes roces, malentendidos y frustraciones.
Una vez revisado este concepto por los autores mencionados, es conveniente realizar una
aproximación con relación a la inhibición sexual, en donde Pérez (1999) menciona que esta se
relaciona completamente con la pérdida de “atractivo sexual” al menos durante el primer año de
mastectomía, resaltando la función de la cirugía de reconstrucción que a muchas mujeres les ha
facilitado reanudar su actividad sexual, logrando por parte de sus parejas caricias en las zonas
heridas y recobrando el control en estas actividades; de tal manera, se disminuye los problemas
relacionados con el empobrecimiento de la autoimagen corporal y la autoestima.
Hasta hace una década, esta enfermedad significaba renunciar a mucho más que un seno, en
una cultura machista, podía acarrear la pérdida del esposo, el afecto y la vida sexual. Los
72
especialistas llegaron a ver hombres poco dispuestos a vivir con una esposa mutilada. Y aunque
eso no justificara el abandono, en efecto, la cirugía arrasaba con todo el seno y dejaba en su lugar
una superficie plana, atravesada por una cicatriz entre el esternón y la axila. El momento de la
intimidad, significaba por una parte, despojarse de las prótesis externas - si se contaba con ellas –
y por otra, provocaba el origen de los complejos y el rechazo (Fernández y Francesc, 1999).
Anteriormente, la cirugía radical del seno traía consigo un devastador panorama puesto que
no sólo era el efecto estético, sino que además significaba la limitación de uno de los atributos
femeninos con los que cuenta la mujer para la seducción, el deseo, las caricias y aquel juego
erótico que encierra la sexualidad, limitación que compromete totalmente la imagen corporal de
la mujer (Fernández, et al., 1999).
Hopwood (1993 citado en Sebastian, J., 2003), afirma que:
Los elementos más importantes en lo que se refiere a la imagen corporal de
mujeres con cáncer de mama son: a) Insatisfacción con la apariencia, b) Pérdida
de feminidad, c) Evitar mirarse a sí misma desnuda, d) Sentirse menos atractiva,
e) Efectos adversos del tratamiento, f) Preocupación por la apariencia, y g)
Insatisfacción con la cicatriz o la prótesis (p.141).
A partir de esto, Sebastián, Bueno y Mateos (2007) crean un cuestionario de imagen
corporal para implementarlo en la investigación que llevan a cabo, teniendo en cuenta lo aportado
por Hopwood. La escala final consta de 12 ítems, a los que se contesta mediante cuatro opciones
que va de 1= nada a 4 = mucho. Los reactivos están relacionados con seis áreas:
73
a) Grado de satisfacción con la apariencia vestida, tanto consigo mismo como con los
demás (“Estoy satisfecha con mi aspecto cuando estoy vestida”, y “Creo que a los
demás les gusta mi aspecto”).
b) Pérdida de la feminidad (“Siento que he perdido parte de mi atractivo como mujer” y
“Me siento menos femenina después de la operación”).
c) Grado de satisfacción con la apariencia desnuda, tanto consigo mismo como con los
demás (“Cuando me baño o me ducho evito mirarme la cicatriz”, “Estoy satisfecha
con mi aspecto cuando estoy desnuda” y “Evito que los demás me vean la cicatriz”),
d) Sentimientos acerca del atractivo sexual (“Creo que el pecho juega un papel
importante en las relaciones sexuales”, “Desde mi operación me veo menos atractiva
sexualmente” y “Siento miedo o vergüenza ante una posible relación sexual”).
e) Pérdida de la integridad corporal (“Me siento algo deformada o mutilada”).
f) Grado de satisfacción con la cicatriz (“Me repugna la cicatriz”) (p.8)
Con respecto a los resultados obtenidos, Sebastian et al. (2007) encontraron que los ítems
con mayor puntuación dentro de la escala de imagen corporal estaban relacionados con: “Desde
mi operación me veo menos atractiva sexualmente, con un porcentaje de 0,868%, siento que he
perdido mi atractivo sexual, 0.865%, me siento algo deformada o mutilada, 0,807%, siento miedo
o vergüenza ante una posible relación sexual, con 0,684” (Sebastian, et al.), entre otros; que
evidencian las dificultadas presentadas en la población con cáncer de mama.
Como lo menciona Seifert (2000); Paavonen (1999); Andersen (1995) (citado en García,
Ballesteros y Novoa, 2003) “las mujeres se enfrentan con factores particulares que afecta la
74
relación de pareja, en cuanto a las relaciones sexuales, la comunicación, la expresión de
sentimientos, solución de problemas, etc., dificultades que son enraizadas al cáncer, al
diagnóstico y la evolución del mismo y su tratamiento” (p.201).
Los problemas relacionados con la sexualidad de la mujer mastectomizada y los vínculos
con su pareja, pueden estar encadenados a dos focos principales, uno de ellos, el aparato genital
femenino, teniendo en cuenta la enfermedad y los tratamientos como la radioterapia o
quimioterapia antes o después de la mastectomía; y el segundo de ellos, se relaciona con los
mitos y creencias originadas acerca de la actividad sexual y el nuevo rol de la mujer
mastectomizada (Seifert et al. 2000).
Pensamientos y creencias que giran alrededor del temor a que por tener relaciones sexuales
se hagan daño, lastimen a su pareja o interrumpan el curso del tratamiento; sumado esto, al creer
por ejemplo, que el contagio de esta enfermedad puede ser a través del cuerpo o por la
transmisión de fluidos sexuales, e incluso se llega a pensar en el contagio a través de la emisión
de radiaciones en el acto sexual por efectos de la radioterapia (Seifert, et al.).
Lo que permite sugerir que más allá de los efectos físicos del tratamiento, el
desconocimiento y los temores que este genera; las creencias se convierten en razones
significativas para que las mujeres que lo padecen junto con sus parejas, decidan posponer las
relaciones sexuales para cuando estén totalmente recuperadas, alterando con esto su forma de
pensar y actuar frente a la vida sexual.
Por otra parte, en un estudio realizado en el Hospital San Vicente e Instituto de Cancerología
de la ciudad de Medellín, relacionado con la sexualidad de las mujeres sometidas a cirugía,
evidencia ciertas alteraciones en la vivencia de la sexualidad, clasificándolas en cuatro categorías:
75
La primera de ellas, alude a la manifestación biológica, que corresponde a la
expresión verbal de la mujer sobre el útero o mama, conceptualizando ambos
órganos como partes erotizadas del cuerpo que juegan un gran papel en el rol que
desempeña la mujer en su vivencia sexual.
La segunda categoría hace referencia al concepto de mutilación, expresión
verbal de las mujeres como pérdida de esa parte del cuerpo con la cual iniciaban un
juego sexual; en tercer lugar, el componente mental, dado por “la capacidad
intelectual que hace posible formar los constructos mentales permitiendo la
representatividad y simbolización que la mujer hace de determinadas partes del
cuerpo.
Aquí el componente mental se ve reflejado en muchos casos por las expresiones
verbales de las mujeres tales como: "sin el seno, uno se siente como un nono", "el
seno es el arreglo de la mujer, es lo más importante"; "uno se siente muy incómoda
al mirarse al espejo, al vestirse, al no poderse poner las blusitas que usaba antes"; y
como última categoría, la elaboración de una pérdida, proceso que deja ver cómo la
mujer asimila la pérdida ya sea de un seno o el útero (Fernández, Ospina y Múnera,
1999, p.1).
Expresiones que se hicieron explícitas en el relato de las mujeres mastectomizadas que
hicieron parte de la muestra de la investigación “Aplicación del Couselling como instrumento
Terapéutico de Apoyo Emocional en Pacientes Mastectomizadas en la Liga de Lucha contra el
Cáncer de la ciudad de Armenia (Quindío) y Unicáncer de la ciudad de Cartago (Valle).”,
permitiendo extrapolar la teoría con la vivencia de esta enfermedad; muchas de ellas padecieron
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el rechazo de sus esposos e incluso la separación y pérdida de éste; para otras, el momento de la
relación sexual significaba un reto consigo misma, puesto que no sólo se trataba de satisfacer a su
pareja, sino además, combatir los sentimientos y emociones que provocaba la parte del cuerpo
que estaba mutilada.
Probablemente, la edad y el momento del ciclo vital en el que se recibe el diagnóstico de
cáncer de mama, y cómo tratamiento a este la mastectomía, repercuta de manera diferente
cuando se es joven, adulta o anciana.
Castro (2004) al respecto, señala que en el periodo de la edad madura, existe una mayor
preocupación por la familia, la convivencia con la pareja, aspectos financieros, entre otros; que
además de generar estabilidad durante este ciclo vital permite una asimilación favorable al
diagnostico de una enfermedad, en este caso, como el cáncer de seno.
Por otra parte, en la adulta joven caracterizada por la madurez física y psicológica, la
aparición esta enfermedad suele irrumpir el desarrollo afectivo, laboral, social y autónomo como
objetivos fundamentales de esta etapa. Frecuentemente, la apariencia física y la fertilidad quedan
comprometidas con esta avasalladora enfermedad, originándose problemas para mantener
relaciones interpersonales y establecer nuevas relaciones, pues se disminuye el atractivo y por
ende la capacidad para establecer relaciones sexuales (Fernández y Francesc, 1999).
Sin embargo, es importante mencionar que la diferencia de edad, las características
individuales y los estilos de afrontamiento, no son excluyentes del impacto psicológico que causa
esta terrible enfermedad, en donde no sólo la mujer se ve afectada sino también sus parejas; por
lo que es necesario abordar los roles de género que permitirán conceptualizar esta categoría,
relevante para entender la manera cómo se asume desde los estereotipos sexuales las dificultades
77
al interior de la relación de pareja, dificultades como la enfermedad, en este caso el cáncer de
seno.
Estereotipos tradicionales de los géneros sexuales
Castro (2004), afirma que la palabra “género” implica destacar las diferencias existentes
entre las mujeres y los varones en lo referente a diversos aspectos tales como su psiquismo, el
desarrollo de las etapas del ciclo vital, los ejes que determinan la feminidad o masculinidad, etc.
Considerando así, que el género es un factor determinante de la subjetividad y del modo en que
se perciben algunas situaciones o experiencias del contexto social, estableciendo claras relaciones
entre los síntomas de las enfermedades y el modo de adaptación a éstos, en ambos sexos.
Además, culturalmente se ha aprehendido a que dichas diferencias entre los géneros masculino y
femenino son reconocidas en las relaciones de pareja.
El estereotipo tradicional de género sexual femenino prescribe para las mujeres rasgos de
debilidad y tendencia a la enfermedad corporal, fluctuaciones emocionales, altos grados de
dependencia, inseguridades, temores e incluso dependencia económica. Se resalta el ejercicio de
la maternidad, los vínculos afectivos y la tendencia a la no agresión. Incluso las labores
domésticas y la dedicación a los hijos o a los seres queridos, que se han contraído a través del
matrimonio o la vida en pareja, constituyen una pauta de vida en las mujeres a la vez que se
considera su tarea primordial o central en la cotidianidad. Razones que tradicionalmente
conllevan a descalificar aún en la actualidad, cualquier intento de realización de proyectos que no
estén dentro del círculo familiar, es decir, que esta concepción de las mujeres las ubica
socialmente dependientes del género masculino (Castro, 2004).
78
En tanto, los hombres se destacan por sus rasgos de autonomía, fortaleza física, mental y
emocional, autodominio y frecuentes tendencias a dominar a los demás, especialmente, su sexo
opuesto; se consideran expertos en suprimir los estados emocionales y son calificados como
altamente productivos a fin de obtener bienes materiales que posibiliten una óptima calidad de
vida, según lo afirma la misma autora.
Los estereotipos de género que han colocado al varón en esta situación de ventaja, se
convierten paradójicamente en fuente y origen de sufrimiento cuando no cumplen con el
estereotipo. Actualmente, las conceptualizaciones de la masculinidad se han ido modificando y
hay nuevas expectativas para el varón, de él se espera que sea más sensible y que se vincule
amorosamente y de manera cálida en sus relaciones de pareja, lo que supone cambios
significativos en los modelos de masculinidad tradicionales (Álvarez, 1997, citado en Acosta y
Ramírez, 2002).
A partir de los cuales se concluye que,
el género masculino siempre ha ocupado el lugar dominante en la historia de la
humanidad, y que ésta es una constatación universal. Ocupar el “lugar
dominante” significa que los varones siempre han tenido el derecho a ejercer
influencia a nivel político y decidir la estructura de la sociedad, lograr prestigio,
decidir alianzas y enemistades, hablar en público, emplear la fuerza para dirimir
sus conflictos, y determinar el lugar social de la mujeres (Castro, 2004, p.19).
De esta manera, el modelo del vínculo o relación que se teje entre hombre y mujer, ha sido
visto desde la oposición dominador-dominada; generando como expectativa en los hombres la
79
satisfacción plena por parte de las mujeres, ya sea en sus gustos, deseos, necesidades o proyectos
de vida.
A diferencia de lo que sucede con la mayoría de las mujeres, para quienes la aceptación se
convierte en un factor primordial del vinculo de pareja, el hecho de estar en una relación de
pareja, sentirse elegida, ser amada y recibir otras manifestaciones de “amor “ se convierten en un
componente importante que confirma la autoestima y autoimagen de la mujer.
Todo esto condiciona una forma particular de conductas producidas por los hombres y
mujeres cuando pertenecen a una relación de pareja, Castro (2004), menciona algunas
características de la subjetividad masculina que pueden llegar a convertirse factores perturbadores
de la relación, entre los cuales se pueden destacar:
 Rechazar su responsabilidad por el sufrimiento y las perturbaciones emocionales que
padezca la mujer.
 Descalificar los aspectos de las mujeres que no se adecuen a sus preferencias o
necesidades.
 Depositar en las mujeres los afectos “molestos” que contrarían su sentimiento de
masculinidad, como la angustia, la depresión, los temores, etc., es decir, los que resultan
displacenteros. (Castro, 2004, p.109).
Por otra parte, Acosta y Ramírez (2002), implementan una investigación que da cuenta de
cómo experimentan los varones la vida en pareja a partir de lo que suponen deben ofrecer o
asumir en la relación, y las limitaciones que se encuentran en esta dinámica; conceptualizando
que “el vivir en pareja en una elección que con frecuencia forma la mayoría de los seres
humanos; la intensión es compartir con otra personas proyectos y vivencias cotidianas,
80
experimentar sentimientos gratos, contar con un apoyo en los momentos difíciles y trascender”
(p.1).
Los resultados obtenidos con respecto al tema focal de relación en pareja y vida cotidiana,
evidencian que:
la comunicación es fundamental para expresar lo que agrada o desagrada, a través
de conductas asertivas y de una forma de comunicación adecuada que comienza a
partir de cada persona implicada en la relación, dando cuenta del estilo
comunicativo aprendido que incide en la percepción que los demás tienen de uno
mismo. [Los varones participantes de la investigación proponen que] la
comunicación es convierte en una espiral donde no solo el estilo comunicativo
impacta la percepción de cada persona y de los demás sino también influye en el
autoconcepto. (Acosta y Ramírez, 2002, p.16).
Conclusiones
Las innegables alteraciones en la sexualidad como consecuencia del cáncer de mama, no
sólo se debe a las dificultades psicológicas, sino también, al gasto de energía de las mujeres en el
transcurso de la enfermedad y en el sometimiento a tratamientos como quimioterapias,
radioterapias o cirugías radicales.
Puede considerarse entonces como una enfermedad cuyos efectos no se reducen solamente a
la mastectomía, sino, que causan grandes impactos a nivel emocional tanto por la enfermedad
como por los tratamientos a realizar.
81
Las mujeres que son diagnosticadas con esta patología y que posteriormente se someten a la
mastectomía, sufren un gran impacto psicológico que altera todas las esferas de la vida, así como
también los roles sociales que desempeña, es decir, que el desajuste emocional, personal y social
que causa esta enfermedad es múltiple y complejo.
Dicho ajuste podría depender de distintas variables relacionadas con la enfermedad, como
por ejemplo las condiciones psicosociales de la paciente y de su familia y las estrategias de
afrontamiento a la propia enfermedad en cuanto a su origen, síntomas, curso y tratamiento de la
misma.
En lo referente a la vida en pareja, es notorio observar un incremento de los sentimientos de
fragilidad e inferioridad que afectan la relación de pareja, debido esto a la mutilada y pérdida de
uno de los órganos más erógenos considerado por las mujeres dentro de la actividad sexual.
Esta pérdida inevitablemente conlleva a una alteración que hace referencia a la parte
corporal, aspecto que entra en decadencia puesto que mentalmente las mujeres han elaborado una
serie de constructos alrededor de su propio cuerpo y cómo a través de éste pueden llegar a seducir
a sus parejas, es decir, los senos representan la seducción y el atractivo sexual, además de ser
símbolo de feminidad.
De ahí, el surgimiento del temor a ser rechazadas por sus parejas, por aquellos hombres que
aún conservan características tradicionales de dominio y poderío y que de no ser satisfechos por
sus mujeres en cuanto a sus gustos y preferencias, la mastectomía se les convierte en una fórmula
clave para arrasar con la pérdida del afecto, la vida sexual e incluso del rol de esposo y su
presencia.
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Asimismo, el papel de la comunicación es fundamental en el proceso de afrontamiento tanto
de la mujer consigo misma como en la relación de pareja, en la medida en que a través de la
comunicación ambos sujetos expresan sus miedos, temores, sentimientos y dan paso al
afianzamiento de lazos afectivos y el reconocimiento de esta situación desde varias dimensiones
en la relación de pareja.
En algunos casos de relaciones de pareja de mujeres mastectomizadas, la comunicación no
ha sido un componente construido con anterioridad, no se le ha dado un lugar importante dentro
de la relación, y esto se aúna al antecedente de la mastectomía, lo que hace que aumente la
vulnerabilidad, conllevando al riesgo de la ruptura conyugal que evidencia y confirma el
rechazo, la falta de aceptación y la debilidad en el lazo afectivo construidos en la relación.
Todas estas repercusiones en la familia y/o pareja, así como la reaparición o incremento de
las disfunciones previas en las diferentes esferas de la vida de estas pacientes, se imponen al
Psicólogo de hoy como un reto que debe asumir desde un parámetro asistencial, académico y de
investigación, sobre una de las dimensiones más afectadas en la mujer mastectomizada y de poco
bagaje investigativo.
De ahí, que tome una especial relevancia el análisis de los aspectos que se alteran debido a
la enfermedad, contribuyendo con las pacientes diagnosticadas con cáncer de seno a una mayor
comprensión del impacto causado a nivel de la pareja que a su vez permita implementar
intervenciones interdisciplinarias que faciliten abordar concretamente los efectos causados por
esta arrolladora enfermedad.
En esta medida, conocer las características particulares de las mujeres mastectomizadas con
relación a su vida de pareja, puede permitir el diseño de una intervención Psicológica sobre tales
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aspectos, produciendo cambios favorables frente a la manera cómo estas mujeres se perciben y
viven en una relación diádica – afectiva, luego de haber recibido la cirugía como tratamiento del
cáncer de mama.
Posibilitando además, la construcción de herramientas para la implementación de programas
integrales de prevención, seguridad y calidad de vida; a través de entidades encargadas de
promover el servicio de salud en nuestro país; demostrando tanto a la sociedad como a las
mujeres afectadas que optando por una prevención oportuna y adecuados tratamientos puede
reducirse de manera gradual el impacto y ocurrencia de las enfermedades denominadas no
transmisibles.
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