GEOLOGÍA DE GATA La Sierra de Gata, al igual que todo el

Anuncio
GEOLOGÍA DE GATA
La Sierra de Gata, al igual que todo el Sistema Central, pertenece al antiguo Macizo Hespérico, de
materiales silíceos y por tanto duros y poco flexibles, de esta época son los batolitos graníticos que
quedarán al aire después de una gran erosión. Esta cordillera se arrasó fruto de la erosión dejando
una gran planicie, la denominada meseta.
Los esfuerzos compresivos de la orogenia Alpina que afectaron a toda la península elevando
grandes cordilleras, en la meseta produjeron otro efecto, la elevación diferencial de dos partes la
submeseta norte y la submeseta sur, existiendo una diferencia de altitud de unos 200m. Tras la
elevación de la zona quedan los grandes picos graníticos coronando la zona. En la Sierra de Gata el
principal es el Jalama con 1492 m.
El análisis del zócalo nos da las siguientes características:
- La cordillera Hercínica tiene una orientación NO-SE, por lo que su fractura y la posterior
elevación del Sistema Central se produce con orientación SO-NE, es decir perpendicular
a la primera.
- Los materiales son gratitos y rocas metamórficas como la pizarra, las cuarcitas,
esquistos, etc.
- La dureza de los materiales les posibilita su ruptura antes que el plegamiento, por lo que
se producen sucesiones de horst y graven.
La columna estratigráfica se puede resumir en los siguientes períodos:
-
Era Precámbrica: de hace unos 600 ma., la sedimentación se produce en los fondos
marinos, se corresponde con el complejo Esquisto-Grauvaquico. Los materiales a que
dio lugar esa sedimentación son pizarras, pizarras negras, grauvacas y conglomerados,
dependiendo de la profundidad y del medio de sedimentación en que se formaron.
-
Era Paleozoica: lo más característico es la aparición de las cuarcitas metamórficas
llamadas armoricanas en los primeros estadíos.
Luego todo se deforma por la orogenia Hercínica (hace 280 ma.) produciendo la
intrusión de batolitos graníticos y un metamorfismo de contacto que afecta
principalmente al complejo esquisto-grauváquico.
Tres son los más importantes: el de Plasencia- Bejar; el de Santibáñez-Jalama; y el de
Gata propiamente dicho.
-
Era Cenozoica: se corresponde con la orogenia Alpina y produce una elevación de todo
el sistema, formando la dos submesetas y dejando los batolitos graníticos como las
cumbres más altas de la zona. También aparecen multitud de sedimentos fruto de la
erosión de la cordillera Hercínica, con depósitos aluviales de arenas, arcillas, etc.
-
Era actual: se sitúa principalmente sobre los cauces de los ríos, encajonados en las
fracturas paleozoicas, y que generan arenas, cantos rodados y arcillas de deposición.
EL RELIEVE DE LA SIERRA DE GATA
En general podemos decir que la Sierra de Gata tiene unas características comunes a todo el Sistema
Central, con un zócalo granítico acompañado de un metamorfismo más o menos acusado con
pizarras y cuarcitas. La orientación es Suroeste-noreste, siendo un relieve descendiente desde la
planicie salmantina hasta la penillanura cacereña.
La Sierra de Gata se encuentra enclavada en el anticlinorio de Villasrubias, y queda hendida en su
mitad por el puerto de Perales. El paso entre Salamanca y Cáceres por esta zona se realizaba por
estos puertos, principalmente: Viejo 1100m., San Martín 1020 m., Perales 910 m., Nuevo 950 m.
La erosión diferencial ha dado lugar a unas cumbres más o menos escarpadas, con una altura media
de 1500 m., y a unas laderas donde se encauzan numerosos ríos que pueden exagerar el realce en un
momento dado.
Los picos y sus aledaños conforman una singular estructura, con numerosas sierras menores, como
son: la Malcasa, la Loma de los Enamorados, Santa Olalla, La Garrapata, la Cachaza, la Malvana, el
Campete, las Pilas, los Jañones, el Salio, Villasrrubias, de los Ángeles, Santa Bárbara, del Gorreo y
de Dios Padre.
Existen tres unidades básicas del relieve:
- LA SIERRA: con orientación NE-SW, cuya línea de cumbres sirve de divisoria de aguas
entre la cuenca del Duero y la del Tajo. Relzados por la orogenia alpina destacan los
picos: Jalama con 1492 m., y la Jañona con 1367 m. Caracterizados ambos por unas
fuertes pendientes del 25%, y relieves escarpados.
-
-
LA RAMPA O PIEDEMONTE: es la zona intermedia con una altitud media de 500m., y
con un par de montes isla que permiten divisar una gran explanada con numerosos
pueblos. El primero es en la sierra de Dios Padre con 950 m., dando vista a cerca de 70
pueblos y el de Santibáñez el alto, coronado por el castillo y dando vista al embalse del
Borbollón.
LA VEGA: es la cuenca sedimentaria situada a los pies de la sierra, llegándo incluso a
Moraleja, gran llanura formada por materiales aluviales sobre depósitos del neógeno.
Tiene una altitud media de 300 m., con pendientes muy suaves que no superan el 5%.
RELIEVE LITOLÓGICO
En esta zona existen cuatro tipos diferentes de relieve en función de los tipos de materiales sobre los
que actúe la erosión, los graníticos, los pizarrosos, las cuarcitas y las arenas y conglomerados.
En los picos más elevados lo característico es el paisaje granítico con todas sus formas típicas,
producidas por la erosión diaclásica que forma berrocales, rocas caballeras, pilancones, etc.
El relieve Apalachense es muy típico en esta zona, se produce cuando alternan rocas de diferente
dureza, por ejemplo las cuarcitas (duras) y las pizarras (blandas), quedando farallones cuarcíticos
elevados sobre unos valles de pizarra donde se encajonan numerosos ríos.
Existen otros relieves que se producen cuando hay materiales resistentes a la erosión, dejando
montículos elevados sobre una gran llanura y en este caso muy cerca de la sierra de la que
proceden, son los montes isla de Santibáñez y de la Sierra de Dios Padre.
La sedimentación terciaria produce una acumulación de materiales arenosos, arcillosos y
conglomeráticos a los pies de la sierra produciendo la conocida penillanura cacereña. Con suelos de
una profundidad variable donde se asienta una vegetación típica.
El cuaternario produce deposición de arenas, arcillas y cantos rodados en los cursos actuales,
produciendo formas características como meandros, playas y badlands.
GEOMORFOLOGÍA
La geomorfología de la Sierra de Gata se caracteriza por tener un relieve relativamente abrupto, con
un red hidrográfica extensa encajonada en una serie de fracturas tardihercinicas con orientación sur.
Las diferentes sierras que conforman la macrounidad constituyen un anticlinorio con picos
superiores a los 1300 m., y con puertos que rondan los 900 m.
Destacan los relieves típicos graníticos con grandes berrocales, situados en las cumbres de los picos
y producidos por la erosión de las diaclasas.
Ladera abajo nos encontramos con las planicies terciarias, con pendientes inferiores al 5% con un
relieve suave y ligeramente ondulado.
Las áreas ocupadas por el complejo esquisto-grauváquico presenta pendientes suaves por el fuerte
arrasamiento producido alargando la llanura hacia el norte.
Caben destacar dos inselberg o montes isla, el de Santibáñez y el de la Sierra de Dios Padre, aunque
este último no esta absolutamente claro su origen.
EDAFOLOGÍA
De forma general podemos decir que el suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre que
sirve como soporte de la vida vegetal. Pero este concepto debe ser matizado, pues existen factores
que afectan a su formación y que nada tienen que ver con la vegetación que pueda soportar.
Actualmente el concepto de suelo es un concepto dinámico, de formación y de erosión constante, lo
que hace que un suelo pueda evolucionar hacia una mayor complejidad, denominándose madurez, o
retroceder hacia una formación más simple, rejuveneciéndose.
En la formación del suelo influyen factores como los climáticos: el rango de temperaturas, la
pluviosidad, la humedad; biológicos: la vegetación que soporta, la fauna existente; el tiempo que los
factores llevan actuando; la pendiente de la zona; el tipo de roca que le da origen; etc.
El suelo se subdivide en unas capas más o menos paralelas que se denominan horizontes, por tanto
un horizonte es una unidad estructural con características homogéneas de textura (proporción entre
arcillas, limos y arenas), color y estructura (disposición de los elementos constituyentes).
Tipos de horizontes:
-
-
-
Horizonte A: es el horizonte más superficial, se caracteriza por tener una gran
acumulación de materia orgánica, es de color negruzco. Dependiendo de si la materia
orgánica esta descompuesta o no, lo podemos subdividir en dos subhorizontes, el A00 si
no está descompuesta y el A0 si está en descomposición.
Horizonte E: Es un horizonte situado inmediatamente por debajo del H. A y que se
caracteriza por un lavado de materiales hacia horizontes inferiores, por lo que su color es
muy claro, incluso blanquecino.
Horizonte B: Es un horizonte intermedio donde se produce la acumulación de los
elementos lavados en el anterior. Puede tener una extensión muy variable llegando
incluso a tener varios metros de espesor. La parte inferior puede tener restos sin degradar
de la roca madre.
Horizonte C: Es la roca madre que da origen al suelo siempre que ésta sea básica.
Horizonte R: Es la roca madre que da origen al suelo pero en este caso es ácida. Estos
dos últimos son excluyentes o aparece uno o el otro pero nunca los dos a la vez.
Madurez: Cuando la velocidad de degradación de la roca madre es superior a la velocidad de
erosión del suelo, entonces el suelo evoluciona hacia una mayor complejidad y por tanto hacia una
mayor madurez. Lo cual significa que se hace más profundo, que se diferencian bien los horizontes
y que pueden soportar vegetales de mayor porte.
Dependiendo de la evolución que haya seguido el suelo y de las características que tengan sus
horizontes, podemos realizar una breve clasificación:
I. SUELOS POCO EVOLUCIONADOS:
a. Leptosoles: suelos de poco espesor y débilmente desarrollados.
b. Fluvisoles: suelos desarrollados pero indiferenciados por aportes continuos de
material.
c. Regosoles: suelos desarrollados pero situados sobre una roca consolidad de la
que no proceden.
II. SUELOS EVOLUCIONADOS:
a. Cambisoles: suelo evolucionado con un horizonte B amplio.
b. Acrisoles: suelo evolucionado con un horizonte B amplio y con una fuerte
acumulación de arcillas lo que le confiere un color muy rojo.
III. SUELOS ALTERADOS:
a. Antrosoles: son suelos modificados por el hombre.
Para facilitar la comprensión realizaremos otra clasificación donde aparecen grandes unidades que
pueden agrupar varios tipos diferentes de suelos, estos son:
Tierras pardas húmedas y rankers: se corresponden con los leptosoles y los regosoles. Son
suelos de poco espesor con un gradiente hídrico acusado y una textura arcillosa con bastante
materia orgánica, lo cual permite la instalación de una sólida cubierta vegetal de robles y
alcornoques. Si la pendiente es acusada o si ascendemos en altura, puede reducirse el espesor y
transformarse en litosoles o rankers, por lo que se reduciría la masa arbórea pasando a arbustos y
herbáceas.
Tierras pardas meridionales: : agrupa principalmente a los cambisoles, se instalan principalmente
sobre pizarras, son de poca profundidad y de bajo gradiente hídrico. Son suelos con poca materia
orgánica por lo que tienen una coloración parda con textura arenosa. Normalmente, soportan plantas
esclerófilas de fuerte temperamento que aguantan condiciones difíciles, es la típica dehesa
extremeña.
Suelos rojos y pardo amarillentos: son los acrisoles. Son suelos bien formados, relativamente
maduros, con una buena capa de materia orgánica y con los horizontes inferiores ligeramente
lavados. Se sitúan en zonas elevadas por lo que tienen un buen gradiente hídrico, todo lo cual hace
de ellos ideales para los alcornocales.
Suelos aluviales: son los fluvisoles. Son suelos profundos desestructurados donde se mezclan zonas
limosas con gravas y cantos rodados de tamaño variable. Son suelos situados en las márgenes de los
ríos por lo que son muy ricos en nutrientes y esto les permite soportar las plantas que constituyen el
bosque de galería.
Los cambisoles, regosoles y los acrisoles pueden estar profundamente desestructurados debido a la
acción del arado, convirtiéndolos en antrosoles.
HIDROLOGIA:
La Sierra de Gata pertenece hidrogeológicamente a la cuenca hidrográfica del Tajo, cuya
aportación se realiza a través de su afluente el río Alagón, donde acaban todas las aguas de los ríos
de la zona. Ocupa por tanto el margen derecho de la cuenca.
Debido a la alta pluviosidad, la cantidad de agua que suele discurrir por estos ríos es bastante alta lo
que ha permitido la construcción de numerosos embalses con un doble sentido, primero producir
electricidad y segundo regular el cauce para impedir posibles inundaciones.
Los cursos hidrográficos presentan u régimen pluvial subtropical con dos máximos en otoño e
invierno y una marcas sequía estival.
El río Árrago es el colector principal que recoge las aguas de la Sierra de Gata y las conduce hacia
el Alagón. El río Eljas es la excepción pues desemboca directamente sobre el Tajo y actúa de
frontera natural con los portugueses.
Los arroyos y ríos discurren fuertemente encajonados siguiendo las línea de fractura del zócalo, y
produciendo estructuras muy abruptas.
Cinco valles son los principales: el Tralgas, el Árrago, la rivera de Gata, la rivera Trevejana, y el
Eljas. De ellos los más importantes por capacidad son el Tralgas y el Árrago que se unen antes de
depositar sus aguas en el embalse del Borbollón.
Hay otros pequeños embalses para abastecimiento de la población y de riego de las tierras de labor,
como son el embalse de Acebo, el de Gata, el de la Atalaya, etc.
Descargar