Tacógrafo, el vigilante del camino

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Tacógrafo, el vigilante del camino
En la actualidad todos los que de alguna manera nos desenvolvemos profesionalmente en el mundo
del transporte por carretera, estamos familiarizados con el tacógrafo, ese aparato de control o caja
negra como algunos lo llaman, para muchos villano y para otros héroe, que ineludiblemente registra
todas las actividades del conductor. A día de hoy se utilizan equipos de control y registro de
actividades, además de en el transporte por carretera, en el aéreo, en el ferroviario y en el naval, con
una normativa muy estricta para la navegación fluvial por el río Rin.
Pero echemos un poco la vista atrás, ya que a pesar de tanta familiaridad y de su uso tan extendido a
día de hoy, el tacógrafo tal y como lo conocemos, no es más que una adaptación al transporte por
carretera de los equipos que se utilizaban para registrar eventos en el mundo del ferrocarril.
Así, el tacógrafo, es un invento atribuíble al ingeniero alemán Philipp Christian Maximilian Maria
von Weber (Max para los amigos, que seguramente a día de hoy tendría tantos como detractores),
nacido en Dresden en el año 1822, hijo del ilustre compositor de música clásica Carl Maria von
Weber. La música era el eje central en la vida de esta familia y sin quererlo, el joven von Weber
inventó el diapasón por el que se afinan nuestras actividades profesionales en la actualidad. El
abuelo de Max, además de oficial del ejército, era concertista de violín, la abuela cantante, y para
más inri, Constanza una de las primas de papá Carl había sido, ni más ni menos, que la esposa de un
tal Wolfgang Amadeus Mozart.
Es posible pensar que el invento se gestara en la mente de su creador al compás de las notas de “El
cazador furtivo“, una de las óperas más célebres de papá, o bien, de la cómica “Die drei Pintos“
protagonizada por Don Pinto, suplantado por otros dos personajes a lo largo del libreto y que
acabaría años más tarde el señor Mahler. Con un ambiente familiar así: Don Pinto y sus imitadores
y un cazador furtivo como obra maestra, es normal que la mente del pequeño Maximilian volara en
busca de la creatividad, que condensaría años más tarde en sus trabajos como ingeniero civil en el
mundo del ferrocaril y que supuso el avance y la modernización de este medio de transporte, tanto
en su Alemania natal como en la vecina Austria.
En la década de los años 60 del siglo XIX (1860´s) comienza a hacerse patente la inquietud por
controlar la velocidad de los trenes, así como las distancias recorridas, tanto para optimizar las
líneas de un medio de transporte en pleno auge, como para tener un registro de todo el recorrido
efectuado por cada convoy en caso de incidentes, con lo que las diferentes compañías podían
documentar las irregularidades con precisión.
En este escenario, el suízo Gustav Adolf Hasler decide fabricar en 1887 el aparato inventado en la
vecina Alemania y con esto daba comienzo la fructífera andadura industrial de HaslerRail que llega
hasta nuestros días. La primera patente de Hasler data del año 1891 (Hasler 3950) y protegía el
diseño de un equipo que permitía el registro de la velocidad, el tiempo y la distancia recorrida por
una locomotora. En 1903 este aparato era conocido como TEL, una abreviatura de
"Telegraphenwerkstätte G.Hasler", pero el invento, manufacturado por Hasler sería implantado de
manera definitiva en la década de los años 20 del siglo XX (1920´s) con el nombre de TELOC.
Tampoco podemos olvidarnos de los sensores de velocidad creados también por Hasler años más
tarde, como el generador de impulsos inductivo creado en el año 1968, sustituído por el óptico en
1976 y antecesor del sistema actual capaz de generar señales utilizadas para registrar y medir
velocidad, distancia, derrape y deslizamiento de las ruedas.
Pero el noviazgo entre el tacógrafo y el transporte por carretera nace de la necesidad de controlar
los tiempos de trabajo de los conductores profesionales y registrar de manera efectiva sus
actividades diarias, con la finalidad de mejorar las condiciones laborales de estos y, al mismo
tiempo, la seguridad vial.
La primera norma a nivel europeo que obligaba al registro de las actividades de los conductores
data del año 1969 , se trata del reglamento CEE 543/69 del Consejo, publicado en el Diario Oficial
de las Comunidades Europeas el 29 de marzo de 1969. En dicho reglamento se establecía la
obligatoriedad de cubrir una libreta con las actividades diarias de la tripulación aunque ya
consideraba prever la sustitución de esta libreta por un aparato de control mecánico.
Alemania se había convertido en estado pionero en 1952 aprobando una normativa que obligaba a
la instalación de un equipo de control y registro en todos los vehículos comerciales de masa máxima
superior a 7.500 kilos. Para todos los demás, la obligatoriedad de la instalación de un aparato de
control a nivel europeo no llegaría hasta septiembre del año 1986, con la entrada en vigor del
reglamento CEE 3821/85 del Consejo de 20 de diciembre de 1985, no sin las airadas protestas, por
un lado, de las empresas de transporte por considerar el tacógrafo un elemento caro e innecesario
que además no contribuía nada a mejorar la seguridad vial. Por otro lado, los conductores que
inicialmente pensaron que solamente serviría para que los jefes “vigilaran” sus actividades diarias.
Tras sucesivas actualizaciones de la normativa, debidas sobre todo al avance técnico en los equipos
de control, se procede a sustituir el tacógrafo analógico por el digital para todos los vehículos
nuevos matriculados en cualquier país de la Unión Europea a partir de mayo de 2006.
La novedad es que en vez de hojas de papel se utilizarán ahora tarjetas personales para los
conductores, dotadas con chip en el cual se registrarán todas las actividades, además de ser unos
aparatos mucho más precisos y difíciles de trucar que almacenan en su memoria todas las
actividades del vehículo durante, al menos el último año y la velocidad de las últimas 24 horas con
una precisión de segundo a segundo.
Tras la última actualización normativa protagonizada por el reglamento UE 165/2014 del
Parlamento Europeo y del Consejo de 4 de febrero de 2014, los futuros aparatos digitales que se
instalarán a partir del 2016, además de las características actuales, incorporarán tecnología para
poder establecer comunicación a distancia con las autoridades encargadas del control del tráfico
mientras el vehículo está en movimiento, con el fin de poder verificar el cumplimiento del
reglamento y hacer los controles mucho más selectivos.
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